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HISTORIA8: ¿CÓMO ERA LA VIDA EN EL MEDIEVO? AQUÍ SE PONEN DOS PELÍCULAS PARA EL RECUERDO: LA CELESTINA Y LÁZARO DE TORMES. ¿ERA UNA VIDA TAN COMPLICADA O MÁS TRANQUILA? ¿CUÁLES ERAN LAS PRINCIPALES PREOCUPACIONES QUE EXISTÍAN Y... CÓMO SE VIVÍA? ¿CÓMO ERA EL DÍA A DÍA?. Lázaro de Tormes es una película española dirigida por Fernando Fernán Gómez y posteriormente por el director José Luis García Sánchez, que retomó la dirección tras la enfermedad del primero.

Lázaro de Tormes

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Lázaro de Tormes
TítuloLázaro de Tormes
Ficha técnica
DirecciónFernando Fernán Gómez
José Luis García Sánchez
ProducciónAndrés Vicente Gómez
GuiónRafael Azcona
MúsicaRoque Baños
FotografíaJavier G. Salmones
MontajePablo García del Amo
VestuarioJavier Artiñano
RepartoRafael Álvarez
Karra Elejalde
Beatriz Rico
Manuel Alexandre
Álvaro de Luna
Datos y cifras
País(es)España
Año2001
GéneroComedia
Duración88 min
Ficha en IMDb

Lázaro de Tormes es una película española dirigida por Fernando Fernán Gómez y posteriormente por el director José Luis García Sánchez, que retomó la dirección tras la enfermedad del primero.

[editar] Argumento

El Lazarillo de Tormes (Rafael Álvarez) debe demostrar ante la Justicia que sus ansias de robar no son por hacer el mal sino a la necesidad de comer.

[editar] Comentarios

La película se rodó en el Monasterio de Lupiana (Guadalajara), Talamanca del Jarama (Madrid) y Toledo.

[editar] Premios

RELIGIÓN Y RELIGIONES3: ESTADO DE ÁNIMO Y RELIGIÓN Y CULTURA YA QUE LA RELIGIÓN ES UNA CULTURA (CONJUNTO DE CONOCIMIENTOS ADQUIRIDOS). El estado de ánimo es un estado emocional que permanece durante un período relativamente largo. Se diferencian de las emociones en que son menos específicos, menos intensos, más duraderos y menos dados a ser activados por un determinado estímulo o evento.[1]

Cómo Cambiar el Estado de Ánimo

Es un poder tiránico el estado de ánimo

 

 

Algunos días la gente se levanta de la cama con “la depre”; ese lamentable estado de ánimo que todos llegamos alguna vez a experimentar que hace que todo el día nos vaya mal.

El estado de ánimo depende de la mente, es decir lo que piensa y siente una persona y su funcionamiento físico.

La conexión mente cuerpo permite que los pensamientos y emociones se expresen con el cuerpo.

La mente tiene la capacidad de cambiar de un estado a otro en forma inmediata y cuando eso sucede, todo alrededor también cambia.

La mente guía al cuerpo y éste la acompaña y las emociones de preocupación, miedo, dolor, desesperanza, odio, resentimiento, etc. se reflejan en el rostro.

Si nos levantamos con el pie izquierdo, las experiencias placenteras del pasado nos pueden ayudar en el presente a recuperar el estado de ánimo normal porque representan un recurso para levantar el ánimo.

Ponerse en un estado de más recursos es una forma de salir de estados emocionales negativos y recobrar un estado normal.

El método de Programación Neurolingüística llama libertad emocional a la posibilidad de cambiar de estado de ánimo voluntariamente; y las personas que lo logran pueden experimentar los vaivenes de su existencia pero sin quedarse fijados al sufrimiento.

No sólo podemos reaccionar frente a lo que nos pasa sino que además podemos influir en nuestros estados de ánimo y cambiarlos, porque todo depende de nuestra interioridad.

Las emociones se pueden inducir haciendo que una persona las recuerde.

Por ejemplo, se puede volver a sentir miedo recordando una situación de peligro, odio evocando a alguien que nos ha dañado y alegría recordando un momento feliz.

Todos podemos evaluar cómo está el otro con sólo mirarlo detenidamente y conversar algunas palabras con él, porque la mala onda se puede extender hasta el interlocutor y hasta contagiarlo.

Una persona expresa con todo el cuerpo cuando está enojada, deprimida o alegre y hasta cuando está mintiendo. No se necesita ser psicólogo para darse cuenta, si se presta algo de atención a las señales que emite el cuerpo.

En las relaciones interpersonales, saber interpretar estas señales, puede mejorar notablemente los vínculos.

Los estados emocionales influyen en el comportamiento y controlar esos estados es la clave.

Tenemos que aprender a desconectarnos de estados de ánimos negativos que nos provocan ciertas actividades, que nos condicionan y nos perturban todas las áreas de la existencia.

Por ejemplo, si se desea no contaminar la vida familiar con problemas del trabajo.

La Programación Neurolingüística nos dice que para controlar los estados de ánimo hay que tener equilibrio y cordura.

Si asociamos un estímulo a un estado psicológico deseado, ese estímulo solo, es el “ancla” que traerá consigo el recuerdo de ese estado.

Esto sucede continuamente, cuando suena el despertador hay que levantarse, cuando un olor particular remite a una experiencia de la infancia, o cuando una melodía recuerda un romance.

Un ancla es cualquier cosa que atrae consigo un estado emocional en forma espontánea.

Pero podemos crear anclas voluntariamente repitiendo la asociación del ancla con el estado emocional deseado; o sin necesidad de repetirla, de una sola vez si la emoción es lo suficientemente fuerte y se enlaza al ancla en el momento adecuado.

Las palabras pueden utilizarse como anclas pero también algunos sitios, como por ejemplo los lugares cerrados que suelen convertirse en anclas para las personas que sufren claustrofobia, porque evocan la emoción de pánico

Revertir esa asociación puede controlar el efecto de los lugares displacenteros para los fóbicos, por ejemplo, evocando recuerdos de emociones intensas de libertad al aire libre cuando están en un ascensor.

Se pueden elegir las asociaciones que se deseen para enfrentar cualquier situación de la vida que resulte rechazante, eligiendo el estado emocional deseado y luego asociándolo con un ancla para poder traerlo a la mente cuando se desee.

El ancla puede ser cualquier cosa, el chasquido de los dedos, una palabra, un amuleto, una oración, etc.

Cuando se logra cambiar de forma de actuar, los demás alrededor también cambiarán y toda la situación será diferente.

 

Obtenido de http://psicologia.laguia2000.com/psicologia-cognitiva/como-cambiar-el-estado-de-animo

RELIGIÓN Y RELIGIONES3: ESTADO DE ÁNIMO (AUTOESTIMA) Y RELIGIÓN Y CULTURA YA QUE LA RELIGIÓN ES UNA CULTURA (CONJUNTO DE CONOCIMIENTOS ADQUIRIDOS). El estado de ánimo es un estado emocional que permanece durante un período relativamente largo. Se diferencian de las emociones en que son menos específicos, menos intensos, más duraderos y menos dados a ser activados por un determinado estímulo o evento.[1]

 

Autoestima y estado de ánimo

Alfonso Aguiló www.interrogantes.net

Puede ser falso pero no se admite        Cuando alguien se encuentra desanimado, se ve peor a sí mismo, y eso suele llevarle a un menor aprecio hacia sí mismo. Autoestima y estado de ánimo suelen ascender o descender de modo paralelo.

        Una autoestima demasiado baja suele generar actitudes de frecuente desánimo, de no atreverse a casi nada, de desarrollar poco las propias capacidades y ver casi todo como inasequible. Con esa actitud, la derrota viene dada de antemano, antes de entrar en batalla, por esa injustificada infravaloración de uno mismo.

        Cuando esa baja autoestima ha arraigado de modo profundo en una persona, hacerle comprender su error no será tarea fácil. Les cuesta mucho admitir cualquier valoración positiva de uno mismo, y cuando otras personas intentan hacérselo ver, con frecuencia lo interpreta como halagos infundados, simples cumplidos de cortesía, o bien como un ingenuo desconocimiento de la realidad, o incluso un intento de tomarle el pelo.

Que vayan de acuerdo con la verdad

        ¿Es bueno entonces tener una alta autoestima, cuanta más mejor? Sí, si se enfocan bien las cosas. Pero si tener una alta autoestima lleva a pensar sólo en uno mismo, a valorarse más de lo que se vale, o a un exceso de comprensión con uno mismo, a ser egoísta y engreído, etc., es evidente que eso sería malo. En ese sentido, podría decirse que tanto la baja autoestima como la excesivamente alta son destructivas para la personalidad y psicológicamente insanas.

        Los sentimientos de culpa, o de vergüenza, o de insatisfacción ante algo que hemos hecho o dejado de hacer, no son sentimientos buenos ni malos de por sí. A veces serán muy necesarios, puesto que habrá cosas que haremos mal y de las que es bueno que nos sintamos culpables y avergonzados; otras veces serán inadecuados, porque nos atormentan de modo patológico y tienen un efecto destructivo y contraproducente. Se trata de sentimientos que, como todos, deben tener medida y adecuación a su causa.

Madurez y peso propio

        A medida que una persona va madurando y adquiriendo solidez, su nivel de autoestima se irá haciendo más estable, gracias a un mejor conocimiento de sí misma y a poseer criterios más sólidos a la hora de encontrar motivos de propia estimación. Ya no es tan fácil que una opinión favorable o desfavorable, o un sencillo acierto o error, una buena o mala noticia, ocasionen fuertes oscilaciones en su estado de ánimo o su autoestima.

        También es importante aceptar con el modelo de vida a que uno aspira. Por ejemplo, el éxito social o profesional no bastan para garantizar la autoestima; si ciframos el ideal de persona valiosa y respetable en ser capaz de alcanzar grandes resultados económicos o de reconocimiento social, dejando al margen otros criterios más sólidos, es fácil que las cosas no nos vayan bien, tanto si conseguimos esos logros como si no. De hecho, hay una constante comprobación de que si los modelos de éxito se reducen a sólo una parte de la vida y no a su conjunto, al final no se quedan satisfechos de esos éxitos ni siquiera los pocos que llegan a conseguirlos.

Pero siempre grandes ideales

        Está claro que tampoco se trata de rebajar los ideales para evitar las decepciones. Sería un camino fácil y equivocado. Es la estrategia del escepticismo vital, en la que se apagan los sentimientos de sana emulación y se enaltece, por el contrario, la falta de ideales y la mediocridad. Rebajar los ideales y decir que todo da igual, o que hoy día todo el mundo va a lo suyo y ya está, son actitudes que no conducen a nada bueno.

 

Obtenido de http://www.unav.es/capellania/fluvium/textos/documentacion/eti96.htm

RELIGIÓN Y RELIGIONES3: ESTADO DE ÁNIMO Y RELIGIÓN Y CULTURA YA QUE LA RELIGIÓN ES UNA CULTURA (CONJUNTO DE CONOCIMIENTOS ADQUIRIDOS). El estado de ánimo es un estado emocional que permanece durante un período relativamente largo. Se diferencian de las emociones en que son menos específicos, menos intensos, más duraderos y menos dados a ser activados por un determinado estímulo o evento.[1]

Estado de ánimo

De Wikipedia, la enciclopedia libre

El estado de ánimo es un estado emocional que permanece durante un período relativamente largo. Se diferencian de las emociones en que son menos específicos, menos intensos, más duraderos y menos dados a ser activados por un determinado estímulo o evento.[1]

Los estados de ánimo suelen tener una determinada valencia, o lo que es lo mismo, se suele hablar de buen y de mal estado de ánimo. A diferencia de las emociones, como el miedo o la sorpresa, un estado de ánimo puede durar horas o días.

También se diferencian del temperamento o la personalidad, los cuales generalmente no suelen tener una componente temporal, si no que son actitudes permanentes en el tiempo. No obstante, determinados tipos de personalidades, como el optimismo o la neurosis pueden predisponer al sujeto a unos determinados estados de ánimo. Ciertas alteraciones del estado de ánimo como la depresión o el trastorno bipolar forman una clase de patologías denominadas trastornos del estado de ánimo.

Según algunos psicólogos como Robert Thayer, el estado de ánimo es una relación entre dos variables: energía y tensión.[2] Según esta teoría, el estado de ánimo divergería entre un estado energético (de más cansado a más activo) y un estado referido al grado de nerviosismo (entre más calmado o más tenso), considerándose el mejor un estado calmado-energético y el peor un estado tenso-cansado. Thayer también defiende una conexión especial entre alimentación y ejercicio físico el estado de ánimo.[3]

Un reciente metaanálisis llegó a la conclusión de que, contrariamente al estereotipo del artista sufridor, la felicidad es uno de los factores que propician la creatividad, mientras que un bajo estado de ánimo propiciaría menores niveles de ésta.[4]

[editar] Referencias

  1. Thayer, Robert E. (1989). The biopsychology of mood and arousal. New Yok, NY: Oxford University Press.
  2. Thayer, Robert E. (1996). The origin of everyday moods: Managing energy, tension and stress. New York, NY: Oxford University Press.
  3. Thayer, Robert E. (2001). Calm Energy. New York, NY: Oxford University Press.
  4. Baas, M., De Dreu, C., & Nijstad, B. (2008). A meta-analysis of 25 years of mood-creativity research: Hedonic tone, activation, or regulatory focus? Psychological Bulletin, 134, 779-806.

FILOSOFÍA9: TEXTOS DE SABIDURÍA: OSHO. LIBRO DE LA SABIDURÍA. En la Sabiduría se destaca el juicio sano basado en conocimiento y entendimiento; la aptitud de valerse del conocimiento con éxito, y el entendimiento para resolver problemas, evitar o impedir peligros, alcanzar ciertas metas, o aconsejar a otros. Es lo opuesto a la tontedad, la estupidez y la locura, y a menudo se contrasta con éstas. Tomás de Aquino define la sabiduría como "el conocimiento cierto de las causas más profundas de todo" (In Metaphysica, I, 2). Por eso, para él, la sabiduría tiene como función propia ordenar y juzgar todos los conocimientos.

Osho: Libro de la Sabiduría

|5. Agosto.05|

flor del loto en la Ciudad Prohibida, China

Uno de los mayores deseos de la humanidad es la libertad. Los seres humanos ansían la libertad. La libertad es el núcleo esencial de la conciencia humana: El amor es su cincunferencia y la libertad es el centro. Cuando ambos estan satisfechos, la vida no tiene de que lamentarse. Y los dos se satisfacen juntos, nunca por separado.

La gente ha intentado satisfacer el amor sin libertad. Entonces el amor trae más y más miseria, más y más esclavitud. Entonces el amor no es lo que se esperaba, se convierte justamenete en lo opuesto. Hace añicos toda esperanza, destruye todas las espectativas y la vida se convierte en un páramo, un andar a tientas en la oscuridad sin encontrar nunca la puerta.

El amor sin libertad tiende naturalmente a ser posesivo. Y en el momento que la posesividad ingresa, uno comienza a crear sumisión para los otros y sumisión también para uno mismo, porque no se puede poseer a alguien sin ser poseído por ese alguien. No puede hacer de una persona un esclavo sin convertirse también en esclavo. Lo que haga a los demás, hará a sí misma.

Este es el principio básico que se debe entender: el amor sin libertad nunca trae realización.

Y también hubo gente que intentó el otro extremo: libertad sin amor. Estos son los monjes, los escapistas, la gente que renunció al mundo. Temerosos del amor, temerosos del amor porque trae sumisión, renunciaron a todas las situaciones en las que el amor podía fluir, crecer, suceder, de ser posible.

Escaparon al aislamiento. El aislamiento nunca se convierte en soledad, permanece aislado. Y el aislamiento es un estado negativo, es absolutamente vacío, es triste.

Uno puede ser un solitario, pero eso no trae soledad.  El solitario experimenta sólo soledad física, la soledad es aislamiento espiritual. Si está solo solo. . . y lo estará si ha renunciado al mundo.  Si ha escapado del mundo por miedo, estará sola/o; el mundo la perseguirá y toda clase de deseos la rodearán. Sufrirá millones de pesadillas, porque sea lo que sea a lo que ha renunciado, no puede ser descartado tan fácilmente.

La renuncia es represión y nada más. Y cuanto más reprima algo, más necesitará reprimirlo. Y cuanto más siga reprimiéndolo, más poderoso se torna.  Irrumpirá en sus sueños, irrumpirá en sus alucinaciones. La gente que vive en monasterios comienza a alucinar, los que van a las cuevas en el Himalaya, tarde o temprano dejan de estar en contacto con la realidad. Comienzan a crear su propia realidad, una realidad privada, una realidad ficticia. . . .

Por otro lado está la persona, la persona mundana que trató de encontrar el amor sin libertad y falló. Su vida no es más que una larga, larga esclavitud de mucha, mucha gente, muchas, muchas cosas. No es libre de hacer el menor movimiento. Este es un fracaso; la mayoría de la humanidad se encuentra atrapada en ese extremo.
 
Unos pocos escapan del mundo: viendo la miseria, comienzan a buscar el otro extremo; libertad, moksha, nirvana.  Pero se vuelven neuroticos, psicóticos, comienzan a vivir en sus propios sueños. La soledad es tanta que deben crear algo para existir.

Ambos esfuerzos extremos han fallado.  Por lo tanto la humanidad se encuentra en una encrucijada: ¿adónde ir? El pasado falló completamente. Todos los esfuerzos realizados en el pasado resultaron erróneos, condujeron a cul-de-sacs, a lugares sin salida.  ¿Dónde ir ahora? ¿Qué hacer?
 
Atisha tiene un mensaje importante para entregarle.  Y ese mensaje es el mensaje de todos los Budas, de toda la gente iluminada del mundo. Y dice: El amor y la libertad no son cosas separadas, no se puede elegir. O tendrá que tener ambos o tendrá que dejar ambos. Pero no puede elegir, no puede tener uno.
 
El amor es el perímetro del círculo, la libertad es el centro.

Uno debe crecer en tal delicado balance donde el amor y la libertad puedan florecer juntos. Y pueden, porque a unos pocos raros individuos les ha ocurrido. Y si le sucedió a un sólo individuo en toda la historia de la humanidad, puede sucederle a cada ser humano. Es su potencial, ¿su derecho de nacimiento?.

 

Obtenido de http://www.mujeresdeempresa.com/arte_cultura/050801-osho-libro-de-la-sabiduria.shtml

FILOSOFÍA9: CONOCIMIENTO Y SABIDURÍA. En la Sabiduría se destaca el juicio sano basado en conocimiento y entendimiento; la aptitud de valerse del conocimiento con éxito, y el entendimiento para resolver problemas, evitar o impedir peligros, alcanzar ciertas metas, o aconsejar a otros. Es lo opuesto a la tontedad, la estupidez y la locura, y a menudo se contrasta con éstas. Tomás de Aquino define la sabiduría como "el conocimiento cierto de las causas más profundas de todo" (In Metaphysica, I, 2). Por eso, para él, la sabiduría tiene como función propia ordenar y juzgar todos los conocimientos.

Conocer o Saber
El conocimiento viene de la mente, la sabiduría de la experiencia.

 

A menudo oímos hablar de la meditación, escuchamos hablar de la sabiduría, escuchamos hablar del conocimiento. Pero, en realidad, ¿cuál es el efecto, cuál es el uso de la sabiduría o el conocimiento?

Entender. Cuando entendemos la mente, no estamos a su merced. Cuando no la entendemos estamos perdidos en medio de ella. Es la diferencia entre estar dominado por el pensamiento o liberado de él.

Hay una diferencia entre sabiduría y conocimiento. Experimentamos un momento de entendimiento y decimos: “Ah, ¡así es la cosa!” Luego pensamos: “Pero, ¿cómo fue que pasó? y quizá más tarde trataremos de explicar a otros cómo fue. La experiencia de entender es sabiduría, pero tratar de capturar ese entendimiento, expresarlo en palabras, es conocimiento.

Todos tenemos conocimiento. Todos podemos expresar una serie de ideas lejanas. Pero si la sabiduría no precede al saber el conocimiento es de segunda mano, el entendimiento es de otro y por lo tanto carece de profundidad. Esta es la razón por la cual dos personas pueden usar el mismo lenguaje para expresar una idea, pero la palabra de uno penetrará profundamente en nuestros corazones mientras que la del otro no hará más que rebotar en la mente. El poder de la experiencia detrás de la palabra, el ser detrás del conocimiento, es la sabiduría, la verdadera trasmisión.

Por ejemplo, un libro puede decir que todos los seres humanos son uno. Pensamos: “Seguro, puedo ver que eso es verdad: todos tenemos un cuerpo y todo el mundo tiene una mente, y todo el mundo tiene emociones, todo el mundo ingiere alimentos y respira aire, todos vivimos en este planeta. Entiendo lo que eso significa. “Luego, en un momento de conciencia profunda nos experimentamos sin estar separados de todo lo demás; en realidad, no hay un “algo más” del que estemos separados. Y pensamos: “Oh, ¡realmente somos todos uno! Pero, cuando tratamos de comunicar la experiencia, nos encontramos diciendo, casi con exasperación, “somos todos uno”. Estamos usando las mismas palabras que habíamos leído antes, pero son inadecuadas, porque el significado ha cambiado drásticamente. No puede ser comunicado, sólo puede ser experimentado. La sabiduría se encuentra a disposición en cada uno de nosotros y el trabajo de balancear la mente de manera que pueda iluminarnos, es el trabajo que debemos realizar sobre nosotros mismos para nosotros mismos.

Un aspecto del poder de la sabiduría es la habilidad de penetrar aquello que previamente se pensó como real. Cada vez que aprendemos algo nuevo y descartamos una opinión vieja modificamos la opinión. Pero la sabiduría es un aquietamiento, una luz interior en la que vemos lo que las opiniones son dentro de nosotros: no sólo esta opinión en contraposición a aquella opinión sino lo que el opinionismo es. El opinionismo es la facultad que tiene la mente de colgarse de una opinión. Cuando nos abrimos a la mente de la sabiduría, vemos las cosas tal como son y decimos: “Bueno, mira cómo cambian las cosas”.

Por cierto, si tratáramos de encontrar una sola verdad en la que pudiéramos estar todos de acuerdo, ésa sería quizá aquella de que todas las cosas cambian. Las opiniones cambian constantemente, el cuerpo está constantemente cambiando, el mundo está constantemente cambiando, nuestras relaciones están constantemente cambiando. De tan simple, esta aseveración tiene una gran sabiduría. Esta sabiduría es generalmente bastante simple porque se aplica a todas las cosas. La verdad está en las cosas aquí y en las cosas allá. Es la verdad en la química o en la física, en la termodinámica o en la psicología. Cada una es sólo una forma diferente en la que reside la misma verdad. Es como la verdad en la ley del karma, causa y efecto, estando esta relación igualmente manifiesta en las leyes del movimiento newtoniano que establece que en cada fuerza hay una fuerza igual y contraria en la dirección opuesta. Que la verdad pueda ser expresada en forma diferente en los distintos niveles de la experiencia, podría verse como una paradoja pero, en realidad, se trata de la dificultad de aprehender la sabiduría del conocimiento dentro de las limitaciones del lenguaje.

Cuando comenzamos a meditar, se hace cada vez más claro que todo cambia de un instante al otro. Cuando nos sentamos apenas durante cinco minutos, tratando de mantener nuestra atención en la respiración frecuentemente pensamos: “No puedo mantener mi atención donde la deseo. Se mueve de este pensamiento a aquel otro, luego a esta sensación y a aquel olor, a algún sonido, y luego...” Notamos que por el ojo de nuestra mente pasa una cosa después de la otra. Vemos que todo es un fluir en constante cambio, yendo y viniendo. Cada momento lleva al siguiente.

Esta realización, de tan simple parece no ser sabiduría. Sin embargo, cuando en nuestro profundo interior experimentamos el cambio, cuando profundamente entendemos que nada es permanente, nuestra sabiduría se incrementa. Luego, descubrimos que nada de lo que queremos obtener puede darnos satisfacción duradera porque todo está en constante flujo y nada permanece para siempre. Todo lo que podría ser —la mejor comida, el encuentro sexual más satisfactorio, la mayor sensación de placer— todo vendrá y se irá como vino. Es esta condición la que nos da esa sutil y agria insatisfacción que llevamos dentro la mayoría del tiempo, aun cuando consigamos todo lo que queremos en nuestro profundo interior conocemos que todo cambiará eventualmente.

Esta realidad nos estrella contra nuestros conceptos de cómo las cosas son porque nuestros conceptos son cosas sólidas e imaginarias que no reflejan el cambio.
El concepto árbol, por ejemplo, es el de una cosa sólida y firme; no el de una cosa que crece, el de un organismo cambiante, sutilmente diferente de cualquier otro árbol de su especie, alterado por el clima, por su exposición a las inclemencias y a las condiciones de ese clima. Los seres humanos tenemos rótulos conceptuales fijos e incambiables en un mundo lleno de cambios, los cuales, por supuesto, causan una ruptura entre el concepto y la realidad, y esto ocasiona tensión.

En definitiva, no vemos la realidad. Solamente vemos las sombras de esta realidad, las sombras de nuestros conceptos, nuestras definiciones, nuestras ideas del mundo. Aferrarse a estos conceptos crea el deseo de que el mundo refleje nuestra idea de cómo debe ser; pero el cambio siempre confronta nuestros conceptos con una realidad diferente de la que imaginábamos, y puede causarnos enojo o hacernos sentir derrotados; algo aislados de la verdad de las cosas por nuestro punto de vista fuertemente arraigado.

En medio de todo este cambio, es interesante notar que mucho de lo que experimentamos no es como realmente está pasando sino lo que creemos que está pasando. Sentados y escuchando no experimentamos realmente la audición. De alguna manera, estamos experimentando un comentario pasajero sobre lo que se está diciendo, quizá un juicio o la comparación con conceptos similares, o una seguidilla de pensamientos asociados recordados por la conversación. A un nivel, por supuesto, todo lo que en realidad está pasando es que el sonido está viajando por el aire y chocando contra los tímpanos y ,a causa de la memoria y los mecanismos perceptuales la mente reconoce lo que se está diciendo.

De manera que no experimentamos lo que está pasando realmente, sino aquello que esta pasando en el mundo del pensamiento. La mayoría de nuestra experiencia es una reflexión ensoñada en la mente. No experimentamos nuestra propia visión o audición tanto como lo que creemos que estamos viendo u oyendo. Si olemos un perfume, estaremos experimentando su esencia un instante antes de que la experiencia directa de oler sea enterrada en la mente por una avalancha de pensamientos y de imágenes visuales asociadas. Un ejemplo de cuánto investimos en el reino de los pensamientos se pone en evidencia en nuestra relacion con el mundo del tacto. Por ejemplo, cuando las manos se acercan a tocar a un compañero sexual, se considera que ésta es una sensación agradable. Pero cuando la mano alcanza una pila de basura, se considera que esta es una sensación desagradable; si la mano toca una pared, puede que ésta sea una sensación indiferente. Pero todo lo que está pasando es, en realidad, la presión ejercida por la mano sobre la punta de los dedos; el resto es todo una forma de pensamiento conceptual proyectada por el deseo y el condicionamiento.

El poder de la sabiduría es despertarnos a la experiencia directa de las cosas como son, alejarnos de nuestra ceguera y permitirnos vivir más nuestra vida, además de experimentar el mundo desde un punto de vista conceptual, donde todo lo que llamamos realidad es un sueño o la sombra de un sueño.

Stephen Levine 
 
 

Con la cortesía de Uno Mismo Argentina  

 

Obtenido de http://www.concienciasinfronteras.com/PAGINAS/CONCIENCIA/conocerosaber.html

FILOSOFÍA9: CONOCIMIENTO Y SABIDURÍA. En la Sabiduría se destaca el juicio sano basado en conocimiento y entendimiento; la aptitud de valerse del conocimiento con éxito, y el entendimiento para resolver problemas, evitar o impedir peligros, alcanzar ciertas metas, o aconsejar a otros. Es lo opuesto a la tontedad, la estupidez y la locura, y a menudo se contrasta con éstas. Tomás de Aquino define la sabiduría como "el conocimiento cierto de las causas más profundas de todo" (In Metaphysica, I, 2). Por eso, para él, la sabiduría tiene como función propia ordenar y juzgar todos los conocimientos.

CONOCIMIENTO Y SABIDURIA

Por Alejandro Correa

Al conjunto de informaciones acumulada le llamamos “conocimiento” y a la forma en la cual aplicamos las estrategias para vivir según el conocimiento que tengamos le llamamos “sabiduría” sin embargo a diario confundimos estos dos términos y pensamos que uno es sinónimo del otro.

Muchas veces aquellas personas que tienen más informaciones acumuladas que el promedio entienden que han llegado a cierta plenitud y que eso les coloca con ventaja frente a los demás, y en efecto es así, pues el conocimiento abre fronteras y limita a la más mínima expresión las posibilidades del ardid del contrario. Por mucho tiempo prima la frase que reza “la información es poder”, en alusión a que una persona bien informada (con basto conocimiento sobre un tema especifico) puede utilizar a su antojo dichos datos, frente a un público ignorante sobre ese punto.

Debemos asumir el conocimiento con humildad, pues viéndolo desde otro punto de el conocimiento nos engrandece, cuando en verdad debe humillarnos, en lo particular me siento humillado cuando aprendo algo nuevo. Aprenderlo es excitante, saber que existe es fascinante, tener el privilegio de poseerlo en nuestro intelecto es invaluable, sin embargo nunca pensamos sobre lo ignorante que hemos sido antes de saber que eso existía. Si analizáramos bien, en lugar de creernos superiores a quienes no tienen el conocimiento que poseemos nosotros, debemos sentirnos en desventaja con aquellos que lo tienen superior, porque ellos aprendieron hace mucho lo que nosotros acabamos conocer. Nos llevan la ventaja de saberlo y mucho más de saberlo primero.

Hace un tiempo vi una película titulada PISO 13. La trama trataba de unas personas que para vivir con cierto libertinaje se trasladaban al pasado y utilizaban cuerpos de otras personas, eso siempre les resultó favorable, sin embargo a las personas que vivían en 1937 le parecía extraño sentir que habían hecho cosas que jamás se atreverían a hacer en su sano juicio. El asunto se tornó mas difícil cuando los personajes de la época actual comenzaron a sentir que hacían cosas que jamás habían hecho, al punto tal que uno de los protagonistas mató al otro. Luego de mucho pensar y buscar, gracias a un mensaje que le había dejado el muerto, el principal pudo descubrir que unas personas del 2020 estaban haciendo con ellos exactamente lo mismo que ellos habían hecho con los del siglo pasado.

Lo que aprendí de esa película tiene mucha relación con el conocimiento, pues siempre habrá personas que conocieron antes lo que yo estoy aprendiendo ahora, sin embargo la diferencia siempre será la aplicación de ese conocimiento y eso justo será un fruto de la sabiduría cosechada con los años y las profundas aplicaciones y experiencias. El conocimiento sin sabiduría no es más que información acumulada, es como tener muchas balas en las manos y estar rodeados de los enemigos sin tener una pistola con que dispararlas.

Chelu Dice:

Osea que para ti la sabiduria es la pistola… mmmm bueno, es una forma de verlo… eso sí, que no todo el mundo es sabio ni posee sabiduría. Quien posee conocimiento de algo no necesariamente puede ser sabio tampoco.
Quien aprende a discernir sobre si usar cierto conocimiento en la vida, o no, o quien aprende de la vida los mensajes que trae ocultos en cada cosa que nos pasa ese sí que puede llegar a ser sabio.
El que repite conocimiento es un loro.

  • marino Dice:

    Es interesante, sobre todo conozco personas que, siendo poseedoras de vastos conocimientos, no son capaces de manejarlos con sabiduría. Por lo general, los sabios tienen muchos conocimientos, mas saben emplearlos para su beneficio (y de manera mas filosófica si se quiere, para el bien colectivo).

    En fin que la diferencia es saber emplear los conocimientos….

    Estos posts no son para leerlos ni mucho menos intentar comentarlos a esta hora…

  • Cherrycola Dice:

    ya yo no quiero aprender mas! jeje!!

    hola mi amollll!!!!!
    bye!

    un beso!

  • Princess Arabita Dice:

    El truco esta en saber utilizar los conocimientos adquiridos… que no te sirva solamente para poder jugar Trivial Pursuit.

  • Arish Dice:

    De acuerdo, el conocimiento sin sabiduría no nos sirve de nada, y me atrevo a agregar que la sabiduría sin servicio y amor por los demás también es inútil, pues no somos nada siendo grandes sabios si no utlizamos esa sabiduría para algo importante.

  • Necio Dice:

    Sumale el concepto de “inteligencia” que este caso no es ni sabiduria partiendo de tu definición ni tampoco es conocimiento… alguien puede ser inteligente y no tener conocimiento sobre un problema a tratar, pero resuelve complejos problemas sin saber papa sobre eso, ni tener titulo de nada, pero tiene una habilidad natural (que debe ser potencializada), es un tipo que “genera”..

  • Javier Vicente Dice:

    yo toy medio dudoso, en lo que refiere a que el conocimiento deberia humillarnos.

    Espero contar con su presencia par de minutos pa que usted me explique eso.

    con to y to, usted es el Suami Guru Devana

  • Santuario Dice:

    Alejando, hermano mio, toy asuto, eres sorprendentemente sencillo a la hora de expresar pensamientos y cosas que podrian ser complicadas. Felicidades.

    Te sigo…

  • GLENDA JIMENEZ Dice:

    Eres super graaaaaaaaaaaandioso de intelecto y humildad espero que Dios continue dandote la sabiduria que realmente necesitas para alcanzar tus objetivos.

  • DAYANA Dice:

    Muy bien, ciertamente que ser sabio no es lo mismo a tener full conocimientos pero si no nos esforzamos en adquirirlos, como lograriamos llegar a ser sabios??, pues la sabiduria es esa parte donde demuestras tus habilidades para enfrentar ciertas situaciones de la vida.

  • jean arnold Dice:

    simplemte y para q entiendan todos:

    LA SABIDURIA = INTELIGENCIA + AMOR

  • Anonimo Dice:

    la verdad exelente

    tenes una vision muy interesante de como manejar el conocimiento que poseemos

  • pedro Dice:

    la neta hoy me dejaron anonadado me dijeron que la verdadera sabiduria radica en la forma de vivir y no en el conocimiento alguien me puede orientar

  • ŘҚ ƒeя ჯ Dice:

    Todo esta bien, lo ucnico que no encontre aqui es la sabiduria desde la perspectica cronologica.

  • Obtenido de http://alejandrocorreag.wordpress.com/2008/06/16/conocimiento-y-sabiduria/

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  • MÚSICA4: A Christmas Carol, titulado Los fantasmas de Scrooge en Latinoamerica y Cuento de Navidad en España, es una adaptación cinematográfica del clásico de Charles Dickens, A Christmas Carol. Su estreno mundial se realizó el 6 de noviembre del 2009. Su recaudación en taquilla es de $306,432,237 Dirigida por Robert Zemeckis y teniendo de protagonista principal a Jim Carrey en múltiples papeles, incluyendo el personaje de Ebenezer Scrooge tanto en su juventud como en su edad adulta y en la vejez, así como los tres fantasmas que atormentan a Scrooge. La película está en formato 3D.[1] [2]

    A Christmas Carol, titulado Los fantasmas de Scrooge en Latinoamerica y Cuento de Navidad en España, es una adaptación cinematográfica del clásico de Charles Dickens, A Christmas Carol. Su estreno mundial se realizó el 6 de noviembre del 2009. Su recaudación en taquilla es de $306,432,237 Dirigida por Robert Zemeckis y teniendo de protagonista principal a Jim Carrey en múltiples papeles, incluyendo el personaje de Ebenezer Scrooge tanto en su juventud como en su edad adulta y en la vejez, así como los tres fantasmas que atormentan a Scrooge. La película está en formato 3D.[1] [2]

    Obtenido de http://es.wikipedia.org/wiki/A_Christmas_Carol_(pel%C3%ADcula)