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ARQUITECTURA: ARQUITECTURA VISIGODA: SAN JUAN DE BAÑOS EN PALENCIA Y SANTA COMBA DE BANDE EN ORENSE (ESPAÑA). Después de las devastaciones que en los primeros años del siglo V sufrió la Península Ibérica por las terribles oleadas de vándalos, alanos, suevos y visigodos que la invadieron, quedó al fin relativamente sosegada con la dominación de éstos últimos a partir del año 412 y más todavía cuando en el 589 se realizó la conversión de los visigodos arrianos al catolicismo con Recaredo, su monarca. A mediados del siglo VI llegaron a España legiones imperiales de Constantinopla con objeto de ayudar y afirmar en su torno al rey Atanagildo y posesionándose de algunas plazas en las costas e Levante y Mediodía, las retuvieron por más de medio siglo (552-615) con su obligado acompañamiento de artistas bizantinos contribuyendo de esta suerte a reforzar los elementos orientales que ya formaban parte del caudal artístico de los godos.

Arquitectura visigoda

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Después de las devastaciones que en los primeros años del siglo V sufrió la Península Ibérica por las terribles oleadas de vándalos, alanos, suevos y visigodos que la invadieron, quedó al fin relativamente sosegada con la dominación de éstos últimos a partir del año 412 y más todavía cuando en el 589 se realizó la conversión de los visigodos arrianos al catolicismo con Recaredo, su monarca. A mediados del siglo VI llegaron a España legiones imperiales de Constantinopla con objeto de ayudar y afirmar en su torno al rey Atanagildo y posesionándose de algunas plazas en las costas e Levante y Mediodía, las retuvieron por más de medio siglo (552-615) con su obligado acompañamiento de artistas bizantinos contribuyendo de esta suerte a reforzar los elementos orientales que ya formaban parte del caudal artístico de los godos.

Consta por testimonios fidedignos de aquella época la existencia de magníficas iglesias en España, desde los últimos años del siglo VI hasta la invasión sarracéna.

Por el tesoro del siglo VII hallado en Guarrazar (Toledo) y por las inscripciones que se guardan de la misma época se demuestra con evidencia el gran influjo que el arte visigodo había recibido del septentrional y del bizantino y el adelanto a que habían llegado las artes suntuarias en España lo cual da derecho a inferir que no les iría a la zaga la arquitectura.

Los pocos restos de construcciones visigodas que, salvando las distancias de los siglos y las terribles vicisitudes por las cuales pasó el suelo español han podido llegar hasta nosotros demuestran que la España visigoda poseía un arte propio y nacional distinto del de otros países por lo menos desde la época de Recaredo. No constan con certeza edificios visigodos o ruinas de ellos anteriores a su reinado.

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Elementos [editar]

Los principales elementos componentes de la arquitectura visigoda pueden fijarse de este modo para las iglesias propiamente dichas:

  • plano de basílica latina, con tres naves y un ábside cuadrado (a veces, en herradura) en el cual se elevaba el altar único
  • columnas exentas y monolíticas para dividir las naves y, alguna vez, para lo mismo, pilastras sencillas
  • capiteles de orden corintio o compuesto degenerados y con escultura de poco relieve
  • arcos de herradura y también de medio punto y peraltados
  • techumbre de madera en las naves y de bóveda de cañón o de cuarto de esfera en los ábsides
  • los muros, de piedra sin combinación de ladrillo y con aparejo de hiladas irregulares
  • no se usan contrafuertes y el contrarresto se logra con el espesor de los muros
  • las ventanas suelen ser ajimeces con celosías de piedra calada
  • la ornamentación sigue las formas bizantinas de estrella, cruces (a veces, con el alfa y el omega), florones y varios motivos geométricos
  • se decoran los muros con pinturas o con revestimientos de mármoles y los pavimentos con mosaico, hoy desaparecidos

Había también iglesias que imitaban el tipo bizantino acaso destinadas a servir de baptisterios. Dicho tipo se manifiesta en la planta de cruz griega o cuadrada y dividida en tramos sobre cuyo centro se alzaba una cúpula o por lo menos una bóveda vaída. Y no faltaban humildes oratorios y memorias de mártires (martyrium como las llama San Isidoro) de sencilla planta rectangular y de pequeñas dimensiones con ábside o sin él y con más o menos ornamentación que las denuncia como de esta época.

El arco de herradura [editar]

El arco de herradura usado por los visigodos se distingue del mahometano en su arranque, en su amplitud, en su altura relativa y en su despiezo. El visigodo arranca directamente del ábaco del capitel y es algo más ancho que el intercolumnio por él cubierto; su peralte (porción que media entre el arranque y la línea horizontal que pasa por el centro) equivale a un tercio del radio o poco más y su despiezo es comúnmente horizontal en el peralte y radial desde la terminación de éste y alguna vez radial en todo. Su curvatura no es sencillamente ultrasemicircular sino que desde la línea horizontal del centro desciende la curva obedeciendo a otro centro más lejano o formada al tanteo. En cambio, el arco musulmán de herradura se apoya en zapatas salientes sobre el capitel, ofrece igual amplitud que el vano por él cubierto, tiene un peralte cada vez mayor (en el siglo IV, de medio radio y desde el siglo XIII se convierte en arco en ojiva túmida, resultando el peralte muy elevado) su despiezo es horizontal hasta más arriba de la línea del centro por lo menos desde siglo IX y su curvatura es simplemente ultrasemicircular.

Principales monumentos [editar]

Los monumentos de arquitectura que hoy se consideran como visigodos en nuestra península aunque hayan sufrido posteriores y variadas restauraciones o sólo se conserven ruinas de ellos, se reducen a los siguientes:

Todas estas iglesias son del siglo VII aunque las de San Martín y San Pedro pueden alcanzar los principios del siglo VIII. También se adjudican en su origen a la misma época (del siglo VI al VII) las tres iglesias antiguas de Tarrasa, a saber:

  • San Miguel, que debió ser el baptisterio de la catedral de Egarra (Tarrasa), tiene planta cuadrada, dividida en nueve compartimentos, un ábside de herradura, arcos peraltados, cúpula central (que antes debió ser vaída), apoyada sobre ocho columnas con sus capiteles visigodos. Consta de bóveda de concha en los cuatro ángulos de la iglesia y una cripta con ábside en herradura compuesto de tres lóbulos semicirculares como el de la iglesia de San Pedro.
  • San Pedro
  • Santa María, al igual que la de San Pedro con forma basilical, conservando apenas la fábrica primitiva tan sólo el ábside en herradura.

Las tres fueron restauradas en los siglos IX y XI y la última, otra vez en el XII. Como ejemplares de pequeños oratorios se citan:

Hay también otras preciosas reliquias de arquitectura visigoda diseminadas en varias poblaciones de España como las de

  • Mérida (capiteles en la iglesia de Santa Eulalia y otros restos en el Museo)
  • Toledo (capiteles en las iglesias de San Román, Santa Eulalia, San Sebastián y Cristo de la Luz)
  • Córdoba en la que se pueden ver fustes y capiteles visigodos en la antigua mezquita mayor o aljama (siglo VIII) aprovechados por los musulmanes de las basílicas por ellos destruidas.

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