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Economía

ECONOMÍA: LA ESCUELA ESTRUCTURALISTA. La Corriente Estructuralista aparece a fines de los años cincuenta y está integrada por un grupo de psicólogos y sociólogos que se dedican a estudiar el comportamiento humano.

Escuela estructuralista

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La Corriente Estructuralista aparece a fines de los años cincuenta y está integrada por un grupo de psicólogos y sociólogos que se dedican a estudiar el comportamiento humano.

Objetivos [editar]

Tiene como objetivo principal estudiar los problemas de las empresas y sus causas prestando especial atención a los aspectos de autoridad y comunicación. Considera que hay cuatro elementos comunes a todas las empresas: autoridad, comunicación, estructura de comportamiento, estructura de formalización.

Máximos exponentes [editar]

Uno de sus más importantes investigadores fue Max Weber, Ralph Dahrendorf como así también lo fueron Mayntz, Barnard, Etzioni para toma de decisiones

ECONOMÍA: LA ESCUELA MONETARISTA. La Escuela monetarista o monetarismo es una teoría macroeconómica que se ocupa de analizar la oferta monetaria. Aunque el monetarismo se identifica con una determinada interpretación de la forma en que la oferta de dinero afecta a otras variables como los precios, la producción y el empleo, existen, de hecho, varias escuelas de pensamiento que podrían definirse como `monetaristas'. También están de acuerdo en la creencia de que la oferta monetaria es un elemento esencial para explicar la determinación del nivel general de precios. Lo que aceptan es la idea de que la política monetaria puede tener efectos a corto plazo sobre la producción, así como otros temas de menor relevancia, como puede ser la definición de oferta monetaria. Por otra parte, si los monetaristas se limitaran a afirmar que existe una relación proporcional entre la oferta monetaria y el nivel general de precios a largo plazo, la mayoría de los economistas aceptarían esta idea, siempre que el periodo a largo plazo sea lo bastante prolongado y otras variables —como el tipo de instituciones financieras existentes— se mantuvieran constantes.

Escuela monetarista

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La Escuela monetarista o monetarismo es una teoría macroeconómica que se ocupa de analizar la oferta monetaria. Aunque el monetarismo se identifica con una determinada interpretación de la forma en que la oferta de dinero afecta a otras variables como los precios, la producción y el empleo, existen, de hecho, varias escuelas de pensamiento que podrían definirse como `monetaristas'. También están de acuerdo en la creencia de que la oferta monetaria es un elemento esencial para explicar la determinación del nivel general de precios. Lo que aceptan es la idea de que la política monetaria puede tener efectos a corto plazo sobre la producción, así como otros temas de menor relevancia, como puede ser la definición de oferta monetaria. Por otra parte, si los monetaristas se limitaran a afirmar que existe una relación proporcional entre la oferta monetaria y el nivel general de precios a largo plazo, la mayoría de los economistas aceptarían esta idea, siempre que el periodo a largo plazo sea lo bastante prolongado y otras variables —como el tipo de instituciones financieras existentes— se mantuvieran constantes.

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Antecedentes [editar]

El monetarismo tiene una larga tradición en la historia del pensamiento económico; pueden encontrarse explicaciones detalladas y muy sofisticadas sobre el modo en que un aumento de la cantidad de dinero afecta a los precios, y a la producción a corto plazo, en los escritos de mediados del siglo XVIII del economista irlandés Richard Cantillon y del filósofo y economista escocés David Hume. La `teoría cuantitativa del dinero' prevaleció en el monetarismo, sobre todo bajo la influencia de Irving Fisher durante el siglo XX. Esta teoría se formalizó en una ecuación que mostraba que el nivel general de precios era igual a la cantidad de dinero multiplicada por su `velocidad de circulación' y dividida por el volumen de transacciones. Existe una visión alternativa de esta teoría, conocida como la versión de Cambridge, que define la demanda de dinero en función del nivel de precios, de la renta y del volumen de transacciones.

Durante la década de 1970, sobre todo durante el periodo en que el pensamiento económico estuvo dominado por las ideas de Milton Friedman y la Escuela de Chicago, se analizaba la demanda de dinero de los individuos de igual forma que la de cualquier otro bien —la demanda depende de la riqueza de cada individuo y del precio relativo del bien en cuestión. En concreto, se consideraba que la demanda de dinero dependía de una serie de variables, incluyendo la riqueza (que se puede estimar considerando el nivel de ingresos), la diferenciación de la fortuna personal entre capital humano y no humano (el primero tiene mucha menos liquidez que el segundo), el nivel de precios, la tasa de rendimiento esperado de otros activos (que depende a su vez del tipo de interés y de la evolución de los precios) y de otras variables determinantes de la utilidad que reporta la mera posesión del dinero.

Formulación del enfoque monetarista [editar]

Al considerar que el dinero es una parte de la riqueza de las personas se está suponiendo que éstas intentarán eliminar la diferencia entre la cantidad de dinero real (es decir, el dinero nominal dividido por el nivel general de precios) que tienen y la cantidad que quieren tener disponible, comprando o vendiendo activos y pasivos —por ejemplo, la adquisición de bonos— o cambiando el flujo de ingresos y gastos. Los keynesianos tienden a subrayar el primer método de ajuste, mientras que los primeros monetaristas destacan la importancia del segundo; los monetaristas actuales tienden a aceptar la validez de ambos métodos.

Por tanto, la idea básica de la economía monetarista consiste en analizar en conjunto la demanda total de dinero y la oferta monetaria. Las autoridades económicas tienen capacidad y poder para fijar la oferta de dinero nominal (sin tener en cuenta los efectos de los precios) ya que controlan la cantidad que se imprime o acuña así como la creación de dinero bancario. Pero la gente toma decisiones sobre la cantidad de efectivo real que desea obtener. Veamos cómo se produce el ajuste entre oferta y demanda. Si, por ejemplo, se crea demasiado dinero, la gente intentará eliminar el exceso comprando bienes o activos (ya sean reales o financieros).

Si la economía está en una situación de pleno empleo, el aumento del gasto o bien incrementará los precios de los productos nacionales o bien provocará un déficit de balanza de pagos que hará que el tipo de cambio se deprecie, aumentando así el precio de los bienes importados. En ambos casos, esta subida provocará una reducción de la cantidad de dinero real disponible. A medida que se compran activos financieros como los bonos, el aumento del precio de éstos reduce el tipo de interés que, a su vez, estimula la inversión, y por tanto el nivel de actividad económica. El aumento de ésta, y por tanto de los ingresos, incrementa la petición de dinero. Así, la demanda total de dinero real se igualará con el exceso de oferta gracias al aumento de los precios (que reduce el dinero real en circulación) y de los ingresos (que potencia la demanda de saldos monetarios).

Otro principio del monetarismo es que los niveles deseados de saldos monetarios reales tienden a variar con lentitud, mientras que los cambios de los saldos nominales son instantáneos y dependen de la actuación de las autoridades monetarias. Esta afirmación implica que las variaciones de los precios o los ingresos nominales responden, por obligación, a alteraciones en la oferta de dinero, lo que constituye el punto de partida de la tesis de Friedman según la cual la inflación es sólo un fenómeno monetario.

Monetarismo versus keynesianismo [editar]

Keynesianismo [editar]

Los aspectos del pensamiento económico actual que llevan la impresión de las ideas de John M. Keynes son numerosos, pero, su contribución principal, por la cual ha ejercido una influencia poderosa y duradera, consistió en la formulación del principio de la demanda efectiva. Con base en ese principio, Keynes concluye que el nivel de empleo y producción es determinado por la magnitud de la demanda agregada y que el Estado puede actuar sobre ésta por medio de instrumentos monetarios y fiscales a fin de alcanzar determinados objetivos de empleo y producción.

La noción de la potencialidad o no neutralidad de la política monetaria y fiscal fue rápida y ampliamente aceptada en los ambientes políticos y académicos de los países capitalistas, donde el mantenimiento de aceptables niveles de empleo pasó a ser una responsabilidad de los gobiernos. Así, muchos de estos países adoptaron en los años 40 y 50 políticas económicas con el explícito objetivo de alcanzar el pleno empleo. Estas políticas, junto con las favorables condiciones objetivas de la posguerra, permitieron que los países capitalistas más industrializados eliminaran la desocupación masiva que caracterizó a los años 30 y se acercaran a las metas que se habían propuesto en materia de empleo.

No obstante ello, la noción de no neutralidad de la política monetaria y fiscal continuó siendo el fundamento de la política económica, aunque ahora los objetivos de la regulación de la demanda global fue suavizar las fluctuaciones de la producción, el empleo y el nivel de precios. Estas llamadas políticas de estabilización, anticíclicas, compensatorias o de "ajustes finos", fueron concebidas como contrapesos de las oscilaciones económicas espontáneas, que los keynesianos, en general, consideran inherentes a las economías de mercado. Así, por ejemplo, un descenso de la demanda debido al debilitamiento de la inversión privada podría ser compensado por medio de una adecuada expansión monetaria y/o fiscal; lo contrario, una contracción monetaria y/o fiscal podría ser un eficiente contrapeso de un fortalecimiento excesivo de la demanda agregada.

Cuestionamiento del keynesianismo [editar]

Desde el principio existió una línea de oposición contra Keynes que cuestionó, desde diversos ángulos y con intensidad creciente, la validez de la interpretación keynesiana sobre el funcionamiento económico y de su corolario: la eficacia (y la necesidad) de una política económica orientada al mantenimiento de aceptables niveles de empleo y con capacidad para evitar las fluctuaciones violentas de la actividad económica. La existencia de este cuestionamiento ha dado lugar, durante más de cuatro décadas, a una intensa discusión de carácter teórico y empírico entre los partidarios de Keynes por un lado, y los defensores del principio prekeynesiano de neutralidad de las políticas de administración de la demanda por el otro. A este último grupo de economistas se les ha bautizado con el nombre de "monetaristas" y su representante más activo y prominente es Milton Friedman.

La consecuencia práctica más importante de la amplia aceptación de las ideas de Keynes fue la de haber dado un impulso decisivo a la profundización del papel estratégico del Estado en la economía y la sociedad; tendencia que, por otra parte, se venía manifestando sin la ayuda de ningún pensador original.

Para los monetaristas, oponerse al planteamiento keynesiano era un dictado de su presupuesto ideológico básico: el liberalismo, que no concibe la intervención estatal más que para garantizar la seguridad interna y externa del Estado, administrar justicia y realizar algunas obras públicas de infraestructura económica esenciales para el desenvolvimiento de la economía. En consecuencia, el mayor peso de la crítica al keynesianismo se enfocó a negar la validez del concepto de no - neutralidad de la política de administración de la demanda.

La crítica monetarista inició con el ahora famoso discurso de Friedman en 1967 y que tiene su hito más reciente en los modelos de expectativas racionales, llega al corazón del problema planteado por Keynes. Como hemos tratado de demostrar, la política de administración de la demanda opera sobre el empleo en la medida que sea capaz de hacer sentir su ejercicio sobre los salarios reales y, en consecuencia, sobre las ganancias; sólo el estimulo de las ganancias es capaz de convencer a los empresarios de que ocupen a los desempleados. Y lo que dice este enfoque monetarista, en esencia, es que la administración de la demanda no puede alterar el nivel "natural" de desempleo, porque si bien el manejo monetario puede actuar sobre el nivel de precios, el rápido ajuste de las expectativas de los asalariados llevará a que éstos actúen sobre el nivel de los salarios nominales, evitando así la caída del salario real y el aumento de las ganancias.

Keynes admitía de manera por demás explícita, que si los salarios nominales crecen a la par que la demanda agregada, los cambios de esta sólo tienen efectos nominales. La diferencia radica en que Keynes, en 1936, creía que el caso en que los salarios crecen paso a paso con la demanda agregada es una situación extrema y poco probable, por lo que las políticas de regulación de la demanda gozaban de un margen de maniobra suficientemente amplio. Para los monetaristas, en cambio, este margen se ha tornado muy estrecho por la velocidad de ajuste de las anticipaciones; para los partidarios de las expectativas racionales el margen simplemente no existe.

El mensaje monetarista, bien simple y nada novedoso, lo podemos sintetizar así: a pesar de la presencia distorsionante de la inflación, el precio de cualquier mercancía, el precio de la fuerza de trabajo en primer lugar, se rige por las condiciones de la oferta y la demanda a igual que el nivel del empleo y no hay nada que el Estado pueda hacer para alterar esta situación.

El programa práctico que ofrece el monetarismo es enfrentar abiertamente a los trabajadores con el desempleo a fin de fracturar su capacidad de resistencia y desarticular los sindicatos. Luego, la fuerza del mercado, la fuerza del desempleo, sería el arbitro de la relación salario - ganancia. Lo paradójico de este programa es que si su parte destructiva tiene éxito, entonces el monetarismo habrá recreado las condiciones bajo las cuales será eficaz, de nueva cuenta, una administración keynesiana de la política económica. Es decir, se habrán reconstruido las condiciones de funcionamiento del mercado de trabajo que Keynes asume en el capítulo II de la Teoría General. Ello, desde luego, si el capitalismo sobrevive al tratamiento monetarista. J. M. Keynes debió enfrentar con su pensamiento, tengamos en cuenta que su principal obra "La teoría general de la ocupación, el interés y el dinero" fue publicada en 1936, las consecuencias de la desocupación y la caída de la producción generalizadas, en las economías industriales.

Muy básicamente Keynes planteaba que dada la rigidez de los salarios para ajustarse a la baja, los sistemas económicos no tendían al equilibrio con pleno empleo. Proponiendo remediar esa situación con emisión y con un aumento del gasto público. Como reacción a esta idea, surge en la Universidad de Chicago la idea que los cambios en la cantidad de dinero son la causa esencial de las fluctuaciones económicas. Encontrando su origen en materia de ideas en los trabajos de Adam Smith.

Los así llamados monetaristas, le dan a la cantidad de dinero el rol fundamental, sosteniendo la creencia de que la oferta monetaria es el determinante clave de los movimientos a corto plazo de lo que un país produce y además del nivel de los precios en el largo plazo.

La base de su razonamiento descansa en una serie de hipótesis, a saber:

  • El mercado produce la mejor asignación de recursos. Ningún funcionario actuando discrecionalmente, puede obtener otro resultado que no sea una distorsión o una ineficiencia o un retraso en el desarrollo tecnológico.
  • Nada afecta más a la eficiencia, que la inestabilidad en los precios (ya sea que se trate de inflación como de deflación).
  • La economía sería estable, de no ser por las intervenciones de los gobiernos.
  • Sólo reglas monetarias permanentes y estables hacen a una economía estable.
  • Sólo reglas monetarias permanentes y estables crean expectativas favorables.
  • Sólo reglas monetarias permanentes y estables impiden a los políticos las manipulaciones electorales.

ECONOMÍA: EL KEYNESIANISMO. Economía keynesiana, o Keynesianismo, teoría económica basada en las ideas de John Maynard Keynes, tal y como plasmó en su libro Teoría general sobre el empleo el interés y el dinero, publicado en 1936 como respuesta a la Gran Depresión en los años 1930.

Keynesianismo

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Economía keynesiana, o Keynesianismo, teoría económica basada en las ideas de John Maynard Keynes, tal y como plasmó en su libro Teoría general sobre el empleo el interés y el dinero, publicado en 1936 como respuesta a la Gran Depresión en los años 1930.

John Maynard Keynes creador del Keynesianismo

La economía keynesiana se centró en el análisis de las causas y consecuencias de las variaciones de la demanda agregada y sus relaciones con el nivel de empleo y de ingresos.[1] El interés final de Keynes fue poder dotar a unas instituciones nacionales o internacionales de poder para controlar la economía en las épocas de recesión o crisis. Este control se ejercía mediante el gasto presupuestario del Estado, política que se llamó política fiscal. La justificación económica para actuar de esta manera, parte sobre todo, del efecto multiplicador que se produce ante un incremento en la demanda agregada.

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Ruptura con el dogma clásico [editar]

Keynes refutaba la teoría clásica de acuerdo a la cual la economía, regulada por sí sola, tiende automáticamente al pleno uso de los factores productivos o medios de producción (incluyendo el capital y trabajo). Keynes postuló que el equilibrio al que teóricamente tiende el libre mercado, depende de otros factores y no conlleva necesariamente al pleno empleo de los medios de producción, es decir, que los postulados básicos de Smith ( tal como fueron formalizados por Say) dependen de una premisa que no es necesariamente correcta o "general". Así Keynes postuló que la posición de Smith, Say o Ricardo, sobre el equilibrio de la oferta y la demanda, sería correspondiente a un caso "especial" o excepcional,[2] en tanto que la teoría debería referirse al proceso "general" y a los factores que determinan la tasa de empleo en la realidad.[3] en consecuencia llamo a su proposición "Teoría general".

En términos no técnicos, el liberalismo económico clásico supone que cuando se produce un bien se han producido también los medios para su compra (en la medida en que para producirlo se ha gastado dinero, ya sea en inversiones de capital, compra de materias primas, sueldos, etc.). En esa situación lo racional es comprar (dado que mantener dineros sin uso no produce beneficios. En todo caso, el posible ahorro de algunos es equilibrado por el endeudamiento de algún otro). Sigue además que para fomentar crecimiento económico hay que fomentar la producción: a más producción, más dinero, más compras, etc. Así, en el largo plazo, no solo todo lo que se produce es lo mismo que todo lo que se compra sino que todos están interesados en que el sistema funcione a máxima capacidad (se logra un equilibrio entre la producción y la demanda agregada que tiende al máximo uso de los recursos, incluyendo el pleno empleo).[4]

Keynes invierte la Ley de Say.[5] Para el no es la producción la que determina la demanda sino la demanda la que determina la producción. (ver Teoría general sobre el empleo el interés y el dinero, caps 1, 2, 3, etc). Esto porque los empresarios -o quienes intentan serlo- invierten sobre la base de una percepción central: la diferencia entre la tasa de interés y la tasa de ganancia.[6] A la mayor diferencia en favor de la última, lo más posible es que se invierta. Pero esa tasa de ganancia depende de la demanda. Mientras tanto, los consumidores ya sea consumen o “ahorran” (defieren consumo) no solo cuando la tasa de interés sube sino también en relación a la percepción de la evolución futura tanto de sus ingresos como de los precios de bienes de consumo, etc.[7] Se establece así una relación compleja. Keynes aduce que el problema comienza cuando contemplamos el circuito económico en su conjunto (lo que introduce la macroeconomía). Sucede que las decisiones acerca del ahorro y las acerca de inversiones son hechas por diferentes personas y, posiblemente, en momentos diferentes. Sigue que no hay necesidad que esas decisiones tengan que coincidir, de hecho, históricamente, se puede ver que, a diferencia de lo postulado por Smith, Say y otros, esas variables no convergen a una situación de estabilidad o equilibrio económico - situación que se transforma en el caso especial en el cual las inversiones igualan a los ahorros en una situación de expansión de producción y precios relativamente altos en relación al salario medio, pero con tendencia a la deflación.[8] De hecho, Keynes va tan lejos como sugerir que la situación tiende -dado una serie de factores, entre los cuales el principal es una tasa de interés excesiva- a oscilar alrededor de un punto en el cual los recursos no son utilizados efectiva o plenamente, ya que tal tasa de interés -dado que reduce el consumo- tiende a deprimir las economía en general.

En otras palabra, Keynes postuló que, en ciertas situaciones, y contrario a lo planteado por la visión clásica, es económicamente racional no gastar dinero. Por ejemplo, si los precios están bajando es racional no comprar hoy porque con el mismo dinero se comprará más la semana que viene. Por el mismo motivo, disminuye la cantidad de gente interesada en utilizar préstamos (los ahorros de otros): si los precios bajan, no solo se comprará más la semana que viene sino que las tasas de interés, sueldos, etc. serán menores. Igualmente, una baja del empleo o de los salarios -amenazando futuros ingresos- puede llevar a otra en la demanda, y por lo tanto a una baja en la producción, llevando a su vez a más desempleo. Así, sucede que la economía establece un punto de equilibrio nuevo donde convive perfectamente en una situación lejana de la utilización óptima de los medios de producción.[9] Específicamente, en la década de los '30 del siglo XX, durante la Gran Depresión, con una alta tasa de desempleo.

Así pues, dado que la relación “ahorro igual a la inversión” no se establece solo o automáticamente a través de la acción del mercado `[10] - y esa falla tiende a resultar en crisis, parecería conveniente encontrar alguna manera de armonizar esas variables. Keynes postula que la única fuerza capaz de hacer eso es el Estado.[11]

Para tratar de entender el funcionamiento real de la economía y sus diferencias con el esquemas formales del dogma clásico, Keynes desarrolló los conceptos de propensión a consumir, multiplicador de la inversión, eficiencia marginal del capital y preferencia por la liquidez.[12]

Propensión a consumir, ahorro e inversión [editar]

La propensión marginal a consumir es la variación del consumo cuando el ingreso disponible varía en una unidad, es decir, la relación entre una variación en el ingreso y la modificación correspondiente en el gasto en consumo.[13]

Formalizando lo anterior. Keynes postuló la ecuación del consumo, C=Co+cYd, donde C es el consumo total, Co es el consumo autónomo (aquel consumo que no depende del ingreso), c es la propensión marginal a consumir, e Yd (Yd=Yt-T+TR, donde Yt es el ingreso total, T son los impuestos y TR son las transferencias) es el ingreso disponible.

Si la propensión a consumir es débil y las oportunidades de inversión no son atrayentes, una parte del ingreso que no se consume tampoco se invertirá y la demanda efectiva se reducirá, por lo que la economía se contraerá y el nivel de empleo descenderá.[14] De manera que como el ahorro y la inversión no siempre están en equilibrio,[15] al estado le corresponde actuar para asegurar el nivel de inversión necesario para multiplicar la actividad económica y garantizar el pleno empleo.

En términos prácticos, y para contrarrestar la espiral negativa de los '30, Keynes proponía que en momentos de estancamiento económico, el estado tiene la obligación de estimular la demanda con mayores gastos económicos, de manera que consideró la política fiscal como un instrumento decisivo.

Teóricamente, hay tres maneras que el Estado puede financiar esos gastos: 1.- Aumentar los impuestos. 2.- Imprimir más dinero y 3.- Endeudamiento fiscal (uso de los dineros que la población está ahorrando). Keynes basa sus sugerencias sobre un dinero con valor relativamente estable, por lo que no es partidario del incremento indiscriminado en su "producción".[16] Aunque para Keynes el incremento de impuestos era legítimo si se orientaba al aumento de la inversión pública y de la demanda, consideraba adecuado financiar el incremento del gasto fiscal a través del endeudamiento, en lugar de dedicar todos los impuestos recaudados al pago de deudas.[17] El otro lado de esa política es que el Estado debe pagar esa deuda cuando sus ingresos aumenten, debido al incremento por ingresos de impuestos cuando eventualmente haya un auge (nótese: ese aumento en los ingresos se debe al auge o expansión en la economía, etc, no a un incremento en la tasa de impuestos). En otras palabras, la propuesta de Keynes es que el Estado debe jugar en general un papel contracíclico en la economía: estimulando la demanda en momentos de recesión y restringiéndola en momentos de auge. De esta manera, los ciclos económicos se aminoran y no se transforman en crisis.

Tasas de interés y rentabilidad [editar]

Otro aspecto fundamental de la teoría keynesiana es el relativo a la necesidad de regular las tasas de interés, de manera que sean inferiores a la eficiencia marginal del capital. La teoría clásica suponía que las leyes del mercado harían mover las tasas de interés al punto adecuado para garantizar el rendimiento de las inversiones, pero también en este caso el dogma clásico apenas cubría casos excepcionales, en tanto la realidad funciona generalmente en otra forma. La preferencia por la liquidez, lleva a la gente a atesorar o a tratar de tener dinero efectivo o disponible; "la tasa de interés es el premio que tiene que ofrecerse para inducir a la gente para conservar su riqueza en cualquier otra forma distinta al dinero atesorado".[18]

Si las autoridades monetarias fallan en reducir las tasas de interés por debajo de la eficiencia marginal del capital, la economía se contraerá irremediablemente, aunque la causa de fondo del desánimo de la inversión no es el nivel de las tasas de interés sino la caída de la rentabilidad. Para Keynes, finalmente, una recesión "es el resultado del cambio cíclico de la eficiencia marginal del capital".[19]

Consideraciones políticas [editar]

Dentro de la coyuntura histórica, económica y política, el keynesianismo —y sus proyectos consecuentes como el Estado de Bienestar y el desarrollismo— dio a los dirigentes mundiales la oportunidad de salvar la democracia, cuya existencia llegó a verse amenazada debido al auge de las dictaduras producto de la incapacidad del liberalismo clásico de resolver la crisis.[20] Debido a esta razón los principios del keynesianismo fueron aplicados de una u otra manera en gran parte de los Estados occidentales desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta que en los años '70 un nuevo tipo de crisis llevó a su cuestionamiento[21] y el resurgimiento de aproximaciones clásicas bajo el neoliberalismo.[22]

Si bien las repercusiones político-económicas de Keynes y varios de sus partidarios son variadas, algunos creen que la idea del keynesianismo es salvar al capitalismo o mantenerlo estable.[23] Desde el lado opuesto, pero quizás con la misma intención y similares mecanismos retóricos, Keynes es descrito como siendo "mucho más que un keynesiano. Sobre todo fue la figura extraordinariamente perniciosa y maliciosa que hemos examinado en este capítulo. Un encantador pero ambicioso estatista maquiavélico, quien personificaba algunas de las tendencias e instituciones más malignas del siglo veinte[24] Quizás con una visión un poco más medida Waligosrky aduce que esas políticas fueron adoptadas: "como una resguardo contra el poder del mercado para socavar nuestras instituciones políticas y sociales más valuables. ..(..).. un mercado totalmente libre es definitivamente no el mejor para una democracia, un mercado sin regulaciones no garantiza justicia ni prosperidad..."[25]

Desde el punto de vista de Keynes mismo, y a nivel de la Economía política el punto central de su teoría se basa en una percepción derivada tanto de Marx[26] como de Schumpeter.[27] Ambos pensadores consideran que la crisis es, en el mediano y largo plazo, una parte intrínseca del sistema capitalista (y que eventualmente lo destruiran) Ambos pensadores permiten entonces a Keynes sugerir que el sistema delineado por Adam Smith solo puede referirse a una etapa y momento especifico en el cual el capitalismo se estaba desarrollando pero que en general, ese desarrollo no puede existir sin la crisis y no puede dar prosperidad en un lugar si es que no esta explotando en algún otro.[28] Irónicamente, el keynesianismo podría retornar la acusación que los partidarios de la Escuela Austriaca le hacen "podríamos resumir la tesis de Hazlitt en que las falacias y los errores económicos provienen de fijar nuestra atención en los efectos que una medida económica tiene a corto plazo y sobre un reducido sector."[29]

Pero tal respuesta, a pesar de ser correcta, podría quizás llevar a un equívoco: si aceptamos que las crisis son parte inherente del capitalismo, la eliminación de ellas demanda medidas que vayan más allá que ese sistema. En sus palabras "solo el Estado puede restaurar los equilibrios fundamentales", y la participación del Estado implica movimiento hacia el socialismo. El problema —por lo menos para algunos— es que por un lado el desea que esa transformación sea democrática[30] y por el otro, cree que para eso se necesita un nivel de comprensión y control sobre la economía que, en su tiempo por lo menos, no existía. El cambio del sistema de propiedad de los medios de producción no basta para resolver los problemas de la economía. Keynes dijo en 1926, como respuesta a la proposición de que lo que se necesitaba era la "insurrecion proletaria": "Nos hace falta, más que normalmente, un esquema coherente... Todos los partidos políticos tienen sus orígenes en ideas del pasado, no en nuevas y ninguno más notoriamente como los de los marxistas. No es necesario debatir las sutilezas de lo que justificaría a un hombre promover su evangelio por la fuerza, porque nadie tiene ese evangelio. La próxima movida es con la cabeza, pero primero debemos esperar[31] Keynes no puede pensar de otra manera. Si la percepción que la descripción de Smith y las formalizaciones posteriores corresponden a un momento y lugar particular es correcta, sigue que las leyes generales de la economía, especialmente la "ingeniería económica" (esa rama que se refiera a las decisiones prácticas, del día a día, empresa por empresa, etc.) están por descubrirse (ver, por ejemplo, el debate sobre el cálculo económico en el socialismo y Cálculo económico (propuestas socialistas de solución)).

La propuesta que Keynes eventualmente produjo -llamada socialista y siniestra por los partidarios de la Escuela Austriaca[32] es la eliminación del poder de la escasez del dinero, situación usada y exacerbada, en su opinión, por la acción de los "rentiers" (especuladores, financistas o capitalistas) a través de la acumulación que les permite demandar altas tasas de interés por su uso, lo que lleva, en su opinión, al "poder progresivamente opresor de los capitalistas para explotar el valor de la escasez del capital" (ver cita anterior). Esa eliminación se basa en dos medidas fundamentales: el abandono definitivo del oro como moneda y su reemplazo con el sistema de divisa moderna, que se podría llamar dinero fiduciario pero que puede ser vista como un paso hacia la concepción del dinero como unidad de cuenta.[33] La otra medida complementaria fue poner el rol de emisor del dinero y control sobre la Tasa de interés en el estado a través del banco central.[34] Estas propuestas fueron generalmente adoptadas a nivel mundial con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial a nivel de los países, pero su corolario lógico (la adopción de un sistema monetario común independiente de los gobiernos individuales[35] no lo fue. - (ver Bancor y Acuerdos de Bretton Woods)

Keynes mismo no ve esa propuesta de acción estatal como novedosa o extraordinaria en si misma. Por el contrario, es algo -que en su opinión- todos saben y aceptan, solo que es aplicada en casos exepcionales. El solo propone utilizar esa aproximación más generalmente: “Eso es por lo cual la guerra ha siempre causado una actividad industrial intensa. En el pasado la finanza ortodoxa ha considerado la guerra como la única excusa legitima de crear empleo a través del gasto gubernamental. Ud, Sr Presidente, habiéndose librado de tales preconcepciones, esta libre para utilizar en el interés de la paz y prosperidad esas técnicas que con anterioridad solo se les ha permitido servir los propósitos de la guerra y la destrucción” (J.M. Keynes: Carta abierta a Roosevelt, punto 8). Lo que si considera especial es la delucidacion de las relaciones económicas que substentan el funcionamiento de la economía. Principal entre esas es el papel que el dinero y las tasas de interés juegan. Para Keynes, tal aclaración y subsecuente traspaso al poder del estado el control de ambos factores llevara a la desaparición de los “rentiers” (o por lo menos de ese aspecto de la función empresarial) lo que a su ves permitiría el uso completo de los factores de producción.[36]

En la actualidad algunos partidarios del neoliberalismo aun abogan por la vuelta al patrón oro. Alan Greenspan, por ejemplo, alega que "un antagonismo casi histérico hacia el patrón oro une a todos los estatalistas. Parecen darse cuenta, tal vez con mayor claridad y sutileza que muchos liberales, que el oro y la libertad económica son inseparables, que el patrón oro es un instrumento del laissez-faire, y que cada uno implica y requiere el otro.[37] (curiosamente, al hacer esto parecen olvidar que von Mises en su critica a Keynes sugiere que "El dinero es solamente el medio de intercambio generalmente empleado"[38] ). Para ellos, la decisión de Bretton Woods no fue una falla de aceptación del keynesianismo y la imposición de los intereses de EE.UU. sino resultado las acciones de Harry D. White, representante de EEUU en esas conversaciones y acusado de ser un agente comunista.,[39] lo que se utiliza para sugerir que tal decision fue resultado de un complot gigantesco. Aparentemente así como algunos reducen todo a través de un "análisis de clases" a una conspiración burguesa, otros lo reducen, a través del análisis de las conspiraciones, a la acción del "estatismo".

Críticas [editar]

Las sugerencias de Keynes ha sido objeto de varias tentativas de criticas, algunas de las cuales parecen demostrar no solo una falta de comprensión de la posición de Keynes pero incluso de conceptos económicos o hechos históricos básicos.

Así, por ejemplo, Wilhelm Röpke escribió: “Puede creerse que hay épocas en las que medidas vigorosas para aumentar la oferta monetaria impedirán el desastre; pero una figura científica tan destacada como Keynes no puede impunemente extender el manto de su autoridad sobre la propensión crónica de todos los Gobiernos hacia la inflación. Puede creerse que en ciertas circunstancias un aumento de la deuda pública es el mal menor; pero tal medida temporal no puede impunemente transformarse en principio de carácter general.

A fin, aparentemente, de terminar con esa supuesta impunidad, Röpke alega[40] que “Se puede descubrir en el mecanismo del ahorro problemas que exigen atención especial,... pero no se puede impunemente despojar a los hombres del sentimiento de que es bueno ahorrar, guardar una reserva para ellos y sus familias, en vez de gastarlo todo y después pedir ayuda al Estado –el mayor de todos los gastadores- en épocas de necesidad.” “Keynes acostumbró a una nueva generación a utilizar una lógica económica que gira únicamente en torno a cómo mantener la ‘demanda efectiva’ en la forma más segura al nivel más alto posible, mientras que el verdadero problema de la posguerra era el de cómo frenar a tiempo una prosperidad inflacionista.”[41] “Un hecho de la época de posguerra, tan singular como comprometedor para el keynesianismo,.. La mayoría de los Gobiernos, y quizás la mayoría de los economistas, han adquirido penosamente conciencia de lo inadecuado de las enseñanzas de Keynes para enfrentarse con la inflación crónica de los años de la posguerra;” Röpke concluye: "Saber si las aportaciones de Keynes a la teoría económica y a la técnica económica son correctas y en qué medida lo son, constituirá todavía durante mucho tiempo tema de discusión. Pero que en el nivel superior de la filosofía social y de la ética política estaba completamente equivocado, eso se ve ya con suficiente claridad”.

Para empezar, Röpke parece mal entender la posición de Keynes, quien nunca sugerio -ya sea directa o implícitamente, que se debe o que seria conveniente “despojar a los hombres del sentimiento de que es bueno ahorrar, guardar una reserva para ellos y sus familias”. Por el contrario, y de hecho, Keynes fue tan lejos como a proponer -durante la guerra- un plan de ahorros obligatorio. Más generalmente, y como hemos visto, la sugerencia de Keynes es que el Estado debe intervenir a fin de equilibrar las tasas de ahorro e inversion de forma tal que promuevan el crecimiento económico, utilizando directamente (tomando en préstamo) si es necesario, esos ahorros. Como es obvio, tal propuesta requiere ahorros por parte de “los hombres”, ahorros que, como hemos visto, Keynes consideraba deberían ser obligatorios si las circunstancias lo merecían. (de hecho, durante la Segunda Guerra Mundial esa propuesta fue implementada tanto en Inglaterra como en EEUU. contribuyendo en ambos países de gran manera a los gastos de guerra y después, con el retorno de los ahorros a los individuos, a la prevención de la deflación)

A continuación, no es obvio el porque Röpke critica las supuestas "medidas vigorosas para aumentar la oferta monetaria " de Keynes. Como debería ser claro, la propuesta central de Keynes es que la demanda controla la producción en un sistema en el cual el valor de la moneda es relativamente estable. Keynes nunca planteo que la solución a los problemas económicos reside única o principalmente en el aumento indiscriminado de la oferta monetaria, por el contrario, era partidario de mantener la cantidad del circulante dentro de límites determinados por una tasa de interés que favoresca la utilización máxima de los recursos económicos. Eso, en ciertas circunstancias, puede significar el aumento de la cantidad del dinero, En otras, un aumento de la velocidad de circulación del mismo. Pero en aun otras puede significar lo opuesto[42] Lo fundamental, en la opinión de Keynes, es la relación tasa de interés - tasa de ganancia, no la cantidad de circulante. Esa cantidad es solo uno de los instrumentos para controlar esa tasa[43] y la propuesta de ponerla bajo control estatal es precisamente para lograr ese objetivo: estabilizar esa relación entre las tasas al nivel óptimo.[44]


Adicionalmente, no esta claro el porque Röpke considera que la “inflación crónica” es un hecho singular o comprometedor para Keynes. Lo que si parece singular y comprometedor es que un economista alemán ignore la hiperinflación que ese país sufrió durante la época siguiente a la primera guerra mundial y el hecho que Keynes ya había denunciado-con anterioridad (tan temprano como en 1919)- a Röpke mismo y a quienes fueron influidos por sus propuestas- las politicas que causaron las crisis de posguerra.[45] Y es no solo comprometedor sino que bordea en lo vergonzoso que alguien que sugiere estar hablando desde “el nivel superior de la filosofía social y de la ética política” considere que el periodo de las crisis puede ser caracterizado como un tiempo de “prosperidad inflacionista” -el problema siendo, como es de conocimiento general, la deflación y la extensiva falta de empleo.-. Tal posición parece implicar que Röpke ignora -entre otros- los millones de desempleados en Alemania antes del acceso de Hitler al poder -en el momento de esa accesión, sobre 6 millones, más del 40% de la fuerza de trabajo, estaban desempleados.- o las medidas que el banco central de ese país, bajo la dirección de Heinrich Brüning, adopto a fin de solucionar la crisis (reducir, por decreto, los salarios). Posiblemente por lo menos parte del periodo durante el cual Hitler gobernó podría ser llamado de prosperidad (al menos para quienes el consideraba "arios puros"), pero quizás desde el punto de vista “del nivel superior de la filosofía social y de la ética política” esa no sea la característica más notable del nazismo.[46]

Criticas mas razonadas vienen de varios economistas, incluyendo algunos que se consideran fuertemente influidos por la visión de Keynes. Así, por ejemplo, J.K. Galbraith da tres elementos para tal critica:

  • El Keynesianismo no ofrece un remedio generalmente aceptable para la inflación. A diferencia de lo que Röpke sugiere, el problema no es falta de propuestas,[47] [48] [49] el problema son las consecuencias politicas de tales propuestas.[50] [51] Siendo explícito: se alega que el problema es que los gobernantes encuentran difícil -en épocas de prosperidad- poner en practica las politicas anticiclicas que el modelo sugiere (aumentar las tasas de interés, controlar precios, salarios, restringir el circulante, etc) en la medida que tales propuestas ocasionan repercusiones que ponen en peligro los prospectos politicos de los gobernantes.[52] Adicionalmente se sugiere que en ciertas circuntanscias el gobierno puede encontrar ventajoso la inflación, en la medida que implica el traspaso de recursos económicos desde la población al estado.[53] Sin embargo, es generalmente considerado que para el Keynesianismo la inflación es negativa[54] y destabilizante[55] en la medida que el aumento del circulante más allá de los parámetros marcados por la relación óptima entre tasa de interés y tasa de ganancia significa no solo traspaso de recursos sino también perdida de la capacidad estatal de controlar mecanismos financieros (durante periodos expansionarios el circulante aumenta -al menos parcialmente- a través de la expansión del crédito privado, lo que fuerza al Estado a tomar medidas impopulares o dejar que la emisión de dinero escape de su control), lo que termina amenazando la situación económica de la sociedad en general.[56]
  • El Keynesianismo no ha demostrado ser efectivo en la solución de los problemas de falta de desarrollo económico. A pesar que los países desarrollados no han sido muy eficientes en cumplir los compromisos adquiridos, han hecho lo suficiente como para demostrar que la mera presencia o transferencia de capitales no es suficiente para producir ese desarrollo. Elementos tales como instituciones y cultura política, existencia (o falta) de infraestructuras, personal capacitado, etc. también tienen un papel importante. En consecuencia, el keynesianismo llego a ser visto por algunos como una politica de países ricos.
  • Keynes no expuso sus ideas tan clara y sistemáticamente como seria deseable. Se encuentran ambigüedades en sus obras. Por ejemplo, a veces Keynes habla como si lo que desea es avanzar hacia el socialismo. En otras ocasiones, se expresa contrario a esa vision y busca demostrar las ventajas que sus propuestas tienen para el capitalismo. En consecuencia, hay diferentes percepciones de lo que se podría llamar keynesianismo. Galbraith resume este problema diciendo que se llega al keynesianismo desde el conservadurismo y se termina siendo acusado de ser comunista. En este sentido Keynes mismo parece haber tenido una conciencia social y la impaciencia del hombre practico[57] -amen de la comprensión que sin resolver los problemas sociales se llegaría a una situación de profunda inestabilidad politica - En la otra mano, no tenía ningún problema en declararse elitista : Puedo ser influido por lo que me parece es justo y el buen sentido, pero la lucha de clases me encuentra en el lado de la burguesía educada" . Este problema de ambigüedad se extiende también a conceptos económicos.

Desarrollos posteriores [editar]

Esas ambigüedades que se han mencionado han dado origen a diferentes interpretaciones de las sugerencias de Keynes. Adicionalmente, el desarrollo de las teorías económicas ha llevado a una profundizacion y especificación de algunos de los conceptos empleados originalmente.

Una de las primeras "interpretaciones" de la obra de Keynes fue la Finanza funcional propuesta por Abba Lerner.

Entre las interpretaciones más conocidas están las de la escuela o 'síntesis neoclasica', (ver economía neoclásica) propuesta, entre otros, por los conocidos Paul Samuelson; John Hicks, Alvin Hansen, Franco Modigliani Esta aproximación trato de unificar las ideas de Keynes con una visión más moderna del paradigma clásico, combinándolas con las ideas de Alfred Marshall y las de la escuela austríaca. (ver también: La síntesis clásico-keynesiana)

Desde esa rama se origino una de las versiones de la llamada "Nueva Economía del bienestar, a partir de una propuesta de Samuelson, basado en la percepcion que “ningún sistema de precios descentralizado puede servir para determinar óptimamente los niveles de consumo colectivo” lo que ocasiona la “imposibilidad de una solución espontánea descentralizada” a los cálculos envueltos para establecer un uso optimo de esos bienes.[58] . (ver Condición de Samuelson)

Posteriormente, y a partir de una revaluacion de la posición de Keynes acerca de la incertidumbre y el equilibrio por Axel Leijonhufvud[59] emergen otras dos escuelas:

  • La "nueva síntesis keynesiana" o "nueva economía keynesiana" ha evolucionado a partir de la ya mencionada síntesis neoclasica. Esta escuela acepta el concepto neoclasico de un equilibrio en el largo plazo pero da un papel central a la demanda agregada en el corto, lo que enfatiza el papel de los fundamentos microeconomicos en el consumo y la inversión. Esto se basa en los trabajos de James Tobin , Franco Modigliani. Los partidarios de esta escuela se ven como proveyendo soluciones microeconomicas por algunos de los problemas más difíciles en la concepción de Keynes, por ejemplo, el de la "pegosidad" o "inercia" de sueldos y precios (Keynes apunta que hay una tendencia tanto en salarios como costos, etc, a mantenerse en un cierto nivel -ciertamente a no decaer- Esta tendencia fuerza la manipulación de otras variables a fin de obtener las relaciones óptimas y dificulta la obtención de esos resultados)

Los representantes más conocidos de esta escuela son: Gregory Mankiw; Joseph E. Stiglitz y Ben Bernanke. Se cuentan además, John B. Taylor, David Romer, Olivier Blanchard, Nobuhiro Kiyotaki, Jordi Galí, y Michael Woodford.

  • La alternativa es el "post-keynesianismo" de Joan Robinson, Piero Sraffa Paul Davidson y otros (Nicholas Kaldor, Michal Kalecki, etc) que enfatiza el papel que la incertidumbre tiene en asuntos económicos, especialmente los relacionados con inversion. Desde esta percepcion y a partir de una propuesta de Kaldor se origino la otra rama de la "Nueva Economía del bienestar" (Criterios de Kaldor e Hicks o “criterio de Scitovsky”[60] 

).

Los postkeynesianos consideran valida la critica fundamental de Keynes al concepto neoclasico de equilibrio de largo plazo. Además, muchos de ellos consideran que la Teoría general no ha sido explorada en plenitud y que repagaria abundantemente un esfuerzo sistemático en ese sentido.

Enlaces externos [editar]

Notas [editar]

  1. "Keynesianismo"; Economía. Diccionario Enciclopédico 6:212. Barcelona: Planeta, 1980.
  2. Keynes escribe: "son solo un caso especial ... que asume una situacion que es el punto limite de las posibles situaciones de equilibrio." Teoría General, etc, primer capitulo.
  3. Prebisch, Raúl (1947). Introducción a Keynes: 25. México: Fondo de Cultura Económica
  4. conviene notar que esto se puede interpretar de dos maneras: la primera: que "todo lo que se vende es igual que todo lo que se compra" es obviamente correcta. La segunda, que "los costos de todo lo que se produce estan cubiertos por todo lo que se compra" es debatible. Keynes sugiere que lo ultimo solo es correcto cuando todo lo que no se gasta es inmediatamente ahorrado y todo lo ahorrado es directamente invertido. Sucede que, en realidad, hay, por lo menos, una cantidad de dinero que ni se ahorra (deposita en un banco) ni se usa para comprar: se mantiene "en el bolsillo". Esta "preferencia por la liquidez" tiene efectos economicos.
  5. Keynes (Teoría general , , cap 21) describe esto como la diferencia entre una teoria del equilibrio estacionario y una acerca del: ""equilbrio cambiante"- significando por esto ultimo una teoria de un sistema en el cual las percepciones acerca del futuro son capaces de influir la situacion presente". (ver tambien nota mas abajo)
  6. Keynes escribe: “We have seen above that the marginal efficiency of capital[1] depends, not only on the existing abundance or scarcity of capital-goods and the current cost of production of capital-goods, but also on current expectations as to the future yield of capital-goods.” (Teoria General: cap 22. Ver tambien cap 5) Quizas sea conveniente mantener presente en relacion a esa vision que Keynes -a pesar de dar clases de economia en la universidad de Cambridge no era solamente un economista academico. El llego a ser gerente general de una de las empresas de seguros mas grandes en Inglaterra en esa epoca. En el proceso, se transformo en millonario. La percepcion que lo anterior le dio sobre los motivos y razones de empresarios en general informan sus teorias
  7. Keynes agrega otra situación: si el ingreso es tan grande que excede notablemente el gasto necesario y posible. Él introduce aquí una diferencia entre los que defieren gasto actual para gastar en el futuro más o menos cercano y los que simplemente no pueden gastar lo que reciben como ingreso y proceden a "acumular" (hoard) dinero para "invertir" transformándose así en lo que él llama "rentistas" (aquellos que viven de los intereses que resultan de tales inversiones o préstamos). Para el interes del presente argumento lo relevante es que ambos tipos de retiro del circulante llevan a una disminución de la demanda, sin embargo, otros aspectos de esta diferencia serán tocados más adelante
  8. Los economistas diferencian dos situaciones que llevan a la reduccion de precios. Ambas pueden ser vistas como correspondiendo a momentos diferentes en un ciclo economico. La primera corresponde a caida de precios debido expansion de la produccion. Esta situacion corresponde a la descrita tanto por Smith, Ricardo, Marx, etc, y los llevo a postular que, en la medida que la produccion se expande, la tasa de ganancia decae, lo que a su ves promueve expansion e innovacion pero al mismo tiempo mantiene salarios relativamente bajos, todo lo cual termina en una crisis de sobreproduccion, lo que provoca otro proceso deflacionario, esta ves debido a la incapacidad de la demanda de absorber lo producido. Una situacion similar se puede observar con el fordismo, el que -dado que aumenta la capacidad de demanda- permitio una gran expansion de la produccion industrial pero, en la opinion de Keynes, llevo a su ves a una escaces de capital, lo que produce que el desarrollo se estanque, lo que produce que el empleo caiga, lo que incrementa la escaces de capital, etc. Esto, a su ves, lleva de nuevo al segundo tipo de deflacion: preocupados por la incertidumbre, la demanda (no solo por bienes pero tambien por inversiones y otros servicios) decae catastroficamente y lo mismo sucede con los precios y la produccion, completando el ciclo.
  9. . Economistas llaman a este situacion “equilibrio de subempleo”. Conviene notar que en realidad la situacion no es estable en el sentido comun de la palabra, sino un ejemplo de lo que se llama equilibrio dinámico. Ver, por ejemplo: Jacques H. Drèze (edt) “Advances in Macroeconomic Theory”.- Palgrave Macmillan (2001) (en ingles)
  10. existen tambien, debo admitir, fuerzas que uno puede con justicia describir como automaticas las que operan bajo cualquier sistema monetario en la direccion de restaurar un equilibrio a largo plazo entre los ahorros y las inversiones. Lo que dudo -a pesar de que es contrario a lo que generalmente se cree- es si esas fuerzas automaticas tenderan .. no solo un equilibrio entre los ahorros y las inversiones sino tambien un nivel optimo de produccion” (J. M. Keynes, Collected Writings, Vol. 13, 1973: p.395)
  11. La frase que es comunmente atribuida a Keynes -Solo el estado puede restaurar los equilibrios fundamentales- ha llegado a transformarse en un “lugar común” de la economia politica moderna. Asi por ejemplo, durante la Crisis económica de 2008-2009 los periodicos de diferentes paises la usaron repetidamente (ver, por ejemplo: Der Spiegel al respecto. y Angela Merkel proclamo “Solo el estado es capaz de restaurar la confianza necesaria. Anders Aslund -economista del Peterson Institute for International Economics agrega only the state can restore confidence in capitalism. Keynes es un poco mas medido. De acuerdo a varios autores la frase es: “Solo el Estado tiene la capacidad de actuar en el interes general”. (ver, por ejemplo: How to Organize a Wave of Prosperity - The Evening Standard, 31 July 1928) etc
  12. Para una vision critica temprana de todo lo anterior ver, por ejemplo, Alvin H. Hansen: “Under-Employmente Equilibrium” - Citado por varios autores, original en “The Yale Review” vol XXV, Nro 4, Junio 1936. (en ingles)
  13. Prebisch, R. op.cit. p.42.
  14. Prebisch, R. op.cit. p.p. 40-41.
  15. Hansen, Alvin (1957). Guía de Keynes: 59. México: Fondo de Cultura Económica.
  16. Keynes es reluctante a aumentar la cantidad de dinero mas alla de su tasa natural de crecimiento (entendida como la que permite que un aumento en la cantidad de dinero equivalga a un aumento en la cantidad de servicios monetarios que la cantidad total de circulante representa) porque tal incremento podria alterar la base de los calculos economicos practicos: la tasa de interes. Keynes sugiere que los calculos economicos se basan en "una expectacion de relativa estabilidad en los costos futuros (tasa de interes) del dinero, lo que no se podria hacer con confianza si el estandar de valor (dinero) fuera una mercancia con un alto grado de elasticidad de produccion" (Teo Gen, cap 17). En realidad el argumento es un poco mas complejo. Keynes no esta sugeriendo que hay una tasa de interes natural, sino que hay una tasa de interes que corresponde a cada situacion de nivel de empleo. Asumiendo entonces que el proposito del ejercicio es llegar al pleno empleo, la cantidad de dinero que deberia circular es aquella que corresponde a una tasa de interes "optima" (la que promueve pleno empleo). Esa no es una cantidad absolutamente fija, pero oscila dependiendo de otros factores, lo que implica que modificar la cantidad de dinero sin consideracion a esos elementos puede tener repercuciones negativas para la economia en general. - Ver Teo Gen, cap 17, etc.
  17. Prebisch, R. op.cit. p.43.
  18. Hansen, A op.cit. p.114
  19. Prebisch, R. op.cit. p.p. 85,89.)
  20. John Kenneth Galbraith Un viaje por la economía de nuestro tiempo (1994)
  21. La política: Instituciones políticas - CRISIS DEL ESTADO DEL BIENESTAR: REPLANTEAMIENTO Y PERSPECTIVAS DE FUTURO - Wikilearning
  22. ver, por ejemplo, Henry Hazlitt "Economía en una lección"
  23. esta parece ser la vision de Trotsky. En efecto, él se refería a las posiciones políticas que buscaban implementar las teorías de Keynes así: el filisteo demócrata y el burócrata estalinista, si no gemelos, son por lo menos hermanos espirituales. Políticamente, pertenecen, en todo caso, al mismo campo. Sobre la colaboración de estalinistas, demócratas y liberales reposa actualmente el sistema gubernamental de Francia y, añadiendo los anarquistas, el de la España republicana. Si el Independent Labour Party de Inglaterra ofrece una tan pobre apariencia es porque durante años no ha salido de los brazos de la Komintern. (...), con ello tanto más seguramente se convierten en jefes de la pequeña burguesía contra el proletariado. - Trotsky Escritos filosoficos, pp 62 (Su Moral y la Nuestra. Coyoacán, 16 de febrero de 1938)
  24. Murray N Rothbard, "Keynes the Man" en http://www.mises.org/etexts/keynestheman.pdf (en ingles) Rothbard nos informa que Keynes dijo que su sociedad preferida "significaria la eutanasia del que vive de los intereses monetarios (rentier) y, consecuentemente, la eutanasia del poder progresivamente opresor de los capitalistas para explotar el valor de la escasez del capital"
  25. . Liberal Economics and Democracy .- ISBN 978-0-7006-0803-4 - http://www.kansaspress.ku.edu/wallib.html
  26. La burguesía no puede existir si no es revolucionando incesantemente los instrumentos de la producción, que tanto vale decir el sistema todo de la producción, y con él todo el régimen social. (Manifiesto Comunista)
  27. el capitalismo depende en "temporales permanentes de destruccion creativa" (Capitalismo, Socialismo y Democracia)
  28. La llamada "teoría de la inestabilidad inherente". Posteriormente Hyman Minsky desarrollo esa percepción a través del estudio del ciclo financiero de las empresas (el llamado “ciclo de Minsky”). De acuerdo a esta visión, empresas que inician una área económica están, generalmente, bien financiadas y reciben ingresos suficientes como para cubrir sus costos y producir ganancia. Empresas que llegan a esa área posteriormente -confrontadas con una disminución de la tasa de ganancia- recurren a la deuda para financiarse. Esa tendencia continua hasta que eventualmente las empresas están recorriendo a prestamos incluso para financiar el pago de dividendos e intereses de deudas previamente contraídas. Puede incluso llegar a ser el caso que muchos “inversionistas” -realizando que “inversiones de corto plazo”, ya sea en acciones o bonos, etc, puede producir grandes ganancias, recurran a la deuda a fin de invertir. En algún momento algo sucede y el edificio completo colapsa, el resultado exacto dependiendo de cuan avanzado se este en el ciclo y cuan extensamente se haya difundido a través del sistema económico. (ver, por ejemplo Wolfson, Martin H: “Minsky’s Theory of Financial Crisis in a Global Context”, Journal of Economic Issues, 1ro de Junio, 2002)
  29. Reseña de "La economía en una lección" de Henry Hazlitt, Juan Ramón Rallo Julián en http://www.liberalismo.org/articulos/59/
  30. “Ud puede sentir, Sr Presidente, a estas alturas, que mi critica es mas obvia que mi simpatia. Pero ese no es verdaderamente el caso. Ud permanece, en mi opinion, el gobernante .... que ve la necesidad de un cambio profundo de medios y esta tratando de lograrlo sin intolerancia, tirania o destruccion...” (Keynes, Carta abierta a Roosevelt, punto 14) y “Pero mas alla de esto, no se ve un caso obvio por un sistema de Socialismo de Estado. No es la propiedad de los medios de produccion lo que es importante que el Estado controle. Si el Estado es capaz de determinar el uso agregado de recursos dedicados a aumentar los instrumentos (Keynes usa esa palabra para designar bienes de capital) y la tasa basica de recompensa a quienes los poseen, habra logrado todo lo que es necesario. Aun mas, las medidas de socializacion necesarias pueden ser introducidas gradualmente y sin romper la tradicion general de la sociedad” (Teoría general , etc, cap 24)
  31. comentario sobre "A dónde va la Gran Bretaña" (Trosky) en http://www.marxists.org/history/etol/document/comments/keynes01.htm
  32. Marx y Keynes: Paralelismos siniestros- en http://www.liberalismo.org/articulo/383/40/
  33. . Curiosamente parece haber aquí un acuerdo entre Keynes y su gran oponente, Von Mises, por lo menos en relación al papel del dinero. En efecto, Von Mises dice, en relación a la Ley de Say: "Las mercancías, decía Say, se pagan en última instancia no con dinero, sino con otras mercancías. El dinero es solamente el medio de intercambio generalmente empleado; juega sólo el papel de intermediario. Lo que, en definitiva, el vendedor quiere recibir a cambio de las mercancías vendidas son otras mercancías". Von Mises: Lord Keynes y la Ley de Say (en http://www.liberalismo.org/articulo/341/40/ )
  34. . Generalmente con un rol autónomo dentro de ciertos objetivos, tales como fijar la tasa de interés a fin de promover crecimiento económico y estabilidad monetaria
  35. Luis Orduna Díez (2005) Las ideas de keynes para el orden economico mundial
  36. Veo el aspecto “rentier” del capitalismo como una fase transicional que desaparecera cuando haya efectuado su labor. Y con la desaparicion de esa fase rentier mucho mas sufrira un cambio profundo. Sera ademas una gran ventaja del orden de cosas que estoy proponiendo, que la eutanasia del rentier, del inversionista sin otra funcion, sera una continuacion prolongada y gradual de lo que hemos visto hace poco en Gran Bretaña, y no necesitara una revolucion. (J.M. Keynes: Teoría general , etc, cap 24)
  37. Gold and Economic Freedom.- Alan Greenspan (en ingles) en http://www.321gold.com/fed/greenspan/1966.html
  38. Ludwig von Mises Lord Keynes y la Ley de Say -Traducido por Juan Ramón Rallo Julián
  39. "Harry Dexter White, un comunista en el FMI" por Francisco Cabrillo en http://www.libertaddigital.com/index.php?action=desaopi&cpn=16988
  40. “Introducción a la Economía Política” de Wilhelm Röpke – Unión Editorial SA – ISBN 84-7209-019-1
  41. Röpke parece avanzar aquí el mismo argumento que los partidarios de la escuela austriaca avanzan cuando confrontan crisis: el problema es- se aduce- que hubo “demasiada prosperidad” -entendida como exceso de demanda- con anterioridad. Dejando de lado si eso es correcto (lo que Lionel Robbins -uno de los proponentes iniciales de la sugerencia - llego a dudar: “A partir de la asunción que el diagnostico de liberación monetaria excesiva e inversiones erróneas fuera correcto -lo que ciertamente no es un asunto resuelto"), dos problemas permanecen irresueltos: que hacer al respecto y el porque no lo proponen durante el periodo de “prosperidad inflacionista” misma. El ejemplo mas reciente y notorio de este problema es el de Alan Greenspan, quien, a mediados del 2007, durante la burbuja que precedió a la La crisis de liquidez de septiembre de 2008, respondió -cuando se le advirtió de las consecuencias de la gran expansión deuda -tanto individual como nacional- que estaba sucediendo- que en todo caso esa deuda no era problema (“Tales temores ignoran un hecho fundamental de la vida moderna: en una economía de mercado, el aumento de la deuda va de la mano con el progreso”), dando así origen a lo que llego a ser conocido como el “Greenspan Put” (“no importa que sea lo que falle, la Reserva Federal lo rescatara a través de crear el suficiente dinero barato para sacarlo de sus problemas”). Sin embargo, y con posterioridad, al comienzo de la crisis, Greenspan trazo su origen al “exceso de crédito” (“La accesibilidad de crédito domestico barato y aparentemente sin limite alentó una locura de construcción y compra.. lo que sucedió a continuación es ahora una historia penosamente familiar”. )- , Alan Greenspan, “The Age of Turbulence: Adventures in a New World. New York: Penguin Press. ISBN 1-59420-131-5. OCLC 122973403 capt 18, -“Cuentas corrientes y deuda”- y “Epilogo” respectivamente)
  42. Esa situacion habia sido ya esclarecida por Irving Fisher, a quien Keynes referencia varias veces y con cuyo trabajo cualquier economista -incluso en los tiempos de Röpke- deberia ser familiar.
  43. Michael Kumhof Fiscal crisis resolution: Taxation versus Inflation
  44. E incluso la derivación de tal visión no debería haber sido una gran novedad para Röpke. Ya Ricardo había observado: "Las solicitudes de dinero al Banco, entonces, dependen de la comparación entre la tasa de ganancia que se puede obtener por el uso de ese dinero y la tasa a la cual ellos (Los Bancos) están dispuestos a prestarlo. Si cobran menos que la tasa de interés del mercado, no hay limite a la cantidad de dinero que no podrían prestar - si cobran mas que esa tasa nadie, sino los usureros y los derrochadores, será encontrado para tomar empréstitos de ellos" David Ricardo: On the Principles of Political Economy and Taxation.- Chapter 27: On Currency and Banks, parrafo 33 (en ingles en el original)
  45. Por ejemplo: "Se dice que Lenin declaro que la mejor manera de destruir el sistema capitalista es devaluar su moneda. Por un proceso continuo de inflacion, los gobiernos pueden confiscar secretamente, sin ser observados, una parte importante de la riqueza de sus ciudadanos. A traves de este metodo ellos no solo confiscan, pero confiscan arbitrariamente; y mientra el proceso empobrece a muchos, enriquece a algunos..... Y en la medida que la inflacion avanza y el verdadero valor de la moneda fluctua libremente mes a mes, todas las relaciones permanentes entre depositantes e inversionistas, que forman la bases ultima del capitalismo, llegan a desordenarse de tal manera que empiezan a carecer de sentido, y el proceso de generacion de riqueza degenera en una loteria y una apuesta. (...) La inflacion de los sistemas monetarios europeos ha llegado a limites extraordinarios . Los gobiernos beligerantes, incapaces o demasiado timidos o faltos de prevision para asegurar a traves de emprestitos o impuestos los recursos que necesitaban, han imprimido billetes por el balance..- ( J.M. Keynes: The Economic Consequences of the Peace (1919) cap 6)
  46. Para ser quizás mas justos con Röpke que lo que el es con Keynes, es posible que su critica se dirija no tanto a Keynes como a una de las implementaciones del keynesianismo mas conocidas en Europa: la “Finanza funcional” de Abba Lerner. ya que el tercer principio de esa finanzas argumenta que el gobierno debe imprimir dinero a fin de financiar sus proyectos, sin cuidado a los principios de la “finanza sana”. Sin embargo, Röpke encontraría dificil mantener su acusación contra esa aproximación, dado que otro de sus principios -el segundo- específicamente menciona que la acción estatal debe buscar evitar la inflación. Ver Finanza funcional
  47. Edmund S. Phelps, Antoni Bosch Domènech: Economía política especialmente capt XXI: “La inflación; sus causas y su control”
  48. John Petroff: COMPARACIÓN ENTRE EL MODELO CLÁSICO Y EL DE KEYNES
  49. Valpy FitzGerald: MODELOS MONETARIOS Y CONTROL DE LA INFLACIÓN EN LAS ECONOMÍAS DE MERCADO EMERGENTES
  50. Por ejemplo: “La inflacion aparece como un mecanismo por el que las diversas fuerzas sociales, que se instalan a su turno en el poder, logran asegurar el valor real de sus ingresos. Es decir, que la inflacion no es ni un fenomeno neutro, ni aseptico, o una especie de maleficio ... sino que hay grupos sociales que .. se benefician de ella.” Jürgen Schuldt, Alberto Acosta: Inflación: enfoques y políticas alternativos para América Latina y el Ecuador p 9
  51. Esteban Mercatante: Keynes, la inflación y los salarios
  52. En la medida que tales acciones son percividas por diferentes sectores ya sea como inimicas al crecimiento económico o como tentativas de hacer recaer los los costos de la prosperidad general sobre un sector determinado o excluir a ese sector del beneficio de tal prosperidad
  53. Keynes mismo hace este punto. El considera que el aumento de precios en relacion a los salarios representa una transferencia potencial de recursos al estado, si este extrae impuestos sobre tales excesos de ganancia dada la misma produccion. Para un analisis mas detallado de esto y problemas asociados, ver: Allan H. Meltzer : Keynes's Monetary Theory
  54. por ejemplo: Mario Rapoport aduce: "En este sentido, la inflación afecta el reparto de las riquezas, mientras que la deflación la producción de bienes. Pasamos por alto que la realidad es más compleja y supone, en cada caso, situaciones distintas y ganadores y perdedores diferentes. Pero Keynes concluye, “la inflación es injusta y la deflación inoportuna. Quizás la deflación es la peor de las dos si se hace abstracción de inflaciones extraordinarias como la de Alemania” (en 1923). En efecto, en un mundo empobrecido “es peor provocar desocupación que frustrar al rentista en sus esperanzas” aunque “los dos son males a evitar” (pág. 75)." en Volviendo a Keynes y a la inflación
  55. Fabozzi, Franco Modigliani, Michael G. Ferri, Margarita Gómez Escudero: MERCADOS E INSTITUCIONES FINANCIERAS esp pp 193
  56. Mohameden Ould-Mey, por ejemplo, argumenta que la devaluacion de la moneda contribuye a la transferencia de recursos desde el Sur al Norte": Currency Devaluation and Resource Transfer from the South to the North
  57. famosamente, Keynes respondio a quienes predicaban paciencia con la crisis "porque se resolveria sola en el largo plazo" que: "En el largo plazo todos estaremos muertos"
  58. Paul A. Samuelson: The Pure Theory of Public Expenditure
  59. Leijonhufvud argumenta que la sintesis esta basada en un equilibrio walrasiano, lo que seria contrario a la vision de Keynes, para quien la economia es, fundamentalmente, un proceso en desiquilibrio.- Ver "Keynesian Economics and tjhe Economics of Keynes", en AER , 1968.
  60. Scitovsky, Tibor (1941). «A Note on Welfare Propositions in Economics» Review of Economic Studies. Vol. 9. n.º 1. pp. 77–88. DOI 10.2307/2967640. .- Ver tambien: Fonseca, Gonçalo L.. «The Paretian System: Scitovsky Reversals and the Double Criteria».

Véase también [editar]

ECONOMÍA: LA ESCUELA NEOCLÁSICA. La economía neoclásica o escuela neoclásica es un enfoque económico basado en el análisis marginalista y el equilibrio de oferta y demanda. Entre los neoclásicos modernos puede distinguirse, entre otros, a los nuevos clásicos (muchos de los cuales son partidarios del monetarismo) y los adherentes de la síntesis neoclásica (muchos de los cuales son además adherentes del llamado neokeynesianismo).

Economía neoclásica

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La economía neoclásica o escuela neoclásica es un enfoque económico basado en el análisis marginalista y el equilibrio de oferta y demanda. Entre los neoclásicos modernos puede distinguirse, entre otros, a los nuevos clásicos (muchos de los cuales son partidarios del monetarismo) y los adherentes de la síntesis neoclásica (muchos de los cuales son además adherentes del llamado neokeynesianismo).[1]

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Introducción [editar]

Entre los supuestos de enfoque neoclásico está que el comportamiento económico surge del comportamiento agregado de individuos (u otro tipo de agentes económicos) que son racionales y tratan de maximizar su utilidad o beneficio mediante elecciones basadas en la información disponible.

Hoy en día, el enfoque de la escuela neoclásica predomina entre los economistas. Aunque existen muchas críticas a varios de los supuestos de la escuela neoclásica, frecuentemente algunos de estas críticas han sido incorporadas en nuevas versiones de la teoría neoclásica (por ejemplo, la escuela neokeynesiana está basada tanto en principios neoclásicos como keynesianos).

La economía neoclásica es el producto de varias escuelas de pensamiento en economía. No todos están de acuerdo acerca de qué es a lo que se denomina economía neoclásica, y el resultado de esto es una amplia gama de aproximaciones neoclásicas a varias áreas problemáticas y dominios; arrancando de las teorías del trabajo a teorías de los cambios demograficos.

E. Roy Weintraub expresa que la economía neoclásica se basa en tres cuestiones, sin embargo algunas ramas de la teoría neoclásica pueden tener distintas aproximaciones:

  1. Las personas tienen preferencias racionales hacia los resultados que pueden ser identificados y asociados con un valor.
  2. Los individuos maximizan la utilidad y las empresas maximizan la ganancia.
  3. Las personas actúan independientemente con base en información completa y relevante.

Historia [editar]

Los iniciadores de la escuela neoclásica fueron los marginalistas que insistieron en un análisis económico libre de historicismo y cuyo modelo matemático se asemejara más a las ciencias físicas. Esto en parte fue una demanda de rigor científico y en parte fue una reacción contra el historicismo del marxismo. Tanto el marxismo como las ideas económicas dominantes previas a la consolidación del marginalismo fue el enfoque clásico basado en las ideas de Adam Smith y de David Ricardo.[2]

Escuela marginalista [editar]

Los iniciadores de la escuela marginalista fueron Carl Menger, Leon Walras, William Stanley Jevons, Alfred Marshall y Knut Wicksell. Sus formulaciones, como todas las de la primera escuela neoclásica giran en torno al principio de utilidad marginal decreciente. Fundando el subjetivismo de la escuela austríaca, Menger se diferenció de sus contemporáneos considerando que el análisis económico debería partir del análisis de las necesidades humanas y de las leyes que determinan la utilización de los recursos disponibles para satisfacerlas. A diferencia de la escuela clásica, considera que el valor de los bienes está determinado por el deseo y la necesidad, y no por el costo de producción, así como tampoco la cuantía de trabajo que se haya empleado en producirlos.

Síntesis neoclásica [editar]

Artículo principal: Neokeynesianismo

El marginalismo fue el enfoque dominante hasta la crítica keynesiana basada sobre todo en consideraciones de tipo macroeconómico. Aunque la crítica keynesiana sobre cuestiones macroeconómicas se consideró valioso, el enfoque marginalista seguía siendo visto como un enfoque riguroso especialmente para explicar el comportamiento microeconómico de ciertos aspectos. Es por eso que algunos autores como John Hicks trataron de construir un enfoque más amplio que sintetizara las ideas más valiosas de ambos enfoques, el resultado se conoció como "síntesis neoclásica" o "neokeynesianismo", siendo ambos nombres equivalentes aunque preferidos por unos autores o por otros en gran medida dependiendo de sus simpatías políticas[cita requerida].

Reacción monetarista [editar]

Artículo principal: Escuela monetarista

La introducción de ciertos aspectos keynesianos en la teoría, cosa que condujo a un tipo de política económica intervencionista entre 1950 y 1973 fue criticada ampliamente por un sector de los economistas neoclásicos, como George Stigler, Milton Friedman o Robert Lucas, precisamente en el período de mayor expansión económica conocido en la historia de la humanidad.[3] [4] La nueva situación que se produjo a partir de 1973 con la Crisis del petróleo de 1973 y la estanflación subsiguiente en Estados Unidos, favorecieron la crítica a las políticas neokeynesianas vigentes en el período anterior.[5] Esto ayudó al surgimiento de una corriente de la economía neoclásica conocida como monetarismo que empezó a ser influyente en algunas de las políticas económicas internacionales (macroeconómicas) especialmente a partir de 1980.

Referencia [editar]

  1. M. Lavoie (2005): La economía postkeynesiana, ed. Icaria, p. 13. ISBN 84-7426-785-4
  2. E. Screpanti y S. Zamagna (1997): Panorama de la historia del pensamiento económico, ed. Ariel, Barcelona, ISBN 84-344-2114-3
  3. A. Maddieson (2003): The World Economy: Historical Statistics, (OCDE, tabla 8b) puede encontrarse un resumen en World Population, GDP and Per Capita GDP
  4. Ha-Joon Chang (2007): Bad Samaritans: The Guilty Secrets of Rich Nations and the Thread to Global Prosperity, Random House, London, p. 63. ISBN 978-1-905211-37-1
  5. Paul Krugman (1994): Vendiendo Prosperidad, Ariel, Barcelona, pp. 48-55, ISBN 84-344-1411-2

Bibliografía [editar]

  • E. Screpanti y S. Zamagna (1997): Panorama de la historia del pensamiento económico, ed. Ariel, Barcelona, 1997, ISBN 84-344-2114-3 (es traducción de: E. Screpanti & S. Zamagna (1993): An Outline of the History of Economic Throught, ISBN 978-0-19-927914-2)

ECONOMÍA: LA ESCUELA AUSTRIACA. La escuela austríaca, también denominada escuela de Viena, es una escuela de pensamiento económico que se opone a la utilización de los métodos de las ciencias naturales para el estudio de las acciones humanas, y prefiere utilizar métodos lógicos deductivos y la introspección, lo que se denomina individualismo metodológico.

Escuela austríaca

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Para escuela de pensamiento filosófico y epistemológico, véase Círculo de Viena.
Para otros usos de este término, véase Escuela de Viena de Historia del Arte.

La escuela austríaca, también denominada escuela de Viena, es una escuela de pensamiento económico que se opone a la utilización de los métodos de las ciencias naturales para el estudio de las acciones humanas, y prefiere utilizar métodos lógicos deductivos y la introspección, lo que se denomina individualismo metodológico.

Su origen se halla en el debate metodológico con la Escuela Histórica Alemana, que en un ánimo historicista intentaba confinar las leyes del mercado a diferentes etapas de la historia.

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[editar] Aportes fundamentales

Esta escuela se ha caracterizado por su fuerte crítica hacia programas de investigación como el Marxismo, el Socialismo fabiano, el Nazismo, el Fascismo y el Keynesianismo. Se debe a Eugen von Böhm-Bawerk la conocida monografía La conclusión del sistema marxiano en que refuta, tanto desde la teoría "objetiva" como la "subjetiva" del valor, la teoría marxista del valor-trabajo y el concepto de plusvalía, ante una evidente contradicción que se producía en su aplicación cuando la llamada tasa de ganancia no cumplía la predicción de Karl Marx en su tendencia decreciente, sino que por el contrario, se incrementaba. Dicha contradicción fue reconocida por Marx en el tercer volumen de su compleja obra El Capital, respondiendo en consecuencia que si bien dicha aparente contradicción se registra en casos puntuales, en la economía general luego se superan manteniendo vigente su sistema, lo que lo llevó a introducir una modificación notable en este: la ley del valor (que afirma 'las mercancías se intercambian por su valor') ya no ha de cumplirse en cada caso individual, sino a escala general considerando el sistema económico en su conjunto. Böhm-Bawerk constató que estos "casos puntuales" eran en realidad prácticamente todos, y que la explicación de los precios en función de la medida media del valor del trabajo "socialmente necesario" se remitía nuevamente a los precios mismos volviendo al método marxista una petición de principio. La obra ha hecho famoso a Böhm-Bawerk, y mostrado los rasgos deliberadamente críticos de la Escuela Austríaca.

Lo mismo puede decirse de Ludwig von Mises, quien ha dedicado un volumen a dicha empresa, en su conocido libro El socialismo donde expone su argumento contra las teorías comunistas al tiempo que justifica la propiedad privada en términos económicos, demostrando que sólo ésta posibilita la libre formación de precios en un mercado, y esto otorga a quienes intervienen en él información sobre la escasez y utilidad de un bien económico. Sólo con propiedad privada será posible minimizar la escasez, que la Escuela Austríaca considera como propiamente humana.

Sin propiedad privada habrá, declara Mises, un irracional manejo de la escasez. Mises afirma que será imposible en ausencia de precios El cálculo económico en la comunidad socialista,[1] monografía con la cual introduce su argumento, posteriormente aceptado por el socialista de mercado Oskar Lange, quien adopta para su análisis la praxeología miseana.

La teoría austríaca del ciclo económico, desarrollada inicialmente por Mises, ha sido una de las principales aportaciones de esta escuela a la comprensión del desarrollo económico y el por qué de las crisis.

[editar] Praxeología

La praxeología, desarrollada con mayor profundidad por Ludwig von Mises en su magnus opus La Acción Humana posee fuertes vínculos con la sociología comprensiva weberiana y ha servido de base axiomático-deductiva a posteriores estudios sociológicos que toman de la Escuela Austríaca su individualismo metodológico. La praxeología es una teoría que no necesariamente es aceptada por todos los economistas austríacos como base de la que se pueda deducir directamente la teoría económica, por lo cual apelan a hipótesis auxiliares intermedias y preservan la praxeología como núcleo central del programa de investigación.

[editar] Principales exponentes

Entre sus principales teóricos fundadores se encuentran Carl Menger, Eugen von Böhm-Bawerk, Friedrich von Wieser; y seguidores y continuadores, Ludwig von Mises, Friedrich von Hayek, el anarquista Murray Rothbard e Israel Kirzner. En la actualidad hay numerosos pensadores que continúan el desarrollo de estas ideas como Hans-Hermann Hoppe, Jesús Huerta de Soto, Joseph Salerno, Alberto Benegas Lynch (h), Juan Carlos Cachanosky, Jörg Guido Hülsmann,Gabriel J. Zanotti y Juan Ramón Rallo Julian. La Escuela Austríaca, algo alejada de la corriente principal de la teoría neoclásica, ha sido muy influyente por su cuestionamiento de la teoría del comportamiento de dicha corriente. Se les suele asociar con el liberalismo libertario por sus ideas sobre la organización social, política y económica. Los partidarios de esta escuela suelen ver en la Escuela de Salamanca y en la Escuela Escocesa el origen de muchas de las ideas que ellos defienden.

[editar] Referencias

  1. El Cálculo Económico en el Sistema Socialista de Ludwig von Mises, archivo PDF.
  1. "La Crítica de la ‘Escuela Austriaca’ al Socialismo" en Revista Estudios Públicos, Nº 10, 1983. de Arturo Fontaine Talavera (Compilador)
  2. "Los Límites de la Eficiencia Económica en una Sociedad Democrática" en Revista de Economía Institucional, Vol.9, Nº16, 2007. de Alejandro Agafonow

La Teoría Evolutiva de las Instutuciones del Profesor César Martínez Meseguer

[editar] Enlaces externos

Commons

ECONOMÍA: EL LIBRECAMBISMO. Se denomina librecambismo a la doctrina económica que propugna la no intervención estatal en el comercio internacional, permitiendo que los flujos de mercancías se gobiernen por las ventajas de cada país y la competitividad de las empresas, suponiendo que con ello se producirá una adecuada distribución de los bienes y servicios y una asignación óptima de los recursos económicos a escala planetaria.

Librecambismo

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Se denomina librecambismo a la doctrina económica que propugna la no intervención estatal en el comercio internacional, permitiendo que los flujos de mercancías se gobiernen por las ventajas de cada país y la competitividad de las empresas, suponiendo que con ello se producirá una adecuada distribución de los bienes y servicios y una asignación óptima de los recursos económicos a escala planetaria.

El librecambismo es considerado como el primer capitalismo y plantea la libertad absoluta de negocio y comercio frente a las rigideces de la economía del Antiguo régimen.

La formulación teórica del librecambismo no se ha correspondido nunca con una aplicación práctica. Las distintas políticas económicas de los distintos Estados han mantenido siempre un componente de proteccionismo, más o menos intenso. Las áreas económicas más fuertemente ajenas al librecambismo han sido tradicionalmente las agrícolas. Junto a ellas, las industrias nacionales básicas y las estratégicas han recibido un singular apoyo. El librecambismo ha desplegado mayor efecto en los intercambios de mercancías no esenciales.

Las restricciones al librecambismo se han efectuado tradicionalmente de diversas formas: mediante la imposición de aranceles a las importaciones, proteccionismo a determinadas industrias y a la agricultura mediante la concesión de ayudas o subvenciones directas o indirectas, fijación de precios, regulación del mercado laboral o preferencia en la adquisición por parte del Estado de los productos locales.

Aparte de su vertiente convencional, existen partidarios y teorías librecambistas alternas que son contrarias a la "privatización" y al mismo capitalismo.

Véase también [editar]

Enlaces externos [editar]

ECONOMÍA: EL PROTECCIONISMO. El proteccionismo es el desarrollo de una política económica en la que, para proteger los productos del propio país, se imponen limitaciones a la entrada de similares o iguales productos extranjeros mediante la imposición de aranceles e impuestos a la importación que encarezcan el producto de tal suerte que no sea rentable.

Proteccionismo

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El proteccionismo es el desarrollo de una política económica en la que, para proteger los productos del propio país, se imponen limitaciones a la entrada de similares o iguales productos extranjeros mediante la imposición de aranceles e impuestos a la importación que encarezcan el producto de tal suerte que no sea rentable.

La política proteccionista ha conocido distintos periodos de auge y decadencia. De forma general, en situaciones de economía de guerra o de autarquía, el proteccionismo se aplica de manera tajante. En situaciones de crisis económica, ciertos niveles de protección a los propios productos evita una caída fulminante de precios y el consiguiente descalabro de algún sector de la economía nacional.

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Proteccionismo e historia económica [editar]

Se ha atribuido a Abraham Lincoln la siguiente afirmación: Yo no sé gran cosa de aranceles. Lo que sí sé es que cuando compro una chaqueta de Inglaterra, yo me quedo con la chaqueta e Inglaterra con el dinero, mientras que si la compro en Estados Unidos, yo me quedo con la chaqueta y Estados Unidos con el dinero.[1]

Este razonamiento es un argumento antiguo que utilizaron los escritores mercantilistas de los siglos XVII y XVIII. Estos autores consideraban afortunado aquel país que vendía más bienes de los que compraba, pues una balanza comercial de carácter favorable significaba que entraba oro en el país para pagar su exceso de exportaciones. Los argumento de los mercantilistas confunden los medios con los fines. Una acumulación de oro o de dinero no tiene porque mejorar el nivel de vida de un país, puesto que el dinero no posee valor en sí mismo, sino por lo que puede comprarse con él en otros países, la mayoría de los economistas, en la actualidad, rechazan la idea de que la recaudación de aranceles para tener un superávit comercial mejora el bienestar económico de un país.

La economía nació combatiendo el proteccionismo, ya el libro del economista Adam Smith, La riqueza de las naciones, contiene un alegato a favor del libre comercio. Durante el siglo XIX, se produjo un gran debate entre librecambio y proteccionismo, en el que en principio ganaron los librecambistas, lo que se tradujo en una era de crecimiento de la producción generalizado, pero en la primera mitad del siglo XX, las revoluciones, las guerras y la Gran Depresión provocaron una vuelta a un proteccionismo de carácter radical, que se impuso a través del incremento de los aranceles existentes, establecimiento de cuotas y prohibiciones a la importación, controles de cambios en la moneda y a la entrada de capitales. El resultado fue bastante negativo y estas medidas de carácter proteccionista no hicieron sino agravar el estado de la economía. En aquel momento, fue Estados Unidos quien dio el primer paso hacia esta situación, con el establecimiento en 1930, del denominado arancel Smoot-Hawley, que supuso el incremento de las tarifas arancelarias de más de 20.000 tipos de productos, lo que fue seguido por toda clase de medidas proteccionistas en el resto del mundo, provocando una reducción del comercio internacional del 66%, que conllevó un gran incremento del desempleo. Tras la Segunda Guerra Mundial las posturas favorables al librecambio se impusieron y el crecimiento fue sin precedentes. En las crisis económica que ha comenzado en el año 2008, han vuelto a surgir posturas favorables al establecimiento de mecanismos de protección que traten de proteger las maltrechas industrias de algunos países. Uno de los economistas más influyentes que escribe sobre proteccionismo y libre comercio es Ha Joon Chang, economista coreano de la Universidad de Cambridge quien a través de un análisis histórico demuestra o cuando menos intenta reavivar el debate científico sobre las implicancias que tuvo el proteccionismo para el despegue de las principales economías mundiales como Inglaterra y Estados Unidos. [2]

Proteccionismo agrícola actual [editar]

En la actualidad el proteccionismo está claramente presente en la Política Agrícola Común (PAC) de la Unión Europea y de Estados Unidos, frente al resto de las economías del Tercer Mundo o emergentes para evitar que, con mano de obra y costes más baratos, la agricultura de aquellos se vea en claro retroceso, y es uno de los debates abiertos en la Organización Mundial del Comercio, toda vez que tal nivel de protección impide el desarrollo de las economías más pobres.

Véase también [editar]

Referencias [editar]

  1. Spencer, Milton H. Economía contemporánea. Reverte. ISBN 9788429126969.
  2. Plantilla:Http://es.wikipedia.org/wiki/Ha-Joon Chang

Enlaces externos [editar]

ECONOMÍA: EL INTERVENCIONISMO. Se entiende en un sentido amplio por intervencionismo a la acción de la administración pública encaminada a regular la actividad de otro ámbito público o privado, fijando normas o realizando actividades en sustitución de aquel. En un sentido estricto el término alude a un conjunto de acciones que disminuyen notablemente la autonomía del intervenido, sin embargo el término es más usado en el terreno económico como la afectación de la actividad económica por el Estado.

Intervencionismo

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Se entiende en un sentido amplio por intervencionismo a la acción de la administración pública encaminada a regular la actividad de otro ámbito público o privado, fijando normas o realizando actividades en sustitución de aquel. En un sentido estricto el término alude a un conjunto de acciones que disminuyen notablemente la autonomía del intervenido, sin embargo el término es más usado en el terreno económico como la afectación de la actividad económica por el Estado.

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Clasificación [editar]

El intervencionismo estatal ha existido siempre y en todos los ámbitos de la vida pública y privada. De hecho, la actividad reguladora mediante normas jurídicas, al tratar de ordenar la vida social, ya es una acción intervencionista. Sin embargo, el término se usa para significar distintos casos en los que esa actividad es considerada por algunos sectores políticos y económicos como rechazable.

  1. En el orden de política internacional, se denomina intervencionismo a los actos mediante los cuales un Estado trata de influir en la decisión de otro de forma no legítima, mediante el uso o no de la fuerza.
  2. Dentro de la propia política interna de un Estado se entiende por intervencionismo a las acciones de la administración central encaminadas a limitar la autonomía política de otras administraciones territoriales.
  3. En materia económica, para el liberalismo, el intervencionismo son aquellas acciones del Estado mediante las cuales se condiciona la actividad económica del país mediante la regulación del mercado laboral, fijación de precios y salarios, control de mercado cambiario, nacionalización de determinados sectores (financiero, industria pesada) y, en general, cuase atribuye una amplia capacidad al Estado como productor de bienes y servicios.

Economía [editar]

Según los grados, el intervencionismo económico es mejor o peor valorado por distintos pensamientos políticos. Así, mientras los liberales consideran que el papel del Estado en la economía debe ser el menor posible porque se ha demostrado que el sector público tiende a proteger de forma artificial las industrias y servicios que controla, distorsionando el mercado, el socialismo consideran que en determinadas circunstancias debe ser precisamente el Estado quien desarrolle ciertas actividades económicas que, en manos de particulares, condicionarían de forma exagerada la economía de un país y dejarían en desamparo los derechos de la mayoría. Esto no se aplica al socialismo libertario, que también se opone a la intervención del Estado.

En ambas corrientes de pensamiento en la actualidad, la actividad económica del Estado que llega al punto de controlar la totalidad o buena parte de la economía de un país se considera rechazable y no se le denomina intervencionismo, sino economía planificada.

Véase también [editar]

Enlaces externos [editar]