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AGNOSTICISMO: PANDEÍSMO. El pandeísmo (del griego: πάν (pan), "todo" y el latín deus, "dios") es una corriente religiosa que proviene de la combinación del panteísmo y del deísmo. Como deísmo, para argumentar el uso de la razón en la religión el pandeísmo utiliza el argumento cosmológico, el argumento teológico y otros aspectos de la llamada "religión natural".

Pandeísmo

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El pandeísmo (del griego: πάν (pan), "todo" y el latín deus, "dios") es una corriente religiosa que proviene de la combinación del panteísmo y del deísmo.

Como deísmo, para argumentar el uso de la razón en la religión el pandeísmo utiliza el argumento cosmológico, el argumento teológico y otros aspectos de la llamada "religión natural".

Dios es un todo, pero "explota" y ya no es Dios. Infinitos pedacitos de él andan esparcidos. Todos ellos eran Dios, pero ya no lo son, solo son fragmentos de Dios. Nosotros somos esos fragmentos. Sufrimos y evolucionamos aspirando volver a unirnos a ese todo.[cita requerida]

Pero sucede que al haber perdido esa totalidad ganamos algo, la individualidad, y nuestra individualidad reniega de volver a unirse a ese todo. Antes de volver a unirnos hace falta una purga, limpiarnos de nosotros mismos, para estar listos para volver al todo.

Detrás de todo esta el abismo, ese abismo que es nuestro fin, saber que el alma aspira a eso, a la nada, y que el cuerpo se reniega, y como dice Jorge Luis Borges:

"El olvido es el único castigo, y el único premio".

[editar] Comparaciones

Hay una cierta discusión alrededor si el pandeísmo es comparable al cristianismo u otras religiones. Para los pandeístas, hay dos cristianismos en el libro de los cristianos:

Por un lado, el de Jesús, que es muy similar al judaísmo, en el que la persona debe responsabilizarse. Es apocalíptico, porque manda a preparar al pueblo para el día final, es humano (no juzga, perdona y llama a cambiar).

Mateo 25:40 "Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis." Mateo 25:45 "Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis." Mateo 22:36-39, "Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?" "Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo."

El segundo cristianismo es de corte griego, se funda en el rito de la vida y la muerte (muy popular en la época, le llamamos "paganismo", pero es un pandeísmo). Es fatalista (no se puede negociar con el creador), tiene una visión negativa de las personas (todos son pecadores, eso esta en la tradición helénica de la oposición Apolo-Dionisios).

Luego con la declaración de religión oficial se agregan nuevos elementos; la organización política de Roma, la compra del cielo con el arrepentimiento, la compra del cielo matando a tus enemigos, que los ricos pueden salvarse si se arrepienten de una vida de pecado.

Para Juan Escoto Erígena, razón y fe eran fuentes válidas de conocimiento verdadero, y por ello no pueden ser opuestas. Su obra más importante, Sobre la división de la Naturaleza (c. 867 AD), Erígena quiso explicar la realidad mediante un sistema racional y unitario que contradecía el dualismo de la religión —Dios y mundo son dos realidades diferentes— y los dogmas relativos a la creación y la voluntad divinas. Pero si así fuera, la razón debe prevalecer. Esta afirmación, junto al panteísmo (todas las cosas son emanación de Dios y vuelven a Él) que sostiene su explicación.

En 2001, Scott Adams escribió God's Debris (Ruina Del Dios), que propone una forma de Pandeísmo.

[editar] Véase también

Wikcionario

AGNOSTICISMO: PANTEÍSMO. El panteísmo es una doctrina filosófica según la cual el Universo, la naturaleza y Dios son equivalentes. La ley natural, la existencia y el universo (la suma de todo lo que fue, es y será) se representa por medio del concepto teológico de "Dios".

Panteísmo

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El panteísmo es una doctrina filosófica según la cual el Universo, la naturaleza y Dios son equivalentes. La ley natural, la existencia y el universo (la suma de todo lo que fue, es y será) se representa por medio del concepto teológico de "Dios".

El panteísmo es la creencia de que el mundo y Dios son lo mismo, es más una creencia filosófica que religiosa. Cada criatura es un aspecto o una manifestación de Dios, que es concebido como el actor divino que desempeña a la vez los innumerables papeles de humanos, animales, plantas, estrellas y fuerzas de la naturaleza.

El panteísmo es incompatible con la creencia en un Dios personal, de ahí que para algunos sea una expresión del ateísmo.

Sin embargo también aporta un nexo de unión entre diferentes religiones, por ejemplo hay poca diferencia entre esta visión o el que para los budistas "el uno es el todo".

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Análisis [editar]

De manera general, el panteísmo puede ser considerado como una ideología filosófica. O como una "concepcion del mundo". En el panteísmo se enfrentan dos términos: "dios" y "mundo". El panteísmo procede a identificarlos. El resultado ha de ser un monismo, que puede adoptar diversas caracterizaciones.

El panteísmo, en el análisis, puede mostrar algunas variantes. Por un lado puede considerar a la realidad divina, como la única realidad verdadera y a ella se reduce el mundo; en este caso el mundo es concebido como proceso, emanación, desarrollo o manifestación de Dios. Declaradamente una "teofanía". Acosmismo es el nombre de esta forma de panteísmo.

En otro sentido, el mundo puede ser concebido como la única realidad verdadera. A esa realidad se reduce Dios, que suele ser concebido entonces como la unidad del mundo, como una especie de principio orgánico de la Naturaleza, o también, como autoconciencia del universo. Esta forma de panteísmo recibe la denominación de "panteísmo ateo". O también "panteísmo ateísta".

En ambos casos, en ambas formas, no hay ninguna realidad trascendente.Todo lo que existe es Inmanente. Y la divinidad, obviamente, entendida más bien como principio del mundo, es algo de naturaleza totalmente impersonal...

 

El panteísmo de Heráclito [editar]

El panteísmo es una doctrina o un componente identificable en las doctrinas del filósofo griego Heráclito, en los fragmentos que de él se conservan. En el filósofo presocrático del devenir, lo divino se halla presente en la totalidad de las cosas, y a un tiempo, es idéntico al mundo y a los entes, en su integridad. Esta concepción arrastra a parangonar lo divino con el Universo, transformándolo en el "fuego generador" que unifica todos los contrarios.

Ese dios-todo de Heráclito congrega en sí mismo la totalidad de las cosas y es, de igual manera, una realidad de carácter eterno. Su cosmología parece, también, referirse a la teoría de un mundo de movimiento cíclico, en virtud de la cual el todo se asemeja a un conjunto de fases alternadas: una suerte de ciclo destructivo y productivo, que más tarde ha de ser retomado y desarrollado por los estoicos.

El panteísmo de Plotino [editar]

Se ha hablado frecuentemente -y acaso de modo impropio- del panteísmo de Plotino. En realidad, para él la divinidad conserva para sí los dos caracteres, la inmanencia y la trascendencia. El dios plotiniano, penetrando todas las realidades se encuentra por encima de todas ellas. Así, el filósofo sostiene con claridad, de modo luminoso, que lo Uno, "en cuanto principio del todo, no es el todo". Una tal afirmación pareciera oponerse a las apreciaciones o interpretaciones inmanentistas y panteístas, de su pensamiento.

El panteísmo de Bruno [editar]

La cosmovisión de Giordano Bruno bien puede ser entendida como un "panteísmo ateo", con ciertos rasgos específicos de "pan -psiquismo".En su obra De la causa, el principio y el Uno es donde se encuentran sus ideas fundamentales sobre la realidad natural.

Una forma o esquema general del universo es la denominada "alma del mundo", cuya preponderante facultad es un intelecto completo y universal, que todo lo llena y todo lo ilumina.

La materia constituye el segundo principio de la naturaleza, por la cual la totalidad de las cosas se hallan conformadas. Los aspectos de los entes pueden mudar, variar o divergir, pero es siempre la misma materia la que se sostiene y perdura por debajo de las exteriores transformaciones.

El panteísmo de Spinoza [editar]

La tesis central de todo el pensamiento de Baruch Spinoza es la identificación panteísta, o inmanentista, de Dios y la Naturaleza (Deus sive natura), y hacia la misma convergen los temas y los motivos pertenecientes a las tradiciones filosóficas más dispares: la teología judía, la filosofía helenística, la filosofía neoplatónica y naturalista del Renacimiento, el racionalismo cartesiano y el pensamiento árabe.

Véase también [editar]

AGNOSTICISMO: EL NO-TEÍSMO. El no-teísmo es una definición religiosa que se refiere a aquellas corrientes espirituales o filosóficas que no aceptan la creencia en un dios creador o absoluto. Se diferencia del ateísmo en que es más usual que acepten (los no-teístas) conceptos espirituales como la creencia en el alma, la vida después de la muerte y hasta la existencia de dioses, espíritus y deidades, aunque estas son vistas generalmente como seres no absolutos que evolucionan y cambian. Las más famosas corrientes no-teístas son el budismo y el jainismo, aunque algunas veces el taoísmo y el confucianismo son clasificadas como religiones no-teístas también.

No-teísmo

De Wikipedia, la enciclopedia libre

El no-teísmo es una definición religiosa que se refiere a aquellas corrientes espirituales o filosóficas que no aceptan la creencia en un dios creador o absoluto. Se diferencia del ateísmo en que es más usual que acepten (los no-teístas) conceptos espirituales como la creencia en el alma, la vida después de la muerte y hasta la existencia de dioses, espíritus y deidades, aunque estas son vistas generalmente como seres no absolutos que evolucionan y cambian. Las más famosas corrientes no-teístas son el budismo y el jainismo, aunque algunas veces el taoísmo y el confucianismo son clasificadas como religiones no-teístas también.

Véase también [editar]

AGNOSTICISMO: LA IRRELIGIÓN. La irreligión es el hecho de no practicar o seguir una religión. Esto no implica necesariamente que el irreligioso no crea en un Dios o dioses: en muchas ocasiones se trata de un teísta no practicante en lugar de un ateo o agnóstico.

Irreligión

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La irreligión es en la actualidad la cuarta "creencia" en el mundo con el 11.92% de la población global (en el gráfico el segmento color naranja)

La irreligión es el hecho de no practicar o seguir una religión. Esto no implica necesariamente que el irreligioso no crea en un Dios o dioses: en muchas ocasiones se trata de un teísta no practicante en lugar de un ateo o agnóstico. [cita requerida]

Aunque las personas clasificadas como irreligiosas, normalmente no siguen ninguna religión, no todas son necesariamente opuestas a la creencia en lo sobrenatural o en deidades. En particular, aquellas que asocian con la religión organizada cualidades negativas, pero todavía mantienen creencias espirituales, tal vez se describen a sí mismas como irreligiosas. También hay que señalar que en países como China, el gobierno desalienta la religión, y en países como Irán, el estado tiene e impone su religión oficial, por lo que el número podría no ser del todo preciso.

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[editar] Estadísticas por países

Irreligión en el mundo
País  ↓Porcentaje de personas que no siguen una religión  ↓Fuente  ↓
China59-71%Varias publicaciones[1]
Suecia46%-85%Zuckerman, Phil. "Ateísmo: Razones y Patrones Contemporáneos", capítulo sobre The Cambridge Companion to Atheism, ed. por Michael Martin, Cambridge University

Press: Cambridge, UK (2005)

Estonia75,7%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Albania60%Departamento de estado de Estados Unidos - Reporte sobre libertad religiosa 2006[3]

L'Albanie en 2005[4]
Various publications[5]

República Checa59% (más un 8% sin filiación alguna)Oficina Estadística Checa (Censo de 2001)[6]
Japón51,8%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Rusia48,1%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Bielorrusia47,8%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Vietnam46,1%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Países Bajos44,0%Oficina de Planeación Social y Cultural[7]
Finlandia28%-60%Zuckerman, Phil. "Ateismo: Razones y Patrones Contemporáneos", capítulo sobre The Cambridge Companion to Atheism, ed. por Michael Martin, Cambridge University

Press: Cambridge, UK (2005)

Hungría42,6%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Ucrania42,4%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Letonia40,6%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Corea del Sur36,4%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Bélgica35,4%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Nueva Zelanda34,7% (de quienes el 87,3% dio una respuesta opcional)Estadísticas de Nueva Zelanda (censo de 2006)[8]
Chile33,8%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Alemania32,7%Grupo de Investigación Mundial Alemán (2004)[9]
Luxemburgo29,9%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Eslovenia29,9%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Francia27,2% (23,9% de las mujeres, 30,6% de los hombres)INSEE (2004 survey)[10]
Venezuela27,0%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Eslovaquia23,1%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
México20,5%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Lituania19,4%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Dinamarca19%Eurobarómetro (2005)[11]
Australia18,7% (de quienes el 88.8% dio una respuesta opcional)Buró Australiano de Estadísticas (censo de 2006)[12]
Italia17,8%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
España17%Centro de Investigaciones Sociológicas (2005)[13]
Reino Unido16.8% (de quienes el 92,7% dio una respuesta opcional)Oficina para las estadísticas nacionales (censo de 2001)[14]
Canadá16,2%Censo Candiense de 2001[15]
Argentina16,0%Gallup-Argentina, April 2001[16]
Suráfrica15,1%Estadísticas de Sudáfrica (censo de 2001)[17]
Estados Unidos15,0% (de quienes el 94.6% dio una respuesta opcional, de un grupo de 50,281 hogares en la parte continental)Estudio Americano de Identificación Religiosa (2001), por el Buró del Censo[18]
Croacia13,2%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Austria12.2%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Portugal11.4%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Puerto Rico11.1%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Bulgaria11.1%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Filipinas10.9%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Brasil7.4%Censo Nacional Demográfico en 2000 llevado a cabo por el IBGE.[19]
India6.6%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Polonia6%Centro de Investigación de Opinión Pública (2007)[20]
Serbia y Montenegro5,8%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Irlanda4,5%Oficina de Estadística Central censo de 2006[21]
Perú4.7%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Islandia4.3%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Grecia4.0%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Turquía2.5%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Rumanía2.4%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Tanzania1.7%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Malta1.3%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Irán1.1% (El ateísmo y el agnosticismo son ilegales)Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Uganda1.1%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Nigeria0.7%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Bangladesh0.1%Instituto Dentsu de Comunicaciones Inc, Centro de Investigaciónes de Japón (2006)[2]
Ciudad del Vaticano0.0%Viven 1.000 religiosos.

      sin datos disponibles

[editar] Mapas

Porcentaje de población que considera que la religión "NO es importante".
Mapa basado en los resultados de un estudio de 2002 con el porcentaje de población que considera que la religión es "importante".













[editar] Referencias

[editar] Véase también

[editar] Enlaces externos

Wikcionario

AGNOSTICISMO: EL GNOSTICISMO. El gnosticismo es un conjunto de corrientes sincréticas filosófico-religiosas que llegaron a mimetizarse con el cristianismo en los tres primeros siglos de nuestra era, convirtiéndose finalmente en un pensamiento declarado herético después de una etapa de cierto prestigio entre los intelectuales cristianos. En efecto, puede hablarse de un gnosticismo pagano y de un gnosticismo cristiano, aunque el más significativo pensamiento gnóstico se alcanzó como rama heterodoxa del cristianismo primitivo.

Gnosticismo

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Para otros usos de este término, véase Gnosis.
No confundir con agnosticismo.
Codex IV de Nag Hammadi.

El gnosticismo es un conjunto de corrientes sincréticas filosófico-religiosas que llegaron a mimetizarse con el cristianismo en los tres primeros siglos de nuestra era, convirtiéndose finalmente en un pensamiento declarado herético después de una etapa de cierto prestigio entre los intelectuales cristianos. En efecto, puede hablarse de un gnosticismo pagano y de un gnosticismo cristiano, aunque el más significativo pensamiento gnóstico se alcanzó como rama heterodoxa del cristianismo primitivo.

El término proviene del griego Γνωστικισμóς (gnostikismós); de Γνωσις (gnosis): ‘conocimiento’.

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Introducción [editar]

El gnosticismo cristiano, pagano en sus raíces, llegaba a presentarse como representante de su tradición más pura. El texto gnóstico Eugnosto el beato parece ser anterior al nacimiento de Cristo.

La enorme diversidad de doctrinas y "escuelas gnósticas" hace difícil hablar de un solo gnosticismo. Algunos denominadores comunes de su pensamiento, no obstante, podrían ser:

  • Su carácter iniciático, por el cual ciertas doctrinas secretas de Jesucristo estaban destinadas a ser reveladas a una élite de iniciados. De esta forma, los gnósticos cristianos reclaman constituir testigos especiales de Cristo, con acceso directo al conocimiento de lo divino a través de la gnosis o experimentación introspectiva a través de la cual se podía llegar al conocimiento de las verdades trascendentales. La gnosis era pues la forma suprema de conocimiento, solamente al alcance de iniciados.
  • El mismo conocimiento de las verdades trascendentes producía la salvación. Según las diversas corrientes, la importancia de practicar una vida cristiana podía variar, siendo en cualquier caso algo secundario.
  • Su carácter dualista, por el cual se hacía una escisión tajante entre la materia y el espíritu. El mal y la perdición estaban ligados a la materia, mientras que lo divino y la salvación pertenecían a lo espiritual. Por esa razón no podía existir salvación alguna en la materia ni en el cuerpo. El ser humano sólo podía acceder a la salvación a través de la pequeña chispa de divinidad que era el alma o espíritu. Sólo a través de la conciencia de la propia alma, de su carácter divino y de su acceso introspectivo a las verdades trascendentes sobre su propia naturaleza podía el alma liberarse y salvarse. Esta experimentación casi empírica de lo divino era la gnosis, una experiencia interna del alma. Aquí se puede ver en el platonismo un antecedente claro del gnosticismo, tanto en su dualismo materia-espíritu, como en su forma instrospectiva de acceder al conocimiento superior, siendo la gnosis una versión religiosa de la mayéutica de Sócrates. Este dualismo también prefigura el futuro maniqueísmo.
  • Su peculiar cristología: Siendo la materia el anclaje y origen del mal, no es concebible que Jesucristo pudiera ser un ser divino y asociarse a un cuerpo material a la vez, puesto que la materia es contaminadora. Por esa razón surge la doctrina del Cuerpo aparente de Cristo, según la cual la Divinidad no pudo venir en carne sino que vino en espíritu mostrando a los hombres un cuerpo aparentemente material (docetismo). Otras corrientes sostienen que Jesucristo fue un hombre vulgar que en la época de su ministerio fue levantado, adoptado por una fuerza divina (adopcionismo). Otras doctrinas afirman que la verdadera misión de Cristo era transmitir a los espíritus humanos el principio del autoconocimiento que permitía que las almas se salvaran por sí mismas al liberarse de la materia. Otras enseñanzas proponían incluso que Jesús no era un ser divino.
  • Peculiares enseñanzas sobre la divinidad. Entre éstas se encontraba la de que todo espíritu era divino, incluyendo la parte espiritual del hombre (el alma), que no necesitaba a nadie para salvarse a sí mismo, siendo Cristo enviado a revelar esa verdad. Por otra parte, el creador/ordenador de la materia (llamado Demiurgo), al multiplicar con su creación la materia, sería un ser malvado y opuesto al verdadero Ser Supremo del cual surgió.
  • Conclusiones éticas muy divergentes: Siguiendo la idea de la condenación de la materia, algunas corrientes afirmaban que era necesario el castigo y martirización del cuerpo para, a través del padecimiento de la carne, contribuir a la liberación del espíritu, propugnando un modo de vida ascético. Sin embargo, otras corrientes afirmaban que, siendo la salvación dependiente únicamente de la gnosis del alma, el comportamiento del cuerpo era irrelevante, disculpándolo de toda atadura moral y librándolo a toda clase de goces. Otras enseñanzas reprobaban la multiplicación de la materia, siendo así la procreación un acto condenable. También existían corrientes que, al igual que el platonismo y las filosofías orientales, creían en el retorno cíclico de las almas a la prisión de la materia a través de la reencarnación. El iniciado, igualmente, buscaba romper este ciclo a través de la gnosis (a través de la iluminación, en las religiones orientales).
  • Interpretación alegórica del cristianismo y de las escrituras. Así, se reinterpretan a la luz gnóstica las historias de la creación, etc. dándoles significados filosóficos.
  • Establecimiento de jerarquías espirituales: En la cima de los seres existe un Dios, un ser perfecto e inmanente cuya propia perfección hace que no tenga relación alguna con el resto de seres imperfectos. Es inmutable e inaccesible. Descendiendo en una escala de seres emanados de aquél llegamos al Demiurgo, antítesis y culmen de la degeneración progresiva de los seres espirituales, y origen del mal. En su maldad, el Demiurgo crea el mundo, la materia, encadenando la esencia espiritual de los hombres a la prisión de la carne. En este escenario se libra una batalla entre los principios del bien y el mal, la materia (apariencia) y el espíritu (sustancia). Podemos ver paralelismos claros con el zoroastrismo.
  • Establecimiento de jerarquías humanas: En la cima de la jerarquía humana estaban los iniciados, en los que es predominante el espíritu. Ellos pueden experimentar la gnosis y acceder así a la salvación. Por debajo está el resto de los cristianos, en los que predomina el alma sensible y que se pueden salvar siguiendo la guía de los primeros. En la parte más baja están aquéllos en que predomina el cuerpo y que, por tanto, no alcanzarán la salvación.

Síntesis [editar]

Se trata de una doctrina, según la cual los iniciados no se salvan por la fe en el perdón gracias al sacrificio de Cristo sino que se salvan mediante la gnosis, o conocimiento introspectivo de lo divino, que es un conocimiento superior a la fe. Ni la sola fe ni la muerte de Cristo bastan para salvarse. El ser humano es autónomo para salvarse a sí mismo. El gnosticismo es una mística secreta de la salvación. Se mezclan sincréticamente creencias orientalistas e ideas de la filosofía griega, principalmente platónica. Es una creencia dualista: el bien frente al mal, el espíritu frente a la materia, el ser supremo frente al Demiurgo, el alma frente al cuerpo.

En 1945 fue descubierta una biblioteca de manuscritos gnósticos en Nag Hammadi (Egipto), que ha permitido un conocimiento mejor de sus doctrinas, anteriormente sólo conocidas a través de citas, refutaciones, apologías y heresiologías realizadas por Padres de la Iglesia.

Según los cristianos el gnosticismo fue fundado por Simón Mago, personaje que aparece en una narracion en Hechos de los apóstoles en el Nuevo Testamento. Su personalidad más relevante fue Valentín de Alejandría, que llevó a Roma una doctrina gnóstica intelectualizante. En Roma tuvo un papel activo en la vida pública de la Iglesia. Su prestigio era tal que se le tuvo en consideración como posible obispo de Roma. Otros gnósticos de renombre son Pablo de Samosata, autor de una célebre herejía sobre la naturaleza de Cristo. Carpócrates concibió la idea de la libertad moral de los perfectos, en la práctica una ausencia total de reglas morales.

Finalmente, el amplio rango de variación moral del gnosticismo fue visto con recelo y el obispo Ireneo de Lyon lo declaró herejía en el 180 d. C., parecer que comparte la Iglesia Católica.

Véase también [editar]

Bibliografía [editar]

  • García Bazán, Francisco. La Gnosis eterna. Antología de textos gnósticos griegos, latinos y coptos. Tres volúmenes (en prensa). Madrid: Editorial Trotta.
  1. La gnosis eterna. Antología de textos gnósticos griegos, latinos y coptos I. 2003. ISBN 978-84-8164-585-9.
  2. La gnosis eterna. Antología de textos gnósticos griegos, latinos y coptos II. Pístis Sophía / Fe Sabiduría. Primera edición y traducción del original copto en lengua española, 2007. ISBN 978-84-8164-852-2.
  3. La gnosis eterna. Antología de textos gnósticos griegos, latinos y coptos III. Versión de textos de gnósticos libertinos y de los testimonios hermético-gnósticos, alquímicos y neoplatónicos. (en prensa).
  • – (2006). El Evangelio de Judas. Madrid: Editorial Trotta. ISBN 978-84-8164-837-9.
  • Jonas, Hans (2000, 2003). La religión gnóstica. El mensaje del Dios Extraño y los comienzos del cristianismo. Madrid: Editorial Siruela. ISBN 978-84-7844-492-2.
  • Montserrat Torrents, José (1990). Los Gnósticos. Obra completa. Madrid: Editorial Gredos.
  1. Volumen I: Los Gnósticos I. ISBN 978-84-249-0884-3.
  2. Volumen II: Los Gnósticos II. ISBN 978-84-249-0885-0.
  • Piñero, Antonio (Editor). Textos Gnósticos. Biblioteca de Nag Hammadi. Obra completa. Madrid: Editorial Trotta.
  1. Volumen I: Tratados Filosóficos y Cosmológicos. Colaboradores: Traducción, introducción y notas de Antonio Piñero, José Montserrat Torrents, Francisco García Bazán, Fernando Bermejo y Alberto Quevedo. Tapa dura, 1997 (3ª edición 2007). ISBN 978-84-8164-884-3.
  2. Volumen II: Evangelios, Hechos, Cartas. Colaboradores: Traducción, introducción y notas de Antonio Piñero, José Montserrat Torrents, Francisco García Bazán, Fernando Bermejo y Ramón Trevijano. Tapa dura, 1999 (3ª edición 2007). ISBN 978-84-8164-885-0.
  3. Volumen III: Apocalipsis y otros escritos. Colaboradores: Traducción, introducción y notas de Antonio Piñero, José Montserrat Torrents, Francisco García Bazán, Gonzalo Aranda, Fernando Bermejo, María Luz Mangado y Alberto Quevedo. Tapa dura, 2000 (2ª edición 2009). ISBN 978-84-9879-020-7.

Enlaces externos [editar]

AGNOSTICISMO: EL POSITIVISMO. El Positivismo es una corriente o escuela filosófica que afirma que el único conocimiento auténtico es el conocimiento científico, y que tal conocimiento solamente puede surgir de la afirmación positiva de las teorías a través del método científico. El positivismo deriva de la epistemología que surge en Francia a inicios del siglo XIX de la mano del pensador francés Augusto Comte y del británico John Stuart Mill y se extiende y desarrolla por el resto de Europa en la segunda mitad de dicho siglo. Según la misma, todas las actividades filosóficas y científicas deben efectuarse únicamente en el marco del análisis de los hechos reales verificados por la experiencia.

Positivismo

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El Positivismo es una corriente o escuela filosófica que afirma que el único conocimiento auténtico es el conocimiento científico, y que tal conocimiento solamente puede surgir de la afirmación positiva de las teorías a través del método científico. El positivismo deriva de la epistemología que surge en Francia a inicios del siglo XIX de la mano del pensador francés Augusto Comte y del británico John Stuart Mill y se extiende y desarrolla por el resto de Europa en la segunda mitad de dicho siglo. Según la misma, todas las actividades filosóficas y científicas deben efectuarse únicamente en el marco del análisis de los hechos reales verificados por la experiencia.

Esta epistemología surge como manera de legitimar el estudio científico naturalista del ser humano, tanto individual como colectivamente. Según distintas versiones, la necesidad de estudiar científicamente al ser humano nace debido a la experiencia sin parangón que fue la Revolución Francesa, que obligó por primera vez a ver a la sociedad y al individuo como objetos de estudio científico.

John Stuart Mill
Augusto Comte

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Características [editar]

Esta corriente tiene como características diferenciadoras la defensa de un monismo metodológico (teoría que afirma que hay un solo método aplicable en todas las ciencias). Creen que tiene que haber una unidad de método a pesar de que haya una diversidad de objetos. La explicación científica ha de tener la misma forma en cualquier ciencia si se aspira a ser ciencia, específicamente el método de estudio de las ciencias físico-naturales. A su vez, el objetivo del conocimiento para el positivismo es explicar causalmente los fenómenos por medio de leyes generales y universales, lo que le lleva a considerar a la razón como medio para otros fines (razón instrumental). La forma que tiene de conocer es inductiva, despreciando la creación de teorías a partir de principios que no han sido percibidos objetivamente. En metodología histórica, el positivismo prima fundamentalmente las pruebas documentadas, minusvalorando las interpretaciones generales, por lo que los trabajos de esta naturaleza suelen tener excesiva acumulación documental y escasa síntesis interpretativa.

Augusto Comte [editar]

Auguste Comte formuló a mediados del siglo XIX la idea de la creación de la sociología como ciencia de la sociedad. Libre de todas las relaciones con la filosofía y basada en datos empíricos en igual medida que las ciencias naturales

Una de sus propuestas más destacadas es la de la investigación empírica para la comprensión de los fenómenos sociales, de la estructura y el cambio social (razón por la que se le considera padre de la sociología como disciplina científica). Comte presenta a la historia humana en tres fases o estados:

1. Estado teológico: corresponde a la infancia de la humanidad; en esta época las personas dan explicaciones mágicas de los fenómenos naturales, utilizan categorías antropológicas para comprender el mundo y técnicas mágicas para dominarlo.

2. Estado metafísico: las explicaciones son racionales, se busca el porqué de las cosas, y se sustituye a los dioses por entidades abstractas y términos metafísicos.

3. Estado científico o positivo: es la definitiva. El conocimiento se basa en la observación y la experiencia y se expresa con el recurso de la matemática. Se busca el conocimiento de las Leyes de la Naturaleza para su dominio técnico.

Además afirma que no es posible alcanzar un conocimiento de realidades que estén más allá de lo dado, de lo positivo, y niega que la filosofía pueda dar información acerca del mundo: esta tarea corresponde exclusivamente a las ciencias.

Reacción [editar]

Como reacción a la epistemología positivista, surge, principalmente en Alemania, la epistemología hermenéutica. Entre las críticas que se le hacen al positivismo está la incapacidad que posee el método de las ciencias físico-naturales para conocer sus objetos de estudio (la sociedad, el hombre, la cultura), los cuales poseerían propiedades como la intencionalidad, la auto-reflexividad y la creación de significado, que serían dejados de lado por la epistemología positivista. A su vez, dentro de la hermenéutica, cabría una crítica a la búsqueda de leyes generales y universales, pues deja de lado necesariamente los elementos que no pueden ser generalizados. Así, algunos hermeneutas defienden un conocimiento ideográfico (de conocimientos más precisos, pero menos generalizables), que uno nomotético (de leyes generales). Finalmente, desde la hermenéutica, se planteó la necesidad de conocer las causas internas de los fenómenos, cuestión que se alejaba de la explicación externa de estos. Así en vez de buscar la explicación, los hermeneutas buscan la comprensión de los fenómenos.

Durante el siglo XX, a partir de los estudios de Bertrand Russell y otros, el filósofo Ludwig Wittgenstein elabora el texto Tractatus Logico-Philosophicus, que sirve de inspiración para el surgimiento del Círculo de Viena, grupo de intelectuales que tuvo como objetivo el alejar definitivamente a la ciencia de la metafísica, a partir del desarrollo de la lógica de Russell.

Corrientes positivistas [editar]

Entre las corrientes positivistas se puede mencionar al positivismo ideológico, al empiriocriticismo, al positivismo metodológico o conceptual al positivismo analítico, al positivismo sociológico, al positivismo realista y al neopositivismo (empirismo lógico o neopositivismo lógico).

En el campo del Derecho el denominado positivismo Jurídico o iuspositivismo, no tiene una relación directa con el positivismo filosófico, sino con el concepto de Derecho positivo (la consideración del Derecho como creación del ser humano).

En el campo de la psicología se puede mencionar al Conductismo o Psicología conductista, como pioneros en la aplicación de la metodologia científica al estudio de la conducta humana. Actualmente en la Psicologia conviven múltiples escuelas, muchas de las cuales se basan en el positivismo para el estudio del ser humano. Entre dichas escuelas o enfoques destacan el Cognitivo-Conductual, el enfoque Sistémico, el Psicoanalisis (con un enfoque menos científico), o la recientemente llamada Psicoterapia de Tercera Generación (enfoque que sin abandonar el positivismo, incorpora variables más ideográficas al estudio del ser humano)

Véase también [editar]

AGNOSTICISMO. EL DEÍSMO. El deísmo es una filosofia religiosa que deriva la existencia y la naturaleza de Dios, de la razón y la experiencia personal, en lugar de hacerlo a través de los elementos comunes de las religiones teístas como la revelación directa, la fe o la tradición. La mención de Dios en este artículo se refiere más a un Creador u Organizador (demiurgo) que al Dios Abrahámico.

Deísmo

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El deísmo es una filosofia religiosa que deriva la existencia y la naturaleza de Dios, de la razón y la experiencia personal, en lugar de hacerlo a través de los elementos comunes de las religiones teístas como la revelación directa, la fe o la tradición. La mención de Dios en este artículo se refiere más a un Creador u Organizador (demiurgo) que al Dios Abrahámico.

Así, uno de los principales postulados de esta filosofía religiosa, esta basada en la creencia de que Dios existe y creó el universo físico, pero no interfiere con él (postulado que incluye a la evolución teísta). Este postulado se relaciona y origina con una filosofía y movimiento religioso que deriva la existencia y naturaleza de Dios por la razón. Por ello no toma posición sobre lo que hace Dios fuera del universo, en contraste con el fideísmo que se encuentra en muchas enseñanzas del cristianismo,[1] islamismo y judaísmo, que sostiene que la religión depende tanto de la revelación de las sagradas escrituras o del testimonio de otra gente.

Los deístas típicamente también tienden a rechazar los eventos sobrenaturales (milagros, profecías, etc.) y a afirmar que Dios no interfiere en la vida de los humanos y las leyes del universo. Por ello, a menudo utilizan la analogía de Dios como un relojero. Lo que para las religiones organizadas son revelaciones divinas y libros sagrados, la mayoría de deístas entiende como interpretaciones inventadas por otros seres humanos, más que como fuentes autorizadas. Los deístas creen que el mayor don divino a la humanidad no es la religión, sino la habilidad de razonar.

El deísmo cobró notoriedad en los siglos XVII y XVIII durante la Ilustración, especialmente en el Reino Unido, Francia y los Estados Unidos, principalmente entre aquellas personas educadas como cristianas que vieron que no podían creer ni en la Trinidad divina, la divinidad de Jesús, los milagros ni en la infalibilidad de la Biblia; pero que sí creían en un solo dios. Inicialmente, no formaron ninguna congregación, pero con el tiempo el deísmo también ha llevado al desarrollo de otros grupos religiosos, tales como el Unitarismo que se convirtió más tarde en el Unitarismo universalista. Continúa hasta la actualidad en la forma de deísmo clásico y deísmo moderno.

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Descripción general [editar]

Los deístas, en general, rechazan la religión organizada y los dioses personales "revelados" argumentando que Dios es el creador del mundo, pero que no interviene de forma alguna en los quehaceres del mundo, aunque esta posición no es estrictamente parte de la filosofía deísta. Para ellos, Dios se revela a sí mismo indirectamente a través de las leyes de la naturaleza descritas por las ciencias naturales.

El deísta no necesariamente negará que alguien pueda recibir una revelación directa de Dios, pero esa revelación será válida sólo para esa persona. Si alguien asevera que Dios se le ha revelado, será una revelación de segunda mano y no habrá obligación de seguirle. Esto implica la posibilidad de que se esté "abierto" a las diferentes religiones como manifestaciones diversas de una misma realidad divina hacia la que tiende nuestra naturaleza biológica, aunque no crea en ninguna en concreto como "verdadera" o "totalmente verdadera".

Para afirmar el uso de la razón en la religión, el deísmo permite utilizar en mayor o menor medida el argumento cosmológico, el argumento teológico y otros aspectos de la llamada «religión natural». Sin embargo, igualmente no excluye que solo se pueda indicar que se cree en Dios, pero aceptando que no se puede probar su existencia, al considerar racionalmente que su creencia está basada solo en fe, y no en una verdad divina.

Las corrientes filosóficas deístas describen a un Dios ajeno a la creación directa de todos los aspectos del mundo, a diferencia de la imagen literal que presentan religiones como el islamismo, cristianismo o judaísmo. Sin embargo, la corriente filosófica deísta al promover el librepensamiento, no pretende establecer ningún precepto ni dogma a seguir. Por lo tanto, un deísta puede considerarse deísta cristiano, deísta judío, deísta musulmán, etc.

Así, El deísta cree en Dios, pero se encuentra fuertemente insatisfecho o no concuerda con todos los postulados de las religiones y se plantea constantemente sus principales afirmaciones. Por ello se considera que el Deísta:

  1. Cree en Dios, pero no acepta los credos de ninguna religión particular.
  2. Cree que la palabra de Dios es el Universo y la naturaleza, pero no cree que esté representada total o parcialmente en libros o escritos considerados sagrados.
  3. Usa la razón para reflexionar acerca de cómo puede ser Dios, en lugar de aceptar que le adoctrinen sobre Él.
  4. Prefiere guiar sus opciones éticas a través de su conciencia y reflexión racional, en lugar de adecuarlo a lo dictado de libros sagrados o autoridades religiosas.
  5. Disfruta de la libertad de buscar la espiritualidad por sí mismo, y sus creencias religiosas no se han formado por la tradición o la autoridad religiosa.
  6. Prefiere considerarse racional o espiritual antes que religioso.
  7. Cree que Dios puede sentirse y/o encontrarse con la misma facilidad fuera que dentro de un templo o construcción religiosa.
  8. Cree que hay creencias básicas religiosas que son muy racionales tras eliminar lo que pueda haber de superstición.
  9. Cree que las ideas religiosas deben reconciliarse y/o adaptarse, y no contradecir a la ciencia.
  10. Cree que la religión y el Estado deben estar separados.

Historia del deísmo [editar]

Las raíces del deísmo están ligadas a los antiguos filósofos griegos y, en especial, a la filosofía aristotélica de la primera causa. Posteriormente este movimiento florece durante el Renacimiento con el soporte de científicos ingleses e italianos, como Galileo y Newton; pero no es hasta la época de la Ilustración, a fines del siglo XVII, que el movimiento deísta llega a su apogeo a partir de los escritos de autores ingleses y franceses, como Thomas Hobbes, John Locke, Jean Jacques Rousseau y Voltaire. Al mismo tiempo con los escritos de los padres fundadores norteamericanos, como John Quincy Adams, Ethan Allen, Benjamin Franklin, Thomas Jefferson, James Madison, George Washington y, sobre todo, Thomas Paine. Concretamente los principios deístas tuvieron un efecto en las estructuras políticas y religiosas de EE.UU., como son la separación de la Iglesia y el Estado, y la libertad religiosa.

Deístas famosos [editar]

Referencias [editar]

Véase también [editar]

AGNOSTICISMO: EL ATEÍSMO. Ateísmo es la doctrina o posición propia del ateo, quien, según el DRAE, niega la existencia de Dios.[1] El Diccionario de Filosofía de José Ferrater Mora comienza su entrada sobre Ateísmo del siguiente modo: Ser ateo, o abrazar el ateísmo, es negar que haya Dios, o negar que haya dioses, o negar que haya alguna realidad que pueda llamarse divina, o todas estas cosas a un tiempo.

Ateísmo

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«Atea» redirige aquí. Para otras acepciones, véase Atea (desambiguación).

Ateísmo es la doctrina o posición propia del ateo, quien, según el DRAE, niega la existencia de Dios.[1] El Diccionario de Filosofía de José Ferrater Mora comienza su entrada sobre Ateísmo del siguiente modo: Ser ateo, o abrazar el ateísmo, es negar que haya Dios, o negar que haya dioses, o negar que haya alguna realidad que pueda llamarse divina, o todas estas cosas a un tiempo.[2]

En un sentido amplio podría incluirse dentro de la definición de ateísmo, tanto las personas ateas o ateístas, quienes explicitan la no existencia de dioses, como aquellas que, sin creer en su existencia, no tienen evidencia ni convicción para su refutación. En un sentido estricto se excluyen a estos últimos, denominados agnósticos, de la definición de ateos. Los agnósticos rechazan reconocerse como ateos o ateístas ya que consideran inaccesible al entendimiento humano todo conocimiento de lo divino y de lo que trasciende la experiencia.[3]

El término ateísmo incluye a aquellas personas que declaran no creer en ningún dios determinado (ya sea Brahmā, Alá o cualquier otro). Ser ateo o negar la existencia de un Dios o dioses no implica necesariamente no pertenecer a ninguna religión; existen religiones, como el budismo que niegan la existencia de Dios[4] o no mencionan la existencia de dios alguno y que, por consiguiente, son ateas o más correctamente no teístas y que en algunas de sus doctrinas pueden considerarse panteístas.

Los postulados del ateísmo son contrarios a los que sostienen las creencias religiosas e implican una crítica a la religión que se hace recíproca.

La palabra "ateo" a veces es percibida como peyorativa, y hay personas que prefieren el uso de la palabra "ateísta" o "no-teísta".

A pesar de la existencia de elementos religiosos en la conducta de los ateístas, -creen que no existe ningún dios-[cita requerida] y de las comunidades que pueden considerarse ateístas, es importante resaltar que el ateísmo no es una religión por sí mismo, sino una postura filosófica respecto a la existencia de uno o más dioses.[5]

Contenido

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Etimología (origen de la palabra)

Etimológicamente el término proviene del adjetivo griego αθεος (atheós) , que significa ‘sin dios’ (en cualquiera de los dos sentidos, de no creer en uno o más dioses o de no venerarlos); siendo a la partícula negativa ‘no’ o ‘sin’; y theós: ‘dios’ (literalmente Zeus). Esta letra theta (θ Θ) griega se pronunciaba como la zeta de los españoles; justamente, en el alfabeto fonético la zeta española se representa con esa letra θ. En cambio, la dseda griega (ζ Ζ) se pronuncia como una mezcla de D con Z.

En el idioma inglés, el término atheism fue el resultado de la adopción del francés athéisme en 1587 aproximadamente, el cual a su vez proviene de athée. Posteriormente a la palabra ateísmo se crearon las palabras deísta (1621, en inglés) y teísta (1662, en inglés).

Uso histórico del término

El término ateo tuvo su primer uso en la Roma antigua, para designar a todo aquel que no creyera en los dioses del panteón romano, en particular, y curiosamente a los cristianos.

A raíz de la confluencia de las religiones en el mundo, el sentido etimológico de la palabra tomó todo su significado para aplicarse a todos los dioses, ya que parecía injusto designar ateístas a quienes creían en cierto dios, razón por la cual el término se limitó a las personas que no creyesen en ningún dios. Actualmente ya no se usa el adjetivo ateo para designar a los que no creen en unos dioses aunque crean en otros.

Tipos de ateísmo

El ateísmo se distingue claramente del teísmo por la no creencia en la existencia de dioses. Sin embargo, la variedad y la mezcla de corrientes filosóficas ateístas hace difícil una categorización efectiva. A continuación se expone una categorización según criterios mutuamente excluyentes. A menudo los adjetivos que se adjuntan a la palabra ateísmo tienen una connotación filosófica que convalida o perjudica la validez de la postura en cuestión, y distintos adjetivos son usados a menudo por distintas personas para dar una ventaja teórica a su propia postura. Aquí se mencionan todos los nombres que se dan a las distintas posturas.

Ateísmo fuerte o positivo

Artículo principal: Ateísmo fuerte

Este ateísmo se caracteriza por la negación categórica de la existencia de dioses. Muchas veces argumenta en contra de la existencia de dioses, encontrando explicaciones sociológicas, psicológicas o históricas para el teísmo, distintas de la existencia de dioses. Este es el caso de muchos autores del marxismo y de autores como Ludwig Feuerbach. A menudo también parte del supuesto de que no se debe conceder visos de posibilidad a una proposición arbitraria como la existencia de un dios.

Ateísmo débil o escéptico

Artículo principal: Ateísmo débil

Es la forma más común del ateísmo. No es una creencia en la inexistencia de deidades u otros seres sobrenaturales, sino la ausencia de creencia en los mismos. El marxismo -siguiendo a Kant en su Crítica de la Razón Pura- niega que la categoría de existencia se pueda aplicar a seres o entes ajenos a la experiencia.

Ateísmo agnóstico

Artículo principal: Agnosticismo

Este ateísmo no niega explícitamente la existencia de los dioses, sino que niega únicamente el conocimiento de su existencia, y por esta razón, muchos ateístas no lo clasifican como ateo. Los ateístas agnósticos a menudo argumentan que la carga de la prueba recae sobre quien afirma algo, y no sobre quien deja de creerlo. Por consiguiente, la negación de la existencia de dioses no requiere de una prueba tanto como lo requiere la afirmación de su existencia.

Ateísmo agnóstico fuerte Esta forma de ateísmo agnóstico afirma que no solo es desconocida la existencia de dioses, sino que es imposible de conocer, debido a lo sobrenatural e inalcanzable de la idea de éstos. Ateísmo agnóstico débil Estas personas afirman que a pesar de la falta de conocimiento sobre la existencia de dioses, no hay razón para pensar que este conocimiento sea inalcanzable. Este tipo de ateísmo se divide a su vez según se considere que el conocimiento sobre la existencia de dioses sea interesante. Ateísmo agnóstico débil interesado Es aquél que considera que el conocimiento sobre la existencia de dios es interesante y relevante. Ateísmo agnóstico débil apático Que considera que el conocimiento de la existencia de seres sobrenaturales no es interesante ni relevante. Esta forma de agnosticismo puede derivarse de razones filosóficas o de la mera indiferencia del individuo por lo sobrenatural. Agnosticismo práctico Es el más extendido de todos los formatos de ateísmo y se caracteriza por un consenso implícito de inconveniencia o tabú para la cuestión la existencia de cualquier deidad o sus derivaciones. Su forma habitual es el confinamiento de esa cuestión al ámbito interior de la intimidad personal y la exclusión tácita de toda manifestación exterior, no sólo en las conductas, sino también en el mismo lenguaje, en el habla social.

Aunque formalmente, pueda distinguirse entre agnosticismo y ateísmo, el primero equivale al segundo en la práctica, ya que constituye una negación por exclusión y tabú implícito. La práctica social en muchos países avanzados es de orden agnóstico, por confinamiento del teísmo en las conciencias y exclusión en la exterioridad, proclamando la cuestión religiosa como algo privado de cada ciudadano y no algo público.

Discusión teística

La discusión en torno a la existencia de deidades, ha sido siempre en torno de argumentos a favor o en contra de las mismas. En el contexto contemporáneo, y en Occidente, esta discusión suele centrarse en torno del Dios judeo-cristiano, sobre quien tratan la mayoría de las argumentaciones en el contexto antes mencionado:

Argumento del desacuerdo interreligioso Éste es un argumento usado en las discusiones acerca de la existencia de Dios por parte de los defensores del ateísmo. Consiste en señalar las diferencias y las contradicciones entre las religiones, y consecuentemente señalar que no pueden ser todas ciertas. Una variante de este argumento concluye la falsedad de todas ellas, mientras que otra se limita a negar el sincretismo, con los argumentos ya expuestos. Argumento por la existencia del mal Se conoce con este nombre al argumento con el que se pretende demostrar la inexistencia de Dios entendido en su forma judeo cristiana, al observar una contradicción entre dos de los elementos que se le atribuyen: la bondad, y la omnipotencia. Esto se hace señalando la existencia del mal en el mundo, y señalando que este mal es contrario a la voluntad de Dios y que si Dios fuera omnipotente acabaría con el mal y éste no existiría. Al no ser así, no puede haber una deidad con estas características atribuidas. La respuesta teista a este argumento es que el mal es el resultado de la libertad humana, que debe ser respetada por una autoexigencia del mismo Dios. Argumento por pedido de demostración Es un argumento usado para negar la existencia de Dios por parte de los defensores del ateísmo. Pretende desmentir la base epistemológica de la fe, argumentando que la carga de la prueba recae sobre quienes defienden cierta postura, en particular la existencia de deidades; y que en caso contrario, serían creíbles todas las cosas imaginables. La respuesta teista es la de que el marco demostrativo exigido desde posiciones de ateísmo, no se corresponde con su objeto, que no tiene sentido aplicar métodos de experimentación finitos para nociones infinitas, y si matemáticamente es posible la demostración de infinitud queda abierta la cuestión del infinito; la declaración de inexistencia demostrativa por tanto sería más bien el fruto de una subjetividad de perspectiva de la cognición humana.

Historia del ateísmo

Artículo principal: Historia del ateísmo

Probablemente el ateísmo haya existido desde el origen de las creencias teístas, ya que es difícil que la totalidad de los miembros de una sociedad compartan su pensamiento religioso. A lo largo de la historia, las opiniones teístas ligadas a la religión han tenido generalmente una posición predominante en las sociedades. Los oponentes de estas posturas no han tenido siempre la oportunidad de expresar sus puntos de vista en público. Por eso en distintos momentos históricos, es raro encontrar puntos de vista ateístas en manuscritos u otros referentes históricos.

Antigüedad

Tiene relevancia la escuela Chárvaka, por el nombre de su fundador, una escuela surgida en la India en torno al siglo VI a. e. c., que defendía una interpretación filosóficamente ateísta y materialista del mundo, y cuya interpretación del origen de la religión y del papel del clero se parece a la del ateísmo occidental moderno. Enfrentada con posturas religiosas fuertemente organizadas, sus escritos fueron destruidos de manera sistemática y solo han sobrevivido fragmentos enmarcados en textos hostiles.

En la antigua Grecia vivieron muchos filósofos ateos que no aprobaban la religión que dominaba su sociedad. La mayoría tenía una postura materialista, según la cual todas las cosas son esencialmente materiales; incluso los fenómenos «espirituales» tendrían una base material, por lo que no sería necesario ningún dios. En el siglo V a. e. c., el término «ateo» adquirió un significado adicional, expresando una falta total de relación con los dioses; esto es, ‘negador de los dioses, incrédulo, irreligioso, antirreligioso, sacrílego’, con una connotación más parecida a nuestro término actual ‘impío’. Un término menos peyorativo en esa época era asebēs.

Entre los primeros filósofos en negar la existencia de los dioses, fueron algunos sofistas griegos, siendo el primero Protágoras[6] (480-410 a. e. c.), quien fue exiliado de Atenas por ateísta; también Diágoras de Melos y Critias. Otros filósofos griegos tuvieron un enfoque más práctico del ateísmo. Demócrito (460-370 a. e. c.), que fue el primero en pensar que la realidad estaba compuesta por átomos y vacío, pensaba que la inexistencia de los dioses se seguía de la existencia de mejores explicaciones para el mundo real, postulando su visión de un universo compuesto por átomos. Hubo otros materialistas como Epicuro (341-270 a. e. c.) y su seguidor romano Lucrecio (98-55 a. e. c.), que aunque no negaban explícitamente la existencia de las divinidades, sostenían que no tendrían ninguna interacción con las actividades humanas.

Como sustantivo abstracto, existía también atheotēs (‘ateísmo’). El escritor y político romano Cicerón (106-43 a. e. c.) transcribió atheós al latín atheus. Ésta palabra tomó un significado ambivalente en el Imperio Romano, en las discusiones entre cristianos y «paganos» (desde el siglo II de nuestra era); cada grupo atribuía el término athéoi al otro.

Edad Media

Durante la Edad Media en Europa el ateísmo filosófico o teórico (otra cosa es el indiferentismo práctico) fue un fenómeno socialmente minoritario limitado a personas singulares o a algunos grupos filosóficos.[7]

Del Renacimiento al siglo XIX

El materialismo y la resistencia a la iglesia católica fue la marca del humanismo renacentista (1400-1500). La visión ateísta reaparece recién en algunos filósofos renacentistas, como Pietro Pomponazzi.

Las palabras ateo y ateísmo empezaron a emplearse en francés a partir del siglo XVI.

Durante la era de la Ilustración, el ateísmo tuvo una promoción importante (1688-1789), con el barón Paul d’Holbach y Julien Offray de La Mettrie. La situación empezó a liberalizarse hacia 1700. Entre otros, Denis Diderot afirmó que el mundo se podía explicar sin ninguna hipótesis divina. Los desarrollos de la física y la matemática condujeron también a abrir un debate acerca del determinismo, postura que en su momento fue considerada proateísta. (Laplace, 1749-1827).

El ateísmo aumentó sustancialmente en el siglo XIX, paralelamente al desarrollo de la ciencia natural y la filosofía positivista. En este sentido cobró importancia la teoría de la evolución por selección natural de Charles Darwin, quien era un agnóstico, en cuanto a que ofreció una explicación del orden en la Naturaleza basada en un mecanismo natural. En esta época se desarrollaron los regímenes liberales, surgidos de los ideales de la Revolución Francesa, que empezaron a garantizar la libertad de conciencia, dejando progresivamente de ser las posiciones ateístas, o simplemente heterodoxas, objeto de persecución.

El ateísmo fue desarrollado por filósofos de la izquierda hegeliana como Ludwig Feuerbach y se convirtió en un aspecto básico del materialismo dialéctico de los filósofos alemanes Karl Marx y Friedrich Engels (quienes fundaron su opinión materialista en las de Demócrito y Epicuro), así como en el positivismo de Auguste Comte y el materialismo científico-natural de Félix Le Dantec. La defensa más radical del ateísmo fue desarrollada por los fundadores del anarquismo, más en concreto por Mijaíl Bakunin, que llamaba a la "destrucción" de la idea de "dios" en su obra Dios y el Estado:

Amantes y envidiosos de la libertad humana, y considerándola como la condición absoluta de todo lo que adoramos y respetamos en la humanidad, doy vuelta la frase de Voltaire y digo: si dios existiese realmente, habría que hacerlo desaparecer.

Max Stirner (seudónimo de Johann Kaspar Schmidt, contemporáneo de Marx) publica en 1844 El único y su propiedad, obra que será idolatrada y odiada, en la cual, con un ateísmo sin medias tintas critica a Feuerbach, Bauer y a los comunistas, hace tabla rasa de toda la filosofía precedente y de los fantasmas de la irracionalidad, propugnando un extremo individualismo y adoptando incluso el propio término egoísmo. Friedrich Nietzsche, importante filósofo nihilista, y gran crítico del cristianismo, estaba atraído a la obra de Stirner, tanto que temía ser acusado de plagio; en sus obras La gaya ciencia y Así habló Zaratustra hace explícita la frase 'Dios ha muerto'[8] y en la obra El Anticristo expone la perversión que ha sufrido el cristianismo. También fue notable el pensamiento de Arthur Schopenhauer (1788-1860), que algunos definen como «el ateísmo de la desesperación».

Debe señalarse la importancia que el libro El origen de las especies de Charles Darwin (1809-1882) y la aceptación generalizada de la teoría de la evolución van a suponer para el cuestionamiento de la creación divina del hombre y de las distintas especies animales, una de las razones que justificaba satisfactoriamente la existencia de Dios, y el consecuente reforzamiento de posiciones tanto ateas o ateístas como agnósticas.

Siglo XX y XXI

'A' escarlata, símbolo del movimiento ateo OUT Campaign de Richard Dawkins

Con el surgimiento de los estados socialistas, nacidos de la Revolución de Octubre, el ateísmo pasó de ser una postura minoritaria a ser una política de Estado. Principalmente en la Unión Soviética, y en los países firmantes del Pacto de Varsovia, el afán del estado por imponer el ateísmo materialista derivado del marxismo fue causa de persecución para las diversas religiones practicadas en esos países.

Contrapuestos a estos estados, la mayoría del resto de los países del mundo institucionalizaron la separación de la Iglesia y el Estado, declarando el estado laico, siendo los países árabes la principal excepción. A lo largo del siglo XX ciertos países del bloque socialista adoptaron la laicidad en favor del ateísmo de estado.

El siglo XX también vio enormes avances en la ciencia, y el ateísmo o el escepticismo se convirtieron en las posiciones más comunes entre los científicos.

Notables pensadores ateístas del siglo XX son el novelista Albert Camus, la filósofa y novelista Ayn Rand, el filósofo Jean-Paul Sartre y el matemático y filósofo Bertrand Russell.

Con la caída del bloque socialista en los años 90 del siglo XX, las religiones en los antiguos países socialistas retomaron parte de su antigua importancia, si bien el ateísmo continúa siendo muy común en estos países.

A caballo entre los siglos XX y XXI personajes como Richard Dawkins (etólogo), Peter Atkins (químico), Sam Harris (escritor), Christopher Hitchens (escritor), Piergiorgio Odifreddi (matemático), Michel Onfray (filósofo), Gustavo Bueno (filósofo) y Fernando Savater (filósofo)[9] entre muchos otros, mantienen posiciones más o menos activas que pueden considerarse ateas, en defensa de la ciencia y el humanismo vitalista, frente a la intervención e influencia de las distintas iglesias y en defensa de los derechos de los ateos que consideran menoscabados.

Moralidad y filosofía

El teísmo condena por lo general al ateísmo como inmoral, por no aceptar el fundamento de la moral teísta: los mandatos morales de la divinidad. La diferencia fundamental entre la moralidad teísta y la ateísta, es que la primera emana de la autoridad divina, mientras que la segunda es el producto de reflexiones personales o de la simple obediencia de las normas sociales.

Algunos teístas consideran al ateísta incapaz de integrarse correctamente a la sociedad, por no someterse a los mismos principios morales que comparte la mayoría teísta, o incluso por el hecho de no creer; y en algunos casos, los ateístas afirman que la moralidad teísta no fue correctamente razonada. La mayoría de los ateístas rechaza acusaciones teístas, y consideran su propia moralidad, de carácter generalmente racional, como más válida que la moralidad teísta.

Estadísticas

Porcentaje por países de ciudadanos de la Unión Europea que marcaron en 2005 la casilla «creo que existe un Dios».

En 1914, James H. Leuba publicó que el 58% de 1.000 científicos estadounidenses expresaron «escepticismo o duda en la existencia del dios judeo-cristiano». El estudio se repitió en 1996, y produjo un porcentaje similar de 61 %. En cambio entre los científicos de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos ese número es de 93 % (según la revista Nature, n.º 386, pág. 435-436).

Según el Britannica Book of Year, en 1994 en el mundo había 1.154 millones de ateístas y agnósticos. La World Christian Encyclopedia anunció que en el año 2000 había 262 millones de ateístas y 1.071 millones de agnósticos.

Según la obra de J. Baubérot (dir.) Religion et laïcité dans l'Europe (‘religión y laicismo en Europa’) un cuarto de la población europea sería «no religiosa». El 5% de los europeos serían ateístas convencidos.

La edición del Eurobarómetro de febrero de 2005 revela que para el conjunto de la Unión Europea (incluidos países en trámite de incorporación) es un 18% el que elige la opción «no creo que exista ningún espíritu, Dios o fuerza vital», frente al 52% que cree que existe un Dios (ver mapa). La mayoría de los restantes creen que existe «alguna clase de espíritu o fuerza vital». En un extremo se sitúan los franceses, con un 33% de ateístas, los checos, con un 30% o belgas y holandeses con un 27%. En el opuesto están Polonia, Irlanda o Rumania.

Se muestran además diferencias por sexos, clases de edad, orientación política y nivel cultural, siendo las mujeres, los mayores, los que se consideran de derechas y los formalmente menos instruidos los que en mayor porcentaje declaran creer en Dios. Por otra parte, los resultados de una encuesta de la Fundación Santa María, vinculada a una orden católica, indican que un 28% de los jóvenes españoles niegan la existencia de Dios.

Véase también

Referencias

  1. Definición de 'Ateo' de la RAE
  2. Diccionario de Filosofía (Vol A-D) p.259, José Ferrater Mora. Ariel Referencia, Barcelona, 1994, ISBN 84-344-0500-8 (oc)
  3. RAE, Agnosticismo
  4. Díez de Velasco, Francisco. Introducción a la Historia de las Religiones, Trotta, 1998, ISBN 84-8164-232-0, pág. 374
  5. Dios no existe: la argumentación filosófica a favor del ateísmo, Michael Neumann, SP, 25/09/2009
  6. De los dioses no sabre decir si los hay o no los hay, pues son muchas las cosas que prohíben el saberlo, ya la oscuridad del asunto, ya la brevedad de la vida humana, en la obra 'Acerca de los dioses', transcrita por Diógenes Laercio. entrada 'Protágoras de Abdera' , Diccionario de José Ferrater Mora, p.2937, Ariel, Barcelona, 1994, ISBN 84-344-0500-8(oc)
  7. Ateísmo. Estudio filosófico, en Enciclopedia GER
  8. Nietzsche, Friedrich, La gaya ciencia, sección 125
  9. Quede claro que, si finalmente hay que elegir campo, estoy de su lado y no del de quienes están en posesión de la autoridad divina, en Savater, Fernando, La vida eterna, Ariel, 2007, ISBN 978-84-344-5309-8, p. 195

Bibliografía

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