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FILOSOFÍA8: ELEMENTOS DE LA ANTIGÜEDAD. Los elementos de la antigüedad Muchas filosofías antiguas usaban un grupo de elementos arquetípicos clásicos para explicar los patrones en la naturaleza. La palabra elemento en este contexto se refiere mas al estado de la materia (v. g. sólido/tierra, líquido/agua, gas/aire, plasma/fuego) o a las fases de la materia (como en las cinco fases chinas), que al elemento o elementos químicos de la ciencia moderna.

Elementos de la antigüedad

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Para la novela online que se publica en 2009, véase 5 Elementos.

Los elementos de la antigüedad Muchas filosofías antiguas usaban un grupo de elementos arquetípicos clásicos para explicar los patrones en la naturaleza. La palabra elemento en este contexto se refiere mas al estado de la materia (v. g. sólido/tierra, líquido/agua, gas/aire, plasma/fuego) o a las fases de la materia (como en las cinco fases chinas), que al elemento o elementos químicos de la ciencia moderna.

Los cuatro elementos clásicos griegos (tierra, agua, fuego y aire) datan de los tiempos presocráticos y persistieron a través de la Edad Media y hasta el Renacimiento, influenciando profundamente la cultura y el pensamiento europeo. Los hindúes y los japoneses también tenían esos mismos cuatro elementos, más un quinto elemento invisible, el éter. Los estados de la materia según la ciencia moderna, y en menor grado, también la tabla periódica de los elementos y el concepto de combustión (fuego) pueden ser considerados sucesores de aquellos modelos tempranos.

Por contraste, los chinos tenían una serie de elementos ligeramente diferentes y que aún se utilizan en la medicina china tradicional; llamados tierra, agua, fuego, metal y madera, los cuales eran entendidos como diferentes tipos de energía en un estado de constante interacción y flujo entre unos y otros, en oposición a la noción occidental que se refiere a las diferentes manifestaciones de la materia.

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Elementos en Grecia [editar]

Los elementos clásicos de la civilización griega fueron fuego, tierra, aire y agua. Estos representan en la filosofía, ciencia y medicina griega la comprensión del cosmos donde todo lo existente convive.

Platón los menciona como el origen del pensamiento presocrático, una lista creada por el filósofo Empédocles (cerca del 450 a. C.).

  • El fuego es a la vez caliente y seco.
  • La tierra es a la vez fría y seca.
  • El aire es a la vez caliente y húmedo.
  • El agua es a la vez fría y húmeda.
Los cuatro elementos clásicos

Un diagrama común (derecha) tiene dos cuadrados, donde el más pequeño se sobrepone. Las esquinas del más grande muestran los elementos, y las esquinas del menor representan las propiedades.

De acuerdo a Galeno, estos elementos fueron usados por Hipócrates cuando describía el cuerpo humano con asociación a los cuatro humores:

Algunas creencias incluían un quinto elemento, el "éter" o "quintaesencia." Estos cinco elementos comúnmente son asociados con los sólidos platónicos.

Los pitagóricos añadieron la idea como el quinto elemento, e incluso utilizaban las letras iniciales de estos cinco elementos para nombrar los ángulos de su pentagrama.

Aristóteles añadió el quinto elemento como la quintaescencia, razonando que la tierra, el fuego, el aire, y el agua eran terrenales y corruptibles, y ya que no había ocurrido nada así en terrenos celestiales, las estrellas no podían estar hechas de ninguno de estos elementos, sino de uno diferente, incambiable; una substancia celestial. La palabra éter fue revivida en el siglo XIX por físicos como un término para el medio invisible que llenaba el universo, el éter luminoso.

Algunos ocultistas asociaban los estados de la materia con elementos clásicos: sólido (Tierra), líquido (Agua), gaseoso (Aire), o plasma (Fuego). Por extensión, las más exóticas fases de la materia (como la condensación de Bose-Einstein) son algunas veces vistos como formas representativas del quinto elemento (éter).

En 1987, el compositor Robert Steadman escribió una sinfonía en la cual cada movimiento representaba las características de los elementos de la antigua Grecia: aire, agua, tierra y fuego.

Elementos antiguos en China [editar]

CircleOfElements3Cycles.svg

En el taoísmo hay un sistema similar al de los griegos, que incluye metal y madera, pero excluye al aire.

Los cinco planetas mayores están asociados con el nombre de los elementos:

La Luna representa el yin y el Sol representa el yang. Yin, yang, y los cinco elementos son temas recurrentes en el I Ching, el más viejo de los textos antiguos chinos que describe la cosmología y la filosofía china.

Elementos antiguos en el hinduismo [editar]

Artículo principal: Tattva

Los pancha maja bhuta (‘cinco grandes elementos’), del hinduismo son

  1. prithvi o bhumi (tierra)
  2. ap o jala (agua)
  3. agní o tejas (fuego)
  4. vaiu o pavan (aire o viento)
  5. akasha (éter)

Elementos antiguos en el budismo temprano [editar]

Artículo principal: Mahābhūta

En la literatura pali, los maja bhuta (‘grandes elementos’) o chatu dhatu (‘cuatro elementos’) son:

  • agua
  • tierra
  • fuego
  • aire

En el budismo temprano, los cuatro elementos son las bases del entendimiento del sufrimiento y para liberarse a uno mismo de él.

Elementos antiguos en Japón [editar]

Las tradiciones japonesas usan un grupo de elementos llamados el 五大 (go dai, literalmente ‘los cinco grandes’). Estos cinco son:

Estos procedían de las creencias budistas. Los elementos clásicos chinos también son importantes en la cultura japonesa.

Elementos antiguos durante la Edad Media [editar]

Durante los tiempos medievales, la idea de los elementos clásicos era conocida. Así como el dogma aristotélico relataba la creencia del mundo griego, la idea de los elementos clásicos de la Edad media fueron una larga parte del modo de vida medieval. La Iglesia católica apoyaba el concepto aristotélico del éter, porque sustentaba el concepto cristiano de la vida mundana como efímera y la celestial como eterna. Las referencias acerca de los elemento clásicos en la literatura medieval son numerosas, y pueden ser vistas en el trabajo de varios escritores, incluyendo a William Shakespeare:

Thou hast as chiding a nativity As fire, air, water, earth, and heaven can make, To herald thee from the womb Pericles, de la obra Pericles Prince of Tyre, de Shakespeare I have heard The cock, that is the trumpet to the morn, Doth with his lofty and shrill-sounding throat Awake the god of day, and at his warning, Whether in sea or fire, in earth or air, Th' extravagant and erring spirit hies To his confine. Horacio, de la obra Hamlet, Prince of Denmark, de Shakespeare

La astrología y los elementos antiguos [editar]

La astrología ha usado el concepto de los elementos clásicos desde la antigüedad hasta el presente. Muchos de los astrólogos modernos usan los cuatro elementos clásicos extensivamente, y además los consideran una parte critica de la interpretación de la carta astral.

El tarot y los elementos antiguos [editar]

Los naipes del tarot de copas, espadas, palos y estrellas pueden ser tomadas como correspondiendo a agua, aire, fuego y tierra, respectivamente. Estos corresponden en los naipes modernos de los juegos de cartas a corazones, espadas, tréboles y diamantes. Esto asegura verdad en los horóscopos. Lo signos de fuego son muy interesados en el poder. Los signos de aire se interesan en las ideas. El conjunto de palos es creatividad, el nacimiento de la hoja. Las espadas se tratan todas sobre poder y fuerza.

Elementos antiguos en la actualidad [editar]

Los elementos antiguos son utilizados a menudo en la actualidad. La lista de elementos a los que más se recurre en la literatura fantástica, películas y videojuegos es más amplia y suele incluir combinaciones de varios de estos:

Además con el paso del tiempo se ha tendido a asociar algunos de estos como la sombra (oscuridad) y el fuego con el mal, estando otros como la luz, el agua o la naturaleza (hierba) ligados al bien.

Véase también [editar]

Notas [editar]

Enlaces externos [editar]

  • Friesian.com (diferentes versiones de los elementos clásicos).

FILOSOFÍA8: EMPÉDOCLES. Empédocles de Agrigento (en griego Εμπεδοκλής) (Agrigento, h.495/490 - h.435/430 a. C.), fue un filósofo y político democrático griego. Cuando perdió las elecciones fue desterrado y se dedicó al saber. Postuló la teoría de las cuatro raíces, a las que Aristóteles más tarde llamó elementos, juntando el agua de Tales de Mileto, el fuego de Heráclito, el aire de Anaxímenes y la tierra de Jenófanes las cuales se mezclan en los distintos entes sobre la tierra. Estas raíces están sometidas a dos fuerzas, que pretenden explicar el movimiento (generación y corrupción) en el mundo: el Amor, que las une, y el Odio, que las separa. Estamos, por tanto, en la actualidad, en un equilibrio. Esta teoría explica el cambio y a la vez la permanencia de los seres del mundo. Posteriormente Demócrito postularía que estos elementos están hechos de átomos.

Empédocles

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Para otros usos de este término, véase Empédocles (desambiguación).
Empédocles (Έμπεδοκλής)
Empedokles.jpeg
Grabado de Empédocles
Filosofía occidental
Filosofía presocrática
Nacimiento490 a. C.
Fallecimiento430 a. C.
Escuela/tradiciónEscuela pluralista
Intereses principalesCosmogénesis, Ontología
Ideas notablesElementos de la antigüedad (toda materia está hecha de cuatro elementos: agua, tierra, aire y fuego)
Influido porTales de Mileto, Anaxímenes, Jenófanes, Heráclito
Influyó aGorgias, Platón, Aristóteles, Demócrito, Leucipo de Mileto, Epicuro, Lucrecio

Empédocles de Agrigento (en griego Εμπεδοκλής) (Agrigento, h.495/490 - h.435/430 a. C.), fue un filósofo y político democrático griego. Cuando perdió las elecciones fue desterrado y se dedicó al saber. Postuló la teoría de las cuatro raíces, a las que Aristóteles más tarde llamó elementos, juntando el agua de Tales de Mileto, el fuego de Heráclito, el aire de Anaxímenes y la tierra de Jenófanes las cuales se mezclan en los distintos entes sobre la tierra. Estas raíces están sometidas a dos fuerzas, que pretenden explicar el movimiento (generación y corrupción) en el mundo: el Amor, que las une, y el Odio, que las separa. Estamos, por tanto, en la actualidad, en un equilibrio. Esta teoría explica el cambio y a la vez la permanencia de los seres del mundo. Posteriormente Demócrito postularía que estos elementos están hechos de átomos.

Sostiene una curiosa teoría sobre la evolución orgánica por su teoría de las raíces. Suponía que en un principio habría numerosas partes de hombres y animales distribuidas por azar: piernas, ojos, etc. Se formarían combinaciones aleatorias por atracción o Amor, dando lugar a criaturas aberrantes e inviables que no habrían sobrevivido:

Muchas especies de criaturas vivas tienen que haber sido incapaces de propagar su linaje, ya que en cada una de las especies hoy día existentes o la industria o el valor o la velocidad ha protegido desde el principio su existencia, conservándola. (Empédocles citado por Stephen F. Mason, Historia de las ciencias)

Aristóteles le atribuye un experimento para demostrar la presión del aire como sustancia independiente usando una clepsidra. También descubrió la fuerza centrífuga y el sexo de las plantas.

En astronomía identificó correctamente que la luz de la Luna procedía del Sol reflejado y que la Tierra era una esfera.

Una leyenda afirma que murió lanzándose al Etna para tener un final digno de su divinidad, aunque parece más probable que muriese en el Peloponeso.

Escribió los poemas De la naturaleza (Peri physeos) y Las purificaciones, de los cuales se conservan fragmentos. Fuentes verificables afirman que Empédocles fue un filosofo de gran envergadura también entre los egipcios.

Natural de Agrigento, en Sicilia. Una leyenda cuenta que se arrojó al Etna con el fin de que, desaparecido, sus paisanos lo tuvieran por un dios inmortal, y que fue descubierta la superchería cuando se encontró a los pocos días una sandalia del filósofo en la boca del volcán. Una leyenda más benigna dice que se arrojó al Etna para conocer el interior de la Tierra y del fuego. De acuerdo con lo que hemos dicho del pluralismo, la física de Empédocles trata de compaginar el carácter inmutable del ser parmenídeo con la constatación de la generación y la corrupción. El resultado es que no existen generación y corrupción en sentido absoluto, sino sólo mezcla y separación de elementos inmutables. Los elementos para Empédocles son cuatro: agua, aire, tierra y fuego, como afirmaban respectivamente Tales, Anaxímenes, Jenófanes (que suele contarse entre los eléatas) y Heráclito. A estas sustancias hay que añadir dos fuerzas, encargadas de realizar la mezcla y la separación: el amor y el odio. El amor une y el odio separa. Al principio reina en soledad el amor y todo es una esfera: el Uno, eterno e inmóvil, en el que los cuatro elementos están mezclados. Luego sobreviene el odio, y, así, la separación. El mundo es una sucesión de ciclos unión-separación. El hombre es también un compuesto de los cuatro elementos. La salud consiste en cierto equilibrio entre ellos. El conocimiento es posible porque lo semejante conoce lo semejante: por el fuego conocemos el fuego, por el odio, el odio, por el amor, el amor.

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[editar] Biografía

Empédocles nació en Agrigento (Sicilia), el año 495 a. C.(?) y murió probablemente en 435 a. C. Fue un destacado filósofo y poeta griego.

Realmente se conoce muy poco de la biografía de Empédocles; su personalidad está envuelta en la leyenda, que lo hace aparecer como mago y profeta, autor de milagros y revelador de verdades ocultas y misterios escondidos.

Se sabe, no obstante, que Empédocles nació en el seno de una familia ilustre, y llegó a ser jefe de la facción democrática de su ciudad natal. Su fama como científico y médico-taumaturgo, unida a su posición social, le permitió ocupar importantes cargos en la vida pública. El final de su vida lo pasó exiliado en el Peloponeso. Se forjaron varias versiones en torno a su muerte, la más conocida de todas es aquella según la cual se habría arrojado al volcán Etna para ser venerado como un dios por sus conciudadanos.

De sus escritos se conservan únicamente Los Políticos, el tratado Sobre la medicina, el Proemio a Apolo, Sobre la naturaleza (sólo se conservan unos 450 versos de los 5.000 de que constaba la obra) y Las Purificaciones (de argumento místico e inspirado en el orfismo). Parece que hay que considerar espurias las tragedias que se le atribuyen. Escribió sus obras en forma de poemas. Su doctrina parece depender en muchos puntos de Parménides, a quien se supone que conoció en un viaje a Elea.

En sus obras Empédocles comienza, como Parménides, estableciendo la necesidad y perennidad del ser. Pero su originalidad consiste en conciliar dicha necesidad con el devenir, con el transcurrir de todo. Intentando responder a esta cuestión, nos habla de cuatro "raíces" (rhicómata) eternas, los cuatro elementos naturales: . (en realidad esto lo dijo Aristóteles)

Estas raíces corresponden a los principios (arjé) de los jónicos, mas, a diferencia de éstos, -que se transforman cualitativamente y se convierten en todas las cosas-, las raíces de Empédocles permanecen cualitativamente inalteradas: son originarias e inmutables (se prepara así la noción de "elementos"). Lo que provoca el cambio son dos fuerzas cósmicas que él llama Amor y Odio. (También en esto Empédocles prepara el camino para la causa o fuerza natural).

Para Empédocles, el Amor tiende a unir los cuatro elementos, como atracción de lo diferente; el Odio actúa como separación de lo semejante. Cuando predomina totalmente el Amor, se genera una pura y perfecta esfera toda ella igual e infinita, que goza de su envolvente soledad. El Odio comienza entonces su obra, deshaciendo toda la armonía hasta la separación completa del caos. De nuevo al Amor interviene para volver a unir lo que el odio ha separado, y así, las dos fuerzas, en sus cíclicas contiendas, dan vida a las diversas manifestaciones del cosmos. Los cuatro elementos y las dos fuerzas que lo mueven explican asimismo el conocimiento, según el principio de que lo semejante se conoce con lo semejante. Las cosas emanan flujos que, pasando a través de los poros de los elementos, determinan el contacto y el reconocimiento.

Sobre estas bases Empédocles dedicó gran interés a la observación de la naturaleza (botánica, zoología y fisiología), y expuso originales concepciones sobre la evolución de los organismos vivos, la circulación de la sangre, y la sede del pensamiento en el corazón, tesis acogida durante mucho tiempo por la medicina.

Esta doctrina de la evolución y transformación de todos los seres le da pie para la teoría de la metempsícosis: por ley necesaria los seres expían sus delitos a través de una serie de reencarnaciones. "Yo he sido ya, anteriormente, muchacho y muchacha, arbusto, pájaro y pez habitante del mar". Solamente los hombres que logren purificarse podrán escapar por completo del círculo de los nacimientos y volver a morar entre los dioses.

[editar] Empédocles y su visión del hombre

La teoría de los cuatro elementos que han de estar en armonía, permite elaborar una concepción de salud, que tendrá amplia repercusión en la medicina griega posterior.

Utilizando otros términos Empédocles considera al hombre un microcosmos (El hombre, concebido como resumen completo del universo o macrocosmos), una suerte de mundo microscópico (dado que contiene los mismos elementos) y ello le permite formular una explicación de conocimiento por "simpatía": "lo semejante conoce a lo semejante". Así, las emanaciones que proceden de las cosas entran por los poros del cuerpo humano, yendo a encontrar lo semejante que en éste hay:

"Vemos la tierra por la tierra, el agua por el agua, el aire divino por el aire y el fuego destructor por el fuego. Comprendemos el amor por el amor y el odio por el odio." Fr. 109

Es decir un elemento lleva al otro y es necesaria la existencia de uno para la existencia del otro

Para Empédocles, la realidad es concebida como una esfera, lo cual sugiere que parte de la concepción de Parménides. La esfera de Empédocles equivale al Ser de Parménides, aunque a diferencia de éste último, no niega el valor de las apariencias porque para él, hay movimiento y hay pluralidad de seres. Lo que hace es introducir dentro de la esfera a la variedad: en su interior se encuentran los cuatro elementos.

Podría decirse pues, que inspirándose en Tales, Anaxímenes, Heráclito y Jenófanes, aúna de todos ellos sus elementos primigenios. Cada uno de estos elementos es eterno e imperecedero, pero al mezclarse entre sí dan lugar a la diversidad de seres y cambios que se observan en el mundo.

La mezcla de los elementos es producido por dos fuerzas cósmicas: el amor y el odio. Son fuerzas que también se encuentran en el hombre y que al explicar en su lucha todo cuanto sucede, determinan la visión trágica que Empédocles tiene de la existencia:

Estos elementos no cesan nunca su continuo cambio. En ocasiones se unen bajo la influencia del Amor, y de este modo todo devinen lo Uno; otras veces se disgregan por la fuerza hostil del Odio (...) y tienen una vida inestable (...)

Este mismo combate de dos fuerzas se ve claramente en la masa de los miembros mortales. A veces, por efecto del amor, todos los miembros que posee el cuerpo se reúnen en unidad, en la cima de la vida floreciente. Pero otras veces, separados por el odio cruel, vagan por su lado a través de los escollos de la existencia." Fr. 17-20. Para Empédocles, la vida del hombre es unánime.

[editar] Véase también

[editar] Bibliografía

  • Kingsley, Peter, Filosofía antigua, misterios y magia. Empédocles y la tradición pitagórica. Traducción: Alejandro Coroleu. 568 páginas. Vilaür: Ediciones Atalanta, 2008. ISBN 978-84-935763-8-7
  • Diógenes Laercio LIBRO VIII. Capítulo dedicado a Empédocles - Vida y muerte del filósofo Empédocles. Epigramas a Empédocles.

[editar] Enlaces externos

Commons

FILOSOFÍA8: RELATIVISMO: EL HOMBRE ES LA MEDIDA DE TODAS LAS COSAS. PROTÁGORAS. Protágoras de Abdera (en griego Πρωταγόρας) (Abdera 485 a. C.-411 a. C. aproximadamente), sofista griego. Admirado experto en retórica que recorría el mundo griego cobrando elevadas tarifas por sus conocimientos acerca del correcto uso de las palabras u ortoepeia. Platón le acredita como el inventor del papel del sofista profesional o profesor de "virtud" (entendida no como "bondad" sino como conocimiento y habilidad para tener éxito mundano).

Protágoras

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Para otros usos de este término, véase Protágoras (desambiguación).
Protágoras (Πρωταγόρας)
Filosofía occidental
Filosofía presocrática
Nacimientoca. 485 a. C.
Fallecimientoca. 411 a. C.
Escuela/tradiciónFilosofía jónica sofística
Intereses principalesLenguaje, semántica y relativismo
Ideas notablesLas "Antilogías", que consisten en dos premisas: la primera es "Antes de cualquier incertidumbre, dos tesis opuestas pueden ser confrontadas de manera válida", la segunda es su complemento: la necesidad de "fortalecer el argumento débil".
Influyó aPlatón, Hume, Nietzsche

Protágoras de Abdera (en griego Πρωταγόρας) (Abdera 485 a. C.-411 a. C. aproximadamente), sofista griego. Admirado experto en retórica que recorría el mundo griego cobrando elevadas tarifas por sus conocimientos acerca del correcto uso de las palabras u ortoepeia. Platón le acredita como el inventor del papel del sofista profesional o profesor de "virtud" (entendida no como "bondad" sino como conocimiento y habilidad para tener éxito mundano).

Protágoras fue un pensador viajero, celebrado y necesitado allí donde fuera. Vivió durante largas temporadas en Atenas, donde fue conocido de Sócrates y amigo de Pericles, quien le encargó la constitución de la nueva colonia de Turios, que redactó hacia 444 o 443 a. C. y en donde por primera vez en la historia, se estableció la educación pública y obligatoria. También viajó a Sicilia y a otras ciudades de Asia Menor en funciones de maestro de retórica y conducta, recibiendo a cambio cantidades notables de dinero, como el resto de sofistas. El magisterio que llegó a ejercer en el área de influencia griega se extendió en el tiempo durante cuarenta años, según nos cuenta Platón

Platón le dedicó uno de sus diálogos, el Protágoras, que aún hoy puede leerse como un cuadro vivo, animado y colorido, aunque con escaso rigor histórico, sobre los distintos tipos de sofistas que habitaban en la mansión de Calias –rico ateniense, una especie de mecenas, rodeado de intereses comerciales, políticos, artísticos y militares-. Junto a Gorgias, fueron los únicos sofistas en ser considerados en calidad de filósofos por Platón y Aristóteles. Sócrates guardaba gran estima de ellos por sus cualidades retóricas y la profundidad de sus predicados, a pesar del uso que podían hacer de ellos.

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[editar] Biografía

Según la mayoría de los autores antiguos,[1] Protágoras era originario de la ciudad de Abdera, afirmación sólo discutida por el dramaturgo ateniense Eupolis, quien lo estimaba natural de Teos, en Asia menor.[2] También, con cierto consenso, se indicaba la 84 olimpiada (años 444 a 441 a. C.) como su acmé o época de plenitud,[3] dato a partir del cual, modernamente, se suele fijar la fecha de su nacimiento en torno al año 485 a. C.[4]

Se lo tenía por discípulo de Demócrito,[5] aunque Filóstrato cuenta que también se habría relacionado con magos de Persia en los tiempos de la expedición del rey Jerjes contra Grecia.[6] Se decía que en su juventud había trabajado como cargador,[7] inventando un cojín llamado tyle que facilitaba el transporte de la carga. Según Diógenes Laercio, Demócrito quedó tan impresionado con el ingenio del joven Protágoras manifestó en dicho invento, que decidió adoptarlo como discípulo.[8]

Se contaba a Protágoras entre los creadores del arte retórico,[9] señalándosele como el primero en introducir los razonamientos heurísticos.[10]

También se lo tenía por iniciador de la práctica de recibir honorarios a cambio de enseñanzas,[11] siendo estos particularmente elevados.[12] Según Platón, Protágoras habría ganado en su comercio educativo más dinero que todo el reunido por "Fidias y otros diez escultores más."[13] Refiere, también Platón, el criterio usado por el sofista para recibir el pago de honorarios; hace decir a Protágoras: "Cuando [un discípulo] ha aprendido conmigo, si quiere me entrega el dinero que yo estipulo, y si no, se presenta en un templo, y, después de jurar que cree que las enseñanzas valen tanto, allí lo deposita."[14]

Era famosa en la antigüedad una anécdota acerca de un pacto de honorarios entre Protágoras y un discípulo suyo, llamado Evatlo. Habían acordado el pago sólo para el evento de que el aprendiz llegara a ganar un juicio haciendo uso de las adquiridas dotes retóricas. Evatlo, como no ganaba caso alguno, se negaba a pagar. Entonces, Protágoras lo llevó a juicio, diciéndole: "Si yo gano, es preciso que por haber ganado me entregues los honorarios; si tú ganas, por haberse cumplido la condición, también deberías pagarme."[15]

Al parecer llevó una vida errante, enseñando durante cuarenta años en las distintas ciudades griegas.[16] Se sabe visitó Atenas al menos en dos ocasiones,[17] y Platón lo sitúa, ya de avanzada edad, viviendo en Sicilia.[18]

Su relación con los atenienses tuvo dos momentos; uno en que fue bien acogido y mantuvo estrechas relaciones con los círculos de poder de la ciudad, seguido por otro, de repudio y condena.

El primero de los períodos está marcado por su amistad con Pericles, con quien, se conjetura, compartía ideales filosóficos y políticos. Eran famosos los largos debates que solían mantener ambos. En cierta ocasión, según refiere Plutarco, discutieron todo un día a propósito de la muerte del atleta Epitimio de Farsalia; se preguntaban quien había sido culpable de su muerte, si la jabalina que lo hirió, si el que la lanzó o si los organizadores del certamen.[19]

Bajo el alero de Pericles, Protágoras tuvo gran prestigio entre los los atenienses, el cual se vio reflejado en el hecho de que le encargaran la redacción de una constitución para la nueva colonia de Turios,[20] en el año 443 a. C.; texto que estableció, por primera vez, la educación pública y obligatoria.

La filosofía de Protágoras encajaba bien con las ideas del círculo gobernante liderado por Pericles, dentro del cual el agnosticismo del sofista no generaba rechazo; pero una vez muerto Pericles, los nuevos líderes de la ciudad dejaron de lado la actitud tolerante.

Diógenes Laercio afirma que los problemas comenzaron para el sofista cuando leyó, en casa de Eurípides (o de Megaclides), su libro Sobre los dioses,[21] en el cual señalaba desconocer la existencia o inexistencia de seres divinos. A raíz de ello fue acusado de impiedad por Pitidoro, hijo de uno de los Cuatrocientos (Según Aristóteles, el acusador fue Evatlo, discípulo del sofista[22] ). Filostrato señala que no está claro si hubo o no un proceso para llegar a la condena,[23] que algunos dicen que fue el destierro[24] y otros, la muerte.[25] En todo caso, se ordenó que sus obras fueron quemadas.[26] E. Derenne sitúa tales acontecimientos en torno al año 416 a. C., en vísperas de que la flota ateniense marchara en expedición contra Siracusa.

Ya sea para huir de la pena de muerte,[23] o en cumplimiento de la orden de destierro,[27] Protágoras se embarcó rumbo a Sicilia. A mitad del viaje el barco zozobró, a causa de lo cual el sofista murió ahogado.[28] La mayoría de las fuentes señalan que contaba con 90 años,[29] si bien hay algunas que refieren la edad de 70.[30]

[editar] Obra

No nos ha llegado ninguna obra completa escrita por Protágoras, pero se conservan valiosos fragmentos en los diálogos de Platón (Protágoras Crátilo,Gorgias y Teeteto) y en textos de otros autores como Aristóteles, Sexto Empírico y Diógenes Laercio. Éste último, en su Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres, nos ofrece una enumeración de las obras del sofista:

«Los libros que se conservan de él son los siguientes: El arte de la erística, Sobre la lucha, Sobre las matemáticas, Sobre el Estado, Sobre la ambición, Sobre las virtudes, Sobre el estado de las cosas en el principio, Sobre el Hades, Sobre las malas acciones de los hombres, El discurso preceptivo, La disputa sobre los honorarios, dos libros de Antilogías. Éstos son sus libros.»[31]

La lista no contempla tres títulos conocidos a partir de otras fuentes: Sobre la verdad[32] (llamada también Refutaciones o Sobre los discursos convincentes), Sobre los dioses[33] y Sobre el Ser.[34] Bodrero[35] explica la omisión reparando en la frase "Los libros que se conservan de él son los siguientes" y señalando que lo textos no incluidos en la enumeración ya constituían obras perdidas en tiempos de Diógenes Laercio. Untersteiner, por su parte, conjetura que los títulos nombrados en la lista no serían sino capítulos de las Antilogías. Según Untersteiner,[36] Protágoras habría escrito sólo dos obras: Sobre la verdad y las Antilogías. Esta última, que constaba de dos libros, habría estado dividía en cuatro secciones subdivididas, a su vez, en los títulos señalados por Diógenes Laercio. El esquema que propone Untersteiner es el siguiente:

SecciónCapítulos
Sobre los diosesSobre los dioses; Sobre el Hades
Sobre el SerSobre el Ser; El arte de la erística; La disputa sobre los honorarios
Sobre el EstadoSobre el Estado; Sobre la ambición; Sobre las virtudes; Sobre el estado de las cosas en el principio; Sobre las malas acciones de los hombres, El discurso preceptivo
Sobre las artesSobre la lucha; Sobre las matemáticas

[editar] Pensamiento

[editar] El hombre como medida de todas las cosas

El principio filosófico más famoso de Protágoras alude al estatus del hombre enfrentado al mundo que lo rodea. Habitualmente se designa con la expresión Homo mensura («El hombre es la medida»), fórmula abreviada de la frase Homo omnium rerum mensura est («El hombre es la medida de todas las cosas»), que traduce al latín la sentencia original en griego. Esta última, según Diógenes Laercio, habría sido la siguiente:

πάντων χρημάτων μέτρον ἔστὶν ἄνθρωπος, τῶν δὲ μὲν οντῶν ὡς ἔστιν, τῶν δὲ οὐκ ὄντων ὠς οὐκ ἔστιν‭[37]

La traducción habitual al castellano nos dice

«El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto que son, de las que no son en cuanto que no son.»

La frase figuraba, según refiere Sexto Empírico, en la obra perdida de Protágoras Los discursos demoledores, y ha llegado hasta nosotros a través de la transcripción de varios autores antiguos. Aparte de Diógenes Laercio, es citada por Platón, Aristóteles, Sexto Empírico y Hermias.

[editar] Interpretaciones

La sentencia acusa diversas interpretaciones, como resultado de la dificultad que implica determinar el sentido y alcance de sus tres expresiones fundamentales, a saber: a) El hombre (ἄνθρωπος); b) La medida (μέτρον); c) Las cosas (χρηματὰ).

a) Se discute si la expresión "el hombre" (ἄνθρωπος) se refiere al hombre en sentido individual o en sentido colectivo. A saber: 1) La interpretación en sentido individual señala que el hombre al que hace mención la frase de Protágoras es cada hombre concreto, cada individuo, de tal forma que habría tantas medidas distintas para las cosas como hombres individuales hay. A tal lectura adhiere Platón, quien, por medio de Sócrates, señala en el Teeteto:
«¿No es verdad que (Protágoras) dice algo así: Tal como me parecen las cosas, tales son para mí, tal como te parecen, tales son para ti. Pues tú eres hombre y yo también.»
2) La interpretación en sentido colectivo, a su vez, tiene dos enfoques distintos: uno que entiende que la expresión alude a cada grupo social humano; otro, que la considera en sentido genérico, es decir, referida al género humano: a) El primer enfoque, que podemos denominar sociológico, ha sido defendido por Eugène Dupréel, e implica plantear que la frase de Protágoras alude a cierta forma de relativismo cultural, donde cada sociedad, cada polis, actuaría como medida de las cosas. Hay autores (como Untersteiner y Schiappa) que, adhiriendo a la tesis sociológica, consideran que ella no es incompatible con el sentido individual del término, ya que Protágoras habría contemplado ambas visiones al formular su sentencia. b) El segundo enfoque, que podemos denominar genérico, fue formulado por Goethe y defendido especialmente por Theodor Gomperz, e implica entender la existencia de una única medida común para todos los hombres individuales; una misma forma, compartida por el género humano, para tasar la totalidad de las cosas.

 

A veces se interpreta este dicho como simple antropocentrismo, como relativismo de la verdad de las cosas, como que cada hombre es la norma de lo que es verdad para sí mismo, y que toda verdad es relativa para el individuo que la sostiene y que no podría tener validez más allá de él. Él, con su frase célebre, se refería al ser humano y no a cada sujeto, por eso tenía fama de moderado, no era radical. Heidegger propone una interpretación más penetrante de él en su curso Introducción a la Filosofía (Ed. Cátedra, Madrid, 1999, pp. 166 ss. Trad. de Manuel Jiménez Redondo).

[editar] La teoría de los juicios contrarios

El dominio de esta técnica ofrecerían al poseedor -el dialéctico- la disposición, por medio de su arte, de convertir en más fuerte el argumento más débil. Sin embargo, es importante señalar que Protágoras no contemplaba el uso de esta técnica de forma meramente instrumental, por mero afán oportunista, sino que la apoyaba en un complejo discurso en el que se debatía la virtud.

[editar] Escepticismo y agnosticismo

También hizo una proposición de agnosticismo: respecto a los dioses, no tengo medios de saber si existen o no, ni cuál es su forma. Me lo impiden muchas cosas: la oscuridad de la cuestión y la brevedad de la vida humana.

[editar] Bibliografía

[editar] Fuentes primarias

[editar] Fuentes secundarias

[editar] Notas

  1. Diógenes Laercio, IX 50; Filóstrato, Vidas de los sofistas, I 10, 1; Hesiquio, Onomatológico, en Escolio a Platón, República, 600c;
  2. Eupolis, Aduladores, fr. 146a.1-147
  3. Apolodoro, FGrHist. 244 F 71 II 1040
  4. Criterio establecido por los filólogos Nestle y Schmid
  5. Diógenes Laercio, IX 50; Filóstrato, Vidas de los sofistas, I 10, 1; Hesiquio, Onomatológico, en Escolio a Platón, República, 600c
  6. Filóstrato, Vidas de los sofistas, I 10, 1
  7. Diógenes Laercio, IX 53; Hesiquio, Onomatológico, en Escolio a Platón, República, 600c
  8. Diógenes Laercio, IX, 53
  9. Apuleyo, Flórida, 18, 19
  10. Hesiquio, Onomatológico, en Escolio a Platón, República, 600c
  11. Diógenes Laercio, IX 52; Filostrato, Vidas de los sofistas, I 10, 4
  12. Diogenes Laercio los fija en 100 minas. Diógenes Laercio, IX 52
  13. Platón, Menón, 91d
  14. Platón, Protágoras, 328 B
  15. Diógenes Laercio, IX 56
  16. Platón, Menón, 91 d-e
  17. Aten, V, 218 B, XI, 505 F
  18. Platón, Hippias mayor, 282 d-e
  19. Plutarco, Pericles, 36
  20. Diógenes Laercio, IX 50
  21. Diógenes Laercio, IX 54
  22. Aristóteles, Fr. 67
  23. a b Filóstrato, Vidas de los sofistas, I 10, 3
  24. Filostrato, Vidas de los sofistas, I 10, 3;
  25. Sexto Empírico, Contra Matemáticos, IX 55;
  26. Hesiquio, Onomatológico, en Escolio a Platón, República, 600c; Eusebio de Cesarea, Contra los herejes
  27. Sexto Empírico, Contra Matemáticos, IX 56, 3
  28. Diógenes Laercio IX, 55; Filóstrato, Vidas de los sofistas, I 10, 3; Hesiquio, Onomatológico, en Escolio a Platón, República, 600c;Platón, Menón, 91e; Sexto Empírico, Contra Matemáticos, IX 55
  29. Diógenes Laercio IX, 55; Hesiquio, Onomatológico, en Escolio a Platón, República, 600c; Platón, Menón, 91e;
  30. Apolodoro, FGrHist. 244 F 71 II 1040
  31. Diógenes Laercio, IX, 55
  32. Mencionada por Sexto Empírico, Contra matemáticos, VII, 60
  33. Mencionado por Eusebio de Cesarea, Preparación evangélica, XIV, 3.7, y, fuera de la enumeración, por el propio Diógenes Laercio, X, 51 y 54
  34. Mencionada por Porfirio, Curso de literatura, I ( tomado de Eusebio de Cesarea, Preparación evangélica, X, 3.25)
  35. Bodrero, Emilio, "Le opere di Protagora", Rivista di filologia 31, 1903, pp. 558-595
  36. Untersteiner, Mario, "Le Antilogie di Protagora", Antiquitas, 2-3, 1947-1948, pp. 34-44
  37. Diógenes Laercio, IX, 51

 

[editar] Véase también

[editar] Enlaces externos

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FILOSOFÍA8: RELATIVISMO FILOSÓFICO. Tesis filosófica según la cual existen tantas verdades como seres cognoscentes crean estar en la verdad. La verdad depende de factores físicos, psicológicos o culturales que influyen en los juicios que las personas se hacen sobre la realidad.

Relativismo

Tesis filosófica según la cual existen tantas verdades como seres cognoscentes crean estar en la verdad. La verdad depende de factores físicos, psicológicos o culturales que influyen en los juicios que las personas se hacen sobre la realidad. 

      Hay dos teorías filosóficas opuestas ante la verdad y que han sido defendidas de forma reiterada a lo largo de la Historia de la Filosofía: el objetivismo y el relativismo. El objetivismo mantiene la idea de que la verdad es independiente de las personas o grupos que la piensan o formulan (ver objetivismo). Por el contrario, el relativismo considera que la verdad depende o está en relación con el sujeto, persona o grupo que la experimenta. Es preciso tener cuidado con la definición del relativismo, así, por ejemplo, no es relativismo aceptar que existen muchas opiniones acerca de las mismas cosas, esto es obvio y nadie lo ha negado. El relativismo aparece cuando a continuación decimos que dichas opiniones son verdaderas si a las personas que las defienden les parecen verdaderas. El relativismo mantiene que existen muchas verdades acerca de las cosas, al menos tantas como personas creen tener un conocimiento de ellas.

      Hay varias razones que permiten comprender porqué muchos filósofos consideran adecuado el relativismo. Se pueden destacar las siguientes:

  • la influencia de elementos físicos, psicológicos, o culturales en las creencias de las personas;

  • la observación de las muchas ideas o concepciones que tienen los distintos grupos o culturas;

  • la observación del cambio de ideas a través del tiempo.

      Todo ello puede favorecer la convicción de que realmente es imposible dejar de lado la subjetividad en la adquisición de la verdad y de la concepción del mundo.
      No hay que confundir dos teorías muy próximas pero distintas, el relativismo y el escepticismo: el escéptico afirma que no cabe conocimiento alguno, el relativista que sí es posible el conocimiento pero que éste es relativo a las personas y que por lo tanto pueden existir muchas verdades respecto de las mismas cosas.
      Cabe ser relativista en relación a ciertos géneros de realidades y objetivista respecto de otras. Por ejemplo, muchas personas parecen aceptar puntos de vista relativistas respecto de los valores morales, pero no respecto del conocimiento del mundo físico.

      Para una mayor claridad de este punto de vista puede ser útil la siguiente clasificación.    

 

TIPOS DE RELATIVISMO

RELATIVISMO ESPECÍFICO

la verdad es relativa o depende de cada especie

el mundo es distinto para cada especie de seres capaz de representárselo

RELATIVISMO DE GRUPO

la verdad es relativa o depende de cada grupo

hay tantas verdades como grupos de personas que las piensen

por civilización

la verdad es relativa o depende de cada cultura o civilización

cada civilización tiene sus propias verdades

de clase social

la verdad es relativa o depende de cada clase social

hay tantas verdades como clases sociales

por sexo

la verdad es relativa o depende de cada sexo

la verdad es distinta para el hombre y para la mujer

por edad

la verdad es relativa o depende de cada generación

 los jóvenes tienen sus verdades y los adultos las suyas

RELATIVISMO INDIVIDUAL

la verdad es relativa o depende de cada individuo

hay tantas verdades como individuos

 

      El relativismo más radical es el relativismo individual y referido a la totalidad de los conocimientos humanos.
    Los sofistas fueron los primeros filósofos en defender puntos de vista claramente relativistas. Y es precisamente Protágoras quien expresó de modo gráfico la esencia del relativismo con la siguiente frase: “el hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en tanto que son y de las que no son en tanto que no son”.
      Sócrates y Platón consideraron inadmisible el punto de vista relativista, tanto por sus consecuencias en el plano moral y político como porque, según ellos, es una teoría absurda y que hace imposible el conocimiento. Toda la filosofía platónica se puede entender precisamente como un intento de superar de forma radical y completa el relativismo sofista.
 

         Ver “escepticismo” y “sofistas”.
 

 

Obtenido de http://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/Filosofiagriega/Presocraticos/Relativismo.htm

FILOSOFÍA8: EL RELATIVISMO. Hay dos teorías filosóficas opuestas ante la verdad y que han sido defendidas de forma reiterada a lo largo de la Historia de la Filosofía: el objetivismo y el relativismo. El objetivismo mantiene la idea de que la verdad es independiente de las personas o grupos que la piensan o formulan (ver “objetivismo”). Por el contrario, el relativismo considera que la verdad depende o está en relación con el sujeto, persona o grupo que la experimenta. Es preciso tener cuidado con la definición del relativismo, así, por ejemplo, no es relativismo aceptar que existen muchas opiniones acerca de las mismas cosas, esto es obvio y nadie lo ha negado. El relativismo aparece cuando a continuación decimos que dichas opiniones son verdaderas si a las personas que las defienden les parecen verdaderas. El relativismo mantiene que existen muchas verdades acerca de las cosas, al menos tantas como personas creen tener un conocimiento de ellas.

Relativismo

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Para otros usos de este término, véase Relativismo cultural.

Hay dos teorías filosóficas opuestas ante la verdad y que han sido defendidas de forma reiterada a lo largo de la Historia de la Filosofía: el objetivismo y el relativismo. El objetivismo mantiene la idea de que la verdad es independiente de las personas o grupos que la piensan o formulan (ver “objetivismo”). Por el contrario, el relativismo considera que la verdad depende o está en relación con el sujeto, persona o grupo que la experimenta. Es preciso tener cuidado con la definición del relativismo, así, por ejemplo, no es relativismo aceptar que existen muchas opiniones acerca de las mismas cosas, esto es obvio y nadie lo ha negado. El relativismo aparece cuando a continuación decimos que dichas opiniones son verdaderas si a las personas que las defienden les parecen verdaderas. El relativismo mantiene que existen muchas verdades acerca de las cosas, al menos tantas como personas creen tener un conocimiento de ellas.

Hay varias razones que permiten comprender por qué muchos filósofos consideran adecuado el relativismo. Se pueden destacar las siguientes:

La influencia de elementos físicos, psicológicos o culturales en las creencias de las personas; La observación de las muchas ideas o concepciones que tienen los distintos grupos o culturas; La observación del cambio de ideas a través del tiempo.

En cuestiones humanas y sociales se reconocen tres formas básicas de relativismo:

a) Cognitivo

b) Moral

c) Cultural

Es conveniente tratarlos juntos ya que se hallan estrechamente vinculados. Incluso, quienes se adhieren a uno de ellos, generalmente se adhieren también a los restantes, mientras que quienes los rechazan, lo hacen en forma conjunta. O. Spengler escribió: “Toda cultura tiene su propio criterio, en el cual comienza y termina su validez. No existe moral universal de ninguna naturaleza”.

En el primer caso, admitiendo su veracidad, se niega la verdad absoluta, por lo que no existiría interés por buscarla. En el segundo caso se niega la existencia del Bien objetivo, por lo que habría que borrar a la Ética como actividad intelectual que busca un camino para alcanzarlo. En el tercer caso, no existiría una cultura mejor que otra, por lo que tampoco deberíamos esmerarnos por buscarla. Algunos autores estiman que, en el nivel epistemológico, el relativismo surge de una actitud escéptica, mientras que en el nivel moral surge de una actitud cínica.

Contenido

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Relativismo cognitivo [editar]

Relativismo es todo sistema de pensamiento que afirma que no existen verdades universalmente válidas, ya que toda afirmación depende de condiciones o contextos de la persona o grupo que la afirma. Como pensamiento, movimiento o propuesta sobre el conocimiento humano viene estudiado dentro de la Epistemología o Filosofía del conocimiento. Cuando se afirma que el conocimiento cierto es relativo a condiciones propias del sujeto (intereses personales, creencias previas, estado ánimo,...) entonces se suele hablar de Subjetivismo, y a veces recibe un tratamiento independiente.

El Relativismo es conceptualmente cercano al escepticismo, aunque éste llega más lejos: no sólo es imposible establecer verdades absolutas, sino que no se puede llegar a conocer certeramente ninguna verdad.

Las primeras afirmaciones del Relativismo se inician en Grecia con los sofistas, siendo el más famoso Protágoras de Abdera con su expresión: "el hombre es la medida de todas las cosas" y fue desarrollado dos mil cien años después por Descartes con la polémica entre el racionalismo y el empirismo. A partir de Kant, con su giro hacia el idealismo transcendental, se puede empezar a discutir el carácter relativista de algunos planteamientos.

Actualmente vuelve a tener una gran importancia en el pensamiento filosófico y teológico, pues numerosos autores y corrientes filosóficas del siglo XX se han clasificado como relativistas o subjetivistas: Nietzsche, James, Dewey, Wittgenstein, Rorty... Entre las corrientes filosóficas, son o impulsan el relativismo: el existencialismo, el estructuralismo, el constructivismo social, junto con las nuevas concepciones de la filosofía de la ciencia (Kuhn, Lakatos, sobre todo Feyerabend). Pero la gran corriente relativista es la posmodernidad.

El relativismo tiene connotaciones teoréticas, pragmáticas y éticas, morales y culturales. Puede ser un relativismo fuerte o absoluto, o una afirmación limitada a un solo campo (la religión, las normas morales, el derecho,...). El desarrollo fundamental es en torno a dos temas o dos posturas, diferentes en su tratamiento: el relativismo cognitivo (hay diversas interpretaciones del conocimiento) y el moral (hay normas culturales que se encuentran en cada sociedad particular).

El Relativismo cognitivo es el que centra sus argumentos en la incapacidad del conocimiento humano para establecer verdades universalmente válidas. Cada afirmación es dependiente (relativa) a un contexto o estructura que la condiciona. Estas estructuras que hacen relativa toda afirmación son: el lenguaje, la cultura, los paradigmas de un período histórico, las creencias religiosas, el género, raza o estatus social, y sobre todo la experiencia e historia de cada individuo.

Relativismo cultural y moral [editar]

Se plantea el problema del Relativismo cultural, cuando afirmamos que la diversidad de ideas y valores entre las distintas sociedades es irreducible; no se puede juzgar un elemento cultural desde otra sociedad, lo único importante es que tenga sentido dentro de esa cultura.

El relativismo cultural llega a afectar seriamente la moral como usos y costumbres, magnificando el concepto: no hay una verdad absoluta y ésta depende de cada individuo en un espacio o tiempo concreto o intereses. Según estas posturas, cada afirmación moral depende de convenciones de las personas de esa cultura, y no puede ser cuestionada.

Sus defensores afirman que el relativismo salvaguarda la subjetividad y promueve el respeto hacia opiniones diversas y culturas distintas.

Sus detractores afirman la necesidad de asumir la existencia de verdades reales, objetivas, válidas para toda cultura. Se afirma asimismo que la verdad está ligada a la práctica, y que la acción concreta exige valorar el acierto o el error como algo real, no relativo. Una salida dura al relativismo es el positivismo como metodología de la objetividad para teorías verificables, para evitar la relativización del acceso a la verdad. Un nuevo principio incorporable al conocimiento científico es la relativización, no deseable como categoría o como marco, perfeccionando la percepción de las metodologías. La paradoja tolerancia - pluralidad contra uniformidad.

Relativismo en ciencia [editar]

En el ámbito de la ciencia experimental, se buscan modelos descriptivos que se acercan cada vez más a la realidad. Cuando el error es mínimo, se dice que hubo un gran acercamiento a la verdad. De ahí que la verdad, como objetivo final, está siempre presente.

En cuanto a las ciencias sociales, en general se admite la existencia de vínculos causales entre actitudes y acciones, de ahí que es posible calificarlas según sean los efectos que produzcan. El bien, o lo deseable, tanto como el mal, o lo no deseado, surgen como categorías que se asocian a los valores asignados a las posibles acciones humanas. Existiría un relativismo moral estricto si tales vínculos causales cambiaran con las épocas o con las sociedades en las cuales se realizan.

A partir del surgimiento, en física, de la teoría de la relatividad, se ha pretendido en forma injustificada fundamentar adicionalmente los distintos relativismos mencionados. Sin embargo, debe tenerse presente que el principio de relatividad indica que los fenómenos físicos son invariantes ante movimientos inerciales y que, si bien el ordenamiento espacial y el temporal dependen de los sistemas de coordenadas en que se los describe, existe un intervalo espacio-temporal absoluto para todos los sistemas inerciales.

Más aún, Bertrand Russell, en su obra "ABC de la Relatividad", expresa claramente que es lejos de establecer relativismo, la teoria del Dr. Einstein no hizo más que definir un marco super-absoluto, inamovible, válido para todo el universo conocido, partiendo de la velocidad de la luz en el vacío. En otras palabras, va en sentido opuesto a una pretendida relatividad de los fenómenos físicos. El mismo autor, Russell, expresa su parecer afirmando "cierto tipo de gente que se cree superior suele decir con suficiencia que 'todo es relativo', lo cual es absurdo, porque si todo fuese relativo, no habría nada relativo a ese todo".

Relativismo en la lógica [editar]

Basado en los últimos avances de la física cuántica y en la relatividad de Einstein, deriva la última de las novedades referentes a la relatividad de la realidad, sobre ciertos sistemas donde, sí solamente sí, es válida y “real” el Ser. Por lo que se convierte en un tema metafísico del Ser en referencia al Estar, de modo que el Ser se convierte en “estante”, y a estos sistemas de referencia, se denominarán “estancias”. Estas tesis proclaman, por tanto, una “metafísica del Estar” (metafilosofía), en sustitución de la “tradicional” en la historia de la filosofía, como Metafísica del Ser (ortofilosofía).

El Relativismo en Lógica, debemos de entenderlo, en una nueva acepción semántica, que va más allá del sentido del entendimiento cultural, comportamiento y/o ética del hombre, como es la Lógica en sentido extenso. Para ello, una de las nuevas corrientes basadas en esta “Metafísica del Estar”, es el Estancialismo Potencial, basado en la “metalógica”, como planteamiento de crítica y estudio de la relatividad de la lógica, como el más reciente planteamiento ante la realidad de las cosas.

El Estancialismo Potencial, promulga una nueva visión de ultraperspectiva de la realidad, no ya desde distintos punto de vista lógicos, sino desde distintos punto de vista “metalógicos”. Es decir, las cosas (estantes) ya no son sólo ”Ser o No-ser”, sino “Ser y/o No-ser, según la estancia potencial de referencia vinculable.

La originalidad de este sistema metafilosófico, es afirmar, que la “existencia” ya no es “algo” en el Porque-Sí lógico, sino en el Porque-Está metalógico. Pero lo más importante es la potencialidad en como se relacionan las cosas con su verdad: Un cosa es, que esto pueda ser y/o no ser según la estancia, y otra cosa muy diferente (desde el punto de vista ético convencional), es que no tenga que ser como el hombre de manera ética quiere que “sea” o “esté”, respecto a su conciencia, ley o tradición.

Por ello, el relativismo metalógico no es antiético, ni va contra la idea de Dios. Pues Dios “existe y/o no-existe” (depende de la estancia). Dios es bueno y/o no-es bueno (según el individuo de referencia).

A modo de ejemplo, se entiende que, respecto al diablo, Dios es malo, no respecto al hombre. Asimismo, Dios existe respecto a la existencia del hombre, pero “no-existe” respecto a los posibles condenados del infierno.

Todas estas posibilidades metafísicas, son replanteadas desde esta nueva visión de relativismo metalógico de estancias.

Bibliografía [editar]

  • “Diccionario de Filosofía” de Nicola Abbagnano – Fondo de Cultura Económica – ISBN 968-16-1189-6
  • Janne Haaland Matlary (2008). Derechos humanos depredados. Hacia una dictadura del relativismo. Ediciones Cristiandad. ISBN 9788470575358.

Véase también [editar]

Enlaces externos [editar]

FILOSOFÍA8: LA DIALÉCTICA DE SARTRE. Jean-Paul Charles Aymard Sartre (París, 21 de junio de 1905 – ídem, 15 de abril de 1980), conocido comúnmente como Jean-Paul Sartre, fue un filósofo, escritor y dramaturgo francés, exponente del existencialismo y del marxismo humanista. Fue el décimo escritor francés seleccionado como Premio Nobel de Literatura, pero lo rechazó explicando en una carta a la Academia Sueca que él tenía por regla declinar todo reconocimiento o distinción y que los lazos entre el hombre y la cultura debían desarrollarse directamente, sin pasar por las instituciones. Fue pareja de la también filósofa Simone de Beauvoir.

La crítica de Sartre [editar]

La Crítica de la razón dialéctica, del filósofo francés Jean-Paul Sartre, fue publicada en 1960 con el título original de Critique de la raison dialectique (précédé de Questions de méthode).

En ella, Sartre se preguntaba cómo constituir una antropología estructural e histórica, que no sacrifique la concreción del objeto estudiado en un sistema fijo de conceptos. Subrayaba entonces que sólo la antropología marxista puede servir para tal propósito, pero con la condición de que ésta se fundamente en la comprensión de lo humano que supone el existencialismo, la dialéctica fenomenológica del Ser y la Nada. No obstante, si el materialismo histórico de Karl Marx es cierto, entonces la historia es dialéctica, una totalización: ¿pero hay una razón dialéctica? ¿O bien la racionalidad positivista de las ciencias es suficiente para estudiar al hombre y a la existencia humana? Estas son las preguntas fundamentales planteadas por Sartre en Crítica de la razón dialéctica. Aunque el "ejercicio dialéctico" entendido a la manera clásica, como aquello que pertenece a un debate o controversia, no fue el objeto de su estudio, Sartre fue ante todo un polemista y un defensor de la importancia de la confrontación de opiniones como condición del conocimiento y de las transformaciones conscientes de la vida y la sociedad.

 

Obtenido de http://es.wikipedia.org/wiki/Dial%C3%A9ctica#La_cr.C3.ADtica_de_Sartre

FILOSOFÍA8: HEGEL. Filosofia Aqui y Ahora: Capítulo 7. Georg Wilhelm Friedrich Hegel (Stuttgart, 27 de agosto de 1770 – Berlín, 14 de noviembre de 1831), filósofo alemán nacido en Stuttgart, Württemberg, recibió su formación en el Tübinger Stift (seminario de la Iglesia Protestante en Württemberg), donde trabó amistad con el futuro filósofo Friedrich Schelling y el poeta Friedrich Hölderlin. Le fascinaron las obras de Platón, Aristóteles, Descartes, Spinoza, Kant, Rousseau, así como la Revolución francesa, la cual acabó rechazando cuando ella cayó en manos del terror jacobino. Se le considera el último de los Más Grandes Metafísicos. Murió víctima de una epidemia de cólera, que hizo estragos durante el verano y el otoño de 1831.

Georg Wilhelm Friedrich Hegel

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Georg Wilhelm Friedrich Hegel
Hegel portrait by Schlesinger 1831.jpg
G. W. F. Hegel según Jakob Schlesinger, 1831
Filosofía occidental
Siglo XIX
NacimientoStuttgart, 27 de agosto de 1770
FallecimientoBerlín, 14 de noviembre de 1831 (61 años)
Escuela/tradiciónIdealismo alemán, Hegelianismo (fundador)
Intereses principalesLógica, Filosofía de la historia, Estética, Metafísica, Epistemología, Religión, Ciencia política
Ideas notablesIdealismo absoluto, Dialéctica
Influido porHeráclito, Platón, Aristóteles, San Alberto Magno, Santo Tomás de Aquino, Descartes, Spinoza, Leibniz, Rousseau, Kant, Lessing, Goethe, Fichte, Hölderlin, Schelling
Influyó aFeuerbach, Croce, Marx, Engels, Bauer, Bradley, Lenin, Lukács, Heidegger, Sartre, Barth, Küng, Habermas, Gadamer, Moltmann, Kierkegaard, Giovanni Gentile, Charles Taylor, Alexandre Koyré, Kojève, Lacan, Deleuze, Žižek, Fukuyama

Georg Wilhelm Friedrich Hegel (Stuttgart, 27 de agosto de 1770Berlín, 14 de noviembre de 1831), filósofo alemán nacido en Stuttgart, Württemberg, recibió su formación en el Tübinger Stift (seminario de la Iglesia Protestante en Württemberg), donde trabó amistad con el futuro filósofo Friedrich Schelling y el poeta Friedrich Hölderlin. Le fascinaron las obras de Platón, Aristóteles, Descartes, Spinoza, Kant, Rousseau, así como la Revolución francesa, la cual acabó rechazando cuando ella cayó en manos del terror jacobino. Se le considera el último de los Más Grandes Metafísicos. Murió víctima de una epidemia de cólera, que hizo estragos durante el verano y el otoño de 1831.

Considerado por la Historia Clásica de la Filosofía como el representante de la cumbre del movimiento decimonónico alemán del idealismo filosófico y como un revolucionario de la Dialéctica, habría de tener un impacto profundo en el materialismo histórico de Karl Marx. Hegel es célebre como un filósofo muy oscuro, pero muy original, trascendente para la historia de la filosofía y que sorprende a cada nueva generación. La prueba está en que la profundidad de su pensamiento generó una serie de reacciones y revoluciones que inauguraron toda una nueva visión de hacer filosofía; que van desde la explicación del materialismo Marxista, el pre-existencialismo de Søren Kierkegaard, el escape de la Metafísica de Friedrich Nietzsche, la crítica a la Ontología de Martin Heidegger, el pensamiento de Jean-Paul Sartre, la filosofía nietzscheana de Georges Bataille y la teoría de la deconstrucción de Jaques Derrida, entre otros. Desde sus principios hasta nuestros días sus escritos siguen teniendo gran repercusión, en parte dadas a las múltiples interpretaciones posibles que tienen sus textos.

 

Obtenido de http://es.wikipedia.org/wiki/Georg_Wilhelm_Friedrich_Hegel

FILOSOFÍA8: "Filosofía Aquí y Ahora": conducido por José Pablo Feinmann en el canal Encuentro.