PSICOLOGÍA2. SENSACIÓN Y EMOCIÓN: EL GATO AL AGUA
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| El diario de Patricia | |
|---|---|
![]() Patricia Gaztañaga en el plató del programa | |
| Título | El diario de Patricia |
| Género | Talk show |
| Presentado por | Patricia Gaztañaga Juan y Medio (Diario Y Medio) |
| País de origen | |
| Idioma/s | Español |
| Producción | |
| Producción | Boomerang TV |
| Emisión | |
| Cadena original | Antena 3 |
| Fechas de emisión | 9 de julio de 2001 a 9 de julio de 2008 |
| Cronología | |
| Sucedido por | Diario Y Medio |
| Programas relacionados | Diario de verano Diario del viernes |
| Enlaces externos | |
| Sitio web oficial | |
| Ficha en IMDb | |
El diario de Patricia era un talk show de testimonios producido por Boomerang TV, emitido por la cadena española Antena 3 y presentado por Patricia Gaztañaga. El espacio era emitido de forma diaria, en la franja de tarde de los días laborables. Se estrenó el 9 de julio de 2001, emitiéndose durante siete años, de forma ininterrumpida, hasta el 9 de julio de 2008.
En los períodos de vacaciones estivales Patricia Gaztañaga fue reemplazada por otras conductoras como Yolanda Vázquez, Mónica Martínez o Silvia Ruiz, manteniéndose el programa con el mismo formato aunque con el título Diario de verano.[1]
Durante la temporada 2006-2007, la propia Yolanda Vázquez (que ya había presentado el programa durante los meses de verano) asumió temporalmente la conducción del espacio en sustitución de Gaztañaga, quien estuvo tres meses de baja por maternidad.[2] A su regreso, Yolanda Vázquez pasó a presentar la edición los viernes, emitida con el nombre de Diario del viernes y el mismo formato que el resto de la semana.
La temporada 2007-2008 Juan y Medio substituyó a Yolanda Vázquez en la edición de los viernes, que pasó a llamarse Diario Y Medio.[3]
Contenido[ocultar] |
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Cada programa invita a una serie de personas anónimas que aportan su testimonio personal sobre un tema concreto planteado previamente por el programa, generalmente relacionado con los conflictos familiares o los problemas sentimentales.
Algunos de los enunciados propuestos por el programa a lo largo de su historia fueron:
A lo largo de su historia, el programa fue cuestionado en múltiples ocasiones por críticos televisivos y asociaciones de espectadores, al considerar inapropiados sus contenidos para el horario de protección infantil,[4] así como la manipulación de los invitados, hasta el punto de ser considerado uno de los programas paradigmáticos de la telebasura.[5] [6]
Las críticas arreciaron especialmente tras el 19 de noviembre de 2007, con el asesinato de la joven rusa Svetlana a manos de su ex pareja sentimental, apenas cinco días después de la emisión de un programa donde participaron ambos y en el que ella rechazaba ante las cámaras su propuesta de matrimonio.[7] [8] [9]
En el tercer informe de la Comisión Mixta de Seguimiento del Código de Autorregulación de Contenidos Televisivos e Infancia (de marzo de 2007 a marzo de 2008) El diario de Patricia figuraba entre los cinco programas que más denuncias recibieron por haber vulnerado dicho Código.[10]
En sus seis primeras temporadas, emitidas de forma consecutiva, el programa cosechó una audiencia media de 2.032.000 espectadores y un 24,9% de share, datos superiores a la media de la cadena.[11] En su útima temporada registró unas cifras inferiores, con una media de 1.932.000 espectadores y el 18,4% de cuota, aun así, rondando la media de la cadena.[1]
El programa más visto de su historia fue emitido el 26 de enero de 2005, bajo el enunciado ¿Por qué no me dejas ser feliz?, que registró una media de 3.670.000 espectadores (30,8% de share). Su máximo histórico de cuota lo alcanzó el 29 de abril de 2004 con un 36%, en un espacio que tenía como tema central Necesito saber quién tiene mi sangre.[1]
| Año | Categoría | Resultado |
|---|---|---|
| 2001 | Mejor magazine | Ganador |
| El gato al agua | |
|---|---|
| Título | El gato al agua |
| Género | Magazine de actualidad |
| Presentado por | Antonio Jiménez |
| País de origen | |
| Duración | 2 horas |
| Emisión | |
| Cadena original | Intereconomía TV |
El gato al agua es un programa de televisión y radio producido por Intereconomía Corporación y emitido por Radio Intereconomía, Radio Intercontinental e Intereconomía TV.
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Los contenidos de "El gato al agua" se centran en la actualidad del panorama político español. La base del programa son los debates entre cuatro (a veces cinco) invitados, moderados por el periodista Antonio Jiménez. Durante el programa los telespectadores y radioyentes pueden votar vía SMS al contertuliano que mejor lo esté haciendo, el cual recibirá el Gato (una estatuilla) al finalizar la emisión. También pueden responder del mismo modo a una pregunta de carácter cerrado, con dos opciones de respuesta, sobre un tema de actualidad expuesto al principio del programa. Aparte del debate, se efectúan sondeos de opinión a pie de calle y lectura y somero análisis de las portadas de los rotativos del día siguiente.
Esta expresión alude al que vence a otro en una contienda o disputa por alguna cuestión concreta.[1]
Los habituales comentaristas políticos de la tertulia suelen tener una tendencia conservadora, caso de los periodistas Enrique de Diego, Carmen Tomás, Agapito Maestre, Alfonso Rojo, Isabel Durán, Jesús Cacho, Carlos Dávila y Miguel Ángel Rodríguez; los políticos Alejo Vidal-Quadras y Gustavo de Arístegui o el director de Intereconomía televisión y presentador del programa Más se perdió en Cuba Xavier Horcajo. No obstante, desde 2008 el programa ha comenzado a incorporar comentaristas que antes eran de izquierdas y críticos con Zapatero, como Javier Nart (abogado y periodista), Pablo Castellano (abogado y político), Andrés Aberasturi (periodista) o Raimundo Castro. También intervienen intelectuales de ideología progresista, como el político socialista (y profesor de economía) Antonio Miguel Carmona [2] o el economista Ramón Tamames.
En 2009 obtuvo el Premio Españoles Ejemplares que entrega la Fundación para la Defensa de la Nación Española[2] (DENAES), con carácter anual, a personas y/o entidades que se hayan distinguido por su aportación a la sociedad española, en la categoría de periodismo en reconocimiento a su defensa de la Nación española a través de una línea editorial muy crítica con los nacionalismos fragmentadores. En julio de 2008 Antonio Jiménez, director y presentador del programa "El gato al agua" de Intereconomía fue galardonado con la "Antena de Oro" concedida por la Federación de Asociaciones de Radio y Televisión de España. En junio 2008 la Agrupación de telespectadores y Radioyentes (ATR) otorgó al programa El Gato al Agua el premio al mejor programa de debate "por su independencia y pluralidad". El Club Internacional de Prensa premió a El Gato al Agua como el mejor representante de lo que se hace hoy en día en la Televisión Digital Terrestre en octubre de 2007.
La religión es un sistema de la actividad humana compuesto por creencias y prácticas divinas, tanto personales como colectivas, de tipo existencial, moral, sobrenatural y espiritual. Se habla de «religiones» para hacer referencia a formas específicas de manifestación del fenómeno religioso, compartidas por los diferentes grupos humanos. Hay religiones que están organizadas de formas más o menos rígidas, mientras que otras carecen de estructura formal y están integradas en las tradiciones culturales de la sociedad o etnia en la que se practican. El término hace referencia tanto a las creencias y prácticas personales como a ritos y enseñanzas colectivas.
Definir qué es religión (del latín religare o re-legere) ha sido y es motivo de controversia entre los especialistas. Según el sociólogo G. Lenski, es «un sistema compartido de creencias y prácticas asociadas, que se articulan en torno a la naturaleza de las fuerzas que configuran el destino de los seres humanos».[1] Por su parte, el antropólogo Clifford Geertz propone una definición alternativa: «La religión es un sistema de símbolos que obra para establecer vigorosos, penetrantes y duraderos estados anímicos y motivaciones en los hombres, formulando concepciones de un orden general de existencia y revistiendo estas concepciones con una aureola de efectividad tal que los estados anímicos y motivaciones parezcan de un realismo único».[2] Debido al amplio espectro de usos de la palabra, resulta especialmente complejo ofrecer una definición exhaustiva de la religión o del fenómeno religioso. Sin embargo, se puede afirmar que, como hecho antropológico, engloba entre otros los siguientes elementos: tradiciones, culturas ancestrales, instituciones, escrituras, historia, mitología, fe y credos, experiencias místicas, ritos, liturgias, oraciones...
Aunque la antropología ha recogido manifestaciones religiosas desde el primer momento de la existencia del hombre y éstas han influido decisivamente en la configuración de las diversas culturas y sociedades, todavía se discute si es un fenómeno esencial del hombre o puede ser reducido a otras experiencias o aspectos humanos más fundamentales. El ser humano ha hecho uso de las religiones para encontrar sentido a su existencia y para dar trascendencia y explicación al mundo, el universo y todo lo imaginable.
La palabra «religión» en ocasiones se usa como sinónimo de «religión organizada» u «organización religiosa», es decir, instituciones que respaldan el ejercicio de ciertas religiones, frecuentemente bajo la forma de entidades legales.
Diversas ciencias humanas se han interesado por el fenómeno religioso desde sus respectivos puntos de vista como por ejemplo la antropología, la sociología, la psicología y la historia de las religiones. Por otro lado, disciplinas como la fenomenología de la religión estudian específicamente sus manifestaciones intentando dar con una definición exhaustiva del fenómeno y mostrar su relación con la índole propia del ser humano.
En un sentido más amplio, también se utiliza para referirse a una obligación de conciencia que impele al cumplimiento de un deber.[3]
La etimología del término 'religión' ha sido debatida durante siglos debido a las dos interpretaciones que se han sostenido que además de ofrecer una propuesta acerca del origen de la palabra, subrayan alguna actitud religiosa.
Antes de ser usada con un sentido relacionado con las divinidades, el término «religión» o «religioso» era utilizado para expresar un temor o un escrúpulo supersticioso. Así consta en textos de Julio César (De Bello Gallico VI 36) y Tito Livio (Historia de Roma desde su fundación IV 30).
La primera interpretación relacionada con el culto es la del orador latino Cicerón que en su obra De natura deorum ofrece la siguiente etimología: «Quienes se interesan en todas las cosas relacionadas con el culto, las retoman atentamente y como que las releen, son llamados «religiosos» a partir de la relectura.[4] Esta etimología —filológicamente más correcta— subraya la fidelidad a los deberes que la persona religiosa contrae con la divinidad y por tanto está más relacionada con la justicia.[5]
La otra etimología propuesta por Lactancio hace derivar la palabra «religión» del verbo latino religare: «Obligados por un vínculo de piedad a Dios estamos “religados”, de donde el mismo término “religión” tiene su origen, no —como fue propuesto por Cicerón— a partir de “releyendo”».[6] Este segundo sentido resalta la relación de dependencia que «religa» al hombre con las potencias superiores de las cuales él se puede llegar a sentir dependiente y que le lleva a tributarles actos de culto.[7]
La definición del amplio espectro de significados que refleja el concepto religión en cuanto implica encontrar un elemento propio, distintivo y único, es una exigencia propia de las culturas occidentales,[8] ya que son éstas las que desde una postura más teísta distinguen entre divinidad y el resto del mundo. Especialmente, desde la Ilustración se han elaborado muchas y variadas definiciones intentando recoger los aspectos propios del fenómeno religioso. Aquí se mencionarán los más significativos. Es obvio que las definiciones que parten de un Ser Supremo o lo dan por supuesto se han de rechazar pues no se aplican a muchas religiones de Asia oriental o a los pueblos primitivos.
Una posibilidad es intentar una definición desde el punto de vista de las personas que practican la religión. Así encontramos propuestas como las de Friedrich Schleiermacher: «sentimiento de dependencia absoluta» que luego distingue este sentimiento de los tipos de dependencia relativa. William James subraya más bien «el carácter entusiasta de la adhesión» de los miembros de las religiones. Desde este punto de vista se pueden considerar elementos como los sentimientos, los factores experienciales, emotivos o intuitivos, pero siempre desde una perspectiva más bien individualista.
Con el estudio que las diversas ciencias humanas (sociología y antropología cultural especialmente) han realizado de la religión, se ha logrado formular otro conjunto de definiciones que consideran este fenómeno en su ámbito social y cultural. La conocida definición del sociólogo francés Durkheim entra en este grupo: «Una religión es un sistema solidario de creencias y de prácticas relativas a las cosas sagradas. [...] Toda sociedad posee todo lo necesario para suscitar en sus miembros la sensación de lo divino, simplemente a través del poder que ella ejerce sobre ellos».[9]
Sin embargo, con la llegada de la fenomenología de la religión, se intentó ir más allá de las formas que buscaban el núcleo propio del fenómeno en la sociedad o en los aspectos individuales. Y en ese ámbito se identificó como propio de la religión el hecho de la presencia o consciencia de lo sagrado. Rudolf Otto en su obra, Lo santo, publicada en 1917, indica como esencia de la consciencia religiosa el temor reverencial ante aquello que espanta (tremendum) y atrae casi irresistiblemente (fascinans).
Sin embargo, estos elementos que Otto refiere como propios de la experiencia religiosa parecen estar ausentes en las religiones asiáticas. En Mircea Eliade se da una ampliación de la noción de «sagrado» que perfecciona la definición de Otto. Habla de espacios, cosas y tiempos sagrados en la medida en que estos se relacionan con simbolismos y rituales propios de las religiones. Así la religión es la configuración u organización de la existencia a partir de dimensiones profundas de la experiencia humana que relacionan al hombre con algo que se le presenta como último y trascendente. Tales dimensiones varían de acuerdo con las circunstancias y culturas.
A partir del siglo XVIII, con la irrupción del humanismo y el movimiento de los ilustrados en Europa, que se extenderá con rapidez a otras partes del mundo, se intenta separar la doctrina del Estado de la doctrina religiosa. Actualmente, estas ideas de separación de los poderes político y religioso aún no ha concluido. En buena parte del planeta apenas ha empezado, y en los países occidentales, aunque observan la laicidad del estado, todavía la religión puede actuar con una enorme influencia en sus legislaciones. Por ejemplo en el caso de Estados Unidos[10] o el de España[11]
En los países asiáticos, la separación entre Estado y religión está más o menos implícita de cierto laicismo. China, Japón, Vietnam y otros países del sudeste asiático conllevan cierto laicismo estatal en su propia historia al ser países en donde coexisten distintas religiones. En el caso de Tailandia o Sri-Lanka, con mayorías budistas, en más de un 90%, se mantienen debates sociales para afrontar el laicismo del Estado y diversos cambios legales.[12]
En los países con mayorías musulmanas hay distintas aproximaciones a la laicidad del Estado. Países como Turquía o Siria son más laicos, mientras que otros como Irán o Arabia Saudí se definen como islámicos. El mundo islámico es variado y complejo, y existen movimientos tanto secularizadores como prorreligiosos.[13]
Israel es un estado laico, si bien se proyecta como religioso. India es un caso parecido, también es un país laico, aunque su organización social y legislación, continúan siendo muy influidas por la religión. En estos casos están influidos, en buena medida, por el componente étnico de sus religiones mayoritarias.
Hay diferentes clasificaciones de las religiones, por ejemplo:
Otra división que se utiliza consiste en hablar de religiones reveladas o no reveladas.
Otra clasificación de las religiones es por origen o familia. Las religiones se agrupan en troncos de donde derivan, por ejemplo:
Usualmente se acepta que las principales familias de religiones son las siguientes:
Algunas religiones, de reciente creación, tienen un estatus complejo ya que no son reconocidas como religiones de manera universal. Una secta o Nuevo Movimiento Religioso, según la antropología y la sociología, es, desde el punto de vista sociológico, un grupo de personas con afinidades comunes: culturales, religiosas, políticas, esotéricas, etc. Habitualmente es un término peyorativo, frente al que ha surgido el eufemismo «nuevos movimientos religiosos».
Aunque el vocablo «secta» esté relacionado con grupos que posean una misma afinidad, con el paso de los años ha adquirido una connotación relacionada con grupos de carácter religioso, a los que se califica como «secta destructiva». Estos grupos pueden tener un historial judicial en uno o varios países, por manipulación mental o por ser grupos de caracter destructivo. En algunos países, algunas de estas no están reconocidas o autorizadas. A menudo una secta está centrada en el culto personal al profeta o líder, del grupo. La palabra secta se ha concebido derivada, principalmente, del latín seqüi: ‘seguir’.
La mayoría de las diversas religiones gozan de buena salud en número de seguidores y su número ha aumentado en todo el mundo. En los países con anteriores regímenes comunistas la religión se ha revitalizado a una velocidad sorprendente como muestran los casos de Rusia y China.
No existen hasta la fecha unas estadísticas fiables del numero de seguidores de las religiones del mundo. Cada religión suele aportar sus propios cálculos estimativos, que a menudo suelen sumar seguidores sin criterios demasiado científicos, tales como geografía, ritos tempranos de iniciación (bautismos, etc) o la pertenencia familiar. En la siguiente estadística se muestra el cálculo estimativo aportado por las diferentes religiones. A falta de datos actualizados, aquellas que no han hecho públicos sus cálculos muestran aquí el recopilado en el sitio adherents.com,[20] dependiente de una organización cristiana evangélica estadounidense.
Lista de las principales religiones actualmente practicadas en el mundo, por orden alfabético.
El estudio de la religión suele implicar numerosos campos de investigación, entre ellos:
A lo largo de la Historia, la práctica de la religión se ha organizado de diferentes maneras en sociedad. El hombre primitivo depositaba en el chamán o curandero el conocimiento y explicaciones sobre asuntos religiosos. Esta figura aún existe en pueblos indígenas de América, Africa y Oceanía.
Las primeras civilizaciones agricolas, con el desarrollo de las ciudades, verán surgir la figura del sacerdote, que se erige como mediador entre la sociedad y las divinidades. Esta figura cobrará una importancia enorme en Egipto, Grecia, Roma y América precolombina. A menudo con una doble función de médico y guía espiritual, supone una evolución del antiguo guía-chamán de la tribus primitivas.
El monacato surge en religiones como el cristianismo, el budismo o el taoísmo. El monacato allí donde está presente, personifica un esfuerzo más intenso en un camino religioso, y supondrá el esfuerzo por reunir o proteger a los eremitas dispersos.
En religiones como la hebrea o el islam, son las personas con una notable capacidad de interpretación de las escrituras sagradas las que ostentan el papel de guía de una comunidad de seguidores. Así, la figura del imán o del rabino están presentes en estas religiones.
En el entorno hinduista, la casta de los brahmanes es la encargada de aclarar los asuntos religiosos.
El conocimiento religioso, según los seguidores de las religiones, puede ser obtenido de líderes religiosos, textos sagrados y/o la propia revelación personal. Algunos puntos de vista de las religiones observan este conocimiento como ilimitado en alcance y capaz de resolver cualquier pregunta, otras le otorgan un rol más restringido o acompañando al conocimiento obtenido mediante la observación de los fenómenos físicos. Algunas religiones otorgan al conocimiento religioso la característica de ser infalible. Muchos textos religiosos cuentan con muchos siglos de antigüedad: el Poema de Gilgamesh, el Libro de los Muertos, los cuatro Vedás, los Puranás, el Ramaiana, el Majábarata, el Bhagavad Guitá, la Biblia, el Corán. Estos textos no sólo han sido de interés dentro de las propias religiones sino también especialmente para la filosofía en la disciplina de la Filosofía de la religión. Ésta estudia[30] las diferentes concepciones teístas o no teístas, la cosmología de las religiones así como sus argumentos de diseño, el misticismo, el problema del mal, la epistemología y así un amplio espectro de asuntos que son tratados desde el aparato intelectual filosófico.
En el ámbito hispano existen escritores, filósofos y teólogos de renombre que se han ocupado de la filosofía de la religión. Entre ellos Ciro Alegría, Leonardo Boff, Jorge Luis Borges, Lluis Busquets Grabulosa, Pedro Laín Entralgo, Benjamín Forcano, David Flusser, José Ortega y Gasset, Octavio Paz, Xabier Picaza, Margarita Pinto, Miguel de Unamuno, Miguel Sarmiento.
En las religiones existen a menudo grandes desarrollos filosóficos cuya misión es aclarar o conciliar la doctrina religiosa con la razón humana. En las religiones teístas se conoce a este desarrollo como Teología. En Asia oriental, muchas veces, aunque los desarrollos filosóficos son grandes y variados, no existen como disciplina diferenciada dentro de la propia religión, filosofía y religión esta entrelazada. En otras religiones no existe un aparato filosófico, en especial en las religiones tribales y chamánicas. Los desarrollos filosóficos de las religiones.recogen los distintos aspectos de la doctrina religiosa o la verdad o deidad que las sustenta, y que son históricamente la explicación a las distintos puntos de vista dentro de cada religión.
La mayoría de religiones suelen tener una parte de conocimiento exotérico y otra esotérico.
En casi todas las grandes religiones ambas facetas existen. Las religiones teístas suelen aludir al acceso al conocimiento esotérico como un don o bendición de la deidad hacia la persona. En el cristianismo por ejemplo, el concepto de Gracia se considera un don de Dios que entre otras cosas permite a la persona penetrar en significados más profundos. Similares ideas existen en la religión musulmana y judía.
En otras religiones, el conocimiento esotérico suele afirmarse como un mecanismo de transmisión oral, en ocasiones al margen de las escrituras sagradas o de aquellas que son públicas. El budismo tiene algunas variantes, especialmente aquellas provenientes del budismo tibetano, que son fuertemente esotéricas. El taoísmo tiene en su faceta contemplativa algunos complicados métodos psicofísicos con un fuerte componente esotérico y de iniciación.
Normalmente, en las propias religiones coexisten puntos de vista distintos que tienden a rechazar o afianzar el lado esotérico.
En ocasiones es importante distinguir entre «religión» y «postura religiosa». Siendo la religión un sistema de creencias, preceptos, prácticas y rituales, una postura religiosa se refiere a la forma como un individuo se identifica frente a una o varias religiones. Por otro lado, existe la postura de quienes niegan el valor o la utilidad de las religiones, las niegan o las adecúan a sus propios planteamientos personales o de grupo. También se observan diferentes posturas religiosas en los enfoques de aplicación a la sociedad en temas como el laicismo o el diálogo interreligioso.
En la Antigüedad grecorromana, los filósofos ya intentaban explicar el origen de las creencias. Lucrecio en De natura rerum, emite la hipótesis de que los hombres inventaron a los dioses para explicar las maravillas y los misterios de la naturaleza: para explicar lo que no controlaban. Critias pensaba que la religión (y el temor a los dioses) se había inventado para imponer a cada uno el respeto a la sociedad: disciplina, moral, sentido el bien y del mal. Los antropólogos, psicólogos y sociólogos mantienen para la mayoría estas dos explicaciones.
Hasta el siglo XX, la perspectiva dominante sobre el origen de la experiencia religiosa la sitúa en el sentimiento de espanto o miedo ante lo desconocido o aquello que escapa a una explicación racional. Este punto de vista se hizo famoso por los trabajos de Rudolf Otto.[32] Más tarde, Mircea Eliade propone el término de hierofanía como percepción de lo sagrado, en donde el impulso o sentimiento religioso está caracterizado por un sentimiento de insuficiencia ante la explicación de la realidad que ofrecen los sentidos y la razón humanas.[33] La idea de hierofanía que propone Eliade asienta una oposición entre lo sagrado y lo profano que desplaza la anterior entre razón y miedo irracional. Este enfoque será el germen de un nuevo tratamiento en los estudios sobre la religión, y posibilitará su expansión en las principales universidades de Europa y EE. UU.[34]
En las religiones más antiguas, algunos miembros de sociedades de cazadores-recolectores o agricolas se aislaban, en un estado de privación sensorial para favorecer la aparición de visiones y sueños místicos.[35] A menudo diversos métodos o productos alucinógenos eran empleados, como activadores de estos procesos. Estas prácticas aún existen en las diversas formas del chamanismo. Del mismo modo, inciensos y plantas especiales como el opio y el cornezuelo del centeno, con propiedades alucinógenas, se desarrollaron en los oráculos de Grecia, Egipto y Roma. Esta utilización de sustancias externas podemos encontrarla en la historia en el origen de muchas de las grandes religiones; como por ejemplo ocurre con los primeros desarrollos visionarios de los pueblos indoeuropeos hace más de 10.000 años,[36] y que posteriormente se asentarían en el valle del Indo hace más de 4000 años.
En su evolución histórica, algunas religiones se irán sofisticando para observar nociones de pureza de cuerpo y espíritu que irán desterrando la alteración de la psique mediante sustancias externas. Las sustituirán los rituales, oraciones, y técnicas contemplativa que se convertirán en los facilitadores de la experiencia religiosa. Esta evolución, unida al triunfo o colapso de las diferentes civilizaciones que las acogen, y a la presión del medio social en el que se desenvuelven, explicarán en buena medida el futuro de las distintas religiones.
La actitud de los primeros sociólogos ante la religión fue diversa a la de los filósofos de la Ilustración pues no consideraban este fenómeno como un momento pasajero lleno de supersticiones en la historia de la humanidad, sino como un aspecto casi imprescindible de la organización social. Así, Feuerbach en su obra La esencia del cristianismo trata la religión cristiana desde el punto de vista sociológico y afirma que se trata de una alienación de capacidades propiamente humanas. Se ocupa además de algunos aspectos de la religión como el dogma, la liturgia y la simbología. Por su parte, Alexis de Tocqueville, en La democracia en América, realiza un análisis del catolicismo y del protestantismo dentro de las sociedades democráticas y desde un punto de vista sociológico. A partir de estos primeros pasos de la sociología, otros autores de gran renombre como Max Weber, Émile Durkheim, Ferdinand Tönnies o Ernst Troeltsch dedicaron atentos estudios al fenómeno religioso dentro de la sociedad.
En el individuo, la religión existe como una tendencia que combina lo racional y lo irracional. A la hora de articularse, las religiones desarrollan doctrinas que intentan dar respuestas globales al individuo. Por este motivo, la mayoría de las grandes doctrinas religiosas han dado respuestas a preguntas relacionadas con la creación del universo, el propósito de la vida, la naturaleza humana, la definición de bien y mal, la moral, la escatología. Y del mismo modo elaboran diferentes códigos éticos, rituales y simbólicos. No obstante, toda religión intenta ofrecer una posición para vivir y entender la existencia del ser humano de una forma integral, incluyendo la dimensión espiritual, por lo que existen elementos comunes en todas ellas.
En las sociedades, a lo largo de la historia también han sido frecuentes las llamadas guerras de religión y las teocracias; es decir sociedades provistas de un gobierno cuya legitimidad descansa en un sistema de ideas religiosas. En ellas se atribuía un valor divino al soberano de la civilización, Mesopotamia, Egipto, Roma, Tíbet y el imperio Inca son significativos. En estos casos la ley es a la vez autoridad jurídica y religiosa. Un ejemplo contemporáneo que sobrevive es el Reino Unido, en donde la reina es «gobernadora suprema» de la Iglesia anglicana los territorios de Inglaterra y Gales, en donde aprueba el nombramiento de obispos dentro de dichos territorios.
En el siglo XX, Talcott Parsons deja constancia de la relación entre la religión y la sociedad, incluida la «cibernética»: genera valores, modifica las normas, influye en los roles sociales, y da una guía para los sistemas de la sociedad, de la personalidad y del comportamiento. Su sistema es considerado como una nueva aplicación de teorías evolucionistas a la religión. De ahí que uno de sus alumnos, Robert Bellah haya publicado Evolución religiosa.
La religión ha sido para algunas sociedades un símbolo de su identidad. Del mismo modo, la religión aparece como pieza fundamental en la ordenación moral de las sociedades y actuando de manera influyente en su orden legislativo. Esta relación puede ser vista como beneficiosa o perjudicial según como ha evolucionado esa acomodación.[37]
Normalmente la antropología cultural ha dirigido su atención al estudio de las manifestaciones religiosas en las sociedades que no conocen la escritura fijándose sobre todo en sus creencias y prácticas. Esta disciplina parte de distintos fundamentos al afrontar la religión. Por un lado, la teoría de los «hechos sociales» de Durkheim; por otro, los «tipos ideales» de Max Weber pero también las investigaciones sea de freudianos sea del marxismo acerca de las expresiones de la religiosidad. Los aspectos más representativos del estudio antropológico son los que tienen por objeto dilucidar las relaciones de la religión con los demás aspectos de la vida cultural: las leyes, la política, la economía, la ética. Sin embargo, no se ha logrado un consenso en relación con el método: el problema resulta complejo ya que un método explicativo implica un cierto grado de objetividad, y se contesta la posibilidad de que un estudioso no tenga preconceptos en relación con la religión, y un método interpretativo permite diversos acercamientos y respuestas. De cualquier forma, el primer paso consiste en agrupar y enumerar los varios usos y prácticas religiosas para luego buscar semejanzas o posibles orígenes comunes. En el año 1980, James Peacock y Thomas Kirsch publican un libro que intenta una vía intermedia para explicar desde la antropología el desarrollo de roles distintos en las religiones.[38]
Después de esta publicación, los estudios se han ido centrando en tratar de determinar el origen de la religión. Así, ya desde 1965 Evans-Pritchard publican el libro Teorías acerca de la religión primitiva, que es una suerte de recolección de las interpretaciones y teorías que se han dado acerca del origen de la religión en las culturas humanas desde una perspectiva evolucionista. Las variantes propuestas son muchas: la magia, el totemismo, el politeísmo, el fetichismo, el animismo, etc.: sin embargo, Evans-Pritchard subraya la dificultad de demostrar que algunas de estas manifestaciones —que se presentarían como origen de la religión o la «primera» religión— sea aislable e independiente de otras manifestaciones cronológicamente contemporáneas. Las críticas y disputas se dieron especialmente ante los esquemas darwinistas que sugerían el paso del mito a la magia y de esta a la religión. Este tema del origen de la religión y el problema de las diferencias entre las religiones es el objetivo temático de la antropología cultural en el siglo XXI ya que ha abandonado su interés inicial por elaborar una especie de catálogo de todas las religiones y sus manifestaciones y prácticas.
Surge junto con el estudio de las religiones comparadas y con el psicoanálisis. Su método va desde la medida con instrumentos propios de las ciencias exactas -como por ejemplo los estudios de laboratorio propios del siglo XIX- hasta la introspección.
Uno de los pioneros de la psicología de la religión fue Wilhelm Wundt que consideraba cuatro etapas de la historia de la conciencia. El elemento unificador de ellas es el combate de la persona por afirmarse en el mundo físico. Se trata de las siguientes: el ritual primitivo, el totemismo, los mitos sobre los héroes y dioses y el humanismo. Por otro lado, Oswald Külpe introdujo otros métodos para estudiar la religión tales como las entrevistas y los cuestionarios de datos autobiográficos. Así las dos tendencias de la psicología del siglo XIX —el estudio introspectivo por un lado y el análisis objetivo por otro— se entrelazan también al aplicarse a la religión.
En EE. UU. la psicología nació como disciplina independiente. Stanley Hall creó un equipo de investigación que introdujo métodos empíricos para el estudio de la religión. En 1881 dio cursos sobre la relación entre la pubertad y la conversión religiosa y en el año 1904 fundó una revista llamada The American Journal of Religious Psychology and Education. Algunos de sus alumnos como James Leuba se dedicaron de por vida al estudio de la psicología de la religión.
En 1899, otro de sus alumnos, E.D. Starbuck publicó el primer tratado de psicología de la religión -The Psychology of Religion- que trataba las coincidencias en la descripción de la pubertad, de la dementia precox y la conversión religiosa. Fue una obra controvertida.
En el año 1902, William James publicó The Varieties of Religious Experience donde centra su estudio en la unicidad de las experiencias morales y religiosas a partir de métodos de análisis introspectivo. En ese mismo período, Pierre Janet y Sigmund Freud iniciaron sus estudios a partir del subconsciente.
Freud consideraba todos los ritos y creencias religiosas como proyecciones inconscientes de los conflictos internos a la familia que afirman la posición del yo en la sociedad: así en el ámbito propio de las creencias religiosas y partiendo de ellas, tales conflictos podrían resolverse. La religión habría nacido del sentimiento de culpa por el asesinato de la figura del padre, culpabilidad que sería liberada a través del sacrificio religioso. Aun cuando reconocía ventajas en la religión, buscó promover un mayor realismo y resignación dado que la religión contendría muchas fijaciones infantiles.[39]
Uno de los alumnos de Freud, Carl Gustav Jung se ocupó también del tema religioso. Consideraba la religión como una manifestación de un nivel más profundo de la conciencia o al menos más profundo que el ámbito sexual sostenido por su maestro. A partir de sus estudios sobre la Alquimia, llegó a la conclusión que la religión podía ser también una forma de unir consciente con inconsciente en un «yo individuado» y confirmar así su teoría de los arquetipos.
Siguiendo esos pasos, otro discípulo de Freud, Eric Erikson, desarrolló más la teoría evolutiva de la conciencia que partiría de la creencia religiosa para unificarse.
Aun cuando las aproximaciones que dependen de Freud y de Jung sean las más influyentes también se dieron en Europa algunas otras interpretaciones, como por ejemplo la que intentó fundar una psicología de la religión a partir de los instrumentos de la teoría del conocimiento de Kant (véanse por ejemplo, los trabajos de Richard Müller-Freienfels.
Los modernos desarrollos afirman a la psicología de la religión como un ámbito demasiado reciente de estudio, en donde buena parte de lo que se considera experiencia religiosa no puede ser admitido bajo criterios empíricos a la vez que se contrastan efectos beneficiosos y duraderos para el individuo, por lo que es una disciplina de creciente interés y actividad.[40]
En las principales religiones encontramos lo que se suelen llamar experiencias místicas o trascendentes como una base fundacional de la experiencia religiosa. La mística se refiere a conseguir de manera experiencial la identidad, comunión o consciencia plena de la última realidad que presentan las religiones; ya sea una verdad, un estado de consciencia, o una o varias deidades. Las experiencias místicas no se atienen al razonamiento lógico y la comprensión intelectual. A un seguidor religioso que esté desarrollando esta faceta de su religión se le llama místico. En la mística por tanto prima la introspección respecto a la extroversión, y en ella se establece una relación de carácter más directo y personal entre el individuo y su religión. Históricamente en algunas religiones determinadas, la mística es la primera fuente de autoridad en las diversas interpretaciones. En las principales religiones se suelen distinguir escuelas, tradiciones o movimientos místicos.
Aunque en principio la mayoría de religiones son doctrinalmente facilitadoras de estas experiencias místicas, también a menudo las organizaciones religiosas no las han tolerado, considerándolas un contrapoder a la hora de interpretar los significados religiosos en sociedad. En el cristianismo, la Inquisición católica o algunas reformas protestantes persiguieron diferentes variantes del misticismo clasificándolas como herejías. En el islam, el sufismo ha experimentado dificultades tras la gran Reforma. El clero del budismo tibetano o japonés arrinconó doctrinalmente algunos enfoques contemplativos que no eran de su agrado debido a sus consecuencias sociales.
Entre los intelectuales occidentales, el misticismo ha tenido defensores y detractores dentro y fuera de las religiones. A partir del siglo XIX, la observación de la religión proveniente del materialismo histórico la considerará de manera crítica. Émile Durkheim la atribuye a una 'efervescencia colectiva' en el contexto social en el que tales experiencias se producen. William James encabezará una interpretación psicológica que enmarcará a la experiencia mística de las religiones como parte de algo mucho más amplio y no exclusivo de ellas. A partir del siglo XX, con autores como Mircea Eliade se abre una nueva etapa más sosegada y científica para el estudio de las religiones y para la consideración de la mística. Actualmente, interpretaciones como las de Csikszentmihalyi hablan de teorías de un «estado de flujo» que puede aparecer en la mente humana realizando diversas actividades que exijan concentración, provocando determinado estado de felicidad. La exploración científica más moderna de los ámbitos de contemplación, éxtasis y meditación común a la mística de las distintas religiones arrojan conclusiones tan espectaculares como abiertas a la especulación, siendo éste un terreno aún tan interesante como inexplorado para la ciencia.[41]
En muchos casos, en las religiones de Asia oriental, la mística y la especulación filosófica no han sufrido tantas dificultades históricas, estando integradas en la práctica religiosa de sus seguidores. En la actualidad los teólogos del cristianismo están divididos, unos apuestan por dar más énfasis a la mística,[42] mientras otros abogan por separar la mística de la ciencia, diferenciando la experiencia de la fe de los hechos históricos.[43] En el islam, el sufismo gana adeptos con rapidez tanto en Europa como en los países islámicos.[44]
El Alfabeto Fonético Internacional (AFI, API en francés e IPA en inglés)[I] es un sistema de notación fonética creado por lingüistas. Su propósito es otorgar una forma estandarizada, precisa y única de representar los sonidos de cualquier lenguaje oral,[1] y es usado por lingüistas, logopedas y terapeutas, maestros de lengua extranjera, lexicógrafos y traductores.[2] En su forma básica (en 2005) tiene aproximadamente 107 símbolos base y 55 modificadores.[3]
Los símbolos del Alfabeto Fonético Internacional están divididos en tres categorías: letras (que indican sonidos “básicos”), diacríticos (que especifican esos sonidos), y suprasegmentales (que indican cualidades tales como velocidad, tono, y acentuación). Estas categorías están divididas en secciones menores: las letras están divididas en vocales y consonantes,[4] y los diacríticos y suprasegmentales están divididos según si indican articulación, fonación, tono, entonación o acentuación.[1]
Aunque el AFI fue creado para representar sólo aquellas cualidades del habla que son relevantes para el idioma en sí (como la posición de la lengua, modo de articulación, y la separación y acentuación de palabras y sílabas),[1] un conjunto extendido de símbolos llamados AFI Extendido (Extended IPA en inglés) ha sido creado por fonólogos para marcar cualidades del habla que no tienen un efecto directo en el significado (como el crujido de dientes, ceceo (sigmatismo), y sonidos efectuados por personas con paladar hendido o labio leporino).[2]
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El AFI fue creado en 1878, cuando un grupo de maestros franceses y británicos, dirigidos por el lingüista francés Paul Passy, formaron lo que sería después conocido como la Asociación Fonética Internacional (en francés, l’Association Phonétique Internationale).[5] Su intención original era crear un conjunto de símbolos que podían tener valores diferentes para cada idioma.[6] Sin embargo, finalmente se decidió crear un solo alfabeto para todos los idiomas.[7] La primera versión oficial del AFI fue lanzado en 1888, dos años después de la formación de la Asociación Fonética Internacional,[8] basado en el alfabeto rómico de Henry Sweet,[9] [10] que a su vez fue formado del alfabeto fonotípico de Isaac Pitman y Alexander John Ellis.[11]
Desde su creación, la organización de vocales y consonantes en el AFI ha sido básicamente la misma. Sin embargo, el alfabeto en sí ha experimentado unas cuantas modificaciones. La IPA Kiel Convention en 1989 hizo muchos cambios a la anterior versión de 1932. Una menor modificación tomó lugar en 1993, con la adición de la vocal media central[2] y la eliminación de símbolos para implosivas sordas,[12] y el alfabeto fue finalmente modificado en mayo de 2005, cuando el símbolo para la vibrante simple labiodental fue agregado.[13]
Las extensiones para el alfabeto son relativamente recientes; el AFI extendido fue creado en 1991 y modificado en 1997.
El principio general del AFI es otorgar un símbolo por cada sonido. Esto significa que el AFI no usa combinaciones de letras a menos que el sonido representado pueda ser visto como una secuencia de dos o más sonidos.[II] El AFI usualmente tampoco tiene letras separadas para dos sonidos si ningún idioma conocido distingue entre ellos, y no usa letras que representen múltiples sonidos, en el modo en que <x> representa el conjunto de consonantes [ks] en español. Además, en el AFI ninguna letra tiene valores que dependan del contexto, como la <c> en la mayoría de los idiomas europeos.
Los símbolos del AFI son 107 letras para consonantes y vocales,[14] 31 diacríticos que especifican esos sonidos, y 19 suprasegmentales, que indican tales cualidades como duración, tono, acento, y entonación.[III]
Los símbolos escogidos para el AFI están hechos para armonizar con el alfabeto latino.[IV] Por esta razón, muchos símbolos son o letras latinas o griegas, o modificaciones de éstas. Sin embargo, hay símbolos que no lo son: por ejemplo, el símbolo para la oclusiva glotal [ʔ] tiene la forma de un signo de interrogación "truncado", y fue originalmente un apóstrofo.[V] De hecho, algunos símbolos, como el de la fricativa faríngea sonora [ʕ], aunque modificada para parecer latina, fue inspirada por glifos de otros sistemas de escritura (en este caso, la letra árabe <ﻉ>, `ain).[12]
A pesar de su preferencia por letras que armonicen con el alfabeto latino, la Asociación Fonética Internacional ha admitido ocasionalmente símbolos que parecen no tener relación con las letras romanas. Por ejemplo, antes de 1989, los símbolos del AFI para los chasquidos eran <ʘ>, <ʇ>, <ʗ>, y <ʖ>, los cuales son claramente derivados de letras latinas y griegas, así como signos de puntuación. Sin embargo, excepto por [ʘ], ninguno de estos símbolos era representativo de la práctica contemporánea entre los especialistas en lenguas khoisan y algunos especialistas en lenguas bantú (quienes usan los símbolos para chasquidos más frecuentemente). Como resultado, fueron reemplazados por los símbolos más icónicos <ʘ>, <ǀ>, <ǃ>, <ǂ>, y <ǁ> en la Convención en Kiel de AFI en 1989.[15]
El Alfabeto Fonético Internacional ha sido basado deliberadamente en las letras del alfabeto latino, usando tan pocas formas no latinas como sea posible.[5] La Asociación creó el AFI para que los sonidos de la mayoría de las consonantes tomadas del alfabeto latino correspondieran a "uso internacional".[5] Estas consonantes son [b], [d], [f], [ɡ], [k], [l], [m], [n], [p], [s], [t], [v], y [z]. Las otras consonantes del alfabeto latino, [c], [h], [j], [q], [r], [w], [x], y [y], corresponden a los sonidos que representan en otros idiomas:
| AFI | pronunciado como en |
|---|---|
| [c] | Kinyarwanda, IAST transliteración del sánscrito, irlandés (en algunos contextos) |
| [h] | La mayoría de las lenguas germánicas |
| [j] | La mayoría de las lenguas germánicas y eslavas |
| [q] | Quechua sureño, aimara; inuktitut; transliteración del árabe |
| [r] | Lenguas eslavas, la mayoría de las lenguas romances |
| [w] | Inglés |
| [x] | <х> rusa en el alfabeto cirílico |
| [y] | Alemán, finés, anglosajón y las lenguas escandinavas; Griego antiguo <Υ> (ípsilon, upsilon) |
Las vocales del alfabeto latino ([a], [e], [i], [o], [u]) corresponden a las vocales del español.
Los símbolos derivados del alfabeto griego incluyen [β], [ɣ], [ɛ], [θ], [ɸ], y [χ]. De éstas, las únicas que cercanamente corresponden a las letras griegas de las que se derivan son [ɣ] y [θ]. Aunque [β], [ɛ], [ɸ], y [χ] indiquen sonidos similares a beta, épsilon, fi (phi), y ji (chi), no corresponden exactamente. La letra [ʋ], aunque visualmente similar a la vocal griega <υ>, ípsilon (upsilon), es realmente una consonante.
Los valores fónicos de las modificaciones de los grafemas de los caracteres latinos pueden inferirse fácilmente de los de las letras originales.[16] Por ejemplo, las letras con un gancho girado a la derecha en la parte inferior representan consonantes retroflejas; las mayúsculas pequeñas generalmente notan consonantes uvulares. Aparte del hecho de que ciertas clases de modificaciones en la forma de las letras correspondan a ciertos tipos de modificaciones del sonido que representan, no hay manera de deducir el valor fónico que representa un símbolo solamente por la forma de ese símbolo (por contraste con lo que sucede en Visible Speech).
Además de las letras mismas hay variedad de símbolos secundarios que se pueden usar en transcripción. Se pueden combinar diacríticos con las letras del AFI para transcribir valores fonéticos de articulaciones secundarias. Hay también símbolos especiales para rasgos suprasegmentales, tales como acentuación y tono.
El Alfabeto Fonético Internacional divide sus símbolos de letra en tres categorías: consonantes pulmónicas, consonantes no pulmónicas, y vocales.[14] [17]
Las consonantes egresivas son aquellas que se articulan exhalando aire desde los pulmones. Casi todas las consonantes se encuentran en esta categoría, ordenadas en la siguiente tabla de manera que las columnas indican el punto de articulación, y las filas el modo de articulación. Las consonantes a la izquierda representan sonidos sordos y las consonantes a la derecha, un sonido sonoro.
†En octubre de 2005 la Asociación Fonética Internacional aprobó un nuevo símbolo fonético por primera vez en 12 años, se trata de la vibrante simple labiodental, un sonido presente en lenguas habladas en el centro y sureste de África que hasta entonces se transcribía como [v̆] (símbolo de labiodental fricativo con diacrítico de extra corto). El símbolo se describe como "v con gancho derecho" y puede ser visto en la página del AFI. [1]. En Unicode 5.1 se define este símbolo en U+2C71: LATIN SMALL LETTER V WITH RIGHT HOOK.
Las consonantes coarticuladas son sonidos en los que dos consonantes individuales son pronunciadas al mismo tiempo.
| Ver esta tabla como una imagen | |
|---|---|
| ʍ | Aproximante velar labializada sorda |
| w | Aproximante velar labializada sonora |
| ɥ | Aproximante palatal labializada sonora |
| ɕ | Fricativa postalveolar palatalizada (alveolo-palatal) sorda |
| ʑ | Fricativa postalveolar palatalizada (alveolo-palatal) sonora |
| ɧ | Fricativa "palatal-velar" sorda |
Notas
Existen otras consonantes coarticuladas usualmente denotadas mediante diacríticos.
Las africadas y las oclusivas de doble articulación se representan por dos símbolos unidos por una barra de ligadura, abajo o arriba de los símbolos. Las seis africadas más comunes son representadas alternativamente por ligaduras, aunque no representa el uso oficial del AFI, debido al gran número de ligaduras que se requeriría para representar todas las africadas de esta forma. Una tercera forma de transcripción de las africadas que se ve en ocasiones es el uso de caracteres volados, verbigracia ts para t͡s, siguiendo el modelo de kx ~ k͡x. Los símbolos para las oclusivas palatales, [ c, ɟ ] se usan a menudo por conveniencia para [ t͡ʃ , d͡ʒ ] o africadas similares, incluso en las publicaciones oficiales en AFI, por lo que deben ser interpretados con cuidado.
| Barra de ligadura | Ligadura | Description |
|---|---|---|
| t͡s | ʦ | africada alveolar sorda |
| d͡z | ʣ | africada alveolar sonora |
| t͡ʃ | ʧ | africada postalveolar sorda |
| d͡ʒ | ʤ | africada postalveolar sonora |
| t͡ɕ | ʨ | africada palato-alveolar sorda |
| d͡ʑ | ʥ | africada palato-alveolar sonora |
| t͡ɬ | – | africada lateral-alveolar sorda |
| k͡p | – | oclusiva velo-labial sorda |
| ɡ͡b | – | oclusiva velo-labial sonora |
| ŋ͡m | – | oclusiva velo-labial nasal sorda |
| Ver esta tabla como una imagen | |||||
|---|---|---|---|---|---|
| Clicks | Implosivas | Eyectivas | |||
| ʘ | Bilabial | ɓ | Bilabial | ʼ | Por ejemplo: |
| ǀ | Laminal alveolar ("dental") | ɗ | Alveolar | pʼ | Bilabial |
| ǃ | Apical (post-) alveolar ("retrofleja") | ʄ | Palatal | tʼ | Alveolar |
| ǂ | Laminal postalveolar ("palatal") | ɠ | Velar | kʼ | Velar |
| ǁ | Lateral coronal ("lateral") | ʛ | Uvular | sʼ | Fricativa alveolar |
El AFI define una vocal como un sonido que ocurre en el centro de una sílaba.[19] Debajo está una tabla representando las vocales del AFI. El AFI ubica las vocales según la posición de la lengua.
El eje vertical de la tabla está determinada por la altura de la vocal. Las vocales pronunciadas con la lengua baja están en la base, y las vocales pronunciadas con la lengua alzada están en la cima. Por ejemplo, [ɑ] está en la base porque la lengua está baja en esta posición. Sin embargo, [i] está en la cima porque el sonido es pronunciado con la lengua alzada hacia el techo de la boca.
En una moda similar, el eje horizontal está determinado por el fondo de la vocal. Las vocales con la lengua movida hacia el frente de la boca (como [ɛ]) están a la izquierda de la tabla, mientras que aquellas en que se mueve hacia atrás (como [ʌ]) son colocadas a la derecha de la tabla.
Donde las vocales están en pares, la derecha representa una vocal redondeada mientras que la izquierda es la equivalente no redondeada.
| Editar | Anterior | Semianterior | Central | Semiposterior | Posterior |
| Cerrada | |||||
| Casi cerrada | |||||
| Semicerrada | |||||
| Intermedia | |||||
| Semiabierta | |||||
| Casi abierta | |||||
| Abierta | |||||
Los diacríticos son pequeñas marcas que se colocan alrededor de la letra AFI para mostrar una cierta alteración o descripción más específica en la pronunciación de la letra.[20] Sub-diacríticos (marcas normalmente puestas bajo una letra o símbolo) pueden ponerse arriba de un símbolo con descendiente, e.g. ŋ̊.[20]
La i sin punto, <ı>, es usada cuando el punto interferiría con el diacrítico. Otros símbolos AFI pueden aparecer como diacríticos para representar detalle fonético: tˢ (salida fricativa), bʱ (voz murmurada), ˀa (comienzo glotal), ᵊ (epenthetic schwa), oᶷ (diptonguización). Diacríticos más avanzados fueron desarrollados en el AFI extendido para codificación de pronunciación más específica.
| Ver la tabla de diacríticos como imagen | |||
|---|---|---|---|
| Diacriticos de silabicidad | |||
| ɹ̩ n̩ | Silábica | e̯ ʊ̯ | No silábica |
| Diacríticos de realización consonántica | |||
| tʰ dʰ | Aspirada[a] | d̚ | Sin soltamiento perceptible |
| dⁿ | Soltamiento nasal | dˡ | Soltamiento lateral |
| Diacríticos de fonación | |||
| n̥ d̥ | Sorda | s̬ t̬ | Sonora |
| b̤ a̤ | Voz murmurada[b] | b̰ a̰ | Voz rechinada |
| Diacríticos de articulación | |||
| t̪ d̪ | Dental | t̼ d̼ | Linguolabial |
| t̺ d̺ | Apical | g̻ d̻ | Laminal |
| u̟ t̟ | Avanzada | i̠ t̠ | Retraída |
| ë ä | Centralizada | e̽ ɯ̽ | Medio centralizada |
| e̝ ɹ̝ ˔ | Levantada (ɹ̝ = fricativa alveolar sonora no silbante) | ||
| e̞ β̞ ˕ | Bajada (β̞ = aproximante bilabial) | ||
| Diacríticos de co-articulación | |||
| ɔ̹ x̹ | Más redondeada | ɔ̜ x̜ʷ | Menos redondeada |
| tʷ dʷ | Labializada | tʲ dʲ | Palatalizada |
| tˠ dˠ | Velarizada | tˁ dˁ | Faringealizada |
| ɫ z̴ | Velarizada o faringealizada | ||
| e̘ o̘ | Raíz de la lengua avanzada | e̙ o̙ | Raíz de la lengua retraída |
| ẽ z̃ | Nasalizada | ɚ ɝ | Rotización |
El estado del glotis puede ser bien transcrito con diacríticos. Una serie de oclusivas alveolares desde una fonación de glotis abierta a una cerrada son:
| [t] | sorda | [d̤] | voz murmurada |
| [d̥] | voz floja | [d] | voz modal |
| [d̬] | voz dura | [d̰] | voz rechinada |
| [ʔ͡t] | cierre glotal |
| Duración, acento, y ritmo | |||||
|---|---|---|---|---|---|
| ˈ | Acento primario (antes de sílaba acentuada) | ˌ | Acento secundario (antes de sílaba acentuada) | ||
| ː | Consonante o vocal larga | ˑ | Semilarga | ||
| ˘ | Extra breve | . | Ruptura silábica | ||
| ‿ | Ausencia de ruptura | ||||
| Entonación | |||||
| | | Ruptura menor | ‖ | Ruptura mayor | ||
| ↗ | Subida global | ↘ | Bajada global | ||
| Tonos | |||||
| e̋ or ˥ | Extra alto | ê | Caída | ||
| é or ˦ | Alto | ě | Subida | ||
| ē or ˧ | Medio | ||||
| è or ˨ | Bajo | ↓e (e) | Downstep | ||
| ȅ or ˩ | Extra bajo | ↑e (e) | Upstep | ||
En español:
En inglés:
ENLACE DE EL ALFABETO FONÉTICO INTERNACIONAL: