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HISTORIA10: EL GRAN ESPÍRITU. Manitu (o Gitchi Manitou, Gitchie Manitou, Gitchee Manitou, Kitche Manitou; Gichi-manidoo, en la cultura tradicional algonquina, es el Gran Espíritu, el Creador de todas las cosas y el Dador de Vida. "Manitu" es una palabra algonquina que significa "espíritu", y "Gitche Manitou" significa "Gran Espíritu". Su significado real es más cercano a "Gran Conexión". Los exploradores franceses traducían el término como "Gran Manitou".

Manitu

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Manitu (o Gitchi Manitou, Gitchie Manitou, Gitchee Manitou, Kitche Manitou; Gichi-manidoo, en la cultura tradicional algonquina, es el Gran Espíritu, el Creador de todas las cosas y el Dador de Vida. "Manitu" es una palabra algonquina que significa "espíritu", y "Gitche Manitou" significa "Gran Espíritu". Su significado real es más cercano a "Gran Conexión". Los exploradores franceses traducían el término como "Gran Manitou".

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[editar] Gitche Manitu

El nombre de la provincia de Manitoba, o Manitou-abah, en Canadá, está relacionado con esta palabra algonquina[1] u Ojibway. Existe una historia que dice que es aquí donde reside el Gran Espíritu, y que aquí fueron colocados los primeros humanos. El granito de tres mil millones de años de antigüedad del área del Parque pudo tener un gran significado para las antiguas poblaciones de la zona. El parque recibe el nombre por las conchas marinas blancas usadas en las ceremonias Midewiwin (prácticas de chamanismo), con las cuales se comerciaba en Norteamérica. Los rollos de corteza de abedul recogen parte de la historia de las migraciones Ojibway, descubridores de estas conchas sagradas, usadas en ceremonias en honor y agradecimiento al Creador, a lo largo de la región de los Grandes Lagos.

Además de los Algonquinos, Gitche Manitu era conocido por otras tribus. Existen, incluso, referencias al Gran Manitu en los Cheyenne y los Sioux Oglala (son de notar las recolecciones de Black Elk), que indican que la creencia en esta deidad se extendía por las Grandes Llanuras y posiblemente por todo el gran grupo de Pueblos Algonquinos.

Gitche Manitou es a menudo tratado en dichas culturas de manera análoga al Dios cristiano. Cuando los primeros misioneros cristianos predicaron el Evangelio a los Algonquinos, absorbieron a Gitche Manitou como un nombre de Dios mediante el proceso de sincretismo. Esto se puede ver, por ejemplo, en la letra del "Huron Carol" (un himno navideño). Otros nombres de Dios incorporados por el sincretismo son Gizhe-manidoo ("Misericordioso Manidoo"), Wenizhishid-manidoo ("Justo Manidoo") y Gichi-ojichaag ("Gran Espíritu"). Aunque Gichi-manidoo y Gichi-ojichaag significan "Gran Espíritu", Gichi-manidoo lleva la idea de una mayor conexión espiritual, mientras que Gichi-ojichaag se refiere a la conectividad individual del alma al Gichi-manidoo. Consecuentemente, los misioneros cristianos a menudo usaban el término Gichi-ojichaag para referirse a la idea cristiana del Espíritu Santo.

[editar] Manitu como término místico

El término Manitu se refiere al concepto de un aspecto de la interconexión y equilibrio de la naturaleza/vida, similar al concepto del Este Asiático del Qi; en términos más simples se puede referir a un espíritu. El espíritu es visto como un concepto, pero también como una persona con la que contactar. Todo tiene su propio Manitu—cada planta, cada piedra e incluso cada máquina. En las tradiciones chamanísticas los Manitus (o Manidoog o Manidoowag) están conectados para conseguir un efecto deseado, como las plantas Manitus para curar o el búfalo Manitu para una buena caza. En la tradición Anishinaabe Manitoowag son un aspecto de la Gran Conexión. Términos relacionados usados por los Anishinaabeg son Manodoowish para animal pequeño Manidoowag y Manidoons para insectos... ambos términos con el significado de "Pequeño Espíritu".

Estos Manitus no existen con una jerarquía parecida a la de los dioses europeos, pero son más semejantes a una parte del cuerpo interactuando con otra y el espíritu de todo, a saber el colectivo es llamado Gitche Manitou.

Se dice que la Isla Manitoulin, en el Lago Hurón es el hogar del Gitche Manitu. Manitowish Waters y Manitowoc, Wisconsin, fueron también considerados como un lugar espiritual para encontrar la presencia de Gitche Manitu, debido a que los ríos Manitowish y Manitowoc son campos de desove de peces, en los cuales se juntan la vida y la muerte.

[editar] Referencias

[editar] Notas

  1. Province of Manitoba. «The Origin of the Name Manitoba» (en inglés). gov.mb.ca. Consultado el 10-02-2008.

[editar] Bibliografía

  • Densmore, Frances. Chippewa Customs. (1979, Minnesota Historical Press).
  • Hoffman, Walter James, M.D. The Mide'wiwin: Grand Medicine Society of the Ojibway. (2005, Lightning Source Inc.)
  • Johnston, Basil. Ojibway Ceremonies. (1990, University of Nebraska Press).
  • Johnston, Basil. The Manitous: the spiritual world of the Ojibway. (2001, Minnesota Historical Society Press).
  • Nichols, John D. and Earl Nyholm. A Concise Dictionary of Minnesota Ojibwe. (1995, University of Minnesota Press).
  • Cuoq, Jean André. Lexique de la Langue Algonquine. (1886, J. Chapleau & Fils).
  • Rhodes, Richard A. Eastern Ojibwa-Chippewa-Ottawa Dictionary. (1985, Mouton de Gruyter).

[editar] Enlaces externos

HISTORIA10: MATEMÁTICAS. ORDEN. Uno de los significados de orden es la propiedad que emerge en el momento en que varios sistemas abiertos, pero en origen aislados, llegan a interactuar por coincidencia en el espacio y el tiempo, produciendo, mediante sus interacciones naturales, una sinergia que ofrece como resultado una realimentación en el medio, de forma que los elementos usados como materia prima, dotan de capacidad de trabajo a otros sistemas en su estado de materia elaborada. La capacidad de algunos sistemas de recordar el pasado (de tener memoria), produce en ese sistema la capacidad de establecer un método organizado y coordinado para repetir el logro alcanzado por selección natural, y acelerar el objetivo a conseguir. En ese proceso, se paga un precio: la pérdida de su individualidad, mayor dependencia de nuevos elementos que pueden existir gracias a una economía más holgada, pero ganando en especialización. Bajo este enfoque, el orden es la organización de las partes para hacer algo funcional y preciso, lo cual implica la presencia de un cauce que establece una transacción de cargas con menor coste y por lo tanto con potencial de desarrollo a una psicodinámica emergente, dando la oportunidad al observador de imputar una finalidad intencional y, como puede deducirse, de una acción inteligente.

Orden

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Este artículo trata sobre el concepto de orden. Para otros usos de este término, véase Orden (desambiguación).

Uno de los significados de orden es la propiedad que emerge en el momento en que varios sistemas abiertos, pero en origen aislados, llegan a interactuar por coincidencia en el espacio y el tiempo, produciendo, mediante sus interacciones naturales, una sinergia que ofrece como resultado una realimentación en el medio, de forma que los elementos usados como materia prima, dotan de capacidad de trabajo a otros sistemas en su estado de materia elaborada.

La capacidad de algunos sistemas de recordar el pasado (de tener memoria), produce en ese sistema la capacidad de establecer un método organizado y coordinado para repetir el logro alcanzado por selección natural, y acelerar el objetivo a conseguir. En ese proceso, se paga un precio: la pérdida de su individualidad, mayor dependencia de nuevos elementos que pueden existir gracias a una economía más holgada, pero ganando en especialización. Bajo este enfoque, el orden es la organización de las partes para hacer algo funcional y preciso, lo cual implica la presencia de un cauce que establece una transacción de cargas con menor coste y por lo tanto con potencial de desarrollo a una psicodinámica emergente, dando la oportunidad al observador de imputar una finalidad intencional y, como puede deducirse, de una acción inteligente.

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[editar] Ámbitos de orden

En el ámbito del orden social, el orden se remite a la forma en la cual las comunidades se organizan. Así, existen las sociedades jerárquicas, que se basan en una organización social rígida y piramidal, o en sus antípodas las sociedades anarquistas, cuyo orden es mucho más flexible y requiere, en consecuencia, fuertes valores de conducta, como el respeto por la libertad del otro, la igualdad y la responsabilidad por los actos propios. En las diferentes formas de organización social, los factores determinantes son la cultura y los fenómenos particulares que hacen a la naturaleza de cada una de ellas, y no necesariamente las leyes escritas, las cuales tan sólo reflejan las leyes sociales creadas por la comunidad, o alguna de sus partes.

[editar] Otros puntos de vista

Bajo otro punto de vista, el orden no es únicamente una acción inteligente, sino todo aquello que funciona de una determinada manera. Así, aunque quien observa el orden y en última instancia lo define es un individuo inteligente, el orden se encuentra naturalmente en la disposición de sucesos u otros conceptos observables. Aquello que denominamos tiempo, presenta un orden natural para los sucesos y, guiados al menos por los conocimientos concretos del ser humano hasta el día de hoy, el orden cronológico es unidireccional e invariable.

Los antónimos de orden pueden ser, según el contexto en que sea utilizado, desorganización, desorden y caos.

De la misma forma, existen órdenes de órdenes, que solemos llamar estructuras. Existen multitud de estructuras en los más diversos campos tanto de la naturaleza como de la vida social.

[editar] Significados en diferentes disciplinas

Utilizado en masculino un orden puede referirse a un criterio de ordenamiento. En filosofía, orden (en griego cosmos) es lo que se opone al caos. En biología, orden es una de las categorías de la taxonomía. En ciencias sociales, generalmente se refiere al orden social o al orden público. En matemáticas, los diferentes tipos de orden son tratados por la teoría del orden.

Utilizado en femenino, una orden es un imperativo. En el catolicismo puede referirse a las Órdenes religiosas. Hay gran número de honores y condecoraciones en gran número de países que llevan el nombre de Orden.

[editar] Véase también

HISTORIA10: MATEMÁTICAS Y FÍSICA. PARTÍCULAS SUBATÓMICAS. Una partícula subatómica es una partícula más pequeña que el átomo. Puede ser una partícula elemental o una compuesta. La física de partículas y la física nuclear se ocupan del estudio de estas partículas, sus interacciones y de la materia que las forma y que no se agrega en los átomos. Ejemplos de partículas subatómicas son las que constituyen los átomos: protones, electrones y neutrones. La mayoría de las partículas elementales que se han descubierto y estudiado no pueden encontrarse en condiciones normales en la Tierra, sino que se producen en los rayos cósmicos y en los procesos que se dan en los aceleradores de partículas. De este modo, existen docenas de partículas subatómicas.

Partícula subatómica

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Esquema de un átomo de Helio, mostrando dos protones (en rojo), dos neutrones (en verde) y dos electrones (en amarillo).

Una partícula subatómica es una partícula más pequeña que el átomo. Puede ser una partícula elemental o una compuesta. La física de partículas y la física nuclear se ocupan del estudio de estas partículas, sus interacciones y de la materia que las forma y que no se agrega en los átomos. Ejemplos de partículas subatómicas son las que constituyen los átomos: protones, electrones y neutrones.

La mayoría de las partículas elementales que se han descubierto y estudiado no pueden encontrarse en condiciones normales en la Tierra, sino que se producen en los rayos cósmicos y en los procesos que se dan en los aceleradores de partículas. De este modo, existen docenas de partículas subatómicas.

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[editar] Introducción

Los primeros modelos atómicos consideraban básicamente tres tipos de partículas subatómicas: protones, electrones y neutrones. Más adelante el descubrimiento de la estructura interna de protones y neutrones, reveló que estas eran partículas compuestas. Además el tratamiento cuántico usual de las interacciones entre las partículas comporta que la cohesión del átomo requiere otras partículas bosónicas como los piones, gluones o fotones.

Los protones y neutrones por su parte están constituidos por quarks. Así un protón está formado por dos quarks up y un quark down. Los quarks se unen mediante partículas llamadas gluones. Existen seis tipos diferentes de quarks (up, down, bottom, top, extraño y encanto). Los protones se mantienen unidos a los neutrones por el efecto de los piones, que son mesones compuestos formados por parejas de quark y antiquark (a su vez unidos por gluones). Existen también otras partículas elementales que son responsables de las fuerzas electromagnética (los fotones) y débil (los neutrinos y los bosones W y Z).

Los electrones, que están cargados negativamente, tienen una masa 1/1836 de la del átomo de hidrógeno, proviniendo el resto de su masa del protón. El número atómico de un elemento es el número de protones (o el de electrones si el elemento es neutro). Los neutrones por su parte son partículas neutras con una masa muy similar a la del protón. Los distintos isótopos de un mismo elemento contienen el mismo número de protones pero distinto número de neutrones. El número másico de un elemento es el número total de protones más neutrones que posee en su núcleo.

Las propiedades más interesantes de las 3 partículas constituyentes de la materia existente en el universo son:

ElectrónSe encuentra en la corteza. Su masa aproximadamente es de 9,1×10-31 kg. Tiene carga eléctrica negativa (-1.602×10-19 C).ProtónSe encuentra en el núcleo. Su masa es de 1,6×10-27 kg. Tiene carga positiva igual en magnitud a la carga del electrón. El número atómico de un elemento indica el número de protones que tiene en el núcleo. Por ejemplo el núcleo del átomo de hidrógeno contiene un único protón, por lo que su número atómico (Z) es 1.NeutrónSe encuentra en el núcleo. Su masa es casi igual que la del protón. No posee carga eléctrica.

El concepto de partícula elemental es hoy algo más oscuro debido a la existencia de cuasipartículas que si bien no pueden ser detectadas por un detector constituyen estados cuánticos cuya descripción fenomenológica es muy similar a la de una partícula real.

[editar] Historia

En la Grecia clásica, un átomo era concebido como la parte más pequeña e indivisible constituyente de la materia, provisto de unos ganchitos que los mantenían unidos a los otros átomos.

Fue el desarrollo de la química la que consiguió establecer un número determinado de constituyentes de toda la materia existente y medible en la Tierra. Sus hallazgos dieron su mayor fruto de la mano de Mendeleiev, al concretar de una forma sencilla todos los posibles átomos (definiendo de hecho la existencia de algunos no descubiertos hasta tiempo después).

Más adelante se descubrió que, si bien los recién definidos átomos cumplían la condición de ser los constituyentes de toda la materia, no cumplían ninguna de las otras dos condiciones. Ni eran la parte más pequeña ni eran indivisibles. Sin embargo se decidió mantener el término átomo para estos constituyentes de la materia.

La electroquímica liderada por G. Johnstone Stoney, dio lugar al descubrimiento de los electrones (e-) en 1874, observado en 1897 por J. J. Thomson. Estos electrones daban lugar a las distintas configuraciones de los átomos y de las moléculas. Por su parte en 1907 los experimentos de Ernest Rutherford revelaron que gran parte del átomo era realmente vacío, y que casi toda la masa se concentraba en un núcleo relativamente pequeño. El desarrollo de la teoría cuántica llevó a considerar la química en términos de distribuciones de los electrones en ese espacio vacío. Otros experimentos demostraron que existían unas partículas que formaban el núcleo: el protón (p+) y el neutrón (n) (postulado por Rutherford y descubierto por James Chadwick en 1932). Estos descubrimientos replanteaban la cuestión de las partes más pequeñas e indivisibles que formaban el universo conocido. Se comenzó a hablar de las partículas subatómicas.

Más tarde aún, profundizando más en las propiedades de los protones, neutrones y electrones se llegó a la conclusión de que tampoco estos (al menos los dos primeros) podían ser tratados como la parte más pequeña, ni como indivisibles, ya que los quarks daban estructura a los nucleones. A partir de aquí se empezó a hablar de partículas cuyo tamaño fuese inferior a la de cualquier átomo. Esta definición incluía a todos los constituyentes del átomo, pero también a los constituyentes de esos constituyentes, y también a todas aquellas partículas que, sin formar parte de la materia, existen en la naturaleza. A partir de aquí se habla de partículas elementales.

[editar] Historia reciente

En 1897 J. J. Thomson descubre el electrón. Albert Einstein interpreta el efecto fotoelétrico como una evidencia de la existencia real del fotón. Anteriormente, en 1905, Max Planck había postulado el fotón como un quantum de energía electromagnética mínimo para resolver el problema de termodinámica de la radiación del cuerpo negro.

Por su parte Ernest Rutherford descubrió en 1907 en el famoso experimento de la lámina de oro que casi la totalidad de la masa de un átomo estaba concentrada en una muy pequeña parte de él, que posteriormente se llamaría núcleo atómico, siendo el resto vacío. El desarrollo continuado de estas ideas llevó a la mecánica cuántica, algunos de cuyos primeros éxitos incluyeron la explicación de las propiedades del átomo.

Muy pronto se identificó una nueva partícula, el protón, como constituyente único del núcleo del hidrógeno. Rutherford también postuló la existencia de otra partícula, llamada neutrón, tras su descubrimiento del núcleo. Esta partícula fue descubierta experimentalmente en 1932 por James Chadwick. A estas partículas se sumó una larga lista:

  • Wolfgang Pauli postuló en 1931 la existencia del neutrino para explicar la aparente pérdida de la conservación de la cantidad de movimiento que se daba en la desintegración beta. Enrico Fermi fue quien inventó el nombre. La partícula no fue descubierta hasta 1956.
  • Fue Hideki Yukawa quién postuló la existencia de los piones para explicar la fuerza fuerte que unía a los nucleones en el interior del núcleo. El muón se descrubrió en 1936, pensándose inicialmente de forma errónea que era un pión. En la década de los 50 se descubrió el primer kaón entre los rayos cósmicos.
  • El desarrollo de nuevos aceleradores de partículas y detectores de partículas en esa década de los 50 llevó al descubrimiento de un gran número de hadrones, provocando la famosa cita de Wolfgang Pauli: «If I had foreseen this, I would have gone into botany» (= 'Si hubiera previsto esto me hubiera hecho botánico').
  • Junto con los hadrones compuestos aparecieron series de partículas que parecían duplicar las funciones y carácterísticas de partículas más pequeñas. Así se descubrió otro "electrón pesado", además del muón, el tauón, así como diversas series de quarks pesados. Ninguna de las partículas de estas series más pesadas parece formar parte de los átomos de la materia ordinaria.

La clasificación de esos hadrones a través del modelo de quarks en 1961 fue el comienzo de la edad de oro de la física moderna de partículas, que culminó en la completitud de la teoría unificada llamada el modelo estándar en la década de los 70.

La confirmación de la existencia de los bosones de gauge débil en la década de los 80 y la verificación de sus propiedades en los 90 se considera como la era de la consolidación de la física de partículas. Entre las partículas definidas por el modelo estándar, aun permanece sin descubrir el bosón de Higgs. Por ello este es el objetivo primordial del acelerador Large Hadron Collider (LHC) del CERN. El resto de partículas conocidas encaja a la perfección con el modelo estándar.

[editar] Materias de estudio

El estudio de estas partículas subatómicas, de su estructura y de sus interacciones, incluye materias como la mecánica cuántica y la física de partículas. A veces, debido a que gran parte de las partículas que pueden tratarse como partículas subatómicas solo existen durante períodos de tiempo muy cortos y en condiciones muy extremas como los rayos cósmicos o los aceleradores de partículas, suele llamarse a esta disciplina física de altas energías.

Por su parte el tratamiento que la teoría cuántica de campos (TCC) hace de las partículas difiere de la mecánica cuántica en un punto importante. En TCC las partículas no son entidades básicas, sino que sólo existen campos y posibles estados del espacio-tiempo (el que sean perceptibles un cierto número de partículas es una propiedad del estado cuántico del espacio tiempo). Así un campo es tratado como un observable asociado a una región del espacio-tiempo, a su vez, a partir del observable de campo se puede definir un operador número que se interpreta como el número de partículas observables en el estado cuántico. Puesto que los autovalores del operador número son números enteros y las magnitudes extensivas son expresables en términos de este operador, razón por la cual los autovalores de ese operador se pueden interpretar como el número de partículas.

[editar] Véase también

[editar] Enlaces externos

HISTORIA10: EL NECRONOMICÓN. El Necronomicón (en griego νεκρονομικόv) es un grimorio (libro mágico) ficticio, ideado por el escritor estadounidense Howard Phillips Lovecraft, uno de los maestros de la literatura de terror y ciencia ficción.

Necronomicón

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Elemento de atrezo diseñado para parecerse al Necronomicón.

El Necronomicón (en griego νεκρονομικόv) es un grimorio (libro mágico) ficticio, ideado por el escritor estadounidense Howard Phillips Lovecraft, uno de los maestros de la literatura de terror y ciencia ficción.

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[editar] El Título

La etimología de Necronomicón es más transparente de lo que suele creerse. Aunque la forma no está testimoniada en griego antiguo, se trata de una construcción análoga a adjetivos comunes como ἀστρονομικός (astronómico), o οἰκονομικός (económico). Estos adjetivos están formados por tres elementos: Un lexema (ἀστρο-, οἰκο-, νεκρο-) + el lexema νόμος ('ley, administración') + el sufijo -ικος, sin significado, que sirve para formar adjetivos. Así pues, astronómico significa etimológicamente "relativo a la ley u ordenación de los astros"; el neologismo necronómico sería "relativo a la ley (o las leyes) de los muertos".

Cuando estos adjetivos se ponen en neutro singular (ἀστρονομικόν) o plural (ἀστρονομικά), adquieren un valor genérico: en el ejemplo, "lo relativo a los astros", "las cosas relativas a la ordenación de los astros". Necronomicón, neutro singular, es por tanto "(el libro que contiene) lo relativo a la(s) ley(es) de los muertos", del mismo modo que el Astronomicon del poeta latino Marcus Manilius (s. I d. C.) es un tratado sobre los astros.

En una carta de 1937 dirigida a Harry O. Fischer Lovecraft revela que el título del libro se le ocurrió durante un sueño.[1] Una vez despierto, hizo su propia interpretación de la etimología: a su juicio significaba «Imagen de la Ley de los Muertos», pues en el último elemento (-icon) quiso ver la palabra griega εἰκών (latín icon), «imagen».[2]

[editar] Descripción

Según H.P. Lovecraft, el Necronomicón es un libro de saberes arcanos y magia ritual cuya lectura provoca la locura y la muerte. Pueden hallarse en él fórmulas olvidadas que permiten contactar con unas entidades sobrenaturales de un inmenso poder, los Antiguos, y despertarlas de su letargo para que se apoderen del mundo, que ya una vez fue suyo.

Se supone que esta dividido en cuatro libros:

LibroCapítulosDescripción
I42Cuenta las grandezas de los Primigenios y sus legiones; y el esplendor de los Dioses.
II19Habla sobre lo acontecido en el año de la muerte y el temido Nyarlathotep.
III36Narra acerca de la magia, de sus rituales, y secretos.
IV Aquí se describe lo escrito en el Libro del Destino, que anuncia lo que sucederá en la sagrada Orden.

Quizás la cita más famosa del Necronomicón en la narrativa de Lovecraft es ésta:

«Que no está muerto lo que yace eternamente, y con los eones extraños incluso la muerte puede morir».

El Necronomicón aparece en gran parte de los escritos de Lovecraft, que cita también otros libros de magia, como De vermis mysteriis (en latín, "Sobre los misterios del gusano") y Le culte des goules (que en francés quiere decir "El culto de los gules"), atribuido al Conde D'Erlette (un guiño a August Derleth, miembro del "Círculo de Lovecraft"). Otros de los libros, reales o no, que aparecen en las ficciones de Lovecraft son: los fragmentos o manuscritos pnakóticos; Image du Monde, de Gauthier de Metz y "El gran dios Pan" de Arthur Machen.

[editar] Orígenes

En 1927, Lovecraft escribió una breve nota sobre la autoría del Necronomicón y la historia de sus traducciones, que fue publicada en 1938, tras su muerte, como Una historia del Necronomicón.[3]

Según esta obra, el libro fue escrito con el título de Kitah Al-Azif (en árabe: "el rumor de los insectos por la noche", rumor que en el folclore arábigo se atribuye a demonios como los djins y gules) alrededor del año 738 d.C. por el poeta árabe Abdul Al-Hazred (cuyo nombre original podría haber sido Abdala Zahr-ad-Din, o Siervo-de-Dios-Flor-de-la-Fe), de Saná (Yemen). Se dice que Alhazred murió a plena luz del día devorado por una bestia invisible delante de numerosos testigos, o que fue arrastrado por un remolino hacia el cielo.

Lovecraft abunda en datos para hacer verosímil la existencia del libro. Por ejemplo cita como uno de sus compiladores a Ibn Khallikan, erudito iraní o árabe que existió realmente.

También cuenta que hacia el año 950 fue traducido al griego por Theodorus Philetas y adoptó el título actual griego, Necronomicón. Tuvo una rápida difusión entre los filósofos y hombres de ciencia de la Baja Edad Media. Sin embargo, los horrendos sucesos que se producían en torno al libro hicieron que la Iglesia Católica lo condenara en el año 1050. En el año 1228 Olaus Wormius tradujo el libro al latín, en la que es la versión más famosa, pues (siempre según la ficción lovecraftiana) aún quedan algunos ejemplares de ella, mientras que los originales árabe y griego se creen perdidos.[3]

A pesar de la persecución, según Lovecraft se realizaron distintas impresiones en España y Alemania durante el siglo XVII. Supuestamente, se conservarían cuatro copias completas: una en la biblioteca Widener de la Universidad de Harvard, dentro de una caja fuerte; una copia del siglo XV, en la Biblioteca Nacional de París; otra en la Universidad de Miskatonic en Arkham (EEUU) y otra en la Universidad de Buenos Aires. Además, quedarían algunos fragmentos dispersos en Simancas.

[editar] Ficción verosímil

Sobre el carácter ficticio del libro, Lovecraft escribió lo siguiente:

Ahora bien, sobre "los libros terribles y prohibidos", me fuerzan a decir que la mayoría de ellos son puramente imaginarios. Nunca existió ningún Abdul Alhazred o el Necronomicón, porque inventé estos nombres yo mismo. Luwdig Prinn fue ideado por Robert Bloch y su De Vermis Mysteriis, mientras que el Libro de Eibon es una invención de Clark Ashton Smith. Robert E. Howard debe responder de Friedrich von Junzt y su Unaussprechlichen Kulten.... En cuanto a libros escritos en serio sobre temas oscuros, ocultos, y sobrenaturales, en realidad no son muchos. Esto se debe a que es más divertido inventar trabajos míticos como el Necronomicón y el Libro de Eibon.[1]

De hecho, el famoso árabe loco Abdul Alhazred no es más que un apodo que él mismo se puso en la infancia, inspirado en la reciente lectura de Las mil y una noches (Alhazred = all has read, el que lo ha leído todo).

Lovecraft logró hacer un excelente engaño al aportar datos respecto al Necronomicón. Por ejemplo, señalaba que quedaban muy pocos ejemplares de tal libro "prohibido" y "peligroso". En el cuento "El horror de Dunwich" se ubican ejemplares en la Universidad de Buenos Aires, en la Biblioteca de Widener de Harvard, la Biblioteca Nacional de París, en el Museo Británico y en la inexistente Universidad de Miskatonic en la ciudad de Arkham (que aparece repetidamente en los cuentos de Lovecraft). Tanto es así que muchos creen efectivamente en la existencia de tal libro y se han dado casos de sujetos estafados al comprar los supuestos "originales" del Necronomicón.

Sin lugar a dudas, este libro tiene la fama de dar pie a las más grandes confusiones. Se pueden encontrar páginas en internet que pretenden desvelar sus misterios y hasta lugares donde se ofrece a la venta. Es frecuente que se cometan estafas, ofreciendo "ejemplares del Necronomicón" réplicas de grimorios medievales.

August Derleth cuenta en su artículo "The Making of a Hoax" cómo en la publicación "Antiquarian Bookman" aparece un anuncio, en 1962, que dice:

Alhazred, Abdul. Necronomicón, España 1647. Encuadernado en piel algo arañada descolorida, por lo demás buen estado. Numerosísimos grabaditos madera signos y símbolos místicos. Parece tratado (en latín) de Magia Ceremonial. Ex libris. Sello en guardas indica procede de Biblioteca Universidad Miskatonic. Mejor postor.

En el mismo artículo se cuenta que una vez un estudiante gastó la broma de incluir su ficha en el registro de la Biblioteca General de la Universidad de California, en la sección BL 430, dedicada a las religiones primitivas.[4] Así el Necronomicón fue pedido insistentemente (incluso por profesores). Se dice que Jorge Luis Borges creó una ficha sobre el mismo en la Biblioteca Nacional de Argentina, así como que en el catálogo de la Biblioteca de Santander (España) aparecía también una versión latina del libro.

Numerosos escritores y artistas han intentado hacer realidad esta ficción, con lo que se han publicado muchos libros con este título. Normalmente se procura mantener el misterio y en el mismo libro no se incluyen aclaraciones explicando que es falso. Algunos de estos necronomicones son simples listados de los primigenios más conocidos, junto a símbolos y oraciones sin significado imitando burdamente el estilo de Lovecraft, pero existen también algunos muy cuidados, valiosos y dignos de colección. Por problemas de derechos de autor, algunos de ellos no contienen las frases que Lovecraft inventó como citas del Necronomicón en sus relatos.

El extraordinario dibujante H. R. Giger publicó una recopilación de sus dibujos bajo el título Giger's Necronomicon, en dos volúmenes, en una edición muy cuidada pensada para coleccionistas (encuadernados en piel negra, 666 ejemplares, con un holograma escondido). La editorial española La factoría de ideas ha publicado también con este título un libro de relatos escritos por seguidores de Lovecraft. Cabe destacar el Necronomicón de Donald Tyson (publicado en 2004 por Edaf), escrito como la biografía en primera persona de Abdul Alhazred, siguiendo el estilo literario de los escritores árabes, y que recoge y explica todos los mitos y ciudades que aparecen en los relatos de Lovecraft, incluyendo la explicación del origen del mundo con el estilo trágico de Lovecraft.

[editar] Referencias cinematográficas

  • La Novena Puerta: en la película La Novena Puerta, de Roman Polanski y protagonizada por Johnny Depp, el libro que en la película aparece "De Umbrarum Regni Novem Portis" está supuestamente inspirado en el Necronomicón, y también se afirma que el Demonio es el autor del Necronomicón. La película esta basada en la novela del escritor español, Arturo Pérez-Reverte, titulada "El club Dumas".
  • The Evil Dead una cinta de terror (humor negro), dirigida por Sam Raimi y protagonizada por el actor Bruce Campbell. La trama se desarrolla con unos jóvenes que encuentran un extraño libro, que resulta ser el "Libro de los Muertos" y que está encuadernado en piel humana, escrito con sangre y sus páginas contienen fórmulas y rituales para devolver a la vida una serie de entidades malignas. En las secuelas de la película: Terroríficamente Muertos y El Ejército de las Tinieblas sigue teniendo gran relevancia el Necronomicón.
  • Necronomicón: La película consta de varias historias cortas inspiradas en el universo de Lovecraft, donde los relatos son leídos del propio libro.

[editar] Véase también

[editar] Referencias

[editar] Bibliografía

  • Al Azif: El Necronomicón escrito por L. Sprague de Camp (1973, edición inglesa ISBN 1-58715-043-3)
  • El Necronomicón de "Simon" (1979, edición inglesa ISBN 0-380-75192-5)
  • Las Puertas del Necronomicón de "Simon" (2006, edición inglesa ISBN 0-06-089006-1)
  • H.R. Giger's Necronomicon', colección de dibujos de H.R. Giger (1991, edición inglesa ISBN 0-9623447-2-9)
  • Necronomicon II de H.R. Giger
  • The Necronomicon editado por George Hay (1993, edición inglesa ISBN 1-871438-16-0)
  • Necronomicón: El libro maldito de Alhazred por Donald Tyson (2004, edición española ISBN 84-414-1648-6)
  • El Necronomicón. Relatos basados en los mundos de H. P. Lovecraft editado por Robert M. Price. Colección de relatos. (2002, edición española ISBN 84-8421-507-5)
  • El Necronomicón (2008, La factoría de ideas, tercera edición. ISBN 978-84-9800-398-7)
  • Pietro Pizzari - Necronomicon. Magia nera in un manoscritto della Biblioteca Vaticana. (ed. Atanor, Roma, 1989)

HISTORIA10: CUENTOS DE LOS HERMANOS GRIMM. Los hermanos Grimm es el término utilizado para referirse a los escritores Jakob Grimm y Wilhelm Grimm. Fueron dos hermanos alemanes célebres por sus cuentos para niños y también por su Diccionario alemán, por sus Leyendas alemanas, la Gramática alemana, la Mitología alemana y Cuentos de Grimm, lo que les ha valido ser reconocidos como fundadores de la filología alemana.[1]

Hermanos Grimm

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Hermanos Grimm.

Los hermanos Grimm es el término utilizado para referirse a los escritores Jakob Grimm y Wilhelm Grimm. Fueron dos hermanos alemanes célebres por sus cuentos para niños y también por su Diccionario alemán, por sus Leyendas alemanas, la Gramática alemana, la Mitología alemana y Cuentos de Grimm, lo que les ha valido ser reconocidos como fundadores de la filología alemana.[1]

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[editar] Sus vidas

Jacob Grimm (1785 - 1863) y su hermano Wilhelm (1786 - 1859) nacieron en Hanau, Hesse (Alemania). A los 20 años de edad, Jacob trabajaba como bibliotecario y Wilhelm como secretario de la biblioteca. Antes de llegar a los 30 años, habían logrado sobresalir gracias a sus publicaciones.

Fueron profesores universitarios en Kassel (1829 y 1839 respectivamente). Siendo profesores de la Universidad de Gotinga, los despidieron en 1837 por protestar contra el rey Ernesto Augusto I de Hannover. Al año siguiente fueron invitados por Federico Guillermo IV de Prusia a Berlín, donde ejercieron como profesores en la Universidad Humboldt.[1]

Tras las Revoluciones de 1848, Jacob fue miembro del Parlamento de Fráncfort.

[editar] Obra

La labor de los hermanos Grimm no se limitó a recopilar historias, sino que se extendió también a la docencia y la investigación del lenguaje. Sus estudios de la lengua alemana son pieza importante del posterior desarrollo del estudio lingüístico (como la Ley de Grimm), aunque sus teorías sobre el origen divino del lenguaje no son ampliamente respaldadas en la actualidad.[2]

Además de sus cuentos de hadas, los Grimm también son conocidos por su obra Deutsches Wörterbuch, un diccionario en 33 tomos con etimologías y ejemplos de uso del léxico alemán, que no fue concluido hasta 1960.

También publicaron una selección comentada de romances españoles titulada Silva de romances viejos.

[editar] Cuentos de hadas

Artículo principal: Cuentos de hadas
Monumento a los Hermanos Grimm del escultor Syrius Eberle ubicado en la plaza del mercado en Hanau, Hessen (Alemania).

En 1803 los hermanos Grimm conocieron en la Universidad de Marburgo (Hesse) a los románticos Clemens Brentano y Achim von Arnim, quienes despertaron en ellos el interés por los cuentos tradicionales. Jakob y Wilhelm empezaron a recopilar y elaborar los cuentos de la tradición oral en el entorno burgués de Kassel, marcado por el carácter de los hugonotes. Fue justamente de una mujer proveniente de una familia de hugonotes de quien obtuvieron gran parte de las historias recogidas en su libro Kinder- und Hausmärchen (Cuentos para la infancia y el hogar),[1] dos volúmenes publicados en 1812 y 1815. La colección fue ampliada en 1857 y se conoce popularmente como Cuentos de hadas de los hermanos Grimm. Su extraordinaria difusión ha contribuido decisivamente a divulgar cuentos como Blancanieves, La Cenicienta, Hänsel y Gretel o Juan sin miedo. Un aspecto controvertido de este éxito es que en muchos lugares su versión escrita ha desplazado casi por completo a las que seguían vivas en la tradición oral local.

Los textos se fueron adornando y, a veces, censurando de edición en edición debido a su extrema dureza. Los Grimm se defendían de las críticas argumentando que sus cuentos no estaban dirigidos a los niños. Pero, para satisfacer las exigencias del público burgués, tuvieron que cambiar varios detalles de los originales. Por ejemplo, la madre de Hansel y Gretel pasó a ser una madrastra, porque el hecho de abandonar a los niños en el bosque (cuyo significado simbólico no se reconoció) no coincidía con la imagen tradicional de la madre de la época. También hubo que cambiar o, mejor dicho, omitir alusiones sexuales explícitas.

Los autores recogieron algunos cuentos franceses gracias a Dorothea Viehmann y a las familias Hassenflug y Wild (una hija de los Wild se convertiría después en la esposa de Wilhelm). Pero para escribir un libro de cuentos verdaderamente alemán, aquellos cuentos que llegaron de Francia a los países de habla alemana, como El gato con botas o Barba Azul, tuvieron que eliminarse de las ediciones posteriores.

En 1812, los hermanos Grimm editaron el primer tomo de Cuentos para la infancia y el hogar, en el cual publicaban su recopilación de cuentos, al que siguió en 1814 su segundo tomo. Una tercera edición apareció en 1837 y la última edición supervisada por ellos, en 1857. Las primeras colecciones se vendieron modestamente en Alemania, al principio apenas unos cientos de ejemplares al año. Las primeras ediciones no estaban dirigidas a un público infantil, en un principio los hermanos Grimm rehusaron utilizar ilustraciones en sus libros y preferían las notas eruditas a pie de página, que ocupaban casi tanto espacio como los cuentos mismos, en sus inicios nunca se consideraron escritores para niños sino folcloristas patrióticos. Alemania en la época de los hermanos Grimm había sido invadida por los ejércitos de Napoleón, y el nuevo gobierno pretendía suprimir la cultura local del viejo régimen de feudos y principados de la Alemania de principios del siglo XIX.

Sería a partir de 1825 cuando alcanzarían mayores ventas, al conseguir la publicación de la Kleine Ausgabe (Pequeña Edición) de 50 relatos con ilustraciones fantásticas de su hermano Ludwig. Esta era una edición condensada destinada para lectores infantiles. Entre 1825 y 1858 se publicarían diez ediciones de esta Pequeña Edición.

A mediados del siglo XIX, en algunos sectores de América del Norte la colección de cuentos era condenada por maestros, padres de familia y figuras religiosas debido a su crudo e incivilizado contenido, ya que representaba la cultura medieval con todos sus rígidos prejuicios, crudeza y atrocidades. Los adultos ofendidos se oponían a los castigos impuestos a los villanos. Un ejemplo se puede ver en la versión original de Blancanieves, a la malvada madrastra se le obliga a bailar con unas zapatillas de hierro ardiente al rojo vivo hasta caer muerta. Los primeros libros ilustrados fueron hechos por los editores ingleses. Una vez que los hermanos Grimm descubrieron a su nuevo público infantil se dedicaron a refinar y suavizar sus cuentos.

Los 210 cuentos de la colección de los Grimm forman una antología de cuentos de hadas, fábulas, farsas rústicas y alegorías religiosas. Hasta ahora la colección ha sido traducida a más de 160 idiomas. Los cuentos y los personajes hoy en día son usados en el teatro, la ópera, las historietas, el cine, la pintura, la publicidad y la moda. Los ejemplares manuscritos de Cuentos para la infancia y el hogar propiedad de la biblioteca de la Universidad de Kassel fueron incluidos en el Programa Memoria del Mundo de la Unesco en 2005.[3] Tras la Segunda Guerra Mundial y hasta 1948 estuvo prohibida la venta de los cuentos de los hermanos Grimm en la zona de ocupación inglesa, ya que los ingleses los consideraban como una prueba de la supuesta maldad de los alemanes durante la guerra.

La actual edición (1996 y 2004) de las versiones originales de los hermanos Grimm fue publicada por Hans-Jörg Uther.

[editar] Su obra en el cine de animación

Los cuentos de los hermanos Grimm han sido muy populares desde sus orígenes. En el siglo XX su fama creció gracias a la generalización de la lectura infantil. El cine de animación ha aprovechado este hecho para llevar a la pantalla algunas películas animadas que parten de cuentos de los Grimm; así, Walt Disney produjo en 1937 la película Blancanieves y los siete enanitos, y en 1950 La Cenicienta, si bien esta película se basa también en la versión del cuento que escribió el francés Charles Perrault (1628-1705). Más o menos en la década de 1980 se lanzó y se transmitió una serie japonesa de animé que recopilaba los cuentos de los dos escritores alemanes. Durante el año 2005 se estrenó The Brothers Grimm, la película realizada por el director estadounidense Terry Gilliam.

[editar] Referencias

  1. a b c «La verdadera historia de los hermanos Grimm» (en español). Deutsche Welle 06.10.2005 (2005). Consultado el 20/09/2007.
  2. «El palacio de los hermanos Grimm» (en español). Deutsche Welle 17.06.2002 (2002). Consultado el 20/09/2007.
  3. «Los cuentos de los Grimm en la Memoria del Mundo» (en español). Deutsche Welle 24.06.2005 (2005). Consultado el 20/09/2007.

[editar] Referencia bibliográfica

  • Grimm, Jacob & Grimm, Wilhelm (2006). Todos los cuentos de los hermanos Grimm. Edición completa. Traducción de la versión original. 700 págs. Cuarta edición. Madrid: Editorial Rudolf Steiner & Mandala ediciones. ISBN 978-84-89197-57-2. 

[editar] Véase también

[editar] Enlaces externos

HISTORIA10: CUENTOS DE HADAS. Un cuento de hadas es una historia ficticia que puede contener personajes folclóricos tales como hadas, duendes, elfos, troles, gigantes, gnomos y animales parlantes, así como encantamientos, normalmente representados en una secuencia inverosímil de eventos. En el lenguaje contemporáneo, el término es también utilizado para describir algo que está vinculado con princesas, como los casos de «un final de cuento de hadas» (un final feliz)[1] o de un «romance de cuento de hadas», aunque no todos los cuentos de hadas terminan con un final próspero. De igual manera, en el aspecto coloquial un «cuento de hadas», o también «relato de hadas», puede ser asociado con cualquier historia rocambolesca y extraordinaria. Por lo general, este tipo de relatos suele atraer a los niños pequeños, al comprender éstos de forma rápida y sencilla a los personajes arquetípicos de cada historia.

Cuento de hadas

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Ilustración de Carl Offterdinger del cuento de hadas europeo Caperucita Roja.

Un cuento de hadas es una historia ficticia que puede contener personajes folclóricos tales como hadas, duendes, elfos, troles, gigantes, gnomos y animales parlantes, así como encantamientos, normalmente representados en una secuencia inverosímil de eventos. En el lenguaje contemporáneo, el término es también utilizado para describir algo que está vinculado con princesas, como los casos de «un final de cuento de hadas» (un final feliz)[1] o de un «romance de cuento de hadas», aunque no todos los cuentos de hadas terminan con un final próspero. De igual manera, en el aspecto coloquial un «cuento de hadas», o también «relato de hadas», puede ser asociado con cualquier historia rocambolesca y extraordinaria. Por lo general, este tipo de relatos suele atraer a los niños pequeños, al comprender éstos de forma rápida y sencilla a los personajes arquetípicos de cada historia.

En las culturas donde los demonios y las brujas son percibidos como seres reales, los cuentos de hadas pueden fusionarse en forma de narraciones legendarias, en las que el contexto es percibido, tanto por el narrador como por los oyentes, como si se tratara de una realidad histórica. Sin embargo, a diferencia de las leyendas y epopeyas, que no tienden a tener más que referencias superficiales a la religión y a lugares, personas y sucesos actuales, este tipo de historias tiene lugar en un período indefinido («Érase una vez», «Había una vez») más que en un instante preciso.[2]

Los cuentos de hadas se encuentran ya sea en forma oral o literaria. Intentar detallar con exactitud su historia resulta una labor difícil, puesto que sólo las formas escritas han sido capaces de sobrevivir con el paso del tiempo. No obstante, la evidencia de las obras literarias, al menos, da una indicación de que los cuentos de hadas han existido durante miles de años, aunque tal vez no reconocidos al inicio como un género propio; el término «cuento de hadas» les fue otorgado por la francesa Madame d'Aulnoy. A través de los siglos, se encontraron hallazgos literarios de cuentos de hadas en todo el mundo, siendo recogidos por los folcloristas en diversas culturas.[3] Incluso, hoy en día, se siguen redactando cuentos de hadas y obras derivadas del mismo género.

Aun cuando los primeros cuentos de hadas estaban destinados principalmente a las audiencias adultas, y en menor grado a los niños, éstos comenzaron a asociarse con los infantes desde los escritos de los preciosistas; a partir de que los hermanos Grimm titularan a su colección como Children's and Household Tales, el vínculo con los niños ha ido fortaleciéndose con el transcurso de los años.

Los folcloristas han clasificado a los cuentos de hadas de diversas formas; entre las más notables agrupaciones están el sistema de Aarne-Thompson y el análisis morfológico del erudito Vladímir Propp. Por otro lado, otros folcloristas han interpretado la importancia de los cuentos, pero ninguna escuela ha sido establecida de manera definitiva para abordar el significado de este tipo de relatos.

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[editar] Rasgos característicos

Aunque el cuento de hadas es claramente un género distintivo, la definición que marca a una obra como un relato de hadas es una fuente de controversia considerable.[4] Vladímir Propp, en su Morfología del cuento, criticó la distinción entre «cuentos de hadas» y «relatos sobre animales» en razón de que muchos cuentos contienen tanto a elementos como animales fantásticos.[5] Sin embargo, para seleccionar obras para su análisis, Propp utilizó todos los cuentos populares rusos clasificados en el conjunto de tipos 300-749 en Aarne-Thompson –en un intento por brindarles una distinción– para establecer propiamente un nuevo grupo de cuentos.[6] Su propio análisis identificó a los cuentos de hadas por sus elementos de la trama, aunque pasó a ser criticado, ya que el análisis no se presta fácilmente a los cuentos que no impliquen una búsqueda y, además, los mismos elementos de la trama son encontrados en obras que no son consideradas como cuentos de hadas.[7]

El cuento ruso El zarevich Iván, el pájaro de fuego y el lobo gris no contiene hadas, sino un lobo parlante.

Un factor acordado colectivamente es que la naturaleza de un cuento no depende de si las hadas aparecen en él. Obviamente, muchas personas, entre ellos Angela Carter en su introducción al Virago Book of Fairy Tales, han observado que una gran parte de los llamados cuentos de hadas no contienen hadas en absoluto.[8] Esto es en parte debido a la historia del término en inglés «fairy tale», el cual se deriva de la frase francesa «conte de fées», usada por primera vez en la colección de Madame D’Aulnoy en 1697.[9]

Tal y como Stith Thompson y Carter hacen notar, los animales parlantes y la presencia de la magia parecen ser más comunes del género que las propias hadas.[10] No obstante, la mera presencia de animales que hablan no convierte un relato en un cuento de hadas, sobre todo cuando el animal es claramente una máscara de un rostro humano, como sucede en las fábulas.[11]

En su ensayo Sobre los cuentos de hadas, J. R. R. Tolkien manifestó estar de acuerdo con la exclusión de las «hadas» de la definición, concibiendo a los cuentos de hadas como historias sobre las aventuras de los hombres en «Faërie», la tierra de las hadas, los príncipes y princesas, enanos, elfos, y no solamente especies mágicas sino muchas otras maravillas.[12] A pesar de ello, el ensayo omite a cuentos que son considerados como cuentos de hadas, citando como ejemplo a The Heart of a Monkey, el cual Andrew Lang incluyó en El libro lila de los cuentos de hadas.[11] Otros cuentos que no incluyen magia pero comúnmente son clasificados como cuentos de hadas son What Is the Fastest Thing in the World? y Catskin.

Algunos folcloristas prefieren utilizar el término alemán «Märchen» para referirse al género, una práctica que se ha reforzado con la definición de Thompson en su edición de 1977 de The Folktale: «un cuento de cierta longitud que implica una sucesión de motivos [repeticiones] o episodios. Se mueve en un mundo irreal, sin localidad o criaturas definidas y está lleno de cosas maravillosas. En esta tierra de nunca jamás, los héroes humildes matan a sus adversarios, heredan los reinos y se casan con princesas».[13] Los personajes y motivos de los cuentos de hadas son simples y arquetípicos: princesas, hijos jóvenes y príncipes valientes, ogros, gigantes, dragones, troles, madrastras malvadas y héroes falsos, hadas madrinas y otros ayudantes mágicos, a menudo caballos, lobos o aves parlantes, montañas de vidrio así como prohibiciones y ruptura de restricciones.[14] Otras características de los cuentos —la rítmica, lo grotesco, lo extraño y lo gracioso— son mera recreación para la abundante alegría de los niños, mientras que los peligros y terrores les inspiran fascinación. Los cuentos de hadas son el escenario del mundo de la infancia, un reino de vida vicaria, más elemental y libremente repleto de fantasías que los dramas perfeccionistas de los adultos sofisticados cuya aceptación arraigada de atar las realidades exige cosas más severas. Italo Calvino citó a los cuentos de hadas como el principal ejemplo de «viveza» en la literatura, debido a la brevedad y concisión de sus historias.[15]

[editar] Historia del género

Al principio, las historias que ahora catalogamos como cuentos de hadas eran solamente un tipo de cuento y no eran concebidas como un género independiente. El término alemán «Märchen» literalmente significa «cuento», por lo que no intenta referirse a un tipo específico de obra. No fue entonces sino hasta la época de la literatura del Renacimiento que el género empezó a ser definido, pues los escritores de este período comenzaron a delimitar un género de cuentos, el cual pasó a consolidarse a través de las obras de otros muchos escritores, convirtiéndose asimismo en un género incuestionable con los escritos de los hermanos Grimm.[16] En el proceso, el nombre se acuñó cuando los preciosistas empezaron a escribir historias literarias; Madame d'Aulnoy inventó el término «contes de fée», que se traduce como «cuento de hadas».[17]

Debido a la definición del género de la fantasía, muchos trabajos que generalmente se clasifican como relatos fantásticos, antes eran catalogados como cuentos de hadas, incluyendo las novelas El hobbit de Tolkien, Rebelión en la granja de George Orwell y El maravilloso Mago de Oz de Lyman Frank Baum.[18] De hecho, Sobre los cuentos de hadas de Tolkien contiene discusiones de tipo worldbuilding (que se define como el proceso de crear un mundo imaginario, a veces asociado con un universo ficticio), siendo considerado como una parte vital en la crítica del género fantástico. Aunque la fantasía, particularmente en el subgénero «fantasía de cuento de hadas», se basa en gran medida en los motivos de los cuentos de hadas,[19] actualmente ambos géneros son apreciados como apartados distintos.

[editar] Folclore y formas literarias

Una ilustración de Mamá Oca por Gustave Doré, en donde el personaje le está leyendo cuentos de hadas a un grupo de niños.

El cuento de hadas, en su expresión oral, es una subclase del cuento folklórico. Varios escritores han redactado igualmente relatos pertenecientes al género, los cuales son referidos como cuentos de hadas literarios, o Kunstmärchen.[9] Las formas más antiguas, desde el clásico hindú Panchatantra hasta el Pentamerón, muestran una considerable reelaboración de la forma oral.[20] Los hermanos Grimm estuvieron entre los primeros en haber intentado preservar las características de los relatos orales. Inclusive, las historias impresas bajo su autoría han sido editadas en más de una ocasión para adaptarlas a la forma escrita.[21]

Tanto los cuentos de hadas literarios como los orales intercambiaron libremente tramas, motivos y elementos entre sí, así como con otros cuentos extranjeros.[22] Varios folcloristas del siglo XVIII intentaron recuperar el folclore «puro» que no había sido entrelazado aún con las versiones literarias. A pesar de que existen evidencias de cuentos de hadas orales que existieron miles de años antes que las formas literarias, no se tiene conocimiento de cuentos que guarden reminiscencia del «folclore puro». Cabe señalar que cada cuento de hadas literario se inspira en las tradiciones populares, aunque sea sólo evidente en la parodia.[23] Por ende, esto hace imposible trazar las formas de transmisión de un cuento de hadas. Además, se sabe que las personas que cuentan este tipo de relatos, en su forma oral, leen cuentos de hadas, en forma escrita, con tal de incrementar su número de historias e interpretaciones.[24]

[editar] Historia

Una ilustración de Ivan Bilibin del cuento de hadas ruso sobre Basilisa la hermosa.

La tradición oral de los cuentos de hadas llegó mucho antes que la forma escrita; al inicio, los cuentos eran contados o difundidos de forma dramática, más allá de ser escritos, de generación en generación. Debido a esto, el análisis de su desarrollo histórico es notablemente confuso.[25] Los cuentos de hadas escritos más antiguos de los que se tiene noción surgieron del Antiguo Egipto, en el año 1300 a. C. (por ejemplo, la Historia de los dos hermanos),[26] apareciendo luego, de vez en cuando, en la literatura escrita por medio de las culturas letradas, como en El asno de oro, el cual incluye Cupido y Psique (Antigua Roma, 100-200 d. C.),[27] o el Panchatantra (India, 200-300 d. C.),[27] aunque se desconoce en qué medida éstos reflejan los verdaderos cuentos tradicionales, incluso de su propio tiempo. La evidencia estilística indica que dichas obras, junto con muchas colecciones posteriores, reelaboraron los cuentos populares de tal forma que se adaptaron a las formas literarias.[20] Lo que muestran es que el cuento de hadas tiene raíces antiguas, incluso superando a la recopilación de cuentos mágicos Las mil y una noches (compilada hacia 1500 d. C.),[27] en la que figuran Baital Pachisi y la Historia de Bel y el Dragón. Además de esas colecciones y los cuentos individuales, en China, la obra Lie Zi y el filósofo Zhuangzi, ambos pertenecientes al sistema taoísta, incluyeron o difundieron cuentos de hadas.[28] En la definición más amplia del género, los primeros cuentos de hadas occidentales que alcanzaron notoriedad son los de Esopo (siglo VI a. C.) en la Antigua Grecia.

Las alusiones a los cuentos de hadas predominan en Los cuentos de Canterbury de Geoffrey Chaucer, The Faerie Queene de Edmund Spenser y los guiones de William Shakespeare.[29] Al igual que El agua y la sal y Cap O' Rushes, El rey Lear puede ser considerado como una variante literaria de los cuentos de hadas.[30] En sí, la historia volvió a aparecer en la literatura occidental en los siglos XVI y XVII, con la colección Noches de Placer de Giovanni Francesco Straparola (Italia, 1550 y 1553),[27] la cual contiene varios cuentos de hadas en sus relatos, y los cuentos napolitanos de Giambattista Basile (Nápoles, 1634-1636),[27] todos ellos pertenecientes al género del cuento de hadas.[31] Carlo Gozzi hizo uso de varios motivos del género entre sus escenarios de comedia del arte,[32] incluyendo entre los mismos a uno basado en The Love For Three Oranges (1761), escrito por Basile.[33] Simultáneamente, Pu Songling, en China, incluyó varios cuentos de hadas en su colección, Strange Stories from a Chinese Studio (publicada de forma póstuma en 1766).[28] El cuento de hadas pasó a volverse popular entre los preciosistas franceses de la clase alta (16901710),[27] y entre los cuentos contados en aquellos tiempos estaban los de Jean de La Fontaine y Contes de Charles Perrault (1697), quien estableció las formas de La bella durmiente y Cenicienta.[34] Aunque las colecciones de Straparola, Basile y Perrault contienen las formas más antiguas conocidas de varios cuentos de hadas, en la evidencia estilística, todos los escritores reescribieron los cuentos para proporcionarles un efecto literario.[35]

Los hermanos Grimm se convirtieron en los primeros coleccionistas en intentar preservar no sólo la trama y los personajes de los cuentos, sino también el estilo en que estaban conservados, al compilar cuentos de hadas alemanes; irónicamente, aunque su primera edición (1812 y 1815)[27] prevalece como un tesoro para los folcloristas, ambos se vieron en la necesidad de reescribir los cuentos en ediciones posteriores para volverlos más aceptables, algo que les aseguró buenas ventas y la consecutiva popularidad de sus trabajos.[36]

Tales formas literarias, además de extraer rasgos de los cuentos populares antiguos, influyeron en los relatos del folclore de dicha época. Los hermanos Grimm rechazaron varios cuentos para su colección, aunque muchos otros los escucharon de los alemanes, debido a que los cuentos eran derivados de Perrault, por lo que éstos concluyeron que eran cuentos franceses y no alemanes; en consecuencia, rechazaron una versión oral de Barba Azul, decidiendo incorporar en cambio al cuento Briar Rose, claramente relacionado con La bella durmiente de Perrault, debido a que Jakob Grimm convenció a su hermano de que la figura de Brunilda probaba que la historia de la princesa durmiente pertenecía auténticamente al folclore alemán.[37]

Esta cuestión relacionada con el origen de La bella durmiente reflejó una creencia común entre los folcloristas del siglo XIX: que en la tradición popular se preservaban cuentos de hadas en formas antiguas, excepto cuando éstos habían sido «contaminados» por las formas literarias, alentando a la gente a relatar cuentos auténticos, en toda la extensión de la palabra.[38] Siendo el pueblo concebido como el «ermitaño analfabeto y convenientemente aislado», fue que los folcloristas alemanes quisieron brindarles cuentos populares legítimos.[39] A veces, llegaron a considerar a los cuentos de hadas como una forma de «fósil»; para ellos, cada relato del género era el residuo de lo que alguna vez había sido un cuento perfecto.[40] No obstante, investigaciones posteriores han concluido que los cuentos de hadas nunca tuvieron una forma fija, e independientemente de la influencia literaria, los contadores constantemente los alteraban para sus propios propósitos.[41]

El trabajo de los hermanos Grimm influyó a otros coleccionistas, inspirándolos a seleccionar cuentos y llevándolos a creer de manera similar, con un espíritu de nacionalismo romántico, que los cuentos de hadas de un país eran particularmente representativos de éste, hasta el punto de poner en duda cualquier influencia cultural externa en su contenido. Entre los influenciados estuvieron el ruso Alexander Afanasiev (cuyo legado comenzó a publicarse en 1866),[27] los noruegos Peter Christen Asbjørnsen y Jørgen Moe (en 1845),[27] el rumano Petre Ispirescu (en 1874), el inglés Joseph Jacobs (en 1890)[27] y Jeremiah Curtin, un estadounidense que reunió cuentos irlandeses, a partir de 1890.[23] Algunos etnógrafos compilaron cuentos de hadas en todo el mundo, encontrando cuentos parecidos en África, América y Australia; Andrew Lang fue capaz de recurrir no solamente a los cuentos escritos de Europa y Asia, sino también a los recogidos por los etnógrafos, para completar una serie de libros de hadas que se caracterizó por estar conformada de episodios que hacían referencia a diferentes colores (tales como El libro azul de las hadas, El libro verde de las hadas, entre otros).[42] Además, los Grimm alentaron a otros coleccionistas de cuentos de hadas, tal y como cuando Yei Theodora Ozaki creó una colección, Japanese Fairy Tales (1908), después de haber sido alentado por Lang.[43] Simultáneamente, escritores como Hans Christian Andersen y George MacDonald continuaron la tradición de los cuentos de hadas en su forma literaria. El trabajo de Andersen, en ocasiones, se basó en cuentos populares antiguos, aunque resultó más frecuente el hecho de que utilizara motivos y tramas del género para crear nuevos relatos.[44] MacDonald incorporó asimismo motivos de los cuentos de hadas en nuevos cuentos, tales como La princesa de la luz, y en trabajos del género que habrían de convertirse en fantasía, siendo el caso de La princesa y el duende y Lilith.[45]

[editar] Transmisión transcultural

Pintura al aceite hecha en 1987 y titulada Spiel am Morgen, traducido a «Juego en la mañana».

Un par de teorías sobre los orígenes de los relatos de hadas ha intentado explicar los elementos comunes que aparecen en los cuentos de hadas de todo el mundo. Una de ellas afirma que un único punto de origen generó un determinado cuento, que luego se habría de difundir a lo largo de los siglos, y la otra considera que los cuentos de hadas se derivan de la experiencia humana común y, por lo tanto, pueden aparecer por separado en muchos orígenes diferentes.[46]

Los relatos de hadas con tramas, personajes y motivos muy similares son encontrados en varias culturas diferentes. Muchos investigadores sostienen que esto es consecuencia de la difusión de los cuentos, pues la gente repite los cuentos que ha escuchado en países extranjeros, aunque la naturaleza oral hace imposible trazar la ruta, excepto por inferencia.[47] A su vez, algunos folcloristas han tratado de determinar el origen por evidencia interna, que no siempre puede ser considerada como del todo comprensible; Joseph Jacobs, al comparar el cuento escocés The Ridere of Riddles con la versión de los hermanos Grimm, The Riddle, percibió que en The Ridere of Riddles un héroe finaliza casado de forma poligámica, un aspecto que podría derivarse de una costumbre antigua, aunque en The Riddle, hasta la adivinanza más sencilla podría sugerir una mayor antigüedad.[48]

Folcloristas de la «escuela finlandesa» (o histórica-geográfica) intentaron vincular los cuentos de hadas con sus orígenes, obteniendo resultados inconclusos al respecto.[49] A veces, la influencia, especialmente tratándose de un área y tiempo limitados, es más evidente, tal y como cuando se considera la influencia de los cuentos de Perrault en los escritos recopilados por los Grimm. Al parecer, bajo este razonamiento, Little Briar-Rose toma prestados elementos de La bella durmiente, así como el cuento de los Grimm aparenta ser la única variante independiente en Alemania.[50] De forma parecida, el acuerdo final entre el inicio de la versión de los Grimm de Caperucita Roja y la historia de Perrault apunta hacia una influencia —aunque el relato de los hermanos Grimm incorpora un final distinto, probablemente derivado de El lobo y los siete cabritos—.[51]

Asimismo, los cuentos de hadas tienden a adoptar el tono correspondiente a su ubicación por medio de la elección de los motivos, el estilo en el que están contados y las descripciones tanto del personaje como de la región.[52]

[editar] Vínculo con los niños

Al principio, la principal audiencia de los cuentos de hadas era la población adulta.[53] Inclusive, las formas literarias del género surgieron a partir de obras cuyo contenido estaba orientado a los adultos, aunque en los siglos XIX y XX el cuento de hadas empezó a ser asociado con la literatura infantil.

Cubiertos para niños con detalles que muestran escenas de los cuentos de hadas Blancanieves, Caperucita Roja y Hansel y Gretel.

Los preciosistas, entre ellos Madame d'Aulnoy, destinaron sus trabajos a los adultos, sin embargo consideraron que éstos provenían de las sirvientes, u otras mujeres o sujetos de la clase baja, que los habían difundido a los niños.[54] En efecto, en una novela de esa época, donde se describe el ofrecimiento del pretendiente de una condesa para contar un cuento, la condesa exclama que adora los cuentos de hadas de forma equivalente a la de una pequeña infante.[55] Jeanne-Marie Leprince de Beaumont, una de las últimas preciosistas, redactó una versión infantil de La Bella y la Bestia, la cual permanece aún como la versión más conocida del cuento original.[56] A su vez, los hermanos Grimm denominaron a su colección Children's and Household Tales, siendo asimismo obligados a reescribir sus cuentos debido a varias quejas de que sus relatos no eran compatibles con las audiencias infantiles.[57]

En la era contemporánea, los cuentos de hadas han sido alterados de tal forma que puedan ser leídos a los niños. Los hermanos Grimm se concentraron mayormente en erradicar las referencias sexuales;[58] Rapunzel, en la primera edición, revela las visitas del príncipe al preguntar porqué su ropa se ha encogido, permitiéndole a la bruja deducir que ha quedado embarazada, aunque en ediciones subsecuentes Rapunzel reveló de manera descuidada que era más fácil «levantar» al príncipe que a la bruja.[59] Por otra parte, en varios aspectos, la violencia, particularmente aquella que se presenta cuando se castiga a los villanos, se incrementó más,[60] aunque en posteriores ediciones se eliminó este aspecto; J. R. R. Tolkien percibió que The Juniper Tree con frecuencia excluía su tono caníbal en una versión orientada a los niños.[61] La tendencia moralista de la época Victoriana alteró los cuentos clásicos convirtiéndolos en lecciones de enseñanza, como por ejemplo cuando George Cruikshank reescribió La Cenicienta en 1854 para incorporar temas de abstinencia; Charles Dickens protestó al respecto: «En una época utilitaria, al igual que en cualquier otro instante, es cuestión de suma importancia que los cuentos de hadas deban ser respetados».[62] [63]

Psicoanalistas como Bruno Bettelheim, quien consideró la crueldad de los antiguos cuentos de hadas como un indicativo de los conflictos psicológicos, criticó fuertemente esta expurgación, sobre la base de que ello debilitó su utilidad para los niños y adultos, pasando a adoptarse simbólicamente en su contenido la resolución de uno o más problemas presentados.[64]

La adaptación de cuentos de hadas para niños sigue vigente; la influyente Snow White and the Seven Dwarfs de Walt Disney Pictures se destinó primordialmente (aunque no solamente) para el mercado infantil.[65] mientras que el anime Las Aventuras de Gigi está basado en el cuento de hadas Momotarō.[66] De manera semejante, Jack Zipes ha pasado varios años trabajando en la adaptación de cuentos antiguos y tradicionales con tal de volverlos más accesibles para los lectores modernos y sus hijos.[67]

En los planteles Waldorf, los cuentos de hadas son usados en primera instancia como una parte central del currículo. El trabajo de Rudolf Steiner en el desarrollo humano muestra que entre las edades de seis y siete años, la mente de un niño aprende mejor a través de la narración de cuentos, ya que los arquetipos y la naturaleza mágica de los cuentos de hadas, en particular, encarecen a los niños de esas edades. La naturaleza de los cuentos de hadas, en la tradición oral, mejora además la habilidad de un infante para visualizar una narrativa hablada, así como para recordar la historia conforme la está escuchando.

Pintura al aceite hecha en 1966 y titulada Das Tier, traducido como «El animal».

Los cuentos de hadas también pueden ser analizados desde una perspectiva construccionista. En "The Domain of Style" de Analyzing Prose, Richard Lanham sugirió que «la forma en que decimos algo es lo que determina lo que vamos a decir». Bajo este enfoque, los relatos de hadas impactan las interpretaciones comunicacionales de los niños así como sus vidas; este tipo de historias les transmiten a los niños mensajes sobre el amor, la vida, los milagros y los finales felices. Lanham opinó lo siguiente acerca de este proceso: «Percibimos el mundo tanto activa como recreativamente; no sólo registramos un mundo que 'ya está ahí'. Percibir el mundo también significa componerlo, con tal de darle sentido a las cosas».[68] La mente de un niño es joven e impresionable; lo que ellos ven y escuchan cuando son pequeños puede afectar la manera en la que concebirán la vida. Los padres entonces tratan de brindarle y enseñarle todo lo que pueden a sus hijos, aunque ciertamente no hay un manual sobre cómo educar a los niños. De esta forma, los padres de familia pueden ver en los cuentos de hadas un recurso para mostrarles a sus hijos una perspectiva distinta de los significados del amor, las relaciones sociales y la felicidad. En un ensayo de Communication as…: Perspectives on Theory, John Durham Peters añadió: «Los padres gastan miles de besos, órdenes, dinero y pañales, aunque nunca logran saber a profundidad qué es lo que en realidad funciona y qué no para producir a un ser humano. Muchas cosas ocurren en los primeros dos años de vida —cuando un niño apenas puede hablar en algún sentido—, y la interacción ahí es lo que constituye al aprendizaje. Alimentar, criar y cambiar a un infante son prácticas sencillas de diálogo, aunque resultan inmensamente comunicativas. Si el diálogo se define como compartir nuestro tiempo y nuestro ser, más allá de un esfuerzo conjunto de comprensión mutua, entonces por supuesto que las prácticas son comunicativas, aun cuando la naturaleza asimétrica de la interacción —un amor desamparado y desvergonzado a cambio de la protección y el sustento— convierte a la difusión en un modelo más apto».[69] Siendo niños, intentamos bloquear y olvidar los horrores que conlleva el crecimiento, por lo que definitivamente no tendremos la oportunidad de volver a experimentar esa misma sensación en ningún otro momento de nuestras vidas. «Olvidar es una parte del aprendizaje. La revelación es relativamente excepcional. En efecto, la mayor parte de lo que experimentamos en cualquier contexto no se registra ni siquiera en la conciencia: el momento presente proporciona la sensación suficiente para escapar de una vida de análisis».[69] Los cuentos de hadas habrán de ser referenciados por el niño en los años venideros; los infantes recurrirán a este tipo de historias para mostrar cómo comprendieron lo que hasta ese momento conocen y qué es lo que quieren obtener de la vida. Este mismo género es difundido a cada persona de una forma diferente; nos sirve para expresar lo que un cuento de hadas está comunicándonos y para transmitir nuestros conocimientos. La visión construccionista trata de comprender la comunicación a través de diversos conceptos e interpretaciones. Y al igual que ésta, los cuentos de hadas cuentan con una serie de versiones e interpretaciones diferentes.

[editar] Versiones modernas

[editar] Literatura

Ilustración de John Bauer de troles y una princesa para una colección sueca de cuentos de hadas.

En la literatura contemporánea, muchos autores han usado la forma de los cuentos de hadas por diversas razones, tales como examinar la condición humana desde el marco sencillo que proporciona un cuento de este género.[70] Algunos autores buscan recrear un tono fantástico en un discurso contemporáneo,[71] mientras que otros escritores usan las características del cuento de hadas para relatar temas modernos;[72] esto puede incluir usar los dramas psicológicos de manera implícita en la historia, como cuando Robin McKinley adaptó una nueva versión de Piel de asno en su novela Deerskin, la cual hace énfasis en el trato abusivo de un padre para con su hija.[73] A veces, especialmente en la literatura infantil, los cuentos de hadas son reelaborados con un nuevo giro en la trama simplemente para añadir un efecto cómico, como con El apestoso hombre queso y otros cuentos maravillosamente estúpidos de Jon Scieszka y The ASBO Fairy Tales de Chris Pilbeam. Un motivo cómico común es un mundo donde todos los cuentos de hadas toman lugar, y los personajes están conscientes de su rol en la historia,[74] como por ejemplo en la serie cinematográfica de Shrek.

Otros autores pueden tener razones más específicas, tales como revaluaciones multiculturales o feministas de cuentos dominados por el machismo eurocéntrico, implicando la crítica de las antiguas narrativas.[75] La figura de la damisela en apuros ha sido especialmente atacada por muchos críticos feministas. Ejemplos de reversiones narrativas en donde se rechaza esta figura son La princesa vestida con una bolsa de papel de Robert Munsch, un libro infantil ilustrado en el que una princesa rescata a un príncipe, o La cámara de los horrores de Angela Carter, donde se relatan varios cuentos de hadas desde un punto de vista feminista.

Un uso interesante del género ocurrió en un periódico sobre tecnología militar titulado Defense AT&L, el cual publicó un artículo en forma de un cuento de hadas denominado Optimizing Bi-Modal Signal/Noise Ratios. Escrita por el comandante estadounidense Dan Ward (Fuerza Aérea), esta historia incorpora a una hada llamada Garble con el fin de representar las averías existentes en la comunicación entre los operadores y los desarrolladores de tecnología.[76] El artículo citado resultó influenciado directamente por George MacDonald.

Otras figuras destacables que han empleado cuentos de hadas en sus obras son Oscar Wilde, A. S. Byatt, Jane Yolen, Terri Windling, Donald Barthelme, Robert Coover, Margaret Atwood, Kate Bernheimer, Espido Freire, Tanith Lee, James Thurber, Robin McKinley, Isaac Bashevis Singer, Kelly Link, Bruce Holland Rogers, Donna Jo Napoli, Cameron Dokey, Robert Bly, Gail Carson Levine, Annette Marie Hyder, Jasper Fforde, entre muchos otros más.

Podría ser difícil establecer una regla entre los cuentos de hadas y las fantasías que usan motivos de relatos de hadas, o incluso tramas completas, sin embargo la distinción es comúnmente hecha, incluso dentro de los trabajos de un autor individual: Lilith y Phantastes de George MacDonald son considerados como fantasías, mientras que sus obras La princesa de la luz, La llave dorada y La mujer sabia son catalogadas como cuentos de hadas. La diferencia más notable es que las fantasías hacen uso de las convenciones novelísticas de la prosa, la caracterización y el escenario.[77]

[editar] Cine

Escena de Snow White and the Seven Dwarfs, el primer largometraje animado de Walt Disney estrenado en diciembre de 1937.

Los cuentos de hadas han sido difundidos de forma dramática; existen registros de ello en la comedia del arte,[78] y más tarde en la pantomima.[79] La llegada del cine ha significado que tales historias pueden ser presentadas en una manera más plausible con el uso de efectos especiales y animación; la película de Disney Snow White and the Seven Dwarfs, estrenada en 1937, se convirtió en un filme innovador para los cuentos de hadas y, de hecho, para la fantasía en general.[65] La influencia de Disney ayudó además a establecer este género como cine infantil, a pesar de que Snow White, así como otros largometrajes iniciales de la empresa, habían sido destinados originalmente a audiencias adultas, siendo por otra parte acusado de simplificar los finales de los cuentos de hadas en situaciones donde todo termina bien, y opuestas al dolor y el sufrimiento —inclusive, a veces a los finales infelices— de muchos cuentos tradicionales.[73]

Varios cuentos de hadas que han sido filmados se destinaron primordialmente a los niños, desde los proyectos contemporáneos de Disney hasta la reedición de Aleksandr Rou de Vasilisa la hermosa, la primera película soviética en usar cuentos del folclore ruso en una producción de gran presupuesto.[80] Otros han usado las convenciones de los cuentos de hadas para crear nuevas historias con sentimientos más relevantes para la vida moderna, como el caso de Labyrinth,[81] y las producciones visuales de Michel Ocelot.[82]

Otros trabajos han adaptado los cuentos de hadas familiares en una variante más aterradora o psicológica destinada principalmente para los adultos. Ejemplos notables de ello son La Bella y la Bestia de Jean Cocteau[83] y En compañía de lobos, basada en una reedición de Angela Carter del popular relato Caperucita Roja.[84] Asimismo, La princesa Mononoke[85] y El laberinto del fauno[86] incorporaron características de los relatos de hadas a partir de motivos propios del género y el folclore.

Las series animadas de televisión y cómics The Sandman, Shōjo Kakumei Utena, Princess Tutu, Fables y MÄR , hacen uso todas ellas de elementos estandarizados de los cuentos de hadas en varias extensiones, aunque se considera que pertenecen exactamente al género fantástico debido a las locaciones y personajes categóricos, elementos que una narrativa más larga requiere. Una producción cinemática más moderna de un cuento de hadas sería Noches blancas de Luchino Visconti, protagonizada por el aún desconocido Marcello Mastroianni. La película contiene varias convenciones románticas del género, a pesar de tomar lugar en la Italia subsecuente a la Segunda Guerra Mundial y contar con un final más realista.

[editar] Motivos

Una ilustración de La Bella y la Bestia hecha por Walter Crane.

Cualquier comparación de los cuentos de hadas rápidamente hace notar que varios relatos del género tienen características semejantes entre sí. Dos de las clasificaciones más influyentes son la de Antti Aarne, revisada por Stith Thompson y convertida en el sistema Aarne-Thompson, y la obra Morfología del cuento de Vladimir Propp.

[editar] Aarne-Thompson

Este sistema agrupa los cuentos tradicionales y de hadas en base a su trama completa. Así, se seleccionan características de identificación en común para decidir cuáles cuentos se agrupan entre sí.

Por ejemplo, cuentos como Cenicienta —en el que una heroína perseguida, con la ayuda del hada madrina o un ayudante mágico semejante, asiste a un evento (o tres) en donde se enamora de un príncipe y es identificada como su verdadera esposa—, son clasificados como tipo 510, correspondiente a la «heroína perseguida». En esta misma clasificación también se incluyen los relatos The Wonderful Birch (versión finlandesa de Cenicienta), Aschenputtel (versión alemana), Katie Woodencloak (versión noruega), The Story of Tam and Cam (versión vietnamita), Ye Xian (versión china), Cap O' Rushes (versión inglesa), Catskin (otra versión inglesa), Fair, Brown and Trembling (versión irlandesa), Finette Cendron (versión francesa), Allerleirauh (versión de los Grimm), Tattercoats (versión inglesa) y Estrellita de oro (versión española).

Un análisis más profundo de los relatos muestra que en Cenicienta, The Wonderful Birch, The Story of Tam and Cam, Ye Xian, y Aschenputtel, la heroína es perseguida por su madrastra y no se le concede el permiso para asistir a un baile u otro evento, mientras que en Fair, Brown and Trembling y Finette Cendron es acechada por sus hermanas y otras figuras femeninas, por lo que son clasificados como 510A; por otro lado, en Cap O' Rushes, Catskin y Allerleirauh, la protagonista es impulsada desde su hogar por las persecuciones de su padre, y debe ponerse a trabajar en una cocina radicada en otro sitio. Estos últimos pertenecen a la agrupación 510B. Sin embargo, en Katie Woodencloak, ella se encarga de las labores hogareñas siendo acechada por su madrastra para luego prestar sus servicios en una cocina. Finalmente, en Tattercoats, es el padrastro quien se rehúsa que la heroína acuda al baile. Con características en común de ambas divisiones del grupo 510 (esto es 510A y 510B), Katie Woodencloak es clasificado como 510A debido a que el villano es la madrastra, mientras que Tattercoats es marcado como 510B debido a que el padrastro asume el rol de padre de la protagonista.

No obstante, este sistema tiene sus debilidades en la dificultad de no tener una manera de clasificar las subporciones de un cuento como lo son los motivos. Rapunzel es de tipo 310 («La doncella en la torre»), aunque inicia con una niña a la que se le exigen ciertas tareas a cambio de comida robada, tal y como Puddocky; no obstante, en Puddocky no hay una doncella en la torre, mientras que el relato italiano The Canary Prince sí entra en el tipo señalado, pues comienza con una madrastra celosa.

Además, el sistema Aarne-Thompson permite enfocarse en elementos comunes, en la medida en que el folclorista puede notar a Black Bull of Norroway como la misma historia que La Bella y la Bestia. Lo anterior resulta útil en cierta parte, pues erradica el tono y los detalles empleados en una historia.[87]

[editar] Morfología

Aunque Vladímir Propp estudió específicamente una colección de cuentos de hadas rusos, su análisis ha sido útil también para la examinación de cuentos de otros países.[88]

El padre Frost actúa como una hada madrina en el cuento de hadas ruso Father Frost, poniendo a prueba a la heroína antes de darle sus riquezas.

Tras haber criticado el análisis de Aarne-Thompson por ignorar el efecto de los motivos en las historias, y porque los motivos usados no eran del todo claros,[89] Propp analizó los cuentos por la función que cada personaje y acción cumplía, concluyendo que un relato estaba compuesto de 31 elementos y ocho tipos de personajes. Tomando en consideración que no todos los elementos son requeridos para cada uno de los cuentos, cuando éstos aparecían lo hacían en un orden invariable —excepto que cada elemento individual debía ser negado en dos ocasiones—, por lo que aparecería hasta tres veces, como cuando en Brother and Sister el hermano se rehúsa a beber de fuentes encantadas en dos ocasiones, siendo en el tercer intento cuando resulta encantado.[90]

Uno de esos elementos es la hada madrina que le proporciona asistencia mágica al héroe, en ocasiones poniéndolo a prueba.[91] En El pájaro de oro, el lobo parlante evalúa al héroe al advertirle que no entre a una posada y, después de que lo logra, le ayuda a encontrar el objeto de su búsqueda; en The Boy Who Drew Cats, el sacerdote aconseja al héroe que se quede en sitios pequeños por la noche, lo cual habría de protegerlo de un espíritu maligno; en Cenicienta, la hada madrina le da a Cenicienta el vestido que necesita para asistir al baile, tal y como los espíritus de sus madres lo hacen igualmente en Bawang Putih Bawang Merah y The Wonderful Birch; en The Fox Sister, un monje budista le da unas botellas mágicas a los hermanos protagonistas con tal de que las usen para protegerse contra el espíritu de un lobo. No obstante, en ocasiones los roles pueden antojarse más complicados.[92] Tal es el caso de The Red Ettin, donde el protagonismo se divide en la madre —quien le ofrece al héroe la totalidad de un pastel de viaje con su maldición o la mitad con su bendición— y cuando él toma la mitad, un hada le apoya con consejos; en Mr Simigdáli, el sol, la luna y las estrellas le dan a la heroína un obsequio mágico. Además, los personajes que no siempre actúan como las hadas madrinas pueden asumir dicho rol.[93] En Kallo and the Goblins, los duendes villanos también le dan regalos a la heroína, aunque en realidad son falsos; en Schippeitaro, los gatos antagonistas revelan su secreto al héroe, dándole los medios para que éste los derrote. Incluso, en otros cuentos de hadas, como The Story of the Youth Who Went Forth to Learn What Fear Was, no existe ninguna hada madrina. Las analogías se han trazado entre este sistema y el análisis de los mitos hecho en el El héroe de las mil caras.[94] No obstante, el análisis de Propp ha sido también criticado por ignorar el tono, humor, los personajes y, de hecho, todo lo que diferencia a un cuento de hadas de otro.[95]

[editar] Interpretaciones

Barba Azul le da a su esposa una llave —un motivo específico de la variante de ese cuento de hadas—.

Muchas variantes, especialmente las que están orientadas a los niños, incorporaron un sentido de moralidad en sus tramas. Perrault concluía sus versiones con una, aunque no siempre se les consideró como un aprendizaje moral: Cenicienta, por ejemplo, finaliza con la observación de que la belleza y personalidad de la heroína podrían llegar a ser inútiles sin la presencia de su madrina, reflejando la importancia de las conexiones sociales, aunque también podría simbolizar un significado de tipo espiritual.[96]

Varios cuentos de hadas han sido interpretados por su supuesta importancia. Una interpretación mitológica consideró que muchos relatos de hadas, incluyendo a Hansel y Gretel, La bella durmiente y El rey sapo, son mitos solares; este modo de interpretación es menos popular hoy en día.[97] Varios han sido también sometidos a análisis psicológicos como el freudiano y el profundo, pero nunca se ha establecido un modo de interpretación definitivo.

Análisis más específicos con frecuencia han sido criticados por prestar una gran importancia a los motivos que no forman, en realidad, parte del relato; esto tiende a menudo a derivarse del trato de un cuento de hadas como el texto definitivo, en el cual el cuento ha sido contado o reeditado en muchas variaciones.[98] En las variantes de Barba Azul, la curiosidad de la esposa es traicionada por una llave manchada de sangre, por la rotura de un huevo o por el canto de una rosa que ella llevaba en ese momento, sin que ninguno de estos factores afecte en sí al cuento, aunque las interpretaciones de las variantes específicas consideraron que el objeto preciso forma realmente parte del relato.[99]

Otros folcloristas han interpretado los cuentos como documentos históricos; varios folcloristas alemanes creen que los cuentos que han sido preservados de tiempos antiguos, usaron los cuentos de Grimm para explicar algunas costumbres arcaicas.[100] Otros a su vez han explicado la figura de la madrastra malvada de forma histórica: muchas mujeres morían durante el parto, sus esposos se volvían a casar, y las nuevas madrastras competían entonces con los niños del primer matrimonio por diversas razones.[101]

[editar] Véase también

[editar] Referencias

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  5. Vladimir Propp, Morphology of the Folk Tale, p. 5. ISBN 0-292-78376-0.
  6. Propp, p. 19.
  7. Steven Swann Jones, The Fairy Tale: The Magic Mirror of Imagination, Twayne Publishers, Nueva York, 1995, p. 15. ISBN 0-8057-0950-9.
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[editar] Bibliografía

Interpretación psicoanalítica

[editar] Enlaces externos

HISTORIA10: EL LIBRO MÁGICO DE LOS INFINITOS CUENTOS. El cuento es una narración breve protagonizada por un grupo reducido de personajes.

domingo 13 de julio de 2008

EL MÁGICO LIBRO DE LOS INFINITOS CUENTOS (un poco de magia?)

 

 

Merodeando en la tienda de Dreamers, me he encontrado con esta curiosidad…

EL MÁGICO LIBRO DE LOS INFINITOS CUENTOS



“Encuadernado en piel con candado, 33x21cms, se presenta en estuche de terciopelo.

Dibujo: Daniel Panero Bertucci
¡El libro mágico de verdad que llevará a su hogar la fantasía!

¿Se imagina que existiera un libro mágico de verdad, que sin usar pilas, ni mecanismo electrónico o mecánico alguno, cada vez que se leyera fuera siempre diferente?...

¡Ese libro existió en realidad, y ahora mismo puede ser suyo para siempre!. Con El Mágico Libro de los Infinitos Cuentos podrá vivir cada día, con sus propios niños, la más mágica de las fantasías. Por imposible que ahora mismo le pueda parecer, cada vez que pronuncien juntos las mágicas palabras que aparecen escritas en su reverso, y posteriormente quite el candado y lea todas sus hojas una por una en perfecto orden, desde la primera a la última, contará siempre a sus niños un nuevo cuento!.
Un único cuento y sólo uno, que será siempre diferente, completamente impredecible, único en la historia, e irrepetible!

Lleve a su hogar para siempre la más increíble magia con El Mágico Libro de los Infinitos Cuentos.

¡El asombroso y único libro que siempre que se lee cuenta un cuento diferente!.

Edad recomendada: A partir de tres años. Contiene piezas pequeñas.”



El misterio con el que lo tratan y la página que la describe, me ha llamado la atención. Así que os invito a curiosearlo si os gusta el mundo de los cuentos y la magia que los rodea… puede que este libro solo sea para los padres que aun les guste leer cuentos a sus hijos pequeños con un toque de “magia” y puede que sea el comienzo de una nueva forma de contarlos…
Si os da curiosidad, es más interesante ver la web…



En un principio yo pensaba que seria algo asi como los libros de "Elige tu propia aventura" que todos conocemos desde niños... Pero por lo que he leido no es asi.

Por lo que se, hay truco, pero un truco que solo deben saber los padres para usarlo, de hecho, el libro tiene candado y recomiendan que los padres lo guarden bien cada vez que lo leen (vamos, que no es para que se lo quede el niño en el cuarto…) Pero por otro lado, también explican, que para los propios adultos va a ser algo especial e increíble de primeras. Me ha hecho gracia leer que desde que a una niña se lo empezaron a leer, fantasea más que antes jajajaja.



Como he leído en algunos comentarios, los padres están encantados, es un ambiente para los niños muy mágico, pero claro, otras dicen que también hay que poner un poco de énfasis y ser un día que tengas muchas ganas de leer un cuento para que la magia no se quede atrás.

No se que tal sera la calidad de cada cuento que se lea... de todos modos, creo que empieza a ser posible muchas cosas que parecen magia a nuestros ojos... jejejeje.
Es posible que me lo coja algun dia, adoro los cuentos y esto me llama mucho la atencion.
Supongo que sera mas emocionante, saber el truco una vez lo tienes en las manos y lo lees que si te lo dicen por ahi...

El precio, al parecer es carillo, pero bueno, un libro de Rol, tambien tiene esos precios, por comparar.


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Junto a este comentario del libro, me gustaría comentar otro de mis proyectos que tengo en mente hace ya tiempo y con el regalo que me hizo mi novio de un baúl de madera aun me animo más a pensarlo... (el baúl de la imagen no es el que me compro, pero se parece)
Quiero hacer un baúl repujado por todo de cuentos, fabulas etc... Esto es un trabajazo que tendré que estudiarlo bien y ver las mejores opciones de hacerlo, luego, es un proyecto a largo plazo. Fantaseando yo también jajajaja, me imaginaba lo bonito que seria sacar un libro mágico de un arcon repujado, con imágenes que cuenten otro cuento...

También tengo de proyecto hace mucho tiempo, encuadernar un libro con cuero y ponerles partes de repujado, (en el libro que os muestro antes, también me a recordado el proyecto que tenia...) además, ya hace tiempo me compre el cuero que me costo un ojo de la cara, todo sea dicho... pero ahora esta muy bonito encima del cofre con 3 candiles que quedan muy bonitos en mi cuarto así que me temo que tendré que comprar otro día mas jajajaja ^^U me voy a arruinar...
Bueno, cada uno gasta en lo suyo :P , yo por suerte no gasto tanto en cosas, que otros se dejan los cuartos y eso me da posibilidad de invertir en material por suerte

 

Obtenido de http://dibujosnexogure.blogspot.com/2008/07/el-mgico-libro-de-los-infinitos-cuentos.html

HISTORIA10: CITRUS SINENSIS. EL NARANJO. Citrus × sinensis (Naranjo dulce) es un árbol frutal del género Citrus, que forma parte de la familia de las rutáceas. Se trata de un árbol de porte mediano -aunque en óptimas condiciones de cultivo llega hasta los 13 m de altura-, perenne, de copa grande, redonda o piramidal, con hojas ovales de entre 7 a 10 cm de margen entero y frecuentemente estipuladas y ramas en ocasiones con grandes espinas (más de 10 cm). Sus flores blancas, llamadas azahar, nacen aisladas o en racimos y son sumamente fragantes. Su fruto es la naranja dulce.

Citrus × sinensis

De Wikipedia, la enciclopedia libre
«Naranjo» redirige aquí. Para otras acepciones, véase Naranjo (desambiguación).
Naranjo
Histoire et culture des orangers A. Risso et A. Poiteau. -- Paris Henri Plon, Editeur, 1872.jpg
Clasificación científica
Reino:Plantae
División:Magnoliophyta
Clase:Magnoliopsida
Subclase:Rosidae
Orden:Sapindales
Familia:Rutaceae
Género:Citrus
Especie:C. × sinensis
Nombre binomial
Citrus × sinensis
Osbeck

Citrus × sinensis (Naranjo dulce) es un árbol frutal del género Citrus, que forma parte de la familia de las rutáceas. Se trata de un árbol de porte mediano -aunque en óptimas condiciones de cultivo llega hasta los 13 m de altura-, perenne, de copa grande, redonda o piramidal, con hojas ovales de entre 7 a 10 cm de margen entero y frecuentemente estipuladas y ramas en ocasiones con grandes espinas (más de 10 cm). Sus flores blancas, llamadas azahar, nacen aisladas o en racimos y son sumamente fragantes. Su fruto es la naranja dulce.

El naranjo es un árbol de tamaño mediano, de seis a nueve metros de altura, con copa redondeada y ramas regulares. Un solo tronco, derecho y cilíndrico, verdoso primero y gris después. Las ramas aparecen a un metro, poco más o menos, del suelo. Las hojas son perennes, medianas y alargadas, con base redondeada y terminadas en punta. Las flores aparecen en las axilas de las hojas, solitarias o en racimos.

El naranjo puede reproducirse por germinación de una semilla, por trasplante de una estaca o por acodo, es decir, partiendo de una raíz. En cualquier caso ha de transcurrir un cierto tiempo en el vivero o plantel antes de pasar al huerto o naranjal.

Éste, si queremos que dé fruto abundante, ha de reunir una serie de condiciones. La primera de ellas es el clima, ya que las heladas pueden acabar no sólo con el fruto, sino con el propio árbol y por eso no suele ser bueno el terreno que está por encima de 250 metros sobre el nivel del mar en el interior o de los 400 metros cerca del mismo. Es también importante la calidad de la tierra; la mejor es la de arena silícea con algo de arcilla y cal. Influye mucho también la orientación, que a ser posible será mirando hacia el ecuador, es decir, dándole la espalda al polo más cercano, para estar preservado de los fríos vientos de ese sector, así como recibir más horas de sol. También es preferible que el suelo esté inclinado para que la inestabilidad del aire evite escarchas y heladas, puesto que las capas de aire al enfriarse tienden siempre a desplazarse hacia abajo, y estos cambios evitan que los frutos se hielen, como ocurriría si las temperaturas bajas fueran estables. Algo decisivo es que el terreno pueda ser abundantemente regado, aunque sin formar charcos.

 

Contenido

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[editar] Sistemática

Se asignó tradicionalmente el nombre de naranjo a la especie Citrus sinensis, del género Citrus.

A este mismo género pertenecen el limón, la lima y la naranja amarga (Citrus aurantium). Investigaciones genéticas recientes han demostrado que la mayoría de estos frutales son en realidad híbridos producidos a partir del pomelo (Citrus maxima), la mandarina (Citrus reticulata) y el cidro (Citrus medica), por lo cual la nomenclatura científica correcta es Citrus × sinensis. El antiguo nombre, sin indicación de híbrido, continúa usándose extensamente. El naranjo, como los demás agrios—el limonero, la lima, la cidra, el pomelo, el mandarino, etc.—, pertenece a la familia de las rutáceas, según la clasificación botánica, familia verdaderamente numerosa, pues comprende unas 1.600 especies, que se agrupan en subfamilias, tribus, subtribus, géneros, subgéneros, especies, grupos y variedades.

En este artículo se habla solamente del «Citrus sinensis Osbeck» , que es la denominación técnica del naranjo dulce, y del Citrus aurantium, que es la del naranjo amargo.

[editar] Etimología y origen

Naranjo floreado de azahar. Parque María Luisa. Sevilla

Los naranjos tienen su origen en India, Pakistán, Vietnam y el sureste de China y fueron traídos a occidente por los árabes. En sánscrito se llamaba nâranga (probablemente de origen dravídico, no ario; en tamil naru significa 'fragante'). De India pasó a Arabia, donde se llamó naranj y luego al sur de Francia, donde en provenzal antiguo se llamó naurange (pronunciado noránsh).

Luego en inglés y francés norange se convirtió en orange. Debido a que el artículo inglés a (o an delante de vocal) y el francés une que aparecen en "a norange" y "une norange" pasaron de manera errónea a "an orange" y "une orange" respectivamente.

Este efecto se produjo también en otras palabras que empezaban por "n". Sin embargo, en español se ha conservado la forma naranja.

No todos los idiomas utilizan esta palabra para designar la fruta: por ejemplo, el holandés llama sinaasappel ("manzana china") a la fruta y oranje al color.

[editar] Cultivo y usos

El cultivo de esta especie forma una parte importante de la economía de muchos países, como Estados Unidos (Florida y California), la mayor parte de los países mediterráneos, Brasil, México, Argentina, Costa Rica, Belice, Cuba, Pakistán, China, India, Irán, Egipto, Turquía, Uruguay y Sudáfrica.
Se da en regiones de clima templado y húmedo. En España se cultiva sobre todo en el sur de Cataluña, Comunidad Valenciana, Andalucía y Murcia donde se suelen regar copiosamente. Si bien es un cultivo de regadío no soporta la excesiva humedad o encharcamiento, lo que llevaría a la pérdida del árbol. Las heladas prolongadas por debajo de 0°, repercuten principalmente en su fruto tanto en la bajada de la calidad como en su pérdida.

[editar] Producción

Ambersweet oranges.jpg

Según la FAOSTAT los principales productores de naranjas (toneladas) en 2005 fueron:

1.Brasil17.804.600
2.Estados Unidos8.266.270
3.México3.969.810
4.India3.100.000
5.Italia2.533.535
6.China2.412.000
7.España2.149.900
8.Irán1.900.000
9.Egipto1.789.000
10.Indonesia1.311.703
11.Argentina1.300.000

[editar] Variedades comestibles

Hay gran cantidad de variedades diferentes, fundamentalmente por la calidad del fruto y el sabor, que varía del dulce al ácido. La especie Citrus aurantium produce naranjas amargas utilizadas para la elaboración de algunos licores, mermeladas y confituras.

[editar] Grupo Navel

Caracterizadas por un fruto grande y sin semillas con madurez precoz, con ombligo (Navel en inglés, de donde procede el nombre del Grupo) en la zona opuesta al pedúnculo. No es recomendable para elaborar zumos.
[editar] Variedades
Naranjo en Galicia (España).
  • Bahianinha Baianina piracicaba. Árbol pequeño, probablemente por mutación espontánea de navel Bahía. Variedad brasileña. Buena adaptación a regiones calurosas.
  • Fishe
  • Gillemberg. Se desconoce el origen, fue descubierta por Gillemberg en 1985. Estupendo sabor.
  • Navel Lane Late. Detectada en 1950 por mutación espontánea de navel Washington en la propiedad de L. Lane, en Australia. Prácticamente el 50 % de la producción de navel es Lane Late.
  • Leng
  • Navel Late
  • Navelina
  • Newhall
  • Huando
  • Palmer
  • Skaggs Bonanza
  • Thomson
  • Bahía o Washington
  • Powell

[editar] Grupo Blancas

[editar] Variedades
Variedad Navel.
Frutos inmaduros.
  • Ambersweet
  • Belladonna
  • Verna
  • Cadenera
  • Castellana
  • Delta Seedless
  • Hamlin
  • Marrs
  • Midknight
  • Natal
  • Ovale
  • Parson Brown
  • Pera
  • Pineapple
  • Salustiana
  • Shamouti
  • Trovita
  • Valencia
  • Westin
  • Barberina
  • Valencia cutter

[editar] Grupo Sangre

[editar] Variedades
  • Doble fina
  • Maltaise sanguine
  • Moro
  • Sanguinelli
  • Sanguinello
  • Torocco
  • Tomango
  • Washington sanguina

[editar] Grupo Sucreñas

[editar] Variedades
  • Succari
  • Sucreña
  • Lima
  • Mosambi

[editar] Enlaces externos

[editar] Bibliografía

  • Font de Mora, R., El naranjo, su cultivo, explotación y comercio, España.
  • Saunt, James (citricultor), Variedades de cítricos del mundo, Editorial Sinclair, Valencia, (España), 1992