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PENSAMIENTO MÁGICO6: SUSTANCIAS, ESTÍMULOS, MEDICAMENTOS, SENTIMIENTOS, REACCIONES, CONCEPTOS...Los farmacéuticos colaboran con los químicos, los bioquímicos y los farmacólogos para descubrir y desarrollar compuestos químicos (y biológicos) con valor terapéutico. Además, cada vez con más frecuencia se solicita consejo a la comunidad de farmacéuticos en materia de higiene y salud pública.

Farmacia

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La farmacia (del griego φάρμακον /fármakon/, 'medicamento') es la ciencia y práctica de la preparación, conservación, presentación y dispensación de medicamentos; también el lugar donde se preparan los productos medicinales y el lugar donde se dispensan, pero al espacio físico es mejor llamarlo oficina de farmacia (antiguamente llamado botica) para distinguir el concepto de ciencia y prática con el concepto de lugar. Esta definición es la más universal y clásica que se solapa con el concepto de Farmacia Galénica (Galeno fue un médico romano del siglo II experto en preparar medicamentos).[1] A partir del siglo XX la gran preparadora de medicamentos es la industria farmacéutica y no ya los farmacéuticos a nivel individual (por supuesto los farmacéuticos coordinan e investigan la formulación y preparación de medicamentos en las grandes empresas farmacéuticas). Es decir, si antes todo farmacéutico era galénico por definición actualmente ya no es así. Hoy en día, la farmacia es un área de las ciencias de la salud, que estudia la procedencia, naturaleza, propiedades y técnicas de preparación de medicamentos para su correcto aprovechamiento terapéutico así como el efecto del organismo sobre los medicamentos y el de los medicamentos sobre el organismo (es decir tiene una triple componente, química-biológica-clínica). Recientemente se considera también práctica de la farmacia aconsejar al paciente en lo que se refiere a su medicación y asesorar a los médicos u otros profesionales sobre los medicamentos y su utilización (farmacia clínica y atención farmacéutica).[2]

Los farmacéuticos colaboran con los químicos, los bioquímicos y los farmacólogos para descubrir y desarrollar compuestos químicos (y biológicos) con valor terapéutico. Además, cada vez con más frecuencia se solicita consejo a la comunidad de farmacéuticos en materia de higiene y salud pública.

Cartel de una apotecaria hecho con baldosas.

Contenido

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Historia de la Farmacia [editar]

Desde la antigüedad clásica hasta nuestros días [editar]

La historia de la farmacia como ciencia independiente es relativamente joven. Los orígenes de la historiografía farmacéutica se remontan al primer tercio del s. XIX que es cuando aparecen las primeras historiografías que si bien no toca todos los aspectos de la historia farmacéutica son el punto de partida para el definitivo arranque de esta ciencia.

Hasta el nacimiento de la farmacia como ciencia independiente, existe una evolución histórica, desde la antigüedad clásica hasta nuestros días que marca el curso de esta ciencia, siempre relacionada con la medicina.

En el tercer milenio antes de Cristo se inicia el desenvolvimiento simultáneo en: India, Mesopotamia, Egipto y China. Entre los fármacos que se utilizaron están: el ruibarbo, el opio y la ephedrina sínica. En el caso de India estuvieron influenciados por la filosofía védica, por lo que la botánica tenía una función prominente y se crearon el SOMA y el KUSA. De acuerdo con la filosofía budista, los remedios eran dulces (acónito, jengibre, lino…). En Mesopotamia existen testimonios del uso y preparación de medicamentos de más de cuatro mil años. De hecho en la cultura babilónica-asiria están los primeros indicios del uso de fármacos y detectaron la peligrosidad y dosificación de las sustancias administrándoselas a esclavos. Utilizaban ungüentos a base de planta haoma para una bebida sagrada, belladona contra los espasmos o excrementos humanos como curativos. Los sumerios llevaron a cabo las primeras operaciones farmacéuticas (desecación, pulverización, molienda, prensado, filtración, decantación, etc) y propusieron formas farmacéuticas como pomadas, lociones, cataplasmas, enemas, lociones, infusiones, vinos, emplastos… En Egipto los códices describen la sintomatología y la prescripción para una enfermedad, así como los principios activos de plantas, animales y minerales, los alimentos que los contienen (leche, vino, miel…) y la formulación y preparación de medicamentos. Además establecían unas pautas de administración me medicamentos, a saber de uso interno (tisanas, decocciones, maceraciones, píldoras…) y de uso externo (cataplasmas, ungüentos, emplastos, colirios, pomadas, inhalaciones…). Las enfermedades más comunes eran las oftálmicas, parasitarias y enfermedades de bajo vientre que se trataban con supositorios, enemas o laxantes. Los procedimientos torácicos se trataban con inhalaciones y las enfermedades de la piel con ungüentos. Como herramientas de trabajo usaban molinos de mano, morteros, tamices fabricados con papiro, balanzas, y para la conservación: recipientes de barro, vidrio, alabastro y serpentina, así como cajas de madera.

A lo largo de la antigüedad clásica (Grecia y Roma desde el siglo IV a. C. al año 476 d. C) se inicia la medicina racional con Alcmeón de Crotona hasta la medicina posterior de Galeno. En este período se hace notar la influencia religiosa, no existía la figura del farmacéutico como tal, pero aparece la farmacia Galénica. Galeno da las bases técnicas para la preparación de las principales formas farmacéuticas y se conocen los primeros auxiliares de la medicina: Rizotomos, Farmacopolos, los picmentarios y los ungüentarios. Se distinguen igual que en Egipto los fármacos de uso externo (pomadas, esparadrapos, ungüentos…) y los de uso interno (infusiones, decocciones, fermentaciones…) y se descubre la “terra sigillata”, que permite crear pastillas preparadas con la base de una arcilla blanca, el bolus alba, y empastadas con sangre de cagra, según escritos de Descórides. Este hombre es el llamado padre de la farmacología y es quien consolida la separación de la farmacia y la medicina en el medio oriente, siendo los árabes los encargados de esta separación. Por otra parte, Avicena describe varias formas farmacéuticas para administrar los medicamentos: papelillos, tabletas, farabes, polvo, ungüentos, baños aromáticos, aceites, tinturas, gotas medicinales, laxantes, lavativas, etc.

Pasamos así a la Edad Media (476-1453). En un principio Bizancio conserva en fase de esterilidad la ciencia grecorromana, mientras que la civilización árabe conserva la ciencia griega, pero haciendo aportaciones y transmitiéndola al occidente. En este período se tienen los primeros indicios de la existencia de Farmacias como lugar físico en que se dispensan medicamentos. Es en 1221 cuando se tiene constancia de la primera farmacia de Europa, creada por los frailes dominicos en el convento de Santa María Novella en Florencia (Italia). Estos frailes cultivaban hierbas y plantas y elaboraban medicinas y ungüentos para la enfermería del convento, pero no venderían al público hasta cuatro siglos después, cuando en 1658 tras el éxito de elaboraciones como Agua della Regina, Olio da bagno ó Aqua di lavanda, deciden abrir el establecimiento que de hecho hoy día permanece en el mismo lugar y abierto, aunque tras 1866 propiedad del estado. Pero realmente el primer establecimiento abierto al público se sitúa en Tallin (Estonia), que desde el momento que se crea el laboratorio, se decide poner a disposición del público los medicamentos elaborados, esto es en 1422, que ya llevaban dos siglos funcionando los frailes de Florencia, pero aún no habían abierto al público.

En el Renacimiento (1453-1600) se inicia la ciencia moderna con la recuperación del mundo clásico. Además Vesalio, Paré y Paracelso hacen nuevas aportaciones a la anatomía humana, la cirugía y la química, respectivamente. Se inventan nuevas formas farmacéuticas como extractos sólidos o tinturas líquidas, evolucionan las farmacias y los boticarios y se descubren nuevos fármacos, pero también se abusa de los “remedios secretos”.

Entre 1600 y 1740 (Barroco) nace la ciencia moderna, gracias a las aportaciones de Bacon, Descartes y Galileo Galilei. En medicina destaca el nacimiento de la filosofía moderna y en terapéutica el auge de la yatroquímica (utilización de la química para hacer medicamentos). Aparecen diversas farmacopeas y la farmacia deja de ser un arte.

Durante la ilustración (1740-1800) se produce en Francia el movimiento llamado enciclopedismo, que preconizaba la divulgación del saber al pueblo y que todos lo aprendieran. Se dan además los primeros pasos de la revolución industrial y se inicia la medicina preventiva por introducción de la vacuna.

En el romanticismo (1800-1848) Pasteur da un nuevo concepto de enfermedad: la microbiología médica. Se desarrolla la higiene pública y medicina social. Nace así la farmacología experimental, la química moderna que desarrolla el estudio de los gases.

Entre 1848 y 1914 (positivismo) se continúa desarrollando la medicina experimental, se identifican agentes patógenos causantes de enfermedades y su erradicación mediante vacunas. En terapéutica se desarrolla la quimioterapia sintética. Aparecen los inyectables, A. Wood inventa la aguja hipodérmica; Parvas la jeringa; Limousin las ampollas de vidrio, cachets, bolsas de oxígeno y goteros; y Denouel los extractos fluidos, tabletas y cápsulas.

Finalmente en la fase contemporánea (1914-actualidad) existe la edificación de una nueva disciplina: terapéutica experimental. Se desarrollan además los fármacos, como principal recurso médico. Y llega el auge de la bioquímica con la revolución tecnológica aplicada a la medicina y el desarrollo de la industria farmacéutica.


Siglo XX (La Farmacia en España. Consolidación científica de la Farmacia. Del hágase según arte al hágase según ciencia). [editar]

Los farmacéuticos en la primera mitad del siglo XX que enseñaban Farmacia en las facultades solían tener dobles licenciaturas: Farmacia-Ciencias Naturales (botánica), Farmacia-Ciencias Químicas (esta era la más frecuente por el alto contenido de materias comunes) aunque también habían farmacéuticos dedicados a la galénica. Estos farmacéuticos estudiaron con el plan de 1886 (que duró 50 años). La licenciatura constaba de cinco cursos: el preparatorio que se cursaba en una Facultad de Ciencias y se estudiaba Ampliación de Física, Mineralogía y Botánica, Química general y Zoología.

  • Primer curso de Farmacia.- Instrumentos y aparatos de Física aplicados a la Farmacia, Mineralogía Aplicada, y Zoología Aplicada.
  • Segundo Curso de Farmacia.- Botánica descriptiva y determinación de plantas medicinales, Química Inorgánica aplicada a Farmacia.
  • Tercer Curso de Farmacia.- Materia farmacéutica vegetal, y Química Orgánica aplicada a la Farmacia.
  • Cuarto Curso de Farmacia.- Análisis Químico y en particular de los alimentos, medicamentos y venenos, y Farmacia práctica o galénica, Legislación relativa a la Farmacia, y Prácticas de Materia animal, mineral y vegetal.
  • Curso de Doctorado.- Se estudiaba Química biológica con su análisis, e Historia crítica de la Farmacia y Bibliografía farmacéutica.[3]

Era obligatorio realizar prácticas y para el doctorado defender una tesis de investigación.

Los farmacéuticos de 1890 estaban perfectamente informados de todos los acontecimientos que revolucionaron a la ciencia de la Farmacia (el avance de la Química y la aparición de la Medicina Preventiva) con las aportaciones de científicos como Eduardo Jenner (padre de la microbiología e Inmunología que vivió en el siglo XIX), Louis Pasteur (que generalizó los experimentos de Jenner sobre vacunación). Químicos relevantes como Claude Louis Berthollet (n. 1748, médico que se dedicó a la Química), Antoine Lavoisier (ordenó la Química para que pudiera desarrollarse posteriormente), John Dalton y Jöns Jacob Berzelius (las dos grandes figuras de la Química Moderna) y el avanzado a su época Dimitri Ivanovitch Mendeleiev (autor del sistema periódico natural de los elementos químicos, la tabla periódica que sigue vigente en nuestros días).

En 1890 (el siglo XX comenzó en el siglo XIX en realidad) el farmacéutico avanzado tiene detrás del mostrador, no una rebotica amable y acogedora, capaz de albergar agradables tertulias más o menos científicas, sino un auténtico laboratorio químico-farmacéutico donde puede con toda solvencia preparar nuevos medicamentos. Otros farmacéuticos se salen de la oficina de farmacia para crear laboratorios independientes. Posteriormente será la industria farmacéutica la que prepare los nuevos medicamentos relegando la actividad galénica de los farmacéuticos de Oficina de Farmacia a una importante decadencia durante el siglo XX . La química era fundamentalmente química orgánica aplicada a la Farmacia y la botánica era una farmacognosia y fitoquímica. Tuvo un enorme impulso la Química Biológica por varios farmacéuticos que fueron pioneros en incorporarla y desarrollarla en sus planes de estudios como curso obligatorio de doctorado (antes que los químicos, biólogos e incluso médicos). En la España de la II república la Bioquímica fue protagonizada e impulsada por farmacéuticos y médicos españoles (incluso a nivel mundial).[4]

Médico y Farmacéutico.

Farmacéuticos dedicados a la Botánica:

  • Pius Font i Quer (n. Lérida, 1988) profesor de Botánica de la Universidad de Barcelona, farmacéutico que fue director del Instituto Botánico en el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, sufrió exilió interior tras la postguerra civil y produjó gran parte de su obra estando encarcelado. Al salir permaneció en España.
  • José Cuatrecasas Arumí (n. 1903, Camprodón, Gerona) con una sólida formación alemana, y que fue profesor de farmacia práctica (farmacia galénica). Realizó una inmensa labor científica en el exilio y antes de la guerra fue director del Jardín Botánico de Madrid. Durante la guerra civil (1936-1939) fue farmacéutico jefe del Hospital de sangre instalado en el casino de Madrid por la república.
  • Alberto Chalmera Tomás que junto con el anterior modernizaron las enseñanzas en la Facultad de Farmacia de Madrid.
  • Alfredo Carabot de Porras, profesor ayudante de materia farmacéutica vegetal (farmacognosia) muy orientado a la fitoquímica que acabó exiliándose a Cuba y Venezuela donde fue profesor de botánica y farmacognosia en la faculta de farmacia de la Universidad de los Andes en Mérida, Venezuela.
  • Joan Solé i Plà (n. 1874 Barcelona) que se exilió a Colombia en 1939 donde fue director del laboratorio de fisiología y profesor de botánica en la Escuela de Farmacia de Barranquilla.

Farmacéuticos dedicados a la Bioquímica y Alimentos:

  • José Giral Pereira (n. 1879, Santiago de Cuba) en 1936 era catedrático de Química Biológica (Bioquímica) en la facultad de Farmacia de Madrid. Una asignatura obligatoria para el doctorado en Farmacia y además optativa para el doctorado en Ciencias Químicas, Ciencias Naturales y Medicina. Tuvo una intensa actividad académica y política junto a Manuel Azaña durante la II república española. Se formó en química orgánica en París. Realizón una fructífera carrera en México.
  • Faustino Cordón, (n. 1909, Madrid) se licenció en Farmacia y debido a la guerra civil tuvo que dejar los estudios de doctorado, fue encarcelado tras la guerra civil, pero los retomaría durante la dictadura. Se doctoró en bioquímica. Trabajó de farmacéutico en empresas farmacéuticas españolas de renombre en áreas como la inmunología y dirigió el Instituto de Biología Aplicada de Madrid desde los 70. Fue un pensador de la Biología Evolucionista.

Farmacéuticos dedicados a la Química:

  • Antonio Madinaveitia Tabuyo, (n. 1890, Madrid), de formación química muy sólida, fue alumno de Richard Willstätter (premio nobel de química 1915) en Zurich y Berlín. Estudió ingeniería química en Zurich y Farmacia en la Universidad de Barcelona donde se doctoró en Química Biológica (todos los doctorados en farmacia en aquella época lo eran en Química Biológica). Fue catedrático de química orgánica farmacéutica de la facultad de Farmacia de la Universidad de Madrid. Fue director del laboratorio de química de la Residencia de Estudiantes. Se exilió a México donde fundó el Instituto de Química de la UNAM.
  • Francisco Giral González, (n. 1911, Salamanca). Catedrático de química orgánica farmacéutica de la Universidad de Santiago de Compostela en 1936. Era licenciado y doctor en Farmacia y en Química. Formado con Antonio Madinaveitia Tabuyo y por su propio padre José Giral Pereria, se acabó formándose en Alemania bajo la tutela del que fuera premio nobel de química Richard Kuhn. Se exilió a México. Inició la cátedra de química heterocíclica que comenzó a funcionar en la carrera de Química- Farmacia-Biológica (equivalente a Farmacia). Innovó en aspectos académicos como el seminario inter-facultativo de medicamentos reuniéndose los grupos de Química Farmacéutica (Farmacia) con los de Farmacología (Medicina) dando excelentes resultados tanto docentes como de investigación.
  • José Vázquez Sánchez (n. 1902, Benaguacil, Valencia), fue un farmacéutico integral que destacó tanto en Química Orgánica Farmacéutica como en Botánica (fue profesor ayudante de Antonio Medinaveitia Tabuyo).
  • Juan Medinaveitia Jungerson (n. 1929, Madrid), fue ayudante de su padre y en el exilio se formó en Inglaterra. Tuvo una brillante carrera en la poderosa industria farmacéutica británica. Investigó sobre la hialuronidasa.
  • Enrique Moles Ormella (n. 1883, Gracia, Barcelona) fue doctor en Farmacia que se dedicó a la Química Inorgánica y a la Química-Física. Se formó con premio nobel W. Ostwald en Alemania y en Suiza. Fue catedrático de Química Inorgánica de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Madrid y director del Instituto Nacional de Física y Química. Su producción científica fue excelente. Encarcelado al intentar volver a España tras la guerra civil fue condenado a muerte y luego a cadena perpetúa de la que salió en libertad en 1943. Se refugió en la industria farmacéutica (laboratorios IBYS) como asesor técnico de la sección de Química Farmacéutica hasta su muerte.

Farmacéuticos dedicados a la Farmacia Galénica:

  • Cesar Pi Suñer Bayo (n. 1905, Rosas, Gerona), estudio Farmacia y se especializó en bioquímica en Alemania. Se exilió a México. Trabajó en laboratorios farmacéuticos en farmacia galénica. No pudo trabajar junto a su padre, Augusto Pi Suñer en el prestigioso Instituto de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona debido a la guerra civil.
  • Francisco Carreras Reura (n. 1896, Mahón, Menorca). Fue representante español de la comisión consultiva de opio y otras drogas en la sociedad de naciones de Ginebra. Se exilió a Colombia donde participó en el intento de los farmacéuticos republicanos españoles de controlar el problema de la coca a nivel mundial. En aquel momento era incipiente y luego adquiriría dimensiones catastróficas, aún sin solución.
  • Julio Colón Manrique, fue un alto cargo en la Farmacia Militar republicana. Se exilió a México. Activo colaborador del diccionario UTEHA.
  • Miguel de Garganta Fábrega (n. 1903, Olot, Gerona). Farmacéutico del Hospital Militar de Vallcarca, Barcelona. Se exilió a Colombia.
  • Ricardo Martín Serra, (n. 1907, Figueras, Gerona) fue un farmacéutico militar durante la guerra civil que emigró a República Dominicana donde trabajó en temas de farmacia galénica.
  • Juan Xirau Palau, (n. 1903, Figueras, Gerona), farmacéutico profesor de la Escuela Politécnica de Figueras. Tras el exilio fue a México donde trabajó en laboratorios farmacéuticos como galénico.
  • Antonio Madinaveitia Jungerson, (n. Madrid, 1913). Farmacéutico graduado en Madrid se trasladó a México en 1939 y trabajó como galénico en laboratorios mexicanos y suizos.
  • Jose Garreta Sabadell, farmacéutico catalán acogido como profesor de la Universidad de Panamá.
  • Ceferino Sánchez, creció en Cartagena y le reclamó su padre en el exilio en Pánama. Se formó en la facultad de farmacia de Panamá y se especializó en Estados Unidos en Farmacología. Hizo una gran labor docente e investigadora en la Facultad de Farmacia de Panamá. Es sin duda un caso singular.

Se puede ver que en la primera mitad del siglo XX los farmacéuticos españoles llegaron a alcanzar niveles muy elevados en campos como la Botánica y la Farmacognosia, la Bioquímica y la Nutrición, la Química Orgánica y la Farmacia Galénica. El máximo interés para los farmacéuticos españoles fue sin duda la Química Biológica (Bioquímica) donde fueron líderes en su implantación en los planes de estudio de Farmacia (y más tarde de Ciencias Químicas, Naturales y Medicina). Sin embargo, el golpe de estado militar y la posterior guerra civil española (1936-1939) truncaron con las posibilidades de desarrollo de la Farmacia Española. Muchos de los farmacéuticos exiliados contribuyeron a mejorar el nivel científico farmacéutico de no pocos países latinoamericanos. Los farmacéuticos españoles no se interesaron demasiado, durante la primera mitad del siglo XX, por disciplinas como la Farmacología Experimental, que de hecho era incipiente en aquella época. La farmacología sí que fue una disciplina que tuvo un gran desarrollo junto con la fisiología en las facultades de Medicina. Fue decisivo el impulso que le dio a la misma don Teófilo Hernando Ortega (n. 1881, Torreadrada, Segovia) catedrático de terapéutica de la facultad de Medicina de Madrid y Juan Negrín, fisiólogo de prestigio y personaje político de la II república y la guerra civil. Varios médicos farmacólogos brillantes se tuvieron que exiliar a otros países (Estados Unidos, México pej.) Se considera a Teófilo Hernando el padre de la Farmacología clínica española. Se exilió a Francia pero volvió a España para ejercer la medicina clínica aunque nunca volvió a ejercer la docencia. La Farmacia española no empezaría a recuperarse hasta bien entrada la década de los 1960, bien por el exilio exterior o el interior de sus protagonistas.

En 1919 se reguló la venta de las especialidades farmacéuticas y cinco años más tarde se decidió desregularlas. Ello provocó fuertes enfrentamientos entre detractores y defensores de que la oficina de farmacia era la única adecuada para vender medicamentos. Este debate se ha reabierto en la actualidad.

La industria farmacéutica española, a finales del s.XIX y principios del s.XX probablemente debido a la decadencia económica y social no pudo recuperar el terreno perdido que otros países habían ganado (Francia, Alemania, Inglaterra) con el desarrollo de una potente industria farmacéutica. EL único laboratorio de la postguerra civil que tenía un buen nivel científico y empresarial era el Instituto de Biología y Sueroterapia (IBYS). Durante la época franquista España era un mercado con muchas posibilidades de expansión para la industria farmacéutica internacional y nacional pero el nacionalismo imperante propugnó una expropiación, en los años 1950, de las grandes multinacionales alemanas existentes en el país antes la guerra civil. Surgieron de esta forma CEPA, Explosivos y Cros, y el Instituto Español de Farmacología (IEF) vinculado al recién creado Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Esta estrategia no dio resultado científico ni empresarial, salvo el impulso académico del IEF en el ámbito de la fisiología. La falta de inversión en investigación y las políticas entre multinacionales y la patronal (farmaindustria, recién creada) y la Administración Española convirtieron a España en un mercado para comercializar medicamentos pero en detrimento de todo atisbo de investigación científica y farmacéutica. Los años 1950 a 1970 son más bien anémicos en cuanto a ciencia farmacéutica se refiere (con la posible excepción de los farmacéuticos dedicados a la química, ya que durante la primera mitad del s.XX había una excelente escuela de químicos españoles, destacan nombres como Enrique Gutiérrez Ríos y Manuel Lora-Tamayo o a la bioquímica como Manuel Losada Villasante o Angel Santos Ruiz). Posteriormente, Farmaindustria sí apoyaría el desarrollo y la investigación de las grandes multinacionales en España (la industria es muy sensible al entorno regulador y se adapta rápidamente).[5] Tanto las grandes empresas farmacéuticas (esta época es la de mayor esplendor de las multinacionales como centros de producción masiva de medicamentos) como las nacionales (originadas en su mayoría por farmacéuticos emprendedores) empleaban a farmacéuticos como responsables de la producción y desarrollo de medicamentos. La oficina de farmacia pasa a convertirse en una pequeño comercio donde prima la venta de productos sobre la actividad profesional del farmacéutico. Ello ha llegado a evidenciar una desproporción enorme entre la capacitación y formación científica del farmacéutico en relación con su actividad oficinal.

En 1944 hubo una reestructuración de los planes de estudio de Farmacia dando lugar a un plan de seis años (al igual que los licenciados en Medicina) aunque luego en 1965 volvió a ser de cinco años. Se consolidaba una carrera con una sólida base científica (se introduce la asignatura de Química Farmacéutica separada de la Química Orgánica de primeros cursos, la Microbiología y la Higiene, la Fisiología Vegetal y se considera a la Bioquímica como troncal y no sólo de curso de doctorado).[6] Otra evidencia de la crisis profesional de la Farmacia es el hecho, más tarde, en 1967 algunos pioneros de la farmacia hospitalaria, como por ejemplo Jose María Suñé y Ruiz Jarabo, intentaron regularizar la presencia de farmacias en todos los hospitales, ello provocó una reacción en contra del consejo general de colegios oficiales de farmacéuticos de la época. Ya en los 70 finalmente, se exigió por ley la creación de los servicios farmacéutico jerarquizados en los hospitales de la seguridad social.[7] Ante tal situación profesional de la Farmacia los colegios oficiales de farmacéuticos ejercieron y ejercen una presión en conseguir que la oficina de farmacia sea considerada como un elemento clave en la cadena de valor del medicamento (hasta hoy en día el farmacéutico de oficina ingresa un porcentaje de los medicamentos que vende; a diferencia de los farmacéuticos hospitalarios que son asalariados (estatutarios) al igual que los médicos hospitalarios).

En el año 1973 se introduce la Farmacología (se llamaba Farmacodinamia), la Toxicología, la Fisiología y la Biofarmacia y Farmacocinética (en algunas Facultades se daba en lugar o con el nombre de Farmacia Galénica Especial) en el plan de estudios de Farmacia. No obstante, durante la década de los 60 algunos farmacéuticos ya se habían especializado en farmacología (destacan nombres como Joaquín del Río, Francisco Zaragozá y otros) que han desarrollado fructíferas carreras científicas en instituciones vinculadas al CSIC o a la Universidad en el área de la Farmacología. Por otra parte, varios profesores de Farmacia se convierten en líderes académicos de las enseñanzas de la Farmacocinética y Biofarmacia (Jose María Plá Delfina, José Doménech Berrozpe, Rafael Cadórniga, etc...). Se ponen las bases para el desarrollo científico de la Farmacia Hospitalaria y la Farmacia Clínica. Un farmacéutico que tuvo gran influencia política en el desarrollo de la Farmacia durante la democracia fue Juan Manuel Reol Tejada (fue el primer Director General de Farmacia del Ministerio de Sanidad en un gobierno democrático y farmacéutico muy activo en la Real Academia de Farmacia y miembro del Club de Roma). Uno de los grandes impulsores de la Farmacia Clínica en los Hospitales fue Joaquím Bonal (que fue Jefe del Servicio de Farmacia del Hospital Sant Pau i Santa Creu de Barcelona y Director General de Farmacia y Productos Sanitarios). Distinguidos profesores de Farmacia y Teconología Farmacéutica (nombre actual de los departamentos de Farmacia Gálénica) como por ejemplo Alfonso Domínguez Gil Hurlé lideran la aplicación de la farmacocinética y biofarmacia a la práctica de la Farmacia Hospitalaria, dotando de alto contenido científico a la práctica de la misma. Los farmacéuticos entraban de lleno en áreas de la Farmacología hasta entonces poco exploradas por ellos.

Posteriormente, en la década de los 80-90, se ha regulado más el carácter asistencial del farmacéutico de oficina de farmacia y hoy en día ha conseguido unos estándares aceptables, en parte por el desarrollo de la Atención Farmacéutica en el ámbito de la Farmacia Hospitalaria. La Farmacia Hospitalaria representaría a partir de la década de los setenta, cuando se generalizó la presencia de Servicios de Farmacia en los hospitales españoles, un enorme empuje cualitativo a la actividad profesional del farmacéutico desarrollándose sus vertientes más sanitarias como la información de medicamentos, la educación al paciente, la farmacovigilancia, la monitorización de niveles plasmáticos de fármacos (aplicación de la farmacocinética que se estudiaba de forma generalizada en las facultades de Farmacia) y su potente influencia en la racionalización del consumo de medicamentos en el ámbito hospitalario a través de la selección de fármacos y la compra directa de ellos por parte de los hospitales (ahorrándose el sistema sanitario el margen de distribuidores y de oficinas de farmacia; y no pagando nada el paciente por los medicamentos hospitalarios). La Farmacia clínica es reconocida como la principal actividad de los servicios de farmacia hospitalaria y se adapta hacia la Atención Farmacéutica que se implantaría en las actuales oficinas de farmacia. La Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) ejerce un fuerte influencia en la política farmacéutica en las últimas décadas del s.XX incrementando la calidad de la farmacoterapia y alcanzando cotas insospechadas, unas décadas antes, de uso racional de los mismos en los hospitales españoles. De forma complementaria, la clásica Farmacia Galénica (con un alto contenido de Biofarmacia y Farmacocinética) recobra un protagonismo especial a finales del s.XX como necesidad de encontrar nuevas formas farmacéuticas capaces de administrar las nuevas terapias biológicas (proteínas, genes, células, etc...).

En el plan de estudios de 1.998 se generaliza la Farmacia clínica como asignatura de pregrado, así como la troncalidad de asignaturas como Anatomía humana, Fisiopatología humana, Genética molecular e Inmunología y se potencian la Farmacología, Farmacia Galénica (incluida la Biofarmacia), y la Química Farmacéutica. Además, se introduce un período de prácticas tuteladas de seis meses de duración en Servicios de Farmacia Hospitalaria u Oficinas de Farmacia (acreditadas) el cuál sirve aplicación e introducción a la práctica de la Farmacia Clínica y/o la Atención Farmacéutica.

Por tanto, ya desde 1.973, y sobre todo desde la década de los 90, los farmacéuticos reciben una sólida base biomédica para conocer bien el efecto de los medicamentos sobre el organismo y el del organismo sobre los medicamentos manteniendo el conocimiento sobre los medicamentos en si mismos.

Hacia finales del s.XX varios farmacéuticos despuntan en áreas relacionadas como la Bioquímica y Biología Molecular (Joan Massagué, Julio Rodriguez Villanueva), la Microbiología (Rafael Sentandreu, César Nombela), la Biología celular y molecular (Juan Carlos Izpisúa, Jose Ramón Naranjo), la Farmacología Experimental (Fernando Gago, Julio Cortijo, Eva Delpón) entre muchos otros y en la Política Sanitaria (Federico Mayor Zaragoza).

Tanto en áreas biomédicas relacionadas como la Bioquímica, la Biología Celular, la Biología Molecular y la Microbiología (donde la carrera de Farmacia, sobre todo a partir de los años 70 prepara excelentemente a los farmacéuticos) como en las Ciencia y Práctica Farmacéuticas (la Farmacología, la Biofarmacia y Farmacocinética, la Tecnología Farmacéutica y la Farmacia clínica) un nutrido grupo de farmacéuticos alcanzan niveles profesionales muy destacados.

Aunque quedan áreas de mejora (por ejemplo una correcta planificación de estudiantes en las facultades y aún mayor desarrollo de la Atención Farmacéutica en la Oficina de Farmacia y otros ámbitos, así como una más clara estrategia y objetivos de las Facultades de Farmacia), a finales del s.XX la Farmacia en España se acerca a la Medicina desde una especialización profunda y científica en todas las ciencias farmacéuticas (incluida la farmacología) con múltiples e interesantes campos de aplicación práctica profesional (Hospitales, Atención Primaria, Administración Sanitaria, Industria Farmacéutica, Centros de Investigación y Docencia Universitaria además de la Oficina de Farmacia).

Disciplinas de la Farmacia [editar]

La Farmacia se ha desarrollado a partir de varias ciencias como la Química Orgánica, la Bioquímica, la Fisiología, la Botánica, la Biología Celular y la Biología Molecular. En sus orígenes la práctica médica y la farmacéutica estaban fusionadas. Luego se separaron y divergieron. Actualmente son complementarias, no se entiende una Medicina sin Farmacia y no tiene sentido una Farmacia sin Medicina. Así, la Farmacia es, en verdad, una reunión de múltiples disciplinas de la ciencia, y se puede dividir en dos ramas principales: Ciencias Farmacéuticas y Práctica Farmacéutica.

La farmacología y toxicología, en algunos entornos y quizás por razones históricas, se consideran como ciencias separadas de las ciencias farmacéuticas, en cualquier caso actualmente son básicas en la formación de los graduados en Farmacia. Las facultades de Medicina suelen tener también programas de farmacología en la formación de sus graduados. La farmacología clínica es, en algunos países (USA y Holanda son excepciones),[9] una disciplina exclusiva para graduados en Medicina, sin embargo la farmacocinética clínica es una disciplina donde los graduados en Farmacia en algunos casos han contribuido a la misma de forma importante en términos académicos y en su aplicación industrial[10] y en otros supone una parte de la práctica habitual de la Farmacia Hospitalaria.

En los últimos años también se habla del uso de Terapia génica como otra forma de remedio contra muchas nuevas enfermedades por lo cual también cobra interés entre los farmacéuticos todo lo relacionado con la Biotecnología farmacéutica.

Oficina de farmacia [editar]

La oficina de farmacia es el lugar o establecimiento donde un farmacéutico ejerce la farmacia comunitaria, o sea, proporciona servicio sanitario a un paciente ofreciéndole consejo, dispensándole medicamentos fruto de este consejo o por receta del médico y otros productos de parafarmacia como productos de cosmética, alimentos especiales, productos de higiene personal, ortopedia, etc. Popularmente a la oficina de farmacia se le suele llamar simplemente farmacia y tradicionalmente se le llama botica. Una oficina de farmacia puede albergar un laboratorio de análisis clínicos o uno de elaboración de productos medicinales mediante las fórmulas magistrales o preparados oficinales.

Personal de oficina de farmacia [editar]

La oficina de farmacia es el lugar donde el farmacéutico desenvuelve su labor profesional. Las oficinas de farmacia pueden ser propiedad de un farmacéutico, o en algunos países propiedad de una cadena de farmacias o empresarios. En cualquier caso, en una oficina de farmacia siempre ha de haber un farmacéutico titulado en todo momento, bien titular o empleado, pero también se encuentra personal auxiliar, que ayudan al farmacéutico en la dispensación y recepción de pedidos. Poco a poco se van introduciendo los técnicos en farmacia.

Estanterías de una oficina de farmacia.

El personal cumple las siguientes funciones:

  • Diligenciar y controlar los productos.
  • Facturación e información en establecimientos de farmacia.
  • Dispensar medicamentos y productos de parafarmacia.
  • Informar a los clientes sobre su utilización.
  • Determinar parámetros anatómico-fisiológicos sencillos y fomentar hábitos saludables en los clientes.
  • Elaborar preparados medicamentosos, dietéticos y cosméticos, bajo protocolos establecidos y supervisión del facultativo.
  • Realizar análisis clínicos elementales y normalizados, bajo la supervisión del facultativo.

En Latinoamérica la farmacia no puede existir sin el químico farmacéutico, quien debe preparar medicamentos, controlar y supervisar la dispensación de medicamentos, no siempre atiende público, el que atiende público es un idóneo o técnico en farmacia.

Pero en la actualidad la mayoría de los medicamentos son Especialidades Farmacéuticas , las cuales son preparados masivamente dentro de una industria, aplicándose Tecnología Farmacéutica más sofisticada como tanques, mezcladores y más instalaciones industriales para elaborar enormes lotes de distintas formas farmacéuticas , sin mencionar el uso de sistemas de Control de calidad y nociones de administración que permitan hacer medicamentos en serie de mejor calidad y económicamente viables.

Labor de concienciación sanitaria y medioambiental del farmacéutico [editar]

Las farmacias españolas suelen contar con contenedores específicos, denominados Puntos SIGRE, en los que los ciudadanos pueden depositar los envases vacíos y los restos de medicamentos, bien al finalizar un tratamiento o cada vez que se revise el botiquín para retirar aquellos que estén caducados, en mal estado de conservación o ya no se necesiten.

De esta manera, el farmacéutico1 desempeña una importante labor de asesoramiento con los pacientes en todo lo referente al correcto cierre del ciclo de vida de los medicamentos, aconsejando sobre la adecuada manera de desprenderse de los mismos, sin dañar al medio ambiente y evitando la automedicación incontrolada.

El farmacéutico, mediante su custodia del contenedor, también garantiza que los restos de medicamentos o envases depositados en el Punto SIGRE no puedan ser extraídos ni manipulados, con el consiguiente riesgo que esto entrañaría.

Simbología farmacéutica [editar]

La farmacia está representada por muchos símbolos. Los más comunes en Argentina, España y Francia son la Copa de Higía, la cruz griega verde o la cruz pateada, éste último especialmente en los luminosos de las oficinas de farmacia. También existen otros como el mortero y la maza, el carácter de receta, (recipere), medidas cónicas, caduceos, Vara de Esculapio o una A roja gótica y estilizada en el caso de Alemania. La A proviene de Apotheke, vocablo germano de Farmacia.

Servicios de Farmacia Hospitalaria [editar]

Los servicios de Farmacia Hospitalaria, en España, son, por ley, servicios generales clínicos. Sus funciones fueron descritas por la legislación.[11] Jerárquicamente suelen depender de la dirección médica del hospital al igual que los servicios de Análisis Clínicos, Microbiología o Medicina Nuclear entre otros. En resumen, son responsables de la adquisición, conservación, dispensación y elaboración de medicamentos así como de la selección y evaluación de medicamentos, la información farmacoterapéutica, las actividades de farmacocinética clínica, de farmacovigilancia, el control de productos en fase de investigación clínica y la realización de estudios de utilización de medicamentos. Son responsables de coordinar las comisiones de farmacia y terapéutica de los hospitales y de elaborar y mantener las guías o formularios farmacoterapéuticos. Es decir, cumplen funciones de gestión, logísticas, y clínicas tanto con fines asistenciales, docentes como de investigación.

Recientemente destaca su involucración en el seguimiento y control de tratamientos farmacológicos tanto de pacientes hospitalizados como ambulatorios (atención farmacéutica y farmacia clínica), la elaboración y control de preparaciones parenterales (agentes antineoplásicos, antibióticos y nutrición parenteral) y la automatización de los procesos de dispensación individualizada de los medicamentos a los pacientes ingresados (distribución en dosis unitarias).

Personal de los servicios de farmacia hospitalaria [editar]

Para trabajar en los servicios de farmacia hospitalaria, en España y en muchos países europeos, se exige al licenciado en farmacia además un postgrado que es el título de especialista en farmacia hospitalaria. Este título oficial se consigue superando una prueba nacional de selección para elegir hospital y cuatro años de residencia remunerada (es conocido como el FIR, farmacéutico interno residente). Durante los cuatro años de residencia el farmacéutico adquiere todos los conocimientos y habilidades para ejercer la especialidad (es un periodo de formación pero ejerciendo la profesión al igual que los médicos especialistas). En España el sistema MIR-FIR surgió como adaptación del sistema americano de formación de médicos en los años 60-70 y uno de los hospitales pioneros fue el Hospital Marqués de Valdecilla de Santander. Hoy en día nadie duda de las bondades de dicho sistema de formación por la calidad y excelencia de la misma.

Existen farmacéuticos especialistas en farmacia hospitalaria que además han conseguido diplomas acreditativos de superespecializaciones en Oncología farmacéutica, Farmacocinética Clínica, Farmacoeconomía, Farmacoepidemiología y Nutrición Parenteral y Enteral (no oficiales en España pero avalados por instituciones académicas norteamericanas y españolas). Además, muchos farmacéuticos especialistas trabajan a tiempo completo en actividades como farmacocinética clínica, atención farmacéutica en distintas especialidades médicas, seguimiento nutricional, información y documentación farmacoterapéutica, farmacovigilancia y farmacoepidemiología, y educación e información a pacientes ambulatorios entre otras.

En un servicio de farmacia de un hospital de nivel terciario de unas 600 camas, típicamente hay unos 5-6 farmacéuticos especialistas y unos 4-8 farmacéuticos residentes. Además, suele haber estudiantes de 5º de farmacia realizando su estancia de prácticas tuteladas. Aparte de técnicos y/o enfermeras y personal auxiliar. En algunos grandes hospitales (más de 1500 camas) el número de farmacéuticos especialistas puede ser entorno a 15.

Véase también [editar]

Referencias [editar]

  1. A. Le Hir. Farmacia Galénica. Ed Masson. 1995
  2. E T Herindal, DR Gourley and L LLoyd Hart. Clinical Pharmacy and Therapeutics 5ed. Williams and Wilkins. 1992.
  3. Jose Luis Gómez Caamaño. Páginas de Historia de la Farmacia. Sociedad Nestlé AEPA. 1986.
  4. Francisco Giral. Ciencia Española en el exilio (1939-1989). El exilio de los científicos españoles. Ed. Anthropos. 1994.
  5. La nacionalización de la industria farmacéutica en España: El caso de las empresas alemanas, 1914-1975. N Puig. Fundación Empresa Pública. Documento de trabajo 2001/2.
  6. ABC. Domingo 20 de Agosto de 1944. La Medicina cobrará un rango altísimo de ciencia cristiana y de vocación profesional y al Farmacéutico se le abren horizontes insospechados de actividad. Edición de la mañana página 10.
  7. [1] Historia de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria.
  8. «Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria».
  9. Schellens, JHM et al. The Dutch model for clinical pharmacology: collaboration between physicians and pharmacists- clinical pharmacologists. Br J Clin Pharmacol. 2008 July; 66(1): 146–147.
  10. JM Plá Delfina, A del Pozo Ojeda. Manual de iniciación a la Biofarmacia (Farmacocinética aplicada). Ed Romargraf. 1974.
  11. Ley 25/1990, de 20 de diciembre, del Medicamento.

Enlaces externos [editar]

  • Colabora en Commons. Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Farmacia.Commons
  • [2] International Pharmaceutical Federation (FIP).
  • [3] Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos. España.
  • [4] Real Academia Nacional de Farmacia.
  • [5] Fundación Pharmaceutical Care España
  • [6] Sociedad Española de Farmacéuticos Comunitarios
  • [7] Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria.
  • [8] Sociedad Española de Farmacia de Atención Primaria.
  • [9] Sociedad Española de Farmacología.
  • [10] Sociedad Española de Farmacia Industrial y Galénica.
  • [11] Sociedad Española de Química Terapéutica.
  • [12] Asociación Española de Farmacéuticos Analistas.
  • [13] Asociación Española de Toxicología.
  • [14] Asociación Española de Farmacéuticos Formulistas.
  • [15] Red Española de Atención Primaria

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