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31/10/2009

FILOSOFÍA: EL NIRVANA. El nirvana es el estado transcendente libre de sufrimiento y de la existencia fenoménica individual; es la experiencia religiosa más identificada con el budismo. La palabra procede de un verbo que significa enfriarse o apagarse, como el final de una vela. La connotación es que sólo en el nirvana están extinguidas las llamas de la lujuria, el odio, la codicia y la ignorancia. En el hinduismo se habla de la unión con el uno absoluto (Brahman), por tanto aunque el nirvana apunta a un mismo suceso de paz interior.

Nirvana (espiritualidad)

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Estatua de un Buda sedente, de la dinastía Tang, en la provincia de Hebei.

En la filosofía shramánica, nirvana es el estado de estar liberado tanto del sufrimiento (Dukkha) como del ciclo de renacimientos.

Es un concepto importante en el hinduismo, jainismo y budismo y suele alcanzarse mediante diferentes prácticas y técnicas espirituales.

Contenido

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Etimología [editar]

Nirvāṇa (निर्वाण) es una palabra sánscrita que se puede traducir como ‘desatar’ (en referencia a los nudos de la mente)[1] o como extinción, calma, quietud, desaparecer, cese, soplo de una vela (en donde la llama representa las pasiones incontroladas y se apaga). Se utilizaba comúnmente para designar un enfriamiento de algo, por ejemplo de la comida.[2]

En otros idiomas se dice:

Definición [editar]

En el contexto religioso, este término pasa a aplicarse en las religiones surgidas en India como el hinduismo, budismo, jainismo, para así indicar un estado de cese de la actividad mental corriente y que significará una liberación espiritual. Dependiendo de cada contexto religioso, el nirvana tiene diferentes implicaciones. Las dos religiones más importantes respecto a su influencia en Occidente son la hinduista y la budista (fundada por el Buda Gautama).

En todas estas religiones, la palabra nirvana tiene connotaciones de quietud y paz. La persona que experimenta el nirvana se compara con un fuego apagado cuando su provisión de combustible se ha extinguido. En todas ellas también este combustible sería la falsa idea del Yo, que causa (y es causada por) el deseo, la necesidad, la conciencia, el nacimiento, la muerte, la codicia, el odio, la confusión, la ignorancia. Entonces el nirvana no sería un sitio ni un estado, sino una verdad absoluta que debe ser experimentada.

Según sus practicantes, la experiencia del nirvana es posible mediante:

  • el trabajo y el estudio de uno mismo,
  • las prácticas en sí (sin necesidad de un contenido religioso),[cita requerida]
  • la metafísica.

Cada uno de estos senderos considera que es el único que permite alcanzar el nirvana y considera que los demás senderos son seudorreligiosos y dirigidos por maestros o gurús falsos.

El nirvana en el hinduismo [editar]

El nirvana es el estado transcendente libre de sufrimiento y de la existencia fenoménica individual; es la experiencia religiosa más identificada con el budismo. La palabra procede de un verbo que significa enfriarse o apagarse, como el final de una vela. La connotación es que sólo en el nirvana están extinguidas las llamas de la lujuria, el odio, la codicia y la ignorancia. En estado de nirvana se rompe el ciclo de la transmigración, que de otra manera sería eterno. Su naturaleza ha sido muy debatida por el pensamiento occidental, algunos de cuyos investigadores sostienen que implica una total aniquilación aunque otros lo interpretan como beatitud eterna. Ambos puntos de vista son problemáticos en ocasiones, ya que el nirvana es indescriptible y sólo puede conocerse desde su experiencia.

En el hinduismo se habla de la unión con el uno absoluto (Brahman), por tanto aunque el nirvana apunta a un mismo suceso de paz interior, no se debe considerar exactamente con las mismas consecuencias que en el budismo, ya que de hecho el budismo redefinió el concepto de nirvana según sus propios postulados. Cada una por tanto tiene su propio marco religioso.

El hinduismo utiliza el término nirvana en su contexto de mokṣa (liberación del samsara o del ciclo de nacimientos y muertes repetidos), en el que el alma o ātmān se fundirá con la divinidad o lo absoluto. Esta liberación es por tanto una fusión del alma con la divinidad.

A su vez dentro del hinduismo este concepto de liberación es concebido de manera diferente por los distintos credos (dárśanas) hindúes. Los vaishnavas (vishnuistas, o devotos del dios Vishnú) consideran que mokṣa no implica la fusión monista del alma dentro de Dios, sino la aceptación del alma para servirlo. Por eso en el vaishnavismo no se desea realmente abandonar la reencarnación, sino servir a Dios, aunque sea sufriendo en este mundo lejos de él.

El nirvana en el budismo [editar]

Gautama Buda refería al nirvana en el budismo de la siguiente manera: «Hay una condición donde no hay tierra, ni agua, ni aire, ni luz, ni espacio, ni límites, ni tiempo sin límites, ni ningún tipo de ser, ni ideas, ni falta de ideas, ni este mundo, ni aquel mundo. No hay ni un levantarse ni un fenecer, ni muerte, ni causa, ni efecto, ni cambio, ni detenimiento».

Como no se puede definir el nirvana con palabras, se lo suele delimitar por lo que no es:

  • No es la existencia común a la que está sujeto el ser humano.
  • No tiene principio ni fin (no se encuentra dentro del tiempo medible).
  • No se puede generar o fabricar.
  • No tiene dualidad, por lo que no puede ser descrito con palabras.
  • No es un estado subjetivo de conciencia.
  • No está condicionado a nada o por nada.
  • No es ningún tipo de desarrollo o conversión.[cita requerida]
  • No tiene partes o etapas que se puedan distinguir unas de otras.[cita requerida]

Buda Gautama redefinió la consecución del nirvana presente en el hinduismo mediante un proceso de meditación en el que se analiza el cuerpo y la mente como carentes de una individualidad intrínseca. En ese proceso existe un vacío de individualidad (śūnyatā) de todo lo presente en el cuerpo y mente del sujeto. Esta falta de una individualidad es también común en todos los fenómenos del universo.

Al igual que en el hinduismo, la realización del nirvana budista implica la liberación definitiva del sufrimiento de la existencia o de los diferentes estados de reencarnación a los que todos los seres están sujetos. Pero en el budismo esta idea será llevada hasta sus últimas consecuencias. La diferencia en el contexto hinduista es que esto ocurre por la unión a un absoluto (Brahman) a semejanza de lo que expone la mística de las religiones teístas occidentales.

La afirmación de que el budismo considera el nirvana como lo opuesto al samsāra (el mundo tal como lo vivimos ahora) no es correcta desde el punto de vista de la doctrina budista, toda vez que dioses y hombres están sujetos al karma y Buda expresó la liberación final de dioses y hombres en medio del mundo de los fenómenos. Por lo tanto, se distanció de ese estado de absorción en la divinidad o unión a un absoluto como vía de liberación definitiva tal como estaba presente en el hinduismo.[cita requerida]

Śūnyatā es por tanto la naturaleza final de la realidad según el budismo y que Buda aplicó a cualquier estado de conciencia y existencia concebibles. En el budismo también aparece la idea de parinirvāṇa o extinción definitiva tras la muerte. El budismo mahāyāna de Asia Oriental entiende el nirvana no como un objetivo externo sino como el encuentro con la naturaleza más profunda de uno mismo, que solo necesita ser reconocida. Se refieren a él como hermandad budista, condición intrínseca, y vacío.

Bibliografía [editar]

  • Arnau, Juan (2008). Arte de probar. Ironía y lógica en India antigua. Fondo de Cultura Económica. ISBN 978-84-375-0621-0.
  • — (2007). Antropología del budismo. Barcelona: Kairós. ISBN 978-84-7245-645-7.
  • — (2006). Abandono de la discusión. (Traducción directa del sánscrito). Madrid: Siruela. ISBN 84-7844-247-2.
  • — (2005). La palabra frente al vacío. Filosofía de Nagarjuna. México: Fondo de Cultura Económica. ISBN 968-16-7517-7.
  • — (2004). Fundamentos de la vía media. (Traducción directa del sánscrito). Madrid: Siruela. ISBN 84-7844-762-8.
  • Dragonetti, Carmen, y Fernando Tola: La filosofía yoga: un camino místico universal. Barcelona: Kairós, 2006.
  • Flood, Gavin: El hinduismo. Madrid: Cambridge University Press, 1998.
  • Harvey, Peter: El budismo. Madrid: Cambridge University Press, 1998.
  • Mascaró, Juan: The Upanishad. Nueva York: Penguin, 1972.

Véase también [editar]

El rubor del Nirvana

Referencias [editar]

  1. Thanissaro Bhikkhu, [1]
  2. Sanskrit-English Dictionary, de Monier Monier-Williams

Enlaces externos [editar]

31/10/2009 10:52 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen No hay comentarios. Comentar.

29/10/2009

FILOSOFÍA: LA ARMONÍA. El término armonía tiene muchos significados, musicales y extramusicales, relacionados de alguna manera entre sí. En general, "armonía" significa equilibrio en las proporciones entre las distintas partes de un todo, y en general, connota belleza. En música, la armonía es la disciplina que estudia la percepción del sonido en forma "vertical" o "simultánea" en forma de acordes y la relación que se establece con los de sus entorno próximo.

Armonía

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Para otros usos del término, vea Armonía (desambiguación).
La "consonante" tríada mayor está compuesta de tres tonos, en una relación de números enteros: 6 a 5 a 4.
Traité de l’harmonie (Tratado de la armonía), de Jean-Philippe Rameau

El término armonía tiene muchos significados, musicales y extramusicales, relacionados de alguna manera entre sí. En general, "armonía" significa equilibrio en las proporciones entre las distintas partes de un todo, y en general, connota belleza. En música, la armonía es la disciplina que estudia la percepción del sonido en forma "vertical" o "simultánea" en forma de acordes y la relación que se establece con los de sus entorno próximo. En la jerga del tango se llama "armonía" a la contramelodía ejecutada en el violín o las cuerdas de una orquesta.

Como otras disciplinas humanas, el estudio de la armonía presenta dos versiones: el estudio descriptivo (es decir: la observación de la práctica musical) y el estudio prescritivo (es decir: la transformación de esta práctica musical en un conjunto de normas de supuesta validez universal).

El estudio de la armonía sólo se justifica en relación a la música occidental, ya que la Occidental es la única cultura que posee una música "polifónica", es decir, una música en la que se usa ejecutar distintas notas musicales en forma simultánea y coordinada. De modo que, a pesar de que el estudio de la armonía pueda tener alguna base científica, las normas o las descripciones de la armonía tienen un alcance relativo, condicionado culturalmente.

En la música occidental, la armonía es la subdisciplina que estudia el encadenamiento de diversas notas superpuestas; es decir: la organización de los acordes. Se llama "acorde" a la combinación de tres o más notas diferentes que suenan simultáneamente (o que son percibidas como simultáneas, aunque sean sucesivas, como en un arpegio). Cuando la combinación es solo de dos notas, se llama "bicordio".

El estudio de la armonía se refiere generalmente al estudio de las progresiones armónicas y de los principios estructurales que las gobiernan.[1]

La armonía se refiere al aspecto «vertical» (simultáneo en el tiempo) de la música, que se distingue del aspecto horizontal (la melodía, que es la sucesión de notas en el tiempo).[2] La idea de vertical y horizontal es una metáfora explicativa, relacionada a la disposición de las notas musicales en una partitura: verticalmente se escriben las notas que se interpretan a la vez, y horizontalmente las que se interpretan en forma sucesiva.

En la escolástica musical, el contrapunto es una disciplina complementaria a la armonía (y que se confunde con ella), pero que se centra más en la elaboración de melodías que sean combinables simultáneamente que en los acordes resultantes de tal combinación. Es decir: se centra más en la percepción de las partes que en la del todo. Como disciplina creativa (y no como disciplina académica), el contrapunto tuvo su auge durante el Barroco, particularmente con la figura de Johann Sebastian Bach.

Contenido

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Definiciones [editar]

Las definiciones habituales de la armonía suelen describirla como la «ciencia que enseña a constituir los acordes y que sugiere la manera de combinarlos en la manera más equilibrada, consiguiendo así sensaciones de relajación, sosiego (armonía consonante), y de tensa e hiriente (armonía disonante)".

Esta definición se basa en la idea de que ciertas combinaciones de sonidos (intervalos o acordes) producen al oyente una sensación de tensión (combinaciones que se llaman "disonantes") y otras producen una sensación de reposo o calma (combinaciones "consonantes").

Esta diferencia entre sonidos "consonantes" y "disonantes" tiene una base acústica: cada sonido incluye dentro de sí a varios sonidos que suenan con menor volumen (llamados "armónicos"); cuando la combinación de sonidos ejecutados incluye a varias notas con sonidos "armónicos" en común, tales combinaciones serán percibidas como "consonantes".

Ahora bien, en la percepción humana no sólo intervienen factores físicos, sino también (y sobre todo) factores culturales. Lo que un hombre del siglo XV percibía como consonante, puede llamar la atención a uno del siglo XXI, y una combinación de sonidos que sugiere una sensación de "reposo" a un japonés puede no sugerírselo a un mexicano.

Si el estudio occidental de la armonía ha querido presentarla como una "ciencia", pues, es sólo un intento de legitimar como válida universalmente a una práctica musical concreta.

En la terminología musical, suele oponerse la melodía que la melodía es algo "lineal", a la armonía, que es el conjunto sonoro que forman las voces en un instante determinado.

Origen del término e historia del uso [editar]

El término «armonía» deriva del griego ἁρμονία (harmonía), que significa ‘acuerdo, concordancia’[3] y éste del verbo ἁρμόζω (harmozo): ‘ajustarse, conectarse’.[4]

Sin embargo, el término no se utilizaba en su acepción actual de armonía polifónica (es decir, de la relación ordenada entre varias melodías superpuestas, formando un todo que mantiene cierta autonomía respecto de cada una de las partes), ya que la ejecución simultánea de notas distintas (exceptuando las notas distantes entre sí en una o más octavas, que el oído humano percibe como idénticas) no formó parte de la práctica musical de Occidente hasta entrada la Edad Media.

En la música de la antigua Grecia, el término se usaba más bien como un sistema de clasificación de la relación entre un tono grave y otro agudo.[1] En la Edad Media, el término se usaba para describir dos tonos que sonaban en combinación, y en el Renacimiento el concepto se expandió para denotar tres tonos sonando juntos.[5]

El Traité de l’harmonie (1722), de Rameau, fue el primer texto acerca de la práctica musical que incluía el término «armonía» en el título. Sin embargo, no significa que esa fuera la primera discusión teórica acerca de este tema. Como todo texto teórico (particularmente de esta época), se basa en la observación de la práctica; Rameau observa la práctica musical de su época y elabora algunas relgas, otorgándole una supuesta validez universal. Especial importancia tiene en su desarrollo el fenómeno de la resonancia armónica para la justificación de los distintos elementos. Este y otros textos similares tienden a relevar y codificar las relaciones musicales que estaban íntimamente vinculadas con la evolución de la tonalidad desde el Renacimiento hasta fines del periodo románico.

El principio que subyace a estos textos es la noción de que la armonía sanciona la armoniosidad (los sonidos que complacen) si se adapta a ciertos principios compositivos preestablecidos.[6]

Desarrollo [editar]

Melodía, contrapunto y armonía están totalmente interrelacionadas. Tradicionalmente, la armonía funciona como acompañamiento, armazón y base de una o más melodías. La melodía (dimensión horizontal de la música) es una sucesión (en el tiempo) de sonidos pertenecientes a acordes, que son enriquecidos con otros sonidos que adornan y suavizan, y que producen efectos expresivos, complementando a los anteriores gracias a las sutiles relaciones que entablan con los acordes en que se basa esa melodía (integrándose perfectamente con la armonía).

Tensión y reposo [editar]

Desde hace varios siglos se descubrió que algunas combinaciones de acordes producen una sensación de tensión y tendencia al reposo. Algunos acordes, en un determinado contexto, tienen un sentido conclusivo y otros un sentido transitorio (aunque en realidad esto es relativo y depende de su relación con el conjunto de la composición. En la música académica europea, desde el final del siglo XVII hasta comienzos del siglo XX, hasta el oído menos cultivado puede distinguir cuándo está próximo o distante el final de una frase musical.

La armonía tradicional de parte del estilo prebarroco, barroco, clásico y romántico se conoce como armonía tonal, ya que está basada en el sistema tonal, teniendo una fuerte función estructural, siendo determinante en la forma musical de una determinada composición.

A partir del romanticismo musical (siglo XIX), empieza a utilizarse con más fuerza el valor colorista de la armonía, debilitando paulatinamente la función estructural de la armonía tonal e introduciendo cada vez más modalismos (proceso que culmina con la aparición de compositores impresionistas, nacionalistas y contemporáneos neoclásicos que utilizarán una armonía más libre y modal).

En la música popular [editar]

La música popular suele utilizar armonías modales y muy características (caso del flamenco), o armonías con un mayor componente tonal empleadas de manera sencilla (caso del tango), como así también armonías modales parecidas a las utilizadas por ciertos compositores de música culta a principios del siglo XX (caso de música pop/rock/música electrónica). Lo que sí es cierto es que entre la música culta y la popular ha habido una continua trasferencia de materiales musicales, entre ellos los armónicos, aunque es la culta la que ha llevado más al extremo su desarrollo.

Notas [editar]

  1. a b Carl Dahlhaus: «Harmony», en Grove Music Online, editado por L. Macy, GroveMusic.com (acceso por suscripción; consultado el 24 de febrero de 2007).
  2. Deborah Jamini: Harmony and Composition: Basics to Intermediate (pág. 147), 2005. ISBN-10: 1412033330.
  3. «Harmony», definición en The Concise Oxford Dictionary of English Etymology in English Language Reference, consultado en OxfordReference.com el 24 de febrero de 2007).
  4. Perseus.Tufts.edu («Harmonia», en A Greek-English Lexicon, de Henry George Liddell y Robert Scott).
  5. Según el Grove.
  6. Arnold Whittall, «Harmony», en [http://www.oxfordreference.com/views/ENTRY.html?this is gayubview=Main&entry=t114.e3144 The Oxford Companion to Music, ed. Alison Latham: Oxford University Press, 2002; consultado el 16 de noviembre de 2007.

Enlaces externos [editar]

29/10/2009 21:12 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen No hay comentarios. Comentar.

FILOSOFÍA: PITÁGORAS. EL CAMBIO. «Los llamados pitagóricos se dedicaron a las matemáticas e hicieron progresar esta ciencia. Embebidos en su estudio creyeron que los principios de las matemáticas eran los principios de todos los seres. Y como los números son por naturaleza anteriores a las cosas, los pitagóricos creían percibir en los números, más bien que en el fuego, la tierra y el aire, mayor semejanza con lo que existe y lo que está en continuo cambio. Así una cierta modificación de esos números les parecía ser la justicia, otra el alma, otra la ocasión favorable […]. Por último veían en los números las razones y proporciones de la armonía. Viendo, pues, que todo estaba formado a semejanza de los números […] pensaron que los elementos de los números son los elementos de todos los seres y que la totalidad del cielo era armonía y número.»

Frase de Cambio de Pitágoras

Nada perece en el universo; cuanto en él acontece no pasa de meras transformaciones.

 

Matemático, astrónomo y filósofo, Pitágoras nació en Samos hacia el año 580 y murió en torno al 500 a. de C. Tras varios años dedicados a viajar por distintas partes del mundo antiguo (parece que visitó Egipto y otros países de Oriente), emigró a la Magna Grecia (sur de Italia), estableciéndose en Crotona, donde desplegó su actividad como maestro y fundador de una escuela o, más bien, una especie de comunidad filosófico-religiosa. Esta comunidad tenía sus propias ideas e intereses políticos, que finalmente terminaron ocasionando una rebelión en su contra, por lo que Pitágoras se vio obligado a huir de Crotona.
Según algunos escritores antiguos, como Jámblico y Heráclides de Ponto, Pitágoras fue el primero en usar el nombre de «filosofía», y se llamó a sí mismo filósofo o amante de la sabiduría, pues ningún hombre era sabio, sino Dios.
A Pitágoras, como matemático, se le atribuye la invención de la tabla de multiplicar y el teorema que lleva su nombre. También se le atribuye el descubrimiento de que la suma de los ángulos de un triángulo equivale a dos ángulos rectos. Pero, para Pitágoras, las matemáticas no eran una disciplina científica bien delimitada, sino el centro de sus especulaciones filosóficas, en las que la teoría de los números ocupaba la parte central.
Pitágoras no dejó nada escrito, por lo cual es muy difícil separar sus ideas personales de las de su escuela o comunidad.
La escuela pitagórica fue una comunidad singular de carácter científico, religioso y político. En lo científico, cultivaron especialmente la matemática, la música y la astronomía. En lo religioso, afirmaban la inmortalidad y transmigración de las almas, concediendo importancia fundamental a su purificación a través del conocimiento y de un sistema de vida rígidamente regulado por prohibiciones. En lo político, apoyaban al partido dórico y ejercieron el poder prolongadamente hasta que a finales del siglo V a. de C. se produjo una rebelión en que perecieron la mayoría de los miembros de la escuela.
La doctrina pitagórica considera que los números constituyen la base de organización de toda la realidad. La armonía del universo se debe al hecho de que todo está ordenado y regulado según relaciones numéricas, lo cual se muestra, de forma paradigmática, en la música. Así, por ejemplo, los cuerpos celestes están colocados en torno a un fuego central a unas distancias que corresponden a los intervalos de octava musical, por lo que, en sus movimientos, producen una especie de armonía, la llamada música de las esferas.
Para Pitágoras, pues, el sustrato o esencia del mundo, el primer principio, no es algo material, como para los filósofos de la Escuela de Mileto, sino una especie de ley interna basada en las inalterables relaciones numéricas entre los elementos que constituyen el cosmos.
Según Aristóteles, los pitagóricos suponían que «los elementos de los números eran la esencia de todas las cosas y que los cielos eran armonía y número». Al observar las sorprendentes particularidades de los números cuando se combinan, los pitagóricos se dedicaron a buscar paralelismos entre los números y las cosas y se preguntaron de dónde procede la multiplicidad de los números.
Su respuesta es que la totalidad de los números (y, por tanto, de los seres) puede reducirse a dos principios fundamentales, lo par y lo impar, dualismo que se refleja en una serie de oposiciones (bueno-malo, limitado-ilimitado, luz-oscuridad, derecho-izquierdo, masculino-femenino, etc.), que no son sino aspectos concretos de los dos principios básicos: lo par como origen de la perfección, y lo impar como sustrato de lo imperfecto.
La armonía derivada de las relaciones numéricas no existe sólo en el mundo físico o cósmico, sino también en el orden moral. Por ello los pitagóricos propugnan la autodisciplina, la abstinencia, la sobriedad y unas prácticas ascéticas y religiosas tendentes a purificar el alma y a redimirla del ciclo de las reencarnaciones mediante la pureza y la piedad.

«Los llamados pitagóricos se dedicaron a las matemáticas e hicieron progresar esta ciencia. Embebidos en su estudio creyeron que los principios de las matemáticas eran los principios de todos los seres. Y como los números son por naturaleza anteriores a las cosas, los pitagóricos creían percibir en los números, más bien que en el fuego, la tierra y el aire, mayor semejanza con lo que existe y lo que está en continuo cambio. Así una cierta modificación de esos números les parecía ser la justicia, otra el alma, otra la ocasión favorable […]. Por último veían en los números las razones y proporciones de la armonía. Viendo, pues, que todo estaba formado a semejanza de los números […] pensaron que los elementos de los números son los elementos de todos los seres y que la totalidad del cielo era armonía y número.»
(Aristóteles, Metafísica, I, 985b 20-985a 3)

Obtenido de http://usuarios.lycos.es/Cantemar/Pitagoras.html

 

 

29/10/2009 20:45 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen No hay comentarios. Comentar.

FILOSOFÍA: EL CAMBIO. PARMÉNIDES DE ELEA. En dicho poema, luego de un proemio de carácter religioso, en el que el autor realiza una serie de invocaciones para conseguir el favor de una diosa no identificada con el objeto de poder acceder al verdadero conocimiento, Parménides nos expone su doctrina: la afirmación del ser y el rechazo del devenir, del cambio.El ser es uno, y la afirmación de la multiplicidad que implica el devenir, y el devenir mismo, no pasan de ser meras ilusiones.

Vida y obras de Parménides

Biografía

Parménides nació en Elea, hacia el 540 antes de Cristo aproximadamente, donde residió hasta su muerte el año 470. Se dice que fue pitagórico y que abandonó dicha escuela para fundar la suya propia, con claros elementos anti-pitagóricos. Algunos atribuyen la fundación de la escuela de Elea a Jenófanes de Colofón, sin que haya verdadera constancia de ello, por lo que la fundación de dicha escuela ha de atribuirse a Parménides, dejando al margen la cuestión de hasta qué punto el pensamiento de Parménides puede estar influido por el de Jenófanes. Parménides escribió un poema filosófico en hexámetros del que conservamos la mayoría de los versos a través de Simplicio.

Pensamiento

1.

En dicho poema, luego de un proemio de carácter religioso, en el que el autor realiza una serie de invocaciones para conseguir el favor de una diosa no identificada con el objeto de poder acceder al verdadero conocimiento, Parménides nos expone su doctrina: la afirmación del ser y el rechazo del devenir, del cambio.El ser es uno, y la afirmación de la multiplicidad que implica el devenir, y el devenir mismo, no pasan de ser meras ilusiones.

2.

El poema expone su doctrina a partir del reconocimiento de dos caminos para acceder al conocimiento: la vía de la verdad y la vía de la opinión. Sólo el primero de ellos es un camino transitable, siendo el segundo objeto de continuas contradicciones y apariencia de conocimiento.

"Ea, pues, que yo voy a contarte (y presta tu atención al relato que me oigas)
los únicos caminos de búsqueda que cabe concebir:
el uno, el de que es y no es posible que no sea,
es ruta de Persuasión, pues acompaña a la Verdad;
el otro, el de que no es y el de que es preciso que no sea,
este te aseguro que es sendero totalmente inescrutable."

3.

La vía de la opinión parte, dice Parménides, de la aceptación del no ser, lo cual resulta inaceptable, pues el no ser no es. Y no se puede concebir cómo la nada podría ser el punto de partida de ningún conocimiento. ("Es necesario que sea lo que cabe que se diga y se conciba. Pues hay ser, pero nada, no la hay.") Por lo demás, lo que no es, no puede ser pensado, ni siquiera "nombrado". Ni el conocimiento, ni el lenguaje permiten referirse al no ser, ya que no se puede pensar ni nombrar lo que no es. ("Y es que nunca se violará tal cosa, de forma que algo, sin ser, sea."). Para alcanzar el conocimiento sólo nos queda pues, la vía de la verdad. Esta vía está basada en la afirmación del ser: el ser es, y en la consecuente negación del no ser: el no ser no es.

"Y ya sólo la mención de una vía
queda; la de que es. Y en ella hay señales
en abundancia; que ello, como es, es ingénito e imperecedero,
entero, único, inmutable y completo."

4.

Afirma Parménides en estas líneas la unidad e identidad del ser. El ser es, lo uno es. La afirmación del ser se opone al cambio, al devenir, y a la multiplicidad. Frente al devenir, al cambio de la realidad que habían afirmado los filósofos jonios y los pitagóricos, Parménides alzara su voz que habla en nombre de la razón: la afirmación de que algo cambia supone el reconocimiento de que ahora "es" algo que "no era" antes, lo que resultaría contradictorio y, por lo tanto, inaceptable. La afirmación del cambio supone la aceptación de este paso del "ser" "al "no ser" o viceversa, pero este paso es imposible, dice Parménides, puesto que el "no ser" no es.

5.

El ser es ingénito, pues, dice Parménides ¿qué origen le buscarías? Si dices que procede del ser entonces no hay procedencia, puesto que ya es; y si dices que procede del "no ser" caerías en la contradicción de concebir el "no ser " como "ser", lo cual resulta inadmisible. Por la misma razón es imperecedero, ya que si dejara de ser ¿en qué se convertiría? En "no ser " es imposible, porque el no ser no es... ("así queda extinguido nacimiento y, como cosa nunca oída, destrucción")

6.

El ser es entero, es decir no puede ser divisible, lo que excluye la multiplicidad. Para admitir la división del ser tendríamos que reconocer la existencia del vacío, es decir, del no ser, lo cual es imposible. ¿Qué separaría esas "divisiones" del ser? La nada es imposible pensarlo, pues no existe; y si fuera algún tipo de ser, entonces no habría división. La continuidad de del ser se impone necesariamente, y con ello su unidad. Igualmente, ha de ser limitado, es decir, mantenerse dentro de unos límites que lo encierran por todos lados.

7.

El ser es inmóvil, pues, de lo visto anteriormente queda claro que no puede llegar a ser, ni perecer, ni cambiar de lugar, para lo que sería necesario afirmar la existencia del no ser, del vacío, lo cual resulta contradictorio. Tampoco puede ser mayor por una parte que por otra, ni haber más ser en una parte que en otra, por lo que Parménides termina representándolo como una esfera en la que el ser se encuentra igualmente distribuido por doquier, permaneciendo idéntico a sí mismo.

8.

El ser al que se refiere Parménides es material, por lo que difícilmente puede ser considerado éste el padre del idealismo. El hecho de que Platón, posteriormente, aceptando los postulados parmenídeos, identificara a ese ser con la Idea, no debe ser extrapolado históricamente hasta el punto de llegar a afirmar que Parménides interpretaba el ser como algo no material. La afirmación de que de el ser es Uno, finito, parece indicar claramente una concepción material del ser.

9.

Por lo demás, la asociación de la vía de la verdad con el pensamiento racional y de la vía de la opinión con la sensación parece poder aceptarse, aunque sin llegar a la claridad de la distinción que encontramos en Platón. Efectivamente, Parménides afirma en el poema la superioridad del conocimiento que se atiene a la reflexión de la razón, frente a la vía de la opinión que parece surgir a partir del conocimiento sensible. Pero el conocimiento sensible es un conocimiento ilusorio, apariencia. Podemos aceptar pues que Parménides introduce la distinción entre razón y sensación, entre verdad y apariencia.

10.

Tradicionalmente se ha asociado este poema con la crítica del movimiento, del cambio, cuya realidad había sido defendida por el pensamiento de Heráclito. Es probable que Parménides hubiera conocido el libro de Heráclito, pero también que hubiera conocido la doctrina del movimiento de los pitagóricos, contra la que más bien parece dirigirse este poema. Especialmente si consideramos la insistencia que hace Heráclito en la unidad subyacente al cambio, y en el papel que juega el Logos en su interpretación del movimiento. Obviamente, en la medida en que Heráclito afirma el devenir, las reflexiones de Parménides le afectan muy particularmente, aunque Heráclito nunca haya afirmado el devenir hasta el punto de proponer la total exclusión del ser.

(Las citas del poema según la versión de Alberto Bernabé, "De Tales a Demócrito", Madrid, 1988.)

 

Obtenido de http://www.webdianoia.com/presocrat/parmenides.htm

 

29/10/2009 20:35 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen No hay comentarios. Comentar.

FILOSOFÍA: HERÁCLITO. Según Heráclito si una cantidad de tierra se disuelve en mar, otra equivalente de mar se disuelve en tierra y lo mismo acontece entre el mar y el fuego. Esta parece ser la interpretación que se desprende de los textos . Ello implica, al margen de la literalidad de tales textos, que la medida, el orden y la proporción son elementos que rigen el proceso de cambio en la lucha de los contrarios. Ningún elemento se impone sobre al otro anulándolo; y es que, en esta lucha, no existen vencedores ni vencidos absolutos sino luchadores (opuestos) que ceden parte de las posiciones que ganan. Este parece ser, por tanto, el sentido de aquellos textos en donde Heráclito destaca las ideas de proporción y medida.

Heráclito de Efeso
(570-475 a de Cristo)

 


Heráclito de Efeso alcanzó su madurez sobre el año 504 a de Cristo. Algunos dicen que fue discípulo de Jenófanes aunque el tono crítico, con que Heráclito lo trata, no sugiere una relación formal de maestro - discípulo. Podemos aceptar que estaba en la mitad de su vida a finales del siglo V y que su actividad filosófica más destacada había cesado hacia el año 480 a de Cristo.
Sobre la vida de Heráclito existe una gran proliferación de ficción biográfica. Diógenes nos dice que rehusó componer leyes para los efesios, prefiriendo jugar con los niños en el templo de Artemis. Muchas de las anécdotas pretendían ridiculizarle y la mayoría son producto de helenistas resentidos con aire de superioridad. Asi, por ejemplo,  lo acusan de misantropía; de vegetarianismo y de hidropesía por su afirmación de que es muerte para las almas el convertirse en agua. Se le conocia tambien por ser un oscuro propositor de enigmas y se nos transmite que esta afición le costó la vida, ya que los médicos, a los que parece criticar en una de sus máximas, no hicieron nada para salvarle. Se afirma tambien que se enterró el mismo en estiercol porque había dicho que los cadaveres valen menos que el estiercol.
De todo este anedoctario unicamente se puede aceptar como seguro lo siguiente: nació y vivió en Efeso. Procedía de una familia aristocrática y estuvo en malas relaciones con sus conciudadanos.
Timón de Fliunte, el escritor satírico del siglo III, denominó a Heráclito como enigmático (ainiktés). Esta denominación, justa sobre su estilo, dió origen, más tarde, al epíteto de el oscuro (Cicerón). Otra calificación corriente en el período romano fue la de el filósofo llorón, juicio trivial basado en su idea de que todas las cosas fluyen como ríos; (Platón, en el Crátilo (440 c) afirma que los que creen en el flujo son como gentes de catarro ), y, tambien, en la conocida atribución de melayjolía (Teofrasto) con lo que Heráclito quiso significar impulsividad y no la melaconlía entendida en su sentido posterior.

ACERCA DE SU OBRA

Los biógrafos e historiadores antiguos de filosofía supusieron que todos los presocráticos escribieron uno o más libros y, por ello, dieron por supuesto que Heráclito escribió uno, sobre el cual, Diógenes, nos dice que su titulo era: Sobre la naturaleza. Estos títulos se le asignaban normalmente a las obras escritas por aquellos a quienes Aristóteles, y los peripatéticos, denominaron como filósofos naturales y no hay porque considerarlos auténticos en todas los casos. La afirmación de que su obra estaba dividida en tres secciones ( universo - política - teología ) sugiere que Diógenes, al escribir esto, siguió una colección de sentencias, hechas en Alejandria, y que seguía un análisis estoico de las partes de la filosofía.
Diels sostiene que Heráclito no escribió un libro seguido sino que simplemente adujo una serie de opiniones cuidadosamente formuladas. Es posible que esto sea correcto ya que los fragmentos transmitidos tienen un marcado aspecto de declaración oral, expuesta de una forma concisa y chocante y, por tanto, fácil de recordar. No dan la impresión de ser extractos procedentes una redacción continúa. El único óbice a este punto es la existencia de una sentencia ( relacionada con el Lógos )
de estructura complicada, que se asemeja mucho a la introducción escrita hecha a un libro. Por todo ello, es posible que cuando, Heráclito, adquirió fama de sabio se hiciera una colección de sus declaraciones más famosas componiéndose para ello un prólogo especial. De todas formas, las fragmentos que poseemos fueron en su mayor parte mas apotegmas verbales que partes de un tratado discursivo.
En algunos textos se sugiere tambien que Heráclito formó escuela y que sus discípulos, los heracliteos, eran adictos a la lectura de su obra. Incluso Platón y Aristóteles hablan sobre este asunto. Sin embargo esto no parece más que una conjetura ya que, a Heráclito, no se le conoce ningún seguidor destacado hasta Crátilo, contemporaneo de Platón, quien desarrolló un heracliteismo degradado, exagerando y combinando la creencia de Heráclito en la inevitabilidad del cambio.

DIFICULTADES DE INTERPRETACIÓN

Ya hemos señalado que Heráclito tenía fama de ser oscuro. Pues bien, a la propia dificultad que implica el entender sus propias citas, hay que añadir tambien los testimonios que se nos han transmitido acerca de su pensamiento. Estos testimonios podrían resumirse de este modo:

  1. Platón y Aristóteles ( auténticos gurus de la filosofía griega ) pusieron escaso empeño en penetrar en la real significación del pensamiento de Heráclito.
    Platón menciona a Heráclito pocas veces y cuando lo hace, lo lleva a cabo de un modo humorístico e irónico, insistiendo, sobre todo, en una de sus opiniones más trillada y peor entendida, es decir, aquella que dice que todas las cosas fluyen (panta rei). Lo  curioso del caso es que Platón, (según Aristóteles), estuvo influenciado, en su momento, por Crátilo (seguidor de Heráclito) y sus ideas sobre el cambio. Es evidente que, o bien Crátilo ya había adaptado a su propio pensamiento (modificándolas) tales ideas, o Platón interpretó incorrectamente la concepción de Heráclito sobre el cambio. Y es que, como veremos más adelante, para  Heráclito no era tan importante la idea del cambio, como la idea anversa de la medida inherente al cambio, y, por tanto, la estabilidad subsistente.

  2. Por su parte, Aristóteles, aceptó la interpretación platónica e incluso la exageró aún más. Aristóteles ataca a Heráclito por haber negado el principio de contradicción cuando afirma que los opuestos son lo mismo. El problema es que Aristóteles no se paró a pensar que cuando Heráclito afirma ésto no quería decir que los opuestos fueran lo mismo, es decir, idénticos; sino que estaban esencialmente separados o que pertenecían a un único complejo.

  3. Por otro lado, Teofrasto, de quien depende toda la tradición doxográfica posterior, basó su interpretación de Heráclito en Aristóteles.

  4. A su vez, los estoicos deformaron aún más la versión, ya que adoptaron a Heráclito como su máxima autoridad en cuestiones físicas. Aunque es cierto que, en algunos aspectos, desarrollaron bien sus ideas, sobre todo, en lo que se refiere a su ideal de vivir de acuerdo con la naturaleza; lo cierto es que, otras veces, readaptaron sus opiniones a sus propias y especiales exigencias, como por ejemplo sucede con al atribución a Heráclito de la ecpyrosis, es decir, la consunción periódica de todo el mundo mediante el fuego.

EL PENSAMIENTO DE HERÁCLITO

Suele situarse a Heráclito en oposición a Jenófanes y tambien a Parménides. A pesar de todo coincide con Jenófanes en la total superación que ámbos manifiestan ante el politeismo antropomórfico, asi como en el reconocimiento de la unidad de todo ente, ya que  ámbos piensan que es propio del sabio reconocer que todo es uno. Pero esta coincidencias desaparecen desde el momento en que Jenófanes identifica lo uno con la divinidad inmovil. Y es que Heráclito no ve en el mundo ( ni fuera de él ) ningún ser permanente sino cualidades contrarias conexionadas entre sí, asi como el paso de unos contrarios a otros en un eterno vencer y ser vencidos, aunque la sangre, como veremos, nunca llegue al río. Y es que, según Heráclito, el enfrentamiento de contrarios y el devenir del mundo no implica que este sea un caos sino todo lo contrario, es decir, un kosmos. Y no es un caos porque existe el Logos (al que Heráclito identifica con el fuego) que permite que todo lo que sucede en el mundo, aún habiendo lucha y enfrentamiento entre los elementos contrarios de la naturaleza, sea fruto de la proporción,del orden y de la medida.

EL LOGOS Y LOS OPUESTOS

Según Heráclito, los hombres deberían tratar de comprender la coherencia subyacente en las cosas. Esta coherencia está expresada en el Logos, el elemento ordenador de todas ellas.

¿Cual es el significado del Logos?

El concepto de Logos tiene, en Heráclito, el significado general de medida y proporción. Esto implica que, para Heráclito, el universo está dispuesto según un plan o medida que hace que todas las cosas, aparentemente diversas, sean realmente una. El logos es quien explica la existencia de tal coherencia que permite que las cosas, en apariencia plurales, se encuentre en realidad unidas en un complejo coherente del que los hombres mismos constituyen una parte. En este contexto, Heráclito, tilda de almas bárbaras a todos aquellos que no son capaces de entender el lenguaje de los sentidos o que no pueden interpretarlo correctamente sino que se dejan engañar por sus manifestaciones superficiales. Al mismo tiempo el logos no es una mera idea sino el constitutivo real de las cosas, coextensivo con el fuego, y, por tanto, elemento cósmico primario lo que no quiere decir que Heráclito creyese, al modo de los milesios, que tal principio era el origen de donde procedía todo. En Heráclito el universo siempre habría así y, en él, el fuego ( identificable con el logos ) es elemento primario en el sentido de ser el responsable de que los elementos naturales, aún siendo contrarios y enfrentados entre sí, funcionen de modo coherente y equilibrado.

¿Cual es el significado de los opuestos?

Según Heráclito en el mundo es algo fundamental la existencia de los opuestos así como la unidad esencial de los mismos. Existen multitud de textos que ejemplifican esta idea de Heráclito. Tal ejemplificación podría resumirse del modo siguiente:

  1. Las mismas cosas producen efectos opuestos sobre clases distintas de seres animados. Asi, por ejemplo, el mar es saludable para los peces pero para los hombres es insalubre.

  2. Aspectos diferentes de una misma cosa pueden justificar descripciones opuestas. Esta parece ser la interpretación más correcta aplicada a la expresión el camino abajo y arriba es uno y el mismo, aunque Teofrasto le dió a la expresión un sentido cosmológico que es aceptado por algunos tratadistas modernos (Capelle). Hipólito, sin embargo, una fuente muy fidedigna en relación a Heráclito, la consideró como una mera ilustración de los opuestos y no como una metáfora cosmológica. En este sentido, deberíamos pensar en un mismo camino, al cual denominan camino hacia arriba los que lo ven desde abajo, y camino hacia abajo los que lo ven desde arriba. Vlastos afirma que esta interpretación es una banalidad.

  3. Ciertas realidades solo son comprensibles si se reconocen sus opuestos. Esto sucede, por ejemplo, con la salud o el descanso que solo tienen sentido si se reconoce la existencia de sus opuestos la enfermedad y el cansancio.

  4. Ciertos opuestos estan enlazados de un modo esencial porque se suceden mutuamente sin más. Así sucede, por ejemplo, con el calor y el frío o con el día y la noche, padre e hijo.

En definitiva, según Heráclito, tendemos a considerar la realidad como formada por elementos como separados unos de otros y como opuestos unos a otros, es decir, como una realidad desconexionada y diversa. Pues bien, esa desconexión y diversidad es algo meramente accidental ya que la razón nos muestra que se encuentra intimamente conexionada formando un todo. Ello significa que, según Heráclito, no existe una división realmente absoluta entre lo que consideramos como elementos opuestos.

Ahora bien el que los opuestos formen una unidad no implica que no exista la pluralidad diferente y encontrada. Cuando Heráclito habla de las cosas tomadas en conjunto se está refiriendo a los opuestos formando un todo continuo (dia-noche-frío-calor). Esos opuestos no conviven, sin más, sino que luchan y se enfrentan entre sí. Lo que sucede es que en esa lucha ningún elemento acaba por imponerse y anular al otro, sino que es una lucha racional (lógos) en donde lo que prima es el orden, la proporción y la medida. En este sentido, cada uno de los opuestos podría expresarse, según Heráclito, en términos de dios ya que todos ellos están impregnados por el rector de la armonía cósmica (logos). En este sentido, Heráclito, contrapone la visión sintética de las cosas por parte de la divinidad (para él no existe realmente la separación entre los opuestos) frente a la visión caótica de los humanos.
Según Heráclito el mundo, como un todo, está, por tanto, intimamente conexionado aunque esta conexión sea invisible y no se nos muestre a primera vista. Pero lo cierto es que, gracias al equilibrio entre los opuetos, el complejo funciona armonicamente. Y es que si el equilibrio entre los opuestos no se mantuviera, por ejemplo, si el calor comenzará en su lucha con lo frío, (o el dia con la noche), a imponerse el uno sobre otro, de tal forma que lo hiciera desaparecer, entonces el complejo (universo) se destruiría. Sucede lo mismo que si alguien tensiona la cuerda de un arco de tal forma que la fuerza de los brazos se impone a la forma del arco; es evidente que, en este caso, el arco se rompería porque uno de los opuestos (la fuerza de lo brazos que tensiona el arco) se habría impuesto a la forma del arco, anulándolo en sus funciones.

LA DISCORDIA ENTRE OPUESTOS CAUSA DEL CAMBIO

La guerra o discordia es una metáfora que emplea Heráclito para expresar el cambio en el mundo. Esta guerra es la que se produce entre opuestos ( calor - frío - día - noche - salud -enfermedad - guerra - paz ) por lo que cabe inferir que el cambio en el mundo, según Heráclito, se debería a esta lucha entre opuestos. Heráclito define la guerra o discordia como díke, el camino señalado o regla normal de comportamiento. Este modo de expresarse es una corrección a Anaximandro el cual decía que, las cosas se pagaban mutua pena y retribución por su injusticia, por su alternativa usurpación en los procesos del cambio natural. Esto implicaba, claro está, que en un momento determinado, la guerra se paraba.
Pues bien, para Heráclito si la discordia cesara, el vencedor en cada lucha establecería un dominio permanente sobre el vencido con lo que el mundo quedaría destruido. Ahora bien:

¿Significa esto que la discordia y la guerra entre los elementos opuestos es total y sin ningún tipo de interrupción?

Con otras palabras:

¿Defendía Heráclito que el cambio en la naturaleza era algo continúo y que no existe nada permanente?

Para responder a estas cuestiones deberían analizarse aquellos textos en donde aparece  la expresión, machaconamente repetida, y referida a Heráclito, de la imagen del rio fluyente. En este contexto, habría que señalar lo siguiente:

  1. Según autores como Platón, Aristóteles,Teofrasto y los doxógrafos, Heráclito, defendería la existencia de una absoluta continuidad en los cambios de la naturaleza ya que, según él, todo estaría, como un río, en un continúo flujo. Aristóteles llega a señalar algo que ya está implicito en Platón, es decir, que Heráclito pensaba que no existía nada permanente sino que, incluso lo que parecía ser estable, experimentaba tambien cambios invisibles. Es posible que en esta imagen del río fluyente y continuo, Platón, se viera influenciado por las exageraciones de Crátilo quien creyó que no se podría uno sumergir dos veces en el mismo río. Es el mismo Aristóteles  quien nos dice que estas ideas de Crátilo influyeron grandemente en Platón. Parece, por tanto, que ni Platón ni Aristóteles nos transmiten el auténtico pensamiento de Heráclito. Y es que Heráclito a través de la imagen del río lo que realmente quiso transmitir es la unidad que depende de la conservación de la medida y del equilibrio en el cambio

  2. ¿Es posible que Heráclito hubiera pensado que, por ejemplo, una roca o un caldero de bronce experimentan en sí mismos cambios continuos? No parece probable que defendiera este tipo de ideas ya que él defendió una positiva confianza en los sentidos siempre que se utilizaran de modo inteligente. Pues bien, en este contexto, lo lógico es suponer que, tanto la roca como el caldero, sufren cambios producidos por el uso y por el paso del tiempo; pero, en tal caso, tales cambios serían absolutamente perceptibles. Es cierto que Meliso llamó la atención sobre el hecho de la realidad del cambio en algunas cosas que parecen estables, como por ejemplo, el hierro que se desgasta por la fricción de los dedos.  Ahora bien, eso no quiere decir que Meliso estuviera pensando ( lo mismo debió pasar con Heráclito ) que el cambio, por ser invisible, fuera tambien continuo: siempre que los dedos frotan un caldero de bronce se produce un desgaste por fricción en una parte invisible del hierro; pero cuando no se frota  ¿qué motivos se podrían aducir para pensar que el caldero sigue cambiando?

  3. Parece, por tanto, que el punto de vista, tanto de Meliso, como de Heráclito, debíó ser el de que los sentidos nos muestran que cualquier cosa, aun cuando aparentemente sea estable, está sujeta a cambios pero siempre que sean deducibles. Y lo cierto es que un cambio continuo, (algo que Platón le atribuye a Heráclito), no es deducible en muchos objetos aparentemente estables.

  4. Ahora bien, el que Heráclito niegue que el cambio sea algo continúo no quiere decir que no defendiera la existencia del movimiento y del cambio en la naturaleza. La existencia del cambio y del movimiento son ideas esenciales en el pensamiento de Heráclito. Ahora bien, el cambio no es algo caótico y sin sentido sino el fruto de la racionalidad y el orden cósmicos. Si se analizan aquellos textos en donde Heráclito habla del movimiento, por ejemplo, de un río es de destacar que lo que prima no es el movimiento continuo del mismo sino la imagen de que la unidad y estabilidad del mismo ( río ) dependen de la regularidad del flujo de las aguas que lo forman. Con ello se quiere hacer ver, por un lado, que existe un equilibrio entre los constitutivos opuestos del mundo, y, por otro, que debería rechazarse la idea de que cada cosa se comporta individualmente como un río. Los objetos de la naturaleza, (una roca, una montaña, etc) se nos presentan a los ojos como realidades momentaneamente estáticas. Ahora bien, según la teoría de la discordia de Heráclito, esos objetos acabarán por cambiar. Pero lo harán de una forma proporcional y equilibrada de tal modo que terminarán por contribuir a mantener el proceso armónico de los constitutivos del mundo.

Ahora bien: ¿cuáles son los opuestos de la roca y de la montaña (tierra)? ¿En qué sentido son algo estático? ¿Por qué terminarán por cambiar?
Para poder contestar todas estas cuestiones debemos analizar la concepción que Heráclito tenía acerca del Cosmos.

El MUNDO EN HERÁCLITO

Heráclito afirma que el cosmos, como totalidad, podría ser descrito como fuego en el sentido de que, cuando una determinada cantidad se extingue se vuelve a encender una parte proporcional al extinguido en otra parte. Todo el cosmos estaría ardiendo a la misma vez y siempre lo estuvo y siempre lo estará. No existe, por tanto, en Heráclito, una cosmogonía como en los milesios, ya que el fuego no es una materia prima original de la que procede todo como sucedía, por ejemplo, con el agua de Tales. Para Heráclito el fuego es la fuente continúa de los procesos naturales: de su región parece proceder la lluvia que es fuente del mar. Este se convierte en tierra, y, ésta, en lugares y momentos distintos, se convierte en agua. Son las tres masas ( fuego-tierra-mar ) más importantes del mundo. Pues bien, en un momento concreto, esos elementos serían estáticos (como lo eran la roca y la montaña de los ejemplos anteriores) y estables.

¿Cómo comienzan a cambiar?

Según Heráclito si una cantidad de tierra se disuelve en mar, otra equivalente de mar se disuelve en tierra y lo mismo acontece entre el mar y el fuego. Esta parece ser la interpretación que se desprende de los textos . Ello implica, al margen de la literalidad de tales textos, que la medida, el orden y la proporción son elementos que rigen el proceso de cambio en la lucha de los contrarios. Ningún elemento se impone sobre al otro anulándolo; y es que, en esta lucha, no existen vencedores ni vencidos absolutos sino luchadores (opuestos) que ceden parte de las posiciones que ganan. Este parece ser, por tanto, el sentido de aquellos textos en donde Heráclito destaca las ideas de proporción y medida. Tales ideas aparece descritas con toda claridad cuando Heráclito hace referencia, por ejemplo, al intercambio del oro y de las mercancías, en donde viene a decir que, del mismo modo que, en tal intercambio, no se produce una situación en la que todas las mercancías se conviertan por absorción en oro, hasta el punto de que todo sea oro y nada mercancías; asi tambien en el cosmos, sus tres elementos fundamentales ( tierra, mar, fuego ), aún estando enfrentados y en discordia, no se imponen unos sobre otros buscando su desaparición sino que, unicamente, intercambian sus elementos. En definitiva, el cosmos se encuentra regido por un logos (fuego) el cual personifica la regla de la medida del cambio y que, de algún modo, contola la materia, ejerciendo sobre ella una función directiva.

LOS CUERPOS CELESTES

En relación con los cuerpos celestes, ningún fragmento transmite de forma clara el pensamiento de Heráclito. Diógenes Laercio es quien conserva una versión más completa al señalar lo siguiente:

  1. Los cuerpos serían, según Heráclito, cubetas sólidas llenas de fuego alimentado por las exhalaciones húmedas procedentes del mar las cuales le servían de combustible. Es de suponer que esta era la forma en que, según Heráclito, el agua se convertía en fuego.

  2. Al mismo tiempo, sin aducir causa alguna que no fuera mecánica, explica los eclipses y las fases de la luna por la desviación, en su giro, de las cubetas. Diógenes constató que Heráclito no dijo nada sobre la constitución de dichas cubetas, por lo que es probable que se limitó a adoptar mitos populares ya que sus sólidas cubetas nos recuerdan el mito de que el sol navegaba cada noche de oeste a este sobre un cuenco dorado en torno a la corriente del océano. 

  3. Heráclito decía tambien que el sol es nuevo cada día en el sentido de que su fuego se vuelve a llenar cada noche con exhalaciones enteramente nuevas. Tambien aquí podemos observar como las ideas de medida y proporción son esenciales en el pensamiento de Heráclito. Existe un texto en donde díke, que personifica la regularidad, la proporción y la medida, impide que el sol sobrepase sus medidas y, con ello, que se acerque demasiado a la tierra.

  4. La idea del orden y regularidad del cosmos físico es aplicada por Heráclito al ámbito del mundo humano en tanto en cuanto éste es parte de este orden general: del mismo modo que, dentro de la naturaleza, aún existiendo elementos contrarios que luchan entre sí, nunca uno de ellos acaba por imponerse totalmente al otro, anulándolo; lo mismo debería suceder, en el ámbito de lo humano, en donde aun existiendo ideas contrarias y enfrentadas entre sí, no, por ello, deberían imponerse unas sobre otras. Hasta la llegada de los sofistas, con su división entre physis y nomos, esta idea seguirá estando presente en Grecia.

EL MUNDO HUMANO EN HERÁCLITO

Heráclito no sintió unicamente interés por investigar el mundo de la naturaleza sino que pensaba que tanto la vida del hombre como sus instituciones estaban intimamente ligadas al mundo natural que les rodeaba. Por ello, afirma que la sabiduría consiste precisamente en ser consciente de este hecho,es decir,en entender el modo en que opera el mundo aunque, deje entrever que el único ser completamente sabio es dios que, Heráclito,  no identifica ni con los dioses antropomórficos de Homero ni con un un dios al que haya que rendir culto, pero que, si se asemeja al dios Zeus convencional. Tanto el fuego como el logos son coextensivos con este dios, e, incluso, manifestaciones suyas.
Las opiniones de Heráclito sobre el hombre y sus instituciones no las concibe al margen del mundo natural ya que, según él, todas las cosas estarían regidas por las mismas leyes. 

Entre las ideas de Heráclito sobre el hombre y sus instituciones serían de destacar las siguientes:

  1. Mientras Anaxímenes, como ya hemos visto,  identificaba el alma con el aliento - aire; Heráclito la concibe como algo que estaría hecha de éter igneo, es decir, fuego. Piensa que el alma nacería de la humedad con lo que estaría señalando que, del mismo modo que con el firmamento, el alma sería mantenida como tal gracias a la humedad y que acabaría por ser destruida cuando se convierte totalmente en agua. Es curioso notar que cuando describe el alma es como si estuviera enumerando las relaciones existentes entre las tres masas (mar, tierra, agua) que formarían el mundo. Un alma excesivamente humedecida, por ejemplo, por el exceso de bebida, hace que su dueño se comporte como un niño. 

  2. Heráclito coloca explícitamente al entendimiento en relación con el alma y ésta, que pude moverse por todas las partes del cuerpo, según sus necesidades, tiene unos límites inalcanzables. Con esto parece que quería expresar no tanto que la capacidad intelectiva del hombre fuera absoluta, sino que, en cuanto es una porción representativa del fuego cósmico, abarcaría una vasta extensión. 

  3. Al mismo tiempo, para Heráclito, el alma era como un fragmento adulterado del fuego cósmico y con poder directivo, lo que implica que, de algun modo el cuerpo sería regido por el alma. Vlastos niega todos estos presupuestos cósmicos del alma ya que, según él, debió ser común la observación de que el calor estaba asociado al cuerpo vivo, mientras que el cuerpo muerto y sin alma se asociaba al frío. Pues bien, sobre esta base, y, sin necesidad de grandes reflexiones, podrían deducir el caracter igneo del alma y no, precisamente a partir del fuego cósmico , como hace Heráclito.

  4. La  vigilia, el sueño y la muerte estarían en relación con el grado de ignición del alma. Durante el sueño le parece al hombre que la oscuridad está iluminada. Esta luz es engañosa ya que es una luz individual y propia que suplanta a la verdadera luz del logos común a todos. Heráclito tambien pensaba que el hombre durante el sueño estaría en contacto con la muerte ya que alma-fuego ardería debilmente y estaría casi extinta; por ello, según Heráclito, en la mayoría de los aspectos, el que sueña se parece a un hombre muerto. El sueño sería, pues, un estado intermedio entre la vida y la muerte, es decir, durante el sueño el alma estaría parcialmente separada del mundo (fuego) con lo que su actividad disminuye sensiblemente.

  5. El alma, en tanto manifestación del fuego, sería una realidad  física y, por ello, es de suponer que Heráclito negaba toda dimensión espiritual de la misma. En estado de vigilia, la conexión con el exterior estaría suministrada por un contacto directo, con lo circundante, es decir, con el fuego exterior, a través de los sentidos. En este sentido, el alma sería un producto más de la naturaleza que mantiene contacto con el logos (fuego). Según Sexto, durante el sueño el contacto se produce a través de la respiración que inhalaría, dado que las almas proceden del agua, humedad para seguir viviendo. Pero al no ser tan intensa la inhalación, como cuando está despierta, se hallaría en un estado semejante a la muerte. Según Aecio (en quien se nota reflejos estoicos) las almas se nutren de exhalaciones internas y externas: las internas procederían de la sangre y otros liquidos del cuerpo, mientras que las externas serían las que se absorven mediante la respiración. Por su parte, Calcidio, le atribuye a Heráclito una opinión completamente distinta a la de Sexto. El alma solamente tendría contacto con la razón cósmica durante el sueño por estar libre de la interrupción de los sentidos. Es evidente que todas estas ideas referidas a la  razón cósmica no proceden de Heráclito sino que son estoicas, y el resto de la interpretación es evidentemente platónica.

  6. Heráclito afirma tambien que algunas almas  (virtuosas) no se convierten en agua a la muerte del cuerpo, sino que sobreviven para unirse definitivamente al fuego cósmico. Hemos visto como, para Heráclito, la muerte de las almas consistía en convertirse en agua. Existe sin embargo algún texto en donde parece sugerirse que ciertas almas sobreviven a la muerte y se convierten en démones (vigilantes de vivos y muertos) lo que sería un desarrollo de un pasaje de Hesíodo. La clave de esta creencia estaría en la cita en donde se dice que las almas muertas en combate son más puras que las que perecen de enfermedad. Según Heráclito ello se debería a que las almas de los hombres enfermos estarían húmedas debido a que sus poseedores estarían en estado semiinconsciente y semejante al sueño, mientras que los muertos en batalla habrian sido eliminados en la plenitud de su actividad anímica (fuego).  De esta forma, las almas de los enfermos pierden con la muerte tranquila su último residuo de fuego y se convierten en acuosas para dejar de existir como almas; por su parte, las almas de los caidos en combate continúan siendo igneas y, por tanto, libres de convertirse en agua. Por todo ello, al abandonar el cuerpo se vuelven a unir con el fuego cósmico; si bien, antes de llegar a este estado puede ser que sigan siendo démones sin cuerpo durante algún tiempo. Aquí, Heráclito, seguiría el patrón de Hesíodo. Todo esto no quiere decir que Heráclito defendiese la supervivencia individual eterna en calidad de fuego etereo, ni que tal realidad individual se  insertase posteriormente en otro cuerpo, al modo de la teoría de la transmigración de Pitágoras. No puede olvidarse que para Heráclito las porciones de fuego estarían intercambiándose continuamente con los otros elementos del cosmos para contribuir asi a su orden y estabilidad.

RELIGION ETICA Y POLITICA

En relación con la religión, la ética y la política, el pensamiento de Heráclito era el siguiente:

  1. En asuntos de religión, Heráclito, siguió a Jenófanes en su crítica al antropomorfismo e idolatría de la religión tradicional. Según él las prácticas de la religión convencional son necias e ilógicas, aunque, a veces, apuntan accidentalmente hacia la verdad. De todos modos, parece que no rechazó toda idea de divinidad como puede verse en algunos textos. Señala tambien que los misterios no serían del todo despreciables si se celebraran correctamente; y es que, según Heráclito podrían conducir inderectamente al Logos. Es el caso de las fiestas Leneas en honor a la vida (Dionisos) y a la muerte (Hades). La implicita identificación de estos dos opuestos impediría, según Heráclito, que el culto sea vergonzoso del todo. Es importante hacer notar, sin embargo, que es dificil que los participantes en estas fiestas comprendieran el significado de lo que hacían, al menos antes de que Heráclito se lo revelara. Es curiosa tambien la identificación que Heráclito parece hacer entre su estilo oscuro y oracular con el método que adoptaba Apolo en sus pronunciamientos délficos.

  2. Por lo que se refiere a la ética sus consejos tienen forma gnómica y son semejantes a los de sus precedesores. A veces los expresa con gran sinceridad lo que explica que no cayese nada bien a sus conciudadanos. Sus consejos éticos (comparables a las máximas délficas del conocete a  tí mismo) tienen una significación clara: se fundamentan en sus teorías físicas ya que, según Heráclito, solo entendiendo la norma central del mundo puede un hombre llegar a ser sabio. Es la primera vez que encontramos, en la historia de la filosofía, enlazadas ética y física.
    Por otro lado, Heráclito, niega tajantemente la opinión - generalizada desde Homero - de que al individuo no se le puede imputar responsabilidad por sus actos. Heráclito afirma que el hombre debe buscarse a si mismo y que su destino está determinado unicamente por su caracter, lo que implica que es el propio responsable de sus actos y no el producto de poderes caprichosos (destino, dioses). 

  3. En cuanto a la política parece que sus ideales fueron antidemocráticos: un solo hombre vale para mi tanto como 10.000 si es el mejor. De todas formas lo esencial de su pensamiento, en política, se centra en la necesidad de respetar la ley pero en el sentido siguiente: las leyes humanas están nutridas por la ley divina universal (cósmica)  que concuerda con el Logos. Hay que seguir esas leyes ya que son el producto de hombres sabios con almas igneas que tienen clara la relación existente entre hombre y cosmos.

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29/10/2009 20:29 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen No hay comentarios. Comentar.

FILOSOFÍA: EL CAMBIO. HERÁCLITO. A pesar que existen ciertas similitudes entre Heráclito y Parménides, las doctrinas de ambos siempre han sido contrapuestas (con cierto margen de error), ya que la del primero suele ser llamada

Heráclito

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Heráclito (Ἡράκλειτος ὁ Ἐφέσιος)
Hendrik ter Brugghen - Heraclitus.jpg
Heráclito por Hendrick ter Brugghen
Filosofía occidental
Filosofía presocrática
Nacimientoca. 530 a. C.
Fallecimientoca. 480 a. C.
Escuela/TradiciónFilosofía presocrática
Intereses principalesFilosofía, Física, Cosmología, Metáfora, Metafísica
Ideas notablesΛόγος, Fuego, Oxímoron, Antítesis, Devenir, πάντα ρει (Todo fluye), Realidad
Influido porTales de Mileto, Anaximandro, Anaxímenes, Jenófanes
Influyó aEmpedocles, Leucipo, Demócrito, Meliso, Sócrates, Platón, Aristóteles, Epicuro, Lucrecio, Parménides

Heráclito de Éfeso —conocido también como «El Oscuro de Éfeso»—[1] fue un filósofo griego. Nació hacia el año 535 a. C. y falleció en el 484 a. C.. En griego Ἡράκλειτος ὁ Ἐφέσιος Herákleitos ho Ephésios).

Era natural de Éfeso, ciudad de la Jonia, en la costa occidental del Asia Menor (actual Turquía). Como los demás filósofos anteriores a Platón, no quedan más que fragmentos de sus obras, y en gran parte se conocen sus aportes gracias a testimonios posteriores.

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[editar] Legado

Heráclito es netamente aforístico. Su estilo remite a las sentencias del Oráculo de Delfos y reproduce la realidad ambigua y confusa que explica, usando el oxímoron y la antítesis para dar idea de la misma. Diógenes Laercio (en Vidas..., IX 1-3, 6-7, 16) le atribuye un libro titulado Sobre la naturaleza (περι φυσεως), que estaba dividido en tres secciones: "Cosmológica", "Política" y "Teológica". No se posee mayor certeza sobre este libro. I. Bywater hizo un reacomodo de los fragmentos conforme a la indicación de Laercio, traducido al español por José Gaos. Agustín García Calvo reconstruye la posible estructura del libro en su edición de los fragmentos del mismo, titulada Razón común. Distingue tres apartados: Razón General, Razón Política y Razón Teológica.

Heráclito afirma que el fundamento de todo está en el cambio incesante. Que el ente deviene, que todo se transforma en un proceso de continuo nacimiento y destrucción al que nada escapa.

Es común incluir a Heráclito entre los primeros filósofos físicos (φυσικοι, como los llamó Aristóteles), que pensaban que el mundo procedía de un principio natural (como el agua para Tales, el aire para Anaxímenes), y este error de clasificación se debe a que, para Heráclito, este principio es el fuego, lo cual no debe leerse en un sentido literal, pues es una metáfora como, a su vez, lo eran para Tales y Anaxímenes. El principio del fuego refiere al movimiento y cambio constante en el que se encuentra el mundo. Esta permanente movilidad se fundamenta en una estructura de contrarios. La contradicción está en el origen de todas las cosas.

Todo este fluir está regido por una ley que él denomina Λόγος (Logos). Este Logos no sólo rige el devenir del mundo, sino que le habla (indica, da signos, fragmento B93DK) al hombre, aunque la mayoría de las personas "no saben escuchar ni hablar" (fragmento B73DK). El orden real coincide con el orden de la razón, una "armonía invisible, mejor que la visible" (B54DK), aunque Heráclito se lamenta que la mayoría de las personas vivan relegados a su propio mundo, incapaces de ver el real. Si bien Heráclito no despecha el uso de los sentidos (como Platón) y los cree indispensables para comprender la realidad, sostiene que con ellos no basta y que es igualmente necesario el uso de la inteligencia, como afirma en el siguiente fragmento:

Se engañan los hombres [...] acerca del conocimiento de las cosas visibles, de la misma manera que Homero, que fue [considerado] el más sabio de todos los griegos. A él, en efecto, unos niños que mataban piojos lo engañaron, diciéndole: ’cuantos vimos y atrapamos, tantos dejamos; cuantos ni vimos ni atrapamos, tantos llevamos’.
en Diels-Kranz, Fragmente der Vorsokratiker, 22 B56

Al uso de los sentidos y de la inteligencia, hay que agregarle una actitud crítica e indagadora. La mera acumulación de saberes no forma al verdadero sabio, porque para Heráclito lo sabio es "uno y una sola cosa", esto es, la teoría de los opuestos. Quizás el fragmento más conocido de su obra dice:

ποταμοις τοις αυτοις εμβαινομεν τε και ουκ εμβαινομεν, ειμεν τε και ουκ ειμεν τε En el mismo río entramos y no entramos, pues somos y no somos [los mismos]
en Diels-Kranz, Fragmente der Vorsokratiker, 22 B12

El fragmento (citado con frecuencia erróneamente como no se puede entrar dos veces en el mismo río, siguiendo a la versión que da Platón en el Crátilo) ejemplifica la doctrina heraclítea del cambio: el río —que no deja de ser el mismo río— ha cambiado sin embargo casi por completo, así como el bañista. Si bien una parte del río fluye y cambia, hay otra (el cauce, que también debe interpretarse y no tomarse en un sentido literal) que es relativamente permanente y que es la que guía el movimiento del agua. Algunos autores ven en el cauce del río el logos que "todo rige", la medida universal que ordena el cosmos, y en el agua del río, el fuego. A primera vista esto puede parecer contradictorio, pero debe recordarse que Heráclito sostiene que los opuestos no se contradicen sino que forman una unidad armónica (pero no estática). Es razonable, entonces, que la otra cara del agua sea el fuego, como él mismo lo adelanta en sus fragmentos.

A pesar que existen ciertas similitudes entre Heráclito y Parménides, las doctrinas de ambos siempre han sido contrapuestas (con cierto margen de error), ya que la del primero suele ser llamada "del devenir" o (con cierto equívoco) "del todo fluye", mientras que el ser parmenídeo es presentado como una esfera estática e inmóvil.

Era conocido como "el oscuro", por su expresión lapidaria y enigmática. Ha pasado a la historia como el modelo de la afirmación del devenir y del pensamiento dialéctico. Su filosofía se basa en la tesis del flujo universal de los seres:"Panta rei" (πάντα ρει), todo fluye. El devenir está animado por el conflicto: "La guerra ("pólemos") es el padre de todas las cosas", una contienda que es al mismo tiempo armonía, no en el sentido de una mera relación numérica, como en los pitagóricos, sino en el de un ajuste de fuerzas contrapuestas, como las que mantienen tensa la cuerda de un arco. Para Heráclito el arjé es el fuego, en el que hay que ver la mejor expresión simbólica de los dos pilares de la filosofía de Heráclito. el devenir perpetuo y la lucha de opuestos, pues el fuego sólo se mantiene consumiendo y destruyendo, y constantemente cambia de materia. Ahora bien, el devenir no es irracional, ya que el logos, la razón universal, lo rige: "Todo surge conforme a medida y conforme a medida se extingue". El hombre puede descubrir este logos en su propio interior, pues el logos es común e inmanente al hombre y a las cosas (La doctrina de Heráclito fue interpretada, olvidando esta afirmación del logos, en la filosofía inmediatamente posterior -sobre todo, en Platón- como una negación de la posibilidad del conocimiento: si nada es estable, se niega la posibilidad de un saber definitivo). De Heráclito es también la doctrina cosmológica del eterno retorno: la transformación universal tiene dos etapas que se suceden cíclicamente: una descendente por contracción o condensación, y otra ascendente por dilatación.

He aquí algunas frases de Heráclito:

  • Ningún hombre puede bañarse dos veces en el mismo río.
  • La armonía invisible es mayor que la armonía visible.
  • Ni aun recorriendo todo camino llegarás a encontrar los límites del alma; tan profundo logos tiene.
  • Siendo el logos común, casi todos viven como si tuvieran un logos particular.
  • Conviene saber que la guerra es común a todas las cosas y que la justicia es discordia.
  • Heráclito reprocha al poeta que dijo: ¡Ojalá se extinguiera la discordia de entre los dioses y los hombres! Pues no habría armonía si no hubiese agudo y grave, ni animales si no hubiera hembra y macho, que están en oposición mutua (fragmento 9a Walzer = A 22 Diels-Kranz)[2]

[editar] Referencias

  1. Rodolfo Mondolfo: Heráclito. Textos y problemas de su interpretación. Madrid: Siglo Veintiuno (undécima edición), 2000.
  2. ídem, p. 31

[editar] Bibliografía

  • Carpio, Adolfo P (2004). Principios de filosofía. Ed. Glauco, Buenos Aires. ISBN 950-9115-01-0.
  • Eggers Lan, Conrado y Juliá, Victoria E. (Introducciones, traducciones y notas) (1978 (2ª edición 1986)). Los filósofos presocráticos: Vol. I. Madrid: Editorial Gredos.
  • García Calvo, Agustín (1985). Razón común. Edición crítica, ordenación, traducción y comentario de los restos del libro de Heráclito. Lecturas presocráticas II. Madrid: Lucina. ISBN 84-85708-23-7.
  • Heidegger, Martin & Eugen Fink. Trad. de Jacobo Muñoz y Salvador Mas (1986). Heráclito. (Título original: Heraklit. Seminar Wintersemester 1966-1967, Vittorio Klostermann, Frankfurt a. M., 1970). Ed. Ariel, Barcelona.
  • Kirk, G. S. & Raven, J. E. & Schofield, M. (2008). Los Filósofos presocráticos. Historia crítica con selección de textos. Madrid: Editorial Gredos. ISBN 978-84-249-3567-2.
  • Ortega y Gasset, José. Edición de Paulino Garagorri (1981). Origen y Epílogo de la Filosofía. Revista de Occidente en Alianza Editorial, Madrid.
  • Schöndorf, Harald (2000). «Heráclito, Hipólito y el tornillo batanero. Acerca del Fragmento 59 de Heráclito (m.-K)» Nova Tellus. n.º 18 (1).

[editar] Enlaces externos

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Wikiquote

29/10/2009 20:25 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen No hay comentarios. Comentar.

FILOSOFÍA: EL CAMBIO. Cambio es el concepto que denota la transición que ocurre cuando se transita de un estado a otro, por ejemplo: el concepto de cambio de estado de la materia en la física (sólido, líquido y gaseoso) o de las personas en su estado civil (soltero, casado, divorciado o viudo); o las crisis, o revoluciones en cualquier campo de los estudiados por las ciencias sociales, principalmente la historia, que puede definirse como ciencia del cambio.

Cambio

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Cambio es el concepto que denota la transición que ocurre cuando se transita de un estado a otro, por ejemplo: el concepto de cambio de estado de la materia en la física (sólido, líquido y gaseoso) o de las personas en su estado civil (soltero, casado, divorciado o viudo); o las crisis, o revoluciones en cualquier campo de los estudiados por las ciencias sociales, principalmente la historia, que puede definirse como ciencia del cambio.

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El concepto de cambio en diferentes contextos [editar]

En el comercio [editar]

El cambio en una compraventa, es lo que devuelve el vendedor al comprador cuando éste último ha pagado con un medio de pago de mayor valor que la mercancía adquirida.

En el deporte [editar]

  • El cambio, en los deportes de equipo, es la posibilidad de sustituir a un jugador por otro, y suele estar limitado por el reglamento, por ejemplo en fútbol, a tres jugadores por partido y equipo, o en caso de encuentros amistosos, los cambios que se acuerden con los equipos (cuatro, cinco, hasta seis).

En Sociología [editar]

El cambio y mentalidad implica la sustitución de algo viejo por algo nuevo, por lo que si se ve de ese modo suele estar cargado de connotaciones positivas; aunque también implica la incertidumbre de una situación desconocida, por lo que se si se ve de ese otro modo se carga de connotaciones negativas.[cita requerida]

Las actitudes culturales para el cambio mismo pueden reflejarse en una de estas dos:

Artículo principal: Filosofía de la Historia

El cambio puede verse como el estímulo para que los organismos y organizaciones se adapten.

Artículo principal: Evolución

Los cambios sociales pueden tener lugar tanto lentamente, con modificaciones graduales en las mentalidades y creencias, o bruscamente, mediante revoluciones. Las sociedades adquieren continuamente conocimientos predictivos para evitar el impacto de los cambios catastróficos. La investigación es una de las herramientas para anticipar los cambios y adaptarse a las inevitables nuevas condiciones.

Artículo principal: Cambio social

En el Derecho [editar]

Los cambios constitucionales y legislativos pueden ser uno de los mecanismos para realizar cambios graduales. Las sociedades que no siguen esos procedimientos, afrontan los cambios que de todas maneras les imponen fuerzas fuera de su control. Esos son los cambios que pueden llamarse hechos consumados.

Artículo principal: Derecho

En la filosofía antigua y medieval [editar]

Artículo principal: Historia de la filosofía

El cambio en filosofía es la cualidad del flujo y lo contrario a la permanencia. Ha tenido una larga historia como concepto. En la antigua filosofía griega, mientras Heráclito veía el cambio como siempre presente y abarcándolo todo, Parménides negaba su existencia.

Ovidio produjo un tratamiento clásico del cambio como metamorfosis en su obra literaria del mismo título.

La Astronomía ptolemaica proponía un modelo del universo estático en su mayor parte, con el cambio errático confinado a sus esferas inferiores.

El pensamiento medieval, cuya cumbre es la escolástica, reservaba un gran respeto para la autoridad y la revelación, y veía con desconfianza cualquier manifestación que supusiera cambio. La crisis bajomedieval supuso una ruptura de esa estabilidad, con el nominalismo y la crisis de la escolástica que abre el camino para el Renacimiento.

En la ciencia moderna [editar]

Artículo principal: historia de la ciencia

En el contexto cultural de la crisis de la conciencia europea de finales del siglo XVII, Newton y Leibniz desarrollaron nuevos tipos de cálculo matemático para proporcionar modelos de cambio. Tal cosa constituyó un paso decisivo para entender el flujo y la variación. En la física moderna, el concepto de cambio se denomina acción.

En la Edad Contemporánea [editar]

Artículo principal: Edad Contemporánea

Con el auge de la industrialización y el capitalismo, la importancia que se da a la innovación suscita movimientos políticos y movimientos sociales que fuerzan cambios mediante revoluciones violentas (Revolución Burguesa, Revolución Liberal, Revolución Industrial).

El siglo XX se inaugura con una visión positiva del cambio, que se expresa incluso en el Arte (modernismo), que con la Primera Guerra Mundial se transforma en una visión negativa (dadaísmo, expresionismo). Las ideologías del periodo de entreguerras se enfrentan violentamente entre cambios pendulares (revolución soviética y comunismo frente al fascismo y el nazismo).

El mundo entre la Segunda Guerra Mundial y la Caída del muro de Berlín fue por una parte de una estabilidad petrificada (Guerra Fría y bloques) y por otro lado de una vorágine de cambios (Descolonización y Tercer Mundo, Carrera Espacial...).

A finales del siglo XX, derrotado el comunismo, el pensamiento New Age y de los negocios se enfocó de forma entusiasta en la transformación del management, las actitudes mentales y funciones, mientras que ignoraba o criticaba los cambios sociales o geopolíticos. El cambio es un tópico cultural y un valor en auge que se usa incluso como eficaz epíteto para los eslóganes publicitarios.

En España [editar]

El mero uso de la expresión cambio tenía durante el final del franquismo y la transición española connotaciones claras, de apoyo a las transformaciones políticas y sociales en un sentido democrático, y también en un sentido de izquierdas o progresista. La revista Cambio 16 era uno de los medios de comunicación que claramente se alineaban en ese sentido.

El PSOE de Felipe González ganó las elecciones de 1982 con el eslogan Por el cambio, que pasó a ser un tópico muy usado, tanto a favor como en contra de su acción de gobierno en los siguientes 14 años.

Paráfrasis o expresiones semejantes como El cambio del cambio, El recambio o El cambio tranquilo han sido también utilizadas muy frecuentemente, pudiéndose entender tanto a favor como en contra de ese primer cambio.

29/10/2009 20:20 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen Hay 4 comentarios.

FILOSOFÍA: FILÓSOFOS ORIENTALES. LAO TSE. Lao-Tsé, también llamado Laozi o Laocio (chino: 老子, pinyin: lǎozǐ,

Lao-Tsé

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Lao-Tsé
Laozi and the Tao.PNG
Arte chino que muestra a Lao-Tsé montando su característico búfalo de agua
Filosofía china
Filosofía antigua
NacimientoSiglo VI a.C / Siglo IV a.C.
Escuela/TradiciónTaoismo
Ideas notablesWu wei

Lao-Tsé, también llamado Laozi o Laocio (chino: 老子, pinyin: lǎozǐ, "Viejo Maestro") una figura cuya existencia histórica se debate, es uno de los filósofos más relevantes de la civilización china. La tradición china establece que vivió en el siglo VI a. C., pero muchos eruditos modernos argumentan que puede haber vivido aproximadamente en el siglo IV a. C., durante el período de las Cien escuelas del pensamiento y los Reinos Combatientes. Se le atribuye haber escrito el Dao De Jing o Tao Te Ching (道德經), obra esencial del taoísmo. De acuerdo con este libro, Dao o Tao ("el Camino") puede verse como el cambio permanente y éste es la verdad universal. Dentro de las dudas sobre su existencia y la etapa histórica en la que vivió, se cree que pudo ser contemporáneo de Confucio.[1]

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[editar] Nombre

Lao-Tsé (老子) es un título honorífico compuesto de dos sinogramas: el primero (老 lǎo) significa "anciano" y el segundo (子 zǐ ), que quiere decir "maestro", es un antiguo título reservado a eruditos.[2] Algunas historias relatan que su nombre propio era "Ĕr", su apellido Lĭ (su nombre completo sería Lĭ Ĕr, 李耳) y su nombre de cortesía Boyang (伯陽). Dān es un nombre póstumo por lo que también es llamado Lao Dan (老聃).[3] [4] [5]

Existen varias transcripción al alfabeto latino. En español es muy utilidada la adaptación tradicional "Lao-Tsé" (con las variantes Lao-Tse, Laotsé, Lao Tse, etc.), similar a la transcripción EFEO francesa "Lao Tseu" y a la Wade Giles inglesa "Lao Tzu". "Laozi" (técnicamente "lǎozǐ") es la transcripción por el sistema pinyin, oficial en China, Taiwán y en la ONU, por ello esta forma es cada vez más utilizada, especialmente en otros idiomas europeos. Finalmente, la adaptación "Laocio", aunque infrecuente, es la más coherente con los nombres de otros filósofos chinos con el título de "zi" como Confucio y Mencio.

Durante la Dinastía T’ang (618-907) fue honrado como antepasado de ésta, ya que las religiones taoístas afines a la dinastía T’ang relacionaron el apellido de la familia reinante con el nombre póstumo atribuido a Lao-Tsé (Lao-Tang), pero esa visión no era compartida por los sectores taoístas opositores a la monarquía, como lo eran los taoístas filosóficos de las sociedades secretas. Las clases gobernantes de ese período le atribuyeron a Lao-Tsé el título de Taishang Xuanyuan Huangdi, que significa Misterioso y Primordial Emperador Supremo. "Xuanyuan" y "Huangdi" son el nombre propio y el título del Emperador Amarillo.[6] [7] [8]

[editar] Biografía

Poco se conoce acerca de la vida de Lao Tsé. Tanto su existencia histórica, como su autoría del Dao De Jing, son objeto de controversia. Sin embargo, se convirtió en un importante héroe cultural para generaciones del pueblo chino. La tradición asegura que nació bajo un ciruelo en una aldea de la Prefectura de Ku (苦縣 Kǔ Xiàn) del estado de Chǔ (楚), actualmente distrito de Lùyì (鹿邑) de la provincia de Henan, durante los últimos años del Período de Primaveras y Otoños, y tuvo como primer nombre Li-Er (orejas de ciruelo), aunque otras versiones sostienen que él era Po Yang-Li, proveniente de una familia de pescadores.[9] [10] Algunas leyendas sostienen que la gestación de Laozi requirió 81 años (la cantidad de capítulos que tiene su obra Dao De Jing) y cuando por fin nació, ya tenía el cabello blanco, arrugas en su rostro -propias de un anciano- y orejas bastante más grandes que las normales.

Conforme a la tradición, y a una biografía incluida en la obra de Sima Qian, Lao Tse fue contemporáneo de Confucio (Kongzi), aunque mayor que él, y trabajó como archivista en la Biblioteca Imperial de la corte de la Dinastía Zhou. Por intención o accidente, cuando Confucio se dirigía a leer los rollos de la biblioteca lo encontró en Zhou, cerca de la moderna Luoyang. De acuerdo con estas historias, Confucio y Laozi discutieron durante meses sobre el ritual y lo apropiado, cimientos del confucianismo. Laozi se oponía a lo que consideraba prácticas vacías, y la leyenda taoísta sostiene que estas discusiones fueron más provechosas para Confucio que para el contenido de la biblioteca.

Lao Tsé renunció luego a su puesto, quizás por la decreciente autoridad de la corte Zhou. Algunos relatos sostienen que viajó hacia el oeste montando un búfalo de agua, a través del estado de Qin. Cuando llegó al paso de Shanggu, el guardián -al que una fuente llama Yinji y otra Luanyin- reconoció al ilustre filósofo. Le suplicó que se quedase un año en su casa, antes de marcharse al destierro y escribiese un libro exponiendo su doctrina. El maestro se dejó convencer, escribiendo el Dao De Jing, y después marchó más al Oeste, adentrándose en el país de los Bárbaros, donde su rastro se pierde para siempre. Hasta entonces, Laozi sólo había propagado su filosofía oralmente.

Algunas de las controversias modernas sobre su vida incluyen:

  • La discusión con Confucio, que pudo haber sido inventada por los taoístas para hacer que su escuela filosófica apareciese como superior al confucianismo.
  • El autor real del Dao De Jing podría haber creado un personaje ficticio para que el origen del texto pareciese más misterioso, haciéndolo entonces más fácil de popularizar.
  • Se ha discutido que Laozi podría ser un seudónimo de Dan, Prefecto de los Grandes Escribas (Tài Shǐ Dàn, 太史儋); o de un anciano de Lai, una prefectura del estado de Qi (齊); o alguna otra persona de existencia histórica.

[editar] Obra

Artículo principal: Dao De Jing

Su famosa obra, el Dao De Jing, ha tenido enorme influencia en China. Es un tratado místico que cubre muchas áreas de la filosofía, desde la espiritualidad individual hasta las técnicas de buen gobierno.

Laozi enfatiza el "Dao" (Tao), traducido usualmente como "el Camino", y expande su significado para abarcar el orden innombrable, inmanente, del Universo. Destaca el concepto de wei-wu-wei, "acción a través de la inacción", que no significa permanecer inmóvil sin hacer nada, sino evitar las intenciones explícitas y la voluntad que obstaculiza la fluidez armónica de la naturaleza. Los fines pueden alcanzarse respetando las formas en que las cosas naturalmente crecen y decrecen; así, las acciones realizadas de acuerdo con el Tao son más fáciles y más productivas que aquellas que pretenden contrariarlo. Laozi creía que la violencia debe ser evitada y que la victoria militar es una ocasión de duelo debido a la necesidad de usar la fuerza contra otros seres vivientes. Sostenía también que el exceso de leyes y reglas hacen más difícil el manejo de la sociedad, ya que oprimen las libertades de los pueblos.

Como muchos otros pensadores chinos antiguos, sus explicaciones usan con frecuencia paradojas, analogías, apropiación de citas antiguas, repetición, simetría, rima y ritmo. Los escritos que se le atribuyen son poéticos, densos y frecuentemente crípticos, y sirven como punto de inicio para la meditación sobre el Cosmos o sobre uno mismo. Muchas de las teorías estéticas del arte chino se basan en sus ideas y en las de su más famoso continuador, Zhuang Zi.

[editar] Enseñanzas

Las enseñanzas de Lao-Tsé, y consecuentemente las de la Filosofía Taoísta, están basadas en el análisis de la Naturaleza en su mas amplio sentido, con el fin de obtener el enfoque acerca del funcionamiento natural de la existencia, para determinar cuál es el Orden Natural de las cosas. Esta visión Universalista es la que Lao-Tsé toma como punto de partida para su tesis filosófica, analizando el funcionamiento dual de la naturaleza universal existente (Yin-Yang) para luego ahondar en conceptos mas amplios acerca del origen cosmológico del Universo, y así determinar el funcionamiento fluido u Orden Natural con el cual las diferentes formas han ido mutando para perpetuar la continuidad de la existencia. En base a esto, Lao-Tsé determina cuál es el Orden Natural que los seres vivos, y principalmente el Hombre debe llevar a cabo para mejorar su existencia y avanzar hacia el continuo cambio en pos de la superación, explicando como es que al no seguir estas normas naturales, el hombre se ha descarriado de su armonía cósmica y ha generado sus propias calamidades por contradecir el ritmo natural y lo ha sustituido por ordenanzas y actitudes absolutistas, superficiales y dogmáticas que acabaron por desequilibrar a la humanidad, favoreciendo a sus clases dominantes a costa del infortunio de las clases inferiores.

Lao-Tsé utiliza simbolismos y alegorías en donde compara aspectos de la naturaleza para mostrar paralelismos con el comportamiento humano, algo característico de la Filosofía Taoísta y de otras corrientes de pensamiento oriental.

A raíz de estas observaciones cosmológicas y naturales, Lao-Tsé desarrolla diferentes conceptos filosóficos que pretenden explicar los aspectos mas trascendentes de la vida de la humanidad, abarcando así toda clase de campos de estudio, desde la cosmología y sus explicaciones acerca del origen del Universo, hasta los aspectos de la vida diaria de la sociedad humana, como la sociología, la política, la economía y la religión.

La base del pensamiento cosmológico y filosófico de Lao-Tsé es el Tao, un concepto abstracto generalmente poco entendible y hasta malinterpretado por los occidentales, y orientales que desconocen los conceptos del pensamiento taoísta. La malinterpretación superficial y religiosa hace creer que el Tao es un dios o algún otro tipo de "entidad espiritual o suprema", pero en realidad Lao-Tsé describe al Tao como el origen de todo, la fuente primordial de todo lo existente, tanto lo físico como lo abstracto,[11] por lo que define al Tao como un concepto superprofundo de unidad primordial que escapa a la idea fijista y mítica de un dios, un ser, o cualquier otra personificación;[12] contrariamente, Lao-Tsé describe al Tao como abstracto, amorfo, intangible, inaudible e inasible, por lo que las posteriores formas de la naturaleza han surgido del Tao, y así también lo que carece de forma,[13] por lo que el Tao no se describe como una de estas dos cosas, sino como la primordialidad neutra de la cual todo lo demás surge, siendo así el origen cosmológico y esencia de todo lo existente;[14] [15] y el concepto básico de la filosofía taoísta, pero no una sustancia vaporosa o un ser sobrenatural.

Acerca del origen del Tao, Lao-Tsé plantea que al ser éste la primordialidad esencial de todo, es entonces el Tao el origen de las cosas y no el Tao la creación de algo o alguien más, debido a que son las cosas definidas del universo las que fluyeron de las mutaciones constantes y consecuentes del Tao, por lo que éstas son las cosas que el hombre logra conocer y catalogar bajo nomenclaturas,[16] pero el Tao en sí no es una cosa, sino que es la cosa en sí; no de la forma absolutista de imperatividad jerárquica,[17] sino como esencia infinita generadora de los posteriores cambios que tomaron forma en las diferentes manifestaciones;[18] por lo que tanto los seres vivos, los objetos inanimados, la Tierra misma y el Cielo, todos han de ser formas que surgieron de cambios anteriores de la propia naturaleza,[19] [20] siendo así la Naturaleza la Madre de todas las cosas,[21] [22] y en su punto ancestralmente neutral la Naturaleza no había adoptado formas pero existía en sí misma, y por si misma fluyó y adoptó formas en las cuales manifestarse, y es a eso lo que Lao-Tsé llama Tao, explicando que Tao es sólo uno de los nombres posibles de darle, pero no el nombre original en sí,[23] ya que son los hombres quienes requieren de nombrar las cosas para reconocerlas,[24] pero la Naturaleza en sí misma carece de nombres ya que no los necesita.

A raíz del Tao, Lao-Tsé argumenta la dualidad consecuente de éste, y por ende la relatividad natural de la existencia. Lao-Tsé llama Ser (You) y No-Ser (Wu) a los dos aspectos ontológicos emergentes del Tao;[25] [26] el Ser como categorización de todo lo manifiesto y perceptible del Universo, englobando así todos sus aspectos y creaciones, y el No-Ser como el aspecto oculto y metafísico de la existencia, siendo éste la etereidad ontológica de lo manifiesto,[27] pero no un "antítesis" del Ser, ya que la metafísica taoísta no trata de antagónicos como los occidentales acostumbran a ver, sino que para Lao-Tsé la naturaleza es relativa y dialéctica, por lo que Ser y No-Ser son dos aspectos diferentes pero complementarios,[28] ambos provenientes del Tao, y no dos posturas distintas que se confrontan entre sí. El Ser es el mundo fenoménico en el cual suceden las cosas, y el No-Ser el aspecto no-fenoménico de ese mundo fenoménico, por lo que no existiría uno sin otro, y ninguno implica la anulación de su contraparte; no es el No-Ser un reino vaporoso y espiritual, y no es el Ser una tangibilidad absoluta y permanentemente inmutable; ambos son parte del devenir cósmico del Tao, y esto es lo que Lao-Tsé explica en su filosofía.

Siendo el Tao la raíz de todo lo existente tanto en sus manifestaciones físicas como en sus aspectos abstractos, el Tao entonces es en sí mismo absoluto, pero paradójicamente implica que nada es absoluto porque todo en la naturaleza requiere de cambios que permitan la continuidad progresiva del propio fluir cósmico,[29] razón por la cual el Tao no existe en sí mismo como un ente jerárquico,[30] [31] sino como esencia de todo lo demás que ha surgido de él, y tanto los aspectos metafísicamente duales como Ser y No Ser, y las dualidades cósmicas como Cielo y Tierra,[32] han de ser precisamente manifestaciones de la relatividad y complementariedad de los cambios mutacionales que el Tao efectuó y que dieron origen a la existencia; de modo que si el Tao fuera absolutista, la naturaleza no habría mutado y no se habrían originado cambios dialécticos que dieran origen a la existencia. Éste es un principio altamente importante en la filosofía taoísta, ya que implica que el orden natural de las cosas es el fluir constante y que permite los cambios que generan la evolución en todos los aspectos de la naturaleza, razón por la cual Lao-Tsé insiste en la relatividad mutacional del Tao, ya que éste es el único modo de lograr que las diferentes cosas logren amoldarse a los cambios para mutar y transformarse en formas mas eficientes que permitan continuar el fluir natural de la existencia,[33] [34] [35] ya que de lo contrario, se produciría el estancamiento que detendría el avance u Orden Natural de las cosas.[36] Este concepto ha sido aplicado por Lao-Tsé en toda su filosofía.

En cuanto al Orden Natural del Tao, Lao-Tsé explica que este es el modo en que la naturaleza permite la continuidad de la existencia, por lo que el Tao no realiza cosas en favor de intereses personales, ya que carece de intereses propios, sólo es el fluir constante de la existencia, favoreciendo así a todos los seres y cosas en pos de su continuidad en vez de declinarse sólo por unos pocos,[37] por lo que el Tao es imparcial y justo,[38] [39] es el equilibrio y la armonía que la filosofía oriental impulsa a seguir para mejorar la existencia, contrariamente a los tabúes y reglas absolutistas que el hombre impuso para favorecer a unos pocos, a costa del infortunio de todos los otros.[40] [41] [42]

Lao-Tsé enseña que todo es causa y efecto, por lo que cada aspecto que podemos percibir hoy, es originario de otro aspecto oculto que le antecedió históricamente,[43] explicando así como el Universo mismo y sus cosas existentes son resultado de hechos anteriores, y no de creaciones espontáneas.[44] [45] De esta idea nace el Principio de Acción y Reacción que los taoístas mencionan al explicar cómo es que todo lo existente deviene de algo anterior; todo tiene un por qué, mostrando como el Tao no hace las cosas arbitrariamente, sino que todo es causal, y no casual,[46] [47] y esto no se limita solo al origen cosmológico del Universo, sino a la vida diaria de todos los seres vivos,[48] incluido entre éstos el hombre, ya que todo lo que está establecido en la esfera de la sociedad humana no ha de haber sido eterno ni absoluto, sino que fue creado por las propias causas que los hombres han desarrollado,[49] siendo la vida actual la consecuencia de los propios hechos que la humanidad ha desarrollado anteriormente.

Con la importante tónica del cambio constante, Lao-Tsé explica como este Principio de la Mutación Perpetua es lo que originó el universo y todo lo conocido, a raíz del Tao y sus consecuentes cambios metafísica y físicamente ontológicos llamados Ser y No-Ser.[50] [51] Lao-Tsé explica que el Tao en su Unidad es mínimo y absoluto, pero tras mutar y relativizarse da origen a la Dualidad, la cual se explicó anteriormente como Ser y No-Ser, pero así mismo, el mundo del Ser se subdivide en una consecuente tercera fase de esta mutación del Tao, originando así el Universo conocido, representado por Lao-Tsé como Cielo y Tierra, siendo éste el mundo fenoménico donde tras las posteriores mutaciones naturales consecuentes se originaron los diferentes elementos y los seres vivos, entre los cuales se encuentra el hombre. Tras la división del Tao, Lao-Tsé hace hincapié en el hecho de que toda la naturaleza es relativa y se sucede de cambios constantes dialécticamente complementarios, llamándole así a los dos aspectos opuestos y complementarios Yin y Yang, presentes en todo el devenir cósmico de la naturaleza, tanto en los orígenes metafísicos como en los seres vivos y el mundo fenoménico,[52] aplicándose así también para analizar todo lo existente, incluidos los aspectos sociales y humanos que Lao-Tsé estudia en su filosofía.

Lao-Tsé explica como Yin y Yang no son elementos confrontados, sino que sus características opuestas se complementan para conformar así la Totalidad del Tao, siendo que de esa forma, las mutaciones naturales permiten que lo asociado como Yin se vuelva Yang, y viceversa,[53] dando así el ritmo dialéctico que permite la fluidez natural de la Energía (Chi), la cual representa la vitalidad de lo existente, siendo de esa forma Yin y Yang la mecánica de funcionamiento dialéctico de la Energía, en otras palabras, la relatividad y el cambio natural que permite la fluidez de la Naturaleza, la cual obtiene armonía al hallar equilibrio entre sus dos aspectos opuestamente complementarios.[54] [55]

Tras mutar el Tao y cambiar constantemente la naturaleza, todo lo existente se ha creado, por lo que Lao-Tsé sostiene que todo es naturalmente Tao ya que el Tao es el origen común de todas las cosas.[56] Siendo así, todas las cosas funcionan en armonía con la naturaleza cuando cumplen la función natural que poseen dadas sus características, a las cuales Lao-Tsé se refiere como la Virtud (Te) que las cosas obtienen del Tao.[57] Con este sentido de Virtud como cualidad de cada forma existente para lograr su desempeño natural, Lao-Tsé explica que el orden natural de las cosas es seguir su desenvolvimiento nato, y no descarriarse en maneras contrarias a su comportamiento natural, ya que estas desequilibran la naturaleza y acaban por destruirla.[58] De esa forma Lao-Tsé habla de la Virtud en el hombre como el funcionamiento armonioso en pos de su naturaleza y su desenvolvimiento social, en contraste con el comportamiento rutinario forjado por ordenanzas impuestas artificialmente que resultan contradecir la naturaleza universalista que el hombre debería seguir naturalmente para perpetuar su bienestar en el mundo.[59] [60] [61]

Así, con este análisis cosmológico Lao-Tsé basa sus enseñanzas en el funcionamiento natural de las cosas, explicando que la naturaleza prosperó debido a sus constantes cambios evolutivos y a la no obstrucción de su desarrollo natural, mostrando esto como ejemplo para la vida del hombre, argumentando como las normas y tabúes impuestos no han de ser la propia naturaleza del hombre sino reglamentaciones artificiales impuestas por mandato jerárquico, siendo estas normativas restricciones que impiden al hombre desenvolverse con libertad y naturalidad para forjar un desarrollo próspero acorde a su naturaleza, por lo que la libertad que el hombre necesita sólo la alcanzará tras liberarse de las ataduras superficiales para así adoptar la forma de vida libre y sin restricciones, que le permitan desenvolverse armónicamente como la naturaleza enseña,[62] y de esa forma alcanzar el hombre la prosperidad para su vida y el desarrollo del bien común.

[editar] Véase también

[editar] Referencias

  1. Gaarder, Jostein; Hellern, Víctor; Notaker, Henry. El Libro de las Religiones. Madrid: Siruela, 2009. ISBN 978-84-9841-268-0.
  2. "子" en nciku
  3. Luo (2004). Pg 118.
  4. Kramer (1986). Pg 118.
  5. Kohn (2000). Pg 2.
  6. Kohn (2000). Pg 720.
  7. Drompp (2004). Pg. 254.
  8. Fowler (2005). Pg. 153
  9. Lao-Tze y el Tao-te Ching.
  10. Renovado interés por el pensamiento de Laotse.
  11. Tao Te King, Capítulo 1
  12. Tao Te King, Capítulo 4
  13. Tao Te King, Capítulo 14
  14. Tao Te King, Capítulo 5
  15. Tao Te King, Capítulo 6
  16. Tao Te King, Capítulo 25
  17. Tao Te King, Capítulo 51
  18. Tao Te King, Capítulo 21
  19. Tao Te King, Capítulo 25
  20. Tao Te King, Capítulo 34
  21. Tao Te King, Capítulo 6
  22. Tao Te King, Capítulo 54
  23. Tao Te King, Capítulo 25
  24. Tao Te King, Capítulo 32
  25. Tao Te King, Capítulo 1
  26. Tao Te King, Capítulo 2
  27. Tao Te King, Capítulo 11
  28. Tao Te King, Capítulo 2
  29. Tao Te King, Capítulo 40
  30. Tao Te King, Capítulo 8
  31. Tao Te King, Capítulo 51
  32. Tao Te King, Capítulo 1
  33. Tao Te King, Capítulo 23
  34. Tao Te King, Capítulo 25
  35. Tao Te King, Capítulo 40
  36. Tao Te King, Capítulo 30
  37. Tao Te King, Capítulo 8
  38. Tao Te King, Capítulo 5
  39. Tao Te King, Capítulo 79
  40. Tao Te King, Capítulo 53
  41. Tao Te King, Capítulo 57
  42. Tao Te King, Capítulo 58
  43. Tao Te King, Capítulo 36
  44. Tao Te King, Capítulo 40
  45. Tao Te King, Capítulo 42
  46. Tao Te King, Capítulo 39
  47. Tao Te King, Capítulo 51
  48. Tao Te King, Capítulo 42
  49. Tao Te King, Capítulo 18
  50. Tao Te King, Capítulo 40
  51. Tao Te King, Capítulo 25
  52. Tao Te King, Capítulo 42
  53. Tao Te King, Capítulo 2
  54. Tao Te King, Capítulo 28
  55. Tao Te King, Capítulo 42
  56. Tao Te King, Capítulo 52
  57. Tao Te King, Capítulo 51
  58. Tao Te King, Capítulo 18
  59. Tao Te King, Capítulo 19
  60. Tao Te King, Capítulo 20
  61. Tao Te King, Capítulo 38
  62. Tao Te King, Capítulo 32

[editar] Bibliografía

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29/10/2009 19:13 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen No hay comentarios. Comentar.

FILOSOFÍA: SIETE SABIOS DE GRECIA. La denominación de Siete Sabios fue el título dado por la tradición griega a siete antiguos sabios griegos (alrededor del 620 — 550 a. C.), renombrados por su sabiduría práctica que consistía en una serie de aforismos y dictámentes memorables. Merecieron dicho nombre debido a que sus enseñanzas o frases son una guía de la vida de los hombres. Este conjunto incluye tanto a filósofos como a estadistas o legisladores.

Siete Sabios de Grecia

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La denominación de Siete Sabios fue el título dado por la tradición griega a siete antiguos sabios griegos (alrededor del 620550 a. C.), renombrados por su sabiduría práctica que consistía en una serie de aforismos y dictámentes memorables. Merecieron dicho nombre debido a que sus enseñanzas o frases son una guía de la vida de los hombres. Este conjunto incluye tanto a filósofos como a estadistas o legisladores.

La tradición de los Siete Sabios se mantuvo a lo largo de los siglos. Por ejemplo, Plutarco compondría un Ágape para siete sabios.

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[editar] Relación de sabios

Aunque la relación de sabios ha sufrido cambios, la más moderna incluye a los siguientes:

  • Cleóbulo de Lindos: se le atribuye la máxima La moderación es lo mejor. Gobernó como tirano de Lindos, en la isla griega de Rodas, c. 600 a. C. También se conoce su aforismo Aceptar la injusticia no es una virtud, sino todo lo contrario.
  • Solón de Atenas: acuñó la máxima Nada con exceso, todo con medida para guiar el comportamiento práctico de los hombres. Solón (640 a. C. - 559 a. C.) adquirió fama como legislador y reformador social en Atenas. Otro aforismo atribuido a él es No tengas prisa en buscar nuevos amigos, pero una vez encontrados no tengas prisa en deshacerte de ellos.
  • Quilón de Esparta: autor de la máxima No desees lo imposible. Político del s. VI a. C., intenta mejorar los sistemas para controlar mejor a los más altos funcionarios del estado. Asimismo, se le atribuye la militarización de la vida civil de Esparta y las primeras medidas para la educación castrense de la juventud.
  • Bías de Priene: La mayoría de los hombres son malos, indica la máxima atribuida a este político griego que alcanzó gran fama como legislador en el s. VI a. C.
  • Tales de Mileto: Filósofo y matemático, destacó gracias a su sabiduría práctica, a su notable capacidad política y a la gran cantidad de conocimientos que poseía. La máxima que se le atribuye, que figuraba en el frontón del templo de Apolo en Delfos, es Conócete a ti mismo.
  • Pítaco de Mitilene: fue un estadista griego (c. 650 a. C.) que gobernó en Mitilene (Lesbos), junto con el tirano Mirsilo. Pitaco intentó restringir el poder de la nobleza, y ejerció el poder apoyándose en las clases populares. El aforismo por el que se le conoce es Debes saber escoger la oportunidad.
  • Periandro de Corinto: como tirano de Corinto, intentó mantener la estabilidad política interna y propició la prosperidad del país durante el período entre los s. VII-VI a. C. Se ocupó de reglamentar y humanizar el trabajo de los esclavos, protegió a la clase social de los campesinos pobres y obligó a la nobleza a reducir la suntuosidad de sus gastos. También llevó a cabo una sistemática política colonial de conquistas. La larga estabilidad de que gozó Corinto bajo su mandato contribuyó a que fuera incluido en el grupo de los sabios de Grecia. Es autor de la máxima Sé previsor con todas las cosas.

[editar] El relato de los Siete Sabios

Sócrates se refiere indirectamente a un cuento de los Siete Sabios que apunta a que la humildad es la madre de la sabiduría:

Según relata Diógenes Laercio, unos pescadores de la isla de Cos encontraron entre sus redes el trípode de Helena de Troya, la cual lo echó al agua en su viaje de retorno desde Troya a Esparta. Los pescadores habían vendido por anticipado el contenido de sus redes a unos viajeros de Mileto, pero al encontrar el trípode se negaron a dárselo a los viajeros de Mileto. De esta forma, estalló una guerra entre Cos y Mileto. Viendo que la guerra no tenía fin, los combatientes acudieron al Oráculo de Delfos, para saber qué hacer con el trípode. El oráculo mandó que el trípode fuese entregado al hombre más sabio, así que aquel fue entregado a Tales de Mileto. Sin embargo, modestamente rechazó el título y mandó el trípode a Bías de Priene, el cual también rechazó el honor y se lo envió a otro miembro del grupo. Al final, el trípode fue dedicado a Apolo.

[editar] Véase también

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29/10/2009 19:10 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen No hay comentarios. Comentar.

FILOSOFÍA: LA SABIDURÍA. DESAMBIGUACIÓN

Sabiduría

De Wikipedia, la enciclopedia libre

La voz Sabiduría se puede referir a:

  • sabiduría: una habilidad que se desarrolla con la aplicación de la inteligencia
  • Sedes sapientiae: (Trono de la Sabiduría), un concepto del arte cristiano.
  • Libros sapienciales: Un grupo de libros bíblicos del Antiguo Testamento, atribuidos tradicionalmente a grandes autores de la historia literaria de Israel.
  • Libro de la Sabiduría: Uno de los Libros sapienciales, atribuido a Salomón.

 

29/10/2009 19:08 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen No hay comentarios. Comentar.

FILOSOFÍA: LA SABIDURÍA. La sabiduría es una habilidad que se desarrolla con la aplicación de la inteligencia en la experiencia, obteniendo conclusiones que nos dan un mayor entendimiento, que a su vez nos capacitan para reflexionar, sacando conclusiones que nos dan discernimiento de la verdad, lo bueno y lo malo. La sabiduría y la moral se interrelacionan dando como resultado un individuo que actúa con buen juicio. Algunas veces se toma el concepto de sabiduría como una forma especialmente bien desarrollada de sentido común.

Sabiduría (filosofía)

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Alegoría de la sabiduría en la biblioteca de Celso en Éfeso, Turquía. La inscripción en griego dice: "Sofia kelsou ". A falta de iotas suscritas, interpreto: "a la sabiduría de de Celso".

La sabiduría es una habilidad que se desarrolla con la aplicación de la inteligencia en la experiencia, obteniendo conclusiones que nos dan un mayor entendimiento, que a su vez nos capacitan para reflexionar, sacando conclusiones que nos dan discernimiento de la verdad, lo bueno y lo malo. La sabiduría y la moral se interrelacionan dando como resultado un individuo que actúa con buen juicio. Algunas veces se toma el concepto de sabiduría como una forma especialmente bien desarrollada de sentido común.

En la Sabiduría se destaca el juicio sano basado en conocimiento y entendimiento; la aptitud de valerse del conocimiento con éxito, y el entendimiento para resolver problemas, evitar o impedir peligros, alcanzar ciertas metas, o aconsejar a otros. Es lo opuesto a la tontedad, la estupidez y la locura, y a menudo se contrasta con éstas.

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[editar] La sabiduría, arma de doble filo

La sabiduría toma sus referencias de lo que se denomina memoria a largo plazo. En otras palabras, lo vivido ha de haberse experimentado con suficiente frecuencia o intensidad como para que no se borre de nuestro recuerdo, se inserte en los esquemas de lo que consideramos bueno o malo y se tome en cuenta como parte de los procesos de supervivencia del individuo. El papel que juega este concepto en la selección natural es de vital importancia; aunque también impone una carga cuando el medio cambia y la memoria a largo plazo sólo rescata recuerdos que ya no son actuales, por lo que la edad, el envejecimiento y el desgaste neural suponen un handicap en la readaptación del individuo en cuestión, dificultando la inserción de los nuevos datos en dicha memoria, dilatando los tiempos de respuesta y poniendo en grave peligro la supervivencia del individuo en el medio cambiante como en la filosofia en los que se aplican los medios cuanticos.

[editar] En Psicología

La mayoría de los psicólogos consideran la sabiduría como distinta de las habilidades cognitivas medidas por los tests de inteligencia. La sabiduría es con frecuencia considerada como un rasgo que puede ser desarrollado por la experiencia, pero no enseñado. Cuando se aplica a asuntos prácticos, la palabra sabiduría es sinónimo de prudencia. Algunos consideran la sabiduría como una cualidad que incluso un niño, de otra forma inmaduro, puede poseer con independencia de la experiencia o el conocimiento completo.

[editar] En lo cultural

La cultura contemporánea limita la importancia de la sabiduría y de la intuición.

El nivel de la sabiduría o la prudencia como una virtud es reconocida en fuentes culturales, filosóficas y religiosas. Algunos definen la sabiduría en un sentido utilitario, como una forma de prever las consecuencias y actuar para maximizar el bien común a largo plazo.

[editar] Conocimiento y sabiduría

En un sentido, la sabiduría es el cúmulo de conocimiento que toda persona posee sobre los temas que domina. Sabiduría deriva de saborear. La palabra no estaba ligada en sus orígenes con la posesión de conocimientos, sino que significaba simplemente saborear, gustar y gozar de la verdad.

Para obtener la sabiduría es necesario desearla.

La sabiduría se puede adquirir por consejos o por el ejemplo de otros.

Por otro lado, la sabiduría se encuentra también en el comportamiento de los animales. Este fue uno de los descubrimientos del sabio Rey Agur, según relata el Antiguo Testamento:

Hay cuatro cosas en el mundo que a pesar de ser pequeñas son más sabias que los sabios: Las hormigas, insectos muy pequeños que guardan comida en el verano, para tener suficiente en el invierno; los tejones, animalitos que por ser indefensos hacen sus cuevas entre las rocas; los saltamontes, que aunque no tienen comandante son tan ordenados y disciplinados como un ejército, y las lagartijas, que son fáciles de atrapar pero viven libres en los palacios (Pr 30.24-28) [1]

La sabiduría es un atributo del ser humano, que le permite tomar decisiones justas y perfectamente equilibradas.

  • Otra opinión

La Sabiduría no debe compararse con el conocimiento, ya que el segundo es la 'sustancia' contenida en la primera, ahora bien, la sabiduría si puede compararse con la inteligencia puesto que ambas comparten esa misma sustancia: el conocimiento. Ambas, la Inteligencia y la Sabiduría se diferencian en la subjetividad del individuo:

La base de la sabiduría reside en la apreciación que el individuo tiene del mundo que le rodea. La sabiduría se experimenta cuando el conocimiento coincide armónicamente con las expectativas que para él el mundo "perfecto' ofrece, lo que conduce al sabio a ver incluso las adversidades como expresiones positivas de un mundo armónico.

La inteligencia, en cambio, es la utilización del conocimiento como instrumento para dominar y modelar un mundo que el individuo a priori considera imperfecto.

No es baladí el hecho de que la subjetividad del individuo, tanto sabio como inteligente, influyen en la forma en que la realidad misma fluye para ambos y su entorno.

La sabiduría es el estado que da la independencia y que une a la vez.

[editar] Comprensión y relación de la sabiduría con otros conceptos afines

La sabiduría implica amplitud de conocimiento y profundidad de entendimiento, que son los que aportan la sensatez y claridad de juicio que la caracterizan. El hombre sabio ‘atesora conocimiento’ y así tiene un fondo al que recurrir. (Pr 10:14.) Aunque la “sabiduría es la cosa principal”, el consejo es: “Con todo lo que adquieres, adquiere entendimiento”. (Pr 4:5-7.) El entendimiento (término amplio que con frecuencia abarca el discernimiento) añade fuerza a la sabiduría, contribuyendo en gran manera a la discreción y la previsión, cualidades que también son características notables de la sabiduría. La discreción supone prudencia, y se puede expresar en forma de cautela, autodominio, moderación o comedimiento. El hombre “discreto [una forma de fró·ni·mos]” edifica su casa sobre la masa rocosa, previendo la posibilidad de una tormenta; el insensato la edifica sobre la arena y experimenta desastre. (Mt 7:24-27.)

El término hebreo jokj·máh (verbo, ja·kjám) y el griego so·fí·a, así como sus afines, son los vocablos básicos que comunican el concepto de “sabiduría”. También está la palabra hebrea tu·schi·yáh, que se puede traducir por “trabajo eficaz” o “sabiduría práctica”, y las palabras griegas fró·ni·mos y fró·nē·sis (de frēn, la “mente”), que se refieren a la “sensatez”, “discreción” o “sabiduría práctica”.

[editar] Citas sobre la sabiduría

  • -"El principio de la sabiduría es el temor a Dios." Salomón
  • -"Sólo sé que nada sé."Sócrates
  • -"La mayor sabiduría que existe es conocerse a uno mismo." Galileo Galilei
  • -"La ciencia es conocimiento organizado. La sabiduría es vida organizada." Immanuel Kant
  • -"La filosofía es un conocimiento armonizado haciendo una vida armonizada; es la autodisciplina la que nos eleva a la serenidad y la libertad. El conocimiento es poder, pero sólo la sabiduría es libertad." Will Durant
  • -"El hombre sabio no da las respuestas correctas, propone las preguntas adecuadas." Claude Lévi-Strauss
  • -"La sabiduría no es un producto de la educación sino de toda una vida por adquirirla." Albert Einstein
  • -"La sabiduría marca muchos límites, incluso al conocimiento." Friedrich Nietzsche
  • -"La sabiduría no esta en las palabras, sino en los hechos"

Wikiquote

[editar] Bibliografía

[editar] Enlaces externos

29/10/2009 19:06 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen Hay 3 comentarios.

22/10/2009

FILOSOFÍA: CONCEPTO DE UNIVERSAL (METAFÍSICA). Universo es el nombre del tema, del asunto para cuya investigación ha nacido la filosofía. Ahora bien, este objeto Universo es tan extraño, tan radicalmente distinto de todos los demás, que desde luego obliga al filósofo a situarse ante él en una actitud intelectual completamente diferente de la que las ciencias particulares adoptan ante los suyos. Entiendo por Universo formalmente, «todo cuanto hay». Es decir, que al filósofo no le interesa cada una de las cosas que hay por sí, en su existencia aparte y diríamos privada, sino que, por el contrario, le interesa la totalidad de cuanto hay y, consecuentemente, de cada cosa lo que ella es frente y junto a las demás, su puesto, papel y rango en el conjunto de todas las cosas –diríamos la vida pública de cada cosa, lo que representa y vale en la soberana publicidad de la existencia universal. Por cosas entenderemos no solo las reales físicas o anímicas, sino también las irreales, las ideales y fantásticas, las transreales, si es que las hay. Por eso elijo el verbo «haber»; ni siquiera digo «todo lo que existe», sino todo lo que «hay».

Universal (metafísica)

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Universal es la cualidad que hace referencia al Universo.

El Universo, y por tanto lo universal, se define respecto a diversos ámbitos.

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Universo y Ser [editar]

Con respecto al Ser, como señala Ortega, el Universo, la misma palabra lo dice, no puede ser más que uno. No puede ser de ninguna manera “Multiverso”.

Nadie como Ortega para definir este concepto del Universo, con mayúsculas, y su relación con la Filosofía.

Universo es el nombre del tema, del asunto para cuya investigación ha nacido la filosofía. Ahora bien, este objeto Universo es tan extraño, tan radicalmente distinto de todos los demás, que desde luego obliga al filósofo a situarse ante él en una actitud intelectual completamente diferente de la que las ciencias particulares adoptan ante los suyos. Entiendo por Universo formalmente, «todo cuanto hay». Es decir, que al filósofo no le interesa cada una de las cosas que hay por sí, en su existencia aparte y diríamos privada, sino que, por el contrario, le interesa la totalidad de cuanto hay y, consecuentemente, de cada cosa lo que ella es frente y junto a las demás, su puesto, papel y rango en el conjunto de todas las cosas –diríamos la vida pública de cada cosa, lo que representa y vale en la soberana publicidad de la existencia universal. Por cosas entenderemos no solo las reales físicas o anímicas, sino también las irreales, las ideales y fantásticas, las transreales, si es que las hay. Por eso elijo el verbo «haber»; ni siquiera digo «todo lo que existe», sino todo lo que «hay». Este «hay» que no es un grito de dolor, es el círculo más amplio de objetos que cabe trazar, hasta el punto que incluye cosas, es decir, que hay cosas de las cuales es forzoso decir que las hay, pero que no existen. Así, por ejemplo, el cuadrado redondo, el cuchillo sin hoja ni cacha o todos esos seres maravillosos de que nos habla el poeta Mallarmé –como la hora sublime que es, según él, «la hora ausente del cuadrante», o la mujer mejor, que es la «mujer ninguna». Del cuadrado redondo solo podemos decir que no existe, y no por casualidad, sino que su existencia es imposible; pero para poder dictar sobre el pobre cuadrado redondo tan cruel sentencia es evidente que tiene previamente que ser habido por nosotros, es menester que en algún sentido lo haya.
Ortega. ¿Qué es Filosofía?. Lección IV.

 

Que en este sentido no haya más que un solo universo ya lo estableció claramente Parménides en Grecia en el siglo V a. C.: «El Ser es y el no-ser no es».

El Universo, así entendido, se enfrenta con la Nada, teniendo en cuenta que la nada no solo no es, sino que no puede ser pensada. Ni siquiera un concepto, pues ya sería algo. Y si es algo estaría ya dentro del Ser, como el cuadrado redondo. La nada ni siquiera la podemos concebir en el pensamiento.[1]

Sin la idea del Ser no podemos siquiera pensar. Por eso Parménides, identifica el pensar con el ser.

Esta identificación del pensar con el ser produce extrañeza al pensamiento no crítico, pero ha sido una constante en la Historia del pensamiento.[2]

No basta, por tanto con decir que la Nada no existe. «No hay la Nada», habría que decir. Cosa bastante diferente a decir «no hay nada».[3]

Este es el modo de entender «todo lo que hay», porque lo que pensamos, por el mero hecho de ser pensado, ya es ser, un elemento más del universo, junto con todo lo que sea independiente de nuestro pensamiento, lo conozcamos o no.

Esta diferencia tiene gran importancia en Filosofía y en el uso del lenguaje. Todas nuestras referencias lingüísticas vienen condicionadas al verbo ser, incluso cuando no estamos tratando de existencias.

Pegaso, «es» un caballo con alas. Le damos existencia en nuestro pensamiento y lenguaje, puesto que lo pensamos y le ponemos un nombre. Pero no existe.

El Ser, entonces puede ser un pensamiento y una palabra. Lo que vendría a representar la paradoja de que el Ser como un Todo no «existe», sino que es una referencia conceptual,[4] una representación de nuestro modo de entender y expresar la realidad dependa o no de nuestro pensamiento.

Lo que plantea el problema de la analogía del Ser, tratado ya desde antiguo por la Filosofía, y el uso del lenguaje.

La filosofía actual no admite el argumento ontológico como prueba o demostración de la existencia del Ser en cuanto tal, ya se entienda éste como Dios o cualquier otra forma de concepción trascendente.[5] Lo que quiere decir que el Ser, como concepto y como expresión en el lenguaje tiene una existencia, pero no podemos afirmar su existencia independiente de nuestro pensamiento.

Existen las cosas. Pero el Ser es un vacío porque no es más que pensamiento.[6]

La pretensión de una Ciencia del «Ser en cuanto tal», la Metafísica, no es admitida como ciencia.

Ni la Ciencia ni la Filosofía en cuanto conocimiento pueden afirmar la existencia del Ser. Pero asumen que no corresponde a su ámbito de conocimiento su negación.

Por eso existen y seguirán existiendo las filosofías que pretenden ser trascendentes, lo mismo que las ideologías trascendentales y las religiones. La acción y la moral abren ámbitos y horizontes que no son dependientes del conocimiento científico, aunque sí entran dentro de la reflexión filosófica respecto al universo.

Si la física es todo lo que se puede medir, la Filosofía es todo lo que se puede decir del Universo
Ortega. ¿Qué es Filosofía? Lección IV

.

La reflexión crítica y el estudio del lenguaje, por su parte, nos revela que es el uso del lenguaje el que encierra en sí su propio significado y establece sus propias reglas en multitud de juegos de lenguaje.

Nuestro conocer la realidad no puede dejar de ser una interpretación del mundo expresada mediante el lenguaje.

La Filosofía pretende abarcar el Todo, pero no lo puede conocer tal cual «es». Pero el ser humano se abre, en la problemática de su existencia, a horizontes cada vez más amplios y complejos que constituyen el devenir de su existencia como Humanidad y le abre a lo trascendente, siempre abierto al misterioso más allá.

Universo y Mundo [editar]

En el ámbito del conocimiento, todo lo que podemos conocer constituye el Mundo.

Una distinción importante aunque que no pocas veces utilizamos estos términos como sinónimos y se confunden los conceptos.

Por Mundo, en sentido filosófico, hemos de entender el Universo en tanto en cuanto es conocido. El Universo es más amplio y contiene al mundo.

Hay un Universo, un Todo; pero hay y puede haber muchos mundos.

Desde los primeros tiempos el hombre diferencia varios mundos: el mundo de los seres vivos y de los seres que no tienen movimiento.

Dos mundos radicalmente separados:

  • El mundo material, tradicionalmente considerado como inerte y pasivo.
  • Un mundo no-material activo, dotado de automovimiento, vida, que se identifica con la idea de alma, principio de vida y movimiento
  • En culturas evolucionadas, el alma se une con la idea de espíritu, lo que conlleva la aparición de un mundo espiritual y libre.

A partir de la Edad Moderna[7] La filosofía crítica toma conciencia de que el conocimiento humano conoce el mundo, y no directamente la realidad. Tan real es en la conciencia el mundo imaginario como el mundo material que percibimos directamente por los sentidos, salvo un proceso de crítica del conocimiento.[8]

Sobre este punto los racionalistas reconstruyen a partir de las ideas innatas la Metafísica trascendente, mientras los empiristas niegan la posibilidad de un conocimiento fuera del mundo.

Kant, con su Idealismo trascendental considera que el mundo, como naturaleza y campo de la experiencia posible se constituye como el objeto global, el universo del conocimiento científico, la ciencia; la Metafísica queda excluida del ámbito del conocimiento científico; queda recluida al ámbito humano de la moral y el arte. Lo que de alguna forma conlleva, y para muchos es así, que «cada uno tiene y vive en su mundo».

No obstante Hegel, con su Idealismo Objetivo restaura la filosofía trascendente mediante la consideración de lo Universal abstracto y su oposición al Universal concreto. Tema que merece una consideración en un apartado diferente.

La filosofía contemporánea se asienta fundamentalmente en un realismo mundano:

La reducción o conversión del mundo a horizonte no resta lo más mínimo de realidad a áquel; simplemente lo refiere al sujeto viviente, cuyo mundo es, lo dota de una dimensión vital, lo localiza en la corriente de la vida, que va de pueblo en pueblo , de generación en generación, de individuo en individuo, apoderándose de la realidad universal.
Ortega. La doctrina del punto de vista.

El conocimiento es una interpretación de lo real, como mundo, pero queda abierta la puerta hacia una reflexión de lo trascendente y, en tanto que teoría, filosófica.[9]

Universo como Mundo: el Cosmos [editar]

Artículo principal: Cosmos
Artículo principal: Universo
Artículo principal: Cosmología

Es el ámbito del Universo referido al Mundo como conjunto material. Suele referirse con mayor frecuencia al origen del mundo, Cosmología, así como a la consideración del Universo, entendido como el conjunto de astros que también recibe el nombre de Cosmos.

Cuando este universo se identifica con la Naturaleza incluyendo al hombre, y la cultura etc. entonces llega a tener un significado total, que si se toma como Incondicionado o Absoluto, vendría a coincidir con el Universo entendido Metafísicamente como «Todo lo que hay», y así lo entienden algunos[10]

Lo universal: lo general versus lo particular [editar]

Así lo entendió Aristóteles (το καθολον), lo referente a todos, frente a lo individual (το εκαστον).

Artículo principal: Aristóteles

Al rechazar la teoría de las ideas de su maestro Platón, Aristóteles consideró que el mundo está formado por un gran número de sustancias unas eternas,[11] mundo supralunar, y otras que se van sucediendo en el tiempo, mundo sublunar.[12]

Las realidades sustanciales,[13] están constituidas por una materia prima indiferenciada y una forma sustancial, o esencia, que es común con otras sustancias[14] y unas formas accidentales que van cambiando a lo largo del tiempo[15] por la acción sucesiva de las causas mientras permanecen unidas a la materia de la forma sustancial que permanece inmutable. La forma sustancial se une a la materia por medio de la generación, y desaparece por la corrupción, al separarse de ella; la materia es común a todas las cosas y pura potencialidad de ser sin ser ella nada.

La materia no tiene existencia sin la forma. Tal es la teoría hilemórfica.

Por ello lo universal, como forma y esencia, puede referirse a una totalidad plural de objetos semejantes aunque diferentes en su individualidad concreta material y su situación en el mundo. Cada género, cada especie, cada propiedad, cada forma, sustancial o accidental define un conjunto de individuos o de propiedades y cualidades que poseen ciertos individuos.

Las formas son comprendidas mediante conceptos universales que representan una esencia o un accidente, y se predican de los individuos, como sujetos según unas categorías. La verdad del conocimiento se manifiesta en los juicios.

El conocimiento consiste en conocer las formas en cuanto universales, y poder establecer juicios (hoy hablaríamos de proposiciones) necesarios y universales por estar basados en lo que las cosas son como objeto, frente a los juicios de la experiencia, que siempre serán juicios particulares y subjetivos, ligados a la situación de la percepción sensible y cambiante del sujeto.[16]

De esta forma lo que se predica de todos, por llevar en sí la misma forma, se predica de cada uno de los seres que pertenecen al mismo género y especie o tienen la misma forma accidental. El juicio aristotélico, y la filosofía tradicional así lo entiendía, es verdadero porque manifiesta lo que «es» en su verdadera realidad. Por eso es un juicio categórico, y sus razonamientos, el silogismo, es un razonamiento categórico.

Puesto que Aristóteles rechaza la inmortalidad del alma, lo mismo que la existencia de un mundo de las ideas subsistente,[17] se hace necesario explicar cómo es posible el conocimiento de las formas. Aristóteles considera que el entendimiento agente por medio de un proceso de abstracción, es capaz de separar los rasgos particulares de los generales, separa lo individual de lo general, elaborando de este modo una adecuada comprensión de lo individual en lo general, como conocimiento mediante los conceptos; a su vez el concepto universal explica lo que es la realidad de una cosa.[18]

Pero en la Edad Media, Universidad de París, se hará problema de conceder a los conceptos un grado de realidad. Los realistas (los platónicos como realismo exagerado, o los realistas moderados)[19] frente a los nominalistas que considerarán que los conceptos no son más que nombres que designan las cosas.[20]

Este es el problema de la oposición: Lo universal (concepto) frente a lo particular (individuo).[21]

La filosofía actual, en general, no acepta la existencia trascendente ni de los conceptos ni del Ser; considera esta oposición desde otro punto de vista, el lógico-lingüístico.

Artículo principal: Silogismo

Problemática de la lógica aristotélica

Los conceptos se consideran un producto del modo de percibir e interpretar semióticamente la realidad,[22] que se comunican mediante el lenguaje.

Bajo el punto de vista lógico el juicio aristotélico de la filosofía tradicional se interpreta ahora en la lógica-matemática no como una atribución de un predicado a un sujeto sino como una relación de clases,[23] siendo la clase el universo abstracto, como concepto general[24] y los concretos son los individuos reales, existentes, o elementos que pertenecen a dicha clase.

De esta forma el concepto deja de constituirse como una realidad[25] y viene a ser un constructo[26] definido por una propiedad semiótica interpretada por la mente y manifestada culturalmente por el lenguaje.[27]

La clase tiene un contenido general, como concepto, pues existe la clase vacía, definida por una propiedad aunque no tenga ningún individuo que pertenezca a ella, como el conjunto vacío de las matemáticas, o «el círculo cuadrado». La existencia se realiza en los elementos concretos, si es que existen. Así podemos crear el concepto de «caballo con alas», al que le damos un nombre «Pegaso», pero sabemos que la clase así definida no tiene ningún elemento que pertenezca a ella, al menos en la existencia del mundo que conocemos en la experiencia. Esto explica como en algunas ocasiones la ciencia encuentra antes el concepto que el individuo existente.[28]

Lógicamente la mera significación sin aplicación a un ente concreto (sin afirmación existencial), representa una clase vacía mediante la cual se define un Universo, como Clase Universal donde los individuos todos del Universo existentes pertenecen a la Clase o no pertenecen a ella, Clase complementaria.

Concepto de clase.jpg

De esta forma, como lógica de clases, la lógica aristotélica ha sido interpretada actualmente manifestando su consistencia lógica.[29]

Artículo principal: Silogismo
Artículo principal: Cálculo lógico

Lo Universal: Lo abstracto versus lo concreto [editar]

Esta problemática hay que contemplarla desde la perspectiva de la filosofía de Hegel y la filosofía más actual.

Artículo principal: Hegel

La oposición abstracto-concreto es una consecuencia de lo tratado en los apartados anteriores.

Para Hegel la Filosofía es un pensar Absoluto porque en ella se manifiesta la Totalidad, lo Uno como sistema; donde el «universal abstracto», vacío de contenido, es el pensamiento; el «universal concreto» es el resultado del proceso dialéctico del pensamiento hacia la realidad múltiple de su contenido, su realización. Por ello el universal concreto es el universal verdadero, la verdad de la razón, y no del mero entendimiento.

Mediante el Devenir dialéctico la Idea abstracta, vacía de contenido, pura formalidad, el Ser como Sujeto, se llena de contenido en la medida en que se hace real:

Finalmente se refleja todo en la unidad de «pensamiento-realidad» que se muestra en la

  • Filosofía, entendida ésta como Sistema, donde el Universal-abstracto, el Ser, se ha hecho Universal-concreto, porque manifiesta la plenitud de su contenido como Realidad, es decir como Resultado de todo el Devenir dialéctico.

El Ser, la Totalidad, el Universo, hay que concebirlo no como forma abstracta, sino como Resultado.[30]

La Humanidad como formalidad es un vacío; mera idea; su sentido y realidad se produce en cuanto que existen los hombres que, en su multiplicidad concreta, llenan de contenido lo que es la Humanidad real.

De la misma forma el Ser como Universal abstracto carece de contenido y no es nada. Sólo en el devenir dialéctico adquirirá los diversos contenidos de su hacerse realidad plena a través de la multiplicidad como Universal concreto.

Para Hegel el Proceso de lo real, o devenir dialéctico es un proceso en tres momentos.[31] Un primer momento de afirmación que lleva en su seno su contradicción, como segundo momento abstracto un concepto cuya tensión en el devenir suscita un tercer momento en el que el concepto abstracto se llena de contenido concreto y por tanto real, diferenciado nuevamente como un primer momento enfrentado a su contradicción, promoviendo un proceso de diversificación y unificación al realizarse el Ser como contenido real, Sujeto a la vez que Resultado.

Puesto que el sujeto es el Todo y el momento inicial es el Ser, vacío de contenido, su realización en el Espíritu Objetivo y Absoluto se manifiesta en la Filosofía como Sistema.

La filosofía actual [editar]

La filosofía actual no considera el conocimiento como dimensión trascendente, y la oposición Unvierso-mundo-realidad se resuelve bajo el punto de vista lógico-lingüístico.

Los conceptos se consideran un producto del modo de percibir e interpretar semióticamente la realidad.

La Gramática generativa de Chomsky, plantea un universalismo lingüístico, si bien formal y transformacional, que integra la diversidad y multiplicidad de lo concreto en lo formal abstracto.

Umberto Eco (1973) considera que aunque a primera vista el lenguaje aparece como una dimensión comunicativa (el lloro del recién nacido como llamada a la madre), sin embargo por debajo se encuentra un sistema de significación. Entiende por esto que el proceso semiótico tiene una doble perspectiva como proceso a quo y como proceso ad quem.[32]

Como proceso a quo es la previa realidad del ser[33] la que impone condiciones previas de significación, pues como dice Eco, «el ser no está de vacaciones»; mientras que el proceso ad quem se dirige hacia lo concreto y múltiple de lo significado a través de la experiencia y la cultura.[34]

Bajo el punto de vista formal y lógico, la mera significación, sin aplicación a un ente concreto (sin afirmación existencial), representa una clase vacía mediante la cual se define un Universo, como Clase Universal, donde los individuos todos del Universo existentes pertenecen a la Clase o no pertenecen a ella, Clase complementaria. El Universo es un Todo, como el fondo en el que se destacan las percepciones, las cosas.

Lo que en lógica se expresa de la siguiente forma:

A = bigwedge x (x in A)

overline A = bigwedge x (x notin A)

U = A cup overline A

Siendo A la clase definida por una propiedad y los x su contenido como individuos concretos.

Siendo overline A la clase complementaria de A, cuyo contenido son los elementos x que no pertenecen a A.

Siendo U la Clase Universal, el universo que comprende tanto a los elementos de A como a los de su clase complementaria.

El concepto por tanto es un constructo de la mente expresada mediante un lenguaje. En sí mismo es un abstracto. La Humanidad, la Belleza, la salud, el color, etc. no son nada más que una configuración de un «algo posible dentro de un Todo», un universo que define a los posibles individuos concretos que pertenecen o no pertenecen a dicho todo o clase.

Lo que viene a ser la forma básica de configurar el mundo percibido clasificándolo y formalizándolo como conjunto de objetos y sus relaciones.

Notas [editar]

  1. Mentalmente, sin embargo solemos figurarla como «lo que está fuera del ser». Pero observemos que al decir “está fuera” lo afirmamos como “ser”. O si definimos: "La Nada “es” lo que no es; como si el no-ser fuera algo
  2. Aristóteles define el Primer Motor como “Pensamiento que se piensa a Sí mismo” y pone en movimiento las formas eternas como causa final; los cristianos entienden a Dios como una Trinidad en la que el Padre piensa y su pensamiento es el Hijo y el Amor entre el Hijo y el Padre es el Espíritu Santo. La Creación es producto del pensamiento divino su Divina Providencia. Spinoza en la Edad Moderna, sive Deus sive Natura, como ùnica sustancia, y el idealismo, sobre todo Hegel vuelven a retomar esta idea. El panteísmo, en general, es una consecuencia directa de esta concepción del Ser como Universo o del Universo como Ser
  3. Esta expresión particular del español, por la doble negación, se refiere a alguna cosa o cosas en su existencia y en su aparecer momentáneo; lo que no tiene nada que ver con lo que estamos tratando
  4. Un constructo como gusta decir a Mario Bunge
  5. Ser Trascendente se entiende aquí como algo que existe (es) fuera del mundo y de la posibilidad del conocimiento humano. Fuera del espacio-tiempo. Incondicionado, porque estaría en la esencia del ser de todas las cosas pero su existencia no dependería de ninguna
  6. Hegel comienza su Lógica como movimiento dialéctico de la Idea diciendo que «el Ser es la Nada», que sólo «será algo» mediante su desarrollo, al contraponerse con su negación, Ser-Nada, que produce el devenir dialéctico. Pues el Todo no hay que concebirlo como Sustancia sino como sujeto de un proceso de cambio y movimiento, donde la verdad se realiza en el Resultado
  7. Descartes inaugura un nuevo punto de partida para la Filosofía: la conciencia. «Pienso, luego existo» como punto de partida del filosofar y conocer la realidad
  8. Descartes llega a plantear en su duda metódica la imposibilidad de distinguir la vigilia del sueño
  9. Si física es todo lo que se puede medir, filosofía es el conjunto de lo que se puede decir sobre el universo
    Ortega. ¿Qué es filosofía? Lección V
  10. ’’Cosmos es todo lo que es, lo que ha sido o lo que será’’.
    Carl Sagan.
  11. No sometidas a la generación ni a la corrupción, con movimientos circulares y perfectos propiedades de su misma esencia
  12. Sustancias sometidas a la acción de los movimientos irregulares e imperfectos, a la acción y pasión de las causas externas
  13. Excepto el Primer Motor que es sólo forma, Acto puro sin materia; no es creador ni causa eficiente de un mundo eterno; mueve a las formas por la vía de la finalidad de las mismas, por ello mueve sin ser movido
  14. Según el orden de participación en los géneros y el grado de perfección de la forma, siguiendo fielmente en esto la teoría de su maestro Platón
  15. Que según Aristóteles es la medida del movimiento, entendido como cambio referido a las sustancias, según un orden de lo anterior y lo posterior, pues el mundo es eterno
  16. Es la diferencia tradicionalmente considerada entre un conocimiento sensible de los fenómenos y un conocimiento intelectual o de razón, basado en el ser verdadero, la esencia de las cosas, utilizado en la filosofía tradicional como prueba o demostración de la existencia del alma espiritual e inmortal
  17. Platón consideraba que el alma recordaba las ideas contempladas en la otra vida, pues el alma pertenece al mundo de las ideas
  18. ¿Qué es esto?: Un caballo. En principio es nada más que una palabra, un nombre, que designa la realidad percibida de muchas cosas semejantes. Es lo que aprendemos al hablar, nombres, nos referimos a "nombres comunes". Pero al mismo tiempo esa palabra me permite explicar qué y cómo son estas cosas semejantes, cuando a través de sucesivas preguntas o experiencias se llena de contenido el concepto de caballo mediante otros conceptos universales relacionados con él, con la realidad existente de los caballos; de modo que la palabra caballo deja de ser un "nombre" para convertise en un concepto universal: "Un caballo es un mamífero, cuadrúpedo, ungulado, hervbíboro que, domesticado sirve al hombre para.....", lo que me permite no solo designar sino explicar la realidad de esas cosas que llamamos caballos, con la utilización de una palabra. Lo que implica que el entendimiento agente, en cuanto tal, ha de ser común a la especie humana, pues de otra forma no podría haber un camino común desde la experiencia individual al concepto común para todos los hombres, y el conocimiento objetivo sería imposible. Los hombres expresan los mismos conceptos aunque sea en lenguaje diferente porque tienen un entendimiento común al elaborar los conceptos. Problema que Aristóteles oscuramente plantea pero no llega a despejar y que tendrá importancia en la Edad Media con el llamado problema de los universales. El cristianismo, que asume este modo de comprensión del conocimiento por conceptos, resuelve el tema mediante la creación del mundo según las ideas de Dios y el alma racional humana
  19. Entes de razón con fundamento in re, dirán los escolásticos
  20. "Flatus vocis" soplo de voz decían los nominalistas
  21. Los escolásticos tendrán diversas formas de explicar la individuación diferenciándose la escuela dominicana (Tomismo) y la franciscana (Escotismo)
  22. Umberto Eco (1976), “A primera vista, la descripción de un campo semiótico podría parecer una lista de comportamientos comunicativos. (...) sin embargo los PROCESOS DE COMUNICACIÓN parecen subsistir sólo porque debajo de ellos se encuentra un SISTEMA DE SIGNIFICACIÓN”. (Mayúsculas en el original)
  23. Conjunto de individuos que tienen una propiedad común. La clase se define por la propiedad. Los individuos pertenecen o no pertenecen a la clase
  24. En matemáticas se denomina conjunto
  25. Bien sea entendida como realidad subsistente, (Platonismo, realismo exagerado) o bien sea un «ente de razón con fundamento in re» (realismo moderado), pero en ambos casos constituyentes de lo real con independencia del conocimiento
  26. Bunge, M. Teoría y Realidad
  27. Así construimos los abstractos: Belleza, Humanidad, Bondad, etc. La abstracción suele interpretarse en español mediante la terminación en idad
  28. Así ha ocurrido con algunos elementos atómicos y algunos astros, y es lo que hace posible la invención de palabras nuevas imaginativas como en el arte
  29. Luckasiewikz mostró la consistencia lógico-matemática de la lógica tradicional aristotélica del silogismo, entendida como lógica de clases
  30. Magnçifica exposición sintética del sentido de la filosofía de Hegel en Zubiri, X. (1963), Naturaleza, Historia, Dios
  31. vulgarmente conocidos como tesis, antítesis y síntesis
  32. El conocimiento como intencionalidad, Zubiri lo presenta también en una doble dirección, como "yendo hacia" y como "partiendo de" y lo interpreta como "intención expectante" tanto como "expectación intencional". Zubiri. Inteligencia y Logos
  33. Objeto dinámico que considera Peirce
    ...el Objeto Dinámico es lo que nos empuja a producir semiosis. Producimos signos porque hay algo que exige ser dicho,. Con expresión poco filosófica pero eficaz, el Objeto Dinámico es Algo-que-nos-da-patadas y nos dice «¡habla!» o «¡habla de mí!» o aun más «¡tómame en consideración!».
    Eco. Kant y el ornitorrinco. pág 22
  34. Tenemos indicatividad primaria cuando, en la materia espesa de las sensaciones que nos bombardean, de golpe seleccionoamos algo que recortamos de ese fondo general, decidiendo que queremos hablar de ello..... ;tenemos indicatividad primaria cuando atraemos la atención de alguien, no necesariamente para hablarle sino sólo para mostrarle algo que deberá convertirse en signo, ejemplo, y le tiramos de la chaqueta, le volvemos-la-cabeza-hacia.
    Eco. Kant y el ornitorrinco
    . Como el niño que señala con el dedo lo que quiere pero no tiene palabras para expresar lo que quiere

Bibliografía [editar]

  • Ortega, J. (1966). ¿Qué es filosofía?. Medrid. Revista de Occidente..
  • Ortega, J. (1966). El Tema de nuestro tiempo. Cap. X: La doctrina del punto de vista. O.C. Vol. III. Madrid. Revista de Occidente..
  • Hirschberger, J. (1968). Historia de la Filosofía. Barcelona. Herder.
  • Ferrater Mora, J. (1979). Diccionario de Filosofía. Madrid, Alianza Editorial.
  • Honderich, T. (Editor) (1995). Enciclopedia Oxford de Filosofía. Madrid. Ed. Techos. Anaya.
  • Zubiri, X. (1963). Naturaleza, Historia, Dios. Madrid. Editora Nacional.
  • Zubiri, X. (1982). Inteligencia y logos. Madrid. Alianza Editorial.
  • BUNGE, M. (1972). Teoría y realidad. Barcelona. Ariel.
  • Bermudo, J.M. et al. (1983). Los filósofos y sus filosofías. Barcelona. Vicens Vives.
  • ECO.U. (1999). Kant y el ornitorrinco. Barcelona. Editorial Lumen. 84-264-1265-3.
22/10/2009 17:20 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen No hay comentarios. Comentar.

FILOSOFÍA: LA METAFÍSICA. La metafísica (del latín metaphysica, proveniente del griego metá que significa “tras, más allá”, y phýsis que significa “naturaleza”, es decir, “lo que viene después de la naturaleza”,

Metafísica

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La metafísica (del latín metaphysica, proveniente del griego metá que significa “tras, más allá”, y phýsis que significa “naturaleza”, es decir, “lo que viene después de la naturaleza”,"más allá de lo físico") es una parte fundamental de la filosofía, que trata el estudio del Ser en cuanto tal y de sus propiedades, principios, causas y fundamentos primeros de existencia. Experimenta una fuerte relación con la teología y frecuentemente tratan los mismos temas. El término, «metafísica», se originó como título de uno de los tratados de Aristóteles, y algunos piensan que se deba quizá a que este volumen fue escrito después de su obra Física. Sin embargo, la metafísica, como su nombre indica, se define como ciencia que estudia algo que está más allá de lo físico, dedicando su estudio a lo abstracto del Ser y de Dios.

La metafísica aborda los problemas centrales y más profundos de la filosofía, tales como los fundamentos (presupuestos, causas y “primeros principios”), las estructuras más generales (leyes y principios), el sentido y la finalidad de la realidad toda y de todo ser. El principio básico de la metafísica se sustenta en la no-contradicción, razonamiento que establece la imposibilidad de que algo sea y no sea, simultáneamente.

A su vez, la metafísica comprende dos grandes ramas, la 1ª es la Ontología, que es el estudio del Ser y su esencia, y la 2ª es la Teología, que es el estudio de Dios y su esencia. Por tanto la metafísica es el estudio científico que trata lo relativo al Ser y Dios en su forma concreta (en la ciencia lo abstracto es lo intangible, como el pensamiento, y lo concreto es lo físico, como por ejemplo, un árbol). Desde el punto de vista cartesiano y experimental, no sería una ciencia específicamente demostrativa.

Platón y Aristóteles, de Rafael (Stanza della Segnatura, Museos del Vaticano Roma). Aristóteles es considerado como el padre de la Metafísica.

Aunque cabe alguna discusión al respecto, es un tópico que la palabra "metafísica" fue empleada por primera vez por Andrónico de Rodas (siglo I adC). En sus primeras utilizaciones, "metafísica" era el nombre de los libros de Aristóteles colocados después de los de física. Esto es, dado que en la antigüedad los tratados se conservaban en legajos cilíndricos, ocurrió que Aristóteles había titulado todos excepto aquél que trataba de los asuntos del alma y la personalidad. Cuando acudían sus discípulos a la biblioteca para consultarlo, dado que no podían pedirlo por su título, decían "el que está al lado de Física" (meta-physica), puesto que en su colocación en la estantería el legajo se hallaba junto al otro tratado aristotélico, el de Física.

No obstante, es muy posible que Andrónico utilizara esta palabra sobre la base de una idea del sentido y contenidos de la obra aristotélica. El Estagirita (como se conoce a Aristóteles por su origen) sólo empleó las expresiones "filosofía primera" y "teología" para designar el saber de que se ocupan esos catorce libros titulados "Metafísica" por Andrónico.

Metafísica es, desde entonces, el nombre del saber más elevado que cabe intentar alcanzar. La cuestión esencial consiguiente es: ¿y dónde se encuentra ese saber?, es decir, ¿sobre qué debe versar y cómo se puede alcanzar? Es aquí donde, como es comprensible, comienzan las interminables discusiones entre los metafísicos. Platón, antes que Aristóteles, es el precursor de la metafísica como tal y la expresa con su idea del mundo inteligible.

La Metafísica trata las "cuestiones últimas"; pero, ¿cuáles son esas cuestiones? Hay muchos modos de presentarlas, y no todos estos enfoques son compatibles entre sí: ¿Por qué existen las cosas? ¿Por qué es el ser y no más bien la nada? ¿Existe un Dios? ¿Qué características poseería en caso de existir? ¿Cuál es la diferencia entre materia y espíritu? ¿La voluntad del hombre es libre? ¿Todo está en permanente cambio o existen cosas o relaciones que permanecen invariables a pesar del cambio?, etc.

El campo de trabajo de la metafísica comprende los aspectos de la realidad que son inaccesibles a la investigación científica. Según Kant una afirmación es metafísica cuando afirma algo sustancial o relevante sobre un asunto (“cuando emite un juicio sintético sobre un asunto”), que por principio escapa a toda posibilidad de ser experimentado (por los sentidos) por el ser humano (cfr. trascendencia). Simultáneamente surge la pregunta: ¿cómo el ser humano, a pesar de sus limitadas capacidades mentales, podría participar o alcanzar las verdades metafísicas que pretende fundamentar con la ayuda de la filosofía?

En los tratados metafísicos tempranos se consideraba que el núcleo de todas las disciplinas filosóficas debía estar en la formulación de fundamentos últimos válidos universalmente.

Se dice que el ser humano tiene una predisposición natural hacia la metafísica. Kant la calificó de “necesidad inevitable”, Schopenhauer incluso llegó a definir al ser humano como a un “animal metafísico”, Martin Heidegger ha replanteado todos los asuntos metafísicos introduciendo en ellos una transformación radical que necesariamente tiene que tomarse en cuenta.

Contenido

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Historia del concepto [editar]

El término metafísica proviene de una obra de Aristóteles compuesta por catorce libros (rollos de papiro), independientes entre sí, que se ocupan de diversos temas generales de la filosofía. Estos libros son de carácter esotérico, es decir, Aristóteles nunca los concibió para la publicación. Por el contrario, son un conjunto de apuntes o notas personales sobre temas que pudo haber tratado en clases o en otros libros sistemáticos.

El peripatético Andrónico de Rodas (siglo I a. C.) al sacar la primera edición de las obras de Aristóteles ordenó estos libros detrás de los ocho libros sobre “Física” (tà metà tà physiká). De allí surgió el concepto de “metafísica”, que en realidad significa: aquello que en el estante está después de la física, pero que también de manera didáctica significa: aquello que sigue a las explicaciones sobre la naturaleza o lo que viene después de la física, entendiendo física en su acepción antigua que se refería al estudio de la physis, es decir, de la naturaleza y sus fenómenos, no limitados al plano material necesariamente.

En la Antigüedad la palabra metafísica no denotaba una disciplina particular concerniente al interior de la filosofía, sino el compendio de rollos de Aristóteles ya mencionado. Sólo es a partir del siglo XIII que la metafísica pasa a ser una disciplina filosófica especial que tiene como objeto el ente en cuanto ente. Es hacia ese siglo cuando el conocimiento de las teorías aristotélicas se comienza a conocer en el Occidente latino gracias al influjo de pensadores árabes como Avicena y Averroes.

A partir de entonces la metafísica pasa a ser la más alta disciplina filosófica, y así hasta la Edad Moderna. Con el tiempo la palabra ’metafísica’ adquirió el significado de ’difícil’ o ’sutil’ y en algunas circunstancias se utiliza con un carácter peyorativo, pasando a significar especulativo, dudoso o no científico. En este sentido, también la metafísica es considerada como un modo de reflexionar con demasiada sutileza en cualquier materia que discurriese entre lo oscuro y difícil de comprender.

Objetivo de la Metafisica [editar]

La metafísica pregunta por los fundamentos últimos del ser y de lo existente, en tanto que es. Su objetivo es lograr una comprensión teórica de la esencia y de los principios últimos generales más elementales del ser. Lo que en este caso significa “ser” se entiende de diferentes maneras, por lo que el ámbito de estudio es amplísimo. Las dos preguntas fundamentales de la metafísica son:

1. ¿Por qué existe algo, y no más bien nada? (Heidegger)

2. ¿En qué consiste la realidad de lo real – qué es el "Ser" considerado en sí mismo?

No sólo se pregunta entonces por el origen, sino también por la constitución y la interrelación de todo lo que "es", es decir, de la realidad en su totalidad. Además aspira a encontrar las características más elementales de todo lo que es: la cuestión planteada es, si hay características tales, que se le puedan atribuir a todo lo que es y si con ello pueden establecerse ciertas propiedades del ser.

Los objetos de investigación de la metafísica serian sobre todo los siguientes:

  • la determinación de la relación entre realidad, en tanto tal, y la realidad tal como se le presenta al hombre a través de su capacidad para acceder al conocimiento

La metafísica desarrolla las categorías centrales de la filosofía: materia y forma, acto y potencia, esencia, ser, sustancia, accidente, fin (siendo este muy importante pues reúne a los demás conceptos como dice Santo Tomás: el fin es aquello por lo cual algo es), etc. Para algunos su bagaje conceptual es la base de todas las demás disciplinas filosóficas e incluso, de manera indirecta, de casi todas las ciencias particulares en general.

El concepto de ser [editar]

Lo que es decisivo para distinguir los diferentes tipos de metafísica es el concepto de ser. La tradición distingue dos tipos de enfoques esencialmente diferentes:

Concepto unívoco de ser

Según este enfoque, “ser” viene a ser la característica más general de diferentes cosas (llamadas entes o entidades). Es aquello que sigue siendo igual a todos los entes, después de que se han eliminado todas las características individuales a los entes particulares, esto es: el hecho de que sean, es decir, el hecho de que a todas ellas les corresponda ser (cfr. diferencia ontológica)

Este concepto de ser es la base de la “metafísica de las esencias”. Lo opuesto al "ser" viene a ser en este caso la esencia, a la cual simplemente se le agrega la existencia. En cierto sentido no se diferencia ya mucho del concepto de la nada. Un ejemplo de ello lo dan ciertos textos de la filosofía temprana de Tomás de Aquino (De ente et essentia).

Concepto analógico del ser

Según este enfoque, el “ser” viene a ser aquello que se le puede atribuir a todo, aunque de distintas maneras (Analogía entis). El ser es aquello, en lo que los diferentes objetos coinciden y en lo que, a su vez, se distinguen.

Este enfoque del ser es la base de una metafísica (dialéctica) del ser. El concepto opuesto a ser, es aquí la nada, ya que nada puede estar fuera del ser. Se entiende aquí a ser como espacio lleno. La filosofía tardía de Tomás de Aquino nos brinda un ejemplo de esta comprensión de ser (Summa theologica)

Sistematización y Método [editar]

Tradicionalmente la metafísica se divide en una rama general (metaphysica generalis) y en una rama particular (metaphysica specialis). La primera la conforma la Ontología, la segunda la Teología natural, la Psicología filosófica y la Cosmología filosófica:

  • La metafísica general, es la que tiene el mayor grado de abstracción entre las ciencias; pregunta por las categorías más generales del ser y por eso también es llamada filosofía fundamental. Se ocupa de qué son las cosas, las propiedades y los procesos, según su esencia y en qué relación están entre sí. En tanto se ocupa de lo-que-es, en tanto que-es, se habla de Ontología o Ciencia del Ser.
  • La cosmología racional o Filosofía de la Naturaleza investiga el carácter del universo, es decir la relación de todo lo-que-es dentro de la totalidad. En tanto disciplina de la estructuración del mundo material como un sistema natural de sustancias físicas, ya desde la antigüedad se solía cruzar con la filosofía natural.

La metafísica puede proceder de distintas maneras:

  1. Es especulativa, cuando parte de un principio supremo, a partir del cual va interpretando la totalidad de la realidad. Un principio de este tipo podría ser la idea, Dios, el ser, la mónada, el espíritu universal, o la voluntad.
  2. Es inductiva, en su intento de ver de manera unificada los resultados de todas las ciencias particulares, configura una imagen metafísica del mundo.
  3. Es considerada reduccionista (ni empírico-inductiva, ni especulativa-deductiva), cuando se la entiende como un mero constructo especulativo a base de presupuestos de los cuales los seres humanos siempre han tenido que partir para poder llegar a conocer y actuar.

Metafísica en la Antigüedad [editar]

En los Presocráticos [editar]

Ya desde los presocráticos parecido todo; es decir, que ya desde los inicios de la filosofía se ven los intentos de entender el universo todo a partir de un principio (originario) único y universal, αρχη (arjé).

Parménides de Elea (siglo VI-V a. C.) es considerado el fundador de la Ontología. Es él quien utiliza por primera vez el concepto de ser/ente en forma abstracta. Este saber, metafísico, comenzó cuando el espíritu humano se hizo consciente de que lo real sin más no es lo que nos ofrecen los sentidos, sino lo que se aferra con el pensamiento. ("Lo mismo es pensar y ser") Es lo que él llama "ente", y que caracteriza a través de una serie de deducciones conceptuales que están al margen de los datos de los sentidos, como ingénito, incorruptible, inmutable, indivisible, uno, homogéneo, etc.

Parménides expone su teoría con tres conceptos: "El ser es y el no-ser no es", "nada puede pasar del ser al no-ser y viceversa" "pues lo mismo es el pensar que el ser" (este último se refiere a que lo que no puede ser pensado no puede existir).

A partir de su afirmación básica ("El ser es, el no-ser no es") Parménides deduce que el ser es ilimitado, ya que lo único que podria limitarlo es el no-ser, pero como el no-ser no es, no puede establecer limitación alguna

Por lo tanto el ser es infinito (ilimitado en el espacio) y eterno (ilimitado en el tiempo) De aquí deduce, por evidente, que la nada no existe

La influencia de Parménides es decisiva en la historia de la Filosofia y del Pensamiento mismo. Hasta Parménides, la pregunta fundamental de la Filosofia era: ¿De que esta hecho el mundo? (unos filósofos decian que el elemento fundamental era el aire, otros el agua, otros un misterioso elemento llamado "apheirón", etc.) Parménides puso, por primera vez y para los siguientes 25 siglos el "ser" (esser) en la escena, como objeto principal del discurrir filosófico. El próximo paso decisivo, lo dará su discípulo, Sócrates.

Sócrates [editar]

La filosofía de Sócrates (470/469-399 a.c.) se centra en la moral. Su pregunta fundamental es: ¿Qué es el bien?. Sócrates creía que si se lograba extraer el concepto del bien se podía enseñar a la gente a ser buena (como se enseña la matemáticas,por ejemplo) y se acabaría así con el mal. Estaba convencido de que la maldad es una forma de ignorancia. Desarrolló la primera técnica filosófica que se conoce: la mayeútica. Consistía en preguntar y volver a preguntar sobre las respuestas obtenidas una y otra vez, profundizando cada vez mas. Con ello pretendía llegar al "Logos" o la razón final que hacía que una cosa fuera esa cosa y no otra. Este "logos" es el embrión de la "idea" de Platón, su discípulo.

Platón [editar]

El punto central de la filosofía de Platón (427-347 a.C.), lo constituye la idea. Platón observó que el "Logos " de Sócrates era una serie de características que percibimos en los objetos (físicos o no) y están asociadas a él. Si a ese "logos" lo separamos del objeto físico y le damos existencia formal, entonces se llama "idea" (la palabra "idea" la inventó Platón). En los diálogos platónicos aparece Sócrates preguntando por lo que es justo, valeroso, bueno, etc. La respuesta a estas preguntas presupone la existencia de ideas universales cognoscibles por todos los seres humanos que se expresan en estos conceptos. Es a través de ellas que podemos captar el mundo en constante transformación.

Las ideas son el paradigma (paradeigma) de las cosas. Su lugar está entre el ser y el no-ser. Son anteriores a las cosas, que participan (methexis) de ellas. En sentido estricto sólo ellas son. Las cosas particulares que vemos sólo representan copias más o menos exactas de las ideas. La determinación o definición de las ideas se obtiene a través del ejercicio dialógico riguroso, enmarcado en determinado contexto histórico y coyuntural, delimitando aquello en lo que se ha centrado la investigación (la idea).

Con la teoría de las ideas Platón pretende probar la posibilidad del conocimiento científico y del juicio imparcial. El hecho de que todos los seres humanos tengan la posibilidad de acceder a un mismo conocimiento, tanto en el campo de las matemáticas, como en el de la ética, lo explica a través de la teoría del “recuerdo” (anámnesis), según la cual recordamos las ideas eternas que conocimos antes de nuestro nacimiento. Con ello Platón explica la universalidad de la capacidad racional de todos los seres humanos, enfrentándose a algunos de sus contemporáneos que sostenían la incapacidad de acceder al conocimiento por parte de esclavos o pueblos no-helénicos, entre otros.

La tradición postplatónica muchas veces entendió la teoría de las ideas de Platón, en el sentido de que habría supuesto una existencia de las ideas separada de la existencia de las cosas. Esta teoría de la duplicación de los mundos, en la Edad Media condujo a la polémica sobre los universales.

Aristóteles [editar]

Aristóteles (384-322 a.C.) nunca usó la palabra "metafísica" en su obra conocida como Metafísica. Dicho título se atribuye a el primer editor sistemático de la obra del estagirita, Andrónico de Rodas, que supuso que, por su contenido, los trece libros que agrupó debian ubicarse después de la "Física" y por esa razón usó el prefijo "meta" (mas allá de...o que sucede a...). En su análisis del ente, Aristóteles va más allá de la materia, al estudiar las cualidades y potencialidades de lo existente para acabar hablando del Ser primero, el motor inmóvil y generador no movido de todo movimiento, que más tarde sería identificado con Dios.

Para Aristóteles la metafísica es la ciencia de la esencia de los entes y de los primeros principios del ser. El ser se dice de muchas maneras y éstas reflejan la esencia del ser. En ese sentido elabora ser, independientemente de las características momentáneas, futuras y casuales. La ousía (generalmente traducido como sustancia) es aquello que es independiente de las características (accidentes), mientras que las características son dependientes de la ousía. La ousía es lo que existe en sí, en contraposición al accidente, que existe en otro. Gramaticalmente o categorialmente, se dice que la sustancia es aquello a lo que se adscribe características, es decir, es aquello sobre lo cuál se puede afirmar (predicar) algo. Aquello que se afirma sobre las sustancias son los predicados.

A la pregunta de qué sería finalmente la esencia que permanece inmutable, la respuesta de Aristóteles viene a ser que la ousía es una forma determinante – el eidos- es el origen de todo ser, es decir, que por ejemplo en el eidos de Sócrates, lo que en su forma humana, determina su humanidad. Y también la que determina que siendo el hombre por naturaleza libre y no siendo el esclavo libre, determina que el esclavo sea parte constitutiva de su amo, es decir, que no sea sólo esclavo de su amo en determinada coyuntura y desde determinada perspectiva, sino que sea esclavo por naturaleza.

Metafísica en la Edad Media [editar]

En el Islam [editar]

Detalle del fresco de Andrea Bonaiuto El Triunfo de Santo Tomás, con la imagen sentada en reposo y pensativa de Averroes, apoyado posiblemente en algún libro de Aristóteles

La llegada de la filosofía griega al campo de influencia del Islam no fue directa, sino que tiene que ver con los cenobios cristianos en la península arábiga y los pertenecientes a ideologías consideradas heréticas y que utilizaban la filosofía griega no como un fin, sino como un instrumento que les servía para sus especulaciones teológicas (como los monofisistas o los nestorianos), pero es por el interés utilitarista en la medicina griega cuando empiezan a hacerse traducciones al Persa que después pasarían tardíamente al Árabe.

Baste comentar que en Árabe no existe el verbo ser y más difícilmente una construcción como Ser, que es un verbo convertido en sustantivo. Es reseñable que la metafísica del mundo islámico quedó influenciada en gran medida por la "Metafísica" de Aristóteles.

A pesar de estas dificultades, Metafísica termina siendo la forma de denominar este campo y gracias al trabajo de comentario y reconstrucción de intelectuales dentro del Islam, (especialmente el de Averroes) pasó a la filosofía cristiana.

En el cristianismo [editar]

En la Edad Media la metafísica es considerada la “reina de las ciencias” (Tomás de Aquino). Se proponen la tarea de conciliar la tradición de la Filosofía Antigua con la doctrina religiosa (musulmana, cristiana o judía). En base al Neoplatonismo tardío la metafísica medieval se propone reconocer el “verdadero ser” y a Dios a partir de la razón pura.

Los temas centrales de la metafísica medieval son la diferencia entre el ser terrenal y el ser celestial (Analogía Entis), la doctrina de los trascendentales y las pruebas de la existencia de Dios. Dios es el fundamento absoluto del mundo, del cual no se puede dudar. Se discute si Dios ha creado el mundo de la nada (creación ex nihilo) y si es posible acceder a su conocimiento a través de la razón o sólo a través de la fe. Inspirados en la teoría de la duplicación de los mundos atribuida a Platón su Metafísica se manifiesta como una suerte de “dualismo” del “acá” y del “más allá”, de la “mera percepción sensible” y del “pensar puro como conocimiento racional”, de una “inmanencia” de la vida interior y una “trascendencia” del mundo exterior.

Metafísica en la modernidad [editar]

La crítica de Kant [editar]

La Filosofía Trascendental de Kant significó un “giro copernicano” para la metafísica. Su posición frente a la metafísica es paradigmática. La atribuye de ser un discurso de “palabras huecas” sin contenido real, la acusa de representar “las alucinaciones de un vidente”, pero por otra parte recoge de ella la exigencia de universalidad. Se propone fundamentar una metafísica “que pueda presentarse como ciencia”. Para ello tiene que examinar primero, si es que la metafísica siquiera es posible. Para Kant las cuestiones últimas y las estructuras generales de la realidad están ligadas a la pregunta por el sujeto. A partir de este presupuesto deduce que hay que estudiar y juzgar aquello que puede ser conocido por nosotros mediante nuestra facultad de conocimiento. A través de su “criticismo” se diferencia explícitamente de las posiciones filosóficas, que tienen como objeto, la pregunta sobre qué es el conocimiento. En especial deslinda así con las tendencias filosóficas imperantes, tales como el empirismo, el racionalismo y el escepticismo. También a través del criticismo marca distancia del dogmatismo, que habría surgido a partir de la metafísica, por haberse convertido en una serie de afirmaciones dogmáticas sobre temas que van más allá de la experiencia humana. Se trata entonces de llevar a cabo un análisis detallado de la facultad humana de conocer, es decir, de un examen crítico de la razón pura, esto es, de la razón desvinculada de lo sensible (Crítica de la razón pura, 1781-87). Para ello es decisivo el presupuesto epistemológico de Kant, de que al ser humano la realidad no se le presenta tal como es realmente (“en sí”), sino tal como se le aparece debido a la estructura específica de su facultad de conocimiento. Como el conocimiento científico también depende siempre de la experiencia, el hombre no puede emitir juicios sobre cosas que no están dadas por las sensaciones (tales como “Dios”, “alma”, “universo todo”, etc.) Por ello, deduce Kant, la metafísica tradicional no es posible, porque el ser humano no dispone de la facultad de formar un concepto en base a la experiencia sensible de lo espiritual, que es la única que permitiría la verificación de las hipótesis metafísicas. Como el pensar no dispone de ningún conocimiento de la realidad en este aspecto, estos asuntos siempre permanecerán en el ámbito de lo especulativo-constructivo. Entonces por principio no es posible, según Kant, decidir racionalmente sobre preguntas centrales tipo, si Dios existe, si la voluntad es libre o si el alma es inmortal. Hemos visto que las matemáticas y la física pueden formular juicios sintéticos a priori y, por ello, alcanzar un conocimiento universal y necesario, un conocimiento científico.

El idealismo alemán [editar]

Desde la crítica kantiana surge el idealismo alemán, considerado por muchos la cumbre del desarrollo de los sistemas metafísicos, en lo que respecta el pensar especulativo y sistemático. Esta corriente del pensamiento, representada sobre todo por Fichte, Schelling y Hegel, considera a la realidad como un acontecimiento espiritual en el que el ser real es superado, siendo integrado en el ser ideal. El idealismo alemán recoge el giro trascendental de Kant, es decir que, en vez de entender la metafísica como la búsqueda de la obtención del conocimiento objetivo, se ocupa de las condiciones subjetivas de posibilidad de este conocimiento, es decir, se plantea hasta qué punto el ser humano, con base a su constitución, puede siquiera llegar a reconocer estas evidencias. Sin embargo, rechaza que el conocimiento se limite a la experiencia posible y a los meros fenómenos, y propone una superación de esta posición, volviendo a plantear postulados metafísicos que puedan reclamar validez universal: “conocimiento absoluto” como se decía desde Fichte hasta Hegel. Si aceptamos, como suponía Kant, que los contenidos del conocimiento sólo valen en relación con el sujeto y consideramos por otra parte, que esta perspectiva es absoluta, es decir, es la perspectiva de un sujeto absoluto, entonces el conocimiento válido para este sujeto absoluto, también tiene validez absoluta. A partir de este planteamiento el idealismo alemán considera que puede superar la contradicción empírica entre sujeto y objeto, para poder captar lo absoluto.

Al respecto Hegel sostiene que de una identidad pura y absoluta no puede surgir o entenderse una diferencia (esa identidad sería como “la noche, en la que todas las vacas son negras”): no explicaría la realidad en toda su diversidad. Por eso “la identidad de lo absoluto” debe entenderse como que ésta desde su origen ya contiene en sí la posibilidad y la necesidad de una diferenciación. Esto quiere decir, que lo absoluto se realiza en su identidad por el plasmado y la superación de momentos no idénticos, esto es la identidad dialéctica: la “identidad de la identidad y la no-identidad”. A partir de este planteamiento Hegel desarrolla la “Ciencia de la Lógica” considerado, tal vez, como el último gran sistema de la metafísica occidental.

La metafísica en la actualidad [editar]

Como señala José Luis Pardo en su libro La Metafísica. Preguntas sin respuesta, problemas sin solución "(el criterio de Heidegger) nos mueve a determinar como metafísica muchas cosas que habitualmente no pasan por tal (entre otras, una buena parte de los discursos científicos y la práctica totalidad del "lenguaje ordinario")".

Por "metafísica" entendemos, por un lado una técnica filosófica, una disciplina, un conjunto de estudios con unos objetivos y uno o varios métodos, con una tradición, una historia. Por otro, es la forma de un pensamiento y por tanto de un lenguaje característico de la tradición occidental. Ahora bien, si es la forma, es entonces lo que constriñe o dirige ese pensamiento, lo que lo guía en una dirección precisa. Cuando Heidegger dice que la nuestra es la época del cumplimiento de la metafísica, se refiere a que la dirección tomada en los inicios del pensamiento occidental, ha conducido a un cierto lugar, ha producido unos determinados resultados, políticos, sociales, científicos, tecnológicos, que configuran un panorama del que el pensamiento metafísico no puede ya dar cuenta. El propio éxito de la metafísica ha conducido fuera de ella.

Ante esto ¿qué hace el pensamiento? pues la potencia del pensamiento consiste precisamente en conocer e intervenir sobre lo conocido. Pero el pensamiento metafísico carece ya de potencia ya que ha rendido sus últimos frutos.

Martin Heidegger afirma que la metafísica es "el pensamiento occidental en la totalidad de su esencia". La utilización del término esencia en esta definición, implica que la técnica para estudiar la metafísica como forma de pensamiento, es o debe ser la metafísica en el primer sentido antes indicado. Esto quiere decir que los críticos de la metafísica como esencia del pensamiento occidental, son conscientes de que no existe una "tierra de nadie" en que situarse, más allá de esa forma de pensamiento; sólo el estudio atento y la modificación consciente y rigurosa de las herramientas proporcionadas por la tradición filosófica, pueden ajustar la potencia del pensamiento a las transformaciones operadas en aquéllo que la metafísica estudiaba: el ser, el tiempo, el mundo, el hombre y su conocer. Pero esa modificación supone a su vez un salto que toda la tradición del pensamiento ha escenificado, ha fingido o soñado dar a lo largo de su desarrollo. El salto fuera de la metafísica y por tanto, quizá la revocación de sus consecuencias.

Como señala el profesor Pardo en el libro citado, los cuatro discursos críticos con la metafísica en la época de su realización, constituyen cuatro criterios para identificar o delimitar el lenguaje metafísico en su conjunto.

Fiedrich Nietzsche considera que Platón es el iniciador del pensamiento metafísico. Le hace responsable de la escisión en el ser que tendrá luego formas variadas pero constantes, a lo largo de la historia del pensamiento. La división entre mundo sensible y mundo inteligible, con su correlato cuerpo-alma, y la preeminencia del segundo asegurada por la teoría de las ideas, sitúa el mundo verdadero más allá de la experiencia de los sentidos y subordina ésta a sus modelos ideales. El gesto platónico sería divisor, jerarquizador y excluyente, pues sólo aquéllas copias que correspondan fielmente a su origen ideal pueden tener lugar en el ser. Nietzsche pone de manifiesto que la estrategia metafísica deja fuera del pensar el devenir, aquello no apresable en la división sensible-inteligible por su carácter informe, y que también dejan escapar las subsiguientes divisiones aristotélicas, como sustancia-accidente y potencia-acto.

Martin Heidegger caracteriza el discurso metafísico por su impotencia para pensar la diferencia óntico-ontológica, es decir, la diferencia entre los entes y el ser. La metafísica refiere al ser el modelo de los entes (las cosas), pero aquél sería irreductible a éstos: los entes son, pero el ser de los entes no puede caracterizarse simplemente como éstos. El ser es pensado como ente supremo, lo que le identifica con Dios; la pulsión ontoteológica es una constante en el pensamiento occidental.

Para Heidegger la metafísica es el olvido del ser, la conciencia de este olvido debe abrir una época nueva, enfrentada a la posibilidad de expresar lo dejado al margen del pensamiento.

La filosofía analítica también reduce la metafísica a una cuestión lingüística, pero en este caso le atribuye una total falta de sentido. La metafísica sería en todo caso un lenguaje expresivo, del tipo de la poesía, pero nunca referencial. Si hablamos del ser, no nos referimos a nada que tenga una existencia objetiva. Por tanto es un lenguaje que puebla el conocimiento de falsos problemas, o que suministra falsas soluciones. Por otro lado el lenguaje metafísico viola las convenciones del lenguaje ordinario y por tanto no puede proporcionar una guía para el mundo común o no especializado.

La filosofía post-estructuralista (Deleuze,Foucault,Derrida)retoma la crítica de Nietzsche,y argumenta que lo no pensable en la metafísica es precisamente la diferencia en tanto tal. La diferencia, en el pensar metafísico, queda subordinada a los entes, entre los que se da como una relación. La pretensión de "inscribir la diferencia en el concepto" transformando éste y violentando para ello los límites del pensamiento occidental aparece ya como una pretensión que lleva a la filosofía más allá de la metafísica.

El fin o el más allá de la metafísica (época post-metafísica) no supone el fin del pensamiento racional y por tanto no atenta contra la continuidad de la filosofía, sino que ésta renuncia a toda pretensión sistemática y se dispersa en una serie de estrategias encaminadas, no a reducir o suturar la escisión originaria del ser, sino a pensarla como lo único que propiamente es.

Bibliografía [editar]

Enlaces externos [editar]

22/10/2009 10:55 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen Hay 4 comentarios.

18/10/2009

FILOSOFÍA OCCIDENTAL. FILÓSOFOS: "SÓCRATES". Sócrates (en griego, Σωκράτης, Sōkrátēs) (470 a. C. - 399 a. C.) fue un filósofo griego considerado como uno de los más grandes tanto de la filosofía occidental como universal y como precursor de Platón y Aristóteles, siendo los tres representantes fundamentales de la filosofía griega.

Sócrates

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Sócrates (Σωκράτης)
Socrates Louvre.jpg
Sócrates
Filosofía occidental
Filosofía antigua
NacimientoAtenas, Grecia, c. 470 a. C.
FallecimientoAtenas, Grecia, 399 a. C. (71 años)
Escuela/TradiciónSocrático
Intereses principalesFilosofía, Filosofía práctica, Lógica, Física, Metafísica, Ética, Filosofía de la ciencia, Dialéctica, Retórica, Oratoria, Metáfora, Arte, Estética, Epistemología, Justicia, Virtud, Política, Educación, Familia
Ideas notablesGnóthi seautón, Problema socrático, Mayéutica, Dialéctica, Retórica, Ironía socrática, Lógica, precursor de los Silogismos
Influido porTales de Mileto, Pitágoras, Anaximandro, Anaxímenes, Jenófanes, Heráclito, Parménides, Zenón de Elea
Influyó aPlatón, Jenofonte, Antístenes, Alcibíades, Arístipo de Cirene, Euclides de Megara, Aristóteles, Diógenes de Sínope, Arístipo de Cirene, Epícuro, Zenón de Citio, Aristón de Quíos, Cleantes de Aso, Crisipo de Soli, Epicteto, Séneca el Viejo, Marco Aurelio, Academia, Platonismo, Neoplatonismo, Liceo, Aristotelismo, Escuela cínica, Escuela megarica, Escuela cirenaica, Epicureismo, Estoicismo, Periodo antropológico, Periodo Ontológico, Filosofía helenística, Filosofía occidental, Filosofía griega

Sócrates (en griego, Σωκράτης, Sōkrátēs) (470 a. C. - 399 a. C.) fue un filósofo griego considerado como uno de los más grandes tanto de la filosofía occidental como universal y como precursor de Platón y Aristóteles, siendo los tres representantes fundamentales de la filosofía griega.

Contenido

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Biografía

Nació en Atenas, donde vivió durante los dos últimos tercios del siglo V a.C, la época más espléndida en la historia de su ciudad natal, y de toda la antigua Grecia. Fue hijo de Sofronisco – motivo por el que en su juventud se le llamaba "Sōkrátis iōs Sofroniskos" (Sócrates hijo de Sofronisco) –, de profesión cantero, y de Fainarate, comadrona. Emparentados con Arístides el Justo.
Cuando Sócrates nació, su padre recibió del oráculo el consejo de dejar crecer a su hijo a su aire, sin reprimirle sus impulsos.[cita requerida]

Desde muy joven llamó la atención de los que lo rodeaban por la agudeza de sus razonamientos y su facilidad de palabra, además de la fina ironía con la que salpicaba sus tertulias con los ciudadanos jóvenes aristocráticos de Atenas, a quienes les preguntaba sobre su confianza en opiniones populares, aunque muy a menudo él no les ofrecía ninguna enseñanza.[cita requerida] Se casó con Xantipa (o Jantipa). Ella era de noble familia y trataba muy mal al filósofo, de ahí que los romanos apodaban a las mujeres de mal carácter como Xantipas. Su inconformismo lo impulsó a oponerse a la ignorancia popular y al conocimiento de los que se decían sabios. Él no se consideraba a sí mismo sabio, aun cuando uno de sus mejores amigos, Querefonte, le preguntó al oráculo de Delfos si había alguien más sabio que Sócrates, y la Pitonisa le contestó que no había ningún griego más sabio que él (Apología 21a). Comenzó así su búsqueda, preguntando y conversando con aquellas personas a quienes la gente consideraba sabias, pero se dio cuenta de que en realidad creían saber más de lo que realmente sabían. Filósofos, poetas y artistas, todos creían tener un gran conocimiento, pero en cambio Sócrates era consciente tanto de la ignorancia que le rodeaba como de su propia ignorancia, y este conocimiento lo llevó a tratar de hacer pensar a la gente y hacerles ver el conocimiento real que tenían sobre las cosas. Fingiendo saber menos, conversaba con la gente y luego les hacía notar sus errores; a esto se le denominó «ironía socrática», la cual queda expresada con su célebre frase «Sólo sé que no sé nada». Su más grande mérito fue crear la mayéutica, método inductivo que le permitía llevar a sus alumnos a la resolución de los problemas que se planteaban, por medio de hábiles preguntas cuya lógica iluminaba el entendimiento. Según pensaba, el conocimiento y el autodominio habrían de permitir restaurar la relación entre el ser humano y la naturaleza.[cita requerida]

Murió a los 70 años de edad, en el año 399 a. C. aceptando serenamente una condena e ingiriendo cicuta, como método elegido de entre los que un tribunal, que le juzgó, le ofrecía para morir por no reconocer a los dioses atenienses y por, según ellos, corromper a la juventud. Según relata Platón en la apología que dejó de su maestro, éste pudo haber eludido la condena, gracias a los amigos que aún conservaba, pero prefirió acatarla y morir. Realmente le juzgaron porque dos de sus discípulos fueron tiranos que atentaron contra Atenas. A su muerte surgen las escuelas socráticas, la Academia Platónica, las menores, dos de moral y dos de dialéctica, que tuvieron en común la búsqueda de la virtud a través del conocimiento de lo bueno.[cita requerida]

La sabiduría de Sócrates no consiste en la simple acumulación de conocimientos, sino en revisar los conocimientos que se tienen y a partir de allí construir conocimientos más sólidos.

Esto le convierte en una de las figuras más extraordinarias y decisivas de toda la historia; representa la reacción contra el relativismo y subjetivismo sofísticos, y es un singular ejemplo de unidad entre teoría y conducta, entre pensamiento y acción. A la vez, fue capaz de llevar tal unidad al plano del conocimiento, al sostener que la virtud es conocimiento y el vicio ignorancia.

El poder de su oratoria y la facultad de expresarse públicamente eran su fuerte para conseguir la atención de las personas.

Sócrates no escribió ninguna obra porque creía que cada uno debía desarrollar sus propias ideas. Conocemos sus ideas porque Platón se basó en ellas para escribir sus diálogos.[cita requerida]

El problema de las fuentes

Además de las tres obras que se conservan nos podemos acercar a Sócrates por medio de cuatro fuentes:

  1. Los diálogos de Platón como material más importante.
  2. Los escritos de Jenofonte en los que habla de Sócrates, los cuales, no obstante, contienen errores históricos.
  3. La comedia de Aristófanes «Las nubes», que fue escrita cuando Sócrates tenía solamente 41 años, ridiculizándolo y colocándolo en el lugar de los sofistas.
  4. Y finalmente, las menciones de Aristóteles a lo largo de todas sus obras; no lo conoció directamente pero tradicionalmente se considera que su recuento es el más objetivo.[1]

Descripción

Sócrates nació en Atenas el año 470 a. C. y murió en el 399 a. C. Hijo de un escultor y una comadrona, recibió una educación tradicional: literatura, música y gimnasia. Más tarde se familiarizó con la dialéctica y la retórica de los sofistas. Al principio, Sócrates siguió el trabajo de su padre; realizó un conjunto de estatuas de las tres Gracias, que estuvieron en la entrada de la Acrópolis hasta el siglo II a. C. Durante la guerra del Peloponeso contra Esparta, sirvió como hoplita con gran valor en las batallas de Potidea en el 432-430 a. C., Delio en el 424 a. C., y Anfípolis en el 422 a. C.

Era de pequeña estatura, vientre prominente, ojos saltones y nariz exageradamente respingona. Su figura era motivo de chanza. Alcibíades lo comparó con los silenos, los seguidores ebrios y lascivos de Dioniso. Platón consideraba digno de ser rememorado el día que le lavó los pies y le puso sandalias (a Sócrates), y Antifón, el sofista, decía que ningún esclavo querría ser tratado como él se trataba a sí mismo. Llevaba siempre la misma capa, y era tremendamente austero en cuanto a comida y bebida.

Fue el verdadero iniciador de la filosofía en cuanto que le dio su objetivo primordial de ser la ciencia que busca en el interior del ser humano. El método de Sócrates era dialéctico: después de plantear una proposición analizaba las preguntas y respuestas suscitadas por la misma. Sócrates describió el alma como aquello en virtud de lo cual se nos califica de sabios o de locos, buenos o malos, una combinación de inteligencia y carácter.
Tuvo gran influencia en el pensamiento occidental, a través de la obra de su discípulo Platón.

Creía en la superioridad de la discusión sobre la escritura y, por lo tanto, pasó la mayor parte de su vida de adulto en los mercados y plazas públicas de Atenas, iniciando diálogos y discusiones con todo aquel que quisiera escucharle, y a quienes solía responder mediante preguntas. Privilegió un método al cual denominó (probablemente evocando a su madre partera) mayéutica, es decir, lograr que el interlocutor descubra sus propias verdades.

Fue obediente con las leyes de Atenas, pero evitaba la política. Creía que podría servir mejor a su país dedicándose a la filosofía. No escribió ningún libro ni tampoco fundó una escuela regular de filosofía. Todo lo que se sabe con certeza sobre sus enseñanzas se extrae de la obra de Platón, que atribuyó sus propias ideas a su maestro. Platón describió a Sócrates escondiéndose detrás de una irónica profesión de ignorancia, conocida como ironía socrática, con gran ingenio y agudeza mental.

La base de sus enseñanzas y lo que inculcó, fue la creencia en una comprensión objetiva de los conceptos de justicia, amor y virtud y el conocimiento de uno mismo. Creía que todo vicio es el resultado de la ignorancia y que ninguna persona desea el mal; a su vez, la virtud es conocimiento y aquellos que conocen el bien, actuarán de manera justa. Su lógica hizo hincapié en la discusión racional y la búsqueda de definiciones generales. En este sentido influyó en sus discípulo Platón y, a través de él, en Aristóteles.

Otro pensador y amigo influenciado por Sócrates fue Antístenes, el fundador de la escuela cínica de filosofía. Sócrates también fue maestro de Arístipo, que fundó la filosofía cirenaica de la experiencia y el placer, de la que surgió la filosofía más elevada de Epicuro. Tanto para los estoicos como el filósofo griego Epicteto, para el filósofo romano Séneca el Viejo y para el emperador romano Marco Aurelio, Sócrates representó la personificación y la guía para alcanzar una vida superior.

El juicio

Artículo principal: Juicio de Sócrates

Aunque durante la primera parte de su vida fue un patriota y un hombre de profundas convicciones religiosas, Sócrates sufrió sin embargo la desconfianza de muchos de sus contemporáneos, a los que les disgustaba la nueva postura que tomó frente al Estado ateniense y la religión establecida, principalmente en contra de las creencias metafísicas de Sócrates, que planteaban una existencia etérea sin el consentimiento de ningún dios como figura explícita. Fue acusado en el 399 a. C. de despreciar a los dioses y corromper la moral de la juventud, alejándola de los principios de la democracia.

La Apología de Platón recoge lo esencial de la defensa de Sócrates en su propio juicio; una valiente reivindicación de toda su vida. Fue condenado a muerte, aunque la sentencia sólo logró una escasa mayoría. Cuando, de acuerdo con la práctica legal de Atenas, Sócrates hizo una réplica irónica a la sentencia de muerte del tribunal proponiendo pagar tan sólo una pequeña multa dado el escaso valor que tenía para el Estado un hombre dotado de una misión filosófica, enfadó tanto al jurado que éste volvió a votar a favor de la pena de muerte por una abultada mayoría. Los amigos de Sócrates planearon su huida de la prisión pero prefirió acatar la ley y murió por ello. Pasó sus últimos días con sus amigos y seguidores, como queda recogido en la obra Fedón de Platón, y durante la noche cumplió su sentencia bebiendo una copa de tósigo preparado con cicuta siguiendo el procedimiento habitual de ejecución "suicida". Según la tradición sus últimas palabras fueron irónicas o acaso más bien sarcásticas: «acuérdate de comprar un gallo para Asclepio».

Pensamiento

Sócrates no escribió nada y, a pesar de haber tenido numerosos seguidores, nunca creó una escuela filosófica. Las llamadas escuelas socráticas fueron iniciativa de sus seguidores. Acerca de su actividad filosófica nos han llegado diversos testimonios, contradictorios entre ellos, como los de Jenofonte, Aristófanes o Platón, que suscitan el llamado problema socrático, es decir la fijación de la auténtica personalidad de Sócrates y del contenido de sus enseñanzas. Si creemos a Jenofonte, a Sócrates le interesaba fundamentalmente la formación de hombres de bien, con lo que su actividad filosófica quedaría reducida a la de un moralista práctico: el interés por las cuestiones lógicas ó metafísicas sería algo completamente ajeno a Sócrates. Poco riguroso se considera el retrato que hace Aristófanes de Sócrates en "Las nubes", donde aparece como un sofista jocoso y burlesco, y que no merece mayor consideración.

El Sócrates platónico

Más problemas plantea la interpretación del Sócrates platónico: ¿Responden las teorías puestas en boca de Sócrates en los diálogos platónicos al personaje histórico, o al pensamiento de Platón? La posición tradicional es que Platón puso en boca de Sócrates sus propias teorías en buena parte de los diálogos llamados de transición y en los de madurez, aceptándose que los diálogos de juventud reproducen el pensamiento socrático. Esta posición se vería apoyada por los comentarios de Aristóteles sobre la relación entre Sócrates y Platón, quien afirma claramente que Sócrates no "separó" las Formas, lo que nos ofrece bastante credibilidad, dado que Aristóteles permaneció veinte años en la Academia.

Doctrina

El rechazo al relativismo de los sofistas llevó a Sócrates a la búsqueda de la definición universal por elaboración de conceptos, que pretendía alcanzar mediante el método inductivo. Probablemente la búsqueda de dicha definición universal por concepto no tenía una intención puramente teórica, sino más bien práctica.

Aristóteles señala claramente las dos grandes aportaciones de Sócrates:

Dos cosas hay que atribuir con justicia a Sócrates, por un lado los επακτικοι λογοι[2] y por otro el οριζεσθαι καθολον[3]
Metafísica M, 4; 1078b 27

Exponemos aquí los elementos fundamentales del pensamiento socrático.

Los sofistas habían afirmado el relativismo gnoseológico y moral. Sócrates criticará ese relativismo, convencido de que los ejemplos concretos encierran un elemento común respecto al cual esos ejemplos tienen un significado. Si decimos de un acto que es "bueno" será porque tenemos alguna noción de "lo que es" bueno; si no tuviéramos esa noción, ni siquiera podríamos decir que es bueno para nosotros pues, ¿cómo lo sabríamos? Lo mismo ocurre en el caso de la virtud, de la justicia o de cualquier otro concepto moral. Para el relativismo estos conceptos no son susceptibles de una definición universal: son el resultado de una convención, lo que hace que lo justo en una ciudad pueda no serlo en otra. Sócrates, por el contrario, está convencido de que lo justo ha de ser lo mismo en todas las ciudades, y que su definición ha de valer universalmente. La búsqueda de la definición universal según conceptos se presenta, pues, como la solución del problema moral y la superación del relativismo.

Estatuas de Sócrates y de Atenea en la Academia de Atenas.

¿Cómo proceder a esa búsqueda? Sócrates desarrolla un método práctico basado en el diálogo, en la conversación, la "dialéctica", en el que a través del razonamiento inductivo se podría esperar alcanzar la definición universal de los términos objeto de investigación. Dicho método constaba de dos fases: la ironía y la mayéutica. En la primera fase el objetivo fundamental es, a través del análisis práctico de definiciones concretas, reconocer nuestra ignorancia, nuestro desconocimiento de la definición que estamos buscando. Sólo reconocida nuestra ignorancia estamos en condiciones de buscar la verdad. La segunda fase consistiría propiamente en la búsqueda de esa verdad, de esa definición universal, ese modelo de referencia para todos nuestros juicios morales incluso a través de la aporía. La dialéctica socrática irá progresando desde definiciones más incompletas o menos adecuadas a definiciones más completas o más adecuadas, hasta alcanzar la definición universal como concepto. Lo cierto es que en los diálogos socráticos de Platón no se llega nunca a alcanzar esa definición universal, por lo que es posible que la dialéctica socrática hubiera podido ser vista por algunos como algo irritante, desconcertante o incluso humillante para aquellos cuya ignorancia quedaba de manifiesto, sin llegar realmente a alcanzar esa presunta definición universal que se buscaba.

Esa verdad que se buscaba ¿Era de carácter teórico, pura especulación o era de carácter práctico? Todo parece indicar que la intencionalidad de Sócrates era práctica: descubrir aquel conocimiento que sirviera para vivir, es decir, determinar los verdaderos valores a realizar. En este sentido es llamada la ética socrática "intelectualista": el conocimiento se busca estrictamente como un medio para la acción. De modo que si conociéramos lo "Bueno", no podríamos dejar de actuar conforme a él; la falta de virtud en nuestras acciones será identificada pues con la ignorancia, y la virtud con el saber.

La influencia de Sócrates

Sócrates ejercerá una influencia directa en el pensamiento de Platón, pero también en otros filósofos que, en mayor o menor medida, habían sido discípulos suyos, y que continuarán su pensamiento en direcciones distintas, y aún contrapuestas. Algunos de ellos fundaron escuelas filosóficas conocidas como las "escuelas socráticas menores", como Euclides de Megara (fundador de la Escuela de Megara), Fedón de Elis (Escuela de Elis), el ateniense Antístenes (Escuela cínica, a la que perteneció el conocido Diógenes de Sinope), Arístipo de Cirene (Escuela cirenaica) y Epícuro fundador del Jardín.

Bibliografía

Fuentes secundarias

  • Apuleyo, Lucio (1984). La metamorfosis o El asno de oro; Las floridas; El demonio de Sócrates. Barcelona: Ediciones Omega. ISBN 978-84-7082-261-2.
  • Aristófanes (2002). Las nubes. Madrid: Ediciones Clásicas. ISBN 978-84-7882-489-2.
  • Aristóteles (1988/2005). Obras Completas. Madrid: Editorial Gredos.
  • Jenofonte (1993). Recuerdos de Sócrates; Económico; Banquete; Apología de Sócrates. Madrid: Editorial Gredos. ISBN 978-84-249-1619-0.
  • Máximo de Tiro (2005). Disertaciones filosóficas. Volumen I. Disertaciones I-XVII: disertación III: Si Sócrates hizo bien en no defenderse, disertación VIII: Sobre el demon de Sócrates I, y disertación IX: Sobre el demon de Sócrates II. Madrid: Editorial Gredos. ISBN 978-84-249-2748-6.
  • – (2005). Disertaciones filosóficas. Volumen II. Disertaciones XVIII- XLI: disertación XVIII: Sobre el arte amatoria de Sócrates, disertación XIX: Sigue sobre el amor, II, disertación XX: Sigue sobre el arte amatoria de Sócrates, III, y disertación XXI: Sobre el amor, IV. Madrid: Editorial Gredos. ISBN 978-84-249-2750-9.
  • Platón (2003). Diálogos. Obra completa. Madrid: Editorial Gredos. ISBN 978-84-249-1487-5.
  • Plutarco (1996). Obras Morales y de Costumbres (Moralia). Volumen VIII: Sobre el amor a la riqueza; Sobre la falsa vergüenza; Sobre la envidia y el odio; De cómo alabarse sin despertar envidia; De la tardanza de la divinidad en castigar; Sobre el hado; Sobre el demon de Sócrates; Sobre el destierro; Escrito de consolación a su mujer. Madrid: Editorial Gredos. ISBN 978-84-249-1804-0.

Sobre Sócrates

  • Guthrie, William Keith Chambers (1994). Historia de la Filosofía Griega. Volumen III: Siglo V. Ilustración. Madrid: Editorial Gredos. ISBN 978-84-249-1268-0.
Notas
  1. "Del resto de la literatura socrática que se produjo en el período inmediatamente posterior a su muerte, no se ha conservado virtualmente nada, excepto unos pocos fragmentos de su seguidor Esquines, y las fuentes más tardías dicen poco que interese y que no esté tomado de Platón o de Aristóteles". Guthrie, W. K. C. (1988/2003). Historia de la filosofía griega. Volumen III. Siglo V. Ilustración. Parte Segunda: Sócrates. XII. El problema y las fuentes. 1. Generalidades. Madrid: Editorial Gredos, pp. 315. ISBN 978-84-249-1268-0.
  2. Que con algunas reservas puede interpretarse como proceso de inducción necesario que permite pasar de los casos particulares al concepto general. Puede considerarse así siempre y cuando no introduzcamos en el pensamiento de Sócrates los matices modernos que el problema de la inducción supone
  3. Que viene a querer significar tal como señala Aristóteles en Tópicos /A, 18, la idea de concepto universal aplicado a la definición

Véase también

Enlaces externos

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18/10/2009 15:54 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen No hay comentarios. Comentar.

FILOSOFÍA ECONÓMICA: ADAM SMITH. Adam Smith (1723 – 17 de julio de 1790) fue un economista y filósofo escocés, uno de los máximos exponentes, si no el mayor, de la economía clásica. En 1776 publica: Ensayo sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones, en la que sostiene que la riqueza procede del trabajo. El libro fue esencialmente un estudio acerca del proceso de creación y acumulación de la riqueza, tema ya abordado por los mercantilistas y fisiócratas, pero sin el carácter científico de la obra de Smith. Este trabajo obtuvo para él el título de fundador de la economía porque fue el primer estudio completo y sistemático del tema.

Adam Smith

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Adam Smith
AdamSmith.jpg
Filosofía occidental
Filosofía del siglo XVIII
NacimientoKirkcaldyFife, Escocia, 5 de junio, 1723 (bautizo)
FallecimientoEdimburgo, 17 de julio, 1790 (enfermedad) (67 años)
Escuela/TradiciónEconomía clásica
Intereses principalesPolítica filosófica, ética, economía
Ideas notablesEconomía clásica, libre mercado, división del trabajo, Mano Invisible

Adam Smith (172317 de julio de 1790) fue un economista y filósofo escocés, uno de los máximos exponentes, si no el mayor, de la economía clásica. En 1776 publica: Ensayo sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones, en la que sostiene que la riqueza procede del trabajo. El libro fue esencialmente un estudio acerca del proceso de creación y acumulación de la riqueza, tema ya abordado por los mercantilistas y fisiócratas, pero sin el carácter científico de la obra de Smith. Este trabajo obtuvo para él el título de fundador de la economía porque fue el primer estudio completo y sistemático del tema.

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[editar] Biografía

Nació en Kirkcaldy (Escocia), durante el año 1723 (bautizado el día 5 de junio del mismo año); estudió en las universidades de Glasgow y Oxford. En 1737 ingresa en la Universidad de Glasgow. En ésta recibe clases de Filosofía Moral por parte de Francis Hutcheson, que a la postre le valdría ser influido por la escuela histórica escocesa. Es en esta asignatura, en la que se dedicaba una parte a la moral práctica, en la cual Smith basaría gran parte de La riqueza de las naciones.

En 1740 recibiría una beca para ir a estudiar al Balliol College de Oxford, una universidad en decadencia, como sostendría en la Riqueza de las Naciones. De 1748 a 1751 fue profesor ayudante de las cátedras retórica y literatura en Edimburgo. Durante este periodo estableció una estrecha amistad con el filósofo David Hume, amistad que influyó mucho sobre las teorías economistas y éticas de Smith.

En 1751 fue nombrado catedrático de lógica y en 1752 de filosofía moral en la universidad de Glasgow. En 1763 renunció a la universidad y se convirtió en el tutor del III Duque de Buccleuch, a quien acompañó a un viaje por Suiza y Francia. En este viaje conoció a los fisiócratas franceses, que defendían la economía y política basada en la primacía de la ley natural, la riqueza y el orden.

Smith se inspiró en esencia en las ideas de François Quesnay y Anne Robert Jacques Turgot para construir su propia teoría, que establecería diferencias respecto a la de estos autores. De 1766 a 1776 vivió en Kirkcaldy. Fue nombrado director de Aduana de Edimburgo en 1778, puesto que desempeñó hasta su muerte el 17 de julio de 1790 a causa de una enfermedad. En 1787 fue nombrado rector honorífico de la universidad de Glasgow.

[editar] Obra

[editar] Teoría de los sentimientos morales

La Teoría de los sentimientos morales de 1759 empieza por la exploración de todas las conductas humanas en las cuales el egoísmo no parece jugar un papel determinante, como aseguraba Hobbes. Lo que se expone entonces es el proceso de simpatía (o empatía), a través del cual un sujeto es capaz de ponerse en el lugar de otro, aún cuando no obtenga beneficio de ello. Con esto se busca criticar a la concepción utilitarista, como aparece en Hume. El desarrollo de la obra lleva al descubrimiento del espectador imparcial, la voz interior que dictaría la propiedad o impropiedad de las acciones. Este espectador imparcial puede asociarse al concepto de superyó, de Sigmund Freud.

A lo largo de la obra el autor explica el origen y funcionamiento de los sentimientos morales: el resentimiento, la venganza, la virtud, la admiración, la corrupción y la justicia. El resultado es una concepción dinámica e histórica de los sistemas morales, en oposición a visiones más estáticas como las determinadas por las religiones. En términos filosóficos, la naturaleza humana estaría diseñada para avanzar fines o causas finales que no necesariamente son conocidos por los sujetos, que se guían por las causas eficientes.

[editar] La riqueza de las naciones (The Wealth of Nations)

Artículo principal: La riqueza de las naciones

En 1776 A. Smith escribió su obra Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones (o simplemente La riqueza de las naciones), por la cual es considerado por muchos especialistas el padre de la Economía Política. Esta obra representa el intento por diferenciar la economía política de la ciencia política, la ética y la jurisprudencia. Un elemento fundamental para esta diferenciación fue la crítica al mercantilismo, corriente heterogénea que venía desarrollando nociones económicas desde el siglo XV, más vinculada a los imperios coloniales que a la naciente revolución industrial.

Según la tesis central de La riqueza de las naciones, la clave del bienestar social está en el crecimiento económico, que se potencia a través de la división del trabajo. La división del trabajo, a su vez, se profundiza a medida que se amplía la extensión de los mercados y por ende la especialización.

Una particularidad de la obra es el planteamiento de que, gracias a la apelación al egoísmo de los particulares se logra el bienestar general. Esto es muchas veces interpretado de forma imprecisa como que simplemente el egoísmo lleva al bienestar general. Sin embargo, pasajes tanto de esta obra como de los sentimientos morales dejan en claro que la empatía con el egoísmo del otro (en donde acentúa la siguiente frase: «dame lo que necesito y tendrás lo que deseas») y el reconocimiento de sus necesidades es la mejor forma de satisfacer las necesidades propias.

La obra incluye una filosofía de la historia, donde la propensión a intercambiar exclusiva del hombre se convierte en el motor del desarrollo humano. Esta obra constituye también una guía para el diseño de la política económica de un gobierno. Los beneficios de la Mano Invisible del mercado solo se obtendrán en una sociedad bien gobernada.

Entre sus aportes más importantes se destacan:

  • La diferenciación clara entre valor de uso y valor de cambio.
  • El reconocimiento de la división del trabajo, entendida como especialización de tareas, para la reducción de costos de producción.
  • La predicción de posibles conflictos entre los dueños de las fábricas y los trabajadores mal asalariados.
  • La acumulación de capital como fuente para el desarrollo económico.
  • La defensa del mercado competitivo como el mecanismo más eficiente de asignación de recursos.

[editar] Influencia

La investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones ha estado sujeta a todo tipo de interpretaciones. Entre ellas las que más destacan son:

  • David Ricardo: realiza una crítica a la obra, desarrollando más la teoría del valor trabajo y conceptos tales como el capital y la reproducción.
  • Karl Marx: profundiza la línea de Ricardo, rescatando concepciones Smithianas.
  • Milton Friedman y Rose Friedman: se centra en temas como «La mano invisible» y el papel del Estado. Milton y Rose Friedman escriben La libertad de elegir basados en la doctrina smithiana del libre comercio.
  • Amartya Sen: lectura renovada de Smith que retoma la Teoría de los sentimientos morales, libro de gran importancia en el campo de la ética, la teología y la moral. Amartya Sen destaca la importancia del sentimiento de la simpatía en la obra de Smith y cuestiona la estrecha interpretación friedmaniana que atribuye al egoísmo la armonía del mundo.

[editar] Adam Smith y el comercio internacional

La teoría clásica del comercio internacional tiene sus raíces en la obra de Adam Smith que plantea la interacción entre comercio y crecimiento económico. Según los principios establecidos en sus obras, los distintos bienes deberán producirse en aquel país en que sea más bajo su costo de producción y desde allí, exportarse al resto de las naciones. Por tanto define la denominada «ventaja absoluta» como la que tiene aquel país que es capaz de producir un bien utilizando menos factores productivos que otros, es decir con un coste de producción menor. Defiende además el comercio internacional libre y sin trabas para alcanzar y dinamizar el proceso de crecimiento económico, y este comercio estaría basado en el principio de la ventaja absoluta y asimismo cree en la movilidad internacional de factores productivos.

[editar] Véase también

[editar] Bibliografía

  • Smith, Adam. Teoría de los sentimientos morales. 1759.
  • Smith, Adam. Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones («La riqueza de las naciones»). 1776.

[editar] Bibliografía relacionada

  • Saltini Antonio, Storia delle scienze agrarie, vol. II, I secoli della rivoluzione agraria, Bologna 1987, pp. 251–284

[editar] Enlaces externos

Wikiquote

18/10/2009 15:34 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen No hay comentarios. Comentar.

FILOSOFÍA ECONÓMICA: EL MERCANTILISMO. Se puede entender al mercantilismo como un conjunto de políticas o ideas económicas que se desarrollaron durante los siglos XVI, XVII y la primera mitad del XVIII en Europa. Se caracterizó por una fuerte injerencia del Estado en la economía. Consistió en una serie de medidas tendientes a unificar el mercado interno y tuvo como finalidad la formación de Estados-nación lo más fuertes posibles.

Mercantilismo

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Cuadro de Le Lorrain que representa un puerto de mar francés de 1638, en el momento cumbre del mercantilismo.

Se puede entender al mercantilismo como un conjunto de políticas o ideas económicas que se desarrollaron durante los siglos XVI, XVII y la primera mitad del XVIII en Europa. Se caracterizó por una fuerte injerencia del Estado en la economía. Consistió en una serie de medidas tendientes a unificar el mercado interno y tuvo como finalidad la formación de Estados-nación lo más fuertes posibles.

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Introducción [editar]

El mercantilismo es un conjunto de ideas económicas que considera que la prosperidad de una nación o estado depende del capital que pueda tener, y que el volumen global de comercio mundial es inalterable. El capital, que está representado por los metales preciosos que el estado tiene en su poder, se incrementa sobre todo mediante una balanza comercial positiva con otras naciones (o, lo que es lo mismo, que las exportaciones sean superiores a las importaciones). El mercantilismo sugiere que el gobierno dirigente de una nación debería buscar la consecución de esos objetivos mediante una política proteccionista sobre su economía, favoreciendo la exportación y desfavoreciendo la importación, sobre todo mediante la imposición de aranceles. La política económica basada en estas ideas a veces recibe el nombre de sistema mercantilista.

Los pensadores mercantilistas preconizan el desarrollo económico por medio del enriquecimiento de las naciones gracias al comercio exterior, lo que permite encontrar salida a los excedentes de la producción. El Estado adquiere un papel primordial en el desarrollo de la riqueza nacional, al adoptar políticas proteccionistas, y en particular estableciendo barreras arancelarias y medidas de apoyo a la exportación.

Jakob Fugger "el rico", pintado por Alberto Durero (1519), justo cuando estaba realizando el "negocio del siglo": el préstamo a Carlos I de España que le permitió convertirse en Carlos V de Alemania, al financiar los cuantiosos sobornos de su elección imperial. Los impuestos con los que se pensaba devolver el crédito provocaron la Guerra de las Comunidades en Castilla. Poco antes, las maniobras teológico-financieras del papado provocaron, también en Alemania, la Reforma luterana. Resulta comprensible que en la época se entendiese a la economía como algo explicable desde un punto de vista secular, no únicamente religioso, un juego de suma cero, en que sólo se gana lo que otro pierde, y estrechamente vinculado al poder político.

El mercantilismo como tal no es una corriente de pensamiento. Marca el final de la preeminencia de la ideología económica del cristianismo (la crematística), inspirada en Aristóteles y Platón, que rechazaba la acumulación de riquezas y los préstamos con interés (vinculados al pecado de usura). Esta nueva corriente económica surge en una época en la que los reyes desean poseer el máximo de oro posible. Las teorías mercantilistas buscan ese objetivo y desarrollan una problemática basada en el enriquecimiento. Esta corriente se basa en un sistema de análisis de los flujos económicos muy simplificado en el que, por ejemplo, no se tiene en cuenta el papel que desempeña el sistema social.

Fue la teoría predominante a lo largo de toda la Edad Moderna (desde el siglo XVI hasta el XVIII), época que aproximadamente indica el surgimiento de la idea del Estado Nación y la formación económico social conocida como Antiguo Régimen en Europa Occidental. En el ámbito nacional, el mercantilismo llevó a los primeros casos de intervención y significativo control gubernativo sobre la economía, y fue en este periodo en el que se fue estableciendo gran parte del sistema capitalista moderno. Internacionalmente, el mercantilismo sirvió indirectamente para impulsar muchas de las guerras europeas del periodo, y sirvió como causa y fundamento del imperialismo europeo, dado que las grandes potencias de Europa luchaban por el control de los mercados disponibles en el mundo.

Como agente unificador tendente a la creación de un estado nacional soberano, el mercantilismo se tuvo en contra dos fuerzas: Una, más espiritual-jurídica que política-económica, fueron los poderes universales: la Iglesia y el Imperio, la otra, de carácter predominantemente económico fue el particularismo local, con la dificultad que produce a las comunicaciones y la pervivencia de la economía natural (en determinadas zonas los ingresos del estado eran en especie y no en dinero); mientras que la pretensión mercantilista es que el mercado cerrado sea sustituido por el mercado nacional y las mercancías como medida de valor y medio de cambio sean remplazadas por el oro. El mercantilismo ve la intervención del estado como el medio más eficaz para el desarrollo económico.

Otra tendencia del mercantilismo era robustecer hacia el exterior el poder del Estado, subordinando la actividad económica hacia ese objetivo, e interesándose por la riqueza en cuanto sirva de base para ella. El liberalismo considerará a la riqueza como preciosa para el individuo, y por ende, digna de ser alcanzada como fin en si misma: si el particular no debe pensar más que enriquecerse, es un hecho puramente natural e involuntario que la riqueza de los ciudadanos contribuya a aumentar la riqueza del estado. En cambio, para los mercantilistas, la riqueza privada es simplemente un medio, y como tal se subordina al estado y a sus fines de dominio.

A lo largo de este periodo durante el cual las hipótesis evolucionaron, aparece una literatura compleja, que da idea de que existe una corriente vagamente unificada. En el Siglo XIX, se extenderá por la mayoría de las naciones europeas, adaptándose a las características nacionales. Entre las escuelas mercantilistas se distingue: el bullionismo (o "mercantilismo español") que propugna la acumulación de metales preciosos; el colbertismo (o "mercantilismo francés") que por su parte se inclina hacia la industrialización; y el comercialismo (o "mercantilismo británico") que ve en el comercio exterior la fuente de la riqueza de un país.

A partir de esa época, las cuestiones económicas dejan de pertenecer a los teólogos. La Edad Moderna marca un giro con la progresiva autonomía de la economía frente a la moral y la religión así como frente a la política. Esta enorme ruptura se realizará por medio de consejeros de los gobernantes y por los comerciantes.[1] Esta nueva disciplina llegará a ser una verdadera ciencia económica con la fisiocracia. Entre los muchos autores mercantilistas, hay que destacar a Martín de Azpilicueta (1492-1586), Tomás de Mercado (1525-1575), Jean Bodin (15301596), Antoine de Montchrétien (15761621), o William Petty (16231687).

La confianza en el mercantilismo comenzó a decaer a finales del siglo XVIII, momento en el que las teorías de Adam Smith y de otros economistas clásicos fueron ganando favor en el Imperio Británico, y en menor grado en el resto de Europa (con la excepción de Alemania, en donde la Escuela Histórica de Economía fue la más importante durante todo el siglo XIX y comienzos del XX). Adam Smith, que lo critica con dureza en su obra titulada Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones (conocida comúnmente como La riqueza de las naciones), califica el mercantilismo como una "economía al servicio del Príncipe".

Curiosamente, y si bien había sido una antigua colonia británica, los Estados Unidos de América no se adhirieron a la economía clásica, sino al régimen económico que fue llamado "sistema americano" (una forma de neo-mercantilismo) a través de las políticas de Alexander Hamilton, Henry Clay, Abraham Lincoln y por lo que más tarde serían las prácticas económicas del Partido Republicano, que a su vez se reflejaron en las políticas de los historicistas alemanes y economistas como Friedrich List. Esto duró hasta el surgimiento del New Deal tras la crisis de 1929.

Hoy en día la teoría del mercantilismo es rechazada por la mayoría de los economistas, si bien algunos de sus elementos en ocasiones son vistos de forma positiva por algunos, entre los cuales cabe citar a Ravi Batra, Pat Choate, Eammon Fingleton, o Michael Lind.[2]

Doctrina económica mercantilista [editar]

El mercantilismo como conjunto de ideas económicas [editar]

Casi todos los economistas europeos de entre 1500 y 1750 se consideran hoy en día como mercantilistas. Sin embargo, estos autores no se veían a sí mismos como partícipes de una sola ideología económica, sino que el término fue acuñado por Victor Riquetti, Marqués de Mirabeau en 1763, y fue popularizado por Adam Smith en 1776. De hecho, Adam Smith fue la primera persona en organizar formalmente muchas de las contribuciones de los mercantilistas en su libro La Riqueza de las Naciones.[3] La palabra procede de la palabra latina mercari, que tiene el sentido igual al castellano mercantil, en el sentido de llevar a cabo un negocio, y que procede de la raíz merx que significa mercancía. Fue utilizada inicialmente sólo por los críticos a esta teoría, tales como Mirabeau y Smith, pero pronto fue adoptada por los historiadores.

El mercantilismo en sí no puede ser considerado como una teoría unificada de economía. En realidad no hubo escritores mercantilistas que presentasen un esquema general de lo que sería una economía ideal, tal y como Adam Smith haría más adelante para la economía clásica. En su lugar, el escritor mercantilista tendía a enfocar su atención en un área específica de la economía.[4] Sería después del periodo mercantilista cuando los estudiosos que vinieron posteriormente integrasen las diversas ideas en lo que llamarían mercantilismo, como por ejemplo Eli F. Heckscher[5] que ve en los escritos de la época a la vez un sistema de poder político, un sistema de reglamentación de la actividad económica, un sistema proteccionista y también un sistema monetario con la teoría de la balanza comercial. Sin embargo, algunos teóricos rechazan completamente la idea misma de una teoría mercantilista, argumentando que da "una falsa unidad a hechos dispares".[6] El historiador del pensamiento económico Mark Blaug hace notar que el mercantilismo fue calificado con el paso del tiempo como "molesto equipaje", "diversión de historiografía", y de "gigantesco globo teórico".[7]

Hasta cierto punto, la doctrina mercantilista en sí misma hacía imposible que existiese una teoría general económica. Los mercantilistas veían el sistema económico como un juego de suma cero, en donde la ganancia de una de las partes suponía la pérdida de otra, o siguiendo la famosa máxima de Jean Bodin "no hay nada que alguien gane que otro no pierda" (Los Seis libros de la República). Por tanto, cualquier sistema de políticas que beneficiasen a un grupo por definición también harían daño a otro u otros, y no existía la posibilidad de que la economía fuese empleada para maximizar la riqueza común, o el bien común.[8] Parece que los escritos de los mercantilistas se hubieran hecho para justificar a posteriori una serie de prácticas, más que para evaluar su impacto y determinar así el mejor modo de llevarlas a término.[9]

El mercantilismo es, por tanto, una doctrina o política económica que aparece en un periodo intervencionista y describe un credo económico que prevaleció en la época de nacimiento del capitalismo, antes de la Revolución Industrial.[10]

Las primeras teorías mercantilistas desarrolladas a principios del Siglo XVI estuvieron marcadas por el bullionismo (del inglés bullion: oro en lingotes). A ese respecto, Adam Smith escribía:

La doble función que cumple el Dinero, como instrumento de comercio y como medida de los valores, ha hecho que se produzca de modo natural esa idea popular de que el Dinero hace la riqueza, o que la riqueza consiste en la abundancia de oro y plata […]. Se razona de la misma manera con respecto a un país. Un país rico es aquél en el que abunda el dinero, y el medio más sencillo de enriquecer el suyo, es amasar el oro y la plata […]. Debido al creciente éxito de estas ideas, las diferentes naciones de Europa se han dedicado, aunque sin demasiado éxito, a buscar y acumular oro y plata de todas las maneras posibles. España y Portugal, poseedores de las principales minas que proveen a Europa de esos metales, han prohibido su exportación amenazando con graves represalias, o la han sometido a enormes tasas. Esta misma prohibición ha formado parte de la política de la mayoría de las naciones de Europa. Uno la encuentra incluso donde menos lo esperaría, en algunas antiguas actas del parlamento de Escocia, que prohíben, bajo fuertes penas, transportar oro y plata fuera del reino. La misma política se puso en marcha en Francia y en Inglaterra[11]
Thomas Gresham, comerciante y financiero inglés

Durante ese periodo, importantes cantidades de oro y plata fluían desde las colonias españolas del Nuevo Mundo hacia Europa. Para los escritores bullionistas, como Jean Bodin o Thomas Gresham, la riqueza y el poder del Estado se miden por la cantidad de oro que poseen. Cada nación debe pues acrecentar sus reservas de oro a expensas de las demás naciones para hacer crecer su poder. La prosperidad de un Estado se mide, según los bullionistas, por la riqueza acumulada por el gobierno, sin mencionar la Renta Nacional. Este interés hacia las reservas de oro y plata se explica en parte por la importancia de esas materias primas en tiempos de guerra. Los ejércitos, que contaban con muchos mercenarios, eran pagados con oro y quitando a los pocos países europeos que controlaban las minas de oro y plata, la principal manera de obtener esas materias primas era el comercio internacional. Si un Estado exportaba más de lo que importaba, su "balanza del comercio" (lo que corresponde en nuestros días a la balanza comercial) era excedentaria, lo que se traducía en una entrada neta de dinero.

Esto llevó a los mercantilistas a proponer como objetivo económico el tener un excedente comercial. Se prohibía estrictamente la exportación de oro. Los bullionistas también eran partidarios de poner en marcha altas tasas de interés para animar a los inversores a invertir su dinero en el país.

En el Siglo XVIII se desarrolló una versión más elaborada de las ideas mercantilistas, y que rechazaba la visión simplista del bullionismo. Esos escritores, como Thomas Mun, situaban como principal objetivo el crecimiento de la riqueza nacional, y aunque seguía considerando que el oro era la riqueza principal, admitían que existían otras fuentes de riqueza, como las mercancías.

"(...) no es la gran cantidad de oro y plata lo que constituye la verdadera riqueza de un Estado, ya que en el mundo hay Países muy grandes que cuentan con abundancia de oro y plata, y que no se encuentran más cómodos, ni son más felices […]. La verdadera riqueza de un Reino consiste en la abundancia de las Mercancías, cuyo uso es tan necesario para el sostenimiento de la vida de los hombres, que no pueden pasarse de ellas"[12]

El objetivo de una balanza comercial excedentaria seguía persiguiéndose pero desde ese momento se veía interesante importar mercancías de Asia por medio de oro para revender luego esos bienes en el mercado europeo con importantes beneficios.

"Y para dejar la cosa aún más clara, cuando decimos […] que 100.000 libras exportadas en efectivo pueden servir para importar el equivalente aproximado de 500.000 libras esterlinas en mercancías de las Indias Orientales, hay que entender que la parte de esa suma que puede llamarse con propiedad nuestra importación, al ser consumida en el reino, tiene un valor de unas 120.000 libras esterlinas anuales. De manera que el resto, es decir 380.000 libras, es mercancía exportada al extranjero bajo la forma de nuestros tejidos, nuestro plomo, nuestro estaño, o de cualquier otro producto de nuestro país, con gran aumento del patrimonio del reino y eso en el tesoro, por lo que podemos concluir que el comercio de las Indias Orientales provee a ese fin."[13]

Esta nueva visión rechazaba a partir de ese momento la exportación de materias primas, que una vez transformadas en bienes finales constituían una importante fuente de riqueza. Mientras el bullionismo había favorecido la exportación en masa de lana de Gran Bretaña, la nueva generación de mercantilistas apoyaba la prohibición total de exportar materias primas y propugnaba el desarrollo de industrias manufactureras domésticas. Al necesitar las industrias importantes capitales, en el Siglo XVIII se vio una reducción de las limitaciones contra la usura. Como muy bien demostró William Petty, la tasa de interés se ve como una compensación por las molestias ocasionadas al prestador al quedar sin liquidez. Un resultado de esas teorías fue la puesta en marcha de las Navigation Acts a partir de 1651, que dieron a los barcos ingleses la exclusiva en las relaciones entre Gran Bretaña y sus colonias, prohibiendo a los holandeses el acceso a ciertos puertos para restringir la expansión de los Países Bajos.

Las consecuencias en materia de política interior de las teorías mercantilistas estaban mucho más fragmentadas que sus aspectos de política comercial. Mientras Adam Smith decía que el mercantilismo apelaba a controles muy estrictos de la economía, los mercantilistas no estaban de acuerdo entre sí. Algunos propugnaban la creación de monopolios y otras cartas patentes. Pero otros criticaban el riesgo de corrupción y de ineficacia de tales sistemas. Muchos mercantilistas también reconocían que la instauración de cuotas y de control de precios propiciaba el mercado negro.

En cambio, la mayor parte de los teóricos mercantilistas estaban de acuerdo en la opresión económica de los trabajadores y agricultores que debían vivir con unos ingresos cercanos al nivel de supervivencia, para maximizar la producción. Unos mayores ingresos, tiempo libre suplementario o una mejor educación de esas poblaciones contribuirían a favorecer la holgazanería y perjudicarían la economía.[14] Esos pensadores veían una doble ventaja en el hecho de disponer de abundante mano de obra: las industrias que se desarrollaban en esa época precisaban de mucha mano de obra y además eso reforzaba el potencial militar del país. Los salarios se mantienen pues a un bajo nivel para incitar a trabajar. Las leyes de pobres (Poor Laws) en Inglaterra persiguen a los vagabundos y hacen obligatorio el trabajo. El ministro Colbert hará trabajar a niños con seis años en las manufacturas de Estado.

La reflexión sobre la pobreza y su papel social en la Edad Moderna cobró importancia sobre todo tras la Reforma Protestante y los diferentes papeles que a la predestinación y el triunfo personal daban la teología de Lutero, Calvino o la Contrarreforma. La opinión católica tradicional se asociaba al mantenimiento del Antiguo Régimen, sancionando el ocio de los privilegiados y considerando la condena del trabajo como un castigo divino, mientras que las sociedades donde triunfó el protestantismo parecían adecuarse más a los nuevos valores burgueses.[15] La valoración tradicional de los pobres los veía como más cercanos a Dios, y las instituciones de caridad no se veían como medios de erradicar la pobreza, sino de paliar sus efectos. No obstante, entre los católicos también se incluye la obra de Juan Luis Vives De subventione pauperum. Sive de humanis necessitatibus libri II (Los dos libros de la subvención a los pobres o de la necesidad humana. Brujas, 1525), que trata el problema de la mendicidad buscando soluciones en las instituciones públicas, que deben socorrer a los verdaderos pobres y hacer trabajar a los que sólo son vagos; para ello consideraba preciso una organización de la beneficencia y una reforma del sistema sanitario, de asilo. Siguiendo sus ideas se organizó la actuación contra la pobreza en la ciudad de Brujas.

Interpretación histórica del mercantilismo [editar]

En efecto, no se puede hablar de una escuela mercantilista, pues, para poder hablar de una escuela deben existir una serie de características que englobe este termino. Una de ellas es la presencia de un maestro que cree un pensamiento el cual sea seguido por los miembros de la escuela, además de homogeneidad en el pensamiento. Así, por ejemplo, podemos hablar de la Escuela Clásica con Adam Smith como epicentro del pensamiento, es decir , como maestro, y la afinidad entre los distintos autores de la misma. Sin embargo, en lo que se refiere al pensamiento llamado mercantilista no encontramos ninguno de los atributos necesarios para identificarlo con una escuela de pensamiento.

El mercantilismo ha tenido diversas interpretaciones a lo largo del tiempo. Desde Adam Smith hasta la actualidad se suceden explicaciones de lo que han sido y han significado todos estos autores llamados mercantilistas. John Maynard Keynes, Gustav Schmoller, William Cunningham y el ya mencionado Adam Smith, entre muchos otros, han aportado su perspectiva del mercantilismo. Señalaremos particularmente a Eli Heckscher que, influido por los tres últimos autores mencionados, aúna las interpretaciones de éstos para luego añadir la suya. Habla del mercantilismo desde el punto de vista de su política proteccionista y sus actitudes monetarias (como ya refiere Smith), como una doctrina en la construcción del estado (recogido de Schmoller), como un sistema de poder (propugnado por Cunningham) y añade su tesis a estas cuatro: describe el mercantilismo como una concepción social que rompió con los moldes tanto morales como religiosos que determinaban el comportamiento de los agentes económicos.

A partir de los años cuarenta se disgrega las interpretaciones, desde una perspectiva general, en cuatro direcciones diferentes. Por una parte, historiadores que hablan de un período preanalítico del pensamiento económico.Por otra parte, los que argumentan la anticipación de la doctrina clásica en muchos aspectos( mecanismos de los precios, etc.) Un tercer grupo de historiadores hacen hincapié en la política, ya no exterior y proteccionista, sino en la local y nacional. Por último, y como aportación argumentativa a la afirmación de la inexistencia de una escuela mercantilista, un cuarto grupo de historiadores aboga que el mercantilismo es una invención de los investigadores, pues, no hay homogeneidad ni coherencia en su doctrina sino disparidad en los asuntos tratados según que países, y que, por tanto, el debate que gradualmente se centra en una visión homogénea es erróneo.

Haciendo referencia aquellos autores que creen que el mercantilismo es la anticipación a la doctrina clásica, podemos destacar a Cántinllon. Este autor, que se percibe entre el pensamiento mercantilista y clásico, perfecciona el concepto de balanza de comercio en términos de trabajo. Desde esta óptica se tiene en cuenta el aumento del empleo como término positivo en las ganancias de la balanza comercial. Así, pues, Cántinllon, aboga por medidas para la estabilidad de los precios e impedir su subida( por la acumulación del dinero)y en consecuencia la pervivencia de un nivel alto de empleo

La época mercantilista [editar]

El concepto de mercantilismo se define a partir de los grandes descubrimientos geográficos, consecuencia de la apertura de las rutas comerciales marítimas por los portugueses entre el siglo XV y 1500 (fecha del descubrimiento de Brasil) y la consolidada corriente inagotable del metal precioso (oro y plata principalmente) llevado desde los territorios nuevos a Europa, en particular después del establecimiento de los virreinatos de Nueva España y de Perú, por los castellanos.

Los españoles del siglo XVII, llegaron a considerar al mercantilismo como el sentido mismo de la riqueza mediante la teoría del enriquecimiento de las naciones a través de la acumulación de metal precioso. El oro y la plata constituyen el objetivo del comerciante y por lo tanto se pueden considerar como el impulso al intercambio de mercancías. El oro y la plata por sí mismos no generaron los acontecimientos económicos de la época, sino que conjuntamente con otras causas fueron moldeando la economía europea de esos tiempos. Algunas de estas causas fueron: los grandes descubrimientos geográficos, el Renacimiento, la Reforma religiosa, la aparición del estado moderno y el régimen colonial, o sea la primera globalización o el "primer sistema-mundo", según la expresión de Fernand Braudel.

Íntimamente conectado a la emergencia del Estado-nación moderno y basado en la existencia del binomio "metrópoli – colonias", el mercantilismo asumió formas nacionales, de las cuales pueden citarse, en orden cronológico: Portugal, España, Inglaterra, Holanda, Francia, Dinamarca y Suecia durante los siglos XVI, XVII y XVIII. En esta época, el mercantilismo evoluciona de tal manera que genera un estudio apropiado y se traduce como una actividad económica, a tal grado que se habla de políticas económicas y normas económicas. Al mercantilismo se le empieza a conocer con otras denominaciones, las mismas que dan sentido a su concepto, estas son: sistema mercantil, sistema restrictivo, sistema comercial, Colbertismo en Francia y Cameralismo en Alemania.

Derivado de la expansión militar europea y del incipiente desarrollo manufacturero, como complemento de la producción clásica de la agricultura, el mercantilismo incrementó notablemente el comercio internacional. Los mercantilistas fueron los primeros en identificar la importancia monetaria y política de éste.

El mercantilismo se desarrolló en una época en la que la economía europea estaba en transición del feudalismo al capitalismo. Las monarquías feudales medievales estaban siendo reemplazados por las nuevas naciones estado centralizadas, en forma de monarquías absolutas o (en Inglaterra y Holanda) parlamentarias. Los cambios tecnológicos en la navegación y el crecimiento de los núcleos urbanos también contribuyeron decisivamente al rápido incremento del comercio internacional.[16] El mercantilismo se enfocaba en cómo este comercio podía ayudar mejor a los estados.

Otro cambio importante fue la introducción de la contabilidad moderna y las técnicas de doble entrada. La nueva contabilidad permitía llevar un claro seguimiento del comercio, contribuyendo a la posibilidad de fiscalizar la balanza de comercio.[17] Y por supuesto, tampoco se puede ignorar el impacto que supuso el descubrimiento de América. Los nuevos mercados y minas descubiertas impulsaron el comercio exterior hasta cifras que hasta entonces no se podían ni concebir. Esto último llevo a un gran incremento de los precios y a un incremento en la propia actividad comercial.[18] Curiosamente, la relación entre la llegada de metales preciosos americanos y la inflación europea del siglo XVI (un fenómeno a una escala hasta entonces desconocida) no fue plenamente establecido hasta las investigaciones de Earl J. Hamilton en una fecha tan tardía como 1934 (El tesoro americano y la revolución de los precios en España, 1501-1650).

Antes del mercantilismo, los estudios económicos más importantes que se habían realizado en Europa fueron las teorías de la Escolástica medieval. El objetivo de estos pensadores era encontrar un sistema económico que fuese compatible con las doctrinas cristianas acerca de la piedad y la justicia. Se enfocaban principalmente en las cuestiones microeconómicas y a los intercambios locales entre individuos. El mercantilismo, por su parte, estaba alineado con las otras teorías e ideas que estaban reemplazando el punto de vista medieval.

En esta época se fueron adoptando también las teorías de la Realpolitik impulsadas por Nicolás Maquiavelo y la primacía del interés nacional en las relaciones internacionales. La idea mercantilista de que el comercio era una suma cero en las que las partes hacían lo posible para ganar al otro en una dura competencia, se integraba dentro de las teorías filosóficas de Thomas Hobbes. Los juegos de suma cero como el dilema del prisionero pueden ser consistentes con un punto de vista mercantilista. En el mencionado dilema los jugadores son premiados por traicionar a sus compañeros/oponentes, aunque todo el mundo estaría mejor si todos cooperasen.

Ese punto de vista pesimista sobre la naturaleza humana también encaja con la mentalidad del puritanismo en su concepción del mundo, que inspiró parte de la legislación mercantilista más dura, como las Actas de Navegación (Navigation Acts) introducidas por el gobierno de Oliver Cromwell.[19]

Las ideas mercantilistas [editar]

El pensamiento mercantilista se puede sintetizar a través de las nueve reglas de Von Hornick:[20]

  1. Que cada pulgada del suelo de un país se utilice para la agricultura, la minería o las manufacturas.
  2. Que todas las primeras materias que se encuentren en un país se utilicen en las manufacturas nacionales, porque los bienes acabados tienen un valor mayor que las materias primas
  3. Que se fomente una población grande y trabajadora.
  4. Que se prohíban todas las exportaciones de oro y plata y que todo el dinero nacional se mantenga en circulación.
  5. Que se obstaculicen tanto cuanto sea posible todas las importaciones de bienes extranjeros
  6. Que donde sean indispensables determinadas importaciones deban obtenerse de primera mano, a cambio de otros bienes nacionales, y no de oro y plata.
  7. Que en la medida que sea posible las importaciones se limiten a las primeras materias que puedan acabarse en el país.
  8. Que se busquen constantemente las oportunidades para vender el excedente de manufacturas de un país a los extranjeros, en la medida necesaria, a cambio de oro y plata.
  9. Que no se permita ninguna importación si los bienes que se importan existen de modo suficiente y adecuado en el país.

Sin embargo, la política económica interna que defiende el mercantilismo estaba todavía más fragmentada que la internacional. Mientras que Adam Smith presentaba un mercantilismo que apoyaba el control estricto de la economía, muchos mercantilistas no se identificaban con tales ideas. Durante los comienzos de la era moderna estaba a la orden del día el uso de las patentes reales y la imposición gubernamental de monopolios. Algunos mercantilistas los apoyaban, pero otros veían la corrupción e ineficiencia de esos sistemas.

Uno de los elementos en los que los mercantilistas estaban de acuerdo era la opresión económica de los trabajadores. Los asalariados y los granjeros debían vivir en los "márgenes de subsistencia". El objetivo era maximizar la producción, sin ningún tipo de atención sobre el consumo. El hecho de que las clases más bajas tuvieran más dinero, tiempo libre, o educación se veía como un problema que degeneraría en pocas ganas de trabajar, dañando la economía del país.[21]

Por otra parte, los estudiosos no se ponen de acuerdo en el motivo por el cual el mercantilismo fue la ideología o teoría económica dominante durante dos siglos y medio.[22] Un grupo, representado por Jacob Viner, argumenta que el mercantilismo fue simplemente un sistema muy directo y que contaba con bastante sentido común. Sin embargo, se sustentaba sobre una serie de falacias lógicas que no podían ser descubiertas por la gente de la época, dado que no tenían las herramientas analíticas necesarias. Otra escuela, apoyada por economistas como Robert B. Ekelund, entiende que el mercantilismo no era un error, sino el mejor sistema posible para aquellos que lo desarrollaron. Esta escuela argumenta que las políticas mercantilistas fueron desarrolladas y puestas en práctica por comerciantes y gobiernos, cuyo objetivo era incrementar al máximo los beneficios empresariales. Los empresarios se beneficiaban enormemente, y sin que ello les supusiera un esfuerzo, por la imposición de monopolios, las prohibiciones a las importaciones y la pobreza de los trabajadores. Los gobiernos, por su parte, se beneficiaban del cobro de los aranceles y los pagos de los mercaderes. Si bien las ideas económicas más tardías fueron desarrolladas a menudo por académicos y filósofos, casi todos los escritores mercantilistas eran comerciantes o personas con cargos en el gobierno.[23]

El mercantilismo como proceso económico [editar]

Dentro de la doctrina económica mercantilista emergieron, de manera natural, tres cuestiones fundamentales que generaba esta lucrativa actividad comercial:

En la obra The Circle of Commerce (El círculo del comercio, 1623), Edward Misselden desarrolló un concepto de balanza comercial expresado en términos de débitos y créditos, presentando el cálculo de la balanza comercial para Inglaterra desde el día de navidad del año 1621 hasta la de 1622.

La idea mercantilista de "balanza de comercio multilateral" corresponde a la actual noción de "balanza de pagos" y se compone de cinco cuentas:

Balanza de comercio multilateral
  1. Cuenta corriente (=balanza comercial)
    1. Mercancías (A)
    2. Invisibles (fletes, seguros, etc.) (A)
  2. Cuentas de capital
    1. A corto Plazo (C)
    2. A largo plazo (A)
  3. Transferencias unilaterales (donaciones, ayuda militar, etc.) (A)
  4. Oro (C)
  5. Errores y Omisiones

Políticas mercantilistas [editar]

Las ideas mercantilistas fueron la ideología económica dominante en toda Europa al principio de la Edad Moderna. Sin embargo, como conjunto de ideas no sistematizadas, su aplicación concreta difirió en la práctica de cada país.

En Francia [editar]

Ministro francés de finanzas y mercantilista, Jean-Baptiste Colbert

En Francia, el mercantilismo nace a principios del Siglo XVI, poco tiempo después del reforzamiento de la monarquía. En 1539, un real decreto prohíbe la importación de mercancías textiles de lana provenientes de España y de una parte de Flandes. El año siguiente se imponen restricciones a la exportación de oro.[24] Se multiplican las medidas proteccionistas a lo largo del siglo. Jean-Baptiste Colbert, ministro de finanzas durante 22 años, fue el principal impulsor de las ideas mercantilistas en Francia, lo que hizo que algunos hablaran de colbertismo para designar el mercantilismo francés. Con Colbert, el gobierno francés se implicó mucho en la economía para acrecentar las exportaciones. Colbert eliminó los obstáculos al comercio al reducir las tasas aduaneras interiores y al construir una importante red de carreteras y canales. Las políticas desarrolladas por Colbert en conjunto resultaron eficaces, y permitieron que la industria y la economía francesas crecieran considerablemente durante ese periodo, convirtiendo a Francia en una de las mayores potencias europeas. No tuvo tanto éxito a la hora de convertir Francia en una gran potencia comercial equiparable a Inglaterra y a Holanda.[25]

También es característico del colbertismo emprender una decidida política de creación de Manufacturas Reales que fabricaban productos estratégicos o de lujo (los Gobelinos, para tapices y cristales), en ambos casos consumibles en primer lugar por la demanda de la propia monarquía, al tiempo que producían la emulación de su consumo tanto dentro como fuera del reino. Dicha emulación también se vio en la creación de manufacturas similares en otros países europeos, entre los que destacaron las Reales Fábricas españolas de productos de lujo (Porcelana del Buen Retiro, Cristal de la Granja, Real Fábrica de Tapices), de armas (Real Fábrica de Artillería de La Cavada), y de artículos de gran consumo que se monopolizaban por el estado como regalías: tabaco (la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla y la de Madrid), aguardiente, naipes.

Véase también: Manufacturas Reales

En Inglaterra [editar]

En Inglaterra, el mercantilismo alcanza su apogeo durante el periodo llamado del Long Parliament (16401660). Las políticas mercantilistas también se aplicaron durante los periodos Tudor y Estuardo, especialmente con Robert Walpole como principal partidario. El control del gobierno sobre la economía doméstica era menor que en el resto de Europa, debido a la tradición de la Common law y el progresivo poder del parlamento.[26]

Los monopolios controlados por el estado se habían extendido, especialmente antes de la primera revolución inglesa, a pesar de que a menudo eran cuestionados. Los autores mercantilistas ingleses estaban divididos acerca de la necesidad de control de la economía interior. El mercantilismo inglés adoptó sobre todo forma de control del comercio internacional. Se puso en marcha un amplio abanico de medidas destinadas a favorecer la exportación y penalizar la importación. Se instauraron tasas aduaneras sobre las importaciones y subvenciones a la exportación. Se prohibió la exportación de algunas materias primas. Las Navigation Acts (Actas de Navegación) prohibían a los comerciantes extranjeros hacer comercio interior en Inglaterra. Inglaterra aumentó el número de colonias y, una vez estaban bajo control, se instauraban reglas para autorizar a producir sólo materias primas y a comerciar únicamente con Inglaterra. Esto condujo a progresivas tensiones con los habitantes de esas colonias y fue una de las principales causas de la Guerra de Independencia de los Estados Unidos.

Estas políticas contribuyeron en gran medida a que Inglaterra se convirtiera en la mayor potencia comercial del mundo, y una potencia económica internacional. En el interior, la transformación de tierras no cultivadas en terreno agrícola tuvo un efecto duradero. Los mercantilistas pensaban que para hacer crecer el poderío de una nación, todas las tierras y recursos debían utilizarse al máximo, lo que les llevó a embarcarse en grandes proyectos como el drenaje de la región de los fens ("pantanos" de la llanura de Bedford).[27]

En España [editar]

Artículo principal: Arbitrismo
Casa de Contratación, que actualmente cumple la función de Archivo de Indias, junto a la Catedral de Sevilla. Centro económico del mundo en el siglo XVI, Sevilla se hundió en una profunda crisis en el siguiente, mientras que Londres y Ámsterdam entraban en su apogeo.

La revolución de los precios que afectó a toda Europa desde el siglo XVI, tuvo su origen en la llegada a España de las remesas anuales de metales preciosos que traía la flota de Indias, con lo que la reflexión sobre sus causas y posibles soluciones produjo el primer pensamiento económico digno de tal nombre. A ello se sumaba la tradición de peticiones de orden económico en las Cortes, tanto las castellanas como las de los reinos de la Corona de Aragón. Castilla, desde la Baja Edad Media había presenciado un enfrentamiento entre los intereses vinculados a la exportación de la lana (la aristocrática Mesta, y la alta burguesía de mercaderes de Burgos, las ferias y puertos conectados con Flandes) y los vinculados a la producción interna de paños (la baja burguesía y el patriciado urbano de las ciudades centrales, como Segovia y Toledo), que se expresaron en las guerras civiles de los Trastamara e incluso la de las Comunidades. Ese modelo simplificado no oculta la confluencia de multitud de otros intereses, tanto personales como dinásticos, institucionales y estamentales, como los de las distintas partes del clero, e incluso la presencia de minorías como judíos y conversos y la gran mayoría social que es el campesinado.[28] La misma construcción de la monarquía autoritaria tiene mucho que ver con su habilidad para arbitrar estos conflictos socioeconómicos y su dimensión política.[29] La misma organización del monopolio del comercio americano, a través de la Casa de Contratación de Sevilla, conjugado con los préstamos adelantados por banqueros alemanes (familia Fugger) o genoveses, y los mecanismos de la deuda pública (juros) dan una muestra de lo necesario y a la vez complicado que era entender los fenómenos económicos y actuar políticamente sobre ellos. Era vital para el funcionamiento del complejo aparato militar, burocrático y hacendístico de la Monarquía Hispánica (véase Instituciones españolas del Antiguo Régimen), en el que los impuestos (unos del rey, otros del reino, otros de los municipios), las múltiples exenciones, y los derechos y regalías del monarca formaban un entramado caótico.

A los economistas españoles, de abundante nómina en los siglos XVI y XVII (Tomás de Mercado, Sancho de Moncada y Martín de Azpilicueta, teólogos vinculados a la Escuela de Salamanca; Luis Ortiz, contador de hacienda, Martín González de Cellorigo, abogado en la Chancillería de Valladolid, Pedro Fernández de Navarrete, militar y gobernador de Guipúzcoa, Luis Valle de la Cerda, que propone en 1600 la creación de los Montes de Piedad con el apoyo de las Cortes...), se les daba el nombre de arbitristas, por ser arbitrio el nombre que solía darse a la medida que, por su mera voluntad, podía el rey tomar en beneficio del reino, y que esos autores solicitaban. Su papel fue subvalorado por la misma historiografía económica española en sus primeros estudiosos, como es el caso de Manuel Colmeiro.[30] Ya en su propia época eran ridiculizados por proponer medidas extravagantes, como lo hizo Quevedo, que en varias ocasiones describe a bienintencionados arbitristas ("arcigogolantes") causando toda clase de catástrofes; uno de ellos está tan enfrascado en escribir sus teorías que no se da cuenta de que se ha sacado a sí mismo un ojo con la pluma.[31]

El mismo Quevedo reflejó magistralmente la percepción de fracaso económico, como parte de la más general decadencia española en su célebre poema:

Nace en las Indias honrado,

donde el mundo le acompaña.

Viene a morir en España

y es en Génova enterrado...

¡Poderoso caballero es Don Dinero!

Zenón de Somodevilla, marqués de la Ensenada.

Durante la crisis económica que afectó a España durante el Siglo XVII (de hecho fue la principal afectada por la general crisis del siglo XVII) se pusieron en marcha muchas políticas económicas sin demasiada coherencia, incluyendo alteraciones monetarias y fiscales que más que remediar, contribuyeron a su profundización. El estado ruinoso de finales de ese siglo, durante el reinado de Carlos II, no obstante presenció una reactivación de la economía en las zonas periféricas (a excepción de Andalucía). Tras la Guerra de Sucesión Española (1700-1714), supuso un indudable éxito económico la adopción, por los gobiernos de Felipe V, de una serie de medidas mercantilistas de inspiración colbertista importadas de Francia (ministros Jean Orry y Michael-Jean Amelot).

En el siglo XVIII, la herencia del arbitrismo se trasladó al llamado proyectismo ilustrado con mayor elevación intelectual. En el reinado de Fernando VI las medidas asociadas al Catastro de Ensenada, muy ambiciosas, no fueron aplicadas con decisión. Lo mismo ocurrió con las del Marqués de Esquilache con Carlos III (decreto de abolición de la tasa del trigo y libre comercio de granos, 1765), que fue apartado tras el motín que lleva su nombre (1766). El final del siglo XVIII es el del ascenso de políticos con ideas económicas más cercanas a la fisiocracia y el liberalismo económico (Campomanes y Jovellanos), destacando el proyecto de ley agraria y la liberalización del comercio americano; que tampoco consiguieron un desarrollo eficaz, ya en la crisis del Antiguo Régimen.

En otros países [editar]

Las demás naciones también adoptaron las tesis mercantilistas en distinto grado. Los Países Bajos, que se habían convertido en el centro financiero de Europa gracias a su muy desarrollada actividad comercial, estaban poco interesados en restringir el comercio y sólo a última hora adoptaron algunas políticas mercantilistas.

El mercantilismo se desarrolló en Europa Central y en Escandinavia tras la Guerra de los Treinta Años (16181648), cuando Cristina de Suecia y Cristián IV de Dinamarca pasaron a preconizarlo. Los emperadores Habsburgo se interesaron bastante por las ideas mercantilistas, pero la extensión y la relativa descentralización de este Imperio hacía difícil la adopción de tales medidas. Algunos estados del Imperio adoptaron las tesis mercantilistas, especialmente Prusia, que tuvo bajo el mandato de Federico el Grande la economía más rígida de Europa. Con esta base doctrinal Alemania iba a gestar una escuela llamada de los "cameralistas" que tendría influencia hasta el Siglo XIX.

Rusia bajo Pedro el Grande trató de poner en marcha el mercantilismo sin demasiado éxito debido a la ausencia una clase significativa de comerciantes o de una base industrial.

La batalla de Scheveningen, 10 de agosto de 1653 por Jan Abrahamsz Beerstraaten, hacia 1654, representa la batalla final de la Primera Guerra Anglo-Holandesa

Las ideas mercantilistas también alimentaron los periodos de conflicto armado en los siglos XVII y XVIII. Al ser la idea dominante que el stock de riqueza es algo fijo, el único modo de aumentar la riqueza de un país debía hacerse en detrimento de otro. Muchas guerras, entre las que hay que contar las guerras anglo-holandesas, franco-holandesa, y franco-inglesa fueron ocasionadas por las doctrinas que preconizaban el nacionalismo económico. El mercantilismo contribuyó también al desarrollo del imperialismo, ya que todas las naciones que podían hacerlo trataban de apoderarse de territorios para hacerse con materias primas. A lo largo de este periodo, el poder de las naciones europeas se extendió por todo el planeta. A expensas de la economía interior, esta expansión creó monopolios, como las británicas Compañía de las Indias o la Compañía de la Bahía de Hudson; o la francesa Compañía de las Indias Orientales.

Artículo principal: Compañía privilegiada

Estas compañías privilegiadas tenían precedentes desde el siglo XIV en las ciudades italianas de Pisa, Génova, Florencia y Venecia; por no hablar de la Hansa, que responde a otra categoría funcional. En Inglaterra surgirán algunas a partir de guildas medievales preexistentes, como las distintas Company of Merchant Adventurers (siglos XV y XVI). Fue en la Holanda independizada de la Monarquía Católica donde aparecieron las primeras dignas del nombre de compañías privilegiadas: la VOC (1602) y la WIC (1621). Otras naciones tuvieron compañías privilegiadas, notablemente las nórdicas (Dinamarca, Suecia...). En España (a pesar de contar con precedentes medievales, como los Consulados del Mar aragoneses o las instituciones similares castellanas) la figura es de incorporación más tardía: en el siglo XVIII el monopolio del puerto de Cádiz (sucesor del de Sevilla), ya muy castigado por las consecuencias comerciales del Tratado de Utrecht, fue admitiendo la presencia de alguna compañía similar, como la Compañía Guipuzcoana de Caracas (1728).

Críticas [editar]

Un buen número de estudiosos habían señalado ya algunos errores importantes en las teorías mercantilistas bastante antes de que Adam Smith desarrollase una ideología que pudiera sustituirlo completamente. Hubo críticos como Dudley North, John Locke o David Hume que atacaron los fundamentos del mercantilismo, y a lo largo del siglo XVIII fue perdiendo el favor que había tenido. Los mercantilistas eran incapaces de entender nociones como la de la ventaja competitiva (aunque esta idea sólo llego a ser entendida con David Ricardo en 1817) y los beneficios del comercio. Por ejemplo, Portugal era un productor mucho más eficiente de vino que Inglaterra, mientras que en Inglaterra era relativamente más barata la producción textil. Por lo tanto, si Portugal se especializaba en vino e Inglaterra en textiles, ambos estados saldrían beneficiados si comerciaban. En las teorías económicas modernas, el comercio no se entiende como una suma cero entre competidores, puesto que ambas partes pueden verse beneficiadas, por lo que se trata más de un juego de suma positiva. Mediante la imposición de las restricciones a la importación, ambas naciones terminan siendo más pobres que si no existiesen trabas al comercio.

Gran parte de La Riqueza de las Naciones de Adam Smith es un ataque al mercantilismo.

David Hume, por su parte, apuntó la imposibilidad del gran objetivo mercantilista de lograr una balanza comercial positiva constante. A medida que los metales preciosos entraban en un país, la oferta se incrementaría y el valor de esos bienes en ese estado comenzaría a reducirse con respecto a otros bienes de consumo. Por el contrario, en el estado que exportase los metales preciosos, el valor comenzaría a crecer. Llegaría un momento en el que no compensase exportar bienes del país con altos precios al otro país, que ahora tendría niveles de precios menores, y la balanza comercial terminaría revirtiéndose por sí misma. Los mercantilistas no entendieron este problema, y argumentaron durante mucho tiempo que un incremento en la cantidad de dinero simplemente significaba que todo el mundo era más rico.[32]

Otro de los objetivos principales a la hora de criticar las teorías del mercantilismo fue la importancia que se le daba a los metales preciosos, incluso cuando algunos mercantilistas habían comenzado a desenfatizar la importancia del oro y la plata. Adam Smith apuntó que los metales preciosos eran exactamente igual que cualquier otro bien de consumo, y que no había ninguna razón para darle un tratamiento especial. El oro no era más que un metal de color amarillo que era valioso simplemente porque no es abundante.

La primera escuela que rechazó completamente el mercantilismo fue la de la Fisiocracia, en Francia. Sin embargo, sus teorías también presentaban una serie de importantes problemas, y la sustitución del mercantilismo no se produjo hasta que Adam Smith publicó su famosa obra Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones en 1776. Este libro muestra las bases de lo que hoy en día se conoce como la economía clásica. Smith dedica una parte considerable del libro a rebatir los argumentos de los mercantilistas, si bien estos son a menudo versiones simplistas o exageradas de sus pensamientos.[33]

Los académicos también están divididos a la hora de establecer una causa para el final del mercantilismo. Aquellos que creen que la teoría era simplemente un error deducen que su reemplazo era inevitable desde el momento en que las ideas, mucho más exactas, de Smith fueron expuestas al público. Aquellos que opinan que el mercantilismo era una búsqueda de formas de enriquecimiento para una parte de la sociedad entienden que sólo terminó cuando se produjeron importantes cambios en la sociedad, y principalmente en el sistema de poderes. En el Reino Unido el mercantilismo fue desapareciendo a partir de que el Parlamento acaparó el poder que el monarca tenía para establecer monopolios. Si bien los ricos capitalistas que controlaban la Casa de los Comunes se beneficiaban de esos monopolios, el Parlamento veía difícil llevarlos a cabo por causa del gran coste que suponía tomar esas decisiones de forma colectiva.[34]

Las regulaciones mercantilistas poco a poco fueron eliminándose a lo largo del siglo XVIII en el Reino Unido, y durante el siglo XIX el gobierno británico adoptó abiertamente el libre comercio y las teorías económicas de Smith del laissez faire. En el continente el proceso fue algo distinto. En Francia se mantuvieron las prerrogativas económicas de la monarquía absoluta hasta la Revolución Francesa, siendo entonces cuando terminó el mercantilismo. En Alemania el mercantilismo continuó siendo una importante ideología hasta comienzos del siglo XX.[35]

Legado [editar]

Ideas mercantilistas supervivientes [editar]

Alexander Hamilton preside los billetes de 10 dólares USA

En el mundo anglosajón se puede decir que las críticas de Adam Smith al mercantilismo fueron aceptadas en el Imperio Británico, pero fueron rechazadas en los Estados Unidos por figuras tan importantes como Alexander Hamilton, Friedrich List, Henry Clay, Henry Charles Carey y Abraham Lincoln. En el siglo XX, la mayoría de economistas de ambos lados del Atlántico han llegado a aceptar que en algunas áreas las teorías mercantilistas eran correctas. El más importante ha sido el economista John Maynard Keynes, que explícitamente apoyó algunas de sus teorías.

Adam Smith había rechazado el énfasis que hasta entonces los mercantilistas habían puesto en la cantidad de dinero argumentando que los bienes, la población y las instituciones eran las causas reales de prosperidad. Keynes argumentó que la cantidad de dinero en circulación, la balanza comercial y los tipos de interés tenían una gran importancia en la economía. Este punto de vista fue luego la base del monetarismo, cuyos defensores actualmente rechazan muchas de las teorías económicas keynesianas, pero que se ha desarrollado y es ahora una de las escuelas económicas modernas más importantes. Keynes también hizo notar que el enfoque en los metales preciosos también era razonable en la época en la que se dio (comienzos de la era moderna). En una época anterior al papel moneda, un incremento de los metales preciosos y de las reservas del estado era la única forma de incrementar la cantidad de dinero en circulación.

Adam Smith, por otra parte, también rechazó el énfasis del mercantilismo hacia la producción, argumentando que la única forma de hacer crecer a la economía era a través del consumo (que, a su vez, impulsaba la producción de bienes). Keynes, sin embargo, defendió que la producción era tan importante como el consumo.

Keynes y otros economistas del periodo también retomaron la importancia que tenía la balanza de pagos, y visto que desde la década de los años 30 todas las naciones han controlado las entradas y salidas de capital, la mayoría de los economistas están de acuerdo en que una balanza de pagos positiva es mejor que una negativa para la economía de un país. Keynes también retomó la idea de que el intervencionismo gubernamental es una necesidad económica.

Sin embargo, si bien las teorías económicas de Keynes han tenido un gran impacto, no han tenido tanto éxito sus esfuerzos de rehabilitar la palabra mercantilismo, que a día de hoy sigue teniendo connotaciones negativas y se usa para atacar una serie de políticas proteccionistas.[36] Por otra parte, las similitudes entre el keynesianismo y las ideas de sus sucesores con el mercantilismo a veces han hecho que sus detractores las categorizasen como neomercantilismo.

Por otro lado, algunos sistemas económicos modernos copian algunas de las políticas mercantilistas. Por ejemplo, el sistema de Japón en ocasiones también es calificado de neomercantilista.[37]

Un área en la que Smith fue rebatido antes incluso que Keynes fue en la del uso de la información. Los mercantilistas, que eran generalmente mercaderes o funcionarios del gobierno, tenían en sus manos una gran cantidad de datos de primera mano sobre el comercio, y los usaban de forma considerable en sus investigaciones y escritos. William Petty, un mercantilista importante, es a menudo considerado el primer economista en usar un análisis empírico para estudiar la economía. Smith rechazaba este sistema porque entendía que el razonamiento deductivo desde unos principios básicos era el método correcto para descubrir las verdades económicas. Hoy en día, sin embargo, la mayoría de las escuelas económicas aceptan que ambos métodos son importantes (si bien la escuela austriaca supone una notable excepción).

En instancias específicas, las políticas mercantilistas proteccionistas también han tenido un impacto positivo en el estado que las puso en marcha. El mismo Adam Smith (sin importarle la contradicción en que incurría al patrocinar el libre comercio para las demás y no para su propia nación) elogió las Actas de Navegación inglesas por haber servido para expandir enormemente la flota mercante británica, y por haber jugado un papel central en convertir al Reino Unido en la superpotencia naval y económica que fue desde entonces.[38] Algunos economistas argumentaron que el proteccionismo es bueno para industrias en desarrollo, y que si bien causa algunos daños a corto plazo, puede ser beneficioso a largo (teoría de las "industrias infantiles" del alemán Friedrich List).

En cualquier caso, La Riqueza de las Naciones tuvo un profundo impacto en el final del mercantilismo y la adopción posterior de la política de libre mercado. Para 1860 Inglaterra ya había eliminado los últimos vestigios del mercantilismo (por ejemplo, las proteccionistas leyes del grano o corn laws, en gran parte gracias a la Anti-Corn Law League). Las regulaciones industriales, los monopolios y los aranceles fueron retirados. Convertida en "el taller del mundo", con una industria y una flota mercante con la que nadie podía competir, Inglaterra se convirtió en la gran defensora y propagandista de la política de libre mercado, justo en el momento en que más la beneficiaba, y lo siguió siendo hasta la Primera Guerra Mundial, cuando la segunda revolución industrial le puso delante competidores serios.

Véase también: Dirigismo

Herencia política [editar]

La posteridad del mercantilismo ha sido sin duda mayor en la práctica política que en la teoría económica. Si el pensamiento económico del Siglo XIX está dominado por las escuelas clásica y neoclásica, más bien favorables al librecambismo, la práctica política estuvo influenciada durante mucho tiempo por ideas mercantilistas. Como hace ver el historiador Paul Bairoch, a pesar de que "los hombres dejaran de razonar en términos de nivel de desarrollo a conseguir en mayor o menor tiempo pasando a hacerlo en términos de apropiación de una parte mayor de riqueza", en 1815 y en 1913, el mundo occidental es "un océano de proteccionismo rodeando algunos islotes liberales".[39]

Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, se asiste a una liberalización continua del comercio mundial bajo el impulso de las grandes instituciones librecambistas como la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional (FMI). Sin embargo algunos economistas como Paul Krugman opinan que estas instituciones están guiadas por un "mercantilismo ilustrado", que no intenta favorecer los principios del librecambismo, sino favorecer las concesiones comerciales mutuamente ventajosas.[40] Otros economistas radicales y pensadores llegan a afirmar que esas organizaciones, con la excusa del librecambismo, imponen la forma de comercio internacional que desean las grandes potencias económicas que les controlan.[41]

Manifestación para el mantenimiento del proteccionismo a la agricultura en Japón. Las protestas antiglobalización incluyen habitualmente la defensa de posiciones similares al mercantilismo.

Según Daniel Cohen, los recientes fracasos de las negociaciones en el seno de la OMC resultan reveladores de ese "mercantilismo ilustrado". Si las negociaciones de las anteriores etapas habían llegado a tener éxito, fue gracias a compromisos, a concesiones recíprocas y equitativas. Los países ricos aceptaban por ejemplo liberalizar el sector textil a cambio de ventajas en materia de servicios financieros concedidos por los países en vías de desarrollo. En cambio, tras la cumbre de Cancún en 2003, las negociaciones entre países ricos y pobres cambian de naturaleza. Los debates se focalizan en el tema agrícola en el que las oportunidades de un intercambio mutuamente beneficioso aparecieron imposibles. Lejos de ser un "juego de suma positiva", el comercio internacional aparece como un "juego de suma cero", el reto de la cumbre pasó a ser: "nuestros agricultores o los vuestros", como si las ganancias de una nación significaran pérdidas para otra.[42]

El término neomercantilismo sirve para designar, casi siempre de modo peyorativo, las políticas contemporáneas que recuerdan las de los mercantilistas del Siglo XVIII. Consisten casi siempre en medidas proteccionistas o en políticas comerciales agresivas en las que el Estado se implica para fomentar la competitividad de las empresas nacionales.

En el contexto de la mundialización, el neomercantilismo se basa en el concepto de "competencia mundial", lo que viene a ser una "guerra económica" entre los países. Se dice que la protección a las empresas nacionales y el apoyo a su competitividad en los mercados mundiales es provechosa para la economía nacional. Así algunas grandes potencias son acusadas de neomercantilistas cuando apoyan a su industria nacional por medio de subvenciones o de encargos estatales, a la vez que imponen cupos, tasas o normas a la importación, para proteger su mercado interior. El conflicto Boeing-Airbus, unido a las subvenciones que se atribuyen a cada una de sus empresas por parte de los gobiernos estadounidense (en forma de encargos) y europeos, puede ser visto como ejemplo de neomercantilismo.

El concepto de "guerra comercial" alimenta las campañas políticas de las grandes potencias económicas: hay que "hacer Europa para llegar al peso" decía un cartel del Partido Socialista Francés que presentaba a Europa frente a un luchador de sumo japonés y un obeso estadounidense durante la campaña electoral para el referéndum sobre el Tratado de Maastricht en 1992. Según algunos, esas políticas sirven de contrapeso para los efectos presuntamente negativos de la globalización económica sobre la justicia social, mientras los economistas librecambistas opinan que favorecen intereses particulares de algunas industrias y perjudicando al interés general. Sin embargo, el concepto de preferencia comunitaria no es una realidad jurídica, ni siquiera económica. Si fue sancionado por el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas el 13 de marzo de 1968 en materia de política agraria común (en función de un derecho de aduana sobre los productos procedentes de países terceros), pronto se topó con los objetivos del GATT. Hoy día sigue existiendo una tarifa exterior común que provoca a menudo duras discusiones entre los países miembros de la Unión Europea y la Organización Mundial de Comercio

Referencias [editar]

Notas [editar]

  1. Montchrestien es consejero del príncipe, Jean Bodin y Charles de Montesquieu son magistrados, Jean-Baptiste Colbert y Jacques Necker ministros de finanzas, Thomas Mun y Josiah Child dirigentes de la Compañía Inglesa de las Indias Orientales, William Petty un hombre de negocios, John Law y Richard Cantillon financieros. (Etner 2005, p.3012)
    • Lind, Michael: "Durante el siglo XIX la escuela predominante de economía política americana fue el sistema americano de desarrollo de nacionalismo económico(...) El santo patrón de la escuela era Alexander Majorie, cuyo Informe sobre Manufacturas (1791) había hecho un llamamiento al activismo del gobierno federal para esponsorizar un desarrollo de las infraestructuras y una industrialización protegida por aranceles que alejasen a los productos manufacturados británicos (...) La escuela americana, creada en el siglo XIX por economistas como Henry Carey (asesor del presidente Lincoln), inspiraban el "sistema amricano" de Henry Clay y las políticas proteccionistas de sustitución de importaciones hasta bien entrado el siglo XX."(de "Hamilton's Republic" Part III "The American School of National Economy" pg. 229-230 published 1997 by Free Press, Simon & Schuster division in the USA - ISBN 0-684-83160-0)
    • Richardson, Heather Cox: "Para 1865 los republicanos habían desarrollado una serie de altos aranceles que reflejaban las teorías económicas de Carey y Wayland y estaban diseñados para fortalecer y beneficiar todas las partes de la economía americana, incrementando el nivel de vida de todos. Como concluyó un republicano(...) El Congreso debe adaptar su legislación para ayudar todas las ramas de la industria, hacer que la gente prospere, y permitirles pagar los impuestos(...) para los gastos ordinarios de gobierno" (de "The Greatest Nation of the Earth" Capítulo 4 ¡: "Directing the Legislation of the Country to the Improvement of the Country: Tariff and Tax Legislation" pg. 136-137 published 1997 by the President and Fellows of Harvard College in the USA - ISBN 0-674-36213-6)
    • Boritt, Gabor S: "Lincoln, por tanto, tuvo el placer de convertir en ley gran parte del programa que había llevado a cabo durante la mejor parte de su vida política. Y esto, como el historiador Leornard P. Curry ha escrito, supuso una "huella para la América moderna" y "El hombre que Lincoln eligió para la posición de Secretario del Tesoro, Salmon P. Chase, fue un ex-demócrata, pero de la variedad moderada de economistas, uno a quien Joseph Dorfman pudo incluso describir como 'un buen Hamiltoniano, y un progresista occidental del sello de Lincoln en todo, desde un sello hasta el banco nacional.'" (de "Lincoln and the Economics of the American Dream" Capítulo 14: "The Whig in the White House" pages 196-197 published 1994 by Memphis State University Press in the USA - ISBN 0-87870-043-9; ISBN 0-252-06445-3)
  2. Jürg Niehans. A History of Economic Theory pg. 6
  3. Harry Landreth and David C. Colander History of Economic Thought. pg. 44
  4. Eli F. Heckscher, Mercantilism, trad. inglesa 1935, vol. I, p. 19
  5. Robert B. Ekelund and Robert D. Tollison. Mercantilism as a Rent-Seeking Society. pg. 9
  6. Mark Blaug, 4ª edición, p. 11.
  7. Landreth and Colander. pg. 48
  8. David S. Landes The Unbound Prometheus. pg. 31
  9. Ekelund y Hébert, Historia de la Teoría Económica y de su método, Pág 43, ed. MacGrawHill
  10. Riqueza de las Naciones, Libro IV, capítulo I
  11. Vauban, Proyecto de una dixma real, 1707, pp. 77-78
  12. Thomas Mun, A Discourse of Trade from England unto the East-Indies, 1621
  13. Robert B. Ekelund y Robert F. Hébert, A History of Economic Theory and Method p. 46.
  14. Es muy conocida la tesis de Max Weber: La ética protestante y el espíritu del capitalismo, Alianza Editorial, Madrid, 2001.
  15. Landreth and Colander. pg. 43
  16. Charles Wilson. Mercantilism. pg. 10
  17. John Kenneth Galbraith. "A Critical History." pg. 33-34
  18. Landreth and Colander. pg. 53
  19. Ideas citadas por Ekelund y Hebert, op. Cit. Pág. 44
  20. Robert B. Ekelund and Robert F. Hébert. A History of Economic Theory and Method. pg. 46
  21. Ekelund and Hébert. pg. 61
  22. Niehans. pg. 19
  23. Hermann Kellenbenz, The Rise of the European Economy, p. 29
  24. E.N. Williams, The Ancien Regime in Europe, p. 177-83.
  25. E. Damsgaard Hansen. European Economic History. p. 65
  26. Wilson p. 15.
  27. Madrazo Madrazo, Santos (1969) Las dos Españas. Burguesía y nobleza, los orígenes del precapitalismo español Editorial ZYX.
  28. Anderson, Perry (1979) El estado absolutista, Madrid, Siglo XXI.
  29. Colmeiro, Manuel: (1883) Historia de la Economía Política en España; (1880) Biblioteca de los economistas españoles de los siglos XVI, XVII y XVIII.
  30. Llopis-Fuentes, Roger (1991) El personaje del arbitrista según Cervantes y Quevedo Cincinnati Romance Review 10, pgs. 111-122. Consultable en internet hay un estudio de Mercedes Blanco Del infierno al Parnaso. Escepticismo y sátira política en Quevedo y Trajano Boccalini [1]
  31. Ekelund and Hébert. pg. 43
  32. Niehans. pg. 19
  33. Ekelund and Tollison
  34. Wilson pg. 6
  35. Wilson pg. 3
  36. Robert S. Walters and David H. Blake. The Politics of Global Economic Relations.
  37. Hansen pg. 64
  38. Paul Bairoch, Mythes et paradoxes de l’histoire économique, La Découverte, 1994
  39. P. R. Krugman, "Does the New Trade Theory Require a New Trade Policy ?", The World Economy, vol 15, n° 4, julio 1992, pp. 423 – 441, pp. 429 – 431.
  40. Noam Chomsky habla sobre la OMC. Freedom, 1992.
  41. Daniel Cohen, « L'OMC est morte », Le Monde, 9 de octubre 2003

Bibliografía [editar]

Fuentes [editar]

  • Robert B. Ekelund y Robert D. Tollison. Mercantilism as a Rent-Seeking Society: Economic Regulation in Historical Perspective. College Station: Texas A&M University Press, 1981. (en inglés)
  • Robert B. Ekelund y Robert F. Hébert. A History of Economic Theory and Method. New York: McGraw-Hill, 1997. (en inglés) Existe traducción al español titulada Historia de la Teoría Económica y de su método.
  • François Etner, Mercantilisme, Encyclopédie thématique Universalis, 2005 (en francés)
  • Eli F. Heckscher Mercantilism. traducción de Mendel Shapiro. London: Allen & Unwin. 1935. (en inglés)
  • John Maynard Keynes. "Notes on Mercantilism, the Usury Laws, Stamped Money and the Theories of Under-Consumption." General Theory of Employment, Interest and Money. (en inglés)
  • Harry Landreth y David C. Colander. History of Economic Thought. Boston: Houghton Mifflin, 2002. (en inglés)
  • Niehans, Jürg. A History of Economic Theory: Classic Contributions, 1720-1980. Baltimore: Johns Hopkins University Press, 1990. (en inglés)
  • Jean-Pierre Potier, Histoire de la pensée économique [2] (en francés)
  • Gianni Vaggi y Peter Groenewegen. A Concise History of Economic Thought: From Mercantilism to Monetarism. New York: Palgrave Macmillan, 2003. (en inglés)
  • Charles Wilson. Mercantilism. London: Historical Association, 1966 (en inglés)

Otras lecturas [editar]

Véase también [editar]

Enlaces externos [editar]

18/10/2009 15:33 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen No hay comentarios. Comentar.

FILOSOFÍA ECONÓMICA: LA FISIOCRACIA. La fisiocracia o fisiocratismo era una escuela de pensamiento económico del siglo XVIII fundada por François Quesnay y Anne Robert Jacques Turgot en Francia. Afirmaba la existencia de una ley natural por la cual el buen funcionamiento del sistema económico estaría asegurado sin la intervención del gobierno. Su doctrina queda resumida en la expresión «laissez faire, laissez passer» (dejar hacer, dejar pasar).

Fisiocracia

De Wikipedia, la enciclopedia libre

La fisiocracia o fisiocratismo era una escuela de pensamiento económico del siglo XVIII fundada por François Quesnay y Anne Robert Jacques Turgot en Francia. Afirmaba la existencia de una ley natural por la cual el buen funcionamiento del sistema económico estaría asegurado sin la intervención del gobierno. Su doctrina queda resumida en la expresión «laissez faire, laissez passer» (dejar hacer, dejar pasar).

El origen del término fisiocracia proviene del griego y quiere decir "gobierno de la naturaleza", al considerar los fisiócratas que las leyes humanas debían estar en armonía con las leyes de la naturaleza. Esto está relacionado con la idea de que sólo en las actividades agrícolas la naturaleza posibilita que el producto obtenido sea mayor que los insumos utilizados en la producción surgiendo así un excedente económico. Los fisiócratas calificaron de estériles las actividades como la manufactura o el comercio donde la incautacion sería suficiente para reponer los insumos utilizados.

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El fisiocratismo como primera doctrina económica liberal [editar]

La fisiocracia surge como una reacción de tipo intelectual a la común concepción de la vida intervencionista del pensamiento mercantilista. Y para ahondar más las diferencias, estudiaron las fondos, por lo que propugnaban el impuesto único sobre la tierra y sugerían la anulación de todos los establecidos por los mercantilistas. La tendencia general de los fisiócratas es el libre cambio. La tarea del economista se reduce a descubrir el juego de las leyes naturales. La intervención del estado es inútil, pues no haría otra cosa que interferir ese orden esencial. El interés de los fisiócratas se concentraba en gran medida en la definición de una estrategia macroeconómica de desarrollo que incluyera políticas coherentes.

Importancia de la producción agrícola frente al comercio [editar]

Para los fisiócratas, en oposición al mercantilismo, la riqueza de una nación procedía de su capacidad de producción y no de las riquezas acumuladas por el comercio internacional. Y consideraban que la única actividad generadora de riqueza para las naciones era la agricultura.

Los fisiócratas asumieron que dada su observación de los mercados, la manufactura era una actividad estéril, ya que no se veía un gran avance en este sector. Obviamente, esto se debía al tamaño de la industria de entonces, anterior a la revolución industrial. Lo cual constituye una falla en su análisis, que se deriva también del mayor interés en la productividad física y no en la productividad del valor. También defendían que la agricultura era el único sector productivo capaz de crear riqueza, mientras que el comercio y la industria tan sólo permitían la distribución de esta riqueza; los fisiócratas estaban en contra de las políticas de comercio internacional mercantilistas, favorecedoras del proteccionismo.

Véase también [editar]

Teorías contemporáneas que retoman algunos conceptos de la fisiocracia:

Enlaces externos [editar]

18/10/2009 15:30 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen No hay comentarios. Comentar.

16/10/2009

FILOSOFÍA. El entendimiento, el resultado de reflexionar "pensar en eso" y codificar imágenes y sensaciones, proceso que lleva al "conocimiento", a la verdad de las cosas, a partir del "entendimiento". FILÓSOFOS: "EPICURO". Epicuro (en griego Επίκουρος) (Samos, 341 a. C. - Atenas, 270 a. C.), fue un filósofo griego. De padres pobres (Neocles, su padre, era maestro de escuela y Queréstrates, su madre, adivina) se educó en Samos, lugar en el que los atenienses habían establecido una colonia, de la que pasó a Atenas a la edad de diez años, ciudad que abandonó a la muerte de Alejandro Magno.

Epicuro

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Έπίκουρος Epikouros
Epicurus Louvre.jpg
Epicuro. Museo del Louvre (Francia).
Filosofía occidental
Filosofía antigua
Nacimiento341 a. C.
Fallecimiento270 a. C.
Escuela/TradiciónJardín/Epicureísmo
Intereses principalesFilosofía, Ética, Epistemología, Atomismo, Filosofía Práctica, Física, Lógica, Psicología, Ciencia, Justicia, Hedonismo, Estética, Hermenéutica, Dialéctica, Gramática, Retórica, Ataraxia, Autarquía
Ideas notablesAtomismo, Ataraxia, Ideas generales, Clinámen, Ética de la reciprocidad, Libertarismo (metafísica), Libertarismo, Autonomía, Autarquía, Anarquía
Influido porHeráclito, Empédocles, Sócrates, Aristóteles, Demócrito, Pirrón, Arístipo de Cirene
Influyó aMetrodoro de Lámpsaco, Hérmaco de Mitilene, Diógenes de Oinoanda, Lucrecio, Zenón de Sidón, Filodemo de Gadara, Pierre Gassendi, John Locke, Thomas Hobbes, Jeremy Bentham, J. S. Mill, Thomas Jefferson, Ludwig Feuerbach, Thomas Hardy, Friedrich Nietzsche, Sam Harris, Mijail Bakunin, Karl Marx, Sigmund Freud, Michel Foucault, Michel Onfray, Adriano, Amafanio, Cacio, Empirismo, Epicureísmo, Física experimental e inspiró a los Maestros de la sospecha y en física a la Teoría de la relatividad Heisenberg, Einstein, Bohr entre otros

Epicuro (en griego Επίκουρος) (Samos, 341 a. C. - Atenas, 270 a. C.), fue un filósofo griego. De padres pobres (Neocles, su padre, era maestro de escuela y Queréstrates, su madre, adivina) se educó en Samos, lugar en el que los atenienses habían establecido una colonia, de la que pasó a Atenas a la edad de diez años, ciudad que abandonó a la muerte de Alejandro Magno.

A los diecisiete años marchó a Atenas a cumplir el servicio militar. Cumplido éste y tras diez años dedicados al estudio de la filosofía, comenzó a enseñar en Mitilene, de donde fue probablemente expulsado (310 a. C.), y después en Lampsaco. En el año 306 a. C., a los 35 años, regresó a Atenas donde fundó su escuela, denominada Jardín.

Según Demetrio de Magnesia, citado por Diógenes Laercio, Epicuro recibió en Atenas las lecciones del académico Xenócrates, abriendo en Lámpsaco, a la edad de 39 años, una escuela que luego trasladaría a Atenas. Otras fuentes señalan, sin embargo, que originalmente la escuela se fundó en la isla de Lesbos, trasladándose con posterioridad a Lampsaco. En cualquier caso, una vez en Atenas, fue jefe de la secta que lleva su nombre hasta su fallecimiento a la edad de 72 años, dejando la dirección de su escuela en manos de Hérmaco de Mitilene, quien afirmó que su maestro, después de haber sido atormentado por crueles dolores durante catorce días, sucumbió víctima de una retención de orina causada por el mal de la piedra. En su testamento, conservado por Laercio, otorgó la libertad a cuatro de sus esclavos.

A su muerte dejó más de 300 manuscritos, incluyendo 37 tratados sobre física y numerosas obras sobre el amor, la justicia, los dioses y otros temas, según refiere el Laercio en el siglo III. A pesar de ello, de sus escritos sólo se han conservado tres cartas y algunos fragmentos breves. Las principales fuentes sobre la filosofía de Epicuro son las obras de los escritores romanos Cicerón, Séneca, Plutarco y Lucrecio, cuyo poema De rerum natura (De la naturaleza de las cosas) describe el epicureísmo en detalle.

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[editar] Concepto de Felicidad

Los mayores obstáculos que se oponen a la felicidad humana son el temor a la muerte y a la ira divina, y pueden ser eliminados gracias al conocimiento de la naturaleza (física). De hecho, la ética epicurea asegura a los hombres que la felicidad es fácilmente alcanzable una vez se hayan satisfecho unas pocas necesidades naturales indispensables, ya que la felicidad no es otra cosa que la ausencia de dolor físico (que generalmente es breve y provisional) y un estado de ánimo libre de cualquier turbación o pasión (ataraxia). Así, la felicidad, para Epicuro, se identifica con un placer estable o negativo (placer catastemático). La amistad entre sabios, fundada en una común adhesión a la doctrina epicúrea permite encontrar seguridad y consuelo.

Las preocupaciones que el autor propone evitar son tres: el temor a los dioses, el temor a la muerte y el temor al futuro. Si bien Epicuro no era ateo, entendía que los dioses eran seres demasiado alejados de nosotros, los humanos, y no se preocupaban por nuestras vicisitudes, por lo que no tenía sentido temerles. Considerando esto, podría entenderse a Epicuro como un agnóstico de la antigûedad. En cuanto al temor a la muerte, lo consideraba un sin sentido, puesto que “todo bien y todo mal residen en la sensibilidad y la muerte no es otra cosa que la pérdida de sensibilidad”. La muerte en nada nos pertenece pues mientras nosotros vivimos no ha llegado y cuando llegó ya no vivimos. Esta concepción de Epicuro trasciende el tema de la muerte en sí. Él propone una sabiduría de vida caracterizada por el optimismo y la admiración ante la existencia del mundo y del hombre. Por último, carece también de sentido temerle al futuro puesto que: “el futuro ni depende enteramente de nosotros, ni tampoco nos es totalmente ajeno, de modo que no debemos esperarlo como si hubiera de venir infaliblemente ni tampoco desesperarnos como si no hubiera de venir nunca”.

Epicuro consideraba que la felicidad consiste en vivir en continuo placer, porque para muchas personas el placer es concebido como algo que excita los sentidos. Epicúreo consideró que no todas las formas de placer se refieren a lo anterior, pues lo que excita los sentidos son los placeres sensuales. Existen otras formas de placer que según él se refieren a la ausencia de dolor o de cualquier tipo de aflicción. También afirmó que ningún placer es malo en sí, sólo que los medios para buscarlo pueden ser el inconveniente, el riesgo o el error.

Existen escritos del filósofo y de sus seguidores que nos muestran sus doctrinas: entre los deseos, algunos son naturales y necesarios, algunos naturales y no necesarios y otros ni naturales ni necesarios, sólo consagrados a la opinión vana. La disposición que tengamos hacia cada uno de estos casos determina nuestra aptitud para ser felices o no.

Epicuro señala que existen tres clases de placeres

  • Los naturales y necesarios, las necessidades fisicas basicas, alimentarse, calmar la sed, el abrigo y el sentido de seguridad.
  • los naturales e innecesarios, la conversacion amena, la gratificacion sexual y las artes.
  • los innaturales e innecesarios a éstos los llama vanos o superfluos, la busqueda de la fama, del poder politico, del prestigio.

Epicuro formuló algunas recomendaciones entorno a todas estas categorías de deseos así:

  • Debemos satisfacer los deseos naturales necesarios de la forma mas económica posible.
  • Podemos perseguir los deseos naturales innecesarios hasta la satisfacción de nuestro corazón, no más allá.
  • No debemos arriesgar la salud, la amistad, la economía en la búsqueda de satisfacer un deseo innecesario, pues esto sólo conduce a un sufrimiento futuro
  • Hay que evitar por completo los deseos innaturales innecesarios pues el placer o satisfacción que éstos producen es efímero.

También distinguía entre dos tipos de placeres, basados en la división del hombre en dos entes diferentes pero unidos, el cuerpo y el alma:

  • placeres del cuerpo: aunque considera que son los más importantes, en el fondo su propuesta es la renuncia de estos placeres y la búsqueda de la carencia de apetito y dolor corporal;
  • placeres del alma: el placer del alma es superior al placer del cuerpo: el corporal tiene vigencia en el momento presente, pero es efímero y temporal, mientras que los del alma son más duraderos y además pueden eliminar o atenuar los dolores del cuerpo.

Epicuro dice que “todo placer es un bien en la medida en que tiene por compañera a la naturaleza”. Los placeres vanos no son buenos, porque a la larga nos acarrearán dolor y no sólo son más difíciles de conseguir, sino además más fáciles de perder.

También habla de la importancia de poseer una virtud para elegir y ordenar los placeres: la prudencia.

El discernimiento de los diferentes placeres y la recta prudencia, permiten acercarnos a una vida feliz, lo cual constituye el objeto de la filosofía.

Epicuro valoraba como placer fundamental la tranquilidad del alma y la ausencia de dolor: “la ausencia de turbación y de dolor son placeres estables; en cambio, el goce y la alegría resultan placeres en movimiento por su vivacidad. Cuando decimos entonces, que el placer es un fin, no nos referimos a los placeres de los inmoderados, sino en hallarnos libres de sufrimientos del cuerpo y de turbación del alma”. Una vida en privacía, rodeada de amistades y de placeres moderados con el mínimo de dolores posibles y tranquilidad en el alma, es lo que nos brindará la felicidad y hacia eso debe encaminarse el hombre.

La filosofía epicúrea ganó un gran numero de adeptos. Fue una importante escuela de pensamiento que perduró por 7 siglos después de la muerte de su creador. Hacia la Edad Media decayó y fueron destruidos muchos de sus escritos. Sin embargo hoy existen remanentes de esta doctrina que han sido compilados y difundidos por el mundo.

Los epicúreos sostenían que el placer verdadero es alcanzable tan solo por la razón. Hacían hincapié en la virtudes del dominio de sí mismo y de la prudencia. En los siglos XVIII y XIX los filósofos británicos Jeremy Benthan, James Mill y Jhon Stuart Mill hicieron la propuesta de una doctrina universal más conocida como utilitarismo. Según esta teoría el comportamiento humano debe tener como criterio final el bien social. Hay que guiarse moralmente buscando todo aquello que proporciona y favorece el bienestar de un mayor número de personas.

El epicureísmo identificaba al placer con la tranquilidad y enfatizaba la reducción del deseo sobre la adquisición inmediata del placer. En esta forma, el epicureísmo escapa a la objeción precedente: mientras el placer y el bien mayor son de hecho lo mismo, Epicuro argumentaba que el placer más alto consiste de una vida simple, moderada, que se vive con amigos en discusión filosófica. Él enfatizaba que no era bueno hacer algo que a uno le haga sentir bien si, cuando se lo experimentaba, uno después denigraría las experiencias posteriores y éstas le harían sentirse bien. Así mismo afirmaba que a veces por tener placeres momentáneos intensos se sacrifica el bienestar posterior. En tanto él entendía por placer la ausencia de dolor.

 

Busto de Epícuro. Museo de Pérgamo

[editar] Concepto de la inexistencia de los dioses

1) O los dioses quisieron eliminar el mal y no pudieron… 2) o los dioses pudieron eliminar el Mal y no quisieron… 3) o los dioses ni quisieron ni pudieron… 4) o los dioses quisieron y pudieron…

1) Los dioses serían impotentes, lo que contradice sus poderes sobrehumanos. 2) Los dioses serían malvados, lo que contradice su bondad suma. 3) Los dioses serían impotentes y malvados a la vez, lo que contradice sus poderes sobrehumanos y su bondad. 4) Si los dioses quieren y pueden acabar con el Mal, ¿porque no eliminan el Mal?. Los dioses serían incoherentes, lo que contradice su perfección.

[editar] Su Filosofía

La filosofía de Epicuro puede ser claramente dividida en tres partes, la Canónica, que se ocupa de los criterios por los cuales llegamos a distinguir lo verdadero de lo falso, la Física, el estudio de la naturaleza, y la Ética, que supone la culminación del sistema y a la cual se subordinan las dos primeras partes.

Antes de examinar cada una de estas partes podemos afirmar que la filosofía de Epicuro, en líneas generales, se caracteriza por situarse en el lado opuesto a la filosofía platónica: afirma que no hay más que una realidad, el mundo sensible, niega la inmortalidad del alma y afirma que ésta, al igual que todo lo demás, está formada por átomos, afirma el hedonismo en la teoría ética y como modo de vida y rechaza el interés por la política y, frente a la reestructuración de la sociedad que, afirmaba Platón, era el objetivo del filósofo, prefiere un estilo de vida sencillo y autosuficiente encaminado a la felicidad en el que la amistad juega un papel fundamental.

Veamos ahora con más detalle cada una de las partes de la filosofía de Epicuro:


A) La canónica

La canónica es la parte de la filosofía que examina la forma en la que conocemos y la manera de distinguir lo verdadero de lo falso.

Según Epicuro la sensación es la base de todo el conocimiento y se produce cuando las imágenes que desprenden los cuerpos llegan hasta nuestros sentidos. Ante cada sensación el ser humano reacciona con placer o con dolor, dando lugar a los sentimientos, que son la base de la moral. Cuando las sensaciones se repiten numerosas veces se graban en la memoria y forman así lo que Epicuro denomina las "ideas generales" (diferentes a las platónicas).

Para que las sensaciones constituyan una base adecuada, sin embargo, deben estar dotadas de la suficiente claridad, al igual que las ideas, o de otro modo nos conducirán al error.

Diógenes Laercio, además de las sensaciones, los sentimientos y las ideas generales, menciona un cuarto proceso de conocimiento: las proyecciones imaginativas, por las cuales podemos concebir o inferir la existencia de elementos como los átomos, aunque éstos no sean captados por los sentidos.

Todos esos aspectos, sin embargo, son sólo los principios que rigen nuestro modo de conocer la realidad. El resultado de su aplicación nos lleva a concluir la concepción de la naturaleza que se detalla en la física, segunda parte de la filosofía epicúrea.


B) La física

Según la física de Epicuro toda la realidad está formada por dos elementos fundamentales. De un lado los átomos, que tienen forma, extensión y peso, y de otro el vacío, que no es sino el espacio en el cual se mueven esos átomos.

Las distintas cosas que hay en el mundo son fruto de las distintas combinaciones de átomos. El ser humano, de la misma forma, no es sino un compuesto de átomos. Incluso el alma está formada por un tipo especial de átomos, más sutiles que los que forman el cuerpo, pero no por ello deja el alma de ser material. Debido a ello, cuando el cuerpo muere, el alma muere con él.

Con respecto a la totalidad de la realidad Epicuro afirma que ésta, como los átomos que la forman, es eterna. No hay un origen a partir del caos o un momento inicial. Tal y como leemos en la Carta a Heródoto: "Desde luego el todo fue siempre tal como ahora es, y siempre será igual."

Toda esta concepción atomista procede claramente de Demócrito, pero Epicuro modifica la filosofía de aquel cuando le conviene, pues no acepta el determinismo que el atomismo conllevaba en su forma original. Por ello introduce un elemento de azar en el movimiento de los átomos, una desviación de la cadena de las causas y efectos con lo que la libertad queda asegurada.

Este interés por parte de Epicuro en salvaguardar la libertad es fruto de la consideración de la ética como la culminación de todo el sistema filosófico al cual se han de subordinar las restantes partes. Éstas son importantes tan sólo en la medida en que son necesarias para la ética, tercera y última división de la filosofía.


C) La ética.

La ética, como ya se ha dicho, es la culminación del sistema filosófico de Epicuro: la filosofía como el modo de lograr la felicidad, basada en la autonomía o autarquía y la tranquilidad del ánimo o ataraxia. En la medida en la que la felicidad es el objetivo de todo ser humano, la filosofía es una actividad que cualquier persona, independientemente de sus características (edad, condición social, etc.) puede y debe realizar.

Para exponer la ética de Epicuro podemos fijarnos en dos grandes bloques. Por un lado todo aquello que su filosofía pretende evitar, que es, en definitiva, el miedo en sus diversos modos y maneras, y por otro lado, aquello que se persigue por considerarse bueno y valioso.

La lucha contra los diversos miedos que atenazan y paralizan al ser humano es parte fundamental de la filosofía de Epicuro; no en vano, ésta ha sido designada como el "tetrafármaco" o medicina contra los cuatro miedos más generales y significativos: el miedo a los dioses, el miedo a la muerte, el miedo al dolor y el miedo al fracaso en la búsqueda del bien:

- El miedo a los dioses es absurdo, nos dice Epicuro, pues éstos en nada intervienen en los asuntos humanos y no se mueven por la ira ni la cólera ni tantos otros sentimientos que comúnmente se les atribuyen. Por el contrario, los dioses deberían ser un modelo de virtud y de excelencia a imitar, pues viven en armonía mutua manteniendo entre ellos relaciones de amistad.

Epícuro. Busto de bronce proveniente de Herculano(detalle)

[editar] Aforismos

"El cuerpo, en lances de amor, es parte indispensable del alma."

"El hombre es rico desde que se ha familiarizado con la escasez."

"El más grande fruto de la serenidad del alma es la justicia."

"El que no considera lo que tiene como la riqueza más grande, es desdichado, aunque sea dueño del mundo."

"El sabio no se esforzará en dominar el arte de la retórica y no intervendrá en política ni querrá ser rey."

"No es verdaderamente impío el hombre que niega los dioses que la multitud venera, sino aquél que afirma de los dioses lo que la multitud cree de ellos "

"¿Quieres ser rico? Pues no te afanes por aumentar tus bienes, sino en disminuir tu codicia."

"Retírate dentro de ti mismo, sobre todo cuando necesites compañía."

"La autarquía y la anarquía, los mayores frutos de la autonomía".

"Nadie, al ver el mal, lo elige, sino que se deja engañar por él, como si fuera un bien respecto a un mal peor".

"Lo insaciable no es la panza, como el vulgo afirma, sino la falsa creencia de que la panza necesita hartura infinita".

"Todo el mundo se va de la vida como si acabara de nacer".

"Quien un día se olvida de lo bien que lo ha pasado se ha hecho viejo ese mismo día".

"El que menos necesita del mañana es el que avanza con más gusto hacia él".

"También en la moderación hay un término medio, y quien no da con él es víctima de un error parecido al de quien se excede por desenfreno".

"Límite de la grandeza de los placeres es la eliminación de todo dolor. Donde exista placer, por el tiempo que dure, no hay ni dolor ni pena ni la mezcla de ambos".

"Comamos y bebamos que mañana moriremos"

" ¿Dios está dispuesto a prevenir la maldad pero no puede? Entonces no es omnipotente. ¿No está dispuesto a prevenir la maldad, aunque podría hacerlo? Entonces es perverso. ¿Está dispuesto a prevenirla y además puede hacerlo? Si es así, ¿por qué hay maldad en el mundo? ¿No será que no está dispuesto a prevenirla ni tampoco puede hacerlo? Entonces, ¿para qué lo llamamos Dios? "

" ¿Dioses? Tal vez los haya. Ni lo afirmo ni lo niego, porque no lo sé ni tengo medios para saberlo. Pero sé, porque esto me lo enseña diariamente la vida, que si existen ni se ocupan ni se preocupan de nosotros "

"Las enfermedades duraderas proporcionan a la carne más placer que dolor."

  • Fuente: Máximas capitales, IV.

"La necesidad esta dentro del mal, pero no hay causa, racional, alguna de vivir con necesidad."

  • Fuente: Exhortaciones, 9.

"Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco."

  • Fuente: Exhortaciones, 68.

"Que nadie, mientras sea joven, se muestre remiso en filosofar, ni, al llegar a viejo, de filosofar se canse. Porque, para alcanzar la salud del alma, nunca se es demasiado viejo ni demasiado joven."

  • Fuente: Carta a Meneceo, 122.

"Quien afirma que aún no le ha llegado la hora o que ya le pasó la edad, es como si dijera que para la felicidad no le ha llegado aún el momento, o que ya lo dejó atrás."

  • Fuente: Carta a Meneceo, 123.

"Así pues, practiquen la filosofía tanto el joven como el viejo; uno, para que aún envejeciendo, pueda mantenerse joven en su felicidad gracias a los recuerdos del pasado; el otro, para que pueda ser joven y viejo a la vez mostrando su serenidad frente al porvenir."

  • Fuente: Carta a Meneceo, 123.

"Debemos meditar, por tanto, sobre las cosas que nos reportan felicidad, porque, si disfrutamos de ella, lo poseemos todo y, si nos falta, hacemos todo lo posible para obtenerla."

  • Fuente: Carta a Meneceo, 123.

"Acostúmbrate a pensar que la muerte para nosotros no es nada, porque todo el bien y todo el mal residen en las sensaciones, y precisamente la muerte consiste en estar privado de sensación. Por tanto, la recta convicción de que la muerte no es nada para nosotros nos hace agradable la mortalidad de la vida; no porque le añada un tiempo indefinido, sino porque nos priva de un afán desmesurado de inmortalidad."

  • Fuente: Carta a Meneceo, 125.

"Es estúpido quien confiese temer la muerte no por el dolor que pueda causarle en el momento en que se presente, sino porque, pensando en ella, siente dolor: porque aquello cuya presencia no nos perturba, no es sensato que nos angustie durante su espera."

  • Fuente: Carta a Meneceo, 125.

"La muerte es una quimera, pues cuando yo estoy, ella no está; y cuando ella está, yo no."

  • Otra versión: "La muerte es una quimera: porque mientras yo existo, no existe la muerte; y cuando existe la muerte, ya no existo yo."
  • Otra versión: "La muerte, temida como el más horrible de los males, no es, en realidad, nada, pues mientras nosotros somos, la muerte no es, y cuando ésta llega, nosotros no somos."
  • Otra versión: "¿Por qué temer la muerte?, si mientras existimos, ella no existe y cuando existe la muerte, entonces, no existimos nosotros."
  • Fuente: Carta a Meneceo, 125.

"Así pues, la muerte no es real ni para los vivos ni para los muertos, ya que está lejos de los primeros y, cuando se acerca a los segundos, éstos han desaparecido ya."

  • Fuente: Carta a Meneceo, 125.

"El que exhorta al joven a una buena vida y al viejo a una buena muerte es un insensato, no sólo por las cosas agradables que la vida comporta, sino porque la meditación y el arte de vivir y de morir bien son una misma cosa. Y aún es peor quien dice:

bello es no haber nacido pero, puesto que nacimos, cruzar cuanto antes las puertas del Hades

Si lo dice de corazón, ¿por qué no abandona la vida? Está en su derecho, si lo ha meditado bien. Por el contrario, si se trata de una broma, se muestra frívolo en asuntos que no lo requieren."

  • Fuente: Carta a Meneceo, 126.

"El placer es el principio y el fin de una vida feliz."

  • Fuente: Carta a Meneceo, 128.

[editar] Véase también

[editar] Referencias

  • Tomo primero: De los orígenes al renacimiento; Mil figuras, Corpus, I, 1; "Mil figuras de la historia". Instituto Gallach de libreria y ediciones, S.L., 1944.
  • SPINELLI, Miguel. Os Caminhos de Epicuro. São Paulo: Loyola, 2009

[editar] Enlaces externos

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16/10/2009 10:29 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen No hay comentarios. Comentar.

FILOSOFÍA. El entendimiento, el resultado de reflexionar "pensar en eso" y codificar imágenes y sensaciones, proceso que lleva al "conocimiento", a la verdad de las cosas, a partir del "entendimiento". FILÓSOFOS: "ARISTÓTELES". Aristóteles, en griego clásico Ἀριστοτέλης Aristotélēs (Estagira, Macedonia 384 a. C. – Calcis Eubea, Grecia 322 a. C.), es uno de los más grandes filósofos de la antigüedad, de la historia de la filosofía occidental y el autor enciclopédico más portentoso que haya dado la humanidad.

Aristóteles

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Este artículo trata sobre el filósofo. Para el nombre propio, véase Aristóteles (nombre).
Aristóteles
(Ἀριστοτέλης)
Busto di Aristotele conservato a Palazzo Altaemps, Roma. Foto di Giovanni Dall'Orto.jpg
Busto de Aristóteles
Filosofía occidental
Filosofía antigua
NacimientoEstagira, Macedonia, 384 a. C.
FallecimientoCalcis Eubea, Grecia, 322 a. C.
Escuela/TradiciónAcademia, Liceo/Aristotelismo
Intereses principalesFilosofía, Ciencia, Ética, Metafísica, Física, Filosofía Práctica, Lógica, Matemáticas, Geometría, Hilemorfismo, Epistemología, Tecnología, Arte, Dialéctica, Geografía, Familia (Biología), Política, Economía, Justicia, Biología, Medicina, Anatomía, Astronomía, Gramática, Poesía, Retórica, Psicología, Estética, Hermenéutica, Eudemonismo
Ideas notablesPrimer motor inmóvil, Reductio ad absurdum, Ciencia, Principio de no contradicción, Episteme, Nóesis, Diánoia,Tekhne, Catarsis, Taxonomía, Sustancia, Energeia, Entelecheia, Metafísica, Ontología, Teología, Hyle, Morfe, Hilemorfismo, Éter, Teleología, Alma, Psicología, Silogismos, Eudemonismo, Economía, Crematística, Justicia distributiva, Justicia conmutativa, Familia (Biología), Biología, Anatomía, Zoología, Botánica, Astronomía, Meteorología, cofundador (junto con Platón), basándose en Sócrates, de la Lógica
Influido porPitágoras, Heráclito, Parménides, Anaxágoras, Empédocles, Sócrates, Platón
Influyó aAlejandro Magno, Epícuro, Zenón de Citio, Posidonio, Heráclides Póntico, Teofrasto, Demetrio de Falero, Licón de Tróade, Estratón de Lampsaco, Aristoxeno, Sátiro, Eudemo de Rodas, Andrónico de Rodas, Alejandro de Afrodisias, Al-Kindi, Al-Farabi, Al-Kirmani, Avempace, Avicenna, Averroes, Ibn Fathun, Hermanos de la Pureza, Ibn Hazm, Alberto Magno, Maimonides, Copérnico, Galileo Galilei, Claudio Ptolomeo, Santo Tomás de Aquino, Pietro Pomponazzi, Cesare Cremonini, René Descartes, Immanuel Kant, Friedrich Schelling, Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Karl Marx, Ayn Rand, y además a la Filosofía islámica, Filosofía cristiana, Filosofía occidental, el Escolasticismo y a la Ciencia en general.

Aristóteles, en griego clásico Ἀριστοτέλης Aristotélēs (Estagira, Macedonia 384 a. C.Calcis Eubea, Grecia 322 a. C.), es uno de los más grandes filósofos de la antigüedad, de la historia de la filosofía occidental y el autor enciclopédico más portentoso que haya dado la humanidad.

Fue el creador de la lógica formal, economía, astronomía, precursor de la anatomía y la biología y un creador de la taxonomía (es considerado el padre de la zoología y la botánica). Está considerado Aristóteles (junto a Platón) como el determinante de gran parte del corpus de creencias del Pensamiento Occidental del hombre corriente (aquello que hoy denominamos "sentido común" del hombre occidental).

Creencias fundadas en conceptos y formulaciones tan importantes como crear la primera formalización lógica; la formulación del principio de no contradicción; el concepto de sustancia, entendido como sujeto, y el predicado, como categoría; y la analogía del ser, pueden ser considerados como la base sobre la que se construyó la filosofía tradicional de occidente.

Aristóteles inauguró toda una nueva visión del mundo. Demostró, o creó y, sobre todo, popularizó (según la perspectiva de donde se le vea) una serie de ideas comunes para muchas personas.

Con ello, junto con el platonismo y el cristianismo, la tradición occidental[1] perdió ciertas formas de pensamiento diferentes, como fue gran parte del pensamiento de los filósofos presocráticos y de los sofistas (muy populares en la antigua Grecia) y, de hecho, en la historia de la Metafisica, estas teorías aristotélicas se han consolidado y, a veces instalado, en forma de prejuicios filosóficos.

Contenido

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Reseña biográfica

Nació en la ciudad de Estagira, no lejos del actual monte Athos, en la Calcídica entonces perteneciente al reino de Macedonia (la zona correspondiente a la actual Macedonia griega), fue apodado El Estagirita, y tuvo por madre a Faestis y por padre a Nicómaco.

Las tradiciones biográficas relativas a Aristóteles pueden parecer numerosas. Pero los documentos de la época son muy escasos, y no se encuentra, en las obras de Aristóteles, ninguna alusión directa a las circunstancias de su vida: incluso la «Política» parece ignorar la actividad del filósofo y, circunscribiéndose a ella, no se hubiera sabido nunca que fue el preceptor de Alejandro.

Su padre Nicómaco era médico del Rey Amintas de Macedonia, punto de partida de una larga relación entre Aristóteles y la corte real de ese reino, hecho que tuvo una importante influencia en su vida.[2]

Durante su temprana juventud Aristóteles viajó a la corte del basileus o rey Hermias de Atarneos, su suegro, junto a su condiscípulo Xenócrates.

Descendía de una familia de Asclepíades, una de las dinastías médicas que pretendían ser descendientes de Asclepios. Este origen explica simultáneamente el interés de Aristóteles por la Biología y sus relaciones con la corte de Macedonia. Se dirige a Atenas hacia el 367 ó 366, con el fin de estudiar, a los dieciocho años. En la Academia, se ha de convertir en uno de los discípulos más brillantes de Platón. Éste lo llamaba, por su afición a los estudios, «el lector».

Fue así discípulo de Platón y luego preceptor y maestro de Alejandro Magno. Antes de fallecer en Calcis en el año 322 a. C. a sus 62 años, Aristóteles se había convertido en uno de los filósofos de mayor renombre de su tiempo, durante el cual también su pensamiento científico gozó de enorme prestigio.

Su influencia, empero, fue mayor aún desde la baja Edad Media hasta el Renacimiento europeo.

En el año 335, Aristóteles funda su propia escuela en Atenas, el Liceo (denominado así por estar situado dentro de un recinto dedicado a Apolo Likeios), donde dictaba clases sobre amplios temas a sus discípulos. A los discípulos de Aristóteles se les llamó «peripatéticos» (peripatētikoi, itinerantes) porque solían recibir clases alrededor de los jardines y el paseo que rodeaban al edificio del Liceo.

Influencias recibidas

Platón y Aristóteles, por Raffaello Sanzio (detalle de La escuela de Atenas, 1509).

El punto de partida fue Platón, pero pronto adoptó una actitud crítica frente a éste. No dejó de lado las enseñanzas de Platón, sino que «ató los cabos sueltos» y desarrolló las ideas de su antiguo maestro.

Para Aristóteles, la idea de participación platónica no explica la verdadera realidad de la physis (de los procesos naturales).

Aristóteles admite como Platón y Sócrates que la esencia es lo que define al ser, pero concibe la esencia como la forma (μορφη), que está unida inseparablemente a la materia y juntos constituyen el ser, que es la sustancia. La afirmación de la importancia del conocimiento sensible, del conocimiento de lo singular para llegar a lo universal, abrió posibilidades a la investigación científica.

En definitiva, Aristóteles construyó un sistema filosófico propio.

Sometió a crítica la teoría de las Ideas de su maestro. Para intentar solventar las diferencias entre Heráclito y Parménides, Platón propuso la existencia de dos mundos: el Mundo sensible y el Mundo inteligible. Para Aristóteles, sólo hay un mundo, y la teoría platónica le parece absurda por varios motivos:

  • Se muestra conforme con la idea de que la ciencia ha de basarse en conceptos universales, pero no encuentra explicación a por qué éstos han de estar representados en otra esfera de la realidad.
  • Considera absurdo utilizar el Mundo de las Ideas; juzga que el Mundo Sensible es suficiente.
  • Si las Ideas no están en las cosas mismas, no pueden ofrecer ninguna clave explicativa de éstas.
  • Las Ideas son estáticas, por lo tanto, no pueden explicar el movimiento o los procesos naturales.
  • Para Aristóteles, las Ideas son inmanentes a las cosas particulares y concretas, que son las que forman la verdadera realidad.
  • Por último, hace una crítica del concepto de participación empleado por Platón.

Metafísica, luego de la física

El problema del cambio

Para empezar hay que recordar que Aristóteles era un hombre puramente empirista, es decir, fundamentó los conocimientos humanos en la experiencia.

Una de las primeras preocupaciones fue encontrar una explicación racional para lo que nos rodea.

  • Los presocráticos se percataron de que lo que nos rodea es una realidad diversa que se halla en continua y perpetua transformación.
  • Heráclito de Éfeso considera que todo se halla en perpetuo cambio y transformación; el movimiento es la ley del universo.
  • Parménides, al contrario, opina que el movimiento es imposible, pues el cambio es el paso del ser al no ser o la inversa, del no ser al ser. Esto es inaceptable, ya que el no ser no existe y nada puede surgir de él.
  • Platón, supone una especie de síntesis, es decir, una unión o una suma de estas dos concepciones opuestas: la de Heráclito y Parménides. Por un lado tenemos el mundo sensible, caracterizado por un proceso constante de transformación y, por el otro, tenemos el mundo abstracto y perfecto de las Ideas, caracterizado por la eternidad y la incorruptibilidad.

La búsqueda de la ciencia de lo que "es", en tanto que "algo que es" (tò òn hê òn)

En el comienzo mismo del libro IV de la Metafísica aparece formulada la conocida declaración enfática según la cual «hay una ciencia que estudia lo que es, en tanto que algo que es y los atributos que, por sí mismo, le pertenecen» (IV, 1003a21–22). Inmediatamente añade Aristóteles que tal ciencia «no se identifica con ninguna de las ciencias particulares».

En efecto, ninguna de las ciencias particulares se ocupa «universalmente de lo que es», sino que cada una de ellas secciona o acota una parcela de la realidad ocupándose en estudiar las propiedades pertenecientes a esa parcela previamente acotada (ib.1003a23–26).

Aristóteles propone, pues, la ontología como un proyecto de ciencia con pretensión de universalidad, aquella universalidad que parece corresponder al estudio de lo que es, en tanto que algo que es, sin más, y no en tanto que es, por ejemplo, fuego, número o línea (IV 2, 1004b6), en cuyo caso nos habríamos situado ya en la perspectiva de una ciencia particular (la física, la aritmética y la geometría, respectivamente).

La constitución de semejante ciencia tropieza inmediatamente, sin embargo, con una dificultad sustantiva y radical. Y es que la omnímoda presencia, explícita o virtual, del verbo ser (eînai) y de su participio ente (òn) en nuestro discurso acerca de la realidad no garantiza la unidad de una noción que responda, a su vez, a la unidad de un objeto susceptible de tratamiento unitario y coherente. Sin unidad de objeto no hay unidad de ciencia y sin unidad de noción no hay unidad de objeto.

Aristóteles es plenamente consciente de esta dificultad. Frente a Parménides y frente a Platón, Aristóteles reconoce la polisemia del verbo ser en sus distintos usos y aplicaciones.

Así, el capítulo siguiente (IV 2) comienza estableciendo la tesis de que «la expresión 'algo que es' se dice en muchos sentidos»: tò ón légetao pollachôs (1033a33), tesis a la cual nunca renuncia Aristóteles. Más bien, a su juicio toda reflexión acerca del lenguaje y acerca de la realidad ha de partir necesariamente de la constatación y del reconocimiento de este hecho incuestionable.

Aristóteles según un manuscrito de su Historia naturalis de 1457.

La aporía a la que se enfrenta Aristóteles, como ha señalado acertadamente Pierre Aubenque, proviene, en definitiva, del mantenimiento simultáneo de tres tesis cuya conjunción resulta abiertamente inconsciente:

  • «Hay una ciencia» de lo que es, en tanto que algo que es
  • Solamente puede haber unidad de ciencia si hay univocidad, «si hay unidad de género»
  • La expresión «lo que es» carece de univocidad, «'lo que es' no constituye un género»

Es obvio que la conjunción de estas tesis, vistas como un conjunto, es lógicamente inviable.

Aristóteles trató de encontrar una salida que, en realidad, pasa por la matización de las dos primeras de las tesis enunciadas.

La matización de la segunda tesis es de capital importancia: Ser no comporta, desde luego, una noción unívoca, sino multívoca. No obstante puntualizará Aristóteles, su multivocidad no es tampoco la de la pura equivocidad u homonimia; entre ambos extremos está la analogía.

Entre los distintos sentidos de 'ser' y 'lo que es' existe una cierta conexión que Aristóteles compara con la conexión existente entre las distintas aplicaciones del término 'sano'.

'Sano' se dice, al menos, del organismo, del color, de la alimentación y del clima, y en cada caso se dice de un modo distinto:

  • del organismo porque se da la salud
  • del color porque es síntoma de salud
  • de la alimentación y del clima porque, cada cual a su modo, son favorables a la salud

Pero en todos estos casos hay una cierta conexión: la referencia, en todos y cada uno de ellos, a lo mismo, a la salud.

Así ocurre, a juicio de Aristóteles, con el verbo ser y con su participio, 'lo que es', como se explica en el siguiente texto:

de unas cosas se dice que son por ser entidades (ousíai), de otras por ser afecciones de la entidad, de otras por ser un proceso hacia la entidad, o bien corrupciones o privaciones o cualidades o agentes productivos o agentes generadores ya la entidad ya de aquellas cosas que se dicen en relación con la entidad, o bien por ser negaciones ya de alguna de estas cosas ya de la entidad
Aristóteles (IV 2, 1003b6–10)

Las diversas significaciones de 'lo que es' poseen, por tanto, la unidad peculiar que adquiere una multiplicidad en virtud de su referencia común a algo uno (pròs hén), la referencia a una misma cosa (en el ámbito de lo real) y a una misma noción o significado (en el ámbito del lenguaje): referencia a la salud en el ejemplo utilizado y referencia a la entidad (ousía) en el caso de la indagación ontológica.

Semejante forma de unidad comporta, pues, un término (y una noción) fundamental que es primero y que es universal en la medida en que siempre se halla referido o supuesto en cualquier uso del verbo ser:

  • «una única naturaleza» (mían tinà phýsin: 1003a34)
  • un único principio (arkē)
«así también 'algo que es' se dice en muchos sentidos, pero en todos los casos en relación con un único principio»
Aristóteles (1003b5–6)

En consonancia con esta interpretación matizada de la polisemia de ser y 'lo que es', Aristóteles matiza también la segunda tesis a que más arriba nos referíamos, es decir, la tesis que solamente puede haber ciencia, unidad de ciencia, si hay univocidad, si hay unidad de género.

Aun cuando no sea genérica en sentido estricto, la unidad de referencia posibilita también la unidad de una ciencia:

«corresponde, en efecto, a una única ciencia estudiar, no solamente aquellas cosas que se denominan según un solo significado, sino también las que se denominan en relación con una sola naturaleza, pues éstas se denominan también en cierto modo, según un solo significado. Es, pues, evidente que el estudio de las cosas que son, en tanto que cosas que son, corresponde también a una sola ciencia»
Aristóteles (IV 2, 1003b12–16)

Por lo demás, y puesto que en tales casos hay siempre algo que es primero (el término común de la referencia, la entidad o ousía en nuestro caso), es lógico que la ciencia así constituida se ocupe de manera prioritaria y fundamental de aquello que es primero:

«ahora bien, en todos los casos la ciencia se ocupa fundamentalmente de lo primero, es decir, de aquello de que las demás cosas dependen y en virtud de lo cual reciben la denominación correspondiente. Por tanto, si esto es la entidad, el filósofo debe hallarse en posesión de los principios y las causas de las entidades'»
Aristóteles (ib. 1003b16–19)

La realidad sustancial

Lo que es, es lo que Aristóteles denomina ousía. La palabra fue luego traducida por los romanos como «substancia» (lo sub-estante, lo que subyace, lo que sostiene). También se ha traducido como «entidad».[3]

Aristóteles distingue una substancia que llama primera, aquella que no se predica de un sujeto, ni está en un sujeto, de la substancias segundas, aquellas que se predican de las substancias primeras, tal como la especie y el género.[4]

Así: Sócrates como hombre individual es una sustancia primera, y hombre es su especie, o sea que es una sustancia segunda.

Astronomía

Aristóteles en un fresco

Aristóteles, reconocido como uno de los más grandes pensadores que ha habitado la Tierra, hizo varias observaciones equivocadas acerca del Universo. Instituyó un sistema geocéntrico, en el cual la Tierra se encontraba inmóvil en el centro mientras a su alrededor giraba el Sol con otros planetas. Aristóteles habló del mundo sublunar, en el cual existía la corrupción y la degeneración; y el mundo supralunar, perfecto. Esta teoría de la Tierra como centro del universo —que a su vez era considerado finito— perduró por varios siglos hasta que Copérnico en el siglo XVI cambió el concepto e introdujo una serie de paradigmas, concibiendo el Sol como centro del universo.

Filosofía

Aristóteles rechazó las teorías de Platón en las que decía que las ideas eran la auténtica realidad (ideas innatas) y que el mundo sensible a nuestros sentidos no era más que una copia insulsa de estas. Aristóteles al contrario de Platón, que concebía la «existencia» de dos mundos posibles o reales (algunos eruditos creen que la teoría platónica es en realidad un realismo de las Ideas o metafísico), poseía una teoría que discurría entre el mundo idealista y el mundo tangible.

Criticas a Platón y su teoría de las ideas

Aristóteles hace cuatro criticas fundamentales a la teoría de las ideas de Platón:

  • Critica a los dos mundos, para Aristóteles es uno solo; al tener dos mundos se complica la explicación innecesariamente, explicando dos veces lo mismo.
  • Platón no da una explicación racional, utiliza mitos y metáforas, en vez de aclarar conceptualmente.
  • No hay una relación clara de causalidad. No explica cómo las ideas son causa de las cosas sensibles y mutables. No infiere que de una idea se derive un objeto.
  • Argumento del tercer hombre; según Platón, la semejanza entre dos cosas se explica porque ambas participan de la misma idea. Según Aristóteles, se precisa un tercero para explicar la semejanza entre dos cosas, y un cuarto para explicar las tres, y así sucesivamente. Es una regresión al infinito, por lo tanto nada se explica.

Política

Aristóteles expuso en la Política la teoría clásica de las formas de gobierno, la misma que sin grandes cambios fue retomada por diversos autores en los siglos siguientes; además estableció categorías fundamentales, en las que continuamos apoyándonos para entender la realidad política.

Para la célebre teoría de las seis formas de gobierno Aristóteles basas en el fin del régimen politico (bien común o bien particular). Los regímenes politicos que buscan el bien común (puros) se distiguen en 3 tipos:

Y las degradaciones de estos regímenes politicos se traducen en:

  • La degradación de la monarquía es la tiranía
  • La degradación de la aristocracia es la oligarquía
  • La corrupción de la democracia es la oclocracia

Para Aristoteles, la Monarquía era el gobierno de una sola persona, la más virtuosa y noble de la polis, que buscaba el bien común de la ciudad. La aristocracia era el gobierno de unos pocos (los más virtuosos) y la republica era la mezcla entre una oligarquía (gobierno de los ricos) y una democracia (gobierno de los pobres).

También dio a estas formas de gobierno una jerarquía respecto a las demás tomando en cuenta para ello si estos gobiernos velaban por el interés común o el individual, quedando las formas de gobierno en orden de la mejor a la peor de la siguiente manera:

1. Aristocracia

2. Oligarquía

3. Democracia

4. Oclocracia

5. Monarquía

6. Tiranía.

Además de la gran importancia de esta tipología, debe prestarse, en la obra aristotélica, especial atención a sus observaciones y determinaciones (habiendo sido éstas las que ganaron el éxito histórico), ya que cada una de las seis formas de gobierno es analizada en un contexto histórico distinto, dividiendo así cada una de las seis formas en subespecies distintas una de otra pero que conservaban su esencia.

Biología

Se considera a Aristóteles como uno de los primeros biólogos, dado que se dio a la tarea de clasificar unas 500 especies de peces, entre otros animales.

Generación espontánea

La Generación espontánea es una teoría sobre el origen de la vida. Aristóteles propuso el origen espontáneo de peces e insectos a partir del rocío, la humedad y el sudor. Explicó que se originaban gracias a una interacción de fuerzas capaces de dar vida a lo que no la tenía con la materia no viva. A esta fuerza le llamó entelequia.

La teoría se mantuvo durante muchos años; en el siglo XVII Van Helmont, la estudió y perfeccionó. Tan sólo sería rebatida por los experimentos de los científicos Lazzaro Spallanzani, Francesco Redi y en última instancia Louis Pasteur.

Botánica

Aristóteles sistematiza el reino vegetal dividiéndolo en dos grandes grupos:

Zoología

Los comienzos de la zoología deben buscarse en la obra aristotélica, concretamente en los estudios sobre la generación y la anatomía de los animales, si bien con anterioridad ya habían existido estudiosos hindúes que influyeron poco o nada en la ciencia griega occidental. Aristóteles realizó observaciones de verdadero rigor científico acerca de la reproducción de los animales, y en anatomía sentó las bases del conocimiento sistemático del reino animal. Este autor distinguía dos grandes grupos: anaima (animales sin sangre) y enaima (animales con sangre). El primer grupo corresponde aproximadamente a los invertebrados, y el segundo, a los vertebrados.

Entre los anaima distinguía cuatro subgrupos:

Los animales con sangre los dividió en:

Aristóteles llamó a estos grupos «géneros máximos», sus divisiones se llamaban «géneros», los cuales se dividían a su vez en «especies». Esta clasificación se mantuvo vigente durante la Edad Media y el Renacimiento, hasta Carlos Linneo (s. XVIII).

Ética

Aristóteles escribió dos obras sobre ética: Ética a Nicómaco, que consta de diez libros, y Ética a Eudemo, que consta de cuatro libros.
La Gran Ética probablemente no es obra suya, sino de un recopilador. Según el filósofo, toda actividad humana tiende hacia algún fin/bien. La ética de Aristóteles es una ética de bienes porque él supone que cada vez que el hombre actúa lo hace en búsqueda de un determinado bien. El bien supremo es la felicidad (véase: eudemonismo), y la felicidad es la sabiduría (el desarrollo de las virtudes, en particular la razón).

  • Fin: La finalidad o motivo de una acción.
  • Fin Medio o Imperfecto: Es aquel fin que se quiere por otra cosa y no por sí mismo.
  • Fin Final o Perfecto: Es aquél fin que se quiere por sí mismo y no por otra cosa.
  • Felicidad o eudaimonía: Es el Bien Supremo del ser humano.

La actividad contemplativa es, en efecto, la más alta de todas, puesto que la inteligencia es lo más alto de cuanto hay en nosotros, y además, la más continua, porque contemplar podemos hacerlo con mayor continuidad que otra cosa cualquiera.

Virtudes

Las virtudes que le interesan a Aristóteles son las virtudes del alma, y de éstas las que se refieren a la parte racional. Aristóteles divide la parte racional en dos: intelecto y voluntad. Cuando el intelecto está bien dispuesto para aquello a lo que su naturaleza apunta, es decir para el conocimiento o posesión de la verdad, decimos que dicho intelecto es virtuoso y bueno.

Las virtudes intelectuales perfeccionan al hombre en relación al conocimiento y la verdad y se adquieren mediante la instrucción.

Existen dos clases de virtudes: virtudes éticas y virtudes dianoéticas.

Ambas expresan la excelencia del hombre y su consecución produce la felicidad, ya que ésta última es "la actividad del hombre conforme a la virtud".

A través de las virtudes el hombre domina su parte irracional.

Las virtudes éticas son adquiridas a través de la costumbre o el hábito y consisten, fundamentalmente, en el dominio de la parte irracional del alma (sensitiva) y regular las relaciones entre los hombres.

Las virtudes éticas más importantes son: la fortaleza, la templanza, la justicia.

Las virtudes dianoéticas se corresponden con la parte racional del hombre, siendo, por ello, propias del intelecto (nous) o del pensamiento (nóesis).

Su origen no es innato, sino que deben ser aprendidas a través de la educación o la enseñanza.

Las principales virtudes dianoéticas son la inteligencia (sabiduría) y la prudencia.

Las virtudes morales

La templanza es el término medio entre el libertinaje y la insensibilidad. Consiste en la virtud de la moderación frente a los placeres y las penalidades.
La fortaleza es el término medio entre el miedo y la audacia.
La generosidad es un término medio en relación con el uso y posesión de los bienes. La prodigalidad es su exceso y la avaricia su defecto.
Prudencia: el hombre prudente es aquel que puede reconocer el punto medio en cada situación. Cuando uno hace algo virtuoso, la acción es buena de por sí. La prudencia no es ni ciencia ni praxis, es una virtud.

La justicia

La justicia consiste en dar a cada uno lo que es debido. Hay dos clases de justicia, según Aristóteles:

  • La justicia distributiva, que consiste en distribuir las ventajas y desventajas que corresponden a cada miembro de una sociedad, según su mérito.
  • La justicia conmutativa, que restaura la igualdad perdida, dañada o violada, a través de una retribución o reparación regulada por un contrato.

Doctrinas

Alejandro Magno y Aristóteles
  • La Metafísica: es la ciencia más general, por ser la ciencia del ser en cuanto ser (ontología). Trata sobre la filosofía primera o la teología y es identificada por Aristóteles con la sabiduría (sofía) pura.

En su Metafísica, Aristóteles abogaba por la existencia de un ser divino, al que se describe como «Primer Motor», responsable de la unidad y significación de la naturaleza. Dios, en su calidad de ser perfecto, es por consiguiente el ejemplo al que aspiran todos los seres del mundo, ya que desean participar de la perfección. Existen además otros motores, como son los motores inteligentes de los planetas y las estrellas (Aristóteles sugería que el número de éstos era de «55 ó 47», divididos en «sublunares» y «supralunares»). No obstante, el Primer Motor o Dios, tal y como lo describe Aristóteles, no corresponde a finalidades religiosas, como han observado numerosos filósofos y teólogos posteriores. Al Primer Motor, por ejemplo, no le interesa lo que sucede en el mundo «ni tampoco es su creador». Aristóteles limitó su teología, sin embargo, a lo que él creía que la ciencia necesita y puede establecer.

  • La Física: es la ciencia que trata de las substancias materiales. En la física hace un estudio de la naturaleza y el movimiento. El movimiento se define como "paso de lo que está en potencia a estar en acto", por la acción de las causas. Hay cuatro causas: formal que constituye la esencia como forma de la sustancia; material como soporte de la forma y al no tener forma es pura potencia de ser (propiamente, al no tener ninguna determinación, no es nada); eficiente, que produce el movimiento; final que dirige el movimiento hacia un fin, la perfección de la forma. Por ello la Naturaleza se explica según una teleología de la forma que tiende a la perfección de su contenido.
  • En astronomía, Aristóteles propuso la existencia de un Cosmos esférico y finito que tendría a la Tierra como centro (geocentrismo). La parte central estaría compuesta por cuatro elementos: tierra, aire, fuego y agua. En su Física, cada uno de estos elementos tiene un lugar adecuado, determinado por su peso relativo o «gravedad específica». Cada elemento se mueve, de forma natural, en línea recta —la tierra hacia abajo, el fuego hacia arriba— hacia el lugar que le corresponde, en el que se detendrá una vez alcanzado, de lo que resulta que el movimiento terrestre siempre es lineal y siempre acaba por detenerse. Los cielos, sin embargo, se mueven de forma natural e infinita siguiendo un complejo movimiento circular, por lo que deben, conforme con la lógica, estar compuestos por un quinto elemento, que él llamaba aither ('éter'), elemento superior que no es susceptible de sufrir cualquier cambio que no sea el de lugar realizado por medio de un movimiento circular. La teoría aristotélica de que el movimientolineal siempre se lleva a cabo a través de un medio de resistencia es, en realidad, válida para todos los movimientos terrestres observables. Aristóteles sostenía también que los cuerpos más pesados de una materia específica caen de forma más rápida que aquellos que son más ligeros cuando sus formas son iguales, concepto equivocado que se aceptó como norma durante aproximadamente 1800 años hasta que el físico y astrónomo italiano Galileo llevó a cabo su experimento con pesos arrojados desde la torre inclinada de Pisa.
  • La Antropología: Aristóteles aplicará el hilemorfismo a su concepto del hombre, que es entendido como un compuesto único formado por un alma como forma de un cuerpo, siendo su particularidad del alma humana su razón. Por ello la definición del hombre es: "El hombre es un animal racional", siguiendo el modelo de definición, que ha pasado a la historia durante siglos como modelo de definición lógica y clasificación de los seres: género más diferencia específica.
  • La Ética eudemonista de Aristóteles considera que el fin que busca el hombre es la felicidad, que consiste en la vida contemplativa. La ética desemboca en la política. El organismo social de Aristóteles considera al Estado como una especie de ser natural que no surge como fruto de un pacto o acuerdo. El hombre es un animal social («zoon politikon») que desarrolla sus fines en el seno de una comunidad. La política del hombre se explica por su capacidad del lenguaje, único instrumento capaz de crear una memoria colectiva y un conjunto de leyes que diferencia lo permitido de lo prohibido.

Aristóteles creía que la libertad de elección del individuo hacía imposible un análisis preciso y completo de las cuestiones humanas, con lo que las «ciencias prácticas», como la política o la ética, se llamaban ciencias sólo por cortesía y analogía. Las limitaciones inherentes a las ciencias prácticas quedan aclaradas en los conceptos aristotélicos de naturaleza humana y autorrealización. La naturaleza humana implica, para todos, una capacidad para formar hábitos, pero los hábitos formados por un individuo en concreto dependen de la cultura y de las opciones personales repetidas de ese individuo. Todos los seres humanos anhelan la «felicidad», es decir, una realización activa y comprometida de sus capacidades innatas, aunque este objetivo puede ser alcanzado por muchos caminos.

La Ética a Nicómaco es un análisis de la relación del carácter y la inteligencia con la felicidad. Aristóteles distinguía dos tipos de «virtud» o excelencia humana: moral e intelectual. La virtud moral es una expresión del carácter, producto de los hábitos que reflejan opciones repetidas. Una virtud moral siempre es el punto medio entre dos extremos menos deseables. El valor, por ejemplo, es el punto intermedio entre la cobardía y la impetuosidad irreflexiva; la generosidad, por su parte, constituiría el punto intermedio entre el derroche y la tacañería. Las virtudes intelectuales, sin embargo, no están sujetas a estas doctrinas de punto intermedio. La ética aristotélica es una ética elitista: para él, la plena excelencia sólo puede ser alcanzada por el varón adulto y maduro perteneciente a la clase alta y no por las mujeres, los niños, los «bárbaros» (literalmente, 'balbuceantes': no griegos) o «mecánicos» asalariados (trabajadores manuales, a los cuales negaba el derecho al voto).

Como es obvio, en política es posible encontrar muchas formas de asociación humana. Decidir cuál es la más idónea dependerá de las circunstancias, como, por ejemplo, los recursos naturales, la industria, las tradiciones culturales y el grado de alfabetización de cada comunidad. Para Aristóteles, la política no era un estudio de los estados ideales en forma abstracta, sino más bien un examen del modo en que los ideales, las leyes, las costumbres y las propiedades se interrelacionan en los casos reales. Así, aunque aprobaba la institución de la esclavitud, moderaba su aceptación aduciendo que los amos no debían abusar de su autoridad, ya que los intereses de amo y esclavo son los mismos. La biblioteca del Liceo contenía una colección de 158 constituciones, tanto de estados griegos como extranjeros. El propio Aristóteles escribió la Constitución de Atenas como parte de la colección, obra que estuvo perdida hasta 1890, año en que fue recuperada. Los historiadores han encontrado en este texto muy valiosos datos para reconstruir algunas fases de la historia ateniense.

  • La Lógica: es la disciplina filosófica que estudia la corrección o validez de los razonamientos. En su lógica, Aristóteles distinguía entre la dialéctica y la analítica. En lógica, Aristóteles desarrolló reglas para establecer un razonamiento encadenado que, si se respetaban, no producirían nunca falsas conclusiones si la reflexión partía de premisas verdaderas (reglas de validez). En el razonamiento los nexos básicos eran los silogismos: proposiciones emparejadas que, en su conjunto, proporcionaban una nueva conclusión. En el ejemplo más famoso, «Todos los humanos son mortales» y «Todos los griegos son humanos», se llega a la conclusión válida de que «Todos los griegos son mortales». La ciencia es el resultado de construir sistemas de razonamiento más complejos. Como se ha señalado, en su lógica, Aristóteles distinguía entre la dialéctica y la analítica; para él, la dialéctica sólo comprueba las opiniones por su consistencia lógica. La analítica, por su parte, trabaja de forma deductiva a partir de principios que descansan sobre la experiencia y una observación precisa. Esto supone una ruptura deliberada con la Academia de Platón, escuela donde la dialéctica era el único método lógico válido, y tan eficaz para aplicarse en la ciencia como en la filosofía.
    • La dialéctica analiza las opiniones a partir de su plausibilidad (su grado de aceptación por la comunidad), derivando en el examen de su verdad o falsedad.
    • La analítica trabaja de forma deductiva a partir de principios que descansan sobre la experiencia y una observación precisa.

Transmisión y problemas textuales

Cabe resaltar que Aristóteles escribió dos tipos de textos: los destinados a la «publicación» fuera del Liceo o exotéricos (gr. exo 'fuera') y los utilizados como apuntes de clase o notas de conferencias, denominados esotéricos (gr. eso 'dentro'). Lastimosamente, solo conservamos los esotéricos, los cuales al ser una recopilación de sus apuntes, vuelven un poco complicada su lectura, pues faltan las explicaciones, las transiciones son abruptas, los argumentos quedan en ocasiones inacabados... leer a Aristóteles es duro, lo que explica en parte que sus textos hayan sido interpretados y comentados a lo largo de dos mil años.

Las actuales ediciones en griego siguen la establecida por Immanuel Bekker en 1831. Hay que decir que apenas conservamos un tercio de lo que Aristóteles escribió (a menudo es difícil por tanto afirmar si es o no, por ej., un pensador sistemático o aporético). Aristóteles, por ej., escribió o dirigió la redacción de 158 «Constituciones» (gr. politeiai), de las que no nos ha llegado ninguna, con excepción de la Constitución de los atenienses, cuyo papiro fue encontrado en una excavación en Egipto en un depósito de basura.

Tras su muerte, sus textos (apenas tuvo una influencia inmediata) desaparecieron durante dos siglos. Luego aparecen en Atenas y después en Roma, donde el peripatético Andrónico de Rodas (siglo I d. C.) preparó una edición. Lo que nos queda de esos textos, por tanto, está determinado por la mano que preparó esa edición. Más problemática aún es la transmisión de llamado Corpus Aristotelicum (contiene las obras de Aristóteles más las de otros autores que dicen ser Aristóteles) a lo largo de la edad media: su influencia fue mínima a lo largo de la alta edad media, dominando el platonismo hasta alrededor del siglo XII, cuando las traducciones al latín de las traducciones al árabe (y a veces al siríaco) de uno o varios originales en griego, entran en los debates escolásticos de los centros de producción cultural medievales. Solo poco a poco se van depurando los textos con traducciones de originales más fiables.

¿Cómo establecer por tanto, en los restos que nos quedan, qué textos son y cuáles no son «originales»? Esto es imposible. En los últimos decenios se ha desarrollado una técnica muy sofisticada, llamada «estilometría» (aplicada a otros autores, como Platón), que determina, mediante el cómputo y estudio estadístico de determinados elementos gramaticales, qué textos son escritos por qué mano. Pero esto no asegura que se trate de Aristóteles. Además, la edición de Andrónico de la Metafísica, por ej., puede ser más una colección de textos que una obra concebida como tal por el mismo Aristóteles (esto lo ha dicho el especialista Jonathan Barnes). Las luchas ideológicas en el seno de la Iglesia durante la edad media en torno a la interpretación de Corpus Aristotelicum (el "cuerpo" de las obras de Aristóteles con temas como el problema de la inmortalidad del alma, eternidad del mundo y demás) hacen que nos planteemos la posibilidad de modificaciones en los manuscritos.

Lo que tenemos, por tanto, es algo que puede ser cercano a las notas de un filósofo, con algunas interpolaciones y manipulaciones del texto. Buscar el autor «original» o la «obra primigenia» es una tarea utópica.

Influencia de Aristóteles

La influencia que Aristóteles ha tenido en el mundo es extraordinaria. Toda la antigüedad se hace cargo o dueña de su ingente enciclopedia. Su Metafísica será el basamento filosófico de la posteridad.

Fueron los árabes los que redescubrieron a Aristóteles y a través de ellos pasó a la filosofía escolástica.

En el Renacimiento su filosofía se ve opacada por un eclipse histórico momentáneo. Los nuevos conceptos científicos lo llevan a un segundo plano. Pero su influjo, aunque ya no en la física, seguirá vigente en el pensamiento filosófico en sentido estricto en todos los grandes pensadores, en Leibniz, en Hegel, etc.

Nada es más formador como desentrañar el sentido de sus textos, a veces abstrusos, pero siempre profundos, abarcadores e ilustrativos.

Nómina temática de la obra de Aristóteles (título de la compilación)

Como ya se ha indicado, la obras de Aristóteles que nos han llegado y que forman lo que se conoció como el Corpus aristotelicum se editan según la edición prusiana de Bekker de 1831–1836, indicando con una sigla la página, columna (a ó b) y línea del texto en esa edición. Tras esa fecha se han encontrado solo unas pocas obras más.

Se suelen usar tanto los nombres en nuestra lengua como en latín, que se dan en esta lista.

Referidos a la lógica:

En el Organon se añadían clásicamente la Isagoge o Introducción de Porfirio y el diálogo Protréptico o ‘Exortación a la Filosofía’ que nos ha llegado en fragmentos.

Referencias

  1. A veces así llamada filosofía tradicional
  2. Biografía de Aristóteles
  3. Aristóteles. Tratados de lógica. Madrid, Gredos, 1994
  4. Aristóteles. Categorías 2 a 11ss

Bibliografía

Obra propia en castellano

Sobre Aristóteles

Véase también

Enlaces externos

Wikisource

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16/10/2009 10:26 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen No hay comentarios. Comentar.

FILOSOFÍA. El entendimiento, el resultado de reflexionar "pensar en eso" y codificar imágenes y sensaciones, proceso que lleva al "conocimiento", a la verdad de las cosas, a partir del "entendimiento". Filósofos: LOS ATOMISTAS. El atomismo, uno de los principios de la química como ciencia, es un sistema filosófico, que surgió en Grecia durante el siglo V a. C. y en la India, hacia el año 600 a. C. (Kanada), aunque tal vez mucho antes (Mosco de Sidón), según el cual el universo está constituido por combinaciones de pequeñas partículas indivisibles denominadas átomos (en griego significa que no se puede dividir).

Atomismo

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El atomismo, uno de los principios de la química como ciencia, es un sistema filosófico, que surgió en Grecia durante el siglo V a. C. y en la India, hacia el año 600 a. C. (Kanada), aunque tal vez mucho antes (Mosco de Sidón), según el cual el universo está constituido por combinaciones de pequeñas partículas indivisibles denominadas átomos (en griego significa que no se puede dividir).

En las antiguas vidas, el átomo se definía como el elemento más pequeño, a la vez extenso e indivisible, del que están hechas todas las cosas. Según el atomismo mecanicista de Leucipo y Demócrito (siglos V y IV a. C.), los átomos son unas partículas materiales indestructibles, desprovistas de cualidades, que no se distinguen entre sí más que por la forma y dimensión, y que por sus diversas combinaciones en el vacío constituyen los diferentes cuerpos. La concepción de la naturaleza fue absolutamente materialista, y explicó todos los fenómenos naturales en términos de número, forma y tamaño de los átomos. Incluso redujo las propiedades sensoriales de las cosas a las diferencias cuantitativas de los átomos.

Aristóteles rechaza la idea atomística con el argumento de que no puede existir el vacío subyacente entre las partículas. Según la doctrina aristotélica, la materia está constituida de forma continua, es decir, que no puede dividirse en partes irreductibles.

Para evitar el determinismo mecanicista, criticado por Aristóteles, Lucrecio toma el pensamiento de Epicuro e introduce la tesis de que los átomos caen en el vacío y experimentan por sí mismos una declinación que les permite encontrarse. De esta forma se trata de imponer un cierto orden a la idea original que suponía que las cosas se formaban con un movimiento caótico de átomos.

El atomismo aparece en la filosofía griega como un intento de superar las dificultades lógicas para explicar el cambio de las cosas consideradas en la Escuela eleática. Afirma lo que ésta misma afirma y puede afirmar también lo que esta niega, haciéndose así más comprensiva como teoría. No hay disyuntiva entre ser y no ser, sino ambas cosas, sólo que el ser no es efectivamente tal, esto es, espacio y vacío. Esta simultaneidad de los contrarios constituye la fuente del movimiento. Esta teoría atómica recorre con tal fluidez el tránsito del ser a las cosas, suprime de golpe tantos obstáculos para la comprensión mecánica y matemática del universo, que desde entonces se convirtió en modelo para cualquier investigación racional de la naturaleza. También se presenta como afín al pluralismo de Anaxágoras o de Empédocles (siglo V a. C.), Anaxágoras consideraba que todo estaba hecho de partículas elementales llamadas Homeomerías conceptualmente diferentes (aunque muy similares) a los átomos de Leucipo y Demócrito, mientras que Empédocles afirmaba que casi todas las cosas (no los ojos, por ejemplo) están compuestas por de los cuatro elementos, a saber: aire, agua, tierra y fuego.

En la edad media, a pesar de la oposición general al atomismo basada en consideraciones teológicas, y sobre todo por la fuerte influencia de Aristóteles, esta doctrina fue mantenida por Guillermo de Conches y Nicolás de Autrecourt. La teoría cobra nuevo auge en los siglos XV y XVI, coincidiendo con la crítica al aristotelismo, con las ideas de Nicolás de Cusa y Giordano Bruno, alcanzando un punto culminante con la renovación de Gassendi, que considera el atomismo como la hipótesis más razonable para la explicación de los fenómenos de la naturaleza. En esta época fueron debatidos los problemas inherentes a la doctrina atomista: dificultad lógica de admitir que exista una porción de materia que no se pueda dividir y las dificultades de explicar la diversidad de las propiedades físicas y químicas de los cuerpos. Asimismo es innegable la influencia que adquirió más tarde en los orígenes de la teoría atómica científica.

16/10/2009 10:23 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen No hay comentarios. Comentar.

FILOSOFÍA. EL ENTENDIMIENTO Y EL CONOCIMIENTO A PARTIR DE CODIFICAR SENSACIONES DEL MUNDO FÍSICO Y ESPIRITUAL. FILÓSOFOS: DEMÓCRITO. Demócrito (en griego Δημόκριτος), fue un filósofo griego presocrático (n. Abdera, Tracia ca. 460 a. C. - m. ca. 370 a. C.) discípulo de Leucipo.

Demócrito

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Demócrito
Demokrit.jpeg
Demócrito de Abdera
Filosofía occidental
Filosofía presocrática
Nacimientoca. 460 a. C.
Fallecimientoca. 370 a. C.
Escuela/TradiciónFilosofía presocrática
Intereses principalesÉtica, Metafísica, Física, Matemática, Astronomía, Música
Ideas notablesAtomismo
Influido porHeráclito, Empedocles, Leucipo, Meliso
Influyó aEpicuro, Lucrecio, Física

Demócrito (en griego Δημόκριτος), fue un filósofo griego presocrático (n. Abdera, Tracia ca. 460 a. C. - m. ca. 370 a. C.) [1] [2] discípulo de Leucipo.

Contenido

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[editar] Biografía

Demócrito de Abdera vivió entre los años 460 al 370 aC, siendo contemporáneo a Sócrates. Hiparco de Nicea asegura, según Diógenes de Laertes, que Demócrito murió a los 90 años de edad; y todos los autores de la antigüedad que hayan hecho referencia a su edad, coinciden en que vivió más de cien años. Fue conocido en su época por su carácter extravagante, ya que según relatos solía reír muy a menudo. Se dice que viajó por Egipto, Caldea y Persia y que incluso llegó a la India en busca de conocimientos. Una leyenda dice que se arrancó los ojos en un jardín para que no le estorbara en la contemplación del mundo externo en sus meditaciones; leyenda que expresa el desprecio que Demócrito tenía por el conocimiento meramente sensitivo.

Diógenes de Laertes listó una serie de escritos de Demócrito que superan las 70 obras sobre ética, física, matemática, técnica e incluso música, por lo que Demócrito es considerado un autor enciclopédico.

[editar] Filosofía

Junto con su maestro, Leucipo, Demócrito es considerado fundador de la escuela atomista. Se inscribe entre los post-eleatas, en tanto que acepta los principios establecidos por Jenófanes y Parménides, pero desarrolla una filosofía pluralista como Anaxágoras o Empédocles.

Para Demócrito, la realidad está compuesta por dos causas (o elementos): το ον (lo que es), representado por los átomos homogéneos e indivisibles, y το μηον (lo que no es), representado por el vacío. Este último es un no-ser no-absoluto, aquello que no es átomo, el elemento que permite la pluralidad de partículas diferenciadas y el espacio en el cual se mueven.

Demócrito pensaba y postulaba que los átomos son indivisibles, y se distinguen por forma, tamaño, orden y posición. Se cree que la distinción por peso, fue introducida por Epicuro años más tarde o que Demócrito mencionó esta cualidad sin desarrollarla demasiado. Gracias a la forma que tiene cada átomo es que pueden ensamblarse —aunque nunca fusionarse (siempre subsiste una cantidad mínima de vacío entre ellos que permite su diferenciación)— y formar cuerpos, que volverán a separarse, quedando libres los átomos de nuevo hasta que se junten con otros. Los átomos de un cuerpo se separan cuando colisionan con otro conjunto de átomos; los átomos que quedan libres chocan con otros y se ensamblan o siguen desplazándose hasta volver a encontrar otro cuerpo.

Para Demócrito, los átomos estuvieron y estarán siempre en movimiento y son eternos. El movimiento de los átomos en el vacío es un rasgo inherente a ellos, un hecho irreductible a su existencia, infinito, eterno e indestructible.[3]

Al formar los átomos, por necesidad, un vórtice o remolino[4] (dine), sus colisiones, uniones y separaciones forman los diferentes objetos y seres y la realidad con toda su diversidad. Cada objeto que surge en el universo y cada suceso que se produce, sería el resultado de colisiones o reacciones entre átomos. Aunque la cita "todo cuanto existe es fruto del azar y la necesidad" se atribuye a Demócrito, sus escritos enfatizan en la necesidad[4] ,[5] al contrario de Epicuro que enfatizó en el azar.[6] El modelo atomista constituye un claro ejemplo de modelo materialista, dado que el azar y las reacciones en cadena son las únicas formas de interpretarlo.

La psyché (alma) del hombre estaría formada por átomos esféricos livianos, suaves, refinados[3] y el soma (cuerpo), por átomos más pesados. Las percepciones sensibles, tales como la audición o la visión, son explicables por la interacción entre los átomos de los efluvios que parten de la cosa percibida y los átomos del receptor. Esto último justifica la relatividad de las sensaciones.

El conocimiento verdadero y profundo es el de los átomos y el vacío, pues son ellos los que generan las apariencias, lo que percibimos, lo superficial.[3]

[editar] El atomismo

Generalmente, una propuesta, antes de adquirir la condición de ley, parte de ser una mera generalización empírica que aspira a alcanzar un requisito crucial: ser explicada. Una vez hecho esto, la estadística inductiva concreta su idea. Sus explanans (premisas) dejan de albergar la posibilidad de que el explanandum (conclusión) no se cumpla, y de este modo se constituye la ley. Pues bien, en el caso de Demócrito el desarrollo se invirtió. Demócrito comenzó ofreciendo una explicación a una parcela de la realidad de la cual no tuvo nunca la oportunidad de observar, ni, en consecuencia, falsar si hubiese cabido; y verificar como cupo en su momento. Este hecho nos demuestra que el llamado verificacionismo no es, ni mucho menos, un requisito esencial a la hora de dar credibilidad a una explicación y confeccionarla como ley, y Demócrito era consciente de ello. Demócrito relegaba la relevancia del empirismo a un último plano, y depositaba escasa fe en la experiencia sensorial, y curiosamente, en su teoría, el atomismo, explica muy bien el por qué: en el atomismo Demócrito defendía que la materia está compuesta por dos elementos: lo que es (representado por los átomos homogéneos e indivisibles); y lo que no es (el vacío), lo que permite que esos átomos adquieran formas, tamaños, órdenes y posiciones, y constituyan así la totalidad de la physis. Demócrito explicaba las percepciones sensibles tales como la audición o la visión, con la interacción entre los átomos que emanan desde el objeto percibido hasta los organismos receptores. Esto último es lo que prueba con fuerza la relatividad de las sensaciones.

[editar] Referencias

  1. Encyclopedia Britannica. Democritus. Extraído 21-10-2006.
  2. Internet Encyclopedia of Philosophy. Democritus. Extraído 01-08-2006.
  3. a b c Novack, George 1977. Los orígenes del materialismo. Bogotá: Editorial Pluma, p.p. 115-126.
  4. a b Diógenes Laercio IX, 45
  5. Aristóteles De generatione animalium V 8. Cicerón De fato X.
  6. Diógenes Laercio X, 133. Séneca Epistulae ad Lucilium XII

[editar] Enlaces externos

Commons

Wikiquote

16/10/2009 10:18 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen Hay 3 comentarios.

15/10/2009

FILOSOFÍA: LA HISTORIA DE LA FILOSOFÍA.

Gilles Deleuze (París, 1925 - París, 1995) fue un filósofo francés.

Sobre Deleuze en:

http://es.wikipedia.org/wiki/Gilles_Deleuze

15/10/2009 14:21 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen No hay comentarios. Comentar.

LIBROS: FILOSOFÍA OCCIDENTAL: "HISTORIA DE LA FILOSOFÍA" DE BERTRAND RUSSELL

Título original: History of Western Philosphy

Autor/a: Bertrand Russell

Publicación: 2007, Austral

Categoría: No ficción > Pensamiento/Filosofía

Número de páginas: 1056

Etiquetas: filosofía(106)

Info/Sinopsis

Bertrand Russell se guió en esta obra por el más ajustad sentido de la unidad histórica y estudió a cada filósofo en relación con el medio en que actuó, teniendo siempre en cuenta las circunstancias sociales y políticas de su época. De este modo ha conseguido acercar al lector a la génesis y el desarrollo del pensamiento occidental.

 

Bertrand Arthur William Russell, 3er Conde de Russell, OM, MRS, (18 de mayo de 1872 - 2 de febrero de 1970) fue un filósofo, matemático y escritor británico.

 

Sobre Bertrand Russell:

http://es.wikipedia.org/wiki/Bertrand_Russell

15/10/2009 14:09 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen Hay 1 comentario.

FILOSOFÍA: RELIGIÓN. La religión es un sistema de la actividad humana compuesto por creencias y prácticas acerca de lo considerado como divino o sagrado, tanto personales como colectivas, de tipo existencial, moral y espiritual. Se habla de «religiones» para hacer referencia a formas específicas de manifestación del fenómeno religioso, compartidas por los diferentes grupos humanos. Hay religiones que están organizadas de formas más o menos rígidas, mientras que otras carecen de estructura formal y están integradas en las tradiciones culturales de la sociedad o etnia en la que se practican. El término hace referencia tanto a las creencias y prácticas personales como a ritos y enseñanzas colectivas.

Religión

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La religión es un sistema de la actividad humana compuesto por creencias y prácticas acerca de lo considerado como divino o sagrado, tanto personales como colectivas, de tipo existencial, moral y espiritual. Se habla de «religiones» para hacer referencia a formas específicas de manifestación del fenómeno religioso, compartidas por los diferentes grupos humanos. Hay religiones que están organizadas de formas más o menos rígidas, mientras que otras carecen de estructura formal y están integradas en las tradiciones culturales de la sociedad o etnia en la que se practican. El término hace referencia tanto a las creencias y prácticas personales como a ritos y enseñanzas colectivas.

Algunos símbolos religiosos

Contenido

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[editar] Definiciones

Alá (Dios) en árabe. El islam no utiliza imágenes para sus representaciones sagradas.

Definir qué es religión (del latín religare o re-legere) ha sido y es motivo de controversia entre los especialistas. Según el sociólogo G. Lenski, es «un sistema compartido de creencias y prácticas asociadas, que se articulan en torno a la naturaleza de las fuerzas que configuran el destino de los seres humanos».[1] Por su parte, el antropólogo Clifford Geertz propone una definición alternativa: «La religión es un sistema de símbolos que obra para establecer vigorosos, penetrantes y duraderos estados anímicos y motivaciones en los hombres, formulando concepciones de un orden general de existencia y revistiendo estas concepciones con una aureola de efectividad tal que los estados anímicos y motivaciones parezcan de un realismo único».[2] Debido al amplio espectro de usos de la palabra, resulta especialmente complejo ofrecer una definición exhaustiva de la religión o del fenómeno religioso. Sin embargo, se puede afirmar que, como hecho antropológico, engloba entre otros los siguientes elementos: tradiciones, culturas ancestrales, instituciones, escrituras, historia, mitología, fe y credos, experiencias místicas, ritos, liturgias, oraciones...

Aunque la antropología ha recogido manifestaciones religiosas desde el primer momento de la existencia del hombre y éstas han influido decisivamente en la configuración de las diversas culturas y sociedades, todavía se discute si es un fenómeno esencial del hombre o puede ser reducido a otras experiencias o aspectos humanos más fundamentales. El ser humano ha hecho uso de las religiones para encontrar sentido a su existencia y para dar trascendencia y explicación al mundo, el universo y todo lo imaginable.

La palabra «religión» en ocasiones se usa como sinónimo de «religión organizada» u «organización religiosa», es decir, instituciones que respaldan el ejercicio de ciertas religiones, frecuentemente bajo la forma de entidades legales.

Diversas ciencias humanas se han interesado por el fenómeno religioso desde sus respectivos puntos de vista como por ejemplo la antropología, la sociología, la psicología y la historia de las religiones. Por otro lado, disciplinas como la fenomenología de la religión estudian específicamente sus manifestaciones intentando dar con una definición exhaustiva del fenómeno y mostrar su relación con la índole propia del ser humano.

En un sentido más amplio, también se utiliza para referirse a una obligación de conciencia que impele al cumplimiento de un deber.[3]

[editar] Etimología

La etimología del término 'religión' ha sido debatida durante siglos debido a las dos interpretaciones que se han sostenido que además de ofrecer una propuesta acerca del origen de la palabra, subrayan alguna actitud religiosa.

Antes de ser usada con un sentido relacionado con las divinidades, el término «religión» o «religioso» era utilizado para expresar un temor o un escrúpulo supersticioso. Así consta en textos de Julio César (De Bello Gallico VI 36) y Tito Livio (Historia de Roma desde su fundación IV 30).

La primera interpretación relacionada con el culto es la del orador latino Cicerón que en su obra De natura deorum ofrece la siguiente etimología: «Quienes se interesan en todas las cosas relacionadas con el culto, las retoman atentamente y como que las releen, son llamados «religiosos» a partir de la relectura.[4] Esta etimología —filológicamente más correcta— subraya la fidelidad a los deberes que la persona religiosa contrae con la divinidad y por tanto está más relacionada con la justicia.[5]

La otra etimología propuesta por Lactancio hace derivar la palabra «religión» del verbo latino religare: «Obligados por un vínculo de piedad a Dios estamos “religados”, de donde el mismo término “religión” tiene su origen, no —como fue propuesto por Cicerón— a partir de “releyendo”».[6] Este segundo sentido resalta la relación de dependencia que «religa» al hombre con las potencias superiores de las cuales él se puede llegar a sentir dependiente y que le lleva a tributarles actos de culto.[7]

En su ensayo Del imperio romano, José Ortega y Gasset escribe «Cuando el hombre cree en algo, cuando algo le es incuestionable realidad, se hace religioso de ello. Religio no viene, como suele decirse, de religare, de estar atado el hombre a Dios. Como tantas veces, es el adjetivo quien nos conserva la significación original del sustantivo, y religiosus quería decir “escrupuloso”; por tanto, el de religión es negligencia, descuido, desentenderse, abandonarse. Frente a relego está nec-lego; religente (religiosus) [8] se opone a negligente[9]

[editar] Enfoques del estudio de la religión

Imagen de Buda en estilo grecobudista, Museo Nacional de Tokio.

La definición del amplio espectro de significados que refleja el concepto religión en cuanto implica encontrar un elemento propio, distintivo y único, es una exigencia propia de las culturas occidentales,[10] ya que son éstas las que desde una postura más teísta distinguen entre divinidad y el resto del mundo. Especialmente, desde la Ilustración se han elaborado muchas y variadas definiciones intentando recoger los aspectos propios del fenómeno religioso. Aquí se mencionarán los más significativos. Es obvio que las definiciones que parten de un Ser Supremo o lo dan por supuesto se han de rechazar pues no se aplican a muchas religiones de Asia oriental o a los pueblos primitivos.

Una posibilidad es intentar una definición desde el punto de vista de las personas que practican la religión. Así encontramos propuestas como las de Friedrich Schleiermacher: «sentimiento de dependencia absoluta» que luego distingue este sentimiento de los tipos de dependencia relativa. William James subraya más bien «el carácter entusiasta de la adhesión» de los miembros de las religiones. Desde este punto de vista se pueden considerar elementos como los sentimientos, los factores experienciales, emotivos o intuitivos, pero siempre desde una perspectiva más bien individualista.

Con el estudio que las diversas ciencias humanas (sociología y antropología cultural especialmente) han realizado de la religión, se ha logrado formular otro conjunto de definiciones que consideran este fenómeno en su ámbito social y cultural. La conocida definición del sociólogo francés Durkheim entra en este grupo: «Una religión es un sistema solidario de creencias y de prácticas relativas a las cosas sagradas. [...] Toda sociedad posee todo lo necesario para suscitar en sus miembros la sensación de lo divino, simplemente a través del poder que ella ejerce sobre ellos».[11]

Sin embargo, con la llegada de la fenomenología de la religión, se intentó ir más allá de las formas que buscaban el núcleo propio del fenómeno en la sociedad o en los aspectos individuales. Y en ese ámbito se identificó como propio de la religión el hecho de la presencia o consciencia de lo sagrado. Rudolf Otto en su obra, Lo santo, publicada en 1917, indica como esencia de la consciencia religiosa el temor reverencial ante aquello que, siendo desconocido (mysterium), al mismo tiempo sobrecoge (tremendum) y atrae casi irresistiblemente (fascinans).[12]

Sin embargo, estos elementos que Otto refiere como propios de la experiencia religiosa parecen estar ausentes en las religiones asiáticas. En Mircea Eliade se da una ampliación de la noción de «sagrado» que perfecciona la definición de Otto. Habla de espacios, cosas y tiempos sagrados en la medida en que estos se relacionan con simbolismos y rituales propios de las religiones. Así la religión es la configuración u organización de la existencia a partir de dimensiones profundas de la experiencia humana que relacionan al hombre con algo que se le presenta como último y trascendente. Tales dimensiones varían de acuerdo con las circunstancias y culturas.

[editar] Laicismo religioso

A partir del siglo XVIII, con la irrupción del humanismo y el movimiento de los ilustrados en Europa, que se extenderá con rapidez a otras partes del mundo, se intenta separar la doctrina del Estado de la doctrina religiosa. Actualmente, estas ideas de separación de los poderes político y religioso aún no ha concluido. En buena parte del planeta apenas ha empezado, y en los países occidentales, aunque observan la laicidad del estado, todavía la religión puede actuar con una enorme influencia en sus legislaciones. Por ejemplo en el caso de Estados Unidos[13] o el de España[14]

En los países asiáticos, la separación entre Estado y religión está más o menos implícita de cierto laicismo. China, Japón, Vietnam y otros países del sudeste asiático conllevan cierto laicismo estatal en su propia historia al ser países en donde coexisten distintas religiones. En el caso de Tailandia o Sri-Lanka, con mayorías budistas, en más de un 90%, se mantienen debates sociales para afrontar el laicismo del Estado y diversos cambios legales.[15]

En los países con mayorías musulmanas hay distintas aproximaciones a la laicidad del Estado. Países como Turquía o Siria son más laicos, mientras que otros como Irán o Arabia Saudí se definen como islámicos. El mundo islámico es variado y complejo, y existen movimientos tanto secularizadores como prorreligiosos.[16]

Israel es un estado laico, si bien se proyecta como religioso. India es un caso parecido, también es un país laico, aunque su organización social y legislación, continúan siendo muy influidas por la religión. En estos casos están influidos, en buena medida, por el componente étnico de sus religiones mayoritarias.

[editar] Religiones

Hay diferentes clasificaciones de las religiones, por ejemplo:

[editar] Por concepción teológica

  • Teísmo: es la creencia en una o más deidades. Dentro del teísmo cabe distinguir entre:
    • Monoteístas: aquellas religiones que afirman la existencia de un solo Dios, que a menudo es creador del universo. Las religiones monoteístas más numerosas son el cristianismo y el islam. Otras más minoritarias son el judaísmo,zoroastrismo[17] [18] [19] [20] o la fe bahai.
    • Politeístas: las religiones que observan la creencia en múltiples dioses, como sucede en varias religiones del hinduísmo así como en las históricas griega y romana.
      • Henoteístas: el orientalista alemán Max Muller acuñó éste término en el siglo XIX para referirse a la creencia en un sólo Dios en la que se admiten otras deidades, como sucedía en la antigua religión egipcia especialmente con Akenatón. Aunque ya en la época de Muller resultó un término problemático[21] y quedó con el tiempo incluído académicante dentro de politeísmo, panteísmo, etc.. dependiendo del caso histórico. Actualmente, algunas sectas y cultos neopaganos han resucitado el término[22]
    • Dualistas: aquellas religiones que suponen la existencia de dos principios o divinidades opuestos y enfrentados entre sí, aunque sólo uno de ellos suele ser merecedor de veneración por sus fieles mientras que el otro es considerado demoníaco o destructivo. Cabe incluir en esta categoría el el maniqueísmo y el catarismo.
    • Politeístas: creen en la existencia de diversos dioses organizados en una jerarquía o panteón, como ocurre en el hinduismo, el shinto japonés, o las antiguas religiones de la humanidad como la griega, la romana o la egipcia. También cabe incluir aquí la mayoría de corrientes del neopaganismo moderno.
  • No teístas: Hay religiones como el budismo y el taoísmo, que desdeñan o rechazan la existencia de dioses absolutos o creadores universales, o bien les otorgan funciones menores o muy específicas (como, por ejemplo, la creencia taoísta en el Emperador de Jade). En ocasiones, estas deidades son vistas como recursos metafóricos utilizados para referirse a fenómenos naturales o a estados de la mente.

[editar] Por revelación

Otra división que se utiliza consiste en hablar de religiones reveladas o no reveladas.

  • Las religiones reveladas se fundamentan en una verdad revelada de caracter sobrenatural desde una deidad o ámbito trascendente y que indica a menudo cuáles son los dogmas en los que se debe creer y las normas y ritos que se deben seguir.
  • Las religiones no reveladas no definen su origen según un mensaje dado por deidades o mensajeros de ellas, aunque pueden contener sistemas elaborados de organización de deidades reconociendo la existencia de éstas deidades y espíritus en las manifestaciones de la naturaleza.

[editar] Por origen

Otra clasificación de las religiones es por origen o familia. Las religiones se agrupan en troncos de donde derivan, por ejemplo:

Usualmente se acepta que las principales familias de religiones son las siguientes:

[editar] Sectas o Nuevos Movimientos Religiosos

Artículo principal: Secta

Algunas religiones, de reciente creación, tienen un estatus complejo ya que no son reconocidas como religiones de manera universal. Una secta o Nuevo Movimiento Religioso, según la antropología y la sociología, es, desde el punto de vista sociológico, un grupo de personas con afinidades comunes: culturales, religiosas, políticas, esotéricas, etc. Habitualmente es un término peyorativo, frente al que ha surgido el eufemismo «nuevos movimientos religiosos».

Aunque el vocablo «secta» esté relacionado con grupos que posean una misma afinidad, con el paso de los años ha adquirido una connotación relacionada con grupos de carácter religioso, a los que se califica como «secta destructiva». Estos grupos pueden tener un historial judicial en uno o varios países, por manipulación mental o por ser grupos de caracter destructivo. En algunos países, algunas de estas no están reconocidas o autorizadas. A menudo una secta está centrada en el culto personal al profeta o líder, del grupo. La palabra secta se ha concebido derivada, principalmente, del latín seqüi: ‘seguir’.

[editar] Las religiones en cifras

La mayoría de las diversas religiones gozan de buena salud en número de seguidores y su número ha aumentado en todo el mundo. En los países con anteriores regímenes comunistas la religión se ha revitalizado a una velocidad sorprendente como muestran los casos de Rusia y China.

Ganesh, la popular deidad hindú destructora de obstáculos y patrón de las artes, las ciencias y la sabiduría.

No existen hasta la fecha unas estadísticas fiables del numero de seguidores de las religiones del mundo. Cada religión suele aportar sus propios cálculos estimativos, que a menudo suelen sumar seguidores sin criterios demasiado científicos, tales como geografía, ritos tempranos de iniciación (bautismos, etc) o la pertenencia familiar. En la siguiente estadística se muestra el cálculo estimativo aportado por las diferentes religiones. A falta de datos actualizados, aquellas que no han hecho públicos sus cálculos muestran aquí el recopilado en el sitio adherents.com,[23] dependiente de una organización cristiana evangélica estadounidense.

 

Véase también: Religiones en número

[editar] Religiones en el mundo

Lista de las principales religiones actualmente practicadas en el mundo, por orden alfabético.

Judíos orando en la sinagoga en Yom Kipur, por Gottlieb
  • Jainismo: fundado en la India en el siglo VI a. C. por Mahavira.
  • Judaísmo: basado en las enseñanzas de la Torá. Principalmente en Israel, pero después de la diáspora están extendidos en el mundo.
    • Conservador: llamado Maserti. Señalan la importancia del movimiento sionista en el judaísmo.
    • Secular: el judaísmo secular es aquel que se ve independiente de organizaciones.
    • Ortodoxo: llamado Haredi. Es la línea teológica más conservadora del judaísmo.
  • Shinto: religión nativa de Japón, en su origen chamánica y animista. Es seguida por muchos japoneses.
  • Sijismo: fundada por Gurú Nanak en el siglo XV en la India, en la región del Panyab.
  • Mandeísmo: una religión muy antigua que parece ser descendiente del gnosticismo antiguo y rinde culto a Juan el Bautista. Probablemente son los sabeos mencionados en el Corán. Cuenta con 38.000 seguidores, casi todos en Iraq.
  • Neopaganismo: se refiere a todos los movimientos religiosos que reconstruyen antiguas creencias del paganismo, principalmente europeo. Sus principales ramas son:
    • Ásatrú: neopaganismo fundamentado en las creencias de los antiguos nórdicos y germanos.
    • Celtismo: neopaganismo celta.
    • Etenismo: neopaganismo germano.
    • Kemetismo: neopaganismo egipcio. Nuevo culto neopagano de afroamericanos hacen uso del término en Estados Unidos. Algunos de estos cultos es de carácter destructivo.[31] Kemet significa 'negro' predicando así diversos grados de supremacía negra.
    • Neodruidismo: neopaganismo druida.
    • Romuva: neopaganismo báltico.
    • Streghería: brujería ritual italiana.
    • Wicca: religión neopagana que retoma las tradiciones de la antigua religión de la brujería.
  • Samaritanismo: una rama disidente del judaísmo, muy antigua, con sede en Samaria (Israel), que es pretalmúdica y de hecho, no reconoce al Talmud.
  • Taoísmo: conjunto de enseñanzas filosóficas y religiosas originadas en China partir de Lao-Tse (Laozi) en el siglo VI a. C.
  • Yazidismo: una religión autóctona de Kurdistán de influencias islámicas y zoroástricas seguida por alrededor de 200.000 kurdos. Profesan culto a los ángeles y arcángeles de las religiones abrahámicas dándoles una explicación propia.
  • Zoroastrismo: de orígenes inciertos, aparece como religión alrededor del siglo V a. C. Sus enseñanzas se basan en el profeta y poeta Zoroastro del antiguo Imperio Persa.

[editar] Estudio de la religión

El estudio de la religión suele implicar numerosos campos de investigación, entre ellos:

  • La religión comparada se ocupa del estudio comparativo de ideas, prácticas y demás elementos de las religiones.
  • La teología: trata de la cuestión de Dios y de sus relaciones con el mundo, y puede estudiarse separada de cualquier religión determinada o bien referida a una de ellas en particular.
  • La organología: en una religión en particular, trata de sus elementos, sus prácticas, su organización y su orden institucional.
  • La apologética se interesa en la defensa de una religión particular, contra posibles ataques o críticas.
  • La psicología de la religión trata sobre los factores de la conducta humana, su mente y sus operaciones, tal como se manifiestan en la conducta religiosa. La psicología de la religión explica por que un pueblo determinado prohija determinadas ideas religiosas, mediante el estudio de sus necesidades naturales, su ambiente y sus inclinaciones.
  • La neuroteología estudia de las correlación entre los fenómenos neuronales con las experiencias subjetivas de carácter espiritual.
  • La filosofía de la religión la filosofía se ha ocupado de la religión en incontables ocasiones por su interés en el estudio de lo trascendente y su naturaleza así como su papel en la vida humana. En la segunda mitad del siglo pasado ha sido especialmente fructífera en cuanto a la religión por sus aportaciones en lógica y epistemología. Se ha explorado filosóficamente la experiencia religiosa, la fe y el discurso de las religiones[32]
  • La historia de la religión: trata de descubrir la base cultural de las ideas y prácticas de una religión concreta. Historiadores son también los estudiosos de los libros sagrados de las religiones, unos ejercen la llamada «alta crítica», estudiando los manuscritos para comprobar la validez de sus reivindicaciones; otros se ocupan de la llamada «crítica fundamental» o «crítica textual» dedicándose a la búsqueda y examen de textos auténticos. Podrían citarse muchos campos de especialización: estudios de las empresas misioneras, evolución de las instituciones religiosas (historia de la iglesia, inquisición...), manifestaciones de arte (música sacra, arquitectura religiosa, etc), religiones primitivas, sociología de la religión y orígenes sociales.
  • El Estudio de los memes: desde los años setenta se ha iniciado un estudio de las ideas de la religión desde una aproximación evolutiva. Desde la teoría de los memética (los unidades más pequeñas de información) —propugnada por Dawkins en 1970) se identifica las creencias religiosas como ideas que se expanden en una población de huéspedes no tanto por su valor adaptativo para tales huéspedes (o no exclusivamente) como por su capacidad de transmisión entre huéspedes y su capacidad de competir con ideas similares.

[editar] Organología, organización de las religiones

A lo largo de la Historia, la práctica de la religión se ha organizado de diferentes maneras en sociedad. El hombre primitivo depositaba en el chamán o curandero el conocimiento y explicaciones sobre asuntos religiosos. Esta figura aún existe en pueblos indígenas de América, Africa y Oceanía.

Las primeras civilizaciones agricolas, con el desarrollo de las ciudades, verán surgir la figura del sacerdote, que se erige como mediador entre la sociedad y las divinidades. Esta figura cobrará una importancia enorme en Egipto, Grecia, Roma y América precolombina. A menudo con una doble función de médico y guía espiritual, supone una evolución del antiguo guía-chamán de la tribus primitivas.

El monacato surge en religiones como el cristianismo, el budismo o el taoísmo. El monacato allí donde está presente, personifica un esfuerzo más intenso en un camino religioso, y supondrá el esfuerzo por reunir o proteger a los eremitas dispersos.

En religiones como la hebrea o el islam, son las personas con una notable capacidad de interpretación de las escrituras sagradas las que ostentan el papel de guía de una comunidad de seguidores. Así, la figura del imán o del rabino están presentes en estas religiones.

En el entorno hinduista, la casta de los brahmanes es la encargada de aclarar los asuntos religiosos.

[editar] Filosofía de las religiones

El conocimiento religioso, según los seguidores de las religiones, puede ser obtenido de líderes religiosos, textos sagrados y/o la propia revelación personal. Algunos puntos de vista de las religiones observan este conocimiento como ilimitado en alcance y capaz de resolver cualquier pregunta, otras le otorgan un rol más restringido o acompañando al conocimiento obtenido mediante la observación de los fenómenos físicos. Algunas religiones otorgan al conocimiento religioso la característica de ser infalible. Muchos textos religiosos cuentan con muchos siglos de antigüedad: el Poema de Gilgamesh, el Libro de los Muertos, los cuatro Vedás, los Puranás, el Ramaiana, el Majábarata, el Bhagavad Guitá, la Biblia, el Corán. Estos textos no sólo han sido de interés dentro de las propias religiones sino también especialmente para la filosofía en la disciplina de la Filosofía de la religión. Ésta estudia[33] las diferentes concepciones teístas o no teístas, la cosmología de las religiones así como sus argumentos de diseño, el misticismo, el problema del mal, la epistemología y así un amplio espectro de asuntos que son tratados desde el aparato intelectual filosófico.

En el ámbito hispano existen escritores, filósofos y teólogos de renombre que se han ocupado de la filosofía de la religión. Entre ellos Ciro Alegría, Leonardo Boff, Jorge Luis Borges, Lluis Busquets Grabulosa, Pedro Laín Entralgo, Benjamín Forcano, David Flusser, José Ortega y Gasset, Octavio Paz, Xabier Picaza, Margarita Pinto, Miguel de Unamuno, Miguel Sarmiento.

 

[editar] Principales especulaciones filosófícas

Estela de Copán de la cultura maya (según un grabado de Frederick Catherwood, 1839)

En las religiones existen a menudo grandes desarrollos filosóficos cuya misión es aclarar o conciliar la doctrina religiosa con la razón humana. En las religiones teístas se conoce a este desarrollo como Teología. En Asia oriental, muchas veces, aunque los desarrollos filosóficos son grandes y variados, no existen como disciplina diferenciada dentro de la propia religión, filosofía y religión esta entrelazada. En otras religiones no existe un aparato filosófico, en especial en las religiones tribales y chamánicas. Los desarrollos filosóficos de las religiones.recogen los distintos aspectos de la doctrina religiosa o la verdad o deidad que las sustenta, y que son históricamente la explicación a las distintos puntos de vista dentro de cada religión.

  • Panteísmo es un punto de vista filosófico en donde toda la realidad tiene una naturaleza divina, por lo que se rechaza la idea de una entidad sagrada o Dios que sea personal. Filósofos como Spinoza se adhirieron al panteísmo, identificando la Naturaleza como Dios. Religiones orientales como el sintoísmo japonés o el taoísmo chino tienen una enorme carga panteísta.
  • Monismo es un punto de vista filosófico que subraya la unidad de todo lo que existe, afirmando unas leyes subyacentes que niegan las divisiones en ella. El monismo por tanto se distancia de observar un dualismo o pluralismo. Los orígenes del monismo remiten a los filósofos griegos como Tales de Mileto, Pitágoras, Parménides o Empédocles. El monismo fue una visión frecuente en filósofos neoplatónicos como Plotino, el filósofo más influyuente en los primeros Padres de la Cristiandad. El islam recoge una fuerte influencia también desde los griegos, y en el hinduismo es otro ingrediente importante en su enorme diversidad filosófica.
  • Gnosticismo afirma una dualidad inherente en la manifestación de lo sagrado. Materia y espíritu, bien y mal así como otros conceptos, aparecen como opuestos que deben ser resueltos en el individuo dando primacía a una vía de conocimiento a menudo bastante experiencial. El gnosticismo ha tenido una fuerte influencia en los primeros desarrollos del cristianismo, y desde la perspectiva filosófica occidental es un enfoque presente en los desarrollos de las religiones orientales.
  • Fundamentalismo afirma el caracter literal de las escrituras o relatos sagrados, negando por tanto sus significados más simbólicos o psicológicos. También es conocida como literalismo. Está muy circunscrito a las religiones teístas y actualmente es popular en varios movimientos protestantes de EE. UU. La visión fundamentalista del teísmo supone en muchas ocasiones una negación radical de las verdades científicas. Una de las derivaciones del enfoque fundamentalista es el Creacionismo, que niega la evolución de las especies y las teorías científicas sobre el origen del universo, al afirmar que el relato bíblico de la creación del mundo es literalmente auténtico.
  • No-teísmo afirma la inexistencia de deidades o bien las admite pero les niega un papel directamente activo en la liberación del individuo. El no-teísmo, también denominado ateísmo, existe en el budismo y el taoísmo. En algunas variantes del budismo existe el culto a deidades si bien tienen un papel psicológico, ritual o simbólico, pero en todo caso siempre provisional. El taoísmo observa dos variantes unidas pero bien diferenciadas: la filosófica y la más contemplativa o de meditación. En este último, las deidades de la religión tradicional china han sido absorbidas como elementos simbólicos para prácticas de caracter psicofísico.
  • Determinismo es una doctrina filosófica que afirma que todo acontecimiento, incluyendo el pensamiento humano y las acciones, están predeterminadas por una cadena de causa y consecuencia. En las religiones esta postura filosófica se enmarca dentro de la doctrina de la Predestinación. Este punto de vista asume que una deidad que sea omnipotente o una ley absoluta no puede dejar nada al azar. La doctrina de la predestinación fue importante en el protestantismo cristiano, especialmente en el movimiento Calvinista. En las religiones orientales como el hinduismo o el budismo, existe la doctrina del karma que asume una ley universal de causa y efecto. Pero el karma depende de la intencionalidad de los seres conscientes; las consecuencias son causadas por decisiones de estos, lo cual no implica una predeterminación o destino. Por medio de la creencia en la reencarnación, la creencia en la predestinación es muy alta en el hinduismo. En el budismo está también difundida a nivel popular, si bien doctrinalmente supone una distorsión del pensamiento de Buda.[34]
  • Sincretismo supone la conciliación de puntos de vista distintos e incluso opuestos. En las religiones el sincretismo implica adoptar elementos de dos o más religiones. El sincretismo ritual y devocional es una constante en la evolución de las religiones a través de su historia cuando han contactado unas con otras, si bien esos elementos se van asimilando en el tiempo dentro de una sola religión. Actualmente se consideran religiones sincréticas varios cultos caribeños y americanos que mezclan catolicismo y prácticas e ideas de las religiones tribales. En oriente se realiza un sincretismo devocional a nivel popular, uniendo al taoísmo o al budismo con las prácticas ancestrales de culto a los antepasados. En Occidente el sincretismo está más presente por la creación de nuevas sectas que suelen diseñarse mezclando ideas y elementos de las grandes religiones.

[editar] Razonamientos

El Viracocha incaico o Apu Kun Tiqsi Wiraqutra

La mayoría de religiones suelen tener una parte de conocimiento exotérico y otra esotérico.

  • El lado exotérico de la religión se refiere a un conocimiento que es público, inteligible y accesible.
  • El lado esotérico se refiere a aquella parte que es secreta o discreta, críptica, o a la que se accede por mecanismos jerárquicos de confianza entre sus miembros.

En casi todas las grandes religiones ambas facetas existen. Las religiones teístas suelen aludir al acceso al conocimiento esotérico como un don o bendición de la deidad hacia la persona. En el cristianismo por ejemplo, el concepto de Gracia se considera un don de Dios que entre otras cosas permite a la persona penetrar en significados más profundos. Similares ideas existen en la religión musulmana y judía.

En otras religiones, el conocimiento esotérico suele afirmarse como un mecanismo de transmisión oral, en ocasiones al margen de las escrituras sagradas o de aquellas que son públicas. El budismo tiene algunas variantes, especialmente aquellas provenientes del budismo tibetano, que son fuertemente esotéricas. El taoísmo tiene en su faceta contemplativa algunos complicados métodos psicofísicos con un fuerte componente esotérico y de iniciación.

Normalmente, en las propias religiones coexisten puntos de vista distintos que tienden a rechazar o afianzar el lado esotérico.

[editar] Posturas en torno a la religión

En ocasiones es importante distinguir entre «religión» y «postura religiosa». Siendo la religión un sistema de creencias, preceptos, prácticas y rituales, una postura religiosa se refiere a la forma como un individuo se identifica frente a una o varias religiones. Por otro lado, existe la postura de quienes niegan el valor o la utilidad de las religiones, las niegan o las adecúan a sus propios planteamientos personales o de grupo. También se observan diferentes posturas religiosas en los enfoques de aplicación a la sociedad en temas como el laicismo o el diálogo interreligioso.

  • Religiosas: afirma la pertenencia a alguna religión o credo.
    • Practicantes: asumen algún mensaje o contenido religioso e intentan ponerlo en práctica siguiendo prácticas, ritos o celebraciones.
    • No Practicantes: asumen algún mensaje o contenido religioso pero no participan de prácticas, ritos o celebraciones.
  • No religiosas: niegan explícitamente la pertenencia a alguna religión o credo, o están en desacuerdo con los contenidos de las religiones.
    • Ateos: (del griego a=sin teo=dios) sin dios. Ateo es quien vive ajeno a la consideración de alguna deidad que influya en la realidad. El término ateísmo se puede referir a dos actitudes distintas: la indiferencia por la existencia de divinidades o la no creencia en la posibilidad de su existencia.
      • apateístas: un ateísmo en el que se mantienen una postura de considerar que la posible existencia de deidades y la búsqueda de conocimiento al respecto no es importante, y que en consecuencia el debate al respecto debe ser ignorado. Según Etienne Borne, el apateísmo supone un ateísmo llevado a la práctica.
    • Agnósticos: El agnosticismo (del griego a=sin y gnosis=conocimiento) es una postura que niega la posibilidad del conocimiento sobre algo. En el caso de la religión, se refiere a la imposibilidad de conocer alguna verdad religiosa. Por lo tanto, el agnóstico afirma que no hay certeza para asegurar que la verdad que presentan las religiones sea cierta o no. Ello no implica que carezcan necesariamente de interés por lo espiritual, sino simplemente que no realizan afirmaciones ni sostienen creencias específicas sobre la realidad en términos religiosos. Quienes mantienen la postura agnóstica pueden no ser necesariamente antirreligiosos y pueden ser respetuosos con todas las creencias mediante una reflexión individual y honesta.
  • Fundamentalismo: el fundamentalismo se basa en la aplicación de un dogma o creencia de manera literal, sea religioso o de otro tipo, negando así el valor de otras explicaciones o la potencial ampliación de significados para cualquier certeza. El fundamentalismo elimina la posibilidad de coexistencia de interpretaciones diferentes de la realidad y la existencia, necesitando a menudo de su desaparición o eliminación para satisfacer un criterio único de verdad.
    • Fundamentalismo religioso: asume las explicaciones literales de los textos religiosos negando sus significados simbólicos, temporales o psicológicos. De manera general esto deriva en la negación y el deseo de eliminar otras explicaciones, ya vengan de otras posturas religiosas, de la ciencia o de la sociedad.
    • Fundamentalismo anti-religioso: asume las explicaciones literales de los textos no-religiosos, negando sus significados temporales o ignorando la provisionalidad de las verdades científicas y sociales. De manera general deriva en la negación y el deseo de eliminar otras explicaciones, vengan desde posturas religiosas o desde visiones diferente de la propia ciencia que sean contrarias a la propia.
  • Laicismo: la palabra viene del griego laikus (pueblo) en oposición a klerikus(clérigo). La palabra laico define por tanto a aquellos que no son clérigos, ya sea dentro de la organización religiosa como en toda la sociedad civil. El laicismo afirma la necesidad de una ordenación de la sociedad sin la participación directa de los clérigos y por lo tanto independiente de la influencia religiosa. La defensa del laicismo implica que deben ser los laicos quienes diseñen, ordenen y apliquen las leyes, usos y costumbres de una sociedad, dejando a los clérigos esa función sólo para el ámbito de sus organizaciones religiosas. El laicismo supone una visión de la sociedad cuya defensa ha existido históricamente tanto dentro como fuera de las religiones. Del mismo modo, los ataques a esta postura han existido también desde dentro y fuera de las religiones. En el laicismo cohabitan diferentes visiones, desde aquellas que se muestran respetuosas con la existencia del hecho religioso hasta aquellas más fundamentalistas que lo reinterpretan como un vehículo para la erradicación de las religiones. Del mismo modo, en las religiones coexisten diferentes posturas que asumen al laicismo como algo beneficioso o no perjudicial, hasta aquellas que lo reinterpretan como un mal inevitable pero que puede ser reformulado para mantener grados de injerencia religiosa en el poder civil.
  • Diálogo Interreligioso: aunque históricamente las religiones del mundo han tenido contacto entre sí y conocimiento unas de otras, no será hasta el siglo XX cuando la humanidad establezca la necesidad pública de un canal de comunicación constante y activo en lo que se ha llamado diálogo interreligioso. Las principales religiones y sus líderes han efectuado en las últimas décadas llamamientos para aumentar éste diálogo como vía para erradicar los fundamentalismos y contribuir a la paz en el mundo. Los encuentros de este tipo más famosos han sido los de Asís teniendo como anfitriona a la iglesia católica y agrupando a las principales religiones del mundo, los de Getsemaní realizados para un diálogo entre religiones occidentales y orientales, y recientemente el convocado por el islam de la mano del rey de Arabia Saudí, Abdullah Bin Abdelaziz, que por primera vez abre de manera explícita al islam a este tipo de encuentros.

[editar] Historia

Artículo principal: Historia de las religiones

En la Antigüedad grecorromana, los filósofos ya intentaban explicar el origen de las creencias. Lucrecio en De natura rerum, emite la hipótesis de que los hombres inventaron a los dioses para explicar las maravillas y los misterios de la naturaleza: para explicar lo que no controlaban. Critias pensaba que la religión (y el temor a los dioses) se había inventado para imponer a cada uno el respeto a la sociedad: disciplina, moral, sentido el bien y del mal. Los antropólogos, psicólogos y sociólogos mantienen para la mayoría estas dos explicaciones.

Hasta el siglo XX, la perspectiva dominante sobre el origen de la experiencia religiosa la sitúa en el sentimiento de espanto o miedo ante lo desconocido o aquello que escapa a una explicación racional. Este punto de vista se hizo famoso por los trabajos de Rudolf Otto.[35] Más tarde, Mircea Eliade propone el término de hierofanía como percepción de lo sagrado, en donde el impulso o sentimiento religioso está caracterizado por un sentimiento de insuficiencia ante la explicación de la realidad que ofrecen los sentidos y la razón humanas.[36] La idea de hierofanía que propone Eliade asienta una oposición entre lo sagrado y lo profano que desplaza la anterior entre razón y miedo irracional. Este enfoque será el germen de un nuevo tratamiento en los estudios sobre la religión, y posibilitará su expansión en las principales universidades de Europa y EE. UU.[37]

En las religiones más antiguas, algunos miembros de sociedades de cazadores-recolectores o agricolas se aislaban, en un estado de privación sensorial para favorecer la aparición de visiones y sueños místicos.[38] A menudo diversos métodos o productos alucinógenos eran empleados, como activadores de estos procesos. Estas prácticas aún existen en las diversas formas del chamanismo. Del mismo modo, inciensos y plantas especiales como el opio y el cornezuelo del centeno, con propiedades alucinógenas, se desarrollaron en los oráculos de Grecia, Egipto y Roma. Esta utilización de sustancias externas podemos encontrarla en la historia en el origen de muchas de las grandes religiones; como por ejemplo ocurre con los primeros desarrollos visionarios de los pueblos indoeuropeos hace más de 10.000 años,[39] y que posteriormente se asentarían en el valle del Indo hace más de 4000 años.

En su evolución histórica, algunas religiones se irán sofisticando para observar nociones de pureza de cuerpo y espíritu que irán desterrando la alteración de la psique mediante sustancias externas. Las sustituirán los rituales, oraciones, y técnicas contemplativa que se convertirán en los facilitadores de la experiencia religiosa. Esta evolución, unida al triunfo o colapso de las diferentes civilizaciones que las acogen, y a la presión del medio social en el que se desenvuelven, explicarán en buena medida el futuro de las distintas religiones.

[editar] Las ciencias humanas y la religión

Celebración religiosa del Corpus Christi y Día del Campesino. Arcos de frutas hechos por campesinos en las calles de Anolaima. Los anolaymas son indígenas de la nación panche (en Colombia)

[editar] Sociología y religión

Artículo principal: Sociología de la religión

La actitud de los primeros sociólogos ante la religión fue diversa a la de los filósofos de la Ilustración pues no consideraban este fenómeno como un momento pasajero lleno de supersticiones en la historia de la humanidad, sino como un aspecto casi imprescindible de la organización social. Así, Feuerbach en su obra La esencia del cristianismo trata la religión cristiana desde el punto de vista sociológico y afirma que se trata de una alienación de capacidades propiamente humanas. Se ocupa además de algunos aspectos de la religión como el dogma, la liturgia y la simbología. Por su parte, Alexis de Tocqueville, en La democracia en América, realiza un análisis del catolicismo y del protestantismo dentro de las sociedades democráticas y desde un punto de vista sociológico. A partir de estos primeros pasos de la sociología, otros autores de gran renombre como Max Weber, Émile Durkheim, Ferdinand Tönnies o Ernst Troeltsch dedicaron atentos estudios al fenómeno religioso dentro de la sociedad.

En el individuo, la religión existe como una tendencia que combina lo racional y lo irracional. A la hora de articularse, las religiones desarrollan doctrinas que intentan dar respuestas globales al individuo. Por este motivo, la mayoría de las grandes doctrinas religiosas han dado respuestas a preguntas relacionadas con la creación del universo, el propósito de la vida, la naturaleza humana, la definición de bien y mal, la moral, la escatología. Y del mismo modo elaboran diferentes códigos éticos, rituales y simbólicos. No obstante, toda religión intenta ofrecer una posición para vivir y entender la existencia del ser humano de una forma integral, incluyendo la dimensión espiritual, por lo que existen elementos comunes en todas ellas.

En las sociedades, a lo largo de la historia también han sido frecuentes las llamadas guerras de religión y las teocracias; es decir sociedades provistas de un gobierno cuya legitimidad descansa en un sistema de ideas religiosas. En ellas se atribuía un valor divino al soberano de la civilización, Mesopotamia, Egipto, Roma, Tíbet y el imperio Inca son significativos. En estos casos la ley es a la vez autoridad jurídica y religiosa. Un ejemplo contemporáneo que sobrevive es el Reino Unido, en donde la reina es «gobernadora suprema» de la Iglesia anglicana los territorios de Inglaterra y Gales, en donde aprueba el nombramiento de obispos dentro de dichos territorios.

En el siglo XX, Talcott Parsons deja constancia de la relación entre la religión y la sociedad, incluida la «cibernética»: genera valores, modifica las normas, influye en los roles sociales, y da una guía para los sistemas de la sociedad, de la personalidad y del comportamiento. Su sistema es considerado como una nueva aplicación de teorías evolucionistas a la religión. De ahí que uno de sus alumnos, Robert Bellah haya publicado Evolución religiosa.

Buda sentado de la dinastía Tang (provincia de Héběi), alrededor del 650

La religión ha sido para algunas sociedades un símbolo de su identidad. Del mismo modo, la religión aparece como pieza fundamental en la ordenación moral de las sociedades y actuando de manera influyente en su orden legislativo. Esta relación puede ser vista como beneficiosa o perjudicial según como ha evolucionado esa acomodación.[40]

[editar] Antropología cultural

Artículo principal: Antropología de la religión

Normalmente la antropología cultural ha dirigido su atención al estudio de las manifestaciones religiosas en las sociedades que no conocen la escritura fijándose sobre todo en sus creencias y prácticas. Esta disciplina parte de distintos fundamentos al afrontar la religión. Por un lado, la teoría de los «hechos sociales» de Durkheim; por otro, los «tipos ideales» de Max Weber pero también las investigaciones sea de freudianos sea del marxismo acerca de las expresiones de la religiosidad. Los aspectos más representativos del estudio antropológico son los que tienen por objeto dilucidar las relaciones de la religión con los demás aspectos de la vida cultural: las leyes, la política, la economía, la ética. Sin embargo, no se ha logrado un consenso en relación con el método: el problema resulta complejo ya que un método explicativo implica un cierto grado de objetividad, y se contesta la posibilidad de que un estudioso no tenga preconceptos en relación con la religión, y un método interpretativo permite diversos acercamientos y respuestas. De cualquier forma, el primer paso consiste en agrupar y enumerar los varios usos y prácticas religiosas para luego buscar semejanzas o posibles orígenes comunes. En el año 1980, James Peacock y Thomas Kirsch publican un libro que intenta una vía intermedia para explicar desde la antropología el desarrollo de roles distintos en las religiones.[41]

Después de esta publicación, los estudios se han ido centrando en tratar de determinar el origen de la religión. Así, ya desde 1965 Evans-Pritchard publican el libro Teorías acerca de la religión primitiva, que es una suerte de recolección de las interpretaciones y teorías que se han dado acerca del origen de la religión en las culturas humanas desde una perspectiva evolucionista. Las variantes propuestas son muchas: la magia, el totemismo, el politeísmo, el fetichismo, el animismo, etc.: sin embargo, Evans-Pritchard subraya la dificultad de demostrar que algunas de estas manifestaciones —que se presentarían como origen de la religión o la «primera» religión— sea aislable e independiente de otras manifestaciones cronológicamente contemporáneas. Las críticas y disputas se dieron especialmente ante los esquemas darwinistas que sugerían el paso del mito a la magia y de esta a la religión. Este tema del origen de la religión y el problema de las diferencias entre las religiones es el objetivo temático de la antropología cultural en el siglo XXI ya que ha abandonado su interés inicial por elaborar una especie de catálogo de todas las religiones y sus manifestaciones y prácticas.

 

[editar] Psicología de la religión

Artículo principal: Psicología de la religión

Surge junto con el estudio de las religiones comparadas y con el psicoanálisis. Su método va desde la medida con instrumentos propios de las ciencias exactas -como por ejemplo los estudios de laboratorio propios del siglo XIX- hasta la introspección.

Uno de los pioneros de la psicología de la religión fue Wilhelm Wundt que consideraba cuatro etapas de la historia de la conciencia. El elemento unificador de ellas es el combate de la persona por afirmarse en el mundo físico. Se trata de las siguientes: el ritual primitivo, el totemismo, los mitos sobre los héroes y dioses y el humanismo. Por otro lado, Oswald Külpe introdujo otros métodos para estudiar la religión tales como las entrevistas y los cuestionarios de datos autobiográficos. Así las dos tendencias de la psicología del siglo XIX —el estudio introspectivo por un lado y el análisis objetivo por otro— se entrelazan también al aplicarse a la religión.

En EE. UU. la psicología nació como disciplina independiente. Stanley Hall creó un equipo de investigación que introdujo métodos empíricos para el estudio de la religión. En 1881 dio cursos sobre la relación entre la pubertad y la conversión religiosa y en el año 1904 fundó una revista llamada The American Journal of Religious Psychology and Education. Algunos de sus alumnos como James Leuba se dedicaron de por vida al estudio de la psicología de la religión.

En 1899, otro de sus alumnos, E.D. Starbuck publicó el primer tratado de psicología de la religión -The Psychology of Religion- que trataba las coincidencias en la descripción de la pubertad, de la dementia precox y la conversión religiosa. Fue una obra controvertida.

En el año 1902, William James publicó The Varieties of Religious Experience donde centra su estudio en la unicidad de las experiencias morales y religiosas a partir de métodos de análisis introspectivo. En ese mismo período, Pierre Janet y Sigmund Freud iniciaron sus estudios a partir del subconsciente.

Freud consideraba todos los ritos y creencias religiosas como proyecciones inconscientes de los conflictos internos a la familia que afirman la posición del yo en la sociedad: así en el ámbito propio de las creencias religiosas y partiendo de ellas, tales conflictos podrían resolverse. La religión habría nacido del sentimiento de culpa por el asesinato de la figura del padre, culpabilidad que sería liberada a través del sacrificio religioso. Aun cuando reconocía ventajas en la religión, buscó promover un mayor realismo y resignación dado que la religión contendría muchas fijaciones infantiles.[42]

Uno de los alumnos de Freud, Carl Gustav Jung se ocupó también del tema religioso. Consideraba la religión como una manifestación de un nivel más profundo de la conciencia o al menos más profundo que el ámbito sexual sostenido por su maestro. A partir de sus estudios sobre la Alquimia, llegó a la conclusión que la religión podía ser también una forma de unir consciente con inconsciente en un «yo individuado» y confirmar así su teoría de los arquetipos.

Siguiendo esos pasos, otro discípulo de Freud, Eric Erikson, desarrolló más la teoría evolutiva de la conciencia que partiría de la creencia religiosa para unificarse.

Aun cuando las aproximaciones que dependen de Freud y de Jung sean las más influyentes también se dieron en Europa algunas otras interpretaciones, como por ejemplo la que intentó fundar una psicología de la religión a partir de los instrumentos de la teoría del conocimiento de Kant (véanse por ejemplo, los trabajos de Richard Müller-Freienfels.

Los modernos desarrollos afirman a la psicología de la religión como un ámbito demasiado reciente de estudio, en donde buena parte de lo que se considera experiencia religiosa no puede ser admitido bajo criterios empíricos a la vez que se contrastan efectos beneficiosos y duraderos para el individuo, por lo que es una disciplina de creciente interés y actividad.[43]

[editar] Experiencias místicas

La luz, contrapuesta a la oscuridad, es un símbolo común a muchas religiones

En las principales religiones encontramos lo que se suelen llamar experiencias místicas o trascendentes como una base fundacional de la experiencia religiosa. La mística se refiere a conseguir de manera experiencial la identidad, comunión o consciencia plena de la última realidad que presentan las religiones; ya sea una verdad, un estado de consciencia, o una o varias deidades. Las experiencias místicas no se atienen al razonamiento lógico y la comprensión intelectual. A un seguidor religioso que esté desarrollando esta faceta de su religión se le llama místico. En la mística por tanto prima la introspección respecto a la extroversión, y en ella se establece una relación de carácter más directo y personal entre el individuo y su religión. Históricamente en algunas religiones determinadas, la mística es la primera fuente de autoridad en las diversas interpretaciones. En las principales religiones se suelen distinguir escuelas, tradiciones o movimientos místicos.

Aunque en principio la mayoría de religiones son doctrinalmente facilitadoras de estas experiencias místicas, también a menudo las organizaciones religiosas no las han tolerado, considerándolas un contrapoder a la hora de interpretar los significados religiosos en sociedad. En el cristianismo, la Inquisición católica o algunas reformas protestantes persiguieron diferentes variantes del misticismo clasificándolas como herejías. En el islam, el sufismo ha experimentado dificultades tras la gran Reforma. El clero del budismo tibetano o japonés arrinconó doctrinalmente algunos enfoques contemplativos que no eran de su agrado debido a sus consecuencias sociales.

Entre los intelectuales occidentales, el misticismo ha tenido defensores y detractores dentro y fuera de las religiones. A partir del siglo XIX, la observación de la religión proveniente del materialismo histórico la considerará de manera crítica. Émile Durkheim la atribuye a una 'efervescencia colectiva' en el contexto social en el que tales experiencias se producen. William James encabezará una interpretación psicológica que enmarcará a la experiencia mística de las religiones como parte de algo mucho más amplio y no exclusivo de ellas. A partir del siglo XX, con autores como Mircea Eliade se abre una nueva etapa más sosegada y científica para el estudio de las religiones y para la consideración de la mística. Actualmente, interpretaciones como las de Csikszentmihalyi hablan de teorías de un «estado de flujo» que puede aparecer en la mente humana realizando diversas actividades que exijan concentración, provocando determinado estado de felicidad. La exploración científica más moderna de los ámbitos de contemplación, éxtasis y meditación común a la mística de las distintas religiones arrojan conclusiones tan espectaculares como abiertas a la especulación, siendo éste un terreno aún tan interesante como inexplorado para la ciencia.[44]

En muchos casos, en las religiones de Asia oriental, la mística y la especulación filosófica no han sufrido tantas dificultades históricas, estando integradas en la práctica religiosa de sus seguidores. En la actualidad los teólogos del cristianismo están divididos, unos apuestan por dar más énfasis a la mística,[45] mientras otros abogan por separar la mística de la ciencia, diferenciando la experiencia de la fe de los hechos históricos.[46] En el islam, el sufismo gana adeptos con rapidez tanto en Europa como en los países islámicos.[47]

[editar] Bibliografía

  • <cite style="font-style:normal" id="Referencia-ARNAU, Juan-2007">ARNAU, Juan (2007). Antropología del budismo. Barcelona: Editorial Kairós. ISBN 978-84-7245-645-7.
  • — (2006). Abandono de la discusión. Traducción directa del sánscrito. Madrid: Ediciones Siruela. ISBN 84-7844-247-2.
  • — (2005). La palabra frente al vacío. Filosofía de Nagarjuna. México: Fondo de Cultura Económica. ISBN 968-16-7517-7.
  • — (2004). Fundamentos de la vía media. Traducción directa del sánscrito. Madrid: Ediciones Siruela. ISBN 84-7844-762-8.
  • — (2008). Arte de probar. Ironía y lógica en India antigua. Fondo de Cultura Económica. ISBN 978-84-375-0621-0.
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  • DURKHEIM, Émile: Las formas elementales de la vida religiosa. Schapire, 1968.
  • ELIADE, Mircea (1907-1986): Historia de las creencias y las ideas religiosas. Paidós, 1999.
  • ELIADE, Mircea: El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis. Fondo de Cultura Económica de España, 2001.
  • Encyclopedia of Islam and the Muslim World. McMillan, 2004.
  • FRAWLEY, David: The Rig Veda and the History of India. Aditya Prakashan, 2001.
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  • HANCOCK, Graham: Supernatural: Meetings With the Ancient Teachers of Mankind. Disinformation Company, 2007.
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  • SMITH, Huston: La percepción divina: el significado religioso de las substancias enteógenas. Kairós, 1996.
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  • ZOLLA, Elémire: Los místicos de Occidente. Paidós, 1997.

[editar] Notas

  1. G. LENSKI, El factor religioso (pág. 316). Labor.
  2. C. GEERTZ, La interpretación de las culturas (pág. 89). Gedisa.
  3. Véase el Diccionario de la lengua española, de la Real Academia Española («religión»).
  4. Cicerón: De Nat. Deorum (II): «Qui autem omnia quae ad cultum deorum pertinerent diligenter retractarent et tamquam relegerent [...] sunt dicti religiosi ex relegendo».
  5. José FERRATER MORA: Diccionario de filosofía, voz «religión». Buenos Aires: Sudamericana (5.ª edición), 1964.
  6. Lactancio: Institutiones Divinas (4): «Hoc vinculo pietatis obstricti Deo et religati sumus, unde ipsa Religio nomen accepit, non ut Cicero interpretatus est, a relegendo». Esta etimología fue retomada y popularizada por san Agustín, cf. Retractationes (1.13), quien también acepta la etimología propuesta por Cicerón, cf. De Civitate Dei (10.3).
  7. Enciclopedia Cattolica (voz «religión»). Florencia: Sansoni, 1953.
  8. Aulo Gelio, IV,9
  9. Artículo publicado en La Nación, de Buenos Aires, 1940. José Ortega y Gasset Obras Completas Tomo VI
  10. Mircea ELIADE, Enciclopedia delle religioni, vol I: «Oggetto e modalità della credenza religiosa» (voz «religione»). Milán: Jaca Book, 1993, ISBN 88-16-41001-9.
  11. Emile DURKHEIM (1858-1917): Las formas elementales de la vida religiosa. París, 1912.
  12. Otto, Rudolf (2009). Lo numinoso. Colección: Estructuras y Procesos. Religión. Madrid: Editorial Trotta. – (2001). Lo santo. Lo racional y lo irracional en la idea de Dios. Madrid: Alianza editorial. ISBN 978-84-206-3725-9.
  13. Relación de lobbies religiosos en EE. UU.; Immanuel Ness: Encyclopedia of Interest Groups and Lobbyists in the United States. Sharpe Inc, 2000.
  14. A vueltas con el crucifijo. J.J. Tamayo, El Pais. [1])
  15. El borrador para una nueva constitución en Tailandia que ignore al budismo ha ocasionado protestas sociales (IHT.com).
  16. Encyclopedia of Islam and the Muslim World (pág. 614-615). McMillan, 2004.
  17. Los Gathas nos dicen que el bien y el mal son dos fuerzas opuestas en el mundo y son el producto de la mente. Los Buenos Pensamientos o Spenta Mainyu estan opuestos a los Malos Pensamientos o Angra Mainyu (Ahriman). Esta es la descripción filosofica de los procesos del pensamiento del hombre. No tiene nada que ver con el dualismo de creer en dos Dioses en el Zoroastrianismo. Ahriman no es una suprema entidad que compite contra Ahura Mazda. Ahura Mazda es el supremo creador monoteista del universo. (Los Gathas 30-3,4,5). [2].
  18. Zarathushtra’s Philosophy - Basic Overview. [3].
  19. El Bien y el Mal en la Mazdayasna. [4].
  20. La doctrina de la unidad en el zoroastrismo. [5].
  21. Faiths Of Man, J.G.R. Forlong
  22. Afrocentric Cults & Public Education in Milwauke http://www.arthurhu.com/2000/07/kemet.txt
  23. Adherents.comadherents.com 2006-10-12]
  24. adherents.com http://www.adherents.com/Na/Na_172.html Adherents.com
  25. Vipassana Foundation
  26. Islamicpopulation.com http://www.islamicpopulation.com/
  27. Malaysia Hindudharma Mamandram http://www.mamandram.org/tools/world-hindu-population.html
  28. Sikhism magazine http://www.sikhs.org/
  29. datos del 2002. Department for Jewish Zionist Education http://www.jafi.org.il/education/100/concepts/demography/demjpop.html
  30. datos de Comunidad Baha'i de España http://www.bahai.es/articulos/comunidad-bahai
  31. Afrocentric Cults & Public Education in Milwauke http://www.arthurhu.com/2000/07/kemet.txt
  32. The Oxford Handbook of Philosophy of Religion. William J. Wainwright.
  33. The Oxford Handbook of Philosophy of Religion. William J. Wainwright.
  34. Buda se opuso a la visión determinista de la existencia y también a la de un teísmo determinista, ambas ideas muy comunes en su tiempo. Ver Bhikkhu Thich Nhat-Tu: Distinction of the Buddha’s Teachings from Brahmanism and Sramanism (UrbanDharma.org).
  35. Das Heilige, 1917.
  36. Mircea ELIADE: Lo profano y lo sagrado. 1964. Intr. «Cuando se manifiesta lo sagrado» y sig.
  37. La religión como especialidad propia se estudia en las principales universidades de Europa y EE. UU. ReligiousWorlds.com.
  38. David Lewis-Williams, y Jean Clottes: Los chamanes de la prehistoria. Ariel, 2001.
  39. R. G. Wasson: Soma: Divine Mushroom of Immortality. Nueva York: Harcourt Brace Jovanovich, 1971.
  40. Pascal BOYER: «Gods and the Mental Instincts That Create Them». En Science, Religion and the Human Experience de James PROCTOR. R. U.: Oxford University Press, 2005.
  41. cf. J. PEACOCK y T. KIRSCH: The human direction: An evolutionary approach to social and cultural antropology. ISBN 0-390-69884-9.
  42. P. W. PRUYSER: «Sigmund Freud and his Legacy. Psichoanalytic Psychology of Religion» en el libro Beyond Classics? Essays in the Scientific Study of Religion (pág. 243-290). Nueva York, 1973.
  43. Michael ARGYLE: Psychology and Religion. Routledge, 2000.
  44. Zen-Brain Reflections. James H. AUSTIN, M. D. The Massachusetts Institute of Technology Press, 2006
  45. El teológo K. Rahner acuñó la célebre frase «El cristiano del siglo XX será místico o no será». En Elemente der Spiritualität in der Kirche der Zukunft, Schriften zur Theologie (XIV, pág. 375). Einsiedeln: Benziger Verlag, 1980.
  46. Declaraciones de la teóloga Margarita Pintos (presidenta de la Asociación de Diálogo Interreligioso) en la revista española Tiempo, n.º 1322, página 19, 30 de agosto de 2007.
  47. News.BBC.co.uk: «Growing popularity of Sufism in Iran», la creciente popularidad del sufismo en Irán).

[editar] Véase también

Wikiquote

Wikcionario

[editar] Enlaces externos

15/10/2009 14:03 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen No hay comentarios. Comentar.

FILOSOFÍA: HISTORIA DE LA FILOSOFÍA. LAS IDEAS FILOSÓFICAS.

Historia de la filosofía

De Wikipedia, la enciclopedia libre

La Escuela de Atenas, obra de Rafael Sanzio

La historia de la filosofía es el estudio de todas la ideas y sistemas de pensamiento racional creados desde la época en que el modo de explicar los fenómenos de la naturaleza comenzó a prescindir de los mitos para apoyarse sobre todo en la razón. Este gran paso de la mitología a la verdad comprobada se le conoce como "paso del mito al logos".

La época del inicio de la filosofía en Grecia, se caracteriza por profundas transformaciones económicas y sociales que llevaron a una crisis de la nobleza y, finalmente, a nuevas formas de gobierno como la tiranía o la democracia. El "paso del mito al logos" es coetáneo con estos cambios.

El pasaje de lo mítico a lo racional propende a dejar de lado la interpretación mitológica y religiosa del mundo, para colocar en su sitio una explicación filosófica y científica, movida por la racionalidad humana. Cabe señalar que no debe entenderse este paso como algo brusco sino paulatino. Las influencias míticas son todavía apreciables en muchos pensadores de la antigüedad.

Contenido

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[editar] Introducción

En sentido estricto, el inicio de la historia de la filosofía occidental se sitúa en Grecia hacia el siglo VII a. C., en las colonias de Jonia. Suele considerarse como el primer filósofo a Tales de Mileto —uno de los Siete sabios de Grecia—, que fue además astrónomo y matemático.

Los grandes períodos en los que se suele dividir la historia de la filosofía occidental no son absolutamente precisos, ya que el pensamiento filosófico no ha seguido una evolución lineal, sino en bucle; con avances y retrocesos. La filosofía griega abarca desde el siglo VII a. C. hasta el siglo III a. C.; pero su influencia se ha prolongado hasta nuestros días, debido sobre todo al pensamiento y la escuela de Platón y Aristóteles (siglo IV a. C.). La principal característica de la filosofía griega es el esfuerzo de la razón humana por explicar todos los fenómenos cósmicos y humanos mediante análisis y argumentos racionales sin acudir a explicaciones de carácter mítico o religioso.

El período del pensamiento cristiano dominó en Occidente desde el siglo I hasta el Renacimiento (siglo XV). Las figuras principales del pensamiento cristiano y católico que más han influido en la cultura han sido Agustín de Hipona y Tomás de Aquino. La característica principal de este período fue la subordinación del pensamiento filosófico a la teología católica, poniendo toda la cultura humana al servicio del catolicismo y de la Iglesia.

El período de la filosofía moderna se inaugura con Descartes en el siglo XVI y se centra, sobre todo, en la reflexión sobre el conocimiento y sobre el ser humano. La revolución científica que propició la aparición de la filosofía moderna y que va desde el siglo XV al XVII fue uno de los impulsos renovadores más importantes de la historia cultural de Occidente y de toda la Humanidad. Otro de los movimientos filosóficos más importantes fue la Ilustración de los siglos XVII y XVIII en Europa. Los filósofos ilustrados que más contribuyeron a la evolución filosófica de Occidente fueron Hume y Kant, que situaron el esfuerzo de la razón humana dentro de los límites del empirismo y del racionalismo.

[editar] Los orígenes

Si entendemos filosofía en su acepción etimológica de ‘amor al saber’, entonces es altamente probable que todos los seres humanos sean filósofos, en el sentido de que todos nos planteamos las grandes preguntas sobre la vida. Sin embargo, la filosofía entendida como un conjunto de escuelas o de pensamientos más o menos abstractos, encuentra lugar en varias regiones y culturas distintas. De esta manera, en antigua China destacan las figuras de Confucio, Lao Tzu y Mencio, mientras que en la India son importantes Buda y Mahavira. Antes de ello, puede considerarse a la astrología babilónica como una escuela filosófica, en tanto es una suerte de respuesta a la naturaleza del Universo. También existe una cierta vena filosófica en ciertos escritos hebreos, como por ejemplo en el Libro del Eclesiastés, en la Biblia.

El mundo griego anterior a la aparición de la filosofía vivía instalado en la actitud mítica. A través de los mitos el hombre conseguía dar una explicación a los distintos acontecimientos de su vida. Y aunque los dioses son arbitrarios en su conducta, se pueden controlar mediante ritos y plegarias.

El gran acontecimiento espiritual que inician los griegos entre los siglos VII y VI a. C. consiste en intentar superar esta manera de estar ante el mundo con otra manera revolucionaria que apuesta por la razón como el instrumento de conocimiento y de dominio de la realidad. Esta manera revolucionaria de pensar se debe a una serie de factores:

  • Carencia de libros sagrados y sistema educativo, por lo tanto, no tenían límites que coartasen su libertad.
  • Los griegos tenían cierta capacidad para la teoría (teorizar).
  • En el siglo VII antes de Cristo se producen una serie de transformaciones sociales que afectan a la economía y al comercio. En relación a esta última transformación se debe que empezasen a viajar y a darse cuenta de que existían sociedades distintas a las suyas, gracias a esto empezaron a pensar y a buscar otras explicaciones racionales que contrapusiesen a la explicación mítica.

No obstante no hay que creer que la actitud mítica desaparece completamente a partir de esta fecha, más bien ocurre que son unas pocas personas las que viven en el nuevo y revolucionario modo de pensar, y que éste poco a poco se va haciendo más universal. Aún más, la actitud mítica todavía no ha desaparecido en nuestra época.

Así pues, frente a la explicación mítica del mundo, en el año 625 a. C. aparece la actitud racional.

Los griegos descubren que las cosas del mundo están ordenadas siguiendo leyes. El mundo es un cosmos, no un caos, por lo que un cuerpo no se manifiesta primero de una manera y luego de otra completamente distinta, sino que en su manifestación hay cierto orden, según su esencia o naturaleza.

Así, pues, la filosofía nace con el paso del mito al logos:

  • Mito: imaginación, arbitrariedad, caos.
  • Logos: razón, necesidad, cosmos.

Con los griegos aparece por primera vez el pensamiento en todas sus manifestaciones (ciencia, filosofía, matemática). Las cuestiones filosóficas fundamentales, y las posibles soluciones que se pueden dar a ellas, ya se encuentran en la filosofía griega, y en gran medida en Platón. Lo característico de la filosofía griega fue su preocupación por comprender el ámbito de la naturaleza, el cual podemos alcanzar o por el uso de los sentidos, o mediante el uso de la razón. Los primeros filósofos, que son anteriores a Sócrates, se llaman presocráticos y descubren el carácter ordenado, legal y racional del mundo, y en el hombre un instrumento que ha de servir tanto para el conocimiento como para la vida práctica (moral y política): la razón.

[editar] Periodos en la historia de la filosofía

[editar] Filosofía oriental

Filosofía de la India antigua
Edad védica: cultura y religión en la edad hímnica|La edad de la mística sacrificial. El surgimiento del sistema de castas|La era de los Upanisad: El Atmán y Brahmán. Transmigración de las almas y redención. Significado del pensamiento de las Upanisads.

Sistemas no ortodoxos de la filosofía hindú: el materialismo de Charvaka| el jainismo (Mahavira )|Budismo: la vida de Buda. La doctrina de Buda. Historia y expansión del budismo. Sistemas de filosofía budista.

Sistemas ortodoxos de la filosofía hindú: niaia y vaisesika|sankhia e yoga|mimansa y vedanta

Antigua filosofía china
Confucio: vida de Confucio|Los nueve libros clásicos|El carácter especial de la filosofía confuciana|El ideal moral|Estado y sociedad

Lao Tse: La vida de Lao Tse|El Tao y el mundo. El Tao como principio|El Tao como camino del sabio|Estado y sociedad|Sobre el desarrollo posterior del taoísmo

El Motismo y otras direcciones posteriores: Mo Ti|Sofistas|Neomotismo|Legalistas

Los grandes discípulos de Confucio: Mencio|Hsun Tse|El libro de Chung Yung

Desarrollo posterior: La filosofía de la Edad Media china: Wang Chung. La doctrina del ying y el yang|El budismo en China|La época del neoconfucianismo

[editar] Filosofía occidental

Filosofía griega
1) Filosofía presocrática: conjunto heterogéneo de filósofos y escuelas filosóficas griegas anteriores a Sócrates.
Cronología de la filosofía griega

Filosofía cosmológica: preocupación por el tema de la fisis como único arché (s. VII a V a. C.)

Filósofos monistas: los filósofos fisiólogos y los monistas, consideran que a la base de toda la realidad se encuentra un único principio. En este grupo habría que incluir a los filósofos de Mileto (Tales, Anaximandro y Anaxímenes), Heráclito y Parménides;

Filósofos pluralistas:

2) Filosofía antropológica: El hombre como preocupación básica (s. V a. C.)

3) Filosofía globalizadora y sistemática: preocupación por todos los temas filosóficos, por la realidad en su conjunto (s. IV a. C.).

4) Filosofía helenística: Preocupación por los temas morales, búsqueda de la manera de ser feliz (finales del (s. IV a. C.) al (II a. C.)

Estoicismo: la virtud como bien supremo; la apatía, Zenón de Citio|Epicureísmo: hedonismo, Epicuro de Samos|Escepticismo: escepticismo, Pirrón de Elis

Filosofía helenística: También llamada alejandrina o posaristotélica. Se trata de la filosofía que florece durante el período helenístico.

Académicos: continuadores de la Academia platónica.

Peripatéticos continuadores del Liceo aristotélico: Teofrasto|Estratón de Lampsaco|Aristoxeno|Sátiro

Estoicos (antigua y media Estoa): Zenón de Citio|Cleantes|Crisipo

Epicúreos: Epicuro (fundador del epicureísmo en el Jardín y también atomista)

Escépticos: Pirrón|Sexto Empírico

Cínicos: Antístenes|Diógenes de Sinope|Crates de Tebas|Hiparquía

Megarenses o megáricos:

Cirenaicos: Aristipo de Cirene

Helenismo judío: Filón de Alejandría (Vida contemplativa)

Neoplatonismo: Amonio Saccas|Plotino|Porfirio|Jámblico|Edesio de Capadocia|Plutarco de Atenas|Proclo|Damascio|Simplicio de Cilicia|Hipatia

Filosofía romana
Si bien la existencia de esta denominación es aún tema de debate entre los eruditos (cf. Pierre Grimal: ¿Existe una filosofía romana?), lo cierto es que entre los romanos estaban muy difundidas las ideas del estoicismo, el epicureísmo y de los académicos. De hecho, muchos pensadores de este período eran más bien eclécticos. En este sentido, el caso paradigmático es Cicerón.

Estoicos (nueva o tardía Estoa): Séneca|Marco Aurelio|Epicteto|Cicerón

Epicúreos: Lucrecio

Académicos: Cicerón|Boecio

Filosofía medieval
En la medida en que el pensamiento medieval estaba dominado por la fe cristiana, la filosofía pierde su antigua autonomía y deviene ancilla Theologiae, vale decir, pasa a estar subordinada a la teología.

Patrística: Justino Mártir|Clemente de Alejandría|Orígenes|San Ireneo|San Agustín|Tertuliano|Lactancio|Escoto Erígena|Anselmo de Canterbury|Macrobio|Pseudo Dionisio Areopagita

Filosofía no cristiana: Alfarabi|Avicena|Avempace|Ibn Tufayl|Averroes|Maimónides|Abenarabi

Escolástica: Duns Scoto|Tomás de Aquino|San Buenaventura|Guillermo de Ockham|Francisco Suárez|San Anselmo|Nicolás de Cusa

Filosofía renacentista
Petrarca|Lorenzo Valla|Coluccio Salutati|Leonardo Bruni|Leon Battista Alberti|Erasmo de Rotterdam|Michel Montaigne|Marsilio Ficino|Pico della Mirandola|Tomás Moro|Tomás Campanella|Francis Bacon|Giordano Bruno|Galileo Galilei
Filosofía moderna

Filosofía política: Nicolás Maquiavelo|Jean Bodin|Thomas Hobbes|Montaigne

Racionalismo: Descartes|Spinoza|Leibniz|Pascal

Empirismo: Locke|Hume

Moralistas franceses:

Ilustración: Voltaire|Montesquieu|Rousseau

Idealismo: Berkeley|Kant|Fichte|Schelling|Hegel|Schopenhauer

Utilitarismo: Bentham|Mill

Irracionalismo: Friedrich Nietzsche|Kierkegaard|Schopenhauer|Mainländer

Filosofía contemporánea

Filosofía analítica: Russell|Carnap|Wittgenstein|Kripke|Nagel|Putnam|Rorty|Círculo de Viena|Escuela de Berlín

Materialismo histórico: Marx

Filosofía continental: Bergson

Existencialismo y filosofía de la existencia (que difieren):

Filosofía neoaristotélica: objetivismo

Filosofía posmoderna: Deleuze|Derrida (deconstruccionista)|Foucault|Cioran

Escuela de Frankfurt: Universalismo|Habermas|Apel|Adorno

Materialismo Filosófico: Gustavo Bueno|Escuela de Oviedo

[editar] Bibliografía

[editar] Véase también

[editar] Enlaces externos

Commons

15/10/2009 14:01 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen No hay comentarios. Comentar.

FILOSOFÍA: HISTORIA DEL PENSAMIENTO ECONÓMICO: LAS IDEAS EN ECONOMÍA.

Historia del pensamiento económico

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«Historia de la economía» redirige aquí. Para otras acepciones, véase Historia económica.

La Historia del pensamiento económico es la rama de la Economía que estudia la historia de los esfuerzos intelectuales por entender y explicar los fenómenos económicos.

La historia de la economía podría dividirse así:

La riqueza de las naciones se considera el primer libro moderno de economía

Contenido

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Pensamiento antiguo y medieval [editar]

Antigüedad [editar]

Encontramos numerosas ideas económicas en los pensadores griegos: Jenofonte, Protágoras, Aristóteles, Platón. Se puede encontrar numerosas ideas en la obra de La República, de Platón. como se organizaba la economía en su ciudad ideal. Se puede utilizar la obra como un buen acercamiento a los pensadores de esa época. Aristóteles hizo distinciones, en su libro Oeconomicus;Económicos;(cabe aclarar que este libro no está escrito en su totalidad por Aristóteles), entre el comercio lícito para el intercambio de mercaderías y el incorrecto que solo buscaba la obtención de ganancias y otros temas, que sirvieron, como base, para establecer la ciencia económica. Por ejemplo para Aristóteles, economía es: la ciencia que se ocupa de la manera en que se administran unos recursos o el empleo de los recursos existentes con el fin de satisfacer las necesidades que tienen las personas y los grupos humanos.

Luego, en la Edad Media, identificamos el pensamiento económico en los escolásticos en Europa e importantes desarrollos en pensadores árabes.

Edad media [editar]

Artículo principal: Pensamiento económico medieval

El pensamiento económico medieval surgido en la cristiandad latina de Europa Occidental que desarrolló el feudalismo y la filosofía escolástica, se centró en cuestiones éticas como la pobreza y la caridad, el precio justo, la relación conceptual entre el beneficio, el interés y la usura; y en determinadas especulaciones acerca de la teoría del valor, que en algunos casos podrían asimilarse a las posteriores teorías que lo identifican con el trabajo, y en otras con el precio de mercado.

El cristianismo introdujo el concepto de la inequitud en la riqueza y poder en manos de unos pocos mientras la gran mayoría permanecía en la pobreza. Los pensadores cristianos de la Edad Media, entre ellos Santo Tomas de Aquino, debatieron el problema del precio y de la ganancia, desde el punto de vista de si era correcto o pecaminoso obtener ganancias a partir del intercambio de mercadería.

Su pervivencia temporal más allá de la crisis bajomedieval, se extendió durante el Antiguo Régimen, en que fueron apareciendo nuevas escuelas de pensamiento económico, como el mercantilismo, que no obstante, en algunos casos, mantuvieron cierta continuidad con el pensamiento medieval.

Contemporáneamente, en otros contextos geográficos, sociales, económicos y culturales, como fue el Islam medieval, se desarrollaron otras formas de pensamiento económico, con notables autores (Ibn Jaldún).

Ibn Jaldún [editar]

Ibn Jaldún también fue un economista pródigo, el cual consideró aspectos como el Trabajo y Valor, la demanda, el costo, los precios y su independencia, la riqueza como producto social y no individual, , que el dinero no es riqueza, las clases de ocupaciones, las fases del desarrollo económico, las relaciones de dependencia entre campo y ciudad, las artes y los oficios, la importancia del Estado dentro de la economía y las consecuencias de la falta de este, el lujo, necesidades naturales y las normales. También aspectos de Finanzas publicas, como las tarifas de los impuestos, la distribución de éstos, los gastos sociales de los servicios estatales, un gobierno como comprador de bienes y servicios y los efectos de los de los gastos del estado sobre el ingreso y las entradas de impuestos. Algunos de estos aspectos tomaron años hasta que fueron redescubiertos, por Adam Smith y Karl Marx. Ibn Jaldun consideró que la economía era un determinante para los pueblos (esto tiene un parecido al materialismo histórico, pero no es para nada igual). Todo esto yace escrito en su Magnus Opus , el Muqaddima, escrito el siglo XIV.

Precursores de la economía moderna [editar]

Mercantilismo [editar]

Artículo principal: Mercantilismo

En los comienzos de la Edad Moderna se destacan dos escuelas de pensamiento en Europa. Por un lado, de forma paralela al proceso de consolidación de los Estados-Nación monárquicos se desarrolla durante los siglos XVI y XVII el Mercantilismo, que afirmaba que gracias al intercambio de mercadería y a la acumulación de oro y plata se generaba la riqueza. Creían que la riqueza de un país estaba en la cantidad de oro que tenía, y pensaban que el comercio con otros países, si era favorable para un país, tenía que aumentar su cantidad de metales. Pedían al estado una política favorable a sus intereses, es decir, una política que favoreciera los productos nacionales y no la libre competencia. Asimismo, eran partidarios del proteccionismo frente al librecambismo.Realmente no se puede hablar de una escuela mercantilista, pues, para poder hablar de una escuela deben existir una serie de características que englobe este término. Una de ellas es la presencia de un maestro que cree un pensamiento el cual sea seguido por los miembros de la escuela, además de homogeneidad en el pensamiento.

Fisiocracia [editar]

Artículo principal: Fisiocracia

Como reacción al mercantilismo surge en Francia, a mediados del siglo XVII, la Fisiocracia, cuyo principal activista es Quesnay, y que actúan sobre todo en Francia. Creían que la economía funcionaba por flujos entre los distintos componentes de la economía (grupos sociales). Decían que la riqueza solo se genera en las tareas agrícolas, y que el intercambio de mercadería, e incluso la industria, no agregaban ningún valor. Opinaban que los agricultores eran la clase productiva del país porque alimentaban al resto de las clases: las otras dos clases eran los dueños de la tierra y la clase estéril (obreros, artesanos, comerciantes,... etc.), llamados así porque tomaban cosas del mundo natural y sólo las transformaban, es decir que no creaban nada. Otro aporte de los fisiócratas es el laissez faire, postulado que afirma que el Estado no debe intervenir en el libre funcionamiento de la economía.

Economía clásica [editar]

Artículo principal: Economía clásica

William Petty escribió, ya en el siglo XVII, textos sobre economía moderna. Habló junto con Quesnay de anatomía y de fisiologia social, estudiaron la renta a través de las clases sociales del mismo modo que la sangre entre los diversos órganos del cuerpo humano.Petty distinguió dos factores de producción: el trabajo y la tierra "el trabajo es el padre...de la riqueza y la tierra es su madre".

Adam Smith [editar]

Adam Smith desarrollo teorías de los sentimientos en su libro La Teoría de los Sentimiento Morales publicado en 1759: los individuos se mueven por el interés individual, amor propio y no solamente son movidos por interés individual sino que en el corazón humano tienen los sentimientos de simpatía. Smith busco rebatir a Thomas Hobbes (autor de Leviatan) y a Bernard Mandeville, quien escribió La Fauna de las Abejas, cuyo subtítulo es O Vicios Privados o Virtudes Públicas. Para Mandeville, la prosperidad pública es el resultado del comportamiento de los vicios.

Adam Smith

Fundador de la economía como ciencia, Smith escribió el libro "La Riqueza de las Naciones" , considerado el primer tratado sobre economía política y texto fundacional de la economía clásica. Sus aportes a la teoría fueron muy amplios, y entre ellos se destaca la diferenciación entre precio y valor de uso de los bienes. Consideró que la natural tendencia del hombre a enriquecerse es beneficiosa para el conjunto de la sociedad, que la división del trabajo y la especialización traen crecimiento en la producción. Su concepto de la mano invisible postula que el crecimiento y el desarrollo son procesos naturales provenientes de la natural ambición del hombre a enriquecerse y que el Estado no debería intervenir; cuanto más libre sea la competencia, mejor para el conjunto de la sociedad.

Smith aplica un papel al Estado. El Estado desempeña un papel fundamental, importante que es garantiza la defensa y la justicia y financiar las obras e instituciones públicas que no se llevan acabo por los individuos. La Riqueza de las Naciones inspiró al resto de los economistas clásicos para formular sus teorías.

David Ricardo [editar]

Su obra más importante, Principios de economía política y tributación, constituye la exposición más madura y precisa de la economía clásica; en el prefacio afirma que "el principal problema de la economía política es determinar las leyes que regulan la distribución". Con ese fin, David Ricardo desarrolló una teoría del valor y una teoría de la distribución.

Entre sus aportes destaca especialmente la teoría de la ventaja comparativa, que defiende las ventajas del comercio internacional y en esencia es una ampliación de la división del trabajo propuesta por Adam Smith. También se le atribuye la idea que afirma que el salario real de los trabajadores permanecerá cercano al nivel de subsistencia aunque haya intentos de incrementarlos, conocida como la ley de hierro de los salarios, basada a su vez en las ideas de Thomas Malthus.

Además propuso la que actualmente se conoce como equivalencia ricardiana, una teoría que sugiere que en algunas circunstancias la decisión de un gobierno de cómo financiarse (utilizando impuestos o mediante la emisión de deuda pública) puede no tener efecto en la economía. Irónicamente, aunque esta equivalencia lleva su nombre, Ricardo nunca estuvo totalmente convencido. Robert Barro hizo unas variaciones de la misma idea utilizando la teoría de las expectativas racionales.

Thomas Malthus [editar]

En sus Principios de la Economía Política, publicado en 1820, explico el paro. Lo explica por la insuficiencia de la demanda. Así, critico la ley de los mercados de J. B. Say, según la cual toda oferta genera su propia demanda. Esta ley afirma que los problemas de la oferta (costes) son la razón fundamental de las crisis económicas. Al contrario, Thomas Malthus explicó que el problema fundamental de la economía es la carencia de la demanda efectiva. Es uno de los primeros autores que tienen una Teorías del paro.

También es considerado el padre de la Demografía. Es conocido principalmente por su Ensayo sobre el principio de la población (1798), en el que se expone el principio según el cual la población humana crece en progresión geométrica, mientras que los medios de subsistencia lo hacen en progresión aritmética. Así, llegará un punto en el que la población no encontrará recursos suficientes para su subsistencia (catástrofe maltusiana).

John Stuart Mill [editar]

Este autor escribió la mejor síntesis de la Economía Clásica, en su libro Principios de Economía Política (1848). En este libro, John Stuart Mill recoge las aportaciones fundamentales del resto de economistas clásicos. También hizo avanzar importantemente la economía clásica.

Economía marxista [editar]

Artículo principal: Economía marxista

Karl Marx y Friedrich Engels [editar]

Karl Marx

Karl Marx, estudia a Adam Smith, David Ricardo y a otra gran cantidad de economistas, además de filósofos como Hegel (Dialéctica) y Feuerbach (Materialista). Elabora la teoría llamada Materialismo Histórico, en la cual postula que la Sociedad Humana evoluciona porque se encuentra en permanente movimiento, tanto económica como culturalmente. Así, para Marx la sociedad humana evolucionó de las comunidades primitivas al esclavismo, de ahí al feudalismo, después al Capitalismo y pronosticaba que de ahí iría a nueva sociedad.

Su Obra más conocida es "El Capital", en la cual analiza el funcionamiento del Sistema Económico Capitalista, tanto en la producción como en la circulación.

Marx es considerado un Revolucionario que denuncia el mutismo de los economistas ante la lucha de clases y la explotación.

Sus Principios más importantes son:

  • la lucha de clases es la lucha de todas las sociedades clasistas: en el esclavismo existen esclavos y amos, en el feudalismo vasallos y señores feudales, en el capitalismo son Proletarios y Burgueses.
  • la etapa capitalista es una etapa necesaria en la sociedad pero no la última.
  • quienes producen y generan la riqueza de la sociedad, son los trabajadores asalariados o proletarios, pero ellos no son propietarios de los medios de producción.
  • el sistema capitalista sólo puede existir gracias al trabajo asalariado.
  • Marx también defiende la teoría del valor.
  • La teoría del plusvalor.

El trabajador al transformar con su trabajo las materias primas crea una plusvalía, esto es, genera más valor del que tiene esta materia, también llamado valor agregado. Es por ello que, por ejemplo, una mesa tiene más valor que una tabla o pedazo de madera. Para Marx esta plusvalía es la ganancia de los capitalistas.

  • los empleados asalariados se venden por horas y esto los convierte en mercancías, pues venden su fuerza de trabajo.
  • la competencia entre los capitales siempre resulta en un ganador que se hace más y más fuerte, por lo que es más difícil competir con él; así unos se enriquecen mientras otros se empobrecen.

Por todo esto Marx concluye que la propiedad sobre los medios de producción es el camino para enriquecerse en la Sociedad Capitalista, pues de éste modo también se convierte en propietario del producto terminado (que posee más valor), gracias al trabajo asalariado.

Federico Engels, su gran amigo y apoyo incondicional, alentó a Marx para dar el salto del campo filosófico al económico. Los textos publicados por Marx muestran una clara influencia en este sentido. Algunas obras de economía de Engels son "La Situación de la Clase Obrera en Inglaterra" y "El Anti-Dürhing"

Economía neoclásica [editar]

Artículo principal: Economía neoclásica

En la década de 1870, se produjo una ruptura con la línea del análisis económico. Los economistas neoclasicos explicaron los precios relativos desde el lado de la demanda agregada, mientras que los Clásicos explican los precios relativos desde el punto de vista de los costes (oferta). Explican el valor de los bienes en función de la utilidad marginal, es a decir de la última unidad consumida. Este cambio teórico se llama la revolución marginalista, que fue el punto de partida del nacimiento del pensamiento neoclasico.

Hubo tres grandes escuelas neoclásicas con los siguientes economistas:

Valor de los bienes [editar]

La última unidad consumida es la que determina el precio del bien. El valor de un bien viene determinado por el uso menos importante que se hace de ese bien. Para illustrar la teoría, Menger tomó el ejemplo del paradoja del agua y los diamantes. Al haber mucha agua su valor es menor, explica, porque el precio de un diamante es mucho más elevado que el del agua. Así el valor de los bienes es completamente subjetivo.

Teoría del equilibrio general [editar]

Artículo principal: Equilibrio general

Para Walras la teoría económica se basa en dos supuestos: por una parte cada persona, o empresa tiende a maximizar su utilidad y por otra parte la demanda de cada bien debe igualar a su oferta. Se apoyó en la curva de demanda propuesta por Cournot, pero observó que solamente se aplica estrictamente al intercambio de dos bienes, por lo que se ocupó de deducir la curva de oferta de uno de los bienes a partir de la curva de demanda del otro. Para expresar matemáticamente los factores de los que depende la oferta, usó la teoría de los servicios productivos de Jeanm Baptiste Say (la venta de una unidad de un servicio comporta para su poseedor una privación de utilidad).

Concluyó que las funciones de demanda y oferta de un producto dependen tanto de su precio, como de los precios de los demás productos, rentas, costos de producción y otros factores. Los actores económicos proceden mediante un "tanteo", que aunque significa respuestas individuales diferentes, finalmente resulta en un comportamiento que tiende a maximizar la utilidad. El punto de equilibrio de cada mercado depende de los que sucede en los demás mercados, por lo que la determinación del equilibrio general, de todo el mercado, implica la determinación simultánea del equilibrio parcial de cada mercado. Walras construyó entonces un sistema de ecuaciones que define el equilibrio estático de este sistema de cantidades interdependientes.

Su teoría monetaria partió de la necesidad individual de medios de pago, análoga a la demanda de un bien (el dinero), cuyo comportamiento se rige también por la utilidad marginal y es predecible mediante "ecuaciones de circulación".

Alfred Marshall era un profesor en la Universidad de Oxford. Su labor docente se basó en las teorías de Ricardo y Stuart Mill complementadas con las aportaciones del marginalismo, especialmente de Karl Menger y Léon Walras, conciliando las teorías ricardianas con las de la escuela austriaca. De espíritu abierto, con una sólida formación matemática, histórica y filosófica, introdujo en sus enseñanzas las críticas a la Escuela Clásica inglesa (principalmente, Smith, Ricardo, Malthus y Stuart Mill) procedentes del historicismo alemán y del socialismo, así como también de la escuela marginalista.

La «síntesis neoclásica», base de la teoría económica moderna. En 1890 publicó su obra capital, Principios de economía, que durante muchos años fue el principal libro de texto en las facultades de todo el mundo. En el primer volumen de la obra compaginó conceptos de la economía clásica como riqueza, producción, trabajo, capital o valor con aportaciones de la escuela marginalista como utilidad y utilidad marginal. A los agentes de la producción (tierra, trabajo, capital) añadió un nuevo factor, el de la organización industrial.

En el segundo volumen realizó una exposición del funcionamiento de los mercados, un análisis de oferta y demanda y expuso su teoría del equilibrio general, de la formación de la oferta, la incidencia de los monopolios y la distribución de la riqueza nacional. Los problemas más destacados que analizó fueron el de la formación de los precios y la distribución de la renta.

En el primer caso estableció como determinantes del valor de un bien tanto el coste de producción como la utilidad. A partir del valor del bien, la formación de los precios vendría dada por la confluencia de la oferta y la demanda; la primera, determinada por los costes de producción, y la segunda, por la utilidad marginal. También estableció una relación entre precio y cantidad demandada cuya sintaxis gráfica (curvas de oferta y de demanda) sigue vigente hoy día.

El Óptimo de Pareto [editar]

Artículo principal: Eficiencia de Pareto

Alfredo Pareto desarrolla y perfecciona la teoría de Walras. Introduce el concepto de óptimo económico que hoy en día se conoce como el Óptimo de Pareto. El óptimo es aquella situación en la que ningún individuo puede mejorar su situación sin que empeore la de algún otro.

Para que se dé el Óptimo de Pareto, es necesario que haya un sistema de competencia pura y perfecta. Esto significa que se den estas cinco condiciones: atomicidad de los mercados (tantos compradores y vendedores que ninguno de ellos pueda influir individualmente en el precio del producto), transparencia y perfecta información (todo individuo conoce perfectamente cuáles son las condiciones del mercado), libre entrada y salida del mercado (no existen restricciones para que cualquier empresa pueda producir lo que desee), libre movilidad de los factores productivos (tanto el capital como el trabajo van a aquella situación según el precio de los factores), y por fin homogeneidad del producto (a los consumidores les da igual a quién comprar si todos los productos son iguales).

Keynesianismo [editar]

Artículo principal: Keynesianismo

Keynes y los inicios de la moderna teoría macroeconómica [editar]

John Maynard Keynes

John Maynard Keynes (1883-1946) nació en Cambridge, educado en Eton y en la Universidad de Cambridge, donde tuvo como profesores a Arthur Pigou y Alfred Marshall. Durante la Primera Guerra Mundial trabajó para el Gobierno británico, y como su representante en la Conferencia de Paz de París (1919). Sus observaciones sobre la conferencia se plasmaron en su libro "The Economic Consequences of the Peace" (Las consecuencias económicas de la paz) (1919) donde argumentó que las reparaciones que se obligaba a pagar a Alemania a los países victoriosos en la guerra eran excesivas y que llevarían a la economía alemana a la ruina y resultarían en futuros conflictos para Europa.

Su obra central fue "Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero" en la que desafió el paradigma económico imperante en el momento de la publicación en 1936. En este libro Keynes presentó una teoría basada en la noción de demanda agregada para explicar las variaciones del nivel general de actividad económica, como las observadas durante la Gran Depresión de los años 30. Según su teoría, el ingreso total de la sociedad está definido por la suma del consumo y la inversión; y en una situación de desempleo en la que exista una capacidad productiva no utilizada, "solamente" podrá aumentarse el empleo y el ingreso total, incrementando primero los gastos, sea en consumo o en inversión.

La escuela neokeynesiana [editar]

Artículo principal: Neokeynesianismo

La economía keynesiana se centró en el análisis de las causas y consecuencias de las variaciones de la demanda agregada y sus relaciones con el nivel de empleo y de ingresos. El interés final de Keynes fue poder dotar a unas instituciones nacionales o internacionales de poder para controlar la economía en las épocas de recesión o crisis. Este control se ejercía mediante el gasto presupuestario del Estado, política que se llamó política fiscal. La justificación económica para actuar de esta manera parte, sobre todo, del efecto multiplicador que se produce ante un incremento en la demanda agregada.

La escuela postkeynesiana [editar]

Artículo principal: Escuela postkeynesiana

Pensamiento económico reciente [editar]

Después de la segunda guerra mundial, hubo un cierto consenso entre los economistas a propósito de las políticas económicas que adoptar. La mayoría de los gobiernos de los países desarrollados, atendiendo a las propuestas keynesianas, iniciaron una activa política de intervención tan estructural como coyuntural en la economía, aumentando progresivamente sus gastos y el peso del sector público. El keynesianismo fue adoptado como paradigma dominante en todas las universidades occidentales, y algunos económicos trataron de realizar una fusión entre el modelo neoclásico y el modelo keynesiano. Paul Samuelson fue el que realiza este síntesis teórica entre las diversas corrientes dando lugar al neokeynesianismo. Algunos economistas, los postkeynesianos, consideran sin embargo que las ideas de Keynes fueron excesivamente deformadas por esa fusión y por los vulgarizadores y que en su forma original aún tienen mucho que aportar para comprender el funcionamiento de la economía.

Sin embargo, durante los años cincuenta y sesenta, un pequeño grupo, los monetaristas, criticaron a las políticas keynesianas. Fundada y liderada por Milton Friedman, de la Escuela de Chicago, la escuela monetarista condena la intervención coyuntural de los gobiernos en la economía e insistieron también en los efectos negativos de un excesivo peso del Estado. En lugar de estas políticas gobernantes, propusieron políticas monetarias neutrales permitiendo a la economía crecer sin inflación. La influencia de los monetaristas quedo limitada, ya que el keynesianismo fue dominante hasta los años setenta. De hecho, la crisis económica de los años setenta se caracterizo simultáneamente por una inflación y un paro importantes, algo inexplicable por las teorías keynesianas. A raíz de esta crisis, la escuela monetarista volvió dominante y las políticas que abogaban fueron adoptadas por la mayoría de los gobiernos de los países industriales, en primero los Estados Unidos e Inglaterra con la llegada al poder en 1979 de Ronald Reagan y Margaret Thatcher. De la escuela monetarista surgieron las corrientes neoliberales que dominaron la ciencia económica durante los años ochenta.

Durante la segunda mitad del siglo veinte surgieron algunas corrientes de la teoría económica que analizaban campos aparentemente dispersos y muy específicos, y que todos pertenecen a un programa de investigación que se conoce como neoinstitucionalismo. Las teorías más importantes de este movimiento son el análisis económico del derecho, la teoría económica de la elección pública, la nueva teoría de la empresa y los contratos, la teoría de los costes de transacción y la economía de la información, entre otras. A finales del siglo se desarrollaron también escuelas económicas especializadas en sujetos particulares en margen del pensamiento económico dominante. Ejemplos notables de estos corrientes son la teoría de la microeconomía moderna, la econometría o la teoría de los juegos.

Véase también [editar]

Bibliográfía [editar]

Bibliografía general

  • Ekelund y Hébert, Historia de la Teoría económica y de su método, Mc Graw Hill, Madrid.
  • Blaug, Mark, Economic Theory In Retrospect, Cambridge University Press, 1996.
  • Ekelund, Robert B. Y Robert F. Hébert, Historia de la teoría económica y su método, McGraw-Hill, 1992.
  • Fellner, William, Modern Economic Analysis, McGraw-Hill, 1960
  • Fernández López, Manuel, Historia del pensamiento económico, A-Z editora, 1998.
  • Niehans, Jürg, A History of Economic Theory, The John Hopkins University Press,1990.
  • Robbins, Lionel, A History of Economic Thought. The LSE Lectures, editadas por Steven G. Medema y Warren J. Samuels, Princeton University Press, 1998.
  • Schumpeter, J., History of Economic Analysis, Oxford University Press, 1954.
  • Spiegel, Henry William, The Growth of Economic Thought. Duke University Press, 1991.
  • Taylor, Overton H., A History of Economic Thought, McGraw-Hill, 1960

Bibliografía especial

  • Beaud, Michel y Gilles Dostaler, Economic Thought since Keynes, Routledge, 1995.
  • Blaug, Mark et al, The Quantity Theory of Money, Edward Elgar, 1995.
  • Hansen, Bent, A Survey of General Equilibrium Systems, McGraw-Hill, 1970.
  • Humphrey, Thomas M., Money, Banking and Inflation. Essays in the History of Monetary Thought, Edward Elgar, 1993.
  • Jonung, Lars, The Stockholm School of Economics Revisited, Cambridge University Press, 1991.
  • Laidler, David, The Golden Age of the Quantity Theory, Princeton University Press, 1991.
  • Laidler, David, Fabricating the Keynesian Revolution, Studies of the Inter-War Literature on Money, the Cycle, and Unemployment, Cambridge University Press, 1999.
  • Patinkin, Don, Anticipations of the General Theory? And Other Essays on Keynes, The University of Chicago Press, 1982.
  • Silva Herzog, Jesús, Antología del pensamiento económico-social, Fondo de Cultura Económica, 1963.
  • Sowell, Thomas, Classical Economics Reconsidered, Princeton University Press, 1974.

Enlaces externos [editar]

Sitios económicos

Universidades

15/10/2009 13:59 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen No hay comentarios. Comentar.

FILOSOFÍA: HISTORIA DE LAS CREENCIAS Y CREENCIAS RELIGIOSAS:LAS IDEAS RELIGIOSAS DE LOS PUEBLOS PREHISTORICOS Y SU REPRESENTACIONES.

LAS IDEAS RELIGIOSAS DE LOS PUEBLOS PREHISTORICOS Y SU REPRESENTACIONES

                                                                           Por Julieta Sepich

   Hace miles de años el sol ya refulgía sobre la Tierra fértil y misteriosa. Los hombres y mujeres del Paleolítico y Neolítico sabían venerar los elementos y las fuerzas naturales. Su sensibilidad era mágica y religiosa. Y artística. Esta diversidad de atributos la evidencian las señales del arte rupestre prehistórico. En este vasto, fluido y sólido artículo, Julieta Sepich nos acercará a los remotos vapores de la prehistoria. Sepich es egresada de la carrera de Imagen y sonido de la Universidad de Buenos Aires. Ella nos hará recorrer la posible dimensión religiosa del hombre prehistórico a través de sus entierros, las diosas de la fertilidad, el simbolismo de las cuevas, menhires y dolmenes y las bellas y plásticas imágenes que esmaltan las paredes de las cavernas que presenciaron los más antiguos ritos del hombre.   

 

     Al arte Paleolítico le corresponde la duración de aproximadamente 20.000 años, el período que abarca desde el 30.000 al 9.500 aC. Para poder comprender las formas de representación del arte Paleolítico se debe considerar el modo de vida y subsistencia de los hombres de éste período. Tanto el Paleolítico Inferior como el Superior, contenían a un hombre nómade, no productor; es decir, que no modificaba a la naturaleza, sino que tomaba de ella los elementos para la supervivencia.

    Este período tiene como característica principal desde el punto de vista tecnológico, que el hombre no pule la piedra sino que la talla. Pero, ante todo,  una mejor comprensión de las representaciones de los hombres primitivos, nos las aportará una indagación en torno a las ideas religiosas de estos pueblos.

MUERTE Y RELIGION

    Paradógicamente, comenzaremos por las ideas de ultratumba, ya que los enterramientos, que como es natural, son uno de los hallazgos más frecuentes de la arqueología prehistórica, constituyen la fuente más antigua para reconstruir las ideas religiosas de estos pueblos.

   En sitios arqueológicos vinculados con la Prehistoria, no se encontraron lápidas, ni inscripciones que transmitan nombres de divinidades ni de ritos, pero el hecho mismo del enterramiento y del cuidado a los difuntos, demuestra una creencia firme en un "más allá". De otro modo no se explican las ceremonias funerarias y bastaría abandonar los cadáveres o cubrirlos con tierra sin la menor preocupación complementaria.

    Desde los primeros restos conocidos hasta la actualidad, la tumba ha sido el más elemental modo de expresión religiosa y es unas de las pruebas más concluyentes de la creencia en la otra vida, consustancial al hombre, incluso en las tribus de mentalidad religiosa menos desarrollada.

    Sin que la regla sea absoluta, el hombre prehistórico cree en el mantenimiento de la personalidad en el "más allá", con necesidades muy semejantes a las terrenas, como lo demuestran las armas, adornos y alimentos que se ofrendan a los muertos y que todavía se hallan junto a sus restos en las sepulturas

    No olvidemos que para la mentalidad primitiva todas las cosas tienen su alma, y el espíritu del muerto no es más que un alma de especie superior.

    Si el "más allá" está poblado de "fantasmas" humanos, éstos se sirven de fantasmas de colores, de comida, de armas, de utensilios, y utilizan e incluso cabalgan, en fantasmas de animales.

    Estos pueblos enterraban colores junto a los muertos, o pintaban los cadáveres y hasta los bañaban en substancias colorantes. El fin de estos procedimientos es complejo y múltiple. El rojo simboliza y sustituye la sangre, es decir, la energía vital, por lo que pintaban las entradas de las cavernas, ciertos utensilios y hasta sus cuerpos. Empapar un cadaver en color rojo equivalía a multiplicar la potencia vital del difunto en la otra vida. Como la momificación egipcia, el baño paleolítico de ocre rojo era garantía de inmortalidad.

RELACION ENTRE LOS VIVOS Y LOS MUERTOS

    Otra observación respecto a los enterramientos, es la relación que se establecen entre los muertos y los vivos. Los muertos necesitan de los cuidados y las ofrendas de los vivos, mientras que éstos pueden ver afectada su existencia de manera favorable ( protección de sus antepasados), o perjudicial (espíritus malignos, fantasmas) por la influencia de aquellos.

   De la posición de los cadáveres también pueden hacerse deducciones significativas. Muchos aparecen depositados en la tierra sin que aparentemente haya una intención conciente, pero también están los que fueron orientados hacia el este o el oeste. Es dificil encontrar un fundamento categórico, pero es probable que cuando miran hacia el oriente se relacionen con el nacimiento del día, y por lo tanto con la idea de resurrección; y que cuando se dirigen a Occidente respondan a la idea de que este lugar, por donde se oculta el sol, se consideraba ya la morada de los muertos.

    No cabe duda de que existió, en algunos casos, una relación entre los enterramientos y la proximidad de ríos y sobre todo el mar, ya que se verificaban en acantilados que bordean estrechas ensenadas que penetran profundamente en la costa. También podría hipotetizarse sobre un camino que condujera a un más allá situado en regiones ignotas, localizadas al otro lado del horizonte visible.

    Sin embargo, es arriesgado asegurar estas teorías ya que están teñidas de las posteriores interpretaciones del mundo clásico y del cristianismo. De todos modos, es seguro que el lugar de la sepultura y la orientación de los cadáveres tenían un significado concreto relacionado con la creencia en otra la vida.

    Otro aspecto, es la posición de los cuerpos sepultados, se trata de los cadáveres encogidos, casi siempre violentamente plegados sobre sí mismos y fuertemente ligados. Se ha supuesto que se intentaba reproducir la posición del feto en el seno materno, como si se tratara de una especie de gestación para la nueva existencia.

   Sabemos que la preocupación de los primitivos por sus muertos no siempre obedece al amor y la obediencia, sino al miedo. Se da también que los muertos son enterrados con las manos y los pies atados, tendidos de bruces o cabeza abajo; esto responde a la creencia de que si el difunto pretendía ponerse en movimiento, se hundiría cada vez más, sin poder emerger a la superficie.

    Como ejemplo de estos miedos hacia los difuntos se encuentran los hallazgos en Chancelace, de los esqueletos de Lauregie-Basse, y hasta de una época más avanzada, plena Edad de Bronce, como algunos encontrados en El Argar.

EL CULTO A LOS MUERTOS Y A LOS ANTEPASADOS

   Existe una complicada disputa sobre la posible existencia de un culto prehistórico a los muertos o a los antepasados, conceptos que no deben confundirse. En el primer caso se trata de la persistencia espiritual de la persona que se ha conocido viva; en el segundo, de gente que vivieron hace mucho tiempo, a quienes los hombres no han conocido en su realidad terrena, a las que se remonta su propio origen, y que están envueltas con un velo de creencias mitológicas que acaban por perder su personalidad natural y que incluso estas divinidades son pura invención.

    Hay que distinguir entre las honras al difunto en los momentos siguientes a su muerte (funerales) y mientras su memoria persiste (recuerdos, ofrendas), del rito religioso propiamente dicho, que exige siempre la elevación a divinidad y un ritual bien establecido. Por ejemplo, Barden y Bouyssonnie, excavadores del importante yacimiento de la Chapell-aux-Saints, encontraron en ella gran cantidad de huesos de animales, enteros y fragmentados, próximos a una gran fosa de enterramientos humanos y acompañados por piezas de sílex tallado.

    La cueva no tiene condiciones para ser habitada y parece que sólo tenía función funeraria; las comidas realizadas junto a la fosa tendrían, por lo tanto, carácter de ágape funerario, pero ésto no supone un verdadero culto a los muertos, sino una forma de intensificar su fuerza en el otro mundo y de renovar la alimentación que se les ofreció en los funerales. Estas comidas fúnebres eran muy diferentes del sacrificio religioso, al menos en los finales del Paleolítico Inferior (Musteriense).

    En 1907, se encontró en Ofnet (Baviera, Alemania), una curiosa sepultura con dos fosas una junto a otra, la primera con seis y la otra con veintisiete cráneos sin las restantes partes del cuerpo. Ordenados concéntricamente y orientados hacia el Occidente, cubiertos por una capa de ocre rojo en polvo y adornados con conchas y dientes de animales. Esta forma de culto respondería a un procedimiento de honrar a los muertos o de anular sus poderes maléficos, ya que es constante la creencia de que la separación de la cabeza, es uno de los medios más seguros de defenderse del poder de los muertos y de sus espectros.

   La muerte plantea al hombre prehistórico, abandonado a sí mismo en medio de una naturaleza misteriosa, a veces hostil, y sobrecogedora, una serie de preguntas angustiosas.

  ¿Qué parte es la que sobrevive? ¿Qué es el alma?  ¿Una substancia inmaterial, indestructible?  No se sabe con exactitud si los pueblos prehistóricos se formulaban éstos u otros interrogantes, pero lo que puede asegurarse es que sin dudas eran motivos de honda preocupación.

PINTURA Y RELIGION

   La pintura es una intensa fuente de información, tantos como los enterramientos, para tratar de reconstruir las ideas religiosas de aquellos remotos tiempos. El arte y la religión han estado estrechamente ligados a través de toda la historia. Sin el arte, las ideas religiosas habrían carecido de grandiosidad, brillantez y una conmovedora potencia, un medio impresindible para acoger, enseñar y dirigir a los fieles.

    El arte ha recibido de la religión temas e inspiración profundamente espiritual que le da sentido a las formas. Es notable comprobar que esta conexión empezó en el Paleolítico, que las cavernas pintadas (salvando las enomes distancias), son las precursoras de los templos esplendorosamente decorados.

     Cuando se hallaron las primeras pinturas rupestres, se les atribuyó un origen puramente estético. Los animales que se ven en las cavernas serían producto refinado del ocio del hombre paleolítico, que tomó por modelo los seres, objeto de preocupación, y cuyos movimientos y naturaleza conocían por sus expertos ojos de cazadores, acostumbrados a observarlos durante horas y días, esperando el momento propicio para apoderarse de ellos.

    Pero si esta familiaridad con los animales, esa convincente representación, son ciertas, es falso suponer que estos hombres gozaron de tiempo libre, para entregarse a actividades de orden cultural, al goce del arte por el arte mismo, dado que supone un excedente de tiempo y actividad, solo dado por una vida fácil, basada en una alimentación asegurada. Pero ésto no era así, la vida del hombre prehistórico era dura y hostil. Un descuido, una cacería infructuosa, una epidemia de los animales o un desplazamiento de los rebaños salvajes, podía producir el perecimiento de tribus enteras.

    Si el hombre no podía perder un momento para atender la conservación de su vida ( que se extinguía entre los veinte y los treinta años), no cabe duda que la actividad artística tenía una estrecha relación con su lucha frente a la vida. El análisis de su arte lo confirma.

    Las obras creadas con fines estéticos deberían representarse en lugares donde puedan contemplarse facilmente. Pero en las cavernas prehistóricas ocurre lo contrario. Estas poseen incomodidad física, peligros y tensión que implica acceder a esas representaciones. Estas pinturas se produjeron con una falta casi total de luz, (lámpara en piedra y alimentada con grasa animal).

    Las pinturas neolíticas, las ejecutadas en las Edades del Bronce y del Hierro, están a la luz del día, en espacios poco profundos. En cambio, las paleolíticas, jamás vieron la luz del sol. Hay una serie de ejemplos que lo explican:

  A) En la cueva de Doña Clotilde, debe llagarse a una enorme sala, de ella parte un corredor de dos metros de ancho y de varios centenares de longitud, que se bifurca y se vuelve a unir, luego hay que arrastrarse para pasar bajo una formación de estalactitas que lo obstruye casi totalmente y luego de ésto se accede a un espacio cuyo techo contiene pinturas y grabados.

   B) Las figuras de Niaux se encuentran casi a kilómetro y medio de la entrada.

   C) En la cueva de La Pasiega se entra por un agujero que conduce a una sala bastante espaciosa, de ella salen estrechos corredores que forman un complicado laberinto. En ellos se abren pozos de hasta trece metros de profundidad y las pinturas están inscriptas en esos abismos subterráneos.

   D) Para entrar en la cueva del Tuc d’Audoubert es presiso cruzar los setenta metros de anchura del río Volp y entrar en un vestíbulo surcado por otras corrientes de agua; a 160 metros de la entrada comienza un estrecho acantilado que bordea amplias salas pobladas de estalactitas, en la última se encuentra un agujero de doce metros de longitud, primero recto y después helicoide muy estrecho, así se llega a una sala estrecha y baja con algunas pinturas.

    En el fondo, tras romper varias estalactitas, la sala se angosta de nuevo y se convierte en un corredos que debe atravesarse por encima de una cornisa de arcilla resbaladiza, con huellas de garras de osos, así como unos trazos sinuosos marcados por los hombres, cuyo sentido no se ha descifrado.Tras otro paso que no permite permanecer de pie, se desemboca en el sancta sanctorum, donde se encontraron unas bellas figuras de bisonte modeladas en barro y huellas de talones humanos (al parecer con cierto ritmo, se cree que podría ser la representación de una danza).

   Los ejemplos son múltiples, en algún caso se hallaron pinturas a seis metros de altura, sin saber como accedieron a dicha altura.

   El análisis de las pinturas, grabados, figuras modeladas, delatan una intención concreta.

   Los animales aparecen a veces heridos por armas; otros, rodeados de extraños signos de dificultosa interpretación, pero que sin duda poseen un carácter mágico.

  En ocasiones aparecen apoyando sus patas en algo que se asemeja a un tablero de ajedrez, o se relacionan con esquemas que por recordar la armadura de los techos de las chozas han recibido el nombre de tectiformes.

    Una imagen de El Pindal, muestra a un mamuth con un enorme corazón, como por transparencia. Esto podría ser una fórmula para cazarlo con más facilidad.

   Las hembras aparecen a veces con el vientre hinchado, en gestación avanzada, y hay ejemplos de hembras en celo llamando al macho (bisonte de Altamira), o renos copulando (de Font-de-Gaume), son sin duda estos ejemplos estimulación mágica para la reprodución de las especies útiles.

   Estas prácticas forman parte de la llamada "magia simpática", cuyo principio consiste en la convicción de que cualquier acción que se ejecute sobre la reproducción de un ser repercute sobre el original. Así, los animales previamente "cazados por la magia" caerán con más facilidad en manos de sus perseguidores.

   El carácter sagrado y mágico de todo este arte está confirmado por los lugares oscuros y de dificil acceso, el hecho de que la vida de los pobladores no se desarrollara nunca en la proximidad (por ser prácticamente inhabitables), sino cerca de la entrada, y que en muchos casos las cuevas pintadas no sirvieran nunca de abrigo para el uso cotidiano de estos hombres.

LAS ESTATUILLAS PALEOLÍTICAS DE LA FECUNDIDAD

   En el Paleolítico Superior, se hallaron las primeras muestras de esculturas.  A veces son animales modelados en el barro, como los bisontes del Tuc d’Audoubert; otras, formaciones minerales naturales, como salientes de rocas o estalactitas, que fueron retocadas para darles cierta apariencia orgánica.  Pero lo más significativo son las figurillas, los relieves de piedra y las tallas en hueso y marfil.

  Muchas representan animales, y son el complemento artístico y mágico- religioso de las pinturas rupestres, pero otras reproducen hombres y mujeres y su simbolismo es muy particular.

   Una de las más conocidas, es la llamada "Venus de Willendorf ", encontrada en la aldea austríaca de este nombre. Es una figurilla de pocos centímetros de altura, labrada en piedra, resaltanto extraordinariamente el vientre y los senos, mientras que las piernas son insignificantes, los brazos ligeros y la cabeza sin ningún razgo aparente.

    Todas las estatuillas femeninas poseen características similares:

* De pequeñas dimensiones ( de 4 a 22 cm) , trabajadas en piedra, marfil o hueso.

* Razgos comunes, acentuación de los caracteres sexuales secundarios, adiposidad y extrema estilización de las extremidades, expresadas de un modo atrófico y sin detalles, También la cabeza es estilizada, generalmente representada como una simple forma esférica, oval o cónica, sin descripción de los razgos del rostro.

   Estos cuerpos ovoides, de forma elemental, estática, fantásticos en su deformidad, son seres originarios, rítmicos, encerrados en sí mismos. Incluyen una idea y una potencia: la fuerza primordial de la vida, la que asegura la continuidad de la especie.

   La aparencia individual de las estatuillas sugiere que son figuras de fecundidad, hechas para enriquecer o asegurar abundancia de alguna forma. Como grupo (que incluye más de 150 ejemplos), muestran gran uniformidad, y con el tiempo la figura básica se va adaptando y simplificando hacia formas esquematizadas.

   La potencia erótica de estos fetiches arrebata a todos los seres, asegura la continuidad de la existencia de los muertos en el más allá, multiplica las especies animales de las que entonces dependía el hombre de forma absoluta. Se trata por lo tanto de la Vida en su estado cósmico, íntimamente ligada a la supervivencia y a la raza.

    La Venus de Willendorf estaba enbadurnada de ocre rojo como los relieves de Laussel, que representan un hombre normal y varias mujeres de prominencias exageradas, embarazadas y con un cuerno en la mano, al que dirigen su vista extasiada. Sea símbolo de la abundancia o emblema fálico, este cuerno es una curiosa anticipación del cuerno de la abundancia tan famoso en la mitología griega y el simbolismo posterior.

   Estas Venus, que todavía no pueden llamarse divinidades, son las antepasadas de la Gran Diosa o de la Madre Naturaleza, cuyo culto será esencial a partir del Neolítico, a consecuencia de los mitos agrícolas, y que con el tiempo serán el origen de todas las diosas del amor y la fecundidad de la historia posterior.

TRANSFORMACION EN EL NEOLITICO

   Al final de la Era Cuaternaria, se sucedieron acontecimientos que modificaron de forma radical la forma de vida del hombre prehistórico.El comienzo de estos cambios fueron catastróficos. La temperatura empezó a subir y determinó un cuadro climático muy semejante al presente. Los glaciares se fundieron o quedaron reducidos. La fauna fría emigró hacia el norte, seguida por las tribus paleolíticas, pero las especies habían cumplido su ciclo biológico y se reproducian cada vez menos, acabando por desaparecer y llevar así a la muerte a gran parte de la humanidad prehistórica.

   Algunos grupos llegaron a las zonas árticas, donde los esquimales y lapones son los descendientes de los antiguos Magdalenienses, adaptados a la pesca y a la caza de mamuths. Otros quedaron en las costas viviendo de los bancos de mariscos y de la caza menor, en las costas europeas del Mar del Norte y del Báltico. Pero en Oriente un hombre se desarrolló, y generó una cultura (la neolítica), caracterizada por la agricultura, la domesticación de animales, acompañadas por adelantos tecnológicos, como los primeros tejidos y la cerámica.

   Es acertado remarcar que este importante avance, sobre todo la agricultura, influyó de manera muy poderosa en las ideas religiosas. Con el cambio de clima aumentaron las plantas comestibles, y es probable que hubo una etapa de recolección a gran escala de vegetales no cultivados (trigo, cebada, etc).

   La observación de este fenómeno, que era inexplicable para el primitivo, de que las semillas se caen al suelo y originan nuevas plantas, que reproducen el ciclo vegetal a través de un período, condujo a la siembra intencionada, que fue la base de la alimentación. Las necesidades de carne se remediaron con la ganaderia, y probablemente en la domesticación de los animales, la mujer tuvo un rol fundamental.

    Esto produjo una inversión de roles, donde la mujer pasó a desplazar al hombre, dando paso al matriarcado.

EL CULTO EN EL NEOLITICO

   Los enterramientos neolíticos demuestran intensas creencias de ultratumba, sin dudas ya organizadas como mitos, aunque se carezca de detalles concretos sobre los ritos.

   Se mantiene el enterramiento con ofrendas de comida, adornos y otros objetos, y con las armas cuando se trata de guerreros, (ésto muy frecuente en la Edad del Bronce). También se observan orientaciones intencionadas de los cadáveres.

    Lo más frecuente en el Neolítico, respecto a las atenciones al cadáver son: enterrarlo (inhumación) o quemarlo (incineración), y ésta elección no es azarosa , sino que tiene ciertas implicancias.

    La inhumación significa devolver el cuerpo a la Tierra, a la Gran Diosa Madre, que dispensa la vida, la muerte y la resurrección.  La incineración se relacionaba con las virtudes purificadoras del fuego, o con el deseo de facilitar al espirítu el paso a otro mundo convertido en fluidos invisibles (los gases y vapores de la combustión).

   En el Neolítico se desarrolló una arquitectura elemental, chozas de madera, barro, con fondos de piedra, que en la Edad de Bronce ya pueden considerarse como los primeros edificios. También para el culto se construían "edificios" especiales. Estos son los sepulcros megalíticos, cámaras rectangulares de proporciones diversas, precedidas por un corredor, otras con cámaras circulares, cubiertas de tierra.

    Todas estas construcciones presuponen la firme idea de la supervivencia y grupos humanos grandes y organizados. En las paredes de algunos se ven grabados signos figuras antropomorfas, series de trazos paralelos, y huesos decorados; todo ello relacionado con el culto a la Gran Diosa Madre.

    Los menhires son piedras estrechas y altas, clavadas perpendicularmente en el suelo, a veces próximas a un dolmen (del cual se ignoran sus implicancias religiosas). Parecen ser parte de un rito solar por su ubicación circular o que equivaldrían a falos monumentales relacionados con el mito de la fecundidad.

PINTURA Y RELIGION

   Las pinturas pertenecientes a este período tienen rastros de las producidas en el Paleolítico, aunque sus diferencias son evidentes.

* Están en abrigos al aire libre,

* las figuras son más pequeñas,

* no existe la policromía en la misma figura,

* hay abundante representaciones humanas de ambos sexos,

* se emplea la composición, que a veces se complejiza hasta una búsqueda de perspectiva espacial.

* Las figuras humanas tienden a estilizarse con el paso del tiempo, mientras que las de los animales se mantuvieron dentro de un naturalismo que fue derivando en una esquematización de las formas y contenidos.

*El movimiento rápido y violento, captado con agudeza, es uno de las características más destacadas de este período.

   Pero el carácter mágico-religioso de la pintura siguió siendo fundante. Los sitios elegidos para pintarlas eran especiales en forma, orientación o situación. Algunas pinturas fueron repintadas, por ejemplo las rojas más antiguas se repasaron en negro, lo que indica la continuidad del interés en ciertas rocas decoradas, que se pueden calificar como santuarios.

   Es frecuente la representación de escenas cotidianas, como la recolección de miel, que podían también invocar a la protección mágica para incrementar la caza, la abundancia de los productos naturales, etc. Este arte fue evolucionando hacia una estilización que acabó por convertirse en un cúmulo de símbolos de muy dificil interpretación, verdaderas pictografías, pero cada vez de sentido mágico más profundo.

   Se ven animales, líneas, puntos y hasta carros de dos o cuatro ruedas, que siguen refiriéndose a protecciones mágicas sobre los animales. También son frecuentes los hombres con muchos brazos u hombres-árboles indicación de poder sobrehumano. Abundan los triángulos oscuros con un vértice hacia abajo, símbolo sexual y universal femenino, que enlazan estos signos con los ritos de la fecundidad y la Diosa Madre.

OBSERVACIONES FINALES

   Para tratar de arribar a una síntesis que permita observar con más claridad las manifestaciones artísticas de implicancia mágico-religiosa de los períodos desarrollados en este trabajo, es que quisiera manifestar los puntos que desde mi perspectiva ( muy subjetiva, por cierto), son los de mayor relevancia en estos pueblos.

   En el primer período observado, el Paleolítico, se observa que las representaciones (tanto pinturas, como volúmenes), tienen una relación directa con la supervivencia del hombre prehistórico. La magia simpática que aseguraba la existencia de lo representado en el exterior, es la que nos habla de un ser sin la noción de pertenencia, de permanencia y de un caráter puramente mágico respecto del mundo que lo circunda. Es un hombre que no posee la capacidad de producir y transformar a la naturaleza.

    Es muy llamativo que todas las representaciones de este período estén en lugares inaccesibles, donde el hombre no convivía con estas producciones artísticas, sino que la sumergía en una especie de santuario que lo separaba de su existencia cotidiana.

    Cuando el hombre dejó de ser nómade para constituirse como en ser sedentario, y producir cambios en la naturaleza para su supervivencia y evolución, es que comenzó a modificar sus espacios y características en lo que se refiere a la representación e ideas mágico-religiosas. Sus cultos se ampliaron y no sólo se hacían para los muertos, sino que se le adjudicaban a las fuerzas naturales determinadas representaciones; ésto dio comienzo a los ritos como el de la Gran Diosa Madre, que representaba la fuerza vital y la fecundidad, que podría equivaler a lo que fue luego la noción de La Madre Natura.

   Es importante observar cómo el hombre fue relacionándose con el mundo circundante y encontrando de una manera mágico-religiosa la explicación de su propia existencia. Y a su vez a partir de la representación de su visión del mundo, fue evolucionando y complejizando su manera de hacer y pensar(se).

   Es revelador comprender que en estos hombres se gestó y germinó toda la evolución del pensamiento religioso, víctima de inmensas mutaciones que llegan hasta nuestros días.

   Sin embargo, adhiero a estas primeras civilizaciones con respecto a su gran culto de la Naturaleza y las nociones de vida-muerte que experimentaban desde su remota sabiduría.

Ilustraciones (de arriba hacia abajo): 1: Bisonte rojo en cueva prehistórica de Altamira; 2: Bisonte rojo (detalle); 3: Apelando a la imaginación, un hombre prehistórico ingresando en una cueva, asimilada simbólicamente al vientre materno, lugar donde se regresa en el momento del entierro; 4: Ciervo rojo en cueva del paleolítico; 5: La Venus de Willendorf; 6: Imagen de menhir.

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

Prehistoria y Antiguedad

Biderman, Hans

Seix y Barral

Grandes Civilizaciones

Cid, Carlos; Riu, Manuel

Obtenido de http://www.temakel.com/artprehis.htm

: Historia de las Religiones, Sopena, Barcelona,1965.
, Mas- Ivars Editores
: El arte rupestre en Europa, Barcelona, 1957
: Culturas Megalíticas, 1967
, Historia del Arte, Equinox, Editorial Sarpe, Madrid, 1982

 

 

15/10/2009 13:57 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen No hay comentarios. Comentar.

FILOSOFÍA: HISTORIA DE LAS IDEAS POLÍTICAS

Índice según temas:

 

A

Atenas (La Ciudad Estado) 4

D

Desarrollo anterior a Grecia 2

E

El Cristianismo 43

El Mundo Feudal 48

R

Roma (concepto de latinidad) 40

 

Desarrollo anterior a Grecia

En algún lugar de Oriente Medio, alrededor del año 6.500 a.c., la humanidad atravesó una línea crucial en lo que se refiere a nuestra materia de estudio. El hombre cazador recolector, se convirtió en agricultor, abandonando sus formas de vida nómada y llegando a construir asentamiento permanentes. De esta forma, las diversas técnicas agrícolas, parecen haberse difundido continuamente hasta el año 3.000 a.c. por toda la costa norte de África, Europa y la India.

Así, la agricultura se convirtió en civilización únicamente bajo circunstancias favorables, floreciendo en los terrenos aluviales de los grandes ríos. Toda civilización requiere de actividades sociales que vayan mas allá de la simple agricultura de reproducción y subsistencia. Sólo los extensos valles fluviales de los grandes ríos podían ofrecer las condiciones necesarias para la producción de un excedente agrícola capaz de sostener formas de actividad humana cualitativamente civilizadas.

La escritura hace su aparición en la civilización sumeria, alrededor del año 3.100 a.c., simultáneamente con la existencia de un excedente agrícola en el valle del Tigris y el Eufrátes (Mesopotamia).

Los egipcios se encontraban relativamente solos, a los largo y ancho del cauce del río Nilo, por lo que pudieron ser capaces de perfeccionar un estilo de vida y de pensamiento mas o menos estático y no sujeto a influencias externas.

Al rededor del año 1.700 a.c. se inició una ola de invasiones provenientes del norte del continente que daría comienzo a una nueva fase de desarrollo de la humanidad. Estas invasiones duraron cerca de doscientos años y llegaron a modificar drásticamente la situación del medio Oriente. Egipto no pudo permanecer aislado por mas tiempo, surgiendo una nueva civilización cosmopolita que llegaba a incorporar todo el antiguo Egipto y el valle de la Mesopotamia, así como todo el espacio geográfico-cultural que entre ellos se encontraba.

Cerca del año 1.200 a.c. el líder de una tribu del desierto, preparado y educado por sacerdotes egipcios, llevó a su pueblo (Israel) fuera de Egipto, atravesando el Sinaí, con destino a la “Tierra Prometida”. Al mismo tiempo que otro grupo de semitas (de los límites existentes entre Egipto y Mesopotamia) incapaces de asimilar con éxito la compleja escritura egipcia, simplificaron su grafía llegando a reducirla solamente 20 ó 30 símbolos distintos que representaban sonidos, en lugar de ideas; inventándose así el alfabeto.

En esta misma época, los Dorios (un grupo de pueblos bárbaros que hablaban el griego), llegaron del norte. La batalla de Troya data tradicionalmente del año 1.148 a.c. En la primera mitad del primer milenio, antes de nuestra era, mientras Oriente Medio continuaba, en uso de una identidad cosmopolita, realizando su proceso de unificación política bajo el dominio de los Persas, el mundo se desarrollaba en la forma de las tres grandes civilizaciones periféricas conocidas: la china (de donde surgió el maestro Confucio), la india (de donde es originaria la figura de Buda) y la griega donde surgieron Sócrates, Aristóteles y Platón, entre otros grandes pensadores que tanta huella han llegado a imprimir en todo el mundo occidental.

  • Últimos 50.000 años

  • Aparición del primer Homo Sapiens

(40.000 años)

  • Pinturas rupestres en Francia

(16.000 años)

  • Inicio de la agricultura

(6.500 a.c.)

  • Invención de la escritura

(3.100 a.c.)

  • Construcción de la Gran Pirámide

(2.500 a.c.)

  • Ola de invasiones bárbaras en Oriente Medio

(1.700 a.c.)

  • Éxodo de Egipto por Moises

  • Invasiones dóricas en Grecia (a partir del año 1.200 a.c.)

 

COMIENZO DE NUESTRA MATERIA DE ESTUDIO

  • Época dorada de Atenas (Sócrates, Platón, Aristóteles...)

 


Obtenido de http://html.rincondelvago.com/historia-de-las-ideas-politicas.html

 

15/10/2009 13:46 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen No hay comentarios. Comentar.

09/10/2009

FILOSOFÍA Y MORAL: EL ETNOCENTRISMO. El etnocentrismo es el acto de ver y analizar al mundo de acuerdo con los parámetros de la cultura propia.[1] El etnocentrismo suele implicar la creencia de que la propia raza o grupo étnico sea la más importante, o que algunos o todos los aspectos de la cultura propia sean superiores a los de otras.

Etnocentrismo

De Wikipedia, la enciclopedia libre

El etnocentrismo es el acto de ver y analizar al mundo de acuerdo con los parámetros de la cultura propia.[1] El etnocentrismo suele implicar la creencia de que la propia raza o grupo étnico sea la más importante, o que algunos o todos los aspectos de la cultura propia sean superiores a los de otras. Este hecho se refleja por ejemplo en los exónimos peyorativos que se dan a otros grupos y en los autónimos positivos que el grupo se aplica así mismo. Dentro de esta ideología, los individuos juzgan a otros grupos en relación a su propia cultura o grupo particular, especialmente en lo referido al lenguaje, las costumbres, comportamientos, religión y creencias. Dichas diferencias suelen ser las que establecen la identidad cultural.

Antropólogos como Franz Boas y Bronisław Malinowski plantean que todas las ciencias deben trascender el etnocentrismo propio del científico como individuo. Boas desarrolló el principio del relativismo cultural y Malinowski el del funcionalismo como guías para producir estudios no etnocéntricos de las diversas culturas. Los libros The Sexual Life of Savages de Malinowski, Patterns of Culture de Ruth Benedict y Coming of Age in Samoa de Margaret Mead son ejemplos clásicos de antropología no etnocentrista.

Contenido

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Evolución [editar]

El concepto de etnocentrismo en las ciencias culturales como la discriminación William Graham Sumner en el libro “Folkways” publicado en 1906, combina la creencia en que la propia cultura es superior a otras, junto con la práctica de juzgar otras culturas con los estándares de una cultura específica. El etnocentrismo puede ser entendido como un universal humano en la medida en que puede ser ejercido por los miembros de cualquier raza, sociedad o grupo. En este sentido, la gente o los pueblos en diferentes culturas tienden a describir las creencias, las costumbres y los comportamientos de su propia cultura en términos estereotípicamente positivos, mientras que las costumbres y creencias de las otras son descritas negativamente.

En situaciones donde se presentan conflictos entre culturas, las creencias etnocéntricas de superioridad son usualmente vinculadas a sentimientos de desconfianza y temor, así como también se relacionan con acciones que son diseñadas para limitar el contacto con miembros del otro grupo y para ejercer discriminación. En medio de conflictos culturales violentos, el 'etnocentrismo es acompañado por xenofobia, discriminación, prejuicios, separación física de los grupos y una presencia recurrente de estereotipos negativos hacia el otro. Este concepto se relaciona así con el trabajo de Michel Foucault sobre la dinámica del discurso y del poder en la representación de la realidad social, en la medida en que el etnocentrismo, como un orden de discurso propio de un grupo específico, “produce unos modos permisibles de ser y pensar al tiempo que descalifica e incluso imposibilita otros”.

Corrientes [editar]

  • Etnocentrismo invertido (pensar que el otro es mejor)
  • Etnocentrismo educacional (mi educación es mejor y la de mi país es mejor que esta de aquí).
  • Etnocentrismo Medicinal (mis medicinas son mejores)
  • Etnocentrismo Agrario (como lo hacen allí es mejor)
  • Etnocentrismo Tecnológico (allí sí que tienen cosas para esto)
  • Etnocentrismo Lingüístico (mi lengua es más rica y vale para expresar mejor)
  • Etnocentrismo Religioso (mis creencias ayudan, las tuyas destruyen)
  • Etnocentrismo Inversal (si tú no sales yo sí)

Eurocentrismo [editar]

Artículo principal: Eurocentrismo

Una forma particular de etnocentrismo se denomina Eurocentrismo. Este concepto se refiere a la mirada del mundo a partir de la experiencia europea occidental, donde las ventajas o beneficios para los europeos y sus descendientes, se buscan a expensas de otras culturas, justificando esta acción con paradigmas o normas éticas que proclaman beneficios universales para todos. Se habla entonces de una “específica racionalidad o perspectiva de conocimiento que se hace hegemónica colonizando y sobreponiéndose a todas las demás, previas o diferentes, y a sus respectivos saberes concretos, tanto en Europa como en el resto del mundo”. De esta forma, se concluye que el etnocentrismo como tradición intelectual, como método de análisis de culturas dominantes y dominadas o como idea hegemónica de superioridad (como se visualiza en el caso del eurocentrismo) debe ser objeto constante de crítica en la academia por diversas disciplinas tales como el Derecho, la antropología y la sociología, en la medida en que las imposiciones dadas por las hegemonías culturales consideradas de rango superior, distorsionan la realidad cultural y social mundial ignorando o suprimiendo entre sus presupuestos, la existencia de una pluralidad de culturas que quieren “dejar de ser lo que no son” a causa de las transformaciones a las que se ven obligadas a ejecutar con el fin de ser una copia exacta o similar de la cultura dominante que enfrentan estos.

Referencias [editar]

  1. "Etnocentrismo". Definición del término en el DRAE.

Bibliografía [editar]

  • SUMNER, William Gram. Folkways. New York: Dover, 1959. En: LEVINSON, David, EMBER, Melvin (Editores). Encyclopedia of Cultural Anthropology. New York: Henry Holt, 1996.p.404.
  • LEVINSON, David. Ethnocentrism. En: LEVINSON, David, EMBER, Melvin (Editores). Encyclopedia of Cultural Anthropology. New York: Henry Holt, 1996.p.404.
  • FOUCAULT, Michael. The use of Pleasure. Nueva York: Pantheon Books, 1986. En: ESCOBAR, Arturo. La invención del tercer mundo: construcción y deconstrucción del desarrollo. Bogotá: Norma, 1996.p.23.
  • MEHMET, Ozay. Westernizing the third World: The Eurocentricity of economic development theories. New York: Routledge, 1995.p.8.
  • QUIJANO, Anibal. Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina. En: LANDER, Edgardo (Compilador). La colonianialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Buenos Aires: CLACSO, 2000.p.219.

Véase también [editar]

09/10/2009 19:08 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen Hay 6 comentarios.

FILOSOFÍA Y MORAL: EL ANTROPOCENTRISMO. El antropocentrismo (del griego άνθρωπος, anthropos, "humano"; y κέντρον, kentron, "centro") es la doctrina que hace al ser humano medida de todas las cosas, su naturaleza y bienestar, son los principios de juicio según los que deben evaluarse hacia los demás seres y la organización del mundo en su conjunto.

Antropocentrismo

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El antropocentrismo (del griego άνθρωπος, anthropos, "humano"; y κέντρον, kentron, "centro") es la doctrina que hace al ser humano medida de todas las cosas, su naturaleza y bienestar, son los principios de juicio según los que deben evaluarse hacia los demás seres y la organización del mundo en su conjunto.


El término tiene dos aplicaciones principales; por una parte, es un lugar común en la historiografía calificar de antropocéntrico a la cultura renacentista y moderna, en contraposición con el pretendido teocentrismo del Medioevo. La transición de la cultura medieval a la moderna se concibe con frecuencia como un tránsito de una perspectiva filosófica y cultural centrada en Dios a una centrada en el hombre— aunque este modelo ha sido reiteradamente cuestionado por numerosos autores que han intentado mostrar la continuidad entre la perspectiva medieval y la renacentista.[1]

Por otra parte, y en un contexto moderno, se ha llamado antropocentrismo a las doctrinas o perspectivas intelectuales que toman como único paradigma de juicio las peculiaridades de la especie humana, mostrando un sesgo sistemático por el hecho de que el único entorno conocido es el apto para la existencia humana, y ampliando indebidamente las condiciones de existencia de ésta a todos los seres inteligentes posibles. El antropocentrismo en este sentido puede tomar un aspecto cultural —como en la representación, típica en la ciencia ficción de la Edad de Oro— del ser humano como excepcional entre las especies inteligentes por algún rasgo, o biológico —como en la ingenua representación de los extraterrestres como vagamente humanoides. Esta situación ha dado origen a una extensa discusión acerca del llamado principio antrópico —que, simplificadamente, postula que los valores posibles para las constantes físicas universales están de hecho restringidos a aquellos que permiten la existencia de la especie humana, aunque no haya limitación de principio para que así sea[2] —, y acerca del movimiento del diseño inteligente, que utiliza esta limitación para afirmar que evidencia el designio de una inteligencia superior, artífice del orden del universo. El antroponcentrismo reemplaza al teocentrismo, y el primero surge a principio del siglo XVI entrando yá a la Edad Moderna.

Véase también [editar]

Referencias [editar]

  1. Véase, por ejemplo, Gilson, Étienne (1922). La philosophie au moyen-âge, vol. II: De saint Thomas d’Aquin à Guillaume d’Occam. París: Payot.
  2. Barrow, John David & Tipler, Frank J. (1986). The Anthropic Cosmological Principle. Oxford: Oxford University Press. ISBN 0-19-282147-4.
09/10/2009 19:04 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen No hay comentarios. Comentar.

FILOSOFÍA Y MORAL: EL TEOCENTRISMO. El teocentrismo es la doctrina según la cual Dios es el centro del Universo, todo fue creado por Él, es dirigido por Él y no existe ninguna razón más que el deseo de Dios sobre la voluntad humana.

Teocentrismo

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El teocentrismo es la doctrina según la cual Dios es el centro del Universo, todo fue creado por Él, es dirigido por Él y no existe ninguna razón más que el deseo de Dios sobre la voluntad humana.

El teocentrismo abarca todo lo que existe, incluso la razón científica, ya que todo lo explica por la voluntad divina y mística de Dios. Fue la corriente que predominó en la Edad Media y que más tarde se convirtió en antropocentrismo (el hombre es el centro del universo).

Fue un concepto central en el pensamiento de principios de la era cristiana y la Edad Media hasta el periodo del Renacimiento, a partir de cuando se empezó a concebir a Dios como un factor pero no como causa única del mundo.

Véase también [editar]

09/10/2009 19:01 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen No hay comentarios. Comentar.

05/10/2009

FILOSOFÍA OCCIDENTAL Y ZEN: "EL MATERIALISMO". La lucha entre materialismo e idealismo constituye el contenido del proceso histórico filosófico.

Materialismo

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Contenido

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Contexto [editar]

La lucha entre materialismo e idealismo constituye el contenido del proceso histórico filosófico.

En el siglo XVII el término «materialismo» se solía usar principalmente en el sentido de representaciones físicas acerca de la materia, y desde comienzos del siglo XIX se usa en el sentido filosófico para oponer el materialismo al idealismo.

Historia [editar]

Doctrinas materialistas del Antiguo Oriente [editar]

Los primeros vestigios que se tienen de la doctrina materialista se remontan a fines del tercer y principios del segundo milenio a. de n. e. en las culturas egipcia y babilónica, donde se formaron las primeras concepciones materialistas espontáneas. También y un poco más tarde pero con mayor integridad se la encuentra en la filosofía de la India y China Antigua.

En monumentos de la cultura egipcia antigua se menciona por ejemplo «el agua fría creadora de todos los seres y de la que proceden todas las cosas, así como el aire que llena el espacio y se halla en todas partes», lo cual muestra que ya en ese entonces se planteaba en forma embrionaria la cuestión del origen material de los fenómenos naturales. O puede que hayan interpretado estos elementos desde un punto de vista netamente simbólico.

En la cultura babilónica, por ejemplo, nos encontramos con el astrónomo Seleuco (siglo II a. de n. e.) quien ya en ese entonces formuló conjeturas acerca de la estructura heliocéntrica del mundo.

En la India Antigua aparece a mediados del primer milenio a. C. en la doctrina lokaiata (o escuela de los chárvakas) que sostenían que el mundo era material, compuesto de cuatro elementos primigenios: la tierra, el agua, el fuego y el aire. De estos elementos se formaban también los seres vivos, incluido el hombre, los cuales luego de morir se descomponían nuevamente en estos elementos. Los chārvākas además, sometieron a crítica las doctrinas religiosas imperantes en esa época sobre la existencia de Dios, el alma y el mundo del más allá, demostrando que al morir el cuerpo, desaparecía la conciencia, por lo que consideraban absurda la doctrina de la transmigración de las almas.

El materialismo de los chárvakas se hallaba íntimamente relacionado con su ateísmo. Posteriormente en la corriente sankhya (cerca del año 600 a. C.) se sostenía que el carácter material del mundo se desarrollaba a partir de una substancia primigenia (prakriti); pero el logro más importante de esta corriente fue el postulado de que el movimiento, el espacio y el tiempo son propiedades inseparables de la materia.

Al comienzo de nuestra era esta corriente filosófica no resistió la lucha contra el idealismo y terminó por admitir la existencia de las almas aparte e independientemente de la materia.

A medida que se desarrollaba la filosofía hindú antigua, la concepción de la materia compuesta por los cuatro elementos (fuego, aire, agua y tierra) fue sustituida por representaciones más desarrolladas basadas en la estructura atomista del mundo. En las escuelas filosóficas niaia y vaisesika surgen las ideas de que el mundo se compone de pequeñas partículas de diversa cualidad que se hallan en el éter, en el espacio y en el tiempo. Estas partículas serían eternas, increables e indestructibles, al tiempo que los objetos compuestos de ellas serían mutables, inestables y transitorios. Estas ideas materialistas ejercieron un fuerte influjo sobre escuelas y doctrinas religiosas de la época, como por ejemplo en la escuela religiosa mimansa, la cual reconocía la realidad del mundo, cuyo ser no depende de ningún creador, existe eternamente y se compone de partículas regidas por la ley autónoma del karma.

En la China Antigua encontramos la doctrina materialista en la teoría del conocimiento de Mo-tse (479 - 381 a. C.) en oposición a Confucio. Aportes importantes también las dio el taoísmo, cuyo creador Lao-tse (siglos VI a V a. C.) sostenía que el mundo, que es eterno, se halla en movimiento y mutación continuos.

El movimiento, según los taoístas, es regido por el tao (ley natural). Las ideas materialistas ingenuas cobraron sucesivo desarrollo en la doctrina de Xunzi (313 - 238 a. C.) una de las relevantes figuras del confucionismo, quien a diferencia de otros confucianos consideraba que el cielo no posee conciencia y es parte de la naturaleza, en la que incluía asimismo el Sol, la Luna, los astros, las estaciones del año, la luz y las tinieblas, el viento y la lluvia, y que la sucesión de fenómenos celestes discurre según determinadas leyes naturales, de modo que el destino de los hombres no puede ser regido por una inexistente «voluntad del cielo».

Xunzi afirmaba que el hombre, contrariamente a los animales, sabe mancomunar sus esfuerzos y organizar su vida pública, que puede conocer el mundo circundante y aprovechar los conocimientos adquiridos en su bien; además de que el conocimiento empieza por la percepción, pero es gobernado por el pensamiento que cumple leyes naturales.

Por último ya en las inmediaciones de nuestra era la encontramos en Wang Chung (27 - 97 a. C.) quien sostenía que el mundo se compone de la substancia qi, la cual se mueve en la eternidad, mientras que el tao es la ley de la propia realidad. Por la acción recíproca de dos qi —los enrarecidos que se hallan en el espacio celeste y los condensados que se hallan en la tierra constituyendo los diversos cuerpos— son engendradas todas las cosas. Sostenía que el hombre es un ser natural compuesto de substancia material en el que se ha instalado una energía vital, un principio espiritual elaborado por la circulación de la sangre, la cual desaparece al morir el hombre. Este materialismo era ingenuo y metafisico.

Materialismo de la Grecia Antigua [editar]

Desde el siglo VI a. C. la filosofía se desarrolla con mayor ímpetu en la Grecia Antigua. Allí la corriente materialista surge en controversia con la religión principalmente en los filósofos representantes de la llamada escuela de Mileto; Tales de Mileto (ca. 624 - 547 a. C.), Anaximandro (ca. 610 - 546 a. C.) y Anaxímenes (ca. 585 - 525 a. C.).

Según la doctrina de Tales, el agua es el principio de todas las cosas; todo procede del agua y todo se convierte en agua.

Anaximandro tomó como sustancia primaria de todo lo existente el apeiron, principio indeterminado que engendra las cosas y los fenómenos mediante el movimiento y la segregación de contrarios tales como «lo húmedo y lo seco», «lo frío y lo cálido». Según esta doctrina todo se encuentra en constante rotación, una cosa surge del apeiron y otra desaparece y se decompone transformándose en apeiron, lo cual siguiendo un curso materialista hace uno de los primeros intentos de representar el mundo dialécticamente, en movimiento.

Anaxímenes tomó como sustancia primordial el aire, cuyo movimiento condiciona el surgimiento y la desaparición de las cosas.

Otro filósofo griego que hizo grandes aportes a la doctrina materialista fue Heráclito de Éfeso (ca. 530 - 470 a. C.) el cual tomó como sustancia primaria el fuego. Sostenía la existencia en la eternidad del mundo, independientemente de cualesquiera de las fuerzas sobrenaturales, como un fuego eternamente vivo, que con orden regular se enciende y con orden regular se apaga. Subrayaba la idea del movimiento y cambio constante del mundo, de la contradicción como fuente de movimiento, de la posibilidad de transformación recíproca de los contrapuestos. Expresó ideas sobre los principios dialécticos, que reflejan de una u otra manera el estado verdadero de las cosas, aunque no sostenidas por conocimientos científicos.

El desarrollo más profundo de la corriente materialista en la Grecia Antigua se ve en la doctrina de Demócrito de Abdera (460 - 370 a. C.), que promovió la teoría atomista de la estructura de la materia. Según esta teoría, el principio cardinal del mundo es la existencia del vacío y los átomos que se mueven en el vacío, encontrándose y formando diferentes cuerpos e incluso el alma del hombre, la cual muere al perecer el organismo.

Finalmente dentro de la corriente materialista aunque un tanto más inconsecuente encontramos al filósofo griego Aristóteles (384 - 322 a. C.) el cual sostenía que todas las cosas tenían en su base una materia prima, que se caracterizaba por la falta de determinación, de forma, es decir, no eran sino una posibilidad de existencia. Esta posibilidad se convierte en cosa verdadera sensible sólo cuando la materia se une con una u otra forma que le da su determinación. Esta concepción, si bien es materialista en su esencia, tiene graves insuficiencias porque separa la materia primaria del movimiento, que es introducido por la forma desde fuera, además de que su transición de un estado indeterminado a determinado toma su origen a fin de cuentas de los dioses, que vienen a ser el primer propulsor.

Esta concepción, a la par con los elementos de la dialéctica y las tendencias materialistas, contiene también rasgos metafísicos y tendencias idealistas.

Después de Aristóteles se observa una decadencia condicionada por la crisis general que vive el Estado Griego, perfilándose una transición del materialismo al idealismo y al misticismo.

Materialismo de la época del Renacimiento [editar]

Italia fue el primer país en el que comenzaron a desarrollarse las relaciones capitalistas. Desde el punto de vista económico, la región más desarrollada era el norte, con sus repúblicas marítimas comerciales de Venecia y Génova, y la industrial de Florencia. En el centro de la atención de los pensadores avanzados de la época quedó la persona humana. Los ideólogos de la burguesía ascensional que necesitaba la libertad de desplazamiento, la libre empresa y la libertad de comercio, soñaban con liberar al hombre del despotismo feudal.

Esta nueva dirección de la cultura fue denominada «humanismo» (del latín humanus, ‘humano’). La vieja sentencia de «soy hombre y nada humano me es ajeno» se convirtió en la divisa de los humanistas. La particularidad del pensamiento filosófico del Renacimiento es su carácter antiescolástico. Debe tenerse en cuenta que la escolástica, tanto por el lado de la Iglesia como del Estado, fue durante toda la Edad Media la filosofía oficial y se impartió en la mayoría de las universidades. A diferencia de la escolástica, la filosofía de los humanistas dejó de ser sirvienta de la teología. En oposición a la escolástica y a la teología de la Edad Media comenzó a desarrollarse en Italia la filosofía materialista.

Dos filósofos italianos [editar]

Bernardino Telesio (1509-1588) dio un importante paso en el desarrollo de la filosofía de Italia. Fundó una academia filosófica en la que por oposición al aristotelismo medieval se propagaba el estudio empírico de la naturaleza. Su principal obra se titula De la naturaleza de las cosas conforme a sus propios principios. En lo fundamental era materialista y sostenía que existe objetivamente la materia eterna e inmutable, homogénea, increada e indestructible. Pero, al mismo tiempo, se inclinaba hacia la idea de que todas las fuerzas de la naturaleza están animadas. Como fuente del movimiento de la materia, Telesio señalaba la oposición del calor y del frío.

El gran pensador italiano Giordano Bruno (1548-1600) sacó conclusiones profundamente materialistas y ateas de la teoría heliocéntrica de Copérnico. Nació en Nola (cerca de Nápoles). A los quince años entró en la orden de los dominicos. Gracias a su esfuerzo tenaz e independiente se convirtió en uno de los hombres más cultos de su tiempo.

Por sus ideas avanzadas fue acusado de herejía y excomulgado. Viose obligado a huir de Italia y, durante largos años, tuvo que vagar por Suiza, Francia, Inglaterra y Alemania, difundiendo en todas partes su concepción materialista del universo.

En 1592 regresó a Italia, donde fue capturado por la Inquisición y arrojado a la cárcel. Pese a las torturas que sufrió, no se retractó de sus convicciones, siendo condenado a muerte. «Tenéis más miedo al pronunciar mi sentencia que yo al escucharla», dijo Bruno dirigiéndose a sus verdugos. Finalmente, el 17 de febrero de 1600 fue quemado vivo en la Plaza de las Flores (en Roma).

Sus obras principales son: La cena de las cenizas (1584), De la causa, principio y uno (1584), Del infinito, del universo y los mundos (1584), Del triple mínimo y de la medida (1591), De lo inmenso y de los innumerables (1591), De la mónada, del número y de la figura (1591). En su libro titulado La expulsión de la bestia triunfante (1584) desenmascara al papado y a la religión católica. Su obra El misterio de Pegaso, con el anexo del asno de Killen (1586), constituye una brillante y cáustica sátira contra los escolásticos y teólogos medievales.

Según el pensamiento de Giordano Bruno:

  • La naturaleza es infinita;
  • El Sol no es el centro del universo sino tan solo el centro de nuestro sistema planetario;
  • No sólo el Sol tiene planetas sino también las otras estrellas;
  • Todo el universo es homogéneo; es decir, tiene las mismas sustancias de la Tierra;
  • Todos los otros planetas también están poblados;
  • La materia es madre y alumbradora de todas las cosas y capaz de producir infinitamente nuevas y nuevas formas;
  • El hombre es parte inseparable de la naturaleza, es el microcosmos que refleja el macrocosmos;
  • Admite los grados del conocimiento que había establecido Nicolás de Cusa: los sentidos, el entendimiento y la razón. Aunque le otorga la prioridad a la razón;
  • El entender el universo como infinitud conduce al filósofo italiano a la «dialéctica de la coincidencia de los opuestos», tanto en lo infinitamente grande como en lo infinitamente pequeño.

Materialismo metafísico (mecanicista). ss. XVII y XVIII [editar]

(Galileo Galilei, Francis Bacon, Thomas Hobbes, P. Gassendi, J. Locke, B. Spinoza).

Con el surgimiento de la relaciones capitalistas de producción, se fomenta la producción, se despliega la industria y el comercio, lo cual requiere el conocimiento concreto de la leyes del mundo circundante y aparece la necesidad de estudiar e indagar la naturaleza. Esto le da un impulso a la filosofía la cual se proclama como ciencia llamada a averiguar las verdades que ayudan en la vida práctica y orientan la creación de valores materiales, se declaran falsos los postulados de la filosofía medieval y a su método por la inducción a errores y se ofrecen nuevos medios de investigación y métodos para conocer la verdad.

Uno de los principales filósofos de esta corriente fue Francis Bacon (1561-1626), quien criticó duramente la filosofía idealista, empezando por la Antigüedad y llegando hasta el Medioevo, por haberse convertido en sirviente de la teología y haber llegado a fundamentar sus tesis con dogmas religiosos, por su carácter especulativo, la vacuidad y la inconsistencia de sus postulados. Bacon consideraba la experiencia como fundamento del proceso de conocimiento si se libraba al hombre y a su conciencia de todo tipo de prejuicios. Defendía el mundo material infinito y eterno siendo una de sus propiedades fundamentales el movimiento, que Bacon reducía a unas cuantas formas.

Al método de Bacon le son inherentes asimismo la metafísica y el mecanicismo, pues entendía que los objetos eran una combinación mecánica de ciertas cualidades permanentes y que podían ser entendidos mediante la unificación mecánica de los datos sobre sus diversos aspectos. Pese a sus insuficiencias, la doctrina de Bacon fue un considerable paso adelante en el desarrollo del pensamiento filosófico y marco la aparición de una nueva forma de materialismo filosófico, el materialismo metafísico.

La doctrina materialista continuó desarrollándose por filósofos como Thomas Hobbes (1588-1679), quien entendía que la naturaleza representa una totalidad de cuerpos que poseen dos propiedades principales: extensión y figura, y reducía la variedad de movimiento al movimiento mecánico, entendiendo como movimiento la traslación de los cuerpos en el espacio. Estableció como único método científico del saber el matemático, sostenido en las operaciones de sumar y restar.

Muchos años más tarde, tenemos a Pierre Gassendi, representante de la tradición materialista, quien se oponía a los intentos de René Descartes para basar las ciencias naturales en fundaciones dualistas.

Materialismo francés del siglo XVIII [editar]

(J. La Mettrie, C. Helvecio, P. Holbach, D. Diderot)

Algunos otros materialistas serían, Denis Diderot y algunos pensadores de la Ilustración alemana como Ludwig Feuerbach (siglo XIX).

Materialismo antropológico [editar]

Materialismo de los revolucionarios rusos [editar]

(Visarión Belinski, Aleksandr Gertsen, N. Chernishevski, N. Dobroliúbov).

Creado a mediados del siglo XIX por Karl Marx y Friederich Engels y desarrollado posteriormente por Vladimir Ilich "Lenin" en la nueva situación histórica. Marx y Engels, volteando la dialéctica idealista de Georg Hegel "de arriba hacia abajo", proveyeron al materialismo con un proceso de cambio cuantitativo y cualitativo llamado materialismo dialéctico, y con una visión materialista de la historia, conocida como materialismo histórico.

El concepto no afecta sólo a la visión filosófica del mundo sino también a la ciencia. Aunque en las ciencias naturales los enfoques no-materialistas quedaron descartados hace mucho tiempo, en ciencias sociales ha existido en los últimos siglos una polémica entorno al materialismo como enfoque de investigación. Así Karl Marx propuso un enfoque materialista de la historia, que se conoció como materialismo histórico sobre el que aún existe cierta polémica. Más recientemente Marvin Harris propuso una enfoque de investigación materialista de las culturas y las sociedades llamado materialismo cultural. E, incluso, Paul y Patricia Churchland han promovido una forma extrema de materialismo, conocida como materialismo eliminativo que sostiene que los fenómenos mentales en realidad no existen y que hablar de los reflejos mentales, como se hace en psicología popular es algo así como dar crédito a las enfermedades causadas por el diablo.

El materialismo también ha sido entendido frecuentemente como una forma enteramente científica y racionalista de ver el mundo, particularmente por pensadores religiosos que se le oponen y por marxistas. El materialismo como principio filosófico o científico típicamente contrasta con el dualismo, la fenomenología, el idealismo y el vitalismo. También es usado como una etiqueta peyorativa para un estilo de vida que busca riqueza, dinero y comodidades, en lugar del desarrollo espiritual o mental.

La definición de «materia» en el materialismo filosófico moderno comprende a todos los entes científicamente observables, como la energía, fuerzas y la curvatura del espacio. Muchos autores del siglo XX, particularmente epistemólogos y filósofos de la ciencia, prefieren la denominación de fisicalismo porque carece tanto de las connotaciones emocionales de la palabra «materialismo» como de las restricciones históricas asociadas a éste. Enfatiza lo físico, sea materia o energía.

05/10/2009 14:08 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen Hay 4 comentarios.

09/06/2009

UN POCO DE FILOSOFÍA. PARMÉNIDES DE ELEA (540-470 a. de C.)

Parménides nació en Elea, hacia el 540 antes de Cristo aproximadamente, donde residió hasta su muerte el año 470. Se dice que fue pitagórico y que abandonó dicha escuela para fundar la suya propia, con claros elementos anti-pitagóricos. Algunos atribuyen la fundación de la escuela de Elea a Jenófanes de Colofón, sin que haya verdadera constancia de ello, por lo que la fundación de dicha escuela ha de atribuirse a Parménides, dejando al margen la cuestión de hasta qué punto el pensamiento de Parménides puede estar influido por el de Jenófanes. Parménides escribió un poema filosófico en hexámetros del que conservamos la mayoría de los versos a través de Simplicio.

Pensamiento

1.

En dicho poema, luego de un proemio de carácter religioso, en el que el autor realiza una serie de invocaciones para conseguir el favor de una diosa no identificada con el objeto de poder acceder al verdadero conocimiento, Parménides nos expone su doctrina: la afirmación del ser y el rechazo del devenir, del cambio.El ser es uno, y la afirmación de la multiplicidad que implica el devenir, y el devenir mismo, no pasan de ser meras ilusiones.

2.

El poema expone su doctrina a partir del reconocimiento de dos caminos para acceder al conocimiento: la vía de la verdad y la vía de la opinión. Sólo el primero de ellos es un camino transitable, siendo el segundo objeto de continuas contradicciones y apariencia de conocimiento.

"Ea, pues, que yo voy a contarte (y presta tu atención al relato que me oigas)
los únicos caminos de búsqueda que cabe concebir:
el uno, el de que es y no es posible que no sea,
es ruta de Persuasión, pues acompaña a la Verdad;
el otro, el de que no es y el de que es preciso que no sea,
este te aseguro que es sendero totalmente inescrutable."

3.

La vía de la opinión parte, dice Parménides, de la aceptación del no ser, lo cual resulta inaceptable, pues el no ser no es. Y no se puede concebir cómo la nada podría ser el punto de partida de ningún conocimiento. ("Es necesario que sea lo que cabe que se diga y se conciba. Pues hay ser, pero nada, no la hay.") Por lo demás, lo que no es, no puede ser pensado, ni siquiera "nombrado". Ni el conocimiento, ni el lenguaje permiten referirse al no ser, ya que no se puede pensar ni nombrar lo que no es. ("Y es que nunca se violará tal cosa, de forma que algo, sin ser, sea."). Para alcanzar el conocimiento sólo nos queda pues, la vía de la verdad. Esta vía está basada en la afirmación del ser: el ser es, y en la consecuente negación del no ser: el no ser no es.

"Y ya sólo la mención de una vía
queda; la de que es. Y en ella hay señales
en abundancia; que ello, como es, es ingénito e imperecedero,
entero, único, inmutable y completo."

4.

Afirma Parménides en estas líneas la unidad e identidad del ser. El ser es, lo uno es. La afirmación del ser se opone al cambio, al devenir, y a la multiplicidad. Frente al devenir, al cambio de la realidad que habían afirmado los filósofos jonios y los pitagóricos, Parménides alzara su voz que habla en nombre de la razón: la afirmación de que algo cambia supone el reconocimiento de que ahora "es" algo que "no era" antes, lo que resultaría contradictorio y, por lo tanto, inaceptable. La afirmación del cambio supone la aceptación de este paso del "ser" "al "no ser" o viceversa, pero este paso es imposible, dice Parménides, puesto que el "no ser" no es.

5.

El ser es ingénito, pues, dice Parménides ¿qué origen le buscarías? Si dices que procede del ser entonces no hay procedencia, puesto que ya es; y si dices que procede del "no ser" caerías en la contradicción de concebir el "no ser " como "ser", lo cual resulta inadmisible. Por la misma razón es imperecedero, ya que si dejara de ser ¿en qué se convertiría? En "no ser " es imposible, porque el no ser no es... ("así queda extinguido nacimiento y, como cosa nunca oída, destrucción")

6.

El ser es entero, es decir no puede ser divisible, lo que excluye la multiplicidad. Para admitir la división del ser tendríamos que reconocer la existencia del vacío, es decir, del no ser, lo cual es imposible. ¿Qué separaría esas "divisiones" del ser? La nada es imposible pensarlo, pues no existe; y si fuera algún tipo de ser, entonces no habría división. La continuidad de del ser se impone necesariamente, y con ello su unidad. Igualmente, ha de ser limitado, es decir, mantenerse dentro de unos límites que lo encierran por todos lados.

7.

El ser es inmóvil, pues, de lo visto anteriormente queda claro que no puede llegar a ser, ni perecer, ni cambiar de lugar, para lo que sería necesario afirmar la existencia del no ser, del vacío, lo cual resulta contradictorio. Tampoco puede ser mayor por una parte que por otra, ni haber más ser en una parte que en otra, por lo que Parménides termina representándolo como una esfera en la que el ser se encuentra igualmente distribuido por doquier, permaneciendo idéntico a sí mismo.

8.

El ser al que se refiere Parménides es material, por lo que difícilmente puede ser considerado éste el padre del idealismo. El hecho de que Platón, posteriormente, aceptando los postulados parmenídeos, identificara a ese ser con la Idea, no debe ser extrapolado históricamente hasta el punto de llegar a afirmar que Parménides interpretaba el ser como algo no material. La afirmación de que de el ser es Uno, finito, parece indicar claramente una concepción material del ser.

9.

Por lo demás, la asociación de la vía de la verdad con el pensamiento racional y de la vía de la opinión con la sensación parece poder aceptarse, aunque sin llegar a la claridad de la distinción que encontramos en Platón. Efectivamente, Parménides afirma en el poema la superioridad del conocimiento que se atiene a la reflexión de la razón, frente a la vía de la opinión que parece surgir a partir del conocimiento sensible. Pero el conocimiento sensible es un conocimiento ilusorio, apariencia. Podemos aceptar pues que Parménides introduce la distinción entre razón y sensación, entre verdad y apariencia.

10.

Tradicionalmente se ha asociado este poema con la crítica del movimiento, del cambio, cuya realidad había sido defendida por el pensamiento de Heráclito. Es probable que Parménides hubiera conocido el libro de Heráclito, pero también que hubiera conocido la doctrina del movimiento de los pitagóricos, contra la que más bien parece dirigirse este poema. Especialmente si consideramos la insistencia que hace Heráclito en la unidad subyacente al cambio, y en el papel que juega el Logos en su interpretación del movimiento. Obviamente, en la medida en que Heráclito afirma el devenir, las reflexiones de Parménides le afectan muy particularmente, aunque Heráclito nunca haya afirmado el devenir hasta el punto de proponer la total exclusión del ser.

Juicios de la posteridad acerca de Parménides [editar]

Platón, por medio de los personajes de sus diálogos, lo llama "el grande" (Sofista 237 a), "padre" (241 d), hace decir a Sócrates que Parménides es "venerable y temible a la vez (...) se me reveló en él una magnífica y muy poco frecuente profundidad de espíritu" (Teeteto 183 e).

Aristóteles reconoce, en la Metafísica y en la Física que Parménides tiene una posición especial dentro de los primeros filósofos, y no le da el nombre de "fisiólogo" -como hace con el resto- puesto que su pensamiento torna imposible el saber acerca de la φυσις.

Hegel dice de él: "Con Parménides comienza el filosofar auténtico; en él hay que ver el ascenso de lo ideal." (Lecciones sobre la historia de la filosofía, en Werke in zwanzig Bände, vol. 18, p.290).

Heidegger ha reconocido la intelección de Parménides como el comienzo de la historia de la metafísica, esto es, el encubrimiento del principio de la metafísica (Was heisst Denken?, p. 98).


El juicio de la posteridad acerca de la importancia de su obra, a pesar de lo variado de las razones, es unánime: Parménides es una figura de primer orden en el panorama de la filosofía griega y de todo el pensamiento occidental.

CONCEPTOS:

verdad

  1. f. Conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente.
  2. Conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa:
    los niños tienen que decir siempre la verdad.
  3. Juicio o proposición que no se puede negar racionalmente y que es aceptado de forma general por una colectividad:
    verdad de fe.
  4. Expresión clara y directa con que se corrige o reprende a alguien. Más en pl.:
    le dijo dos verdades.
  5. Realidad, existencia real de una cosa:
    lo que te he contado no fue un sueño, sucedió de verdad

apariencia

  1. f. Aspecto exterior de una persona o cosa:
    no te fijes solo en su apariencia. También pl.:
    no hay que fiarse de las apariencias.
  2. Verosimilitud, probabilidad:
    esto tiene toda la apariencia de ser un montaje.
  3. Cosa que parece y no es:
    su generosidad es pura apariencia

razón

  1. f. Facultad del hombre de pensar o discurrir:
    el uso de la razón diferencia al hombre del resto de los animales.
  2. Argumento o demostración que se aduce en apoyo de algo:
    presentó sus razones por escrito.
  3. Motivo o causa:
    ¿cuál es la razón de su dimisión?
  4. Acierto o verdad en lo que alguien hace o dice:
    debes reconocer que tiene razón.
  5. Palabras o frases con que se expresa un pensamiento:
    obras son amores y no buenas razones.
  6. Cuenta,relación,cómputo:
    a razón de veinte mil pesetas al mes

opinión

  1. f. Idea,juicio o concepto que se tiene sobre alguien o algo:
    su opinión sobre la novela es muy positiva.
  2. Fama o concepto en que se tiene a una persona o cosa:
    goza de buena opinión entre sus compañeros

09/06/2009 13:13 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen No hay comentarios. Comentar.

06/06/2009

FENG SHUI EN DECORACION Y PAISAJISMO

PRINCIPIOS BASICOS DEL FENG SHUI

http://sombreronegro.tripod.com/id16.html

ipihttp://sombreronegro.tripod.com/id16.htmlos básicos del Feng Shui

El Feng Shui es solamente un método, un modo de organizar la información que poseemos, un instrumento para ayudarnos a comprender la relación entre las personas y los lugares que habitan; entre los espacios habitados y sus habitantes.


La preocupación de los chinos por comprender cómo el espacio condiciona la experiencia vital les ha permitido agrupar, bajo el denominador común del Feng Shui, un sin número de disciplinas que facilitan esa comprensión.

Si eliminamos los usos culturales que nos diferencian, podremos aplicar con éxito el Feng Shui en nuestro entorno occidental. Se trata, en definitiva, de buscar la parte flexible de un arte que, bajo una apariencia inútil, se revela como indispensable para que el lugar que habitamos sea armónico y beneficioso.
Las curas Bagua que propone el Feng Shui nos ayudarán a tener relaciones satisfactorias con nuestro entorno, a alcanzar un desarrollo personal óptimo y a mantener la salud en buen estado. Vamos a equilibrar nuestro ambiente y, de esta forma, será más sencillo conducir nuestra vida por el camino de la plenitud.
La antigua ciencia china del emplazamiento, el Feng (viento) Shui (agua), parte de la premisa de que tan importante es quiénes somos como dónde estamos. Nuestra interacción con la realidad del mundo puede mejorar o empeorar dependiendo del ambiente en el que nos desenvolvamos.

Axioma 1

Aunque los rasgos del entorno pueden ser los mismos para lugares vecinos en una localidad dada, las cualidades de aquellos rasgos variaran según la posición real de cada lugar en la localidad.

Axioma 2

Los rasgos del en

Tres conocimientos básicos

El arte del Feng Shui debe utilizarse teniendo en cuenta tres conocimientos básicos: el de la persona, el de la cultura o grupo social, y el del clima.

El conocimiento de la persona engloba el carácter, la edad y los gustos, entre otras cosas. Los chinos también creen que conocer la cultura es importante.

Saber el tipo de clima también es primordial: en los países nórdicos nadie se preocupa de cómo puede influir la orientación y la distribución de los enseres de una terraza, pues la mayoría de estos países carecen de ella; pero en zonas geográficas más cálidas, es algo que no debemos olvidar.

 

 

06/06/2009 14:29 Autor: petalofucsia. #. Tema: Filosofía occidental y zen No hay comentarios. Comentar.


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