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Historia12

HISTORIA12: STANISLAS DE GUAITA. Stanislas de Guaita (6 de abril 1861 - 19 de diciembre 1897) es un ocultista y poeta francés, co-fundador junto con Joséphin Péladan de la Orden cabalística de la Rosa-Cruz. Nacido en Lorena, en Alteville, en un castillo próximo a Tarquimpol. Poseía el titulo de Marques. Stanislas de Guaita estudió en el liceo de Nancy, donde desarrolló una propensión natural hacia las ciencias de la observación, destacando principalmente en la química, donde alcanzó cotas de verdadera maestría en su época, al tiempo que se fue gestando en él un espíritu artístico y literario que le condujeron, posteriormente, al estudio de la metafísica y de la cábala.

Stanislas de Guaita

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Stanislas de Guaita.

Stanislas de Guaita (6 de abril 1861 - 19 de diciembre 1897) es un ocultista y poeta francés, co-fundador junto con Joséphin Péladan de la Orden cabalística de la Rosa-Cruz. Nacido en Lorena, en Alteville, en un castillo próximo a Tarquimpol. Poseía el titulo de Marques. Stanislas de Guaita estudió en el liceo de Nancy, donde desarrolló una propensión natural hacia las ciencias de la observación, destacando principalmente en la química, donde alcanzó cotas de verdadera maestría en su época, al tiempo que se fue gestando en él un espíritu artístico y literario que le condujeron, posteriormente, al estudio de la metafísica y de la cábala.

Desde muy joven se instaló en París, estableciéndose en un lujoso entresuelo en el número 20 de la avenida Trudaine, que pronto fue un centro de reunión, tanto de literatos como de personas interesadas en el ocultismo, esoterismo, etc. En 1888 fundó la Orden Cabalística de la Rosa Cruz, a la que se unieron los más insignes esoteristas de Francia, y posteriormente de Europa, entre los que destacaron: Peladan, el creador de los Salones de la Rosacruz, el insigne Papus (Dr. Gerard Encausse) Rosacruz y Presidente del Primer Gran Consejo de la Orden Martinista, Sedir, Marc Aven, y otros más.

[editar] Bibliografia

  • I. Au seuil du Mystère, Paris, Carré, 1886. [1]
  • II. Le serpent de la Genèse :
    • Première septaine, Le Temple de Satan, Paris, Carré, 1891. [2]
    • Deuxième septaine, La Clef de la Magie Noire, Paris, Carré, 1897. [3]
    • Troisième septaine, Le Problème du Mal (inachevé, en partie poursuivi brillamment par Oswald Wirth, et "achevé" de façon fort décevante par Marius Lepage), Éd. Guy Trédaniel.
  • Oswald Wirth, Stanislas de Guaita, souvenirs de son secrétaire, Éd. du symbolisme, Paris (1935).
  • André Billy, Stanislas de Guaita, Mercure de France, 1971.
  • Arnaud de l'Estoile, Guaita, collection "Qui suis-je ?", Éditions Pardès, 2005.

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HISTORIA12: LOS ELEMENTOS DE EUCLIDES. Los Elementos (en griego: Στοιχεῖα) es un tratado matemático y geométrico que se compone de trece libros, escrito por el matemático griego Euclides cerca del 300 a. C. en Alejandría.

Elementos de Euclides

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«Elementos» redirige aquí. Para otras acepciones, véase Elemento.
Portada Los elementos de Euclides, publicada en 1570 por Sir Henry Billingsley.

Los Elementos (en griego: Στοιχεῖα) es un tratado matemático y geométrico que se compone de trece libros, escrito por el matemático griego Euclides cerca del 300 a. C. en Alejandría.

Los Elementos es considerado uno de los libros de texto más exitosos en la historia y el segundo en número de ediciones publicadas después de la Biblia (más de 1000). Durante varios siglos, cuando el quadrivium era incluido en el currículum de todos los estudiantes universitarios, se exigía el conocimiento de este texto. Aún hoy se utiliza por algunos educadores como introducción básica a la geometría.

En estos trece volúmenes Euclides recopila gran parte del saber matemático de su época, representados en el sistema axiomático conocido como Postulados de Euclides, los cuales de una forma sencilla y lógica dan lugar a la Geometría euclidiana.

Contenido

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[editar] Principios fundamentales

En el primer libro, Euclides desarrolla 48 proposiciones a partir de 23 definiciones, como punto, línea y superficie, 5 postulados y 5 nociones comunes (axiomas). Entre estas proposiciones se encuentra una demostración del teorema de Pitágoras.

Las nociones comunes de Los Elementos son:

  1. Cosas iguales a una misma cosa son iguales entre sí.
  2. Si se añaden iguales a iguales, los todos son iguales.
  3. Si se sustraen iguales a iguales, los restos son iguales.
  4. Las cosas que coinciden una con otra son iguales entre sí.
  5. El todo es mayor que la parte.

Los postulados de Los Elementos son:

  1. Una línea recta puede ser dibujada uniendo dos puntos cualquiera.
  2. Un segmento de línea recta se puede extender indefinidamente en una línea recta.
  3. Dado un segmento de línea recta, puede dibujarse un círculo con cualquier centro y distancia.
  4. Todos los ángulos rectos son iguales entre sí.
  5. Postulado de las paralelas. Si una línea recta corta a otras dos, de tal manera que la suma de los dos ángulos interiores del mismo lado sea menor que dos rectos, las otras dos rectas se cortan, al prolongarlas, por el lado en el que están los ángulos menores que dos rectos.

Este último postulado fue reformulado como:

  • Por un punto exterior a una recta, se puede trazar una única paralela.

Estos principios básicos reflejan el interés de Euclides por la geometría constructiva, al igual que los matemáticos griegos y helenísticos contemporáneos.

[editar] Contenido

Un fragmento de los Elementos de Euclides hallado en Oxirrinco, datado hacia el año 100 a. C.
El diagrama acompaña la Proposición 5 del Libro II.

A pesar de tratarse de un trabajo sobre geometría, el libro incluye resultados que hoy se pueden clasificar dentro de la teoría de los números. Euclides decide describir los resultados en teoría de números dentro de la geometría porque no pudo desarrollar una aproximación constructiva a la aritmética.

El contenido de los libros es el siguiente:

[editar] Referencias

  • Gray, Jeremy (1992). «La geometría euclidiana y el postulado de las paralelas». Ideas de espacio. Madrid: Mondadori España, S.A.. ISBN 84-397-1727-X. 

[editar] Véase también

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HISTORIA12: LOS ELEMENTOS DE EUCLIDES. Los Elementos (en griego: Στοιχεῖα) es un tratado matemático y geométrico que se compone de trece libros, escrito por el matemático griego Euclides cerca del 300 a. C. en Alejandría.


I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX - X - XI - XII - XIII

Introducción Uso del applet de Geometría Euclides Definiciones previas

Los fundamentos de la Geometría
Teoría de los triángulos, paralelas y el área
 

Las 48 proposiciones se pueden dividir en tres bloques. Las primeras 26 tratan de las propiedades de los triángulos. De la 27 a la 32 establecen la teoría de las paralelas y demuestran que la suma de los ángulos de un triángulo suman lo mismo que dos ángulos rectos. De la 33 a la 48 tratan de los paralelogramos, triángulos, cuadrados, del Teorema de Pitágoras y su inverso.

 

Definiciones ( 23 )
Postulados ( 5 )
Nociones comunes ( 5 )
Proposiciones ( 48 )



Libro II
Álgebra geométrica

Transformaciones de áreas y álgebra geométrica griega de la Escuela Pitagórica. Se establecen las equivalencias geométricas de diferentes identidades algebraicas y una generalización del Teorema de Pitágoras conocida como la ley del coseno. Parece querer ilustrar este Libro II el uso del desarrollo elemental del método de aplicación de áreas.

Definiciones ( 2 )
Proposiciones ( 14 )



Teoría de la circunferencia

Este volumen trata de aquellos Teoremas relativos a la circunferencia, las cuerdas, las tangentes y la medición de ángulos. Consta de 11 definiciones y 37 proposiciones, 5 de las cuales son problemas y las otras teoremas. No se puede considerar un volumen excelente por lo que se refiere al carácter sistemático deductivo.

Definiciones ( 11 )
Proposiciones ( 37 )



Figuras inscritas  y circunscritas

 

Este volumen contempla las construcciones pitagóricas, con  regla y compás de los polígonos regulares de 3, 4, 5, 6 y 15 lados. Consta de 7 definiciones y 16 proposiciones que son todas problemas. Se estudian inscripciones y circunscripciones de figuras rectilíneas y círculos, y se ofrece la construcción de polígonos regulares, como el pentágono y el hexágono con el método de la duplicación de lados.

Definiciones ( 7 )
Proposiciones ( 16 )



Teoría de las proporciones abstractas
Este volumen contiene una exposición magistral de la teoría de la proporción aplicable a magnitudes conmensurables y inconmensurables. Se resolvió así el problema planteado por el descubrimiento pitagórico de los números irracionales.

Definiciones ( 18 )
Proposiciones ( 25 )



Figuras geométricas semejantes y proporcionales

Este volumen contiene la teoría eudoxiana de la proposición a la geometría plana. Se establecen los Teoremas fundamentales de los triángulos semejantes y las construcciones de la tercera, la cuarta y la media proporcional. Se establece una solución geométrica a las ecuaciones cuádricas y la proposición de que la bisectriz interna del ángulo de un triángulo divide el lado opuesto en dos segmentos proporcionales a los otros dos lados.

Definiciones ( 4 )
Proposiciones ( 33 )



Fundamentos de la teoría de los números

Junto  a los Libros VIII y IX forman un bloque diferente a la estructura que se da de los volúmenes I-VI y acumula las definiciones en este Libro VII. En total comprenden 102 proposiciones y podemos decir que son investigaciones de carácter teórico con la intención, por ejemplo, de determinar la medida común máxima entre sí de dos números no primos. De hecho este volumen es una reconstrucción del legado aritmético de raíces pitagóricas.

Definiciones ( 22 )
Proposiciones ( 39 )



Continuación de proporciones a la teoría de números

Este Libro VIII se ocupa de series de números en proporción continuada y en progresión geométrica, concepto y noción que no queda definida.

Proposiciones ( 27 )



Teoría de los números
Este Libro IX es una especie de miscelánia aritmética. Encontramos como primicia la moderna resolución unívoca de un número en sus factores primeros y el Teorema que establece la cantidad infinita de los números primos. Encontramos también teorías de origen pitagórico que hablan de números pares, impares y sus relaciones.

 

Proposiciones ( 36 )



Clasificación de los inconmensurables
Este volumen contiene y trata los números irracionales, es decir, de los segmentos que son inconmensurables respecto al segmento rectilíneo dado. Considerado el Libro X como un volumen complejo tanto por problemas de traducción como de interpretación. Consta de 16 definiciones repartidas en 3 grupos y 115 proposiciones. Se cree que gran parte de este volumen corresponde al trabajo de Theaetetus y que Euclides completó, ordenó y acabó.

Definiciones I ( 4 )
Proposiciones 1-47
Definiciones II ( 6 )
Proposiciones 48 - 84
Definiciones III ( 6 )
Proposiciones 85-115



Geometría de los sólidos
Formando una especie de trilogía, los Libros XI-XII y XIII hablan de la geometría del espacio. Las 28 primeras definiciones en este Libro XI y ningún postulado configuran un total de 75 proposiciones, 63 de las cuales son teoremas y las demás 12 problemas, aunque estén presentadas éstas últimas como proposiciones mixtas.

 

Definiciones ( 28 )
Proposiciones ( 39 )



Medición de figuras
Este Libro XII nutre datos básicos para el desarrollo del Libro XIII con menos cohesión y menor capacidad sistemática. Se emplea el método de exhausción comentada por Arquímedes.

Proposiciones ( 18 )



Sólidos regulares
De estructura interna sublime este excepcional Libro XIII incluye los dilectos 5 sólidos platónicos; a saber, tetraedro, hexaedro, octoedro, dodecaedro e icosaedro. Todos ellos evocando con rigor matemático sin precedentes las leyes del espacio euclideo que exorna el Timeo de Platón.

Proposiciones ( 18 )

 

Obtenido de http://www.euclides.org/menu/elements_esp/indiceeuclides.htm

HISTORIA12: RAFAEL SÁNCHEZ FERLOSIO AUTOR DE "ALFANHUÍ". Rafael Sánchez Ferlosio (4 de diciembre de 1927, Roma, Italia) es un escritor español -novelista, ensayista, gramático y lingüista- perteneciente a la denominada generación de los años 50 -los niños de la guerra-, premio Cervantes 2004 y Nacional de las Letras 2009. Su fama la debe principalmente a sus novelas El Jarama e Industrias y andanzas de Alfanhuí.

Rafael Sánchez Ferlosio

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Rafael Sánchez Ferlosio (4 de diciembre de 1927, Roma, Italia) es un escritor español -novelista, ensayista, gramático y lingüista- perteneciente a la denominada generación de los años 50 -los niños de la guerra-, premio Cervantes 2004 y Nacional de las Letras 2009. Su fama la debe principalmente a sus novelas El Jarama e Industrias y andanzas de Alfanhuí.

Contenido

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[editar] Biografía

Hijo del escritor y político cauriense Rafael Sánchez Mazas y de la italiana Liliana Ferlosio, nació en Roma, donde su padre era corresponsal del diario ABC. Es hermano del filósofo y matemático Miguel Sánchez-Mazas Ferlosio y del poeta y cantante Chicho Sánchez Ferlosio. Estudió en el colegio jesuita San José de Villafranca de los Barros y posteriormente cursó filología en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense de Madrid, en la que obtuvo el doctorado. En 1950 se hizo novio de la escritora Carmen Martín Gaite, a quien había conocido en la universidad. Se casaron en octubre de 1953 y terminaron separándose amistosamente en 1970. Juntos tuvieron una hija, Marta, que falleció en 1985 a la edad de 29 años.

En el ámbito literario, Ferlosio fue miembro del Círculo Lingüístico de Madrid, junto con Agustín García Calvo, Isabel Llácer, Carlos Piera y Víctor Sánchez de Zavala. Por otro lado, junto a autores como Ignacio Aldecoa, Jesús Fernández Santos, la propia Gaite y Alfonso Sastre, fue fundador y colaborador de la Revista Española. Todos ellos compartieron una poética realista que presentaba notables influencias del neorrealismo italiano.

Sánchez Ferlosio contribuyó a esa corriente con una de las obras más significativas de la literatura española de la posguerra: El Jarama, (1955), aunque su primera novela fue Industrias y andanzas de Alfanhuí (1951), narración de sesgo fantástico sobre un niño que deja de ir a la escuela después de escribir en un alfabeto ininteligible y que va componiendo su propia realidad a través de extrañas andanzas que lo alejan de la órbita de la norma y el castigo.

[editar] Alfanhuí y El Jarama

Alfanhuí sorprendió por la pulcritud de su estilo y por el interés del argumento, pero también porque no parecía fácil decidir si era un último ejemplo sublimado de la novela picaresca española, o el primer relato español dentro del realismo mágico. Sin embargo, fue la novela El Jarama la que supuso la consagración de Sánchez Ferlosio; con ella obtuvo el Premio Nadal en 1955 y el de la Crítica en 1956. El Jarama narra dieciséis horas en la vida de once amigos, un domingo de verano, de excursión en las riberas del río Jarama, en tres frentes: en la orilla del río, en la taberna de Mauricio, donde los habituales parroquianos beben, discuten y juegan a las cartas, y en el río y en la arboleda de la orilla, donde reposan, conversan, etc.

Al acabar el día, un acontecimiento inesperado, el descubrimiento de que una de las jóvenes del grupo se ahogó en el río, da a la descripción de la jornada una extraña poesía triste por la pérdida de la amiga, que hubiera podido tal vez ser salvada, si la amistad tuviese algún poder para evitar lo ya ocurrido. Esto da a la novela un giro imprevisto por el tono de una narración trivial, donde nada importante parece suceder ni parece probable que suceda, y no es inverosímil que una joven se ahogue en un río, ni tiene nada de extraordinario. Enmarcada entre dos pasajes de una descripción geográfica del curso del río Jarama, esta novela es de un realismo absoluto, casi conductista ya que el narrador no se permite ninguna expansión sentimental o interpretativa ni sondeo alguno en la psicología de los personajes. El lenguaje coloquial de los diálogos está presidido por el máximo rigor; sin embargo, se ha llegado a interpretar El Jarama como un relato simbólico o simbolista, pero, en cualquier caso, en relación con Alfanhuí, su obra precedente, su estilo es notoriamente diferente. El narrador sorprende al lector -tanto en Alfanhuí como en el Jarama- porque no le da nunca o casi nunca un mínimo de datos para poder predecir lo que va a suceder. Las grandes diferencias entre Alfanhuí y El Jarama han sido, en general, interpretadas por la crítica posterior más bien como un ejemplo de que Rafael Sánchez Ferlosio es un escritor polifacético y complejo, realista en algunos casos, fantástico en otros, ensayista a menudo, poeta a veces y, con cierta frecuencia, sorprendente o desconcertante.

[editar] Otras obras

Ferlosio es autor también de los relatos Y el corazón caliente (1961) y Dientes, pólvora, febrero (1961); posteriormente abandonó el género narrativo por mucho tiempo, durante el cual su contribución a la literatura española se limitó a su labor periodística y a sus ensayos. El primer ensayo salido de su pluma se tituló Personas y animales en una fiesta de bautizo (1966). Uno de los ejemplos típicos de la reflexión crítica ferlosiana fueron los dos volúmenes de Las semanas del jardín (1974), de título inspirado en la novela que no llegó a escribir Cervantes, y que constituye un análisis erudito sobre las técnicas y los recursos narrativos. Realizó la traducción de Víctor del Aveyron, de Jean Itard. Regresó a la narrativa con la novela El testimonio de Yarfoz (1986), un largo relato que se presenta inacabado sobre una civilización con una elevada competencia hidraúlica, en un territorio que el lector puede situar en la comarca probablemente legendaria de Mantua, entre Alcalá de Henares, Titulcia y Madrid. El testimonio de Yarfoz servía de metáfora a una utopía que no propone expresamente lecciones y vagamente destinada al fracaso y la decadencia. La novela fue finalista al Premio Nacional de Literatura, que finalmente recayó en Luis Mateo Díez por su obra La fuente de la edad. En ese prolífico año de 1986 Ferlosio también publicó los ensayos Mientras no cambien los dioses nada ha cambiado, Campo de Marte, La homilía del ratón y El ejército nacional. En 1992 publicó, en dos extensos volúmenes, sus Ensayos y artículos, en el que también figuraban textos inéditos, y en 1993 el libro de aforismos Vendrán más años malos y nos harán más ciegos con el que ganó el Premio Nacional de Ensayo y el Ciudad de Barcelona en 1994. Adscrito a la corriente del realismo social de la posguerra española, su obra se caracteriza por constituir una implacable crítica al poder. Sus últimas obras son las recopilaciones de ensayos y artículos Esas Yndias equivocadas y malditas (1994), El alma y la vergüenza (2000), La hija de la guerra y la madre de la patria (2002) y Non olet (2003), donde analiza diferentes temas que se ven de algún modo tamizados por aspectos pecuniarios: desde la globalización al mercado de trabajo, desde la mercadotecnia a la publicidad, pasando por por la lucrativa cultura del ocio. Sus últimos trabajos hasta la fecha son la colección de relatos El Geco (2005), y los ensayos Sobre la guerra (2007), una original y coherente aproximación al fenómeno de la violencia, y God & Gun. Apuntes de polemología (2008), un conjunto de reflexiones sobre la historia, la guerra, la religión, el derecho y el fanatismo.

Digo la tara, y no me entiende nadie; digo la tara y la rejama, y ya me entienden muchos; digo por fin la tara y la rejama, el tomero y el romillo y veo que me entienden todos. El injusto poder de convicción de los sistemas viene del hecho –por lo demás, epistemológicamente necesario- de que el cerebro humano sea tan inercialmente, tan formalísticamente, analógico y combinatorio.
(Rafael Sánchez Ferlosio, Vendrán más años malos y nos harán más ciegos, 1993)

[editar] Galardones

A lo largo de su larga trayectoria profesional Sánchez Ferlosio ha obtenido numerosos premios entre los que destacan los más imporantes de las letras hispánicas, el Premio Cervantes en 2004 y el Premio Nacional de las Letras Españolas en 2009.

El discurso de recepción del Premio Cervantes, en diciembre de 2004, llevó por título Carácter y destino.

[editar] Obras

  • Industrias y andanzas de Alfanhuí (1951)
  • El Jarama (1955). Premio Nadal. Premio de la Crítica
  • Y el corazón caliente (1961)
  • Dientes, pólvora, febrero (1961)
  • Las semanas del jardín (1974)
  • Mientras no cambien los dioses, nada ha cambiado (1986)
  • El testimonio de Yarfoz (1986)
  • Campo de Marte (1986)
  • La homilía del ratón (1986)
  • El ejército nacional (1986)
  • Ensayos y artículos, I y II (1992)
  • Vendrán más años malos y nos harán más ciegos (1993). Premio Nacional de Ensayo. Premio Ciudad de Barcelona
  • Esas Yndias equivocadas y malditas (1994)
  • El alma y la vergüenza (2000)
  • La hija de la guerra y la madre de la patria (2002). ISBN 84-233-3411-2
  • Non Olet (2003). ISBN 84-233-3691-3
  • El Geco (2005)
  • Glosas castellanas y otros ensayos (diversiones) (2005). ISBN 85-375-0583-6
  • Sobre la guerra (2007). ISBN 978-84-233-3946-4
  • God & Gun. Apuntes de polemología (2008)
  • Guapo y sus isótopos (2009)

[editar] Referencias

[editar] Véase también

[editar] Enlaces externos

HISTORIA12: ¿OCUPAMOS TODOS UN PUESTO EN EL UNIVERSO? El tarot es una baraja de naipes a menudo utilizada como supuesto medio de "adivinación" de hechos presentes, pasados o futuros, por lo que constituiría un tipo de cartomancia.

Tarot (adivinación)

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Para otros usos de este término, véase Tarot.
Tarot de Visconti Sforza.

El tarot es una baraja de naipes a menudo utilizada como supuesto medio de "adivinación" de hechos presentes, pasados o futuros, por lo que constituiría un tipo de cartomancia.

Sus orígenes datan al menos del siglo XIV[cita requerida]. La técnica se basa en la selección de cartas de una baraja especial, que luego son interpretadas, en relación con la inquietud del consultante, por un lector.

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[editar] Cartas del tarot

La baraja de tarot está compuesta por 78 cartas, divididas en arcanos mayores y menores. La palabra «arcano» proviene del latín arcanum, que significa misterio o secreto.

Las cartas de los arcanos mayores, 22 en total, son:

Esta última es la única carta que no está numerada.

Los arcanos menores son un conjunto de 56 cartas divididas en 4 palos de 14 cartas: espadas, copas, bastos y oros, como en la baraja española, pero con una ligera variación: cartas numeradas del uno al diez, más los personajes de la corte: "sota", "reina", "rey" y "caballero".

El diseño de los naipes es variado, aunque existen diseños clásicos como el del Tarot de Marsella (final del siglo XVII) que ha servido como guía en la elaboración de las figuras y su simbología. Una baraja muy popular es el Rider-Waite-Smith Tarot, (o Rider-Waite o simplemente Rider) ideado en 1910 por Arthur Edward Waite y realizado por su discípula Pamela Colman Smith, impresa por la Rider Company. Otra baraja común es el Book of Thoth Tarot ideado entre el 1938 y el 1942 por el mago inglés Aleister Crowley y realizado por su discípula Frieda Harris; esta baraja fue junta en 1944, en blanco y negro, con El Libro de Thoth que explica la simbología y uso; pero fue editado con sus colores originales solamente en 1977, en Nueva York, por US Games Systems y Samuel Weiser.

[editar] Orígenes del Tarot

Las primeras referencias al Tarot aparecen en el Siglo XV en Italia. La baraja más antigua es el Tarot de Filippo Maria Visconti (1412-1447), hoy día en la Yale University Library, Estados Unidos de América[cita requerida].

El historiador italiano Giordano Berti supone que el duque de Milán fue el inventor del Tarot. En efecto, algunas imágenes del Tarot de Filippo Maria Visconti son iguales a las de otra baraja diseñada por el duque en 1415: el Juego los XVI Héroes.

En estudios realizados por ocultistas de los Siglos XVIII y XIX, como Antoine Court de Gebelin, Eliphas Levi y el Doctor Gérard Encausse (Papus) se intenta demostrar la conexión existente entre el tarot y la cábala, así como con el simbolismo egipcio.

Según plantean los investigadores actuales Daniel Rodes y Encarna Sánchez, el origen del Tarot habría que buscarlo entre los cátaros medievales y la cultura occitana cuya filosofía encaja perfectamente en la idea básica del juego de Tarot (referencias: libro La Herencia de los cataros y Maria MAgdalena. Ed. Palmyra; libro La Diosa en los evangelios, Margaret Starbird)

Así, la presencia de una Papisa, la importancia de los personajes femeninos y claras referencias a un cristianismo distinto de la ortodoxia romana harían pensar en un uso original del Tarot como una transmisión de un conocimiento filosófico, si bien con el paso del tiempo pasarían a ser usadas como un sistema adivinatorio. Pero la Papisa fue, en realidad, un símbolo de la Fe cristiana, como demuestran numerosas obras de arte de la Edad Media.

Otros autores afirman que los gitanos, en su deambular por los países europeos, promovieron el Tarot como un sistema adivinatorio. Hay, de hecho, quien sostiene que el Tarot logró sobrevivir a la Inquisición, ya que los gitanos no resultaban unos objetivos prioritarios de la jurisdicción inquisitorial, por los que ellos, sus conocidas prácticas esotéricas y sus efectos personales consiguieron zafarse de la persecución y la hoguera y llegar hasta nuestros días. Pero es cierto que los gitanos llegaron a Europa cuando el Tarot era ya conocido. Por otra parte el juego de Tarot se juega en Italia desde el Siglo XV, y en el siglo siguiente se propagó en muchas regiones de Europa: en primer lugar Francia, después Suiza, Belgica, Alemania y Austria. La adivinación con el Tarot aparece con seguridad en Italia y Francia en el Siglo XVIII[cita requerida].

[editar] Uso adivinatorio de las cartas de tarot

Recién a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX las cartas del tarot fueron asociadas con el misticismo y la magia. La tradición comenzó en 1781, cuando Antoine Court de Gébelin, un clérigo suizo y francmasón, publicó "Le Monde Primitif", un estudio especulativo sobre el simbolismo religioso antiguo y sus remanentes en el mundo moderno. De Gébelin argumentaba que el simbolismo del Tarot de Marsella representaba los misterios de Isis y Thoth. Gébelin más tarde afirmó que el nombre "tarot" venía de las palabras egipcias "tar", que significa "real" y "ro", que significa "camino", y que el tarot por lo tanto representaba un "camino real" a la sabiduría.

Gébelin arguyó estos y similares puntos de vista en forma dogmática; no presentó evidencias para sostener sus argumentos. Además, Gébelin escribió antes de que Champollion hubiera descifrado los jeroglíficos egipcios. Los modernos egiptólogos nada encontraron en el lenguaje egipcio que sustentara las fantasiosas etimologías de Gébelin, pero estos descubrimientos llegaron demasiado tarde. Cuando se dispuso de los auténticos textos egipcios, ya estaba firmemente establecida la identificación de las cartas del tarot con el "Libro de Thoth" egipcio en la práctica ocultista.

Aunque las cartas del tarot se usaban para predecir la fortuna en Bolonia, en el siglo XVIII, fueron publicadas originalmente como un método de adivinación por Jean-Baptiste Alliette, también llamado "Etteilla", un ocultista francés que revirtió las letras de su nombre y trabajó como adivino poco antes de la revolución Francesa. Etteilla diseñó el primer mazo de tarot esotérico, añadiendo atribuciones astrológicas y motivos "egipcios" a varias cartas, alterando muchos de los diseños marselleses, y añadiendo significados adivinatorios en el texto de las cartas. Los mazos de Etteilla, aunque ahora eclipsados por los ilustrados de Smith y Waite y el mazo "Thoth" de Aleister Crowley, aún se encuentra disponible.

Más tarde, mademoiselle Marie-Anne Le Normand popularizó la adivinación y la profecía durante el reinado de Napoleón I. Esto se debió en parte a la influencia que tuvo sobre Joséphine de Beauharnais, la primera esposa de Napoleón. Sin embargo ésta no usaba el tarot habitualmente.

El interés en el tarot para la adivinación a cargo de otros ocultistas llegó después, durante el auge de los Herméticos, de la década de 1840, en la cual ( entre otros) estuvo involucrado Victor Hugo. La idea de las cartas como clave mística fue desarrollada posteriormente por Eliphas Lévi y pasó al mundo de habla inglesa por la Orden Hermética del Alba Dorada. Lévi, y no Etteilla, es considerado por algunos el verdadero fundador de las escuelas más contemporáneas de Tarot; su "Dogme et Ritual de la Haute Magie" de 1854 introdujo una interpretación de las cartas que las relacionaba con la Cábala. Mientras Lévi aceptó las afirmaciones de Court de Gébelin sobre un origen egipcio de los símbolos de las cartas, rechazó las innovaciones de Eteilla y su mazo alterado y arregló en su lugar un sistema que relacionaba al tarot, especialmente al tarot de Marsella con la cábala y con los cuatro elementos de la alquimia. Por otro lado, algunos significados adivinatorios de Etteilla todavía son usados por algunos lectores de tarot[cita requerida].

[editar] En la actualidad

El tarot sigue constituyendo un medio de adivinación usado extensivamente en las sociedades desarrolladas, normalmente bajo la forma de consultas personales, telefónicas y por internet donde el tarot se sincretiza con otras creencias y tradiciones como la astrología o la numerología. Sólo en España el esoterismo mueve cientos de millones de euros al año[cita requerida], y dentro del mismo el tarot es el elemento más visible y comercial.

[editar] Tipos de Lectura de Tarot

[editar] Adivinación

La lectura del tarot se enmarca en la creencia de que las cartas pueden ser usadas para comprender situaciones actuales y futuras del sujeto (o cliente). Algunos creen que las cartas son guiadas por una fuerza espiritual como guía, mientras otros creen que las cartas los ayudan en introducirse a un inconsciente colectivo. Uno de los métodos más utilizados son las tiradas; entre las más populares se encuentra la tirada de la Cruz Celta.

Es conveniente destacar el poco carácter científico que tiene la adivinación mediante la tirada de cartas de tarot, lo que lleva a pensar a mucha gente que el tarot es completamente ineficaz. Objetivamente, consiste en sacar ciertas cartas que antes han sido revueltas, por lo que resulta evidente que no puede ser posible que dichas cartas digan absolutamente nada acerca de un sujeto desconocido. Sin embargo, la gente creyente en la adivinación mediante el tarot, confía en que las cartas son "guiadas" por ciertos espíritus o energías de manera que cuando el adivino las saca éstas sí contienen información acerca de quien pregunta. Por supuesto, no existe absolutamente ninguna demostración de la veracidad de esto.

Cabe destacar que aquellos que se hacen llamar adivinos y utilizan el Tarot como medio para realizar sus supuestas adivinaciones, suelen basarse en ciertos trucos o bases para simular este efecto de adivinación. Es decir, si una mujer de 65 años se pone en contacto con un adivino preguntando por su salud, el adivino, independientemente de como salgan las cartas, deducirá que esta persona está o ha estado mal de salud, provocando el efecto de haber adivinado cosas personales del cliente. También suelen conocer rasgos característicos y comunes de ciertos grupos de personas, es decir, elaboran perfiles de acuerdo a la edad y el género, de manera que las posibilidades de acertar si dicen alguno de esos rasgos una vez han preguntado la edad del sujeto son bastante elevadas. A la hora de dar consejo, suelen decir cosas muy generales y obvias, que además son siempre mensajes de esperanza para el cliente, de manera que éste se tranquilice o entre en un estado de felicidad, lo cual le llevará a asociar las consultas al tarot con esa felicidad y tranquilidad. Esta asociación llevará al cliente en un futuro a volver a ponerse en contacto con un adivino cuando tenga problemas, con el fin de buscar esa tranquilidad.

Por último hay que decir también que la mayoría de adivinos no intentan timar a sus clientes, es decir, ellos piensan que realmente tienen poderes de comunicarse con el futuro a través de una simple baraja de cartas con dibujos estampados. Este tipo de conducta se puede encuadrar dentro del trastorno esquizoide de la personalidad o del trastorno esquizotípico de la personalidad, aunque éste no es el único trastorno que lo explica.

[editar] Psicología

Carl Jung fue el primer psicólogo en asignar importancia al simbolismo del tarot (referencia: libro Jung y el Tarot. autor Sallie Nichols. Ed. Kairos) . Cabe destacar que no creía en el tarot como medio para adivinar el futuro, ya que sus conocimientos científicos resultaban demasiado avanzados como para creer en la capacidad de averiguar el futuro por tirar ciertas cartas de manera aleatoria. Él veía las cartas del tarot como representativas de arquetipos: tipos fundamentales de personas o situaciones incrustadas en el subconsciente de todos los seres humanos. La carta del Emperador, por ejemplo, representa la figura del patriarca o del padre.

La teoría de los arquetipos da lugar a varios usos psicológicos. Ya que las cartas representan varios tipos de personas, se puede tener acceso a las ideas de la percepción de sí mismo del sujeto, al pedirle por ejemplo, que seleccione una carta con la que él "se identifique"[cita requerida]. Igualmente, el sujeto puede tratar de clarificar su situación al imaginarla en términos de ideas arquetípicas asociadas con cada carta. Por ejemplo alguien precipitándose ávidamente como el Caballero de Espadas.

Más recientemente el doctor Timothy Leary ha sugerido que las cartas del tarot son una representación pictórica del desarrollo humano desde el bebé al adulto maduro. Así, el Tonto, representaría al bebé recién nacido, el mago simbolizaría la etapa en que el niño juega[cita requerida].

[editar] El tarot como un instrumento mnemotécnico

Algunas escuelas del pensamiento oculto y del estudio de los símbolos como la Orden Hermética del Alba Dorada, consideran el tarot como un libro de texto y un artilugio mnemotécnico para sus enseñanzas. Esta puede ser la causa de que la palabra arcanos (o arcana) sea usada para describir dos secciones del mazo del tarot: arcana es la forma plural de la palabra latina arcanum, que significa "cerrado" o "secreto".

[editar] Fuentes

  • Michael Dummett, The Game of Tarot. From Ferrara to Salt Lake City (Duckworth, London 1980)
  • Michael Dummett y John McLeod, A History of Games Played with the Tarot Pack (Edwin Mellen Press, 2004)
  • Giordano Berti y Tiberio Gonard, Tarot Visconti, Editorial Gaia, Madrid 2004 [ISBN 84-8445-074-0]
  • Giordano Berti, Storia dei Tarocchi. Verità e leggende sulle carte più misteriose del mondo, Mondadori, Milano 2007 [ISBN 978-88-04-56596-3]

[editar] Elementos de un Tarot genérico

  • Un conjunto de cartas con significados. Cada carta tiene una asignación de significados arbitraria. Los mismos están relacionados con los grandes arquetipos universales (en este sentido los significados pueden ser solo alusiones para dar flexibilidad en la interpretación). El conjunto de los significados de cada carta forma un universo semántico, rico en interpretación (filosófica, situacional).
  • Ilustración de las cartas. Cada carta de un Tarot cuenta con una ilustración que sirve como referencia memorística, en esta es importante la selección de iconos y colores, ya que cada color tiene un valor simbólico (Por ejemplo, azul-espiritualidad).
  • Interpretación numerológica. Ligado al número de cartas, hay toda una tradición acerca del significado de cada número.
  • Categorías básicas. La tradición divide el tarot en: espadas (pensamiento e inteligencia), bastos (vida y fuego), copas (amor y sentimientos) y oros o pentáculos (naturaleza materia)
  • Liga con la tradición. Aunque este elemento no es forzoso, es importante para reutilizar aprendizaje de otros Tarots.

[editar] Véase también

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