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PERSONAJES DE AYER Y DE HOY: HOKU. Hōkū Christian Ho (born June 10, 1981), known simply as Hoku, is an American musician, singer-songwriter, and actress. The daughter of noted Hawaiian entertainer, the late Don Ho, her most popular singles are "Another Dumb Blonde", "How Do I Feel" and "Perfect Day."

Hoku

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Hoku

Birth nameHōkū Christian Ho
BornJune 10, 1981 (1981-06-10) (age 29)
OriginOʻahu, Hawaiʻi
GenresPop, Soul
OccupationsActress, Singer
InstrumentsVocals, electric guitar
Years active1999–present
LabelsInterscope/Geffen (1999-2001), Ola Vista Records (2006-Present)
Associated acts98 Degrees
Websitehttp://hokumusic.com

Hōkū Christian Ho (born June 10, 1981), known simply as Hoku, is an American musician, singer-songwriter, and actress. The daughter of noted Hawaiian entertainer, the late Don Ho, her most popular singles are "Another Dumb Blonde", "How Do I Feel" and "Perfect Day."

Contents

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[edit] Early life

Hoku, whose name means "star" in Hawaiian, was born on the island of Oʻahu in the state of Hawaiʻi, to Don Ho and Patti Swallie, who used to sing in his show, the seventh of Ho’s ten children.[1] This union produced one other daughter, Kaimana Grace.[2] She is of European, Polynesian and Asian American ancestry: Chinese, Hawaiian, Portuguese, Dutch and German descent on her father’s side and Hawaiian and Caucasian descent on her mother’s side.

Hoku attended La Pietra: Hawaiʻi School for Girls in Honolulu, Hawaiʻi and briefly studied business at Point Loma Nazarene University[3] in San Diego, California, but left during her first semester.

[edit] 1999-2001

Hoku’s debut single "Another Dumb Blonde", which was certified Gold, appeared on the soundtrack to the movie Snow Day. She later appeared on a Nickelodeon special with many other stars, such as Britney Spears, ’N Sync, Sean Combs, and Aaron Carter. She also performed as a top billing performer in all of the Radio Disney Live! 2001 World Tour concerts across the United States.

In 2000, she released her self-titled, debut album. In 2001 she recorded the song "Perfect Day", which was used as the theme song to the feature film Legally Blonde. This song was featured in both JCPenney and Sandals Resorts commercials.

Hoku soon parted ways with her label, Geffen Records, because she didn’t want the image that the company created for her, which she felt went against her beliefs.[citation needed] Hoku decided to take a break from the music industry and was not heard from for five years.

[edit] 2006-present

Hoku now lives in Orange County, California, with her husband Jeremy Clements whom she married in 1999[4]. She often returned to Hawaii to perform with her father at his Don Ho Show at the Waikīkī Beachcomber Hotel in Honolulu. He died in 2007.

Her song "Perfect Day" gained recognition recently when J.C. Penney and Sandals Resorts used the song for a series of television advertisements.

With her husband, Hoku formed independent label Ola Vista Records in 2006; shortly thereafter it released Listen Up, a 5-song EP to the iTunes Store. Song titles included "If You Don’t Want My Love", "Saturday Morning", "All I Need", "Closer", and "Listen Up".

In a blog post to her MySpace profile in July 2008 [5], Hoku stated that she had recorded many more songs than could be released on Listen Up and that additional tracks would be released on a future as-yet-untitled EP. As of January 2010, no further information has been released on her official sites.

[edit] Discography

[edit] Albums

YearAlbumU.S. 200
2000Hoku151
2008Listen Up

[edit] Singles

YearSongU.S. Hot 100
2000"Another Dumb Blonde"27
"How Do I Feel"
2001"Perfect Day"121
2007"It’s Who I Am"
2008"Listen Up"

[edit] Soundtrack appearances

YearSongFilm
2001"Another Dumb Blonde"Snow Day
2001"Perfect Day"Legally Blonde
2003"Summer’s On"Arizona Summer

[edit] Filmography

[edit] Film

YearFilmRole
2002Nancy DrewBitsy
2003Arizona SummerShawn

[edit] Television

YearShowNotes
200098 Degrees and Hōkū in ConcertDisney Channel television special
All ThatAs a musical guest
Hollywood SquaresAs herself on September 5 and September 8, 2000
In a HeartbeatAs herself in Episode 1.9 "A Night to Remember", October 14, 2000
2001World Music AwardsAs a performer

[edit] Commercials

ProductNotes
Twix candy barAs singer
Bongo clothingAs model/singer

[edit] Notes

[edit] External links

REINO DE LA MAGIA. Magia (del latín magia, derivado a su vez del griego μαγεία, de igual significado que en español, probablemente del antiguo persa magush, que contiene la raíz magh-: "ser capaz", "tener poder"; haciendo referencia a la antigua casta sacerdotal persa)[1] [2] es el arte con el que, mediante conocimientos y prácticas se pretende producir resultados contrarios a las leyes naturales conocidas valiéndose de ciertos actos o palabras, o bien con la intervención de seres fantásticos.

PERSONAJES DE AYER Y DE HOY: SANTIAGO GARCÍA-CLAIRAC. Santiago García-Clairac es un escritor y publicista español.

Santiago García-Clairac

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Santiago García-Clairac es un escritor y publicista español.

Nació en Mont-de-Marsants (Francia) en julio de 1944.[1]

Estudió Publicidad, aunque dedicaba su tiempo libre a dibujar historietas.

Ha trabajado como creativo, desarrollando spots, cortometrajes y videoclips. Algunos de sus trabajos han recibido importantes premios. Su anunció Avión en la Castellana para Repsol entró en el Libro Guinnes de los récords por el rodaje más espectacular. Además, ha realizado los storyboards de varios largometrajes, entre los que se encuentran El penalti más lago del mundo y El club de los suicidas.[2]

Comenzó a publicar en 1994, centrado sus creaciones en el ámbito de la literatura infantil y y laliteratura juvenil de género fantástico.

Actualmente, trabaja como profesor de Publicidad en el Instituto de Formación Empresarial de Madrid.[3]

[editar] Bibliografía

  • El niño que quería ser Tinntín (1997)
  • El libro invisible (1999)
  • El rey del escondite (2001)
  • El libro de Hanna (2003)
  • Maxi, el agobiado (2005)
  • Caricias de León: Violencia y malos tratos (2005)
  • En un lugar de Atocha: el 11-M vivido por un niño (2005)
  • Maxi el aventurero (2006)
  • El Ejército Negro I. El reino de los sueños (2006)
  • El Ejército Negro II. El reino de la oscuridad (2007)
  • El Ejército Negro III. El reino de la luz (2009)
  • Milmort. Crónicas de Mort (2010)

[editar] Referencias

  1. Biografía de Santiago García-Clairac en el catálogo del Grupo SM
  2. Biografía de Santiago García-Clairac en la Web de El Corte Inglés
  3. Ficha de Santiago García-Clairac en Lecturalia

[editar] Enlaces externos

HISTORIA9: EL REINO NEGRO. El ejército Negro es una trilogía del escritor español Santiago García-Clairac, autor de numerosas obras infantiles como Maxi y la banda de los tiburones, El libro invisible o El amigo de Hércules.

El ejército negro (libro)

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Para otros usos de este término, véase Ejército Negro.

El ejército Negro es una trilogía del escritor español Santiago García-Clairac, autor de numerosas obras infantiles como Maxi y la banda de los tiburones, El libro invisible o El amigo de Hércules.

La primera obra, El reino de los sueños, fue publicada gracias a una subvención de la Dirección General Del Libro y nadie pensaba que fuera a crear tanta expectación, tan importante como para hacer una película, cuyo trailer está disponible en la Red. La trilogia completa ya esta a la venta

Contenido

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[editar] El Reino de los Sueños

El Reino de los Sueños
AutorSantiago García-Clairac
GéneroNovela
Fantasía
Literatura juvenil
IdiomaCastellano
Título originalEl Ejército Negro:El Reino de los Sueños
Traductor-
IlustradorMarcelo Pérez
EditorialSM
PaísBandera de España España
FormatoImpreso
Páginas632
ISBN84-675-1153-2
El Ejército Negro
 El Reino de los SueñosEl Reino de la Oscuridad (2007)

[editar] SINOPSIS

La historia comienza con el secuestro del alquimista Arquimaes por el conde Morfidio, que anhela un pergamino que cree que éste guarda.

La historia salta de tiempo en tiempo, entre la Edad Media y el presente, donde Arturo Adragón, un chico de 14 años, vive marginado en su instituto por sus compañeros por un tatuaje con forma de dragón que porta en su frente y por unas misteriosas letras que tiene por su cuerpo.

El primer cambio en la vida de Arturo es la llegada de Norma, su nueva profesora, junto con su hija, Metáfora. En La Fundación, banqueros amenazan con embargarla, y Stromber, un anticuario, tiene mucho interés en ella.

En el pasado, Arturo es aprisionado por el mago Demónicus, y es en la sala de torturas donde conoce a su hija, Alexia. También es aquí donde Arturo destapa su poder, primero para salvarse y luego para matar a un dragón. Junto con Alexia corre muchas aventuras, en las cuales se agenciará con un escudero y un amigo, Crispín.

El libro finaliza en el presente con el descubrimiento por parte de Arturo de que su madre está enterrada en La Fundación y de que su padre pretende resucitarla usando a la madre de Metáfora, Norma. Arturo entabla una batalla con Stromber en los mismos sótanos, donde descubre su inmortalidad, al recuperarse de una herida mortal en el estómago, inflingida por Stromber.

En la Edad Media, Arturo se forja un destino como caballero en la batalla de Emedia, donde mata por accidente a su amada Alexia, creyendo que era un rival.

[editar] Personajes

[editar] Presente

  • Horacio: Compañero de clase que no deja de hostigar a Arturo.
  • Mireia: Amiga de Horacio.
  • Cristóbal: Amigo de Metáfora y Arturo
  • Mercurio: Portero del Instituto Ferénix.
  • Stromber: Anticuario que anhela La Fundacíon con razones oscuras.
  • Del Hierro: Banquero que apoya Stromber.
  • Patacoja: Mendigo lisiado con el que Arturo tiene amistad.
  • Jazmín: Tatuador que examina las misteriosas letras de Arturo.
  • Dtor Vistalegre: Padre de Cristóbal e interesado en los sueños de Arturo.
  • Sombra: Gran amigo del padre de Arturo que también guarda muchos secretos.
  • Mahania y Mohamed: Porteros de La Fundación.
  • General Batagglia: Militar jubilado que investiga al Ejército Negro.
  • Norma: Madre de Metáfora.
  • Adela: Jefa de seguridad de La Fundación.
  • Reyna: Madre de Arturo.

[editar] Edad Media

Alexia: Hija de Demónicus y amor-enemigo de Arturo.

Ratala: Prometido de Alexia, hasta que ésta se enamora de arturo y supuesto rival de Arturo.

Demónicus: Hechicero y máximo rival de Arturo.

Tránsito: Monje ambrosiano que odia a su hermano Arquimaes.

Émedi: Reina y amor de Arquimaes.

Morfidio: Conde, enemigo de Arturo y Arquimaes y buscador de la inmortalidad.

Frómodi: Alter ego de Morfidio y rey.

Escorpio: Chaquetero y espía de Frómodi.

Crispín: Escudero de Arturo e hijo del rey de los proscritos, Forester.

Górgula: Bruja proscrita.

Rías: Torturador al servicio de Demónicus.

Benicius:Rey enemigo de Arturo, que les defrauda.

[editar] El Reino de la Oscuridad

El Reino de la Oscuridad
AutorSantiago García-Clairac
GéneroNovela
Fantasía
Literatura juvenil
IdiomaCastellano
Título originalEl Ejército Negro:El Reino de la Oscuridad
Traductor-
IlustradorMarcelo Pérez
EditorialSM
PaísBandera de España España
FormatoImpreso
Páginas601
ISBN978-84-675-2148-1
El Ejército Negro
El Reino de los Sueños (2006)El Reino de la OscuridadEl Reino de la Luz (2009)

[editar] SINOPSIS

Tras la muerte de Alexia por sus propias manos, Arturo se sume en una depresión que sólo parece solucionarse cuando Arquimaes le comunica que intentarán resucitarla.

En el presente, Arturo se ve acosado por Stromber, que parece que no va a parar en sus intentos por apropiarse de todo lo que tenga que ver con Arturo. ¡Incluso pretende llamarse Stromber-Adragón!. Éste tendrá que hacer frente a mercenarios disfrazados de caballeros medievales, al vacío de Metáfora y a desconocidos que quieren su cabeza.

Por último, en la Edad Media el libro finaliza con la conquista de diversos territorios para crear una alianza con Émedi contra Demónicus, el descubrimiento de que Arquimaes es su padre, y la muerte de la recién descubierta madre a manos de Demonicia.

En nuestros días, una bomba estalla en La Fundación y destruye todo lo que amaba Arturo en el mundo, y por poco a su padre.

[editar] Personajes

[editar] Presente

  • Morderer: Mercenario, asesino y secuaz de Stromber.
  • Flavius:Otro asesino disfrazado de caballero medieval.
  • Escoria: Amiga de Patacoja y sabedora de todo lo sucio de Ferénix.
  • Boris: Amigo de Jazmín.

Y el resto de personajes ya conocidos.

  • Metáfora: Amiga íntima de Arturo.
  • Horacio: Compañero de clase que no deja de hostigar a Arturo.
  • Mireia: Amiga de Horacio.
  • Crístobal: Alumno menor que entabla amistad con Arturo.
  • Mercurio: Portero del Instituto Ferénix.
  • Stromber: Anticuario que anhela La Fundacíon con razones oscuras.
  • Del Hierro: Banquero que apoya Stromber.
  • Patacoja: Mendigo lisiado con el que Arturo tiene amistad.
  • Jazmín: Tatuador que examina las misteriosas letras de Arturo.
  • Dtor Vistalegre: Padre de Cristóbal e interesado en los sueños de Arturo.
  • Sombra: Gran amigo del padre de Arturo que también guarda muchos secretos.
  • Mahania y Mohamed: Porteros de La Fundación.
  • General Batagglia: Militar jubilado que investiga al Ejército Negro.
  • Norma: Madre de Metáfora.
  • Adela: Jefa de seguridad de La Fundación.
  • Dtor. Batiste: Reanimador que atendió a Metáfora de pequeña.

[editar] Edad Media

  • Aquilion: Rey de Carthacia y aliado de Arturo.
  • Amarofet: Prisionera de los demonquiniano, cree que es una diosa.
  • Forester: Jefe de los proscritos y padre de Crispín.
  • Alexander de Fer: Caballero prisionero de los demoniquianos y amigo de Arturo, y que al secuestrar a Émedi, se convierte en su enemigo.
  • Nárnico: Posadero.
  • Demonicia: La otra cara femenina de Demónicus. Están fundidos en un sólo ser.
  • Ballestic: Rey.
  • Armadia: Campesina y reina tras la muerte de Ballestic.

Y el resto de personajes ya conocidos.

  • Alexia: Hija de Demónicus y amor-enemigo de Arturo.
  • Demónicus: Hechicero y máximo rival de Arturo.
  • Tránsito: Monje ambrosiano y hermano de Arquimaes.
  • Émedi: Reina, madre de Arturo y amor de Arquimaes.
  • Morfidio: Conde, enemigo de Arturo y Arquimaes y buscador de la inmortalidad.
  • Frómodi: Alter ego de Morfidio y rey.
  • Crispín : escudero de Arturo
  • Escorpio: Chaquetero y espía de Frómodi.
  • Críspin: Escudero de Arturo e hijo del rey de los proscritos, Forester.
  • Górgula: Bruja proscrita.
  • Arquitamius: alquimista,maestro de Arquimaes

[editar] El Reino de la Luz

El Reino de la Luz
AutorSantiago García-Clairac
GéneroNovela
Fantasía
Literatura juvenil
IdiomaCastellano
Título originalEl Ejército Negro:El Reino de la Luz
Traductor-
IlustradorMarcelo Pérez
EditorialSM
PaísBandera de España España
FormatoImpreso
Páginas691
ISBN978-675-3455-9
El Ejército Negro
El Reino de la Oscuridad (2007)El Reino de la Luz 

[editar] SINOPSIS

Tras la muerte de Alexia y Emedi (las mujeres a las que más quiere), Arturo parte en busca de Arquitamius, antiguo maestro de Arquimaes, ya que al parecer solo el puede resucitarlas a las dos.

En el presente, Arturo se ve acosado por Stromber, que parece que no va a parar en sus intentos por apropiarse de todo lo que tenga que ver con Arturo. ¡Incluso consigue apropiarse del apellido Adragón!. Éste tendrá que hacer frente a mercenarios y asesinos a sueldo, que no solo buscan su muerte. Además, se cuenta como se intenta recuperar lo que queda en la Fundación... y bajo ella.

Por último, en la Edad Media el libro finaliza con la muerte de Demónicus, Demonicia, Tránsito y Alexander de Fer, pero también con la de Arquimaes y la de Morfidio. Crispin es nombrado caballero arquimiano y ayuda a mantener el linaje Adragón, después de que Arturo se transforme en un dragón de tinta para salvar al reino de Arquimia.

En nuestros días, Arturo es nombrado rey de Ferenix (que antes se llamaba Arquimia), y se casa con Metafora, después de vencer a Demónicus y a Demonicia con la ayuda del Arturo Medieval.Además, todo sale a la luz, pero por un alto precio...

[editar] Personajes

  • Demetrio: Jefe de la policía de Férenix, impicado en la trama contra Arturo.
  • Jon Caster:Policía que trabaja para Demetrio, que intenta asesinar a Arturo.
  • Monfer: Maestro espadero que realiza la replica de la espada alquimica.
  • Julio Bern: Compañero del Dr.Vistalegre, experto en el campo de los sueños.

Y el resto de personajes ya conocidos.

  • Metáfora: Amiga íntima de Arturo.
  • Horacio: Compañero de clase que no deja de hostigar a Arturo.Al final se descubre que es la reencarnación de Demonicus.
  • Mireia: Amiga de Horacio, ella resulta ser Demonicia.
  • Crístobal: Alumno menor que entabla amistad con Arturo y es embrujado por Mireia.
  • Mercurio: Portero del Instituto Ferénix.
  • Stromber: Anticuario que anhela La Fundacíon con razones oscuras.
  • Del Hierro: Banquero que apoya Stromber.
  • Patacoja: Mendigo lisiado con el que Arturo tiene amistad muere a manos de Demetrio.
  • Jazmín: Tatuador que examina las misteriosas letras de Arturo.
  • Dtor Vistalegre: Padre de Cristóbal e interesado en los sueños de Arturo.
  • Sombra: Gran amigo del padre de Arturo que también guarda muchos secretos.En realidad el es Arquitamius.
  • Mahania y Mohamed: Porteros de La Fundación y padres del niño que acogio al alma de Arturo.
  • General Baggtalia: Miltar jubilado que investiga al Ejército Negro para informar al Comité.
  • Norma: Madre de Metáfora.
  • Adela: Jefa de seguridad de La Fundación.También es asesinada por Demetrio.
  • Dtor. Batiste: Reanimador que atendió a Metáfora de pequeña.Seguidor de Rias, pretende hacerse con la fórmula de la inmortalidad para conseguir riquezas y poder.

[editar] Edad Media

  • Horacles: Antiguo aprendiz de Arquitamius. Traiciona a Arturo, su salvador, y se apropia del reino de Rugiano tras la muerte de éste.
  • Arquitamius: Maestro de Arquimaes, es el mejor alquimista de todos, intenta proteger el linaje de Adragón, se descubre que el es Sombra.
  • Rugiano: Malvado rey que apoya la hechiceria.
  • Amedia: Joven que se ofrece para poseer el alma de Alexia.
  • Astrid: Mujer de Rugiano, acepta convertirse en Émedi tras ser salvada por los protagonistas.
  • Amarae: Hija de un posadero, al final se casa con Crispín.
  • Ballestic: Rey.
  • Armadia: Campesina y reina tras la muerte de Ballestic.
  • Dédalus: Campesino y padre de Amedia asesinado por Rugiano al intentar defender a su hija

Y el resto de personajes ya conocidos.

  • Alexia: Hija de Demónicus y amor-enemigo de Arturo.
  • Demónicus: Hechicero y máximo rival de Arturo.
  • Tránsito: Monje ambrosiano y hermano de Arquimaes.
  • Émedi: Reina, madre de Arturo y amor de Arquimaes.
  • Morfidio: Conde, enemigo de Arturo y Arquimaes y buscador de la inmortalidad.
  • Frómodi: Alter ego de Morfidio y rey.
  • Escorpio: Chaquetero y espía de Frómodi y medio hermano de Arturo.
  • Críspin: Escudero de Arturo e hijo del rey de los proscritos, Forester.
  • Górgula: Bruja proscrita.

HISTORIA9: LA ALQUIMIA. La alquimia es una antigua práctica protocientífica y disciplina filosófica que combina elementos de la química, la metalurgia, la física, la medicina, la astrología, la semiótica, el misticismo, el espiritualismo y el arte. La alquimia fue practicada en Mesopotamia, el Antiguo Egipto, Persia, la India y China, en la Antigua Grecia y el Imperio Romano, en el Imperio Islámico y después en Europa hasta el siglo XIX, en una compleja red de escuelas y sistemas filosóficos que abarca al menos 2.500 años.

La alquimia es una antigua práctica protocientífica y disciplina filosófica que combina elementos de la química, la metalurgia, la física, la medicina, la astrología, la semiótica, el misticismo, el espiritualismo y el arte. La alquimia fue practicada en Mesopotamia, el Antiguo Egipto, Persia, la India y China, en la Antigua Grecia y el Imperio Romano, en el Imperio Islámico y después en Europa hasta el siglo XIX, en una compleja red de escuelas y sistemas filosóficos que abarca al menos 2.500 años. La alquimia occidental ha estado siempre estrechamente relacionada con el hermetismo, un sistema filosófico y espiritual que tiene sus raíces en Hermes Trimegisto, una deidad sincrética grecoegipcia y legendario alquimista. Estas dos disciplinas influyeron en el nacimiento del rosacrucismo, un importante movimiento esotérico del siglo XVII. En el transcurso de los comienzos de la época moderna, mientras la alquimia dominante evolucionaba en la actual química, sus aspectos místicos y herméticos se convirtieron en el centro de interés de una nueva alquimia espiritual, en la que las manipulaciones materiales eran consideradas meros símbolos de transformaciones espirituales. Actualmente la disciplina es de interés principalmente para los historiadores de la ciencia y la filosofía, así como por sus aspectos místicos, esotéricos y artísticos. No obstante, la alquimia fue una de las principales precursoras de las ciencias modernas, y debemos a los antiguos alquimistas el descubrimiento de muchas sustancias y procesos que son pilares fundamentales de las actuales industrias química y metalúrgica. Aunque la alquimia adopta muchas formas, en la cultura popular es citada con mayor frecuencia en historias y películas como el proceso usado para transformar plomo (u otros elementos) en oro.«

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HISTORIA9: LA ALQUIMIA. En la historia de la ciencia, la alquimia (del árabe الخيمياء al-khimia) es una antigua práctica protocientífica y una disciplina filosófica que combina elementos de la química, la metalurgia, la física, la medicina, la astrología, la semiótica, el misticismo, el espiritualismo y el arte. La alquimia fue practicada en Mesopotamia, el Antiguo Egipto, Persia, la India y China, en la Antigua Grecia y el Imperio romano, en el Imperio islámico y después en Europa hasta el siglo XIX, en una compleja red de escuelas y sistemas filosóficos que abarca al menos 2.500 años.

Alquimia

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En la historia de la ciencia, la alquimia (del árabe الخيمياء al-khimia) es una antigua práctica protocientífica y una disciplina filosófica que combina elementos de la química, la metalurgia, la física, la medicina, la astrología, la semiótica, el misticismo, el espiritualismo y el arte. La alquimia fue practicada en Mesopotamia, el Antiguo Egipto, Persia, la India y China, en la Antigua Grecia y el Imperio romano, en el Imperio islámico y después en Europa hasta el siglo XIX, en una compleja red de escuelas y sistemas filosóficos que abarca al menos 2.500 años.

La alquimia occidental ha estado siempre estrechamente relacionada con el hermetismo, un sistema filosófico y espiritual que tiene sus raíces en Hermes Trimegisto, una deidad sincrética grecoegipcia y legendario alquimista. Estas dos disciplinas influyeron en el nacimiento del rosacrucismo, un importante movimiento esotérico del siglo XVII. En el transcurso de los comienzos de la época moderna, la alquimia dominante evolucionó en la actual química.

Actualmente es de interés para los historiadores de la ciencia y la filosofía, así como por sus aspectos místicos, esotéricos y artísticos. La alquimia fue una de las principales precursoras de las ciencias modernas, y muchas de las sustancias, herramientas y procesos de la antigua alquimia han servido como pilares fundamentales de las modernas industrias química y metalúrgica.

Aunque la alquimia adopta muchas formas, en la cultura popular es citada con mayor frecuencia en historias, películas, espectáculos y juegos como el proceso usado para transformar plomo (u otros elementos) en oro. Otra forma que adopta la alquimia es la de la búsqueda de la piedra filosofal, con la que se era capaz de lograr la habilidad para transmutar oro o la vida eterna.

En el plano espiritual de la alquimia, los alquimistas debían transmutar su propia alma antes de transmutar los metales. Esto quiere decir que debían purificarse, prepararse mediante la oración y el ayuno.

El alquimista de Pietro Longhi.

Contenido

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[editar] Visión general

[editar] La alquimia como investigación de la naturaleza

La percepción popular y de los últimos siglos sobre los alquimistas, es que eran charlatanes que intentaban convertir plomo en oro, y que empleaban la mayor parte de su tiempo elaborando remedios milagrosos, venenos y pociones mágicas.

Fundaban su ciencia en que el universo estaba compuesto de cuatro elementos clásicos a los que llamaban por el nombre vulgar de las sustancias que los representan, a saber: tierra, aire, fuego y agua, y con ellos preparaban un quinto elemento que contenía la potencia de los cuatro en su máxima exaltación y equilibrio.

La mayoría eran investigadores cultos, inteligentes y bien intencionados, e incluso distinguidos científicos, como Isaac Newton y Robert Boyle. Estos innovadores intentaron explorar e investigar la naturaleza misma. La base es un conocimiento del régimen del fuego y de las sustancias elementales del que tras profundas meditaciones se pasa a la práctica, comenzando por construir un horno alquímico. A menudo las carencias debían suplirse con la experimentación, las tradiciones y muchas especulaciones para profundizar en su arte.

Para los alquimistas toda sustancia se componía de tres partes mercurio, azufre y sal siendo estos los nombres vulgares que comúnmente se usaban para designar al espíritu, alma y cuerpo, estas tres partes eran llamadas principios. Por manipulación de las sustancias y a través de diferentes operaciones, separaban cada una de las tres partes que luego debían ser purificadas individualmente, cada una de acuerdo al régimen de fuego que le es propicia, la sal con fuego de fusión y el mercurio y el azufre con destilaciones recurrentes y suaves. Tras ser purificadas las tres partes en una labor que solía conllevar mucho tiempo y que debían vigilarse los aspectos planetarios las tres partes debían unirse para formar otra vez la substancia inicial. Una vez hecho todo esto la substancia adquiría ciertos poderes.

Los aprendices de alquimistas, a lo largo de la historia de la disciplina, se esforzaron en entender la naturaleza de estos principios y encontraron algún orden y sentido en los resultados de sus experimentos alquímicos, que a menudo eran socavados por reactivos impuros o mal caracterizados, falta de medidas cuantitativas y nomenclatura hermética. Esto motivaba que muchos después de años de intensos esfuerzos acabaran arruinados y maldiciendo la alquimia. Los aprendices por lo general debían empezar por trabajar en el reino vegetal hasta dominar el régimen del fuego, las diversas operaciones y el régimen del tiempo.

Los alquimistas para diferenciar las sustancias vulgares de aquellas fabricadas por el arte alquímico, que siendo designadas por el mismo nombre de acuerdo a alguna de sus propiedades, procedían a usar el apelativo de «filosófico» o «nuestro». Así, se hablaba de «nuestra agua» para diferenciarla del agua corriente, pero a lo largo de los textos alquímicos se asume que el aprendiz ya sabe diferenciar una de otra y, en ocasiones, explícitamente no se usa, ya que de acuerdo al arte hermético «no se debe dar perlas a los cerdos», razón por la que muchos fracasaban al seguir al pie de la letra las diferentes recetas. La «iluminación» sólo se alcanzaba tras arduos años de riguroso estudio y experimentación. Una vez que el aprendiz lograba controlar el fuego, el tiempo de los procesos y los procesos mismos en el reino vegetal, estaba listo para acceder a los arcanos mayores, esto es, los mismos trabajos en el reino animal y mineral. Sostenían que la potencia de los remedios era proporcional a cada naturaleza.

Las trabajos de los alquimistas se basaban en las naturalezas, a cada reino le correspondía una meta: al reino mineral la transmutación de metales vulgares en oro o plata, al reino animal la creación de una «panacea», un remedio que supuestamente curaría todas las enfermedades y prolongaría la vida indefinidamente. Todas ellas eran el resultado de las mismas operaciones donde lo que cambiaba eran la materia prima, la duración de los procesos y la vigilancia y fuerza del fuego. Una meta intermedia era crear lo que se conocía como menstruo y que lo que ofrecía era multiplicación de sí mismo por inmersión de otras substancias semejantes en fusión/disolución (según su naturaleza) con estas. De modo que se conseguía tanto la generación como la regeneración de las substancias elementales. Estos no son los únicos usos de esta ciencia, aunque sí son los más conocidos y mejor documentados. Desde la Edad Media, los alquimistas europeos invirtieron mucho esfuerzo y dinero en la búsqueda de la piedra filosofal.

[editar] La alquimia como disciplina espiritual y filosófica

Los alquimistas sostenían que la piedra filosofal amplificaba místicamente el conocimiento de alquimia de quien la usaba tanto como fuera posible. Muchos aprendices y falsos alquimistas, tenidos por auténticos alquimistas, gozaron de prestigio y apoyo durante siglos, aunque no por su búsqueda de estas metas ni por la especulación mística y filosófica que se desprendía de su literatura, sino por sus contribuciones mundanas a las industrias artesanales de la época: la obtención de pólvora, el análisis y refinamiento de minerales, la metalurgia, la producción de tinta, tintes, pinturas y cosméticos, el curtido del cuero, la fabricación de cerámica y cristal, la preparación de extractos y licores, etcétera. La preparación del aqua vitae, el «agua de vida», era un experimento bastante popular entre los alquimistas europeos.

Los alquimistas nunca tuvieron voluntad para separar los aspectos físicos de las interpretaciones metafísicas de su arte. La falta de vocabulario común para procesos y conceptos químicos, así como también la necesidad de secretismo, llevaba a los alquimistas a tomar prestados términos y símbolos de la mitología bíblica y pagana, la astrología, la cábala y otros campos místicos y esotéricos, de forma que incluso la receta química más simple terminaba pareciendo un obtuso conjuro mágico. Más aún, los alquimistas buscaron en esos campos los marcos de referencia teóricos en los que poder encajar su creciente colección de hechos experimentales inconexos.

A partir de la Edad Media, algunos alquimistas empezaron a ver cada vez más estos aspectos metafísicos como los auténticos cimientos de la alquimia y a las sustancias químicas, estados físicos y procesos materiales como meras metáforas de entidades, estados y transformaciones espirituales. De esta forma, tanto la transmutación de metales corrientes en oro como la panacea universal simbolizaban la evolución desde un estado imperfecto, enfermo, corruptible y efímero hacia un estado perfecto, sano, incorruptible y eterno; y la piedra filosofal representaba entonces alguna clave mística que haría esta evolución posible. Aplicadas al propio alquimista, esta meta gemela simbolizaba su evolución desde la ignorancia hasta la iluminación y la piedra representaba alguna verdad o poder espiritual oculto que llevaría hasta esa meta. En los textos escritos según este punto de vista, los crípticos símbolos alquímicos, diagramas e imaginería textual de las obras alquímicas tardías contienen típicamente múltiples capas de significados, alegorías y referencias a otras obras igualmente crípticas; y deben ser laboriosamente «descodificadas» para poder descubrir su auténtico significado.

[editar] Alquimia y astrología

Artículo principal: Astrología y alquimia

La alquimia en Occidente y otros lugares donde fue ampliamente practicada estaba (y en muchos casos aún está) íntimamente relacionada y entrelazada con la astrología tradicional al estilo griego-babilónico. En muchos sentidos fueron desarrolladas para complementarse una a la otra en la búsqueda del conocimiento oculto. Tradicionalmente, cada uno de los siete cuerpos celestes del sistema solar que conocían los antiguos estaba asociado, ejercía el dominio sobre, y gobernaba un determinado metal. En el hermetismo está relacionada tanto con la astrología como con la teúrgia.

[editar] La alquimia en la época científica

De la alquimia occidental surge la ciencia moderna. Los alquimistas utilizaron muchas de las herramientas que se usan hoy. Estas herramientas eran a menudo fabricadas por ellos mismos y podían estar en buen estado, especialmente durante la Alta Edad Media. Muchos intentos de transmutación fallaban cuando los aprendices de alquimia elaboraban sin conocer compuestos inestables, lo que se veía empeorado por las precarias condiciones de seguridad.

Hasta el siglo XVII, la alquimia fue en realidad considerada una ciencia seria en Europa: por ejemplo, Isaac Newton dedicó mucho más tiempo y escritos al estudio de la alquimia que a la óptica o la física, por lo que es célebre. Otros eminentes alquimistas del mundo occidental son Roger Bacon, Santo Tomás de Aquino, Tycho Brahe, Thomas Browne, Ramon Llull y Parmigianino. El nacimiento de la química moderna surgió con los aprendices de alquimia desencantados de su nulo progreso alquímico y con los críticos resentidos de la alquimia; tanto unos como otros lograron progresos en varios campos de la naturaleza en el siglo XVIII, con el que proporcionaron un marco más preciso y fiable para las elaboraciones industriales y la medicina, libres del hermetismo propio de la alquimia (pues la alquimia nunca se prodigó como ciencia de multitudes), y entrando en un nuevo diseño general de conocimiento basado en el racionalismo. A partir de entonces, todo personaje que entroncaba con la alquimia o que «oscurecía» sus textos fue despreciado por la naciente corriente científica moderna.

Tal es el caso, por ejemplo, del barón Carl Reichenbach, un conocido químico de la primera mitad del siglo XIX, que trabajó sobre conceptos parecidos a la antigua alquimia, tales como la fuerza ódica, pero su trabajo no entró en la corriente dominante de la discusión científica.

La transmutación de la materia, disfrutó de un momento dulce en el siglo XX, cuando los físicos lograron transformar átomos de plomo en átomos de oro mediante reacciones nucleares. Sin embargo, los nuevos átomos de oro, al ser isótopos muy inestables, resistían menos de cinco segundos antes de desintegrarse. Más recientemente, informes de transmutación de elementos pesados —mediante electrólisis o cavitación sónica— fueron el origen de la controversia sobre fusión fría en 1989. Ninguno de estos hallazgos ha podido ser aún reproducido con fiabilidad.

El simbolismo alquímico ha sido usado ocasionalmente en el siglo XX por psicólogos y filósofos. Carl Jung revisó el simbolismo y teoría alquímicos y empezó a concebir el significado profundo del trabajo alquimista como una senda espiritual. La filosofía, los símbolos y los métodos alquímicos han gozado de un cierto renacimiento en contextos postmodernos tales como el movimiento Nueva Era.

[editar] La alquimia como objeto de investigación histórica

La historia de la alquimia se ha convertido en un vigoroso campo académico. A medida que el oscuro lenguaje hermético de los alquimistas va siendo gradualmente «descifrado», los historiadores van haciéndose más conscientes de las conexiones intelectuales entre esa disciplina y otras facetas de la historia cultural occidental, tales como la sociología y la psicología de comunidades intelectuales, el cabalismo, el espiritualismo, el rosacrucismo y otros movimientos místicos, la criptografía, la brujería, y la evolución de la ciencia y la filosofía.

[editar] Etimología

La palabra alquimia procede del árabe al-kīmiyaˀ (الكيمياء) o al-khīmiyaˀ (الخيمياء), que podría estar formada por el artículo al- y la palabra griega khumeia (χυμεία), que significa ‘echar juntos’, ‘verter juntos’, ‘soldar’, ‘alear’, etcétera (de khumatos, ‘lo que se vierte’, ‘lingote’, o del persa kimia, ‘oro’). Un decreto de Diocleciano, escrito en griego sobre el año 300, ordenaba quemar «los antiguos escritos de los egipcios, que trataban sobre el arte de fabricar oro y plata»[1] la khēmia transmutación. La palabra árabe kīmiyaˀ, sin el artículo, ha dado lugar a ‘química’ en castellano y otras lenguas, y al-kīmiyaˀ significa, en árabe moderno, ‘la química’.

Se ha sugerido que la palabra árabe al-kīmiyaˀ significaba en realidad, originariamente, ‘la ciencia egipcia’, tomando prestada del copto la palabra kēme, ‘Egipto’, así alquimia era el ’arte de Keme’ (o su equivalente en el dialecto medieval bohaírico del copto, khēme). La palabra copta deriva del demótico kmỉ, y éste a su vez del egipcio antiguo kmt. Esta última palabra designaba tanto al país como al color ‘negro’ (Egipto era la ‘tierra negra’, en contraste con la ‘tierra roja’, el desierto circundante), por lo que esta etimología podría también explicar el apodo de ‘magia negra egipcia’. Sin embargo, esta teoría puede ser sólo un ejemplo de etimología popular.

En la Edad Media se solía usar la expresión ars chimica para aludir a la alquimia.

A veces, se considera a la palabra crisopeya sinónimo de alquimia, pero ésta es mucho más que la mera búsqueda del método para fabricar oro. La palabra crisopeya viene del griego χρυσoσ, ‘oro’, y πoιεω, ‘hacer’. El prefijo criso entra en la formación de palabras en que interviene el oro, como crisoterapia (tratamiento de ciertas enfermedades por medio de sales de oro).

[editar] La alquimia en la historia

Extracto y clave de símbolos de un libro sobre alquimia del siglo XVII. Los símbolos usados tienen una correspondencia unívoca con los usados en la astrología de la época.

La alquimia comprende varias tradiciones filosóficas abarcando cerca de cuatro milenios y tres continentes. La general predilección de estas tradiciones por el lenguaje críptico y simbólico hace que resulte difícil trazar sus mutuas influencias y relaciones «genéticas».

Pueden distinguirse al menos dos tendencias principales, que parecen ser ampliamente independientes, al menos en sus primeras etapas: la alquimia china, centrada en China y su zona de influencia cultural, y la alquimia occidental, cuyo centro se desplazó a lo largo del tiempo entre Egipto, Grecia y Roma, el mundo islámico, y finalmente de nuevo Europa. La alquimia china estaba íntimamente relacionada con el taoísmo, mientras que la alquimia occidental desarrolló su propio sistema filosófico, con relaciones sólo superficiales con las principales religiones occidentales. Aún está abierta la cuestión de si estas dos ramas comparten un origen común o hasta qué extremo se influyeron una a la otra.

[editar] La alquimia en el Antiguo Egipto

El origen de la alquimia occidental puede situarse en el Antiguo Egipto. La metalurgia y el misticismo estaban inexorablemente unidas en el mundo antiguo. La alquimia, la medicina e incluso la magia eran aspectos de la religión en el Antiguo Egipto y, por tanto, del dominio de la clase sacerdotal. Según la tradición egipcia, el faraón Keops fue el más antiguo alquimista y el autor del primer tratado de alquimia.[2]

La alquimia egipcia es conocida principalmente a través de los escritos de antiguos filósofos griegos (helénicos), que a su vez han perdurado a menudo sólo en traducciones islámicas. Prácticamente no se ha conservado ningún documento egipcio original sobre la alquimia. Estos escritos, si existieron, probablemente se perdieron cuando el emperador Diocleciano ordenó la quema de libros alquímicos tras sofocar una revuelta en Alejandría (292), que había sido un centro de alquimia egipcia.

No obstante, recientes expediciones arqueológicas han desenterrado evidencias de análisis químico durante los periodos Naqada. Por ejemplo, una herramienta de cobre fechada en esta época tiene rastros de haber sido usada de esta forma.[3] Además, el proceso de curtir pieles animales ya se conocía en el Egipto predinástico en tiempos tan antiguos como el VI milenio a. C.

Otras evidencias indican claramente que los primitivos alquimistas del Antiguo Egipto habían ideado pastas de yeso ya en el 4000 a. C., morteros cimentantes hacia el 2500 a. C. y el vidrio en el 1500 a. C. La reacción química implicada en la producción del óxido de calcio es una de la más antiguas conocidas: CaCO3 + calor ⇒ CaO + CO2 En el Antiguo Egipto se produjeron cosméticos, fayenza y también pez para la construcción naval. El papiro también había sido inventado hacia el 3000 a. C.

La leyenda cuenta que el fundador de la alquimia egipcia fue el dios Tot, llamado Hermes-Tot o Hermes Trimegisto (‘Tres veces grande’) por los griegos. Según la leyenda, escribió los llamados cuarenta y dos Libros del Saber, abarcando todos los campos del conocimiento, alquimia incluida. El símbolo de Hermes era el caduceo o vara con serpientes, que llegó a ser uno de los muchos símbolos principales de la alquimia. La Tabla de Esmeralda o Hermética de Hermes Trimegisto, conocida sólo por traducciones griegas y árabes, es normalmente considerada[cita requerida] la base de la filosofía y práctica alquímicas occidentales, llamada filosofía hermética por sus primeros seguidores.

El primer punto de la Tabla de Esmeralda cuenta el propósito de la ciencia hermética: «en verdad ciertamente y sin duda, todo lo que está abajo es como lo que está arriba, y todo lo que está arriba es como lo que está abajo, para realizar los milagros de una cosa» (Burckhardt, p. 196-7). Ésta es la creencia macrocosmos-microcosmos principal para la filosofía hermética. En otras palabras, el cuerpo humano (el microcosmos) se ve afectado por el mundo exterior (el macrocosmos), que incluye los cielos a través de la astrología y la tierra a través de los elementos, aunque cuando uno logra el dominio sobre el mundo interior, comienza a ser capaz de controlar el mundo exterior de formas poco convencionales (Burckhardt, p. 34-42).

Se ha especulado[cita requerida] con que un acertijo de la Tabla de Esmeralda («fue llevado en el vientre por el viento») alude a la destilación de oxígeno a partir de salitre, un proceso que era desconocido en Europa hasta su (re) descubrimiento por Sendivogius en el siglo XVII.

En el siglo IV a. C., los macedonios grecoparlantes conquistaron Egipto y fundaron la ciudad de Alejandría en 332. Esto los puso en contacto con las ideas egipcias (véase «La alquimia en el mundo griego» más adelante).

[editar] La alquimia china

La alquimia china está relacionada con el taoísmo, consecuentemente, sus practicantes utilizan conceptos tales como: los Cinco Elementos; el Tao, la relación entre el Yin y el Yang; el Qi; el I Ching; la astrología china; los principios del Feng Shui, la Medicina Tradicional China etc. Mientras la alquimia occidental terminó centrándose en la transmutación de metales corrientes en otros nobles, la alquimia china tuvo una conexión más obvia con la medicina. La piedra filosofal de los alquimistas europeos puede ser comparada con el gran elixir de la inmortalidad perseguido por los alquimistas chinos. Sin embargo, en la visión hermética, estas dos metas no estaban desconectadas y la piedra filosofal era con frecuencia equiparada a la panacea universal. Por tanto, las dos tradiciones pueden haber tenido más en común de lo que inicialmente parece.

La pólvora puede haber sido una importante invención de los alquimistas chinos. Descrita en textos del siglo IX y usada en fuegos artificiales en el siglo X, fue empleada en cañones sobre 1290. Desde China, el uso de la pólvora se extendió a Japón, los mongoles, el mundo árabe y Europa. La pólvora fue usada por los mongoles contra los húngaros en 1241 y en Europa a partir del siglo XIV.

La alquimia china estaba estrechamente relacionada con las formas taoístas de la medicina tradicional china, tales como la acupuntura y la moxibustión, y con artes marciales como el Tai Chi Chuan y el Kung Fu (aunque algunas escuelas de Tai Chi creen que su arte deriva de las ramas filosófica o higiénica del taoísmo, no de la alquímica). De hecho, al principio de la dinastía Song, los seguidores de esta idea taoísta (principalmente la élite y la clase alta) ingerían cinabrio, que, aunque tolerable en bajas dosis, llevó a muchos a la muerte. Creyendo que estas muertes llevaría a la libertad y el acceso a los cielos taoístas, las consiguientes muertes animaron a la gente a evitar esta forma de alquimia en favor de fuentes externas (el antes mencionado Tai Chi Chuan, el dominio del Qi, etcétera).

[editar] La alquimia india

Poco se conoce en Occidente sobre el carácter y la historia de la alquimia india. Un alquimista persa del siglo XI llamado al-Biruni informó que «tienen una ciencia parecida a la alquimia que es bastante característica de ellos, a la que llaman Rasayāna, en persa Rasavātam. Significa el arte de obtener y manipular Rasa, néctar, mercurio, zumo. Este arte está restringido a ciertas operaciones, metales, drogas, compuestos y medicinas, la mayoría de los cuales tienen mercurio como ingrediente principal. Sus principios devuelven la salud a aquellos enfermos que estaban desahuciados y la juventud a los marchitos ancianos.» Sin embargo, sí es seguro que la alquimia india, como toda su ciencia, se centra en lograr el mokṣa: la perfección, la inmortalidad, la liberación. Así, concentra sus esfuerzos en hacer inmortal el cuerpo humano. Son muchas las historias tradicionales de alquimistas aún vivos desde tiempo inmemorial gracias a los efectos de sus experimentos.

Los textos de medicina y ciencia ayurvédica tienen aspectos relacionados con la alquimia, como tener curas para todas las enfermedades conocidas y métodos para tratar a los enfermos mediante la unción de aceites. El mejor ejemplo de texto basado en esta ciencia es el Vaishashik Darshana de Kanada (sobre 600 a. C.), quien describía una teoría atómica cerca de un siglo antes que Demócrito.

Dado que la alquimia terminaría integrada en el vasto campo de la erudición india, las influencias de otras doctrinas metafísicas y filosóficas como el Samkhya, el Yoga, el Vaisheshika y el Ayurveda fueron inevitables. Sin embargo, la mayoría de los textos Rasayāna tienen sus raíces en las escuelas tántricas Kaula relacionadas con las enseñanzas de la personalidad de Matsyendranath.

El Rasayāna era entendido por muy poca gente en aquella época. Dos famosos ejemplos eran Nagarjunacharya y Nityanadhiya. El primero era un monje budista que, en tiempos antiguos, dirigía la gran universidad de Nagarjuna Sagar. Su conocido libro, Rasaratanakaram, es un famoso ejemplo de la antigua medicina india.

En la terminología médica tradicional india rasa se traduce como ‘mercurio’, y se decía que Nagarjunacharya había desarrollado un método para convertirlo en oro. La mayoría de sus obras originales se han perdido, pero sus enseñanzas tienen aún una fuerte influencia en la medicina tradicional india (Āyur Veda).

[editar] La alquimia en el mundo griego

La ciudad griega de Alejandría en Egipto era un centro de saber alquímico que retuvo su preeminencia durante la mayor parte de las eras griega y romana. Los griegos se apropiaron de las creencias herméticas egipcias y las unieron con las filosofías pitagórica, jonista y gnóstica. La filosofía pitagórica es, esencialmente, la creencia en que los números gobiernan el universo, surgida de las observaciones del sonido, las estrellas y formas geométricas como los triángulos o cualquiera de la que pueda derivarse una razón. El pensamiento jonista se basaba en la creencia en que el universo podía ser explicado mediante la concentración en los fenómenos naturales; se cree que esta filosofía fue iniciada por Tales y su pupilo Anaximandro y posteriormente desarrollada por Platón y Aristóteles, cuyas obras llegaron a ser una parte integral de la alquimia. Según esta creencia, el universo puede ser descrito por unas pocas leyes unificadas que pueden determinarse sólo mediante cuidadosas, minuciosas y arduas exploraciones filosóficas. El tercer componente introducido a la filosofía hermética por los griegos fue el gnosticismo, una creencia, extendida en el Imperio romano cristiano, en que el mundo es imperfecto porque fue creado de manera imperfecta y que el aprendizaje sobre la naturaleza de la sustancia espiritual llevaría a la salvación. Incluso creían que Dios no «creó» el universo en el sentido clásico, sino que el universo fue creado «de» él pero se corrompió en el proceso (en lugar de corromperse por las transgresiones de Adán y Eva, es decir, por el pecado original). Según las creencias gnósticas, al adorar el cosmos, la naturaleza o las criaturas del mundo, uno adora al Dios Verdadero. Muchas sectas gnósticas sostenían incluso que la deidad bíblica sería mala y debía ser vista como una emanación caída del Elevado Dios a quien buscaban adorar y unirse. Sin embargo, el aspecto del dios abrahámico como ser malvado no jugó en realidad papel alguno en la alquimia, pero el aspecto del ascenso al Elevado Dios probablemente tuvo mucha influencia. Las teorías platónicas y neoplatónicas sobre los universales y la omnipotencia de Dios también fueron absorbidas (sus principales creencias ven el aspecto físico del mundo como imperfecto y creen en Dios como una mente cósmica trascendente).

Un concepto muy importante introducido en esta época, concebido por Empédocles y desarrollado por Aristóteles, fue que todas las cosas del universo estaban formadas por sólo cuatro elementos: tierra, aire, agua y fuego. Según Aristóteles, cada elemento tenía una esfera a la que pertenecía y a la que regresaría si se le dejaba intacto (Lindsay, p. 16).

Los cuatro elementos de los griegos eran aspectos mayoritariamente cualitativos de la materia y no cuantitativos como lo son nuestros elementos modernos. «... La auténtica alquimia nunca trató la tierra, el aire, el agua y el fuego como sustancias corpóreas o químicas en el sentido actual de la palabra. Los cuatro elementos era simplemente las cualidades primarias y más generales por medio de las cuales la sustancia amorfa y puramente cuantitativa de todos los cuerpos se presentaba primero en una forma diferenciada.» (Hitchcock, p. 66) Alquimistas posteriores desarrollaron extensivamente los aspectos místicos de este concepto.

[editar] La alquimia en el Imperio romano

Los romanos adoptaron la alquimia y la metafísica griegas, al igual que adoptaron gran parte de su conocimiento y filosofía. Al final del Imperio romano la filosofía alquímica se había unido a las filosofías de los egipcios creando el culto del hermetismo (Lindsay).

Sin embargo, del desarrollo del cristianismo en el Imperio trajo una línea opuesta de pensamiento, proveniente de Agustín de Hipona (354-430), un filósofo cristiano temprano que escribió sobre sus creencias poco antes de la caída del Imperio romano. En esencia, Agustín sentía que la razón y la fe podían ser usadas para entender a Dios, pero que la filosofía experimental era nociva: «Hay también presente en el alma, por los medios de estos mismos sentidos corporales, una especie de vacío anhelo y curiosidad que pretende no conseguir el placer de la carne sino adquirir experiencia a través de ésta, y esta vacía curiosidad se dignifica con los nombres de conocimiento y ciencia.» (Agustín, p. 245)

Las ideas agustinianas eran decididamente antiexperimentales, si bien las técnicas experimentales aristotélicas no fueron rechazadas cuando estuvieron disponibles en Occidente. Aun así, el pensamiento agustiniano tuvo fuerte arraigo en la sociedad medieval y se usó para mostrar la alquimia como contraria a Dios.

Buena parte del saber alquímico romano, como el de los griegos y los egipcios, se ha perdido. En Alejandría, el centro de los estudios alquímicos en el Imperio romano, el arte era principalmente oral y en interés del secreto poco se confiaba al papel. (De ahí el uso de «hermético» para indicar ‘reservado’.) (Lindsay, p. 155) Es posible que alguna obra fuese escrita en Alejandría y que subsecuentemente se perdiese o quemase en los turbulentos periodos siguientes.

[editar] La alquimia en el mundo islámico

Artículo principal: Alquimia islámica

Tras la caída del Imperio romano, el foco de desarrollo alquímico se trasladó al mundo islámico. Se sabe mucho más sobre la alquimia islámica porque fue documentada mejor: de hecho, la mayoría de los primeros escritos que han sobrevivido el paso de los años lo han hecho como traducciones islámicas (Burckhardt p. 46).

El mundo islámico fue un crisol para la alquimia. El pensamiento platónico y aristotélico, que ya había sido en cierta medida incluido en la ciencia hermética, continuó siendo asimilado. Alquimistas islámicos como al-Razi (en latín Rasis) y Jabir ibn Hayyan (en latín Geber) aportaron descubrimientos químicos clave propios, tales como la técnica de la destilación (las palabras alambique y alcohol son de origen árabe), los ácidos muriático (clorhídrico), sulfúrico y nítrico, la sosa, la potasa y más. (De los nombres árabes para estas dos últimas sustancias, al-natrun y al-qalīy, latinizados como Natrium y Kalium, proceden los símbolos modernos del sodio y el potasio.) El descubrimiento de que el agua regia, una mezcla de ácido nítrico y clorhídrico, podía disolver el metal más noble —el oro— habría de avivar la imaginación de alquimistas durante el siguiente milenio.

Los filósofos islámicos también hicieron grandes contribuciones al hermetismo alquímico. El autor más influyente en este aspecto posiblemente fuera Jabir Ibn Hayyan (en árabe جابر إبن حيان, en latín Geberus, normalmente escrito en castellano como Geber). El objetivo primordial de Jabir era la takwin, la creación artificial de vida en el laboratorio alquímico, hasta e incluyendo la vida humana. Jabir analizó cada elemento aristotélico en términos de las cuatro cualidades básicas de calor, frío, sequedad y humedad (Burkhardt, p. 29). De acuerdo con él, en cada metal dos de estas cualidades eran interiores y dos exteriores. Por ejemplo, el plomo era externamente frío y seco, mientras que el oro era caliente y húmedo. De esta forma, teorizaba Jabir, reordenando las cualidades de un metal, podía obtenerse uno diferente (Burckhardt, p. 29). Con este razonamiento, la búsqueda de la piedra filosofal fue introducida en la alquimia occidental. Jabir desarrolló una elaborada numerología mediante la que las iniciales del nombre de una sustancia en árabe, cuando se les aplicaban varias transformaciones, mantenían correspondencias con las propiedades físicas del elemento.

[editar] La alquimia en la Europa medieval

El alquimista de William Fettes Douglas.

Debido a sus fuertes conexiones con las culturas griega y romana, la alquimia fue bastante fácilmente aceptada por la filosofía cristiana y los alquimistas medievales europeos absorbieron extensivamente el conocimiento alquímico islámico. Gerberto de Aurillac (fallecido en 1003), quien más tarde se convertiría en el Papa Silvestre II, fue uno de los primeros en llevar la ciencia islámica a Europa desde España. Más tarde, hombres como Abelardo de Bath, quien vivió en el siglo XII, trajeron enseñanzas adicionales. Pero hasta el siglo XIII los movimientos fueron principalmente asimilativos (Hollister p. 124, 294).

En este periodo aparecieron algunas desviaciones de los principios agustinianos de los primeros pensadores cristianos. San Anselmo (1033–1109) fue un benedictino que creía que la fe debe preceder a la razón, como Agustín y la mayoría de los teólogos anteriores a él había creído, aunque él añadió la opinión de que la fe y la razón eran compatibles y fomentó este último en un contexto cristiano. Sus puntos de vista sentaron las bases para la explosión filosófica que habría de ocurrir. Pedro Abelardo continuó el trabajo de Anselmo, preparando los cimientos para la aceptación del pensamiento aristotélico antes de que las primeras obras de Aristóteles alcanzasen Occidente. Su principal influencia en la alquimia fue su creencia en que los universales platónicos no tenían una existencia separada fuera de la consciencia del hombre. Abelardo también sistematizó el análisis de las contradicciones filosóficas (Hollister, p. 287-8).

Robert Grosseteste (1170–1253) fue un pionero de la teoría científica que posteriormente sería usada y refinada por los alquimistas. Grosseteste tomó los métodos de análisis de Abelardo y añadió el uso de observaciones, experimentación y conclusiones al realizar evaluaciones científicas. También trabajó mucho para tender en puente entre el pensamiento platónico y el aristotélico (Hollister, p. 294-5).

Alberto Magno (1193–1280) y Tomás de Aquino (1225–1274) fueron dos dominicos que estudiaron a Aristóteles y trabajaron en la reconciliación de las diferencias entre la filosofía y el cristianismo. Tomás de Aquino también trabajó intensamente en desarrollar el método científico. Incluso fue tan lejos como para afirmar que los universales podrían ser descubiertos sólo mediante el razonamiento lógico y, como la razón no puede oponerse a Dios, debe por tanto ser compatible con la teología (Hollister p. 290-4, 255). Esto contradecía la comúnmente aceptada creencia platónica en que los universales se encontraban sólo mediante iluminación divina. Ambos estuvieron entre los primeros en emprender el examen de la teoría alquímica y ellos mismos podrían ser considerados alquimistas, excepto por el hecho de que hicieron poco en cuanto a la experimentación.

El primer alquimista auténtico en la Europa medieval fue Roger Bacon. Su obra supuso tanto para la alquimia como la de Robert Boyle para la química y la de Galileo Galilei para la astronomía y la física. Bacon (1214–1294) era un franciscano de Oxford que estudió la óptica y los lenguajes además de la alquimia. Los ideales franciscanos de conquistar el mundo en lugar de rechazarlo le llevaron a su convicción de que la experimentación era más importante que el razonamiento: «De las tres formas en las que los hombres piensan que adquieren conocimiento de las cosas: autoridad, razonamiento y experiencia, sólo la última es efectiva y capaz de llevar de paz al intelecto.» (Bacon p. 367) «La ciencia experimental controla las conclusiones de todas las otras ciencias. Revela verdades que el razonamiento de los principios generales nunca habrían descubierto.» (Hollister p. 294-5) A Roger Bacon también se le ha atribuido el inicio de la búsqueda de la piedra filosofal y del elixir de la vida: «Esa medicina que eliminará todas las impurezas y corrupciones de los metales menores también, en opinión de los sabios, quitará tanto de la corruptibilidad del cuerpo que la vida humana podrá ser prolongada durante muchos siglos.» La idea de la inmortalidad fue reemplazada por la noción de la longevidad: después de todo, el tiempo que el hombre pasa en la Tierra era simplemente para esperar y prepararse para la inmortalidad en el mundo de Dios. La inmortalidad en la Tierra no encajaba con la teología cristiana (Edwards p. 37-8).

Bacon no fue el único alquimista de esta época pero sí el más importante. Sus obras fueron usadas por incontables alquimistas entre los siglos XV y XIX. Otros alquimistas de su misma época compartieron diversos rasgos. Primero, y más obviamente, casi todos fueron miembros del clero. Esto se debía simplemente a que poca gente fuera de las escuelas parroquiales tenía la educación necesaria para examinar las obras derivadas del árabe. Además, la alquimia en esta época era autorizada por la iglesia como un buen método de explorar y desarrollar la teología. La alquimia era interesante para la amplia variedad de clérigos porque ofrecía una visión racionalista del universo donde los hombres apenas estaban empezando a aprender sobre el racionalismo (Edwards p. 24-7).

Así que hacia finales del siglo XIII, la alquimia se había desarrollado hasta un sistema de creencias bastante estructurado. Los adeptos creían en la teorías de Hermes sobre el macrocosmos-microcosmos, es decir, creían que los procesos que afectan a los minerales y otras sustancias podían tener un efecto en el cuerpo humano (por ejemplo, si uno aprendiese el secreto de purificar oro, podría usar la misma técnica para purificar el alma humana). Creían en los cuatro elementos y las cuatro cualidades anteriormente descritas y tenían una fuerte tradición de esconder sus ideas escritas en un laberinto de jerga codificada lleno de trampas para despistar a los no iniciados. Por último, los alquimistas practicaban su arte: experimentaban activamente con sustancias químicas y hacían observaciones y teorías sobre cómo funcionaba el universo. Toda su filosofía giraba en torno a su creencia en que el alma del hombre estaba dividida dentro de él tras la caída de Adán. Purificando las dos parte del alma del hombre, éste podría reunirse con Dios (Burckhardt p. 149).

En el siglo XIV, estos puntos de vista sufrieron un cambio importante. Guillermo de Ockham, un franciscano de Oxford que murió en 1349, atacó la visión tomista de la compatibilidad entre la fe y la razón. Su opinión, hoy ampliamente aceptada, era que Dios debe ser aceptado sólo con la fe, pues Él no podía ser limitado por la razón humana. Por supuesto este punto de vista no era incorrecto si uno aceptaba el postulado de un Dios ilimitado frente a la limitada capacidad humana para razonar, pero eliminó virtualmente a la alquimia como práctica aceptada en los siglos XIV y XV (Hollister p. 335). El papa Juan XXII publicó en el año 1317 un edicto contra la alquimia (Spondet quas non exhibent), que efectivamente retiró a todos los miembros de la iglesia de la práctica del arte (Edwards, p.49). No obstante, se cree que este mismo papa estuvo interesado en el estudio alquímico y que también escribió un tratado titulado Ars transmutatoria[4] en el que narraba cómo fabricó 200 barras de oro de un quintal. Los cambios climáticos, la peste negra y el incremento de guerras y hambrunas que caracterizaron a este siglo sirvieron también sin duda de obstáculo al ejercicio filosófico en general.

Nicolas Flamel tenía estos misteriosos símbolos alquímicos grabados en su tumba en la iglesia de los Santos Inocentes de París.

La alquimia se mantuvo viva gracias a hombres como Nicolas Flamel, digno de mención sólo porque fue uno de los pocos alquimistas que escribieron en estos tiempos difíciles. Flamel vivió entre 1330 y 1417 y serviría como arquetipo a la siguiente fase de la alquimia. No fue un investigador religioso como muchos de sus predecesores y todo su interés por el arte giraba en torno a la búsqueda de la piedra filosofal, que se dice que halló. Sus obras dedican gran cantidad de espacio a describir procesos y reacciones, pero nunca llegan realmente a dar la fórmula para conseguir las transmutaciones. La mayoría de su obra estaba dedicada a recoger el saber alquímico anterior a él, especialmente en lo relacionado a la piedra filosofal (Burckhardt p. 170-181).

Durante la baja Edad Media (1300–1500) los alquimistas fueron muy parecidos a Flamel: se concentraron en la búsqueda de la piedra filosofal y el elixir de la juventud, que ahora se creía que eran cosas separadas. Sus alusiones crípticas y su simbolismo llevaron a grandes variaciones en la interpretación del arte. Por ejemplo, muchos alquimistas durante este periodo interpretaban que la purificación del alma significaba la transmutación del plomo en oro (en la que creían que el mercurio desempeñaba un papel crucial). Estos hombres eran considerados magos y hechiceros por muchos y fueron con frecuencia perseguidos por sus prácticas (Edwards p. 50-75; Norton p. lxiii-lxvii).

Uno de estos hombres que surgió a principios del siglo XVI se llamaba Heinrich Cornelius Agrippa. Este alquimista creía ser un mago y poder invocar espíritus. Su influencia fue insignificante pero, como Flamel, elaboró escritos a los que se refirieron alquimistas de años posteriores. De nuevo como Flamel, hizo bastante por cambiar la alquimia de una filosofía mística a una magia ocultista. Mantuvo vivas las filosofías de alquimistas anteriores, incluyendo la ciencia experimental, la numerología, etcétera, pero añadió la teoría mágica, lo que reforzó la idea de la alquimia como creencia ocultista. A pesar de todo esto, Agrippa se consideraba a sí mismo cristiano, si bien sus opiniones entraron con frecuencia en conflicto con la Iglesia (Edwards p. 56-9; Wilson p. 23-9).

[editar] La alquimia en la era moderna y el Renacimiento

La alquimia europea continuó por esta misma senda hasta los albores del Renacimiento. Esta época vio también un florecimiento de los estafadores que usaban trucos químicos y juegos de manos para «demostrar» la transmutación de metales comunes en oro o que afirmaban poseer el conocimiento del secreto que (con una «pequeña» inversión inicial) llevaría con toda seguridad a ello.

El nombre más importante de este periodo es Paracelso (1493–1541), quien dio a la alquimia una nueva forma, rechazando parte del ocultismo que había acumulado a lo largo de los años y promoviendo el uso de observaciones y experimentos para aprender sobre el cuerpo humano. Paracelso rechazó las tradiciones gnósticas pero mantuvo mucho de las filosofías hermética, neoplatónica y pitagórica; sin embargo, la ciencia hermética tenía tanta teoría aristotélica que su rechazo del gnosticismo era prácticamente insignificante. En particular, rechazó las teorías mágicas de Flamel y Agrippa. Paracelso no se veía a sí mismo como un mago y desdeñaba a quienes lo hacían (Williams p.239-45).

Paracelso fue pionero en el uso de compuestos químicos y minerales en medicina. Escribió que «Muchos han dicho que la alquimia es para fabricar oro y plata. Para mí no es tal el propósito, sino considerar sólo la virtud y el poder que puede haber en las medicinas.» (Edwards, p.47) Sus puntos de vista herméticos eran que la enfermedad y la salud del cuerpo dependían de la armonía del hombre (el microcosmos) y la naturaleza (el macrocosmo). Paracelso dio un enfoque diferente al de sus predecesores, usando esta analogía no como referencia a la purificación del alma sino a que los humanos deben mantener ciertos equilibrios de minerales en sus cuerpos y que para ciertas enfermedades de éstos había remedios químicos que podían curarlas (Debus y Multhauf, p. 6-12). Mientras sus intentos de tratar enfermedades con remedios tales como el mercurio podrían parecer contraproducentes desde un punto de vista moderno, su idea básica de medicinas producidas químicamente ha permanecido vigente sorprendentemente bien.

Alchemik Michał Sędziwój, óleo sobre tabla de Jan Matejko, 73×130 cm, Museo de Artes de Łódź.

En Inglaterra la alquimia en esta época se asocia frecuentemente con John Dee (1527–1608), más conocido por sus facetas de astrólogo, criptógrafo y «consultor científico» general de la reina Isabel I. Dee era considerado una autoridad en la obra de Roger Bacon y estuvo lo suficientemente interesado en la alquimia como para escribir un libro sobre ella (Monas Hieroglyphica, 1564), influenciado por la cábala. El socio de Dee, Edward Kelley —quien afirmaba conversar con ángeles a través de una bola de cristal y poseer un polvo que transformaría el mercurio en oro—, puede haber sido la fuente de la imagen popular del alquimista-charlatán.

Un alquimista menos conocido de esta época es Miguel Sendivogius (1566–1636), filósofo, médico y pionero de la química polaco. Según algunas fuentes, destiló oxígeno en el laboratorio sobre 1600, 170 años antes que Scheele y Priestley, calentando salitre. Pensaba que el gas resultante era «el elixir de la vida». Poco después de descubrir este método, se cree que Sendivogius enseñó su técnica a Cornelius Drebbel, quien en 1621 le daría aplicación práctica en un submarino.

Tycho Brahe (1546–1601), más conocido por sus investigaciones astronómicas y astrológicas, era también un alquimista. Tuvo un laboratorio expresamente construido para este fin en Uraniborg, su observatorio e instituto de investigación.

[editar] El declive de la alquimia occidental

La desaparición de la alquimia occidental se debió al auge de la ciencia moderna con su énfasis en la rigurosa experimentación cuantitativa y su desdén hacia la «sabiduría antigua». Aunque las semillas de estos sucesos fueron plantadas ya en el siglo XVII, la alquimia aún prosperó durante unos doscientos años, y de hecho puede que alcanzase su apogeo en el siglo XVIII. Tan tarde como en 1781 James Price afirmó haber producido un polvo que podía transmutar el mercurio en plata u oro. Igualmente otro alquimista conocido era el arzobispo húngaro Jorge Lippay (1600 – 1666), quien realizó varias investigaciones para el emperador germánico Leopoldo I de Habsburgo, entusiasta creyente de la teoría de la creación del oro.

Robert Boyle (1627–1691), más conocido por sus estudios sobre los gases (véase la ley de Boyle), fue uno de los pioneros del método científico en las investigaciones químicas. Boyle no asumía nada en sus experimentos y recopilaba todos los datos relevantes: en un experimento típico anotaba el lugar en el que se efectuaba, las características del viento, las posiciones del sol y la luna y la lectura barométrica, por si luego resultasen ser relevantes (Pilkington p. 11). Este enfoque terminó llevando a la fundación de la química moderna en los siglos XVIII y XIX, basada en los revolucionarios descubrimientos de Lavoisier y John Dalton, que finalmente proporcionaron un marco de trabajo lógico, cuantitativo y fiable para entender las transmutaciones de la materia, revelando la futilidad de las tradicionales metas alquímicas tales como la piedra filosofal.

Mientras tanto, la alquimia paracélsica llevó al desarrollo de la medicina moderna. Los experimentalistas descubrieron gradualmente los mecanismos del cuerpo humano, tales como la circulación de la sangre (Harvey, 1616), y finalmente localizaron el origen de muchas enfermedades en las infecciones con gérmenes (Koch y Pasteur, siglo XIX) o la falta de nutrientes y vitaminas naturales (Lind, Eijkman, Funk et al.). Apoyada en el desarrollo paralelo de la química orgánica, la nueva ciencia desplazó fácilmente a la alquimia en sus aplicaciones médicas, interpretativas y prescriptivas, mientras apagaba sus esperanzas en elixires milagrosos y mostraba la inefectividad e incluso toxicidad de sus remedios.

De esta forma, a medida que la ciencia siguió descubriendo y racionalizando continuamente los mecanismos del universo, fundada en su propia metafísica materialista, la alquimia fue quedando despojada de sus conexiones química y médica, pero incurablemente sujeta a ellas. Reducida a un sistema filosófico arcano, pobremente relacionada con el mundo material, la alquimia sufrió el destino común a otras disciplinas esotéricas tales como la astrología y la cábala: excluida de los estudios universitarios, rechazada por sus antiguos mecenas, relegada al ostracismo por los científicos y considerada habitualmente como el epítome de la charlatanería y la superstición. Sin embargo, los rosacruces y francmasones siempre han estado interesados en la alquimia y su simbolismo. Una gran colección de libros sobre alquimia se guarda en la Bibliotheca Philosophica Hermetica de Ámsterdam.

Estos avances podrían ser interpretados como parte de una reacción más amplia del intelectualismo europeo contra el movimiento romántico del siglo anterior.

[editar] Alquimia moderna

En la época actual se han realizado progresos para alcanzar las metas de la alquimia usando métodos diferentes a los de la alquimia tradicional. Estos avances pueden en ocasiones ser llamados «alquimia» por razones retóricas.

Podría decirse que el objetivo de la investigación en inteligencia artificial es precisamente crear una vida desde cero, y los filosóficamente opuestos a la posibilidad de la IA la han comparado con la alquimia, como Herbert y Stuart Dreyfus en su ensayo de 1960 Alquimia e IA (Alchemy and AI). Sin embargo, debido a que el objetivo específico de la alquimia es la transmutación humana más que la creación de vida desde cero, la investigación genética, especialmente el ayuste, estaría más cerca de la misma.

[editar] Transmutación nuclear

En 1919 Ernest Rutherford usó la desintegración artificial para convertir nitrógeno en oxígeno. Este proceso o transmutación ha sido posteriormente realizado a escala comercial mediante el bombardeo de núcleos atómicos con partículas de alta energía en aceleradores de partículas y reactores nucleares.

La idea de convertir plomo en oro no es del todo incorrecta ya que, teóricamentes, bastaría extraer 3 protones de un átomo de plomo (82 protones) para obtener otro pero de oro (79 protones).[5] De hecho, en 1980 Glenn T. Seaborg transmutó plomo en oro, solo que el oro resultante apenas dura unos segundos por su inestabilidad atómica y la cantidad obtenida es tan microscópica que hace impensable su rentabilidad.

[editar] Afirmaciones de transmutación no verificadas

En 1964 George Ohsawa y Michio Kushi, basándose en una de las primeras afirmaciones de Corentin Louis Kervran, informaron haber logrado transmutar sodio en potasio usando un arco eléctrico, y más tarde carbono y oxígeno en hierro[cita requerida]. En 1994, R. Sundaresan y J. Bockris informaron haber observado reacciones de fusión en descargas eléctricas entre barras de carbono sumergidas en agua. Sin embargo, ninguna de estas afirmaciones ha sido reproducida por otros científicos y la idea está en la actualidad ampliamente desacreditada.

[editar] Psicología analítica

El psiquiatra suizo Carl Gustav Jung inició su contacto con la alquimia desde un claro desinterés: «La alquimia me parecía una cosa afectada y ridícula». Su opinión cambiaría radicalmente en 1928 a raíz del comentario solicitado por parte del sinólogo Richard Wilhelm sobre la traducción de las ocho primeras secciones de un tratado de alquimia fisiológica china del siglo XIII: El secreto de la Flor de Oro, libro budista con base taoísta. El inicio de su contacto con la alquimia se vio por lo tanto determinado al contemplar en la obra las bases del proceso de individuación, así como un centro procesual al que denominó posteriormente sí-mismo. Necesitó diez años para elaborar un diccionario de referencias cruzadas con el fin de poder entender los significados incluidos en los textos alquímicos, así como quince años para disponer de una biblioteca semejante a las de sus sueños.[6]

Jung vio la alquimia como una proto-psicología occidental dedicada al logro de la individuación. En su interpretación, la alquimia era el recipiente en el que el gnosticismo sobrevivió sus diversas purgas en el Renacimiento. En este sentido, Jung veía la alquimia como comparable al yoga en occidente. También interpretaba los textos alquímicos chinos en términos de su psicología analítica como medios para la individuación. Jung sostiene en su obra Psicología y alquimia (1944) que los fenómenos observables de lo inconsciente, tales como los sueños, contienen elementos simbólicos que también se pueden hallar en la simbología alquímica. Además, dedica un análisis al paralelismo entre los conceptos de la llamada piedra filosofal, por un lado, y la figura de Cristo, por otro. Ilustró a través de las figuras del Rosarium philosophorum aquellos fenómenos transferenciales acaecidos en el proceso de individuación en su trabajo La psicología de la transferencia (1946). Finalmente, en su obra Mysterium Coniunctionis (1955-1956), configura la culminación de la confrontación entre la alquimia y la psicología analítica. Como tercera parte de dicha obra se incluirá editado y comentado por Marie-Louise von Franz el Aurora consurgens.

A todo ello no hay que olvidar la importancia que revistieron para el acceso de Jung a la esencia de la alquimia diversas figuras históricas relevantes, como son María La Judía, Zósimo de Panópolis o Paracelso.

[editar] La alquimia en la cultura

[editar] Novelas y teatro

Un laboratorio alquímico, de La historia de la alquimia y los comienzos de la química.

Muchos escritores satirizaron a los alquimistas y los usaron como blanco de ataques satíricos. Dos famosos ejemplos antiguos son:

En obras más recientes los alquimistas suelen ser presentados bajo una luz más romántica y mística y a menudo se hace poca distinción entre alquimia, magia y brujería:

[editar] Obras clásicas de alquimia

  • Albertus Magnus, Compositum de Compositis (’El compuesto de los compuestos’).
  • “Altus”, Mutus Liber (’El Libro Mudo’).
  • Arnau de Villanova, Semita Semitæ (‘El camino del camino’); Rosarium Philosophorum.
  • Basilius Valentinus, Carrus Triumphalis Antimonii (’El Carro Triunfal del Antimonio’); Duodecim Claves.
  • Bernardo de Treviso, El Sueño Verde.
  • Conversación del rey Calid y del filósofo Morien sobre el magisterio de Hermes.
  • Donum Dei.
  • Elias Ashmole, Theatrum Chemicum Brittanicum.
  • Eugenio Filaleteo, ’El Arte Hermético al Descubierto.
  • Fulcanelli, El Misterio de las Catedrales; Las Moradas Filosofales; Finis Gloriæ Mundi.
  • Georges Aurach, El Jardín de las Riquezas.
  • Hermes Trismegisto, Tabla de esmeralda.
  • Instrucción de un Padre a su Hijo acerca del Árbol Solar.
  • Jacques Le Tesson, La Obra del León Verde.
  • La Clavícula o La Clave Universal (atribuido a Raimundus Lullus).
  • La Turba de los Filósofos.
  • Le Crom, Tratado de la Sal de los Filósofos.
  • Michael Maier, Atalanta Fugiens; Scrutinium Chymicum; Septimana Philosophica; Arcana Arcanissima; Viatorum; Lusus Scrius; Symbola Aureæ; Themis Aurea o De Circulo Physico Cuadrato.
  • Michael Sendivogius, Carta Filosófica; Novum Lumen Chymicum; Dialogus Mercurii; Tractatus de Sulphure; Ænigma Philosphicum.
  • Nicholas Flamel, El Libro de las Figuras Jeroglíficas; El Deseo Deseado.
  • Roberto Valensis, La Gloria del Mundo o La Tabla del Paraíso.
  • Roger Bacon, Speculum Alchemiæ (‘El espejo de la alquimia’); Alchemia Major; De Ione Viridi; Breviaram de dono Dei; Secretm secretorum; Epístolæ de secretis operibus artis et naturæ ac mullitate magiæ .
  • Speculum veritatis.
  • Splendor Solis.
  • Stolcius von Stolcenberg, Vyridarium Chymicum.
  • Teofrasto Paracelso, Opera Omnia; De Natura Rerum Libri Novem; Thesaurus Thesaurorum Alchimistorum (‘El tesoro de los tesoros de los alquimistas’).
  • Theatrum chemicum («Teatro químico»), recopilación de tratados alquimicos del Renacimiento.
  • Tomás de Aquino, Aurora Consurgens; Tratado de la Piedra Filosofal; Tratado sobre el Arte de la Alquimia.
  • Tratado del Secreto del Arte Filosófico: La Arqueta del Pequeño Campesino.
  • Oscar Uzcategui, 33 grabados de Alquimia develados, mutus liber develado,Arquetipos Gnosticos Eternos
  • Valentín Andreae, Las Bodas Químicas de Christian Rosenkreutz.

[editar] Véase también

  • El alquimista, una obra de teatro del renacimiento inglés escrita por Ben Jonson.
  • El alquimista, un libro alegórico escrito por Paulo Coelho.
  • Oscar Uzcategui, 33 grabados de Alquimia develados, Mutus Liber develado,Arquetipos Gnosticos Eternos

[editar] Otros artículos relacionados con la alquimia

[editar] Filosofías relacionadas

[editar] Conexiones científicas

[editar] Sustancias de los alquimistas

[editar] Notas

  1. M. Berthelot (2001) Los orígenes de la alquimia. p. 38.
  2. Velasco Montes, José Ignacio: Magia, alquimia y medicina en el Antiguo Egipto, Instituto de estudios del antiguo Egipto.
  3. Museo Petrie: objeto 5437 [1]
  4. Ars Transmutatoria, documento de word (en francés)
  5. Álvaro Rincón Arce, ABC de Química, Primer Curso, Editorial Herrero, México, 1982, ISBN 968-420-294-6.
  6. C.G. Jung. O.C. I4. Mysterium Coniunctionis. Introducción a la edición española, Enrique Galán Santamaría. Páginas X-XXIII. Madrid: Editorial Trotta, 2002. ISBN 978-84-8164-513-2.

[editar] Bibliografía

  • Augustino (1963). Confesiones. Traducción al inglés de Rex Warner. Nueva York: Mentor Books.
  • Berthelot, Marcelin P. E. (2001) Los orígenes de la alquimia. Ed: mra. Traducción: José Valero Bernabéu. ISBN: 84-88865-68-6.
  • Burckhardt, Titus (1967). Alchemy: Science of the Cosmos, Science of the Soul. Traducción al inglés de William Stoddart. Baltimore: Penguin.
  • Cavendish, Richard. The Black Arts. Perigee Books.
  • Debus, Allen G. y Multhauf, Robert P. (1966). Alchemy and Chemistry in the Seventeenth Century. Los Ángeles: William Andrews Clark Memorial Library, Universidad de California.
  • Edwardes, Michael (1977). The Dark Side of History. Nueva York: Stein and Day.
  • Gettings, Fred (1986). Encyclopedia of the Occult. Londres: Rider.
  • Greenberg, Adele Droblas (2000). Chemical History Tour, Picturing Chemistry from Alchemy to Modern Molecular Science. Wiley-Interscience. ISBN 0-471-35408-2
  • Hitchcock, Ethan Allen (1857). Remarks Upon Alchemy and the Alchemists. Boston: Crosby, Nichols.
  • Hollister, C. Warren (1990). Medieval Europe: A Short History. 6ª ed. Blacklick, Ohio: McGraw-Hill College.
  • Lindsay, Jack (1970). The Origins of Alchemy in Graeco-Roman Egypt. Londres: Muller.
  • Marius (1976). On the Elements. Traducción al inglés de Richard Dales. Berkeley: University of California Press.
  • Martín Reyes, Guillermina (2004). Breve historia de la alquimia. Fundación Canaria Orotava de Historia de la Ciencia. ISBN 978-84-609-0748-0. http://www.gobiernodecanarias.org/educacion/3/Usrn/fundoro/web_fcohc/005_publicaciones/mhc/mhc_htm/mhc7_alquimia.htm. 
  • Norton, Thomas (edición de John Reidy) (1975). Ordinal of Alchemy. Londres: Early English Text Society.
  • Pilkington, Roger (1959). Robert Boyle: Father of Chemistry. Londres: John Murray.
  • Weaver, Jefferson Hane (1987). The World of Physics. Nueva York: Simon & Schuster.
  • Wilson, Colin (1971). The Occult: A History. Nueva York: Random House.
  • Zumdahl, Steven S. (1989). Chemistry. 2ª ed. Lexington, Maryland: D. C. Heath and Co.

[editar] Enlaces externos

HISTORIA9: LA PIEDRA FILOSOFAL. La piedra filosofal es una sustancia que según la alquimia tendría propiedades extraordinarias, como la capacidad de transmutar los metales vulgares en oro. Existen dos tipos de piedra: la roja, capaz de transmutar metales innobles en oro, y la blanca, cuyo uso transforma dichos metales innobles en plata. La roja se obtiene empleando la Vía Seca; la blanca a través de la Vía Húmeda; en ambos casos el elemento de partida es la pirita de hierro.

Piedra filosofal

De Wikipedia, la enciclopedia libre
El alquimista en busca de la piedra filosofal, Joseph Wright, 1771 (Museo de Derby).
Para otros usos de este término, véase Piedra filosofal (desambiguación).

La piedra filosofal es una sustancia que según la alquimia tendría propiedades extraordinarias, como la capacidad de transmutar los metales vulgares en oro. Existen dos tipos de piedra: la roja, capaz de transmutar metales innobles en oro, y la blanca, cuyo uso transforma dichos metales innobles en plata. La roja se obtiene empleando la Vía Seca; la blanca a través de la Vía Húmeda; en ambos casos el elemento de partida es la pirita de hierro.

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[editar] Descripción

Sus orígenes parecen estar en una antigua teoría alquímica que proponía analizar los elementos Aristotélicos atendiendo a sus cuatro "cualidades básicas": calor, frío, sequedad y humedad. El fuego sería caliente y seco, la tierra fría y seca, el agua fría y húmeda y el aire caliente y húmedo. Más aún, la teoría propone que cada metal es una combinación de los cuatro principios; aunque se debe resaltar que después llegaron a la conclusión de que los elementos eran azufre, plomo y oro. De ella se desprende el fenómeno de transmutación; es decir, el cambio de la naturaleza de un elemento en función del cambio en sus cualidades.

La piedra filosofal y el elixir de la vida, eran algo ansiosamente buscado y codiciado debido a las virtudes maravillosas que se le suponían; no sólo la de conseguir oro, sino también la de curar algunas enfermedades y otorgar la inmortalidad. Para la fabricación de oro se buscaba un material que facilitase la mezcla de mercurio y azufre, porque teóricamente ése era el camino acertado. La función transmutadora y la de otorgar la vida eterna están relacionadas: una característica del oro es que se oxida más lentamente que otros metales; es decir: el oro es "inmortal"; por lo tanto, si se descubría cómo formar oro a partir de otros elementos, tal vez podrían hacer que el pobre cuerpo mortal se volviera inmortal.

Las supuestas características físicas de la piedra filosofal también varían según diversas fuentes. Generalmente se la presenta como materiales minerales amorfos o cristalinos de diversos colores. Incluso en obras relativamente modernas como "El Retorno de los Brujos" se menciona la posibilidad de que la piedra filosofal en sí misma sea un gas, "nube de electrones", plasma o cuerpo similar no sólido, que tiene la propiedad de penetrar el vidrio u otros cuerpos cristalinos y quedar almacenada allí. En forma estable puede llevarse fuera del laboratorio y activarse luego con fuego para usarse cuando sea necesario.

Otra leyenda de la piedra filosofal dice que la persona que la posee puede transmutar todo tipo de objetos en oro, pero su uso constante hace que poco a poco la persona que la use vaya, casi sin advertirlo, convirtiéndose en oro.[cita requerida] Esto seria un castigo al abuso de los poderes de la piedra, y a la codicia de la persona...

Hay vertientes más místicas de la alquimia que creen que, en realidad, la obra y la piedra filosofal no son realidades físicas, sino metáforas del perfeccionamiento espiritual.

Por otra parte se afirma que el "lapis philosophorum" era simple y llanamente el conocimiento, y lo que se buscaba era realmente la ciencia pura.

Los alquimistas, además de buscar con fruición el elixir de la vida, buscaban también un remedio que se pudiera preparar en el laboratorio, capaz de curar todas las enfermedades (véase panacea universal).

Por otra parte se cree que los verdaderos alquimistas esconden la verdadera forma de conseguir la piedra. No existe un tratado alquímico que sea claro y se le dan distintos nombres a las sustancias utilizadas por ejemplo el fuego alquímico es diferente al fuego común esto se hace con el fin de hacer dificultosa la construcción de la piedra por parte de otras personas con malos fines.

Cabe señalar que para realizar las supuestas tres fases del magisterio (Nombre dado a las tres fases que se deben hacer para llegar a construir la piedra) se debe poseer una llama de fuego encendida calentando la materia prima de la piedra, durante años, pues el alquimista pretende "imitar" a la naturaleza la cual se demora tiempo y debe tener paciencia para crear algo.

Por esta razón, se dice que para crear la piedra y como la experiencia de antiguos alquimistas lo dice, se debe tener asegurada la sobrevivencia por al menos veinte años. Ya que unos años se emplearan en investigar y otros en cometer errores y otros para la elaboración exitosa.

Cabe señalar que la elaboración de la piedra es arriesgado y se necesita tiempo y dinero para construirla, además de una enorme paciencia. ¿Por qué es arriesgado? Porque en uno de los magisterios hay compuestos presentes como la pólvora y dicen que más de un alquimista ha muerto por la explosión, si es que se aplica calor de forma inadecuada. ¿Por qué tanto tiempo? Se somete al fuego la materia prima durante años porque los alquimistas purifican la materia con fuego y probablemente también sea desde una perspectiva más científica una forma de hacer ceder a la materia y mostrar propiedades desconocidas para muchos. ¿Dinero? es necesario para poder mantener el fuego durante años.

Es posible que no valga la pena realizarla pues la cantidad obtenida no suele ser tan grande. Y si pensamos que se debe usar un poco de ella y disolverla en el metal impuro derretido para conseguir oro, claramente no es una inversión valiosa pues no se podrá ocupar la piedra infinitas veces. Suponiendo que se obtenga un puñado de piedra filosofal, ¿cuántos kilogramos de oro se obtienen hasta que se acabe?

Los autores alquimistas más confiables dicen que la piedra filosofal tiene aspecto de arena roja más que el de una piedra sólida, esto es así debido a la forma en como se construye (aunque puede haber existido o existe alguna forma de agrupar todo en una piedra).

[editar] Despistando a los profanos

Una de las características de la alquimia es que se establece un lenguaje confuso en los escritos con el fin de despistar intencionalmente a quien quiera construirla. Es un grave error, por ejemplo, pensar que el Azufre y el Mercurio, elementos químicos S y Hg, se ocupaban como ingredientes para construir la piedra filosofal. Los autores de las obras alquímicas introducen estos términos erróneos de forma intencional, por lo tanto, los investigadores de la piedra filosofal deben saber que la piedra no se elabora con azufre y mercurio, estos son solo palabras que representan compuestos desconocidos para la gran mayoría de investigadores. Por eso algunos autores alquimistas hablan del mercurio de los filósofos, por ejemplo, para dar una pista que no es el elemento mercurio.

Según un autor, la materia prima de la obra son unos cuantos kilos de tierra rica en hierro con impurezas de antimonio. A esta mezcla se le agrega el fuego de los filósofos, que es una especie de sustancia catalizadora que reacciona con la materia prima inicial, y se obtienen a partir de un proceso el mercurio y el azufre de los filósofos, que son sustancias pre-procesadas con el fuego de los filósofos y con otra sustancia que llaman leche de virgen, entre muchos otros nombres. Posteriormente, estas dos sustancias se mezclan en el recipiente hermético y se someten a un proceso de calentamiento por fuego físico constante durante años. Se cree que uno de los compuestos utilizados es una sustancia sensible a la luz, por lo cual en la elaboración de la piedra, los antiguos alquimistas trabajaban con la luz de la Luna, porque la luz no polarizada del Sol cambia uno de los compuestos, arruinando el resultado final.

Sobre los pasos para realizar la piedra filosofal se cree que estos están de forma explícita en "Mutus liber" o libro mudo. Aquí también se encontrarán símbolos que indican Azufre y Mercurio, pero cabe destacar que no son los elementos químicos S y Hg, sino compuestos obtenidos de los pasos previos a la realización de la Gran Obra.

[editar] Situación actual de la transmutación

La idea de convertir plomo en oro no es del todo incorrecta, ya que - por lo menos en teoría - bastaría con extraer 3 protones de un átomo de plomo (de 82 protones) para obtener un átomo de oro (de 79 protones).[1]

Con el tiempo la transmutación, fue sustituida por el creciente conocimiento acerca de las reacciones químicas y la naturaleza de los elementos químicos cada vez más claro que la transformación de los metales en oro o, más generalmente, la transformación de un tema a otro para los alquimistas buscaron maneras - y son Todos los procesos químicos - es imposible, porque las proyecciones de la energía para un lote demasiado pequeño. Estas transformaciones sólo funcionan entre millones de veces más energía de trabajo nuclear procesos y métodos, tales como para la producción de plutonio en grandes cantidades en los reactores nucleares se aplican todos los días. En 1980, el físico americano y Premio Nobel, Glenn T. Seaborg, fue el primer hombre, en usar métodos nucleares para transmutar varios miles de átomos de plomo en oro. (véase el oro de síntesis)

Aparte, a lo largo de la historia, han existido multitud de científicos los cuales han podido determinar ciertas causas del envejecimiento humano y demostrar en cierta medida, que el rejuvenecimiento es posible.

[editar] Supuestos usos de la piedra

La piedra actuaría en tres reinos: el mineral, el vegetal y el animal. Poseería básicamente la habilidad de transmutar de un estado a otro, transmutando cualquier enfermedad en salud, transmutando el plomo en oro, teniendo la capacidad de volver inmortal a quien la beba, etc.

[editar] Series y TV

[editar] Véase también

[editar] Referencias

  1. Álvaro Rincón Arce, ABC de Química, Primer Curso, Editorial Herrero, México, 1982, ISBN: 968-420-294-6

HISTORIA9: LA DAMA DE PLATA. GUAJIRA. LA DAMA GUAJIRA. Los wayúu o guajiros del (Del arahuaco guajiro, señor, hombre poderoso)[1] son aborígenes de la península de la Guajira, sobre el mar Caribe, que habita territorios de Colombia y Venezuela, sin tener en cuenta las fronteras entre estos dos países sudamericanos.

Wayúu

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Para el idioma, véase Idioma wayúu.
Wayúu
Mujer Wayuu.png
Mujer wayúu
Otros nombresGuajiros o Goajiros (en castellano)
UbicaciónPenínsula de la Guajira:
Bandera de Colombia Colombia (Flag of Guajira Department.svg La Guajira)
Bandera de Venezuela Venezuela (Flag of Zulia State.svg Zulia)
Wayuumap.png
Ubicación de la etnia
Población total500.000 habitantes.
Venezuela: 293.777 hab. (censo 2001)
Colombia: 144.003 hab. (censo 1997)
IdiomaWayuunaiki o guajiro (en castellano)
Etnias relacionadasCocinas
Paraujanos
Guanebucanes

Los wayúu o guajiros del (Del arahuaco guajiro, señor, hombre poderoso)[1] son aborígenes de la península de la Guajira, sobre el mar Caribe, que habita territorios de Colombia y Venezuela, sin tener en cuenta las fronteras entre estos dos países sudamericanos.

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[editar] Geografía

Ocupan un territorio 15.300 km2 dentro del departamento colombiano de la Guajira, Colombia, y 12.000 km2 dentro del estado de Zulia, Venezuela. El clima de sabana xerófila al sur y occidente (Baja Guajira) y de estepa árida o semiárida al norte y oriente (Alta Guajira), es cálido y seco, la lluviosidad de esta región es muy reducida y sólo hay lluvias en el juyapu, entre septiembre y diciembre. En la Alta Guajira está el denominado Macizo Guajiro[2] conformado por las serranías Macuira, Jala'la, Chiare, Cojoro y Cocinas y el cerro Epitsú, que alcanzan hasta 900 m.s.n.m. Al sur de la baja Guajira corren, hacia el occidente el río Ranchería y el río Limón hacia el oriente.Dejen de buscar la tarea en wikipedia.

El pueblo wayúu habita la árida península de la Guajira al norte de Colombia y noroeste de Venezuela, sobre el mar Caribe. Es una región con un clima cálido, seco e inhóspito, bañada por los ríos Ranchería (Colombia) y El Limón (Venezuela). Presenta unas estaciones climáticas marcadas por una primera temporada de lluvias, denominada Juyapu, que se desarrolla durante los meses de septiembre a diciembre, seguida de una época de sequía, conocida como Jemial, que va desde diciembre hasta abril. Posteriormente, viene la segunda temporada de lluvias, llamada Iwa, para rematar con una larga temporada de sequía que va desde mayo a septiembre.

[editar] Población

Los wayúu son el pueblo indígena más numeroso de Venezuela y de Colombia; representan cerca del 8% de la población del estado Zulia y cerca del 45% de la del departamento de La Guajira[3] y sobrepasan las 500.000 personas.

[editar] Historia

El pueblo wayúu es uno de los pueblos arawak que, como una gran corriente migratoria, se desplazaron tanto por la Amazonía, como hacia las Antillas, a donde llegaron hacia el 150 a. C.

Hacían parte de sus costumbres ancestrales, la caza, pesca y recolección, así como la horticultura, donde ella era posible, al sur de la península o en otros lugares con un ambiente menos desértico que el actual. La vivienda era comunal, en forma de maloca.

Aunque el contacto con los conquistadores europeos data del siglo XVI, los wayúu no fueron conquistados sino hasta muy tardíamente, después de la independencia de Colombia y Venezuela. En esto influyó tanto la resistencia indígena, como las duras condiciones ambientales del desierto, que sirvió como refugio a los wayúu.

La intervención europea supuso sin embargo la pérdida de tierras agrícolas y áreas de caza, que los wayúu compensaron con el pastoreo de especies introducidas, especialmente las cabras y, en menor medida, bovinos. Conflictos frecuentes ocurrieron por la política de los europeos de controlar la pesca de perlas. Luego, aprovechando los enfrentamientos entre españoles, holandeses e ingleses, fueron capaces de desarrollar una actividad comercial intensa, que ampliaron durante el período republicano.

A pesar de la expansión de las dos Repúblicas sobre su territorio, los wayúu mantuvieron una amplia autonomía extralegal que sólo recientemente han reconocido consitucionalemente ambos estados y que se caracteriza por la aplicación del derecho propio[4] en todo el territorio propio.

[editar] Economía

Pueblo dedicado especialmente al pastoreo.[5] Los bovinos se consideran el mayor valor, pero su crianza es limitada por las condiciones ambientales. Cada clan tiene una marca de hierro, ya que el ganado es marcado con el símbolo clanil. Las cabras (kaa'ulaa) o chivos, registran el mayor número de cabezas y son cuidados en rebaños de 100 a 150 animales y a veces de muchos más. Anteriormente se criaban muchos caballos, asnos y mulas, pero en los últimos años las epidemias han diezmado estas especies.

Entre los wayúu el ganado es la principal riqueza y además el principal motivo de prestigio. Aunque se comercia con él, se intercambia de modo no comercial: para sellar una alianza matrimonial, como derecho sobre una descendencia o para compensar daños o delitos, solucionar conflictos y establecer la paz. Además, el pastor asocia su ganado a los rituales que marcan su ciclo vital. Donde es posible, tiene una pequeña huerta llamada apain, donde siembran maíz, fríjol, yuca, pepino, ahuyama, melón y sandía, sin que puedan rotar ni variar de cultivos, debido al clima.

La economía es mixta pues se requiere también de otro tipo de actividades económicas como la pesca, el comercio, la producción textil tradicional, la cerámica y el trabajo asalariado en haciendas, en las minas de carbón de El Cerrejón, en manos de la Exxon y la Glencor, en las explotaciones de talco y dividivi y tambien cuenta con la cooperativa ayatawacoop donde es un programa indigena, la comercializacion de combustibles y derivados del petroleo donde son aproximadamente 1200 asociados a la cooperativa y el 80% son indigenass o en el sector de servicios.

La explotación de la sal marina en Manaure era realizada desde antes de la llegada de los europeos. Primero la Corona española y luego el estado colombiano explotaron las salinas y varios wayúu se hicieron asalariados, aunque otros mantuvieron explotaciones artesanales. En 2005, después de una larga lucha, transitoriamente la explotación de la sal estuvo de nuevo en manos de los indígenas, pero una sentencia los ha despojado nuevamente.

[editar] Organización y cultura

Sociedad organizada en clanes eiruku. Entre el pueblo wayúu existe todavía la autoridad tradicional y un sistema autóctono de la administración de la justicia en la cual se destaca el pütchipü o pütche'ejachi, es decir, el portador de la palabra o "palabrero", quien resuelve los conflictos entre los diferentes clanes. En lo que se refiere a la familia extensa matrilineal "según la sangre" o apüshi, el alaula tío materno mayor es quien ejerce la autoridad. Los parientes por línea paterna, "según la sangre", se reconocen como oupayu,[6] aliados con quienes se espera solidaridad yana'ma' o trabajo conjunto.

Grupo wayúu aprendiendo a leer y escribir

El hombre puede tener varias mujeres. Antes del matrimonio el novio debe llegar a un acuerdo con los padres de la novia en una reunión denominada ápajá y entregar a ellos la cantidad de ganado y joyas que acuerden. La mujer permanece en el hogar y es símbolo de respeto y unidad. Habitan en rancherías (piichipala o miichipala), pequeñas comunidades distantes unas de otras, conformadas por agrupaciones de parientes cercanas al clan. El pastoreo es la actividad más importante. El número de cabras, reces, caballos y mulas son el símbolo de riqueza y poderío. El tejido es una labor que combinan con las demás actividades cotidianas, en los ratos libres, en las visitas y cuando van de viaje.

Un personaje de gran importancia en cada comunidad es el piachi', quien ha adquirido poder espiritual mediante su experiencia visionaria y las virtudes otorgadas durante sueños o trances que se interpretan como la incorporación de un espíritu protector Seyuu, por lo que es llamado para curar. Los espíritus se comunican con los humanos vivos en los sueños. Maleiea es el creador; Pulowi mujer primigenia; Juyá la lluvia; Shanceta, Acaracuy y Kéerraria espíritus de lugares especiales; Yoruja los espíritus errantes de muertos. El wayúu cree que tras la muerte va a Jepirá,[7] el Cabo de la Vela, lugar de felicidad donde se descansa hasta que tras el segundo velorio, cuando los restos son exhumados para llevarlos un sitio definitivo, el espíritu del muerto toma el camino hacia la eternidad.

Los conocimientos retenidos en la memoria han pasado de una generación a otra para plasmarse con manos wayúu en un sinnúmero de objetos tejidos de singular belleza y funcionalidad, elaborados en diversidad de técnicas, formas y colores. Anteriormente los wayúu se valían de materiales naturales de su medio ambiente para elaborar y tinturar los hilos de sus tejidos; esta antigua transformación ha sido reemplazada por las materias primas procesadas industrialmente, en especial finos hilos de algodón mercerizado, hilazas y fibras acrílicas en vistosos colores.

[editar] Lengua

Artículo principal: Idioma Wayuu

La lengua hablada por el pueblo wayúu se denomina wayuunaiki. Pertenece a la familia lingüística arawak.[8] Es una lengua aglutinante.[9] Registra seis vocales y 16 consonantes.[10]

Vocales

 AnterioresCentralesPosteriores
Cerradasi+u
Mediase o
Abiertas a 

Consonantes

 labialalveolarpalatalvelarglotal
oclusivas sordasptĉk'
nasalesmnñ  
fricativas sordas sŝ h
vibrantes    
vibrante doble rr   
aproximantesw y  

† es una vibrante lateral que se pronuncia con la lengua un poco más lateral y más atrás que la "r" del castellano.

[editar] Designación

La palabra wayúu es la autodesignación usada por los indígenas, y significa persona en general, indígena de la propia etnia, aliado y también la pareja (mi esposo o mi esposa). Se opone al término "arijuna", persona extraña, posible enemigo, conquistador, que no respeta las normas wayúu. Kusina es la denominación para otros indígenas, excepto los Añu, a quienes llaman paraujano.[11]

La designación de los Wayúu como "guajiros" es usada por los no indígenas. La palabra "guajiro" se presta a confusión porque normalmente es usada por los Wayúu para designar a los no indígenas habitantes de la Guajira y en ese caso significa "colono". También se llama "guajiro" en Cuba y las Antillas, a los campesinos, a la población que vive en las zonas rurales y en general a aquel que cultiva la tierra o cuida de las plantaciones agrícolas..

[editar] Referencias

  1. Guajiro,ra según la RAE.
  2. Chaves, Milciades (1953) "La Guajira: una región y una cultura de Colombia"; Revista Colombiana de Antropología 1: 123-195. Bogotá
  3. DANE Censo nacional de Población 20005; resultados preliminares.
  4. Perrin, Michel (1985) "La ‘Ley Guajira’. Justicia y venganza entre los guajiros"; Revista Cenipec 9: 83-118. Mérida, Venezuela.
  5. Vergara Gozález, Otto (1990) "Los Wayuu: hombres del desierto"; Introducción a la Colombia Amerindia: 27-38. Bogotá: ICAN.
  6. Goulet, Jean-Guy (1977) "El parentesco guajiro de los Apüshi y de los Oupayu"; Montalbán 6: 775-796. Caracas: UCAB.
  7. Perrin, Michael (1980) El camino de los indios muertos: mitos y símbolos guajiros. Traducción de Fernando Núñez. Caracs: Monte Avila Editores,
  8. Mansen, Richard y David Captain (2000) "El idioma wayuu (o guajiro)"; María Stella González de Pérez y Mª L. Rodríguez de Montes (eds.) Lenguas indígenas de Colombia: una visión descriptiva: 795-810. Bogotá: Instituto Caro y Cuervo.
  9. Pimiento Prieto, Margarita y F.J. Pérez Van-Leeden (1997) La traducción de apartes de la Constitución política de Colombia al wayuunaiki : algunos aspectos y problemas Amerindia 22: 151-176. Paris
  10. Goulet J.G. y Miguel Angel Jusayu (1978) El idioma guajiro; sus fonemas, su ortografía, su morfología. Caracas: Universidad Católica Andrés Bello.
  11. Vergara González, Otto op. cit. p.p. 28-29

[editar] Enlaces externos