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CULTURA5: BUHONEROS, FAROLEROS, ALCAHUETAS Y BRUJAS. EL AQUELARRE O LA QUEMA DE BRUJAS. Brujería es el conjunto de creencias, conocimientos prácticos y actividades atribuidos a ciertas personas llamadas brujas (existe también la forma masculina, brujos, aunque es menos frecuente) que están supuestamente dotadas de ciertas habilidades mágicas que emplean con diferentes finalidades, la intención positiva o negativa depende de cada persona.[1]

Brujería

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Para otros usos de este término, véase Brujería (desambiguación).

Brujería es el conjunto de creencias, conocimientos prácticos y actividades atribuidos a ciertas personas llamadas brujas (existe también la forma masculina, brujos, aunque es menos frecuente) que están supuestamente dotadas de ciertas habilidades mágicas que emplean con diferentes finalidades, la intención positiva o negativa depende de cada persona.[1]

La creencia en la brujería es común en numerosas culturas desde la más remota antigüedad, y las interpretaciones del fenómeno varían significativamente de una cultura a otra. En el occidente cristiano, la brujería se ha relacionado frecuentemente con la creencia en el Diablo, especialmente durante la Edad Moderna, en que se desató en Europa una obsesión por la brujería que desembocó en numerosos procesos y ejecuciones de brujas (lo que se denomina "caza de brujas"). Algunas teorías[2] relacionan la brujería europea con antiguas religiones paganas de la fertilidad, aunque ninguna de ellas ha podido ser demostrada. Las brujas tienen una gran importancia en el folclore de muchas culturas, y forman parte de la cultura popular.

Si bien éste es el concepto más frecuente del término "bruja", desde el siglo XX el término ha sido reivindicado por sectas ocultistas y religiones neopaganas, como la Wicca, para designar a todas aquellas personas que practican cierto tipo de magia, sea esta maléfica (magia negra) o benéfica (magia blanca), o bien a los adeptos de una determinada religión.

Un uso más extenso del término se emplea para designar, en determinadas sociedades, a los magos o chamanes.

Contenido

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Terminología: brujería, hechicería, magia [editar]

Aunque en español se utiliza en ocasiones la palabra brujo, en masculino, como sinónimo de mago, con independencia del tipo de magia que practique, el uso más frecuente del término (casi siempre en femenino) hace referencia a las personas que practican la magia negra. Incluso dentro de éstas, Julio Caro Baroja[3] propone diferenciar entre brujas y hechiceras. Las primeras habrían desarrollado su actividad en un ámbito predominantemente rural y habrían sido las principales víctimas de las cazas de brujas en los años 1450-1750. En cambio, las hechiceras, conocidas desde la antigüedad clásica, son personajes fundamentalmente urbanos: un ejemplo característico en la literatura española es la protagonista de La Celestina de Fernando de Rojas.[4] A diferencia de los practicantes de la magia culta, que alcanzó gran desarrollo en el Renacimiento, tanto la bruja rural como la hechicera urbana pertenecían en general a clases sociales marginadas, lo que las hacía más vulnerables a las persecuciones. Se cree que las artes de brujas y hechiceras eran transmitidas oralmente de generación en generación, por lo que todos los testimonios acerca de sus prácticas proceden de autores ajenos y muy a menudo hostiles a ellas.

La palabra española bruja es de etimología dudosa, posiblemente prerromana, del mismo origen que el portugués y gallego bruxa y el catalán bruixa. La primera aparición documentada de la palabra, en su forma bruxa, data de finales del siglo XIII.[5] En 1396 se encuentra la palabra broxa, en aragonés, en las Ordinaciones y Paramientos de Barbastro.[6]

En el País Vasco y en Navarra se utilizó también el término sorguiña (en euskera sorgin), y en Galicia, la voz meiga.

En latín, las brujas eran denominadas maleficae (singular maléfica), término que se utilizó para designarlas en Europa durante toda la Edad Media y gran parte de la edad moderna. Términos aproximadamente equivalentes en otras lenguas, aunque con diferentes connotaciones, son el inglés witch, el alemán Hexe y el francés sorcière.

Historia [editar]

La Antigüedad clásica [editar]

Circe ofreciendo un brebaje a Ulises, por J. W. Waterhouse.

En las antiguas Grecia y Roma, estaba extendida la creencia en la magia. Existía, sin embargo, una clara distinción entre distintos tipos de magia según su intención. La magia benéfica a menudo se realizaba públicamente, era considerada necesaria e incluso existían funcionarios estatales, como los augures romanos, encargados de esta actividad. En cambio, la magia realizada con fines maléficos era perseguida.[7] Se atribuía generalmente la magia maléfica a hechiceras (en latín maleficae), de las que hay numerosas menciones en numerosos autores clásicos.

Según los textos clásicos, se creía de estas hechiceras que tenían la capacidad de transformarse en animales, que podían volar de noche y que practicaban la magia tanto en provecho propio como por encargo de terceras personas. Se dedicaban preferentemente a la magia erótica, aunque también eran capaces de provocar daños tales como enfermedades o tempestades. Se reunían de noche, y consideraban como sus protectoras e invocaban en sus conjuros a diosas como Hécate, Selene y Diana.[8]

Probablemente las brujas más conocidas de la literatura clásica son dos personajes mitológicos, Circe[9] y Medea. Las habilidades mágicas de ambas residen sobre todo en su dominio de las pócimas o filtros mágicos (phármakon, en griego). Medea, que se presenta a sí misma como adoradora de Hécate,[10] se convirtió en el arquetipo de la hechicería en las literaturas griega y romana. Hay menciones de brujas en las obras de Teócrito, Horacio, Ovidio, Apuleyo, Lucano y Petronio, entre muchos otros. Estos autores hacen especialmente referencia a brujas que realizan magia de tipo erótico.

Relacionada con la creencia grecorromana en las brujas está la figura de la estirge, un animal nocturno que es mitad pájaro mitad ser humano que se alimenta de sangre (y que resulta también un precedente de la moderna figura del vampiro).

Los escritores antiguos fueron a menudo escépticos acerca de las presuntas facultades de las brujas.

La brujería en el Antiguo Testamento [editar]

En el Antiguo Testamento, concretamente en el Éxodo, se prohíbe la brujería, y se establece que debe ser castigada con la pena de muerte: "A la hechicera no la dejarás que viva" (Éxodo 22:18). Es de notar que, al igual que en la Grecia y Roma clásicas, la brujería aparece como una actividad mayoritariamente femenina.

De otras citas bíblicas (Levítico 20:27, Deuteronomio 18:11-12), se desprende que la principal actividad de estas brujas bíblicas era la necromancia o invocación a los muertos. En el Primer Libro de Samuel (1Samuel 28:1-25 se relata la historia de la bruja de Endor, a la que Saúl, contraviniendo sus propias leyes, recurrió para invocar al espíritu de Samuel antes de una guerra con los filisteos.

Brujería y cristianismo [editar]

Si bien la actitud del cristianismo con respecto de algunas prácticas mágicas, tales como la astrología o la alquimia, fue en ciertos momentos ambigua, la condena de la brujería fue explícita e inequívoca desde los comienzos de la religión cristiana. En la Alta Edad Media varias leyes condenaron la brujería, basadas tanto en el ejemplo del derecho romano como en la voluntad de erradicar todas aquellas prácticas relacionadas con el paganismo. Sin embargo, la actitud eclesiástica no parece haber sido demasiado beligerante durante la primera mitad de la Edad Media, como lo atestiguan documentos como el Canon Episcopi.

La situación cambió cuando la Iglesia comenzó a perseguir las herejías cátara y valdense. Ambas concedían una gran importancia al Demonio. Para combatir estas herejías fue creada la Inquisición pontificia en el siglo XIII. En el siglo siguiente comienzan a aparecer en los procesos por brujería las acusaciones de pacto con el Diablo, el primer elemento determinante en el concepto moderno de brujería.

La brujería en Europa durante la Edad Moderna [editar]

El concepto de brujería. Orígenes y desarrollo [editar]

A finales de la Edad Media empezó a configurarse una nueva imagen de la bruja, que tiene su principal origen en la asociación de la brujería con el culto al Diablo (demoniolatría) y, por lo tanto, con la idolatría (adoración de dioses falsos) y la herejía (desviación de la ortodoxia). Aunque el primer proceso por brujería en que están documentadas acusaciones de asociación con el Diablo tuvo lugar en Kilkenny, Irlanda, en 1324-1325,[11] sólo hacia 1420-1430 puede considerarse consolidado el nuevo concepto de brujería. Existen variantes regionales, pero puede describirse una serie de características básicas, reiteradas tanto en las actas de los juicios como en la abundante literatura culta sobre el tema que se escribió en Europa durante los siglos XV, XVI y XVII.

Las principales características de la bruja, según los teóricos del tema en la época, eran las siguientes:

  1. el vuelo en palos, animales, demonios o con ayuda de ungüentos,
  2. encuentros nocturnos con el Diablo y otras brujas en el sabbat o aquelarre,
  3. pactos con el Diablo,
  4. sexo con demonios (en forma de íncubos y súcubos) y
  5. la magia negra.
Portada del Malleus maleficarum en una edición de 1669.

Esta idea de la brujería, predominante en la Edad Moderna y base de las cazas de brujas, era alarmante en la época, ya que se extendió la idea de que las brujas conspiraban para extender el poder del Diablo. La caracterización negativa de las brujas comparte algunas características con el antisemitismoSynagoga Satanae», Sinagoga de Satanás, o «Shabat», para designar las reuniones nocturnas de las brujas), y tiene un fuerte carácter misógino.[12] Aunque no todos los sospechosos de brujería eran mujeres (hubo un significativo porcentaje de hombres procesados y ejecutados por delitos de brujería), se consideraba a la mujer más inclinada al pecado, más receptiva a la influencia del Demonio, y, por tanto, más proclive a convertirse en bruja. (expresiones como «

La definición de la brujería como adoración al Diablo se difundió por toda Europa mediante una serie de tratados de demonología y manuales para inquisidores que se publicaron desde finales del siglo XV hasta avanzado el siglo XVII. El primero en alcanzar gran repercusión fue el Malleus Maleficarumlatín), un tratado filosófico-escolástico publicado en 1486 por dos inquisidores dominicos, Heinrich Kramer (Henricus Institoris, en latín) y Jacob Sprenger. El libro no sólo afirmaba la realidad de la existencia de las brujas, conforme a la imagen antes mencionada,[13]Hairesis maxima est opera maleficarum non credere» (La mayor herejía es no creer en la obra de las brujas). ("Martillo de las brujas", en sino que afirmaba que no creer en brujas era un delito equivalente a la herejía: «

Tanto el Malleus como otros muchos libros que se publicaron en la época constituyeron el fundamento de la caza de brujas que se dio en toda EuropaEdad Moderna, especialmente en los siglos XVI y XVII, y que causó la muerte, según los cálculos más fidedignos, de unas 60.000 personas. durante la

Pacto con el Diablo [editar]

Artículo principal: Pacto con el Diablo

Se atribuía a los acusados de brujería un pacto con el Diablo. Se creía que al concluir el pacto, el Diablo marcaba el cuerpo de la bruja, y que una inspección detenida del mismo podía permitir su identificación como hechicera.[14] Mediante el pacto, la bruja se comprometía a rendir culto al Diablo a cambio de la adquisición de algunos poderes sobrenaturales, entre los que estaba la capacidad de causar maleficios de diferentes tipos, que podían afectar tanto a las personas como a elementos de la naturaleza; en numerosas ocasiones, junto a estos supuestos poderes se consideraba también a las brujas capaces de volar (en palos, animales, demonios o con ayuda de ungüentos), e incluso el de transformarse en animales (preferentemente lobos).

La supuesta capacidad de volar también se asienta sobre algunos informes remitidos por los inquisidores a Felipe II tras su misión en Galicia. Tanto Felipe II como sus antecesores solicitaron a la Santa Inquisición investigaciones sobre la veracidad de las leyendas populares en lo que a la capacidad de volar se refiere. En los primeros informes se afirmaba no haber encontrado nada que pudiera confirmar las historias populares, pero las investigaciones posteriores cambiaron radicalmente y en los siguientes escritos los inquisidores afirmaron haber visto volar a las brujas y salir por las chimeneas con sus escobas.[15]

El aquelarre [editar]

Artículo principal: Aquelarre

Se creía que las brujas celebraban reuniones nocturnas en las que adoraban al Demonio. Estas reuniones reciben diversos nombres en la época, aunque predominan dos: sabbat y aquelarre. La primera de estas denominaciones es casi con seguridad[16] una referencia antisemita, cuya razón de ser es la analogía entre los ritos y crímenes atribuidos a las brujas y los que según la acusación popular cometían los judíos. La palabra aquelarre, en cambio, procede del euskera aker (macho cabrío) y larre (campo), en referencia al lugar en que se practicaban dichas reuniones.

El aquelarre. Ilustración del libro de Anton Praetorius.

Según se creía, en los aquelarres se realizaban ritos que suponían una inversión sacrílega de los cristianos. Entre ellos estaban, por ejemplo, la recitación del Credo al revés, la consagración de una hostia negra, que podía estar hecha de diferentes sustancias, o la bendición con hisopo negro.[17]antropofagia) y a una gran promiscuidad sexual. Una acusación muy común era la del infanticidio, o los sacrificios humanos en general. Además, casi todos los documentos de la época hacen referencia a opíparos banquetes (con frecuencia también a la

La principal finalidad de los aquelarres era, sin embargo, siempre según lo considerado cierto en la época, la adoración colectiva del Diablo, quien se personaba en las reuniones en forma humana o animal (macho cabrío, gato negro, etc). El ritual que simbolizaba esta adoración consistía generalmente en besar el ano del Diablo (osculum infame). En estas reuniones, el Diablo imponía también supuestamente su marca a las brujas, y les proporcionaba drogas mágicas para realizar sus hechizos.

Se creía que los aquelarres se celebraban en lugares apartados, generalmente en zonas boscosas. Algunos de los más célebres escenarios de aquelarres fueron las cuevas de Zugarramurdi (Navarra) y Las Güixas (cerca de Villanúa, en la provincia de Huesca) en España, el monte BrockenFausto de Goethe), en Alemania, Carnac en Francia; el nogal de Benevento y el paso de Tonale, en Italia. Se creía también que algunos aquelarres se celebraban en lugares muy lejanos de la residencia de las supuestas brujas, que debían por tanto hacer uso de sus poderes sobrenaturales para desplazarse volando: por ejemplo, se acusó a algunas brujas del País Vasco francés de asistir a aquelarres en Terranova. (mencionado en el

Algunas fechas se consideraban también especialmente propicias para la celebración de aquelarres, aunque varían según las regiones. Una de ellas era la noche del 30 de abril al 1 de mayo, conocida como la noche de Walpurgis.

El vuelo [editar]

¡Linda maestra! (Goya).

Se atribuía a las brujas la capacidad de desplazarse volando a los aquelarres. Esta creencia se remonta, al menos, a la Antigüedad clásica, aunque a menudo fue vista con escepticismo (por ejemplo, en el Canon episcopi se afirma la absoluta falsedad de esta idea). Los procedimientos empleados para volar varían según los diferentes testimonios: en el Canon episcopi, por ejemplo, se hace referencia a la creencia de que las brujas se desplazaban en animales voladores. Sin embargo, el medio de locomoción más frecuente, y que como tal ha perdurado en la imagen actual de la bruja, es la escoba.

El simbolismo de la escoba se ha interpretado de diversas formas. Para algunos autores se trata de un símbolo fálico[cita requerida], lo que se relacionaría con la supuesta promiscuidad sexual de las brujas. Otras teorías mencionan que la escoba pudo haber sido utilizada para administrarse determinadas drogas. En cualquier caso, llama la atención al tratarse de un objeto relacionado casi exclusivamente con la mujer.

Con respecto a los vuelos de las brujas, las opiniones de los teólogos de la épasca estuvieron muy divididas. Para algunos, tenían lugar físicamente, en tanto que otros consideraban que se trataba de ensueños inducidos por el Diablo. Modernamente se han relacionado con el consumo de ciertas drogasbeleño, la belladona y el estramonio. conocidas en la Europa rural, tales como el

La metamorfosis [editar]

  • La cultura popular del norte de Europa atribuye a las brujas la transformación preferente en un gato negro.

Prácticas mágicas [editar]

Se acusaba a las brujas de la realización de hechizos mediante la magia negra, esto es, con fines maléficos. Mediante estos hechizos, lograban supuestamente hacer morir o enfermar a otras personas o al ganado, o desencadenar fenómenos meteorológicos que arruinaban las cosechas.

Interpretaciones de la brujería [editar]

Teoría del origen pagano [editar]

Una de las interpretaciones que más arraigo han conseguido en medios neopaganos, es la que hace a las brujas representantes de antiguos cultos paganos, anteriores al Cristianismo, que sus perseguidores habrían identificado, errónea o malintencionadamente, con la adoración al Diablo. La principal defensora de esta teoría fue la inglesa Margaret Murray, que la expuso en tres libros: The Witch-cult in Western Europe (1921), God of the WitchesThe Divine King in England (1954). Según Murray, la brujería deriva de una antigua religión neolítica, en la que se practicaban sacrificios humanos (en gran medida, las teorías de Murray están influenciadas por la obra clásica de James George Frazer, La rama dorada). (1933) y

Según esta teoría, las "noches de brujas"" o sabbat corresponderían a las épocas del año en que, en el neolítico, se realizaban Ritos de Fertilidad para lograr que la naturaleza no muriera en el invierno y concediera buenas cosechas en el verano, el 31 de julio y el 1 de febrero. De este modo, la brujería permanecía subterráneamente ligada a las "religiones panteístas", concretamente de influencias germánicas y celtas. Estas reuniones serían el residuo de los ritos femeninos griegos y romanos al dios Baco y otros ritos de origen Tracio. Y las denominadas brujas serían las herederas de las sacerdotisas Bacantes tras la entrada del Cristianismo. El Macho cabrío parece corresponder más al "dios de la fertilidad" Pan y los "sátiros".

El punto de vista de Murray sobre la brujería resultó muy atractivo por el destacado papel que concedía a la mujer y a su sexualidad, y por lo que implicaba de resistencia contra la opresión de la Iglesia. Durante los años 30, surgió en el Reino Unido un movimiento de recuperación de la brujería, en gran medida basado en las teorías de Murray. Tuvo también una gran influencia en Gerald Gardner, autor del que puede considerarse el texto fundacional de la Wicca, Witchcraft Today (1954), cuyo prólogo fue escrito por Murray.

Las tesis de Murray, que gozaron de amplio crédito hasta la década de 1960, son hoy muy cuestionadas,[18] ya que se basan en fuentes poco dignas de crédito (las confesiones de las propias brujas, a menudo realizadas bajo tortura).

La caza de brujas [editar]

Artículo principal: Caza de brujas

Entre los siglos XV y XVIII se dio una persecución particularmente intensa de la brujería, conocida como caza de brujas. Esta persecución afectó a la práctica totalidad del territorio europeo, si bien fue particularmente intensa en Centroeuropa, en los estados semiindependientes bajo la autoridad nominal del Sacro Imperio Romano Germánico, y en la Confederación Helvética. Los estudiosos actuales del tema dan una cifra aproximada de 110.000 procesos y 60.000 ejecuciones, a pesar de que cálculos anteriores arojaban cifras mucho más elevadas.

La caza de brujas tiene su origen en la Inquisición, tribunal creado por el Papado para perseguir la herejía, pero que a partir del siglo XIV comenzó a prestar atención al fenómeno de la brujería. La principal acusación contra las brujas era la de demonolatría, o adoración del Diablo, concretada ya en una obra clásica sobre el tema, el Malleus maleficarum ("Martillo de brujas"). Entre los siglos XVI y XVIII aparecieron numerosas obras de eclesiásticos y juristas acerca de este tema.

Contra lo que suele creerse, la mayor parte de los procesos por brujería los llevaron a cabo tribunales civiles, y la Inquisición solo tuvo un papel preponderante en los primeros años de la caza de brujas. Los procesos tuvieron lugar por igual en países católicos y protestantes. En los territorios de religión ortodoxa, en cambio, las cazas fueron de intensidad mucho menor.

Durante estos procesos, se aplicó con frecuencia la tortura para obtener confesiones, por lo cual los investigadores actuales suelen manifestar cierto escepticismo acerca de lo manifestado en los juicios por brujería.

Algunos procesos se han hecho especialmente célebres, como el de las brujas de Salem, en los Estados Unidos, tema de una célebre obra del dramaturgo Arthur Miller publicada en 1953, que popularizó la expresión "caza de brujas" en relación con la Comisión de Actividades Antiamericanas del senador Joseph McCarthy (la época conocida como "macartismo"). Desde entonces, la expresión "caza de brujas" se aplica metafóricamente a cualquier persecución de tipo ideológico.

En España, la Inquisición dejó de perseguirlas a raíz del proceso contra las brujas de Zugarramurdi (segunda mitad del siglo XVII), en el que los inquisidores se encontraron ante la posibilidad de tener que quemar a varios miles de mujeres si resultaban condenadas. Resolvieron la cuestión declarando que no tenían pacto con el diablo y desde entonces no se quemó a ninguna otra.

En el siglo XVI Anton Praetorius (1560-1613), un pastor y teólogo calvinista alemán, luchó contra la persecución de brujas y la tortura en su obra Gründlicher Bericht, un informe completo acerca de la brujería y las brujas.

La brujería en otras culturas [editar]

Entre las diversas manifestaciones del chamanismo en el norte del continente americano, está el nagualismo (o nahualismo) mexicano, según el cual el brujo o bruja puede transformarse en su animal protector, que puede ser tanto volador como terrestre, doméstico como salvaje. En América del Sur, según la tradición de Chile y algunas zonas de Argentina, la transformación de las brujas era principalmente en aves, aunque también se mencionan otros animales; destaca un tipo de bruja o brujo al que, al igual que los Calcu en la tradición Mapuche, se suponía la capacidad de convertirse en un mítico pájaro conocido como Chonchón. En Perú los chamanes suelen convertirse en animales de granja, como por ejemplo transformarse en cerdo o cabra.

Referente a la forma de vuelo que se les atribuía en el resto del mundo, en México creían en el nahualismo, acto por medio del cual las brujas practicantes de antiguos ritos prehispánicos podían convertirse o metamorfosearse en aves nocturnas como lechuzas o búhos; en el caso de Chilebrujo chilote contaba con un "macuñ" (del mapudungun makuñ: "manto"o "chaleco") hecho con la piel del pecho de un cadáver humano. Igualmente en este país y en Argentina se les atribuía la capacidad del vuelo transformados en aves de "mal agüero" (mala suerte), ejemplo de ello es la leyenda de la Voladora. destacaba la creencia de que el

Las brujas en el folclore europeo [editar]

Su reflejo en la literatura infantil [editar]

Ilustración de «The Lancashire witches» de William Harrison Ainsworth.

La bruja tiene un papel esencial en los cuentos infantiles, como los recopilados por los Hermanos Grimm, en donde es el personaje malvado arquetípico. Las brujas de cuento más famosas son:

  • la madrastra de Blancanieves, que intenta asesinar a ésta con una manzana envenenada;
  • La Baba Yaga del folclore ruso, reflejada en el relato homónimo de Aleksandr Nikolaievich Afanasiev, una vieja bruja que habita en una casa mágica que es capaz de caminar sobre patas de ave;

En la reciente literatura norteamericana también se recoge el mito de la bruja, pero ya no tienen por qué ser malvadas. Así, en El Mago de Oz aparecen dos brujas malvadas y dos bondadosas.

La belleza y la fealdad [editar]

Tradicionalmente se asocia la imagen de la bruja a una mujer anciana, fea y especialmente desagradable. Sin embargo, se creía que entre sus poderes estaba el de poder modificar su aspecto a voluntad, mostrándose como una joven hermosa y deseable. La bruja utilizaría esta apariencia para seducir a los hombres y llevarlos a la perdición.[19]

Brujería en la cultura popular [editar]

En la mayoría de las series de televisión que tratan el tema de la Brujeria, las brujas son presentadas como hermosas, buenas y heroínas. Una de las primeras series televisivas en tocar el tema fue Hechizada, con Elizabeth Montgomery, seguida de series como La peor bruja, Sabrina, la bruja adolescente, Buffy la cazavampiros, Charmed y la británica Hex.

La buena imagen de las brujas también apareció en los comics, una de las más conocidas es Wendy, la brujita buena, quién apareció en los comics de Gasparín. Las brujas buenas también aparecieron en muchos trabajos literarios, siendo particularmente determinante Harry Potter y toda su serie, si bien no es ni la primera ni la última obra literaria que toca el tema de la brujería. H.P. Lovecraft escribió muchos cuentos sobre brujería, generalmente en el estilo clásico grotesco de bruja malvada y fea. También es malvada la Bruja Blanca en la serie literaria cristiana Las crónicas de Narnia, no obstante las brujas son buenas y heroínas valientes que luchan contra un gobierno opresor en la serie de libros La materia oscura que comienza con La brújula dorada. Tanto la serie de Harry Potter, como La brújula dorada y Las crónicas de Narnia han sido llevadas al cine.

La literatura juvenil actual se suele desmarcar de esta visión, más basada en La Celestina, para recrear otro bruja más agradable a la vista, pero igual de peligrosa. Varios dibujantes han representado a las brujas como mujeres jóvenes y dotadas de un enorme atractivo innato. Buenos ejemplos son las numerosas damas que tratan de hechizar, utilizar o contratar a Conan el Bárbaro o la deslumbrante y turgente Reina Bruja de Anubis, que trató de seducir y hechizar al Capitán Trueno y al final, siguiendo la línea de no mostrar a la bruja como un ser malvado, dio su vida por la de la reina Sigrid, para verlos juntos antes de morir.

Películas sobre brujas hay muchas, tanto como villanas en Brujas y Hocus Pocus, glamorosas como en Las Brujas de Eastwick, ó en calidad de heroinas en las versiones filmicas de Harry Potter y La Brújula Dorada. También se tocó el tema desde el punto de vista del teen-drama en Jóvenes Brujas, aunque la película hace una visión negativa de la Brujería, curiosamente la actriz Fairuza Balk, protagonista de la película se convirtió a la Wicca en la vida real tras filmar Jóvenes Brujas.

También se cita a las brujas en varias series anime (dibujo animado japonés) como héroes o villanos dando como ejemplo la serie de anime Soul Eaterdonde los protagonistas de la serie tienen como tarea la misión de eliminar demonios y brujas, confiscando sus almas para el Dios de la Muerte o Shinigami y así evitar el caos que estas causan al mundo y convertir a sus armas en Death Scythe (Guadaña Mortal)un tipo de arma exclusiva para el Shinigami, pero en el mismo anime Soul Eater muestran a una Bruja conocida como Blair, que después de enfrentarse a los protagonistas Soul Eater Evans y Maka Albarn es derrotada y se vuelve parcialmente buena transformándose en su mascota (Ya que esta se transformaba en Gato).

Otra de las historias relacionadas con las brujas en el ambito del anime y el manga es Umineko no Naku Koro ni. Originalmente una Sound Novel, cuenta la historia de Battler Uchiromiya, miembro de la acaudalada familia Uchiromiya que cada año realizan una reunion familiar en su isla privada Rokkenjima. Cuando una serie de macabros asesinatos comienzan a ocurrir en la isla, todos culpan a la maldición de Beatrice La Bruja Dorada, que según cuenta la leyenda había otorgado el capital inicial al patriarca de la familia, sobre el cual este amasó su fortuna. En un par de días todos en la familia, incluyendo a Battler, son asesinados. En una especie de "purgatorio", Battler conoce a la Bruja Dorada Beatrice en persona, la que lo reta a un juego. En este juego de ingenio, Battler debe probar la inexistencia de la magia y de las brujas usando su razonamiento lógico para probar que los asesinatos no fueron cometidos por una bruja usando magia, sino por un humano común y corriente. De no lograr desacreditar la existencia de la magia, los asesinatos en la isla se perpetuarán por toda la eternidad.

Una tercera serie de anime es la de "el cazador de la bruja " [1] (エル・カザド, Eru Kazado?), La historia se desarrolla de México a Perú y narra como Nadie, una cazarrecompensas, encuentra a Ellis, una chica sospechosa del asesinato de un prestigioso físico, de lo cual parece no acordarse. Nadie acepta acompañar a Ellis en su viaje al sur, junto a una misteriosa piedra que guiará su camino, y así encontrar la Ciudad Eterna o "Wiñay Marka". De cerca las sigue L.A, un joven chico que espía a Ellis porque la ama.

A lo largo de la historia Ellis descubrirá los secretos de su pasado junto a Nadie, que también guarda los suyos propios. Mientras, el Proyecto Leviathan continúa en pie presidido por Douglas Rosenberg el cual quiere acabar con las brujas. Cerca de él trabaja Jody Hayward (apodada Blue-Eyes), quien quiere destruir ese proyecto, y contrata a Nadie para proteger a Ellis. En el juego de intrigas también parte Ricardo, que es contratado por Rosenberg, y Lirio, una pequeña niña que no habla y está bajo la protección de Ricardo

Referencias [editar]

  1. Cfr. Lewis, John: Antropología simplificada, SELECTOR, 1985 ISBN 978-968-403-041-1; p. 81: "Brujería es la asociación de sí mismo con poderes sobrenaturales para fines destructivos y antisociales. También se llama magia negra".. Véase también Delgado Ruiz, Manuel:La magia: La realidad encantada, 1992, p. 67: "la magia negra o maléfica,. habitualmente agrupada en sus expresiones bajo el difuso epígrafe de «brujería»"
  2. Han alcanzado gran popularidad las teorías de Margaret Murray, expuestas en tres libros (The Witch Cult in Western Europe, 1921; The God of the Witches, 1933; The Divine King in England, 1954), según las cuales las brujas eran realmente miembros de un culto precristiano, de orígenes prehistóricos. Sin embargo, existen fuertes argumentos contra estas teorías: entre ellos, el hecho de que no hay prueba alguna de que las brujas llegaran realmente a realizar reuniones nocturnas, como se les atribuye generalmente (ref: Levack, La caza de brujas en la Europa moderna, p. 43).
  3. Julio Caro Baroja: Las brujas y su mundo, Madrid: Alianza Editorial, 1968; p. 135.
  4. Esta distinción era además frecuente en la literatura española del Siglo de Oro: en El coloquio de los perros, Cervantes hace decir al perro Berganza (ref:El coloquio de los perros):
    [...] he querido dejar todos los vicios de la hechicería, en que estaba engolfada muchos años había y sólo me he quedado con la curiosidad de ser bruja, que es un vicio dificultosísimo de dejar.
  5. Carmelo Lisón Tolosana, Las brujas en la historia de España, Madrid: Temas de Hoy, 1992, p. 25.
  6. Lisón Tolosana considera que el origen de la palabra puede encontrarse en el área pirenaica. En Gascuña y Béarn era también corriente el uso de una palabra etimológicamente relacionada, brouche. Debe tenerse en cuenta que en esta época el Languedoc y la Corona de Aragón eran áreas culturalmente muy relacionadas (ref: Carmelo Lisón Tolosana, op. cit., pp. 26-28).
  7. La prohibición de la magia antisocial se encuentra ya en la Ley de las XII Tablas (Tabula VIII). En la época de Sila se promulgó la Lex Cornelia de Sicariis et Veneficiis, que insiste en esta prohibición. Es interesante el hecho de que el delito de brujería (maleficium) se relaciona con el de envenenamiento (veneficium), sin duda porque en ambos se manipulaban drogas nocivas.
  8. Julio Caro Baroja, Las brujas y su mundo. Madrid: Alianza Editorial, 1968. Capítulo 2: "La hechicería grecolatina" (pp. 36-63).
  9. En el Canto X de La Odisea, Circe hechiza a los compañeros de Odiseo, transformándolos en cerdos
  10. "No, por la soberana a la que yo venero por encima de todas y a la que he elegido como cómplice, por Hécate, que habita en las profundidades de mi hogar, ninguno de ellos se reirá de causar dolor a mi corazón". (Eurípides, Medea, en Tragedias I. Madrid: Gredos, 2000; p. 87
  11. Levack, p. 70.
  12. Según Norman Cohn, el estereotipo negativo de la bruja tiene estrechos puntos de contacto con las imágenes igualmente negativas adjudicadas históricamente a herejes y a judíos. Para Cohn, el estereotipo puede incluso remontarse a la caracterización negativa que de los cristianos hacían en el siglo II escritores grecolatinos, que también los acusan de antropofagia, infanticidio y promiscuidad sexual (ref: Norman Cohn, Los demonios familiares de Europa).
  13. Al tratarse de un libro relativamente temprano, algunas características propias de la imagen de la bruja no están todavía reflejados en él. No hay referencias, por ejemplo, al osculum infame o a la marca del diablo (ref: Levack, p. 84)
  14. La creencia en la marca de la bruja se desarrolló tardíamente, a partir del siglo XVI, y fundamentalmente en el ámbito protestante (ref: Levack, p. 80)
  15. Como se afirma en el documental La España Herética de TVE.
  16. Aunque se inclina por la citada, Caro Baroja menciona una segunda etimología posible para la palabra: podría derivar de Sabacio, uno de los sobrenombres de Dioniso (ref: Julio Caro Baroja, op. cit., p. 120).
  17. Levack, p. 68.
  18. Margaret Murray: Who Believed Her and Why? (review), por Jenny Gibbons (en inglés)
  19. http://4344.gxp-network.com/members/fantastic-sodomie/10.jpg

Véase también [editar]

Bibliografía [editar]

  • Cardini, Franco: Magia, brujería y superstición en el Occidente medieval. Barcelona: Península, 1982. ISBN 84-297-1803-6.
  • Caro Baroja, Julio: Las brujas y su mundo. Madrid: Alianza Editorial, 1968 (la reedición más reciente de este libro, de 2003, tiene el ISBN 84-206-7777-9).
  • Centini, Massimo: Las brujas en el mundo. Barcelona: De Vecchi, 2002. ISBN 84-315-2911-3
  • Cohn, Norman: Los demonios familiares de Europa. Madrid: Alianza Editorial, 1987. ISBN 84-206-2269-9
  • Levack, Brian P.: La caza de brujas en la Europa moderna. Madrid: Alianza Editorial, 1995. ISBN 84-206-2814-X.
  • Lisón Tolosana, Carmelo: Las brujas en la historia de España. Madrid: Temas de Hoy, 1992. ISBN 84-7880-219-3.
  • Murray, Margaret: El culto de la brujería en Europa occidental. Barcelona: Labor, 1978. ISBN 84-335-2414-3.
  • Tausiet, María: Abracadabra Omnipotens: magia urbana en Zaragoza en la Edad Moderna, Madrid: Siglo XXI, 2007. ISBN 978-84-323-1286-1.

Enlaces externos [editar]

Wikcionario

CULTURA5: SUPERSTICIÓN. Superstición es una creencia de que los individuos pueden alterar el destino o la suerte propia, o de la de otras personas.

Superstición

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Superstición es una creencia de que los individuos pueden alterar el destino o la suerte propia, o de la de otras personas.

"EL AQUELARRE" DE GOYA. Francisco de Goya y Lucientes (Fuendetodos, Zaragoza, 30 de marzo de 1746Burdeos, Francia, 15 de abril de 1828) fue un pintor y grabador español. Su obra abarca la pintura de caballete y mural, el grabado y el dibujo. En todas estas facetas desarrolló un estilo que inaugura el Romanticismo. El arte goyesco supone, asimismo, el comienzo de la Pintura contemporánea, y se considera precursor de las vanguardias pictóricas del siglo XX.

Contenido

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La superstición y el método científico [editar]

Imagine que una tribu remota llama a una de estas dos formas buba y a la otra kikí; trate de adivinar cuál es cuál y consulte al final de este artículo (en la sección de notas) para valorar su respuesta[1]
Cartel de la película The Birth of a Nation (‘El nacimiento de una nación’), visión pseudohistórica estadounidense llena de prejuicios, donde aparece la organización del Ku-Klux-Klan.

Las supersticiones, no fundamentadas o asentadas de manera irracional en el ser humano, pueden estar basadas en tradiciones populares, normalmente relacionadas con el pensamiento mágico. El supersticioso cree que ciertas acciones (voluntarias o no) tales como rezos, ensalmos, conjuros, hechizos, maldiciones u otros rituales, pueden influir de manera trascendental en su vida.

Se consideran supersticiones aquellas disciplinas que la comunidad científica llama pseudociencias, tales como:

Lo que distingue a las supersticiones de la sabiduría y el sentido común es que se afirma una relación causal entre los acontecimientos debido a fuerzas supranormales:

Esta manera de proceder es contraria a la razón, que analiza las relaciones desde las causas inmediatas e intenta descubrir las leyes naturales que rigen las proporciones (o que, sin encontrar relaciones causa-efecto, explica los fenómenos a través de correlaciones, es decir, a través de la frecuencia en la que dos eventos se presentan simultáneamente).

Con el pensamiento de la ciencia moderna, algunas de las pseudociencias dieron paso al nacimiento de ciencias. Es el caso de la astrología de la que surgió la astronomía, de la alquimia surgió la química, etc.

En el pensamiento mágico y la magia se considera posible producir resultados que a la razón resultan contrarios a las leyes naturales conocidas valiéndose de ciertos rituales, en los que intervienen entes considerados en dicha creencia.

La superstición y la psicología [editar]

En el campo de la psicología, se entiende la superstición como el resultado de la manera prejuiciosa de juzgar la información que tiene nuestro cerebro. Un prejuicio cognitivo (del inglés cognitive bias, ‘predisposiciones cognitivas’ o ‘sesgo cognitivo’, en español), es una distorsión cognitiva en el modo en el que los humanos perciben la realidad. Algunos de estos procesos han sido verificados empíricamente en el campo de la psicología, otros están siendo considerados como categorías generales de prejuicios.

En algunas sociedades humanas se aprecia un proceso de decaimiento de las supersticiones. Sin embargo, este proceso no es lineal, como lo demuestra el auge que están teniendo la quiromancia y los exorcismos en Italia y Europa. Para el individuo supersticioso, la superstición cumple un papel positivo de estabilidad para la psiquis, por medio de los mecanismos de defensa. Los actos apotropaicos, como decir «¡Jesús!» tras un estornudo para rechazar la mala suerte, tocar madera, cruzar los dedos o santiguarse, tienen esa función de «curar» la mente.

Otros temas importantes en relación con las supersticiones son: el estudio del llamado pensamiento mágico, de la religión como un tipo de creenciaesquizofrenia como enfermedad mental. supersticiosa (ver más abajo), los trastornos obsesivo-compulsivos y la

Prejuicios cognitivos [editar]

El pensamiento mágico base de la superstición, es una forma de pensar y razonar que genera opiniones carentes de fundamentación lógica robusta o estricta. Creencias carentes de lógica. Suele estar basado en percepciones psíquicas subjetivas del individuo/colectivo, pudiendo haber sido condicionado por otras personas que haya conocido o aceptando de algún modo las teorías de dichos individuos con esas creencias.

En psiquiatría, varias enfermedades mentales y trastornos de personalidad se caracterizan por diversos grados de pensamiento mágico. Se utiliza el llamado método científico para remarcar lo endeble y arbitrario de las convicciones basadas en lo sobrenatural.

Bruce Hood, profesor de Psicología del Desarrollo en la Universidad de Bristol, llevó a cabo un experimento para demostrar la inutilidad de los esfuerzos por combatir las creencias irracionales, ya que sostiene que el cerebro humano tiende a funcionar de manera supersticiosa. Para demostrar su teoría, el profesor Hood les preguntó a los miembros del público de un festival de ciencias, si estaban dispuestos a probarse una chaqueta azul a cambio de una gratificación de 10 libras esterlinas. Después de que no pocos voluntarios levantasen la mano, dijo entonces que la chaqueta había pertenecido a Fred West, un asesino múltiple. Al oír esto, la mayoría de los voluntarios bajaron la mano como acto apotropaico o de defensa o rechazo del agüero.

En realidad, la chaqueta no había pertenecido a Fred West. El experimento mostró que esta creencia, a personas que se consideran racionales (ya que asisten a un festival de ciencias), les hacía sentirse incómodas.

Escrúpulos similares y creencias comparables, explican, por ejemplo, por qué pocas personas estarían dispuestas a cambiar su anillo de boda por una réplica idéntica. La diferencia entre conceder importancia sentimental a los objetos y creer en la religión, la magia o lo paranormal, es sólo de grado, según el profesor Hood.

Según el profesor Hood, debido a que los humanos operamos intuitivamente, instar a las personas a abandonar su sistema de creencias, no tiene éxito, porque ese componente irracional opera a un nivel tan fundamental, que ninguna cantidad de evidencias racionales puede erradicarlo, de igual modo que no podemos erradicar un instinto.

Supersticiones y creencias populares [editar]

Existe diferencia entre las supersticiones específicas y las pseudociencias. Las pseudociencias tienen un definido ámbito concreto de creencias donde no cabe todo sino de acuerdo a sus bases. Otra diferencia es que los creyentes de supersticiones pueden ser personas de cualquier tipo raza, status social, región mundial... y no tienen porqué creer en pseudociencias, del mismo modo que un adepto de una pseudociencia no tiene porqué creer en las supersticiones populares.

Existen supersticiones relacionadas con los diferentes ámbitos de la vida del ser humano, desde los acontecimientos importantes para las personas (por ejemplo el matrimonio, la menstruación femenina, la botadura de barcos, el levantarse de la cama), los acontecimientos relacionados con los oficios (por ejemplo: ordeñar en la ganadería), los acontecimientos temporales (por ejemplo: fechas de siembra en la agricultura, el solsticio de la noche de San Juan, las fases de la Luna), los relacionados con objetos o elementos o con procesos: el hierro, por ejemplo, tiene poderes mágicos, protege a su propietario contra las brujas y los malos espíritus.

Hay muchas supersticiones relacionadas con tijeras, cuchillos, espadas, agujas...

Muchos escoceses creían que dormir con un cuchillo bajo la almohada evitaría que las brujas se los llevasen mientras dormían. En muchos países se considera fatídico regalar un arma blanca. El mango del cuchillo, al caer, apunta en la dirección de donde provendrá la buena suerte o los amigos. Si el cuchillo queda con el filo hacia arriba, se espera mala suerte, pues los espíritus se cortarán los pies.

Supersticiones que generarían desgracia [editar]

Gato negro.
  • Doblar la servilleta usada, o guardar una servilleta en su servilletero al final de una comida quebrantará la amistad.
  • Mencionar o formular verbalmente cualquier cosa no deseable o desgraciada (ver maldición).
    • Para contrarrestar la desgracia, inmediatamente se debe tocar madera.
  • Romper un espejo.
  • Pasar debajo de una escalera apoyada contra una pared, la escalera con las superficies del suelo y la pared forman un triángulo, representación de la Trinidad. Por lo tanto, cruzarla era atentar contra dicho dogma, o también representa una puerta de entrada al mundo de los espíritus.
  • Cruzarse con un gato negro.
  • Derramar sal: la sal, en la Antigüedad, representaba riqueza. Al parecer, este mito tiene su origen en el hecho de, una vez que Roma conquista y arrasa con la ciudad de Cartago, los soldados romanos vertieron sal sobre los restos de la ciudad, para que ninguna planta volviera a crecer en ella; o en que en la Antigüedad era común dar paga con la sal, (de ahí surge el salario) lo cual, al derramar este producto era considerado un desprecio hacia el dinero y por ende suponía la futura falta del mismo.
  • Derramar aceite.
  • Poner el pan invertido en la mesa.
  • Limpiar la mesa con papel, y no con un paño de tela, trae pérdidas económicas, porque representa un desprecio al papel moneda.
  • Escuchar el nombre de una persona que transmite «mala suerte» (persona que está «salada», jetattore, un mufa, aojador, gafe, cenizo)
    • Para contrarrestar la maldición, a la persona se la margina y se la menciona como «el/la innombrable».
    • En Argentina los varones se tocan el testículo izquierdo, y las mujeres el pecho izquierdo.
  • Ser víctima de un «trabajo» de vudú o magia negra.
  • Rezar con las piernas cruzadas.
  • Pisar en primer lugar con el pie izquierdo al levantarse de la cama (Véase el artículo zurdo).
  • Casarse o embarcarse un martes 13: en los países anglófonos se refieren al viernes 13.
  • Bautizar a un barco con el mismo nombre que tiene otro barco.
  • Sentarse a comer 13 personas a la mesa, por la Última Cena de Cristo con sus discípulos (ver triscaidecafobia).
  • Estornudar, por temor a perder el alma, sólo durante la Edad Media.
    • El riesgo se minimizaba cuando otra persona respondía de manera apotropaica «¡Jesús!».
  • Abrir un paraguas bajo techo, dentro de una casa.
  • Que se cayeran las tijeras con el pico abierto, o dejarlas a posta abiertas encima de la mesa de alguien, o dejarlas abiertas entre dos o más personas, supuestamente produce riña por el entrechocar de las espadas.
  • Poseer un solo vaso de una colección en la que se han ido rompiendo todos los demás.
  • Mirar fijamente a una persona, mal de ojo o aojamiento, que desde entonces sufre mala salud periódicamente o muere. Esta superstición se documenta desde la época romana.
  • Decir «¡por Dios!» ante cualquier suceso: según el mandamiento de la ley mosaica, no debía tomarse el nombre divino en vano.
  • Cuando una persona se ríe mucho es que le espera alguna desgracia o disgusto.[2]
  • El acostarse del lado del corazón ocasiona malos sueños.[2]
  • Cortarse las uñas en los días que tienen erre (martes, miércoles y viernes) genera padrastros.[2]
  • Matar a las golondrinas: porque una leyenda (no bíblica) dice que le extrajeron las espinas a Cristo en el Calvario.[2]
  • Toparse con un tuerto al salir de casa por la mañana.[2]
  • Que un artista (actor, cantante, músico, etc.) salga al escenario con una prenda amarilla.
  • Que el novio vea a la novia vestida de tal antes de la ceremonia.
  • En México (especialmente en el estado de Jalisco), pisar un mango echado a perder.
  • Cortar muy seguido, usando la tijera, se dice que corta los caminos.
  • Barrer los pies a alguien, dicen que quita la fortuna
    • Para revertir, la persona cuyos pies fueron barridos debe pisar la escoba

Supersticiones contra el mal o contra la mala suerte [editar]

Determinadas acciones son tradicionalmente consideradas como conjuros o actos contra el mal, los malos espíritus, las brujas y la mala suerte, y se realizan para protegerse, desviarlos, evitarlos o rechazarlos:

  • Poseer amuletos u objetos que protegen de la mala suerte o de las brujas, como llevar siempre una castaña recogida el día o la Noche de San Juan, o
  • En Aragón, ponerles pendientes hechos con ramitas de enebro a las ovejas.
  • Echar sal detrás del hombro, para aplacar a los malos espíritus que están tras la persona.
  • Tocar un objeto de madera al oír algo que se considera inauspicioso, pues algunas culturas creen que poseen propiedades mágicas o se puede pedir un deseo.
  • Cuando las ratas abandonan un barco es por que se va a hundir.
  • Cuando lo animales abandonan un lugar es por que viene un desastre.
  • Tener en el hogar un altar con estampitas de santos y vírgenes.
  • Encender una vela a un santo, en una iglesia católica o en el hogar.
  • Hacer una "limpieza" mediante magia blanca con una bruja o curandera.
  • "Tirar el cuerito" es un tipo de masaje shamánico relacionado con la piel de la cintura o el abdomen.
  • Decir «¡Jesús!» cuando se estornuda, ya que se consideraba antaño signo de mal agüero o de mal augurio.
  • Santiguarse al oír algo que proporciona mala suerte.
  • Hacer el conjuro de la taza de agua y las gotas de aceite para evitar el mal de ojo o aojamiento.
  • Golpear ligeramente las copas antes de beber su contenido, espanta a los malos espíritus y evita que entren al momento de abrir la boca.
  • Encontrar un trebol de 4 hojas.
  • Ponerle una cinta roja a los bebes, o en la panza de la mama embarazada.
  • Si se cae azucar, ponerse un poco de la azucar derramada, en la frente que es fortuna
  • Usar la ropa interior al revés, es decir, la parte de afuera hacia adentro, alejando los malos conjuros de brujas.

Supersticiones de buena suerte [editar]

Herradura puesta con el propósito de atraer la buena suerte.
  • Derramar el vino predice buena suerte o trae alegría.
  • Encontrarse por casualidad una herradura con 7 agujeros para los clavos es un buen augurio en Algeciras, o la sola posesión de una herradura.
  • Tener la pata de un conejo, frotarse y acariciarse con ella.
  • El número Siete
  • Para ganar la lotería se debe apoyar el billete en la espalda de un jorobado o en el vientre de una embarazada.
  • Tener amuletos, como una pata de conejo, estampitas de santos, alguna piedra especial o semipreciosa, etc.
  • Tener la bendición de los padres al casarse.
  • La mujer soltera que —durante una fiesta de casamiento— atrape el ramo de la novia cuando ésta realiza el rito de tirarlo violentamente por encima del hombro será la siguiente en casarse (en la Edad Media era primordial que una mujer se casase).
  • Cuando una persona debe pasar una prueba o realizar un examen académico, debe encender (ella misma u otra persona) una o varias velas en su casa o en una iglesia católica.
  • El feng shui chino y el vastu de la arquitectura hindú poseen conceptos parecidos y hasta equivalentes, que analizan qué lugares y fechas son las mejores para construir un edificio o iniciar una empresa o negocio o una relación de pareja.
  • En México se dice cada Viernes Santo hay un aguacate que en vez de carozo contiene un huevo de paloma. Hay que sostener el huevo en la mano y rezar un Padre Nuestro. El huevo se abrirá, y saldrá volando un polluelo, que es el Espíritu Santo. El lugar donde el polluelo se pose estará bendito incorruptiblemente hasta la llegada del Fin del mundo.
  • Pisar excremento que esté en el suelo, da buena suerte durante 7 años.

Supersticiones que auguran el futuro [editar]

  • Cuando a un difunto se le quedan los ojos abiertos es señal de que pronto le seguirá algún individuo de la familia.[2]
  • No deben echarse las cáscaras de los huevos en el fuego, porque se les secará el ano a las gallinas y no pondrán más huevos.[2]
  • Quien duerma en una cama con los pies hacia la calle morirá.[2]
  • Cuando se tira al suelo una cerilla encendida, y ésta no se apaga, es el augurio de una muerte próxima.[2]
  • Una mujer, durante la menstruación, no puede hacer mantequilla, mayonesa, tocar o preparar la leche o productos lácteos, regar las plantas, dar de comer a los animales... la mantequilla o mayonesa no ligarán, la leche se cortará, las plantas se secarán, los animales morirán, especialmente crías o bebés ajenos, o se les estropeará la comida, o se arguellarán. Esta superstición está relacionada con la pureza y la impureza de la mujer, y coincide con supersticiones afines del mundo islámico actual.
  • "Dineros o palos". Si se siente comezón o picazón en la palmas de las manos, es que se va a recibir dinero, o se van a recibir palos.
  • La mujer que siga el vuelo de una mariquita dará con el hombre ideal.
  • Una mariposa que vuela alrededor de una persona augura buenas noticias si es blanca, y malas noticias si es negra.[2]
  • Cuando una pulga pica en el dorso de la mano, es señal de que se va a recibir dinero (en la Edad Media había pulgas en todas las casas).[2]
  • Cuando una persona sueña con toros, es que le tocará la lotería, si es que ha jugado.[2]
  • Cuando a una persona soltera se le barren los pies, no se casa.[2]
  • Pisar accidentalmente el excremento de un animal traerá buena suerte.
  • Todos los 2 de febrero, la estatua de la Virgen María sale en procesión ritual por las calles cercanas al templo. Si vuelve a entrar con la vela encendida, será buen año.[2]
  • Las roscas y roscones, comidas en fechas señaladas, San Valero, Reyes Magos... coincidentes con las fiestas paganas de la siembra, la recolección, la primavera etc., suelen llevar una o dos sorpresas. Una solía ser una moneda o regalo favorable, y la otra, habitualmente desfavorable que trae pagar el roscón consiste generalmente en una semilla de haba, relacionada con el glande masculino.
  • En México, cuando un cuchillo cae y se clava en el suelo, augura la llegada de una visita.
  • En Aragón (España), cuando una persona, sin darse cuenta, se pone una prenda del revés (por ejemplo, la camiseta con la espalda al frente), es que se va a producir una sorpresa, un imprevisto bueno o malo.
  • En Aragón (España), «Soñar con muertos, saber de vivos»: cuando se sueña con personas que han muerto, sobre todo familiares, es que se van a recibir nuevas noticias de, o se va reunir uno con, amigos o parientes.

Religión y superstición [editar]

Casi cada religión posee rituales, ceremonias o ensalmos que pondrían a la persona en relación con las fuerzas espirituales, y que las personas que no pertenecen a esa religión pueden considerar supersticiones, como el degollamiento de una gallina, la señal de la cruz, el bautismo, la misa, etc.

Se acepta que es más probable encontrarse con alguien que profesa una religión supersticioso que con un agnóstico o con un ateo[cita requerida] supersticioso.

La diferencia entre superstición y fe religiosa estriba, en primer lugar, en la manera de comprender globalmente la realidad. En la superstición, la fuerza supranatural que actúa es arbitraria y disgregada de las demás, mientras que una religión tiene un sistema teológico organizado que afirma la existencia de un ser (o varios) o una causalidad superior general, que actúa(n) en el todo. En segundo lugar, de cada religión se deriva, además de la espiritualidad, una moral, mientras que en numerosas supersticiones sólo se condiciona la actuación del individuo hacia la adquisición o pérdida de la suerte o la desgracia. Y en tercer lugar, en muchas religiones, como el cristianismo, no se encuentra contradicción entre la racionalidad, que examina las causas inmediatas, y la creencia religiosa, con la consecuente coexistencia de ambas actitudes.

El cristianismo considera la superstición como contraria al primer mandamiento.[3]

Desde esta perspectiva, se comprende que, según el diccionario de la Real Academia Española, la superstición es una ‘creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón’.

La supersticón no tiene por objeto el conocimiento de la realidad que yace tras dicha creencia, se da por supuesto su veracidad. Su objeto es mantenerse alerta en las situaciones diarias para evitar o incidir en las acciones que conducen de modo oportuno a la base de la creencia. La religión tiene por objeto de un modo básico, adquirir la gracia del ente o entes objeto de adoración a base de cumplir los mandamientos (véase ascética) y rechazar las prohibiciones que dicta su credo.

La inofensiva culebra bastarda.

Algunas religiones y cosmovisiones esotéricas herméticas han considerado los estados de conciencia alterados como una prueba más de la existencia de sus creencias. Su conocimiento parte de premisas y fuentes totalmente diferentes a las de la ciencia, la técnica y la filosofía científicas (de nuestro tiempo). Sería fruto del desarrollo de capacidades en el individuo que trascenderían los límites de la percepción sensorial normal. Mediante técnicas: meditativas, autosugestión, privación del sueño, ayuno, deshidratación, drogas, intoxicaciones... los sujetos experimentan una realidad más allá del umbral de la normalidad y perciben un nivel de realidad diferente y subjetivo a sí mismo.

Orígenes de la idea de superstición [editar]

Etimología del término: la palabra española «superstición» corresponde al verbo latino super-stare (‘permanecer sobre’, que para los romanos tenía el sentido figurado de «ser testigo» o «sobrevivir»). De acuerdo con Cicerón, y después Isidoro de Sevilla,[4] la idea de trascender y perpetuarse a través de la realización constante de rituales subyacía en el uso de esta palabra:

Se llama supersticiosos a quienes rezan u ofrecen sacrificios todos los días para que sus hijos les sobrevivan
Cicerón: De natura deorum (II, 72)

Por otra parte, en la antigua Roma los adivinos eran calificados frecuentemente como superstitiosus, lo que de por sí no habría constituido una valoración necesariamente peyorativa. Pero a veces sí se dio un sentido desfavorable a la palabra y las acciones que designaba, entendidas como una manifestación exagerada, y por tanto superflua y desordenada, de religiosidad. Esta idea resulta más comprensible si se considera que religio, la religión, significaba precisamente lo contrario para los romanos. Según el mismo Cicerón, religio viene de re-legere (‘reagrupar, ordenar’). Por lo mismo, dentro de la preocupación romana de realizar el culto dentro de normas rígidas, una exageración, como hacer sacrificios todos los días, podía llegar a ser entendido como un defecto.[5] Para los romanos, el supersticioso podía llegar a ser o bien un tartufo o una persona afectadamente religiosa.

Evolución del concepto cristiano de superstición [editar]

En las primeras versiones en latín del Nuevo Testamento cristiano se utiliza sólo 3 veces la palabra «superstición», siempre a la manera romana:

  • En Hechos (17.22), sin un sentido peyorativo explícito, cuando san Pablo alaba a los atenienses por tener un altar reservado «al dios desconocido». Entonces, refiriéndose a que son «extremadamente religiosos», los calificó de «quasi supertitiores».
  • En Hechos (25, a. C.19), en un sentido literal y ambiguo, cuando los judíos acusan al mismo Pablo de supersticioso por creer que Jesucristo está vivo (que «ha sobrevivido»), siendo que ya ha fallecido.
  • En Colosenses (2, a. C.21), refiriéndose a una manera afectada de religiosidad, cuando nuevamente Pablo exhorta a sus lectores a dejar el formalismo ritual judío y así no caer «in supertitione».

Pero después de décadas, o incluso siglos, los primeros cristianos comenzaron a cambiar el sentido de la palabra «superstición».

Lactancio: Religión versus superstición [editar]

En el siglo III, Lactancio refutó las etimologías clásicas de Cicerón, buscando interpretaciones más útiles desde el punto de vista cristiano. Para él, religiorelegere (‘reagrupar’ o ‘reordenar’), sino de re-ligare (‘volver a unir’), lo que resultaba muy consonante con el sentido mesiánico y salvífico del cristianismo, que proclama una «nueva alianza» entre la divinidad y el ser humano. El cristianismo era, pues, para Lactancio una religión. ya no viene de

Siguiendo con esta línea argumentativa, el mismo autor cambiaba el significado de la etimología de supertitio. Ésta ahora asimilaba el concepto a idolatría y culto equivocado; superstición equivalía a divinización pagana de los muertos:

...los supersticiosos no son aquellos que esperan que sus hijos les sobrevivan —eso lo esperamos todos—, sino quienes veneran la memoria de los difuntos para que sobreviva a ellos, o incluso aquellos que mediante imágenes de sus padres rinden culto como lo hacen con sus dioses penates...
Lactancio: Institutiones divínae

Para Lactancio, entonces, religión era igual a culto verdadero, mientras que superstición era un falso culto.

Agustín de Hipona: Cristianismo contra superstición [editar]
Según san Agustín, la superstición es pagana y demoníaca.

En el siglo IV Agustín de Hipona volvió a modificar la explicación del significado de la etimología de supertitio, buscando establecer un nuevo concepto más acorde con su situación histórica. Para él, las supersticiones eran las «supervivencias» de la idolatría pagana que subsistían tras el triunfo político y espiritual del cristianismo, producto de la conversión del emperador Constantino. Y, más específicamente, supertición era todo resto de veneración a una criatura —ser creado— fuera éste ídolo, hombre, demonio, animal, planta, astro u objeto.[6]

Es supersticioso aquello instituido por los hombres para crear ídolos y venerarlos o rendir culto a una criatura o parte de una criatura como si se tratase de Dios, o para consultar a los demonios y sellar a través de ciertos acuerdos (pactos) una comunicación con ellos.
Agustín de Hipona: De doctrina christiana

De estas afirmaciones, que fueron retomadas por Tomás de Aquino, proviene el concepto cristiano de superstición vigente durante los siglos siguientes, y aun en el presente. Éste se puede resumir en dos afirmaciones:

  • Toda creencia sobrenatural ajena al cristianismo es superstición.
  • La superstición es una manera de relación con el demonio.

La segunda idea implicaba que, por ejemplo, si el estremecimiento o tembladera de un miembro (un brazo, por ejemplo) era considerado un mal augurio, era porque para el supersticioso era una especie de signo convencional o clave secreta, mediante la cual recibía un mensaje del demonio.[cita requerida]

La nueva definición de superstición se extendió rápidamente.

Como ejemplo de la idea cristiana de que lo no cristiano es supersticioso, ya en el siglo V se encuentran textos eclesiásticos que hablan de las «supersticiones judaicas».[7] Si los judíos no creían en Cristo, sus rituales debían por fuerza ser supersticiosos y mal inspirados.

Véase también [editar]

Enlaces externos [editar]

Notas [editar]

  1. En este experimento psicológico ideado por Wolfgang Köhler, se pide al sujeto que diga cuál de estas figuras se llama buba y cuál kikí. Del 95% al 98% de las personas le asigna el nombre kikí a la figura angular de color naranja, y buba a la figura redondeada de color violeta. Se piensa que esto tiene implicaciones en el desarrollo del lenguaje; es decir, que el mecanismo de poner nombres a los objetos no es totalmente arbitrario. Otra explicación sería que la forma redondeada suele recibir el nombre de buba porque los labios adoptan una figura redondeada para producir el sonido. En cambio, los labios adoptan una figura más angulosa al pronunciar kikí. Además, el sonido de las k es más forzado que el de las b. Por otra parte, en el alfabeto romano, las letras b y a tienen un dibujo más redondeado que k e í.
  2. a b c d e f g h i j k l m n Sergio Hernández, «Supersticiones populares», en El folk-lore frexnense y bético-extremeño, 1883-1884 (págs. 135-136). Badajoz y Sevilla: Diputación Provincial y Fundación Antonio Machado.
  3. Catecismo de la Iglesia Católica
  4. Isidoro de Sevilla; Etimologías (X, 244).
  5. Schmitt, Jean-Claude; Historia de la superstición. Barcelona: Crítica, 1992.
  6. Jean-Claude Schmitt: Historia de la superstición. Barcelona: Crítica, 1992.
  7. Estatutos de la Iglesia primitiva. Galia, 475.

CULTURA5: PERSONAJES POPULARES. "EL FAROLERO"

 

farolero, ra.

1. adj. coloq. Vano, ostentoso, amigo de llamar la atención y de hacer lo que no le toca. U. t. c. s.

2. m. Fabricante o vendedor de faroles.

3. m. Encargado de cuidar de los faroles del alumbrado.

meterse alguien a farolero.

1. loc. verb. coloq. meterse en camisa de once varas.



Real Academia Española © Todos los derechos reservados
Obtenido de http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=farolero

LIBROS2: PERSONAJES POPULARES. "LA COLMENA" DE CAMILO JOSÉ CELA. La colmena es una novela de Camilo José Cela, editada en Buenos Aires en 1951. No pudo publicarla en España hasta 1963, debido a la censura de la época ya que en la novela hay bastantes alusiones al sexo y al ambiente homosexual y carcelario de la época. Estos temas y la época en la que se publicó, (estando Franco en el poder en España), provocaron la censura. Durante el mismo franquismo, Manuel Fraga -cuando fue nombrado ministro del interior-, autorizó la primera edición en España. La estructura externa está compuesta de seis capítulos y un epílogo. Cada capítulo consta de un número variable de secuencias de corta extensión, que desarrollan episodios que están mezclados con otros que ocurren simultáneamente. De esta manera el argumento se rompe en multitud de pequeñas anécdotas. Lo importante es la suma de las mismas, que conforma un conjunto de vidas cruzadas, como las celdas de una colmena.

La colmena (novela)

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La Colmena
Autor Camilo José Cela
País España (publicado por primera vez en Argentina
Idioma castellano
Género Novela social
Editorial Emecé editores S. A.
Fecha de publicación 1951
Formato Tapa blanda
Páginas 336

La colmena es una novela de Camilo José Cela, editada en Buenos Aires en 1951. No pudo publicarla en España hasta 1963, debido a la censura de la época ya que en la novela hay bastantes alusiones al sexo y al ambiente homosexual y carcelario de la época. Estos temas y la época en la que se publicó, (estando Franco en el poder en España), provocaron la censura. Durante el mismo franquismo, Manuel Fraga -cuando fue nombrado ministro del interior-, autorizó la primera edición en España.

La estructura externa está compuesta de seis capítulos y un epílogo. Cada capítulo consta de un número variable de secuencias de corta extensión, que desarrollan episodios que están mezclados con otros que ocurren simultáneamente. De esta manera el argumento se rompe en multitud de pequeñas anécdotas. Lo importante es la suma de las mismas, que conforma un conjunto de vidas cruzadas, como las celdas de una colmena.

El marco espacio-temporal es muy preciso: Madrid en unos días de 1942, en plena posguerra. El autor intentó reflejar con el máximo verismo la realidad social de la época adoptando un punto de vista objetivista, pero, como es lógico, tuvo que realizar una selección dentro de ese inmenso conjunto. La historia se basa en un espacio novelesco no muy amplio pero con bastantes personajes que intervienen poco en el transcurso de la obra.

De entre los trescientos personajes que aparecen, apenas encontraremos representantes de las clases más acomodadas, y del mismo modo no tienen relevancia los pertenecientes a la clase obrera o a los sectores marginados. Lo que predomina es la clase media baja, la pequeña burguesía venida a menos, es decir, gentes en situación inestable, que tienen un futuro incierto y han de vivir a salto de mata. Sus ilusiones y proyectos de futuro son engañosos: sus miradas «jamás descubren horizontes nuevos», y su vida es una «mañana eternamente repetida». Este tipo de personajes se ajusta muy bien a la visión de la vida subyacente en la novela, primera parte de una serie que había de llevar el significativo título de «Caminos inciertos».

La voluntad de reflejar con exactitud la realidad no supone la absoluta neutralidad del autor, que interviene de dos formas contradictorias. En la mayoría de los casos utiliza la técnica objetivista, es decir, se limita a mostrar, a describir desde fuera, sin penetrar en el interior de los personajes. Otras veces, sin embargo, adopta una actitud omnisciente y comenta irónicamente las actitudes de los personajes.

Estilo [editar]

El estilo de La colmena presenta una apariencia de espontaneidad que esconde un cuidadoso trabajo de perfeccionamiento. La prosa contiene efectos rítmicos, paralelismos, repeticiones. Predomina el tono cortado, brusco y directo, pero a veces se abren paso fragmentos líricos, que nos recuerdan que Cela comenzó su carrera literaria escribiendo poesía. En La Colmena los componentes temporal (tres días) y espacial (una ciudad) son muy reducidos, ello hace que los elementos que componen la intriga (sucesos, episodios, etc.) queden supeditados a los elementos del comentario (valoración subjetiva). Existe, por tanto, un predominio del discurso.

La colmena y la narrativa posterior a la Guerra Civil [editar]

La colmena es una novela que en 1951 abre nuevas perspectivas a la novela española. Esas nuevas perspectivas vienen dadas por la unión de dos tradiciones literarias:

La novela de Cela presenta una serie de rasgos que le permite enlazar con las dos tradiciones citadas:

  • Es una de las primeras novelas de posguerra que se enfrenta con la realidad de la sociedad española con la intención de denunciarla. Este hecho la pone en relación con Jean Paul Sartre y la novela social que se hace en Europa en la década de los 50.
  • Recoge influencias de los novelistas españoles anteriores a la Guerra Civil:
  • Incorpora técnicas renovadoras propias de la novela occidental contemporánea:
    • Objetivismo de la Generación Perdida norteamericana.
    • Realismo crítico: no solo presentar la realidad, sino también explicarla y denunciarla (Faulkner).
    • Complejidad estructural y temática: Joyce, Proust, Thomas Mann, Aldous Huxley.
    • Actualización de viejos motivos de la tradición literaria española.
    • De la novela picaresca utiliza la moral de la supervivencia y la visión social dominada por la insolidaridad.
    • El tratamiento del sexo, que la pone en relación con el Libro de buen amor y La Celestina.

Todas las innovaciones que Cela introduce en La colmena serán aprovechadas por los novelistas de la Generación del 50, y esa es la razón que convierte a esta novela en un acontecimiento fundamental en la literatura española de posguerra.

LIBROS2: "VIAJE A LA ALCARRIA" DE CAMILO JOSÉ CELA. Camilo José Cela Trulock, primer marqués de Iria Flavia (Padrón, La Coruña, 11 de mayo de 1916 - Madrid, 17 de enero de 2002). Autor enormemente prolífico, novelista, periodista, ensayista, editor de revistas literarias, conferenciante, académico español, Premio Príncipe de Asturias de las Letras 1987 y premio Nobel de Literatura.


Título original:
Editorial: Destino
Año publicación: 1948
Temas: Ensayo : Viajes 

Viaje a la Alcarria de Camilo José Cela:

Con el morral a la espalda y la cantimplora sujeta al cinturón, el viajero recorre los caminos y los pueblos de la Alcarria. De trecho en trecho va viviendo curiosos encuentros, minúsculas anécdotas y sorprendentes conversaciones que, impertérrito, transcribe con una suave prosa que aúna realismo, comicidad y ternura... Al finalizar el viaje queda este entrañable libro que demuestra las palabras de su autor: «El escritor, aun el que más sedentario pueda parecer, es siempre un irredento vagabundo y ése es su mayor timbre de gloria y libertad».

Obtenido de  http://www.lecturalia.com/libro/867/viaje-a-la-alcarria

 

 

CULTURA5: CAMILO JOSÉ CELA (Padrón, La Coruña, 11 de mayo de 1916 - Madrid, 17 de enero de 2002). CAMILO JOSÉ CELA RETRATA MAGNIFICAMENTE A PERSONAJES POPULARES. UNA DE SUS OBRAS MÁS CONOCIDAS ES "LA COLMENA", ENTRE OTRAS. Camilo José Cela Trulock, primer marqués de Iria Flavia (Padrón, La Coruña, 11 de mayo de 1916 - Madrid, 17 de enero de 2002). Autor enormemente prolífico, novelista, periodista, ensayista, editor de revistas literarias, conferenciante, académico español, Premio Príncipe de Asturias de las Letras 1987 y premio Nobel de Literatura.

Camilo José Cela

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Para el escritor y filósofo del Derecho, hijo de éste, véase Camilo José Cela Conde.
Camilo José Cela Nobel prize medal.svg
Portrait Cela.jpg
Premio Nobel de Literatura en 1989
Nombre Camilo José Cela Trulock
Nacimiento 11 de mayo de 1916
Bandera de España Iria Flavia, España
Defunción 17 de enero de 2002 (85 años)
Bandera de España Madrid, España
Ocupación Escritor
Nacionalidad Española
Período Segunda mitad siglo XX
Género Todos los géneros
Movimientos Tremendista

Camilo José Cela Trulock, primer marqués de Iria Flavia (Padrón, La Coruña, 11 de mayo de 1916 - Madrid, 17 de enero de 2002). Autor enormemente prolífico, novelista, periodista, ensayista, editor de revistas literarias, conferenciante, académico español, Premio Príncipe de Asturias de las Letras 1987 y premio Nobel de Literatura.

Contenido

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Biografía [editar]

Camilo José Cela nació en la localidad gallega de Padrón (provincia de La Coruña), el 11 de mayo de 1916. Su padre (Camilo Cela Fernández) era gallego y su madre inglesa e italiana (Camila Emmanuela Trulock y Bertorini); su sexto apellido es belga, Lafayette.[1] Fue el primogénito de la familia Cela Trulock y bautizado con los nombres de Camilo José Maria Manuel Juan Ramón Francisco Javier de Jerónimo en la Colegiata de Santa María la Mayor de Adina (Sangenjo). En 1925 la familia se instala en Madrid y Camilo cursa estudios en el colegio de los escolapios de Porlier. En 1931 hubo de ser internado en el Sanatorio Antituberculoso de Guadarrama, experiencia que aprovecharía posteriormente para una de sus novelas. Los periodos de reposo que su enfermedad le imponía serían empleados en intensas lecturas de Ortega y Gasset y la colección de autores clásicos españoles de Rivadeneyra, según se cuenta. En 1934 termina sus estudios secundarios en el Instituto de San Isidro e inició la carrera de Medicina. No se ha abundado suficientemente sobre las actividades que nutrieron su acervo intelectual (académicas, influencias, amistades, viajes, idiomas o lecturas) con el que el joven Cela cimentara su erudición. Se sabe que gustaba asistir de oyente a las clases de Literatura Española Contemporánea de Pedro SalinasAlonso Zamora Vicente. También trata a Miguel Hernández y María Zambrano, en cuya casa de la plaza del conde de Barajas conoce en tertulia a Max Aub y otros escritores e intelectuales. en la nueva Facultad de Filosofía y Letras. Allí se hizo amigo del escritor y filólogo

La Guerra Civil estalló mientras él estaba en Madrid, con 20 años y recién convaleciente de tuberculosis. Cela, de ideas conservadoras, pudo escapar a la zona nacional siendo herido en el frente y hospitalizado en Logroño.

Tres margaritas visitaron la sala n.° 5, en una cesta llevaban los regalos.-Soldadito, te voy a condecorar con un escapulario del Sagrado Corazónpara que te preserve de todo mal, mira lo que dice: «Deténte, bala, el Corazón deJesús está conmigo»-.El artillero Camilo se puso pálido, se le escapó todo el color de la cara.-«No, no, muchas gracias, condecore usted a otro, se lo ruego, se lo pidopor favor, yo llevaba uno prendido con un imperdible en la guerrera y aún nohace un mes me lo sacaron por la espalda, se lo digo con todo respeto, señorita,pero para mí que el Sagrado Corazón es gafe»-.Mazurca para dos muertos. pág. 183

Al acabar la guerra demuestra una gran indecisión en sus estudios universitarios y entra a trabajar en una oficina de Industrias Textiles, donde empieza a escribir lo que será "La Familia de Pascual Duarte". «Empecé a sumar acción sobre acción y sangre sobre sangre y aquello me quedó como un petardo».[2]

Ya en los años 50, empezó Cela sus memorias. Trazó entonces un amplio proyecto que llamó "La cucaña". De aquel plan sólo se editó en libro "La rosa"[3] que termina en los recuerdos de infancia. El volumen II se publica en el año 2001[4] abarca parte de la infancia, la adolescencia y juventud del autor.

Casóse en 1944 con María del Rosario Conde Picavea con quien tuvo, dos años después, un hijo Camilo José. Camilo José Cela se divorció de Rosario Conde a finales de los 80 para casarse en 1991 con Marina Castaño, periodista con la que compartió sus últimos años.

Orientado a la literatura y ambicioso, puso en marcha en plena autarquía un mecanismo que el poeta falangista Dionisio Ridruejo definió como "estrategia de la fama, el culto a la personalidad y la voluntad imperativa".

Utilizó para ello una triple estrategia a largo plazo: colaboracionismo político con el Régimen, estilo literario impactante e imagen pública epatante.

Estrategia política [editar]

Cela malvivió de colaboraciones con la prensa en la posguerra. Obtuvo el imprescindible carnet de periodista con el apoyo de Juan Aparicio en 1943.[5][6] Optó y ocupó un puesto en el cuerpo policial de Investigación y Vigilancia del Ministerio de la Gobernación del régimen franquista donde trabajó como censor Fue un delator de opositores al régimen y censor. El periodista Eugenio Suárez, censor confeso, refiere estos primeros años difíciles de Cela. (ver recuadro) durante 1943 y 1944. Sus dos primeras obras literarias fueron, afortunadamente, censuradas, lo que hizo aumentar las expectativas de los lectores.

EXCELENTÍSIMO SEÑOR COMISARIO GENERAL DE INVESTIGACIÓN Y VIGILANCIA.

El que suscribe, Camilo José Cela y Trulock, de 21 años de edad, natural de Padrón (La Coruña) y con domicilio en esta capital, Avenida de la Habana 23 y 24, Bachiller Universitario (Sección de Ciencias) y estudiante del Cuerpo Pericial de Aduanas, declarado Inútil Total para el Servicio Militar por el Tribunal Médico Militar de Logroño en cuya Plaza estuvo prestando servicio como soldado del Regimiento de Infantería de Bailén (nº 24), a V.E. respetuosamente expone:

Que queriendo prestar un servicio a la Patria adecuado a su estado físico, a sus conocimientos y a su buen deseo y voluntad, solicita el ingreso en el Cuerpo de Investigación y Vigilancia.

Que habiendo vivido en Madrid y sin interrupción durante los últimos 13 años, cree poder prestar datos sobre personas y conductas, que pudieran ser de utilidad.

Que el Glorioso Movimiento Nacional se produjo estando el solicitante en Madrid, de donde se pasó con fecha 5 de octubre de 1937, y que por lo mismo cree conocer la actuación de determinados individuos.

Que no tiene carácter de definitiva esta petición, y que se entiende solamente por el tiempo que dure la campaña o incluso para los primeros meses de la paz si en opinión de mis superiores son de utilidad mis servicios.

Que por todo lo expuesto solicita ser destinado a Madrid que es donde cree poder prestar servicios de mayor eficacia, bien entendido que si a juicio de V.E. soy más necesario en cualquier otro lugar, acato con todo entusiasmo y con toda disciplina su decisión.

Dios guarde a V.E. muchos años.

La Coruña a 30 de marzo de 1938. II Año Triunfal.

Fdo. Camilo José Cela

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Conquistado literariamente Madrid, se va a Palma de Mallorca (1954-1989), donde se introduce en el negocio editorial creando en 1956, con Caballero Bonald como secretario de redacción , una revista literaria llamada "Papeles de Son Armadans" (1956-1979) que Cela supo orientar más allá del sectarismo propio de aquellos tiempos apoyando la participación de relevantes escritores del exilio.[7]"Alfaguara" donde se publican sus obras y las de otros muchos autores del momento .[8] A pesar de su mayor estabilidad económica Cela demostró su talante mercantilista y su connivencia interesada con el poder político del tardofranquismo. También creó la editorial

El profesor Ysàs desvela recientemente con documentos cómo personas de renombre de la literatura española, como era ya Camilo José Cela, se ofrecieron a colaborar con el Ministerio de Información en los años de la Transición con el objeto de reconducir, o mejor dicho frenar, la disidencia de otros compañeros.[9] Cela sugiere que algunos intelectuales, disidentes en apariencia, podrían ser sobornados, “domesticados” o convertidos en fieles al sistema. Incluso llegó a sumarse a un grupo de escépticos e inconformistas simulados para poder así espiar sus actividades. Conociendo las dificultades del oficio, entre otros trucos Cela proponía la compra de libros a ciertos autores para favorecerlos, o hacerles contratos de edición en alguna editorial que colaborara con el franquismo, y si era preciso que se crease al efecto, aumentándoles el porcentaje a percibir para ganárselos. Lo peor es que Cela no fue reclutado sino que ofreció, espontáneamente, su asistencia a la dictadura.

Presidió la Sociedad de Amistad España-Israel, constituida en los años 70 con el fin de ayudar al establecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países y a fomentar las relaciones culturales, bajo la idea de los elementos constitutivos judíos de la cultura española.

Cela es nombrado Senador en las primeras Cortes Generales de la transición democrática y toma parte activa en la revisión que el Senado efectúa sobre el texto constitucional elaborado en el Congreso de los Diputados. Su enmienda consiste en denominar a la lengua oficial del Estado como "castellano o español". Con el comienzo del año de 1979 y con la convocatoria de nuevas elecciones generales, Cela concluye su etapa de Senador por designación real.

Obra literaria [editar]

En 1938, concluye "Pisando la dudosa luz del día", poemario surrealista, cuando la guerra civil ha estallado ya y Madrid es asediada.

La vida cultural en aquella España imperial de boina y botijo, era de un aburrido letal,[10]Carpetovetónica en expresión de Cela[11] . Pero en 1942 se produjo un acontecimiento de singular importancia literaria: la publicación de La familia de Pascual Duarte, novela que se desarrolla en la Extremadura rural de antes de la Guerra Civil y durante ella y en la que su protagonista cuenta la historia de su vida en la que se presenta la violencia más cruda como única respuesta que conoce a los sinsabores de su existencia. Este libro inaugura un nuevo estilo en la narrativa española, conocido con el término "tremendismo".

A partir de aquí Cela concibe la novelística como un género en libertad: el escritor no debe someterse a ninguna norma, de ahí su voluntad experimental que hace que cada una de sus obras sea diferente y que en cada una ensaye una técnica diferente. Mezclando sabiamente los recursos narrativos de las vanguardias del siglo XX , se convirtió en un artista "rompedor". Cela descubre la infalible fórmula literaria que utilizará en adelante: equilibrada aleación de humor, ternura, horror, desenfado verbal y léxico escatológico.[12] Al contrario de otros autores, Cela explica detenidamente o anuncia, en prólogos, paratextos y entrevistas todo lo que escribe y por qué lo hace.

La colmena, se editó en 1951 en Buenos Aires, ya que la censura había prohibido su publicación en España a causa de sus pasajes eróticos. Durante el mismo franquismo, Manuel Fraga cuando fue Ministro del Interior, autorizó personalmente la primera edición española. La novela nos cuenta retazos de las historias de múltiples personajes que se desarrollan en el Madrid de los primeros años del franquismo. Muchos críticos consideran que esta obra incorpora la literatura española a la novelística moderna. El mismo autor definió esta obra como «esta crónica amarga de un tiempo amargo» en el que el principal protagonista es el «miedo». Está considerada por la critica especializada como la mejor novela española del siglo XX. Fue llevada al cine bajo la dirección de Mario Camus en 1982, en donde el propio Cela participó como guionista y actor.

"Siempre bajo el título genérico de Historias de Venezuela voy anotando datos y escenas para los siguientes libros, aparte del que hoy me ocupa, claro es [La catira], y que podríamos llamar la novela del llano: La flor del frailejón, novela de los Andes, La cachucha y el pumpá, novela de Caracas, Oro chocano, la novela de Guayana, Las inquietudes de un negrito mundano, novela del Caribe, y una última aún sin título definitivo sobre el mundo del petróleo" (...). "Pienso que, si en un plazo de 10 años, lográsemos tener esa panorámica literaria de nuestro -¿por qué va ser más de usted que mío?- complejo y apasionante país, Venezuela se encontraría a la cabeza de todos los temarios novelísticos de cualquier escritor europeo".
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Tenía pactadas con el régimen del dictador venezolano Marcos Pérez Jiménez,[13] a precio de oro y para los siguientes 10 años, una serie de cinco o seis novelas ("Historias de Venezuela") propagandísticas para aquella dictadura. La Catira fue la primera, publicada en 1955. Cela quiso refundar literariamente Venezuela ; incluso se aplicó para crear una nueva lengua, la llanera, que fue una impostura absoluta. Se parecía al español rústico, una lengua barbárica que cortaba las palabras por el final. Cela cobró por La Catira una suma bastante alta para la época: unos tres millones de pesetas, según el testimonio de su hijo en su biografía "Cela, mi padre".[14]

El caso de Cela fue especial. Su encargo se insertó en una ofensiva diplomática para promocionar el perezjimenismo y sus programas de inmigración en el exterior, pero también para vender culturalmente el franquismo. No hay que olvidar que 160.000 españoles se instalaron por entonces en Venezuela. Pero La Catira provocó tal escándalo en los círculos culturales del país que la colaboración entre la dictadura del coronel Pérez Jiménez y el escritor gallego quedó liquidada y no hubo más "Historias de Venezuela". [15] [16]

Camilo Jose Cela-2.jpg

San Camilo 1936 (1969), ambientada, como su título indica (Vísperas, festividad y octava de San Camilo 1936 en Madrid), en la semana precedente al estallido de la guerra civil española está escrita en un monólogo interior continuo. Estilo parecido se encuentra en su obra Cristo versus Arizona1994),una de sus novelas más enigmáticas basada en los sucesos de 1881 del OK Corral, la cual está escrita en una única y larga oración con el uso de un solo punto (el final). Narraciones caóticas, con aparición de cientos de personajes y empleo de técnicas cubistas de fragmentación y collage. (

Fue un viajero incansable que anduvo con la mochila al hombro por las tierras de España. Camilo J. manifiesta su voluntad de recorrer únicamente tierras españolas, no le interesa lo exótico, ni lo lejano.[17] Sus libros de viaje, que incluyen "Viaje a la Alcarria" (1948), el más célebre, y "Del Miño al Bidasoa" (1952), le dieron cierta fama de hombre andariego, fornicador y tragaldabas.[12]

"La insólita y gloriosa hazaña del cipote de Archidona" (1977) no demasiado conocida para el publico en general, es, sin duda, una de sus obras más divertidas, picantes y recomendables, destacándose que narra un hecho real. Literariamente pertenece al género epistolar: reúne la delirante correspondencia mantenida entre Cela y su amigo y académico Alfonso Canales.[18] Básicamente se comentaban todo suceso extraordinario y normalmente relacionado con la gente común y sus costumbres y hábitos sexuales o estrambóticos en general. Fue llevada al cine con mucho éxito.

"María Sabina. Oratorio dividido en 1 pregón (que se repite) y 5 melopeas". Libreto inspirado en la celebrada mujer de conocimiento mazateca. La primera edición de esta obra fue publicada en la revista "Papeles de Son Armadans", en diciembre de 1967. Se estrenó, con música de Leonardo Balada, en el Carnegie Hall, de Nueva York, el 17 de abril de 1970. Un mes más tarde, el Teatro de la Zarzuela recibía con manifiesta hostilidad de crítica y público esta ópera inscrita en una línea de ruptura que por aquellos tiempos alcanza otra significativa expresión novelística.

Camilo José Cela fue elegido, en febrero de 1957, miembro de la Real Academia Española donde ocupó el sillón Q. Su discurso de presentación tuvo lugar el día 27 de mayo del mismo año. En su discurso, al que respondió Gregorio Marañón, trató de la obra literaria del pintor José Gutiérrez Solana (1886-1945).

La imagen [editar]

Tenía grandes dotes de actor, entre ellas una voz poderosa, una excepcional capacidad paródica, sabia dosificación de la expectativa y la sorpresa, empatía con el auditorio y un gran sentido del espectáculo.[19] Cela siempre se mantuvo independiente y a contrapelo de muchas tendencias aun reconociendo una «grave falta de interés por la aventura intelectual». Mantuvo sus ideas políticas derechistas, y el hecho de haber combatido y trabajado a favor del campo nacionalista, le granjearon la enemistad del "establishment" literario vanguardista.[12] A ello contestaba Cela con su humor dedicando algunos de sus libros «a mis enemigos que tanto me han ayudado en mi carrera».

Considerado como “gran farsante”, por la constante antinomia que mantuvo durante su vida entre lo que decía y lo que hacía, Cela propició una especie de relaciones públicas al revés. Era pronto para la imprecación y el exabrupto. En algunas ocasiones se le recuerdan salidas ingeniosas que llenan su anecdotario como la famosa anécdota del Camilo José Cela político: senador por designación real, sentado en su escaño, habiendo tomado la palabra mosén Lluís Maria Xirinacs, una sonora ventosidad de Don Camilo dejó sin habla al orador y enmudeció al auditorio, y para deshacer el entuerto el propio Cela se dirigió al orador y le dijo: “prosiga el Mosén”.[20] Poco tiempo después, Cela negó haber dicho esa frase en un programa de TVE, argumentando que, «para hacer callar a un cura, habría hecho falta un elefante, no un gallego».

Otra de las anécdotas más llamativas respecto a su persona la protagonizo igualmente como senador y con el señor Xirinacs. Estaba el escritor dando cabezadas en plena sesión parlamentaria cuando el sacerdote le importunó con la pregunta: «¿Está usted dormido?». A lo que el Nobel le respondió: «Monseñor, no estoy dormido, estoy durmiendo». El mosén le replicó: «¿Es lo mismo, ¿no?». «No, monseñor, son cosas distintas», instruyó al religioso don Camilo: «No es lo mismo estar dormido que estar durmiendo, de la misma manera que no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo».[21]

En octubre de 1989 el secretario de la Academia Sueca anunció que le había sido concedido el Premio Nobel de Literatura según la propia academia: «...por la riqueza e intensidad de su prosa, que con refrenada compasión encarna una visión provocadora del desamparo de todo ser humano».

En 1994 recibió el Premio Planeta. La obra premiada de Cela, La Cruz de San Andrés , tiene pendiente un juicio por plagio que ha sido reabierto,[22] al haber sido denunciado por una de las participantes que enviaron manuscritos al citado certamen, si bien los peritos judiciales que intervinieron descartaron la existencia de plagio.

En 1995 recibió el Premio Cervantes, el más prestigioso galardón literario de los países de lengua española.

Murió el 17 de enero de 2002 a los 85 años, el mismo día en que su hijo cumplía 56 años. Sus últimas palabras oficiales fueron: ¡viva Iria Flavia!. En ese mismo año, Tomás García Yebra publicó, en "Ediciones Libertarias", de Madrid, el libro Desmontando a Cela, prologado por José Luis de Vilallonga. Autor de más de setenta obras de todos los géneros y de novelas memorables, Cela estuvo gran parte de su vida rodeado de reconocimientos y de polémicas

Premios [editar]

Obra [editar]

Narrativa [editar]

Estatua de Camilo José Cela en Padrón.
  • La familia de Pascual Duarte (1942)
  • Pabellón de reposo (1943)
  • Nuevas andanzas y desventuras de Lazarillo de Tormes (1944)
  • Viaje a la Alcarria (1948)
  • La colmena (novela) (1951)
  • Mrs Caldwell habla con su hijo (1953)
  • La catira (1955)
  • Judíos, moros y cristianos (1956)
  • Tobogán de hambrientos (1962)
  • Toreo de salón (1963).
  • Viaje al Pirineo de Lérida (1965)
  • San Camilo 1936 (1969)
  • María Sabina (1970) [1]
  • El carro de heno (1970)
  • Oficio de tinieblas 5 (1973)[2]
  • Rol de cornudos(1976)
  • Enciclopedia del erotismo. – Madrid: Ed. Sedmay, 1976
  • La insólita y gloriosa hazaña del cipote de Archidona. – Barcelona: Tusquets, 1977
  • Encarnación Toledano o la perdición de los hombres. Gavilla de pliegos de cordel moralizadores y ejemplares que compuso un paisano apodado el Barbas para su solaz y también para escarmiento de libertinos y aviso de decentes. (1984). Coplas de ciego.
  • Mazurca para dos muertos (1984). Premio Nacional de Literatura.
  • Izas, rabizas y colipoterras. Drama con acompañamiento de cachondeo y dolor de corazón (1984)
  • Nuevo viaje a la Alcarria (1987)
  • Cristo versus Arizona (1988)
  • Cachondeos, escarceos y otros meneos. – Madrid: Ediciones Temas de Hoy, 1991
  • Torerías: El gallego y su cuadrilla, Madrid, Toreo de salón y otras páginas taurinas / editado por Andrés Amorós. – Madrid: Espasa Calpe, 1991
  • Memorias, entendimientos y voluntades (1993)
  • El asesinato del perdedor (1994)
  • La cruz de San Andrés (1994). Premio Planeta [3]
  • Madera de Boj (1999)
  • Pequeña paradoja de "Chindo" perro de ciego.

Autobiografía

  • La Rosa. Editorial Espasa-Calpe. Madrid, 2001.

Poesía [editar]

  • Pisando la dudosa luz del día. 1945
  • Cancionero de la Alcarria. – San Sebastián: Norte, 1948.
  • Encarnación Toledano o la perdición de los hombres. - Oviedo:Altair, 1984.
  • Poesía completa. 1996.
  • El carro de heno o El inventor de la guillotina. – Palma de Mallorca: Papeles de Son Armadans, 1969. – (Homenaje al Bosco ; 1)
  • La extracción de la piedra de la locura o El inventor del garrote. – Barcelona: Seix Barral, 1999. – Homenaje al Bosco ; 2)

Diccionarios [editar]


Predecesor:
Naguib Mahfuz
Premio Nobel de Literatura
1989
Sucesor:
Octavio Paz

Enlaces externos [editar]

Bibliografía [editar]

  1. Ángel Díaz Arenas. «Foto Matón Humano y literario de Camilo José Cela y su obra». Consultado el 1-11-2008.
  2. Cela, C. J. : "Algunas palabras al que lo leyere", Mrs. Caldwell habla con su hijo. Barcelona. Destino. 1969 (pág.10)
  3. Cela, C.J.: "La rosa". Correo literario de Madrid (1 de junio a 15 de noviembre de 1950)
  4. Camilo José Cela : "Memorias, entendimientos y voluntades". Ed.: Espasa Calpe. 2001.
  5. Haro Tecglen, Eduardo: "El niño republicano". Madrid : Alfaguara, 1996
  6. Eugenio Suárez (21-1-2002). «El Cela celado». El País. Consultado el 1-11-2008.
  7. José Manuel Caballero Bonald (17-1-2002). «La voz tras la mordaza». Consultado el 1-11-2008.
  8. Trapiello, Andrés: "Las armas y las letras: literatura y guerra civil (1936-1939)". Barcelona: Planeta, 1994
  9. Pere Ysàs: "Disidencia y subversión. La lucha del régimen franquista por su supervivencia , 1960-1975", Barcelona, Crítica, 2004
  10. Eduardo Haro Tecglen (5-6-2004). «Así éramos en los años Cuarenta». El País Semanal. Consultado el 1-11-2008.
  11. Cela, Camilo José. "El gallego y su cuadrilla y otros apuntes carpetovetónicos". Nueva edición corregida y aumentada. Barcelona, Ediciones Destino, 1967
  12. a b c Santiago Rodríguez Santerbás (20-6-1970). «C.J.C.: Vivir de las rentas». Revista Triunfo, 420; 47-48. Consultado el 1-11-2008.
  13. Gustavo Guerrero (1-6-2008). «Cela hace Las Indias». El País. Consultado el 1-11-2008.
  14. Cela Conde, Camilo José (2002). Cela, mi padre. Madrid: Temas de Hoy. ISBN 9788484601920.
  15. Gustavo Guerrero : «Historia de un encargo: «La catira» de Camilo José Cela. Literatura, ideología y diplomacía en tiempos de la hispanidad». Premio Anagrama. ABC 30 abril de 2008
  16. Charo Ramos (30-4-2008). «Un ensayo sobre la obra venezolana de Cela gana el premio Anagrama». Diario de Sevilla. Consultado el 1-11-2008.
  17. Carmen Aznar Pastor (julio-agosto 2004). «Los libros de viaje de Camilo José Cela: ¿relatos autobiográficos o relatos de ficción?». Quimera nº 246-247. Consultado el 1-11-2008.
  18. «La insólita y gloriosa hazaña del cipote de Archidona». Consultado el 1-11-2008.
  19. Francisco García Marquina : "Retrato de Camilo José Cela". Edición de la Society of Spanish and Spanish-American Studies Universidad de Colorado at Boulder (U.S.A.) 2005, pág. 404- ISBN 0-89295-117-6
  20. «El gallego y su cuadrilla, Camilo José Cela» (12-11-2007). Consultado el 1-11-2008.
  21. Antonio Astorga (27-3-2008). «Primas, y primos, no tan lejanas». ABC. Consultado el 1-11-2008.
  22. Europa Press (2004). «El Tribunal Constitucional reabre la investigación de una querella por plagio de una escritora contra Camilo José Cela». Consultado el 1-11-2008.

ENTREVISTAS: MIGUEL DELIBES (Valladolid, 17 de octubre de 1920 - † Valladolid, 12 de marzo de 2010). ESCRITOR ESPAÑOL QUE TRATA MUCHO EL TEMA DEL MUNDO RURAL EN SUS OBRAS. Gran conocedor de la fauna y flora de su entorno geográfico, apasionado de la caza y del mundo rural, supo plasmar en sus obras todo lo relativo a Castilla y a la caza desde la perspectiva de una persona urbana pero que no había perdido el contacto con ese mundo.

Miguel Delibes Setién (Valladolid, 17 de octubre de 1920 - † Valladolid, 12 de marzo de 2010)[1] fue un novelista español y miembro de la Real Academia Española desde 1975 hasta su muerte, ocupando el sillón "e".[2] Licenciado en Comercio, comenzó su carrera como columnista y posterior periodista de El Norte de Castilla, periódico que llegó a dirigir, para pasar de forma gradual a dedicarse en exclusiva a la novela.

Gran conocedor de la fauna y flora de su entorno geográfico, apasionado de la caza y del mundo rural, supo plasmar en sus obras todo lo relativo a Castilla y a la caza desde la perspectiva de una persona urbana pero que no había perdido el contacto con ese mundo.

Se trata por tanto de una de las grandes figuras de la literatura española posterior a la Guerra Civil, por lo cual fue reconocido con multitud de galardones, pero su influencia va aún más allá, ya que varias de sus obras han sido adaptadas al teatro o se han llevado al cine, siendo premiadas en certámenes como el Festival de Cannes.

Marcado profundamente por la muerte de su mujer en 1974, en 1998 padeció un cáncer de colon, del que nunca llegó a recuperarse completamente, lo que detuvo prácticamente por completo su carrera literaria y le llevó a la apatía y prácticamente al ostracismo hasta su muerte en 2010.

Obtenido de http://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_Delibes

ENTREVISTAS: ENTREVISTA A MIGUEL DELIBES. Miguel Delibes Setién (Valladolid, 17 de octubre de 1920 - † Valladolid, 12 de marzo de 2010)[1] fue un novelista español y miembro de la Real Academia Española desde 1975 hasta su muerte, ocupando el sillón "e".[2] Licenciado en Comercio, comenzó su carrera como columnista y posterior periodista de El Norte de Castilla, periódico que llegó a dirigir, para pasar de forma gradual a dedicarse en exclusiva a la novela. Gran conocedor de la fauna y flora de su entorno geográfico, apasionado de la caza y del mundo rural, supo plasmar en sus obras todo lo relativo a Castilla y a la caza desde la perspectiva de una persona urbana pero que no había perdido el contacto con ese mundo.

Miguel Delibes

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Miguel Delibes
Miguel Delibes.jpg
Miguel Delibes hacia el final de su vida.
NombreMiguel Delibes Setién
Nacimiento17 de octubre de 1920
Valladolid, España
Defunción12 de marzo de 2010 (89 años)
Valladolid, España
SeudónimoMax
OcupaciónEscritor y novelista
NacionalidadBandera de España Español
Lengua de producción literariaEspañol
Lengua maternaEspañol
GéneroFicción narrativa y ensayo.
MovimientosLiteratura posterior a la Guerra Civil
CónyugeÁngeles de Castro
DescendenciaMiguel, Ángeles, Germán, Elisa, Juan Domingo, Adolfo y Camino.
FirmaFirma de Miguel Delibes.svg
PremiosVer en Galardones.

Miguel Delibes Setién (Valladolid, 17 de octubre de 1920 - † Valladolid, 12 de marzo de 2010)[1] fue un novelista español y miembro de la Real Academia Española desde 1975 hasta su muerte, ocupando el sillón "e".[2] Licenciado en Comercio, comenzó su carrera como columnista y posterior periodista de El Norte de Castilla, periódico que llegó a dirigir, para pasar de forma gradual a dedicarse en exclusiva a la novela.

Gran conocedor de la fauna y flora de su entorno geográfico, apasionado de la caza y del mundo rural, supo plasmar en sus obras todo lo relativo a Castilla y a la caza desde la perspectiva de una persona urbana pero que no había perdido el contacto con ese mundo.

Se trata por tanto de una de las grandes figuras de la literatura española posterior a la Guerra Civil, por lo cual fue reconocido con multitud de galardones, pero su influencia va aún más allá, ya que varias de sus obras han sido adaptadas al teatro o se han llevado al cine, siendo premiadas en certámenes como el Festival de Cannes.

Marcado profundamente por la muerte de su mujer en 1974, en 1998 padeció un cáncer de colon, del que nunca llegó a recuperarse completamente, lo que detuvo prácticamente por completo su carrera literaria y le llevó a la apatía y prácticamente al ostracismo hasta su muerte en 2010.

Obtenido de http://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_Delibes