MÚSICA3: LA LOLA. Café Quijano fue un grupo musical español de rock, con origen en la ciudad de León.
LA LOLA
Se llama Lola y tiene historia aunque mas que historia será un poema, |
| Fuente: musica.com |
| Letra añadida por shemkasai |
Jarabe De Palo |
LA LOLA
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| Roma | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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Roma es una ciudad del sur de Europa, ubicada en la península Itálica. Capital de la República Italiana, es también la ciudad más popular de la misma, cabeza (en italiano capoluogo) de la provincia del mismo nombre y de la región del Lacio. Su superficie es de 1.285 km².
Durante su larga historia ha sido la sede del Imperio romano.
Es el centro espiritual del catolicismo. Su centro histórico, donde se entremezclan restos de casi tres milenios, ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
En la zona oeste de la ciudad se encuentra el enclave de la Ciudad del Vaticano, un estado independiente y soberano, centro de la Iglesia Católica.
Roma está situada en el centro de la península itálica, en la región del Lacio, en ambas orillas del río Tíber, a unos 20 km de su desembocadura en el mar Tirreno, en el centro del mar Mediterráneo, fuente de sus riquezas. Su población es de 2.741.086 habitantes, que unidos a los de su área metropolitana se elevan a 4.330.000.
Su importancia histórica es enorme. Considerada una de las cunas de la civilización occidental, congrega cada año a millones de visitantes, atraídos por las ruinas de su antiguo esplendor y sus incalculables obras de arte.
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El origen del nombre de Roma ha sido objeto de diversas teorías. La palabra es de origen latino, el cual es un idioma perteneciente al tronco lingüístico indoeuropeo. La palabra “Roma”semeja a la palabra “Rómulo”, el legendario primer rey de la ciudad. También semeja al de su hermano “Remo” asesinado por él mismo según la leyenda.
Evidentemente el nombre de Rómulo es posterior al de Roma, creado, al parecer, para explicar el nombre de la ciudad. Aun así, este mito podría tener algún sustento histórico, siendo Rómulo un personaje unificador de los pueblos que formaron Roma en su pasado más remoto. Sin embargo, al parecer, el origen del nombre de Roma estaría más bien relacionado con el antiguo nombre del río Tiber.
Pero hay otras hipótesis: una de ellas se refiere a que Roma sería la hija de Aeneas o Evandrus. Estudios recientes parecen darle a la palabra el significado de 'río'; Roma en este caso significaría 'el pueblo sobre el río', es decir, sobre el río Tíber. Roma es también llamada la urbe, y este nombre (que en latín significaría cualquier otro pueblo) viene de urvus, la ranura cortada por un arado; en este caso, el usado por Rómulo.
Ubicación
Roma se encuentra en la región central de Italia, en la región del Lacio y cerca de la desembocadura del río Tíber. El núcleo central de la ciudad se encuentra a 24 km del Mar Tirreno. La altitud de Roma es de 13 msnm (en la Piazza del Popolo) en lo más bajo hasta los 120 msnm en el Monte Mario. La comuna de Roma tiene 1.285 km².
ClimaRoma tiene un típico clima mediterráneo que caracteriza a las costas de Italia. El clima es confortable de abril a junio y de mediados de septiembre a octubre, donde está la ottobrata (se puede traducir como el hermoso día de octubre a castellano) conocido por días soleados y cálidos. En agosto, la temperatura promedio es de 24.5 °C, tradicionalmente, muchos negocios romanos cierran durante agosto, pero no todos salen de la ciudad ya que en ese tiempo de verano es cuando llegan más turistas.El invierno es frío y la temperatura promedio del mes de enero es de 8.5 grados centígrados.
{{AP|Hist entre el río Tíber y los montes Albanos. Al Norte del Tíber se encontraban los etruscos; más arriba, el Tíber separaba a los umbros al Sur y los etruscos al Norte. Al Este y Sureste del Lacio se encontraba la cadena Apenina que sería el dominio de pastores nómadas emparentados entre sí: los sabinos, samnitas, marsos, volscos, campanos en Nápoles, ausones y oscos. Todavía más al sur, los lucanos y bruttios.
El origen de los pueblos que a su vez originaron a Roma, se puede rastrear mediante la lingüística, la cual clasifica a las lenguas indoeuropeas y las de otro origen. Entre las primeras se encuentra el latín, el véneto, etc. Se comprobó que las lenguas europeas y asiáticas tenían un cierto parentesco, y se tuvo la convicción durante mucho tiempo, de que el parentesco delataba un origen étnico común, la existencia de un pueblo indoeuropeo y de una cuna común de su civilización. Se creía que la unidad original de este pueblo experimentó una dislocación y que los grupos integrantes se fueron separando del conjunto, llevando en su emigración el dialecto hablado en su patria. Pero ya esta teoría está desechada. Las divergencias e interferencias se descubren en Italia siempre, por muy remota que sea la génesis de los pueblos portadores del indoeuropeo; es decir, a través de una lenta evolución étnica y cultural, durante la edad neolítica (4800-1800). Al parecer, según P. Bosch, los movimientos convergieron a partir, al menos, de dos centros: la región del río Danubio en el centro de Europa y la región del norte de Asia menor y parte del Cáucaso. Aproximadamente por entonces, según los lingüistas y los arqueólogos, el latín (introducido también por pueblos provenientes de la región danubiana) haría su aparición en Italia. Cada vez es mayor la resistencia frente a la hipótesis de una Italia pre y protohistórica que acogería en su territorio a masivos grupos étnicos con su original unidad, mantenida a lo largo de la emigración. Más bien se insiste sobre las condiciones de infiltración, dispersión y cruzamiento en que se realizaría la intervención de elementos extranjeros.
Fundación de la ciudad
Roma comenzó su historia como una aldea más entre las otras muchas de pastores y campesinos que se repartían las colinas y minúsculos valles de la zona.
Los primeros habitantes fueron posiblemente un conglomerado de gentes de distinta procedencia que vivían al margen del desarrollo económico y cultural de sus prósperos vecinos, es decir, los etruscos al Norte y los sabinos y los latinos al Sur.
Los arqueólogos descubrieron los restos de un primitivo poblado correspondiente al siglo VIII a. C. en el Palatino, con sus enterramientos a los pies. A partir del núcleo original, la población debió de irse extendiendo por las laderas de las colinas próximas y, un siglo después, por el valle que había entre ellas.
Si hemos de creer a Livio, ya entonces Roma era algo muy especial, pues sus míticos fundadores tenían algo de divino; pero el propio escritor también confiesa que le parece lógico que los pueblos rodeen sus orígenes con leyendas y patrañas.
Los orígenes remotos de la ciudad de Roma, se pierden en la leyenda; siendo seguramente anteriores al año (753 a.C) en que ulteriormente las autoridades romanas fecharon su fundación. Del mismo modo, siendo improbable que su fundación haya surgido de una acción explícita y deliberada, las tradiciones romanas posteriores adornaron su surgimiento con diversas leyendas, recogidas especialmente por el historiador romano Tito Livio, que vinculan el origen de Roma a un linaje de dioses y héroes. La mayoría se inclinaba a pensar que en una de las fuertes discusiones mantenidas por los dos hermanos, Rómulo mató a Remo en un acceso de ira, y, arrepintiéndose en el acto, decidió llamar a la ciudad Roma. Según la tradición, Roma se fundó el día 11 antes de las calendas de mayo, sería el 21 de abril de 753 a. C, correspondiente al año tercero de la sexta Olimpíada.
Finalmente, Rómulo construyó refugios en el monte Capitolino para esclavos y criminales fugados y llevó a cabo el rapto de las sabinas, mujeres de otra tribu que habitaba las orillas del Tíber; este rapto fue con el objeto que los hombres que se le habían unido tuvieran sus esposas. Después de algunas batallas entre ellos, las sabinas le declararon su rey. Rómulo habría sido el primer Rey de Roma y dice la leyenda que fue llevado a los cielos por su padre Marte, siendo venerado como dios con el nombre de Quirino.
A continuación se presentan dos versiones de la leyenda, con más o menos extensión y detalles:
1era versión: Al comienzo un hijo del héroe troyano Eneas (hijo de Venus, la diosa de la atracción y de Anquises, un pastor), Ascanio, fundó sobre la orilla derecha del río Tíber la ciudad de Alba Longa, ciudad latina sobre la cual reinaron sus numerosos descendientes, hasta llegar a Numitor y su hermano Amulio. Este último destronó a Numitor; y, para evitar que tuviera descendencia que pudiera disputarle el trono, condenó a su hija Rea Silvia a permanecer virgen como vestal, sacerdotisa de la diosa Vesta.
Sin embargo, Marte, el dios de la guerra, engendró en Rea Silvia a los mellizos Rómulo y Remo. Por este motivo, al nacer los mellizos, fueron arrojados al Tíber dentro de una canasta, la cual encalló en la zona de las siete colinas situadas cerca de la desembocadura en el mar. Fueron recogidos por una loba llamada Luperca que se acercó a beber, y que los amamantó en su guarida del Monte Palatino, hasta que fueron hallados y rescatados por un pastor cuya mujer los crió. Cuando fueron mayores, los mellizos restituyeron a Numitor en el trono de Alba Longa, y decidieron fundar, como colonia de Alba Longa, una ciudad en la ribera derecha del Tíber, en donde habían sido amamantados por la loba, y ser sus reyes.
Cerca de la desembocadura del Tíber existían las siete colinas: los montes Capitolio, Quirinal, Viminal, Aventino, Palatino, Esquilino y Celio. Rómulo y Remo discutieron acerca del lugar donde fundar la ciudad; y resolvieron la cuestión consultando el vuelo de las aves, a la usanza etrusca. Mientras sobre el Palatino Rómulo divisó doce buitres volando, su hermano en otra de las colinas sólo vio seis. Entonces, Rómulo, con un arado trazó un recuadro en lo alto del monte Palatino, delimitando la nueva ciudad, y juró que mataría a quien lo traspasara. Despechado, su hermano Remo no obedeció y cruzó despectivamente la línea, ante lo cual su hermano le dio muerte, quedando entonces como el único y primer Rey de Roma. Según la versión de la historia oficial de Roma antigua, eso había ocurrido en el año 754 a. C. Como dato curioso, se dice que la loba (lupa)que amamantó a los hermanos Rómulo y Remo fue en verdad su madre adoptiva humana. El término lupa también era utilizado, en sentido despectivo, para señalar a las prostitutas de la época.
2da versión: Muchos años después de la desaparición de Eneas, reinaba en el trono de Alba Longa Numitor, el cual tenía varios hijos. Amulio, hermano de Numitor, decidió derrocarlo, y para que sus sobrinos no reclamaran el trono resolvió eliminarlos a todos, menos a la única hija, Rea Silvia. A ella la encerró en el templo de las vestales dedicado a la diosa Vesta para que se consagrara como sacerdotisa. Las sacerdotisas debían ser castas y puras y la que no cumplía con este precepto corrían el riesgo de ser enterradas vivas. Un día en que Rea Silvia estaba descansando junto a una fuente del bosque sagrado, pasó el dios Marte que, al verla tan hermosa, se enamoró perdidamente y la dejó encinta. Meses después nacieron dos gemelos: Rómulo y Remo.
Cuando Amulio se enteró, mandó arrojar a Rea Silvia al río Tiber y a los dos gemelos los colocaron en una canasta y dejaron que la corriente se los llevara lejos. El dios Tiberno, que vio lo que sucedía, tuvo piedad de Rea Silvia, la salvó y se casó con ella y le otorgó la inmortalidad. La canasta con los dos pequeños gemelos se deslizó sobre el río y, como este estaba muy crecido, debido a una inundación, en lugar de llegar al mar, quedó atascada en la orilla.
En ese lugar vivía una loba que al ver a los pequeños llorando de hambre, los amamantó. Los niños crecieron junto a la loba sanos y fuertes, pero su padre, el dios Marte, pronto comprendió que los gemelos necesitaban el calor humano para desarrollarse y los confió al cuidado de un pastor de nombre Fáustulo y de su esposa Laurencia. Ellos quedaron encantados, ya que no tenían hijos y les dieron por nombre Rómulo y Remo.
Los niños eran sanos, bellos y vigorosos, pero muy inquietos. Si bien colaboraban con sus padres adoptivos cuidando los rebaños, la monotonía los aburría rápidamente. Buscando darle nuevas emociones a sus vidas y divertirse, comenzaron a robarle a unos ladrones el fruto de sus pillajes. Muy pronto, otro grupo de jóvenes se asociaron a ellos conformando una banda. Los ladrones de la región estaban muy disgustados con la banda de los gemelos y cierto día en que estos estaban en plena fiesta dedicada al dios Pan, los atacaron por sorpresa, y, si bien la banda de los gemelos se defendió valerosamente, los bandoleros tomaron prisionero a Remo. Varios días después, llevaron a Remo ante Amulio, culpándole de saquear en las tierras de Numitor, a lo que Amulio, ahora que era el soberano y poco le importaba lo que le pasaba a Numitor, respondió: “Si los saqueos ocurrían en tierras de Numitor, que los castigase él”. Cuando los bandoleros llevaron a Remo ante Numitor, acusándolo de robar en sus tierras, éste, lejos de enojarse recordó las desgracias sufridas y pensó que esos gemelos podrían ser los hijos de su hija Rea Silvia, ya que la edad coincidía con la de sus nietos desaparecidos. Para despejar sus dudas dijo a los bandoleros: “Vayan a sus casas. Quiero interrogar a solas al acusado”. Los bandoleros obedecieron inmediatamente. Pronto llegaron Rómulo y Fáustulo, los cuales, al enterarse de lo ocurrido, corrieron a prestar ayuda a Remo.
Ante Numitor, Rómulo relató la historia de su vida; así, Numitor reconoció que eran sus legítimos nietos y los acogió con alegría. Rómulo y Remo, al ver que todos sus tormentos se debían al tirano Amulio, decidieron que su abuelo debería ser restituido en el trono que le pertenecía. Muy pronto armaron un pequeño ejército con el que atacaron por sorpresa el palacio de Amulio y lo mataron sin darle oportunidad de defenderse.
Rómulo y Remo se quedaron largo tiempo con su abuelo y luego decidieron fundar una nueva ciudad en el lugar donde fueron encontrados por la loba. Estaban indecisos sobre el lugar exacto y también sobre quién de los dos debería ser el monarca ya que consideraban que ambos valían por igual. Numitor les aconsejó estar atento a los presagios. Mientras tanto, Rómulo se instaló en la cima del Palatino, y Remo en la del Aventino.
Remo vio seis buitres volando sobre el lugar, e interpretó esto como la señal del lugar indicado, pero Rómulo vio doce buitres volando sobre el Palatino. Sin ninguna duda la colina del Palatino debía ser el lugar indicado para la fundación de la nueva ciudad, y él sería el monarca. Rómulo, rápidamente, tomó un arado y trazó los límites de la ciudad y comenzó a construir una muralla a su alrededor. Remo, despechado por no haber sido el elegido, se emborrachó y comenzó a burlarse de Rómulo: ¡Eres un ridículo!, le gritaba riendo. “Y tu muralla también. Mira como la salto, y la traspaso”. Rómulo se irritó tanto que no pudo contenerse, tomó una espada y cegado por la ira mató a Remo. Luego, gritó con toda su fuerza: “¡Esto mismo le ocurrirá a cualquiera que se atreva a saltar la muralla de mi ciudad!”. Pero Rómulo no estaba feliz por lo ocurrido, sino que en su desesperación por haber matado a su hermano gemelo hasta pensó en quitarse la vida. Pronto comprendió que no había nada que pudiera hacer y sepultó a su hermano con todos los honores en la cima del monte Aventino.
Más tarde tomó posesión de su nueva ciudad. En honor a su hermano la llamó Roma. Según la tradición, Roma se fundó el día 11 antes de las calendas de mayo, lo que es equivalente al 21 de abril de 753 a. C.
Se dice que Rómulo reinó durante treinta y tres años.
Apenas fundada Roma entró en conflicto con sus vecinos. Según la leyenda, el primer conflicto fue por conseguir mujeres, a las que raptaron durante unos juegos a los que invitaron a todos los pueblos comarcanos. Vencieron a todos, menos a los sabinos, pues la lucha terminó en un tratado de paz conseguido por las mujeres, las que no querían perder ni a sus padres y hermanos ni a sus esposos. De este tratado surgiría la unión de los dos pueblos. Roma se expandió y prosperó tanto que a Rómulo le concedieron el título de Padre de la Patria. Cuando llegó su hora final, el dios Marte le pidió a Júpiter un lugar entre los dioses, y, como Rómulo había hecho construir bellos templos dedicados a Júpiter, éste accedió sin poner obstáculos. Cuenta la leyenda, que un día en que Rómulo estaba en el Monte Palatino, Marte descendió del cielo en su carro con alas y se lo llevó volando. Júpiter, en ese momento desencadenó una fuerte tormenta cuyos truenos y rayos hicieron temblar a los presentes. Rómulo, antes de partir, había ordenado que construyeran un templo en el monte Quirinal en su memoria; y cuando Rómulo ascendió a los cielos le dieron el nombre de dios Quirino. Rómulo logró así un lugar entre los dioses, pero extrañaba a su esposa Hersila y pidió para ella el don de la inmortalidad. Los dioses le concedieron su petición y Hersila se transformó en la diosa Hora. Otras variantes de la leyenda indican que Rómulo, luego de guerrear contra varios pueblos vecinos, desapareció en medio de una tempestad. No obstante, en el foro romano tenían localizado en la Antigüedad el lugar exacto donde Rómulo habría sido abatido por un rayo. Según dice Tito Livio, algunos pensaron que los senadores, únicos testigos de su “ascensión divina”, descontentos con el gobierno de Rómulo, lo habrían asesinado en verdad y ocultado su cadáver. Así subió al trono, luego de un periodo de un año, Numa Pompilio, hombre insigne que habitaba entre los sabinos.
DESARROLLO URBANISTICO DE LA CIUDAD DE ROMA
Desarrollo urbanístico en la Antigüedad
Cuando los núcleos latinos que habitaban las colinas del Quirinal, Esquilino y Celio se fusionaron con los del Palatino, fortificaron el recinto habitado, y así se inició la primera fase de la Roma antigua hacia el siglo VIII a. C. (Roma Quadrata). Durante una segunda fase el perímetro de la ciudad se extendió por el monte Capitolino y por un pequeño valle que lo separaba del Palatino (allí se emplazó el Foro romano). Del siglo VI a. C. son las principales construcciones: Palacio Real, Foro, Cloaca Maxima y Tullianum.
Hacia 510 a. C. se fundó el templo de Júpiter Capitolino, y de la misma época son los templos de Saturno (498 a. C.), de Cástor (484 a. C.) y otros. Siguió un período de gran actividad constructiva: templos, basílicas, acueductos y caminos consulares (Vía Apia, Vía Latina, Vía Flaminia, etc). La verdadera reorganización se llevó en la época de Augusto, bajo cuyo reinado se reconstruyeron templos y monumentos y se levantaron otros nuevos. El incendio de la ciudad, atribuido a Nerón (aunque otras fuentes lo desmienten), en el (68) hizo desaparecer gran cantidad de edificios, reconstruidos poco después por el mismo emperador.
La obra iniciada por Nerón fue continuada por sus sucesores: Vespasiano (Coliseo), Tito, Domiciano (renovación de los templos de Vesta, Augusto y Minerva, del Estadio, el Odeón, en Panteón, etc.). La obra de éste último emperador fue proseguida por Trajano (Foro y Termas), Adriano (puente Elio, templos de Marciana y de Venus, Mausoleo, etc.), Septimio Severo, Caracalla (Termas). En tiempos de Majencio se construyó la basílica homónima, y de Constantino, su sucesor, se conservan el Arco del Triunfo, las Termas Constantinas y las Elenianas.
Durante los siglos III y IV se mantuvo Roma en todo su esplendor, hasta el año 410, en que fue asaltada y saqueada por Alarico; a partir de este momento se inició su decadencia monumental.
Desarrollo urbanístico en la Edad Media y el Renacimiento moderno
Durante los siglos VIII y IX la Roma cristiana se convirtió en la Roma pontificia. Los papas transformaron los antiguos edificios paganos en cristianos y mandaron construir otros nuevos y las grandes basílicas (San Pablo, San Lorenzo, Santa María la Mayor, etc.). En el siglo XI otra invasión (la de los normandos, en 1084) dejó la ciudad en ruinas. Los papas la reconstruyeron y quedó constituida en dos bloques: la ciudad religiosa, que los pontífices reservaron para sí (Vaticano, Ciudad Leonina), y la ciudad seglar, encerrada en la cadena de fortalezas feudales.
Durante los siglos XII y XIII se llevaron a cabo notables mejoras urbanas y se construyeron numerosos palacios y edificios públicos. A este período de esplendor sucedió otro de decadencia (de 1305 a 1378, período aviñonés), durante el cual los monumentos civiles y religiosos estuvieron en total abandono. A partir del papa Nicolás V la ciudad sufrió una gran transformación, y durante los siglos XV y XVI alcanzó una etapa monumental extraordinaria, llegando a la cumbre de su esplendor en tiempo de Julio II. Se amplió el Vaticano, se construyeron y decoraron la Capilla Sixtina y las Logias.
León X abandonó parte de los proyectos constructivos de Julio II y se dedicó con empeño al embellecimiento y reconstrucción de numerosas iglesias y basílicas siguiendo la inspiración de Sangallo, sucesor de Bramante y de Rafael como arquitecto papal. Sixto V fue el verdadero creador de la Roma moderna. Durante el pontificado de Clemente VIII se terminó la demolición de la basílica de San Pedro y la mutación de plano de la actual basílica, de cruz griega a cruz latina (fue consagrada en 1613). El arte barroco culminó durante el pontificado de Urbano VIII gracias a la actividad y genio de Bernini.
Desarrollo urbanístico en las Edades Moderna y Contemporánea
Roma como capital del Estado Romano antiguo
De acuerdo con la leyenda, la ciudad de Roma fue fundada por los gemelos Rómulo y Remo en el año 753 a. C.; pero la evidencia arqueológica indica que Roma se fundó por el asentamiento de grupos nómadas en el área conformada por las siete colinas tradicionales. Fueron los cabezas de familias -los pather-que se reunieron cerca del Monte Palatino, en el área del futuro Foro Romano, los que dieron a Roma una fisonomía urbana, conurbándose el área hacia el siglo VIII a. C.. La ciudad fue convertida en la capital del Reino Romano (gobernado por 7 reyes según la tradición), de la República Romana (Desde el 512 a. C. gobernada por los dos cónsules y el Senado) y del Imperio Romano (Desde el 31 a. C. gobernado por un emperador); su éxito dependió de sus conquistas militares, predominancia comercial en el Mediterráneo y de la asimilación de las culturas vecinas(como es el caso de la etrusca y de la griega).
El dominio romano se extendió por casi toda Europa y por las costas del Mediterráneo, mientras que su población alcanzó el millón y medio de habitantes.
Hacia el siglo IV d.C la capital del Imperio Romano se trasladó a Constantinopla, por lo que Roma dejó ser el centro político del Estado. A fines del siglo el Imperio es dividido en dos partes: la parte Occidental y la parte Oriental. Capital de la parte Occidental fue la ciudad de Rávena, más apta para la defensa que la antigua Roma, la cual perdió definitivamente el rango de capital política, aunque continuó como centro simbólico y cultural, preparándose para ser la futura capital del Pontificado medieval.
Con el desarrollo del antiguo cristianismo, el Obispo de Roma ganó importancia tanto religiosa como política, y eventualmente hizo reconocer su primacía como Papa y estableció a Roma como el centro del cristianismo. Después del Saqueo de Roma por parte de Alarico I y de la caída del Imperio romano de occidente en 476, el dominio de Roma se alternaba entre el Imperio bizantino y los bárbaros. Su población era de 20.000 habitantes en la Alta Edad Media, lo que contrasta enormemente con los más de 2.000.000 de habitantes que hubo durante el Imperio romano en la ciudad; su abandono acentuó la decadencia de la ciudad a ruinas. Roma quedó como parte del Imperio bizantino hasta que fue invadida por los lombardos en el año 751. En 756, Pipino el Breve concedió al Papa el dominio de las regiones cercanas a Roma, creando los Estados Pontificios. Roma quedó como capital de los Estados Pontificios hasta su anexión al Reino de Italia en 1870. Durante los siglos IX y X la ciudad pasó por su momento de mayor decadencia medieval y fue presa de las luchas internas de los barones romanos y papas de dudosa calidad. Fue saquedada por los musulanes y los normandos. Recuperó parte de su prestigio gracias a la obra de reconstrucción del poder pontificio por parte del Papa Gregorio VII, en su lucha contra el Sacro Imperio Romano Germánico, pero decayó nuevamente con el llamado "Cautiverio de Avignon", cuando el rey Felipe el Hermoso de Francia practicamente secuestró al Papado(a comienzos del siglo XIV). En este breve período Roma intentó, gracias a la obra del aventurero Cola Di Rienzo, recuperar la independencia política, fuese del Papado o de la nobleza, proclamándose nuevamente una República; tal intento fracasó en breve. A mediados del siglo XIV los papas retornaron definitivamente a Roma y ésta reinició nuevamente su desarrollo como centro religioso, político y cultural de la Iglesia Católica. La ciudad fue la de mayor peregrinación durante la Edad Media.
Siglos XVII-XIX
A comienzos de la Edad Moderna, durante el período renacentista, Roma jugó un importante papel cultural al convertirse en uno de los centros artísticos y humanísticos principales de Italia. Las artes y las letras fueron fomentadas por los papas y en ella trabajaron artistas de la talla de Miguel Angel y Rafael. Desgraciadamente, la ciudad fue objeto de pillaje y saqueo de parte de las tropas del emperador Carlos V, en su conflicto con el Papado(primera mitad del siglo XVI). Tal fue el "saco de Roma".
Roma fue un importante foco de la Reforma Católica o Contrarreforma desde mediados del siglo XVI.
La población de Roma volvió a alcanzar los 100.000 habitantes durante el siglo XVII, pero estaba consumiendo más de lo que producía en alimentos en comparación con otras capitales europeas durante los siguientes siglos.
Roma fue atrapada por los movimientos nacionalistas del siglo XIX y tuvo dos veces una independencia corta. La ciudad fue un centro para las esperanzas de la Unificación Italiana, como quería el Reino de Italia gobernado por Víctor Manuel II; después de la protección francesa que fue cerrada en 1870, las tropas de Víctor Manuel II tomaron la ciudad y la convirtieron en la capital del reino italiano en 1871.
Siglo XX
Después de la Primera Guerra Mundial, Italia quedó en manos de un gobierno fascista guiado por Benito Mussolini, quien tomó la ciudad en 1922, eventualmente declarándolo un Imperio y siendo aliado de la Alemania Nazi. Este fue un periodo en el que la población creció aceleradamente, pasando de 212.000 habitantes durante la unificación a un poco más de un millón, pero esta tendencia fue cesando al empezar la Segunda Guerra Mundial, tiempo en el que Roma fue dañada tanto por el bombardeo aliado y por la ocupación nazi; después de la ejecución de Benito Mussolini y el fin de la guerra, el Referéndum de 1946 abolió la monarquía e instauro la República italiana. Después de la guerra, Roma creció momentáneamente, siendo consecuencia de "El milagro económico italiano" de reconstrucción y modernización. Roma se convirtió en una ciudad popular entre los 50's y 60's, siendo los años de La Dolce Vita (La dulce vida). Roma tuvo otro acelero de población en los 80's cuando el municipio alcanzó los 2.800.000 habitantes.
En 1980, el centro histórico de Roma fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En 1990 se incluyeron en la declaración los bienes de la Santa Sede situados en la ciudad que se benefician de derechos de extraterritorialidad.
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|---|---|---|---|---|
| Patrimonio de la Humanidad — Unesco | ||||
![]() San Pablo Extramuros | ||||
| Coordenadas | ||||
| País | ||||
| Tipo | Cultural | |||
| Criterios | I, II, III, IV, VI | |||
| N.° identificación | 91 | |||
| Región2 | Europa y América del Norte | |||
| Año de inscripción | 1980 (IV sesión) | |||
| Año de extensión | 1990 | |||
| 1Nombre descrito en la Lista del Patrimonio de la Humanidad. 2Clasificación según Unesco | ||||
| Código | Nombre | País | Año | Coordenadas |
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| 91-001 | Centro histórico de Roma | Italia | 1980 | |
| 91-002 | Complejo de San Juan de Letrán (Basílica, Palacio Apostólico, edificios anejos, Escalera Santa) | Vaticano | 1990 | |
| 91-003 | Complejo de Santa María la Mayor (Basílica y edificios anejos) | Vaticano | 1990 | |
| 91-004 | Palacio de San Calixto, en el Trastevere | Vaticano | 1990 | |
| 91-005 | Palacio de la Cancillería | Vaticano | 1990 | |
| 91-006 | Palazzo di Propaganda Fide, en la Plaza de España | Vaticano | 1990 | |
| 91-007 | Palazzo Maffei (Palacio de la Piña) | Vaticano | 1990 | |
| 91-008 | Palazzo dei Convertendi | Vaticano | 1990 | |
| 91-009 | Palazzo detto dei Propilei | Vaticano | 1990 | |
| 91-010 | Palacio Pío | Vaticano | 1990 | |
| 91-011 | Edificios en el Janículo | Vaticano | 1990 | |
| 91-012 | Palacio del Santo Oficio | Vaticano | 1990 | |
| 91-013 | Basílica de San Pablo Extramuros | Vaticano | 1990 |
La red radial de comunicaciones de Italia converge en Roma, con autopistas Milán–Roma–Nápoles, Roma–Civitavecchia y Roma–L'Aquila-Teramo. La ciudad es también el centro de la red de ferrocarriles nacionales e incluye en su área urbana numerosas estaciones, como la estación Termini, Tiburtina, Ostiense, Trastevere, Quattroventi, San Pietro, Tuscolana, etc.
La ciudad tiene dos aeropuertos internacionales, el Aeroporto Intercontinentale Leonardo da Vinci en Fiumicino y el Aeroporto Giovanni Battista Pastine en Ciampino, un helipuerto y aeropuerto menor para vuelos turísticos, el Aeroporto dell'Urbe.
La navegación fluvial del río Tíber es posible en el centro de la ciudad, por medio de un servicio regular de navegación que tiene varios puntos de embarque alrededor de la isla Tiberina. El puerto fluvial, al que sólo tienen acceso embarcaciones de muy pequeño calado, no reviste importancia económica.
El Metro de Roma (Metropolitana di Roma) operado por ATAC se compone de dos líneas de metro propiamente dicho (A y B) de una longitud total de 38 km, además de otras dos líneas suburbanas y de una línea de metro ligero.
Entre los museos romanos hay que citar:
Roma está hermanada de modo exclusivo y recíproco con:
Roma también tiene relaciones de hermanamiento particulares con:
y acuerdos internacionales con:




| Gitanos | |
|---|---|
![]() Gitanas con traje típico en Praga. | |
| Población total | En torno a 12 millones |
| Idioma | Romaní, idiomas de la región nativa |
| Religión | Cristianismo, Islam |
Se denominan gitanos, romaníes, pueblo gitano o pueblo rom a una comunidad o etnia de origen indio, que data de los Reinos medios de la India, con rasgos culturales comunes aunque con enormes diferencias entre sus subgrupos. Se encuentran asentados principalmente en Europa, ya que de hecho son la mayor minoría étnica de la Unión Europea, aunque están presentes también, pero en menor proporción, en el resto del mundo.
Contenido[ocultar] |
El término «gitano» es mayoritario en español y se recogen significados positivos, aunque también connotaciones peyorativas.[1] Esta circunstancia ha originado en España una propuesta reciente para sustituir este término por romaní o simplemente «rom» (en romaní: ‘hombre’ o ‘marido’). A nivel internacional existe también una propuesta común para utilizar rrom, tanto como nombre del pueblo como del idioma, si bien no hay todavía acuerdo acerca de la existencia o no del doble fonema «r-r» en las lenguas gitanas centroeuropeas.
En el caso de España puede usarse también el término «calé» para referirse a la persona, o «caló» para referirse a la variante lingüística propia.
La palabra «gitano» procede de «egiptano», porque en el siglo XV se pensaba que los gitanos procedían de Egipto. Cuando penetraron en Europa, muchos grupos de gitanos se presentaban a sí mismos como «nobles egipcianos»; así, en 1425, dos romaníes pidieron un salvoconducto al rey Juan II de Aragón, en el cual se hacían llamar «condes del Egipto Menor». La palabra «calé» parece proceder del indostaní «kâlâ», que significa «negro».
Dado que se pueden encontrar en multitud de países de todo el mundo, existen una gran variedad de etnónimos. Los principales son los siguientes:
Sin embargo, continúa siendo un desafío polémico para la antropología, la historia y la sociología a la hora de explicar sus orígenes, su evolución en el tiempo y sus estrategias de supervivencia en sociedades dentro de las cuales siempre son minoritarios.
La opinión más extendida afirma, a partir de análisis genéticos y lingüísticos y a la vista de los documentos conservados, que proceden del Punjab, en cualquier caso de alguna zona comprendida entre India y Pakistán. Los datos lingüísticos apuntan a que los antepasados de los gitanos vivieron en el noroeste de la India, antes de migrar al Occidente pasando por la costa sur del Mar Caspio.[2] Se desconoce si con anterioridad habían migrado de otro lugar aún más remoto. También se ignoran las causas exactas de su migración hacia el oeste, que se produjo en torno al siglo XI. Tras una estancia al norte de Persia, se desplazaron nuevamente hasta Asia Menor, donde se asentaron durante el siglo XIV. La inestabilidad política provocó el primer éxodo fielmente documentado hacia el oeste y el sur: una rama del pueblo gitano se internó en la Europa Central y otra descendió hasta el norte de África. La entrada de los gitanos en Europa se documenta a partir de los primeros años del siglo XV. A fines de ese siglo, la ruta del sur y la del norte ya se habrían unido en algún punto del sur de Europa (en Francia o España).
En España se cree que llegaron hacia 1415, dispersándose y viajando después por todo el país. Las relaciones entre la población local y los gitanos fueron en general buenas durante el siglo XV.[3] Sin embargo, a partir de 1499, con la llegada al trono de los Reyes Católicos, la situación cambió radicalmente, presumiblemente a causa de la búsqueda de la homogeneidad cultural en España, lo cual era la característica propia de la unión de las dinastías hispánicas. Las autoridades dieron a los gitanos un plazo de dos meses para que tomaran un domicilio fijo, adoptaran un oficio y abandonasen su forma de vestir y sus costumbres, so pena de expulsión o esclavitud. Se buscaba la unificación de los súbditos en toda la Península, siendo el ideal al alcanzar la centralización del poder político, la existencia de una única religión, una única lengua, una única cultura y, por consiguiente, una única manera de ser. De tal manera, Las Cortes de Castilla de 1594 emitieron un mandato tendiente a separar a los «gitanos de las gitanas, a fin de obtener la extinción de la raza».[3] Vaticinando la política de las prácticas de esterilización que seguirían otros monarcas europeos de la Edad Moderna. En 1633, una pragmática negó a los gitanos el carácter de nación y prohibió incluso el uso del término gitano en el reino.
En 1749, un acontecimiento hoy casi olvidado y escasamente estudiado por los historiadores ha sido La Gran Redada, también conocida como Prisión general de Gitanos, una persecución autorizada por el Rey de España, Fernando VI, y organizada en secreto por el Marqués de la Ensenada, que se inició de manera sincronizada en todo el territorio español el miércoles 30 de agosto de 1749, con el objetivo declarado de arrestar y finalmente extinguir a todos los gitanos del reino, sin excepción de sexo, estado, edad, o reserva con respecto a refugio alguno al que se hayan acogido.
La discriminación legal hacia los gitanos, dado que la discriminación real perdura hasta la actualidad,[4] puede observarse en pleno siglo XX, más precisamente en los artículos 4 y 5 del Reglamento de la Guardia Civil de 1943, donde se especifica que los gitanos debían ser vigilados de forma especial.[5] Hacia 1960 la Iglesia católica anuncia comprometerse con la mejora de las condiciones de vida de la población gitana y pone en marcha iniciativas como el Secretariado Gitano de Barcelona, que durante la democracia serán continuadas por el movimiento asociativo gitano.[cita requerida]
La situación de persecución, junto a todas las leyes y prágmaticas que los discriminaban[6] y su valorado sentido de libertad propio, acentuó el carácter itinerante de los gitanos. Durante los siglos siguientes, y especialmente durante el siglo XIX, se produjo una segunda migración masiva de gitanos hacia Europa y América, aprovechando las rutas europeas hacia el nuevo continente.
Los gitanos se vieron severamente perseguidos e incluso exterminados durante el siglo XX.[6] La inestabilidad política y económica del este de Europa provocó, especialmente a fines del siglo, otra nueva movilización en masa de la comunidad gitana, todavía en curso, esta vez en dirección a la Europa central.
Los gitanos han tenido desde antiguo un estilo de vida parcialmente nómada que les ha influido notablemente, y desde un principio han destacado por una importante aportación característica en el arte y cultura populares, especialmente la música. Siguen celosamente sus costumbres, pero también se han adaptado y evolucionado en los distintos países donde se han asentado. Ello fue especialmente manifiesto en Andalucía, donde los gitanos hicieron suyos el canto y el baile flamencos, enriqueciéndolos y aportando infinidad de cantaores o bailaores a la cultura andaluza y española.
Una muestra de férrea identidad común es el uso de la palabra payo, con la que designan a los que no son gitanos, en contraposición a los gitanos. Algunos gitanos usan ese apelativo, generalmente con connotaciones peyorativas. Su etimología, según la academia lingüística RAE, es «Pelayo» y no procede de la lengua gitana originaria. Según el periodista y comunicólogo Sergio Rodríguez su etimología remite a pagès, al ser los campesinos catalanes los primeros no gitanos que el pueblo gitano encontró a su llegada a la Península.
Según Juan de Dios Ramírez Heredia, otro término extendido entre los gitanos para denominar a los no gitanos es gadyè. Su forma escrita centroeuropea es gae o gadjè. De este término deriva gachó, palabra muy utilizada en España para referirse a un individuo cualquiera (equivalente a ‘fulano’) y gachí (para referirse a una mujer). Gadyè es el sustantivo masculino plural, gadyò es masculino singular y gadyì es femenino singular.[7] En España, los gitanos también pueden referirse a los no gitanos como busnó y lacró.
La lengua gitana es el romaní, un idioma indoeuropeo.
Un estudio del año 2003, publicado por la revista Nature[8] sugiere que el romaní está relacionado con el cingalés, todavía hoy hablado en Sri Lanka. En la actualidad, sin embargo, la mayoría de los gitanos del mundo habla la lengua del territorio en que habita, adaptándola mediante el fenómeno llamado pidgin. Según algunas autoridades[9] las lenguas gitanas se agrupan de la siguiente manera:
Además, este idioma recoge en sí mismo el propio itinerario irregular de los gitanos durante los últimos mil años. Se pueden encontrar restos de vocabulario armenio (grast, caballo), persa (ambrol, pera; angustr, anillo), eslavo (ledome, congelado) y griego (drom, camino; kokalo, hueso), así como estructuras sintácticas de dialectos eslavos, del magiar, del rumano, del alemán o del español.
Una de las causas que se relacionan con la exclusión e inadaptación de los gitanos es su tendencia a la itinerancia que, sin embargo, los modernos estudios gitanológicos han desmitificado ese punto. La profesora Teresa San Román[10] ha estudiado las diferentes medidas legislativas promulgadas por las autoridades españolas y ha comprobado cómo existió desde el principio una contradicción interna en la lógica de esas disposiciones: «La tendencia a la asimilación durante el siglo XVII y la primera mitad del XVIII es creciente, pero se limitaban los lugares donde poder asentarse, se restringen los oficios…». Los legalmente avecindados eran expulsados una y otra vez, y la lógica de sedentarización forzosa/expulsión se sucederá en todos los países y en todas las épocas.
La socióloga María Helena Sánchez[11] recuerda que los castigos hacia la comunidad gitana recaían tradicionalmente sobre las poblaciones sedentarizadas, lo que hacía poco atractivo el asentamiento. Al mismo tiempo, la restricción en el ejercicio de oficios conlleva el ejercicio de profesiones itinerantes y estacionales. El nomadismo, en cierta medida, no es una causa, sino una consecuencia de la persecución y la marginación.
Son una comunidad muy diversificada, en el ámbito internacional, sin territorio propio definido, y en la práctica sin instituciones políticas o sociales propias hasta el último siglo. Idealmente, se conoce al país gitano como Romanestán, concepto o reclamación similar en cierto modo al de otros pueblos o etnias sin Estado, como los kurdos y su Kurdistán o el del pueblo judío antes de la creación de Israel.
La lengua romaní tampoco presenta una homogeneidad o extensión que permita hablar de un único idioma transnacional gitano, pues las comunidades romaníes de los distintos países suelen adoptar o adaptar la lengua dominante del territorio en que se encuentran. Los romaníes de todo el mundo presentan diferentes características antropométricas, culturales y sociales que dificultan su categorización bajo una sola familia étnica, por lo que a menudo es difícil o tedioso obtener datos fiables de un censo común.
Se estima que en todo el mundo viven entre 10 y 12 millones de gitanos, distribuidos hasta en cuatro continentes. Son la principal minoría étnica de la Unión Europea, previéndose un aumento en su importancia porcentual tanto por futuras ampliaciones anunciadas de países europeos del este (donde se concentra la mayor población de romaníes del continente), como por su estructura familiar (con altas tasas de natalidad).
La población mundial de romaníes y su localización geográfica se desconoce con exactitud. La cifra más aceptada, procedente de datos agregados por países[12] podría rondar los 12 millones de personas, de los cuales 10 se concentran en Europa. Algunas fuentes (muy escasas) suman un total de 40 millones,[13] al agregar la supuesta población gitana de la India.
Existen diversas causas que explican la falta de datos acerca de la cantidad exacta de gitanos. Algunos países carecen de un censo fiable de esta comunidad. También se achaca a su movilidad territorial, a la desconfianza hacia las instituciones, al deficiente y problemático planteamiento del recuento,[14] a la simple desidia de la administración (por ejemplo, en el año 2003 todavía no existía un censo fiable de gitanos de La Rioja),[15] o a las condiciones socioeconómicas de cada país, también con dificultades para censar a la población no gitana. Por otro lado, la realización de censos de gitanos es en algunos países, por razones de legalidad, imposible, al suponer una forma de discriminación. El último censo oficial completo de gitanos realizado a nivel estatal en España sigue siendo, por tanto, de fines del siglo XVIII, en concreto del año 1783.[16]
El país con mayor número de gitanos del mundo es Turquía, en donde vivirían 2-5 millones.
Viven aproximadamente 300.000 gitanos, pertenecientes a diferentes grupos: kalderash, lovari.
Se dividen en dos grandes grupos: el grupo "Rom" y el grupo "Ludár". Los gitanos del grupo Rom llaman "boiás" a los gitanos del grupo Ludár; y éstos llaman "burbéts" (desde gurbetçi - "forastero", en el idioma turco)[17] a los gitanos del grupo Rom.
Son bilingües subordinados, el romanés es la lengua subordinante. En el plano fonético-fonológico, la entonación que caracteriza el habla gitana subyace a sus enunciados en español. La pronunciación de palabras como "iNglésia", iglesia, "ávto", auto o coche, etc., indica que el sistema fónico segmental del romanés interfiere de manera importante en el castellano hablado por los gitanos.
Otras dos características relevantes que presenta este bilingüismo son:
| Datos estadísticos en España | |
| Comunidad Autónoma | Población |
|---|---|
| Andalucía | 280.000 |
| Cataluña | 80.000 |
| Comunidad Valenciana | 65.000 |
| Comunidad de Madrid | 60.000 |
| Castilla y León | 29.000 |
| Región de Murcia | 20.000 |
| Castilla la Mancha | 20.000 |
| Aragón | 18.000 |
| Extremadura | 15.000 |
| País Vasco | 13.000 |
| Asturias | 10.000 |
| Galicia | 9.000 |
| La Rioja | 7.000 |
| Baleares | 6.500 (¿?) |
| Navarra | 6.000 |
| Cantabria | 5.000 (¿?) |
| Total[18] | 600.000 |
Así como se acuñó la expresión castellano chilenizado para señalar las características peculiares del español hablado por los chilenos, también se habla de un español romaneizado.
Dentro del grupo Rom se pueden distinguir algunos subgrupos, los cuales tienen ciertos rasgos generalizadores, pero se encuentran fuertemente vinculados por costumbres y por sangre, por lo que es difícil establecer límites entre ellos. Algunos de estos subgrupos son los "káwicis", "koriánura", "invasórure", "cikaréstis", "badunícura", "khañárias", etc.[19]
Los gitanos Rom de Chile llaman a los gitanos de Argentina leási (desde lǎieşi, otro nombre por el grupo romaní kalderash) y éstos a los gitanos de Chile xoraxanés o xoraxái.
En España, por mandato constitucional, no se permite formalmente la discriminación por raza o etnia, por lo que en los censos locales no existe ninguna referencia a los gitanos como tales, lo que impide tener constancia del número exacto de gitanos a través de esa fuente de información. Tradicionalmente se han agrupado importantes comunidades de gitanos en España. Por comunidades autónomas, Andalucía cuenta con la mayor población de gitanos con cerca de 300.000, alrededor de un 5% del total de la población de la comunidad. Su relevancia allí es tal que en octubre de 1996, el Parlamento de Andalucía declaró el 22 de noviembre Día de los Gitanos de Andalucía. Ese día se conmemora su llegada en 1462 a Andalucía.
Tras ésta, son Cataluña, la Comunidad Valenciana y la Comunidad de Madrid las comunidades donde se concentra la mayor parte de la población gitana.
La difícil inclusión social del pueblo gitano en España continúa siendo un problema endémico. Desde el inicio de la democracia española en 1978, los sucesivos gobiernos democráticos han venido adoptando diversas medidas integradoras con mayor o menor éxito, especialmente en las áreas de servicios sociales y de bienestar, intentando especialmente fomentar su integración y superar los problemas derivados de la pobreza y discriminación. Desde 1983, por ejemplo, el gobierno puso en marcha un programa para promocionar el derecho a la educación que incluía a las comunidades gitanas.
Algunos de ellos se han organizado en la Unión Romaní, una federación de asociaciones dedicada a la defensa de la comunidad gitana. Persigue el reconocimiento de la cultura y desarrollo social del pueblo gitano.
La población de orígen gitano en México asciende a 15.850 personas, según el Censo de Población del año 2000. [20] La mayoría se dedica al comercio de telas, automóviles, camiones y joyas, incluyendo mercados públicos como La Lagunilla, en la Ciudad de México. Algunos viven del canto, la danza y leer la buena fortuna (“echar las cartas”).[21] Su presencia es significativa en algunas zona de los Tuxtlas en el Estado de Veracruz, y en Guadalajara y Zapopan, en el Estado de Jalisco. En la última localidad viven más de 50 grupos familiares (clanes) gitanos.[22] [23] En la Ciudad de México, la colonia Del Valle es una zona con numerosos residentes de orígen romaní. La comunidad tiene en ese barrio un templo cristiano evangélico (Calle Aniceto Ortega #842).
En la vida pública en México se ha destacado el Sr. Alfonso Mejía-Arias, quien es un músico, escritor y político de origen gitano. Pablo Rafael Luvinoff Arroniz es un patriarca gitano, pastor y activista civil por lo derechos de la minoría.[24]
Las nuevas generaciones de romaníes mexicanos intentan mostrarse como parte de la diversidad cultural de este país. En tal esfuerzo por salir de la invisibilidad se ha publicado el libro La lumea de noi. Memoria de los ludar de México (2001), bajo la coordinación de Ricardo Pérez. [25] En la obra se plasma la memoria histórica y la vida cotidiana de los ludar. En el se habla del papel que han cumplido como pioneros del cine ambulante en México, [26] y se intenta reforzar la integración de la diversidad de los grupos romaníes a la sociedad mexicana. Además, se afirma que la mala fama causada por negocios sucios de algunos gitanos, afecta a toda la comunidad por generalizaciones injustificables.[27]
Los propios romaníes se agrupan en diferentes divisiones,[28] en función de diferencias territoriales, dialectales y culturales. Las cinco grandes familias gitanas son:
Cada una de estas familias puede subdividirse en dos o más subgrupos en virtud de su ocupación o el territorio de origen. Así, encontramos los siguientes términos: Machvaya (Machwaya), Lovari, Churari, Sinti, Rudari, Boyash, Ludar, Luri, Xoraxai, Ungaritza, Bashaldé, Ursari y Romungro.
En español
En francés
En inglés

El origen de los gitanos, también conocidos como pueblo rom, roma o romaní, es todavía hoy objeto de controversia. Existen varias razones que explican la oscuridad que envuelve a este asunto. En primer lugar, la cultura gitana es fundamentalmente ágrafa y despreocupada por su historia, de manera que no han conservado por escrito su procedencia. Su historia ha sido estudiada siempre por los no romaníes, con frecuencia a través de un tamiz fuertemente etnocentrista. Los primeros movimientos migratorios datan del siglo X, de manera que mucha información se ha perdido. Es importante señalar también que los primeros grupos de gitanos llegados a la Europa occidental fantaseaban acerca de sus orígenes, atribuyéndose una procedencia misteriosa y legendaria, en parte como estrategia de protección frente a una población ante la que eran minoría, en parte como puesta en escena de sus espectáculos y actividades.
Otro problema que hay que tener en cuenta es que la pertenencia (o no) a la comunidad gitana es una cuestión disputada. No existe una delimitación clara dentro de la propia comunidad (ni fuera) acerca de quién es gitano y quién no lo es. Es decir, la denominación gitano puede en ocasiones no ser estrictamente étnica, sino socioeconómica: en ocasiones se tiene por gitano a una persona de extracción muy humilde, no habiendo sido sus progenitores tenidos por tales en su día.
Las principales fuentes de información son los testimonios escritos, los análisis lingüísticos y la genética de poblaciones.
El término español "gitano" parece ser una corrupción de egiptano,[1] aplicado a este pueblo por la creencia errónea de que procedía de Egipto. En el siglo XVIII, el estudio de la lengua romaní, propia de los gitanos, confirmó que se trataba de una lengua índica, muy similar al panyabí o al hindi occidental.[2] Esto indicaba que el origen del pueblo gitano se halla en el noroeste del Subcontinente Indio, en la zona en la que actualmente se encuentra la frontera entre los Estados modernos de India y Pakistán. Este descubrimiento lingüístico se ha visto además respaldado por estudios genéticos.
La procedencia de los gitanos ha sido objeto de todo tipo de fantasías. Han sido considerados descendientes de Caín, o relacionados con la estirpe de Cam. Algunas tradiciones los han identificado con magos caldeos de Siria, o con una tribu de Israel extraviada en el Egipto faraónico. Una antigua leyenda balcánica los hace forjadores (o ladrones) de los clavos de Cristo, motivo por el cual habrían sido condenados a errar por el mundo, si bien no hay ninguna prueba que sitúe a los gitanos en Oriente Medio en esa época.
Los estudios genéticos y lingüísticos parecen confirmar que los rom son originarios del Subcontinente Indio, posiblemente de la región del Punjab. La causa de su diáspora continúa siendo un misterio. Unas teorías sugieren que fueron originariamente individuos pertenecientes a una casta inferior reclutados y enviados a luchar al oeste contra la penetración musulmana. O tal vez los propios musulmanes conquistaron a los rom, los esclavizaron y los trajeron al oeste, donde formaron una comunidad separada. Esta última hipótesis se basa en un relato de Mahmud de Ghazni, que informa de 50.000 prisioneros durante una invasión turco-persa del Sindh y del Punjab. Por qué los rom escogieron viajar al oeste en lugar de regresar a su tierra constituye otro enigma, aunque la explicación puede haber sido el servicio militar bajo dominio musulmán.
Lo que es aceptado por la mayoría de los investigadores es que los romaníes podrían haber abandonado la India en torno al año 1000 y haber atravesado lo que ahora es Afganistán, Irán, Armenia y Turquía. Varios pueblos similares a los gitanos viven hoy en día en la India, aparentemente originarios del estado desértico de Rajastán, y a su vez, poblaciones gitanas reconocidas como tales por los propios gitanos habitan todavía en Irán con el nombre de lurios.
Si bien las pruebas documentales comienzan a ser fiables sólo a partir del siglo XIV, algunos autores contemporáneos han rebajado la fecha del año 1000 o incluso antes. Ciertos datos sugieren que las primeras referencias escritas de la existencia del pueblo rom son anteriores: un texto que relata cómo Santa Atanasia de Egina repartió comida en Tracia a unos «extranjeros llamados atsigani» (del griego Ατσίνγανος') durante la hambruna del siglo IX, en plena época bizantina. Incluso antes, a principios del mismo siglo, en el año 803, Teófanes el Confesor escribe que el emperador Nicéforo I echó mano de la ayuda de ciertos atsigani, que con su magia le habrían ayudado a contener una revuelta popular.
«Atsinganoi» fue un término usado también para referirse a adivinadores ambulantes y ventrílocuos y hechiceros que visitaron al emperador Constantino IX en 1054. Un texto hagiográfico (Vida de San Jorge anacoreta) refiere cómo los «atsigani» fueron llamados por Constantino para ayudarle a limpiar los bosques de fieras. Más tarde serían descritos como hechiceros y malhechores y acusados de intentar envenenar el galgo favorito del emperador. La extensión de ese término generaría los modernos sustantivos tzigane, Zigeuner, zingari y zíngaros.
Un relato histórico-legendario del siglo X titulado Crónica Persa, de Hazma de Ispaham, menciona a ciertos músicos solicitados al rey de la India, a los que llamó zott. El Libro de los Reyes (o Shahnameh, fechado en 1010), del poeta Firdusi cuenta una historia similar: varios miles de Zott, Rom o Dom («hombres») habrían partido del actual Sindh (puede que del río Indo) con objeto de entretener al rey de Persia con sus espectáculos.
A partir de ahí, tras una larga estancia en esa región, y ya descritos como un pueblo que rechazaba vivir de la agricultura, se habrían esparcido en dos grupos migratorios: uno hacia el sudoeste y Egipto, otro hacia el noroeste y Europa.
Si bien no existe consenso definitivo sobre esta cuestión, la opinión más extendida se ve avalada por las siguientes evidencias del origen asiático de los gitanos:
Desde su llegada a tierras europeas, uno de los rasgos de la comunidad gitana que más llamó la atención de los demás pueblos era su extraña lengua, muy diferente de las habladas en Europa. La primera reproducción escrita del romaní se remonta a una enciclopedia de título Fyrst Book of the Introduction of Knowledge (Primer libro de introducción al saber) cuyo autor fue Andrew Boorde. Esta obra, completada en 1542 y publicada en 1547, recogía ejemplos de frases en lo que el autor llamaba Egipt speche (habla egipcia), dando por válida la creencia popular de que los gitanos procedían de Egipto.[3]
Durante los dos siglos siguientes aparecen más menciones escritas de la lengua romaní. En España, el marqués de Sentmenat publica alrededor de 1750 un pequeño vocabulario del romaní hablado en la Península Ibérica.[4]
Uno de los primeros o el primer documento en que se propone identificar la lengua romaní como una lengua india es un trabajo de Szekely de Doba en la Gaceta de Viena en 1763. En este artículo comenta que el predicador Vali, de la Universidad de Leiden, estudió el idioma de unos estudiantes de Malabar del distrito de Zigania, nombre que le recordó el de los zíngaros y que posteriormente expuso el vocabulario a gitanos de Almasch (Komora, Eslovaquia), comprobando que éstos entendían las palabras[5]
A nivel académico, el descubrimiento del origen indio del romaní corresponde al alemán Johann Rüdiger, catedrático de la Universidad de Halle, quien en 1782 publicó un artículo de investigación lingüística,[6] en el que analizaba el habla de una mujer gitana, Barbara Makelin, y la comparaba con la lengua recogida en una gramática alemana del hindustaní (el nombre con el que se conocía antiguamente a los actuales hindi y urdu). En su artículo, Rüdiger reconocía la influencia en sus investigaciones del diccionario de romaní de Hartwig Bacmeister, de 1755, a quien ya en 1777 había comunicado sus ideas, así como su deuda hacia su profesor Christian Büttner, que años antes había aventurado la posibilidad de un origen indio o acaso afgano de los gitanos. Sin embargo, fue Rüdiger quien estableció, mediante su comparación entre la descripción gramatical del indostaní y el habla de Barbara Makelin, que las similitudes entre ambas variedades lingüísticas evidenciaban un origen común.
Estudios subsiguientes de la lengua romaní han mostrado un estrecho parentesco con el panyabí y el hindi occidental, tanto en su vocabulario fundamental como en sus estructuras gramaticales y en los cambios fonéticos. Las investigaciones de Alexandre Paspati (Études sur les Tchinghianés, publicado en Constantinopla en 1870), de John Sampson (The dialect of the gypsies of Wales, 1926) y de los suecos Gjerdman y Ljungberg (La lengua del gitano sueco trabajador del cobre Dimitri Taikon, publicado en 1963)[3] evidencian que existe una unidad dentro del romaní que se extiende por toda Europa. Los estudios citados recogían muestras del romaní griego, galés y sueco, respectivamente. Queda demostrado así que el vocabulario básico coincide de manera relevante (nota: no se transcribe la grafía original):
Determinadas características gramaticales índicas se mantienen en el romaní contemporáneo (y algunas incluso en el caló español actual):
De acuerdo con los estudios de Terrence Kaufman (1973), el origen de la lengua romaní, basado en los dialectos europeos, puede localizarse en la India central y posteriormente pueden documentarse préstamos lingüísticos que ha ido adquiriendo en los territorios por donde migraba, que irían desde el siglo II a. C. al siglo XIV d. C.: así tiene préstamos del persa de su paso por Persia, pero no del idioma árabe lo que demuestra que su paso por Persia fue anterior a su islamización hacia el 900 d. C. De hacia los siglos XI-XII tiene préstamos de lenguas del Cáucaso ( oseta, georgiano y armenio). Luego se detecta la migración hacia Turquía, donde recibe préstamos del griego, pero no del turco, lo que indica que su paso fue anterior a la invasión turca. Hacia el 1300 d. C. se produciría la entrada en los Balcanes, donde adquirió préstamos de las lenguas eslavas. Posteriormente los dialectos europeos del romaní se dividen, aunque Kaufmann indica una distinción entre los que tienen influencia léxica del idioma rumano y los que no, que serían los gitanos de Bulgaria y los de España.
Los estudios genéticos corroboran la evidencia lingüística que sitúa el origen del pueblo gitano en el Subcontinente Indio.
Estudios genéticos realizados en gitanos búlgaros, bálticos y valacos sugieren que cerca del 50% de los cromosomas Y del ADN mitocondrial pertenecen al haplogrupo hombre H y al haplogrupo mujer M, ampliamente extendidos en Asia del Sur y Asia Central. Los hombres se corresponden mayoritariamente con los haplogrupos H (50%), I (22%) y J2 (14%), Rlb (7%); las mujeres al H (35%), M (26%), U3 (10%), X (7%) y otros (20%). Tales haplogrupos son raros en los no gitanos, y el resto se encuentran esparcidos por toda Europa. Los haplogrupos femeninos U2i y U7 prácticamente no existen en las mujeres gitanas, pero están presentes en Asia del Sur (cerca del 11%-35%).
Se puede calcular que aproximadamente la mitad del patrimonio genético gitano es parecido al de los grupos europeos circundantes. Pero los hombres gitanos del grupo sinti de Europa Central son H (20%), J2 (20%) con una frecuencia elevada de R2 (50%), frecuencia que se encuentra también en la India, concretamente en Bengala Occidental y entre los cingaleses de Sri Lanka. El marcador M217, presente en un 1,6% de los hombres gitanos, se halla asimismo en Bengala Occidental (Kivisild y otros, 2003). Los haplogrupos L que se encuentran en el 10% de los indios y pakistaníes no se registran entre los gitanos (el equipo de Greshman no parece haber investigado el haplogrupo L), ni tampoco en los originarios de Bengala Occidental. A partir de la base de datos YHRD (Y Chromosome Haplotype Reference Database),[7] se puede comprobar que algunas poblaciones gitanas europeas poseen un gran porcentaje de haplogrupos masculinos R1A1. Los datos de YHRD arrojan pocas correspondencias en general con la población del subcontinente, pero una alta correlación en el haplogrupo H con la comunidad de origen surasiático de Londres, en la que hay un porcentaje muy alto de individuos procedentes de Bengala Occidental y de Sri Lanka.[8]
Las investigaciones genéticas de Luba Kalaydjieva[9] muestran que el grupo original apareció hace unas 32-40 generaciones, y que ese grupo era pequeño, de apenas unos 1000 individuos.
En 1322 un monje franciscano llamado Simon Simeonis describe un pueblo con características similares a los “atsigani” viviendo en Creta, y en 1350 Ludolphus de Sudheim menciona un pueblo similar, con un único lenguaje, al que llama "mandapolos", una palabra que según se piensa deriva del griego "mantes" (profeta o adivinador).[10] Hacia 1360, un feudo gitano independiente (llamado el Feudum Acinganorum) se estableció en Corfú y se convirtió en una «comunidad estable, y una importante y consolidada parte de la economía».[11] Dado que la región ocupada por estas comunidades rom era llamada «el pequeño Egipto», los peregrinos que la atravesaban para ir a Tierra Santa extendieron por toda Europa el apelativo de «egipcianos», de donde procederían los nombres de egitanos, gitanos, gitans, egypsies y gypsies. Además de los asentamientos griegos está documentada una larga estancia en los Balcanes, en tierras de serbios, búlgaros y rumanos, en el siglo XIV.
A causa de las incesantes guerras entre bizantinos y pueblos tártaros y turcos, los gitanos iniciaron una nueva migración, la primera que está documentada. Las evidencias lingüísticas permiten reconstruir esta nueva peregrinación. Partiendo de que los gitanos habrían abandonado la India y de allí habrían pasado a Irán y el norte del Mar Caspio, se supone que más tarde habrían tomado dos rutas. La primera, desde Armenia hasta Bizancio (lo que explicaría la presencia de vocabulario grecobizantino en la lengua de los gitanos), la otra, a través de Siria y Oriente Próximo y el Mediterráneo (de la cual quedarían vestigios de vocabulario árabe). Tras su estadía en los Balcanes, la lengua gitana absorbió vocabulario germánico, pero la ausencia de este resto lingüístico en los gitanos españoles hace pensar que la migración se dividió en dos antes de ese asentamiento centroeuropeo. Una se habría dirigido hacia el oeste, al interior de Europa, y otra hacia el sur, hacia Siria. La primera rama se habría extendido por todo el continente europeo, mientras que la segunda habría cruzado África del Norte para reaparecer en Europa tras cruzar el estrecho de Gibraltar en el siglo XV, reencontrándose ambas corrientes migratorias en algún punto del sur de Europa. De esta manera, la llegada de los gitanos a la Península Ibérica es también un asunto controvertido que analizaremos más adelante.
Lo cierto es que la migración fue masiva y extraordinariamente rápida, siendo objeto de una acogida desigual. En el siglo XV comienza a encontrárseles por todas partes, y los documentos multiplican los testimonios de su presencia por toda Europa, que ha sido estudiada prolijamente.[12] En 1416 se informa de la presencia de gitanos en Rumania, en Bohemia (República Checa) y en Lindau (Alemania). En 1417 el rey de Bohemia Segismundo II les concedió un salvoconducto, y entre 1418 y 1419 los gitanos ya circulaban por la actual Confederación Helvética. Entraron en Francia en 1419, y el 12 de agosto un grupo llegó a las puertas de Sisteron y luego circuló por la Provenza. En enero de 1420 estaban en Bruselas, y en octubre en Flandes y el norte de Francia. En 1421 llegaron a Brujas y después descendieron a Arrás. El 18 de julio de ese mismo año un grupo llegó a Bolonia para solicitar al Papa un salvoconducto como peregrinos cristianos. En España se informa de su presencia por primera vez en 1415, y el 8 de mayo de 1425 se les localiza en Zaragoza. En 1427 ya se encontraban en Roma.
También en 1427 se produjo una de las llegadas de gitanos mejor documentadas, conservada en la obra «Temoignage d'un bourgeois de Paris». El 12 de agosto de ese año[13] llegaron a París, donde causaron gran fascinación por su aspecto miserable y extraño, y la gente acudió en masa para verles adivinar el futuro. Vivían de la magia y de los pequeños robos, hasta que el obispo los expulsó en septiembre de dicho año y partieron en dirección a Pontoise. Según Helena Sánchez Ortega[14] esta crónica resume el cuadro de tipificación negativa de los gitanos que se ha de mantener hasta nuestros días.
Su periplo europeo no se detuvo, y en 1430 circulaban por toda Francia bajo una acogida desigual: Arlés, Brignoles, Metz, Troyes, Grenoble, Nevers, Romans, Colmar, Orleáns y Le Luc. En 1435 fueron vistos en Santiago de Compostela, y en 1462 se les recibió con honores en Jaén. Suiza los expulsó en 1471. En 1493 estaban en Madrid. En esta última ciudad, en el Concejo «…acordaron de dar limosna a los de Egibto porque a ruego de la Villa pasaron delante, diez reales, para evitar los daños que pudieran hazer trezientas personas que venían…».
Cómo y cuándo llegaron los gitanos a la Península Ibérica es una cuestión cuyo consenso dista de haberse alcanzado. Una primera teoría los hace proceder del norte de África, desde donde habrían cruzado el estrecho de Gibraltar para reencontrarse en Francia con la ruta migratoria norteña.[15] Se distinguirían así los gitanos del norte, entrados por Perpiñán, los del sur, o tingitanos (en su pronunciación deformada, gitanos, es decir, procedentes de Tingis, hoy Tánger), y los del este (o grecianos) que penetraron por la ribera mediterránea en los años ochenta del siglo XV, probablemente a causa de la caída de Constantinopla. La penetración mejor documentada es la del norte. El primer documento conservado es de 1415. En él Alfonso (luego el Magnánimo) concede salvoconducto a un tal Tomás Sabba, peregrino a Santiago de Compostela. Ese mismo monarca concede otra carta de paso en 1425 a otro jefe gitano con su gente, ordenando que sea bien tratado:
En esos años se sucedieron los salvoconductos, otorgados a supuestos nobles gitanos peregrinos. El seguimiento de esos salvoconductos por toda la geografía española revela para algunos investigadores (según Teresa San Román) algunas evidencias:
El siglo XV puede ser considerado como la edad de oro de los gitanos en Europa. Vagaban de ciudad en ciudad, y aunque es cierto que fueron expulsados con frecuencia, habría que esperar al siglo XVI para que se desatara una ola de persecución solo comparable al antijudaísmo de los europeos. En el siglo XV los estereotipos negativos aún no estaban enraizados, y entre la hostilidad y la fascinación la cultura gitana se dispersó por el continente, mezclándose con las culturas y los idiomas locales. Lentamente se fue convirtiendo en un desafío para los poderes establecidos, para la población sedentaria y para la religión dominante.
Cuando tuvo lugar el descubrimiento de América, en 1492, los gitanos ya estaban esparcidos por toda Europa, donde a pesar de una buena acogida inicial comenzaron a ser perseguidos, marginados, expulsados, severamente castigados, esclavizados (como en Rumania, donde la esclavitud gitana no fue abolida hasta 1864) o simplemente exterminados. El desencuentro entre los no gitanos y los gitanos perduraría desde el siglo XVI hasta la actualidad. Así, en España, la pragmática de Medina del Campo de1499 les obligó a abandonar la vida nómada. En 1500, el mismo año en que entraron en Polonia y Rusia, la Dieta de Augsburgo los expulsó de Alemania. En 1505 Jacobo IV de Escocia les concedió un salvoconducto y saltaron a Dinamarca. Llegaron a Suecia en 1512, y en 1514 a Inglaterra, de donde se los expulsaría, bajo pena de muerte, en 1563. Antes de eso, en España se les conminó en 1539 a la sedentarización bajo pena de seis años de galeras, y en 1540 los obispos de Bélgica ordenaron su expulsión bajo pena de muerte.[17]
A partir de finales del siglo XVI se sucederán en toda Europa pragmáticas, leyes y decretos contra el modo de vida de los gitanos. La dinámica de estas disposiciones será contradictoria (se les obliga a sedentarizarse al tiempo que se les impide la entrada en muchas ciudades, se les obliga a asimilarse al tiempo que se les concentra en determinados barrios, se les obliga a trabajar en oficios reconocidos al tiempo que se les impide la entrada en los gremios…). La tenacidad de los gitanos, sus estrategias de ocultamiento, de multiocupacionalidad (como la llama Teresa San Román), de seminomadismo o itinerancia circunscrita, de adaptación a las circunstancias cambiantes de la legislación, la capacidad para cruzar fronteras o para aliarse en ocasiones con la población autóctona realizando trabajos imprescindibles, hacen que los gitanos de toda Europa se resistan a la asimilación y conserven sus propios caracteres culturales más o menos intactos hasta la actualidad.
Ante la ausencia de testimonios escritos propios y lo negativo de los ajenos, resultan valiosas las referencias de un personaje peculiar que se acercó al mundo gitano con interés y curiosidad romántica en la primera mitad del siglo XIX: George Borrow. En sus viajes por buena parte de Europa como predicador protestante tuvo oportunidad de contactar con grupos gitanos cuya lengua aprendió, traduciendo e incluso publicando el Evangelio en caló (entre su producción literaria se encuentra La Biblia en España, libro de viajes estudiado por Manuel Azaña).
El salto de los gitanos hacia América corrió parejo a la propia diáspora de los europeos. Se emprendió entonces una nueva migración. Está plenamente establecido que en 1498, Cristóbal Colón, en su tercer viaje, embarcó a cuatro gitanos que pisaban el nuevo mundo.[18] Se sabe también que Inglaterra y Escocia enviaron remesas de gitanos a sus colonias americanas de Virginia, en el siglo XVII[19] y Luisiana. La práctica de la deportación a América fue seguida ese mismo siglo por Portugal.[20] Según este autor, los gitanos españoles solamente podían viajar a América con permiso expreso del rey. Felipe II decretó en 1570 una prohibición de entrada a los gitanos en América, y ordenó el regreso de los ya enviados. Se conoce el caso de un herrero gitano (Jorge Leal) que consiguió autorización para viajar a Cuba en 1602. Habría que esperar a la pragmática de 1783 para que los gitanos tuviesen permiso de residencia en cualquier parte del reino.
Entre finales del XVII y mediados de siglo XIX se produjo otro movimiento hacia el oeste de una numerosa población gitana, huyendo de la esclavitud o bien aprovechando su abolición en Moldavia y Valaquia en 1860[21] o como consecuencia del recrudecimiento de la persecución en la Europa occidental (especialmente en Francia y Alemania). Los gitanos emigraron a América Latina en un número que sigue siendo un misterio. Según Koen Peeters, la independencia de Serbia en 1878 aceleró esa salida, y las causas que explican el nuevo éxodo masivo pueden ser varias: "En primer lugar, a la presión de asimilación; en segundo lugar, a las nuevas posibilidades en sus actividades laborales; y, en tercer lugar, a motivos comunes a otros emigrantes de Serbia, como pueden ser, por un lado, la idea de que en el Nuevo Mundo tenían muchas posibilidades de conseguir grandes fortunas, las leyes que favorecieron la inmigración o también la aparición de nuevas posibilidades en lo que respecta a medios de transporte".[22] Asimismo en torno a 1860 se registra la salida de gitanos británicos (“romnichels”) y a principios del siglo XX hubo una nueva partida en masa de gitanos valacos.
La oleada migratoria se detuvo con el comienzo de la Primera Guerra Mundial, y no volvió a reiniciarse hasta 1989, año en que dio comienzo la tercera gran diáspora, todavía en curso.
La detención del flujo migratorio a principios del siglo XX no significó una mejora de las condiciones de vida de los gitanos. Las disposiciones legales continuaron siendo inútiles (como lo habían sido antes) a la hora de asimilarlos. En Francia, por ejemplo, una "ley sobre el ejercicio de las profesiones ambulantes y sobre la circulación de nómadas" obligaba en 1912 a proveerse de un “carné antropométrico de identidad” que debía ser sellado en cada desplazamiento.
A medida que se acerca la Segunda Guerra Mundial, la persecución (al socaire de las nuevas teorías pseudocientíficas) se hizo más dura. El gobierno prusiano, por ejemplo, decidió acabar con la “molestia gitana”[23] mediante un acuerdo internacional diseñado para acabar con su forma de vida. En Baviera se elaboró en 1905 un "Libro gitano", con un censo inicial de 3.000 individuos que pronto aumentaría con la colaboración de otros Estados germanos. Baviera autorizó el castigo a trabajos forzados a todo gitano que no pudiera demostrar tener un trabajo estable, y la República de Weimar extendió esta medida a toda Alemania. Los censos de gitanos se multiplicaron en toda Europa (Francia, Inglaterra) y en Suiza, en 1926 comenzó la ominosa costumbre de secuestrar niños gitanos (en alemán "Kinder der Landstrasse") para ser educados entre no gitanos, práctica que sólo se abandonaría en 1973.
El auge del nazismo y los excesos de la Segunda Guerra Mundial se cebaron con crueldad en los gitanos. Tomando como base los anteriores censos, el Centro de Investigación para Higiene Racial y Biología Poblacional del Reich comenzó a analizar la cuestión gitana. Tras unos momentos de duda, en los que se estuvo a punto de clasificar a los gitanos dentro de la raza aria, Himmler ordenó su internamiento y finalmente su ejecución en masa. En lengua gitana se llama a este proceso de exterminio “porraimos” o “porrajmos”: "la destrucción". Se desconoce el número exacto de víctimas. Las estimaciones van desde 50.000-80.000 (Denis Peschanski, La France des camps, l'internement 1938-46, Gallimard, 2002, p. 379) hasta "500.000-1.500.000… Sólo en Auschwitz-Birkenau murieron más de 20.000 gitanos. Y en un solo día, el 3 de agosto de 1944, los últimos 2.897 habitantes de las barracas gitanas de Auschwitz, incluyendo mujeres y niños, dejaron para siempre de cantar y darse entusiasmo".[23] El genocidio gitano es un fenómeno relativamente desconocido, en el que colaboraron con más o menos interés (al igual que en el genocidio judío) las poblaciones autóctonas.
En la Europa central y oriental bajo regímenes comunistas, los gitanos sufrieron políticas de asimilación y restricciones a su libertad cultural. En Bulgaria, se prohibió el uso de la lengua romaní y la representación de música romaní en actos públicos. Decenas de miles de gitanos de Eslovaquia, Hungría y Rumania fueron reasentados en regiones fronterizas de Moravia, y se prohibió su estilo de vida nómada. En Checoslovaquia, donde se les calificó de "estrato social degradado", mujeres romaníes fueron sometidas a esterilizaciones como parte de la política del Estado para reducir su crecimiento demográfico. Esta política se puso en práctica mediante incentivos financieros, amenazas de retirada de subsidios sociales, desinformación y esterilización involuntaria.[24]
A principios de la década de 1990, Alemania deportó a decenas de miles de inmigrantes a Europa Central y del Este. El 60% de unos 100.000 ciudadanos rumanos deportados de acuerdo con un tratado de 1992 eran gitanos.
En el tercer cuarto del siglo XX comenzó también un importante movimiento asociativo gitano, en especial, a partir del Primer Congreso Gitano de Londres, de 1971.
Con la caída del muro de Berlín en 1989, el desmantelamiento de los Estados autoritarios de Europa Central y del Este y la subsiguiente crisis económica y, especialmente, por causa de la guerra de Yugoslavia, comienza la tercera gran diáspora gitana. Este movimiento migratorio (que generalmente pasa desapercibido en su magnitud) se realiza de este a oeste. Las estimaciones son de unos 200.000-280.000 gitanos desplazados del este al oeste europeo desde 1960 a 1997. Al deteriorarse la situación política de la antigua Yugoslavia, unos 40.000 gitanos llegaron a Italia y otros 30.000 a Austria.[25] La crisis económica ha generado también una intensa ruta migratoria desde Rumania a los países de la Europa próspera en una cantidad todavía por calcular. Las leyes de ciudadanía discriminatorias en la República Checa,[26] por ejemplo, o los dirturbios antigitanos y los endurecimientos de leyes en Italia[27] son un ejemplo de que viejas formas de discriminación persisten.
Según los informes del Banco Mundial[28] en Europa hay una población de 7 a 9 millones de gitanos, de los que alrededor de 2 millones viven en Rumania, aunque porcentualmente la presencia más alta del pueblo gitano es la de la República de Macedonia, donde representan el 11% de la población.[29] La mayor parte de la población gitana de Centro Europa en la zona balcánica vive con menos de 3 euros diarios por persona y un 89% de los gitanos búlgaros no han podido cursar estudios primarios.
Huitzilopochtli (en náhuatl Huītzilōpōchtli, en AFI [wiːtsiloːˈpoːtʃ.tɬi][1] "colibrí izquierdo" o "colibrí del sur"), fue la principal deidad de los mexicas. También fue conocido como Ilhuicatl Xoxouhqui y ha sido asociado con el sol.[2] Al arribo de los españoles a Mesoamérica, era la deidad más adorada en el Altiplano Central por la imposición de los aztecas. Los conquistadores lo llamaron Huichilobos.
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Según la leyenda, Huitzilopochtli nació de Coatlicue, la Madre Tierra, quien quedó preñada con una bola de plumas o algodón azulino que cayó del cielo mientras barría los templos de la sierra de Tollan. Sus 400 hermanos al notar el embarazo de su madre y a instancias de su hermana Coyolxauhqui, decidieron ejecutar al hijo al nacer para ocultar la supuesta deshonra, pero Huitzilopochtli nació y mató a la mayoría. Tomo a la serpiente de fuego xiuhcoatl entre sus manos y le dio forma de hacha y venció y mató a Coyolxauhqui con una enorme facilidad, quien quedó desmembrada al caer por las laderas de los cerros. Huitzilopochtli tomó la cabeza de su hermana y la arrojó al cielo, con lo que se convirtió en la Luna, siendo Huitzilopochtli el Sol.
Aztlán significa en náhuatl "lugar de la blancura" o "lugar de garzas" y la leyenda dice que al dejar esta mítica isla dentro un lago del Norte vagaron años hasta que en el Sur se establecieron en Coatepec cerca de Tula. Pero más tarde los seguidores de Huitzilopochtli pensaron irse, mientras los de su hermana Coyolxauhqui querían quedarse. Se libró una batalla en la que los seguidores de Huitzilopochtli se comenzaron a llamar mexicas (mēxihcah, en náhuatl) en honor a Mextli, un dios guerrero. Según la leyenda dejaron de llamarse aztecas cuando se les apareció en sueños a cuatro sacerdotes en el cerro de Chapultepec (hoy absorbido por la Ciudad de México).
Entonces siguieron hacia el Sur hasta que Huitzilopotchi les indicó donde fundar la nueva capital, México-Tenochtitlán en Anáhuac al medio del Lago de Texcoco, una ciudad llena de canales.[3]
Señor de una civilización dedicada a la guerra, era un dios eminentemente guerrero; cuando los aztecas tomaron los dioses de las otras culturas nahuas, como la Tolteca, elevaron su dios al nivel de los grandes dioses de Mesoamérica, como Tláloc, Quetzalcóatl y Tezcatlipoca.
Así, en el centro de su ciudad, Tenochtitlán, construyeron un templo con dos altares, uno dedicado a Tláloc y el otro a Huitzilopochtli. Sobre el pequeño templo, cada 52 años se la añadía otra construcción, cada vez más grande,convirtiéndolo de una imponente edificación del mundo antiguo. En las ruinas actuales se pueden ver las distintas etapas, como capas de cebolla.
A estos dioses se les ofrecían sacrificios humanos: a Tláloc, niños varones enfermos, y a Huitzilopochtli cautivos de habla náhuatl, tomados en combate. Cuatro sacerdotes sostenían al cautivo de cada extremidad y un quinto hacia una incisión con un afilado cuchillo de obsidiana y extraía el corazón. El prisionero estaba completamente cubierto de gris, que era el color del sacrificio, y tal vez estaba drogado, pues los gritos se consideraban de mal gusto en el caso del sacrificio a Huitzilopochtli.
El propósito de los sacrificios a Huitzilopochtli era darle vigor para que pudiera subsistir en su batalla diaria, y lograr así que el sol volviera a salir en el siguiente ciclo de 52 años. Según la tradición nahua, han transcurrido 4 eras que terminaron en desastre, y vivimos en la quinta creación que terminara en un año "uno movimiento", esta fecha se repite cada 52 años en el calendario. Los mexicas pensaban que alimentando al sol, Huitzilopochtli, se podría posponer el fin al menos por otro ciclo. Ellos no pensaban que fuera necesario un sacrificio diario. La Fiesta en honor a Huitzilopochtli se celebraba una vez al año. Esta concepción no es común a los demás pueblos nahuas, y al parecer fue debida al poderoso Tlacaélel, quien además instituyó la costumbre de las "guerras floridas" a fin de que Huitzilopochtli pudiera disponer de cautivos de habla náhuatl.
En la religión mexica, los guerreros que morían en batalla, los que morían sacrificados y las mujeres que morían en el parto estaban destinados al paraíso y quizás para (los relatos y escritos sobrevivientes a la conquista no son muy claros en esto) renacer en esta tierra como mariposas. Por ello se consideraba un honor ser sacrificado a Huitzilopochtli.
El códex florentinus que contiene la Historia general de las cosas de la Nueva España es una recopilación de textos del siglo XVI escrito en náhuatl, que recoge el siguiente relato del nacimiento de Huitzilopochtli:
sabían ellos que su origen, su principio fue de esta manera: En Coatépec, por el rumbo de Tula, había estado viviendo, allí habitaba una mujer de nombre Coatlicue. Era madre de los cuatrocientos Surianos y de una hermana de éstos de nombre Coyolxauhqui. Y esta Coatlicue allí hacía penitencia, barría, tenía a su cargo barrer, así hacia penitencia, en Coatépec, la Montaña de la Serpiente. Y una vez, cuando barría Coatlicue, sobre ella bajó un plumaje, como una bola de plumas finas. En seguida lo recogió Coatlicue, lo colocó en su seno. Cuando terminó de barrer, buscó la pluma, que había colocado en su seno, pero nada vio allí. En ese momento Coatlicue quedó embarazada. Al ver los cuatrocientos Surianos que su madre estaba encinta, mucho se enojaron, dijeron: -“¿Quién le ha hecho esto? ¿Quién la dejó encinta? Nos afrenta, nos deshonra”. Y su hermana Coyolxauhqui les dijo: “Hermanos, ella nos ha deshonrado, hemos de matar a nuestra madre, la perversa que se encuentra ya encinta. ¿Quién le hizo lo que lleva en el seno? Cuando supo esto Coatlicue, mucho se espantó, mucho se entristeció. Pero su hijoHuitzilopochtli, que estaba en su seno la confortaba, le decía: -“No tenías, y sé lo que tengo que hacer” Habiendo oído Coatlicue las palabras de su hijo, Y entretanto, los cuatrocientos Surianos se juntaron para tomar acuerdo, y determinaron a una dar muerta a su madre, porque ella los había infamado. Estaban muy enojados, estaban muy irritados, como si su corazón se les fuera a salir. Coyolxauhqui mucho los incitaba, avivaba la ira de sus hermanos, para que .mataran a su madre. Y los cuatrocientos Surianos se aprestaron, se ataviaron para la guerra. Y estos cuatrocientos Surianos, eran como capitanes, torcían y enredaban sus cabellos, como guerreros arreglaban su cabellera. Pero uno llamado Cuahuitlícac era falso en sus palabras. Lo que decían los cuatrocientos Surianos, enseguida iba a decírselo, iba a comunicárselo a Huitzilopochtli. Y Huitzilopochtli le respondía: -“Ten cuidado, está vigilante, tío mío, bien sé lo que tengo que hacer”. Y cuando finalmente estuvieron de acuerdo, estuvieron resueltos los cuatrocientos Surianos a matar, a acabar con su madre,
luego se pusieron en movimiento, los guiaba Coyolxauhqui. Iban bien robustecidos, ataviados, guarnecidos para la guerra, se distribuyeron entre sí sus vestidos de papel, su anecúyotl, sus ortigas, sus colgajos de papel pintado, se ataron campanillas en sus pantorrillas, las campanillas llamadas oyohualli. Sus flechas tenían puntas barbadas. Luego se pusieron en movimiento, iban en orden, en fila, en ordenado escuadrón, los guiaba Coyolxauhqui. Pero Cuahutlícac subió en seguida a la montaña, para hablar desde allí a Huitzilopochtli, le dijo: -“Ya vienen”- Huitzilopochtli le respondió: -“Mira bien por dónde vienen”. Dijo entonces Cuahuitlícac: “Vienen ya por Tzompantitlan” Y una vez más le dijo Huitzilopochtli: -“¿Por dónde vienen ya? Cuahuitlícac le respondió: -“vienen ya por Coaxalpan”. Y de nuevo Huitzilopochtli preguntó: -“Mira bien por dónde vienen”. En seguida te contestó Cuahuitlícac: -“vienen ya por la cuesta de la montaña”. Y todavía una vez más le dijo huitzilopochtli: -“Mira bien por dónde vienen”. Entonces le dijo Cuahuitlícac: -! Ya están en la cumbre, ya llegan, los viene guiando Coyolxauhqui”.
En ese momento nació Huitzilopochtli, se vistió sus atavíos, su escudo de plumas de águila, sus dardos, su lanza-dardos azul el llamado lanza-dardos de turquesa. Se pintó su rostro con franjas diagonales, con el color llamado ‘pintura de niño. Sobre su cabeza colocó plumas finas, se puso sus orejeras. Y uno de sus pies, el izquierdo era enjuto, llevaba una sandalia cubierta de plumas, y sus dos piernas y sus dos brazos los llevaba pintados de azul. Y el llamado Tochancalqui puso fuego a la serpiente hecha de teas llamada Xiuhcóatl, que obedecía a Huitzilopochtli. Luego con ella hirió a Coyolxauhqui, le cortó la cabeza, la cual vino a quedar abandonada en la ladera de Coatépetl. El cuerpo de Coyolxauhqui fue rodando hacia abajo, cayó hecho pedazos, por diversas partes cayeron sus manos, sus piernas, su cuerpo. Entonces Huitzilopochtli se irguió, persiguió a los cuatrocientos Surianos, los fue acosando, los hizo dispersarse desde la cumbre del Coatépetl, la montaña de la serpiente. Y cuando los había seguido hasta el pie de la montaña los persiguió, los acosó cual conejos, en torno de la montaña. Cuatro veces los hizo dar vueltas. En vano trataban de hacer algo en contra de él, en vano se revolvían contra él, al son de los cascabeles y hacían golpear sus escudos. Nada pudieron hacer, nada pudieron lograr, con nada pudieron defenderse. Huitzilopochtli los acoso, los ahuyento, los destruyó, los aniquilo, los anonado. Y ni entonces los dejó, continuaba persiguiéndolos. Pero, ellos mucho le rogaban, le decían: -“¡Basta ya!”. Pero Huitzilopochtli no se contentó con esto, con la fuerza se ensañaba contra ellos, los perseguía. Sólo unos cuantos pudieron escapar de su presencia, pudieron librarse de sus manos. Se dirigieron hacia el sur, porque se dirigieron hacia el sur se llamar Surianos, los pocos que escaparon de las manos de Huitzilopochtli. Y cuando Huitzilopochtli les hubo dado muerte, cuando hubo dado salida a su ira, les quité sus atavíos, sus adornos, su anecúyotl, se los puso, se los apropió los incorporó a su destino, hizo de ellos sus propias insignias. Nadie apareció jamás como su padre. A él lo veneraban los mexicas, le hacían sacrificios, lo honraban y servían. Y Huitzilopochtli recompensaba a quien así obraba. Y su culto fue tomado de allí, de Coatépec, la montaña de la serpiente, como se practicaba desde los tiempos
más antiguos.[4]A pesar de ser el Dios más importante para la vida de los mexicas, no se han encontrado representaciones de Huitzilopochtli, excepto en algunos códices, debido a que su imagen (de acuerdo a diversas fuentes) era hecha con semillas de amaranto.[5]


Los mexicas originalmente eran una de las tribus nahuas, y cuando llegaron al valle de México, traían sus propios dioses. El más importante era Huitzilopochtli, cuyo nombre puede traducirse literalmente como colibrí izquierdo, el colibrí zurdo o Colibrí del sur; sin embargo, según Laurette Séjourné, en el lenguaje esotérico náhuatl se puede traducir como el alma del guerrero que viene del paraíso.
Al llegar al valle de México, o valle del Anáhuac, los mexicas trataron de incorporar la cultura y los dioses de las civilizaciones más avanzadas que ya estaban establecidas, así como los de civilizaciones más antiguas como la Tolteca; así, incluyeron a Tláloc, Tezcatlipoca y a (Quetzalcóatl).
Sin embargo, algunos dirigentes mexicas (como Tlacaelel) modificaron la historia para poner a su dios tribal, Huitzilopochtli, al mismo nivel que los demás dioses nahuas.
Conforme los mexicas comenzaron a conquistar a otros pueblos, fueron aceptando nuevos dioses y enlazando sus historias con las de los dioses que ya tenían.
Estudiosos como Miguel León-Portilla sugieren que, en la época de la conquista, los mexicas estaban en un proceso de sincretización donde todos los dioses serían sólo expresiones de las potencias de una deidad principal, Ometéotl/Omecíhuatl.
Ésta es una antigua pareja de dioses; sus nombres literalmente significan "Señor dos, Señora dos", pero usualmente se traduce como "nuestro señor/señora de la dualidad", implicando un dios con características femeninas y masculinas. Este dios es mucho más antiguo que la civilización nahua, y según algunas leyendas es el origen de todos los dioses. El pueblo difícilmente lo conocía, pero entre las clases superiores se le rendía una especie de culto. Otros nombre que recibía era, "El señor del cerca y junto", "El inventor de sí mismo" y Tonacatecuhtli (El señor de nuestra carne).
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Por fuera de la religión popular, llena de dioses con complicadas historias y parentescos, producto del sincretismo de las civilizaciones nahuas y de la herencia tolteca, los sacerdotes y los tlamatinime (sabios) desarrollaron una profunda visión monista (según los eruditos más destacados, como Caso y León-Portilla). Otros investigadores, como A. R. Sandstrom, basándose en investigaciones sobre las comunidades nahuas del México actual, sostienen que la concepción era panteísta; esta posición es apoyada por Hunt, Markman, Florescano y Ortiz de Montellano.
La síntesis de estas concepciones se centra en la figura de Téotl (q.v.), y su traducción a la religión popular en el dios dual (o pareja de dioses) Ometéotl.
La cultura mexica es particularmente notable por la práctica de sacrificios humanos; los ofrecimientos a Huitzilopochtli serían hechos para restaurar la sangre que perdió, ya que el sol era confrontado en una batalla diaria. Esto prevendría el fin del mundo que podría suceder en cada ciclo de 52 años. La dedicación del gran templo en Tenochtitlán fue divulgado por los mexicas según lo referido, con un sacrificio de más de 84,000 prisioneros, sin embargo, este número probablemente fue una exageración de los mismos mexicas para infundir miedo entre sus enemigos, pues en el relato insisten en que el Tlatoani sacrificó personalmente a todas las víctimas en el curso de 4 días. Como medida de comparación, en los días finales del Campo de concentración de Dachau, operando con tecnología moderna las 24 horas, se podía disponer de 4,500 víctimas al día.
Las víctimas sacrificadas a Xipe Tótec eran atadas a un poste y eran por completo cubiertas por flechas que les eran lanzadas. Posteriormente el cadáver sería desollado y un sacerdote se cubriría con la piel. (Representando la renovación de la tierra para volver a ser fértil) La Madre Tierra, Teteoinnan, requería víctimas femeninas desolladas. Tláloc requería niños enfermos masculinos.
Los mexicas frecuentemente iniciaban guerras - las llamadas guerras floridas - con el intento de capturar prisioneros para usarlos en los sacrificios. Existen múltiples relatos de los conquistadores capturados que fueron sacrificados durante las guerras de la conquista española de México, aunque solamente Bernal Díaz afirmó ser un testigo de ello.
En ocasiones, los mexicas mataban a los cautivos más aristocráticos, notables por su valor en combate ritual: encadenaban la víctima al piso, quien vestía solamente un taparrabos, le daban un arma falsa y un escudo, y era muerto luchando contra un guerrero jaguar completamente armado. Se dice que cuando un pueblo era derrotado, los sacerdotes aztecas seleccionaban de los cautivos, al guerrero más destacado de los adversarios y lo tiraban por las escaleras del Templo Mayor. Al terminar su caída, los intestinos eran utilizados para las fieras del zoológico, y el cuerpo era entregado al guerrero. Este hervía el cuerpo y separaba la carne, se quedaba con los huesos como trofeo y partía la carne en fragmentos muy pequeños que ofrecía a los señores, incluso de otros pueblos. Los señores pretendían comerla, pero según algunos relatos, como el Códice Ramírez, y la relación del nieto de Nezahualcóyotl, la carne ensi, se consideraba que carecía de valor, por lo que era sustituida por carne de guajolote (pavo). A cambio de esta carne, el guerrero recibía grandes obsequios: Joyas, plumas ricas, mantas finas y esclavos. Este era un método para estimular a los guerreros exitosos y ayudarlos a subir en la escala social.
Tezcatlipoca requería un sacrificio voluntario. Cada año un joven era ofrecido como víctima. Durante un año lo honrarían como dios en la tierra, y entonces éste sería sacrificado. Tláloc requería niños llorones (enfermos). Xilonen requería ahogar a dos jóvenes.
A pesar de los relatos populares, los mexicas no hacían sacrificios humanos cada día. Los sacrificios se hacían sólo en los días festivos. Un día festivo por cada uno de sus 18 meses. Cada mes estaba dedicado a un dios distinto.
También se hacían sacrificios de animales, había dos razas de perros criados expresamente para ello, y la gente también hacía autosacrificio, ofrendando su propia sangre y sufrimiento a sus dioses.
En la adoración del Sol de las religiones mexica, inca y maya los sacrificios humanos eran algo común. Los aztecas celebraban unos constantes ciclos de fiestas religiosas con sacrificios humanos a sus diversos dioses, especialmente al adorar al dios-Sol Tezcatlipoca. Además, en la fiesta al dios del fuego, Xiuhtecuhtli (Huehueteotl), "a los prisioneros de guerra se les hacía danzar con sus captores y [...] se les hacía girar alrededor de un fuego intenso y entonces se les arrojaba en las brasas y se les alzaba mientras todavía estaban vivos para sacarles el corazón todavía palpitante y ofrecerlo a los dioses” (Fuente: "The Ancient Sun Kingdoms of the Americas").
Las formas y manifestaciones del Sol son un componente central de la cosmogonía mexica. Por lo tanto, no habrá de sorprender que sus calendarios (ver calendario azteca) sean solares y estén directamente vinculados a diversas formas religiosas. Esta integrado por 18 meses de 20 días cada uno, mas 5 días nefastos.

La mitología egipcia es el nombre del conjunto de creencias sustentadas por los pobladores del antiguo Egipto, anteriores a la llegada del cristianismo. Sus prácticas fueron prohibidas en tiempos de Justiniano I, en el año 535.
Su desarrollo e influencia perduró más de tres mil años, variando estas creencias a través del tiempo, por lo tanto, un artículo o incluso un libro, no puede hacer más que resumir la multitud de entidades y temas de este sistema complejo de creencias. La iconografía egipcia es muy diferente de la griega o romana: en la mitología egipcia muchas deidades son representadas con cuerpo humano y cabeza de otro animal.
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Las ideas religiosas de los antiguos egipcios tuvieron dos fases:
Los sacerdotes de los templos principales comenzaron a organizar esta multitud de dioses y a explicar sus relaciones, la creación del mundo, las crecidas del Nilo, etc., ideando y sistematizando las creencias en las denominadas teología Heliopolitana, Tebana, etc., reflejadas en los Textos de las Pirámides, o el Libro de los Muertos, a los que siguió la redacción de otros similares.
Su visión está basada en su propio país, tierra fértil junto a un río y con un desierto alrededor. Por lo tanto el mundo para ellos se dividía en tres regiones:
Las principales divinidades estaban organizadas en cinco grupos diferentes:
Mientras los líderes de los diversos grupos ganaban y perdían influencia, las creencias dominantes se transformaban, combinaban y sincretizaban. Ra y Atum se convirtieron en Atum-Ra, con las características de Ra como dominantes, y posteriormente Ra fue asimilado a su vez por Horus, como Ra-Horajti. Después de que Ptah se convirtiera en Ptah-Seker, fue asimilado por Osiris, convirtiéndose en Ptah-Seker-Osiris.
Con las diosas sucedió lo mismo: Hathor asimiló inicialmente las características de otras diosas, pero en última instancia fue asimilada con Isis. Los dioses maléficos fueron amalgamados de la misma forma, como Seth, quien originalmente era un héroe, asimiló todos las características de los dioses malvados, al cual condenaron posteriormente por haber sido elegido como dios protector de los gobernantes hicsos.
Durante la época de influencia helénica sobre Egipto, lo que perduró con más vigor fue la triada: Osiris, Isis, y Horus; y su enemigo Seth, tal como se ejemplifica en la "Leyenda de Osiris e Isis". La triada había asimilado muchos de los cultos y deidades anteriores, y cada dios era adorado en su preferente lugar de veneración: Osiris en Abidos, Isis en Dendera, y Horus en Edfu. Incluso en esta etapa, continuaba la fusión, con Osiris como un aspecto de Horus (y viceversa), dirigiéndose paulatinamente hacia el monoteísmo. Sin embargo, el monoteísmo, o henoteísmo, había surgido con anterioridad, fugazmente, en el siglo XIV a. C., cuando Ajenatón había intentado priorizar el culto de Atón, en la forma de disco solar, aunque fue violentamente rechazado posteriormente por el clero y el pueblo egipcio.
Según el Canon Real de Turín, varios dioses gobernaron Egipto: Ptah, Ra, Shu, Geb, Osiris, Seth, Thot, Maat y Horus; cada cual durante inmensos períodos, después reinaron los Shemsu Hor durante 13.420 años, antes de surgir la primera dinastía de faraones. Así, los predecesores de Menes ocuparon el trono egipcio durante 36.620 años.
Principales divinidades egipcias:
La creencia inicial en la inmortalidad de dioses y faraones, posteriormente extendida al resto de los egipcios, significó que se practicara el embalsamamiento y la momificación, para poder preservar la integridad del individuo en la vida futura, según los textos de la mitología egipcia.
Los antiguos egipcios consideraban que el espíritu humano estaba conformado por el Ba, el Ka y el Aj.
Los egipcios creían que el espíritu de los difuntos era conducido por Anubis hacia el lugar del juicio, en la "sala de las dos verdades", y el corazón del muerto, que era el símbolo de la moralidad del difunto, se pesaba, en una balanza, contra una pluma que representaba el Maat, el concepto de verdad, armonía y orden universal. Si el resultado era favorable, el difunto es llevado ante Osiris en Aaru, sin embargo, Ammit, "el devorador de corazones", que se representaba como un ser mezcla de cocodrilo, león e hipopótamo, destruía aquellos corazones cuya sentencia resultaba negativa, impidiendo su inmortalidad.
El Libro de los Muertos era una serie de 190 fórmulas mágicas, adaptadas a las circunstancias particulares de cada individuo, las cuales eran depositadas junto al difunto, o grabadas en los muros de la tumba para facilitar su viaje por la Duat; también contenía las palabras adecuadas a utilizar en su juicio: las palabras justas. Uno de los mejores ejemplos del Libro de los Muertos es el Papiro de Ani, creado alrededor de 1240 a. C., que además de textos contiene muchas imágenes de Ani y de su esposa en su viaje a través del mundo de los muertos.
Un intervalo corto del monoteísmo (Atonismo) ocurrió bajo el reinado de Akenatón, enfocado en la deidad egipcia del sol, Atón. Akenatón proscribió la veneración de otros dioses y construyó una nueva capital, Aketatón (Amarna), alrededor del templo para Atón.
El cambio religioso perduró solamente hasta la época de Tutankamon, el hijo de Akenatón y de una esposa secundaria. Por ser este cambio muy impopular fue rápidamente proscrito. De hecho, el borrado de los nombres de Akenatón y Tutankatón de los muros y de las listas reales se relaciona con este radical cambio religioso.
Después de la caída del faraón de Amarna, el panteón egipcio original perduró como fe dominante, hasta la imposición del cristianismo copto y, posteriormente, del islam, aunque los egipcios continuaron teniendo relaciones con otras culturas monoteístas, como los hebreos. Asombrosamente, el pueblo egipcio apenas opuso resistencia a la difusión del cristianismo, explicado en ocasiones afirmando que Jesús, originalmente, era un sincretismo vinculado principalmente a Horus, con Isis representando a la Virgen María.
Algunos egiptólogos consideran este culto más próximo al henoteísmo;[1] varios eruditos, sobre todo aquellos con tendencias religiosas judeocristianas, opinan que es incorrecto ver este período como monoteísta, e indican que los egipcios no adoraba a Atón, sino a la familia real como parte del panteón de los dioses, quienes recibirían su energía divina de Atón. Otros estiman que Moisés y Ajenatón eran el mismo personaje.[2]
Egipto mantuvo relaciones con los habitantes de Nubia, Libia y Canaán, los pueblos fronterizos, comerciales o bélicas en diversos periodos. También fue influido por los gobernantes griegos ptolemaicos, que reinaron en Egipto durante 300 años. Egipto finalmente fue incorporado en el Imperio romano, gobernado inicialmente por Roma y posteriormente desde Constantinopla, hasta la conquista árabe.
Tras el derrumbe del Imperio Medio comienza el denominado segundo periodo intermedio de Egipto. Durante esta época, en el delta del Nilo surgen los gobernantes hicsos (inmigrantes asiáticos), que dominan Egipto personalmente, o mediante mandatarios vasallos (dinastía XV y dinastía XVI). Es el auge del dios Seth, posteriormente denostado tras la expulsión de los hicsos.
Egipto tuvo durante mucho tiempo lazos con Libia. Después de la muerte de Ramsés XI, el sumo sacerdote de Amón Herihor tomo el control de Egipto hasta que fueron reemplazados (sin signos de lucha evidente) por los reyes libios de la dinastía XXII. El primer rey de la nueva dinastía, Sheshonq I, sirvió como general bajo los mandatarios de la dinastía XXI. Se sabe que él designó a su propio hijo para ser pico pico pico
Comenzó con Ptolomeo I Sóter y término con Cleopatra VII. Ptolomeo I Sóter "salvador", fundó la dinastía Ptolemaica, la cual gobernaría Egipto unos 300 años. Los ptolomeos promovieron el culto a Serapis, deidad sincrética de Osiris y Apis. Varios reyes ptolemaicos adoptaron la costumbre egipcia de desposarse con sus hermanas, y muchos gobernaron conjuntamente con sus esposas. El último de los Ptolomeos, la famosa Cleopatra, fue una de las escasas reinas que gobernaría en Egipto.
Egipto fue incorporado al Imperio romano y gobernado, primero, desde Roma y posteriormente desde Constantinopla (hasta la conquista árabe). El acontecimiento más revolucionario de la historia del Egipto Romano fue la introducción del cristianismo en el siglo II. Al principio fue perseguido vigorosamente por las autoridades romanas, que temieron la discordia religiosa más que cualquier otra cosa, en un país donde la religión había sido siempre suprema. Pero rápidamente ganó adherentes entre los judíos de Alejandría. De estos, pasó a los griegos, y posteriormente a los egipcios nativos, quienes encontraron satisfactorias sus promesas de salvación personal y sus enseñanzas sobre igualdad social. En el año 535, sus antiguas prácticas fueron prohibidas por Justiniano I, clausurándose los últimos templos que permanecían abiertos.
Ningún pueblo ha tenido más ceremonias religiosas que los antiguos egipcios, pues no sólo escogieron como objetos de culto toda clase de animales, sino hasta las legumbres de los jardines. Así como los egipcios fueron los primeros en inventar la mayor parte de las divinidades paganas conocidas de los griegos, también fueron los primeros que establecieron las fiestas celebradas en su honor, la pompa de su culto, las ceremonias, los oráculos, etc.
Las fiestas principales de este pueblo, como las de los persas y de los indios, fueron establecidas según las épocas naturales del año: la más solemne, llamada "la fiesta de las Lamentaciones de Isis" o de la desaparición (muerte) de Osiris, comenzaba el 17 de "athyr" o 13 de noviembre, según Plutarco:
Esta fiesta estaba consagrada al luto y a las lágrimas: hacia el solsticio de invierno se celebraba "la Busca de Osiris," y el 1 "tybi" o 2 de enero la "llegada de Isis" a Fenicia: pocos días después la fiesta de la "Reaparición de Osiris" unía los gritos de alegría de todo Egipto a la alegría pura de Osiris: la fiesta de las Simientes y de la sepultura de Osiris, pues la muerte de Osiris es un símbolo esencialmente agrícola; la de su "resurrección," cuando empiezan a brotar las plantas, la de la "preñez de Isis," del nacimiento de su hijo Harpócrates, a quien se ofrecían las primicias de la recolección, y la de las "Pamylias o de la procesión del phallus" (falo), unidas más o menos a las precedentes, caían en un gran periodo que abrazaba la mitad del año, desde el equinoccio de otoño hasta el de la primavera, y del mes "phaophi" al mes "pharmurti" (desde el 28 de noviembre al 21 de marzo), a principios del cual se celebraba la "Purificación de Isis: Poco antes de la luna nueva de "phamenoth" (marzo), solemnizaban los egipcios la entrada de Osiris en la luna (luna-lunus, hermafrodita), a la que se suponía fecundaba, para que a su vez fecundase a la tierra; el 30 de "epiphi" (24 de julio) se celebraba la fiesta del Nacimiento de Horus, representante de Osiris y vencedor de Tifón en el segundo gran periodo que se extendía desde el mes "pharmuthi" hasta el "thoth", desde el 27 de marzo al 29 de agosto, en que volvía a principiar el año: Horus, hijo de Isis y de Osiris, era el emblema de la estación en que el Sol alimenta todo, penetrando la atmósfera con su calor bienhechor; los combates de Tifón y de Horus marcaban las cualidades mortíferas de que en cierta estación se carga el aire del Egipto, y que la influencia benigna del Sol llega a neutralizar.Además de estas fiestas generales en todo el Egipto, había fiestas locales, algunas de las cuales atraían un inmenso concurso de población: tales eran las fiestas de Bubastis en la ciudad de este nombre; la de Neith o Minerva en Sais, llamada la fiesta de las "Lámparas encendidas;" la del Sol en Heliópolis; la de Buto o Latona, en la ciudad de este nombre; la de Marte en Paprenis, enumeradas por Heródoto:
Todas las fiestas egipcias se celebraban en la luna nueva o llena: la de las "Lámparas encendidas," se asemeja mucho a la de los "Faroles," que se celebra aún en la China: consistía aquella fiesta en encender alrededor de las casas multitud de lámparas llenas de aceite y de sal y se las dejaba arder toda la noche. ¿Quién no ha oído hablar de las fiestas que se celebraban por todo el Egipto cuando nace un nuevo buey Apis? Los sacerdotes salían a buscarle con gran pompa para conducirlo primero a Heliópolis, donde permanecía cuarenta días, y después a Menfis donde estaba preparada su habitación: cuando moría, era un día de luto y una fiesta fúnebre general para todo el Egipto. Este país debía al Nilo tan gran fertilidad que no es extraño que los supersticiosos egipcios hicieran de él un dios: así es que celebraban en su honor fiestas llamadas "Niliacas".Además, el Nilo era una de las formas bajo las cuales adoraban a Osiris: el 24 de setiembre, en el solsticio de estío, era cuando llegaba a su mayor altura de inundación bienhechora de este río que presentaba entonces el espectáculo de un risueño archipiélago por el que cruzaban multitud de barcas; el 24 de setiembre era, pues, un día de alegría y una de las fiestas mas solemnes en que se abrían las presas del río al ruido de las aclamaciones universales y de los gritos de alegría de una inmensa multitud: la pantera que arrojaban al río era una ofrenda que se hacia al dios; estas fiestas duraban siete días, durante los cuales se creía que los sacerdotes gozaban de una tregua con los cocodrilos y podían bañarse sin peligro en el Nilo.
Desde los Ptolomeos, principalmente en tiempo de los romanos, nada igualaba al brillo y a la solemnidad de las fiestas del dios Serapis que destronó, o al menos borró las antiguas divinidades entre los egipcios, como Mithra lo había hecho entre los persas: Serapis era entonces el dios universal de Egipto, y su culto tendía a la unidad cristiana del mismo modo que el de Mithra.[3]
Muchos templos aun permanecen en pie, otros están en ruinas por erosión y vandalismo; bastantes han desaparecido, desgraciadamente, al ser utilizados como cantera de materiales para otras construcciones. El faraón Ramsés II fue un gran promotor, restaurador y, por desgracia, también usurpador de templos de faraones precedentes.
Los templos más importantes están en los actuales emplazamientos:
Vishnú (IAST: viṣṇu, devanagari: विष्णु) es un dios hindú. El nombre Vishnú podría significar ‘omnipresente’ en alguna forma de sánscrito antiguo.
Vishnú forma parte de la Trimurti (‘tres formas’, a veces descrita de manera inexacta como "Trinidad" hindú): Brahmā (el Creador, en la modalidad de la pasión), Vishnú (el Preservador, en la modalidad de la bondad) y Śivá (el Destructor, en la modalidad de la ignorancia).
Según el Padma Puraná, Vishnú es el dios principal de la Trimurti, es decir, él es el creador, preservador y el destructor del universo: cuando Vishṇú decidió crear el Universo se dividió a sí mismo en tres partes. Para crear dio su parte derecha, dando lugar al dios Brahmā. Para proteger dio su parte izquierda, originando a Vishṇú (es decir, a sí mismo) y por último, para destruir dividió en dos partes su mitad, dando lugar a Shivá.
Es más célebremente identificado con sus avatares, más especialmente Rama y Krishṇá.
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Visṇú habita en un paraíso conocido con el nombre de Vaikunthá donde todo es oro y piedras preciosas. Desde ese lugar se cree que el río Ganges surge de sus divinos pies y fluye hacia la Tierra.
Vishnú posee seis glorias divinas:
Su vehículo es Garudá, el dios de los pájaros.
Habitualmente se representa como un ser de forma humana, piel azul y cuatro brazos sosteniendo un padma (flor de loto, cuyo aroma da placer a los devotos vishnuistas), un sudarshaná chakrá (disco similar al que usan los ninjas, que Vishnú usa para degollar a los demonios), un shankhá (caracola, cuyo sonido en la India representaba la victoria después de matar a algún enemigo) y una maza de oro (para aplastar el cráneo de los demonios). Frecuentemente se le ve sentado, descansando sobre una flor de loto, con su consorte Lakṣmī sentada sobre una de sus rodillas.
Mahā-Vishnú (el 'gran Vishnú')[1] es su aspecto más grande, y el encargado de crear todos los universos. Se acuesta en un lugar del mundo espiritual Vaikunta y su sueño es denominado yoga nidra (‘sueño yóguico’). De su cuerpo emanan (como partículas)los millones de universos materiales.[cita requerida]
Mientras duerme, sueña las actividades de todos los seres vivos.[cita requerida]
Según la filosofía adwaita, el Brahman impersonal (Dios sin forma ni cualidades) es el origen de todas las formas de Dios. En cambio según los vaisnavas, el Brahman es tan sólo la refulgencia brahma-yioti (‘divino brillo’) que emana del cuerpo de las formas de Vishnú.
Dentro de cada universo materia generado del cuerpo de Mahā Vishnú, él se expande y se acuesta en el fondo de cada universo (imaginado como un huevo en cuyo fondo hay un oceáno). Esa expansión se llama Garbhodakaśāyī Vishnú.
Los hindúes creían que la Tierra era plana, y que no era un astro más. En ella había un océano de agua salada, que rodeaba la India, y luego varios océanos concéntricos, de agua dulce, leche, mantequilla frita, miel, etc.). Hay otra expansión de ‘Vishnú acostado en el océano de leche’.
Ese Vishnú se expande también para estar presente dentro de cada cuerpo que ocupan la gran cantidad de almas. Se le llama Parama-ātman (‘súper alma’).
Existe una forma de Vishnú como deidad, que es una piedra generalmente negra y esférica (en realidad un fósil de amanita), que se denomina shalágram shilá.
La serpiente de mil cabezas Ananta Shesha es una expansión de Vishnú como sirviente, para servirse a sí mismo.
La consorte de Vishṇú es Lakshmí-deví, la Diosa de la fortuna. Esta śakti (‘energía’) es la samvit (‘completo conocimiento’) del dios, mientras que los demás cinco atributos surgen de esta samvit. Śakti es la ahamata (‘personalidad y actividad’) de Vishnú. Es personificada en el folclore hindú y es llamada Śrī o Lakṣmī. Ella se manifiesta en: kriyā-śakti (‘actividad creativa’), y bhūti-śakti (‘creación’) de Dios.
Vishnú no puede ser parte de su propia energía o creatividad (ahamta). Por lo tanto él necesita que su consorte la diosa Lakṣmī esté siempre con él, sin ser tocada por nadie más. Por eso la diosa tiene que acompañar a Vishnú en todas sus encarnaciones.
Vishnú es el principal dios del vaiṣṇavismo. En la actualidad los hindúes (que son los seguidores del hinduismo y no los habitantes de la India, que se llaman indios, y pueden ser tanto hindúes, como musulmanes, budistas, etc.) creen que Vishnú se encarnó en la India como varios avatares. Es frecuentemente adorado en la forma de esos avatares.
No se sabe claramente cuándo o cómo comenzó el culto a Vishnú. En los Vedas (recopilaciones de las creencias de los arios), Vishnú es clasificado como un dios menor, estrechamente asociado con Indra. Sólo más tarde en la historia hindú llegó a ser un miembro de los Trimurti y finalmente la más importante de las deidades de la religión.
Como todas las deidades hindúes, Vishnú tiene muchos nombres, quizá más que cualquier otro, recogidos en los Vishnú Sahasra Nāma (‘Vishnú, mil nombres’), que aparecen en el Mahābhárata. Los nombres derivan generalmente de los supuestos an-anta kalyana gunas (‘in-finitos afortunados atributos’) del Señor. Los siguientes son algunos nombres con estatus especial:
Artículo principal: Avatares de Vishṇú
Al ser Krishṇá la encarnación más importante de Vishṇú, a veces se usan indistintamente sus nombres.