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CULTURA9: ¿QUÉ OPINA DEL SIGLO XIX? ¿CUANDO EMPEZAMOS A TRABAJAR Y NOS TRASLADAMOS A LAS CIUDADES? EL COMERCIO, LA VIDA URBANA. JUICIOS DE VALOR. LA MÁQUINA DE VAPOR, LA POLÍTICA, EL OBRERO Y EL ASALARIADO, LA URBE. LO COSMOPOLITA, LAS GRANDES CAPITALES, EL MOVIMIENTO DE DINERO, LA NUEVA SITUACIÓN DE LA MUJER. LOS PRIMEROS PERIÓDICOS. LA VIDA SOCIAL. EL CAMPO FRENTE A LA CIUDAD. ¿LE GUSTARÍA REPETIR? ¿CÓMO SE VIVÍA MEJOR, ANTES O DESPUÉS DEL SIGLO XIX?. Según el vigente calendario gregoriano el siglo XIX comprende los años situados entre 1801 y 1900. No obstante, es frecuente la concepción de que el siglo XIX comenzó en 1800 y finalizó en el año 1899. De la trilogía de ensayos históricos de Eric Hobsbawm (citados en la bibliografía) se desprende una definición más, de carácter histórico, en la que enmarca al período entre 1789, año de la revolución francesa, y 1914, año de la primera guerra mundial, como el «siglo XIX largo». La historiografía considera al siglo como el comienzo definitivo de la Edad Contemporánea. El adjetivo para referirse a las cosas de este siglo o relacionadas con él es decimonónico pero su uso es, habitualmente, en forma despectiva para referirse a lo caduco. La característica fundamental son sus fuertes cambios. Cambios anunciados y gestados en el pasado pero que se efectuarían, de hecho, en el siglo. Cambios en todos los ámbitos de la vida y el conocimiento. Revoluciones de todas las índoles tendrían su lugar. La ciencia y la economía se retroalimentarían, el término "científico", acuñado en 1833 por William Whewell,[1] [2] sería parte fundamental del lenguaje de la época; la economía sufriría dos fuertes revoluciones industriales, la primera acaecida entre 1750 y 1840, y la segunda entre 1880 y 1914. En política, las nuevas ideas del anterior siglo sentarían las bases para las revoluciones burguesas, revoluciones que se explayarían por el mundo mediante el imperialismo y buscaría alianza con el movimiento obrero al que, para evitar su triunfo, le cederían el sufragio universal; en filosofía, surgirían los principios de la mayor parte de las corrientes de pensamiento contemporáneas, corrientes como el idealismo absoluto, el materialismo dialéctico, el nihilismo y el nacionalismo; el arte demoraría en iniciar el proceso de vanguardización pero quedaría cimentado en movimientos como el impresionismo.

Siglo XIX

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LA CASA DEL CORDÓN DE BURGOS (CASTILLA/ESPAÑA)

EL FERROCARRIL

Máquina de tejer de Atkinson (siglo XIX)

 

Siglos:Siglo XVIII Siglo XIX Siglo XX
Décadas:Años 1800 Años 1810 Años 1820 Años 1830 Años 1840
Años 1850 Años 1860 Años 1870 Años 1880 Años 1890
Tabla anual del siglo XIX

Según el vigente calendario gregoriano el siglo XIX comprende los años situados entre 1801 y 1900. No obstante, es frecuente la concepción de que el siglo XIX comenzó en 1800 y finalizó en el año 1899. De la trilogía de ensayos históricos de Eric Hobsbawm (citados en la bibliografía) se desprende una definición más, de carácter histórico, en la que enmarca al período entre 1789, año de la revolución francesa, y 1914, año de la primera guerra mundial, como el «siglo XIX largo». La historiografía considera al siglo como el comienzo definitivo de la Edad Contemporánea. El adjetivo para referirse a las cosas de este siglo o relacionadas con él es decimonónico pero su uso es, habitualmente, en forma despectiva para referirse a lo caduco.

La característica fundamental son sus fuertes cambios. Cambios anunciados y gestados en el pasado pero que se efectuarían, de hecho, en el siglo. Cambios en todos los ámbitos de la vida y el conocimiento. Revoluciones de todas las índoles tendrían su lugar. La ciencia y la economía se retroalimentarían, el término "científico", acuñado en 1833 por William Whewell,[1] [2] sería parte fundamental del lenguaje de la época; la economía sufriría dos fuertes revoluciones industriales, la primera acaecida entre 1750 y 1840, y la segunda entre 1880 y 1914. En política, las nuevas ideas del anterior siglo sentarían las bases para las revoluciones burguesas, revoluciones que se explayarían por el mundo mediante el imperialismo y buscaría alianza con el movimiento obrero al que, para evitar su triunfo, le cederían el sufragio universal; en filosofía, surgirían los principios de la mayor parte de las corrientes de pensamiento contemporáneas, corrientes como el idealismo absoluto, el materialismo dialéctico, el nihilismo y el nacionalismo; el arte demoraría en iniciar el proceso de vanguardización pero quedaría cimentado en movimientos como el impresionismo.

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[editar] Historia

[editar] Las ciencias

El desarrollo de la medicina se relaciona directamente con los fenómenos migratorios, los hacinamientos en las ciudades y las precarias condiciones de vida de la clase trabajadora propios de la Revolución industrial. Su consecuencia fue la proliferación de enfermedades infecciosas (sífilis, tuberculosis) o relacionadas con la mala alimentación (pelagra, raquitismo, escorbuto). Dichas problemáticas son cruciales para entender el origen de la medicina social de Rudolf Virchow y el sistema de salud pública de Edwin Chadwick que darían lugar a la actual medicina preventiva. La misma Revolución industrial, con el agregado de las numerosas guerras y revoluciones, generarían un desarrollo científico generalizado que contribuiría en la instauración de condiciones técnicas para el triunfo de la asepsia, de la anestesia y la cirugía.

Las Revoluciones Burguesas, promotoras de ciudadanos librepensadores, construyen una nueva medicina científica y empírica, desligada de lo místico y artesanal. Se culmina con la opresión de los viejos cánones éticos del absolutismo y el catolicismo instaurando nuevos cánones, nuevos calendarios. El siglo XIX verá nacer la medicina experimental de Claude Bernard, la teoría de "Omnia cellula a cellula" de Rudolf Virchow, la teoría microbiana, la teoría de la evolución de las especies de Charles Darwin, y la genética de Gregor Mendel.

El siglo se caracteriza por romper definitivamente con la fusión que la Historia había tenido con la literatura. Leopold von Ranke se compromete con una historia crítica y escéptica. Se deja influir por las corrientes filosóficas predominantes del momento, tales como el liberalismo y el nacionalismo llegando a caer incluso en el etnocentrismo, racismo y particularmente en el eurocentrismo. Las reflexiones sobre la sociedad de Saint-Simonianas producen dos tendencias que modificarían las tendencias historiográficas: El Positivismo y el Materialismo histórico, también influido por la dialéctica hegeliana. Ambas entienden que el comportamiento de la historia se encuentra sometido a leyes. La primera concibe el desarrollo de la historia como procesos ordenados, la segunda lo concibe como resultado de los conflictos entre los estratos sociales.

[editar] Entre revolución e imperialismo: Política

En Europa el siglo XIX se caracterizó por el nacimiento de las democracias censitarias y el ocaso de las monarquías absolutas. La revolución Francesa y la posterior era napoleónica ayudarían a expandir las ideas republicanas y liberales. Los monarcas, en el caso de sobrevivir, se convertirían en déspotas ilustrados que actuaban permisivamente con la clase dominante. Surgiría la idea de izquierda y derecha a partir de la revolución francesa. Los políticos se identificarían en Jean Paul Marat y Maximilien Robespierre, o en el Conde de Mirabeau y el Marqués de La Fayette. El transitorio ocaso de las revoluciones en pro de la restauración de las monarquías solo provocaría potenciarlas en oleadas revolucionarias más radicales como la de 1848, hasta el desarrollo de las ideologías sociales y el movimiento obrero, que culminaría en el triunfo de la revolución rusa en el posterior siglo.

La Emancipación de América Latina dio comienzo en este siglo. Los levantamientos indígenas en nombre de Túpac Amaru y de los comuneros de asunción serían antecedentes de una identidad naciente. Identidad que nacería y sería defendida por los grandes próceres latinoamericanos, promotores de la idea de una nación latinoamericana: Francisco de Miranda,José Miguel Carrera, Bernardo O’Higgins, Antonio José de Sucre, Simón Bolívar, José de San Martín, Mariano Moreno, Manuel Belgrano, José Artigas y Juan Pablo Duarte en la República Dominicana. Su revolución, constituida en el marco de las revoluciones burguesas, sería estrictamente latinoamericana. Sus revoluciones fracasarían en buena medida a causa de caudillismos, intereses de las burguesías locales y coimas de las potencias europeas, pero cada uno de ellos sería convertido, a menudo por quienes los traicionaron, en una leyenda. Las fronteras americanas variaron notablemente en todo el siglo y los gobiernos tomarían una estructura bipartidista en donde pululaban los golpes de estado y los fraudes electorales.

África sería objeto de abierto uso y abuso por parte de los imperios Europeos. Cecil Rhodes sería una figura fundamental en el desarrollo del imperialismo británico. También surgiría lentamente el Imperialismo Norteamericano a partir de una aparente inocente doctrina Monroe. Dicho siglo anunciaría la decadencia Imperio otomano que acaecería con la primera guerra mundial. La guerra del Opio humillaría al histórico Imperio chino en sus tratados desiguales y culminaría con la caída de la Dinastía Qing en 1911.

[editar] Hacia la vanguardia: el arte

Artículo principal: Historia del Arte del siglo XIX

El historicismo marca a la nueva arquitectura, que se deja influir por la añoranza al pasado, que encuentra su originalidad en el estudio del pasado origen. Concentraba todos sus esfuerzos en recuperar la arquitectura de tiempos pasados. Al neoclasicismo del pasado siglo le continuó el neogótico, asociada a los ideales románticos nacionalistas. La arquitectura ecléctica, en hace evolucionar a la historicista, combinando variedad de estilos arquitectónicos en una nueva estructura.

El movimiento Arts & Crafts contempló la idea de aprovechar el desarrollo industrial y tecnológico, viendo en el artesano una figura destacable. Con la disolución de sus ideales y la dispersión de sus defensores, las ideas del movimiento evolucionaron, en el contexto francés, hacia la estética del Art nouveau, considerado el último estilo del siglo XIX y el primero del siglo XX.

El romanticismo del siglo XIX fue la antítesis del neoclasicismo. La moderación, el racionalismo, la pública inmoralidad serán tajantemente reemplazados por el exceso, el sentimentalismo, la búsqueda de crear una moralidad cada vez más inalcanzable. Los ideales cimentados por Rousseau, el precursor ideológico del romanticismo, culminarán en la Revolución francesa, que sería el punto de partida para la creación de una nueva época. La revolución será constantemente evocada a lo largo del siglo, junto con ideales como la libertad, la independencia y el nacionalismo, en ese entonces perteneciente a la izquierda política. Los pilares son el individualismo burgués, que quedaría plasmado en el subjetivismo literario; la evasión de la realidad, en pro de la creación de una nueva sociedad mejorada; la exaltación de la naturaleza, en la cual suponían que el Hombre estuvo exento de dramas y dificultades.

Hacia el postromanticismo se gestaría la idea de que la belleza del arte se encuentra en el arte mismo: El arte por el arte. Varias corrientes se consideran postrománticas: El parnasianismo, se caracterizaría por su ruptura con el subjetivismo y con el exceso de sentimentalismo; el simbolismo según definió el propio Jean Moréas es "Enemigo de la enseñanza, la declamación, la falsa sensibilidad, la descripción objetiva", se encuentra impregnada de intenciones metafísicas, misterio y misticismo; el decadentismo surge por el acto de potenciar a Baudelaire, que buscaba la belleza en lo repugnante, busca revelarse contra la falsa moralidad burguesa.

Otra alternativa al romanticismo fue el realismo, inspirado en los efectos sociales del nuevo capitalismo. Es habitual el uso de la sátira, la denuncia, las temáticas de enfermedad, suciedad, locura, pobreza, vicios y prostitución. El realismo se potenciaría en el naturalismo, más influenciado por el materialismo, el positivismo o el determinismo.

La Pintura del Siglo XIX no estuvo exonerada del quiebre histórico con su historia. Tampoco lo estuvo de la multitud de corrientes de filosofía del arte. También se dejó influenciar por el fenómeno político francés, la ruptura con el tradicional artista que muestra lo que la monarquía y su aristocracia pretende. El mundo no está en orden, y eso pretende mostrar el nuevo arte, al mismo tiempo que propone un nuevo orden: El Romanticismo. Allí donde el neoclasicismo propone una belleza ideal, el racionalismo, la virtud, la línea, el culto a la Antigüedad clásica y al Mediterráneo, el romanticismo se opone y promueve el corazón, la pasión, lo irracional, lo imaginario, el desorden, la exaltación, el color, la pincelada y el culto a la Edad Media y a las mitologías de Europa del norte.

Hacia mediados de siglo hay una vuelta, en cierta forma, al racionalismo como fuente de inspiración. El notorio desarrollo industrial provocado por la Revolución industrial, sus "efectos secundarios" y la frustración con los estímulos revolucionarios de 1848 llevan al artista a olvidarse del tema político y a centrarse en el tema social. El manifiesto realista comprende que la única fuente de inspiración en el arte es la realidad, no existe ningún tipo de belleza preconcebida más allá de la que suministra la realidad, y el artista lo que debe hacer es reproducir esta realidad sin embellecerla.

Los pintores paisajistas ingleses del romanticismo afianzarían las bases sobre las que más adelante trabajarían los impresionistas. De Turner los impresionistas tomarían su gusto por la fugacidad, sus superficies borrosas y vaporosas, el difuminado y la mezcla de colores intensos; pero desecharían el componente sublime, propio de la pintura romántica.

Hacia finales de siglo y comienzo del siglo XX se podía ver una gran variedad de vanguardias. El punto máximo del individualismo implicaba que cada artista debía promover su propia vanguardia, que afirmaba, de carácter universal y verdadero. El postimpresionismo, el puntillismo, el simbolismo pictórico, el expresionismo, el cubismo, el fauvismo, el surrealismo, el futurismo darían cuenta de una sociedad que vive en la revolución por la revolución, la vanguardia por la vanguardia, la universalidad por la universalidad. Una sociedad donde los plazos son cada vez más pequeños, el ritmo cada vez más rápido.

Aunque rompió con la moderación armónica, el Romanticismo no necesariamente funcionó como antítesis del clasicismo. Beethoven (1770-1827), que significó un nexo entre ambos estilos, desarrolló principios heredados de Haydn en término de contraste, al mismo tiempo que extendió temporalmente la forma sonata. Se retomó la tonalidad cromática ampliándola y llegando al extremo, en el Postromanticismo, de suspenderla o creando tonalidad errante generalizada. También fue ampliado el tamaño de la orquesta llegando a extremos utópicos como el de Berlioz. En este siglo se gestaría el culto al pasado, particularmente a Bach y el barroco, por lo que se daría inicio a la interpretación como nueva rama. Hacia mediados de siglo también sería importante el papel del nacionalismo como búsqueda estética.

Hacia fin de siglo se gestaría el Impresionismo, que buscaría su expresión en la ruptura con la tonalidad, buscando en la modalidad como forma búsqueda arcaizante. También se inspiraría en músicas "exóticas", particularmente en la música de gamelán. Rompería con el contraste en favor de la homogeneidad incluso hasta llegar al concepto de música funcional, como es el caso de la pieza experimental de Erik Satie "Musique d'ameublement".

Mientras que el modalismo y escalismo del Impresionismo influenciarían más tarde a los compositores modernistas, el interés por la música con mínimos contrastes influenciaría al Minimalismo. El cromatismo postromántico, por el contrario, ejercería más influencia en el Expresionismo, que desarrollaría el atonalismo Libre y posteriormente el Dodecafonismo.

[editar] Acontecimientos

Manchester, Inglaterra ("Cottonopolis"), 1840, mostrando las chimeneas de las fábricas.

[editar] Ciencia y Tecnología

[editar] Avances en Medicina

[editar] Inventos

[editar] Teorías

[editar] Descubrimientos

[editar] Guerras y revoluciones

El dos de mayo de 1808 en Madrid: los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío.
Categoría principal: Conflictos bélicos del siglo XIX

[editar] Política

La libertad Guiando al pueblo, Eugène Delacroix, 1830

[editar] Desastres

[editar] Cultura

[editar] Economía

[editar] Demografía y estadísticas

[editar] Urbanización en la Europa del siglo XIX

[3]Número de ciudadesPoblación urbana total
 (100 habitantes y más)
(porcentaje)
 
180018501890
180018501890
Europa
Septentrional y occidental
Central
Mediterránea
Oriental
Inglaterra/Gales
Bélgica
Francia
Alemania
Austria/Bohemia
Italia
Polonia
3648781709
105246543
135306629
113292404
1134113
44148356
202661
78165232
53133382
817101
74183215
31732
1016,729
14,926,143,4
7,112,526,8
12,918,622,2
4,27,518
20,340,861,9
18,920,534,5
8,814,525,9
5,510,828,2
5,26,718,1
14,620,321,2
2,49,314,6

[editar] Personas relevantes

[editar] Científicos y humanistas del siglo XIX

MatemáticasHistoriaFilosofía
Artículo principal: Anexo:Filósofos del siglo XIX
Categoría principal: Matemáticos del siglo XIX
Categoría principal: Historiadores del siglo XIX
Categoría principal: Filósofos del siglo XIX
FísicaQuímicaMédicina
Artículo principal: Anexo:Físicos del siglo XIX
Artículo principal: Anexo:Químicos del siglo XIX
Artículo principal: Anexo:Médicos del siglo XIX
Categoría principal: Físicos del siglo XIX
Categoría principal: Químicos del siglo XIX
Categoría principal: Médicos del siglo XIX

[editar] Artistas del siglo XIX

LiteraturaMúsicaPintura
Artículo principal: Anexo:Escritores del siglo XIX
Artículo principal: Anexo:Músicos del siglo XIX
Artículo principal: Anexo:Pintores del siglo XIX
Categoría principal: Escritores del siglo XIX
Categoría principal: Compositores del siglo XIX
Categoría principal: Pintores del siglo XIX
ArquitecturaEscultura
Artículo principal: Anexo:Arquitectos del siglo XIX
Artículo principal: Anexo:Escultores del siglo XIX
Categoría principal: Arquitectos del siglo XIX)
Categoría principal: Escultores del siglo XIX

[editar] Otras personalidades del siglo XIX

ReligiososPolíticosEmpresarios
Artículo principal: Anexo:Políticos del siglo XIX
Artículo principal: Anexo:Empresarios del siglo XIX
Categoría principal: Políticos del siglo XIX
Categoría principal: Empresarios del siglo XIX

[editar] Referencias

  1. William Whewell, Stanford Encyclopedia of Philosophy.
  2. William Whewell La ciencia para todos, Biblioteca Digital
  3. Eric Hobsbawm, "La Era del imperio, 1875-1914", Buenos Aires, 2001, Editorial Planeta, Cuadro 2, pag. 353; a su vez, Jan de Vries, "European Urbanisation 1500-1800", Londres, 1984, cuadro 3.8

[editar] Bibliografía

[editar] Historia Socioeconómica

  • Eric Hobsbawm, "La era de la revolución, 1789-1848"
  • Eric Hobsbawm, "La era del capital, 1848-1875"
  • Eric Hobsbawm, "La era del imperio, 1875-1914"

[editar] Historia Sociocultural

[editar] Enlaces externos

CULTURA8: EN CASO DE CONTROVERSIA SE ESCOGE SIEMPRE AL "ALAQUÁ", QUE SIGNIFICA "EL QUE ES CAPAZ DE VERSAR MÁS". EL MÁS SABIO, MÁS BIEN EL MÁS ILUSTRADO, ATENDIENDO A SUS ORÍGENES. ESTO SE ESTUDIABA EN LAS CASAS. HIANDER ERA UN PROFESOR QUE EXPLICABA ESTO. Una controversia o disputa es un asunto de opinión en el cual existe discrepancia entre las partes activas, sea por desacuerdo, discusión o debate. Las controversias pueden variar en tamaño, desde disputas privadas entre dos individuos hasta desacuerdos a gran escala entre sociedades enteras.

Controversia

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Una controversia o disputa es un asunto de opinión en el cual existe discrepancia entre las partes activas, sea por desacuerdo, discusión o debate. Las controversias pueden variar en tamaño, desde disputas privadas entre dos individuos hasta desacuerdos a gran escala entre sociedades enteras.

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[editar] Tipos de controversia

Áreas perennes de controversia incluyen religión, filosofía, política, ciencia, deportes e incluso entretenimiento. La controversia en temas de teología tradicionalmente ha sido de excepcional preocupación, y la misma en general se considera divisora en una sociedad dada; algunos temas controvertidos son considerados tabú o muy delicados para ciertos sectores, a menos que un grupo dado de personas puedan tratar el tema desde una perspectiva común para discutir y compartir las posturas personales de cada quien sobre la cuestión.

[editar] Controversia y polémica

A menudo se considera que este término es sinónimo de polémica y, si bien es verdad, este último se usa más en relación con el cuestionamiento o la duda de aceptación acerca de algo o alguien.

[editar] Ejemplo

Gregory Benford, en 1980, comentó en su llamada ley de controversia: "La pasión es inversamente proporcional a la cantidad de información real disponible". Por ejemplo: El reloj de Praga tuvo muchas controversias o disputas por quien era el dueño.

[editar] Véase también

TEMAS DE DEBATE2. HISTORIA. MAPAS DE LA ANTIGÜEDAD. El término mundo grecorromano, entendido por académicos medievales y modernos, geógrafos y escritores de todo tipo, se refiere al espacio geográfico ocupado por la civilización grecorromana; los países que estuvieron directa, prolongada e íntimamente influenciados por la lengua, cultura, religión, economía, gobierno, instituciones sociales, militares y políticas de los antiguos griegos y romanos. El área se circunscribe al mundo mediterráneo, cuya extensión coincide en líneas generales con las cuencas del Mar Mediterráneo y del Mar Negro (excepto las estepas rusas) y amplias zonas del Próximo Oriente (con presencia difusa y distinta según el momento, hasta Asia Central y la India) y Europa Occidental (hasta el Rin); donde sus percepciones culturales, ideas y sensibilidades eran dominantes.

Mundo grecorromano

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Para otros usos de este término, véase Greco-romano.

El término mundo grecorromano, entendido por académicos medievales y modernos, geógrafos y escritores de todo tipo, se refiere al espacio geográfico ocupado por la civilización grecorromana; los países que estuvieron directa, prolongada e íntimamente influenciados por la lengua, cultura, religión, economía, gobierno, instituciones sociales, militares y políticas de los antiguos griegos y romanos. El área se circunscribe al mundo mediterráneo, cuya extensión coincide en líneas generales con las cuencas del Mar Mediterráneo y del Mar Negro (excepto las estepas rusas) y amplias zonas del Próximo Oriente (con presencia difusa y distinta según el momento, hasta Asia Central y la India) y Europa Occidental (hasta el Rin); donde sus percepciones culturales, ideas y sensibilidades eran dominantes.

[editar] Significación del término

A este término, más bien amplio en una significación superficial, se le otorga un significado más preciso, histórico y determinado con un entendimiento de la evolución cultural y política de la historia antigua. Históricamente, la expansión total por mar y tierra entre las Columnas de Hércules (el estrecho de Gibraltar) y el río Indo (excluyendo la península arábiga) estuvieron subordinados o bien a la autoridad de los griegos o a la de los romanos, dependiendo del momento. Aquellas regiones que estuvieron breve o solo nominalmente subyugadas a las civilizaciones de estos dos preceptores culturales, i.e., Asia entre el Tigris y el río Indo para los griegos que siguieron las conquistas de Alejandro Magno, y Alemania entre el Rin y el río Elba por las armas de César Augusto, no son normalmente tomadas en cuenta por este motivo. Aunque, por supuesto, existen pequeñas excepciones a esta regla. La mal definida, pero fuertemente característica región asiática de Bactria fue una de las pocas antiguas satrapías persas más allá del Tigris donde la civilización helenística fue tan devotamente abrazada por los nativos, como lo fue en la región de Panyab, que la cultura y el pensamiento sobrevivieron la mengua y final desaparición de la administración de los sucesores de Alejandro (los Diádocos). En ambas áreas, mucho después que las comunicaciones directas con los centros del mundo Helenístico tradicional en Egipto, Siria, Mesopotamia, Asia Menor y Macedonia hubieron cesado por la interposición de los bárbaros (i.e., partos), el Helenismo no solo floreció sino que los reinos indígenas le dieron una expresión vibrante y poderosa. Es más, estas excepciones a menudo, incluso después que los establecimientos hubieran sido subvertidos y destruidos, todavía transmitían el conocimiento del Helenismo como intermediarios a los nuevos estados.

[editar] Bibliografía

  • Dictionary of Greek and Roman Geography, Sir William Smith (Editor), Spottiswoode and Co;, London, 1873
  • Oxford Classical Dictionary, Simon Hornblower and Antony Spawforth (Editors), Oxford University Press, 2003

[editar] Véase también

HISTORIA7: EL DUCADO DE ATENAS. El Ducado de Atenas fue un estado instituido en 1205 en las regiones griegas del Ática, Beocia, Lócrida y Megárida tras la conquista del Imperio bizantino por los francos durante la Cuarta Cruzada.

Ducado de Atenas

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Ducado de Atenas

Estado vasallo*

Byzantium1180.png1204–1458

Flag of the Ottoman Sultanate (1299-1453).svg

Ubicación de
CapitalAtenas
Idioma oficialFrancés (1204-1318), Catalán (1318-1388) y Griego medieval
ReligiónIglesia católica (oficial) e Iglesia ortodoxa de Grecia
GobiernoDucado
Período históricoEdad Media
 • Cuarta Cruzada1204
 • Dominio francés1204-1318
 • Dominio aragonés1318-1388
 • Dominio de los Acciaiuoli1388-1444
 • Vasallos del Despotado de Morea1444-1458
 • Conquista por el Imperio otomano1458
* Estado vasallo del Reino de Tesalónica, el Principado de Acaya, la Corona de Aragón, la República de Venecia y el Despotado de Morea.


El Ducado de Atenas fue un estado instituido en 1205 en las regiones griegas del Ática, Beocia, Lócrida y Megárida tras la conquista del Imperio bizantino por los francos durante la Cuarta Cruzada.

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[editar] Institución del Ducado

La Acrópolis de Atenas, donde se localizaba el edificio del palacio ducal.

Tras el declive de la época clásica, y ya en la Edad Media, la ciudad de Atenas sufrió un grave proceso de deterioro, agravado a partir del siglo XI por su posición geográfica que la alejaba de la influencia latina pero no terminaba de ser territorio de interés para el Imperio Bizantino. Esta situación provocó oleadas de saqueos, los más graves a mediados del siglo XII por los normandos.

En esta situación, Bonifacio de Montferrato ocupó la ciudad sin grandes esfuerzos en 1204 y se la cedió junto a Tebas a Otón de la Roche, señor de Ray, un caballero menor borgoñón procedente del Franco Condado de la cuarta cruzada en 1205. Otón fue nombrado Gran Señor de Atenas y Tebas por lo que para algunos historiadores esta es la constitución del Ducado, ya que fue conocido como tal desde esa fecha, para otros el feudo se constituye formalmente en 1260 cuando su hijo y sucesor Guido I obtiene el título de duque y el ducado es reconocido oficialmente.

Atenas fue originalmente un estado vasallo del Reino de Salónica pero tras la captura de éste por el bizantino Teodoro, déspota de Epiro, el ducado pasó a ser vasallo del Principado de Acaya o de Morea.

Bajo el gobierno de la familia de la Roche la ciudad y el ducado disfrutaron de una gran prosperidad, siendo la ciudad renovada y convirtiéndose en un centro cortesano de primer orden, en la que la Acrópolis servía de palacio ducal. El estado construido alrededor de Atenas se convirtió en el más poderoso y pacífico de los estados latinos creados en Grecia y sus instituciones se tornaron totalmente francesas.

[editar] Dominio aragonés

Pedro IV de Aragón.

El ducado fue gobernado por la familia De la Roche desde 1205 hasta 1308. A la muerte de Guy II en 1308 el parlamento ateniense eligió al conde de Brene Gualterio V (fr: Gautier de Brienne) como sucesor, ya que éste era hijo de Isabel de La Roche, heredera de Tebas. Su mujer aunque de forma muy breve también gobernó sobre la ciudad.

En 1310 Gualterio recurrió a las tropas almogávares de la Gran Compañía Catalana para hacer frente al rey de Tesalia, venciendo a éste último. Cabe recordar que los almogávares se habían instalado en Tesalia como república militar independiente entre 1309 y 1310. Al no pagar a los almogávares las cantidades estipuladas, estos se sublevaron y vencieron a De Brene en la batalla del río Cefis o Cefiso (¿Halmyros?) el 13 de marzo de 1331, tras la que expulsaron a los francos y tomaron el control del Ducado y proclamaron nuevo señor de Atenas y Tebas al rey Federico II de Sicilia, al cual habían servido anteriormente. El ducado quedó ligado al rey de Sicilia que solía dejar el gobierno en manos de sus hijos menores o de un vicario general. Los almogávares reemplazaron el francés por el catalán como lengua oficial y las leyes derivadas de las bizantinas del Principado de Acaya por las catalanas. Los herederos de Gualterio continuaron reclamando el ducado pero tan solo fueron reconocidos en Argos y Nauplia.

Entre 1318 y 1319 los almogávares conquistaron Siderocastrom y el sur de Tesalia y crearon el Ducado de Neopatria unido al de Atenas.

Parte de Tesalia fue tomada por los serbios en 1337 de la mano de Stefan Dusan.

En 1379 la Compañía Navarra, al servicio del emperador latino Jaime de Baux, conquistó Tebas y parte de Neopatria, mientras que los aragoneses mantenían la parte restante del Ática y Neopatria.

Tras la muerte de Federico III de Sicilia el simple en 1377, el ducado pasó a María de Sicilia y posteriormente a Leonor de Sicilia, esposa de Pedro IV de Aragón, el ceremonioso, al que los habitantes y nobles de la ciudad reconocen como soberano en 1379, año en el que los aragoneses del ducado piden que el ducado se incorpore de forma perpetua a la Corona de Aragón. La ciudad fue visitada en ese tiempo por el monarca, que dejó escritas sus magníficas impresiones de las obras arquitectónicas que pudo contemplar, incluida una descripción del Partenón.

[editar] Dominio florentino y veneciano

Escudo de la familia Acciajuoli.

Rainiero o Nerio Acciajuoli, que intentaba la conquista del ducado desde 1385 tomó la ciudad en 1388, mientras que el ducado de Neopatria fue tomado en 1390. A partir de este momento el Ducado pertenecerá a la familia florentina de los Acciajuoli hasta la conquista otomana, con un breve paréntesis entre 1395 y 1402, en el que Venecia controló el Ducado. Durante este periodo se instalaron en la ciudad numerosos mercaderes florentinos. A partir de 1415 pasó a ser tributario del Imperio otomano.

[editar] Conquista otomana

El sultán Mehmed II.

En 1444 Atenas pasó a ser tributaria de Constantino XI Paleólogo, déspota de Morea y heredero del trono bizantino. En 1456, tras la toma de Constantinopla por los otomanos, Franco o Francisco, último duque cristiano de Atenas rindió la Acrópolis a los turcos, liderados por Omar, hijo de Turakhán. En 1458 la ciudad fue visitada por el sultán Mehmet II quién ante la belleza de los edificios de Atenas y de los muelles de El Pireo exclamó: “El Islam tiene pendiente una deuda con el hijo de Turakhán”. Franco fue estrangulado más tarde a consecuencia de un complot de algunos atenienses que pretendían restaurarlo en el poder.

Tras la conquista otomana los puestos de la administración de justicia y de recaudación de impuestos cayeron sobre funcionarios locales aunque tuvieron que soportar la nueva carga del tributo de niños.

Brevemente los venecianos establecieron un control sobre la ciudad en 1687 que apenas duró unos meses, regresando de nuevo a manos turcas y la sometió a asedio entre 1687 y 1688, asedio durante el cual, los turcos usaron el Partenón como polvorín, a consecuencia de lo cual fue gravemente dañado.

A pesar de la conquista otomana, el Rey de España posee el título de Duque de Atenas y Neopatria.

[editar] Duques de Atenas

[editar] Familia de la Roche

Ducado bajo los de la Roche.

[editar] Familia de Brienne

Ducado bajo los de Brienne.

El parlamento de Atenas eligió al conde de Brienne para suceder a Guy, pero este fue depuesto por los aragoneses. Los herederos de Brienne continuaron reclamando el ducado, pero sólo fueron reconocidos en Argos y Nauplia.

[editar] Dominio aragonés

Ducado bajo la Corona de Aragón.

[editar] Dominio italiano (florentino y veneciano)

Ducado bajo los Acciajuoli.

[editar] Referencias

  • AA.VV. Historia del mundo en la Edad Moderna. Tomo I. El Renacimiento. Ed. Ramón Sopena. Barcelona. 1935
  • AA.VV. Crónica de la Humanidad. Ed. Plaza & Janes. Barcelona. 1984
  • Girard Jean. La Roche et l'Épopée Contoise de Grèce. L'Atelier du grand Tétras. Besançon (1998) ISBN 2-911648-02-1

 

[editar] Véase también

HISTORIA7: ESCUDO DE GRECIA. El escudo de Grecia está compuesto por un único campo de azur con una cruz griega de plata con el que se quiso representar a la Iglesia Ortodoxa Griega en 1828. Es la misma composición existente en la bandera vigente hasta 1978 y que actualmente figuran en un recuadro situado en la esquina superior de la Bandera de Grecia junto al mástil.

Escudo de Grecia

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Coat of arms of Greece.svg

El escudo de Grecia está compuesto por un único campo de azur con una cruz griega de plata con el que se quiso representar a la Iglesia Ortodoxa Griega en 1828. Es la misma composición existente en la bandera vigente hasta 1978 y que actualmente figuran en un recuadro situado en la esquina superior de la Bandera de Grecia junto al mástil.

El escudo propiamente dicho aparece rodeado por dos ramas de laurel. Su versión actual fue aprobada el 7 de junio de 1975 cuando se eliminaron la corona real y otros elementos asociados con la antigua monarquía griega y sus vínculos dinásticos.

[editar] Escudos históricos

HISTORIA7: CARTAGO. PUEBLO PROCEDENTE DE HAICOAT. SEGÚN LA ETIMOLOGÍA DE SU IDIOMA ES EL "PUEBLO QUE COMERCIA". Cartago fue una importante ciudad de la Antigüedad, fundada por los fenicios procedentes de Tiro en un enclave costero del norte de África, cerca de la actual ciudad de Túnez.[1] Existen numerosas fechas expuestas por los historiadores clásicos sobre la fecha fundacional de Cartago.[2] [3] [4] [5] La leyenda clásica cuenta que fue la princesa Dido quien la fundó en el año 814 a. C. Si bien el consenso actual es afirmar que la ciudad fue fundada entre los años años 825 y 820 a. C.[6] con el nombre de Qart Hadašt (en grafía hebrea קרת חדשת, y en púnica , "qrt ħdʃt"), es decir, Ciudad Nueva.[7] Tras la decadencia de Tiro, Cartago desarrolló un gran Estado, de carácter republicano con ciertas características monárquicas o de tiranía, que evolucionó a un sistema plenamente republicano.[8] [9] Los territorios controlados por Cartago la convirtieron en la capital de una próspera República, viéndose enriquecida por los recursos provenientes de todo el Mediterráneo occidental. Cartago fue durante mucho tiempo una ciudad más próspera y rica que Roma. Durante su mayor apogeo llegó a tener 400.000 habitantes, edificios de hasta seis y siete pisos de altura, un sistema de alcantarillado unificado y docenas de baños públicos.

Cartago

De Wikipedia, la enciclopedia libre

RUINAS DE CARTAGO

Para otros usos de este término, véase Cartago (desambiguación).

Cartago fue una importante ciudad de la Antigüedad, fundada por los fenicios procedentes de Tiro en un enclave costero del norte de África, cerca de la actual ciudad de Túnez.[1]

Plano de Cartago romana.

Existen numerosas fechas expuestas por los historiadores clásicos sobre la fecha fundacional de Cartago.[2] [3] [4] [5] La leyenda clásica cuenta que fue la princesa Dido quien la fundó en el año 814 a. C. Si bien el consenso actual es afirmar que la ciudad fue fundada entre los años años 825 y 820 a. C.[6] con el nombre de Qart Hadašt (en grafía hebrea קרת חדשת, y en púnica PhoenicianT-01.pngPhoenicianS-01.pngPhoenicianD-01.png PhoenicianH-01.pngPhoenicianT-01.pngPhoenicianR-01.pngPhoenicianQ-01.png, "qrt ħdʃt"), es decir, Ciudad Nueva.[7]

Tras la decadencia de Tiro, Cartago desarrolló un gran Estado, de carácter republicano con ciertas características monárquicas o de tiranía, que evolucionó a un sistema plenamente republicano.[8] [9] Los territorios controlados por Cartago la convirtieron en la capital de una próspera República, viéndose enriquecida por los recursos provenientes de todo el Mediterráneo occidental. Cartago fue durante mucho tiempo una ciudad más próspera y rica que Roma. Durante su mayor apogeo llegó a tener 400.000 habitantes, edificios de hasta seis y siete pisos de altura, un sistema de alcantarillado unificado y docenas de baños públicos.

La República Cartaginesa se enfrentó a la República Romana por la hegemonía en el Mediterráneo occidental, siendo derrotada totalmente en el 146 a. C., lo que comportó la desaparición del Estado cartaginés y la destrucción de la ciudad de Cartago.

En el 29 a. C. Octavio fundó en el mismo lugar la colonia romana Julia Cartago, que se convirtió en la capital de la provincia romana de África, una de las zonas productoras de cereales más importantes del imperio. Su puerto fue vital para la exportación de trigo africano hacia Roma. La ciudad llegó a ser la segunda en importancia del Imperio con 400.000 habitantes.[10] En el año 425, los vándalos conquistaron Cartago durante el reinado del rey Genserico y la convirtieron en la capital de su nuevo reino. La ciudad fue reconquistada por el general bizantino Belisario en el año 534, permaneciendo bajo influencia bizantina hasta el 705.

Contenido

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[editar] La ciudad

El conocimiento transmitido procede casi en su totalidad de la gran campaña internacional de excavaciones para la salvaguarda de Cartago de 1975.[11]

Cartago estaba situada en una península comprendida entre el golfo y el lago de Túnez. La ciudad estaba protegida por una triple muralla, cada sección contaba con 25 m de altura y unos 10 m de anchura, situada en el istmo, a unos 4 km del mar. La propia muralla tenía cuarteles con capacidad para albergar a 20.000 infantes. El diseño urbanístico y la arquitectura eran una mezcla de modelos con antecedentes sirio-palestinos de tipo predominantemente orgánico y de modelos de lógica hipodámica, en parte creada por su propia práctica de la construcción y, en parte, sobre todo en su última fase, por influencia griega y helenística.[11]

La zona alta se desplegaba partiendo de la colina de Byrsa, donde se hallaba la inexpugnable fortaleza del mismo nombre y el templo de Eshmún. En las laderas de la colina se encontraban las grandes residencias de la aristocracia cartaginesa. Se descubrieron restos de casas recubiertas por las cenizas del incendio de su destrucción, en el año 146 a. C. poseían características muy similares a las helenísticas, siendo un recinto con calles concéntricas. En el barrio Magón se observa una operación a gran escala de una remodelación urbanística del siglo III a. C., con el aprovechamiento del espacio que ocupaba la antigua puerta de la muralla, del siglo V, para construir viviendas de lujo. El barrio de Salambó era el centro político y económico de la ciudad, estaba unido al puerto comercial por tres avenidas descendentes, y en él se hallaba el foro principal y el ágora, donde se praticaba un intenso comercio. Probablemente, el Senado de Cartago se reunía para tomar decisiones en algún edificio de este barrio. Cerca del foro se alzaba el templo de Tofet, donde se han descubierto miles de estelas y de urnas que contenían esqueletos de niños calcinados, así como una capilla del siglo VIII a. C. Otros templos importantes eran aquellos dedicados a Melqart, a Shadrapa, Sakon o Sid. Era la parte de la ciudad más próxima al mar, donde se encontraban el puerto comercial y el militar. Estaba dotada con almacenes suficientes para albergar las mercancías comerciales y por casas de la clase baja. Dentro del área defendida por las murallas, al noroeste de la ciudad, se hallaba el amplio suburbio de Megara, ocupado por casas rurales, campos de cultivo y jardines.[12]

[editar] Los puertos

Artículo principal: Puertos púnicos de Cartago

La ciudad de Cartago poseía dos grandes puertos, el comercial y el militar, que le permitieron dominar militar y comercialmente el Mediterráneo occidental. El acceso a los puertos desde el mar venía facilitado por una entrada de unos 21 m de ancho, que en caso de necesidad era cerrada con una cadena de hierro. Los dos puertos estaban unidos por un estrecho canal navegable. Fueron construidos artificialmente, en lo que fue una gran obra de ingeniería, admirados y envidiados, y siendo los más famosos de la Antigüedad.

El puerto civil era de forma rectangular. Allí fondeaban las naves comerciales, que en su mayoría importaban garum, trigo, púrpura, marfil, oro, estaño y esclavos de las factorías, de las colonias y de las explotaciones agrícolas creadas en numerosos enclaves costeros a lo largo del Mediterráneo. Las exportaciones a otras ciudades, colonias o pueblos costeros nativos de las costas del Mediterráneo occidental fueron mercancías manufacturadas, vidrios, cerámicas, objetos de bronce o hierro, y tejidos de púrpura.

Islote del almirantazgo en la época púnica, según los arqueólogos británicos (1978).

El puerto militar era de forma redonda y albergaba en su interior una isla artificial también circular. La isla era la sede del almirantazgo, y su acceso era restringido. El puerto militar según las fuentes clásicas podía albergar 220 barcos de guerra, y sobre los hangares se levantaron almacenes para los aparejos.[13] Delante de cada rada se elevaban dos columnas jónicas, que dotaban a la circunferencia del puerto y de la isla el aspecto de pórtico. Los restos arqueológicos descubiertos han permitido extrapolar la capacidad de acogida del sitio: 30 diques en la isla del almirantazgo y de 135 a 140 diques en todo el perímetro. En total, de 160 a 170 diques, podían albergar tantos barcos de guerra como han sido identificados.[14] [15]

Por debajo de los diques de la dársena se situaban los espacios de almacenaje. Se ha supuesto que en cada dique podían tener cabida dos filas de barcos. En medio del islote circular,había un espacio a cielo abierto, a cuyo lado se levantaba una torre. Los diques podían tener sobre todo la función de astillero naval.[16]

[editar] Cartago, capital del Estado púnico

Artículo principal: República Cartaginesa

La ciudad de Cartago desarrolló un gran Estado bajo su poder,. En sus inicios, el territorio cartaginés comprendía sólo la ciudad y una pequeña área de unos 50 km². En el siglo VI a. C. los cartaginenses fueron ocupando un territorio entre 30.000 y 50.000 km², que constituyó la base del Estado Cartaginés. Partiendo de esta área, que se suele denominar metropolitana, se expandieron para crear entre los siglos V y III a. C. un imperio mercantil marítimo, aprovechando las factorías y ciudades existentes fundadas por los fenicios, o estableciendo otras nuevas, en Hispania, Sicilia, Cerdeña, Ibiza y en el norte de África, consolidando además su poder sobre Numidia y Mauritania. En su apogeo fue la primera potencia económica y militar en el Mediterráneo occidental. La República Cartaginesa se enfrentó a la República Romana por la hegemonía, siendo derrotada en el 146 a. C., lo que comportó la desaparición del estado cartaginés y la destrucción de la ciudad de Cartago.

Si bien el territorio controlado por Cartago fue amplio, con numerosos vasallos y asociados, la zona propiamente colonizada por Cartago nunca llegó a ser muy extensa. El estado se dividía entre ciudades aliadas o socias como Útica, los territorios autónomos y el imperio propiamente dicho de Cartago que, según ellos mismos, contaba con unas 300 ciudades en la época de la Primera Guerra Púnica. La zona más rica y poblada era la llamada zona metropolitana; ésta a su vez se dividía en 7 circunscripciones llamadas pagi. Más allá del territorio cercano a Cartago se encontraba la Gran Sirte, un rico territorio costero en Libia-Túnez.

Aníbal Barca, general, aristócrata y senador cartaginés.

[editar] Monarquía Cartaginesa

Artículo principal: Monarquía Cartaginesa

Inicialmente fue gobernado por una oligarquía de ricas familias, en forma de monarquía en los siglos VI-IV a. C. coincidiendo con la caída de Tiro ante Babilonia en el año 580 a. C. Posiblemente por cierto vacío de poder, se consolidó un sistema de gobierno centrado en dos personas llamados sufetes. Caracterizado por la instauración de grandes familias encumbradas en el poder por mucho tiempo, debido a las cualidades de sus individuos y a sus grandes riquezas. El poder de los sufetes denominados reyes por algunos escritores griegos y latinos no era absoluto, solían ejercer de jueces y árbitros ya que existían otras instituciones como el Senado con el que debían compartir sus decisiones. Según algunos el Senado fue creado durante el siglo V a. C. Su función era asesorar a los sufetes en cuestiones de política y economía. Su organización nos es desconocida. Según Heeren, era muy numeroso y se dividía durante la etapa monárquica en la Asamblea (simkletos), y el Consejo privado la Gerusia, compuesto de los notables de la Asamblea. Según Theodor Mommsen, el gobierno había pertenecido primeramente al Consejo de los Ancianos o Senado, compuesto, como la Gerusía de Esparta, de dos reyes que el pueblo designaba en la asamblea y de veinticuatro gerusiastas probablemente nombrados por los propios reyes y con carácter anual. Se conoce la existencia de reyes que dirigieron a las tropas en las guerras de Sicilia durante los siglos VI y V a. C. pertenecientes a la dinastía de los Magónidas. En el 480 a. C., tras la muerte de Amílcar I, derrotado por los griegos en la Batalla de Hímera, las grandes familias perdieron gran parte de su poder en manos del Senado, creándose el Consejo de los Cien por un movimiento social que dio lugar a un mayor control de los sufetes.

[editar] República Cartaginesa

Artículo principal: República Cartaginesa

La república cartaginense era gobernada por varios órganos públicos pero reservados a la aristocracia, el más básico era la asamblea de ciudadanos (συγκλητος), constituida por varios cientos de individuos pertenecientes a las familias más acaudaladas e influyentes de la Cartago. La asamblea nombraba libremente a la mayor parte de los cargos de la ciudad, como el Consejo de Ancianos o Senado de los Cien (γερουσια), grupo de cien aristócratas formado de modo vitalicio, conocido desde el siglo IV a. C. Estaban encargados de funciones judiciales y de la supervisión de los funcionarios. Finalmente, la Asamblea de Ciudadanos se encargaba de la elección de los sufetes, de los sumos sacerdotes y de los generales. Los sufetes y los sumos sacerdotes eran miembros natos del Senado Cartaginense, llegando así a la cifra de 104 miembros. El senado también dirigía todos los procesos de la Asamblea, o las Pentarquías, grupos de cinco individuos que se ocupaban de los departamentos estatales y cubrían vacantes en el Senado. El Senado era el órgano más poderoso, compuesto en su totalidad por la más influyente aristocracia. Los sufetes eran dos magistrados elegidos anualmente entre las familias aristocráticas. Sus cometidos eran esencialmente civiles, la convocatoria del Consejo y de la Asamblea y funciones judiciales superiores.[8]

La constitución cartaginesa, como todas aquellas cuya base es a la vez aristocrática y republicana, se inclina tan pronto del lado de la demagogia como del de la oligarquía.[17] Aristóteles

El Consejo de los Cien es conocido desde el siglo IV a. C. Junto a este consejo existía una comisión permanente de 30 individuos. Era un sistema oligárquico, controlado por las elites urbanas, grandes propietarias de tierras o vinculadas al comercio. Las tensiones eran las propias de la competencia por el poder entre individuos o grupos aristocráticos, y se verían acrecentadas con la expansión desde el siglo VI a. C., y especialmente con la rivalidad con Roma. Los conflictos bélicos en concreto favorecieron la aparición de caudillos militares y familias concretas, capaces de actuar con cierta independencia. Las diversas opciones políticas y comerciales con que se enfrentó el Estado cartaginés a lo largo del siglo III a. C., como potenciar la expansión en África o buscar nuevos mercados, también provocaron divergencias entre las facciones de la oligarquía, terratenientes y comerciantes, disputas a las que probablemente se vieron arrastradas las clases inferiores urbanas de comerciantes y artesanos.

[editar] Cartago bajo el poder de Roma

Ruinas de villas romanas en Cartago
Resto de las Termas de Antonino en Cartago

Tras la destrucción de la ciudad fue prohibido habitar el lugar. Tras pasar 25 años hubo un intento de refundación de una ciudad, llamada Colonia Junonia, pero sólo duró 30 años y no prosperó, el lugar quedó habitado con pequeños asentamientos. El enclave tuvo que esperar hasta el año 46 a. C., en el que Julio César visitó el lugar durante el transcurso africano de la Segunda Guerra Civil de la República de Roma y decidió que allí debía construirse una ciudad por su excelente situación estratégica. Octavio, heredero de César, fundó la Colonia Julia Cartago en el 29 a. C. La ciudad creció y prosperó hasta convertirse en la capital de la provincia romana de África, desbancando a Útica. La provincia de África ocupaba el actual Túnez y la zona costera de Libia, y en el futuro daría nombre a todo el continente. Esta provincia se convirtió en una de las zonas productoras de cereales más importantes del imperio. Su gran puerto era vital para la exportación de trigo africano hacia Roma.

En su esplendor durante el dominio de Roma la ciudad llegó a tener una población de más de 400.000 habitantes, convirtiéndose en la segunda ciudad en importancia del Imperio. Entre sus grandes edificios destacaban el circo, el teatro, el anfiteatro, el acueducto y, sobre todo, caben destacar las Termas de Antonino, que eran las más importantes después de las de Roma, situadas en un lugar privilegiado junto al mar y de las cuales aún se conservan restos. Poseía una gran y compleja red de alcantarillado capaz de suministrar agua a toda la ciudad.

En el siglo III el cristianismo empezó a consolidarse notablemente en Cartago. La ciudad contaba con su propio obispado y se convirtió en un importante lugar para la cristiandad. Distintas figuras importantes de la Iglesia primitiva se relacionan con Cartago: San Cipriano, que fue su obispo en el 248, Tertuliano, escritor eclesiástico que nació, vivió y trabajó en la ciudad durante la segunda mitad del siglo II y los primeros años de la centuria siguiente; y San Agustín, quien fue obispo de la cercana Hipona durante los últimos años del siglo IV y comienzos del siglo siguiente. En los siglos IV y V, en plena decadencia imperial, durante las invasiones bárbaras sirvió de refugio para los que huían de éstas. En el año 425 la ciudad resistió varios ataques de los vándalos, pero finalmente sucumbió en el 439.

[editar] Cartago capital del Reino Vándalo

Artículo principal: Reino Vándalo
El reino vándalo en el año 455.

Los vándalos fueron un pueblo bárbaro que inicialmente conquistó el sudeste de Hispania, y posteriormente se desplazaron a África conquistando Cartago durante el reinado del rey Genserico, y estableciéndola como capital de un nuevo reino. Una vez consolidado el mismo, iniciaron una serie de campañas militares en las que conquistaron las Baleares, Córcega, Cerdeña y Sicilia, lo que les permitió dominar el mercado del Mediterráneo occidental.

Genserico, el fundador del Reino vándalo, puso las bases del apogeo del mismo, pero también las de su futura decadencia. El cenit de su reinado y del poderío vándalo en África y el Mediterráneo lo constituyó la paz perpetua conseguida con Constantinopla en el verano del 474, en virtud de la cual se reconocían su soberanía sobre las provincias norteafricanas, las Baleares, Sicilia, Córcega y Cerdeña. No obstante, desde los primeros momentos de la invasión (429-430), Genserico golpeó a la importante nobleza senatorial y la aristocracia urbana norteafricanas, así como a sus máximos representantes en estos momentos, el episcopado católico, llevando a cabo numerosas confiscaciones de propiedades y entregando algunos de los bienes eclesiásticos a la rival Iglesia donatista y a la nueva Iglesia arriana oficial. Tampoco pudo destruir las bases sociales de la Iglesia católica, que se convirtió así en un núcleo de permanente oposición política e ideológica al poder vándalo. Respecto de su propio pueblo, Genserico realizó en el 442 una sangrienta purga en las filas de la nobleza vándalo-alana. Como consecuencia de ello, dicha nobleza prácticamente dejó de existir.

Rápidamente el reino vándalo entró en decadencia. Las luchas internas por el poder y la mala relación con la iglesia católica, muy asentada en la zona, junto con las incursiones de tribus beréberes, debilitaron el reino y facilitaron la conquista por el general bizantino Belisario en el año 534,[18] sobre todo tras la importante derrota del Rey Gelimer el 13 de septiembre de 533 en la Batalla de Ad Decimum frente a Belisario.

[editar] Cartago Bizantina

Territorios del Imperio Bizantino en el siglo VII:      Territorios originales del Imperio      Territorios conquistados durante el reinado de Justiniano I

Tras la reconquista por parte de los romanos orientales y la dispersión de los vándalos, la ciudad fue renombrada por Belisario como Colonia Justiniana, en honor al emperador Justiniano I de Bizancio. En esos años el Imperio Bizantino estaba en el cenit de su poder. Cartago volvió a ser capital de una provincia romana, llamada esta vez Exarcado de África. Los bizantinos, en los momentos más bajos de las guerras contra Persia, estuvieron a punto de perder Constantinopla; el entonces emperador, Heraclio, consideró la posibilidad de trasladar a Cartago la capital imperial en el 618. En el año 647 Gregorio, exarca de Cartago, tras haber perdido la conexión terrestre por el avance del Islam, se declaró independiente de Constantinopla.

Durante el gobierno del exarca Gregorio Cartago dejó de ser capital del exarcado. Durante su mandato se inició la rápida expansión islámica. En el año 641 cayeron bajo dominio del Islam las importantes y milenarias ciudades de Alejandría, Damasco y Jerusalén. La expansión del Islam resultaba impresionante. Las fronteras de Dar al-Islam en breve tiempo se encontraron en las cercanías de Cartago, y amenazaba con expandirse sobre ésta. El exarca Gregorio, reclutó y lideró un ejército formado principalmente por los beréberes autóctonos, logró plantar cara a los musulmanes en el año 647, que no tenían un excesivo interés en la zona todavía. Durante estos años la ciudad de Cartago había vuelto a recuperar cierto esplendor debido a la multitud de refugiados de Palestina, Egipto y Siria que habían huido de las matanzas provocadas por los musulmanes.

Gregorio murió en ese mismo de 647, Cartago volvió a ser capital del Exarcado, y se restauró la dependencia a Constantinopla. Durante cincuenta años el avance del Islam fue frenado. Los musulmanes, en el año 670, fundaron la ciudad de Kairouan, en la actual Túnez, que fue conquistada brevemente por los bizantinos. Durante este tiempo las tribus beréberes fueron islamizándose, en parte por iniciativa de los líderes musulmanes, lo que aumentó el poder del Islam en la zona. Finalmente, los musulmanes iniciaron un asedio sobre Cartago, en la defensa de la ciudad participó un gran contingente de visigodos, enviados por su rey para proteger el exarcado, con la intención de mantener alejada la marea islámica de sus dominios. Pero la ciudad fue tomada en el año 698.

El Imperio bizantino reconquistó la ciudad durante breve tiempo, pero fue la última vez que la ciudad estuvo bajo poder cristiano. En el 705 un ataque musulmán devastó la ciudad reduciéndola a cenizas y masacrando a todos sus habitantes, como sucedió siglos atrás.

[editar] Devenir de sus ruinas

Artículo principal: Sitio arqueológico de Cartago
Cartago en la actualidad.

Desde entonces el territorio de la antigua Cartago fue largamente dominado por el Islam. Sobre sus ruinas tuvo lugar la Octava Cruzada en el año 1270, con el propósito de convertir al sultán de Túnez al cristianismo, en la que resultaría muerto el rey de Francia Luis IX. Fue conquistado por el célebre pirata Barbarroja, brevemente dominado por la España imperial de Carlos V, subyugado por el Imperio otomano, colonizado por Francia, invadido por la Alemania nazi. Forma parte del territorio del Estado de Túnez desde que éste alcanzó su independencia.

Ruinas de Cartago.

Desde entonces Cartago empezó a adquirir una gran importancia arqueológica, dando lugar a la gran campaña internacional de excavaciones para la salvaguarda de Cartago de 1975. Las ruinas de Cartago fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1979.[19] Entre las piezas arqueológicas halladas hay restos vándalos, bizantinos y, sobre todo, romanos, pero también aparecieron objetos púnicos. Allí encontraron algunos de los más bellos y mejor conservados mosaicos de la antigüedad, que datan de la época romana y se encuentran en el afamado museo de El Bardo de la capital tunecina.

En la actualidad la península donde se ubicaba la antigua ciudad es parte de un suburbio residencial lujoso de la ciudad de Túnez, el que se han asentado varias embajadas extranjeras. También está ubicada en este emblemático lugar la residencia del presidente de la República Tunecina, próxima a las ruinas de las Termas de Antonino. El nombre de Cartago permanece actualmente en varias poblaciones en el continente americano, llamadas así por los conquistadores españoles en honor a la Cartago Nova española.

[editar] La leyenda

Eneas contándole a Dido las desgracias de Troya, Pierre-Narcisse Guérin (1815), París, Louvre.

Según la leyenda que ha sido adulterada por algunos escritores clásicos latinos, Cartago fue fundada en el 814 a. C.[20] por la princesa Dido, hermana de Pigmalión, rey de Tiro. Éste, que ambicionaba el tesoro de Siqueo, esposo de Dido, la obligó a que le revelase la ubicación de dichas riquezas. Dido engañó a Pigmalión indicándole un falso lugar y éste primero asesinó a Siqueo y después buscó la fortuna, mientras Dido lo desenterraba y huía con el tesoro y sus seguidores. Embarcó y navegó hasta llegar a la región habitada por los libios, donde solicitó al rey local tierras para fundar una ciudad pero, reacio a la intrusión, solo le concedió el terreno ocupado por una piel de toro. Dido, mujer ingeniosa, cortó la piel en finísimas tiras y así delimitó una gran extensión e hizo construir una fortaleza llamada Birsa, que más tarde se convirtió en la ciudad de Cartago.

Cuando Troya cayó en poder de los aqueos, Afrodita dijo a su hijo Eneas, uno de los caudillos del ejército troyano, que huyera de la ciudad y no muriera como un buen troyano, pues Troya ya no existía y para él se había reservado otro futuro. Tras varias escalas, llegó a Cartago, donde la reina Dido se enamoró locamente de él, permaneciendo largo tiempo juntos. Pero Eneas recibió de Júpiter la misión de fundar un nuevo pueblo, debiendo partir a su destino. La noche que Eneas embarcó con su gente, Dido corrió a convencerle para que no partiera, sin que Eneas mostrara la más mínima duda sobre su marcha. Dido, tras verle partir, ordenó levantar una gigantesca pira donde mandó quemar todas las pertenencias de Eneas. Al amanecer subió a la pira y, tras condenar a Eneas y a todos sus descendientes, hundió en el pecho la espada de Eneas y se arrojó al fuego. Según la tradición, Rómulo y Remo son descendientes de Eneas por medio de su madre, Rea Silvia, siendo Eneas el progenitor del pueblo romano. En su muerte, Dido condenó no sólo a su amante, sino a todos los romanos.[21]

Y vosotros, ¡oh, Tirios!, cebad vuestros odios en su hijo y en todo su futuro linaje... Nunca haya amistad, nunca haya alianza entre los dos pueblos… ¡playa contra playa, olas contra olas, armas contra armas, y que lidien también hasta sus últimos descendientes!.[22]

[editar] Véase también

[editar] Referencias

  1. La verdad Digital
  2. Cicerón (en Rep., II, 23) dice que Cartago fue fundada sesenta años antes que Roma y treinta y nueve antes de la Primera Olimpiada.
  3. Trogo Pompeyo (Justino, XVIII,6, 9 y Orosio; IV, 6, 1) la sitúa setenta y dos años antes que la de Roma.
  4. Veleyo Patérculo (I, 6, 4) dice que Cartago es anterior a Roma en sesenta y cinco años.
  5. Servio (Aen., I, 12) considera que son setenta años los que separan ambas fundaciones.
  6. Todo ello proporciona una cierta seguridad para la fecha de la fundación de Cartago, que se ve reforzada por el hecho de que Flavio Josefo —autor judío del siglo I, en su libro Contra Apion (I, 18)— trasmite la noticia (de Menandro de Efeso) de que Cartago fue fundada en el séptimo año del reinado de Pigmalión en Tiro. La confrontación de este dato con la lista de los reyes de Tiro y sus años de reinado, que recoge también Josefo, y las sincronías con los reyes de Israel nos permite situar la fundación de Cartago en el último cuarto del siglo IX a. C. Se habría producido, concretamente, ciento cincuenta y cinco años y ocho meses después de la subida al trono de Hiram, aliado y amigo de Salomón, en Tiro, lo que proporciona la fecha del 826 a. C., muy cercana a la de Timeo. La diferencia entre ambas puede explicarse por la imprecisión de los métodos cronológicos usados por los escribas, así como del cálculo por generaciones que usaban los historiadores griegos. Se puede aún establecer otra sincronía a partir de una inscripción de Salmanasar III (IM 55644, col. IV, 1, 10) que permite fijar la fundación de Cartago entre los años 825 y 820 a. C.
  7. Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano (1887-1910)
  8. a b Repúblicas y ciudadanos: modelos de participación cívica en el mundo antiguo Autor Francisco Marco Simón, Francisco Pina Polo, José Remesal Rodríguez
  9. Cartago. Instituciones políticas. Carácter del gobierno
  10. Estrabón estimó la población de Cartago hacia 149 a. C. en 700.000 habitantes (17.3.15). B.H. Warmington lo considera imposible y sugiere unos 200.000, aunque “a principios del siglo III… sería sorprendente que no se acercara a los 400.000 habitantes” (Carthage, Londres, 1980, págs. 124-27). Apiano asegura que la población aumentó “sensiblemente” a partir de 201 a. C. (Histoire Romaine 8.10.69), tal como la arqueología lo “confirmó totalmente” (Vogel-Weidemann, Ursula, ‘Carthago Delenda Est: Aitia and Prophasis,’ Acta Classica, XXXII, 1989, págs. 79-95 y 86-7). Huss agrega que durante el sitio, “amplios sectores de la población rural encontraron refugio entre los muros de la ciudad” (Geschichte, 452).
  11. a b «Cartago. La topografía de la ciudad púnica. Nuevas investigaciones», por Friedrich Rakob, en Cuadernos de Arqueología
  12. Satrapa1 — Cartago
  13. M’hamed Hassine Fantar, « Afrique du Nord », Les Phéniciens, éd. Stock, Paris, 1997, p. 210.
  14. Azedine Beschaouch, La légende de Carthage, éd. Découvertes Gallimard, Paris, 1993, p. 68.
  15. Serge Lancel, op. cit., p. 245.
  16. Serge Lancel, op. cit., p. 250.
  17. Aristóteles, Política, libro segundo, capítulo VIII: «Examen de la Constitución de Cartago»
  18. Siglos V-VII: Vándalos, germanos y bereberes
  19. World Heritage
  20. G. Wagner.Universidad Complutense LAS TRADICIONES LITERARIAS Mitos y leyendas.
  21. Virgilio en la Eneida
  22. 61- Ver Hardie, Philip R., Virgil’s Aeneid: Cosmos and Imperium, Oxford, 1986, págs. 282-4.

[editar] Bibliografía

[editar] Fuentes

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  • Polibio de Meglópolis. Historia universal bajo la República Romana, Tomo I Libro primero. ISBN.
  • Diodoro Sículo. Volumen III: Libros IX-XII, Traducción de Juan José Torres Esbarranch, 2006. ISBN 978-84-249-2858-2.
  • Plutarco. Volumen III: Coriolano & Alcibíades; Paulo Emilio & Timoleón; Pelópidas & Marcelo, 2006. ISBN 9788424928605.

[editar] Obras modernas

  • Theodor Mommsen (2003, 2005). Historia de Roma, Turner Publicaciones, S.L., RBA Colecionables, S.A.. ISBN 84-473-3998-X.
  • Darío Varela (2007). Genserico, rey de los vándalos, Editorial Kódigos, Madrid. ISBN 84-934599-1-7.
  • Francisco Marco Simón, Francisco Pina Polo, José Remesal Rodríguez (2005). Repúblicas y ciudadanos, Barcelona:Edicions Universitat. ISBN 8447530930.
  • Lancel, Serge (1992). Cartago, Barcelona: Editorial Crítica. ISBN 84-7423-633-9.
  • Huss, Werner (2001). Cartago, Madrid: Acento Editorial. ISBN 84-483-0614-7.
  • Prados Martínez, Fernando (2008). Arquitectura púnica. Los monumentos funerarios, Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas. ISBN 9788400086190.
  • Huss, Werner (1993). Los cartagineses, Madrid: Editorial Gredos. ISBN 84-249-1614-X.
  • Bendala Galán, Manuel (1987). «Los cartagineses en España», Historia General de España y América, vol. I.2, Madrid: Ediciones Rialp. ISBN 84-321-2119-3.
  • Prados Martínez, Fernando: Introducción al estudio de la arquitectura púnica, Madrid, UAM Ediciones, 2003, ISBN 84-7477-890-5
  • M’hamed Hassine Fantar: Carthage. La cité punique. Alif — Les éditions de la Méditerranée, Tunis 1995, ISBN 9973-22-019-6.
  • Bénichou-Safar, Hélène: Le tophet de Salammbô à Carthage — essai de reconstitution, Roma, École Française de Rome, 2004
  • Hugoniot, Christophe: Rome en Afrique — de la chute de Carthage aux débuts de la conquête arabe, Paris, Flammarion, 2000
  • Croizy-Naquet, Catherine: Thèbes, Troie et Carthage — poétique de la ville dans le roman antique au XIIe siècle, Paris, Champion, 1994
  • Decret, François: Carthage ou l'empire de la mer, Paris, Ed. du Seuil, 1977
  • Ferjaoui, Ahmed: Recherches sur les relations entre l'Orient phénicien et Carthage, Fribourg, Suisse, Éd. Univ. [u.a.], 1993, ISBN 3-7278-0859-4
  • Rawlinson, George: A manual of ancient history, from the earliest times to the fall of the Western empire, comprising the history of Chaldæa, Assyria, Babylonia, Lydia, Phœnicia, Syria, Judæa, Egypt, Carthage, Persia, Greece, Macedonia, Rome, and Parthia., Nueva York: Harper & brothers, 1871.
  • Voisin, Patrick (2007). Il faut reconstruire Carthage: Méditerranée plurielle et langues anciennes, Paris: L'Harmattan. ISBN 978-2-296-02948-4.

[editar] Enlaces externos

Coordenadas: 36°51′11″N 10°19′23″E / 36.85306, 10.32306

HISTORIA7: GRECIA. ANTIGUA GRECIA. El término Antigua Grecia se refiere al periodo de la historia de Grecia que abarca desde la Edad Oscura de Grecia ca. 1100 a. C. y la invasión dórica, hasta el año 146 a. C. y la conquista romana de Grecia tras la batalla de Corinto. Se considera generalmente como la cultura seminal que sirvió de base a la civilización occidental. La cultura de Grecia tuvo una poderosa influencia sobre el Imperio romano, el cual la difundió a través de muchos de sus territorios de Europa. La civilización de los antiguos griegos ha sido enormemente influyente para la lengua, la política, los sistemas educativos, la filosofía, la ciencia y las artes, dando origen a la corriente renacentista de los siglos XV y XVI en Europa Occidental, y resurgiendo también durante los movimientos neoclásicos de los siglos XVIII y XIX en Europa y América. La civilización griega fue básicamente marítima, comercial y expansiva. Una realidad histórica en la que el componente geográfico jugó un papel crucial en la medida en que las características físicas del sur de la península de los Balcanes, por su accidentado relieve, dificultaban la actividad agrícola y las comunicaciones internas, y por su dilatada longitud de costas, favorecieron su expansión hacia ultramar. Un fenómeno sobre el que incidirían también de forma sustancial la presión demográfica originada por las sucesivas oleadas de pueblos (entre ellos aqueos, jonios y dorios) a lo largo del III y II milenios a. C.

Antigua Grecia

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El Partenón es uno de los símbolos más ilustrativos de la cultura y la sofisticación de los antiguos griegos.

El término Antigua Grecia se refiere al periodo de la historia de Grecia que abarca desde la Edad Oscura de Grecia ca. 1100 a. C. y la invasión dórica, hasta el año 146 a. C. y la conquista romana de Grecia tras la batalla de Corinto. Se considera generalmente como la cultura seminal que sirvió de base a la civilización occidental. La cultura de Grecia tuvo una poderosa influencia sobre el Imperio romano, el cual la difundió a través de muchos de sus territorios de Europa. La civilización de los antiguos griegos ha sido enormemente influyente para la lengua, la política, los sistemas educativos, la filosofía, la ciencia y las artes, dando origen a la corriente renacentista de los siglos XV y XVI en Europa Occidental, y resurgiendo también durante los movimientos neoclásicos de los siglos XVIII y XIX en Europa y América. La civilización griega fue básicamente marítima, comercial y expansiva. Una realidad histórica en la que el componente geográfico jugó un papel crucial en la medida en que las características físicas del sur de la península de los Balcanes, por su accidentado relieve, dificultaban la actividad agrícola y las comunicaciones internas, y por su dilatada longitud de costas, favorecieron su expansión hacia ultramar. Un fenómeno sobre el que incidirían también de forma sustancial la presión demográfica originada por las sucesivas oleadas de pueblos (entre ellos aqueos, jonios y dorios) a lo largo del III y II milenios a. C.

Tras las civilizaciones minoica y micénica, en los siglos oscuros (entre el XIII y el XII a. C.) la fragmentación existente en la Hélade constituirá el marco en el que se desarrollarán pequeños núcleos políticos organizados en ciudades, las poleis.

A lo largo del periodo arcaico (siglos VIII al V a. C.) y del clásico (siglo V a. C.), las polis fueron la verdadera unidad política, con sus instituciones, costumbres y sus leyes, y se constituyeron como el elemento identificador de una época. En el periodo arcaico ya se perfiló el protagonismo de dos ciudades, Esparta y Atenas, con modelos de organización política extremos entre el régimen aristocrático y la democracia. La actividad de las polis hacia ultramar fue un elemento importante de su propia existencia y dio lugar a luchas hegemónicas entre ellas y al desarrollo de un proceso de expansión colonial por la cuenca mediterránea. La decadencia de las polis favoreció su absorción por el reino de Macedonia a mediados del siglo IV a. C. y el inicio de un periodo con unas connotaciones nuevas, el helenístico, por el que la unificación de Grecia daría paso con Alejandro Magno a la construcción de un Imperio, sometiendo al Imperio aqueménida y al egipcio. En opinión de algunos especialistas, en esta fase la historia de Grecia volvía a formar parte de la historia de Oriente y se consumaría la síntesis entre el helenismo y el orientalismo.

Contenido

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Cronología de antigua Grecia

Algunos historiadores consideran que los primeros Juegos Olímpicos Antiguos en 776 a. C. señalan el comienzo del período conocido como la Antigua Grecia. Entre el fin del período micénico y los primeros olímpicos transcurre una época llamada la Edad Oscura de Grecia, de la cual no existe ningún escrito y quedan pocas reliquias arqueológicas. Hoy en día, este período se incluye en el término Antigua Grecia.

Tradicionalmente se consideraba que la época de la Antigua Grecia finalizaba con la muerte de Alejandro Magno en 323 a. C., dando comienzo al período helenístico.[1] No obstante, se extiende el periodo de la Antigua Grecia muchas veces para incluir el tiempo hasta la conquista romana de 146 a. C. Algunos autores tratan la cronología de la Antigua Grecia como un continuo hasta la llegada del cristianismo en el siglo IV; pero esta opinión es poco convencional.

La Historia de la Antigua Grecia suele subdividirse en varios períodos según la alfarería y los sucesos políticos, sociales y culturales:[2]

Fuentes

Hay que tener cuidado con las fuentes de información cuando se trata la historia de la Antigua Grecia. La mayoría de los historiadores y escritores políticos cuyas obras han sobrevivido —notablemente Heródoto, Tucídides, Jenofonte, Demóstenes, Platón y Aristóteles— eran o atenienses o pro-atenienses. Por eso sabemos muchísimo más sobre la historia y la política de Atenas que de cualquier otra ciudad griega. Además, estos escritores se centran en la historia política, militar y diplomática; prestándole relativamente poca importancia a la historia económica ni social.[3] Todas las historias de la Antigua Grecia tienen que enfrentarse a estas limitaciones.

Historia

Civilización prehistórica y la Edad del Bronce

Los primeros hallazgos de vida humana en territorio griego constatan la existencia de poblaciones autóctonas en el paleolítico, hacia el 70.000 a. C.[4] </ref> Alrededor del 6000 a. C. —en los albores del neolítico—, los pueblos nativos desarrollaron la agricultura y con ello se volvieron progresivamente sedentarios, extendieron la práctica de la alfarería y crearon instituciones políticas básicas.[4] Posteriormente comenzaron a utilizar el bronce, pero el refinamiento de su uso se produjo tras el contacto con poblaciones inmigrantes.

Se cree que las tribus que se convertirían en los griegos emigraron hacia el sur a los Balcanes en varias oleadas comenzando a mediados de la Edad del Bronce (alrededor de 2000 a. C.).[5] Otras fuentes indican un proceso migratorio ya en el quinto milenio a. C., proveniente de Mesopotamia y Siria. Según éstas, los primeros inmigrantes encontraron habitantes nativos que dejaron a los recién llegados una gran cantidad de tradiciones; mientras que éstos llevaron a la zona la cultura de la alfarería, agricultura y una primera deidad de la fertilidad (que más tarde sería Deméter).[6] Esta última versión, de ser exacta, negaría la existencia de un período neolítico en los pueblos autóctonos con anterioridad a la inmigración extranjera, situándolos en un período cultural más cercano al mesolítico.

Copa de oro micénica (circa 1500 a. C.).

El idioma protogriego se fecharía hacia el período que inmediatamente precedió a estas migraciones, ya sea a los finales del III milenio a. C. o a más tardar al siglo XVII a. C. La civilización de los protogriegos de la Edad del Bronce es generalmente conocida como heládica y precedió a lo que es conocido como «Antigua Grecia».

El período heládico, según algunos historiadores,[7] puede ser dividido analíticamente en cuatro estadios bien delimitados:

  • Heládico antiguo (h. 2600 - h. 2000 a. C.). Conformado por poblaciones ceramistas de cultura agraria (posiblemente afines a carios y etruscos) que dominaban el territorio egeo; de lenguas no indoeuropeas.
  • Heládico medio (h. 2000 - h. 1600 a. C.). Conformado por poblaciones igualmente agrarias con pulimiento y enriquecimiento cromático de la cerámica. Comenzaron a usar el caballo y a realizar prácticas de inhumación de cadáveres (sin ofrendas).
  • Heládico reciente o Micénico antiguo (h. 1600 - h. 1400 a. C.). Período de sucesivas inmigraciones de pueblos ganaderos (aqueos, jonios), que conocían los metales, introdujeron el carro de guerra y el ámbar. Edificaron las fortalezas monumentales de Micenas, Tirinto y Pilos, y formaron urbes a sus alrededores. Comerciaban con Troya, Sicilia y la península itálica. Expandieron sus dominios y fundaron colonias en Mileto, Rodas, Panfilia, Licia y Chipre.
  • Micénico reciente (h. 1400 - h. 1150 a. C.). La llamada civilización micénica —en consideración a la posición privilegiada y dominante de Micenas, tierra de los aqueos— alcanzó su apogeo en esta época, que ocupa un importante lugar en los famosos poemas épicos de Homero, la Ilíada y la Odisea. Esta cultura colapsó espectacularmente hacia 1150 a. C. pero la causa del colapso es desconocida y existen varias tesis al respecto. Una de ellas atribuye el derrumbe de la civilización micénica a la invasión de dorios, beocios y tesalios.[7] Según esta tesis, luego de incendiar y destruir las fortalezas micénicas, las tribus invasoras saquearon y ocuparon sus tierras. Una segunda tesis sostiene igualmente una invasión, pero de los pueblos del mar; una tercera lo atribuye a un desastre natural y, una cuarta, a conflictos internos. Este proceso coincide con el final de la Edad del Bronce y el sucesivo ingreso de la cultura griega en un período de «oscuridad» arqueológica y documental.
Ruinas del palacio de Cnosos; según la leyenda, residencia de Minos.

Durante el período en que la Grecia peninsular todavía resplandecía bajo la impresionante cultura micénica, en la isla de Creta se producía el florecimiento de la civilización minoica cretense con capital en Cnosos (1600 a. C. - 1250 a. C.).[8] Esta civilización debe su nombre al semilegendario rey Minos. Los cretenses comerciaban por todo el Mediterráneo y exportaban cerámica, tejidos, objetos de bronce y orfebrería. Es probable, por su parte, que la cultura micénica se viera influida por la minoica, particularmente en el período de mayor esplendor de esta última.[4] La sensación de poderío de los reyes de Creta era tal que las ciudades, palacios y templos cretenses ni siquiera estaban rodeados por murallas.[8] Las excavaciones han encontrado maravillosas evidencias del auge y avance tecnológico del que gozaban los minoicos en ese entonces: lujosos lavabos, instalaciones de ventilación, pozos higiénicos, filtros, elaboradas pinturas y escudos de armas. En esa época era frecuente que los hijos de príncipes extranjeros fueran enviados a luchar con un toro en forma de sacrificio, y en tal sentido son interpretadas las representaciones pictóricas de jóvenes de ambos sexos bailando alrededor de un toro o luchando con él.[8] Por su parte, esta práctica tiene su claro punto de contacto mitológico con la leyenda del Minotauro, «toro de Minos», que recibía periódicamente el tributo de varios jóvenes atenienses para sacrificio.

La civilización minoica pereció poco antes que la micénica; algunas versiones señalan que fueron invadidos por estos últimos, mientras que otras se inclinan a afirmar que la desaparición del reino de Creta se debió a una catástrofe natural.[8]

Edad Oscura

Artículo principal: Edad Oscura

Desde1100 a. C. hasta el siglo VIII a. C. se conoce como la Edad Oscura —siguiendo al colapso de la Edad del Bronce—. De esta etapa no ha sobrevivido ningún texto primario, y solamente queda escasa evidencia arqueológica. Unos textos secundarios y terciarios contienen breves cronologías y listas de los reyes de este período, incluyendo Historia por Heródoto, Descripción de Grecia por Pausanias, Biblioteca histórica por Diodoro Sículo y Chronicon por Jerónimo.

La carencia de documentos primarios se explica por la virtual desaparición del sistema de escritura micénico (Lineal B). En la cultura micénica, dicho sistema estaba restringido a pequeños círculos, particularmente a los escribas de los palacios, que tenían a su cargo el grabado de recuentos de movimiento y distribución de bienes; hundida la economía micénica, ya no fueron necesarias personas que realizaran dicha tarea.[9] Las tradiciones y leyendas sobrevivieron, desde la Edad del Bronce hasta la Época Arcaica, gracias exclusivamente a la transmisión oral.[9]

En la época se produjo una abrupta baja demográfica y una serie masiva de migraciones que determinaron el establecimiento de poblaciones espontáneas y poco organizadas en diferentes puntos de la Grecia continental, las islas Cícladas y el oeste de Asia menor. Estas migraciones tuvieron un carácter étnico; así, por ejemplo, los dorios ocuparon la mayor parte del Peloponeso, Grecia Central y Creta, mientras que los jonios colonizaron la mayor parte de las Cícladas.[10] Lo anterior se reflejó en el idioma, que derivó, asimismo, en multitud de dialectos.[10]

La economía, floreciente en el período micénico, se vio reducida a la agricultura, sustentada por esclavos, jornaleros (thêtes) y aparceros (hektemoroi).[7] Se generalizó la pobreza y la escasez del ganado, que fue adquirido por unos pocos terratenientes.[7] No hay registro de Estados organizados políticamente en esta época y mucho menos de las estructuradas normas de tipo micénico, que regulaban la economía y aseguraban una relativa distribución de la riqueza, permitiendo que la vida diaria de los agricultores, pastores y ceramistas resultase tolerable.[11] En este contexto, los trabajadores de la tierra se dedicaron a la agricultura de subsistencia, organizados en pequeñas comunidades que raramente excedían las veinte personas.[11] La necesidad de nuevas pasturas para los animales produjo a su vez un incremento del nomadismo.[11] En el ámbito religioso, continuaron los cultos micénicos.[7] En el terreno del arte y la cerámica, se produjo un empobrecimiento de las formas micénicas; generándose posteriormente dos períodos arqueológicos: el protogeométrico (1050 a. C.-950 a. C.) y el geométrico (950 a. C.-700 a. C.), que harían evolucionar lentamente la calidad y técnica artesanales hasta concluir, ya en los albores de la Época Arcaica, en un mundo ornamental nuevo y plenamente desarrollado.[7] La evolución mencionada durante estos períodos se limita casi exclusivamente a la cerámica; no existe evidencia de que se hayan erigido monumentos durante la Edad Oscura —práctica común durante la época micénica— y las representaciones antropomórficas fueron usualmente grabadas en ánforas.[11] En el ámbito de la arquitectura, se abandonó la construcción en piedra.[4]

Atenas fue la excepción a la regla del derrumbe de la civilización. Su acrópolis, centro civilizado en los últimos tiempos de la Edad del Bronce, no sufrió daños, y transitó la «Edad Oscura» en el marco de una prosperidad relativa.[12] Sin embargo, sus instituciones societales y políticas no lograron salir airosas de este período y, en los albores de la «Época Arcaica», Atenas había perdido el acervo cultural sociopolítico acumulado en el período micénico, viéndose obligada a reconstruir sus instituciones sin mucho más que la monogamia como sustento institucional heredado.[12]

Época Arcaica

Artículo principal: Época Arcaica

En el siglo VIII a. C., Grecia empezó a salir de la Edad Oscura que siguió a la caída de la civilización micénica. Al pueblo le faltaba alfabetización y se había olvidado el sistema de escritura micénico, Lineal B. Pero los griegos adoptaron el alfabeto fenicio y lo modificaron para crear el alfabeto griego.[13] [14] A partir del siglo IX a. C.[15] —según algunos autores, específicamente en el VIII a. C.—[16] empezaron a aparecer escritos. Grecia se dividió en muchas comunidades autónomas pequeñas. Esta pauta fue impuesta en gran parte por la geografía griega, donde cada isla, valle y llanura se aísla de las demás por el mar o las sierras.[17] Como producto directo de las migraciones previas, dichas comunidades mostraban un carácter étnico: durante el siglo VII surgió Argos, habitada por dorios, como una de las ciudadades principales del Peloponeso.[18] Dicha ciudad fue cediendo gradualmente influencia a su rival Esparta, también dórica.[18] Por su parte, Atenas se convirtió en la residencia principal de los jonios en los Balcanes.[19]

Moneda ateniense temprana, siglo V a. C. Museo Británico.

La primera mitad del siglo VII a. C. vio la Guerra Lelantina (h.710-h.650 a. C.), un conflicto prolongado que se distingue como la guerra documentada más temprana del período de la Antigua Grecia. Se luchó entre las ciudades-estado entonces importantes Calcis y Eretria sobre la llanura lelantina fértil de Euboea. Ambas ciudades parecen haber sufrido declives por resultado de esta larga guerra, aunque Calcis fue el vencedor nominal.

En la primera mitad del siglo VII surgió una clase mercantil y, en el correr del siglo VI, se comenzó a utilizar monedas (probablemente por imitación a los lidios), aunque serían necesarios siglos para el desarrollo de una economía monetaria plena. [14] Parece haberse gestado tensión en muchas ciudades-estado. Los régimenes aristocráticos que por lo general gobernaban los llamados poleis se sentían amenazados por la nueva riqueza de los comerciantes, que a su vez deseaban poder político. A partir de 650 a. C., las aristocracias tenían que luchar para evitar ser derrocadas y reemplazadas por tiranos populistas. La palabra se deriva de la palabra griega no peyorativa τύραννος tyrannos, que significa «soberano ilegítimo», aunque se podía aplicar tanto a buenos como malos líderes.[20] [21]

Una población cada vez mayor y la falta de tierras provocaron conflictos internos entre los pobres y los ricos en muchas ciudades-estado. En Esparta, las guerras mesenias resultaron en la conquista de Mesenia y la esclavitud de los mesenios, a partir de la segunda mitad del siglo VIII a. C., constituyendo un acto sin precedentes en la Antigua Grecia. Esta práctica produjo una revolución social.[22] La población subyugada, desde entonces conocida como hilotas, labraban y trabajaban para Esparta, mientras todos los ciudadanos varones se convertían en soldados de un estado permanentemente militarizado. Aun las élites eran obligadas a vivir y a entrenarse como soldados, esta igualdad entre los pobres y los ricos servía para distender los conflictos sociales. Estas reformas, atribuidas al enigmático Licurgo de Esparta fueron probablemente completadas antes de 650 a. C.

Atenas, por su parte, sufrió falta de tierras y una crisis agraria a finales del siglo VII, también resultando en conflictos civiles. El arconte (magistrado) Dracón promulgó reformas severas en 621 a. C. (de ahí la palabra moderna draconiano), pero éstas no pudieron acallar el conflicto. Al final las reformas moderadas de Solón (594 a. C.) le dieron a Atenas una cierta estabilidad, mejorando la vida de los pobres aun cuando afianzaron a la aristocracia en el poder.

El mundo griego a mediados del siglo VI a. C.

Para el siglo VI a. C. varias ciudades se habían vuelto dominantes en la civilización griega: Atenas, Esparta, Corinto y Tebas. Cada una había puesto las áreas rurales y los pueblos menores a su alrededor bajo su control. Además, Atenas y Corinto se habían convertido en grandes potencias marítimas y mercantiles.

Los rápidos aumentos de población en los siglos VIII y VII desencadenaron un fenómeno emigratorio que afectó a muchos griegos, estableciendo éstos colonias en Magna Grecia (Mezzogiorno), Asia Menor y más lejos (ver abajo). La emigración cesó finalmente en el siglo VI. Para entonces el mundo griego había difundido su cultura y su lengua en una extensión que superaba ampliamente los límites de la actual Grecia. Las colonias griegas no eran controladas políticamente por las ciudades que las habían fundado, aunque muchas veces mantenían vínculos religiosos y comerciales entre ellas.

Durante este período, grandes desarrollos económicos ocurrieron en Grecia y también en sus colonias de ultramar, que experimentaron crecimiento en el comercio y la manufactura. El nivel de vida de la población también mejoró enormemente. Algunos estudios estiman que la casa griega típica aumentó cinco veces de tamaño entre 800 y 300 a. C., indicando un gran aumento en el ingreso promedio de la población.[cita requerida]

En la segunda mitad del siglo VI, Atenas cayó bajo la tiranía de Pisístrato, y luego de sus herederos Hipias e Hiparco. Sin embargo, en 510 a. C., por pedido del aristócrata Clístenes de Atenas, el rey espartano Cleómenes I ayudó a los atenienses a derrocar la tiranía. Poco después, empero, Esparta y Atenas iniciaron relaciones hostiles, y Cleomenes I instauró a Iságoras como arconte pro-espartano. Con el objetivo de evitar que Atenas se convirtiera en un gobierno de paja bajo el reinado espartano, Clístenes propuso a sus conciudadanos atenienses que Atenas sufriera una revolución política, que todos los ciudadanos compartieran el poder a pesar del estatus, que Atenas se volviera una «democracia». Los atenienses abrazaron esta idea con tantas ganas que después de derrocar a Iságoras e implementar las reformas de Clístenes, pudieron repeler fácilmente una invasión a tres frentes que los espartanos condujeron para reinstaurar a Iságoras.[23] La llegada de la democracia resolvió muchos de los problemas de Atenas, dando inicio a una «edad de oro» para los atenienses.

Grecia clásica

Artículo principal: Grecia clásica

Siglo V a. C.

Artículos principales: Guerras Médicas y Guerras del Peloponeso

Atenas y Esparta pronto tendrían que aliarse ante la mayor amenaza a la que la Antigua Grecia se enfrentaría hasta la conquista romana. Después de aplastar la revuelta jónica, una rebelión de las ciudades griegas de Jonia, Darío I de Persia, Rey de los reyes de la Dinastía Aqueménida, decidió subyugar Grecia. Su invasión en 490 a. C. fue sofocada por la victoria ateniense heroica en la batalla de Maratón bajo Milcíades el Joven. Jerjes I de Persia, heredero de Darío I, intentó su propia invasión diez años después. Pero a pesar del número abrumador de soldados en su ejército, Jerjes I fue derrotado después de la batalla de retaguardia famosa de las Termópilas y las victorias por los griegos aliados en las batallas de Salamina y Platea. Las Guerras Médicas continuaron hasta 449 a. C., conducidas por los atenienses y su Confederación de Delos, durante las que Macedonia, Tracia, las Islas del Egeo y Jonia fueron liberadas de la influencia de Persia.

Liga de Delos («Imperio Ateniense»), inmediatamente antes de la guerra del Peloponeso en 431 a. C.

La posición entonces dominante del «imperio» ateniense marítimo amenazó a Esparta y a la Liga del Peloponeso, compuesta de ciudades de Grecia continental. Inevitablemente, encendió la guerra del Peloponeso (431-404 a. C.). Aunque la inmensa mayoría de la guerra fue un punto muerto, Atenas sufrió varios reveses durante el conflicto. Una gran peste en 430 a. C., seguida por una campaña militar desastrosa llamada la expedición a Sicilia, debilitó severamente a Atenas.«Typhoid Fever Behind Fall of Athens» (en inglés). LiveScience (23 de enero de 2006). Consultado el 18 de marzo de 2010. Esparta provocó una rebelión entre los aliados de Atenas, debilitando aún más la capacidad ateniense de hacer la guerra. El momento decisivo llegó en 405 a. C. cuando Esparta cortó las provisiones de grano del Helesponto a Atenas. Obligada a atacar, la armada ateniense paralizada fue decisivamente vencida por los espartanos bajo el mando de Lisandro en Egospótamos. En 404 a. C. Atenas demandó la paz, y Esparta dictó un acuerdo previsiblemente severo: Atenas perdió sus murallas (incluyendo los Muros Largos), su armada y todas sus pertenencias en ultramar.

Siglo IV a. C.

Entonces Grecia empezó el siglo IV a. C. bajo hegemonía espartana, pero estaba claro desde el principio que era débil. Una crisis demográfica privó a Esparta de parte de su población, y para 395 a. C. Atenas, Argos, Tebas y Corinto sentían que podían desafiar el dominio espartano, resultando en la guerra de Corinto (395-387 a. C.). Otra guerra llena de puntos muertos que terminó restableciendo el statu quo.

La hegemonía espartana duró 16 años más hasta que, al tratar de imponer su voluntad sobre los tebanos, los espartanos sufrieron una derrota decisiva en Leuctra (371 a. C.). El brillante general tebano Epaminondas luego condujo tropas tebanas hacia el Peloponeso, donde otras ciudades-estado desertaron de la causa espartana. Por lo tanto los tebanos pudieron marchar a Mesenia y liberar la población. Privada de sus tierras y sus siervos, Esparta se deterioró y se convirtió en una potencia de segunda clase. La nueva hegemonía tebana duró poco tiempo; en la batalla de Mantinea en 362 a. C., Tebas perdió su líder clave, Epaminondas, y muchísimas tropas, aunque salió victoriosa en la batalla. De hecho, todas las ciudades-estado perdieron bastantes hombres, de manera que ninguna pudo restablecer su dominio.

La situación de debilidad de Grecia central coincidió con el surgimiento de Macedonia, encabezada por Filipo II. En veinte años, Filipo había unificado su reino, mientras lo ampliaba hacia el norte y el oeste a costa de tribus ilirias y conquistaba Tesalia y Tracia. Sus éxitos en parte se debían a sus muchas innovaciones militares. Filipo solía intervenir en los asuntos de las ciudades-estado del sur, culminando en su invasión de 338 a. C. Al derrotar decisivamente al ejército aliado de Tebas y Atenas en la batalla de Queronea, se convirtió en el hegemón de facto de toda Grecia. Obligó a la mayoría de las ciudades-estado a unirse a la Liga de Corinto, aliándolas a él y previniendo que lucharan entre sí. Luego Filipo entró en una guerra contra la Dinastía Aqueménida (persas), pero fue asesinado por Pausanias de Orestis a principios del conflicto.

Alejandro, heredero de Filipo, prosiguió la guerra. Alejandro derrotó a Darío III de Persia y desmanteló completamente la dinastía aqueménida, anexionándola a Macedonia y ganándose el epíteto de «Magno». Cuando murió Alejandro en 323 a. C., el poder y la influencia de Grecia estaban en su apogeo. Sin embargo, había habido un cambio fundamental, fuera de la fuerte independencia y la cultura clásica de las poleis, y hacia la cultura helenística en vías de desarrollo.

Grecia helenística

Artículos principales: Alejandro Magno y Período helenístico
Véase también: Guerras Macedónicas

El período helenístico duró desde 323 a. C., cuando terminaron las guerras de Alejandro Magno, hasta la anexión de Grecia por la república romana en 146 a. C. Aunque el establecimiento del reinado romano no rompió la prolongada continuidad en la sociedad y la cultura helenísticas –que se mantendrían en la misma forma básica hasta la llegada del cristianismo– sí señaló el final de la independencia política griega.

Los mayores dominios helenísticos: el Reino Ptolemaico (azul oscuro), el Imperio seléucida (amarillo), Macedonia (verde) y Epiro (rosa).

Durante el período helenístico, la importancia de «la misma Grecia» (es decir, el territorio de la actual Grecia) se reducía bruscamente por el mundo grecoparlante. Los grandes centros de la cultura helenística eran Alejandría y Antioquía, las capitales de Egipto ptolemaico y Siria seléucida respectivamente.[24]

Las conquistas de Alejandro tuvieron varias consecuencias para las ciudades-estado griegas. Ampliaron enormemente las fronteras de los griegos y acabó en una emigración continua, especialmente de los jóvenes y los ambiciosos, hacia los nuevos imperios griegos al este.[25] Muchos griegos emigraron a Alejandría, Antioquía y a las muchas otras ciudades helenísticas nuevas que se fundaron en la estela de Alejandro, tan lejos como los actuales Afganistán y Pakistán, donde sobrevivieron los reinos grecobactriano e indogriego hasta los finales del siglo I a. C.

Después de la muerte de Alejandro y tras varios conflictos, su imperio se dividió entre sus generales, resultando en el Reino Ptolemaico (basado en Egipto), el Imperio seléucida (basado en el Levante), Mesopotamia y Persia, y la Dinastía Antigónida (basada en Macedonia). En el período intermedio, las poleis de Grecia pudieron recobrar un poco de su libertad, aunque tenían que rendirle cuentas nominalmente al Reino Macedonio. Las ciudades-estado se quedaron en dos ligas: la Liga Aquea (incluyendo Tebas, Corinto y Argos) y la Liga Etolia (incluyendo Esparta y Atenas). En la mayor parte del período hasta la conquista romana, estas ligas solían estar en guerra entre sí, mientras se aliaban a partidos distintos en los conflictos entre los diádocos (los estados sucesores del imperio de Alejandro).

El reino antigónida de Macedonia se implicó en una guerra con la república romana a finales del siglo III a. C. Aunque la Primera Guerra Macedónica quedó inconclusa, los romanos siguieron haciendo la guerra con Macedonia en las denominadas «Guerras Macedónicas». Coincidentemente con el desarrollo de la Segunda Guerra Púnica entre Roma y Cartago, durante la Primera Guerra Macedónica el reino antigónida, bajo Filipo V, se alió con Cartago. Dicha alianza no tuvo mayores consecuencias e, inclusive, en esta lucha entre grandes potencias como Macedonia, Roma y Cartago, algunos sectores griegos tomaron partido por Roma.[26] Hacia el año 168 a. C., finalizada la Tercera Guerra Macedónica y derrotado Perseo —heredero de Filipo V—, Macedonia fue anexada por Roma y dividida en cuatro repúblicas independientes que no tenían permitido ni el comercio ni el matrimonio entre sus habitantes.[27] En 150 a. C., Andrisco diciéndose hijo de Perseo de Macedonia, realizó varias ofensivas contra Roma, hasta su derrota y la conversión definitiva de Macedonia en provincia romana.[27]

La Liga Etolia se había vuelto recelosa de la participación romana en Grecia, y se había puesto de parte de los seléucidas en la Guerra Romano-Siria. Cuando los romanos terminaron victoriosos, esta liga también se anexionó a la república. Aunque la Liga Aquea duró más que la Liga Etolia y Macedonia, también fue derrotada e incorporada por los romanos en 146 a. C. —y la rica ciudad de Corinto destruida tras un intento inútil de resistencia—, terminando Roma con la independencia de toda Grecia. La república romana había desarrollado con éxito su estrategia de dividir y enfrentar entre sí a sus adversarios, lo que posteriormente se conocería como divide et impera, expresión que pasaría a la Historia en diferentes contextos.[28]

Grecia romana

Artículo principal: Grecia romana
Véase también: Imperio bizantino

Con el término Grecia Romana se denomina al período de la Historia de Grecia que siguió a la victoria romana sobre los corintios tras la batalla de Corinto, en el año 146 a. C., hasta el restablecimiento de la ciudad de Bizancio y su nombramiento, por el emperador Constantino I, como capital del Imperio romano (la Nueva Roma) renombrada Constantinopla en el año 330.

La colonización política de Grecia por parte de Roma tuvo su contrapartida en una especie de colonización cultural inversa. La cultura romana fue, de hecho, una cultura greco-romana. El griego, como idioma, se convirtió en lengua franca en el Este y en Italia. En las casas de los nobles romanos, por su parte, dicho idioma se convirtió en el usual y los niños nobles solían ser educados por preceptores griegos.[29]

La vida interna de Grecia durante el dominio romano no se vio culturalmente afectada. Sí hubo, en cambio, modificaciones importantes en la organización de la estructura social. A la desaparición de la llamada «clase media» siguió el desvanecimiento de la diferencia clásica entre patricios y plebeyos, formándose, en cambio, una nueva capa compuesta por patricios y plebeyos ricos: la nobleza oficial, cerrada al movimiento social y aspirante a la ocupación de los mejores puestos públicos,[30] así como un nuevo sector financiero protocapitalista, beneficiado con la caída de las ricas ciudades comerciales de Cartago y Corinto.[30]

Durante el siglo II y el III, Grecia fue dividida en provincias, que incluían a Achaea, Macedonia, Epiro, Tracia, y Moesia. Durante el reinado de Diocleciano a finales del siglo III, Moesia fue organizada como una diócesis y fue gobernada por Galerio.

Aunque Grecia siguió siendo parte de la relativamente unificada mitad este del Imperio romano, durante el reino de Constantino el centro del Oriente se desplazó a Constantinopla y Anatolia. Atenas, Esparta y las otras ciudades griegas perdieron su importancia y muchas de sus estatuas y otras manifestaciones artísticas fueron llevadas a Constantinopla.

Colonias

Artículos principales: Colonización griega y Magna Grecia
Ciudades y colonias griegas h. 550 a. C.
Ruinas de un teatro griego en la colonia Taormina en la actual Italia.

Durante la Época Arcaica, la población de Grecia creció fuera de la capacidad de su limitada tierra arable (según un cálculo, la población se multiplicó más de diez veces entre 800 a. C. y 400 a. C., desde 800,000 hasta una población total estimada entre 10 y 13 millones.)[31] Hacia 750 a. C. los griegos empezaron 250 años de expansión, colonizando en todas las direcciones. Al este, colonizaron primero la costa egeo de Asia Menor; luego Chipre y las costas de Tracia, el Mar de Mármara y la costa del sur del Mar Negro. Al final la colonización griega llegó tan lejos que alcanzó, al noreste, zonas de Ucrania y Rusia (Taganrog). Al oeste colonizaron las costas de Iliria, Sicilia e Italia del sur; luego Francia del sur, Córcega y aun España del noreste. También colonias griegas se establecieron en Egipto y Libia. Las actuales Siracusa, Napoli, Marsella y Estambul empezaron como las colonias griegas Syracusae (Συρακούσαι), Neapolis (Νεάπολις), Massalia (Μασσαλία) y Byzantion (Βυζάντιον). Estas colonias desempeñaron un papel en la difusión de la influencia griega a través de Europa, y también ayudaron a establecer redes de comercio de larga distancia entre las ciudades-estado griegas, estimulando la economía en la Antigua Grecia.

Estructura política

La Antigua Grecia se componía de varios centenares de ciudades-estado (polis) más o menos independientes. Esta situación era diferente que en la mayoría de las otras sociedades, que eran o tribus o reinos soberanos de territorios extensos. Sin duda la geografía de Grecia –dividida y subdividida por colinas, montañas y ríos– contribuía a la naturaleza fragmentada de la Antigua Grecia. Es probable que una estructura política similar existiera en las grandes ciudades-estado marítimas de Fenicia. Sin embargo, hasta cierto punto la situación era única en la Antigua Grecia. Por un lado, los griegos antiguos no dudaban que eran «un pueblo singular»; compartían la misma religión, la misma cultura básica y la misma lengua; además de ser muy conscientes de sus orígenes tribales; Heródoto pudo clasificar las ciudades-estado por tribu. Por otro lado, aunque existían estas relaciones de más alto nivel, parece que rara vez jugaban un papel en la política griega. La independencia de los poleis se defendía con fiereza; los antiguos griegos rara vez contemplaban la unificación de Grecia. Aun cuando un grupo de ciudades-estado se aliaron para defender Grecia durante la segunda invasión persa, la inmensa mayoría de los poleis se quedaban neutrales y, al derrotar a los persas, los «aliados» volvieron a sus luchas internas.[32]

Por lo tanto, las mayores peculiaridades del sistema político en la Antigua Grecia eran:

  • Su naturaleza fragmentaria, que no parece en particular tener orígenes tribales.
  • La centralización del poder en centros urbanos dentro de estados pequeños.

Las rarezas del sistema griego son más evidentes en las colonias que los griegos establecieron alrededor del Mar Mediterráneo. Aunque cada una podía considerar cierto polis griego como su «madre» (y mantenerse amable o parcial a ella), era enteramente independiente de la ciudad que la fundó.

Inevitablemente, los menores poleis podían ser dominados por sus mayores vecinos, pero las conquistas y los reinados directos fueron bastante raros. Al contrario, los poleis se organizaban en ligas, cuyos afiliados estaban en un estado constante de cambio. Después, en el período clásico, el número de ligas decrecía y las ligas se hacían mayores. Cada una era dominada por una única ciudad (por ejemplo Atenas, Esparta o Tebas), y muchas veces un poleis era obligado a afiliarse a una liga bajo la amenaza de la guerra (o bajo las condiciones de un tratado de paz). Aun después de que Filipo II de Macedonia «conquistó» los centros de la Antigua Grecia, no trató de anexionar el territorio ni lo unificó en una provincia nueva; simplemente obligó a la mayoría de los poleis a unirse a su propia Liga de Corinto.

Gobierno y ley

Parece que al principio muchas ciudades-estado griegas eran reinos menores; muchas veces había un funcionario municipal que cumplía funciones residuales y ceremoniales del rey (basileo), e. g. el arconte basileo en Atenas.[33] Sin embargo, para la Época Arcaica y la primera conciencia histórica, la mayoría de estas ciudades-estados ya se habían convertido en oligarquías aristocráticas. No se sabe precisamente cómo ocurrió este cambio. Por ejemplo, para 1050 a. C. en Atenas el puesto del rey se había reducido a uno de un magistrado principal (arconte), hereditario y de por vida. En 753 a. C. se había convertido en un arcontado elegido decenalmente; y finalmente, en 683 a. C. era un cargo elegido anualmente. En cada etapa ganaba más poder la aristocracia en su totalidad y se reducía el del individuo común.

Con el tiempo, el dominio político y la riqueza de grupos pequeños de familias era propenso a provocar descontento social en muchas poleis. En muchas ciudades un tirano[34] en cierto punto tomaba el control y gobernaba según su propia voluntad; una agenda populista solía ayudarlo a quedarse en el poder.

Atenas cayó bajo una tiranía en la segunda mitad del siglo VI a. C. Cuando esta tiranía terminó, se propuso una reforma radical para que la aristocracia no recobrara el poder: los atenienses fundaron la primera democracia del mundo. Una asamblea de ciudadanos para la discusión de la política municipal (la Ekklesía) había existido desde las reformas de Draco en 621 a. C., y a todos los ciudadanos se les permitía que asistieran según las reformas de Solón (principios del siglo VI a. C.); pero los ciudadanos más pobres no podían hablar ante la asamblea o postularse como candidatos, excepto en el caso de ciertos cargos públicos cuya elección era aleatoria.[35] Al establecer la democracia, la asamblea se convirtió en el mecanismo de iure del gobierno; todos los ciudadanos entonces tuvieron igualdad de derechos (isopoliteia) en la asamblea. Sin embargo, los que no eran ciudadanos – los metecos (extranjeros que vivían en Atenas) y los esclavos – no gozaban de ningún derecho político en absoluto.

Después del surgimiento de la democracia en Atenas, otras ciudades-estado fundaron democracias. No obstante, muchas retuvieron formas de gobierno más tradicionales. Según su costumbre en otros asuntos, Esparta era una excepción notable al resto de Grecia, y a través de la época fue gobernada no por uno, sino por dos monarcas hereditarios bajo una forma de diarquía. La monarquía espartana pertenecía a los Agíadas y los Euripóntidas, descendientes de Eurístenes y Procles, respectivamente. Se cree que los dos fundadores de sus dinastías eran hijos gemelos de Aristodemo, un soberano heráclida. Sin embargo, el poder de estos reyes era limitado tanto por un consejo de ancianos (la Gerusía) como por magistrados (los éforos) específicamente designados para vigilar a los reyes.

Guerra

Estructura social

Solamente los hombres nativos y libres que eran dueños de tierras podían ser ciudadanos, y gozar de la protección entera de la Ley en una ciudad-estado (si bien más tarde Pericles introdujo excepciones a la restricción sobre los nativos). En la mayoría de las ciudades-estado, la gente que tenía importancia social no gozaba de ningún derecho especial, a diferencia de Roma. Por ejemplo, nacer de una cierta familia no solía ofrecer privilegios especiales. A veces ciertas familias controlaban algunas funciones religiosas públicas, pero no solía lograr ningún poder de más en el gobierno. En Atenas, la población se dividía en cuatro clases sociales según su riqueza. La gente podía cambiar de clase por ganar más dinero. En Esparta, todos los ciudadanos varones se nombraban iguales si terminaban su educación. Sin embargo, los reyes espartanos, que servían de líderes militares y religiosos en la ciudad-estado, venían de dos familias. Los esclavos no tenían ningún poder ni estatus. Tenían el derecho de criar una familia y ser dueños de propiedades, pero no tenían derechos políticos. Para 600 a. C. la esclavitud-mercantil se había difundido en Grecia. Para el siglo III A. C. los esclavos componían un tercio de la población entera en algunas ciudades-estado.[36] Los esclavos fuera de Esparta casi nunca se sublevaron porque conformaban demasiadas nacionalidades y estaban demasiado dispersos para organizarse.

La mayoría de las familias tenían esclavos como sirvientes domésticos y peones, y aun algunas familias pobres podían tener unos pocos esclavos. No se permitía que los dueños pegaran o mataran a sus esclavos. Los dueños muchas veces prometían a sus esclavos liberarlos en el futuro para animarlos a trabajar duro. A diferencia de Roma, los libertos (esclavos liberados) no se convertían en ciudadanos. En su lugar, se mezclaban con la población de los metecos, que incluía a la gente de países extranjeros o de otras ciudades-estado a los que oficialmente se les dejaba vivir en el estado.

Las ciudades-estado legalmente tenían esclavos. Estos esclavos públicos gozaban de una mayor independencia que los esclavos que pertenecían a las familias, viviendo solos y realizando tareas especiales. En Atenas, los esclavos públicos se entrenaban para detectar monedas falsas, mientras los esclavos del templo actuaban como sirvientes de la deidad del templo.

Esparta tenía un tipo especial de esclavo llamado un hilota. Los hilotas eran cautivos griegos de la guerra que pertenecían al estado y eran asignados a familias en cuyo hogar eran obligados a quedarse. Los hilotas cultivaban alimentos y hacían tareas domésticas para que las mujeres pudieran centrarse en criar hijos fuertes mientras los hombres se dedicaban a entrenarse para ser hoplitas. Sus amos los maltrataban y los hilotas muchas veces se rebelaban, como sucedió en el monte Itome.

Educación

En la mayor parte de la Historia griega, la educación fue privada, salvo en Esparta. Durante el período helenístico, algunas ciudades-estado establecieron escuelas públicas. Solamente las familias adineradas podían contratar un maestro. Los niños varones aprendían a leer, escribir y citar la literatura. También aprendían a cantar y tocar un instrumento musical, y a entrenarse como soldados para el servicio militar. Estudiaban no para trabajar, sino para convertirse en buenos ciudadanos. Las niñas también aprendían a leer, escribir y hacer la aritmética elemental para dirigir el hogar. Casi nunca recibían ninguna educación después de la niñez.

Los niños entraban en la escuela al cumplir siete años, o iban a los barracones si vivían en Esparta. Los tres tipos de enseñanzas eran: grammatistes para la aritmética, kitharistes para la música, y paedotribae para los deportes.

Un niño de una familia adinerada que asistía una escuela privada era cuidado por un paidagogos, un esclavo doméstico designado para esta tarea que acompañaba el chico todo el día. Las clases se impartían en las casas privadas de los maestros e incluían aritmética, lectura, escritura, canto y ejecución de instrumentos musicales como la lira y la flauta. Al cumplir el joven doce años de edad, a los estudios se agregaban deportes como la lucha, carrera, lanzamiento de disco y de jabalina. En Atenas, algunos jóvenes mayores asistían a una academia para las disciplinas más finas como la cultura, las ciencias, la música y las artes. Un muchacho terminaba sus estudios al cumplir 18 años, luego empezaba su entrenamiento militar en el ejército por uno o dos años.[37]

mayor, que podían incluir el amor pederástico. El muchacho aprendía por mirar a su mentor mientras hablaba de la política en el ágora, ayudándolo a rendir sus deberes públicos, haciendo ejercicios con él en el gimnasio y asistiendo a simposios con él. Los estudiantes más ricos proseguían su educación estudiando con maestros famosos. Algunas de las mayores escuelas eran el Liceo (la llamada escuela peripatética fundada por Aristóteles de Estagira) y la Academia platónica (fundada por Platón de Atenas). El sistema educacional de los antiguos griegos ricos también se llama paideia.

Economía

A su apogeo económico en los siglos V y IV a. C., la Antigua Grecia tenía la economía más avanzada del mundo. Esto es demostrado por el salario diario promedio de un trabajador griego que era, en términos de trigo, cercano a 12 kg diarios: más de tres veces que el salario diario promedio de un trabajador egipcio, cercano a los 3,75 kg de trigo diarios.[38]

Cultura

Véase también: Cultura de Grecia

Filosofía

Artículo principal: Filosofía griega

La filosofía griega se centraba en el papel de la razón y la investigación. De muchas maneras, tiene una influencia importante en la filosofía y ciencia modernas. Líneas de influencia claras y continuas se conducen desde la Antigua Grecia y los filósofos helenísticos, por los filósofos y cientistas musulmanes medievales, por el Renacimiento y la Ilustración en Europa, hasta las ciencias seculares de nuestros días.

Ni razón ni investigación comenzaron por los griegos. Definir la diferencia entre la búsqueda griega de conocimiento y las búsquedas de las civilizaciones más antiguas, como los egiptos y los babilónicos antiguos, ha sido un tema de estudiar para los teorizadores de civilización.

Literatura

Alfred North Whitehead una vez pretendió que toda la filosofía no es más que una nota a pie de página a Platón. El mundo de pensamiento griego era de tal alcance que muchas ideas que discutimos hoy en día ya se debatían por los escritores antiguos.

Ciencia y tecnología

La matemática, que es la base de todo conocimiento científico, fue cultivada de un modo especial por la escuela filosófica que acaudillaba Pitágoras. Destacándose tanto en geometría (recuérdese el famoso teorema de Pitágoras que permite resolver los triángulos rectángulos) como en aritmética, los números y las líneas ocuparon un lugar muy importante en sus especulaciones.

Antes del surgimiento de la medicina como ciencia, los griegos consideraban las enfermedades como un castigo de los dioses. El dios griego de la medicina era Asclepio y en su templo la gente enferma le ofrecía sacrificios, pasando allí la noche con la esperanza de que al amanecer ya se hubiesen curado.

Muchas de las sustancias que usaban los antiguos egipcios en su farmacopea, fueron exportadas a Grecia y su influencia aumentó tras el establecimiento de una escuela de medicina griega en Alejandría.

Hipócrates, el «padre de la Medicina», estableció su propia escuela de medicina en Cos y creó la Medicina Hipocrática. Una de las características de la medicina hipocrática es la teoría de los cuatro humores, que esta relacionada con la teoría de los cuatro elementos (propuesta por Empédocles). También, Hipócrates y algunos contemporáneos acordaron que las enfermedades se encontraban en la sangre, por lo que empezó la práctica de extraer un poco de sangre de los brazos de los pacientes, pero en la mayoría de los casos se les recetaban diferentes hierbas

La astronomía fue estudiada por los griegos desde tiempos antiguos. Ésta se suele dividir en dos períodos: Grecia Clásica y Helenística. Recibió importantes influencias de otras civilizaciones de la Antigüedad, las que ejercieron mayor influencia fueron la provenientes de India y Babilonia. Durante la época helenística y el Imperio romano, muchos astrónomos trabajaron en el estudio de las tradiciones astronómicas clásicas, en la Biblioteca de Alejandría y en el Museion. Los calendarios de los antiguos griegos estaban basados en los ciclos lunares y solares. El calendario helénico incorporó esos ciclos. Un calendario lunisolar basado en ambos ciclos es difícil de aplicar, por lo que muchos astrónomos se dedicaron a la elaboración de un calendario basado en los eclipses.

Arte

Apolo y Niké de mármol, una copia romana del siglo I a. C. de la obra helenística original.

El arte griego empezó con pequeñas esculturas hechas de madera (xoana). [cita requerida] Más tarde se comenzó a trabajar sobre mármol.

El periodo de mayor esplendor del arte griego fue el denomidado Siglo de Pericles.

Las obras artísticas que se hacían más frecuentemente eran las esculturas. Entre los escultores clásicos más destacados se encuentran Mirón y Fidias.

Religión

Véase también: Dioses olímpicos

La mitología griega se compone de historias contadas por los griegos antiguos sobre sus dioses y héroes, la naturaleza del mundo, y los orígenes y la importancia de sus prácticas religiosas. Los mayores dioses griegos eran los doce olímpicos:

  • Zeus – el dios del cielo y el trueno; el de mayor rango y el más poderoso, regidor del monte Olimpo
  • Hera – la consorte de Zeus, reina de los dioses, la diosa del matrimonio, la fidelidad
  • Poseidón – junto con Hades el controlador de los mares, de los océanos y de los terremotos
  • Ares – el dios de la guerra, la crueldad y del asesinato
  • Hermes – el dios mensajero, también de la orientación, los viajeros, los pastores, los ladrones, el consuelo y las reuniones
  • Hefesto – el dios del fuego, la fragua, el trabajo manual, los artesanos y las armas
  • Afrodita – la diosa del amor
  • Atenea – la diosa de la sabiduría, la educación y la guerra; la protectora de los héroes
  • Apolo – el dios de la danza, las artes, la música, la arquería, la prudencia y la belleza masculina
  • Artemisa – la diosa de la caza, los animales, la castidad y las amazonas
  • Deméter – la diosa de la tierra, las flores y las plantas, la comida y la agricultura
  • Hestia – la diosa del calor de hogar y la familia

Otras deidades importantes incluían:

  • Hebe – la diosa de la juventud y la ayudante de los dioses
  • Helios – el dios del sol
  • Selene - la diosa de la luna
  • Hades – el dios del inframundo y de los muertos sobre los que el reina
  • Dioniso – el dios más joven del panteón, y el dios del vino, la naturaleza en estado salvaje y la sexualidad abierta
  • Perséfone – la diosa del inframundo
  • Heracles – un héroe y un semidiós de fortaleza extraordinaria

Los padres de Zeus eran Crono y Rea que también eran los padres de Poseidón, Hades, Hera, Hestia y Deméter.

Véase también

Referencias

  1. Thomas R. Martin. «An Overview of Classical Greek History from Mycenae to Alexander» (en inglés). Universidad TuftsPerseus Digital Library. Consultado el 30 de marzo de 2010.
  2. Pomeroy, Sarah B. (1999). Ancient Greece: a political, social, and cultural history, Oxford University Press. ISBN 9780195097429.
  3. Grant, Michael (1995). «Too little economic and social history», Greek and Roman historians: information and misinformation, Routledge, 1995. ISBN 9780415117708.
  4. a b c d Sealey, Raphael (1976). A history of the Greek city states, ca. 700-338 B.C, University of California Press, p. 11-12. ISBN 9780631226673.
  5. Beye, Charles Rowan (1987). Ancient Greek Literature and Society, 2.ª edición, Ithaca: Cornell University Press. ISBN ISBN 0-8014-1874-7. «Sabemos poquísimo sobre el período entre la llegada de los griegos a su tierra histórica y los principios de su historia registrada en los siglos VIII y VII a. C. Parece que entraron a la actual Grecia hacia el fin del tercer milenio, bajando a la península balcánica desde las actuales Albania y Yugoslavia.»
  6. Görlich, Ernst J. (1973). «La herencia de Alejandro Magno: Roma», Historia del mundo, 5.ª edición, Barcelona: Ediciones Martínez Roca, p. 70. ISBN 84-270-0093-6. «Tesis del erudito vienés Fritz Schachermeyer, publicada en su libro de 1955: Las más antiguas culturas de Grecia»
  7. a b c d e f Hilgemann, Werner (1979). «ANTIGÜEDAD - Grecia / Período micénico (h. 2500-1150 a. C.). Migraciones», Atlas histórico mundial: de los orígenes a la Revolución Francesa, 9.ª edición, Madrid: Istmo, p. 47. ISBN 84-7090-005-6.
  8. a b c d Görlich, Ernst J.. Op. cit., pp. 70-71.
  9. a b Thomas R. Martin. «Op. cit.». Consultado el 31 de marzo de 2010.
  10. a b Sealey, Raphael. Op. cit., pp. 12-14.
  11. a b c d Thomas R. Martin. «Op. cit.». Consultado el 31 de marzo de 2010.
  12. a b Sealey, Raphael. Op. cit., p. 14.
  13. Pomeroy, Sarah B.. Op. cit., pp. 73-74.
  14. a b Thomas R. Martin. «Op. cit.». Consultado el 15 de abril de 2010.
  15. Hall, Jonathan M. (2007). A history of the archaic Greek world, ca. 1200-479 BCE, Wiley-Blackwell, p. 57. ISBN 9780631226673.
  16. Sealey, Raphael. Op. cit., p. 15.
  17. Sealey, Raphael. Op. cit., pp. 10–11.
  18. a b Sealey, Raphael. Op. cit., pp. 15–16.
  19. Görlich, Ernst J.. Op. cit., pp. 78-79.
  20. tyrant: Online Etymology Dictionary (en inglés)
  21. tirano: Diccionario de la Real Academia Española
  22. Holland T. Persian Fire pp.69-70. ISBN 978-0-349-11717-1
  23. Holland T. Persian Fire pp.131-138. ISBN 978-0-349-11717-1
  24. Véase «Civilización Helenística» para la historia de la cultura griega fuera de Grecia en este período.
  25. Neil Arun (7 de agosto de 2007). «Alexander's Gulf outpost uncovered» (en inglés). BBC News. Consultado el 18 de marzo de 2010.
  26. Görlich, Ernst J. «La herencia de Alejandro Magno: Roma», Op.cit., pp. 133-134.
  27. a b Görlich, Ernst J. Op.cit., p. 135.
  28. Görlich, Ernst J. Op.cit., p. 134.
  29. Görlich, Ernst J. Op. cit., p. 136.
  30. a b Görlich, Ernst J. Op. cit., p. 137.
  31. Herman Hansen, Morgen (2006). The Shotgun Method: The Demography of the Ancient Greek City-State Culture, Columbia: University of Missouri Press. ISBN 978-0-8262-1667-0. Consultado el 16 de abril de 2010.
  32. Holland, T. Persian Fire, Abacus.
  33. Holland T. Persian Fire, p. 94
  34. Término utilizado en su sentido neutro antiguo, no como «gobernante represivo».
  35. Pedro Guevara, Democracia multirepresentativa: la selección aleatoria de representantes.
  36. Slavery in Ancient Greece. Britannica Student Encyclopædia. (en inglés)
  37. Konstam, Angus (2003). Historical Atlas of Ancient Greece, Thalamus, pp. 94-95. ISBN 1-904668-16-X.
  38. W. Schieder, "Real slave prices and the relative cost of slave labor in the Greco-Roman world", Ancient Society, vol. 35, Peeters Publishers, 2005

Enlaces externos

CULTURA8: CUENTOS DE ÁFRICA: SEETETELANÉ. El cuento es una narración breve de hechos imaginarios o reales, protagonizada por un grupo reducido de personajes.

Seetetelané
[Cuento. Texto completo]

Anónimo africano

Érase una vez un hombre pobre, tan pobre que carecía de familia, alimentándose únicamente de ratones silvestres con cuyas pieles se había fabricado un tseha o calzón corto, que apenas le llegaba a la rodilla, constituyendo esta prenda su único vestido.

Cierto día que salió a cazar ratones silvestres como de costumbre, tropezó de pronto con un huevo de avestruz.

Lo llevó rápidamente a su hogar y reanudó seguidamente la caza. Cuando regresó, fatigado por la dura jornada y hambriento, ya que sólo había conseguido cazar dos miserables ratones, se encontró la mesa puesta y sobre ella un apetitoso voala de harina de mijo y carne de cordero lechal.

Asombrado, exclamó:

-¿Me habré casado sin saberlo?... Esta comida es obra de una mujer, sin duda alguna... ¿Eh, dónde está la mujer que ha hecho esto?

En aquel momento se abrió el huevo de avestruz que recogiera y salió de él una doncella hermosísima.

-Me llamo Seetetelané -dijo con dulce voz-. Permaneceré a tu lado hasta que, en un momento de embriaguez, me llames hija de huevo de avestruz. Si lo hicieras, desapareceré y no volverás jamás a verme.

El cazador de ratones salvajes prometió solemnemente no embriagarse en su vida y durante varios días gozó de una existencia paradisíaca en compañía de su bella esposa, que le narraba cuentos maravillosos y le confeccionaba platos exquisitos.

Un día, viendo que se aburría, le dijo:

-¿Te gustaría convertirte en jefe de tribu y tener esclavos, animales y servidores?

-¿Serías tú capaz de proporcionármelos? -preguntó él incrédulo.

Seetetelané sonrió.

Acto seguido dio una patada en el suelo y la tierra se abrió, surgiendo de ella una caravana de esclavos con camellos, caballos, mulos, bueyes, carneros y cabras, así como gran número de hombres y mujeres que inmediatamente empezaron a aclamar al cazador de ratones, gritando con todas sus fuerzas:

-¡Viva nuestro jefe! ¡Viva nuestro jefe!

El hombre se pellizcaba las mejillas para convencerse de que no soñaba.

Seetetelané, sonriendo, le hizo mirarse en las aguas de un riachuelo y se dio cuenta de que estaba joven y apuesto, y que su tseha de pieles de ratones se había transformado en riquísimos vestidos de pieles de chacal, de pelo largo y de mucho abrigo.

Cuando volvieron a la choza, ésta se había convertido en una casa de piedra y madera con cuatro recintos y su habitación estaba llena de pieles de pantera, cebra, chacal y león.

Estuvo a punto de desmayarse al ver tanta riqueza.

Durante dos semanas se condujo como un verdadero jefe, haciendo equitativa justicia entre los suyos y dando ejemplo de sabiduría, enseñándoles a trabajar la tierra y a cazar o a erigir cabañas de troncos y hojas.

Pero una noche celebraron una fiesta para conmemorar el nacimiento de un niño, y el antiguo cazador de ratones no supo resistir a la tentación de beber.

Cuando hubo trasegado a su vientre cuatro vasos de maíz fermentado se le enturbiaron los ojos, se le soltó la lengua y empezó a insultar a los padres de familia que asistían a la reunión.

Seetetelané, disgustada, quiso hacerlo entrar en razón, pero él, furioso por la intervención de su esposa, le dio un empujón terrible y exclamó con voz pastosa de borracho:

-¡Quítate de mi presencia, miserable hija de un huevo de avestruz!

Seetetelané lo miró dolorosamente y no dijo nada.

Aquella noche, el borracho sintió frío. Se levantó para buscar una piel de chacal y no encontró ninguna. Salió a la puerta para llamar a un esclavo y se dio cuenta de que se hallaba en su antigua cabaña y de que estaba completamente solo, vestido con su tseha de pieles de ratones salvajes.

El bienestar que había gozado durante aquellas semanas lo había vuelto más sensible a los rigores de la temperatura, haciéndolo infinitamente perezoso.

El resultado fue que a los pocos dios murió de hambre y de frío, más solo que un leproso, reprochándose hasta su último momento su falta de voluntad para resistir a la tentación de la embriaguez que había causado su desgracia.

FIN

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