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HISTORIA10: LAS MOIRAS. En la mitología griega las Moiras (en griego antiguo Μοῖραι, ‘repartidoras’) eran personificaciones del destino. Sus equivalentes en la mitología romana eran las Parcas o Fata, y en la nórdica las Nornas. Vestidas con túnicas blancas, su número terminó fijándose en tres. La palabra griega moira (μοῖρα) significa literalmente ‘parte’ o ‘porción’, y por extensión la porción de vida o destino de uno. Controlaban el metafórico hilo de la vida de cada mortal desde el nacimiento hasta la muerte (y más allá).

Moiras

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El Triunfo de la Muerte o Los 3 Destinos. Tapiz flamenco (c. 1510-1520).

En la mitología griega las Moiras (en griego antiguo Μοῖραι, ‘repartidoras’) eran personificaciones del destino. Sus equivalentes en la mitología romana eran las Parcas o Fata, y en la nórdica las Nornas. Vestidas con túnicas blancas, su número terminó fijándose en tres.

La palabra griega moira (μοῖρα) significa literalmente ‘parte’ o ‘porción’, y por extensión la porción de vida o destino de uno. Controlaban el metafórico hilo de la vida de cada mortal desde el nacimiento hasta la muerte (y más allá).

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[editar] Zeus y las Moiras

Incluso los dioses temían a las Moiras. Zeus también estaba sujeto a su poder, admitió una vez la sacerdotisa pitia de Delfos. Hesíodo aludía a «las Moiras a quienes el sabio Zeus dio los mayores honores»,[1] aunque ninguna obra clásica aclara hasta qué extremo exacto las vidas de los inmortales estaban afectadas por los caprichos de las propias Moiras, y es de esperar que su relación con Zeus no fuese inmutable durante los siglos.

Un presunto epíteto Zeus Moiragetes, significando ‘Zeus Jefe de las Moiras’ fue inferido por Pausanias de una inscripción que vio en el siglo II en Olimpia: «Cuando llegar al punto de partida de las carreras de carros hay un altar con una inscripción al Dador de Destino[2] Esto es simplemente un apellido de Zeus, que conoce los asuntos de los hombres, todo lo que el destino les da, y todo lo que no les está destinado.»[3] En el Templo de Zeus en Megara, Pausanias dedujo de los relieves esculpidos que vio «sobre la cabeza de Zeus están las Horas y las Moiras, y todos pueden ver que es el único dios obedecido por las Moiras.» Lo inferido por Pausanias no tiene apoyos en los cultos, aunque advirtió que había un santuario de las Moiras en Olimpia,[4] y también en Corinto[5] y Esparta,[6] y contiguo al santuario de Temis fuera de una puerta de Tebas.[7]

H. J. Rose escribe que Nix (la Noche) era también la madre de las Moiras,[8] al igual que de las Erinias, en la tradición órfica.

Cuando fueron tres,[9] las Moiras eran:

  • Cloto (Κλωθώ, ‘hilandera’) hilaba la hebra de vida desde su rueca hasta su huso. Su equivalente romana era Nona (‘Novena’), que originalmente era una diosa invocada en el noveno mes de gestación.
  • Láquesis (Λάχεσις, ‘la que echa a suertes’) medía el hilo de la vida de cada persona con su vara de medir. Su equivalente romana era Décima.
  • Átropos (Ἄτροπος, ‘inexorable’ o ‘inevitable’, literalmente ‘que no gira’[10] a veces llamada Aisa) era quien cortaba el hilo de la vida. Elegía la forma en la que moría cada persona, y cuando su tiempo llegaba cortaba su hebra con «sus detestables tijeras».[11] Su equivalente romana era Morta (‘Muerte’).

[editar] Mitología

Las tres Moiras matando a los gigantes Agrio y Toante. Detalle de friso del Altar de Pérgamo (Museo de Pérgamo, Berlín).

Se suponía que las Moiras se aparecían tres noches después del nacimiento de un niño para determinar el curso de su vida. Los griegos afirmaban variadamente que eran las hijas de Zeus y la titánide Temis (la ‘Institutriz’) o de seres primordiales como Nix (la Noche), Caos o Ananké (la Necesidad).

En tiempos más antiguos fueron representados como solo unas pocas —quizá solo una— diosas individuales. La Ilíada de Homero habla generalmente de la Moira, que hila la hebra de la vida para los hombres en su nacimiento,[12] Moera Krataia (‘poderosa Moira’)[13] o de varias Moiras.[14] En la Odisea hay una referencia a las Klôthes o hilanderas.[15] En Delfos solo se reverenciaba a las Parcas del Nacimiento y la Muerte.[16] En Atenas, Afrodita, que tuvo una existencia anterior a la olímpica, era llamada Afrodita Urania, la mayor de las Parcas según Pausanias.[17]

Un texto bilingüe eteocretense[18] tiene la traducción griega Ομοσαι δαπερ Ενορκίοισι (Omosai d-haper Enorkioisi, ‘pero puede jurar [estas] mismas cosas a las Guardianas de Juramentos’). En eteocretense esto se escribe —S|TUPRMĒRIĒIA, donde MĒRIĒIA puede aludir a las divinidades que los helenos conocían como las Moiras.

Versiones de las Moiras también existieron en los niveles mitológicos europeos más antiguos. Es difícil separarlas de otras diosas hilanderas del destino indoeuropeas, conocidas como Nornas en la mitología nórdicas, y la diosa báltica Laima y sus dos hermanas. Algunos mitógrafos griegos fueron tan lejos como para afirmar que las Moiras eran las hijas de Zeus, junto con bien Ananké (Necesidad) o, como Hesíodo señala en un pasaje,[19] Temis (la Justicia) o Nix (la Noche). Si darles un padre o no a las Moiras era un síntoma de hasta dónde estaban dispuestos a llegar los mitógrafos griegos, para modificar los antiguos mitos de forma que encajen con el orden patrilineal olímpico, la afirmación no era ciertamente aceptable para Esquilo, Heródoto o Platón.

A pesar de su reputación, las Moiras podían ser adoradas como diosas. Las novias atenienses les ofrecían mechones de pelo y las mujeres juraban por ellas. Pudieron haber tenido su origen como diosas de los nacimientos, adquiriendo solo más tarde su reputación como agentes del destino.

[editar] Representación

Se las representaba como tres mujeres de aspecto severo: Cloto, con una rueca; Láquesis, con una pluma o un mundo y Átropos, con una balanza. La representación más comúnmente usada era la de tres viejas hilanderas o unas melancólicas doncellas. Shakespeare se inspiró en este mito para crear las tres brujas que aparecen en Macbeth, cuya intervención es determinante en el destino del protagonista.

[editar] Bibliografía

[editar] Notas

  1. Hesíodo, Teogonía 901.
  2. El griego es Moiragetes (Pausanias, v.15.5).
  3. Pausanias, v.15.5.
  4. Pausanias v.15.4.
  5. Pausanias ii.4.7.
  6. Pausanias iii.11.8.
  7. «Hay un santuario de Temis con una imagen de mármol blanco; contiguo hay un santuario de las Parcas, mientras el tercero es de Zeus del Mercado. Zeus está hecho de piedra; las Moiras no tienen imágenes.» (Pausanias ix.25.4.)
  8. Rose (1928) p. 24.
  9. La expectativa de que eran tres se hizo fuerte en el siglo II: cuando Pausanias visitó el templo de Apolo en Delfos, con Apolo y Zeus acompañados cada uno por una Moira, señaló que «hay también imágenes de dos Moiras, pero en lugar de la tercera a su lado aparecen Zeus Moiragetes y Apolo Moiragetes.»
  10. Compárese con la antigua diosa Adrastea, la ‘ineludible’.
  11. «Viene la ciega Furia con las detestables tijeras, / y corta la vida finamente hilada.» John Milton, Lycidas l. 75.
  12. Homero, Ilíada xxiv.209.
  13. Homero, Ilíada xvi.334.
  14. Homero, Ilíada xxiv.49.
  15. Homero, Odisea vii.197.
  16. Kerényi (1951) p. 32.
  17. Pausanias x.24.4.
  18. La inscripción, del Delfinion de Dreros, actualmente desaparecida, fue publicada por: Henri van Effenterre (1946). «Inscriptions archaïques crétois» (en francés). Bulletin de correspondance hellénique (París) (70):  pp. 602–603. OCLC 290806160. http://www.persee.fr/web/revues/home/prescript/article/bch_0007-4217_1946_num_70_1_2609. 
  19. Hesíodo, Teogonía 904.

[editar] Véase también

[editar] Enlaces externos

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