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MATEMÁTICAS2: FIGURAS GEOMÉTRICAS. Una figura geométrica es un conjunto cuyos elementos son puntos.[1] La Geometría es el estudio matemático detallado de las figuras geométricas y sus características: forma, extensión, posición relativa, propiedades.

 

Figura geométrica

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Figuras geométricas «sólidas» que delimitan volúmenes.
Figuras geométricas que delimitan superficies planas.

Una figura geométrica es un conjunto cuyos elementos son puntos.[1] La Geometría es el estudio matemático detallado de las figuras geométricas y sus características: forma, extensión, posición relativa, propiedades.

Historia y utilidad

La observación de la naturaleza nos muestra la existencia de variadas formas en los cuerpos materiales que la componen y nos proporciona la idea de volumen, superficie, línea, y punto. Por necesidades prácticas, el desarrollo de técnicas usadas para medir, construir o desplazarse, llevaron al hombre a hacer uso de las diversas propiedades de las figuras geométricas.

Una vez adquiridas estas nociones y prescindiendo de su origen práctico, la Geometría (medición de la tierra), de ser un conjunto de técnicas, pasó a constituir una disciplina matemática formal, donde la figura geométrica es un ente abstracto y sus propiedades el objeto de estudio de la Geometría.

Su aplicación práctica se estudia en física, mecánica, astronomía, náutica, topografía, balística, etc.

Las figuras geométricas más elementales Las figuras geométricas más elementales son el punto, la recta y el plano. Mediante transformaciones y desplazamientos de sus componentes generan diversas líneas, superficies y volúmenes, que son objeto de estudio en matemáticas: geometría, topología, etc.

Adimensional (sin dimensiones)Unidimensional (líneal)Bidimensional (superficial)

Delimitan superficies (figuras geométricas en sentido estricto):

Describen superficies:

Tridimensional (volumétrico)

Delimitan volúmenes (cuerpos geométricos):

Describen volúmenes:

N-dimensional (n dimensiones)

[editar] Véase también

[editar] Notas

  1. Claudia Marcela Polanía Sagra, Un acercamiento al pensamiento geométrico. p. 12. [1].

[editar] Enlaces externos

MATEMÁTICAS2: ¿SE DAN FORMAS GEOMÉTRICAS PERFECTAS EN LA NATURALEZA? Euclides (siglo III a.C.), influenciado por las ideas de los Pitagóricos, también examinó la perfección de las figuras geométricas y de los sólidos tridimensionales, y a partir de estos pioneros estudios se derivaron toda una serie de investigaciones sobre la Naturaleza en busca de la «proporción divina» y de las «formas perfectas» que subyacen a la realidad. Grandes arquitectos, matemáticos y escultores griegos, como los famosos Policleto y Fidias, conocían muy bien la «proporción áurea» y el «número áureo» (o número de oro equivalente a: Φ = 1,618033988) que habían sido usados por los egipcios, y lo aplicaron como un patrón de medida estético en la construcción de templos, edificios y esculturas, de tal forma que para asombro de los humanos con fundamento en ese número esculpieron seres con cuerpos de proporciones perfectas que no existen en este mundo y que sólo son una aproximación a la figura ideal de los dioses del Olimpo.

COMPRENSIÓN DEL AZAR POR LOS PITAGÓRICOS Y LOS SABIOS GRIEGOS.

 

En Occidente encontramos que en la cultura jónica y griega el filósofo Anaximandro (610−547 a.C.) habló de la existencia de un estado primario de imperfección conocido como el «caos» (apeiron) que regía en el principio de los tiempos, estado primario a partir del cual luego surgió el orden y la perfección de toda la realidad conocida del universo, produciéndose así el equilibrio entre estos dos instantes antagónicos del cosmos (en lenguaje binario esto es equivalente a afirmar que del 0 surgió el 1 y que las alternancias entre estos dos números determinan la sucesión de los tiempos: 0−1−0−1−0−1 … etc.). Por su parte, Anaxímenes (525 a.C.) creía que el imperfecto apeiron (caos) comenzó a perfeccionarse cuando primero se transformó en aire, y luego a través de diferentes condensaciones se transformó en fuego, después en agua y finalmente en tierra, y desde que Anaxímenes expuso esta teoría numerosas escuelas místicas surgieron en la antigua Grecia para profundizar en las ocultas relaciones existentes entre los «Cuatro Elementos Divinos» que conformaban la Naturaleza y que regían la vida de los humanos: Aire, Fuego, Agua y Tierra.

 

El gran Pitágoras (580−500 a.C.) y todos sus seguidores también admiraban la perfección de los números, pero sabían que por cada número par hay uno impar, que por cada número positivo existe uno negativo, etc., y por tanto, a la luz de esta evidencia, no podían concluir cosa distinta que en el mundo de las matemáticas necesariamente debía existir una especie de «equilibrio» entre los distintos tipos de números opuestos, equilibrio y armonía que también debían manifestarse en los elementos y los fenómenos de la realidad regidos por las mismas formas ideales procedentes del mundo de las matemáticas. No resulta extraño que los Pitagóricos proclamaran que el universo estaba configurado según un orden numérico en el que prevalecía el «equilibrio entre las proporciones», es decir, necesariamente el universo funcionaba según ciertos números fraccionarios que simbolizaban las distintas proporciones divinas existentes entre los diversos elementos que lo componen (1/2, 1/3, 1/4, 1/6, etc.).

 

Euclides (siglo III a.C.), influenciado por las ideas de los Pitagóricos, también examinó la perfección de las figuras geométricas y de los sólidos tridimensionales, y a partir de estos pioneros estudios se derivaron toda una serie de investigaciones sobre la Naturaleza en busca de la «proporción divina» y de las «formas perfectas» que subyacen a la realidad. Grandes arquitectos, matemáticos y escultores griegos, como los famosos Policleto y Fidias, conocían muy bien la «proporción áurea» y el «número áureo» (o número de oro equivalente a: Φ = 1,618033988) que habían sido usados por los egipcios, y lo aplicaron como un patrón de medida estético en la construcción de templos, edificios y esculturas, de tal forma que para asombro de los humanos con fundamento en ese número esculpieron seres con cuerpos de proporciones perfectas que no existen en este mundo y que sólo son una aproximación a la figura ideal de los dioses del Olimpo.

 

Platón (427−347 a.C.) dentro de su sistema filosófico idealista retomó muchas de estas concepciones matemáticas entremezcladas con las viejas creencias místicas, y así postuló que para comprender la física del cosmos era necesario estudiar la verdadera proporción y relación que se da entre «5 sólidos perfectos» (poliedros regulares) que definen y sustentan el equilibrio de todo lo existente: el tetraedro, el hexaedro, el octaedro, el dodecaedro y el icosaedro.

 

El gran Aristóteles (384−322 a.C.), al establecer las bases de la lógica, fue el primero en advertir que los conceptos ideales creados en la mente humana son sólo «simplificaciones» o «generalizaciones» de los fenómenos de la realidad que se perciben a través de los sentidos, y por tanto, para evitar que el juicio humano incurra en errores o en falsas ideas sobre la realidad que es captada, era necesario postular una serie de reglas lógicas que debían guiar el buen razonamiento, siendo esta la vía recomendada para que las ideas existentes en la mente humana correspondan a lo que en verdad ocurre en la realidad. Aristóteles planteó la separación entre el mundo de las ideas que viven en la mente humana y el mundo exterior de la cruda realidad, primer paso para comenzar a hablar de la indagación racional de la Naturaleza, pero lamentablemente la propuesta aristotélica sólo fue conocida por un reducido grupo de discípulos y eruditos de la Antigüedad y por eso su impacto en la cultura occidental sólo se sentiría muchos siglos después.

 

 

Los jónicos fueron un pueblo de navegantes procedentes tal vez del Asía Menor, que hacia la mitad del segundo milenio a.C. se expandieron por las islas y costas del Egeo, por las tierras del Ática, por las tierras de Macedonia y por la bota itálica hasta llegar a Sicilia, trayendo consigo la creencia en dioses mitológicos, el gusto por el vino y por los festejos, el cultivo de las artes y la música, la reflexión filosófica y la formación guerrera, todo lo cual derivó en el florecimiento de la civilización griega clásica conocida entre los siglos VIII y III a.C. sobre la cual se cimentaron los pilares de la cultura occidental. Se cree que Pitágoras nació en Samos (580−500 a.C.) y que durante su juventud tuvo la oportunidad de viajar por Babilonia y por el norte de África hasta adentrarse en Egipto siguiendo la ruta del Nilo, donde fue instruido por cierto grupo de «guardianes de la Gran Pirámide», después de lo cual regresó a su tierra trayendo consigo un gran cúmulo de conocimientos religiosos, astrológicos, geométricos y matemáticos que divulgó entre sus discípulos, quienes hacia el año 530 a.C. formaron en Crotona (Sur de Italia) una comunidad conocida como los Pitagóricos, cuyos miembros eran célibes, vegetarianos, ascéticos y se dedicaron a transmitir los conocimientos de su maestro a los nobles hijos de las familias aristocráticas griegas. Otra versión de los historiadores afirma que Pitágoras no postuló todas las ideas que se le atribuyen o que quizá él nunca existió, y su nombre fue usado como un referente legendario en las obras de Parménides, Empedocles, Aristarco de Samos, Arquitas de Tarento, Ecfanto de Siracusa, Filolao de Crotona, Euclides y Platón, verdaderos hijos de la aristocracia griega que tuvieron el privilegio de viajar por Babilonia o por Egipto donde fueron instruidos y después encontraron muy útil en sus escritos atribuirle sus propias ideas y creencias a un mítico maestro supuestamente nacido años atrás. Cuando en Grecia el poder de los tiranos y de las familias aristocráticas fue vencido dando lugar a ciudades-Estados regidas por concejos democráticos, los discípulos que predicaban el pitagorismo fueron perseguidos por sus viejos nexos con la clase aristocrática y tuvieron que exiliarse hacia diversas regiones de Europa. Como quiera que haya sido, lo cierto es que las ideas pitagóricas introdujeron en Occidente una nueva imagen ideal del universo, regido ahora por números, por medidas perfectas y por proporciones divinas. Los pitagóricos llevaron hasta el límite su admiración por los números, su admiración por las curiosas propiedades matemáticas que cumplían ciertos números que conformaban series caracterizadas por alguna cualidad especial: los números pares, los números impares, los números primos, los números racionales, los números fraccionarios, etc. Gran admiración causaba entre los pitagóricos comprobar que los seres humanos estaban acostumbrados a comerciar, medir y pensar en términos de unidades enteras (12 cabras, 5 racimos de uvas, 3 odres de vino, 6 monedas de oro, 10 días, etc.), pero que en contraste los fenómenos del cosmos se regían por «proporciones» entre los elementos y las fuerzas, por números fraccionarios (x/y) que expresaban el balance o el desequilibrio de esas proporciones, o aún por números irracionales que no pueden ser expresados ni como enteros ni como fraccionarios pero que están presentes en las formas geométricas básicas: el círculo, el triángulo, el cuadrado, etc. El cosmos pensaba y funcionaba a base de números fraccionarios o números irracionales, y esos números casi mágicos eran la clave para penetrar en todos sus secretos.

 

 

Los pitagóricos concibieron un cosmos regido por los números, a partir de los cuales surgieron todas las formas geométricas de la Naturaleza. Particularmente creían que todo lo existente se formaba a partir de tres Números Puros, y que esa relación fundamental basada en «tripletas», en «ternarios» o en «triadas» se mantenía constante en todos los fenómenos de la Naturaleza. Los tres números puros, origen de todos los demás números, eran el 1, 2 y 3, que podían ser representados mediante los lados de un triángulo perfecto. Bastaba sumarle 3 unidades como una constante a cada uno de esos números puros y a sus subsiguientes resultados para generar todos los demás números hasta el infinito. Así, tomando el uno, se obtiene: 1+3 = 4, 4+3 = 7, 7+3 = 10, 10+3 = 13, 13+3 = 16, etc. Si se toma el dos, se obtiene: 2+3 = 5, 5+3 = 8, 8+3 = 11, 11+3 = 14, 14+3 = 17, etc. Y si se toma el tres, se obtiene: 3+3 = 6, 6+3 = 9, 9+3 = 12, 12+3 = 15, etc. Los números 4, 7, 10, 13, 16, … etc. son hijos del 1, los números 5, 8, 11, 14, 17, … etc. son hijos del 2, y los números 6, 9, 12, 15, … etc. son hijos del 3, y todos intercalados forman la secuencia de los demás números hasta el infinito: 1, 2, 3 … 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, etc. Los pitagóricos también usaban la denominada «Reducción Pitagórica» (conocida también como reducción teosófica), que consiste en sumar todos los dígitos de cualquier cantidad conformada por 2 o más dígitos, realizando tantas sumas sean necesarias de las cifras de los resultados obtenidos hasta lograr como resultado un solo dígito ubicado entre los números 1 y 9 que son considerados los Números Primarios del cosmos. Así, en la gráfica se muestra que para reducir el número 98 basta sumar sus dos dígitos (9+8 = 17), y como el resultado obtenido (17) aún es superior a un solo dígito, entonces nuevamente se deben sumar sus dos cifras componentes (1+7 = 8), y de este modo se obtiene un número primario ubicado entre 1 y 9. Lo mismo puede hacerse con cualquier otra cifra, sin importar la cantidad de dígitos que la conformen, y de este modo los pitagóricos demostraban que todas las cantidades existentes en el universo procedían de unos números primarios: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 y 9. Los pitagóricos también admiraban las «relaciones cuadráticas» que se dan entre ciertos números, misteriosas relaciones que unían a ciertos números como sí fueran familiares vinculados por nexos secretos. Sobre el particular ellos se adentraron en el estudio de la denominada «Tripleta Pitagórica», que consiste en que la suma de los cuadrados de dos números diferentes es igual al cuadrado de un tercer número diferente: a2 + b2 = c2. El ejemplo básico se inicia con los números 3−4−5 que al ser elevados al cuadrado demuestran estar unidos por esa extraña relación cuadrática (ya que 32 + 42 = 52 es igual a: 9 + 16 = 25), pero existen muchas otras tripletas de números que también están vinculados de la misma manera: 5−12−13, 7−24−25, 8−15−17, 9−40−41, 11−60−61, 12−35−37, 13−84−85, 16−63−65, 20−21−29, 28−45−53, etc. Otros tipos de mágicos vínculos descubrieron los pitagóricos al estudiar los números primos, los números fraccionarios, los números pares e impares, etc., adobando ese saber matemático con una buena dosis de misticismo, cosmología y especulación filosófica.

 

 

El conocimiento de la Tripleta Pitagórica le permitió a Euclides formular el famoso Teorema de Pitágoras en su obra de geometría titulada Los elementos. En un triángulo rectángulo, es decir, en aquel que tiene una esquina formada por un ángulo recto de 90 grados, siempre se observa que la suma de los cuadrados de los catetos da como resultado el cuadrado de la hipotenusa (a2 + b2 = c2). La demostración del teorema es geométrica, pues en la gráfica se observa que el cuadrado perfecto formado a partir de la expansión de la línea de la hipotenusa (c) ocupa un área que es igual a la sumatoria del área de los dos cuadrados de menor tamaño formados por la expansión de las líneas de los catetos (a y b). El Teorema de Pitágoras es la mejor demostración de la forma como operan en las medidas y en las proporciones de las figuras geométricas las extrañas relaciones cuadráticas observadas entre ciertos números. Los pitagóricos se dedicaron a buscar qué otras mágicas relaciones entre los números también estaban presentes en las formas geométricas planas o sólidas como el cuadrado, el círculo, el triángulo, la esfera, el cubo, la estrella pentagonal, etc., y así llegaron al convencimiento de que en el mundo de las matemáticas unos cuantos Números Puros o Números Primarios eran los que daban origen a todos los demás números hasta el infinito, y una vez formada esa larga serie numérica se establecían ciertas «relaciones mágicas» entre los números, relaciones que a su vez daban nacimiento a las proporciones y medidas de las figuras geométricas básicas que daban forma a todos los elementos existentes en el universo conocido: triángulos, cuadrados, círculos, etc. En síntesis, para los pitagóricos el universo entero procedía de unidades básicas conocidas como Números Puros o Números Primarios, símbolos de la perfección y de la exactitud matemática.

 

 

 

 

 

Entre los pitagóricos el estudio de las medidas y de las figuras geométricas llevó a postular que el orden de la Naturaleza estaba regido por el equilibrio expresado en «proporciones divinas», en «proporciones de perfección», en números fraccionarios que en un solo número agrupaban las fuerzas opuestas (x/y), como lo evidencia la gran admiración que sentían por la denominada «Proporción Áurea» y por el «Número Áureo», que al parecer previamente fueron usados por los constructores de las pirámides egipcias. Los grandes escultores griegos de la Antigüedad, como Policleto y Fidias, descubrieron que la proporción áurea al ser aplicada a las esculturas, las obras de arte, los templos y los edificios elevaba su apariencia estética, su belleza, su perfección ideal. Adicionalmente, diversos discípulos de los pitagóricos comenzaron a constatar que por algún extraño motivo las figuras geométricas basadas en la proporción áurea abundaban en la Naturaleza en las formas que adoptaban los caracoles, las plantas, las montañas, lo cual era un indicio de que el número áureo era el preferido de las divinidades para moldear el orden natural.

 

 

 

Platón al parecer fue formado dentro del misticismo matemático de los pitagóricos, y por eso él no se conformó sólo con alabar la perfección del triángulo o de la estrella pentagonal, sino que además señaló que la estructura del cosmos debía estar soportada e influenciada por cinco sólidos perfectos en los que también operaba plenamente la proporción áurea. Estos sólidos son considerados perfectos y regulares porque el total de sus lados es un número par, y además todos sus lados están formados por una misma figura geométrica plana que se repite y se unen en un mismo ángulo por sus bordes formando el respectivo sólido en el espacio: el tetraedro formado por 4 triángulos, el hexaedro (cubo) formado por 6 cuadrados, el octaedro formado por 8 triángulos, el dodecaedro formado por 12 pentágonos y el icosaedro formado por 20 triángulos. No es común encontrar estos 5 sólidos perfectos en las formas de la tierra, de las montañas, de los mares, de las plantas, de los animales o del cuerpo humano, por tanto los pitagóricos y el mismo Platón creían que la procedencia de estos sólidos perfectos era divina y que tal vez sólo existían en los cielos.

 

 

Aristóteles (384−322 a.C.), nacido en Estagira, preceptor del emperador Alejandro Magno, fue discípulo de Platón y por tanto es indudable que conoció el misticismo matemático de los Pitagóricos y la admiración que ellos sentían hacia los números y las formas geométricas perfectas. Sin embargo, en vez de creer ciegamente que las formas matemáticas ideales y perfectas estaban presentes por sí solas en la Naturaleza, Aristóteles prefirió indagar por su propia cuenta el funcionamiento de la realidad, y para organizar muy rigurosamente las percepciones que captaba a través de los sentidos desarrolló la «lógica», entendida como una herramienta del juicio que permite descubrir las causas últimas y las leyes generales para clasificar los fenómenos percibidos según el «análisis deductivo» (establecer casos particulares a partir de reglas generales) y según el «análisis inductivo» (establecer reglas generales a partir de casos particulares). Según Aristóteles, para organizar los juicios mentales sobre los fenómenos de la realidad es importante establecer «definiciones» exactas, y una definición sobre un objeto sólo es exacta cuando reúne todas las características especiales que se observan en la generalidad de los objetos que pertenecen a la misma categoría. Por ejemplo, en su obra sobre la historia de los animales Aristóteles usó la observación y la lógica para tratar de llegar a la definición exacta de qué es un «animal rumiante», y así, al aplicar el análisis inductivo (partir de los casos particulares hacia la regla general), sabía que existen muchos tipos de animales que podrían ser catalogados dentro de esa categoría, y por tanto comprendió que para elaborar la definición más exacta era necesario tener en cuenta las características distintivas más generales observadas en todos ellos. Así, Aristóteles concluyó que un animal rumiante es aquel que generalmente reúne las siguientes características: se alimenta de hierba, carece de incisivos superiores y tiene 4 estómagos. Estas características existen como una «regla general» en los animales rumiantes, sin importar la gran variedad de formas que asumen los «casos particulares» observados que cumplen la regla: las vacas, las ovejas, las cabras, los ciervos, los alces, lo bueyes, los caballos, los camellos, etc. En consecuencia, para saber si un animal X observado pertenece a la categoría de los animales rumiantes, basta aplicar un silogismo dentro del análisis deductivo: «Premisa Mayor: Todos los rumiantes comen hierba, carecen de incisivos superiores y tienen 4 estómagos; Premisa Menor: Ese animal X come hierba, carece de incisivos superiores y tiene 4 estómagos; Conclusión: Ese animal X es un animal rumiante.» Pero el método lógico de Aristóteles no sólo permite realizar juicios acertados para clasificar los fenómenos observados de la realidad, sino que también es una forma de indagación científica de las «causas últimas» por las cuales funciona la realidad, pues en su obra Aristóteles especula que los animales rumiantes son como son y reúnen las características especiales antes mencionadas porque hay una causa originaria que las hace surgir. En efecto, Aristóteles, usando la primera hipótesis evolucionista (24 siglos antes de Darwin), concluyó que originariamente los animales rumiantes al consumir hierba y no ser cazadores se volvieron muy pacíficos, pero que en cierto momento necesitaron de protección contra otras bestias que los atacaban, motivo por el cual en su cuerpo la materia ósea dura de los incisivos superiores se desplazó de lugar para dar forma en el cráneo a una gran variedad de cuernos (en cabras, toros, alces, bueyes, etc.) que son usados como armas de defensa, pero este cambió biológico, es decir, la ausencia de los incisivos superiores, a su vez ocasionó que la digestión de la hierba se volviera más difícil, razón por la cual en estos animales se desarrollaron varios estómagos adicionales que contribuyen a concluir el proceso digestivo de la hierba que no ha sido masticada bastante. Respecto de otros animales rumiantes que no tienen cuernos, como el caballo y el camello, Aristóteles concluyó que en ellos también una parte de la materia dura de los incisivos superiores se desplazó hacia otros huesos, contribuyendo a que estos animales tengan una mayor corpulencia o altura que les permite protegerse de otros, e incluso en el camello parte de esa materia dura se desplazó hacia el labio de la mandíbula superior transformándolo en un cartílago fuerte que le permite comer vegetales espinosos. En síntesis, según el razonamiento de Aristóteles, en los animales rumiantes el consumo de hierba es la causa que los hizo unos animales pacíficos no cazadores, está condición y la necesidad de protección es la causa de que surgieran los cuernos o las estructuras óseas más fuertes, a su vez la desviación de la masa ósea es la causa de la ausencia de los incisivos superiores, y a su vez está ausencia de incisivos superiores es la causa del surgimiento de nuevos estómagos para concluir la digestión de la hierba. Aunque los razonamientos de Aristóteles pueden estar equivocados, ser especulativos o no corresponder plenamente a los descubrimientos realizados actualmente dentro de la biología evolucionista, en todo caso su método de deducción y de inducción es una vía lógica para penetrar en la investigación de la Naturaleza que produce mayores descubrimientos que suponer simplemente que unas formas matemáticas ideales están presentes en ella controlándola mágicamente. Es por ese motivo que el método lógico desarrollado por Aristóteles le permitió penetrar en todos los campos del saber con fructíferos resultados, abarcando la filosofía, la política, la ética (especulación sobre los valores), la retórica, las ciencias naturales, la cosmología, la economía, la biología, el estudio de los animales, la metafísica (relaciones entre materia y forma) y la psicología (especulación sobre el alma humana). Los métodos sugeridos por Aristóteles sólo serían recuperados hacia finales de la Edad Media, y su uso en la época del Renacimiento daría inicio a la ciencia moderna.

Obtenido de http://eyeintheskygroup.com/1/00-azar-graficos/jonicos.htm

MATEMÁTICAS2: ¿QUÉ OPINA DEL ORDEN INVERSO?. ¿PREDESTINACIÓN, SE PODRÍA ASOCIAR A ALGO COMO LA PREDESTINACIÓN? En las anteriores definiciones, a menudo, observamos que un concepto puede ser definido por invertir simplemente el orden en una definición anterior. Este es el caso para "menor" y "mayor", para "mínimo" y "máximo", para "cota superior " y "cota inferior", etcétera. Esto es una situación general en teoría de orden: Un orden dado se puede invertir con solamente intercambiar su dirección, pictóricamente dar vuelta el diagrama de Hasse de arriba para abajo. Esto da el, así llamado, orden dual, inverso u opuesto.

Teoría del orden

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La teoría del orden es una rama de la matemática que estudia varias clases de relaciones binarias que capturan la noción intuitiva del orden matemático. Este artículo da una introducción detallada a este campo e incluye algunas de las definiciones más básicas. Para una rápida búsqueda de un término orden teórico, hay también un glosario de teoría del orden. Una lista de asuntos sobre orden recoge los artículos que existen en relación a esta teoría del orden.

Contenido

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[editar] Trasfondo y motivación

El orden aparece por todas partes - por lo menos, si se trata de matemática y áreas relacionadas tales como la informática. El primer orden que uno típicamente encuentra en la educación matemática de la escuela primaria es el orden ≤ de los números naturales. Este concepto intuitivo es fácilmente extendido a otros conjuntos de números, tal como los enteros y reales. De hecho la idea de ser mayor o menor que otro número es una de las intuiciones básicas de los sistemas de numeración en general (que uno generalmente se interesa también en la diferencia real de dos números, que no viene dada por el orden). Otro ejemplo popular de un orden es el orden lexicográfico de las palabras en un diccionario.

Los tipos antedichos de orden tienen una propiedad especial: cada elemento se puede comparar con cualquier otro elemento, es decir es o mayor, o menor, o igual. Sin embargo, esto no siempre es un requisito deseable. Un ejemplo bien conocido es el orden de los subconjuntos de un conjunto. Si un conjunto contiene los elementos de cierto otro conjunto, entonces se puede decir que es menor o igual. Con todo, hay conjuntos que pueden no ser comparables de este modo, puesto que cada uno puede contener algún elemento que no esté presente en el otro. Por lo tanto, inclusión de subconjuntos es un orden parcial, en comparación con los órdenes totales dados antes.

Alentadas por los amplios usos prácticos de los órdenes, se pueden definir numerosas clases especiales de conjuntos ordenados, algunas de las cuales han llegado a ser campos matemáticos por sí mismos. Además, la teoría del orden no se restringe a las varias clases de relaciones de orden, sino que también considera funciones apropiadas entre ellas. Un ejemplo simple de una propiedad orden teórica viene del análisis donde encontramos con frecuencia a las funciones monótonas.

[editar] Introducción a las definiciones básicas

Esta sección tiene como objetivo dar una primera guía al reino de los conjuntos ordenados. Está dirigida al lector que tiene un conocimiento básico teoría de conjuntos y aritmética y que sabe qué es una relación binaria, pero que no está familiarizado, hasta ahora, con consideraciones teóricas sobre orden.

[editar] Conjuntos parcialmente ordenados

Como ya se hizo alusión arriba, un orden es una relación binaria especial. Por lo tanto consideremos algún conjunto P y una relación binaria ≤ en P. Entonces ≤ es un orden parcial si es reflexiva, antisimétrica, y transitiva, es decir, para todo a, b y c en P, tenemos que:

aa (reflexividad)si ab y bc entonces ac (transitividad)si ab y ba entonces a = b, (antisimetría).

Un conjunto con un orden parcial se llama conjunto parcialmente ordenado, o, en breve, poset (del inglés partially ordered set). El término conjunto ordenado a veces también se utiliza para los posets, mientras esté claro del contexto que no se quiere significar ninguna otra clase de órdenes. Comprobando esta propiedad, se ve inmediatamente que los bien conocidos órdenes de los naturales, enteros, racionales y reales son todos órdenes en el antedicho sentido. Sin embargo, tienen la propiedad adicional de ser total, es decir, para todo a, b en X

ab o ba (totalidad)

este orden se puede también llamar orden lineal o cadena. mientras que muchos órdenes clásicos son lineales, el orden entre subconjuntos de un conjunto proporciona un ejemplo donde éste no es el caso. De hecho, muchas propiedades avanzadas de los posets son interesantes principalmente para un orden no lineal.

[editar] Visualizando órdenes

Antes de proceder con más ejemplos y definiciones, será provechoso poder exhibir un orden de una manera gráfica conveniente, para proporcionar un "cuadro" que uno pueda tener en mente (o en papel) cuando se intente acceder a conceptos más abstractos. Para este propósito se han introducidos los, así llamados, diagramas de Hasse. Estos son grafos donde los vértices son los elementos del poset y la relación de orden está indicada por las aristas y la posición relativa de los vértices. Los órdenes se dibujan de abajo hacia arriba: si un elemento x es menor que y entonces existe una trayectoria de x hasta y que se dirige hacia arriba. A menudo es necesario que la conexión entre puntos se intersequen, pero los puntos nunca deben ser situados en conexión directa entre otros dos puntos.

Aún los conjuntos infinitos pueden a veces ser ilustrados por diagramas similares, usando puntos suspensivos (...) después de dibujar un suborden finito que sea lo suficientemente instructivo. Esto funciona bien para los números naturales, pero falla para los reales, donde no existe el inmediato sucesor. Sin embargo, frecuentemente se obtiene una intuición relacionada con diagramas de este tipo.

Todos los órdenes antedichos son muy comunes en matemática, sin embargo hay también ejemplos que uno no considera a menudo como órdenes. Por ejemplo, la relación de identidad "=" en un conjunto es un orden parcial. Dentro de este orden, cualesquiera dos (i.e. distintos) elementos son incomparables. Es también la única relación que es un orden parcial y una relación de equivalencia. El diagrama de Hasse de tal orden discreto es solamente una colección de puntos etiquetados, sin ninguna arista entre ellos.

Otro ejemplo viene dado por la relación de divisibilidad "|". Para dos números naturales n y m, escribimos n|m si n divide a m sin resto. Uno ve fácilmente que esto da realmente un orden parcial. Un ejercicio instructivo es dibujar el diagrama de Hasse para el conjunto de los números naturales que son menores o iguales que, digamos, 13, ordenados por |.

[editar] Elementos especiales dentro de un orden

En un conjunto parcialmente ordenado hay algunos elementos que desempeñan un papel especial. El ejemplo más básico está dado por el mínimo de un poset. Por ejemplo, 0 es el mínimo de los números naturales y el conjunto vacío es el mínimo bajo el orden de subconjuntos. Formalmente, esto se puede describir por la propiedad:

0 ≤ a, para todo elemento a del conjunto ordenado.

Es frecuente encontrar la notación 0 para el mínimo, incluso cuando no se refiera a números. Sin embargo, en un orden de un conjunto numérico, esta notación puede ser inadecuada o ambigua, puesto que el número 0 no siempre es el mínimo. Un ejemplo es el antedicho orden de divisibilidad |, donde 1 es el mínimo puesto que divide a todo el resto de números. Por otra parte, 0 es un número que se divide por todo el resto de números. ¡Por lo tanto es el máximo del orden! Otros términos frecuentes para estos elementos son fondo y tapa o cero y uno. Pueden no existir los elementos "mínimo" o "máximo", como demuestra el ejemplo de los números reales. Por otra parte, si existen son siempre únicos. En contraste, consideremos la relación de divisibilidad | en el conjunto {2, 3, 4, 5, 6}. Aunque este conjunto no tiene ni tapa ni fondo, los elementos 2, 3, y 5 no tienen ningún elemento debajo, mientras que 4, 5, y 6 no tienen ninguno otro número arriba. Tales elementos se llaman minimales y maximales, respectivamente. Formalmente, un elemento m es minimal si:

am implica a = m, para todo elemento a.

Intercambiando ≤ con ≥ obtenemos la definición de maximal. Como el ejemplo demuestra, puede haber muchos elementos minimales o maximales y algún elemento puede ser maximal y minimal (e.g. 5 arriba). Sin embargo, si hay un elemento mínimo, entonces es el único elemento minimal del orden. (Si se sigue estrictamente la definición dada. Lamentablemente hay una tradición matemática "a contrario": considerar los minimales y maximales en el conjunto despojado de su máximo y su mínimo, si los hubiere. Esto debe recordarse. N.T.). Una vez más, en los posets no siempre hay infinitos elementos maximales - el conjunto de todos los subconjuntos finitos en un conjunto infinito dado, ordenado por inclusión de subconjuntos, proporciona uno, entre muchos, contraejemplo. Una herramienta importante para asegurar la existencia de elementos maximales bajo ciertas condiciones es el Lema de Zorn.

Los subconjuntos de un conjunto parcialmente ordenado heredan el orden. Ya aplicamos esto al considerar el subconjunto {2, 3, 4, 5, 6} de los números naturales con el orden de divisibilidad inducido. Hay también elementos de un poset que son especiales con respecto a cierto subconjunto del orden. Esto conduce a la definición de cota superior. Dado un subconjunto S de cierto poset P, una cota superior de S es un elemento b de P que está sobre todo elemento de S. Formalmente, esto significa que

sb, para todo s en S.

Cota inferior se define invirtiendo el orden. Por ejemplo, -5 es una cota inferior de los números naturales como subconjunto de los enteros. Dado un conjunto de conjuntos , una cota superior para éstos conjuntos viene dado por su unión. De hecho, esta cota superior es muy especial: es el más pequeño conjunto que contiene todos los conjuntos dados. Por lo tanto, encontramos la menor cota superior de un conjunto de conjuntos. Este concepto se llama también supremo y para un conjunto S se escribe sup S o VS para su menor cota superior. Inversamente, la mayor cota inferior se la conoce como ínfimo y se denota inf S o ^S. Este concepto desempeña un papel importante en muchos usos de la teoría del orden. Para dos elementos x y y, uno también escribe x v y y x ^ y para sup{x, y} e inf{x, y}, respectivamente.

Usando Wikipedia TeX markup, uno puede también escribir vee y wedge, así como símbolos grandes bigvee y bigwedge. Observe, sin embargo, que todos esos símbolos pueden no tener símbolo de tamaño correspondiente al de la fuente del texto estándar y, por tanto, se prefiere utilizarlos en líneas adicionales. Muchos de los navegadores de hoy son incapaces de representar ∨ para v y ∧ para ^ en algunas plataformas, y por lo tanto se evita aquí.

Considere otro ejemplo en la relación | para los números naturales. La menor cota superior de dos números es el menor número que es múltiplo de ambos, es decir el mínimo común múltiplo. Mayor cota inferior es, alternativamente, el máximo común divisor.

[editar] Dualidad

En las anteriores definiciones, a menudo, observamos que un concepto puede ser definido por invertir simplemente el orden en una definición anterior. Este es el caso para "menor" y "mayor", para "mínimo" y "máximo", para "cota superior " y "cota inferior", etcétera. Esto es una situación general en teoría de orden: Un orden dado se puede invertir con solamente intercambiar su dirección, pictóricamente dar vuelta el diagrama de Hasse de arriba para abajo. Esto da el, así llamado, orden dual, inverso u opuesto.

Cada definición orden teórica tiene su dual: es la noción que se obtiene al aplicar la definición al orden inverso. Dada la simetría de todos los conceptos, esta operación preserva los teoremas del orden parcial. Para un resultado matemático dado, se puede, simplemente, invertir el orden y substituir todo definición por su dual y obtener otro teorema válido. Esto es importante y útil, puesto que uno obtiene dos teoremas al precio de uno. Más detalle y ejemplos se pueden encontrar en el artículo sobre dualidad en teoría de orden.

[editar] Construyendo nuevos órdenes

Hay muchas maneras de construir órdenes, o para combinar órdenes en uno nuevo. El orden dual es un primer ejemplo. Otra importante construcción es el producto cartesiano de dos conjuntos parcialmente ordenados, junto con el orden producto en pares de elementos. Esto se define por los órdenes originales haciendo (a, x) ≤ (b, y) si ab y xy. La unión disjunta de dos posets es otra típica construcción, donde el orden es exactamente la unión de los órdenes originales.

Como en el caso del orden usual de números, cada orden parcial ≤ da lugar a un orden estricto <, al definir a < b si ab y no ba. Esta transformación puede ser invertida haciendo ab si a < b o a = b.

[editar] Funciones entre órdenes

Es razonable requerir que las funciones entre conjuntos parcialmente ordenados tengan ciertas propiedades adicionales, que se relacionen con la relación de orden de los dos conjuntos. La condición más fundamental que se presenta en este contexto es la monotonía. Un función f de un poset P a un poset Q es monótona u orden preservante, si ab en P implica f(a) ≤ f(b) en Q. La conversa de esta implicación conduce a una función que es orden reflectante, es decir una función f como arriba para la cuál f(a) ≤ f(b) implica ab. Por otra parte, una función puede también ser orden inversora o antítona, si ab implica f(a) ≥ f(b).

Una inmersión de orden es una función f entre órdenes que es orden preservante y orden reflectante. Ejemplos para esta definición se encuentran fácilmente. Por ejemplo, función que mapea un número natural en su sucesor es claramente monótona con respecto al orden natural. Cualquier función de un orden discreto, es decir un conjunto ordenado por el orden identidad "=", es también monótono. Mapear cada número natural al correspondiente número real da un ejemplo para una inmersión de orden. El complemento conjuntista en un conjunto de partes es un ejemplo de una función antítona.

Una importante pregunta es cuándo dos órdenes son "esencialmente iguales", es decir cuándo son lo mismo salvo retitular elementos. Un isomorfismo de orden es una función que define tal renombrar. Un isomorfismo de orden es una función monótona biyectiva que tiene una inversa monótona. Esto es equivalente a una inmersión de orden sobreyectiva. Por lo tanto, la imagen f(P) de una inmersión de orden es siempre isomorfa a P, lo que justifica el término "inmersión".

Un más elaborado tipo de función es la, así llamada, conexión de Galois. Conexiones de Galois monótonas pueden ser vistas como una generalización de los isomorfismos de orden, puesto que están constituidas por dos funciones en inversa dirección, que no son inversas absolutas una de la otra, pero tienen cercana relación.

Otro tipo especial de endofunción en un poset es el operador de clausura, que no solamente es monotónico, sino también idempotente, es decir. f(x) = f(f(x)), y extensivo, es decir. xf(x). éste tiene mucho uso en todo clase de "clausuras" que aparecen en matemática.

Además de compatible con la mera relación de orden, una función entre posets puede también comportarse bien con respecto a elementos especiales y construcciones. Por ejemplo, cuando se habla de posets con menor elemento, parece razonable considerar solamente una función monotónica que preserve este elemento, es decir que mapee menor elemento en menor elemento. Si el ínfimo binario ^ existe, entonces una propiedad razonable puede ser requerir que f(x^y) = f(x) ^ f(y), para todo x y y. Todas estas propiedades, y de hecho muchas más, pueden ser agrupadas bajo la etiqueta función que preserva límite.

Finalmente, uno puede invertir la visión, cambiar funciones de orden a orden de funciones. De hecho, las funciones entre dos posets P y Q pueden ser ordenadas vía el orden punto a punto. Para dos funciones f y g, se tiene fg si f(x) ≤ g(x) para todo elemento x en P. Esto ocurrirá por ejemplo en teoría de dominios, donde los espacios funcionales desempeñan un importante papel.

[editar] Tipos especiales de orden

Muchas de las estructuras que son estudiadas en teoría de orden emplean relaciónes con propiedades adicionales. De hecho, algunas relaciones que no son de orden parcial son de especial interés. Principalmente, el concepto de preorden tiene que ser mencionado. Un preorden es una relación que es reflexiva y transitiva, pero no necesariamente antisimétrica. Cada preorden induce una relación de equivalencia entre elementos, donde a es equivalente a b, si ab y ab. Los preórdenes pueden ser convertidos en órdenes identificando todo elemento equivalente con respecto a esta relación.

Tipos básicos de órdenes especiales ya se dieron en forma de orden total. Una simple pero útil propiedad adicional conduce al, así llamado, buen orden, dentro del que todo subconjunto no vacío tiene un menor elemento (también denominado primer elemento). Muchos otros tipos de orden se presentan cuando se garantiza la existencia de ínfimos y supremos de ciertos conjuntos. Centrándose en este aspecto, generalmente referido como completitud de órdenes, se obtiene:

  • Posets acotados, es decir posets con menor y mayor elementos (que son precisamente supremo e ínfimo del conjunto vacío),
  • reticulados, en que cada conjunto finito no vacío tiene supremo e ínfimo,

Sin embargo, uno puede ir incluso más allá: si todo ínfimo finito no vacío existe, entonces ^ puede ser visto como una operación binaria total en el sentido del álgebra universal. Por lo tanto, en un reticulado, dos operaciones ^ y v están disponibles, y se puede definir nuevas propiedades dando identidades, tal como

x ^ (y v z) = (x ^ y) v (x ^ z), para todo x, y, y z.

Este condición se llama distributividad y dar lugar a los reticulados distributivos. Hay algunas otras importantes leyes de distributividad que son discutidas en el artículo sobre la distributividad en teorías de orden. Algunas estructuras de orden adicionales que son a menudo especificadas vía operación algebraica y definiendo identidades son

en que ambas introducen una nueva operación ~ llamada negación. Ambas estructuras desempeñan un papel en lógica matemática y especialmente las álgebras de Boole tienen importante uso en informática. Finalmente, varias estructuras en matemática combinan orden con operaciones aún más algebraicas, como el caso de quantales, que permite la definición de una operación de adición.

Existen muchas otras importantes propiedades de los posets. Por ejemplo, un poset es localmente finito si cada intervalo cerrado [a, b] en él es finito. Los posets localmente finitos dan lugar a álgebras de incidencia que alternadamente pueden ser utilizadas para definir característica de Euler de posets finitos acotados.

[editar] Subconjuntos de conjuntos ordenados

En un conjunto ordenado, uno puede definir muchos tipos especiales de subconjuntos basados en el orden dado. Un ejemplo simple son los conjuntos superiores, es decir conjuntos que contienen todo elemento que esté sobre ellos en el orden. Formalmente, la clausura superior de un conjunto S en un poset P viene dado por el conjunto {x en P| hay algún y en S con yx}. Un conjunto que es igual a su clausura superior se llama un conjunto superior. conjunto inferior es definido dualmente.

Subconjuntos inferiores más complicados son los ideales, que tienen la propiedad adicional que cada dos de sus elementos tiene cota superior dentro del ideal. Su noción dual son los filtros. Un concepto relacionado es el de subconjunto dirigido, que como un ideal contiene cota superior de un subconjunto finito, pero no tiene porque ser un conjunto inferior. Además, a menudo se generaliza a conjuntos preordenados.

Un subconjunto que es - como sub-poset - linealmente ordenado, se llama una cadena. La noción opuesta, anticadena, es un subconjunto que no contiene ningún par de elementos comparables, es decir que es un orden discreto.

[editar] Áreas matemáticas relacionadas

aunque la mayoría de las áreas matemáticas usan orden de uno u otra manera, también hay algunas teorías que tienen una relación que va mucho más allá de la mera utilización. Junto con su importante punto de contacto con la teoría de orden, algunas serán presentadas abajo.

[editar] Álgebra universal

Según lo ya mencionado, los métodos y el formalismo del álgebra universal son una herramienta importante para muchas consideraciones orden teóricas. Aparte de formalizar órdenes en términos de estructuras algebraicas que satisfacen ciertas identidades, se pueden también establecer otras conexiones con el álgebra. Un ejemplo es la correspondencia entre las álgebras de Boole y los anillos de Boole. Otros aspectos tienen que ver con la existencia de construcciones libres, tal como los reticulados libres basados en un conjunto de generadores. Además, los operadores de clausura son importantes en el estudio del álgebra universal.

[editar] Topología

En topología el orden desempeña un muy prominente papel. De hecho, el conjunto de los abiertos proporciona un clásico ejemplo de un reticulado completo, más exactamente un álgebra de Heyting completa (o "marco" o "locale"). Los filtros y las redes son nociones relacionadas con la teoría de orden y el operador clausura conjuntista puede ser utilizado para definir una topología. Más allá de esta relación, la topología de puede mirar únicamente en términos del reticulado de conjuntos abiertos, que conduce al estudio de la topología sin puntos. Además, un preorden natural de elementos del conjunto subyacente de una topología viene dada por el, así llamado, orden de especialización, que es realmente un orden parcial si la topología es T0.

Inversamente, en teoría de orden, uno a menudo hace uso de resultados topológicos. Hay varias maneras de definir subconjuntos de un orden que pueden ser considerados como conjunto abiertos de una topología. Especialmente, es interesante considerar topologías en un poset (X, ≤) que reobtiene ≤ como su orden de especialización. La más fina de tales topologías es la topología de Alexandrov, dada al tomar todos los conjuntos superiores ("upper") como abiertos. Inversamente, la más gruesa topología que induce el orden de especialización es la topología superior, que tiene los complementos de los ideales principales (es decir conjuntos de la forma { y en X|yx} para cada x) como una subbase. Adicionalmente, una topología con orden de especialización ≤ puede ser orden consistente, significando que sus conjuntos abiertos son "inaccesibles por supremos dirigidos" (con respecto ≤). La topología más fina de un orden consistente es la topología de Scott, que es más gruesa que la topología de Alexandrov. Una tercera topología importante en esta línea es la topología de Lawson. Hay cercanas conexiones entre estas topologías y los conceptos de la teoría de orden. Por ejemplo, una función preserva supremos dirigidos si y sólo si es continuo con respecto a la topología de Scott (por este razón esta propiedad orden teórica es también llamada continuidad de Scott).

[editar] Teoría de categorías

La visualización de órdenes con diagramas de Hasse tiene una generalización directa: en vez exhibir elemento menores bajo los mayores, la dirección del orden se puede también representar dando la dirección de las aristas del grafo. De esta manera, cada orden se ve como equivalente a un grafo dirigido acíclico, donde los nodos son los elementos del poset y hay una trayectoria dirigida de a a b si y solamente si ab. Eliminando el requisito acíclico, uno puede también obtener todos los preórdenes.

Cuando es equipado con todas las aristas transitivas, estos grafos son solamente categorías especiales, donde los elementos son los objetos y cada conjunto de morfismos entre dos elementos es a lo sumo un singletón. Funciones entre órdenes se convierten en funtores entre categorías. Interesantemente, muchas ideas de la teoría de orden son simplemente pequeñas versiones de los conceptos de la teoría de las categorías. Por ejemplo, un ínfimo es precisamente un producto categórico. Más en general, uno puede subsumir supremos e ínfimos bajo la noción abstracta de un límite categórico (o colímite, respectivamente). Otro lugar en donde las ideas categoriales surgen es el concepto de una conexión de Galois (monótona), que es precisamente igual a un par de funtores adjuntos.

Pero la teoría de las categorías también tiene un impacto en la teoría de orden de mayor escala. Clases de posets con funciones apropiadas según lo discutido arriba forman interesantes categorías. A menudo uno puede también establecer construcción de órdenes, como el orden producto, en término de categoría. Otras intuiciones resultan cuando categorías de orden resultan equivalentes categóricas a otra categoría, por ejemplo de espacios topológicos. Este línea de investigación conduce a varios teoremas de representación, a menudo recogidos bajo la etiqueta dualidad de Stone.

[editar] Esquema de temas relacionados

Teoría del orden
 
Bien ordenado
Orden total
Parcialmente ordenado
Preordenado
Relación reflexiva
Relación transitiva
Relación antisimétrica
Relación total
Orden bien fundamentado
 

[editar] Referencias

  • G. Gierz, K. H. Hofmann, K. Keimel, J. D. Lawson, M. Mislove, and D. S. Scott, Continuous Lattices and Domains, In Encyclopedia of Mathematics and its Applications, Vol. 93, Cambridge University Press, 2003. ISBN 0-521-80338-1

MATEMÁTICAS2: OPTIMIZACIÓN. En matemáticas la optimización o programación matemática intenta dar respuesta a un tipo general de problemas donde se desea elegir el mejor entre un conjunto de elementos.

Categoría:Optimización

MATEMÁTICAS2: MEDIA ARMÓNICA. La media armónica , denominada H, de una cantidad finita de números es igual al recíproco, o inverso, de la media aritmética de los recíprocos de dichos valores.

Media armónica

De Wikipedia, la enciclopedia libre

La media armónica , denominada H, de una cantidad finita de números es igual al recíproco, o inverso, de la media aritmética de los recíprocos de dichos valores

Así, dados los números a1,a2, ... , an, la media armónica será igual a:

{H} = {n over { sum_{i=1}^n{1 over a_i}}} = {n over ({1 over a_1}+cdots+{1 over a_n})}

La media armónica resulta poco influida por la existencia de determinados valores mucho más grandes que el conjunto de los otros, siendo en cambio sensible a valores mucho más pequeños que el conjunto.

La media armónica no está definida en el caso de la existencia en el conjunto de valores nulos.

Contenido

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[editar] Propiedades

  1. La inversa de la media armónica es la media aritmética de los inversos de los valores de la variable.
  2. Siempre se puede pasar de una media armónica a una media aritmética transformando adecuadamente los datos.

[editar] Ventajas

  • Considera todos los valores de la distribución y
  • en ciertos casos, es más representativa que la media aritmética.

[editar] Desventajas

  • La influencia de los valores pequeños y
  • El hecho que no se puede determinar en las distribuciones con algunos valores iguales a cero; por eso no es aconsejable su empleo en distribuciones donde existan valores muy pequeños.

Se suele utilizar para promediar velocidades, tiempos, rendimientos, etc.

[editar] Referencia

[editar] Bibliografía

  • 'Introducción a la Estadística Económica y Empresarial. Teoría y Práctica.' de Fco. Javier Martín-Pliego López, Editorial Thomson, 2007 (Madrid).
  • 'Manual de Estadística Empresarial con ejercicios resueltos' de Eva Ropero, María Eleftheriou, Luana Gava y Eva Romero. Editorial Delta Publicaciones. 2008 (Madrid).

[editar] Véase también

MATEMÁTICAS2: CONJUNTO BIEN ORDENADO. En teoría de conjuntos, un conjunto bien ordenado es un conjunto no vacío totalmente ordenado tal que todo subconjunto no vacío tiene un elemento mínimo. Equivalentemente, puede decirse que un conjunto A es bien ordenado si es totalmente ordenado y bien fundado.

Conjunto bien ordenado

De Wikipedia, la enciclopedia libre

En teoría de conjuntos, un conjunto bien ordenado es un conjunto no vacío totalmente ordenado tal que todo subconjunto no vacío tiene un elemento mínimo. Equivalentemente, puede decirse que un conjunto A es bien ordenado si es totalmente ordenado y bien fundado.

Contenido

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[editar] Definición de primer elemento

Si A es un conjunto totalmente ordenado se dice que n es el primer elemento o elemento mínimo de A si satisface:

  • n es un elemento de A
nin A
  • Si m es cualquier elemento de A, entonces n es menor o igual que m
forall min Aquad nleq m

Intuitivamente se entiende que el elemento mínimo es el más pequeño de un conjunto.

[editar] Principio del buen orden

El principio del buen orden es un lema que establece que todo conjunto que esté formado únicamente por números naturales tiene un primer elemento. Es decir, que el conjunto de los números naturales es bien ordenado. El primer elemento de los números naturales es 1.

[editar] Demostración del principio del buen orden

Sea Asubseteqmathbb{N} un conjunto no vacío. Si A no tiene elemento mínimo, entonces existe un conjunto B = mathbb{N}setminus A.

  • 0 debe de estar en B puesto que de no ser así, 0 sería el elemento mínimo de A.
  • Si cada natural menor o igual a n está en B, entonces n + 1 también está en B, porque de lo contrario, n + 1 sería un elemento mínimo de A

Luego entonces por el principio de inducción matemática,B=mathbb{N} y A = emptyset, pero eso contradice la suposición de que A no era un conjunto vacío.

Por lo tanto, A debe tener elemento mínimo.

[editar] Generalización

Si (A, ≤) es un conjunto bien ordenado, y B es un subconjunto de A con la relación de orden inducida y f:AB un isomorfismo, entonces para todo aA, vale af(a).

Dado un número ordinal α, el conjunto de todos los números ordinales β < α es un conjunto bien ordenado. Así mathbb{N} es isomorfo al conjuno ordenado {β: β < ω}.

Teorema. Para todo conjunto bien ordenado (A, ≤) existe un único número ordinal α tal que A sea isomorfo al intervalo inicial de números ordinales {β: β < α}. Vale notar que caso exista un isomorfismo de orden A → {β: β < α}, es único.

Este resultado significa que los conjuntos bien ordenados son clasificados hasta isomorfismo por los números ordinales. Aceptando el axioma de elección, se obtiene el siguiente teorema (que de hecho es equivalente):

Teorema. Para todo conjunto A, existe una relación de orden total ≤ sobre A tal que (A, ≤) sea bien ordenado.


Una generalización de la noción de conjunto bien ordenado es la de conjunto bien fundado.

[editar] Referencias

  • Keith Devlin, The Joy of Sets, Springer Verlag, 1992

[editar] Véase también

[editar] Esquema de temas relacionados

Teoría del orden
 
Bien ordenado
Orden total
Parcialmente ordenado
Preordenado
Relación reflexiva
Relación transitiva
Relación antisimétrica
Relación total
Orden bien fundamentado
 

MATEMÁTICAS2: ELEMENTO MÍNIMO

Elemento mínimo

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Sea (A,leq) un conjunto parcialmente ordenado. Se dice que un elemento ain A es el elemento mínimo del conjunto A es aquel que

aleq x

para todo xin A. El elemento mínimo de un conjunto, si existe, es único. Efectivamente, pues sea (A,leq) un conjunto parcialmente ordenado. Entonces, si a y a' son dos elementos mínimos de A, entonces

aleq a' y a'leq a,

y puesto que leq es un orden parcial en A, es en particular una relación antisimétrica, de lo que se sigue

~a=a'

MATEMÁTICAS2: MÁXIMO. SERÍA INTERESANTE UNA MÁQUINA QUE PASASE DEL MÁXIMO AL MÍNIMO Y OTRA DEL MÍNIMO AL MÁXIMO, ¿VERDAD?.

Elemento máximo

De Wikipedia, la enciclopedia libre
VISTO DESDE EL LENGUAJE

Sea (A,leq) un conjunto parcialmente ordenado. Se dice que ain A es el elemento máximo de A si

(forall x in A)quad xleq a

esto es, si cualquier otro elemento x de A es menor que a.

El elemento máximo de un conjunto, si existe, es único. En efecto, pues si (A,leq) es un conjunto parcialmente ordenado, y a y a' son dos elementos máximos de A, entonces

 

aleq a'ya'leq a


y por la antisimetría de leq,

~a=a'