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HISTORIA8: EL VASCUENCE. El vasco, euskara, vascuence o linguæ navarrorum, es una lengua aislada, es decir, no se ha podido establecer ninguna relación genérica entre ella y cualquier otra lengua del mundo. Ha habido algunos intentos de relacionarlo con el grupo bereber de lenguas del Norte de África. Se ha propuesto que los fenicios transportaron hablantes bereberes por mar hacia el oeste a lo largo de la costa septentrional africana, al objeto de proveer colonos para sus colonias comerciales, pero tales lugares ya estarían habitados por los antiguos vascos desde Iberia hasta el Norte de África.

Lengua Vascuence, Vasca o Euskera

Situación geográfica

Historia

El vasco, euskara, vascuence o linguæ navarrorum, es una lengua aislada, es decir, no se ha podido establecer ninguna relación genérica entre ella y cualquier otra lengua del mundo. Ha habido algunos intentos de relacionarlo con el grupo bereber de lenguas del Norte de África. Se ha propuesto que los fenicios transportaron hablantes bereberes por mar hacia el oeste a lo largo de la costa septentrional africana, al objeto de proveer colonos para sus colonias comerciales, pero tales lugares ya estarían habitados por los antiguos vascos desde Iberia hasta el Norte de África.

También se le ha intentado relacionar con otras familias, sobre todo con la familia kartvelia, perteneciente a las lenguas caucásicas, debido a su parecido en estructura gramatical; de hecho hay lingüistas que hablan de un complejo ibero-caucásico de lenguas.

De su origen puede afirmarse que se trata de una lengua afincada desde la época prerromana en los mismos confines físicos donde hoy se emplea. Claramente diferenciada de las indoeuropeas colindantes, posee características aglutinantes como las lenguas laponas, caucásicas y bereberes, además es ergativa como otras lenguas del mundo, lo que contribuyó a elaborar todo tipo de teorías sobre la familia lingüística a la que pertenece. 

Lo más verosímil es que llegara a la península traída por pueblos invasores en el periodo paleolítico como ya sugirió Miguel de Unamuno por los términos aitz, aitzur, aizkora, que significan 'roca', 'azada' y 'hacha' respectivamente. Su asentamiento en el País Vasco es tan ancestral que puede afirmarse sin exageraciones su carácter de lengua indígena. Convivió con el ibero y tomó muchos préstamos léxicos del latín. Sirvió como sustrato a la configuración del castellano y durante siglos permaneció intacta y reducida al ámbito de la comunicación local y familiar.

Para el profesor Antonio Tovar, el vasco sería la verdadera lengua de España "nuestra lengua nativa como la lengua por excelencia" (El vascuence y la lingüística).

Alexander von Humboldt en el siglo XIX afirmó que el vascuence estaba emparentado con el ibero y ciertamente hay fundamentos que sustentan tal afirmación como se desprende de la tabla inferior, si bien dado el escaso conocimiento que tenemos de la lengua ibera es aventurado llegar a una conclusión definitiva.

Al comienzo de la era cristiana el tronco de dialectos vascos se hablaba al norte y sur de los Pirineos hasta el valle de Arán. Probablemente la lengua experimentara una expansión sustancial hacia el sudoeste, alcanzando a la Rioja Alta en la antigua Castilla, cerca de la actual Burgos, pero los dialectos vascos más orientales, separados de la región principal por las zonas romance hablantes, fueron absorbidos. 

La lengua vasca pudo haberse perdido como otras lenguas peninsulares de Galia e Hispania, pero fue precisamente su aislamiento y el hecho de que los imperios invasores se propusieran la conquista de estos territorios en momentos de franca decadencia lo que permitió que sobreviviera. En el siglo IX estaba ya consolidada aunque como lengua de carácter familiar sin apenas expresión escrita, a pesar de ser uno de los idiomas con documentación más antigua, como lo testimonian las glosas en vasco de San Millán de la Cogolla donde aparecen dos glosas: la 31 y la 42 que dicen:

Izioqui dugu

guez ajutu

ez dugu

Cuya traducción sería:

Hemos sido puestos a cobijo, hemos sido salvados

a nosotros no se nos ha dado ayuda

También se encuentran huellas de esta lengua en una guía para peregrinos de Santiago de Compostela, del siglo XII y atribuida a Aimeric Picaud, que incluye un pequeño vocabulario en vasco. Pero el primer testimonio escrito de una cierta extensión se encuentra en una escritura del siglo XI que recoge la donación del monasterio de Ollazabal (Guipúzcoa) hecha por García Azenáriz y su esposa a San Juan de la Peña; en el documento se incluyen fórmulas latinas, pero los detalles ofrecidos acerca de los lindes del terreno aparecen en vasco.

Durante la Edad Media, la lengua era hablada por una población más rural que urbana, lo que provocó que no pudiera hacer frente en el campo de la literatura al latín y a sus vástagos, el romance navarro y el occitano. A partir del siglo X el vasco comienza a ceder territorio al castellano, aunque en el norte la región vascoparlante ha sido prácticamente la misma desde el siglo XVI.

El vasco fue la primera lengua europea que dejó huellas en Canadá, pues hubo un pidgin algonquino-vasco del que unas treinta palabras vascas fueron escritas a principios del siglo XVII. Estuvo en uso entre los micmac y montagnais y los europeos (particularmente vascos y franceses) y tal vez otras tribus. Un puñado de préstamos del vasco se usan en micmac. El gascón fue en ese tiempo la lengua de prestigio en la parte septentrional del País Vasco por lo que algunos ejemplos de gascón se incorporaron a ese pidgin.

El primer libro impreso en vascuence fue una breve antología de versos titulada Linguae Vasconum Primitiae, de Beñat Etxepare (Bernard Dechepare), párroco de un pueblo de la Baja Navarra (Burdeos, 1545) a quien en ocasiones se le ha comparado al Arcipreste de Hita. Pero será Juan de Lizarraga quien, en el siglo XVI, provea una norma para la escritura de la linguæ navarrorum con su traducción del Nuevo Testamento (1571). Juan de Lizarraga, dedica su traducción "A la muy ilustre dama Juana de Albret, reina de Navarra, dama soberana de B'earn, su muy humilde y muy obediente servidor... le desea gracia y paz en Jesucristo." En la traducción se combinan rasgos del dialecto labortano con elementos del dialecto suletino.

La prematura muerte de Juana III de Albret, reina de Navarra, quien patrocinó el proyecto de traducción del Nuevo Testamento, puede haber restringido la circulación del Nuevo Testamento vasco entre los vasco hablantes. Ella, que había convertido su reino en un refugio para los protestantes, murió en circunstancias extrañas solamente un año después de que el Nuevo Testamento fuera publicado. El desarrollo posterior de los acontecimientos y la anexión del Reino de Navarra al de Castilla, impidieron que sea de dominio público la existencia y el valor de esta traducción.

El vasco cuenta con una rica literatura popular, principalmente oral, que incluye un número de leyendas protagonizadas por criaturas míticas y fantásticas. El verso ocupa también un lugar prioritario y, junto con él, la música: elegías y canciones eróticas, burlescas y satíricas. La figura del bersolari, que aún ocupa una posición importante en la cultura popular, destaca en el arte de improvisar estrofas que versan sobre un nutrido número de temas (religiosos, profanos, políticos). 

La influencia latina es evidente, sobre todo, en el léxico: abere , animal' < habere; errota 'Molino' < rota; errege 'rey' < rege; atxeter 'médico' < archiater. Algunos consideran que la fragmentación del Imperio Romano a partir del siglo III contribuyó a la conservación del vasco; la ausencia de grandes poblaciones no propició que el latín prosperara e incluso el vasco ganó algún territorio. De hecho, su expansión por La Rioja, Burgos y Soria ha sido interpretada (Lapesa 1986: 31-32) como resultado del repoblamiento a manos de vascoparlantes entre los siglos IX y XI. A partir de este siglo, la lengua comenzó a perder fuerza en las llanuras del sur, que eran las más propicias para los ataques de los moros, aunque en el siglo XIII aún se hablaba en el Valle de Ojacastro, en Logroño. 

La expansión territorial de los hablantes de vasco en la etapa de plenitud y en la Baja Edad Media fue muy breve. Las rutas de peregrinos hacia Santiago de Compostela pronto acusaron influencias extranjeras y el vasco fue sustituido por el latín, primero, y, más adelante, por el romance. Como esta lengua ganó el favor del clero y de la nobleza, el vasco comenzó a asociarse con el campesinado; tanto es así que en la segunda mitad del siglo XVIII el vascuence sufrió un considerable desgaste en Álava y, con menor intensidad, en Navarra. 

Durante la Ilustración se acentúa la preocupación por la lengua, lo que da lugar a la publicación de un gran número de diccionarios y gramáticas, como los de Etxeberri de Sara y el padre Larramendi. Ya en pleno romanticismo, el bertsolarismo vive su momento de mayor auge y destacan obras de transmisión oral como las de Etxahun e Iparraguirre. En este periodo sobresalen también Eusebio Mª de Azkue y J. Hiribarren, este último con su obra épica Euscaldunac (1853). De la sensibilidad romántica nacería un fenómeno decisivo en la historia del País Vasco, el nacionalismo, que encuentra su máxima expresión en el hecho diferencial de su lengua y se hace patente en su literatura.

En 1919 se crea la Academia de la Lengua Vasca, dirigida por Resurrección Mª de Azkue. Este periodo, hasta 1936, está marcado por el nacionalismo, y un idealismo simbolista en el que predominan los temas rurales y marineros, desde una visión idílica y religiosa. La generación de la República busca una mayor modernidad del lenguaje literario, aunque todavía tiene gran influencia el peso de la tradición. Entre los autores más importantes están: Jose María Aguirre, renovador de la lírica vasca, Nicolás de Ormaetxea (Orixe), con su poema épico Euskaldunak (1935) y Esteban Urkiaga (Lauaxeta), que experimenta algunas de las corrientes de vanguardia y tiene cierto paralelismo con la Generación del 27, y era amigo de García Lorca.

En lo que se refiere a la narrativa, se considera que la novela vasca nace en el siglo XX y antes de la Guerra Civil española apenas se publican media docena de obras. Domingo Aguirre, considerado su fundador, publicó obras como Auñemendico Iorea (1898), Kresala (1906) y Garoa (1912).

Tras la Guerra Civil española la represión contra el euskera y el exilio hacen que las letras vascas sufran un auténtico vacío hasta los años cincuenta, en que comienzan a aparecer algunas publicaciones. En esta época también surgen grandes escritores vascos en castellano, como Blas de Otero y Gabriel Celaya, en los que, al margen de la lengua, se da un fuerte contenido social y político. En el ámbito del euskera se sigue defendiendo la lengua y es en esta época cuando se fija el euskera batua (vasco unificado), por encima de las variantes dialectales, se crean las ikastolas y aumentan las publicaciones periódicas en vasco. En esa reacción contra la literatura tradicional va a ser asimismo decisiva la aparición del paisaje urbano y el entorno industrial. La poesía es el género que predomina, desde el simbolismo rebelde de Jon Mirande, a la poesía social de Gabriel Aresti, el surrealismo de Juan Mari Lekuona, el intimismo de Arantxa Urretabizkaia o el experimentalismo de Bernardo Atxaga; progresivamente se van alejando del compromiso social y político y buscan la autonomía de lo literario.

La narrativa ha vivido un proceso similar y, tras la guerra civil, encontramos diversas tendencias, todas ellas con unos planteamientos alejados del costumbrismo nacionalista, así, el existencialismo de Txillardegui, el conceptualismo de Saizarbitoria, el mundo imaginario de Anjel Lertxundi o el realismo mágico de Bernardo Atxaga, u otros autores como Arantxa Urretabizkaia, Patri Urkizu o Xabier Gereño.

Desde mediados de los años 80 asistimos a un intento de revivir, mantener y propagar la lengua en las provincias vascas, además de a la implantación de leyes orientadas a la normalización lingüística, ya en vigor desde principios de los años 80.

Datos

La lengua se habla en la parte septentrional de la Península Ibérica y en el suroeste de Francia, concretamente en la Comunidad Foral de Navarra y el País Vasco, ambas Comunidades Autónomas de España, y en la región meridional de los Pirineos Atlánticos en Francia. El número de hablantes ronda las 500.000 personas.

No existen cifras oficiales del número de vascoparlantes en Francia; de acuerdo con los resultados de un sondeo socio lingüístico llevado a cabo en 1991 entre hablantes de 16 y más años de edad (Intxausti, 1992: 30), el número sería de 85.302. Por lo que respecta a las Américas, y tomando como base datos relativos a finales de los años 50 y principios de los 60, el número de hablantes de vasco ascendería a 125.000.

En la Comunidad Autónoma Vasca, el vasco comparte oficialidad con el castellano (español) desde la aprobación del Estatuto de Autonomía en 1979. Tiene también carácter de lengua oficial en las zonas vascoparlantes de la Navarra española, según una ley foral que determina dichas zonas, regula el uso oficial del vascuence y, en el marco de la legislación general del Estado, ordena la enseñanza de esta lengua.

Dialectos

Los numerosos dialectos, subdialectos y variedades locales del vasco han sido objeto de varias tentativas de clasificación, lo que también ha propiciado diversas opiniones en cuanto a su número. La investigación llevada a cabo por Louis-Lucien Bonaparte tras cinco viajes a diversas partes de Euskal Herria entre 1856 y 1869 culminó con la elaboración del mapa dialectológico Cartes des Sept Provinces Basques montrant la délimitation actuelle de 1'Euskara et sa division en dialectos, sous-dialectes et variétés (1863, publicado en 1866 en Londres). 

Bonaparte establece tres grupos dialectales: el vizcaíno (grupo l); el guipuzcoano, labortano, alto-navarro septentrional, altonavarro meridional (grupo 2): suletino, bajo-navarro oriental, bajo-navarro occidental (grupo 3), además de 25 subdialectos y 50 variedades. Posteriores modificaciones y reevaluaciones han llevado a la catalogación de ciertas variedades como auténticos dialectos, así como a una nueva agrupación del resto.

Una posible clasificación de los dialectos sería la siguiente:

  • Bizkaiera (vizcaíno).

  • Gipuzkera (guipuzcoano). 

  • Nafarrera behera (bajonavarro).

  • Erronkariera (roncalés). 

  • Lapurtera (laburdino).

  • Nafarrera garaia (altonavarro).

  • Zuberera (suletino).

El euskara batua, o simplemente batua (unificado), se basa en los dialectos centrales y la conjugación del verbo toma como base el guipuzcoano-navarro, muy parecido al antiguo verbo vasco común. Constituye un intento de racionalizar, entre otros, el complejo sistema verbal, así como expandir los parámetros de la lengua, con el fin de que pueda acomodar nuevas entradas léxicas y nuevos conceptos asociados a las esferas de las que el vasco estaba excluido antes de alcanzar el estatus de co-oficialidad.

Escritura

Hay inscripciones latinas del período romano, halladas sobre todo en el sudoeste de Francia, que registran algunos nombres de indudable etimología vasca. A partir del año 1.000 d. C. los registros consisten principalmente de nombres pero también de frases y sentencias más numerosas y confiables. El primer libro, impreso en 1545, comienza una ininterrumpida, aunque poco abundante y variada, tradición escrita que tiene como foco principal la religión. 

Para escribir en vascuence se usa el alfabeto romano.


Juan 1:1-8


Juan 1:1-8 en batua


Juan 3:16 en labortano


Juan 3:16 en suletino


Juan 3:16 en guipuzcoano

 

Gramática

 

 

Hay dos características que es inevitable mencionar al describir la sintaxis vasca: la primera es que es una lengua de tipo ergativo, es decir, tiene un caso que denota el agente de una acción; la segunda característica es que el verbo finito actúa como un resumen de todas las frases nominales en la frase, teniendo marcadores para las tres personas y conteniendo tres referencias personales (sujeto, objeto directo y objeto indirecto). 

El vascuence es una de las pocas lenguas europeas con caso ergativo, siendo las otras las lenguas caucásicas. El caso ergativo es una forma especial del sujeto con un verbo transitivo. 

Transitivo

Ni-k neska ikusten dut.

Yo veo a la chica.

Intransitivo

Ni etorri naiz.

Yo he venido.

El sujeto de la primera frase, ni (yo), tiene el sufijo -k, que señala el caso ergativo, mientras que el predicado neska (chica) no se señala con ningún caso, cosa que ocurre con el sujeto ni en la frase intransitiva. Esto está en contraste con el sistema acusativo que se halla en las lenguas indoeuropeas, como la latina, rusa o alemana, donde el predicado (chica) de un verbo transitivo se indica con un caso especial (acusativo), dejando el sujeto de los verbos transitivos e intransitivos (yo) en el caso nominativo. Aunque son mucho menos numerosas que las del caso acusativo, las lenguas que usan el ergativo está muy difundidas, sobre todo en el Cáucaso, Lejano Oriente, América, Australia y el Pacífico.

La lengua ha hecho préstamos a algunas lenguas indoeuropeas, como la voz arrugia, en español arroyo, portugués arroio, gascón arroulho, 'fosa, canal', o la voz ezkerr, español izquierdo, portugués esquerdo, catalán esquerre, gascón (es)querr.

El acento varía su posición en función de la oración, de la frase y de la palabra, de ahí la gran vacilación que se observa en la trascripción de los nombres al castellano. Morfológicamente es una lengua muy rica en partículas y pertenece al tipo aglutinante. Posee un sistema de casos, una compleja conjugación verbal y sintácticamente mantiene el orden nombre-adjetivo-artículo como en aita gurea (literalmente 'padre nuestro el', donde el sufijo a corresponde al artículo). Su léxico moderno ha tomado numerosas raíces procedentes del español y del francés.

El modelo fonético del vasco es similar al del español. El número de sonidos es relativamente bajo comparado con otras lenguas. Las combinaciones del sonido (grupos de consonantes) está sujeto a severas restricciones, pudiendo afirmarse que ciertos tipos de grupos consonánticos, como tr, pl, dr y bl eran desconocidos hace dos mil años.

Las vocales son cinco: i, e, a, o, u; diptongos: au, ai, ei, oi, ui. Las vocales e y o presentan grandes diferencias según su entorno fonético; es muy frecuente que en el caso de la e cambie de timbre, desde el fonema /i/ hasta el /a/.

En el sistema consonántico la consonante f parece con claridad un préstamo. Posee una sibilante sorda s, otra sonora z, y otra palatal fricativa x, como la francesa, que corresponde al fonema /š/. Otra característica de su sistema consonántico es la articulación africada de los tres fonemas sibilantes bajo las grafías ts, tz, tx, este último puede escribirse también como ch en los préstamos entre vasco y castellano ya que tiene el mismo sonido; buena muestra de ello es el apellido Echevarría que procede de etxe, que significa 'casa' y berri que significa 'nuevo'. Las nasales son m, n y la palatal ñ. Hay dos variedades de l, la lateral l y una variedad palatal ll, como en español. La r vasca, que se forma por la fricción de la lengua contra el velo del paladar, se distingue de la r vibrante múltiple que se escribe rr.

No hay género gramatical, aunque una distinción se hace en la segunda persona del singular de la conjugación sintética, como en hik daukak 'tú (masculino) tienes', hik daukan 'tú (femenino) tienes'.

Los pronombres en la conjugación del presente de indicativo del verbo 'ser' o 'estar' izan son los siguientes:

Singular

Plural

 

1

ni naiz

gu gara

2

hi haiz; zu* zara

zu* zara; zuek zarete

3

hura da

haiek dira

* Existen dos tratamientos para la segunda persona del singular: hi (tú) dirigido a los iguales y zu (usted) que marca distancias.

Al contrario que el castellano usted, zu lleva el verbo en plural (zuk esan dezu, usted lo habéis dicho). El vos castellano se comporta de la misma manera.

 

Las formas ergativas son kin, hik, hark; guk, zuk/zuek, haiek. Las formas posesivas son nire, zure, bere; gure, zuen, beren.

El pronombre interrogativo es nor '¿quién?', con ergativo nork; zer '¿qué?'. Los demostrativos son hau 'esto', hori 'eso'.

El artículo definido se afija: -a en singular, ak en plural, como mendi 'montaña', mendia 'la montaña'. Se puede usar como artículo indefinido el numeral bat 'uno', como gizon bat 'un hombre'.

La numeración del 1 al 10 es la siguiente: bat, bi, hiru, lau, bost, sei, zazpi, zortzi, bederatzi, hamar; 11 hamaika, 12 hamabi, 13 hamahiru, 20 hogei, 30 hogeita hamar, 40 berrogei, 60 hirurogei, 70 hirurogeita hamar, 80 laurogei, 100 ehun.

El orden de la frase es sujeto, objeto y verbo aunque con algunas peculiaridades.

Obtenido de http://www.proel.org/index.php?pagina=mundo/aisladas/vascuence

 

 

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