Arqueología
ARQUEOLOGÍA Y ANTROPOLOGÍA: APARECE "ARDI", EL ESQUELETO MÁS ANTIGUO DE UN HOMINIDO ENCONTRADO HASTA AHORA. Decenas de investigadores de todo el mundo se han unido para desvelar los secretos de un eslabón clave en el historia de la evolución humana. Se trata de 'Ardipithecus ramidus', el esqueleto más antiguo de un homínido hallado hasta ahora, que vivió hace 4,4 millones de años en lo que hoy es Etiopía.
'Ardi' y la locomoción bípeda
Probable apariencia del Ardipithecus ramidus. | J.H Matternes.
01 de octubre de 2009.- Hace 15 años, un equipo multidisciplinar dirigido por nuestro colega Tim White, de la Universidad de Berkeley en California, descubrió los restos de un esqueleto parcial en el valle del río Awash en Etiopía. El esqueleto, apodado "Ardi", pertenecía a un homínido de hace 4,4 millones de años de antigüedad de la especie 'Ardipithecus ramidus'. Fue un hallazgo extraordinario porque "Ardi" era un millón de años más antiguo que el esqueleto de "Lucy", la famosa 'Australopithecus afarensis' que vivió hace 3,2 millones de años. Debido a su estado de conservación, los fósiles de "Ardi" han requerido laboriosos trabajos de restauración, realizados en su mayor parte por el propio Tim White. Una vez tratados, los fósiles de "Ardi" también necesitaban un exhaustivo estudio científico que ofreciera toda la información que estos fósiles podían proporcionar. Converso sobre ello con mi compañero del IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social), Carlos Lorenzo, y llegamos a algunas conclusiones que voy a tratar de exponer en este escrito.
Ahora, la prestigiosa revista Science le dedica un merecido número especial a este hallazgo. En el número de octubre que acaba de salir se publican al mismo tiempo once artículos científicos realizados por un total de 47 autores entre los que destaca el propio Tim White, Berhane Asfaw, Giday Woldegabriel y Gen Suwa. En estos textos se analizan prácticamente todos los aspectos de "Ardi": sus características biológicas, la forma del pie, de la mano, de la pelvis, su locomoción, así como el ambiente en el que vivió, etc. Sin duda, este estudio constituye uno de los más completos efectuados sobre un fósil de homínido.
Es de sobra conocido que, de todos los animales actuales, nuestros parientes más cercanos son los chimpancés. La separación de las líneas evolutivas entre estos y nosotros se produjo aproximadamente hace unos 6 millones, y por ese motivo los paleontólogos han tratado de encontrar fósiles de homínidos de esa cronología. Precisamente, en los últimos quince años se han encontrado diferentes candidatos a representar al homínido más antiguo, que tienen entre 5 y 7 millones de años de antigüedad: Sahelanthropus, Orrorin y Ardipithecus. Aunque no existe un consenso a la hora de interpretar y clasificar a los fósiles de estos tres géneros.
El esqueleto de "Ardi", asignado a una de las especies de Ardipithecus, tiene 4.4 millones de años y, por lo tanto, no representaría al homínido más antiguo. Pero hasta hoy, es el esqueleto más completo del que disponemos para esta cronología y nos permite hablar sobre cual sería la morfología de ese ancestro común entre los chimpancés y los humanos. El esqueleto de "Ardi", no presenta ninguna característica del tipo de locomoción de los chimpancés y gorilas. En cambio, muestra claras adaptaciones al bipedismo en sus piernas, así como una capacidad de trepar a los árboles en la extremidad superior.
Es decir, la locomoción de "Ardi" sería mixta, y aunque en los árboles sería un ágil trepador, cuando caminaba por el suelo lo hacía de forma erguida. De esta forma, vemos que la locomoción bípeda vuelve a convertirse en una adaptación fundamental para la evolución de los homínidos y aunque en su aspecto general inicialmente estos eran bastante similares a los chimpancés, ya caminaban de una forma similar a la nuestra.
Obtenida de http://www.elmundo.es/elmundo/2009/10/01/sapiens/1254400489.html
ARQUEOLOGÍA Y ANTROPOLOGÍA. NOTICIAS: Descubren el ancestro más antiguo del hombre. Corresponde a un homínido de siete millones de años: "El Sahelanthropus tchadensis"

"Sentí una emoción indescriptible.Tenía entre mis manos el comienzo del linaje humano, algo que había buscado durante veinticinco años...!". Así recordó ayer Michel Brunet (FOTO), de la Universidad de Poitiers, Francia, el logro de su vida: el hallazgo, hace exactamente un año, del cráneo completo del más antiguo antepasado del ser humano conocido hasta el momento, mientras lideraba una misión paleoantropológica de científicos franceses y del Chad.
El descubrimiento, que hoy se publica en la tapa de la revista científica Nature, se considera de una importancia crucial para reconstruir el árbol genealógico de la especie humana; entre otras cosas, porque permite entrever un período de la historia natural del que no se sabía hasta ahora prácticamente nada y porque agrieta un tanto los cimientos del edificio bellamente construido de la evolución.
Según escribe Bernard Wood, de la Universidad George Washington, en una evaluación del significado científico del hallazgo, "este único fósil puede cambiar fundamentalmente la forma en que reconstruimos el árbol de la vida".
Afirma que se trata de un aporte comparable a la descripción realizada por Raymond Dart, hace más de 75 años, de uno de nuestros ancestros remotos -el primer hombre mono-, hallado al sur de Africa, que respaldó la predicción de Darwin de que las raíces de la evolución humana se hunden más profundamente en el continente africano que en el resto del planeta.
Ahora, el fósil descubierto por Michel Brunet y colegas señala otro momento trascendente en la búsqueda de ese instante crucial en que los humanos nos separamos de los chimpancés.
El cráneo asombrosamente bien conservado, fragmentos de quijadas y varios dientes recogidos al norte de Chad, en el desierto de Djurab, en la región de Toros-Menalla, a los que se atribuye una antigüedad de alrededor de siete millones de años, presentan una imagen sorprendente del miembro más antiguo de la familia humana que se haya encontrado hasta el momento.
Bautizado Toumaï, nombre que se les da allí a los niños nacidos cerca de la temporada seca (esperanza de vida, en el idioma local goran), el espécimen es alrededor de tres millones de años más antiguo que el cráneo más antiguo encontrado hasta hoy.
Según Brunet, que ayer presentaba su descubrimiento en Chad, el nuevo individuo plantea tantas preguntas como respuestas.
"Es el homínido más antiguo que hayamos recobrado -afirma-, de modo que la divergencia entre el chimpancé y el ser humano debe ser muy anterior a lo que se pensaba".
A pesar de que no se encontraron restos de sus miembros inferiores, el investigador francés sugiere que las huellas óseas del modo en que la espina vertebral ingresa en la cabeza, si bien no prueban que Toumaï era bípedo, sí abren la posibilidad de que lo haya sido.

Aunque la del Djurab es en la actualidad una región desértica y recorrida incesantemente por vientos cargados de arena, se supone que hace siete millones de años Toumaï debe de haber vagabundeado en las inmediaciones de un lago, rodeado de una fauna variada. De hecho, desde 1994, los investigadores franceses y del Chad recuperaron más de 10.000 fósiles de vertebrados. El nuevo homínido estaría asociado con 42 especies.
Aunque no hay indicios claros de cuál puede haber sido su dieta, los molares de Toumaï, cubiertos de un esmalte más grueso que el característico de los chimpancés, parecen indicar que debe de haber comido menos frutas y más fibras duras.
Por otro lado, el hecho de que el hallazgo fue realizado en Chad, y no en el sur ni en el este de Africa, demuestra que nuestros ancestros fueron criaturas que tenían una distribución mucho más amplia de lo que se sospechaba.
Hace diez millones de años el mundo estaba lleno de monos; cinco millones de años más tarde habían aparecido los primeros registros fósiles de homínidos (es decir, miembros de la familia humana, distintos de los chimpancés y otros monos).
Entre ambos períodos, el linaje humano divergió del de los chimpancés. Pero el registro evolutivo con que se cuenta es frustrante: apenas unos fragmentos que caben en una caja de zapatos.
"Se trata del único cráneo relativamente completo descubierto hasta ahora en la brecha de alrededor de cinco millones de años que va desde los monos ancestrales, de hace 9 millones de años, hasta los australopitecos, generalmente considerados nuestros parientes cercanos, que aparecieron hace cuatro millones", dijo el profesor Chris Stringer, del Museo de Historia Natural de Londres. Por eso, los científicos esperan que la información que ofrecen el nuevo cráneo y las mandíbulas revolucionará nuestra comprensión de los orígenes humanos.
Daniel Lieberman, paleoantropólogo de la Universidad de Harvard y uno de los científicos que tuvieron la oportunidad de observar el cráneo de cerca, opina que "esto va a tener el impacto de una pequeña bomba nuclear".
Y Henry Gee cree que "Toumaï es el más importante descubrimiento fósil de que se tenga memoria, tanto como el primer hombre mono, el Australopithecus africanus, hallazgo que fundó la paleoantropología moderna".
Todo parece indicar que Sahelanthropus tchadensis (nombre científico de Toumaï) ofrece una nueva cara del pasado, una extraña mezcla de caracteres primitivos y evolucionados que nunca se habían visto.
Por un lado, la cavidad craneana resulta similar a la de los monos, pero, por otro, la cara y los dientes -especialmente los caninos- son pequeños, más parecidos a los de un ser humano. Touma• también posee arcos superciliares prominentes, de un tipo que no se observa fuera del género homo .
Para Wood, esta combinación de caracteres da por tierra con la imagen popular de una línea evolutiva prolija y sin desvíos desde los humanos actuales hasta nuestro antecesor común con los monos.

"La importancia del descubrimiento de Brunet y colegas tiene varios aspectos -explicó desde Londres-. En primer lugar, todos los anteriores fueron fragmentos. Este cráneo está asombrosamente completo y nos brinda información acerca de los dientes, el tamaño del cerebro, la posición relativa de la cabeza en relación con la columna vertebral, etcétera. Todo esto sugiere que Sahelanthropus debe de haber tenido una postura más erguida que la de un chimpancé."

Con respecto a la posibilidad de que sea un antepasado directo de los humanos, Wood opinó que Toumaï es ciertamente un buen candidato. Pero que también es posible que sea un primo de homínidos más tardíos. "De acuerdo con el modelo lineal -explicó-, la anatomía de los homínidos evolucionó sólo una vez. En este modelo no hay divergencias hasta hace alrededor de tres millones de años. Un segundo modelo, que yo suscribo, ve la evolución humana como una serie de adaptaciones sucesivas, de manera que los caracteres anatómicos se mezclan en formas que sólo ahora estamos comenzando a comprender. Este modelo predice que el bipedalismo, la destreza manual y un cerebro grande, deben de haber evolucionado más de una vez."
"Tanto los humanos como los monos descienden de un ser ancestral que no era ni mono ni hombre -explica el doctor Héctor Pucciarelli, investigador del Conicet y docente de la Universidad Nacional de La Plata-. De modo que no podemos decir que este fósil represente el origen del hombre, porque no sabemos si hay restos anteriores. Pero lo más importante es que se haya encontrado en el centro de Africa, lo que indica que los homínidos habían alcanzado en esa época mayor dispersión, diversificación y cantidad de poblaciones de lo que se pensaba, es decir que el mapa de nuestros ancestros es mucho más rico de lo que nos imaginábamos."
(Fuente: Nora Bär - Redacción LA NACION)
Obtenido de http://www.geocities.com/latrinchera2000/hominizacion/toumai.html
Sobre el "Sahelanthropus tchadensis" en http://es.wikipedia.org/wiki/Sahelanthropus_tchadensis
ARQUEOLOGÍA: "LOS TOROS DE LAS CUEVAS DE ALTAMIRA" EN SANTILLANA DEL MAR (CANTABRIA-ESPAÑA)

Cueva de Altamira
De Wikipedia, la enciclopedia libre
| |||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Patrimonio de la Humanidad — UNESCO | |||||||
![]() Réplica del techo de Altamira (Museo Arqueológico Nacional) | |||||||
| Coordenadas | |||||||
| País | |||||||
| Tipo | Cultural | ||||||
| Criterios | I, III | ||||||
| N.° identificación | 310 | ||||||
| Región2 | Europa | ||||||
| Año de inscripción | 1985 (IX sesión) | ||||||
| Año de extensión | 2008 | ||||||
| 1 Nombre oficial según Unesco 2 Clasificación según Unesco | |||||||
La cueva de Altamira está situada dentro del territorio de Santillana del Mar, Cantabria (España), cerca de la capital municipal. En ella se conserva uno de los ciclos pictóricos más importantes de la Prehistoria. Pertenece a los períodos Magdaleniense y Solutrense, dentro del Paleolítico Superior. Su estilo artístico constituye la denominada escuela franco-cantábrica, caracterizada por el realismo de las figuras representadas. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1985.
Contenido[ocultar] |
Historia [editar]
Las pinturas de Altamira, descubiertas en 1879 por Marcelino Sanz de Sautuola, suponen el primer conjunto pictórico prehistórico de gran extensión conocido en el momento. Tal descubrimiento determina que el estudio de la cueva y su reconocimiento levante toda una polémica respecto a los planteamientos aceptados en la ciencia prehistórica del momento.
El realismo de sus escenas provocó, al principio, un debate en torno a su autenticidad. Su reconocimiento como una obra artística realizada por hombres del Paleolítico supone un largo proceso en el que, también, se van a ir definiendo los estudios sobre la Prehistoria.
Su primer defensor fue el propio Marcelino Sanz de Sautuola, su descubridor. Su valor será avalado por los frecuentes hallazgos de otras piezas de arte mueble similares en numerosas cuevas europeas. A finales del siglo XIX, principalmente en Francia, se descubrieron pinturas rupestres innegablemente asociadas a las estatuillas, relieves y huesos grabados aparecidos en niveles arqueológicos paleolíticos, unidos a restos de animales desaparecidos (mamut, reno, bisonte, etc.).
En ese reconocimiento, destacó muy positivamente Henri Breuil. Sus trabajos en torno al tema «El arte parietal», presentados en el congreso de la Asociación Francesa para el Avance de las Ciencias en 1902, provocaron cambios sustanciales en la mentalidad de los investigadores de la época.
Émile Cartailhac fue uno de los más grandes opositores a la autenticidad de Altamira. El descubrimiento de grabados y pinturas a partir de 1895 en las cuevas francesas de La Mouthe, Combarelles y Font-de-Gaume, le hace reconsiderar su postura. Tras visitar las cuevas, escribió en la revista L'Antropologie (1902) un artículo titulado La grotte d' Altamira. Mea culpa d' un sceptique. Ese artículo conlleva el reconocimiento universal del carácter paleolítico de las pinturas de Altamira.
Fijada la autenticidad de las pinturas, se inicia el debate sobre la propia obra. La divergencia entre los investigadores se centra en torno a la precisión cronológica, la misteriosa finalidad de las mismas y su valor artístico y arqueológico. Estas cuestiones afectaron, no sólo a la cueva de Altamira, sino a todo el arte rupestre cuaternario descubierto.
El método del carbono 14 llevó a los investigadores Laming y Leroi-Gurhan a proponer para las pinturas de Altamira una datación entre 15.000 y 12.000 años a.C. Pertenecían, por tanto, al período Magdaleniense III.
Las pinturas de Altamira [editar]
Localización - Santillana del Mar (Cantabria)
Datación - Su realización data del año 12.000 a. C.
Pigmentos empleados - La pintura está hecha con pigmentos minerales ocres, marrones, amarillentos y rojizos, mezclados con aglutinantes como la grasa animal. El contorno de líneas negras de las figuras se realizó con carbón vegetal. Se aplicaron con los dedos, con algún utensilio a modo de pincel y en ocasiones soplando la pintura a modo de aerógrafo.
Tratamiento del volumen - Aprovechan el relieve natural de la roca y a veces la modelan interiormente para dar un efecto de volumen y movilidad.
Tratamiento del movimiento - El relieve de la cueva y el raspado de ciertas zonas aportan a las imágenes gran movilidad y expresividad.
Iconografía - Las representaciones rupestres de Altamira podrían ser imágenes de significado religioso, ritos de fertilidad, ceremonias para propiciar la caza o puede interpretarse como la batalla entre dos clanes representados por la cierva y el bisonte.
La cueva de Altamira es relativamente pequeña: sólo tiene 270 metros de longitud. Presenta una estructura sencilla formada por una galería con escasas ramificaciones. Se definen tres zonas: la primera está formada por un vestíbulo amplio, iluminado por la luz natural y fue el lugar preferentemente habitado por generaciones desde comienzos del Paleolítico Superior. La segunda es la gran sala de pinturas polícromas, apodada «Capilla Sixtina del Arte Cuaternario». Finalmente, existen otras salas y corredores en los que también hay manifestaciones artísticas de menor trascendencia.
Podría decirse que el auténtico descubridor de las cuevas de Altamira es Modesto Cubillas, un aparcero que en ese momento estaba cazando con su perro. Vio la cueva y avisó a Marcelino Sanz de Sautuola, para quien trabajaba. Éste se introdujo en ella con su hija de ocho años, María, pero no le dio importancia a la caverna hasta que María le llamó para que viera ciertos dibujos realizados en el techo de una galería lateral. A partir de ese momento, las cuevas de Altamira se han estudiado atentamente para descubrir su significado, su técnica, etc. Su bóveda sigue manteniendo los 18 metros de largo por los 9 de ancho, pero su altura originaria (entre 190 y 110 cm) se ha aumentado al rebajarse el suelo para facilitar la cómoda contemplación de las pinturas.
El animal más representado es el bisonte. Hay 16 ejemplares de diversos tamaños, posturas y técnicas pictóricas. Se observan junto a caballos, ciervos y signos tectiformes. Los artistas de la cueva de Altamira dieron solución a varios de los problemas técnicos que la representación plástica tuvo desde sus orígenes en el Paleolítico. Tales fueron el realismo anatómico, el volumen, el movimiento y la policromía.
La sensación de realismo se consigue mediante el aprovechamiento de los abultamientos naturales de la roca que crean la ilusión de volumen, la viveza de los colores que rellenan las superficies interiores (rojo, negro, amarillo, pardos) y la técnica del dibujo y del grabado, que delimita los contornos de las figuras.
El Bisonte encogido es una de las pinturas más expresivas y admiradas de todo el conjunto. Está pintado sobre un abultamiento de la bóveda. El artista ha sabido encajar la figura del bisonte, encogiéndolo, plegando sus patas y forzando la posición de la cabeza hacia abajo. Todo ello destaca el espíritu de observación naturalista de su realizador y la enorme capacidad expresiva de la composición.
La gran cierva, la mayor de todas la figuras representadas, tiene 2,25 m. Manifiesta una perfección técnica magistral. La estilización de las extremidades, la firmeza del trazo grabado y el modelado cromático le dotan de un gran realismo. No obstante, acusa, en su factura algo pesada, una cierta deformación. Seguramente originada por el cercano punto de vista del autor. Debajo del cuello de la cierva aparece un pequeño bisonte en trazo negro.
El caballo ocre, situado en uno de los extremos de la bóveda, fue interpretado por Breuil como una de las figuras más antiguas del techo. Este tipo de póney debió de ser frecuente en la cornisa cantábrica; pues también le vemos representado en la cueva de Tito Bustillo, descubierta en el año 1968 en Ribadesella. Es muy posible que sea de la misma tipología que el representado en la cueva alcarreña de Los Casares.
Historia del descubrimiento de las pinturas de Altamira [editar]
La cueva de Altamira es descubierta en el año 1868 por un cazador, llamado Modesto Cubillas. El cazador descubrió la entrada de la cueva al intentar liberar a su perro, que estaba atrapado entre las grietas de unas rocas por perseguir a una pieza.
En aquel momento, la noticia del descubrimiento de una cueva no tuvo la menor transcendencia entre el vecindario de la zona. Es un terreno kárstico, caracterizado por poseer ya miles de grutas; así que una más, no supuso ninguna novedad.
Marcelino Sanz de Sautuola, erudito en paleontología, debió conocer la existencia de la cueva directamente por boca del mismo Cubillas, aparcero en su finca. No obstante, no la visitó hasta el año 1875. La recorrió en su totalidad y reconoció algunos signos abstractos, como rayas negras repetidas, a las que no dio ninguna importancia, por no considerarlas obra humana. Cuatro años después, en el verano de 1879, volvió Sautuola por segunda vez a Altamira. En esta ocasión, acompañado por su hija María, de 9 años. Tenía interés en excavar la entrada de la cueva con el objetivo de encontrar algunos restos de huesos y sílex.
El descubrimiento lo realizó, en realidad, la niña. Mientras su padre permanecía en la boca de la gruta, ella se adentró hasta llegar a una sala lateral. Allí vio unas pinturas en el techo, y corrió a decírselo a su padre. Sautuola quedó sorprendido al contemplar el grandioso conjunto de pinturas de aquellos extraños animales que cubrían la casi totalidad de la bóveda.
Al año siguiente, 1880, Sautuola publica una breve opúsculo titulado Breves apuntes sobre algunos objetos prehistóricos. En él sostenía el origen prehistórico de las pinturas e incluía una reproducción gráfica. Expuso su tesis al catedrático de Geología de la Universidad de Madrid, Juan Vilanova, que las acogió como propias. Pese a todo, la opinión de Sautuola no fue aceptada por los franceses Cartailhac, Mortillet y Harlé, los científicos más expertos en estudios prehistóricos y paleontológicos en Europa.
La novedad del descubrimiento era tan sorprendente que provoca la lógica desconfianza de los estudiosos. Se llega a sugerir que el propio Sautuola debió de pintarlas entre las dos visitas que realizó a la caverna, negando así su origen paleolítico.
Ni la ardiente defensa de Vilanova en el Congreso Internacional de Antropología y Arqueología, celebrado en Lisboa, en 1880, ni el afán de Sautuola evitaron la descalificación de Altamira.
La oposición se hizo cada vez más generalizada. En España, el 1 de diciembre de 1886, el presidente de la Sociedad Española de Historia Natural dictaminaba diciendo que
Sautuola y sus pocos seguidores lucharon contra esa sentencia. La muerte de Sautuola y la de Vilanova parecían condenar definitivamente las pinturas de Altamira a ser un fraude moderno.
La aceptación de las pinturas no se produjo hasta 1902.
Más en:
Dinosaurio Triceratops


• Nombre genérico: Triceratops ("cara con tres cuernos").
• Tipo de especie: * T. horridus (Marsh, 1889).
• Longitud: 8-10 metros.
• Altura: Entre 3 y 4 metros.
• Peso: 5-9 toneladas.
• Time: 72-65 millones de años (Cretácico superior, concretamente en el Maastrichtiense superior).
• Lugares donde se han encontrado: Colorado, Montana, Dakota del Sur, Wyoming (EE.UU.) y Alberta, Saskatchewan (Canadá).
• Alimentación: Herbívoro.
El Triceratops es uno de los dinosaurios mas populares y conocidos por la gente común. Es el ceratópsido de mayor tamaño (tanto en longitud, como en altura y peso) de entre los descubiertos hasta hoy día. Es también el ceratópsido mas común y el mas conocido por los paleontologos de todos ellos. La cabeza de esta “bestia” debió ser una especie de mezcla de pesadilla entre un loro gigante (debido a su pico) y un rinoceronte (por sus tres cuernos). Los tres cuernos que poseía el Triceratops (de ahí su nombre) pudieron haberle servido para varios propósitos, entre ellos para defenderse de los ataques de dinosaurios depredadores, o también para combatir con otros Triceratops en luchas por las hembras o por el territorio.
Se han encontrado muchos fósiles de Triceratops, la mayoría en el oeste de Canadá y de los Estados Unidos. Se cree que los primeros huesos de Triceratops fueron encontrados por empleados de Edward Cope, pero eran muy pobres como para identificar de qué animal se trataba, de este modo, el que figura como descubridor y el padre del nombre son otros. Así, el primer cráneo de Triceratops fue encontrado por John Bell Hatcher en 1888. El paleontólogo Othniel Marsh le dio el nombre de Triceratops en 1889 a un fósil encontrado cerca de Denver (Colorado, EE.UU.). Al principio ese fósil fue considerado como perteneciente a una especie de búfalo ya extinto.
Se han asignado muchas especies de Triceratops, lo cual está siendo muy investigado y discutido por los paleontólogos. Algunos paleontologos como Ostrom y Welnhoffer (1990), dicen que solo existe una especie de triceratops (Triceratops horridus) y que las diferencias encontradas en los cuernos, son similares a las que encontramos en los animales con cornamenta actuales, como por ejemplo las vacas. Otros paleontólogos como C. Forster (1996), creen que hay al menos dos especies de Triceratops.
Se cree que pudo ser uno de los últimos tipos de dinosaurios que existieron, ya que sus restos fósiles se han encontrado en los sedimentos más recientes y los últimos que contienen dinosaurios.
Comportamiento:
Muchos fósiles de este dinosaurio y de otros ceratópsidos han aparecido en un mismo lugar, lo cual sugiere que se desplazaban en manadas, enfrentándose en grupo a algún carnívoro que les amenazase. También se cree que defenderían a los más jóvenes formando un círculo con los cuernos hacia fuera y dejando a los triceratops mas jovenes en el interior de este circulo. Incluso unos dinosaurios carnívoros tan grandes como el propio Tyrannosaurus rex dudaría antes de atacar a este dinosaurio, ya que podría causarle graves heridas con sus puntiagudos cuernos.
Inteligencia:
Debido al tamaño de su cabeza, se habría podido pensar que el Triceratops tenía un cerebro muy pequeño, sobre todo teniendo en cuenta que los dinosaurios no destacaban precisamente por sus capacidades cerebrales e inteligencia. Sin embargo, moldes de su cavidad endocraneal (que es del tamaño de una mano humana) ponen de manifiesto que su cerebro no es pequeño para un reptil y que ademas su estructura es bastante compleja, lo que indica que este animal no era "estúpido". Los investigadores que estudiaron los moldes concluyeron que el Triceratops eran más rápido, más ágil y más inteligente que los Stegosaurios, pero eran más lentos que los ornithopodos y terópodos y con sentidos menos desarrollados.
Locomoción:
Este dinosaurio era cuadrúpedo y posiblemente no muy rápido, no obstante se cree que podría haber alcanzado los 25 ó30 kilómetros por hora. Algunos cientificos aseguran que cuando se enfrentaba a sus enemigos alcanzaría una velocidad punta de 35 kilómetros por hora (la carga de este dinosaurio, como la del rinoceronte, seguramente bastaría para ahuyentar a muchos depredadores)..
Hábitat:
Se cree que vivieron en los valles de zonas semiáridas, cerca de ríos o lagos. Sus restos son particularmente comunes en antiguos sedimentos costeros.
Enlace:



