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Una ánfora es un recipiente cerámico de gran tamaño con dos asas y un largo cuello estrecho.
Aparecen por primera vez en las costas del Líbano y Siria, durante el siglo XV a. C. y se extienden por todo el mundo antiguo. Fue utilizada por los antiguos griegos y romanos como el principal medio de transporte y almacenamiento de la uva, vino, aceitunas, aceite de oliva, cereales, pescado, y otros productos básicos.
El volumen medio contenido en un ánfora se aproximaba a los 25-30 litros (un pié cúbico).[1] Es importante, pues el peso de lo contenido en un ánfora rellena de agua, daba lugar al talento , como la medida de peso y también como unidad monetaria. En Grecia, el volumen se correspondía con unos 26 litros,[2] en Roma, con 32.3 kg o litros de agua,; en Egipto para llenar el ánfora media el se necesitaban 27 kg o litros de agua,[2] y en Babilonia con 30.3kg o litros de agua.[3]
Fueron elaboradas a gran escala en los tiempos de la Antigua Grecia y utilizadas en todo el Mediterráneo hasta el siglo VII, cuando fueron suplantadas por recipientes de madera y piel.
Los primeros tipos griegos presentaban un perfil curvo continuo. Los ejemplares más modernos y los romanos presentan claramente diferenciada la parte alta (cuello y boca) del resto del cuerpo.
Las ánforas panatenaicas se entregaban llenas de aceite a los atletas vencedores en las fiestas Panatenaicas. Casi todas ellas son de figuras negras, incluso en los siglos V y IV a. C.
Sobre la Dinastía Ming:
http://es.wikipedia.org/wiki/Dinast%C3%ADa_Ming
Ánfora:
http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81nfora