Religión y religiones
RELIGIÓN Y RELIGIONES: EGIPTO, SUS DIOSES Y DEMONIOS (PARTE V, VI Y VII)
RELIGIÓN Y RELIGIONES: EGIPTO, SUS DIOSES Y DEMONIOS
RELIGIÓN Y RELIGIONES; SÍMBOLOS: LA CRUZ INSCRITA EN EL CÍRCULO CELTA

El misterio de una cruz celta
Frente a la mesa donde estoy escribiendo tengo, colgado en la pared, un panel de corcho. Y en una esquina de éste, entre multitud de papelitos y notas de todo tipo, se asoma la fotografía de una cruz celta de piedra, plantada en medio del campo, en algún rincón del paisaje irlandés, más o menos como sucede entre nosotros con los cruceiros gallegos. Como fuste de la cruz, se observa una estela elevada, con lacerías que evocan lejanamente los arabescos del arte musulmán; y, sobre la estela, un Cristo de aspecto románico sobre una cruz inscrita en un anillo circular.
He aquí, en este último detalle, lo esencial de la cruz celta: la cruz de brazos iguales en combinación con el círculo. En el imaginario cultural del Occidente contemporáneo, el círculo es el símbolo de las antiguas religiones paganas, recuerdo de una época neolítica poblada de megalitos y caracterizada por un milenario culto al sol y, en general, a las fuerzas de la naturaleza. De modo que, al agnóstico occidental, la cruz celta le resulta notablemente sugestiva, al interpretarla como una reminiscencia de la atractiva religión megalítica -panteísta, animista- dentro de un cristianismo que, en su opinión, ha destruido el antiguo carácter sagrado de las montañas, ríos y bosques en beneficio de un fantasmagórico Dios que está “más allá del mundo”.
Sin embargo, el sentido verdadero de la cruz celta dista notablemente de tal interpretación. La cruz inscrita en el círculo significa, entre otras cosas, que el cristianismo no suprime las religiones naturales -con su culto a los astros y a las fuerzas naturales- ni niega su valor, sino que asume e incorpora el legítimo sentido religioso que existe en ellas. Bien entendido, el cristianismo no significa una supresión del sentimiento religioso precristiano, sino la aceptación de todos los elementos legítimos de esa religiosidad, pero situándolos en la órbita de un misterio cualitativamente mayor: el del Dios hecho hombre, muerto en la cruz y resucitado para crear un nuevo mundo y una nueva humanidad. La fe cristiana -y hablo aquí en primera persona y por experiencia- no constituye ningún obstáculo para sentir con una enorme intensidad el misterio que nuestra alma intuye en un pequeño arroyo, en la majestuosidad de una montaña, en el silencio de un desierto o en la inmensidad del mar. El cristiano puede pasearse por el campo rezando el rosario -yo lo he hecho más de una vez-, pero también, en otras muchas ocasiones, simplemente experimentando el éxtasis de contemplar las ramas de los árboles, de escuchar el canto de los pájaros o de sentir la hojarasca del otoño crujir bajo nuestros pies.
Dicho en síntesis: el misterio teológico cristiano no suprime, sino que integra y asume, el misterio cosmológico de las religiones paganas. La cruz no es enemiga del círculo. Dios no es enemigo del universo. Los cristianos -al menos los que entienden bien su fe- lo saben. Sin embargo, y con demasiada frecuencia, el mundo de la cultura agnóstica parece empeñada en no querer saberlo.
RELIGIÓN Y RELIGIONES: EL CRISTIANISMO
El cristianismo es una religión monoteísta de origen judío que se basa en el reconocimiento de Jesús de Nazaret como su fundador y figura central. Sus seguidores creen que Jesús es el hijo de Dios y el Mesías (o Cristo) profetizado en el Antiguo Testamento, muriendo por los pecados del género humano, resucitando luego de ello.
Dentro de sus escritos sagrados, comparte con el judaísmo el Tanaj, llamado Antiguo Testamento por los cristianos. Por este motivo es considerada una religión abrahámica junto al Judaísmo y al Islam.
Sus inicios datan del año 33[2] aproximadamente, cuando era considerada una secta judía al igual que otras creencias de la época.[3] Desde que el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio Romano en el siglo IV, ha influido de manera significativa en la cultura occidental y en muchas otras culturas a través del mundo. En la actualidad posee más de 2.100 millones de fieles,[1] o cerca de un tercio de la población mundial, siendo la religión con más seguidores del mundo.
La palabra "cristianismo" proviene del griego χριστιανός, christianós, cristiano, la cual a su vez proviene del nombre propio Χριστός, Christós, Cristo, traducción del hebreo "Mesías" que significa "Ungido". El origen del término se indica en el libro de Hechos de los Apóstoles:
Creencias [editar]
El criterio general para basar las creencias se encuentra en sus escritos sagrados, entre los que destaca la Biblia, siendo la única fuente doctrinal válida de muchas denominaciones, en particular las de corriente protestante.
Otra fuente doctrinal importante son los credos, aunque no poseen necesariamente la unicidad de criterios para su aceptación, ya que pueden ser aceptados total o parcialmente, o rechazados en su totalidad, dependiendo de la denominación. Algunas tradiciones cristianas, tales como los bautistas y las Iglesias de Cristo, aceptan estas creencias, pero no el credo mismo, debido a que los credos son considerados en estos grupos como no pertenecientes a las escrituras. Todo lo anterior sucede también con otros escritos aunque no poseen tanta aceptación como la Biblia.
Existen enormes diferencias en las creencias de aquellos que se identifican como cristianos, aun así es posible plantear afirmaciones generales las que describen las creencias de una gran mayoría, entre las que destacan:
- Jesucristo es el Mesías (o Cristo) descrito en el Antiguo Testamento y el hijo de Dios. Las corrientes principales del cristianismo aseguran que es completamente Dios (o divino) y completamente humano: dos naturalezas en una persona.
- La Trinidad, esto es, que Dios es un ser único y eterno que existe como tres personas eternas, distintas e indivisibles: Padre, Hijo (Logos divino, encarnado en la persona de Jesucristo), y el Espíritu Santo.
- La salvación, mediante el perdón de los pecados y la victoria sobre la consecuencia del pecado, la muerte. Esta salvación es otorgada por la gracia de Dios y fue conseguida por Jesucristo en su crucifixión y su posterior resurrección, mediante la cual se obtiene la vida eterna. La rama teológica que estudia el como sucede esto se denomina soteriología.
- La ascención de Jesucristo al cielo, la instauración del Reino de Dios o del señorío de Jesucristo y su Segunda Venida.
- La "Resurrección General", en la cual las personas que han vivido se levantarán de la muerte al final del tiempo, para ser juzgadas por Jesucristo.
No todos los cristianos han aceptado completamente estos estatutos de fe. De hecho, la mayor parte de los credos apuntan a diferenciar ciertas creencias de otros cristianos primitivos, los cuales son tomados usualmente como heréticos, ya que representan una divergencia consciente de la corriente principal del cristianismo. La mayoría de las disputas se centran en la divinidad de Jesús, la Trinidad, o ambos. Ejemplos de esto incluyen a los grupos ebionitas, los cuales niegan la divinidad de Jesús, así como los grupos docetistas, que niegan que Cristo haya sido humano, o los arrianos, quienes rebaten que el Padre y el Hijo sean "un ser".
