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CINE5: LA SIRENITA DE WALT DISNEY. La Princesa Ariel es un personaje ficticio y el personaje protagonista de la película de animación de 1989, La Sirenita, propiedad de Walt Disney. Posteriormente hace su aparición en la serie de televisión basada en de la película "La Sirenita" de 1989, su secuela La sirenita 2: regreso al mar y su precuela La Sirenita 3. La voz de Ariel en todas las películas es interpretada por la actriz Jodi Benson,solamente en la versión inglesa.

La Princesa Ariel es un personaje ficticio y el personaje protagonista de la película de animación de 1989, La Sirenita, propiedad de Walt Disney. Posteriormente hace su aparición en la serie de televisión basada en de la película "La Sirenita" de 1989, su secuela La sirenita 2: regreso al mar y su precuela La Sirenita 3. La voz de Ariel en todas las películas es interpretada por la actriz Jodi Benson,solamente en la versión inglesa.

El personaje está basado en la protagonista del cuento de Hans Christian Andersen, "La Sirenita", pero se le otorgó una personalidad diferente para que fuera posible su adaptación en la película animada de 1989. Su apariencia física es el de una sirena y se caracteriza por tener una larga cabellera roja, ojos azules, una cola verde y además, posee en la zona del pecho un bikini de conchas color púrpura.

Ariel es uno de los numerosos personajes de Disney que se pueden encontrar en los parques de Walt Disney Parks and Resorts.

Obtenido de http://es.wikipedia.org/wiki/Ariel_(Disney)

CINE5: LA SIRENITA DE WALT DISNEY. La Princesa Ariel es un personaje ficticio y el personaje protagonista de la película de animación de 1989, La Sirenita, propiedad de Walt Disney. Posteriormente hace su aparición en la serie de televisión basada en de la película "La Sirenita" de 1989, su secuela La sirenita 2: regreso al mar y su precuela La Sirenita 3. La voz de Ariel en todas las películas es interpretada por la actriz Jodi Benson,solamente en la versión inglesa.

Ariel (Disney)

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Ariel
Personaje de La Sirenita
Información
SexoFemenino
Edad16 años
TítuloPrincesa
CónyugePrincipe Eric
HijosLa Princesa Melody
FamiliaresEl Rey Tritón (Padre)
La Reina Atenea (Madre, fallecida)
Las otras 6 princesas Attina, Aquata, Arista, Andrina, Adella y Alana (Hermanas mayores)
Urkin (Hermanastro)
Neptuno (Bisabuelo)
Zeus (tio)
Hades (tio)
Poseidon (tatarabuelo)
Hercules (primo)
NacionalidadAtlantiana

La Princesa Ariel es un personaje ficticio y el personaje protagonista de la película de animación de 1989, La Sirenita, propiedad de Walt Disney. Posteriormente hace su aparición en la serie de televisión basada en de la película "La Sirenita" de 1989, su secuela La sirenita 2: regreso al mar y su precuela La Sirenita 3. La voz de Ariel en todas las películas es interpretada por la actriz Jodi Benson,solamente en la versión inglesa.

El personaje está basado en la protagonista del cuento de Hans Christian Andersen, "La Sirenita", pero se le otorgó una personalidad diferente para que fuera posible su adaptación en la película animada de 1989. Su apariencia física es el de una sirena y se caracteriza por tener una larga cabellera roja, ojos azules, una cola verde y además, posee en la zona del pecho un bikini de conchas color púrpura.

Ariel es uno de los numerosos personajes de Disney que se pueden encontrar en los parques de Walt Disney Parks and Resorts.

Contenido

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[editar] Voz de Ariel en diferente idiomas

Nombre de cada una de las personas que dieron su voz para darle vida al personaje de Ariel en cada uno de los diferentes países en su respectivo idioma:

PaísIdiomaNombre en su idiomaVoz habladaVoz cantadaNotas
Bandera de Austria AustriaAustria AlemanaArielleCaroline Vasicek
Bandera de Brasil BrasilPortugués BrasileroArielMarisa LealGabriela FerreiraDoblaje 1989
Kiara SassoRe-doblaje 1998
Flag of Bulgaria.svg BulgariaBúlgaroАриелVesela Boneva
Bandera de Canadá Canadá /
Flag of Quebec.svg Quebec
Francés del QuebecArieleViolette ChauveauDominique Faure
Bandera de la República Popular China ChinaChino mandarín埃里尔 (Aliēr)Hsiao-Yun Liu
Bandera de Croacia CroaciaCroataArielaRenata Sabljak
República ChecaChecoAríëlJana Mařasová
Bandera de Dinamarca DinamarcaDanésArielMarie IngerslevSissel Kyrkjebø
Bandera de Egipto EgiptoÁrabeﮛﭑﮧﮕﮍRula Zaki
Bandera de Estonia EstoniaEstonioAríelleJohanna Nurmimaa
Bandera de Finlandia FinlandiaFinlandésAriellJohanna NurmimaaDoblaje 1989
Nina TapioRe-doblaje 1998
Bandera de Francia FranciaFrancésArielClaire GuyotDoblaje 1989
Claire GuyotMarie GaleyRe-doblaje 1998
Bandera de Alemania AlemaniaAlemánArielleDorette HugoUte LemperDoblaje 1989
Anna CarlssonNaomi Van DoorenRe-doblaje 1998
Bandera de Grecia GreciaGriegoΆριελKristie StasinopoulouDoblaje 1989
Christina KouloumbiKristie StasinopolouRe-doblaje 1998
Flag of Hong Kong.svg Hong KongCantonés埃裡爾 (ai lei yi) ?Cally Kwong
Bandera de Hungría HungríaHúngaroArierMarika Oszvald
Bandera de Islandia IslandiaIslandésAríelValgerður Guðnadóttir
Bandera de Israel IsraelHebreoאריאלShlomit Aharon
Bandera de Italia ItaliaItalianoArielSimona Patitucci (primera aparición), Paola Valentini (resto)
Bandera de Japón JapónJaponésアリエル (Arieru)Mayumi Suzuki
CoreaKoreanoㅏㅣㅔ (Arīeo)Sugyeong Kim
Bandera de México Méxicoespañol neutroArielGabriela León (primera aparición), Erika Araujo (serie precuela), Cony Madera (desde la sirenita 2)Isela Sotelo (primera película, serie precuela y la sirenita 2)
NetherlandsHolandésAriëlLaura Vlasblom
Bandera de Noruega NoruegaNoruegoArielSissel Kyrkjebø
Bandera de Polonia PoloniaPolacoArielBeata Jankowska
Bandera de Portugal PortugalPortuguésAriélaMila BeloAnabela Pires
Bandera de Rusia RusiaRusoАриэльSvetlana Svetikova
SueciaSuecoArielSissel Kyrkjebø
Bandera de España EspañaEspañolArielGraciela MolinaMaría CanedaREDOBLAJE VERSION DVD
Bandera de Tailandia TailandiaTailandésArialJanjira Nimpitakpong1998 Re-doblaje
Bandera de Turquía TurquíaTurcoArialeBerna Terzi ErolŞebnem Ferah

[editar] Antecedentes

[editar] Familia y Amigos

Ariel es la menor de 7 hijas. Sus hermanas mayores son Aquata, Andrina, Arista, Attina, Adella y Alana. Su madre es Athena, que murió cuando Ariel tenía aproximadamente 5 años de edad. Su padre es el Rey Tritón. Su abuelo paterno es Poseidón. Sus abuelos maternos son desconocidos. Su marido es un ser humano llamado Príncipe Eric, con quien tiene una hija, Melody. Sus amigos son Flounder y Scuttle.

[editar] Apariciones

[editar] La Sirenita (serie de televisión)

Artículo principal: La sirenita (serie animada)

Todo ocurre alrededor de un año antes de los acontecimientos en la película, mostrando a Ariel como el personaje principal. En los varios episodios se destaca su relación con sus amigos, padre y hermanas, e implican generalmente a Ariel frustrando los planes de los varios enemigos que piensan hacer daño al reino.

En la serie también hace su aparición el Príncipe Eric, que en varias ocasiones parece ser que Ariel lo llegara a ver, pero no le da tanta importancia como lo hace en la película, haciendo pensar que ella lo ve primero en la película original.

[editar] La Sirenita (película de 1989)

Artículo principal: La sirenita

En la película de 1989, Ariel es la menor de las siete hijas del Rey Tritón (con 16 años). Ella se muestra aventurera, apasionada y tiene curiosidad por el mundo de los seres humanos, una fascinación que enoja a su padre, ya que Tritón tienen prohibido hacer contacto con el mundo de los humanos. Su mejor amigo en la película es un pez llamado Flounder, y desarrolla una estrecha relación con un cangrejo llamado Sebastián. Ariel rescata elementos humanos y los guarda en una gruta secreta, como parte de su colección. Por desgracia para ella, la mayor parte de su conocimiento de los seres humanos es a través de su colección, y su información sobre los nombres y funciones de los elementos que tiene, es casi totalmente inexacta gracias a su bien intencionado, pero posiblemente demente, amigo Scuttle, una gaviota que visita la superficie de vez en cuando encuentra nuevos "artefactos" del hombre. Su confusión de objetos humanos relativas a las obras para ganar a su favor y la amistad de los seres humanos que más tarde entra en contacto con en la película, como se encuentran sus travesuras divertidas.

En la película, Ariel salva la vida y se enamora de un príncipe humano llamado Eric. Para poder compartir su vida con él, Ariel visita a la bruja del mar, Úrsula, intercambiando su voz por ser humana durante tres días con el fin de tener la oportunidad de ganarse el corazón de Eric. Sin darse cuenta de que este acuerdo forma parte del plan más grande de Úrsula para atrapar al padre de Ariel, el Rey Tritón, Úrsula le hace creer a Ariel que los hombres odian a las mujeres humanas que hablan y que en la superficie prefieren las damas no conversen a no ser que no se quieran divertir. I que es mejor para ella quedarse muda con el fin de ganarse el corazón de Eric. Una burbuja se forma a su alrededor y su cola se divide en piernas humanas (como resultado, ella queda parcialmente desnuda y pierde la capacidad de respirar bajo el agua). Flounder y Sebastián la llevan a la superficie. Cuando despierta, descubre sus piernas recién formadas. Ariel, aconsejada por su amigo Scuttle, se viste con los restos de una vela y así es encontrada por Eric, que se la lleva al castillo donde es atendida con todo lujo. La conexión entre ellos es instantánea, a pesar de que ella no pueda hablar. Ariel casi consigue ganar el acuerdo al lograr el "beso del amor verdadero", pero es detenido por las secretas tácticas de Úrsula. En el tercer día, Úrsula se transforma en un ser humano y utiliza un hechizo para “enamorar” a Eric y que se case con ella. Cuando Ariel se entera de la boda, ella es devastada. Entonces Scuttle descubre que la mujer es Úrsula y se apresura a decirle a Ariel. Ésta se sumerge en el agua con la esperanza de alcanzar a la embarcación con la ayuda de su amigo Flounder, mientras Sebastián corre a informar al Rey Tritón y Scuttle intenta retrasa la ceremonia de un modo muy peculiar. Cuando Ariel consigue llegar al barco, encuentra todos los animales marinos trabajando para arruinar la boda, cuando Scuttle arranca el collar de cáscara del cuello de Úrsula disfrazada, que contiene la voz de Ariel, cayéndose y se rompiéndose, haciendo que la voz vuelva a su legítimo propietario. Con su voz restaurada, Ariel y Eric están a punto de besarse, pero el sol se pone y Ariel se transforma de nuevo en una sirena. Úrsula se lleva a Ariel de vuelta al océano, donde se encuentra con el rey Tritón y Sebastián. Tritón se ofrece a sí mismo por Ariel, permitiendo a Úrsula reclamar el tridente. En la batalla que sigue, Úrsula agranda su tamaño y comienza a provocar tormentas y maremotos. Eric consigue destruirla apisonando la proa de un barco hundido astillado a través de su torso ampliado. Tras la batalla, ya con el mar en calma, el Rey Tritón observa como Ariel mira a Eric desde el mar, entonces comprende lo mucho que su hija le ama y termina por transformarla él mismo con su tridente en humana. En el final de la película acontece el casamiento de Ariel y Eric, en un barco en el mar. La escena es presenciada tanto por los humanos como por los habitantes del fondo del mar. Viendo estos últimos como se va alejando el barco, con Ariel y Eric despidiéndose.

[editar] La Sirenita 2

Artículo principal: La sirenita 2

Tiempo después de la boda entre Ariel y el príncipe Eric, han tenido a su querida hija, la princesa Melody. La hermana de Úrsula, Morgana, actúa como la nueva villana en esta película. Para proteger a Melody de las malvadas intenciones de Morgana, Ariel y Eric deciden no dejar que Melody se internara en el mar, y por eso construyen un gran muro que separa el castillo de él. El amor que tiene Melody al mar es demasiado fuerte y huye de su hogar. Sabiendo esto, Morgana aprovecha ese momento y atrae a Melody, allí mismo la convierte en sirena. Ariel preocupada de que a Melody le haya pasado algo decide convertirse otra vez en sirena e ir a rescatarla.

La personalidad y apariencia de Ariel en esta película es mucho más madura y adulta, mientras que la personalidad y apariencia de su querida hija Melody se asemeja a Ariel cuando era más joven.

Ariel es, hasta la fecha, la única Princesa Disney a la que hemos visto convertirse oficialmente en madre.

[editar] La Sirenita 3

Artículo principal: La sirenita 3

Humanos y sirenas viven felizmente en la superficie, hasta que un día por culpa de unos malvados piratas muere la Reina de las Sirenas, Athena. Su marido, el Rey Tritón, prohíbe la música y sobre todo que ningún sireno salga a la superficie. Ariel, la hija menor de Tritón y Athena, deberá vivir grandes aventuras para que vuelva la música y la alegría al reino.

Esta película es una precuela, se ubica antes del primer filme y es la última película para DVD basada en un clásico Disney.

[editar] El Show del Ratón

Ariel aparece como una invitada regular en el programa llamado El show del Ratón, en (inglés House of Mouse) junto a sus amigos del mar. Su aspecto a veces se alterna, siendo en ocasiones humana y en otras sirena. Estos aspectos no tienen nada que ver con la continuidad de las entregas de La sirenita y no tienen ninguna explicación.

[editar] Véase también

[editar] Enlaces externos

CINE5: LA SIRENITA DE WALT DISNEY. La sirenita (en danés Den lille havfrue) es un cuento de hadas escrito por el escritor y poeta danés Hans Christian Andersen (1805-1875), famoso por sus cuentos para niños. Fue publicado por primera vez el 7 de abril de 1837.

La sirenita

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Para otros usos de este término, véase La sirenita (desambiguación).
La sirenita
Anne Anderson02.jpg
La sirenita, ilustración de Anne Anderson (1874-1930).
AutorHans Christian Andersen
GéneroCuento
SubgéneroCuento de hadas, Literatura infantil
Título originalDen lille havfrue
PaísBandera de Dinamarca Dinamarca

La sirenita (en danés Den lille havfrue) es un cuento de hadas escrito por el escritor y poeta danés Hans Christian Andersen (1805-1875), famoso por sus cuentos para niños. Fue publicado por primera vez el 7 de abril de 1837.

Contenido

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Trama

La sirenita ha cumplido la edad necesaria para que se le permita ascender hasta la superficie. En su primera incursión salva a un príncipe de ahogarse en el mar, y queda irremediablemente enamorada de él. Pero aunque realiza muchos sacrificios, entre ellos aceptar el pacto con una bruja de quedarse sin voz a cambio de un cuerpo humano, el príncipe finalmente se enamora de otra mujer. La sirenita tuvo entonces ocasión de volver a su vida bajo el mar, pero como para ello debía lastimar al príncipe, prefirió sacrificarse por él. Cuando piensa que ha llegado su fin, unas hadas acuden junto a ella y la llevan a vivir al cielo.

Publicación

El cuento de La sirenita fue escrito en 1836, y publicado por primera vez por C.A. Reitzel en Copenague el 7 de abril de 1837 en la colección Cuentos de hadas contados para niños. Tercer volumen. 1837 ( Eventyr, fortalte for Børn. Første Samling. Tredie Hefte. 1837.). Fue reeditado el 18 de diciembre de 1849 la colección Cuentos de hadas (Eventyr. 1850), y de nuevo el 15 de diciembre de 1862 en Cuentos e historias de hadas. Primer volumen. 1862 (Eventyr og Historier. Første Bind. 1862.).[1]

Adaptación de Disney

El 17 de noviembre de 1989, Walt Disney Pictures estrenó la primera película de animación de La Sirenita (The Little Mermaid) basada en el cuento de Andersen. Sin embargo, existen algunas diferencias entre el texto original y la producción de Disney, entre las que se pueden destacar:

  1. Andersen no le puso nombre propio a La sirenita (en la película se llama Ariel).
  2. La bruja original tiene un papel muy secundario, y no es un personaje maligno, sino en cierto modo neutral.
  3. En el cuento, el príncipe está enamorado de otra princesa desde el principio.
  4. Los finales son completamente distintos. En el cuento, La sirenita no consigue el amor del príncipe ella se convierte en una hija del aire, mientras que en la película el amor entre ellos acaba triunfando frente a las adversidades. Se tuvo que adaptar este "final feliz" debido a que la película es dedicada a niños.

Referencias

Enlaces externos

PSICOLOGÍA7: AMOR E IDEALISMO. El amor (del latín, amor, -ōris) es un concepto universal relativo a la afinidad entre seres, definido de diversas formas según las diferentes ideologías y puntos de vista (científico, filosófico, religioso, artístico). Habitualmente se interpreta como un sentimiento, relacionado con el afecto y el apego, y resultante y productor de una serie de emociones, experiencias y actitudes. Con frecuencia el término se asocia con el amor romántico. Su diversidad de usos y significados, combinada con la complejidad del sentimiento implicado en cada caso, hace que el amor sea especialmente difícil de definir de un modo consistente. Las emociones asociadas al amor pueden ser extremadamente poderosas, llegando con frecuencia a ser irresistibles. Con todo, el amor interpersonal se considera sano o «verdadero» cuando es constructivo para la personalidad, para lo cual es indispensable tener una buena autoestima.

Amor

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Le printemps («La primavera», 1873), pintura de Pierre Auguste Cot.

El amor (del latín, amor, -ōris) es un concepto universal relativo a la afinidad entre seres, definido de diversas formas según las diferentes ideologías y puntos de vista (científico, filosófico, religioso, artístico). Habitualmente se interpreta como un sentimiento, relacionado con el afecto y el apego, y resultante y productor de una serie de emociones, experiencias y actitudes. Con frecuencia el término se asocia con el amor romántico. Su diversidad de usos y significados, combinada con la complejidad del sentimiento implicado en cada caso, hace que el amor sea especialmente difícil de definir de un modo consistente. Las emociones asociadas al amor pueden ser extremadamente poderosas, llegando con frecuencia a ser irresistibles. Con todo, el amor interpersonal se considera sano o «verdadero» cuando es constructivo para la personalidad, para lo cual es indispensable tener una buena autoestima.

«Amar es encontrar en la felicidad de otro tu propia felicidad».[1]

Como concepto abstracto, el amor se considera normalmente un sentimiento profundo e inefable de preocupación cariñosa por otra persona, animal o cosa. Incluso esta limitada concepción del amor, no obstante, abarca una gran cantidad de sentimientos diferentes, desde el deseo pasional y de intimidad del amor romántico hasta la proximidad emocional asexual del amor familiar y el amor platónico,[2] y hasta la profunda unidad de la devoción del amor religioso.[3] En este último terreno, trasciende el sentimiento y pasa a ser la manifestación de un estado del alma o de la conciencia identificada en algunas religiones con Dios mismo. El amor en sus diversas formas actúa como importante facilitador de las relaciones interpersonales y, debido a su importancia psicológica central, es uno de los temas más frecuentes en las artes creativas (música, cine, literatura). Desde el punto de vista de la Biología, parece estar relacionado con la supervivencia del individuo y de la especie; según algunos, no es privativo de la especie humana, y también pueden presentarlo otros animales capaces de establecer nexos emocionales.

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Manifestaciones del amor

Admiration maternelle («Admiración maternal», 1869). Óleo de William-Adolphe Bouguereau.

En las relaciones de la persona con su medio, el amor puede presentar una o más de una de las manifestaciones siguientes:

  • Amor autopersonal: La autoestima o amor propio es el amor hacia uno mismo. Es algo positivo para el desarrollo personal e indispensable para las buenas relaciones interpersonales. Se basa en la aceptación de las virtudes y defectos propios y la percepción de éstos en su justa medida. No debe confundirse con el narcisismo, que conlleva egocentrismo y que suele existir como consecuencia de una autoestima baja.[4] Vulgarmente y con frecuencia se malinterpreta el concepto de autoestima al referirse al narcisismo patológico como «autoestima demasiado alta» o «demasiado amor propio». La autoestima es el requisito necesario para que exista amor real en cualquiera de sus manifestaciones.[4]
  • Amor incondicional: Es el que se profesa sin esperar nada a cambio. El amor espiritual, predicado por las diferentes religiones, es el amor incondicional por antonomasia. El amor maternal, o amor de madre a hijo, se reconoce también como amor de este tipo; este último, por tradición, se considera motivado por un fuerte instinto que lo hace especialmente intenso; no obstante, hay también quien cuestiona la existencia de dicho instinto.[5]
  • Amor filial: Entre hijos y padres (y, por extensión, entre descendientes y ancestros).
  • Amor fraternal: En su sentido estricto, es el afecto entre hermanos, aunque puede extenderse a otros parientes exceptuados los padres y los descendientes. Nace de un sentimiento profundo de gratitud y reconocimiento a la familia, y se manifiesta por emociones que apuntan a la convivencia, la colaboración y la identificación de cada sujeto dentro de una estructura de parentesco. Lo mismo que el amor filial, y desde el punto de vista del psicoanálisis, el fraternal es sublimado, ya que está fundado en la interdicción del incesto.
  • Amistad: Cercano al amor fraternal, es un sentimiento que nace de la necesidad de los seres humanos de socializar. El amor al prójimo nace a su vez del uso de la facultad de la mente de empatizar y tolerar, y constituye la abstracción de la amistad. Para Erich Fromm, dicho amor al prójimo equivale al amor fraternal y al amor predicado en la Biblia mediante la frase «amarás al prójimo como a ti mismo».[6]
Amor fraterno (figurillas prehispánicas de barro, 250-900 d. C.). Pueblos indígenas del Centro de Veracruz. Museo de Antropología de Xalapa, México).
  • Amor romántico: Nace en la expectativa de que un ser humano cercano colme a uno de satisfacción y felicidad existencial. Este sentimiento idealiza en cierto grado a la persona objeto de dicha expectativa, definida en la psiquis.
  • Amor confluente: Amor entre personas capaz de establecer relaciones de pareja definido a mediados del siglo XX. Aparece por oposición al amor romántico: no tiene que ser único, no tiene que ser para siempre, no supone una entrega incondicional etc.[7]
  • Amor sexual: Incluye el amor romántico y el amor confluente. El deseo sexual se considera una manifestación del amor únicamente si nace de la autoestima.
Representación del amor(erastés y erómeno, Siglo V a. C.).
  • Amor platónico: Con propiedad, es un concepto filosófico que consiste en la elevación de la manifestación de una idea hasta su contemplación, que varía desde la apariencia de la belleza hasta el conocimiento puro y desinteresado de su esencia. Para Platón, el verdadero amor es el que nace de la sabiduría, es decir, del conocimiento.[8] Vulgarmente, se conoce como una forma de amor en que no hay un elemento sexual o éste se da de forma mental, imaginativa o idealística y no de forma física.
  • Amor a los animales y a las plantas: Nace de un sentimiento protector.
  • Amor hacia algo abstracto o inanimado: A un objeto físico, una idea, una meta, a la patria (patriotismo), al lugar de nacimiento, al honor, a la independencia (integridad). Puede considerarse amor platónico en su sentido filosófico.
  • Amor hacia un dios o una deidad (devoción): Suele nacer de la educación recibida desde la infancia. Considera a Dios como la fuente de todo amor y se basa en la fe. En la mayoría de los casos, se considera que tras la muerte Dios premiará de alguna forma a las personas que la correspondiente religión considere virtuosas.
  • Amor universal: Amor espiritual que, según diferentes religiones, todas las personas pueden llegar a sentir por el medio natural y que los grandes místicos experimentan como nirvana, éxtasis o iluminación, manifestación sublime en la que se eclipsan o confluyen el resto de las manifestaciones. Eckhart Tolle sostiene que el amor, como estado continuo, aún es muy raro y escaso, tan escaso como un ser humano consciente.[9]

Perspectivas sobre el amor

Perspectiva popular

El amor suele representarse frecuentemente con un conocido y peculiar corazón rojo.

Habitualmente se asocia el término con el amor romántico, una relación pasional entre dos personas con una influencia muy importante en sus relaciones interpersonales y sexuales mutuas. Sin embargo, se aplica también a otras relaciones diferentes, tales como el amor platónico o el amor familiar, y, en un sentido más amplio, se habla de amor hacia Dios, la humanidad, la naturaleza, el arte o la belleza, lo que suele asociarse con la empatía y otras capacidades. En la mayoría de los casos significa un gran afecto por algo que ocasiona felicidad o placer al que ama. Sobre todo en el mundo occidental, suele ser contrastado, evitado o contrarrestado por el odio, desprecio o egoísmo.

Popularmente, el amor se considera un sentimiento real. En los casos más comunes es el origen de una emoción basada en la atracción y la admiración de un sujeto hacia otro, que puede ser o no ser correspondido. Ello intensifica las relaciones interpersonales entre ambos sujetos que, partiendo de su propia insuficiencia, desean el encuentro y unión con aquél que han juzgado ser su complemento para su existencia.

Las personas aplican el concepto del amor de un modo intuitivo desde y hacia otros animales (normalmente próximos en la escala evolutiva o que muestran signos interpretables como inteligencia) y hacia otros seres vivos como las plantas.

Perspectiva artística

Perspectiva espiritual

En la cultura religiosa monoteísta, el amor suele mencionarse y ser apoyado por Dios, como es el caso del Islam, el judaísmo y el cristianismo. Aquellas personas cuyo amor está o se supone que está cercano al Amor Universal, o a Dios, reciben el nombre de santos. Tanto en el budismo como en el cristianismo, el Islam, el hinduismo o el judaísmo suelen representarse con una aureola alrededor de su cabeza. Los budas presentan aureolas adicionales alrededor de todo su cuerpo.

Judaísmo

Escultura análoga a la escultura de arte pop LOVE de Robert Indiana (1977) que sustituye la palabra «love» por ahava, en el Museo de Israel.

En hebreo, ahava es el término más comúnmente usado tanto para el amor interpersonal como para el amor de Dios.

El judaísmo emplea una definición amplia del amor, tanto entre personas como entre los seres humanos y la deidad. Respecto al primer caso, en la Torah se afirma: «Ama a tu prójimo como a ti mismo» (Levítico 19:18). Respecto al segundo, a los seres humanos se les manda amar a Dios «con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas» (Deuteronomio 6:5), tomado de la Mishná (un texto central de la tradición oral judía) para referirse a los buenos actos, la buena voluntad para sacrificar la vida en lugar de cometer ciertas transgresiones graves, la buena voluntad para sacrificar todas las posesiones, y el agradecimiento al Señor a pesar de la adversidad (tratado de bərākhāh 9:5). La literatura rabínica se diferencia de lo anterior en cómo este amor puede desarrollarse: por ejemplo, mediante la contemplación de los bienes divinos o la observación de las maravillas de la naturaleza.

En lo concerniente al amor entre compañeros de matrimonio, éste está considerado un ingrediente esencial de la vida: «Observa la vida con la esposa que amas» (Eclesiastés 9:9). El libro bíblico Cantar de los Cantares se considera una metáfora romántica del amor entre Dios y su pueblo, pero, en su lectura literal, aparece como una canción de amor.

El rabino del siglo XX Eliyahu Eliezer Dessler es citado frecuentemente como definidor del amor desde el punto de vista judaico, de «dar sin esperar nada a cambio» (Michtav me-Eliyahu, Vol. 1).

Cristianismo

La Virgen y su hijo, de Isaac Oliver (f. 1617). Aparecen la Virgen y su hijo representados con rasgos europeos y con la aureola de santos.

En el cristianismo se entiende que el amor proviene de Dios. El amor de hombre y mujer —eros en griego— y el amor desinteresado por los demás (agape) se contrastan a menudo como amor «ascendente» y «descendente», respectivamente, aunque en última instancia son una misma cosa.[10]

Existen varias palabras griegas para el "amor" que se utilizan con frecuencia en ámbitos cristianos.

  • Agape: En el Nuevo Testamento, agapē es caritativo, desinteresado, altruista e incondicional. Es el amor de los padres, visto como creador del bien en el mundo; es el modo en el que se ve a Dios amar a la humanidad, y es la clase de amor que los cristianos aspiran a tener por sus semejantes.
  • Phileo: También usado en el Nuevo Testamento, es una respuesta humana a algo que se ha encontrado muy agradable. También conocido como amor fraternal.
  • Las palabras eros (amor sexual) y storge (amor entre hijos y padres) nunca se usaron en el Nuevo Testamento.

Los cristianos creen que amar a Dios con todo el corazón, mente y fuerza (sobre todas las cosas) y amar al prójimo como a uno mismo son las dos cosas más importantes en la vida (el mayor mandamiento de la Torah de los judíos, según Jesús);[11] San Agustín resumió este pensamiento al escribir «ama a Dios, y haz lo que quieras».

El apóstol San Pablo glorificó el amor como la mayor de las virtudes. Describiéndolo en el famoso poema Primera epístola a los corintios, escribió:

«El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta».
1 Corintios 13:4-7.

En la Primera epístola de Juan, capítulo 4, se dice:

«Amémonos los unos a los otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama, ha nacido de Dios y conoce a Dios; quien no ama no ha conocido a Dios».
1 Juan 4:7-8.[12]

El apóstol San Juan también escribió:

«Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna».
Juan 3:16-18.

San Agustín dijo que uno debe ser capaz de descifrar la diferencia entre el amor y el deseo sexual. También dijo que el único que puede amar real y plenamente es Dios, porque el amor entre seres humanos permite la aparición de defectos como los celos, la desconfianza, el miedo, la ira y la disputa.

Benedicto XVI escribió su primera encíclica con el título «Dios es amor». En ella expresa que un ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, que es amor, es capaz de practicar el amor, de darse a Dios y a otros (agape) y de recibir y experimentar el amor de Dios en la contemplación (eros). Esta vida de amor, según el pontífice, es la vida de santos como la Madre Teresa de Calcuta y la Bienaventurada Virgen María y es la dirección que deben tomar los cristianos cuando creen que Dios les ama.[10]

La homosexualidad está completamente rechazada por la Iglesia católica actual. Según unas polémicas declaraciones pronunciadas en diciembre de 2008 por el papa Benedicto XVI, «constituye una grave amenaza para la humanidad la confusión de los sexos».[13]

El Islam y otras creencias árabes

En cierto sentido, el amor abarca la visión islámica de la vida como una hermandad universal que se aplica a todos los que mantienen la fe. No existen referencias directas que afirmen que Dios es amor, pero entre los 99 nombres de Dios (Allah), existe el nombre Al-Wadud, o «el Amante», que se encuentra en la Azora 11:90 y en la Azora 85:14. Se refiere a Dios como «pleno de amorosa amabilidad». Todos los que tengan fe tendrán el amor de Dios, aunque el grado de amor recibido y el esfuerzo puesto para conseguirlo depende del individuo en sí mismo.

Ishq, o el amor divino, es el tema principal del sufismo. Los sufís creen que el amor es una proyección de la esencia de Dios sobre el universo. Dios desea reconocer la belleza, de modo que, cuando, por ejemplo, alguien se mira en un espejo, es Dios quien se «mira» a sí mismo dentro de la dinámica de la naturaleza. Ya que todo es un reflejo de Dios, la escuela del sufismo practica ver la belleza dentro de la aparente fealdad. El sufismo se refiere a menudo a ello como la religión del amor. Dios aparece en tres términos principales, que son el Amante, el Amado y el Amor, pudiéndose encontrar el último de estos términos frecuentemente en la poesía sufí. Un punto de vista común es que, a través del amor, la humanidad puede volver a su pureza y gracia inherentes. Los santos sufistas son tristemente célebres por estar «borrachos» debido a su amor divino; por lo tanto, es constante la referencia al vino en la poesía y la música sufís.

La homosexualidad está castigada por la ley en los países islámicos, llegando en algunos a existir cadena perpetua e incluso pena de muerte para los homosexuales.

Budismo

Buda Gautama pintado sobre una roca en el Tíbet. Se aprecian las aureolas alrededor de su cabeza y de su cuerpo.

En el budismo, kāma es amor sensual, sexual. Es un obstáculo en el camino hacia la iluminación, ya que constituye egoísmo.

Karuṇā es compasión y misericordia, y reduce el sufrimiento de otros. Es complementario de la sabiduría y necesario para la iluminación.

Adveṣa y mettā son amor benevolente. Este amor es incondicional y requiere una autoaceptación considerable. Es bastante diferente del amor ordinario, que normalmente se basa en el apego y el sexo y que raramente ocurre sin interés propio. En su lugar, este amor se refiere al desprendimiento y la ausencia de intereses egoístas en beneficio de los demás.

Desde el punto de vista del budismo, el amor «puro» proviene de un estado de pureza espiritual al que los seres humanos pueden llegar mediante la liberación de las llamadas emociones perturbadoras (deseo y apego, odio e ira, ignorancia, orgullo, envidia), inherentes al mundo material o samsara. Mediante la compasión, el desapego del mundo material, y la meditación, puede aumentarse paulatinamente la capacidad de funcionamiento de todos los chakras, incluyendo el chakra del corazón, de tal modo que es posible amar conscientemente y eliminar el sufrimiento asociado al amor ordinario hasta alcanzar el llamado estado de iluminación, en el que existe un amor incondicional hacia todos los seres sintientes, equiparable al que, por ejemplo, puede sentir una madre por su hijo. Según esta corriente de pensamiento, el amor mantiene unidas todas las cosas, y nuestra conciencia crea el propio universo. Para el budismo, todas las religiones son válidas si se basan en el amor espiritual y la compasión.[14] [15] [16] [17]

El ideal de bodhisattva en el budismo Mahāyāna implica la completa renunciación a uno mismo con el objeto de soportar la carga de un mundo de sufrimiento. La mayor motivación que uno tiene para tomar el camino del bodhisattva es la idea de salvación que existe dentro del amor altruista y falto de egoísmo por todos los seres sintientes.

Los siete chakras. El cuarto, empezando por arriba, es el del corazón.

Hinduismo

En el hinduismo, kāma es el amor placentero, sexual, personificado por el dios Kāmadeva. Para muchas escuelas hinduistas, es el tercer final (artha) de la vida. Kāmadeva se representa a menudo sosteniendo un arco de caña de azúcar y una flecha de flores, y montado en ocasiones sobre un gran loro. Está normalmente acompañado por su consorte Rati y su compañero Vasanta, señor de la primavera. Pueden verse imágenes grabadas en piedra de Kaama y Rati en la puerta del templo de Chenna Keshava en Belur, en Karnataka, India. Maara es otro nombre para kāma.

En contraste con kāma, prema —o prem— se refiere al amor elevado. Karuna es la compasión y misericordia, que impulsa a uno a reducir el sufrimiento de otros. Bhakti es un término del sánscrito, que significa «devoción amorosa hacia el supremo Dios». Una persona que practica bhakti se conoce como bhakta. Escritores, teólogos y filósofos hindúes han diferenciado nueve formas de bhakti, que pueden encontrarse en el Bhagavatha-Purana y en las obras de Tulsidas. La obra filosófica Sutras de Narada Bhakti, de autor desconocido (presumiblemente Narada), distingue once formas de amor.

La filosofía oriental presenta una aproximación al amor espiritual diferente de la occidental: El sufrimiento en sí mismo no es lo que nos hace virtuosos, sino que es un medio para alcanzar la virtud, de tal modo que acercarse a la iluminación o el nirvana implica el cese paulatino del sufrimiento y el aumento del gozo. Al igual que en el cristianismo, el sufrimiento es un catártico (o vía de expiación) que nos conduce al estado iluminado (o a Dios en el cristianismo). Sin embargo, para la concepción oriental, preocuparse por conseguir un objetivo constituiría un modo de sufrimiento adicional (el apego y la ignorancia), de modo que deberíamos limitar nuestro sufrimiento no preocupándonos por el propio sufrimiento —incluyendo el deseo de conseguir metas—. En palabras de Osho:

El amor es algo fácil, el odio es algo fácil, pero tú eliges. Dices: «Sólo voy a amar, no voy a odiar». Así todo se vuelve difícil. ¡Así ni siquiera puedes amar! Inspirar es fácil, espirar es fácil. Pero tú eliges. Dices: «Sólo voy a inspirar, no voy a espirar». De esta forma todo se vuelve difícil. La mente puede decir: «¿Para qué espirar? La respiración es vida. Simple aritmética: inspira, no expulses el aire; estarás cada vez más vivo. Acumularás más vida. Tendrás grandes reservas de vida. Inspira solamente, no espires porque espirar es morir». [...] El amor es inspirar, el odio espirar. ¿Qué hacer entonces? La vida es fácil si no decides, porque entonces sabes que inspirar y espirar no son dos cosas opuestas; son dos partes de un mismo proceso. Y estas dos partes son orgánicas, no puedes dividirlas. ¿Y si no espiras...? La lógica se equivoca. No vivirás; sencillamente, te morirás inmediatamente.

Perspectiva psicológica

Noonday heat («Calor del mediodía», 1902). Pintura de Henry Scott Tuke.

Para presentar el punto de vista de la psicología sería preciso presentarlo de cada uno de sus enfoques/escuelas.

Desde un punto de vista de la terapia cognitivo-conductual, el amor es un estado mental orgánico que crece o decrece dependiendo de cómo se retroalimente ese sentimiento en la relación de los que componen el núcleo amoroso. La retroalimentación depende de factores tales como el comportamiento de la persona amada, sus atributos involuntarios o las necesidades particulares de la persona que ama (deseo sexual, necesidad de compañía, voluntad inconsciente de ascensión social, aspiración constante de completitud, etc.).

Desde la psicología cognitiva y psicología social, destacan las investigaciones efectuadas acerca del amor de Robert J. Sternberg, quien propuso la existencia de 3 componentes en su Teoría triangular del amor:

  1. La intimidad, entendida como aquellos sentimientos dentro de una relación que promueven el acercamiento, el vínculo y la conexión.
  2. La pasión, como estado de intenso deseo de unión con el otro, como expresión de deseos y necesidades.
  3. La decisión o compromiso, la decisión de amar a otra persona y el compromiso por mantener ese amor.

Estos tres componentes pueden relacionarse entre sí formando diferentes formas de amor: intimidad y pasión, pasión y compromiso, intimidad y compromiso, etc.

Dentro de la psicología social, algunos autores proponen una serie de arquetipos amatorios, como por ejemplo John Lee: ludus, storge, eros, ágape, manía y pragma.

L'enlèvement de Psyché («El rapto de Psique», 1895), pintura de William-Adolphe Bouguereau en la que Psique aparece raptada por Cupido.

Desde corrientes psicoanalíticas (véase psicoanálisis), para Erich Fromm el amor es un arte y, como tal, una acción voluntaria que se emprende y se aprende, no una pasión que se impone contra la voluntad de quien lo vive. El amor es, así, decisión, elección y actitud. Según Fromm, la mayoría de la gente identifica el amor con una sensación placiente. Él considera, en cambio, que es un arte, y que, en consecuencia, requiere esfuerzo y conocimiento. Desde su punto de vista, la mayoría de la gente cae en el error de que no hay nada que aprender sobre el amor, motivados, entre otras cosas, por considerar que el principal objetivo es ser amado y no amar, de modo que llegan a valorar aspectos superficiales como el éxito, el poder o el atractivo que causan confusión durante la etapa inicial del pretendido enamoramiento pero que dejan de ser influyentes cuando las personas dejan de ser desconocidas y se pierde la magia del misterio inicial.

Le sommeil («El sueño», 1866). Óleo sobre lienzo de Gustave Courbet.

Así pues, recomienda proceder ante el amor de la misma forma que lo haríamos para aprender cualquier otro arte, como la música, la pintura, la carpintería o la medicina. Y distingue, como en todo proceso de aprendizaje, dos partes, una teórica y otra práctica.[6]

Existen polarizaciones extremas de la mente manifestando un amor desmedido sin pensar en los límites de uno mismo, pudiendo incluso llegar a poner en peligro su propia existencia o incluso la de la otra persona por estar experimentando un estado polarizado de obsesión. En este caso, el que ama, desea y anhela el bien y la felicidad del ser amado, y lo hace por encima de todas las cosas. El dar sin recibir a cambio, el sacrificar y anteponer las necesidades del ser amado por encima de las de uno mismo, sin que uno lo considere como sacrificio sino como oportunidad para prodigar el sentimiento, suele considerarse una antesala al desequilibrio emocional, pues la persona objeto de nuestra obsesión no tiene por qué responder tal como lo habíamos premeditado; puede no agradecer nuestro esfuerzo y exigirnos aún más. No obstante, algunos confunden esa polarización extrema con amor «verdadero» o «sano», y exigen de la otra persona el mismo comportamiento, pudiendo manifestar frustración extrema y, como salida a dicha frustración, violencia. Por los resultados evidentes en las noticias diariamente, observamos una creciente tendencia a la violencia de género, en la que los psicólogos actuales apuntan a esta patología de obsesión polarizada como principal desencadenante de estos conflictos.

Recuérdese que cada uno de los enfoques en psicología tuvieran su propia aportación a este respecto, congruente con su propio marco teórico.

Perspectiva filosófica

Si la actitud del amor ha de formar parte, en algún momento, de las descripciones que siguen las tendencias de la ciencia experimental, deberá definirse de manera tal que pueda ser observada y cuantificada con cierta precisión. Baruch de Spinoza estableció una definición que puede cuadrar con los requerimientos de las ciencias humanas y sociales. Escribió al respecto: «El que imagina aquello que ama afectado de alegría o tristeza, también será afectado de alegría o tristeza; y uno y otro de estos afectos será mayor o menor en el amante, según uno y otro sea mayor o menor en la cosa amada».[19]

La definición de Spinoza, en la que la actitud del amor implica compartir alegrías y tristezas de otras personas, no difiere esencialmente de la definición bíblica del amor, ya que el mandamiento sugiere «compartir las alegrías y tristezas de los demás como si fuesen propias», tal el «amarás a tu prójimo como a ti mismo».

No sólo esta definición se refiere a aspectos observables y contrastables con la realidad, sino que también presenta aspectos cuantificables, ya que indica que en mayor o menor medida serán compartidos los afectos, mientras mayor o menor sean la alegría o la tristeza asociada a la persona amada.

De la definición mencionada Spinoza extrae algunas conclusiones inmediatas, tales como los sentimientos que surgen hacia un tercero. Según sus propias palabras: «Si imaginamos que alguien afecta de alegría a la cosa que amamos, seremos afectados de amor hacia él. Si imaginamos, por el contrario, que la afecta de tristeza, seremos, por el contrario, afectados también de odio contra él».[20]

Observamos, en esta expresión, que el odio aparece como una actitud opuesta al amor, como una tendencia a intercambiar (respecto del tercero mencionado) los papeles de tristeza y alegría como afectos compartidos.

Para Leibniz, la felicidad es al hombre lo que la perfección es a los entes, y esa felicidad radica fundamentalmente en el amor. El amor a Dios, según el filósofo, debe ser con ternura, y debe tener el ardor combinado con la luz. Así pues, la perfección humana consiste en amor luminoso, un amor en el que se combina la ternura con la razón.[21]

Perspectiva biologicista

Cachorros de perro en «actitud amorosa».

Enfoque propio de disciplinas tales como biología y psicobiología, llamadas en su conjunto neurociencias.

El concepto de amor no es una noción técnica en biología sino un concepto del lenguaje ordinario que es polisémico (tiene muchos significados), por lo cual resulta difícil explicarlo en términos biológicos. Sin embargo, desde el punto de vista de la biología, lo que a veces se llama amor parece ser un medio para la supervivencia de los individuos y de la especie. Si la supervivencia es el fin biológico más importante, es lógico que la especie humana le confiera al amor un sentido muy elevado y trascendente (lo cual contribuye a la supervivencia). Desde la psicobiología sí tiene sentido encontrar las bases orgánicas de estados mentales concretos (como la sensación subjetiva de amor).

Sin embargo, en la mayoría de las especies animales parecen existir expresiones de lo que se llama «amor» que no están directamente relacionadas con la supervivencia. Las relaciones físicas con individuos del mismo sexo (equivalentes a la homosexualidad en el ser humano) y las relaciones sexuales por placer, por ejemplo, no son exclusivas de la especie humana, y también se observan comportamientos altruistas por parte de individuos de una especie hacia los de otras especies (las relaciones milenarias entre el ser humano y el perro son un ejemplo). Algunos biólogos tratan de explicar dichos comportamientos en términos de cooperación para la supervivencia o de conductas excepcionales poco significativas. A partir de los años 1990 psiquiatras, antropólogos y biólogos (como Donatella Marazziti o Helen Fisher) han encontrado correlaciones importantes entre los niveles de hormonas como la serotonina, la dopamina y la oxitocina y los estados amorosos (atracción sexual, enamoramiento y amor estable).

Visión general simplista de la base química del amor.

La neurobiología está avanzando una definición tripartita del amor, en que se diferenciarían tres procesos cerebrales distintos, pero interconectados, y cada uno de ellos regulado hormonalmente:

Aparte de la serotonina y la oxitocina, el cerebro libera otra sustancia en estado de enamoramiento, la feniletilamina que actúa sobre el sistema límbico y provoca las sensaciones y sentimientos comunes en el enamoramiento, además de que es un precursor de la dopamina, de ahí que también se encuentre en grandes cantidades. Se puede encontrar en alimentos como el chocolate y quesos fermentados. Una pequeña modificación química puede hacer que se transforme en un estimulante (anfetamina y metilfenidato) o un antidepresivo (bupropión y la venlafaxina).

El equilibrio de los tres procesos controla la biología reproductiva de muchas otras especies, por lo que se cree que su origen evolutivo es común. La etología interpreta que el amor humano evolucionó a partir del ritual de apareamiento, o cortejo de los mamíferos (despliegue de energía, persecución obsesiva y protección posesiva de la pareja y agresividad hacia los potenciales rivales).[22]

Los modelos biológicos del sexo tienden a ver el amor como un impulso de los mamíferos, tal como el hambre o la sed.[23] Helen Fisher, una experta mundial en este tema, divide la experiencia del amor en tres etapas parcialmente superpuestas: lujuria, atracción, y apego. La lujuria expone a las personas hacia el resto; la atracción romántica anima a las personas a enfocar su energía en el apareamiento; y el apego implica la tolerancia de la pareja (o de los hijos) durante un tiempo suficiente como para criar a la prole hasta que ésta pueda valerse por sí misma.

La lujuria es el deseo sexual pasional inicial que promueve el apareamiento, e implica un aumento en la liberación de sustancias químicas tales como la testosterona y el estrógeno. Estos efectos raramente duran más de unas pocas semanas o meses. La atracción interpersonal es un deseo más individualizado y romántico por un candidato específico para el apareamiento, que se desarrolla de forma independiente a la lujuria como un sentimiento de responsabilidad hacia la pareja. Recientes estudios en neurociencia han indicado que, a medida que las personas se enamoran, el cerebro secreta en crecientes cantidades una serie de sustancias químicas, incluyendo feromonas, dopamina, norepinefrina y serotonina, que actúan de forma similar a las anfetaminas, estimulando el centro del placer del cerebro y llevando a efectos colaterales tales como aumento del ritmo cardíaco, pérdida de apetito y sueño, y una intensa sensación de excitación. Las investigaciones han indicado que esta etapa generalmente termina al cabo de un año y medio a tres años.[24]

Ya que las etapas de lujuria y atracción se consideran ambas temporales, es necesaria una tercera etapa para establecer relaciones a largo plazo. El apego es el vínculo que promueve relaciones que duran muchos años o incluso décadas. Se basa generalmente en responsabilidades tales como el matrimonio y los hijos, o en amistad mutua basada en aspectos como los intereses compartidos. Se ha relacionado con niveles de las sustancias químicas oxitocina y vasopresina a un nivel mayor del que se presenta en relaciones a corto plazo.[24]

La molécula proteínica conocida como factor de crecimiento nervioso (NGF) presenta niveles elevados cuando las personas se enamoran por primera vez, aunque ésta vuelve a sus niveles previos al cabo de un año.[25]

Perspectiva materialista

Bajo un punto de vista meramente materialista, el amor es considerado como un conjunto de comportamientos y actitudes involuntarios[cita requerida] y desinteresados que se manifiestan en seres capaces de desarrollar inteligencia emocional o emocionalidad. Cabe resaltar el uso actual de la palabra amor para designar tanto el amor espiritual como el propio acto sexual —mediante la expresión «hacer el amor». Hasta mediados del siglo XX, esa expresión estaba reservada para el galanteo.

Diferentes visiones histórico-culturales

Si bien el amor está fundado en capacidades y necesidades biológicas así como el placer sexual y el instinto de reproducción, tiene también una historia cultural. A veces se atribuye su invención a alguna tradición particular (a los sufis, a los trovadores,[26] al cristianismo, al movimiento romántico, etcétera), pero los vestigios arqueológicos de todas las civilizaciones confirman la existencia de afecto hacia los familiares, la pareja, los niños, los coterráneos, entre otros, por lo cual las interpretaciones que postulan que el amor en general es una construcción cultural específica no parecen fundadas.

Desde el punto de vista cultural, el amor sexual se ha manifestado históricamente hacia las personas del sexo opuesto como hacia aquellas del mismo sexo. Para los griegos y durante el Renacimiento, los ideales de belleza eran encarnados en particular por la mujer y por los adolescentes de sexo masculino.

La palabra española «amor» puede tener múltiples significados, aunque relacionados, distintos entre sí dependiendo del contexto. A menudo, otros idiomas usan diferentes palabras para expresar algunos de los variados conceptos. Las diferencias culturales al conceptualizar el amor hacen aún más difícil establecer una definición universal.[27] En la cultura maya no existía la palabra amor para con los hijos. En piamontés no existe la palabra amor.[28]

Cultura persa

Incluso tras todo este tiempo
El Sol nunca dice a la Tierra «estás en deuda conmigo».
¡Observa lo que ocurre con un Amor como ese!
Ilumina todo el Cielo.
Hafiz

Rumi, Hafiz y Sa'di son iconos de la pasión y el amor en la cultura y el lenguaje persas. La palabra persa para el amor es eshgh, que deriva de la árabe ishq. En la cultura persa, todo es abarcado por el amor y todo es por amor, empezando por el amor a los amigos y a la familia, a los maridos y esposas, y llegando eventualmente al amor divino, que constituye la meta última de la vida. Hace alrededor de siete siglos, Sa'di escribió:

Los hijos de Adán son miembros de un cuerpo
Habiendo sido creados de una sola esencia.
Cuando la calamidad del tiempo aflige a un miembro
Los otros miembros no pueden continuar su descanso.
Si no tienes compasión por los problemas de otros
No mereces ser llamado por el nombre de «hombre».
Sa'di

Cultura china y otras culturas sínicas

El carácter chino para el amor (愛) consiste en un corazón (en medio) dentro de «aceptar», «sentir» o «percibir» que muestra una emoción llena de gracia.

En el idioma chino y la cultura china contemporáneos, se usan varios términos o palabras raíz para el concepto de amor:

  • Ai (愛) se usa como verbo (p. ej., wo ai ni, «te amo») o como nombre, especialmente en aiqing (愛情), «amor» o «romance». En la China continental, y desde 1949, airen (愛人, originalmente «amante», o, más literalmente, «persona de amor») es la palabra dominante para «esposo» (habiendo sido desenfatizados originalmente los términos separados para «esposa» y «marido»); la palabra tuvo una vez una connotación negativa, que permanece, entre otros lugares, en Taiwán.
  • Lian (戀) generalmente no se usa de forma aislada, sino como parte de términos tales como «estar enamorado» (談戀愛, tan lian'ai —que también contiene ai), «amante» (戀人, lianren) u «homosexualidad» (同性戀, tongxinglian). En el confucianismo, lian es un amor benevolente y virtuoso que deberían buscar todos los seres humanos, y refleja una vida moral. El filósofo chino Mozi desarrolló el concepto de ai (愛) como reacción al lian confucianista. Ai, en el mohismo, es un amor universal hacia todos los seres, no sólo hacia los amigos o familia, sin consideración de la reciprocidad. La extravagancia y la guerra ofensiva son hostiles hacia ai. Aunque el pensamiento de Mozi tuvo influencia, el término confucianista lian es el que la mayoría de los chinos usan para el amor.
  • Qing (情), que comúnmente significa «sentimiento» o «emoción», generalmente indica «amor» en varios términos. Está contenido en la palabra aiqing (愛情). Qingren (情人) es un término usado con el significado de «amante».
  • Gănqíng (感情) es el «sentimiento» de relación, vagamente similar a la empatía. Una persona expresará amor construyendo buen gănqíng, conseguido por medio de ayuda o trabajo prestados a otras personas y apego emocional hacia otra persona o hacia cualquier otra cosa.
  • Yuanfen (緣份) es la conexión de destinos vinculados. Una relación significativa es generalmente concebida como dependiente de un fuerte yuanfen. Consiste en buena suerte a la hora de hacer un descubrimiento afortunado e inesperado. Conceptos similares en español son: «Estaban hechos el uno para el otro», o el «destino».
  • Zaolian (simplificado: 早恋, tradicional: 早戀, pinyin: zǎoliàn), literalmente, «amor temprano», es un término contemporáneo usado frecuentemente para los sentimientos románticos o el apego entre niños o adolescentes. Describe tanto la relación entre novio y novia adolescentes como el enamoramiento de la adolescencia temprana o la niñez. El concepto indica en esencia la creencia prevalente en la cultura china contemporánea consistente en que, debido a la demanda de los estudios (derivada sobre todo del sistema educativo altamente competitivo de China), los jóvenes no crean apego romántico y por lo tanto ponen en peligro sus oportunidades de éxito futuro. Han aparecido informes en periódicos y otros medios chinos que detallan la prevalencia del fenómeno, los peligros observados en los estudiantes y los temores de sus padres.

Cultura japonesa

En el budismo japonés, ai (愛) es un amor de cariño pasional, y un deseo fundamental. Puede desarrollarse hacia el egoísmo o el altruismo y hacia la iluminación.

Amae (甘え), una palabra japonesa que significa «dependencia indulgente», es parte de la cultura de la educación de los hijos en Japón. Se espera de las madres japonesas que abracen y mimen a sus hijos, y se espera de los hijos que recompensen a sus madres aferrándose a ellas y sirviéndolas. Algunos sociólogos han sugerido que las interacciones sociales de los japoneses en la vida de adultos se modelan en el amae entre madre e hijo.

Cultura griega

El idioma griego distingue varios sentidos diferentes en los que se usa la palabra «amor». Por ejemplo, el griego antiguo presenta las palabras philia, eros, storge y xenia. Sin embargo, con el griego (al igual que con muchos otros idiomas) ha sido históricamente difícil separar totalmente los significados de estas palabras. Al mismo tiempo, el texto en griego antiguo de la Biblia contiene ejemplos del verbo agapo con el mismo significado que phileo.

  • Agape (ἀγάπη agápē) significa amor en griego actual. El término s'agapo significa «te amo» en griego. La palabra agapo es el verbo «amo». Generalmente se refiere a un tipo ideal de amor «puro», más que a la atracción física sugerida por eros. No obstante, hay algunos ejemplos de agape usados con el significado de eros. También se ha traducido como «amor del alma».
  • Eros (ἔρως érōs) es un amor pasional, con deseo sensual y duradero. La palabra griega erota significa enamorado. Platón creó su propia definición. Aunque eros se siente inicialmente por una persona, con la contemplación se convierte en una apreciación de la belleza que existe dentro de esa persona, o incluso llega a ser la apreciación de la belleza en sí misma. Eros ayuda al alma a recordar el conocimiento de la belleza y contribuye a la comprensión de la verdad espiritual. Los amantes y los filósofos están todos inspirados para la búsqueda de la verdad por medio de eros. Algunas traducciones lo muestran como "amor del cuerpo".
  • Philia (φιλία philía), un amor virtuoso desapasionado, fue un concepto desarrollado por Aristóteles. Incluye la lealtad a los amigos, la familia y la comunidad, y requiere virtud, igualdad, y familiaridad. Philia está motivado por razones prácticas; una o ambas partes se benefician de la relación. También puede significar «amor de la mente».
  • Storge (στοργή storgē) es un afecto natural, como aquel que sienten los padres por sus hijos.
  • Xenia (ξενία xenía), hospitalidad, era una práctica extremadamente importante en la Antigua Grecia. Era una amistad casi ritualizada formada entre un anfitrión y su huésped, quienes podían haber sido previamente desconocidos. El anfitrión alimentaba y proporcionaba alojamiento al huésped, de quien se esperaba recompensa únicamente con gratitud. La importancia de este amor puede verse a través de toda la mitología griega, en particular, en la Ilíada y la Odisea de Homero.

Reseña mitológica sobre el amor: el mito del andrógino

En la mitología griega, eran tres los sexos: lo masculino era en un principio descendiente del sol; lo femenino, de la tierra, y lo que participaba de ambos, de la luna. Estos tres sexos, y su manera de avanzar, eran, precisamente como la luna, circulares. Así pues, eran terribles por su fuerza y su vigor y tenían gran arrogancia, hasta el punto de que atentaron contra los dioses. Ante esta situación, Zeus y los demás dioses deliberaron, y se encontraron ante un dilema, ya que no podían matarlos o hacer desaparecer su raza fulminándolos con el rayo como a los gigantes —porque entonces desaparecerían los honores y sacrificios que los hombres les tributaban—, ni permitir que siguieran siendo altaneros.

Tras mucho pensarlo, al fin Zeus tuvo una idea y dijo: «Me parece que tengo una estratagema para que continúen existiendo estos seres y al mismo tiempo dejen de ser insolentes, al hacerse más débiles. Ahora mismo —continuó— voy a cortarlos en dos a cada uno, y así serán al mismo tiempo más débiles y más útiles para nosotros, al haber aumentado su número». Así pues, Zeus llevó a cabo su plan, y una vez que la naturaleza de estos seres quedó cortada en dos, cada parte empezó a echar de menos a su mitad, a reunirse con ella y rodearla con sus brazos, a abrazarse la una con la otra anhelando ser una sola por naturaleza. Desde entonces, el amor de unos a otros es innato en los hombres y mujeres y aglutinador de la antigua naturaleza, y trata de hacer un solo individuo de dos. Por eso, cuando se tropiezan con aquella verdadera mitad de sí mismos, sienten un maravilloso impacto de amistad, de afinidad y de amor, de manera que no están dispuestos a separarse.

De El Banquete de Platón.

Cultura turca (chamánica e islámica)

En turco, la palabra «amor» aparece con varios significados. Una persona puede amar a un dios, a una persona, a sus padres, o a la familia. Pero esa persona sólo puede «amar» (aşk) a una persona del sexo opuesto. Los turcos usaban esta palabra solamente para sus amores en un sentido romántico o sexual, que indicasen un enorme encaprichamiento. Esta palabra también es común para las lenguas turcas, tales como el azerbaiyano (eşq) y el kazajo (ғашық).

Antigua Roma (latín)

Agnolo Bronzino, Alegoría del triunfo de Venus, hacia 1540-1545. Londres, The National Gallery. El amor representado por los dos dioses acompañados por los «celos» (centro-izquierda), el «engaño» (centro-derecha), la «necedad» (arriba a la izquierda) y el «tiempo» (arriba a la derecha).

El idioma latín tiene varios verbos diferentes que se corresponden con la palabra española «amor».

  • Amāre es la palabra básica para «amar», y aún lo es en el italiano actual. Los romanos la usaban tanto en un sentido afectivo como en un sentido romántico o sexual. De este verbo deriva amans —un amante, amador, «amante profesional», generalmente con la noción accesoria de lujuria— y amica, «novia», palabra generalmente usada de forma eufemística para una prostituta. El nombre correspondiente es amor, que también se usaba en la forma plural para indicar enredos amorosos o aventuras sexuales. La misma raíz produce además amicus —«amigo»— y amicitia, «amistad» (por lo general basados en el provecho mutuo, y correspondientes a veces más exactamente a «deuda» o «influencia»). Cicerón escribió un tratado llamado Sobre la amistad (De amicitia), que discute la noción hasta cierta profundidad. Ovidio escribió una guía para las relaciones amorosas llamada Ars Amatoria que trata en profundidad el amor desde las relaciones extramaritales hasta los padres sobreprotectores.
En latín a veces se usaba amāre con el sentido que damos en español a «gustar». Esta noción, no obstante, se expresa de forma mucho más generalizada con placere o delectāre, que son de uso más coloquial, siendo el último usado frecuentemente en la poesía amorosa de Catulo.
  • Diligere a menudo presenta la noción de «tener afecto por», «estimar», y raramente si no nunca se usaba para el amor romántico. Esta palabra sería apropiada para describir la amistad de dos hombres. El nombre correspondiente, diligentia, sin embargo, tiene el significado de «diligencia» o «dedicación», y tiene cierta superposición semántica con el verbo.
  • Observare es un sinónimo de diligere; este verbo y su correspondiente nombre, observantia, denotan a menudo «estima» o «afecto».
  • Caritas se corresponde con el griego agape (empatía, altruismo), y se usó en traducciones de la Biblia cristiana al latín con el significado de «amor caritativo»; este significado, no obstante, no se ha hallado en la literatura clásica romana pagana. Como resultado de la combinación con una palabra griega, no existe el verbo correspondiente.
  • Cupiditas se corresponde con el término griego eros (deseo sexual).
  • Algunas terminologías vulgares en español, como por ejemplo filito, originado de filia, generan jerarquías de seriedad o duración de la pareja.

Cultura anglosajona

En la cultura anglosajona la palabra «amor» (love) presenta, al igual que en español, múltiples significados. Pero, a todos aquellos que existen en el mundo hispanohablante, los angloparlantes añaden un significado adicional, más relacionado con el simple gusto por una persona, animal o cosa: I love dancing (literalmente, «amo el baile») corresponde en español a «me encanta bailar» o «me gusta mucho bailar»; he's a great actor, I love him (literalmente, «es un gran actor, le amo») corresponde a «es un gran actor, me encanta», o «es un gran actor, me gusta mucho».[29]

Véase también

Notas y referencias

  1. Leibniz, Gottfried. «Confessio philosophi». Wikisource edition.
  2. Kristeller, Paul Oskar (1980). Renaissance Thought and the Arts: Collected Essays, Princeton University. ISBN 0-691-02010-8.
  3. Mascaró, Juan (2003). The Bhagavad Gita, Penguin Classics. ISBN 0-140-44918-3. (J. Mascaró, translator)
  4. a b Sé amigo de ti mismo: manual de autoestima. José-Vicente Bonet. 1997. Editorial Sal Terrae. ISBN 978-84-293-1133-4.
  5. Elisabeth Badinter. ¿Existe el instinto maternal? 1981. Editorial Paidós. ISBN 978-84-7509-287-4.
  6. a b Erich Fromm. El arte de amar. Editorial Paidós. 2002. ISBN 978-84-493-0852-9.
  7. Aurora Leal García. «Nuevos tiempos, viejas preguntas sobre el amor. Un estudio con adolescentes» págs. Pág. 57. Universitat Autònoma de Barcelona.
  8. El Banquete, Traducción y notas de Patricio de Azcárate (1872).
  9. Eckhart Tolle. El poder del ahora, p. 152. Ediciones Gaia. 1997. ISBN 84-8445-034-1.
  10. a b Pope Benedict XVI. «papal encyclical, Deus Caritas Est.».
  11. Evangelio de Marcos capítulo 12, versos 28–34).
  12. Nuevo Testamento. Epístolas - Primera epístola de San Juan: Dios es amor (4:7 - 4:21)
  13. Periódico digital El Nuevo Diario.
  14. Lama Tsongkapa. El Gran Tratado de los Estadios en el Camino a la Iluminación (Vol. 2). 2007. 270 pp. Librería Bohindra. CIF: 50.042.974-K.
  15. XVI Dalai Lama. Introducción al budismo tibetano. Editorial Paidós. España. 2004. ISBN 978-84-493-1554-1.
  16. Lama Ole Nydahl. Las cosas como son (Wie die Dinge Sind). 2005. pp. 56-72. ISBN 970-94105-6-3.
  17. Pema Cödrön. La sabiduría de la no-evasión. La senda del amor compasivo que lleva a la liberación. Ediciones Oniro. ISBN 84-89920-31-1. ISBN 978-84-89920-31-6.
  18. Osho. El libro de la Nada (Hsin Hsin Ming). 2004. Ediciones Gaia. ISBN 84-8445-096-1.
  19. «Ética demostrada según el orden geométrico» (pág.120) de Baruch de Spinoza – Fondo de Cultura Económica – ISBN 968-16-0497-0
  20. «Ética demostrada según el orden geométrico» (pág. 121) de Baruch de Spinoza – Fondo de Cultura Económica – ISBN 968-16-0497-0
  21. Julián Marías. Conferencia del curso «Los estilos de la Filosofía», Madrid, 1999/2000 (transcripción). Edición de Jean Lauand.
  22. Experimentos de imagen cerebral (por resonancia magnética funcional) de Helen Fisher, antropóloga de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey, citada por Javier Sampedro El amor es química... y algo de amistad. Las hormonas definen el calendario amatorio: la testosterona dispara el deseo y la oxitoscina mantiene la fidelidad, El País 18/01/2009.
  23. Lewis, Thomas; Amini, F., & Lannon, R. (2000). A General Theory of Love, Random House. ISBN 0-375-70922-3.
  24. a b Winston, Robert (2004). Human, Smithsonian Institution.
  25. Emanuele, E. (2005). «Raised plasma nerve growth factor levels associated with early-stage romantic love». Psychoneuroendocrinology Sept. 05. http://www.biopsychiatry.com/lovengf.htm. 
  26. En su caso, se trata de un tipo particular de amor: el «amor imposible» encarnado por una mujer lejana o un caballero que ha partido a las cruzadas.
  27. Kay, Paul (March 1984). «What is the Sapir-Whorf Hypothesis?». American Anthropologist. New Series 86 (1):  pp. pp. 65–79. doi:10.1525/aa.1984.86.1.02a00050. 
  28. Artículo en Página|12.
  29. Entrada love en Word Reference.

Bibliografía relacionada

  • Agustín García Calvo (1984), El amor y los 2 sexos. Del tiempo de amor y olvido. Editorial Lucina, Zamora. (2.ª ed. 1991).
  • José Pedro Manglano Castellary (2007). El amor y otras idioteces, Editorial Planeta. ISBN 978-84-08-07567-7.
  • Conchita Ramón Delgado. Diccionario del amor. 1936. Gráficas "RECORT", Barcelona.

Enlaces externos

Wikcionario

PSICOLOGÍA7: LA EXACTITUD Y LA VERDAD, EL IDIOMA, LA VOCALIZACIÓN (LA MEDICCIÓN). En ingeniería, ciencia, industria y estadística, se denomina exactitud a la capacidad de un instrumento de medir un valor cercano al valor de la magnitud real.

Exactitud

De Wikipedia, la enciclopedia libre

En ingeniería, ciencia, industria y estadística, se denomina exactitud a la capacidad de un instrumento de medir un valor cercano al valor de la magnitud real.
Suponiendo varias mediciones, no estamos midiendo el error de cada una, sino la distancia a la que se encuentra la medida real de la media de las mediciones (cuán calibrado está el aparato de medición).
Esta cualidad también se encuentra en instrumentos generadores de magnitudes físicas, siendo en este caso la capacidad del instrumento de acercarse a la magnitud física real.

Por ejemplo, sí leemos la velocidad del velocímetro de un auto, esta tiene una precisión de 3 cifras significativas y una exactitud de 5 Kph.

[editar] Véase también

es la cercanía del valor experimental obtenido, con el valor exacto de dicha medida. El valor exacto de una magnitud física es un concepto utópico, ya que es imposible conocerlo sin incertidumbre alguna

PSICOLOGÍA7: DOGMA Y FÉ. LA VERDAD Y LA FÉ. Un dogma es una doctrina sostenida por una religión u otra organización de autoridad y que no admite réplica, es decir, es una creencia individual o colectiva no sujeta a prueba de veracidad, cuyo contenido puede ser religioso, filosófico, social, sexual, etc., impulsado por una utilidad práctica. La enseñanza de un dogma o de doctrinas, principios o creencias de carácter dogmático se conoce como adoctrinamiento.

Dogma

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Para otros usos de este término, véase Dogma (desambiguación).

Un dogma es una doctrina sostenida por una religión u otra organización de autoridad y que no admite réplica, es decir, es una creencia individual o colectiva no sujeta a prueba de veracidad, cuyo contenido puede ser religioso, filosófico, social, sexual, etc., impulsado por una utilidad práctica. La enseñanza de un dogma o de doctrinas, principios o creencias de carácter dogmático se conoce como adoctrinamiento.

En su origen el término podía significar también una norma o decreto emitido por una autoridad, o una opinión característica de una escuela filosófica. Con el crecimiento de la autoridad de la Iglesia, la palabra adquirió el que ahora es su significado principal, dogma teológico, del que derivan, por analogía, el resto de los usos habituales. Serían así dogmas no sólo las llamadas verdades de la religión católica, sino las de cualquier otra religión, o cualquier otra creencia que es proclamada verdad indiscutible.

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[editar] Dogmas en la religión

[editar] Judaísmo

En el judaísmo, fue Saadia Gaon quien por primera vez sistematizó la fundamentación de las verdades, o dogmas, de la tradición, estableciendo a la vez la racionalidad del judaísmo y la prioridad de la tradición sobre la razón filosófica y la investigación. Su obra Emunot ve deot (‘Creencias y doctrinas’) fue titulada originalmente Libro de los artículos de fe y las doctrinas dogmáticas.

Los elementos fundamentales del judaísmo son la creencia en un solo Dios y en la elección de Israel para guiar al mundo.

El Estado de consagración a Dios se manifiesta por los objetos que se utilizan en la plegaria: el taled, que es un manto con flecos, que señala que el fiel está revestido de dicha consagración. Los tefillin, pequeñas cajas de cuero que se atan en la frente. Además, estas cajas, contienen unos manuscritos de pergamino de determinados pasajes de la escritura.

Las mujeres no son apartadas del culto, pero están dispensadas a causa de sus deberes especiales de amas de casa.

[editar] Cristianismo

[editar] Cristianismo ortodoxo

Para la mayoría del cristianismo oriental los dogmas están contenidos en el Símbolo Niceno y los cánones de los Concilios Ecuménicos primero, tercero o séptimo según la iglesia. La Iglesia Católica mantiene como dogmas además los cánones de otros catorce concilios ecuménicos y los pronunciamientos del Papa. Los pronunciamientos papales son considerados "dogmáticos" cuando son expresados "ex cátedra", es decir, desde su función de Papa, y por tanto en concordancia con la Iglesia, que delega su voz y voto, en los obispos (episcopos, vale decir los que están en lugar de...) y cardenales. De otro modo, un pronunciamiento papal no es dogma, en la medida que no se cumplan esas condiciones. La última vez que un Papa habló en forma dogmática fue cuando Pío XII se pronunció sobre la asunción de María en cuerpo y alma a los Cielos, el 1 de noviembre de 1950.

[editar] Catolicismo

En la doctrina católica, un dogma es la adhesión irrevocable a verdades contenidas en la Revelación divina o verdades que tienen con ellas un vínculo necesario. Sin embargo la Iglesia tiene una posición muy clara con respecto al dogma, y es que las verdades divinas siempre han existido, solo que cuando se tiene un escollo, por ejemplo una duda, o una desviación doctrinal, es necesario reafirmarla por medio de un dogma. Por ejemplo: todo cristiano ha reconocido a Jesucristo como hijo de Dios, ahora bien, cuando se dio una desviación doctrinal sobre la naturaleza divina de Jesucristo, fue necesario hacer un artículo de fe, que determinara y zanjara una situación, de manera que ya no habrá dudas, sino que se determinará como una verdad. ¿cómo se proclama un dogma? Cando el Papa, enseñando ex- cathedra, o los obispos reunidos en concilio en comunión con el Santo Padre, señalan que una verdad de fe es parte de la Revelación, y por tanto debe ser creida por todo católico.

[editar] Protestantismo

En la teología protestante se distinguen frecuentemente verdades fundamentales, sin aceptar las cuales, no sería posible confesarse cristiano, esencialmente las declaradas en el Credo de los Apóstoles, y otras doctrinas, cuya aceptación sería optativa.

[editar] Islam

En el islam, los dogmas están contenidos en el Aqidah, término equivalente a credo. Consiste en una serie de artículos de fe que aparecen claramente definidos en el Corán, y sobre la verdad de los cuales las distintas tendencias doctrinales se muestran de acuerdo, aunque con diferencias en cuanto a su desarrollo e implicaciones.

La religión musulmana se apoya en cinco pilares fundamentales:

  • La profesión de fe: No hay más dios que Alá y Mohammad (p.y b.) es su profeta.
  • La oración: celebrada en comunidad o individualmente, cinco veces al día en dirección a La Meca con previa purificación (wudu).
  • La limosna: Recaudada como un impuesto calculado estrictamente en función de los beneficios anuales de cada persona y de los que de él dependen. Se destina al beneficio de los musulmanes menos favorecidos.
  • El ayuno: Durante el mes de Ramadán, no se debe ingerir alimento ni bebida y abstenerse de toda prácitca sexual durante las horas de sol.
  • La peregrinación a La Meca: Al menos una vez en la vida si se tienen medios que lo permitan.

Aparte de estos pilares del islam, existen una serie de normas que regulan la vida de los musulmanes.

  1. El gobierno es teocrático, todas las leyes están supeditadas al Corán, que hace las veces de constitución.
  2. Están prohibidos el alcohol y la carne de cerdo por considerarse impuros y perjudiciales.
  3. Hombres y mujeres son iguales, pero al tener los hombres más responsabilidades, ya que tienen que mantener económicamente a la familia, también tienen más derechos; un hijo, por ejemplo, hereda el doble que una hija.
  4. Un hombre tiene derecho a tener hasta cuatro esposas, pero siempre con consentimiento de las anteriores.
  5. Hombres y mujeres deben vestir y comportarse de forma decente y sencilla evitando atuendos que puedan incitar a pensamientos pecaminosos.

[editar] Hinduismo

El sistema de castas y el culto son dos aspectos muy importantes del hinduismo.

Los hindúes creen en la reencarnación (samsara), es decir, que ellos regresan a la vida otra vez como animales o como personas. También creen en el karma. Karma significa que el comportamiento en la vida anterior afecta el lugar de las personas en esta vida, y lo que hacen en esta vida determinará su lugar en la venidera. Si guardan las leyes de su casta, creen que nacerán de nuevo en una casta más alta. Creen que finalmente cesarán de vivir como personas para alcanzar el nirvana (convertirse en parte del dios Brahman, que no debe ser confundido con el dios Brahmá, de cuatro cabezas). Los renacimientos pueden continuar de manera interminable, ya que los hindúes nunca pueden estar seguros de haber hecho todo correctamente.

La mayoría de los hindúes son vegetarianos. Creen que los animales y los insectos tienen almas, y por lo tanto no comen carne ni quitan la vida si lo pueden evitar. Piensan que la vaca es especialmente sagrada, y por ello se les permite vagar libremente por las calles.

[editar] Budismo

Aunque el budismo no tiene dogmas que trate de imponer, tres conceptos importantes para entender el budismo son samsara, karma y nirvana.

Los budistas no buscan «evangelizar» a otras personas para que adopten su religión, pero sí ponen sus enseñanzas a la disposición de quien esté interesado. La gente tiene la libertad de tomar lo poco o mucho para lo que se sientan listos. Muchas personas toman las practicas de la meditación o la filosofía de vida del Budismo para mejorar sus vidas sin ser estrictamente budistas. Creen en la iluminación propia y de los demás.Iluminación de los seres sensibles.Buscando arriba,enseñando abajo.Referencia tratado de meditación budista.

[editar] Dogmatismo fuera de la religión

Por extensión, el término dogmatismo designa la tendencia a erigir fórmulas que expresan conocimientos en verdades indiscutibles, al margen del estudio, de la crítica y del debate.

En algunas oportunidades, muchas creencias no religiosas son descritas como dogmas en campos como la política, la filosofía y los temas sociales. El término dogmático conlleva en su significado que dicha creencia es llevada de forma acrítica y conformista, y tiene connotaciones negativas. Los dogmas, por otra parte, son vistos como la antítesis del pensamiento analítico científico debido a que la mayoría de los dogmas religiosos pueden ser rehusados si son analizados a fondo.

También puede verse el uso peyorativo del concepto cuando se quiere hacer ver que una tesis no tiene fundamento real, y se la califica de dogmática.

[editar] Véase también

PSICOLOGÍA7: LOS SENTIMIENTOS Y LA FÉ. La fe es la creencia o la confianza en la verdad o la fiabilidad de una persona, idea o cosa. Es también el conjunto de creencias de una religión o el conjunto de creencias de alguna persona, de una comunidad o de una multitud de personas.

Fe

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Para otros usos de este término, véase Fe (desambiguación).
Alegoría de la fe, por L.S. Carmona (175253). El velo simboliza la imposibilidad de conocer directamente las evidencias.

La fe es la creencia o la confianza en la verdad o la fiabilidad de una persona, idea o cosa. Es también el conjunto de creencias de una religión o el conjunto de creencias de alguna persona, de una comunidad o de una multitud de personas.

Las causas por las cuales las personas se convencen de la veracidad de una fe, dependerán de los enunciados filosóficos en los que las personas confían. La palabra «fe» puede referirse a una religión o a la religión en general. Al igual que la "confianza", la fe implica un concepto de eventos o resultados futuros, y se utiliza a la inversa como una creencia no apoyada en una prueba lógica o evidencia material.[1] [2]


·La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Hebreos 11:1 Tener fe es tener la plena seguridad de recibir lo que se espera; es estar convencidos de la realidad de cosas que no vemos. (según versión Dios Habla Hoy)

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[editar] La fuerza racional

Si la fe nace de un postulado, se la combina con evidencias del pasado y un soporte razonable por el cual se establece un resultado esperado, se despertará en la persona un toque de anhelo que la inducirá a actuar para conseguir lo esperado. Así pues, dará como resultado una fuerza interior cauta, que procurará asegurarse de que las condiciones son las ideales, y sobre todo y lo más importante, posee dominio de la razón sobre sus actos. A este respecto no es una fuerza interior bruta que nace y no se sabe como.

  • La voluntad es la expresión de obras por la explicación satisfactoria a nuestro convencimiento. En ello va nuestra confianza en las premisas, postulados y/o suposiciones que nos permitirán falsar el conocimiento. Si bien, nuestra voluntad será nula ante un planteamiento no satisfactorio desde el punto de vista racional.
  • La esperanza es el anhelo que se tiene por ver resuelto y finalizado un trabajo. Este trabajo está sujeto a un método, que a su vez se sujeta a una teoría.
  • La creencia es la parte de buena voluntad que ponemos a la hora de trabajar. Si esta condición no se diese, la persona negaría su cooperación.

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[editar] La fuerza moral

Es lo que una persona sostiene en el medio social de la vida cotidiana.

Si la fe no nace como fuerza interior, sino que sencillamente uno acepta directamente la autoridad de una persona por algún tipo de temor mórbido a ser castigado o por ganar la recompensa prometida. En este caso la fuerza nace de la propia voluntad de la persona. Este tipo de sumisión, tiene a largo plazo, y de violarse la promesa inicial (bien las pautas por las cuales se castiga o las pautas por las cuales se premia), al agotamiento y pérdida de la fe y/o la pérdida absoluta de la sumisión. Caso de que la persona persista en sostener esa fe aún más allá de la pulsión que le permita someterse, se corre el riesgo de enfermar. Si estas bases no se violan, la persona continuará sana y satisfecha de observar que su esfuerzo sirve de algo (bien para no ser castigado y/o bien para ser premiado, las mismas bases que se usan en el adiestramiento de cualquier otro animal). De esta sumisión nace la fe como doctrina religiosa.

  • Voluntad moral es la expresión de nuestros actos por la confianza en que lo aplicado será de beneficio para otros. Esta actitud parte de una persona sana, satisfecha consigo misma y relativamente feliz.
  • Esperanza moral es la expresión de nuestros actos por la confianza de que obtendremos un entorno moralmente acorde a lo que establecemos como bueno, ajustando nuestro comportamiento, dado que es lo moralmente correcto.
  • Creencia moral es la firme convicción, más allá de cualquier argumento que pretenda persuadirnos de satisfacernos de otra manera, expresando nuestros actos por la confianza de que estaremos agradando a alguien poderoso y que este hará lo que promete porque tiene el poder para hacerlo.

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[editar] La fuerza emocional

Si la fe nace de un deseo, el cual ha encontrado una creencia que lo apoya y añadiéndole la fuerza que aporta la aprobación grupal de un colectivo a la autoestima y dignidad de la persona, así como de la confianza absoluta que el propio individuo le confiere a sus propios deseos, dará como resultado una fuerza interior bruta sin directriz racional.

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[editar] Fuentes consultadas

  • La hipótesis de la felicidad La búsqueda de verdades modernas en la sabiduría antigua Jonathan haidt. E.D. Gedisa. ISBN 84-9784-152-2.
  • El viaje a la felicidad Las nuevas claves científicas Eduardo Punset. E.D. Destino. Octava Edición: 02/2006 ISBN 84-233-3777-4. Dep. Legal: B.5.199-2006
  • Diseños experimentales en psicología. Manuel Ato García. Guillermo Vallejo Seco. ISBN 978-84-368-2096-6.

[editar] Referencias

  1. http://www.merriam-webster.com/dictionary/faith merriam-webster.com: 2B (1): "Firme creencia en algo de lo cual no existe pruebas"
  2. http://www.sindioses.org/simpleateismo/queesunateo.html sindioses.org: Fe contra Experiencia.

[editar] Véase también

[editar] Enlaces externos

Wikcionario

[editar] Enlaces externos (en inglés)

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PSICOLOGÍA7: CAUSALIDAD Y VERDAD. LA EXACTITUD Y LA VERDAD, CAUSA, ORDEN Y CONOCIMIENTO. En física, el término causalidad describe la relación entre causas y efectos, y es fundamental en todas las ciencias naturales, especialmente en física. En términos generales, la causalidad puede ser estudiada desde varias perspectivas: la filosófica, la de la computación y la estadística.

Causalidad (física)

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Para otros usos de este término, véase Causalidad.

En física, el término causalidad describe la relación entre causas y efectos, y es fundamental en todas las ciencias naturales, especialmente en física. En términos generales, la causalidad puede ser estudiada desde varias perspectivas: la filosófica, la de la computación y la estadística.

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[editar] Introducción

En física clásica se asumía que todos los eventos están causados por otros anteriores y que dicha causalidad es expresable en términos de leyes de la naturaleza. Dicha pretensión llegó a su punto más alto en la afirmación de Pierre-Simon Laplace. Laplace afirmó que si se conoce el estado actual del mundo con total precisión, uno puede predecir cualquier evento en el futuro. Esta perspectiva se conoce como determinismo o más precisamente determinismo causal.

Aunque el determinismo de Laplace parece correcto respecto a las ecuaciones aproximadas de la física clásica, la teoría del caos ha añadido pequeñas complicaciones. Muchos sistemas presentan una fuerte sensibilidad a las condiciones iniciales, lo que significa que condiciones iniciales muy similares en ciertos sistemas pueden conducir a comportamientos a largo plazo muy diferentes. Eso sucede por ejemplo en el tiempo atmosférico. Hacia 1987 era habitual usar superordenadores en la predicción del tiempo, por ejemplo el Cray X-MP del Centro Europeo para el Pronóstico del Tiempo a Medio Plazo, que operaba con una capacidad máxima de 800 megaflops, podía calcular en apenas media hora un pronóstico aceptable del tiempo para el día siguiente en todo el hemisferio. Y aunque cada día se realizaban pronósticos de los siguientes diez días, los resultados del pronóstico a partir del cuarto o quinto día diferían sensiblemente de lo previsto por el ordenador.[1]

Sin embargo, por encima de la impredictibilidad práctica causada por el comportamiento estocástico o caótico de los sistemas clásicos, está el hecho de que la mecánica cuántica presenta junto con una evolución determinista recogida en la ecuación de Schrödinger, una evolución no-determinista recogida en el postulado del colapso de la función de onda.

[editar] Mecánica relativista

De acuerdo con los postulados comunes de la física newtoniana, la causa precede al efecto en el tiempo. Sin embargo, en la física moderna, el concepto más simple de causalidad ha necesitado ser clarificado. Por ejemplo, en la teoría de la relatividad especial, el concepto de causalidad se mantiene, pero el significado de "preceder en el tiempo" sigue siendo absoluto y no depende del observador (aunque no pasa igual con el concepto de simultaneidad de conceptos no relacionados causalmente, que ahora sí pasan a depender del observador). Consecuentemente, el principio relativista de causalidad dice que la causa precede a su efecto para observadores inerciales. Esto implica que, en términos de la teoría de la relatividad especial, una condición necesaria para que A sea causa de B, es que B sea un evento que pertenece al cono de luz de A (en términos de distancias espacio-temporales se dice que A y B están separados por intervalo temporaloide). A pesar de algunas obras de ciencia ficción, en los supuestos bajo los cuales la teoría de la relatividad especial es adecuada para describir el mundo, resulta imposible, no sólo influir en el pasado, sino también en objetos distantes mediante señales que se muevan más rápidas que la velocidad de la luz.

En la teoría general de la relatividad, el concepto de causalidad se generaliza de la manera más directa posible: el efecto debe pertenecer al cono de luz futuro de su causa, aún en espacio-tiempos curvos; aunque pueden aparecer ciertas complicaciones, como cuando uno trata soluciones exactas de las ecuaciones de Einstein, como el Universo de Gödel, donde existen curvas temporales cerradas, y un observador puede verse a sí mismo en el pasado, y otra serie de peculiariades que, no obstante, no incurren en ninguna paradoja.[2]

[editar] Mecánica cuántica

Nuevas sutilezas se toman en cuenta cuando se investiga la causalidad en mecánica cuántica no relativista y teoría cuántica de campos (mecánica cuántica relativista). En la teoría cuántica de campos, la causalidad está estrechamente relacionada con el principio de localidad. El análisis de ese principio es delicado, y muchas veces ese análisis pasa por el uso del teorema de Bell. De todas maneras, el resultado de dicho análisis parece depender, en parte, de desde qué interpretación de la mecánica cuántica se interpreten los resultados.

Sin embargo, se sospecha que, aún con todas estas sutilezas, el principio de causalidad sigue siendo un concepto válido de toda teoría física realista. Así, parece que la noción de que los eventos pueden ser ordenados en causas y efectos es necesaria para prevenir ciertas paradojas del mundo que conocemos.

La base de la causalidad física son los procesos energéticos que están gobernados por el principio físico de la conservación de la energía.

[editar] Principio de causalidad

El principio de causalidad postula que todo efecto -todo evento- debe tener siempre una causa (que, en idénticas circunstancias, una causa tenga siempre un mismo efecto se conoce como "principio de uniformidad"). Se usa para la búsqueda de leyes definidas, que asignan a cada causa su correspondiente efecto.

Este principio refleja un comportamiento mecánico de la naturaleza, que hasta el siglo XX se había aceptado e interpretado en un sentido determinista. No obstante, a principios de este siglo Heisenberg introdujo su principio de incertidumbre, que modificaba profundamente el principio de causalidad clásico.

Heisenberg y otros padres de la mecánica cuántica introdujeron un modelo de átomo que renunciaba a la visión clásica de un compuesto de partículas y ondas. Se concluyó que estaba condenado al fracaso cualquier intento de establecer analogías entre la estructura atómica y nuestra intuición sobre objetos macroscópicos. La formulación matemática de la teoría de Heisenberg se llamó inicialmente mecánica matricial, porque requería del uso de las matrices del álgebra lineal clásica. Esta formulación resultó complementaria de la mecánica ondulatoria, del físico austriaco Erwin Schrödinger.

Usando esta mecánica, los niveles de energía u órbitas de electrones se describen en términos probabilísticos: en general, de una misma causa no se deriva siempre un mismo efecto, sino que existe una variedad de posibles efectos. Sólo se puede predecir (aunque, en principio, con una fiabilidad determinista total) la probabilidad de que, cuando la causa se produzca, ocurra cada uno de los efectos.

Este comportamiento resulta extraño para nuestra experiencia ordinaria. Su explicación la podemos resumir en los siguientes puntos, que deben aceptarse como postulados avalados por miles de observaciones experimentales:

  • Existen propiedades de la materia (observables) que no se pueden medir simultáneamente (observables que no conmutan). Por ejemplo, la posición y la velocidad de una misma partícula sería un par de propiedades de este tipo. Para ilustrar esa situación con un análogo clásico burdo, piénsese que, si un microscopio es lo suficientemente sensible como para hacer visible un electrón, deberá enviar una cantidad mínima de luz u otra radiación apropiada sobre él, que lo haga visible. Pero el electrón es tan pequeño que este mínimo de radiación (digamos, un fotón) es suficiente para hacerle cambiar de posición apenas lo tocara, de modo que en el preciso instante de medir su posición, alteraríamos ésta.
  • Supongamos que hemos medido una de estas propiedades observables, de modo que conocemos con precisión su valor. Cuando un instante después midamos la segunda propiedad, obtendremos uno de los posibles valores de esta segunda propiedad, pero no podemos predecir antes cuál: sólo se puede predecir la probabilidad con la que cada uno de los valores posibles serán obtenidos.

Para algunos autores, desde el punto de vista filosófico, esto supone renunciar al principio de causalidad: podemos hallar dos sistemas físicos que han sido preparados exactamente del mismo modo, pero tales que, al medir una misma propiedad de ambos, obtenemos un resultado distinto en cada caso. No existe ninguna causa por la que hayamos obtenido los resultados diferentes: la Naturaleza no es determinista. Sin embargo, sí se pueden determinar con precisión las probabilidades de obtener las posibles medidas. Y como los objetos macroscópicos están formados por números gigantescos de partículas, las predicciones probabilísticas cuánticas acaban siendo, estadísticamente hablando, totalmente precisas, lo que hace de la Mecánica Cuántica una teoría extraordinariamente exacta.

La interpretación descrita de la mecánica cuántica es la que se ha impuesto con el tiempo, y se le llama interpretación de Copenhague en honor de la escuela del físico danés Niels Bohr. Inicialmente, la renuncia al principio de causalidad en esta interpretación no fue aceptada por muchos físicos, incluyendo a Einstein, quien afirmó: “Dios no juega a los dados”. De hecho, el propio Einstein, en colaboración con Podolski y Rosen, ideó un experimento (Paradoja EPR, por las siglas de sus autores) tal que las conclusiones de la interpretación de Copenhague parecían absurdas. Bohr mostró que, aunque muy extrañas, estas conclusiones no son absurdas. Experimentos de este tipo fueron llevados a cabo a finales del siglo XX por Alain Aspect, y han confirmado la interpretación de Copenhague.

Sin embargo, esta interpretación se enfrenta todavía a la llamada paradoja del gato de Schrödinger (remarquemos que Schrödinger, como Einstein, fue uno de los padres de la Mecánica Cuántica). Esta paradoja, que afecta a la definición de lo que es un proceso de medida (la distinción entre la materia observada y la mente del observador), no ha podido ser aún explicada de forma satisfactoria.

Existen multitud de efectos que se derivan del principio de incertidumbre. Uno de ellos, que afecta al ejemplo de incertidumbre posición-velocidad anterior, es la imposibilidad de la ausencia completa de energía cinética o, digamos, velocidad, para una partícula (ni siquiera en el cero absoluto). Si la energía cinética alcanzara el punto cero y las partículas quedaran totalmente inmóviles, sería posible confinarlas y determinar su posición con precisión arbitraria, a la vez que conoceríamos su velocidad (que sería cero). Por tanto, debe existir alguna “energía residual del punto cero”, incluso en el cero absoluto, para mantener las partículas en movimiento, y también, por así decirlo, nuestra incertidumbre. Esa energía “punto cero” se puede calcular, y resulta suficiente para evitar que el helio líquido se solidifique, incluso a temperaturas tan próximas como se quiera del cero absoluto (el cero en sí resulta inaccesible).

Las consecuencias del principio de incertidumbre se constatan en todas las partes de la microfísica, y acaban resultando asombrosas cuando se extrapolan al Universo en su conjunto. Así:

  • Desde los tiempos de Einstein, en 1930, se sabía que el principio de incertidumbre también llevaba a la imposibilidad de reducir el error en la medición de energía sin acrecentar la incertidumbre del tiempo durante el cual se toma la medida. (De hecho, al principio, Einstein creyó poder utilizar esta tesis como trampolín para refutar el principio de incertidumbre, pero también Bohr mostró que la tentativa de Einstein era errónea).
  • De esta versión de la incertidumbre se seguía que en un proceso subatómico se podía violar durante breves lapsos la ley de la conservación de la energía (siempre y cuando todo volviese al estado de conservación cuando concluyese ese lapso). En general, cuanto mayor sea la desviación de la conservación, tanto más breve será el intervalo de tiempo en que ésta es tolerable. El físico japonés Hideki Yukawa aprovechó esta noción para elaborar su teoría de los piones, confirmada experimentalmente.
  • Más aún, posibilitó la elucidación de ciertos fenómenos subatómicos presuponiendo que las partículas nacían de la nada como un reto a la energía de conservación, pero se extinguían antes del tiempo asignado a su detección, por lo cual eran sólo “partículas virtuales”. Hacia fines de la década 1940-1950, tres investigadores (premios Nobel de Física en 1965) elaboraron la teoría sobre esas partículas virtuales: los físicos norteamericanos Julian Schwinger y Richard Phillips Feynman, y el físico japonés Shin’ichirō Tomonaga. Los diagramas de Feynman son usados corrientemente en la física de partículas, donde llevan a predicciones extremadamente exactas.
  • A partir de 1976 se han producido especulaciones acerca de que el Universo comenzó como una pequeña pero muy masiva partícula virtual que se expandió con extrema rapidez y que aún sigue expandiéndose. Según este punto de vista, el Universo se formó de la Nada y podemos preguntarnos acerca de la posibilidad de que haya un número infinito de Universos que se formen (y, llegado el momento, acaben) en esta Nada.

En resumen, el principio de incertidumbre afectó profundamente al pensamiento de físicos y filósofos. Ejerció una influencia directa sobre la cuestión filosófica de causalidad, la relación entre causa y efecto. Pero sus implicaciones para la ciencia no son las que se suponen popularmente a menudo. Se puede leer que el principio de incertidumbre anula toda certeza acerca de la naturaleza, y muestra que, al fin y al cabo, la ciencia no sabe ni sabrá nunca hacia dónde se dirige, que el conocimiento científico está a merced de los caprichos imprevisibles de un Universo donde el efecto no sigue necesariamente a la causa. Pero tanto si esta interpretación es válida desde el ángulo filosófico como si no, el principio de incertidumbre no ha modificado un ápice la actitud del científico ante la investigación. Y esto por varios motivos:

  • La incertidumbre también existe a un nivel clásico. Por ejemplo, incluso si nos olvidamos de posibles efectos cuánticos, no se puede predecir con certeza el comportamiento de las moléculas individuales en un gas. Sin embargo, estas moléculas acatan ciertas leyes termodinámicas, y su conducta es previsible sobre una base estadística. Estas predicciones son infinitamente más precisas que las de las compañías aseguradoras, que planifican su actividad (y obtienen beneficios) calculando con índices de mortalidad fiables, aunque les sea imposible predecir cuándo morirá un individuo determinado.
  • Ciertamente, en muchas observaciones científicas, la incertidumbre es tan insignificante comparada con la escala correspondiente de medidas, que se la puede descartar para todos los propósitos prácticos. Uno puede determinar simultáneamente la posición y el movimiento de una estrella, o un planeta, o una bola de billar, o incluso un grano de arena con exactitud absolutamente satisfactoria.
  • La incertidumbre entre las propias partículas subatómicas no representa un obstáculo, sino una verdadera ayuda para los físicos. Se la ha empleado para entender el modelo atómico (que resultaba inestable desde el punto de vista no cuántico), esclarecer hechos sobre la radiactividad, sobre la absorción de partículas subatómicas por los núcleos, y otros muchos acontecimientos subatómicos. En ello se emplea una economía lógica y razonabilidad muy superior de lo que hubiera sido esperable sin él.

Es cierto que el principio de incertidumbre o, en general, la física cuántica, se enfrenta a la paradoja no resuelta del problema de la medición (el gato de Schrödinger). Pero ésta tiene sus orígenes en la distinción entre mente y materia, determinismo y libre albedrío, y profundiza en ella como nunca antes habían imaginado los filósofos. El principio de incertidumbre significa que el Universo es más complejo de lo que se suponía, pero no irracional.

[editar] Referencias

  1. O. Stewart, 2001, p.169
  2. «Revisiting the Light Cone of the Goedel Universe». arXiv.

[editar] Bibliografía

[editar] Véase también

[editar] Enlaces externos