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PSEUDOCIENCIA: CIENCIA ESOTÉRICA. Esoterico: adj. Oculto, reservado. 2. Dicese de lo que es impenetrable o de dificl acceso para la mente. 3. Dícese de la doctrina que los filósofos de la antigüedad no comunicaban sino a corto número de sus discípulos.4. Dícese de cualquier doctrina que se transmite oralmente a los iniciados.

¿Qué es la ciencia Esotérica?

 

 

 

En la tradición de la enseñanza siempre se ha afirmado que existe un nivel de conocimiento que , dado su dificultad y tiempo, sólo lo adquieren unos pocos.

Esos “unos pocos” es la primera definición de la palabra que va unida al significado del prefijo “eso”, concepto griego que quiere decir “del lado de adentro” frente al prefijo “exo” que es “del lado de afuera”.

Veamos la definición de la palabra en el Diccionario de la Lengua Española:

Esoterico: adj. Oculto, reservado. 2. Dicese de lo que es impenetrable o de dificl acceso para la mente. 3. Dícese de la doctrina que los filósofos de la antigüedad no comunicaban sino a corto número de sus discípulos.4. Dícese de cualquier doctrina que se transmite oralmente a los iniciados.

En resumen, se trata de una enseñanza que exige todos los recursos del hombre, tal como diría Paracelso “Ars requirit totum hominem”.

Objetivo

Aquí entramos en la definición propia de la materia tratada. Se trata del estudio de la realidad esotérica, es decir, de la Realidad Interior. Esa realidad ha sido llamada Metafísica en otros tiempos y ahora Psíquica. Recordemos el concepto “eso” (lado interior) frente a “exo” (lado exterior).

En contraste con la Realidad Externa, exotérica, la Realidad Interna es invisible, no es perceptible por lo sentidos físicos. El alma, la mente, nuestra conciencia, no la percibimos. Sólo vemos el cuerpo movido por una voluntad . La negación moderna del interior de la realidad en el estudio de la psicología es un simple absurdo, pues todos bien sabemos qué hay tras, o dentro de, el cuerpo físico. Por otro lado afirmar que existe algo llamado “inconsciente” es una simple etiqueta, pues es evidente que todo lo que no se conoce es inconsciente hasta que pasa a ser conocido, es decir, consciente.

La afirmación de la Tradición de que existe toda una realidad invisible, interior, es el axioma que permite el conocimiento, el descubrimiento de las causas de los efectos que percibimos. Bien sabemos en nuestro mundo humano que los fenómenos que percibimos esconden detrás una voluntad, una intención. Se trata de traspasar lo visible para acceder al reino de lo invisible, la causa de donde surgen los efectos . Esa realidad invisible, esa otra dimensión, es la materia del estudio.

La práctica esotérica es pues el desarrollo del conocimiento, el incremento de conciencia, el activar todo ese potencial enorme que está latente en nuestro interior. El desarrollo de la mente humana en la dimensión psíquica ha tenido mucha resistencia a lo largo de la historia de la civilización por el monopolio religioso-estatal. Esa resistencia aún se observa en la afirmación moderna de la negación del alma en el hombre y el Universo.

Sin embargo, se quiera o no, el esfuerzo de evolucionar en la dimensión de la inteligencia es el paso evolutivo actual de nuestra especie.

Evolución dirigida desde la propia Madre Tierra en unión con el Sol en una de las miles de millones de galaxias.

Todo ello en Orden Soberano.

Lenguaje

Existe una razón histórica y otra pedagógica. La histórica es debido a la represión ejercida sobre el conocimiento durante siglos por parte del fundamentalismo religioso; la pedagógica es que el lenguaje metafórico permite por un lado inspirar y por el otro guiar con suavidad, permitiendo que sea el propio individuo el que extraiga el conocimiento interior que todos llevamos dentro. El desarrollo de la inteligencia exige el uso de todas las facultades cognitivas, tanto verbales como no-verbales (hemisferios cerebrales izquierdo y derecho).

Podríamos decir que el lenguaje esotérico, simbólico, basa su fuerza en la unión de unos estrictos conceptos científicos (la estructura formal) con una expresión artística que permite el desarrollo interior.

Por otro lado la meta del lenguaje mágico es la expresión pura, el reflejo por herramientas simbólicas de la experiencia real del Espíritu. Es por tanto una guía, una señalización de tráfico por el camino de Sofía.

La vivencia del propio camino es del propio individuo ante el Espíritu.

 

La tradición esotérica y tradición exotérica

La diferencia entre las religiones de las diferentes civilizaciones y la tradición esotérica es que los miembros de esta última coinciden en afirmar una única realidad. Las religiones y la moral son adquiridas vía exotérica, es decir desde la socialización externa de la cultura sobre el individuo, y mantenidas por la presión colectiva.

Sólo en culturas sanas podemos observar una actitud clara sobre el saber esotérico, el "saber de los ancianos" como se afirma tradicionalmente.En ellas el saber íntimo es la raíz de la cultura, y desde el conocimiento de los sabios se afirma permanentemente la verdad colectiva. En civilizaciones enfermas como la nuestra sólo puede esperarse una actitud política, es decir de dominación, en el conocimiento.

 

La tradición esotérica no presiona a nadie para que estudie su conocimiento, esto es materia de motivación propia. Por lo mismo no presiona la libertad de cada individuo para que continue en ella. El deseo de desarrollar la facultad de conocer, propia de nuestra especie, surge de una causa interior que nos configura como realidad.

Otro tema es que esa necesidad de conocimiento sea satisfecha con un producto colectivo facilmente digerible, o por un camino de esfuerzo y motivación personal.

El hecho histórico real es que frente a la opinión de la media existe el conocimiento cierto de los estudiosos, de esos pocos que se esfuerzan en un trabajo lento y sacrificado.

esoterismo vs sectas

La diferencia entre el ocultismo y el esoterismo es algo que ha sido poco subrayado. Desde siempre han existido escuelas filosóficas que afirman poseer una “verdad oculta” sólo accesible para sus miembros.

Esto en realidad forma parte de la estructura de cualquier organización que busca el poder sobre las personas. Es el exoterismo disfrazado, con toda la presión del grupo sobre el individuo que ello implica y toda la ausencia de conocimiento real sobre la materia.

El esoterismo es una actitud pedagógica, una progresiva enseñanza de un material de conocimiento interior que exige cuidado y paciencia.

Respecto a la representación de dicha tradición, la historia va señalándolos como aquellos sabios que deben ser considerados universales y de estudio obligado para conocer la disciplina.

Por último señalar la tarea humana de separar el trigo de la paja. La búsqueda de conocimiento exige el desarrollo de la facultad del juicio, de ahí la facilidad con que a veces uno pueda equivocarse respecto al estudio del alma

 

iinformacion extraida de embrujo.net

 

Obtenido de http://www.profesor-marduk.com/esoterismo.html

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Aproximación a la Magia, Brujería y Hechicería

Esoterismo - Artículos

  • Magia y Religión
  • Principios de la Magia Simpática
  • Magia Negra o Goecia y Magia Blanca o Teurgia
  • Brujería
  • Hechicería
  • Lo que dice la Escritura
  • El Hechizo de la Cultura Moderna
  • Un Nivel Superficial de Satanismo
  • Elementos Anticristianos
  • ¿Fantasía u Ocultismo?
  • Conclusión
  • Satanismo en Internet

Podemos afirmar que no existe sociedad en la geografía mundial en donde no se den creencias o prácticas mágicas. En un sentido amplio la magia es el arte de producir en la naturaleza cosas que no están en el poder de los hombres, empleando ciertas ceremonias. Como veremos, no necesariamente intervendrá el demonio pero se está en el filo del cuchillo.

Magia proviene del latín magus que significa el arte de realizar hechos sorprendentes y extraordinarios. Así, para algunos la llamada magia blanca o también llamada natural, emplea causas naturales para provocar efectos con apariencia de sobrenaturales o maravillosos. Aquí cabría la llamada prestidigitación e ilusionismo que mediante recursos de trucos y artificios, más o menos espectaculares, nos hacen tomar por cierto lo que no es sino una apariencia. En cambio, la llamada magia negra se vale del auxilio del demonio para realizar, asimismo, hechos asombrosos que están fuera de lo ordinario.

Magia y Religión

Algunos sociólogos y psicólogos pretenden encontrar un origen común para la religión y para la magia. Sin embargo, existen marcadas diferencias entre una y otra. No obstante, para tranquilidad de psicólogos y sociólogos y para clarificarles su mente es bueno formular una distinción inicial. En el acto religioso se impetra el favor de la Divinidad mediante oraciones y sacrificios en una actitud de humilde sumisión, donde el verdadero orante pide pero al mismo tiempo se somete al arbitrio de Dios. Lo respeta y lo teme; tiene fe y esperanza; pide pero no exige. En contraste, en la práctica mágica sucede todo lo contrario. No hay sacrificio, no hay actitud de sumisión sino un acto de voluntad. Y si se evoca a un espíritu o demonio, el conjuro tiende a obligarlo a conceder aquello que se busca. Además, el acto mágico es secreto, se consuma mayormente en tinieblas y lejos de los espectadores, y casi siempre con la participación de los llamados iniciados, puesto que las fórmulas no están al alcance de todos y generalmente no van por escrito sino que se transmiten en forma oral.

Según J. Maxwell “puede aplicarse la magia al dominio de las fuerzas de la naturaleza, o en su caso, a seres preternaturales, genios, demonios o espíritus En el primer caso se trata de la magia propiamente dicho, en el segundo caso estamos en presencia de las llamadas ciencias ocultas” (P. 9 ob. cit. Los Demonios y las Brujas. J. L. Pagano. Ediciones de la Universidad Católica Argentina).

Principios de la Magia Simpática

Según James George Frazer son dos los principios que caracterizan lo que él denomina la magia simpática: primero, que lo semejante produce lo semejante, o que los efectos se asemejan a las causas; y segundo, que las cosas que una vez estuvieron en contacto se actúan recíprocamente a distancia, aún después de haberse interrumpido el contacto físico. Del principio de semejanza se desprende que el mago puede producir el efecto buscado con solo imitarlo; de lo otro, que todo lo que haga con una cosa afectará a la persona con la que esa cosa estuvo en contacto (La Rama Dorada p. 33 ídem p. 96).

No olvidemos que estas concepciones primitivas no se apoyan en ningún principio científico ni en ningún tipo de especulación racional. El mago no se maneja con atracciones sino que aplica un arte que establece minuciosamente los pasos a realizar para que se concrete la operación mágica. Si este fracasa y no se obtiene el resultado, es necesario comenzar de nuevo, pues parece evidente que se omitió algo o no se cumplió exactamente con el ritual.

Dentro del criterio de que lo semejante produce lo semejante, pone Frazer por ejemplo la práctica, extensamente difundida, de pretender dañar a un enemigo atacando su imagen. Cabe señalar que el uso de la muñeca a la que se le clava alfileres y se quema, está muy difundido hoy en el vudú americano.

En síntesis podemos decir que el mago entiende que su actuar de determinada manera provocará un cierto resultado: esto hago para que ocurra tal cosa. En ese supuesto estamos en presencia de una actividad, de una acción positiva. Por su parte, en el caso del tabú es lo contrario, la actitud es negativa, de abstención. No realizo esto para que no se produzca tal resultado.

Dentro de los principios de la llamada magia simpática por la acción de una cosa sobre otra con la que estuvo en contacto, vemos que ha existido en distintas partes la convicción de que los pedazos de uñas, cabellos, saliva, dientes, etc. en poder de un hechicero, permiten dañar con toda eficacia a la persona a la que pertenecieron.

Magia Negra o Goecia y Magia Blanca o Teurgia

Ahora bien, podemos distinguir también la magia evocatoria de la natural. En la primera se cumplen ciertos ritos para convocar la aparición de un espíritu o demonio al cual se le va a requerir la realización de un determinado acto. En la natural se procura obtener los resultados sin la intervención de seres preternaturales, basándose en los principios ya analizados de la magia simpática.

En cuanto a la distinción entre magia blanca que se equipararía con la natural, y la magia negra que incluye la evocatoria, San Agustín (La Ciudad de Dios, libro X, c. 9) es categórico al rechazarla, afirmando que quienes diferencian la teurgia – blanca – de la goecia – negra – pretenden que entre los que se entregan al estudio de las artes ilícitas, unos son reprensibles: aquellos que el pueblo llama maléficos o hechiceros, por que dicen pertenecer a la goecia, y en cambio otros, más loables se dedican sólo a la teurgia. Pero es indudable que unos y otros están sujetos y entregados a los falsos y engañosos ritos de los demonios.

Uno de los grandes pueblos que practicaron la magia fueron aquellos que florecieron a las orillas del Río Nilo, en los famosos centros de los misterios de Heliópolis, Hermópolis y Abidos, profusamente versados en la ciencia esotérica y en posesión de todos los recursos de la magia. Por ejemplo, en el libro del Éxodo, ya anteriormente habíamos citado cómo Yahvé ordenó a Moisés que cuando el Faraón requiriera la realización de un portento, le dijera a Aarón que tomara su cayado y lo arrojara delante del Faraón y el cayado en ese instante se convirtió en serpiente. Del mismo modo el Faraón llamó a sus sabios y encantadores, los magos de Egipto, y cada uno convirtió su báculo también en serpiente, aunque la de Aarón devoró a las otras. Vuelven a aparecer estos magos también con motivo de las plagas, y ellos convierten las aguas del río y los estanques en sangre, y luego también multiplican las ranas (7, 9 y 14 – 16). Como vemos, actos de magia pura.

Brujería

A diferencia de la magia, la brujería es intervención diabólica plena. Un mago podrá decir que no quiere tratos con el demonio; pero la bruja, como tal, no puede negarlo porque la esencia de la brujería está en íntima relación con los demonios. Así por ejemplo una curandera, una adivinadora o quien tira las cartas o el Tarot pudiera horrorizarse cuando se le impute que sus acciones se deben al demonio; en cambio, el verdadero brujo o bruja si lo niega, miente rotundamente.

Así pues el brujo o bruja es una persona que conociendo la Ley de Dios, trata de establecer mediante determinados procedimientos un pacto con el Diablo. También podemos decir que la bruja es una mujer que según creencias corrientes, realiza actos extraordinarios por haber hecho un pacto con el Diablo. Así como en la astrología, la quiromancia (el arte adivinatorio) y la observación de los augurios (los que entienden el canto y el vuelo de las aves) dependen de una invocación tácita de los demonios; en la brujería se constituye un crimen diferente, porque sus intenciones son siempre malignas y se apoyan en la alianza con Satanás. Mientras que el hechicero y el adivino invocan la ayuda del demonio, la bruja se somete a él por completo, en cuerpo y alma.

Por tanto, resumimos diciendo que la característica de la brujería requiere un expreso pacto diabólico con total sumisión del brujo en esta vida, y además entrega su alma en la futura. Estamos en presencia de un pacto bilateral de consecuencias recíprocas: por un lado la subordinación definitiva de la bruja al Diablo; por el otro, el otorgamiento por parte de éste de ciertos poderes al brujo(a), por un lapso determinado para realizar actos extraordinarios, casi siempre destinados a producir un daño, o un beneficio a favor de alguien pero, casi siempre, en detrimento de un tercero.

Hechicería

Finalmente, la magia adopta otro término en ciertos pueblos y tribus con el nombre de hechicería, cuyos agentes son los hechiceros. Los objetos de que se sirven se denominan fetiches, palabra tomada del portugués que significa hechizo, y suelen escogerse de todos los reinos de la naturaleza, ya sean piedras, maderas, plantas o animales.

Para que el hechizo tenga fuerza debe haber sido previamente encantado y conjurado por medio de fórmulas rituales, a fin de que habite en él la presencia oculta de un espíritu.

Para ampliar un poco las prácticas mágicas, citaremos al sapientísimo teólogo de la España Visigoda, San Isidoro de Sevilla, que entre otros libros publicó su ópera magna Etimologías, verdadera y monumental enciclopedia donde reunió y clasificó todos los conocimientos de su época, mediante un trabajo de investigación minucioso y exhaustivo. Es Menéndez y Pelayo quien lo menciona (Historia de los Heterodoxos Españoles. Tomo II p. 242) por haber estudiado la extensión de las prácticas mágicas de su tiempo y por la clasificación que hace de las ciencias ocultas:

Magos o maléficos: los que conturban los elementos, trastornan las mentes humanas y, sin veneno, por la sola fuerza de los conjuros, causan la muerte.

Nigromantes: los que aparentan resucitar los muertos e interrogarlos. Animan los cadáveres con la transfusión de sangre, mezclada de agua, porque los demonios aman mucho la sangre.

Hidromantes: evocan con el agua las sombras, imágenes o fantasmas de los demonios y de los muertos. Hay quien dice que este género de adivinanzas procede de los persas.

Adivinos: llamados así porque se fingen poseídos por la divinidad (divini).

Encantadores: los que se valen de palabras y de conjuros.

Augures o auspices: los que entienden el canto y vuelo de las aves.

Pitonisos: llamados así por Pitio Apolo, inventor de la adivinación. Recordemos que la profetisa de Apolo era llamada pythia o pitonisa.

Astrólogos: los que presagian por los astros. Genéricamente también se les decía caldeos por haber tenido origen entre ellos este arte.

Horóscopos: los que especulan la hora del nacimiento del hombre.

Sortílegos: los que con falsa apariencia de religión echan suerte.

Lo que dice la Escritura

La Sagrada Escritura es muy clara en relación con todas estas prácticas mágicas. Después de haber entregado Yahvé a Moisés las Tablas de la Ley, donde estaban inscritos los Diez Mandamientos, le dictó una gran cantidad de normas complementarias para regular la vida de la comunidad, entre las que se encuentran numerosas disposiciones penales. Entre ellas se recomienda:

No dejarás con vida a la hechicera” (Ex 22, 17). Esta sentencia es reiterada en el Levítico (20, 27): “Todo hombre o mujer que se dedique a la nigromancia, a la adivinación, sea lapidado y muerto; caiga su sangre sobre ellos”, e insiste (20, 31) en que no debe consultarse a los nigromantes ni recurrir a los adivinos.

En el Deuteronomio (18, 10, 12) se recomienda “que no haya en medio de ti quien sacrifique en el juego a su hijo o a su hija, ni quien practique la adivinación, ni quien consulte a espectros o espíritus, ni quien interrogue a los muertos. Pues todo ello es abominable a los ojos de Yahvé”.

Samuel afirma que la desobediencia es un pecado de hechicería (15, 23) y en el mismo libro (23, 3 – 19) se narra que el Rey Saúl, después de haber expulsado a los nigromantes y tras la muerte del profeta, recurre a la pitonisa de Endor que realiza un verdadero acto de necromancia evocando la sombra de Samuel, quien se presenta y anuncia la ruina al monarca. El Eclesiástico (3, 34, 5) advierte que la adivinación y los augurios son vanidad, lo mismo que los sueños engañosos. Isaías (3, 3) alude al hábil hechicero y al sabio encantador y condena a Babilonia (47, 12) por recurrir a encantamientos y sortilegios.

Jeremías (27, 9) recomienda no hacer caso a profetas, adivinos, soñadores, agoreros y magos. A su vez, Ezequiel (13, 17 – 23) arremete contra las falsas profetisas que seducen al pueblo y esclaviza sus almas con visiones y presagios mentirosos.

El libro de Daniel refiere que el Rey Nabucodonosor (2, 1 – 45) intrigado por un sueño misterioso, llamó a los hechiceros y astrólogos caldeos para que se lo interpretaran y como no pudieron, los hizo ejecutar nombrando en su lugar al profeta que más tarde en el festín de Baltasar descifraría las misteriosas palabras mene, tequel y parsin – contado, pesado y dividido – que una mano escribiera en la pared de la sala donde se celebraba el convite. También Miqueas juzga severamente a los hechiceros (3, 5).

Tampoco faltan en el Nuevo Testamento las alusiones a la magia. En los Hechos de lo Apóstoles (8, 9 – 11) se menciona a Simón el Mago – de él derivaría después el sustantivo simonía, que designa el comercio ilícito de las cosas sagradas – quien tenía asombrada a la gente de Samaria porque durante bastante tiempo los había embelesado con su magia. Cuando San Pablo atraviesa la Isla de Pafos, encuentra un mago llamado Bar Jesús o Elimas quien se le opone y pretende apartar de la fe al procónsul Sergio Paulo. Pero el Apóstol lo increpa, diciéndole: “Tú, repleto de todo engaño y de toda maldad, hijo del Diablo, enemigo de toda justicia, ¿no acabarás de torcer los rectos caminos del Señor? Pues ahora, mira la mano del Señor sobre ti. Te quedarás ciego y no verás el sol hasta un tiempo determinado. Al instante cayeron sobre él oscuridad y tinieblas y daba vueltas buscando quién le llevase de la mano” (Hechos 13, 6 – 11).

En Éfeso, Pablo predicó y realizó algunos milagros, a resultas de lo cual muchos que habían practicado la magia reunieron sus libros y los quemaron públicamente, calculándose el precio de estas obras en 50,000 monedas de plata (Hechos 19, 13 – 19). El mismo Apóstol de los gentiles cuando enumera las obras de la carne en su lucha contra el espíritu, menciona la hechicería (Gal 5, 20).

Así pues, es más que claro que estos actos de magia y hechicería están estrechamente ligados al poder de las tinieblas, y no se diga ya desde luego la brujería. Ahora bien, la literatura moderna se empeña en presentarnos libros ligados a estas prácticas que van ejerciendo una fascinación cautivadora en sus lectores, por más que está comprobado su fundamento en el mundo del ocultismo y, por ende, de desastrosas consecuencias para quienes lo practican y se vinculan a estas prácticas, quedando a merced entera del demonio e incluso de ser poseídos, pues es una de las principales causas de posesión diabólica, como lo veremos más adelante.

Asimismo, uno de los principales fenómenos de la magia y hechicería impresa en la literatura es, sin duda alguna, la saga de Harry Potter.

El Hechizo de la Cultura Moderna

La serie de Harry Potter está comprometida hasta la médula en enseñar ocultismo, hechizos, todo tipo de magia, los cuales son practicados exhaustivamente por Harry Potter y sus colegas. Hacen hechizos, preparan pociones, hablan con supuestos espíritus de muertos y hacen predicciones.

Los libros de Harry Potter constituyen una saga de 7 volúmenes, dirigidos originalmente a niños, pero que han resultado de interés para jóvenes y adultos. Harry Potter y la Piedra Filosofal, La Cámara Secreta, El Prisionero de Askabán, El Cáliz de Fuego, La Orden del Fénix, El Príncipe Mestizo o El Misterio del Príncipe son los libros escritos por la escritora británica Joanne K Rowling, los que han sido traducidos ya a más de 50 idiomas y 130 millones de copias vendidas en el mundo. Para darnos una idea sobre el boom de este tipo de literatura, en amazon.com existen más de 1,200 libros sobre brujería. Más de la mitad de los niños entre 6 y 17 años han leído por lo menos un libro de Harry Potter.

La historia del brujo viene seduciendo a los niños, tanto en la identificación con este héroe hechicero como en la práctica de la hechicería propiamente dicha. Por ejemplo, el presidente del club “amigos de la magia”, en Berlín, Alemania, Eberhard Barmann, reportó que “cada vez se reciben más y más llamados de abuelos y padres, ya que quieren saber dónde es que sus nietos o hijos pueden aprender a hacer hechizos”. Existen cientos de miles de testimonios – si no es que millones – del estruendoso impacto que han causado estos libros en los niños y en los jóvenes y que sería largo citar ahora. Pero haremos una rápida lectura de lo que se esconde detrás de esta literatura. Asumimos que la historia fundamental ya se conoce, pero recordemos que en el primer libro de Harry Potter y la Piedra Filosofal, se presenta a Harry como un bebé huérfano de padre y madre. Los lectores rápidamente saben que Harry sobrevivió a un ataque del brujo malo de la serie: Lord Voldemort (un brujo tan temible que la mayoría de los hechiceros evita pronunciar su nombre, y apenas usan expresiones como “aquél que no se debe nombrar” o sea “el innombrable”, término tan usado por cierto en la política mexicana). Pese a haber matado a los padres de Harry que eran “brujos buenos”, Voldemort misteriosamente falló en su objetivo de matar al bebé, dejando una cicatriz en la frente de Harry, la cual él esconde por detrás de sus negros cabellos. En la secuencia, Voldemort pierde la mayoría de sus poderes. Ese acontecimiento transformó al infante Harry en una celebridad en el mundo de la brujería. El caso es que el bebé fue rescatado por un “grupo de hechiceros buenos” y colocado en la entrada de la casa de su tío, un “muggle”, en un suburbio de Londres. “Muggle” es una palabra inventada por la autora para designar a aquél que no es brujo, y en la traducción al español se dejó la misma palabra. Al ser dejado en la residencia del Tío Valter Dursley, Harry llega acompañado de una profecía: “Él va a ser famoso un día, toda una leyenda. No me sorprendería si el día de hoy fuese conocido en el futuro como el día de Harry Potter. Van a escribir libros sobre Harry. Todos los niños del mundo van a conocer el nombre de él” (Harry Potter y la Piedra Filosofal. JK Rowling).

Forzado a dormir en un armario oscuro bajo la escalera, Potter es atormentado por los siguientes 10 años por sus parientes y esconden de Harry su verdadera identidad.

Cuando Harry cumple 11 años, lo cual acontece pronto en el primer libro, su vida cambia radicalmente. Potter aprende el verdadero origen de la cicatriz en forma de rayo, la causa de la muerte de sus padres, y sobre su rescate para la casa de los tíos “muggle”. Entonces se registra en Hogwarts (la traducción es verruga de jabalí), una escuela de magia y brujería, fundada hacía más de 1,000 años. Con Hogwarts como escenario principal, Harry demuestra lealtad para con sus amigos de escuela y parte con valentía para sus batallas con el malvado Lord Voldemort.

Los primeros 4 libros, sin excepción, transmiten la misma enseñanza: “La brujería buena es siempre más atrayente que la mala” y “los brujos buenos siempre triunfan sobre los malos”.

Al llegar a la escuela de Hogwarts, Harry conoce al benevolente director Albo Dumbledore. Albo (del latín blanco) y Dumbledore (nomenclatura antigua del inglés británico para bumblebee, o sea, abeja grande. Interview with J Rowling). Si Lord Voldemort es el lado escabroso de la fuerza, Albo Dumbledore es lo opuesto. Dumbledore es asistido por brujos bien acreditados y practicantes de las poderosas fuerzas ocultas, inclusive varios “animagos”: hechiceros que pueden transformarse en animales.

Vale la pena mencionar ahora cómo los alumnos de la primera serie deben conseguir, antes de llegar a la escuela, el siguiente material escolar: uniforme: tres conjuntos de ropas comunes de trabajo (negra), un sombrero puntiagudo (negro) para uso diario, un par de guantes protectores (de cuero de dragón o similar), una capa de invierno (negra con cerramientos plateados). Libros: El Libro del Padrón de Hechizos, Historia de la Magia, Teoría de la Magia, Guía de Transfiguración para Principiantes, Mil Hierbas y Pociones Mágicas, Bebidas y Pociones Mágicas, Animales Fantásticos en su Hábitat, Las Fuerzas de las Tinieblas: Una Guía de Autoprotección. Y otros equipamientos: una varita mágica, una olla, un conjunto de frascos, un telescopio, una balanza de platos. Los alumnos pueden llevar incluso un animal que a ellos les simpatice: un búho, o un gato o un sapo (La Piedra Filosofal). El dinero de los brujos, para realizar las compras, está guardado en el Banco Gringotts, en el subsuelo de Londres, que es administrado por duendes, obviamente, y tiene cofres de seguridad guardados por dragones (ídem).

En el programa están incluidas clases de Transfiguración, Adivinación, Hierbología, Defensa contra las Artes de las Tinieblas, Artimancia, Historia de la Magia, Trato de las Criaturas Mágicas, Pociones, Estudio de las Ruinas Antiguas, Lecciones de Vuelo con Escoba, y Hechizos, entre otros. La planificación anual de la disciplina de la adivinación para los alumnos de la tercera serie consta de: Lectura de Hojas de Té, Abordaje a la Quiromancia, Estudio de la Bola de Cristal y los Presagios del Fuego.

Los alumnos de la cuarta serie, en la materia de Adivinación, ya estudian Astrología: “Quiero un análisis detallado del modo en que los movimientos de los planetas les afectará el próximo mes, teniendo en cuenta su mapa personal (…) les dice la Profesora Sibila Trelawney”. En la secuencia, la profesora distribuye entre los alumnos un mapa circular, donde cada uno “intentó dibujar la posición de los planetas a la hora de su nacimiento”.

Estos mismos alumnos de la cuarta serie, en la primera clase de Artes de las Tinieblas aprendieron las “maldiciones imperdonables” (son hechizos ilegales que los brujos malos utilizan): la “maldición imperious” que ejerce control total sobre su presa, la “maldición cruciatus” hace que la víctima se retuerza con un fuerte dolor. La “maldición avada kedhavra” que mata a su víctima. Estos estudiantes terminan sabiendo también que solamente una persona del mundo sobrevivirá la maldición avada kedhavra, el niño Harry Potter.

Durante las vacaciones los alumnos escriben redacciones tales como: la quema de las brujas en el siglo XIV fue totalmente innecesaria (El Prisionero de Azkabán). Finalmente, Hogwarts tiene una serie de locales ocultos: salones de clase de mazmorras, salón de adivinación, una siniestra cámara secreta, un gran salón principal iluminado por millares  de velas que flotan en el aire y con un techo hechizado que imita los movimientos celestes (La Piedra Filosofal).

Cuando los niños leen los primeros cuatro libros, sin siquiera percibirlo ya han pasado por toda una iniciación a la brujería de altos vuelos semejante a la de Harry Potter. Es decir, quedan psicológicamente preparados para la hora del asalto final del poder de las tinieblas que será cuando venga el engañoso y esotérico reino del Anticristo.

Ahora bien, en la serie cinematográfica de Star Wars se nos habla de la fuerza impersonal, en el caso de Harry Potter sucede exactamente lo mismo. La influencia del taoísmo es notoria pues sólo existe una “fuerza”, que puede ser manipulada para el bien o por el mal, por lo que el bien y el mal provienen de la misma fuente y tendrían un solo origen. La serie de Harry Potter resalta el bien y el mal, como si ambos fuesen uno. Como dice el profesor de defensa contra las Artes de las Tinieblas de Harry Potter: “No existe el bien ni el mal, solo existe el poder” (La Piedra Filosofal). Es interesante porque de acuerdo como se descubre en los libros, algunos de los poderes mágicos de Potter fueron transferidos del temible Voldemort, directamente para el niño Harry, por haber intentado matarlo cuando era niño. Es como si la carga mala de Voldemort hubiese sido drenada para Potter. De esta manera los libros sugieren, igual que algunas religiones orientales, que la única diferencia entre el bien y el mal es la dirección en que uno use la “fuerza impersonal”. Esta ética de la “fuerza” que opera en Harry Potter, como hemos dicho, ha sido heredada del taoísmo y asimilada grandemente por la New Age, de la que hablaremos más adelante. El taoísmo afirma que todas las vidas interactúan en dos lados opuestos, hasta que finalmente se funden. La armonía sólo existe si nutrimos y convivimos con esta polaridad: luz y tinieblas, masculino y femenino, bien y mal. Esto da origen al relativismo moderno aplicado a la ética. Por ejemplo, si una persona decide ser homosexual, bisexual, monógama o polígama o lo que sea, todo está bien. El patrón moral de la Sagrada Escritura es simplemente ignorado en el momento en que el hombre se sienta en su propio trono de supuesta sabiduría. Así muchos mensajes actuales de películas y libros transmiten la doctrina de que “somos uno con el universo” y que tenemos que confiar en la “fuerza”.

Un Nivel Superficial de Satanismo

La atracción que ejerce la serie de Harry Potter queda ligada invariablemente a una inclinación hacia el demonio, precedida por una inclinación mental y emocional hacia el mal.

Para explicar esto citamos a un escritor cristiano Bob Larson, en su libro La Seducción de la Juventud Norteamericana donde dice lo siguiente:

La atracción hacia el mal nunca se da de la noche a la mañana. Es algo gradual que crece lentamente dentro del ser humano. Comienza con un ingenuo interés por preparar pociones, practicar conjuros, ver películas de terror, leer literatura de historias perversas, usar ropas negras y pintar el cuarto de negro. Luego sigue la secuencia: coleccionar puñales, calderas, máscaras horripilantes (como las que se venden en Halloween en cada puesto de la esquina), pentagramas, serpientes, sapos, fascinación por la música heavy metal y la búsqueda por contactar una entidad invisible poderosa. Luego viene el cambio de humor y el aislamiento a las personas íntimas. Con ese ritmo, el individuo está a punto de zambullirse de lleno en el satanismo más denso, usando drogas y rituales funestos.

Libros como los de Harry Potter que instigan al despertar del ocultismo están clasificados dentro de lo que Mark Bubeck cataloga como “nivel superficial de involucramiento satánico”. Este nivel superficial de involucramiento satánico se transforma en un centro de reclutamiento para niveles superiores. El interés de los jóvenes del mundo oculto está vinculado a los símbolos de Satanás, los tatuajes, los pentagramas, y las cruces invertidas, sesiones, levitación, experiencias con la tabla ouija y otros accesorios de ocultismo son practicados por jóvenes y sus compañeros”.

Por tanto, la brujería adolescente de Potter conduce a los niños y jóvenes a caminar por arenas movedizas en lo espiritual y a colocar la cabeza en la boca del lobo, sumergiéndose sin protección en las profundidades del mar del ocultismo.

Elementos Anticristianos

No solamente estamos en presencia de claras expresiones de orden ocultista, sino que la trama de Harry Potter también expresa en varias ocasiones elementos totalmente anticristianos que permiten identificar al verdadero autor invisible de las tramas. Por ejemplo “la sangre del unicornio asesinado” es una enredada, distorsionada y pervertida analogía con Cristo (el Cordero asesinado) y con Su Sangre redentora. El unicornio es presentado como un animal indefenso, puro y bello (igual que Cristo, el Cordero presentado en la Biblia). Matar al unicornio es un crimen monstruoso, pero el beber su sangre (analogía y perversión de la Eucaristía) conduce a una vida maldita.

Por otro lado, el individuo representado por el 666 es el Señor Nicolás Flame (Flame es igual a llama), presentado como el personaje más generoso y noble de toda la novela, al final del primer libro y de la película, es elevado a las alturas de la oblación personal, cuando a la edad de 666 años decide dar su vida por la salvación del mundo, al acordar con su amigo Dumbledore, director de la escuela, que se destruya la “piedra filosofal”. Es decir, el símbolo de la bestia del Apocalipsis (Capítulo XIII) es presentado como el salvador de la humanidad para Harry y sus compañeros de escuela y para los lectores y espectadores de esta saga.

La palabra “transfiguración” para los cristianos significa el misterio de la transfiguración del Señor en el Monte Tabor, presentado en la Sagrada Escritura como el momento sublime en que Jesucristo se transfigura ante Pedro, Santiago y Juan, mostrándoles el esplendor de su Divinidad. En el primer libro y en la película esta palabra es rebajada, tergiversada y pervertida al ser usada para describir la magia de cambiar un objeto por otro. Sin embargo, aunque en el inglés original la palabra usada es transfiguración, en la traducción al español se usó la palabra transformación.

Otro ejemplo lo encontramos en el cuarto volumen, Harry Potter y el Cáliz de Fuego, donde la fantasía de las aventuras no encuentra límites y el grado de lo preternatural diabólico se va acentuando cada vez más, culminando con una cena de la reencarnación del Lord Voldemort. En una acción horrible, durante la noche y en un cementerio, el brujo maléfico readquiere su cuerpo entero a partir de un elixir. Los ingredientes son huesos retirados de la tumba de su padre, carne de la mano de cola de gusano (mutilada en el acto), y la sangre retirada de las venas de Harry Potter, que, amarrado en una piedra sepulcral, asiste impotente a la escena, en tanto que la serpiente nagini, igualmente servidora y compañera inseparable de Voldemort se arrastra emocionada en torno del sepulcro. Todo no es sino un rito en el cual las palabras presentan una fuerte analogía con las de la Consagración de la Santa Misa. Así pues, el lector entra entonces en un universo de fealdad, hechicería, magia, esoterismo, pintado al detalle y propuesto a la imaginación tan impresionable de los niños. En el tomo IV el punto culminante es la descripción sin equívoco de un ritual satánico, que incluye la matanza de un niño, profanación de difuntos y cementerios, y un sacrificio sangriento y blasfemias.

El mundo de Harry Potter es esencialmente gnóstico. Los poderes sobrenaturales no le pertenecen a Dios sino que son facultades humanas que un grupo selecto ha sabido utilizar gracias a un conocimiento y entrenamiento especial. Este conocimiento del poder mágico, según Harry Potter, debe ser escondido de la gente ordinaria que no entiende estas cosas y por eso las temen y las rechazan. No se trata solamente de magia, sino que hace popular la tendencia pagana moderna de exaltar la magia, la hechicería y la brujería, convirtiéndolas en el centro del interés y el camino para resolver problemas y todo tipo de dificultades en la vida ordinaria.

Sin embargo, de acuerdo con la enseñanza católica no existen hechiceros o magos buenos. Sólo hay una clase de espíritus buenos, los ángeles; no existen otra clase de espíritus malos salvo los demonios. En realidad la “magia blanca”, como se ha dicho ya, es todo tipo de encantamiento realizado sin una apelación directa al demonio, y la “magia negra” se realiza cuando hay una dependencia explícita de Satanás. No obstante, el Padre Gabriel Amorth en su libro “Habla un Exorcista”, no hace diferencia esencial entre la magia “blanca” y la magia “negra”. Toda forma de brujería es practicada recurriendo en  forma ya directa o indirecta al demonio mismo.

Asimismo este conocido exorcista de la Diócesis de Roma dice que la práctica de la magia está fuertemente vinculada a la posesión  diabólica o satánica. Desde luego no estamos hablando de esconder monedas detrás de la oreja u otros trucos de prestidigitación, sino que en la mayoría de los casos de posesión diabólica, dice el Padre Amorth, los posesos han practicado alguna forma de magia.

Como se sabe, la magia rechaza el orden fundamental de la creación. En el primer libro de Samuel 15, 23, “como pecado de hechicería es la rebeldía”. Y la magia, utilizada para ejercer un maleficio,  se conoce como hechicería. Respecto a los maleficios y otros hechizos nos referiremos a ellos cuando toquemos el tema de la posesión diabólica.

En la Escritura, reiteradamente, como ya lo hemos venido mencionando, se prohíbe las práctica de la brujería y hechicería o consulta de muertos o adivinos, como Deuteronomio 18, 9-12; Levítico 19, 31; Gálatas 5, 19-21; II Reyes 21, 6; II Crónicas 33, 6; Hechos 13, 6-12, entre otros.

¿Fantasía u Ocultismo?

Se objeta que los libros de Harry Potter son mera fantasía, sin embargo, ¿cómo distinguir entre cuentos de fantasía inofensivos y los cuentos con influencia ocultista?

La fantasía presenta un mundo irreal que no se limita por las leyes de la naturaleza. Aunque en la superficie la fantasía es irreal, en el fondo, si el autor es cristiano, respetará el orden moral establecido por Dios sobre el universo, distinguiendo entre el bien y el mal, como es el caso del Señor de los Anillos (Tolkien) o Los Cuentos de Narnia (C. S. Lewis). En contraste a la fantasía sana, los cuentos de influencia pagana tienen un mensaje que no corresponde al orden moral establecido por Dios. Llega a ser ocultismo cuando, como Lucifer, desprecia el mundo existente y pretende crear un mundo nuevo muy diferente al ideal divino (como el caso de Harry Potter). El ocultismo desprecia a Dios, pero abunda en lo preternatural, promoviendo prácticas mágicas y poderes ocultos que lo reemplazan.

Conclusión

Es una realidad que el éxito de Harry Potter es impresionante, por lo que debemos sospechar que la Sra. Rowling hace magia o al menos ha encontrado la piedra filosofal. Pero sin ahondar en este hechizo que pudiera ser obra de la ingeniería del marketing, el fenómeno Potter amenaza con provocar una profunda transformación cultural similar a la de los Beattles en los 60’s, grupo que mediante una comprobada vinculación con prácticas satánicas, logró realizar una revolución profunda. La droga, el amor libre, el ecologismo, el pacifismo y la disolución de los principios morales básicos del mundo occidental son hoy valores aceptados mayoritariamente. Hoy podemos afirmar que hay una era pre y post Beatles y los instrumentos de penetración fueron sus canciones, muchas de las cuales tienen todavía hoy una apariencia inocua y hasta suenan agradablemente. No nos extrañaría pues que la Sra. Rowling, que se codea con el mundo preternatural, con toda comodidad alcance también un título de nobleza. El problema está en que el 19 de octubre del 2000, la Sra. Rowling declaró a un periodista del London Times lo siguiente: “Estos libros ayudan a los niños a entender que ese frágil y débil hijo de Dios no es más que una broma que aún tiene 7 vidas, como los gatos, pero que será humillado, aniquilado, cuando venga el gran diluvio.”

A través del “diluvio de fuego”, la Sra. Rowling aludió indudablemente a su cuarto volumen, de 652 páginas: Harry Potter y el Cáliz de Fuego. De hecho en ese tomo Satanás se va a encarnar, como ya se dijo anteriormente, tomando materia ósea de un muerto, carne de un viviente y sangre de Harry Potter.

El mundo de horrores propuesto a decenas de millones de lectores de Harry Potter en los cinco continentes de la tierra es un mundo dominado por la magia, habitados por seres que parecen brotados de una mente alucinada, en la cual, por así decirlo, todos los sentidos son agredidos por lo monstruoso. La obra de la escritora J. Rowling toma así un carácter, como hemos dicho, de iniciación en los misterios de la hechicería, de la magia y del ocultismo, en cuanto puerta de acceso a este mundo nuevo anticristiano, que no es otra cosa sino una prefiguración del reino del demonio y del reino del Anticristo, que será por cierto un gran mago y extraordinario hechicero y prestidigitador que hará falsos milagros y prodigios engañosos para confundir, si fuera posible, a los mismo elegidos (II Tes II, 9-11)  y todo en base a un reino de tinieblas con apariencia de bien, tal y como lo sugiere Harry Potter.

A la serie de aventuras de Harry Potter que presenta la magia y toda clase de hechicería y adivinación como algo normal, inocuo y aún apetecible le aplica la condena hecha por el profeta Isaías (5, 20): “Hay de los que llaman al mal bien y al bien mal; que dan oscuridad por luz y luz por oscuridad.”

Así, la saga de Harry Potter es sin duda otro signo de los tiempos que prepara al mundo al reino del Anticristo.

No queremos dejar de mencionar lo que el Padre Amorth, según publicó el 3 de enero de 2002 la CW News, que en una entrevista con la agencia italiana de noticias ANSA dijo: “Tras Harry Potter se esconde la firma del rey de las tinieblas, el Demonio”. Explicó que los libros de Rowling contienen innumerables referencias positivas a la magia, el arte satánico.

Satanismo en Internet

La red es otro puente de contacto con la magia y satanismo. Hoy por ejemplo cualquiera puede encontrar páginas desde la astrología hasta la cartomancia; del New Age a los amuletos; desde brujería hasta espiritismo.

Ahora bien, si tecleamos la palabra Satán inmediatamente aparecerá un número ilimitado de páginas con los temas que nos interesan. Esta página estará llena de símbolos esotéricos. Contiene información que explica cómo ponerse en contacto con la organización. En otra página encontramos una serie de direcciones de satánicos y una invitación a tener un diálogo directo con ellos. Más aún, se puede obtener un catálogo completo de los objetos necesarios para celebrar una “misa negra”. Se pueden adquirir vía e-mail. Pero lo más grave es que se puede hacer un “pacto con el Diablo”. Se puede vender el alma al Diablo, a la manera de Fausto, a través de la propia computadora. En una página dice: “Ya no son necesarios los rituales complicados para hacer un pacto faustiano. Satanás está en línea”.

Y de esta manera el hombre se mete a un mundo de locura y vinculación con el mundo diabólico. Está abierta pues una puerta al satanismo que tiene una importantísima base de información de todo tipo y del nivel más alto de satanismo, espiritismo y brujería.

Nuestro siguiente capítulo abordará aguas más profundas de Satanás, muy en boga hoy en día: el esoterismo y el ocultismo.

HISTORIA12: LOS ELEMENTOS DE EUCLIDES. Los Elementos (en griego: Στοιχεῖα) es un tratado matemático y geométrico que se compone de trece libros, escrito por el matemático griego Euclides cerca del 300 a. C. en Alejandría.

Elementos de Euclides

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«Elementos» redirige aquí. Para otras acepciones, véase Elemento.
Portada Los elementos de Euclides, publicada en 1570 por Sir Henry Billingsley.

Los Elementos (en griego: Στοιχεῖα) es un tratado matemático y geométrico que se compone de trece libros, escrito por el matemático griego Euclides cerca del 300 a. C. en Alejandría.

Los Elementos es considerado uno de los libros de texto más exitosos en la historia y el segundo en número de ediciones publicadas después de la Biblia (más de 1000). Durante varios siglos, cuando el quadrivium era incluido en el currículum de todos los estudiantes universitarios, se exigía el conocimiento de este texto. Aún hoy se utiliza por algunos educadores como introducción básica a la geometría.

En estos trece volúmenes Euclides recopila gran parte del saber matemático de su época, representados en el sistema axiomático conocido como Postulados de Euclides, los cuales de una forma sencilla y lógica dan lugar a la Geometría euclidiana.

Contenido

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[editar] Principios fundamentales

En el primer libro, Euclides desarrolla 48 proposiciones a partir de 23 definiciones, como punto, línea y superficie, 5 postulados y 5 nociones comunes (axiomas). Entre estas proposiciones se encuentra una demostración del teorema de Pitágoras.

Las nociones comunes de Los Elementos son:

  1. Cosas iguales a una misma cosa son iguales entre sí.
  2. Si se añaden iguales a iguales, los todos son iguales.
  3. Si se sustraen iguales a iguales, los restos son iguales.
  4. Las cosas que coinciden una con otra son iguales entre sí.
  5. El todo es mayor que la parte.

Los postulados de Los Elementos son:

  1. Una línea recta puede ser dibujada uniendo dos puntos cualquiera.
  2. Un segmento de línea recta se puede extender indefinidamente en una línea recta.
  3. Dado un segmento de línea recta, puede dibujarse un círculo con cualquier centro y distancia.
  4. Todos los ángulos rectos son iguales entre sí.
  5. Postulado de las paralelas. Si una línea recta corta a otras dos, de tal manera que la suma de los dos ángulos interiores del mismo lado sea menor que dos rectos, las otras dos rectas se cortan, al prolongarlas, por el lado en el que están los ángulos menores que dos rectos.

Este último postulado fue reformulado como:

  • Por un punto exterior a una recta, se puede trazar una única paralela.

Estos principios básicos reflejan el interés de Euclides por la geometría constructiva, al igual que los matemáticos griegos y helenísticos contemporáneos.

[editar] Contenido

Un fragmento de los Elementos de Euclides hallado en Oxirrinco, datado hacia el año 100 a. C.
El diagrama acompaña la Proposición 5 del Libro II.

A pesar de tratarse de un trabajo sobre geometría, el libro incluye resultados que hoy se pueden clasificar dentro de la teoría de los números. Euclides decide describir los resultados en teoría de números dentro de la geometría porque no pudo desarrollar una aproximación constructiva a la aritmética.

El contenido de los libros es el siguiente:

[editar] Referencias

  • Gray, Jeremy (1992). «La geometría euclidiana y el postulado de las paralelas». Ideas de espacio. Madrid: Mondadori España, S.A.. ISBN 84-397-1727-X. 

[editar] Véase también

[editar] Enlaces externos

HISTORIA12: LOS ELEMENTOS DE EUCLIDES. Los Elementos (en griego: Στοιχεῖα) es un tratado matemático y geométrico que se compone de trece libros, escrito por el matemático griego Euclides cerca del 300 a. C. en Alejandría.


I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX - X - XI - XII - XIII

Introducción Uso del applet de Geometría Euclides Definiciones previas

Los fundamentos de la Geometría
Teoría de los triángulos, paralelas y el área
 

Las 48 proposiciones se pueden dividir en tres bloques. Las primeras 26 tratan de las propiedades de los triángulos. De la 27 a la 32 establecen la teoría de las paralelas y demuestran que la suma de los ángulos de un triángulo suman lo mismo que dos ángulos rectos. De la 33 a la 48 tratan de los paralelogramos, triángulos, cuadrados, del Teorema de Pitágoras y su inverso.

 

Definiciones ( 23 )
Postulados ( 5 )
Nociones comunes ( 5 )
Proposiciones ( 48 )



Libro II
Álgebra geométrica

Transformaciones de áreas y álgebra geométrica griega de la Escuela Pitagórica. Se establecen las equivalencias geométricas de diferentes identidades algebraicas y una generalización del Teorema de Pitágoras conocida como la ley del coseno. Parece querer ilustrar este Libro II el uso del desarrollo elemental del método de aplicación de áreas.

Definiciones ( 2 )
Proposiciones ( 14 )



Teoría de la circunferencia

Este volumen trata de aquellos Teoremas relativos a la circunferencia, las cuerdas, las tangentes y la medición de ángulos. Consta de 11 definiciones y 37 proposiciones, 5 de las cuales son problemas y las otras teoremas. No se puede considerar un volumen excelente por lo que se refiere al carácter sistemático deductivo.

Definiciones ( 11 )
Proposiciones ( 37 )



Figuras inscritas  y circunscritas

 

Este volumen contempla las construcciones pitagóricas, con  regla y compás de los polígonos regulares de 3, 4, 5, 6 y 15 lados. Consta de 7 definiciones y 16 proposiciones que son todas problemas. Se estudian inscripciones y circunscripciones de figuras rectilíneas y círculos, y se ofrece la construcción de polígonos regulares, como el pentágono y el hexágono con el método de la duplicación de lados.

Definiciones ( 7 )
Proposiciones ( 16 )



Teoría de las proporciones abstractas
Este volumen contiene una exposición magistral de la teoría de la proporción aplicable a magnitudes conmensurables y inconmensurables. Se resolvió así el problema planteado por el descubrimiento pitagórico de los números irracionales.

Definiciones ( 18 )
Proposiciones ( 25 )



Figuras geométricas semejantes y proporcionales

Este volumen contiene la teoría eudoxiana de la proposición a la geometría plana. Se establecen los Teoremas fundamentales de los triángulos semejantes y las construcciones de la tercera, la cuarta y la media proporcional. Se establece una solución geométrica a las ecuaciones cuádricas y la proposición de que la bisectriz interna del ángulo de un triángulo divide el lado opuesto en dos segmentos proporcionales a los otros dos lados.

Definiciones ( 4 )
Proposiciones ( 33 )



Fundamentos de la teoría de los números

Junto  a los Libros VIII y IX forman un bloque diferente a la estructura que se da de los volúmenes I-VI y acumula las definiciones en este Libro VII. En total comprenden 102 proposiciones y podemos decir que son investigaciones de carácter teórico con la intención, por ejemplo, de determinar la medida común máxima entre sí de dos números no primos. De hecho este volumen es una reconstrucción del legado aritmético de raíces pitagóricas.

Definiciones ( 22 )
Proposiciones ( 39 )



Continuación de proporciones a la teoría de números

Este Libro VIII se ocupa de series de números en proporción continuada y en progresión geométrica, concepto y noción que no queda definida.

Proposiciones ( 27 )



Teoría de los números
Este Libro IX es una especie de miscelánia aritmética. Encontramos como primicia la moderna resolución unívoca de un número en sus factores primeros y el Teorema que establece la cantidad infinita de los números primos. Encontramos también teorías de origen pitagórico que hablan de números pares, impares y sus relaciones.

 

Proposiciones ( 36 )



Clasificación de los inconmensurables
Este volumen contiene y trata los números irracionales, es decir, de los segmentos que son inconmensurables respecto al segmento rectilíneo dado. Considerado el Libro X como un volumen complejo tanto por problemas de traducción como de interpretación. Consta de 16 definiciones repartidas en 3 grupos y 115 proposiciones. Se cree que gran parte de este volumen corresponde al trabajo de Theaetetus y que Euclides completó, ordenó y acabó.

Definiciones I ( 4 )
Proposiciones 1-47
Definiciones II ( 6 )
Proposiciones 48 - 84
Definiciones III ( 6 )
Proposiciones 85-115



Geometría de los sólidos
Formando una especie de trilogía, los Libros XI-XII y XIII hablan de la geometría del espacio. Las 28 primeras definiciones en este Libro XI y ningún postulado configuran un total de 75 proposiciones, 63 de las cuales son teoremas y las demás 12 problemas, aunque estén presentadas éstas últimas como proposiciones mixtas.

 

Definiciones ( 28 )
Proposiciones ( 39 )



Medición de figuras
Este Libro XII nutre datos básicos para el desarrollo del Libro XIII con menos cohesión y menor capacidad sistemática. Se emplea el método de exhausción comentada por Arquímedes.

Proposiciones ( 18 )



Sólidos regulares
De estructura interna sublime este excepcional Libro XIII incluye los dilectos 5 sólidos platónicos; a saber, tetraedro, hexaedro, octoedro, dodecaedro e icosaedro. Todos ellos evocando con rigor matemático sin precedentes las leyes del espacio euclideo que exorna el Timeo de Platón.

Proposiciones ( 18 )

 

Obtenido de http://www.euclides.org/menu/elements_esp/indiceeuclides.htm

HISTORIA12: RAFAEL SÁNCHEZ FERLOSIO AUTOR DE "ALFANHUÍ". Rafael Sánchez Ferlosio (4 de diciembre de 1927, Roma, Italia) es un escritor español -novelista, ensayista, gramático y lingüista- perteneciente a la denominada generación de los años 50 -los niños de la guerra-, premio Cervantes 2004 y Nacional de las Letras 2009. Su fama la debe principalmente a sus novelas El Jarama e Industrias y andanzas de Alfanhuí.

Rafael Sánchez Ferlosio

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Rafael Sánchez Ferlosio (4 de diciembre de 1927, Roma, Italia) es un escritor español -novelista, ensayista, gramático y lingüista- perteneciente a la denominada generación de los años 50 -los niños de la guerra-, premio Cervantes 2004 y Nacional de las Letras 2009. Su fama la debe principalmente a sus novelas El Jarama e Industrias y andanzas de Alfanhuí.

Contenido

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[editar] Biografía

Hijo del escritor y político cauriense Rafael Sánchez Mazas y de la italiana Liliana Ferlosio, nació en Roma, donde su padre era corresponsal del diario ABC. Es hermano del filósofo y matemático Miguel Sánchez-Mazas Ferlosio y del poeta y cantante Chicho Sánchez Ferlosio. Estudió en el colegio jesuita San José de Villafranca de los Barros y posteriormente cursó filología en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense de Madrid, en la que obtuvo el doctorado. En 1950 se hizo novio de la escritora Carmen Martín Gaite, a quien había conocido en la universidad. Se casaron en octubre de 1953 y terminaron separándose amistosamente en 1970. Juntos tuvieron una hija, Marta, que falleció en 1985 a la edad de 29 años.

En el ámbito literario, Ferlosio fue miembro del Círculo Lingüístico de Madrid, junto con Agustín García Calvo, Isabel Llácer, Carlos Piera y Víctor Sánchez de Zavala. Por otro lado, junto a autores como Ignacio Aldecoa, Jesús Fernández Santos, la propia Gaite y Alfonso Sastre, fue fundador y colaborador de la Revista Española. Todos ellos compartieron una poética realista que presentaba notables influencias del neorrealismo italiano.

Sánchez Ferlosio contribuyó a esa corriente con una de las obras más significativas de la literatura española de la posguerra: El Jarama, (1955), aunque su primera novela fue Industrias y andanzas de Alfanhuí (1951), narración de sesgo fantástico sobre un niño que deja de ir a la escuela después de escribir en un alfabeto ininteligible y que va componiendo su propia realidad a través de extrañas andanzas que lo alejan de la órbita de la norma y el castigo.

[editar] Alfanhuí y El Jarama

Alfanhuí sorprendió por la pulcritud de su estilo y por el interés del argumento, pero también porque no parecía fácil decidir si era un último ejemplo sublimado de la novela picaresca española, o el primer relato español dentro del realismo mágico. Sin embargo, fue la novela El Jarama la que supuso la consagración de Sánchez Ferlosio; con ella obtuvo el Premio Nadal en 1955 y el de la Crítica en 1956. El Jarama narra dieciséis horas en la vida de once amigos, un domingo de verano, de excursión en las riberas del río Jarama, en tres frentes: en la orilla del río, en la taberna de Mauricio, donde los habituales parroquianos beben, discuten y juegan a las cartas, y en el río y en la arboleda de la orilla, donde reposan, conversan, etc.

Al acabar el día, un acontecimiento inesperado, el descubrimiento de que una de las jóvenes del grupo se ahogó en el río, da a la descripción de la jornada una extraña poesía triste por la pérdida de la amiga, que hubiera podido tal vez ser salvada, si la amistad tuviese algún poder para evitar lo ya ocurrido. Esto da a la novela un giro imprevisto por el tono de una narración trivial, donde nada importante parece suceder ni parece probable que suceda, y no es inverosímil que una joven se ahogue en un río, ni tiene nada de extraordinario. Enmarcada entre dos pasajes de una descripción geográfica del curso del río Jarama, esta novela es de un realismo absoluto, casi conductista ya que el narrador no se permite ninguna expansión sentimental o interpretativa ni sondeo alguno en la psicología de los personajes. El lenguaje coloquial de los diálogos está presidido por el máximo rigor; sin embargo, se ha llegado a interpretar El Jarama como un relato simbólico o simbolista, pero, en cualquier caso, en relación con Alfanhuí, su obra precedente, su estilo es notoriamente diferente. El narrador sorprende al lector -tanto en Alfanhuí como en el Jarama- porque no le da nunca o casi nunca un mínimo de datos para poder predecir lo que va a suceder. Las grandes diferencias entre Alfanhuí y El Jarama han sido, en general, interpretadas por la crítica posterior más bien como un ejemplo de que Rafael Sánchez Ferlosio es un escritor polifacético y complejo, realista en algunos casos, fantástico en otros, ensayista a menudo, poeta a veces y, con cierta frecuencia, sorprendente o desconcertante.

[editar] Otras obras

Ferlosio es autor también de los relatos Y el corazón caliente (1961) y Dientes, pólvora, febrero (1961); posteriormente abandonó el género narrativo por mucho tiempo, durante el cual su contribución a la literatura española se limitó a su labor periodística y a sus ensayos. El primer ensayo salido de su pluma se tituló Personas y animales en una fiesta de bautizo (1966). Uno de los ejemplos típicos de la reflexión crítica ferlosiana fueron los dos volúmenes de Las semanas del jardín (1974), de título inspirado en la novela que no llegó a escribir Cervantes, y que constituye un análisis erudito sobre las técnicas y los recursos narrativos. Realizó la traducción de Víctor del Aveyron, de Jean Itard. Regresó a la narrativa con la novela El testimonio de Yarfoz (1986), un largo relato que se presenta inacabado sobre una civilización con una elevada competencia hidraúlica, en un territorio que el lector puede situar en la comarca probablemente legendaria de Mantua, entre Alcalá de Henares, Titulcia y Madrid. El testimonio de Yarfoz servía de metáfora a una utopía que no propone expresamente lecciones y vagamente destinada al fracaso y la decadencia. La novela fue finalista al Premio Nacional de Literatura, que finalmente recayó en Luis Mateo Díez por su obra La fuente de la edad. En ese prolífico año de 1986 Ferlosio también publicó los ensayos Mientras no cambien los dioses nada ha cambiado, Campo de Marte, La homilía del ratón y El ejército nacional. En 1992 publicó, en dos extensos volúmenes, sus Ensayos y artículos, en el que también figuraban textos inéditos, y en 1993 el libro de aforismos Vendrán más años malos y nos harán más ciegos con el que ganó el Premio Nacional de Ensayo y el Ciudad de Barcelona en 1994. Adscrito a la corriente del realismo social de la posguerra española, su obra se caracteriza por constituir una implacable crítica al poder. Sus últimas obras son las recopilaciones de ensayos y artículos Esas Yndias equivocadas y malditas (1994), El alma y la vergüenza (2000), La hija de la guerra y la madre de la patria (2002) y Non olet (2003), donde analiza diferentes temas que se ven de algún modo tamizados por aspectos pecuniarios: desde la globalización al mercado de trabajo, desde la mercadotecnia a la publicidad, pasando por por la lucrativa cultura del ocio. Sus últimos trabajos hasta la fecha son la colección de relatos El Geco (2005), y los ensayos Sobre la guerra (2007), una original y coherente aproximación al fenómeno de la violencia, y God & Gun. Apuntes de polemología (2008), un conjunto de reflexiones sobre la historia, la guerra, la religión, el derecho y el fanatismo.

Digo la tara, y no me entiende nadie; digo la tara y la rejama, y ya me entienden muchos; digo por fin la tara y la rejama, el tomero y el romillo y veo que me entienden todos. El injusto poder de convicción de los sistemas viene del hecho –por lo demás, epistemológicamente necesario- de que el cerebro humano sea tan inercialmente, tan formalísticamente, analógico y combinatorio.
(Rafael Sánchez Ferlosio, Vendrán más años malos y nos harán más ciegos, 1993)

[editar] Galardones

A lo largo de su larga trayectoria profesional Sánchez Ferlosio ha obtenido numerosos premios entre los que destacan los más imporantes de las letras hispánicas, el Premio Cervantes en 2004 y el Premio Nacional de las Letras Españolas en 2009.

El discurso de recepción del Premio Cervantes, en diciembre de 2004, llevó por título Carácter y destino.

[editar] Obras

  • Industrias y andanzas de Alfanhuí (1951)
  • El Jarama (1955). Premio Nadal. Premio de la Crítica
  • Y el corazón caliente (1961)
  • Dientes, pólvora, febrero (1961)
  • Las semanas del jardín (1974)
  • Mientras no cambien los dioses, nada ha cambiado (1986)
  • El testimonio de Yarfoz (1986)
  • Campo de Marte (1986)
  • La homilía del ratón (1986)
  • El ejército nacional (1986)
  • Ensayos y artículos, I y II (1992)
  • Vendrán más años malos y nos harán más ciegos (1993). Premio Nacional de Ensayo. Premio Ciudad de Barcelona
  • Esas Yndias equivocadas y malditas (1994)
  • El alma y la vergüenza (2000)
  • La hija de la guerra y la madre de la patria (2002). ISBN 84-233-3411-2
  • Non Olet (2003). ISBN 84-233-3691-3
  • El Geco (2005)
  • Glosas castellanas y otros ensayos (diversiones) (2005). ISBN 85-375-0583-6
  • Sobre la guerra (2007). ISBN 978-84-233-3946-4
  • God & Gun. Apuntes de polemología (2008)
  • Guapo y sus isótopos (2009)

[editar] Referencias

[editar] Véase también

[editar] Enlaces externos

HISTORIA12: ¿OCUPAMOS TODOS UN PUESTO EN EL UNIVERSO? El tarot es una baraja de naipes a menudo utilizada como supuesto medio de "adivinación" de hechos presentes, pasados o futuros, por lo que constituiría un tipo de cartomancia.

Tarot (adivinación)

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Para otros usos de este término, véase Tarot.
Tarot de Visconti Sforza.

El tarot es una baraja de naipes a menudo utilizada como supuesto medio de "adivinación" de hechos presentes, pasados o futuros, por lo que constituiría un tipo de cartomancia.

Sus orígenes datan al menos del siglo XIV[cita requerida]. La técnica se basa en la selección de cartas de una baraja especial, que luego son interpretadas, en relación con la inquietud del consultante, por un lector.

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[editar] Cartas del tarot

La baraja de tarot está compuesta por 78 cartas, divididas en arcanos mayores y menores. La palabra «arcano» proviene del latín arcanum, que significa misterio o secreto.

Las cartas de los arcanos mayores, 22 en total, son:

Esta última es la única carta que no está numerada.

Los arcanos menores son un conjunto de 56 cartas divididas en 4 palos de 14 cartas: espadas, copas, bastos y oros, como en la baraja española, pero con una ligera variación: cartas numeradas del uno al diez, más los personajes de la corte: "sota", "reina", "rey" y "caballero".

El diseño de los naipes es variado, aunque existen diseños clásicos como el del Tarot de Marsella (final del siglo XVII) que ha servido como guía en la elaboración de las figuras y su simbología. Una baraja muy popular es el Rider-Waite-Smith Tarot, (o Rider-Waite o simplemente Rider) ideado en 1910 por Arthur Edward Waite y realizado por su discípula Pamela Colman Smith, impresa por la Rider Company. Otra baraja común es el Book of Thoth Tarot ideado entre el 1938 y el 1942 por el mago inglés Aleister Crowley y realizado por su discípula Frieda Harris; esta baraja fue junta en 1944, en blanco y negro, con El Libro de Thoth que explica la simbología y uso; pero fue editado con sus colores originales solamente en 1977, en Nueva York, por US Games Systems y Samuel Weiser.

[editar] Orígenes del Tarot

Las primeras referencias al Tarot aparecen en el Siglo XV en Italia. La baraja más antigua es el Tarot de Filippo Maria Visconti (1412-1447), hoy día en la Yale University Library, Estados Unidos de América[cita requerida].

El historiador italiano Giordano Berti supone que el duque de Milán fue el inventor del Tarot. En efecto, algunas imágenes del Tarot de Filippo Maria Visconti son iguales a las de otra baraja diseñada por el duque en 1415: el Juego los XVI Héroes.

En estudios realizados por ocultistas de los Siglos XVIII y XIX, como Antoine Court de Gebelin, Eliphas Levi y el Doctor Gérard Encausse (Papus) se intenta demostrar la conexión existente entre el tarot y la cábala, así como con el simbolismo egipcio.

Según plantean los investigadores actuales Daniel Rodes y Encarna Sánchez, el origen del Tarot habría que buscarlo entre los cátaros medievales y la cultura occitana cuya filosofía encaja perfectamente en la idea básica del juego de Tarot (referencias: libro La Herencia de los cataros y Maria MAgdalena. Ed. Palmyra; libro La Diosa en los evangelios, Margaret Starbird)

Así, la presencia de una Papisa, la importancia de los personajes femeninos y claras referencias a un cristianismo distinto de la ortodoxia romana harían pensar en un uso original del Tarot como una transmisión de un conocimiento filosófico, si bien con el paso del tiempo pasarían a ser usadas como un sistema adivinatorio. Pero la Papisa fue, en realidad, un símbolo de la Fe cristiana, como demuestran numerosas obras de arte de la Edad Media.

Otros autores afirman que los gitanos, en su deambular por los países europeos, promovieron el Tarot como un sistema adivinatorio. Hay, de hecho, quien sostiene que el Tarot logró sobrevivir a la Inquisición, ya que los gitanos no resultaban unos objetivos prioritarios de la jurisdicción inquisitorial, por los que ellos, sus conocidas prácticas esotéricas y sus efectos personales consiguieron zafarse de la persecución y la hoguera y llegar hasta nuestros días. Pero es cierto que los gitanos llegaron a Europa cuando el Tarot era ya conocido. Por otra parte el juego de Tarot se juega en Italia desde el Siglo XV, y en el siglo siguiente se propagó en muchas regiones de Europa: en primer lugar Francia, después Suiza, Belgica, Alemania y Austria. La adivinación con el Tarot aparece con seguridad en Italia y Francia en el Siglo XVIII[cita requerida].

[editar] Uso adivinatorio de las cartas de tarot

Recién a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX las cartas del tarot fueron asociadas con el misticismo y la magia. La tradición comenzó en 1781, cuando Antoine Court de Gébelin, un clérigo suizo y francmasón, publicó "Le Monde Primitif", un estudio especulativo sobre el simbolismo religioso antiguo y sus remanentes en el mundo moderno. De Gébelin argumentaba que el simbolismo del Tarot de Marsella representaba los misterios de Isis y Thoth. Gébelin más tarde afirmó que el nombre "tarot" venía de las palabras egipcias "tar", que significa "real" y "ro", que significa "camino", y que el tarot por lo tanto representaba un "camino real" a la sabiduría.

Gébelin arguyó estos y similares puntos de vista en forma dogmática; no presentó evidencias para sostener sus argumentos. Además, Gébelin escribió antes de que Champollion hubiera descifrado los jeroglíficos egipcios. Los modernos egiptólogos nada encontraron en el lenguaje egipcio que sustentara las fantasiosas etimologías de Gébelin, pero estos descubrimientos llegaron demasiado tarde. Cuando se dispuso de los auténticos textos egipcios, ya estaba firmemente establecida la identificación de las cartas del tarot con el "Libro de Thoth" egipcio en la práctica ocultista.

Aunque las cartas del tarot se usaban para predecir la fortuna en Bolonia, en el siglo XVIII, fueron publicadas originalmente como un método de adivinación por Jean-Baptiste Alliette, también llamado "Etteilla", un ocultista francés que revirtió las letras de su nombre y trabajó como adivino poco antes de la revolución Francesa. Etteilla diseñó el primer mazo de tarot esotérico, añadiendo atribuciones astrológicas y motivos "egipcios" a varias cartas, alterando muchos de los diseños marselleses, y añadiendo significados adivinatorios en el texto de las cartas. Los mazos de Etteilla, aunque ahora eclipsados por los ilustrados de Smith y Waite y el mazo "Thoth" de Aleister Crowley, aún se encuentra disponible.

Más tarde, mademoiselle Marie-Anne Le Normand popularizó la adivinación y la profecía durante el reinado de Napoleón I. Esto se debió en parte a la influencia que tuvo sobre Joséphine de Beauharnais, la primera esposa de Napoleón. Sin embargo ésta no usaba el tarot habitualmente.

El interés en el tarot para la adivinación a cargo de otros ocultistas llegó después, durante el auge de los Herméticos, de la década de 1840, en la cual ( entre otros) estuvo involucrado Victor Hugo. La idea de las cartas como clave mística fue desarrollada posteriormente por Eliphas Lévi y pasó al mundo de habla inglesa por la Orden Hermética del Alba Dorada. Lévi, y no Etteilla, es considerado por algunos el verdadero fundador de las escuelas más contemporáneas de Tarot; su "Dogme et Ritual de la Haute Magie" de 1854 introdujo una interpretación de las cartas que las relacionaba con la Cábala. Mientras Lévi aceptó las afirmaciones de Court de Gébelin sobre un origen egipcio de los símbolos de las cartas, rechazó las innovaciones de Eteilla y su mazo alterado y arregló en su lugar un sistema que relacionaba al tarot, especialmente al tarot de Marsella con la cábala y con los cuatro elementos de la alquimia. Por otro lado, algunos significados adivinatorios de Etteilla todavía son usados por algunos lectores de tarot[cita requerida].

[editar] En la actualidad

El tarot sigue constituyendo un medio de adivinación usado extensivamente en las sociedades desarrolladas, normalmente bajo la forma de consultas personales, telefónicas y por internet donde el tarot se sincretiza con otras creencias y tradiciones como la astrología o la numerología. Sólo en España el esoterismo mueve cientos de millones de euros al año[cita requerida], y dentro del mismo el tarot es el elemento más visible y comercial.

[editar] Tipos de Lectura de Tarot

[editar] Adivinación

La lectura del tarot se enmarca en la creencia de que las cartas pueden ser usadas para comprender situaciones actuales y futuras del sujeto (o cliente). Algunos creen que las cartas son guiadas por una fuerza espiritual como guía, mientras otros creen que las cartas los ayudan en introducirse a un inconsciente colectivo. Uno de los métodos más utilizados son las tiradas; entre las más populares se encuentra la tirada de la Cruz Celta.

Es conveniente destacar el poco carácter científico que tiene la adivinación mediante la tirada de cartas de tarot, lo que lleva a pensar a mucha gente que el tarot es completamente ineficaz. Objetivamente, consiste en sacar ciertas cartas que antes han sido revueltas, por lo que resulta evidente que no puede ser posible que dichas cartas digan absolutamente nada acerca de un sujeto desconocido. Sin embargo, la gente creyente en la adivinación mediante el tarot, confía en que las cartas son "guiadas" por ciertos espíritus o energías de manera que cuando el adivino las saca éstas sí contienen información acerca de quien pregunta. Por supuesto, no existe absolutamente ninguna demostración de la veracidad de esto.

Cabe destacar que aquellos que se hacen llamar adivinos y utilizan el Tarot como medio para realizar sus supuestas adivinaciones, suelen basarse en ciertos trucos o bases para simular este efecto de adivinación. Es decir, si una mujer de 65 años se pone en contacto con un adivino preguntando por su salud, el adivino, independientemente de como salgan las cartas, deducirá que esta persona está o ha estado mal de salud, provocando el efecto de haber adivinado cosas personales del cliente. También suelen conocer rasgos característicos y comunes de ciertos grupos de personas, es decir, elaboran perfiles de acuerdo a la edad y el género, de manera que las posibilidades de acertar si dicen alguno de esos rasgos una vez han preguntado la edad del sujeto son bastante elevadas. A la hora de dar consejo, suelen decir cosas muy generales y obvias, que además son siempre mensajes de esperanza para el cliente, de manera que éste se tranquilice o entre en un estado de felicidad, lo cual le llevará a asociar las consultas al tarot con esa felicidad y tranquilidad. Esta asociación llevará al cliente en un futuro a volver a ponerse en contacto con un adivino cuando tenga problemas, con el fin de buscar esa tranquilidad.

Por último hay que decir también que la mayoría de adivinos no intentan timar a sus clientes, es decir, ellos piensan que realmente tienen poderes de comunicarse con el futuro a través de una simple baraja de cartas con dibujos estampados. Este tipo de conducta se puede encuadrar dentro del trastorno esquizoide de la personalidad o del trastorno esquizotípico de la personalidad, aunque éste no es el único trastorno que lo explica.

[editar] Psicología

Carl Jung fue el primer psicólogo en asignar importancia al simbolismo del tarot (referencia: libro Jung y el Tarot. autor Sallie Nichols. Ed. Kairos) . Cabe destacar que no creía en el tarot como medio para adivinar el futuro, ya que sus conocimientos científicos resultaban demasiado avanzados como para creer en la capacidad de averiguar el futuro por tirar ciertas cartas de manera aleatoria. Él veía las cartas del tarot como representativas de arquetipos: tipos fundamentales de personas o situaciones incrustadas en el subconsciente de todos los seres humanos. La carta del Emperador, por ejemplo, representa la figura del patriarca o del padre.

La teoría de los arquetipos da lugar a varios usos psicológicos. Ya que las cartas representan varios tipos de personas, se puede tener acceso a las ideas de la percepción de sí mismo del sujeto, al pedirle por ejemplo, que seleccione una carta con la que él "se identifique"[cita requerida]. Igualmente, el sujeto puede tratar de clarificar su situación al imaginarla en términos de ideas arquetípicas asociadas con cada carta. Por ejemplo alguien precipitándose ávidamente como el Caballero de Espadas.

Más recientemente el doctor Timothy Leary ha sugerido que las cartas del tarot son una representación pictórica del desarrollo humano desde el bebé al adulto maduro. Así, el Tonto, representaría al bebé recién nacido, el mago simbolizaría la etapa en que el niño juega[cita requerida].

[editar] El tarot como un instrumento mnemotécnico

Algunas escuelas del pensamiento oculto y del estudio de los símbolos como la Orden Hermética del Alba Dorada, consideran el tarot como un libro de texto y un artilugio mnemotécnico para sus enseñanzas. Esta puede ser la causa de que la palabra arcanos (o arcana) sea usada para describir dos secciones del mazo del tarot: arcana es la forma plural de la palabra latina arcanum, que significa "cerrado" o "secreto".

[editar] Fuentes

  • Michael Dummett, The Game of Tarot. From Ferrara to Salt Lake City (Duckworth, London 1980)
  • Michael Dummett y John McLeod, A History of Games Played with the Tarot Pack (Edwin Mellen Press, 2004)
  • Giordano Berti y Tiberio Gonard, Tarot Visconti, Editorial Gaia, Madrid 2004 [ISBN 84-8445-074-0]
  • Giordano Berti, Storia dei Tarocchi. Verità e leggende sulle carte più misteriose del mondo, Mondadori, Milano 2007 [ISBN 978-88-04-56596-3]

[editar] Elementos de un Tarot genérico

  • Un conjunto de cartas con significados. Cada carta tiene una asignación de significados arbitraria. Los mismos están relacionados con los grandes arquetipos universales (en este sentido los significados pueden ser solo alusiones para dar flexibilidad en la interpretación). El conjunto de los significados de cada carta forma un universo semántico, rico en interpretación (filosófica, situacional).
  • Ilustración de las cartas. Cada carta de un Tarot cuenta con una ilustración que sirve como referencia memorística, en esta es importante la selección de iconos y colores, ya que cada color tiene un valor simbólico (Por ejemplo, azul-espiritualidad).
  • Interpretación numerológica. Ligado al número de cartas, hay toda una tradición acerca del significado de cada número.
  • Categorías básicas. La tradición divide el tarot en: espadas (pensamiento e inteligencia), bastos (vida y fuego), copas (amor y sentimientos) y oros o pentáculos (naturaleza materia)
  • Liga con la tradición. Aunque este elemento no es forzoso, es importante para reutilizar aprendizaje de otros Tarots.

[editar] Véase también

[editar] Enlaces externos

HISTORIA11: GRIMORIOS. Un grimorio es un libro de conocimiento mágico escrito entre la Alta Edad Media y el siglo XVIII. Tales libros contienen correspondencias astrológicas, listas de ángeles y demonios, instrucciones para lanzar encantamientos y hechizos, mezclar medicamentos, convocar entidades sobrenaturales y fabricar talismanes.

Grimorio

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Los grimorios son libros muy antiguos.

Un grimorio es un libro de conocimiento mágico escrito entre la Alta Edad Media y el siglo XVIII. Tales libros contienen correspondencias astrológicas, listas de ángeles y demonios, instrucciones para lanzar encantamientos y hechizos, mezclar medicamentos, convocar entidades sobrenaturales y fabricar talismanes.

[editar] Descripción

Diseño tomado del grimorio Black Pullet

La palabra «grimorio» procede, según la Real Academia Española de la lengua, del francés grimoire, y éste es a su vez de una alteración de grammaire, «gramática», según el Trésor de Langue Française. Esto se debe en parte a que, en la Edad Media, las «gramáticas» latinas (libros sobre dicción y sintaxis del latín) eran fundamentales para la educación escolar y universitaria, y controlados pues por la Iglesia Católica, mientras que la mayoría iletrada sospechaba que los libros no eclesiásticos eran mágicos. De esta forma, «gramática» también denotaba, tanto para letrados como para iletrados, un libro de enseñanza básica.

Seguramente el grimorio más influyente en todas las obras teúrgicas posteriores es el Sobre los Misterios Egipcios de Jámblico de Calcis. Escrito hacia finales del siglo III d. C. cuando todavía no se les daba ese nombre a tal género de libros. También se les conoció, ya en la Edad Media, como Libros Negros.

Otros grimorios históricos de interés incluyen:

A finales del siglo XIX, algunos de estos textos como el de Abra-Malin y las Claves de Salomón fueron reivindicados por organizaciones mágicas para-masónicas como la Orden Hermética del Amanecer Dorado y la Ordo Templi Orientis. Aleister Crowley, gran promotor de estos grupos, dio pie para basar en ellos diversos movimientos modernos como la Wicca, el neo-satanismo, y la magia del Caos. Desde el siglo XIX ha existido también un pequeño sector económico dedicado a la venta de grimorios falsos o mal traducidos (la mayoría de los textos originales están en francés o latín, y son muy raros). No obstante, existen traducciones fieles de la mayoría de libros indicados.

Existen algunos grimorios de ficción contemporáneos. El más conocido de todos ellos probablemente sea el Necronomicón, un supuesto libro mágico de las obras de H.P. Lovecraft inspirado por la mitología sumeria y el Ars Goetia, una parte de la Clave Menor de Salomón que trata sobre cómo invocar demonios.

El manuscrito de Voynich podría también tratarse de un grimorio, aunque su texto nunca ha sido descifrado, o también un fraude de siglos de antigüedad.

[editar] Otros significados

  • También se llama grimorio a un conjunto de signos a descifrar, galimatías y, en tono despectivo, obra o texto obscuro, complicado o indescifrable.

[editar] Grimorios en la cultura popular

  • En la serie de televisión Gargoyles (Gárgolas: Guerreros de la Noche), mediante el grimorio llamado "Grimorum Arcanorum" se realizó un hechizo que causó el sueño de piedra a las gárgolas, por 1000 años.
  • En el juego "Final Fantasy Tactics Advance" (Square-Enix) el libro que el personaje Mewt encuentra en una biblioteca local y que ayuda a los niños del mismo juego a trasportarse a otro mundo es al parecer el "Gran Grimoire"; un libro capaz de cambiar al mundo según los deseos de su poseedor. Hay más información en el manual que acompaña al juego.
  • Asimismo, en el juego "Final Fantasy Tactics A2: Grimoire of the Rift", el personaje principal es arrastrado al mundo de Ivalice a través de un misterioso Grimorio con las páginas en blanco, el cual a medida que ocurren sucesos durante el juego, se va escribiendo solo hasta terminarse y llegar al final del juego.
  • En el juego Vagrant Story, de la compañía Squaresoft, se utilizan Grimoires para ejecutar los hechizos, hasta llegar a dominarlos y poder prescindir de los libros.
  • La película Warlock, el brujo, se basa en la búsqueda de "Le Grand Grimoire", un libro de hechicería capaz de dejar entrar a Satán en la tierra.
  • En la serie Embrujadas ("Charmed") también es usado por las hemanas Halliwell: en ella aparecen dos grimorios "Libro de las Sombras"(Magia blanca) y "Dark Magic"(magia negra). El primero de ellos está encantado, de manera que se protege a sí mismo del contacto con demonios o brujos malos. El segundo de ellos también esta encantado pero se protege de las entidades buenas y de la magia blanca.
  • En la trilogía de películas Evil Dead se hace mención en reiteradas veces al Necronomicón, un Grimorio ficticio creado por el escritor H. P. Lovecraft.
  • En el videojuego Touhou Project: Mystic Square (Team Shanghai Alice) Alice consigue el Grimoire of Alice, dándole un gran poder y convirtiéndola en la boss del Extra Stage. A partir de ahí Alice siempre llevará el grimorio consigo.
  • En el videojuego World of Warcraft: Los Grimorios se utilizan para que los jugadores que usen personajes de clase Brujo (Warlock) , puedan aprender a invocar demonios y enseñarles habilidades a los mismos.

PSEUDOCIENCIA: GERALD GARDNER. Gerald Brosseau Gardner (13 de junio de 1884 - 12 de febrero de 1964) fue un ocultista, funcionario civil, antropólogo aficionado, escritor y brujo practicante, quien publicó algunos textos claves para el desarrollo de la religión neopagana denominada Wicca.

Gerald Gardner

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Gerald Brosseau Gardner (13 de junio de 1884 - 12 de febrero de 1964) fue un ocultista, funcionario civil, antropólogo aficionado, escritor y brujo practicante, quien publicó algunos textos claves para el desarrollo de la religión neopagana denominada Wicca.

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[editar] Vida

Gerald Gardner nació en Crosby, cerca de Liverpool, Inglaterra en una familia acomodada quienes dejaron a su servicio a Josephine "Com" McCombie (1878-1968), una niñera irlandesa 6 años mayor que él. Gardner tenía tres hermanos. El negocio familiar se llamaba Joseph Gardner & Sons, la más antigua y grande importadora de maderas nobles. Gardner sufría de asma y su niñera le sugirió que tomara el clima más cálido del continente. Eventualmente ambos se fueron a Asia, donde Gardner vivió gran parte de su juventud adulta.

Comenzando en 1908 fue un plantador de caucho, primero en Borneo y luego en Malasia. Después de 1923 trabajó como inspector gubernamental en el servicio postal en Malasia. En 1936, a la edad de cincuenta y dos años, se retiró a Inglaterra. Publicó "Keris and other Malay Weapons" (1936), basado en su investigación de las armas y prácticas mágicas del sureste asiático.

Aparentemente bajo consejo médico, adoptó el naturismo a su regreso a Inglaterra. También desarrolló un gran interés en el ocultismo. Los que le conocieron en el moderno movimiento de la Wicca o brujería recuerdan que fue un firme creyente en los beneficios terapéuticos de los baños de sol.

Símbolo del dios Astado.

Gardner publicó dos trabajos de ficción: "A Goddess Arrives" (Una Diosa llega) (1939) y "High Magic's Aid" (La Ayuda de la Alta Magia) (1949). Estos fueron seguidos por los ensayos "Witchcraft Today" (Brujería Hoy) (1954) y "The Meaning of Witchcraft" (El Significado de la Brujería) (1959).

Simbolo de la diosa.

Gardner estuvo viviendo con una mujer llamada Donna, quien fue su fiel compañía por treinta y tres años durante los cuales nunca tomó parte en el arte de la brujería o las actividades de Gardner en ella.

En su madurez, Gardner se obsesionó con un libro de códigos extraños. Aseguraba que él poseía sólo una copia, ya que el original se encontraba oculto al extremo sur del planeta, en una cadena de montañas (posiblemente los Andes), aunque decía no saber dónde.

En 1964, después de sufrir un ataque al corazón, Gardner murió a bordo de una embarcación mientras se dirigía hacia el Líbano. Fue sepultado en Túnez.

[editar] Origen de la Wicca

Gerald Gardner afirmaba haber sido iniciado en 1939, en una tradición religiosa de la brujería que pudo haber sido una continuación del paganismo europeo. Doreen Valiente, una de las sacerdotisas de Gardner, más tarde identificó a la mujer que inició a Gardner como Dorothy Clutterbuck en "A Witches' Bible" (La Biblia de las brujas) por Janet y Stewart Farrar. Ronald Hutton argumentó en su libro Triumph of the Moon (Triunfo de la Luna) que la tradición Wicca de Gardner fue más la inspiración de miembros de una orden rosacruz y especialmente de una mujer llamada por el nombre mágico de "Dafo".

Latimers en Highcliffe,se dice que supuestamente este fue el lugar donde Gerald Gardner se inició en el arte de la brujería.

El Dr. Leo Ruickbie en su Witchcraft Out of the Shadows (Brujería fuera de las sombras), analizó cierta evidencia y concluyó que Aleister Crowley jugó un rol crucial en la inspiración de Gardner para establecer la nueva religión pagana. Ruickbie, Hutton y otros además argumentaron que mucho de lo que ha sido publicado sobre la Wicca gardneriana, como las prácticas de Gardner que vinieron a ser conocidas, fueron escritas por Doreen Valiente, Aleister Crowley y también contiene préstamos de otras fuentes identificables.

Sin embargo, parece que Aleister Crowley influyó intencionalmente. Quien dio a conocer la Wicca o su fundador, Gerald Gardner, era un iniciado de la Ordo Templi Orientis bajo Crowley, y el material usado en el ritual de iniciación de Gardner en el tercer grado de la Wicca fue copiado directamente de la "Misa Gnóstica" de Crowley, escrita en 1913.

[editar] Origen del nombre de la Wicca

En sus dos libros sobre el tema, Gerald Gardner, se refería a los practicantes de la brujería como "Wica". El nombre de Gardner rápidamente fue reemplazado por el uso de "Wicca", con doble "c", mientras que la forma original de Gardner pudo ser fácilmente pronunciada de las dos maneras "wicca" o "waica".

Con toda probabilidad Gardner tomó su neologismo de la palabra "wicca" que en inglés antiguo significa "brujo". Esta palabra del inglés antiguo tiene el género gramatical masculino, lo cual significa que fue usado para referirse a hombres, no a mujeres. En el inglés antiguo la forma femenina de esa palabra era "wicce" que es "bruja". En algunos glosarios tempranos "wicca" está explicado en dos formas, en latín como "ariolus" que significa mago o adivino, mientras "wicce" está glosado como "phitonisa" que significa "poseída por Pythia".

Durante la época del inglés medio las inflexiones de los nombres del inglés antiguo -"a" masculino, -"e" femenino, fueron igualadas a una vocal no acentuada, por lo cual no había diferencias de pronunciación entre las formas femenina y masculina. Eventualmente las vocales finales fueron eliminadas y así en el inglés moderno, la forma masculina es "wizard" y la femenina, "witch

Que Gardner no estaba familiarizado con la ortografía del inglés antiguo está comprobado por el hecho de que en el antiguo inglés "cc" era pronunciado como la moderna "ch" y no como "k".

[editar] Critica

Los primeros libros que escribió fueron para causa de pagar sus deudas que traía desde sus tiempos de funcionario, además, copió escritos completos de antiguos manuscritos haciéndolos propios. Por eso muchos piensan que lo hizo solo para solventar sus deudas y, así también, recaudar riquezas

Hubber, Karl. Milenary Cultura. 1: año=1967. London: Keyber. 

[editar] Véase también

[editar] Enlaces externos